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Poesía sobre Derechos Humanos y Fe

El poema habla sobre la igualdad de derechos humanos para todas las personas. Afirma que todos los seres humanos tienen derechos inherentes solo por el hecho de haber nacido, sin importar su riqueza, oficio u otros factores. Lamenta que en la realidad muchas personas no conocen o no disfrutan plenamente de sus derechos, y que a menudo los poderosos violan los derechos de los demás. Hace un llamado a crear un mundo donde se respeten y protejan los derechos de todos de manera igualitaria.

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Poesía sobre Derechos Humanos y Fe

El poema habla sobre la igualdad de derechos humanos para todas las personas. Afirma que todos los seres humanos tienen derechos inherentes solo por el hecho de haber nacido, sin importar su riqueza, oficio u otros factores. Lamenta que en la realidad muchas personas no conocen o no disfrutan plenamente de sus derechos, y que a menudo los poderosos violan los derechos de los demás. Hace un llamado a crear un mundo donde se respeten y protejan los derechos de todos de manera igualitaria.

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DERECHOS HUMANOS POR DERECHO

Todos los seres humanos tienen sus derechos,

Ricos y pobres, ladrones y embaucadores,

Todos por el mero hecho de haber nacido,

Tienen sus derechos.

La realidad deja mucho que desear,

La mitad de nuestro mundo no sabe su significado,

Y la otra mitad no saben que existen.

Por ser un bien apreciado,

No saben que los merecen solo por haber nacido.

Ricos, poderosos, políticos y empresarios,

Pisoteando derechos civiles elementales de todo humano,

Como si el mundo hiciera caso de sus malos presagios,

No cobijando a todo hijo que le tiende su mano.

Todos navegamos en el mismo barco,

Todos viajamos por las aguas del universo.

Su dueño nos la regaló fuerte de casco,

Y con motores poderosos para viaje tan maravilloso.

Hagamos de esta madre tierra un lugar digno,

Repartamos sus bienes entre todo hermano,

Alegrémonos de este tesoro que se nos ha dado,

Vivamos, riamos y compartamos este don apreciado,

Y no celebremos más el día de los derechos humanos,

Todos los días son iguales ante el cosmos, ante lo sagrado,

Tendamos a todos la mano………por derecho,

Y hagamos que esto sea por fin un hecho…….


AMISTAD.

Es una de las palabras más bonitas


y de los sentimientos más sentidos.
Obedece y atiende a ningún partido
y convierte en risas todas las cuitas.

La amistad no sabe ser egoísta;


no es del presente, ni del pasado ido.
En lo transcendental puro hace nido
y es incondicional mientras exista.

Es perdonar, tratando de comprender.


Es poder confiar creando una hermandad.
Es respetar y aceptar al otro como es.

Es no criticar, admirar y ceder.


Estar en la alegría y la adversidad.
Es seguir fiel, aunque el mundo ande al revés.

Zoraida Armengol — Cuba


¡SEÑOR, JESÚS!...

i. ¡Aciago es mi camino, ¡Señor!: muero de pena


delante de tu cruz, por ser pecaminoso;
y, -aún, estando herido, me amas sin condena,
brindándome la luz de un faro esplendoroso-!
¡Me humillo con el alma, ¡Señor!: enhorabuena,
queriendo resarcir el hecho vergonzoso
de haber perdido el don de fe, del cual, apenas,
hay una vaga lumbre en mí, -que arde en gozo-,
sintiendo tu mirada seguirme por doquier
en lapsos de tristeza y en lapsos de alegría;
pues, guardas la terneza de un noble corazón
que sabe perdonar mi culpa y comprender
-la lucha en la que vivo por no ser de herejía,
por no ser mi blasfemia agravio contra Dios!
ii. En aras de tu Gloria -que, al mundo no es ajena-,
musito una oración en dádiva hinojosa;
pues, eres la razón de mi existencia plena,
y ¡estando entre tus brazos, te veo más hermoso!
¡Ansío tu Palabra de música serena,
de Vida y de Verdad, cual signo venturoso
de plácidos arrullos, que salva y que me llena
de ricas sensaciones! Te llamo lisonjoso,
y atiendes la plegaria que fluye de mi Ser
con presta devoción y ciega idolatría,
que hace que te alabe con humildad, ¡Señor!
... Y hundido en la penumbra, hincado a tus pies,
prometo redimirme del peso... que me hastía
de espúreo fardaje que cargo, ¡mi Señor!.
iii. ¡Jesús!, el del poder sacramental divino
que, al verte sepultado, en un loco arrebato
de magia y emoción, un ángel(...) a ti vino,
e hizo resurrecto en honra del maltrato
mandado a padecer-: ¡oíd mi dulce trino
de anhelo y esperanza; de fe; cordial y grato
de un triste ruiseñor de vuelo peregrino
que sufre en soledad! ¡Tu voz no desacato
-si dices que me entregue con santa devoción
al dogma del cristiano de puro corazón,
hallando así la luz que quiero en mi camino-!. ... ¡Contemplo tu presencia, ¡feliz!...:
es mi destino
seguir en pos de ti la huella fulgurante
que lleva a la mansión del cielo...! ¡(Soy tu amante)!.
Por ....Boris Clay - poeta colombiano.
A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

