FUNCIONES DE
ENFERMERA QUIRURGICA
Y CIRCULANTE
Rosa del Carmen Ovando Vázquez
10 de Marzo del 2021
CBTis 170
CENTRO DE BACHILLERATO TECNOLOGICO
INDUSTRIAL Y DE SERVICIOS.
NO.170
“MIGUEL LARA VASALLO”
ENFERMERIA GENERAL
4To. SEMESTRE GRUPO “A”
ASIGNATURA: SUB. 1. REALIZA LOS PROCEDIMIENTOS
MÉDICO-QUIRÚRGICOS EN LA ATENCIÓN DEL ADULTO
HOSPITALIZADO.
DOCENTE: LEO. CAROLINA TORRES PEÑA
ALUMNA: ROSA DEL CARMEN OVANDO VAZQUEZ
TEMA: FUNCIONES DE ENFERMERA QUIRURGICA Y
CIRCULANTE
TONALA, CHIAPAS. 10/03/21
ENFERMERÍA QUIRURGICA
La Enfermería Quirúrgica es un área de la Enfermería que se enfoca
en la identificación de los problemas de salud que requieren de
resolución quirúrgica, de tratamientos, y cuidados generales y
específicos. Lo anterior fundamenta que los profesionales de
enfermería cuenten con una sólida formación científica y humanista.
OBJETIVO GENERAL
Conocer los fundamentos teóricos de la Enfermería Médico-
Quirúrgico, respecto al estudio, la investigación y la enseñanza de los
cuidados de enfermería, para aplicarlos conocimientos científicos en
el diagnóstico y atención individualizada a la persona que presenta
problemas o alteraciones de la salud.
CARACTERÍSTICAS DE ENFERMERÍA QUIRÚRGICA
Ser enfermero médico-quirúrgico no es fácil, ya que hay que controlar
muchos aspectos para asegurarse de que todo el proceso quirúrgico
se realiza correctamente. Así, entre las características más
destacadas que tiene que tener un enfermero que quiera
especializarse en este ámbito se encuentra:
Saber reaccionar con rapidez y
de manera inmediata ante
cualquier situación.
Mantener la concentración y ser
metódico, ya que se trabaja bajo
mucha presión.
Tener un equilibrio mental,
emocional y profesional que le
permita afrontar cualquier
situación de emergencia, ya sea
en la sala de operaciones o en cualquier departamento.
Pasión e interés por la tecnología, la ciencia y la salud.
Habilidades prácticas necesarias para la utilización de
instrumentos pequeños y delicados.
Debe ser una buena persona, agradable, amistosa y saber dar
soporte a los pacientes para que estén tranquilos y no
angustiados. Además, tiene que ser paciente, comprensivo,
tolerante y respetuoso.
¿QUE ES ENFERMERA INSTRUMENTISTA?
Es un profesional del equipo médico
quirúrgico, con un nivel de conocimiento
científico y técnico, que le permite
ofrecer un servicio de calidad en la
atención al paciente quirúrgico mediante
la aplicación de procesos de
instrumentación, bioseguridad, saneamiento ambiental y
administrativo.
Conocer de antemano la operación a realizar
Preparar todo el instrumental y material necesario para la
operación, verificando que no falte ningún elemento antes
del inicio del inicio de la intervención.
Realizara su lavado Quirúrgico, vistiéndose seguidamente,
con la ayuda de la enfermera circulante, con ropas estériles
y poniéndose los guantes.
Colaborará con el resto del equipo en dejar la sala
perfectamente preparada.
Vestir las mesas de instrumentación, disponiendo en el
orden correspondiente los elementos que se utilizarán en
cada tiempo operatorio.
Ayudar a los cirujanos a colocarse los guantes.
Controlar el uso de gasas y compresas en el campo
operatorio, verificando que sean radiopacas, y efectuar su
recuento con la enfermera circulante.
Ayudar a colocar el campo estéril.
Entregar los elementos solicitados por los cirujanos.
Tomara muestras intraoperatorias y las pasará a la
enfermera circulante.
Controlar los elementos utilizados, manteniendo la mesa y
ordenada y desechando convenientemente el material
utilizado
Colaborar en la Desinfección final y colocación de apósitos.
Ayudar al paciente en la camilla.
Retirara las hojas de bisturí, agujas y demás objetos
cortantes
Recoger y revisar los Instrumentos utilizados así como
disponer lo necesario para su lavado, desinfección y
esterilización.
Colaborar en la desinfección final y colocación de apósitos.
¿QUE ES ENFERMERA CIRCULANTE?
Es una de las encargadas de supervisar que el
quirófano esté limpio y ordenado.
Conjuntamente con la enfermera instrumentista
preparará el material quirúrgico. Recibirá al
paciente identificándose e identificándolo,
mitigando en lo posible su ansiedad y temor.
Recibimiento y la correcta identificación
del paciente en el ambiente adecuado.
Reunir los elementos necesarios en la intervención la
documentación y estudios requeridos.
Verificar que el quirófano este preparado, comprobando
también el correcto funcionamiento de los aparatos a utilizar,
tales como por ejemplo la mesa quirurgica.
Verificar el plan de operaciones y el tipo de intervenciones.
Recoger el material de desecho de la intervención para
evitar el acumulo de estás.
Ayudar a vestirse al resto del personal y quirófano.
Ayudar al anestesiólogo a anestesiar y prepara el monitor.
Ayudar a colocar al paciente en la mesa.
Rellenar los datos de la hoja de enfermería circulante y
preparar el quirófano para posteriores intervenciones.
Apósitos externos, fijación de vendajes
Recoger las muestras para el posterior análisis, etiquetarlas
y enviarlas a laboratorio.
Colaborar en colocar al paciente en la camilla para el
traslado a la zona de recuperación.
PERIODO PREOPERATORIO
En este periodo los cuidados de enfermería requieren estar
orientados a:
Mejorar el estado general.
Corregir el déficit existente.
Recuperar y/o mantener el estado nutricional.
