EXÁMEN PRESOCRÁTICOS
CONTEXTO CULTURAL Y FILOSÓFICO
El texto se refiere a (presocrático), filósofo presocrático que desarrolló su filosofía en:
Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes ([Link])
Heráclito y Parménides y Demócrito ([Link])
Anaxágoras, Empédocles y (S.V)
a.C, en las colonias [jónicas (Éfeso, mileto) o itálicas (Elea, Crotona, Siracusa)], en la Grecia Antigua.
En ese momento, se creó la filosofía, que supuso el paso del mito al logos, la sustitución del mito
(antropomorfización de la naturaleza y acontecer azaroso), por una reflexión racional.
Un antecedente de la filosofía es la religión, que se expresaba mediante mitos que pretendían dar una
explicación trascendental de la realidad. La sabiduría intentaba dar respuestas a nuestro mundo a
través de una reflexión acerca del individuo y la sociedad. También, la poesía intentaba dar una
explicación de la realidad, y lo hacía a través de poetas como Homero y Hesíodo. Por último, la ciencia
egipcia y babilónica, principalmente matemáticas, geometría y música, influyen también en el
pensamiento griego.
Esta filosofía presocrática apareció gracias a algunas condiciones. Entre ellas se encuentra la confluencia
de distintas culturas e influencias, y el hecho de que no hubiese ortodoxia doctrinal. Gracias a la forma
de gobierno que había, la democracia, se admitió la igualdad de ciudadanos ante la ley (isonomía) y el
derecho a hablar en la asamblea (isegoría), lo que permitió debatir acerca de la realidad. Además, la
creación de los mapas y al ocio también supuso un avance.
(Filósofo) pertenece a la corriente filosófica de los presocráticos, filósofos que desarrollarlo su
pensamiento en las colonias Jónicas y en la Itálicas, y que son considerados cosmólogos, ya que,
intentan descubrir la naturaleza, su orden y su esencia, sin recurrir a lo divino, o a Dios. Necesita explicar
el mundo desde sí mismo, con su propia razón y buscar las causas inmanentes de la naturaleza y del
hombre. Esta idea está relacionada con la idea de permanencia o constancia, denominada por los
griegos esencia (eidos), de uno o muy pocos elementos.
El tema principal de esta época era la naturaleza:
Se debe entender a la naturaleza como totalidad.
Es dinámica, es decir, los elementos que la conforman se suceden ordenadamente (cosmos).
Se rige por unas leyes.
Está compuesta por una esencia o arjé que tenía un origen, un sustrato (elemento permanente)
y una causa.
ANTECEDENTES Y CONSECUENTES
PREGUNTA 2
Obra, autor y corriente filosófica
Tema (El mal, o la existencia de Dios, o el conocimiento, etc.)
Tipo de texto, campo de la filosofía (la estética, la ética, la lógica, la filosofía política, la
ontología (metafísica o realidad)), la epistemología (si se trata de conocimiento y aparecen
nociones como ‘justificación del conocimiento’, ‘creer’, ‘saber’, ‘verdad’, etc.)
Resumir el texto exponiendo las ideas principales (tesis) y secundarias, (sin repetir frases o con
comillas)
Describir el texto por párrafos, explicando de que tipo son y su contenido.
PRESOCRÁTICOS
La escuela Jónica. Estos filósofos son llamados también físicos puesto que su interés se centra en la
naturaleza. Se inspiran en elementos tomados de la ciencia egipcia y babilónica. Sustituyen las
representaciones antropomórficas de los mitos por elementos naturales, y elaboran cosmologías de
corte científico-filosófico.
TALES DE MILETO (640-550 [Link] C.)
Hombre inquieto y viajero, contado entre los sabios, fue matemático, astrónomo y político. Afirmó que
el agua era el principio o arjé de las cosas. Todas las cosas tanto en su ser como en su devenir son
apariencias o fenómenos de una realidad única, subyacente a toda multiplicidad. Tales pretende
comprender la multiplicidad a partir de un principio unitario inteligible.
ANAXIMANDRO (610-545 a. de C.)