Si ociosa no, asistió naturaleza


Incapaz a la tuya, oh gran Señora,
Concepción limpia, donde ciega ignora
Lo que muda admiró de tu pureza.
Díganlo, oh Virgen, la mayor belleza
Del día, cuya luz tu manto dora,
La que calzas nocturna brilladora,
Los que ciñen carbunclos tu cabeza.
Pura la Iglesia ya, pura te llama
La Escuela, y todo pío afecto sabio
Cultas en tu favor da plumas bellas
¿Qué mucho, pues, si aun hoy sellado el labio,
Si la naturaleza aun hoy te aclama
Virgen pura, si el sol, luna y estrellas?
Por ….Luis de Góngora y Argote
SONETO A CRISTO
Aquí estoy, mi señor. Soy la paveza
que queda del incendio de la llama...
soy el adolorido, por que ama.
El que busca tu aliento de tibiesa.
Por tí mi soledad muere, y empieza
la plenitud de tu bondad derrama.
Dame la paz que el corazón reclama.
Entrégame tu nombre de pureza.
Si prendas pides de verdad, te entrego
mi corazón, de amor crucificado
en el crisol divino de tu fuego.
Soy paveza, lo se. Rescoldo helado.
Me abrumaba tu luz y anduve ciego.
¡Me rescató el raudal de tu costado!
Jorge Montoya Toro.
EL JUSTO SIMEÓN.
El justo Simeón al Verbo humano
Abraza y a la muerte apetecida
Grato se ofrece, al tiempo que la vida
Tiene y el mismo espíritu en su mano.
Y cual canoro cisne, el sabio anciano
Ya su esperanza y gran edad cumplida
Alegre de su fin, la agradecida
Voz funeral así levanta ufano:
–«La muerte agora ¡oh claro sol, que abierta
Senda nos muestras a la vida ausente!
Llegue, y en paz el cuerpo desanime;
No precie ya quien ve tu luz presente,
Ver otra luz, ni el que la firme y cierta
Salud alcanza, la mortal, estime».
De …..Juan de Jáuregui.
PAX
Señor, dame la paz, la paz que miro
Esta tarde otoñal en mi ventana,
mientras se tiñe la extensión lejana
con la diáfana sangre de un zafiro.
A esta dulce quietud es cuanto aspiro:
ser el árbol que nace en la sabana
y no sabe por qué; que cae mañana
y no tiene en sus hojas ni un suspiro.
Señor! pón en mi espíritu la suave
serenidad de la naturaleza
que de la duda y el dolor no sabe...
señor! ya nada quiero, nada ansío,
y sólo pido a tu gentil largueza
que me transformes en rosal o en río.
Por...Ricardo Nieto....Poeta colombiano.

