2.3.
FACTORES DE RIESGO
El funcionamiento o actividad de la persona puede verse afectada debido a la
influencia que tiene al interactuar en los ámbitos que acostumbra, alterando su salud
física o mental, por ende el término de salud se da a conocer como un estado donde
el individuo siente bienestar en el aspecto físico, mental y social, al experimentar que
tales áreas están en equilibrio (Verdugo Alonso, 2003).
Taylor, Smiley y Richards (2009) citado por Ortega Silva y Plancarte Casino
(2017), mencionan que las causas como desnutrición, enfermarse constantemente al
contraer alguna infección, estar expuesto a agentes químicos, presentar
traumatismo, llegan a aumentar de que el sujeto presente retrasos en el desarrollo,
denominándolo como factores de riesgo. Según Ortega Silva y Plancarte Casino
(2017) encontraron que los elementos desde el ámbito de la psicología en la
discapacidad intelectual puede clasificarse en dos, los de origen orgánico que son
consideradas las alteraciones que intervienen en el desarrollo del bebé, y las medio
ambientales, es decir, involucran la estimulación, apoyo, así como socialización o
interacción familiar, de igual modo los agentes físicos del entorno.
Por otro lado, Verdugo Alonso (2003) menciona que el contexto o ambiente
donde interactúa el sujeto que presenta discapacidad intelectual puede determinar el
nivel de afectación de la funcionalidad en su desempeño eficaz o impedir que
participe en algunas tareas, asimismo la forma en como se proporciona protección,
cuidados y apoyo podría repercutir en su desarrollo futuro según sea el tipo de
estimulación de acuerdo al caso que se esté presentando, por ello es importante
previamente evaluar las habilidades que tenga la persona, para posteriormente
evaluar que estrategias implementar. En este sentido Arciniega Buenrostro, Márquez
Caraveo y Díaz Mayer (2014), encontraron que los factores como la interacción entre
el niño y la familia, además de como se relacionan en el contexto socializador, siendo
de manera continua, tiene un grado de impacto debido a que puede llegar a
repercutir según la duración o tiempo en cada uno.
Por otro lado, Ibañez (2014) menciona que los factores biológicos u orgánicos
podrían alterar o poner en riesgo el proceso de desarrollo del niño al causarle
discapacidad intelectual, también a una situación que involucre condiciones de vida
desfavorables. Asímismo, Ortega Silva y Plancarte Cansino (2017), encontraron que
los aspectos que pueden originar el trastorno son varios y en un inicio no se logra
determinar por la sintomatología que llega a presentar la persona creando confusión
sobre la etiología, pero al lograr identificarlo se debe de intervenir para disminuir el
grado de avance, de igual manera se obtendrá mayor oportunidad para enfrentarlo
en un ambiente estimulador favorable, que en el caso de un bebé donde
posiblemente aún no se tenga un diagnóstico.
La Organización Mundial de la Salud (2013) y Alvarado Hernández (2016),
encontraron que los riesgos que contribuyen a presentar discapacidad intelectual,
pueden ser las mujeres embarazadas al padecer problemas con su salud debido a
una condición de pobreza que afectaría al momento de alimentarse siguiendo una
dieta del plato del buen comer como lo son verduras, carnes, huevos, queso, leche,
entre otros, asimismo el consumo de vitaminas y acido fólico, además de estar
expuesta a contaminación ambiental donde habita al grado de afectar en la
gestación, duran y después de ella. Otro punto es que se observa de manera común
es que los niños de bajos recursos económicos tienen un porcentaje de posibilidad
para sufrir un retraso del desarrollo, que quienes tienen un nivel económico
favorable, ya que recibiría una estimulación mayormente eficaz.