Salmo 18
1
Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
2
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto
refugio.
Dios es:
1. Nuestra roca, en la que se fundamenta nuestra vida
2. Nuestro castillo, en el que vivimos protegidos
3. Nuestro libertador, el que nos hace libres por medio de Jesucristo Su Hijo
4. Nuestro Dios, Aquel que está con nosotros
5. Nuestra fortaleza, de quien provienen nuestras fuerzas
6. Aquél en quien podemos confiar
7. Nuestro escudo, que nos defiende de los ataques del enemigo
8. Nuestra fuerza, que nos impulsa para seguir adelante
9. Nuestra salvación, tanto aquí como por la eternidad
10. Nuestro alto refugio
Dios es la fortaleza de nuestra vida, el refugio por excelencia. Que cada día podamos caminar con la convicción de que el Dios
todopoderoso cuida de nosotros, que camina a nuestro lado, y que podemos refugiarnos en Él en cualquier momento que lo
necesitemos.
3
Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
1. Invocar su Nombre.
2. Él es digno de ser alabado
3. Él nos protegerá de nuestros enemigos
4
Me rodearon ligaduras de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. 5 Ligaduras del Seol me rodearon, Me tendieron lazos
de muerte. 6 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a
sus oídos.
Aun en las ligaduras de la muerte, del Seol y la perversidad nos rodearen y atemoricen, en nuestra angustia invoquemos a
Jehová y Él nos oirá.