LA HUIDA A EGIPTO

¿Dónde vais, Zagala,


Sola en el monte?
Mas quien lleva el sol
no teme la noche.
¿Dónde vais, María,
Divina Esposa,
Madre gloriosa
De quien os cría?
¿Qué hareis si el día
Se va al ocaso,
Y en el monte acaso
La noche os coge?
Mas quien lleva el sol
no teme la noche.
El ver las estrellas
Me cause enojos,
Pero vuestros ojos
Más lucen que ellas;
Ya sale con ellas
La noche oscura,
A vuestra hermosura
La luz se esconde;
Mas quien lleva el sol no teme la noche.
Lope de Vega
LOS TRES LADRONES
Época fue de las sórdidas pasiones;
el pueblo de rencor estaba henchido,
y en el Gólgota, en sombras convertido,
colgaban de sus cruces tres ladrones.
A un lado y en rabiosas contorciones,
expiraba un ratero empedernido:
en el otro, un ladrón arrepentido,
y en medio, un robador de corazones.
De luto se vistió la vasta esfera;
Gestas, el malo, se retuerce y gime;
Dimas, el bueno, en su tortura espera;
y el otro, aquel de luenga cabellera,
que sufre, que perdona y que redime,
¡ se robó al fin la Humanidad entera !.
Por...Enrique Alvarez henao - poeta Colombiano
LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
Virgen pura, hoy quiere Dios
Que subáis del suelo al Cielo,
Pues cuando quisisteis vos,
Él bajó del Cielo al suelo.
Si en la tierra daros quiso
Dios del bien que allá tenía,
¿Qué os dará en el paraíso,
Donde todo es alegría?
El amor vuestro y de Dios
Hoy se encuentran en el vuelo,
Pues por Él a Dios váis vos,
Y Él a vos vino del Cielo.
El Padre os da la corona,
El Hijo su diestra mano,
Y la Tercera Persona
Os da su amor soberano.
AIcanzais, Virgen, de Dios
Premios, honras y consuelo,
Y por Él sois Cielo vos,
Y Él por vos hombre en el suelo.
Juan López de Ubeda
CRISTO
Se destaca imponente la figura,
la más grande escultura;
el espacio y el tiempo nunca ha visto,
un hombre más inmenso, más coloso,
más grave y majestuoso,
llámale el pueblo: ¡Hijo de Dios Cristo!
¡Oh! qué rostro tan bello, tan sereno
¡qué hermoso nazareno!
su mirada es abismo de ternura;
se asemeja su voz al canto suave
que preludiara un ave
dolorida y oculta en la espesura.
A su simple contacto ven los ciegos,
pues, Él, rasga los velos
que cubrían oscuros las pupilas;
cual la flor que, ante el sol, abre su broche,
rasgábase la noche,
para ver ya con luz playas tranquilas.
Al cruzar de este valle los desiertos,
resucita a los muertos;
Él camina en la mar embravecida,
Tiberíades, reprime sus furores,
cesan los zumbadores
vientos que la tenían conmovida.
¿Quién es este tan grande personaje
que lleva por ropaje
cuanto bien y virtud el Cielo encierra?
¿Quién es éste que rompe lo pasado,
con su siglo ha chocado,
lo reta y le declara eterna guerra?
Humilde el universo le respeta,
a su paso se aquieta,
la natura que indómita se agita.
Gigante pensador, gran doctrinario,
a la lid temerario,
como el rayo veloz se precipita.
Sacude los cimientos del pagano,
del viejo mundo insano;
tiembla la antigua mole conmovida,
se derrumba el Olimpo -¡abajo dioses!-
que inmundos y feroces,
cayeron como lepra desprendida.
Él, predica en el Templo y en la plaza
y todo lo abraza
su doctrina bendita y soberana.
Trueca su ley, la espada con la idea,
cambia la saña atea
en la más pura caridad cristiana.
Para mi corazón basta tu pecho... (Poema XII)

Para mi corazón basta tu pecho,


para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.


Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento


como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.


Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

PABLO NERUDA

Anoche cuando dormía...

Anoche cuando dormía


soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mí,


manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía


soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía


soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía


soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

ANTONIO MACHADO
No era amor

No era amor. Fue otra cosa.


Pero según murmuran en la ciudad aquella,
yo cometí el delito de inventarte una estrella,
y fue tuyo el pecado de ofrecerme una rosa.

No era amor, no era eso


que se enciende en la sangre como una llamarada;
era mirar tus ojos y no decirte nada
o acercarme a tu boca sin codiciar un beso.

Tarde para mi hastío,


tarde para tu angustia de mariposa en vano,
eran como dos ciegos que se daban la mano,
como dos niños pobres, tu corazón y el mío.

Nada más. Ni siquiera


suspirar en la lluvia de una tarde vacía,
No era amor, fue otra cosa. No sé lo que sería.
Yo sólo sé que es triste que nadie lo creyera.