Prevenir y evitar la infección.
Planear la indicación quirúrgica correcta.
Definición:
El preoperatorio es un neologismo formado por el sufijo “pre” “antes”,
el sufijo “torium” contribuir a algo, y “operari” hacer un trabajo.
Entonces podemos afirmar que tiene su inicio cuando el paciente
decide ser intervenido.
La atención centrada en el paciente se basa en la evaluación y
planificación para la intervención mediante el pensamiento crítico
(conocimiento-experiencia), de esta forma se trabaja en las
necesidades físicas y emocionales del enfermo. De ahí la importancia
de contar con una historia clínica completa, los exámenes de
laboratorio y gabinete actualizados, los cuidados de enfermería
generales (rutinas hospitalarias establecidas) y los específicos (de
acuerdo a la cirugía a la que va a ser sometido).
Sin embargo, en una cirugía urgente lo más importante sería obtener
información básica que permita determinar el equipamiento necesario
y la planificación de actividades, buscar necesidades particulares al
caso para dar prioridad y encontrar opciones eficaces.
Se pueden tener situaciones similares al igual que específicas,
independientemente de ello, los siguientes aspectos pueden influir en
mayor o menor grado en la evolución de la intervención y de la
recuperación, por ello deben de considerarse:
Condición: crítica, grave, reservada, estable
Generales: Peso, talla, edad (influyen en su movilidad, grado de
fragilidad, estado emocional, respuesta al tratamiento y selección
el equipo e instrumental).
Trastornos sensoriales: atención y comunicación.
Presencia de dolor
Estrés: los factores ambientales pueden
incidir en la respuesta fisiológica, por lo cual
en un ambiente quirúrgico el ruido debe ser
mínimo y evitarse conversaciones personales
o insatisfacciones institucionales.
En cuanto a los pacientes al hablar de una necesidad específica,
nos referimos a una condicionante, como ser portador de una
enfermedad concomitante o recurrente, por ejemplo:
Desnutrición: Puede no cubrir las necesidades fisiológicas
demandadas por su organismo.
Diabetes: existencia de un daño al tejido vascular y nervioso,
riesgo de infección.
Toxicomanías: afecta la capacidad para
metabolizar agentes anestésicos, disminución de defensas y
alteraciones en el metabolismo.
Problemas respiratorios: Hay riesgo inminente de neumonías
postoperatorias
Inmunosuprimido: llevan mayor riesgo de infección y baja
respuesta al traumatismo quirúrgico.
Traumatismo: Su estado generalmente es inestable, lo que
puede afectar la respuesta fisiológica y complicar todo el proceso
incluyendo la anestesia.
La valoración del paciente permite prever riesgos innecesarios. La
confianza que puede otorgar el personal de enfermería al mostrar
interés en la persona, proporciona seguridad, se deben evitar
comentarios “graciosos” o que puedan crear ansiedad por simple que
parezca. En la comunicación se trabaja con los recursos de
parafraseo, reflexión, espejo, técnicas que ya conoces y que permiten
centrarnos en las necesidades del paciente y otorgar un trato digno.
En todo paciente el postoperatorio requiere de contar con
documentación y exámenes de laboratorio y gabinete que nos
aseguren la información del paciente en cuanto a las posibles
complicaciones de ahí que siempre se revisará contar con:
Expediente clínico completo:
Consentimiento informado
Hoja de internamiento
Hoja de autorización de cirugía
Laboratorios clínicos no más
de tres meses de vigencia
(mínimo: biometría hemática
completa, tiempos de
coagulación, química
sanguínea completa, grupo y Rh sanguíneo)
Valoración preoperatoria y pre anestésica (según políticas).
También es importante considerar los aspectos psicológicos,
emocionales y espirituales del paciente.
El preoperatorio se divide en:
Mediato: a partir de la decisión hasta 12 o 2 horas antes,
dependiendo de la intervención quirúrgica (mayor o menor).
Se otorga según la institución y el caso, en hospitalización, urgencias
o área específica de recibo de pacientes para atención quirúrgica.
Inmediato: 2 horas antes de la intervención quirúrgica, en este
periodo el objetivo es preparar física y emocionalmente al paciente.
También se lleva a cabo la instrucción preoperatoria como: realizar
respiraciones profundas, toser de forma eficaz, ejercicios pasivos y
activos de miembros inferiores u otro ejercicio que la cirugía pueda
exigir. Todo ello con la finalidad de favorecer la recuperación,
disminuir posibles complicaciones y reducir el período de
hospitalización.
Entrega y recepción del paciente realizando valoración física, énfasis
en la identificación, se indagan alergias u otros problemas de salud y
revisión de documentos.
Veamos algunas consideraciones:
Preparación de la piel: la finalidad del cuidado perioperatorio de la
piel, es hacer que quede en lo posible, libre de microorganismos sin
menoscabo de su integridad fisiológica. Actualmente el rasurado no
es necesariamente una rutina pues los cortes y micro abrasiones
crean un campo propicio para el desarrollo bacteriano . La piel debe
ser lavada y pintada desde la noche anterior para lograr un efecto
antiséptico previo a la remoción del vello (cirugías cardiotorácicas).
Posteriormente al rasurado se pincela nuevamente con antiséptico,
se completará la preparación de la piel con una higiene minuciosa no
sólo del vello restante sino también del área circundante. Se
recomienda realizar este procedimiento en un área limpia del servicio
de internación habilitada para estos fines.
Baño: se recomienda uso de jabón neutro o si es posible con jabón
antiséptico poniendo especial cuidado en la higiene del cabello,
pliegues, ombligo, manos y pies.
Uñas de manos y pies: estarán sin esmalte (permite observar la
aparición de cianosis) y recortadas.
Dieta: durante la anestesia general los músculos se relajan y el
contenido gástrico puede refluir al esófago, por lo que el ayuno
generalmente se indica desde la noche anterior a la cirugía o en su
defecto de 6 a 8 horas para sólidos y 4 horas para líquidos, de esta
forma el riesgo de vómitos y/o aspiración de alimentos se reduce.
