Fundación Sin Fines de Lucro
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Exhibición n° 6820 Domingo 13 de mayo de 2007
Temporada n° 54 Cine MONUMENTAL 1
MOOLAADÉ (Moolaadé, Senegal / Francia / Camerún / Burkina Faso-2005). Dirección: OUSMANE SEMBENE.
Guión: Ousmane Sembene. Director de fotografía: Dominique Gentil. Diseño del film: Joseph Kpobly. Asistente de
dirección: Clarence Thomas Delgado, Dominique Zeïda. Música: Boncana Naiga. Montaje: Abdellatif Raïss. Sonido:
Denis Guilhem. Elenco: Fatoumata Coulibaly (Collé Gallo Ardo Sy), Maimouna Hélène Diarra (Hadjatou), Salimata
Traeré (Amasatou), Dominique Zeïda (Mercenario), Mah Compaoré (Excisora), Aminata Dao (Alima Bâ), Rasmane
Ouedraogo (Ciré Bathily), Ousmane Konaté (Amath Bathily), Bakaramoto Sanogo (Abdou), Modibo Sangaré (Balla
Bathily), Joseph Traoré (Dugutigi), Théophile Sowié (Ibrahima), Balla Habib Dembélé (Sacristán), Gustave Sorgho
(Bakary), Cheick Oumar Maiga (Kémo Tiékura), Sory Ibrahima Koïta (Kémo Ansumana), Aly Sanon (Konaté), Moussa
Sanogo (Konaté fils), Naky Sy Savane (Sanata), Stéphanie Nikiema (Mah), Marie Yameogo (Excisora), Mabintou Baro
(Excisora), Tata Konaté (Excisora), Fatoumata Sanogo (Excisora), Madjara Konaté (Excisora), Fatoumata Konaté
(Excisora), Fatoumata Sanou (Nafissatou), Mamissa Sanogo (Oumy), Mariama Souabo (Jaatu), Lala Drabo (Saaiba),
Georgette Paré (Niassi), Assita Soura (Seymabou), Alimatou Traeré (Binetou), Edith Nana Kaboré (Ibatou), Maminata
Sanogo (Coumba), Sanata Sanogo (La reina madre), Mafirma Sanogo (Fify). Productores: Thierry Lenouvel, Ousmane
Sembene. Productoras: Ciné-Sud Promotion, Centre Cinématographique Marocain, Cinétéléfilms, Direction de la
Cinematographie Nationale, Filmi Domireew, Les Films Terre Africaine. Duración original: 120’.
El film
Si hay un título que el espectador ávido, inteligente y curioso no debería perderse por ninguna
circunstancia, ese es Moolaadé, el más reciente largometraje de Ousmane Sembène. Considerado el patriarca
del cine africano, este legendario director senegalés aparece en su mejor forma con esta impiadosa y al mismo
tiempo sensible mirada del tema de la ablación, basado en la mutilación genital femenina, impuesta desde hace
2000 años por la jerarquía de los clanes en un pequeño pueblo de Burkina Faso. Con la misma profundidad y
agudeza que mostró en la docena de largometrajes que ha filmado en 40 años (desde La noire de... hasta
Emitai, pasando por por Ceddo y Camp de Thiaroye), Sembène desmenuza, en esta épica sobre el fanatismo
religioso, la problemática de la ablación tanto desde el aspecto político y social (con una rebelión que se desata
en el pueblo) como en el nivel más desgarrador, íntimo y psicológico de cada mujer.
Pionero del cine africano subsahariano, reconocido novelista y poeta, Sembène alcanza a reflejar en toda
su dimensión, incluso con logradas dosis de humor y emoción, pero evidenciando siempre las crecientes
contradicciones entre tradición y modernidad, un tema arduo y vigente que, según estadísticas de Amnesty
International, ya afectó a 135 millones de mujeres y tiene como víctimas a 6000 jóvenes por día, dado que
provoca infecciones, HIV, depresión, complicaciones ginecológicas y -en algunos casos- hasta la muerte.
(Diego Batlle, 17 de abril de 2005, extraído de www.lanacion.com.ar)
A los 84 años, el senegalés Ousmane Sembène se mantiene como uno de los directores y escritores más
lúcidos y talentosos de ese origen. Sin embargo, la filmografía de este verdadero patriarca del cine africano
(nueve largometrajes y un puñado de cortos realizados en más de cuatro décadas) permaneció hasta ahora
prácticamente inédita en la Argentina, con la excepción de algún ciclo aislado o unas pocas presentaciones en
festivales.
Sembène retrata con extrema sensibilidad, profundidad y agudeza la rebelión que se produce en un
pequeño pueblo de Burkina Faso contra el rito de la ablación, basado en la mutilación genital femenina,
impuesto desde hace siglos por la jerarquía de los clanes como forma de "purificación". Pese a su tema, y
contra todas las presunciones, Moolaadé no cae en la declamación, la simplificación ni en el mero didactismo
(aunque algo de esto subyace en el relato), que dominan a buena parte del cine africano bienintencionado y
financiado desde Europa. La precisión de cada mínima observación sobre la vida cotidiana de pueblo, la
credibilidad de las actuaciones, la complejidad de los personajes, la vitalidad que transmite la puesta en escena
y la riqueza visual del relato de Sembène hacen de esta historia un viaje urgente y conmovedor a un mundo
1
muchas veces ajeno, dominado por los ritos ancestrales, por la herencia del colonialismo y por el fanatismo
religioso, que encuentra casi siempre a la mujer como víctima principal.