Discípulo y continuador de Tales. Fue el primero en escribir un libro de corte filosófico (“Sobre la
Naturaleza”). Se dedicó a múltiples investigaciones. Se le atribuye un mapa terrestre, trabajos para
determinar la distancia y tamaño de las estrellas y la afirmación de que la tierra es cilíndrica y ocupa el
centro del universo. Usó por primera vez la palabra arjé para referirse a la sustancia única.
No se pregunta qué son las cosas, sino de dónde proceden, de qué están hechas y cómo se hacen.
Para Anaximandro el principio o arjé es el “apeiron” (lo ilimitado, lo indefinido, lo indeterminado). No
es infinitud en abstracto sino materia primordial en la que no se han diferenciado aún los elementos, es
ilimitada, homogénea, indeterminada, incualificada, eterna, imperecedera,..Es el origen de todas las
cosas y en la cual todas se disuelven.
La formación de las cosas se realiza por un proceso de separación o de diferenciación de la materia
infinita, lo que equivale a rotura de la unidad, nacimiento; desde el apeiron, agitado por un movimiento
eterno en forma de remolinos, se separan porciones que dan por resultado mundos ilimitados, en cuyo
interior siguen agitándose los remolinos continuando el proceso de separación, distinguiéndose los
elementos. Con la separación se determina la condición propia de los seres finitos, múltiples, distintos y
opuestos entre sí, inevitablemente destinados a expiar con la muerte su propio nacimiento y a volver a
esa unidad en la cual todos se disuelven.
ANAXÍMENES (aprox. 585-5249)
Según Teofrasto: “Anaxímenes de Mileto, que había sido discípulo de Anaximandro, dice también,
como aquél, que el principio primero subyacente y único es infinito; pero no lo afirma indeterminado
como aquel, sino determinado, manifestando que es el aire”.
Por tanto, concibe el arjé como un elemento determinado: el aire. Y explica además el doble proceso
mediante el cual todo procede del aire mediante la condensación y la rarefacción. De la condensación
proviene el enfriamiento y de la rarefacción el calentamiento.
Todas las cosas provienen del Aire Infinito y todas retornan a él. Del aire enrarecido se origina el
fuego. Del aire condensado resultan los vientos, el agua, la lluvia, la niebla, el hielo, la tierra y las
piedras.
Por tanto, todo proviene del aire, pero no se trata del aire atmosférico sino de un protoelemento
eterno, “divino”, viviente, ilimitado, inextinguible, sutil, ligerísimo, penetrante, movilísimo, casi
incorpóreo que es el principio del movimiento y de la vida (respiración) de todas las cosas.
Anaxímenes concibe el mundo como algo vivo”: Así como nuestra alma, siendo aire, nos matiene
unidos, así también el aliento y el aire circundan todo el Cosmos”.
Escuela de Éfeso
HERÁCLITO de Éfeso (aprox. 544-484 a. de C.)
Natural de Efeso, perteneciente a una familia aristocrática, lo cual podría explicar su desprecio por la
“plebe”. Los breves y enigmáticos fragmentos que se conservan -fue llamado el “oscuro”- revelan que
conocía el pensamiento de los filósofos de Mileto y el de Pitágoras.
Siguiendo la tradición de los filósofos jónicos, ve en un elemento determinado, el fuego, el arjé del
universo. “Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses o de los
hombres, sino que siempre fue, es y será, fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se
apaga con medida”. No sólo las cosas individuales salen del fuego y vuelven a él, sino que es el mundo
entero el que perece en el fuego -en una especie de conflagación universal- para luego volver a renacer.
Aparece aquí la imagen del “ciclo cósmico”, la antigua idea de Eterno Retorno.
Pero la principal doctrina es acerca de la Contradicción y el Logos. El acontecer del mundo es un flujo
permanente, todo está en movimiento:“No puedes bañarte dos veces en el mismo río”. El Universo está
en permanente movilidad “todo cambia y nada permanece, el Universo no es sino un continuo devenir,
estando todas las cosas sometidas a incesante trasformación”. Esta permanente movilidad se
fundamenta en la estructura contradictoria de la realidad”: Dios es día y noche, invierno y verano,
guerra y paz”.