Control de signos vitales y registros: una alteración en cualquier
parámetro puede posponer una cirugía, de ahí la importancia de su
verificación, informe y registro.
Venoclisis periférica, catéteres nasogástricos y/o vesical: La
tendencia actual es colocar estos catéteres en quirófano con el
paciente ya anestesiado, lo que disminuye el trauma. No es de rutina
colocar una sonda nasogástrica, pero a veces es imprescindible al
requerir una evacuación gástrica correcta, evitar la posible dilatación
aguda y el vómito. El cateterismo vesical es necesario en la cirugía
ginecológica y en algunas operaciones del aparato urinario.
Expansión del volumen circulatorio. El sometimiento a una cirugía
mayor requiere de corregir la deshidratación de forma previa. En todo
evento quirúrgico se necesita contar con un buen acceso venoso
periférico por lo que la canalización debe realizarse con el catéter
de mayor calibre posible, pues también será usado por anestesia.
Aseo escrupuloso de la boca y retiro de prótesis odontológicas.
Retirar maquillaje para lograr valorar coloración de piel y mucosas.
Retirar joyas (seguir normativa de la institución) para impedir
conductividad eléctrica. Si el paciente no desea desprenderse de
alguna imagen religiosa o amuleto, se lo debe fijar con tela adhesiva
a la bata, pero ello dependerá del reglamento.
Medias antiembolia o vendas
elásticas: su colocación ayuda a
prevenir la formación de coágulos intravasculares en pacientes con
una movilidad restringida o presencia de várices, lo que se busca es
favorecer el paso de la sangre a las venas del sistema profundo
acelerando el flujo y evitando estancamiento y la coagulación.
Evitando el riesgo de una trombosis venosa o un tromboembolismo
pulmonar potencialmente fatal. También puede administrarse un
profiláctico como heparina de bajo peso molecular (enoxaparina
sódica 20 mg s.c. antes que el paciente vaya al quirófano o 2 horas
antes del acto quirúrgico).
El vaciado de vejiga es importante antes que el paciente pase a
quirófano y prevenir un vaciamiento involuntario por efectos
anestésicos.
Los servicios hospitalarios dentro de su normatividad cuentan con la
ropa para pacientes (bata o pijamas), en base a la cirugía se solicita
el uso de bata y gorro desechable.
Se controlará y revisará la disponibilidad de Unidades de sangre,
placas radiográficas, catéteres, sustancias de contraste, etc.
Fármacos:
Medicación preoperatoria: algunos
pacientes requieren uso de tranquilizantes
para reducir la ansiedad y relajar los
músculos. Los analgésicos narcóticos
atenúan el dolor y la ansiedad. Los
anticolinérgicos reducen las secreciones
bronquiales y evitan el espasmo de los músculos laríngeos. Toda
administración preoperatoria indicada será registrada en la hoja de
enfermería.
Profilaxis antibiótica: En general debe limitarse a intervenciones en
las cuales se espera que exista contaminación y aquellas en que la
concurrencia de la infección puede ser muy grave, sin embargo
puede indicarse en cirugías limpias y limpias contaminadas. Se inicia
en las 2 horas previas al acto quirúrgico y suspenderse a las 12
horas. De este modo se logran concentraciones terapéuticas de los
antibióticos en el foco operado.
Los fármacos preanestésicos deben administrarse 45 a 75 minutos
antes de la anestesia, en algunas instituciones se acostumbra
realizar la medicación en el momento de confirmar el transporte al
quirófano.
Es sustancial conocer los fármacos que tienen alguna especificidad
para el paciente quirúrgico. Por ejemplo, los anticoagulantes orales
(se suspenden por lo menos 48 hrs antes para evitar el riesgo de
hemorragias). los corticosteroides (en uso prolongado produce atrofia
suprarrenal que reduce significativamente la capacidad orgánica para
soportar el estrés. Se pueden incrementar las dosis antes y después
de la cirugía). Insulina (se reducen las dosis antes de la cirugía, con
motivo del ayuno e incrementarse la necesidad de dosis en el
postoperatorio debido al estrés y a la administración intravenosa de
glucosa). Diuréticos (potencian el desequilibrio electrolítico en
particular potasio, después de la intervención). Los tranquilizantes
(pueden causar hipotensión y de esta manera contribuir al shock).
Traslado al quirófano
Se realiza de acuerdo a la rutina de cada
servicio. En algunas instituciones se solicita
que el paciente programado sea enviado al
quirófano de 20 a 30 minutos antes de del
horario registrado para la cirugía. En niños se
procura sea cuando todo el equipo esté
preparado (para evitar así el estrés de la
espera y separación del núcleo familiar). Es
conveniente y en algunos lugares normativos
que el personal de enfermería acompañe el traslado y no solamente
entregue documentación.
PERIODO TRANSOPETATORIO
Es el tiempo que transcurre desde que un paciente es ingresado a la
sala de operaciones y hasta su egreso de la misma hacia la sala de
recuperación.
En este período se constituye el acto quirúrgico en sí, en el cual
interviene el equipo quirúrgico completo y servicios de apoyo, cada
uno de ellos con funciones específicas, pero con un objetivo común:
Proporcionar la máxima seguridad y eficacia al paciente.
Cuidados transoperatorios
En esta etapa el objetivo general de la asistencia de enfermería, está
enfocada a facilitar la intervención quirúrgica para que transcurra en
forma exitosa, sin incidentes y procurando la seguridad del paciente
en todo momento.
Ingreso a la sala: Es necesario (a pesar de la visita preoperatoria),
presentarse de forma breve, tratando de ganarse la confianza y
provocar un ambiente de tranquilidad y seguridad.
Identificación
Preguntar el nombre.
Corroborar datos en el brazalete de identificación.
Revisión del expediente clínico, Consentimiento informado,
Hoja quirúrgica, resultados de exámenes de laboratorio y
radiológicos.
Checar lista de verificación
Conformar la técnica quirúrgica a realizar.
