ADVIENTO: ¡CRISTO VIENE!
JER 33:14 HE AQUÍ VIENEN DÍAS, DICE JEHOVÁ, EN QUE YO CONFIRMARÉ LA BUENA PALABRA QUE HE
HABLADO A LA CASA DE ISRAEL Y A LA CASA DE JUDÁ. 15 EN AQUELLOS DÍAS Y EN AQUEL TIEMPO HARÉ
BROTAR A DAVID UN RENUEVO DE JUSTICIA, Y HARÁ JUICIO Y JUSTICIA EN LA TIERRA. 16 EN AQUELLOS DÍAS
JUDÁ SERÁ SALVO, Y JERUSALÉN HABITARÁ SEGURA, Y SE LE LLAMARÁ: JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA.
LUCAS 2:8 HABÍA PASTORES EN LA MISMA REGIÓN, QUE VELABAN Y GUARDABAN LAS VIGILIAS DE LA NOCHE
SOBRE SU REBAÑO. 9 Y HE AQUÍ, SE LES PRESENTÓ UN ÁNGEL DEL SEÑOR, Y LA GLORIA DEL SEÑOR LOS
RODEÓ DE RESPLANDOR; Y TUVIERON GRAN TEMOR. 10 PERO EL ÁNGEL LES DIJO: NO TEMÁIS; PORQUE HE
AQUÍ OS DOY NUEVAS DE GRAN GOZO, QUE SERÁ PARA TODO EL PUEBLO: 11 QUE OS HA NACIDO HOY, EN LA
CIUDAD DE DAVID, UN SALVADOR, QUE ES CRISTO EL SEÑOR. 12 ESTO OS SERVIRÁ DE SEÑAL: HALLARÉIS AL
NIÑO ENVUELTO EN PAÑALES, ACOSTADO EN UN PESEBRE. 13 Y REPENTINAMENTE APARECIÓ CON EL ÁNGEL
UNA MULTITUD DE LAS HUESTES CELESTIALES, QUE ALABABAN A DIOS, Y DECÍAN :14 ¡GLORIA A DIOS EN LAS
ALTURAS, Y EN LA TIERRA PAZ, BUENA VOLUNTAD PARA CON LOS HOMBRES!
INTRODUCCION
En latín significa adventus Redemptoris o bien, “Venida del Redentor” y se trata del primer
periodo del año litúrgico cristiano que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento
de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebra durante los cuatro
domingos anteriores a la Navidad
En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. ... El tiempo de Adviento es un período
privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el
presente y a preparar el futuro.
En unos pocos días dará inicio la temporada de adviento o advenimiento.
En el calendario cristiano, esta temporada es la que da inicio al año litúrgico.
En ella recordamos y proclamamos el cumplimiento de la promesa de la venida del Mesías,
tanto en su encarnación (primera venida), como en su regreso en gloria (segunda venida).
Aún si usted no es parte de una tradición cristiana que celebra el calendario litúrgico, es
posible dedicar los domingos previos a la temporada navideña para exponer algunos de los
temas doctrinales asociados al tiempo de adviento.
En el calendario, la temporada de advenimiento corresponde a los cuatro domingos previos al
25 de diciembre, que este año 2021 comienzan con el domingo 28 de noviembre. Terminando
domingo 19 de diciembre
Es Una época de expectación y esperanza, de gozo en el amor y la fidelidad de Dios, de
anhelo de perfecta paz, y de gratitud y consagración a Jesús nuestro Salvador.
Cristo Viene: ¡Él Es Nuestra Esperanza!
En primer lugar, el tiempo de adviento nos llama a la esperanza en la venida del Salvador.
En relación a este tema, pueden estudiarse pasajes mesiánicos del Antiguo Testamento tales
como Jeremías 33:14-15 :
14 “He aquí, vienen días”—declara el Señor—“en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la
casa de Israel y a la casa de Judá. 15 “En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un
Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. 16 “En aquellos días estará a salvo Judá, y
Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: el Señor, justicia nuestra.”