Sin embargo, de esta contradicción surge la armonía, es decir, el devenir no es irracional, caótico, sino
que se realiza de acuerdo con ciertas leyes y proporcionas. La ley o logos que rige el Universo es la lucha
de contrarios, los contrarios constituyen, en último término una unidad profunda, la armonía que
caracteriza el universo, que no es una armonía estática sino dinámica, un equilibrio dinámico de las
tensiones entre los contrarios.
Por tanto, Heráclito buscó el orden y la inteligibilidad de lo real no en sus aspectos estáticos sino en
su dinamismo, no en su identidad sino en su contradicción, en la lucha de contrarios, en la dialéctica.
Escuela de Elea
En Elea -Italia meridional- se funda otra “escuela” filosófica. Tradicionalmente se ha atribuido esta
fundación a Jenófanes de Colofón (Jonia), quien habría emigrado a Italia, instalándose en Lea, donde
habría tenido como discípulos a Parménides y otros. Pero estos datos son poco seguros. Lo más
probable es que fuera Parménides quie fundó la escuela de Elea.
PARMÉNIDES de Elea (aprox. 540-470)
Vivió en esta ciudad y participó en la redacción de sus leyes. Es probable que se haya iniciado en la
filosofía a través de los grupos pitagóricos, para luego abandonarlos y creas su propia filosofía.
Parménides expuso su doctrina en un “Poema” compuesto en hexámetros. Comprendía dos partes
claramente diferenciadas: la primera de ellas -Vía de la verdad- expone su doctrina de la realidad, del
ente único e inmóvil; en la segunda -Vía de la opinión- se ofrece una cosmología de tipo tradicional,
narrándose el origen y constitución del universo.
Parménides va a tratar de explicar la naturaleza sólo a través del pensamiento, es decir, tomando
como guía la razón y abandonando el testimonio de los sentidos.
Hay tres caminos:
1. Camino de la verdad: el ser es y no puede no ser.
2. Camino de error, impracticable: el ser no es.
3. Camino de la opinión: el ser y el no-ser existen a la vez. Este camino es sensible y no lleva a nada,
pues las cosas son variables y hay que llegar más allá de ellas.
Para Parménides lo que no hay ni había desde siempre, no puede originarse y lo que hay desde
siempre no puede tampoco ser destruido. Sólo “lo que es” (el Ser), es y es pensable. El no-Ser ni es, ni es
pensable. (ser = razón)
El Ser (lo que es) es ingénito, imperecedero, finito, continuo, indivisible, inmóvil, homogéneo,
esférico.
Junto a estas propiedades Parménides deduce también que lo que existe ha de ser único, es decir,
una única realidad.
Por tanto, Parménides elimina lo cambiante al afirmar lo permanente, elimina lo que las cosas
parecen ser al afirmar lo que son, elimina el conocimiento sensible sacrificándolo en aras de la razón. Es
decir, elimina la pluralidad y el movimiento como irracionales e ininteligibles.
La visión monista de la realidad se presenta como una exigencia necesaria de la razón.
El eleatismo con la afirmación de que la sustancia del mundo es una sola y ella sola es el ser, no
permite salvar la realidad de los fenómenos y explicarlos. Si se quiere admitir que el mundo del devenir
es real dentro de unos ciertos límites, se debe admitir que el principio de la realidad no es único sino
múltiple.
Pluralistas
ANAXÁGORAS de Clazomene (aprox. 500-428)
Parte de los planteamientos de Parménides, según el cual ninguna realidad nueva puede originarse,
el “ser” no puede empezar ni perecer. Anaxágoras -que admite la pluralidad y la movilidad- formula una
teoría pluralista: Todo lo que se produce y sucede es resultado de la mezcla de innumerables elementos.
Anaxágoras llama a estos elementos semillas (spermatas) u homeomerías, las cuales son
cualitativamente distintas e indefinidamente divisibles.