Otros:
Garantizar la información y la instrucción preoperatoria
Localización y verificación de la intervención
Monitorizar la seguridad ambiental
Comprobar el funcionamiento del equipo
Proveer las medidas de comodidad y seguridad del paciente
Colocar al paciente según procedimiento
Monitorización psicológica y fisiológica del paciente
Comunicar la información intra operatoria requerida en base a
normatividad
Procedimientos básicos según la función de enfermería
Para poder realizar la intervención se inicia con lo que se llama
Sedación, recordar que en este periodo el paciente permanece
consciente. Aquí es importante que no exista ansiedad y que los
signos se encuentren estables para pasar a la anestesia,
Por supuesto que el paciente se encuentra en riesgo, sin embargo,
este dependerá de varios factores previsibles desde la valoración
pre-anestésica y preoperatoria, el tipo de fármaco y procedimiento.
Ello no objeta la existencia de un error humano, por ello es menester
siempre estar vigilando y monitoreando al paciente. Pues todo
fármaco puede tener un efecto tóxico.
Colocación del paciente en la mesa quirúrgica (posiciones)
Una mesa de operaciones está diseñada para proporcionar
seguridad y comodidad, facilitar el acceso, favorecer funciones
vitales y evitar lesiones nerviosas y vasculares.
El personal de enfermería debe conocer los controles de la mesa
para la mecánica del movimiento y la colocación idónea de férulas
para brazos y dispositivos de monitorización, teniendo siempre
presente las medidas de protección y seguridad, así como los
posibles riesgos ambientales. Dependiendo del tipo de cirugía será
la posición del paciente y mesa, así tenemos:
Decúbito dorsal (supina), paciente en decúbito dorsal para
intervenciones quirúrgicas abdominales, de cráneo y cuello, tórax y
hombro, cirugía vascular y algunos ortopédicos.
Trendelenburg similar a la dorsal, pero las rodillas descansan
sobre la articulación de la mesa, la inclinación de ésta se eleva
quedando la cabeza más baja que el tronco. intervenciones
quirúrgicas del abdomen inferior o de la pelvis.
Trendelenburg invertido, se encuentra sobre su espalda, mesa
inclinada, queda más elevada la cabeza y los pies se encuentran en
un nivel más bajo. intervención de tiroidectomía
Fowler postura en decúbito dorsal, la sección superior de la
mesa se eleva, descansando en esta parte la espalda del paciente,
quedando semisentado. Su uso en craneotomías y cirugías faciales,
se requiere de un soporte de cabeza para estabilizar la cabeza.
Litotomía (ginecológica) posición decúbito dorsal, se usa un cojín
kelly o un hule (antes de situar al paciente en la parte inferior de la
mesa para contrarrestar la humedad y escurrimiento de líquidos), los
glúteos sobrepasan ligeramente la articulación inferior de la mesa, las
piernas se ubican en el soporte (pierneras). usada en a cirugía
vaginal, perineal y rectal.
Posición prona (decúbito ventral) Se descansa sobre el abdomen,
los brazos se colocan a lo largo de los lados del cuerpo.
Intervenciones de la parte posterior del tórax, tronco o piernas.
generalmente se requiere de almohadillas para evitar presión en las
prominencias óseas y permitir la distensión del tórax al respirar.
Posición decúbito ventral con apoyo de la cabeza, igual a la anterior
con la variante en cabeza, el rostro se dirige hacia abajo y la frente se
apoya en un soporte especial.
Jacknife (Kraske, en navaja sevillana), se coloca al paciente en
posición decúbito ventral,separando la mesa en la parte media,
formando un ángulo, en el cual el abdomen queda apoyado, sus
brazos se dirigen hacia la cabecera de la mesa. Se emplea en
cirugías rectal y coccígeas.
Laminectomía (posición prona modificada) es una variante de la
posición decúbito ventral, se colocan almohadillas a nivel del
abdomen, piernas y brazos para evitar la presión de los plexos
nerviosos y facilitar la respiración. Usada para cirugías de
laminectomías de columna, torácica o lumbar.
Sims: En posición lateral sobre el lado no afectado, brazos
extendidos y pierna flexionada, Se curva la mesa en la parte media y
el flanco en el cual se va a practicar la cirugía, se eleva
acomodándose con almohadillas, para evitar presión de los plexos
nerviosos. Empleada para cirugías de riñón, uréteres y pulmón. El
paciente se coloca lateralmente sobre el lado no afectado, con los
brazos extendidos, con la pierna flexionada.
La Mesa ortopédica se encuentra diseñada para los procedimientos
precisamente ortopédicos y de cadera, su diseño facilita toma de
radiografías de control en el transoperatorio. La colocación de la
pierna lesionada del paciente descansa sobre un soporte similar a
una bota, la cual produce tracción (acojinada para proteger el pie) La
pierna sana descansa sobre otro soporte de la mesa.
Colocación de campos quirúrgicos:
Posterior a la disposición del paciente en la posición correspondiente
y a la antisepsia de piel del área, así como la preparación de las
mesas, se da inicio a la colocación de campos, esto es, el acomodo
sistemático de sabanas y campos para establecer el campo estéril
(barrera de protección), la cual es colocada conforme a su confección
por cirujano y ayudante o personal de enfermería. Así tenemos por
ejemplo el orden en una cirugía abdominal:
Sábana cefálica
Sabana de pies
Campos alrededor del sitio quirúrgico (encuadramiento del área
de la incisión), que se asegura con pinzas (Backhaus).
Colocación de sábana hendida o fenestrada (su abertura se
centra en el sitio de incisión).
Así que dependiendo de la cirugía se utilizará la ropa adecuada y
diseñada para ello. Actualmente se cuenta con campos adheribles
(que tienen una capa de plástico adhesiva) a la piel y en varias
Instituciones se ha optado por el uso de ropa desechable.
