CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA CIVIL PERMANENTE
CASACIÓN N° 1487-2014, HUAURA
Lima, veintitrés de abril de dos mil quince.-
LA SALA CIVIL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA
REPÚBLICA; vista la causa número mil cuatrocientos ochenta y siete del dos mil
catorce, en audiencia pública llevada a cabo en la fecha y producida la votación con
arreglo a ley; emite la siguiente sentencia:
I. MATERIA DEL RECURSO.
En el presente proceso de Otorgamiento de Escritura Pública la demandante Yolanda
Mirtha Martínez Portilla ha interpuesto recurso de casación (página ciento cuarenta y
seis) contra la sentencia de vista de fecha cinco de febrero del dos mil catorce (página
ciento veinticuatro), dictada por la Sala Mixta Transitoria de Barranca de la Corte
Superior de Justicia de Huaura, que revoca la sentencia de primera instancia, del diez de
setiembre del dos mil trece (página noventa y cinco) que declara fundada la demanda; y
reformándola la declara infundada.
II. ANTECEDENTES
1. Demanda
Por escrito de página doce, Yolanda Mirtha Martínez Portilla, representada por su
apoderado Fernando Luis Martínez Portilla, interpone demanda de otorgamiento de
escritura pública contra Rafael Eduardo Valencia Mujica a fin de que éste le otorgue la
escritura pública que corresponde a la minuta de compraventa de fecha veintidós de
diciembre del año dos mil ocho, mediante el cual se transfirió a favor de la recurrente el
inmueble construido con fines de vivienda, sito en Jirón La Mar N° 703 (Ex. Mz. 1 Lote
25) del Distrito de Supe, Provincia de Barranca y Departamento de Lima, cuya área es
de 94.30m2 con Código de Predio P18021301 de la Oficina Registral de Barranca Zona
Registral IX, Sede Lima. Alega como sustento de su pretensión que, con fecha veintidós
de diciembre del dos mil ocho, Rafael Valencia Mujica transfirió a Yolanda Mirtha
Martínez Portilla el inmueble en litgio, construido con fines de vivienda, conforme la
minuta de compraventa. Señala que la demandante cumplió con el pago total del predio
de la compraventa, mas, sin embargo, el demandado no cumplió con otorgar la
correspondiente escritura pública. Indica que por medio de carta notarial N° 22-
requerimiento de fecha veintiuno de febrero del dos mil nueve cursada al demandado-
solicitó el otorgamiento de la correspondiente escritura pública de compraventa en un
término de veinticuatro horas, bajo apercibimiento de iniciar las acciones legales
pertinentes, sin obtener respuesta positiva hasta la fecha.
2. Intervención Litisconsorcial
Mediante escrito de página veinticinco, la persona de Dora Elizabeth Palacios Taboada
se apersona al proceso en calidad de litisconsorte necesario señalando ser cónyuge del
demandado Rafael Valencia Mujica, conforme a la partida de matrimonio que adjunta,
precisando que su matrimonio se celebró bajo el régimen de sociedad de gananciales;
siendo el caso que en el año dos mil siete, por motivo de salud permaneció en la ciudad
de Lima, circunstancias en las cuales su cónyuge Rafael Valencia adquirió del señor
Víctor Estuardo Palacios Taboada el bien inmueble ubicado en el lote veinticinco de la
Manzana 1, Centro Poblado Supe Pueblo, distrito de Supe. Provincia de Barranca,
departamento de Lima, el cual tiene un área total de 94.30 m2, habiéndose pactado la
suma de $10.000.00 dólares americanos por el valor del bien, precisando que en el
documento nacional de identidad tanto de la recurrente como de su cónyuge se ha
consignado erróneamente su estado civil de soltero, razón por la que al momento de
celebrarse el acto jurídico con fecha diez de octubre del dos mil siete ante la Notaría de
la provincia de Barranca se consignó su estado civil como soltero. Indica que a fin de
evitar perjuicios a la sociedad conyugal, con fecha veintiuno de octubre del dos mil
diez, ha solicitado la corrección del asiento registral, específicamente en cuanto al
estado civil de su cónyuge y luego de ello se procedió a efectuar la rectificación de
compraventa inscrita en la partida electrónica N° P18021835 asiento 0011, para indicar
la calidad del bien y el estado civil del propietario del inmueble materia de litis, y en tal
sentido se rectificó dicho asiento precisándose que el predio es un bien social. Mediante
resolución de fecha dieciséis de marzo del dos mil doce, de página cuarenta y cinco, se
integró a la relación jurídica procesal a doña Dora Elizabeth Palacios Taboada en su
calidad de litisconsorte necesario pasivo. Por resolución de fecha veintiuno de mayo del
dos mil trece, página sesenta y siete se declaró rebelde a los demandados Rafael
Valencia Mujica y Dora Palacios Taboada.