En todas las cosas hay semillas de todas las cosas, “todo está en todo”. Si una cosa es lo que es, es
porque en ella predominan las semillas correspondientes.
La pluralidad de los cambios -generación, corrupción, transformación- se explican, pues, por la mezcla
o disgregación de las semillas.
Las innumerables partículas se encontraban originariamente mezcladas en una masa compacta,
maciza e inerte. Sin intersticios ni separación alguna.
¿Cómo se explica que empezara a moverse, separándose y uniéndose para dar lugar a los seres?
Anaxágoras recurre a una causa exterior: el Entendimiento, el Nous que imprimió a esta masa un
movimiento en remolino.
La importancia de Anaxágoras radica en haber afirmado un principio inteligente como causa del
orden del mundo. El orden del universo es resultado de una Inteligencia que actúa conforme a fines. De
esta forma los procesos naturales estarían encaminados a la consecución de lo mejor, de la máxima
perfección y belleza.
Sin embargo, Anaxágoras apenas desarrolla este aspecto implícito en su cosmología. En cambio,
desarrolla más el papel en la construcción del universo del remolino y de las fuerzas mecánicas.
Por tanto, su filosofía se halla entre el finalismo y el mecanicismo.
EMPÉDOCLES de Agriento (aprox. 495-435)
Nació en Agrigento (Sicilia). Conoció el pitagorismo y la doctrina de Heráclito, aunque es Parménides
quien más le influyó. Escribió dos poemas “Sobre la Naturaleza” y “Purificaciones”.
Concibe la realidad como una esfera en cuyo interior se encuentran mezclados
cuatro elementos o “raíces de las cosas”: fuego, aire, tierra y agua. Cada uno de ellos es eterno e
imperecedero (=Parménides), pero mezclados entre sí dan lugar a los diversos seres.
La mezcla de los elementos es producida por dos fuerzas cósmicas: es Amor y el Odio.
Estas dos fuerzas, en cuanto crean procesos diversos de reunión y separación permiten a Empédocles
desarrollar una teoría coherente de los ciclos del mundo o del Eterno Retorno. Al principio reina el
Amor, y la esfera es el Uno eterno, inmóvil, homogéneo (el ser de Parménides) en el que los cuatro
elementos están mezclados. Luego viene el Odio, y por tanto, la separación. La acción del Odio y el Amor
conjunta permiten la aparición del cosmos y los seres. Cuando triunfa el Odio los elementos se separan
totalmente. Finalmente, de nuevo el Amor realiza la mezcla total y se vuelve a la Esfera: el ciclo puede
comenzar de nuevo.
DEMÓCRITO (aprox. 460-370)
Nació en Abdera, es contemporáneo de Sócrates. Su maestro fue Leucipo y los nombres de ambos
aparecen asociados a la creación del atomismo mecanicista.
Fue uno de los escritores más prolíficos de la antigüedad. Diógenes Laercio recoge una lista de más de
60 obras dedicadas a ética, física, matemáticas, música. Pero de su extensa obra sólo han sobrevivido
fragmentos, por lo que la doctrina del atomismo ha sido reconstruida a partir de las referencias de
Aristóteles y otros autores.
El punto de partida del atomismo se encuentra también en Parménides, lo real ha de poseer las
características del Ser de Parménides: inengendrado, indestructible, inmutable, finito, compacto,
homogéneo e indivisible. Demócrito acepta estas características del ser de Parménides, tan solo rechaza
dos: la esfericidad (los átomos tienen formas distintas) y la unidad.
Por tanto, el mundo consta de infinitas partículas indivisibles (átomos), sólidas, llenas, inmutables
(=Parménides). Los átomos son infinitos en número, carecen de cualidades sensibles y sólo se
diferencian entre sí por la figura (como A difiere de B), el orden (AB difiere de BA), la posición (como N
difiere de Z).
Los átomos poseen movimiento propio y espontáneo en todas direcciones y chocan entre sí. En el
choque los átomos o bien rebotan y se separan o bien se “enganchan” entre sí, gracias a sus figuras
diversas. Formándose torbellinos de átomos que originan mundos infinitos, engendrados y perecederos.