Acto quirúrgico
Generalmente los nosocomios cuentan con unidades
electroquirúrgicas, las cuales pasan corrientes a través de tejidos sin
el estímulo a músculos o nervios. Su resultado es la aplicación de
calor, se usa en mayor o menor grado en todas las especialidades,
por ello el conocer su manejo y funcionamiento se vuelve importante.
Durante la fase intraoperatoria el mantenimiento de la seguridad y la
vigilancia fisiológica del paciente son parte primordial de la atención.
En cuanto al enfermero (a) quirúrgico (a) dentro de sus competencias
debe colaborar plenamente en minimizar los riesgos potenciales y
apegarse a normas establecidas.
Algo importante que a veces se olvida es mantener a los familiares
informados.
Recuento de gasas, compresas, instrumental y agujas.
Como ya lo hemos comentado este procedimiento se realiza cuantas
veces se considere necesario e invariablemente al inicio y al finalizar
una intervención antes de iniciar el cierre, su finalidad es evitar un
riesgo innecesario, previsible y generalmente un problema legal.
En este aspecto no es válido ninguna prisa, primero está la
seguridad del paciente y del evento quirúrgico. El personal de
Enfermería es directamente responsable y legalmente
copartícipe.
Para facilitar el conteo el material se va depositando en un recipiente
exclusivo y en un lugar visible, clasificando y separando. De esta
forma se facilita el conteo. La separación es de una en una,
asegurando que no se quedan adheridas dos a la vez. Pueden
hacerse paquetes, esto no implica que solo se amontonen pues
ocasiona pérdida de tiempos, movimientos y el riesgo latente de no
ser la cifra que se cree por confusión.
Antes de cerrar un órgano hueco se debe hacer un reconteo y antes
del cierre del plano aponeurótico. El recuento final se lleva a cabo
antes del cierre de la incisión cutánea. Este procedimiento se efectúa
en voz audible.
La trama radiopaca implica una medida de seguridad ante
situaciones de duda para su localización.
Cuando se presenta un cambio de turno en un transoperatorio, el
recuento debe ser total, pues quien recibe queda con la
responsabilidad de la intervención. Por lo que también debe quedar
registrado.
Revisemos consideraciones específicas:
Estéril sólo toca estéril. Todos los elementos utilizados dentro de un
campo estéril deben ser estériles.
Los bordes de un recipiente estéril no se consideran estériles una vez
abiertos (ejemplo: la jeringa debe caer en el campo estéril no la
podemos tocar).
Una barrera estéril que ha sido penetrada (por ejemplo, con una
aguja u objeto punzocortante) debe considerarse contaminada.
Las superficies cubiertas con paños estériles sólo son estériles en su
superficie.
Las batas se consideran estériles por delante, desde el hombro hasta
el nivel de la mesa, las mangas entre el puño y 5 cm. por encima del
codo.
Los elementos de esterilidad dudosa, en automático se consideran
contaminados.
El campo estéril debe ser creado lo más cerca posible del momento
de uso.
Las áreas estériles se mantienen continuamente a la vista.
El movimiento en el campo estéril y alrededor no debe contaminar el
campo.
PERIODO POSTOPERATORIO
Se conoce como postoperatorio el periodo de tiempo que transcurre a
partir del momento de concluir una cirugía hasta que el paciente se
recupera por completo.
Este período se divide en tres fases, postoperatorio inmediato,
postoperatorio mediato y postoperatorio tardío.
Postoperatorio inmediato
Corresponde a las primeras 24 horas tras la cirugía. Esta etapa es
crítica ya que el organismo se encuentra atravesando una serie de
cambios debidos al estrés quirúrgico. Estos se relacionan
principalmente con variaciones en algunas hormonas, que pueden
llevar al desarrollo de retención de líquidos y enlentecimiento de la
función intestinal.
En esta fase pueden ocurrir complicaciones directamente
relacionadas con el procedimiento efectuado durante la cirugía,
principalmente hemorragias.
Por regla general el paciente debe permanecer hospitalizado, y bajo
estricta supervisión, durante el postoperatorio inmediato, con el fin de
ser evaluado de forma continua para identificar oportunamente
cualquier alteración. Algunas cirugías ameritan que el período
postoperatorio se cumpla en una unidad de cuidados intensivos, en
especial los procedimientos de neurocirugía, cirugía cardiovascular y
trasplantes.
Las cirugías ambulatorias son intervenciones con riesgos mínimos en
las que el paciente es dado de alta tras recuperarse de la anestesia
por lo que el postoperatorio inmediato transcurre en su domicilio.
Postoperatorio mediato
En esta fase abarca desde 24 horas hasta 7 días después de la
cirugía. La principal complicación que puede ocurrir durante el
postoperatorio mediato es la aparición de infecciones. En este
período se reactiva la función del aparato digestivo. También es
posible que se presenten algunas manifestaciones de daño a
órganos producidos por condiciones como la deshidratación y los
desequilibrios de los electrolitos, lo que puede ocasionar situaciones
como la insuficiencia renal aguda, cuando no se adoptan medidas de
prevención, el hecho de mantener encamado un paciente puede
asociarse con el desarrollo de complicaciones como las trombosis
venosas.
Postoperatorio tardío
En esta tercera fase que va desde el séptimo día hasta cumplir un
mes después de la cirugía, ya se han reactivado las diversas
funciones, por lo que lo único pendiente es que culmine el proceso de
cicatrización de las heridas tanto internas como a nivel de la piel. En
esta fase se suelen recomendar permanecer de reposo, evitando
llevar a cabo esfuerzos físicos que puedan acarrear dehiscencia de
las suturas, lo que en el caso de cirugías abdominales ocasiona
complicaciones como la eventración.
Recomendaciones a seguir durante un postoperatorio
Tras una cirugía es importante brindar las condiciones para que haya
una completa recuperación del paciente. A tal fin, es necesario
observar las siguientes recomendaciones:
Cuidar la herida adecuadamente, debe mantenerse seca y
cubierta. Es posible que su médico le indique como hacer las
curas y con qué frecuencia. Evite que la herida se moje cuando
se bañe, ya que esto puede hacer que se infecte.