3. Puntos Controvertidos
Se señaló como punto controvertido determinar si corresponde que los demandados
Rafael Eduardo Valencia Mujica y Dora Elizabeth Palacios Taboada otorguen la
escritura pública a favor de la demandante Yolanda Mirtha Martínez Portilla respecto
del bien inmueble materia de litis.
4. Sentencia de Primera Instancia
Culminado el trámite correspondiente el Juez del Segundo Juzgado Civil de Barranca de
la Corte Superior de Justicia de Huaura, mediante resolución de fecha diez de setiembre
del dos mil trece declaró fundada la demanda, considerando que se encuentra acreditado
que por contrato privado de compraventa de fecha veintidós de diciembre del dos mil
ocho, Rafael Eduardo Valencia Mujica, le vendió a la persona de Yolanda Mirtha
Martínez Portilla, el inmueble ubicado en Jirón La Mar N° 703 del distrito de Supe,
provincia de Barranca y departamento de Lima, de un área de 94.30 m2, con los
linderos y medidas perimétricas señaladas en la minuta que se apareja en la demanda,
inscrita en la partida P18021835, por el que se pagó la suma de S/. 21 000.00 nuevos
soles a entera satisfacción de vendedor. Además se verifica de autos que la actora ha
requerido al demandado el otorgamiento de escritura pública, sin que el obligado haya
cumplido. La sentencia agrega que al haber sido el demandado y el litisconsorte
necesario pasivo declarados rebeldes, crea convicción en el magistrado sobre la
veracidad de los hechos que se expone en la demanda; asimismo se encuentra
corroborado con el acto de la audiencia única, que la minuta fotocopiada y legalizada
obrantes en autos en página cuatro, no ha sido cuestionado mediante cuestiones
probatorias.
5. Apelación
Por escrito de página ciento uno los demandados Rafael Valencia Mujica y Dora
Palacios Taboada apelan la sentencia de primera instancia alegando que a la fecha de
celebrado el contrato de compraventa del inmueble materia de litigio, se encontraba
casada con su codemandado y no habiendo suscrito del acto jurídico, carece de la
manifestación de la voluntad para crear relaciones jurídicas. Agrega que se ha vulnerado
lo establecido por el artículo 315 del Código Civil, en cuanto a la disposición de los
bienes sociales.
6. Sentencia de vista
Elevados los autos en mérito a la apelación interpuesta contra la sentencia de primera
instancia, la Sala Mixta Transitoria de Barranca de la Corte Superior de Justicia de
Huaura, mediante sentencia de vista de fecha cinco de febrero del dos mil catorce,
página ciento veinticuatro, resolvió revocando la sentencia de primera instancia, que
declara fundada la demanda y reformándola declaró infundada la demanda;
considerando que el acto jurídico de compraventa celebrado entre la demandante y el
demandado se realizó sin las formalidades de ley (falta de manifestación de voluntad de
la cónyuge); por tanto, a tenor de lo dispuesto en el artículo 1359 del Código Civil, el
contrato no existió. Señala que el documento sobre el que recae el contrato privado de
compraventa celebrado entre las partes, es un documento neurálgico en tanto que
alberga en su interior el acto jurídico que se pretende formalizar, así pues, examinado el
instrumento privado obrante a fojas cuatro, se tiene que éste ha sido suscrito por Rafael
Eduardo Valencia y Yolanda Mirtha Martínez Portilla, sin embargo, fluye que este
documento es presentado en copia legalizada por notario por la parte demandante, como
medio probatorio, para acreditar que con fecha veintidós de diciembre del dos mil ocho,
celebraron el acto jurídico ya mencionado, denominado erradamente a dicho
instrumento como “minuta”, pretendiendo que por el sólo hecho de que el notario
público haya cotejado la copia con el original y estampado su rúbrica y sello de
certificación ya constituye un documento privado. El documento presentado para
acreditar el acto jurídico celebrado, constituye un mero documento fotocopiado y
legalizado fiel a su original, que contiene datos de las partes suscribientes y la
demostración de su voluntad de celebrar el acuerdo que contiene, advirtiéndose pues a
simple vista que este documento no contiene las prerrogativas que la da un notario, por
lo que el documento no contiene los requisitos de un instrumento con fecha cierta,
menos aun cuenta con legalización de firmas.