De: Poemas prohibidos

JOSÉ ÁNGEL BUESA


Llorar ¿Por qué?

¿Llorar? ¿Por qué?

Este es el libro de mi dolor:


lágrima a lágrima lo formé;
una vez hecho, te juro, por
Cristo, que nunca más lloraré.
¿Llorar? ¿Por qué?

Serán mis rimas como el rielar


de una luz íntima, que dejaré
en cada verso; pero llorar,
¡eso ya nunca! ¿Por quién? ¿Por qué?

Serán un plácido florilegio


un haz de notas que regaré
y habrá una risa por cada arpegio,
¿Pero una lágrima? ¡Qué sacrilegio!
Eso ya nunca. ¿Por quién? ¿Por qué?

AMADO NERVO

Los pasos lejanos

Mi padre duerme. Su semblante augusto


figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...
si hay algo en él de amargo, seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;


y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.

Y mi madre pasea allá en los huertos,


saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,


sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

De: Canciones del hogar

CÉSAR VALLEJO
Para toda la vida

¿Me quieres, amor, me quieres?


¡Sí, para toda la vida!...
y era yo quien preguntaba,
siempre soñando una espina,
siempre rondando una duda,
siempre imaginando heridas.
"¿Me quieres, amor, me quieres?"
¡Sí, para toda la vida!...
Tardes, madrugadas, noches,
mañanas y mediodías;
en el balcón, en la calle,
en el sueño, en la vigilia,
siempre, siempre preguntando,
corazón, si me querías,
y de pronto, no sé cómo,
sin una razón precisa,
mi voz amarga y cansada
se fue quedando dormida,
y cayó sobre mi alma
una lluvia dulce y fina
que se fue cristalizando
en nieve delgada y fría.
y ya no pregunté más,
corazón, si me querías.
Ahora, eres tú quien se queja,
quien pregunta y quien suspira
¿Me quieres, amor, me quieres?,
me dices con voz dolida...
y yo, de la misma forma
con que tú me respondías,
escondiendo la verdad
debajo de la mentira,
te digo ausente y lejano:
— ¡Sí, para toda la vida!...

RAFAEL DE LEÓN
Simplemente

Si para recobrar lo recobrado


tuve que haber perdido lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado


fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprendido


que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprobado


que lo que tiene el árbol de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Selección: Xavier Villaurrutia, Emilio Prados,

Juan Gil Albert y Octavio Paz.

FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ


La sed insaciable

Decir adiós... La vida es eso.


Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.

Amar y amar toda la vida


y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...

Coger las rosas una a una


beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.

Sentir más sed en cada fuente


y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.

Porque en el sordo desacuerdo


de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.

Y en esta angustia que no cesa


que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa.
POEMA DE LA CULPA

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.


Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo


mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tú que le diste a ella


su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera


turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,


como un surco que intenta rechazar la simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:


las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:


ella no fue culpable, Señor... ni yo tampoco.
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya pues me hiciste cobarde


para matar un sueño porque llegaba tarde.

Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar


y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,


que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

De: Oasis

JOSÉ ÁNGEL BUESA


TE AMO COLOMBIA

Te amo Colombia, hermosa patria mía,


creada por mi Dios en primavera, 
para vivir por siempre en alegría
con ritmo tropical de una palmera.

Amo tu cielo azul turquí en armonía, 


tus llanuras, tus mares, tus montañas, 
tus poemas de amor con grata melodía, 
el trino de tus aves en las mañanas.

Amo tu gente colmada de fantasía, 


tus glorias, tu escudo, tu bandera, 
centauros indomables como alegoría
de libertad de hermanos sin frontera.

Mi pensamiento es prisionero en agonía, 


al no tener tu sol de singular belleza
y al oír tu hermoso himno en lejanía, 
mi corazón se estremece de tristeza.

Héctor José Corredor Cuervo .....Poeta Colombiano

PAZ
PAZ, un deseo del corazón
que sólo conseguiremos
dejando atrás el rencor,
abriendo nuevos senderos,
educando con ilusión,
llenando los corazones nuevos
de respeto, cariño y amor.

PAZ, un nuevo reto


que con fuerza y unión
día a día lograremos
siendo solidarios,
y luchando por un mundo mejor.

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