Evitar esfuerzos, tras una cirugía es posible que los tejidos se
encuentren lesionados por lo que son más vulnerables a los
esfuerzos físicos o a rutinas agotadoras. Planifique bien las
cirugías y considere la posibilidad de que requiera un tiempo
mayor al previsto inicialmente para recuperarse.
Cuide su alimentación, es posible que tras una intervención le
restrinjan algunos alimentos, como por ejemplo granos, lácteos
o alimentos que ocasionen gases que pueden distender su
barriga y ocasionar molestias tras una cirugía abdominal. Es
importante también ingerir alimentos que le ayuden a evacuar
más fácilmente.
Tome los medicamentos indicados, es importante cumplir los
medicamentos con formalidad y por los lapsos establecidos, los
medicamentos usados en el postoperatorio están indicados
para aliviar el dolor, así como prevenir complicaciones como las
infecciones y la retención de líquidos.
Evite permanecer encamado. Muchos cirujanos recomiendan
comenzar a movilizarse e incluso caminar a las pocas horas de
una cirugía, esto es beneficioso para ayudar a recuperar la
motilidad del intestino, disminuir la hinchazón de las piernas e
incluso prevenir la aparición de trombosis en las venas de las
piernas.
Siga cualquier instrucción adicional del médico. Cada
postoperatorio es distinto, ya que depende directamente de la
cirugía que se llevó a cabo. Es posible que su médico le alerte
sobre algunas molestias que pudiera sentir y durante cuánto
tiempo estas puedan considerarse normales. Este atento a los
síntomas de alarma que le indiquen y en cuáles casos debe
llamar al médico.
QUÉ ES LA SALA DE RECUPERACIÓN?
Elemento esencial del área quirúrgica
del hospital en el que se lleva a cabo
la vigilancia de los pacientes durante
el periodo postoperatorio inmediato, y
que debe contar con toma de gases,
dispositivo de aspiración, punto de
luz, monitores de saturación arterial
de oxígeno, frecuencia cardiaca y
presión arterial. Asimismo, deben estar disponibles un desfibrilador,
un electrocardiograma y drogas de resucitación.
Objetivos
Asegurar la conservación de la función respiratoria adecuada.
Vigilar y prevenir la depresión respiratoria.
Mantener el estado hemodinámico del paciente.
Vigilar el estado de conciencia y condiciones generales del
paciente.
Conservar la seguridad del paciente y promover su comodidad.
Material y equipo
Equipo para aspiración de secreciones.
Equipo para administración de oxígeno.
Monitor de signos vitales.
Esfignomanómetro, estetoscopio y termómetro.
Riñón y pañuelos desechables.
Sondas de aspiración.
Cánulas de guedel.
Jeringas.
Gasas y guantes desechables.
Procedimiento
Una vez realizada la identificación del paciente y la recepción
del mismo de la sala de cirugía, se procede a su instalación de
la siguiente manera:
Examinar la permeabilidad de las vías respiratorias. Dejar
conectada la cánula de guedel, hasta que el paciente recupere
el estado de conciencia o manifieste reflejo nauseoso; dejarla
por más tiempo provoca náuseas y vómito.
Fundamento: Con esta medida se favorece a la función respiratoria y
se evita que la lengua caiga hacia atrás, ocluyendo las vías
respiratorias.
Aspirar el exceso de secreciones, al ser audibles en orofaringe
o nasofaringe.
Conectar al paciente al sistema para administración de oxígeno
e iniciar la administración de oxígeno húmedo nasal o por
mascarilla, a 6 l/min. o según esté indicado.
Fundamento: Al administrar el oxígeno húmedo se favorece la
fluidificación de secreciones y facilita su aspiración
Conectar al paciente al monitor de signos vitales. Mantener la
observación de los mismos.
Colocar al paciente en decúbito lateral con extensión del cuello,
si no está contraindicado.
Fundamento: Con esta posición se favorece a una adecuada
ventilación pulmonar.
Vigilar los signos vitales cada 5 a
15 minutos según lo requiera el
estado del paciente.
Valoración de las cifras y sus características (hipertensión,
hipotensión, arritmias cardiacas, taquicardia o bradicardia,
taquipnea o bradipnea, hipertermia o hipotermia).
a) Los datos nos darán la pauta para el tratamiento.
b) Recordar que las salas de operaciones son frías y favorecen a la
vasoconstricción, para lo cual se debe colocar un cobertor al paciente
o regular la temperatura ambiental, si es que existe el sistema de
clima artifIcial.
Llevar el control de líquidos (ingresos de líquidos parenterales,
excreción de orina, drenes, sondas, etc.)
Mantener en ayuno al paciente.
Vigilar la administración de líquidos parenterales: Cantidad,
velocidad del flujo ya sea a través de bomba de infusión o
controlador manual. Observar el sitio de la flebopunción para
detectar datos de infiltración o flebitis.
Vigilar la diuresis horaria.
Llevar el registro de fármacos administrados y las
observaciones de sus efectos.
Vigilar la infusión de sangre y derivados (si se está
administrando al paciente) verificar la identificación correcta del
paquete y corroborar con los datos del paciente, asimismo la
tipificación, exámenes clínicos reglamentarios para su
administración (si existe duda se debe revisar el banco de
sangre), prescripción, hora de inicio y terminación de la
infusión. Estar alerta ante la aparición de signos adversos a la
transfusión sanguínea.
Observar posibles signos adversos de la anestesia general o
raquídea: Hipertermia maligna, vigilar estado de conciencia,
movilidad de las extremidades inferiores y su sensibilidad.
Vigilar signos y síntomas tempranos de hemorragia y choque
como son: Extremidades frías, oliguria (menos de 30 ml/hora)
retraso en el llenado capilar (más de 3 segundos), hipotensión,
taquicardia, pulso débil, diaforesis fría.