III. RECURSO DE CASACIÓN
Esta Sala Suprema, mediante resolución de fecha dieciocho de julio de dos mil catorce,
obrante en página veintinueve del respectivo cuaderno formado, ha declarado
procedente el recurso de casación interpuesto por la demandante Yolanda Mirtha
Martínez Portilla, por infracción normativa de los artículos: i) 1412 y 1549 del Código
Civil; ii) 235 y 245 del Código Procesal Civil; iii) 219 y 315 del Código Civil; y iv)
segundo párrafo del artículo 367 del Código Procesal Civil.
IV. MATERIA EN CONTROVERSIA
El debate se contrae a determinar si el documento que respalda la pretensión es uno que
pueda valorarse para efectos de amparar la demanda.
V. FUNDAMENTOS DE ESTA SUPREMA SALA
Primero.- Como ha señalado de manera reiterada este Tribunal Supremo, los procesos
de otorgamiento de escritura pública tienen como finalidad formalizar un acto
preexistente[1]. Ello se desprende del propio mandato del artículo 1412 del código civil,
ubicado en el Libro de Contratos, y de las exigencias derivadas del artículo 1549 del
mismo cuerpo legal. Por lo demás, la formalización de los contratos (en específico de la
compraventa) no es solo es un asunto que interese a los particulares, sino que también
importan a la sociedad, en orden a la protección de la propiedad y al tráfico comercial
que conlleva ésta.
Segundo.- Por otra parte, la Sala Suprema -también en diversas ocasiones- ha sido
uniforme al señalar que en este tipo de procesos no se discute la validez del acto
jurídico, sino si debe cumplirse o no la formalidad requerida. Ello, además, es
congruente con la pretensión y con la calidad sumarísima del proceso que impide
discusión sobre temas que deben dilucidarse en procesos plenos.
Tercero.- En esa perspectiva, se observa que la Sala Superior desestima la demanda por
dos razones fundamentales: (i) porque el bien es uno social y en la compraventa no
intervino la esposa; y (ii) porque el documento que respalda el negocio jurídico es una
fotocopia que no tiene fecha cierta y que no ha sido autorizado válidamente por el
Notario Público.
Cuarto.- En cuanto a que el bien es social, este Tribunal Supremo advierte: 1. Que el
considerando 3.5. de la sentencia impugnada refiere que “en el proceso de otorgamiento
de escritura pública solo se discute:
1. Si se celebró o no el acto jurídico materia de la formalidad; y 2. Si quien intervino en
la celebración del acto jurídico está obligado a otorgarla”. No obstante tal afirmación, la
Sala Superior discute la propia validez del acto jurídico y señala, en principio, la nulidad
de éste, a tenor de lo dispuesto en el artículo 219.1 del código civil y por ser contrario al
artículo V del Título Preliminar del mismo texto legal y, luego, la inexistencia del
contrato, conforme lo dispuesto en el artículo 1359 del código civil. Es decir, ya por
inexistente, ya por inválido decide sobre tema que no es materia de la pretensión.
2. Añade, además, en aras de justificación de la invalidez/inexistencia proclamada, que
el demandante estuvo en la posibilidad de saber que se trataba de un bien social, en
tanto la carta notarial que dirigiera al demandado fue “recepcionada” (sic) por una
señora que dijo ser “esposa del interesado”. En este caso ignora: (i) que al celebrarse el
acto jurídico figuraba, en el documento nacional de identidad, como estado civil del
demandado (Rafael Valencia Mujica) el de soltero; y (ii) que la prueba de certificación
notarial que alude es de fecha 02 de febrero del 2009, esto es tiempo después de
celebrado el contrato, fecha que es la que Sala Superior tuvo que tener en cuenta si
quería realizar el análisis respectivo.