Pero para explicar la multiplicidad de los seres, el movimiento y la generación-destrucción, además
del átomo se requiere un segundo principio: el vacío o no-ser que es lo que hace posible la multiplicidad
y el movimiento, ya que si no hay vacío no hay choque ni desplazamiento.
En el choque de los átomos no hay ninguna ordenación Inteligente hacia un fin, todo ocurre por
causas mecánicas. Materia, vacío y movimiento lo forman todo: será llamado mecanicismo más tarde.
Conclusión:
Con los presocráticos van surgiendo los problemas fundamentales de la filosofía, aunque
todavía de forma embrionaria.
Se dan las primeras soluciones, aunque lo importante es haberse planteado los problemas, más
que las soluciones concretas que les puedan dar.
Elaboran conceptos importantísimos: ser, hacerse, sustancia, accidente, movimiento, quietud,
ley...
Esbozan claramente las tendencias fundamentales que prevalecerán a lo largo de la historia del
pensamiento: realismo, idealismo; monismo, dualismo; mecanicismo, finalismo...
El problema fundamental que se plantean es la “Naturaleza”. Les impresionan los cambios
cíclicos de las cosas, la regularidad de los movimientos celestes, el orden y la belleza del
Cosmos, los fenómenos atmosféricos, la generación y corrupción de los seres.
Y su actitud no es la de un realismo ingenuo y directo. No se preguntan simplemente qué son las
cosas, sino que tratan de penetrar más adelante, inquiriendo de qué están hechas, cómo se hacen y cuál
es el primer principio de donde todas provienen.
Esto equivale a contraponer el ser al aparecer, las esencias a los fenómenos, a preguntarse si por
debajo de las apariencias sensibles existe algún principio, permanente a través de las mutaciones
incesantes de las cosas. Supone que la verdadera realidad es percibida por la inteligencia, mientras que
los sentidos solo nos dan las apariencias mutables.
TEXTOS
TALES DE MILETO
La mayoría de los primeros filósofos creyeron tan sólo principios a aquellos que se dan bajo la forma de la materia: pues afirman
que el elemento y principio primero de todas las cosas es aquel a partir del cual todas las cosas existen y llegan por primera vez al
ser y en el que terminan por convertirse en su corrupción, subsistiendo la sustancia pero cambiando en sus accidentes; porque tal
naturaleza se conserva siempre…, pues necesario que haya alguna sustancia natural, una o múltiple, de la que nazcan las demás,
mientras ésta se conserva. Respecto al número y la forma de tal principio no todos están de acuerdo, sino que Tales, el iniciador
de tal tipo de filosofía, dice que es el agua ( por lo que manifestó que también la tierra está sobre el agua), tomando, tal vez,
dicha suposición dela observación de que el alimento de todas las cosas es húmedo y que el calor mismo surge de éste y vive por
éste (el principio de todas las cosas es aquello de donde nacen); de aquí dedujo su suposición y del hecho de que la semilla de todas
las cosas tiene una naturaleza húmeda; y el agua es el principio natural de las cosas húmedas. (Aristóteles, Metafísica)
ANAXIMANDRO
De entre los que dicen que es uno, moviente e infinito, Anaximandro, hijo de Praxiades, un milesio, sucesor de Tales, dijo que el
principio y elemento de las cosas existentes era el ápeiron (indefinido o infinito), habiendo sido el primero en introducir este
nombre de principio material.