Informar al médico para iniciar tratamiento o tomar medidas
inmediatas como:
a) Iniciar la oxigenoterapia o aumentar la concentración de oxígeno.
b) Colocar al paciente en posición Trendelenburg si es que no existe
contraindicación.
c) Aumentar el flujo de líquidos parenterales si no existe
contraindicación o buscar alternativas.
Observar los apósitos y drenes quirúrgicos cada media hora o
cada hora según las condiciones del paciente.
a) Realizar anotaciones sobre la cantidad, color del material que está
drenando en apósitos, sondas y drenes.
b) Comunicar al médico si existe una cantidad excesiva.
c) Verificar que los apósitos estén bien colocados y seguros.
Conservar la seguridad del paciente y promover su comodidad.
a) Colocar los barandales laterales de la camilla.
b) Proteger las extremidades de la flebopunción de manera que el
catéter no se desconecte accidentalmente.
c) Practicar cambios de posición del paciente y conservar la
alineación correcta de su cuerpo.
d) Colocar almohadas en las zonas de presión para prevenir el daño
a los nervios y articulaciones musculares.
Valorar la presencia de dolor.
a) Observar manifestaciones fisiológicas y de conducta.
b) Administrar analgésico según indicaciones médicas y observar la
respuesta del paciente.
Vigilar el vendaje de protección de la herida quirúrgica (si está
bien colocado) que no presente demasiada presión o poca que
no cumpla su efectividad.
Orientar al paciente una vez que recupere el estado de
conciencia con respecto a su entorno.
a) Ubicar al paciente, informarle repetidamente que la cirugía terminó
y que se encuentra en la sala de recuperación, esto puede disminuir
su ansiedad.
b) Disipar dudas con respecto a sus condiciones y tratamiento para
disminuir su ansiedad o temor.
Evitar comentarios en presencia del paciente, pretendiendo pensar
que el paciente se encuentra dormido, dichos comentarios pueden
ser comprometedores para el hospital o bien pueden faltar a la ética
profesional o crear una imagen negativa de la institución o de la
profesión de enfermería
Preparar el alta del paciente.
En resumen, para ser dado de alta el
paciente de la sala de recuperación post
anestésica, se deben considerar los
siguientes criterios:
a) Que respire con facilidad y que en la
auscultación los ruidos pulmonares sean
claros, además de que las vías
respiratorias se mantengan sin medios artificiales, a menos que el
paciente, así lo amerite.
b) Que alcance la estabilidad de los signos vitales.
c) Que alcance el nivel de consciencia satisfactorio, que se mantenga
despierto y alerta.
d) Que el dolor haya sido controlado de manera adecuada.
e) Que conserve los niveles adecuados de diuresis horaria.
f) Que el vómito haya sido controlado o exista ausencia del mismo.
g) Que alcance la sensación de las extremidades en caso de que se
le hubiese administrado anestesia regional.
En algunas instituciones uno de los requisitos para aprobar el alta de
la sala de recuperación es:
Determinar la valoración de los parámetros para su alta de la sala de
recuperación. Uno de los sistemas de valoración post-anestésica más
utilizada, es la establecida por Aldrete, donde se valora la actividad
de movimiento de las extremidades, la respiración, la circulación, el
nivel de conciencia y la coloración de la piel.
Tramitar el traslado del paciente, solicitar personal de camillería.
Egreso del paciente de la sala de recuperación
Una vez aprobada el alta del
paciente de la sala de
recuperación, la enfermera (o) que
estuvo encargada (o) de su
vigilancia, debe comunicar al área
de hospitalización a dónde va a ser
trasladado el paciente y sobre el
equipo especial que va a necesitar
el mismo.
Además, deberá acompañar al paciente durante su traslado,
presentarlo a la unidad donde va a ser hospitalizado y relatar y
presentar el expediente clínico en el que se hará referencia a:
Tipo de intervención quirúrgica realizada.
Estado general del paciente.
Medicamentos y analgésicos administrados, soluciones
parenterales, sangre y derivados.
Evolución post-opertoria, si existieron complicaciones o
tratamientos administrados en la sala de recuperación post-
anestésica.
Existencia y situación de apósitos, drenajes y catéteres.
Registro de las últimas cifras de signos vitales.
Molestias post-operatorias
Las molestias post-operatorias experimentadas por el paciente más
frecuentemente, están relacionadas con la administración de la
anestesia general y el procedimiento quirúrgico, entre las que
podemos mencionar: Náuseas, vómitos, inquietud, sed,
estreñimiento, flatulencia y dolor.
Náuseas y vómito
Están relacionados con:
a) La administración de anestésicos inhalados, los cuales pueden
irritar el recubrimiento del estómago y estimular el centro del vómito
en el cerebro.
b) Debido a la distensión abdominal consecutiva a la manipulación de
órganos en el abdomen.
c) Puede ser un efecto secundario a la administración de narcóticos.
d) Puede presentarse por la acumulación de líquidos o alimentos en
el estómago antes de que se reanude el peristaltismo.
e) Debido a una inducción psicológica del paciente (el pensar que
vomitará).
Medidas preventivas
a) Investigar si el paciente es sensible a algún narcótico.
b) Aplicar una sonda nasogástrica para evitar la distensión
abdominal.
c) Detectar si existe tendencia a la inducción psicológica al vómito por
parte del paciente y así revisar la posibilidad de que se le administre
un antiemético.
Intervenciones de enfermería
a) Estimular al paciente a que respire profundamente para facilitar la
eliminación del anestésico.
b) Proteger la herida durante la emisión de vómito.
c) Mantener la cabeza del paciente en forma lateral para evitar la
broncoaspiración.
d) Desechar el vómito, ayudar al paciente a enjuagarse la boca; si es
necesario cambiar las sábanas, etc. Registrar cantidad y
características.
e) Administrar antieméticos por prescripción médica.
Estreñimiento y flatulencia
Están relacionados con:
a) Traumatismo y manipulación del intestino durante la intervención
quirúrgica o método invasivo.
b) La administración de narcóticos retrasa el peristaltismo.
c) Inflamación local, peritonitis o absceso.
d) Problema intestinal prolongado puede causar impactación fecal.