3. Asimismo, como se ha indicado en considerandos precedentes, no es materia de este
proceso la nulidad o ineficacia del acto jurídico por disposición del bien conyugal; ello
debe ser analizado en otra vía, pues lo que aquí se discute es saber si existe obligación
de Rafael Valencia Mujica de formalizar el acto jurídico que suscribió con Yolanda
Mirtha Martínez Portilla.
Quinto.- De otro lado, la sentencia menciona también que el documento que contiene el
acto jurídico de ninguna forma es un documento público porque no contiene la
legalización de las firmas. Tal discusión es irrelevante porque aún si no se tratara de un
documento público, la fotocopia es un documento privado a tenor de lo expuesto en el
artículo 234 del Código Civil y como tal medio probatorio que las partes pueden
presentar y que el juez debe necesariamente de valorar.
Sexto.- Además para resolver el litigio, la Sala Superior ha referido que el documento
privado no tiene fecha cierta, ignorando: 1. Que ninguna de las partes ha controvertido
dicho documento. No solo porque no ha hay pruebas en contra, sino además porque
dicho documento no ha sido tachado. 2. Que si bien de manera expresa la legalización
del documento no otorga la calidad de fecha cierta, no es menos cierto que el artículo
245 del Código Procesal Civil solo es enumerativo y no norma de clausura y que el
inciso 5 de dicho numera agrega “otros casos análogos”, entre los que puede
comprenderse la intervención de Notario para legalizar un documento. 3. Estando a lo
expuesto se advierte vulneración al artículo 245 del Código Procesal Civil.
Sexto.- Siendo ello así, advirtiéndose la existencia de un acto jurídico preexistente y la
obligación del demandado de formalizar el acto jurídico, la Sala Superior: 1. Ha
vulnerado los artículos 1412 y 1549 del Código Civil, referidos a la formalización de
dichos actos jurídicos. 2. Ha vulnerado los artículos 219 y 315 del Código Civil, sobre
nulidad e ineficacia de acto jurídico, que resultan inaplicables a la materia en discusión.
Sétimo.- Estando a lo expuesto, aunque ha existido quebrantamiento de normas
procesales, la Sala Suprema estima que es posible pronunciamiento de fondo, toda vez
que el primer párrafo del artículo 396 del Código Procesal Civil, prescribe que la
infracción de norma procesal, objeto de la decisión impugnada, provoca la revocatoria
de la decisión. En ese sentido: 1. A página cuatro corre el documento de fecha veintidós
de diciembre de dos mil ocho, mediante el cual se celebra el acto jurídico que se
pretende formalizar. 2. Tal acto jurídico es preexistente a la demanda y ha sido
celebrado entre Rafael Eduardo Valencia Mujica y Yolanda Mirtha Martínez Portilla. 3.
Los artículos 1412 y 1549 del Código Civil obligan a las partes a formalizar los actos
jurídicos que hayan celebrado. 4. La pretensión solo se dirige a la formalización del acto
jurídico antes señalado. Por esas razones, no solo debe casarse la sentencia, sino además
ampararse la demanda.
VI. DECISIÓN
Por esto fundamentos y en aplicación de artículo 396 del Código Procesal Civil: a)
Declararon FUNDADO el recurso de casación interpuesto por Yolanda Mirtha Martinez
Portilla (página ciento cuarenta y seis); en consecuencia, NULA la sentencia de vista de
fecha cinco de febrero de dos mil catorce. b) Actuando en sede de instancia
CONFIRMARON la sentencia apelada que declara fundada la demanda. c)
DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el diario oficial El Peruano,
bajo responsabilidad y los devolvieron; en los seguidos por Yolanda Mirtha Martínez
Portilla con Rafael Eduardo Valencia Mujica y otro, sobre otorgamiento de escritura
pública. Intervino como ponente, el señor Juez Supremo Calderón Puertas.-
SS.
ALMENARA BRYSON
WALDE JÁUREGUI
DEL CARPIO RODRÍGUEZ
CUNYA CELI
CALDERÓN PUERTAS