(LBLA)
Muchas personas experimentan un “agotamiento de fin de año”. Las tensiones acumuladas
durante meses, las dificultades laborales y financieras, y los malestares físicos y emocionales
son un gran peso que puede llevar al creyente al agotamiento espiritual y la desesperanza.
El adviento nos mueve a poner nuestra expectativa y esperanza en la persona de nuestro
Salvador.
Nos recuerda que viene el tiempo de celebrar su nacimiento y nos alienta en la promesa
segura de su regreso glorioso.
Cristo Viene: ¡Él Es la Más Gloriosa Manifestación de Amor!
En segundo lugar, la temporada de advenimiento nos invita a maravillarnos y regocijarnos en
el profundo amor de Dios por nosotros.
Dios nos mostró su amor aún siendo pecadores (Romanos 5:8 ).
Rm 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros.
Cuando éramos sus enemigos, Dios envió a su Hijo quien nació en el pesebre de Belén con el
fin de expresarnos su amor al morir por nosotros en la cruz (Juan 3:16 ).
Jn 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que
en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Más aún, al resucitar de entre los muertos, ascendió al cielo con la promesa de prepararnos
una morada y regresar por nosotros para llevarnos con Él (Juan 14:1-3 ; Hechos 1:9-11 ).
Jn 14:1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. :2 En la casa de mi Padre muchas
moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere
y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también
estéis.
Hch 1:9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus
ojos. 10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a
ellos dos varones con vestiduras blancas, 11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis
mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto
ir al cielo.
Recordemos que este mundo no es nuestro hogar.
Jn 15:19 Si
fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí
del mundo, por eso el mundo os aborrece.
Nuestro amoroso Salvador viene pronto para llevarnos a su presencia. ¡Cuan admirable es el
amor de Dios por pecadores como nosotros!
Cristo Viene: ¡Él Es Nuestra Paz!
En tercer lugar, el tiempo de adviento es un tiempo ideal para anunciar la perfecta paz que
Dios nos ha prometido.
Jn 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni
tenga miedo.
Jn 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad,
yo he vencido al mundo.
En un mundo en el cual el conflicto y la angustia están constantemente presentes, la promesa
de paz puede disiparse.
Pero las Escrituras nos recuerdan que con la venida de Jesús, Dios ha quitado la enemistad
que teníamos con él, y nos ha otorgado su paz (Juan 14:27 ).
Con el nacimiento de Jesús, nace la posibilidad y la certeza de la paz perfecta y perdurable.
Y cuando nuestro Salvador regrese, ¡la paz será completa en nuestros corazones y en el
mundo entero!
10 Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que
serán para todo el pueblo; 11 porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es
Cristo el Señor. 12 Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en
un pesebre. 13 Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales,
alabando a Dios y diciendo: 14 Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en
quienes El se complace. Lucas 2:10-14
6 Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado,
y la soberanía reposará sobre sus hombros;
y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
7 El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin
sobre el trono de David y sobre su reino… Isaías 9:6-7
Cristo Viene: ¡Él Es Nuestro Rey!
Finalmente, el tiempo de adviento nos motiva a consagrar nuevamente nuestras vidas al
Salvador que al venir al mundo dio su vida por nosotros.
Al igual que los magos de oriente y los pastores de Judea, nosotros también hemos de
mostrar nuestra devoción al Rey de reyes quien, naciendo en un pesebre se humilló a sí
mismo para nuestra salvación.
Y un día, este mismo Jesús volverá en gloria como Juez Justo. ¡Cristo viene pronto! Su
promesa debe motivarnos a la pureza y la santidad:
28 Y ahora, hijos, permaneced en El, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no nos
apartemos de El avergonzados en su venida. 1 Juan 2:28
2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero
sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es. 3 Y
todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como El es puro. 1 Juan 3:2-3