Intervenciones de enfermería y medidas preventivas
a) Propiciar a la deambulación temprana.
b) Proporcionar la ingestión de líquidos para favorecer la hidratación
y reblandecimiento de las heces fecales.
c) Proporcionar dieta adecuada para estimular el peristaltismo.
d) Fomentar el uso temprano de analgésicos no narcóticos, los
narcóticos aumentan las posibilidades de estreñimiento.
e) Valorar los ruidos intestinales con frecuencia.
f) Realizar tacto rectal para tratar de desimpactar al paciente
manualmente.
g) Administrar un enema que actúe en el extremo inferior del intestino
grueso, sin causar trastornos del tracto intestinal, como espasmos o
diarrea, además que no cause molestias al paciente al insertarlo. El
enema se reconoce por cumplir los requisitos mencionados, además
de ser fácil de administrar y su efecto es rápido y eficaz, en un
término de 2 a 5 minutos se obtienen resultados.
Hipo
El hipo es un espasmo intermitente del diafragma, que debido a la
vibración de las cuerdas vocales cerradas produce el “hic”. Se
produce por la irritación del nervio frénico entre la médula espinal y
las ramificaciones terminales por debajo de la superficie del
diafragma. En forma directa es causado por la distensión abdominal,
pleuresía, tumores que presionan los nervios o la cirugía cerca del
diafragma. En forma indirecta por obstrucción intestinal, toxemia,
uremia, exposición al frío, ingestión de líquidos muy calientes o
demasiado fríos.
Tratamiento
Eliminar la causa si es posible.
Intentar otros medios como:
a) Hacer que el paciente degluta un vaso con agua.
b) Colocar una cucharada de azúcar granulada sobre la parte
posterior de la lengua para que el paciente degluta.
c) Hacer que el paciente degluta unas gotas de jugo de limón.
Dolor
El dolor post-operatorio es un síntoma subjetivo, una sensación de
sufrimiento causada por lesión de los tejidos, en el que existe
traumatismo o estimulación de algunas terminaciones nerviosas
como resultado de la intervención quirúrgica. Es uno de los temores
más frecuentes que el paciente manifiesta al recuperar el estado de
conciencia. El dolor post-operatorio máximo se presenta durante las
primeras 12 a 32 horas posteriores a la cirugía, y suele disminuir
después de 48 horas.
Las manifestaciones clínicas
Aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, elevación de la
tensión arterial, aumento de la transpiración, irritabilidad, aprensión,
ansiedad, el paciente se queja de dolor.
Tratamiento y acciones de enfermería
a) Administrar analgésico por prescripción médica. Entre los
analgésicos que comúnmente se utilizan están los del grupo de las
pirazolonas, la dipirona (metamizol ) el cual es efectivo como
analgésico, antipirético, además de tener efecto relajante sobre la
fibra muscular.
b) Cuando el dolor post-operatorio es valorado de mayor intensidad,
el médico suele prescribir la administración de morfina, es necesario
valorar la función respiratoria, ya que puede ocasionar depresión
pulmonar. Si el dolor aún no es controlado suele indicarse la
administración de nalbufina.
c) Cuando el dolor se mantiene en forma constante, se valora la
situación de prescribir el analgésico por horario y no por “ciclo de
demanda”, que suele a la larga crear dependencia, por situaciones
psicológicas del paciente para manejar el dolor.
d) Mantener la vigilancia ante la presencia de posibles efectos
secundarios como: Depresión respiratoria, hipotensión, náuseas,
exantema cutáneo y otros.
e) Proporcionar al paciente apoyo emocional, quien debido al dolor,
puede sentirse ansioso y frustrado. Tales sentimientos agravan la
sensación de dolor.
e) Promover el bienestar del paciente, practicar los cambios de
posición para reducir los espasmos y tensiones musculares.
f) Ayudar al paciente a complementar los efectos de los analgésicos,
mediante el empleo de la distracción, ejercicios de respiración
profunda (terapia cognoscitiva).
g) Ofrecerle diversión como: El escuchar música ver su programa de
televisión favorito, leer, etc.
h) Ayudarlo a practicar las técnicas de relajación, etc.
Consideraciones farmacológicas
a) Por lo general se indica al paciente la administración de un
analgésico por vía parenteral los primeros 2 a 4 días posteriores a la
cirugía, o bien hasta que disminuye el dolor de la herida quirúrgica o
en pacientes a los que se les ha extirpado alguna tumoración, y
posteriormente por vía oral.
b) En algunos casos se prescribe la analgesia controlada por el
paciente (PCA), la cual se administra por vía intravenosa a través de
un dispositivo portátil, con control de dosis y de tiempo que se activa
por medio de un botón. Está contraindicado su uso en pacientes
pediátricos y con alteraciones cognoscitivas, hemodinámicas o
respiratorias.
c) En algunos casos que se requiere de una analgesia por periodos
más prolongados, se deja instalado el catéter epidural, el cual
requiere de una asepsia estricta y generalmente es manejado por el
anestesiólogo. Es necesario que el personal de enfermería esté
documentado sobre la técnica de aplicación correcta, en caso de que
la enfermera (o) realice la aplicación, deberá estar registrada como
indicación por escrito en el expediente clínico. El personal de
enfermería debe estar alerta ante los efectos secundarios de la
administración analgésica por catéter epidural como son: Prurito
generalizado, náuseas, retención urinaria, depresión respiratoria,
hipotensión, bloqueo motor, bloqueo sensitivo/simpático. Estos
efectos están relacionados con el uso de narcóticos y la posición del
catéter.
d) El médico es responsable de prescribir la analgesia adecuada al
paciente. La enfermera (o) se debe asegurar de que el fármaco se
administre con seguridad en forma oportuna y con eficiencia, además
de valorar su eficacia.
El dolor es uno de los temores más frecuentes que el paciente
manifiesta al recuperar el estado de conciencia.
BIBLIOGRAFÍA
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