Oda femenina (y feminista) en medio de un mundo dominado por el machismo y por líderes musulmanes
aún hoy aferrados a tradiciones denigrantes desde lo psicológico y peligrosas desde lo médico, que ya han sido
abandonadas incluso por otros sectores dentro de la misma religión, Moolaadé es muy dura en su propuesta,
pero afortunadamente está alejada de la solemnidad y de la gravedad. Y no sólo eso: hace gala, además, de un
humor muy logrado y bastante negro que retrata en toda su dimensión el absurdo de esas prácticas mutilatorias
contra la mujer que se siguen realizando a diario, especialmente en las zonas rurales más atrasadas.
Así, por todos sus hallazgos estéticos y temáticos, por la contundencia de su crítica y por lo que
representa en esta etapa final de la carrera de ese gran humanista -ese optimista en medio del horror- que es
Sembène, el de Moolaadé es uno de esos escasos estrenos que no merecen pasar inadvertidos por la muchas
veces poco estimulante cartelera local.
(Diego Batlle, 4 de enero de 2007, extraído de www.lanacion.com.ar)
Como un cuento oral es Moolaadé, el film más reciente del legendario Ousmane Sembène, patriarca
absoluto del cine africano. Transparente, didáctica y llena de color, pero tan depurada en términos narrativos
como visuales, Moolaadé es el primer film del África negra que llega a salas comerciales en toda la historia de
la exhibición cinematográfica en la Argentina. Sembène completó este noveno film de ficción de su carrera casi
cuarenta años después de haberla iniciado, en 1966, con La noire de..., considerada el primer largometraje
jamás realizado en el África negra. En el momento de rodar Moolaadé, este senegalés de gran porte contaba
con 80 años. Hace cuatro días cumplió los 84 y ya prepara su nuevo film, tercera pata de una trilogía dedicada
“al heroísmo cotidiano en el África contemporánea”, de la cual Moolaadé constituye el segundo peldaño.
Ex obrero de la construcción, ex mecánico y trabajador portuario, miembro del Partido Comunista
durante su estadía en Francia, la voluntad de cambio político atraviesa la obra entera de Sembène, muy dilatada
en el tiempo y sin embargo escasa. Moolaadé no es la excepción. El opus 9 de Ousmane Sembène narra la
imaginaria rebelión de las mujeres de una aldea de Burkina Faso, en contra de la ablación clitoridiana. Una
práctica cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, la salindé apunta a la “purificación femenina” y
aún se ejerce en 25 países africanos –la mayoría de ellos de religión islámica–, siempre en niñas de 4 a 9 años y
con un considerable porcentaje de bajas. En el comienzo de Moolaadé, cuatro nenas piden protección a una
vecina llamada Collé, que tiempo atrás había rehusado permitir la ablación de su hija. De inmediato, Collé
tiende un cordel delante de su casa y refugia allí a las cuatro pequeñas rebeldes. Ha quedado proclamada la
moolaadé, suerte de “derecho de asilo” que en comunidades subsaharianas tiene valor jurídico.
De allí en más es el enfrentamiento de este pequeño grupo femenino contra las instituciones de la aldea,
representadas por el consejo de ancianos, los poderosos del lugar y las autoridades religiosas. Lo
suficientemente pedagógica como para incluir, en su resolución, frases que sintetizan el conflicto casi como
moraleja, Moolaadé se remata en un doble final. El primero es trágico y pesimista. El otro, tan venturoso como
un cuento de hadas. En más de una entrevista el octogenario cineasta (que cuenta además con una importante
producción literaria) ha declarado su intención de entroncar la película con la tradición inmemorial del cuento
oral, que en muchos países africanos sigue vigente. Esto explica su carácter de sencillísima fábula educativa,
dirigida antes a los conciudadanos que al público cultivado del resto del mundo. Claro que la propia operación
de asimilación a la tradición oral termina siendo lo suficientemente sofisticada como para impulsar al
espectador culto a descubrir nuevas capas de lectura.
Así como las mujeres alzadas pueden ponerse a cantar y bailar en medio de la situación más ominosa,
Sembene narra esta densa historia de mutilaciones, flagelaciones públicas, sometimiento femenino y muerte
infantil con colores vivísimos (el mostaza de las paredes, los rojos y azules eléctricos de los baldes plásticos, la
variedad tonal de los vestidos) y un buen humor próximo al costumbrismo. Este aflora sobre todo en los
contactos entre comadres, así como en la figura de un vendedor ambulante a quien todos llaman El Mercenario.
Suerte de polirrubro con rueditas, a la hora de la verdad el pícaro terminará comportándose como héroe y
mártir. El otro recién llegado de relevancia es el prometido de la hija de Collé. Viene de estudiar en Francia, se
presenta ataviado a la usanza occidental y se opone al establishment comunitario que su padre encarna.
En ambos se materializa la oposición entre modernidad y atraso que es central a la película, y que el
ilustrado Sembène termina fijando en una imagen visual tan simple como sintética. En primer plano, la pila de
radios que los hombres del pueblo confiscaron a sus mujeres, para evitar que la información las corrompa.
Detrás, la mezquita del pueblo, a la que sólo ingresan los varones. Finalmente, un montaje de clara raíz
eisensteiniana –la formación cinematográfica de Sembène tuvo lugar en la ex Unión Soviética– terminará
oponiendo la cúspide de la mezquita con una antena de TV. Lo cual es una forma de recordar que en ciertas
culturas la caja boba puede ser una ventana al mundo.
(Horacio Bernades, 5 de enero de 2007, extraído de www.pagina12.com.ar)
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Usted puede confirmar la película de la próxima exhibición llamando al 48254102, o escribiendo a
[email protected] Todas las películas que se exhiben deben considerarse Prohibidas para menores de 18 años.
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