De ellos les viene el nacimiento a las cosas existentes y en ellos se convierten al perecer, “según la necesidad; pues se pagan
mutuamente pena y retribución por su injusticia según la disposición del tiempo”, describiéndolo así en términos bastante
poéticos. (Simplicio, Física)
…alguna otra naturaleza ápeiron de la cual nacen todos los cielos y los mundos que hay dentro de ellos. El nacimiento a los seres
existentes les viene de aquello en lo que se convierten al perecer, “según la necesidad, pues se pagan mutua pena y retribución por
su injusticia según la disposición del tiempo”, como Anaximandro dice en términos un tanto poéticos. (Simplicio, Física)
ANAXÍMENES
Anaximenes de Mileto, hijo de Eurístrato, compañero de Anaximandro, dice, como éste, que la naturaleza sustante es una e
infinita, mas no indefinida, como él, sino definida y la llama aire; se distingue en su naturaleza sustancial por rarefacción y
condensación. Al hacerse más sutil se convierte en fuego y en viento, si se densifica más, a continuación en nube; si se condensa
más se convierte en agua, luego en tierra, después en piedras y el resto de los seres surgen de estas sustancias. Hace también
eterno al movimiento, por cuyo medio nace también el cambio. (Teofrastro)
HERÁCLITO
Heráclito dice en alguna parte que todas las cosas se mueven y nada está quieto y comparando las cosas existentes con la
corriente de un río dice que no te podrías sumergir dos veces en el mismo río. (Platón, Crátilo)
El mar es el agua más pura y más corrupta; es potable y saludable para los peces: para los hombres, en cambio, es imposible y
deletérea. (Hipólito)
El camino arriba y abajo es uno y el mismo. (Hipólito)
La enfermedad hace a la salud agradable y buena, el hambre a la hartura, el cansancio al descanso. (Estobeo)
Lo mismo es vida y muerte, velar y dormir, juventud y vejez; aquellas cosas se cambian en éstas y éstas en aquéllas. (Plutarco)
Conviene saber que la guerra es común (a todas las cosas) y que la justicia es discordia y que todas las cosas sobrevienen por la
discordia y la necesidad. (Orígenes)
La auténtica naturaleza de las cosas suele estar oculta. (Hipólito)
Una armonía invisible es más intensa que otro visible. (Temistio)
Hay una armonía tensa hacia atrás, como en el arco y en la lira. (Hipólito)
PARMÉNIDES
Pues bien, yo te diré (y tú, tras oír mi relato, llévatelo contigo) las únicas vías de investigación pensables. La una, que es y que le es
imposible no ser, es el camino de la persuasión (porque acompaña a la Verdad); la otra, que no es y que le es necesario no ser,
ésta, te lo aseguro, es una vía totalmente indiscernible pues no podrías conocer lo no ente (es imposible) ni expresarlo.
Mira firmemente a las cosas que, aunque lejos, están, sin embargo, presentes a tu mente; pues éste no separará lo ente de estar
unido a lo ente ni dispersándolo totalmente por todas partes según el orden del mundo, ni reuniéndolo.
Lo que puede decirse y pensarse debe ser. Esto es lo que te mando que consideres. Te aparto, pues, de esta primera vía de
investigación y después de aquella por la que los hombres ignorantes vagan bicéfalos; pues la impotencia guía en su pecho el
pensamiento vacilante; son arrastrados, sordos y ciegos a la vez, estupefactos, gentes sin juicio, para quienes el ser y el no-ser son
considerados lo mismo y no lo mismo y para quienes el camino de todas las cosas es regresivo.
Pues nunca se probará qué sean los no-entes; pero tú aparta tu pensamiento de esta vía de investigación, no dejes que la
costumbre te obligue a dirigir por este camino tu mirada sin rumbo, tu oído resonante, o tu len- gua, sino que juzga con la razón la
prueba muy discutida propuesta por mí.
Un solo discurso como vía queda: es; en éste hay muchos signos de que lo ente es ingénito e imperecedero, pues es completo,
inmóvil y sin fin. No fue en el pasado, ni lo será, pues es ahora todo a la vez, uno, conti - nuo. Pues, ¿qué nacimiento le buscarías?
¿Cómo, de dónde habría nacido?
Ni voy a permitir que digas o pienses «de lo no-ente»; pues no es decible ni pensable que no es. Pues, ¿qué necesidad le habría
impulsado a nacer después más bien que antes, si procediera de la nada? De modo que es necesario que sea absolutamente o no.
Ni la fuerza de la verdad permitirá que de lo no-ente nazca algo a su lado; por eso la Justicia no permite ni que se engendre ni que
perezca, aflojando sus cadenas, sino que las mantiene firmes; la decisión sobre estas cosas se basa en esto: es o no es.
