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Universidad de Baja California
Doctorado en Educación
Reporte de Lectura
Economía de la Educación
José Aldemar Yate Galvis
Nombre del Catedrático
Dr. Fernando Rafael Morales Núñez
Pereira-Risaralda
2017
Diez puntos para entender el gasto educativo en México.
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La educación en México es un asunto de interés social cuyo objetivo es que los
ciudadanos de dicha nación reciban una educación de calidad y de forma equitativa.
Este documento expone en diez puntos el panorama y el estado en que se encuentra la
educación en México con relación a estructura, finanzas y desempeño de los sistemas
educativos donde destaca una decena de temas de intervención y de gasto en el
sistema educativo en México acompañado de unos cuadros comparativos con relación
a los países asociados o pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE).
Dicha organización establece unos estándares generales para el mejoramiento
de políticas públicas que conduzcan, en este caso al desarrollo social y más
específicamente al progreso en el ámbito de la política educativa en México. Para ello,
el primer punto que presenta este documento es el financiamiento de la educación.
Siendo México uno de los países que más incrementó el gasto en educación durante
los últimos años. Lo que quiere decir, que en México el monto de inversión en el ciclo
educativo por estudiante es alto, pero aun estiman los expertos que la inversión debe
ser mayor aun en este sector. Dicho de esta manera, los retos en el sector educativo
son de mejorar la calidad y la equidad de la educación donde la cobertura y expansión
de calidad educativa se refleje a lo largo y ancho del territorio mexicano para mejorar
las habilidades mínimas de comprensión de comprensión lectora o para la resolución
de problemas matemáticos básicos y al mismo tiempo para levantar el promedio de
escolaridad y reducir los niveles de analfabetismo sobre todo en el género femenino. La
baja cobertura en educación preescolar, media superior y superior es preocupante
comparado frente a los países miembros de la OCDE.
Este panorama oscuro es el reflejo de la desconexión entre los altos niveles de
financiamiento y los resultados educativos. El gasto real en algunas áreas del sector
educativo llega a ser muy bajo, lo que evidencia un atraso y una desatención en
aspectos relacionados con resultados, lo que conduce a ineficiencias en el gasto
educativo. Esto demuestra en el tercer punto que la inversión se hace en gasto
corriente, es decir, principalmente al pago de servicios personales. Estos servicios son
los que tienen que ver con presupuesto dirigido a pagar sueldos y salarios. En otras
palabras, el gasto corriente es el dinero destinado a pagar sueldos de maestros y
directores de escuela. Este rublo de dinero que se invierte en dichos actores del sector
educativo presenta un mecanismo débil de control de calidad para justificar dicho gasto
ya que el gobierno no posee ni implementa mecanismo o instrumentos de rendición de
cuentas para los educadores y directores de escuela. Tarea muy compleja para el
estado detectar, sancionar o retirar del sistema educativo a un maestro incompetente o
a un director de escuela debido a los pobre mecanismos de evaluación docente y
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administrativo docente en el país. Todo esto lleva a que no se justifique los aumentos
en el gasto educativo en dicho sector y comprueba la ineficiencia de dicho aumento.
La realidad demuestra que la estructura del gasto educativo traza insuficiencias
para financiar infraestructura, equipamiento, operación y mantenimiento de las
escuelas en centros educativos. Esto exhibe un paisaje precario con respecto a la
atención en los temas mencionados previamente. Un porcentaje considerable de
escuelas primarias y secundarias no cuentan con electricidad y menos de un tercio no
tienen acceso a Internet. Una cuarta parte de las escuelas presentan problemas de
mantenimiento y conservación de su planta física. Para ahondar mucho más en este
panorama en su mayoría las escuelas primarias no poseen salón de computo ni
biblioteca. La problemática es más grave aún en la zona rural y en los asentamientos
indígenas donde los docentes ni siquiera cuentan con un aula para realizar actividades
de cómputo y menos de consulta de libros. Por ello, hace falta mucha más cobertura en
instalaciones de educación media y superior para elevar la calidad en todos los niveles.
