TITULO.
TEMA. Las Consecuencias del Pecado y su Remedio
TEXTO BIBLICO.
PROPOSITO GENERAL.
PROPOSITO ESPECIFICO.
PROPOSICION.
INTRODUCCION.
A través de todo lo que hemos estudiado podemos comprender la gravedad del
mismo pecado, de cómo este entro al mundo por medio de la desobediencia de
Adán y de cómo ha afectado la naturaleza humana separándolos de Dios y
condenándolos al infierno.
La práctica de todo pecado trae serias consecuencias para aquellos que lo
practican, tal y como lo declara Salomón en uno de sus proverbios: El que encubre
sus pecados no prosperará.
ORASION DE TRANSICION. en esta ocasión veremos ¿cuáles son las terribles
consecuencias del pecado en la vida del hombre y el remedio que Dios nos da
para escapar de los trágicos efectos del pecado?
I. El pecado cosecha el mismo mal para nuestro perjuicio. “No os engañéis; Dios
no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que
siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Gálatas 6:7-8
A. El que practica el pecado debe estar seguro que cosechara corrupción y
destrucción que lo conducirán al fracaso total en su vida y al sufrimiento seguro.
1. En Gálatas se nos dice que nadie puede escapar de esta ley espiritual, que
aquello que se siembra se cosecha.
2. Tal y como ocurre en el orden natural, si se siembra maíz, se cosechará maíz, y
no frijoles; igual es en lo espiritual, ya que si sembramos en justicia el Señor
traerá una cosecha de gran bendición; en contraste, si sembramos para nuestra
carne, de ella cosecharemos muerte y corrupción por el mismo pecado que
sembramos. Esto es parecido a un bumerán que es arrojado y vuelve a la mano
que lo arrojo.
B. hay ejemplos en la biblia que nos muestra que el pecado cosecha para nuestro
mismo perjuicio
1. Por ejemplo, Jacob engaño a su padre haciéndose pasar por su hermano para
que lo bendijera (Génesis 27:1-40), pero después de eso cosecho exactamente lo
que hizo ya que sufrió por las mentiras de su suegro Labán el cual lo engaño con
sus hijas al no darle a Raquel sino a Lea y haciéndolo trabajar 14 años para
obtener lo que quería, le cambio el salario muchas veces y sufrió un total de 20
años, todo por haber escapado de su casa después de haber engañado a su padre
y hermano: “Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca
abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por las
fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo
cobrabas. De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de
mis ojos. Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos
hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces. Si el Dios de
mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me
enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis
manos, y te reprendió anoche”, (Génesis 31:38-42). Ahora bien, la cosecha de
Jacob no termino aquí, sino sus propios hijos lo engañaron (tal y como él lo hizo
con su propio padre) haciéndole creer que su hijo José estaba muerto: “Entonces
tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la
túnica con la sangre; y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y
dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no. Y él la
reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José ha
sido despedazado. Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus
lomos, y guardó luto por su hijo muchos días. Y se levantaron todos sus hijos y
todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo:
Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre”, (Génesis 37:31-
35). Sin duda alguna este ejemplo es una clara muestra de cómo se cumple la ley
de la siembra y la cosecha, por ello todo aquel que peca está cosechando mal y
esto le traerá en el futuro terribles consecuencias que le provocaran gran
sufrimiento. Es obvio que lo contrario ocurre cuando sembramos para bien.
II. El pecado esclaviza. Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo
aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Juan 8:34
A. Otras de las terribles consecuencias del pecado es que los vuelve sus esclavos.
1. Un esclavo era una persona que perdía todos sus derechos de ser una persona
libre, por tanto, no tenía voluntad propia para escoger, sino que sus acciones y
vida se limitaban al deseo de su amo.
2. el hombre que practica el pecado, se vuelve en un esclavo de este, ya que no
puede liberarse de él, sino lo ata con fuertes cadenas espirituales que lo arrastran
al infierno, por ello Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que
hace pecado, esclavo es del pecado.
B. El hombre no tiene la capacidad para romper estas cadenas que lo esclavizan,
no se trata de un esfuerzo humano o terapias psicológicas que le puedan ayudar a
liberarse de estas fuertes ataduras, porque son espirituales, solamente el poder
del Espíritu Santo puede hacer este milagro.
III. El pecado destruye la vida de los que lo practican.
A. El pecado destruye paulatinamente la vida de los seres humanos.
1. Uno lo puede ver en todos los tipos de prácticas pecaminosas.
a. Por ejemplo, Proverbios advierte que debemos alejarnos de la borrachera
porque eso mismo que provoca deleite temporal al hombre lo esclaviza hasta
destruirlo: Proverbios 23:29-35
2. De igual forma lo vemos en la vida de aquellos que practican el adulterio y la
fornicación: (Proverbios 7:7-27
en general así es con todo pecado, ya que sus conductas pecaminosas los alejan
de Dios y conducen sus vidas al fracaso total, llámese ese pecado: soberbia,
idolatría, codicia, homicidio, robo, etc., por eso el profeta dijo: “El alma que
pecare, esa morirá”, (Ezequiel 18:20).
El pecado lleva a la condenación eterna.
IV. El pecado lleva a la condenación eterna.
A. Finalmente, el pecado conduce a la condenación eterna
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los
fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan
con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni
los estafadores, heredarán el reino de Dios”, (1 Corintios 6:9-10).
B. La paga final del pecado es la condenación eterna en el infierno, nadie que
muera en sus pecados podrá salvarse de este inexorable destino.