Pero se ha decidido, como es necesario, abandonar a (una vía) como impensable y sin nombre (pues no es la vía de la verdad) y que
la otra es real y verdadera. ¿Cómo podría lo ente después de eso perecer? ¿Cómo podría nacer? Pues si nació, no es, ni ha de ser
alguna vez. Por tanto, queda extinguido el nacimiento e ignorada la destrucción.
Ni está dividido, pues es todo igual; ni hay más aquí, esto impediría que fuese continuo, ni menos allí, sino que está todo lleno de
ente. Por tanto, es todo continuo, pues lo ente toca a lo ente. Por otra parte, inmóvil en los límites de poderosas cadenas, está sin
comienzo ni fin, puesto que el nacimien- to y la destrucción han sido apartados muy lejos, ya que la verdadera creencia los rechazó.
Permaneciendo lo mismo en el mismo lugar, yace por sí mismo y así se queda firme donde está; pues la firme necesidad lo tie- ne
dentro de las cadenas del límite que por ambas partes lo aprisiona, porque no es lícito que lo ente sea ili- mitado; pues no es
indigente de nada, y si lo fuera, carecería de todo.
Lo que puede pensarse es sólo el pensamiento de que es. Pues no hallarás el pensar sin lo ente, en cuya rela- ción es expresado;
pues el Hado lo ha encadenado para que sea entero e inmóvil. Por tanto, todas las cosas son meros nombres que los mortales
pusieron convencidos de que son verdaderos, nacer y morir, ser y no- ser, cambio de lugar y variación del color resplandeciente.
Pero puesto que su límite es el último, es completo por doquier, semejante a la masa de una esfera bien re- donda, igual en fuerza
a partir del centro por todas partes; pues ni mayor ni menor es necesario que sea aquí o allí. Puesto que tampoco es lo no-ente,
que le podría impedir alcanzar lo homogéneo, ni es posible que lo ente sea aquí más y allí menos que lo que es, pues es todo
inviolable; puesto que, siendo igual a sí mismo por todas partes, está uniformemente dentro de sus límites.
ANAXÁGORAS
Y puesto que las porciones de lo grande y de lo pequeño son iguales en número, también todas las cosas están en todo. Tampoco
es posible que existan separadas, sino que todas tienen una porción de todo. Ya que no es posible que exista la parte más pequeña,
nada puede ser separado ni llegar al ser por sí mismo, sino que todas las cosas deben estar juntas como lo estuvieron
originariamente. En todo hay muchos ingredientes, iguales en número, tanto en las más grandes como en las más pequeñas de las
que están siendo separadas.
Fr. 6, Simplicio, Fís. 164, 26
EMPÉDOCLES
Un doble relato te voy a contar: en un tiempo ellas (las raíces) llegaron a ser sólo uno a partir de una pluralidad y, en otro, pasaron
de nuevo a ser plurales a partir de ser uno; dúplice es la génesis de los seres mortales y doble su destrucción. A la una la engendra y
la destruye su reunión y la otra crece y se disipa a medida que nacen nuevos seres por separación. Jamás cesan en su constante
intercambio, confluyendo unas veces en la unidad por efecto del Amor y separándose otras por la acción del odio de la Discordia.
Así, en la medida en que lo uno ha aprendido a desarrollarse a partir de lo múltiple y de la pluralidad surge de nuevo de la división
de lo uno, de la misma manera nacen y no tienen una vida estable. Y en la medida en que jamás cesa su continuo intercambio, así
también existen inmóviles siempre en su ciclo.
DEMÓCRITO
Demócrito, en ocasiones, niega a los sentidos la realidad fenomenológica y dice que ninguno de ellos se manifiesta concorde con la
verdad, sino sólo de acuerdo con la opinión. Lo que de verdad subyace a la realidad de los entes es que son átomos y vacío. "Por
convención", dice en efecto, "dulce", "por convención amargo, por convención caliente, por convención frío, por convención color;
pero, en realidad, átomos y vacío".
Demócrito fr. 9, Sexto, Adv. math. VII 135