Un quinto punto dice que la mayor parte del gasto público educativo es
financiado por el gobierno federal, es decir que viene desde la parte central del
gobierno y en una escala menor sale del presupuesto de los gobiernos estatales y
municipales. El dinero que sale por parte de las entidades federativas es igual para
atender todo el sector educativo de los estados de la nación. Sin embargo, se evidencia
que algunos estados aportan sus propios recursos a educación lo que demuestra que
no hay una redistribución clara de funciones entre órdenes de gobierno en materia de
gestión y uso de los recursos. A pesar que, se han firmado convenios como el ANMEB
cuyo objetivo es descentralizar los servicios educativos. Este acuerdo le da potestad a
la administración de los recursos a los gobiernos estatales. No obstante, dicho acuerdo
no propuso ninguna novedad con respecto a las atribuciones y funciones que tendrían
las entidades federativas. Todo esto conduce a que las entidades estatales o gobiernos
locales tengan solo función de carácter operativo sujetas a supervisión del gobierno
federal lo que revela inexistencia de responsabilidades claras por parte de los estados
y municipios sobre la gestión del gasto educativo y aún más complejo el panorama sin
criterios, indicadores o normas establecidas para regular eficientemente los recursos
desencadenando una serie de acciones y proyectos aislados que no llevan a la
consecución de logros de calidad educativa.
El uso de recursos educativos no contiene unos indicadores básicos para valorar
el efecto del gasto. Ni el aparato burocrático ni las escuelas están sometidas a un
proceso de rendición de cuentas acerca de las funciones y menos sobre el desempeño
adecuado sobre la inversión, ejecución de los dineros invertidos en políticas educativas
y sobre el desempeño de los maestros y administrativos de dicho sector. Ambiente que
muestra incentivos débiles para la eficiencia del gasto con relación entre el insumo y el
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ejercicio de los recursos. La información y conocimiento sobre los aspectos básicos de
la educación es mínima y refleja los controles inadecuados para conocer de manera
sistemática el número de planteles y el sistema general sobre matricula de educación
básica es poco preciso. Hay existencia de formatos para realizar auditorías que
recopilen información confiable y sistematizada. Sin embargo, se carece de mecanismo
unificados para su manejo cuya consecuencia refleja diagnósticos débiles en asuntos
críticos de educación, en evaluaciones en información para recopilar información
confiable para planear estrategias y planes de acción que tiendan al mejoramiento de la
educación.
A México le deparan grandes retos para el mejoramiento de su sistema
educativo partiendo de información detallada disponible a nivel de escuela para calcular
el costo real de su operación. Esta información disponible deduce el monto de gasto
más preciso que va a ser destinado a financiar actividades administrativas y que parte
va dirigida a costear la operación de las escuelas. por último, en materia educativa,
México tiene un gran reto de masificación de información e insumos que permita
obtener un sistema general de valoración y contrastación del gasto educativo.
El gasto educativo quiere decir costos extras para las familias mexicanas. Es
bien sabido hasta el momento que el gasto publico proviene de los recursos del
gobierno federal, estatal y municipal y otro del sector privado que destinan los
particulares como usuarios de los servicios educativos en instituciones públicas como
privadas. Esto refleja que las familias mexicanas pagan un costo extra por educación,
demostrando que el sistema educativo básico no es totalmente gratuito. La educación
pública básica en los países industrializados es cubierta de manera satisfactoria. Caso
contrario de lo que pasa en el contexto mexicano donde los gastos por servicios como
inscripciones, material escolar, educación especial para discapacitados, libros, textos,
computadores, calculadoras, tramites escolares y transporte escolar corren por parte
de los ciudadanos, generando un des favorecimiento para las familias de menor poder
adquisitivo económico. Por otra parte, las familias que están en el sistema privado
corren con el 80 por ciento del gasto total.
Finalmente, el punto diez propone avanzar en la consecución de un sistema
educativo articulado donde se evidencie un sistema de información detallado de cada
fuente de financiamiento que permita tener una mayor claridad sobre los recursos que
se invierten en el sistema educativo. Además, de estandarizar los mecanismos de
control y rendición de cuentas de las acciones y actores involucrados en el
funcionamiento del sistema educativo para asegurar una transparencia en el gasto,
mejorar la infraestructura escolar y la calidad docente.
Bibliografía
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(Santibañez Lucrecia, 2010)