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Diferencias entre Fatiga y Somnolencia

La somnolencia es más peligrosa que la fatiga y puede afectar la capacidad de tomar decisiones rápidas. La somnolencia es el resultado de la alteración del sueño, mientras que la fatiga es el resultado del agotamiento físico o mental. La obesidad puede ser una causa importante de somnolencia diurna incluso después de dormir lo suficiente.
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Diferencias entre Fatiga y Somnolencia

La somnolencia es más peligrosa que la fatiga y puede afectar la capacidad de tomar decisiones rápidas. La somnolencia es el resultado de la alteración del sueño, mientras que la fatiga es el resultado del agotamiento físico o mental. La obesidad puede ser una causa importante de somnolencia diurna incluso después de dormir lo suficiente.
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¿Cuál es la diferencia entre fatiga y somnolencia?

Los términos fatiga y somnolencia a menudo se usan indistintamente, sin embargo, es


«somnolencia» el estado más peligroso. La somnolencia es el resultado de la alteración del sueño.
Es un estado separado entre el sueño y la vigilia en el que nos deterioramos cognitivamente y no
estamos tan atentos como lo estaríamos normalmente.

Todos pasamos por el estado de somnolencia de camino a dormir. Puede que no sea un estado
peligroso si está sentado viendo televisión, pero ciertamente es un alto riesgo si está conduciendo
un automóvil. Nuestros tiempos de pensamiento y reacción se ralentizan, y estos cambios
inevitablemente nos hacen un mayor riesgo cuando estamos en la carretera.

En pocas palabras, a medida que disminuye el sueño del conductor, se adormece y se ve afectada
la capacidad de tomar decisiones rápidas, evaluar el peligro y prestar atención a la carretera.
Conducir con sueño representa un riesgo significativo de accidentes automovilísticos graves o
fatales y se atribuye a aproximadamente el 20% de los accidentes automovilísticos.

Sin embargo, la somnolencia aumenta con la inactividad. Es probable que descansar haga que la
persona se duerma.

La fatiga es un estado bastante diferente, se define por el agotamiento mental y / o físico. Hacer
una tarea durante muchas horas sin descansar puede hacer que se sienta fatigado, pero no
necesariamente somnoliento y la fatiga empeora progresivamente con la duración y la intensidad
de la tarea. Por ejemplo, estamos fatigados después de un largo día de trabajo en el jardín o
después de una larga duración de ejercicio físico.

La fatiga física se reduce con la inactividad y descansar normalmente mejoraría la fatiga del
individuo y ayudaría a revitalizarlo.

En consecuencia, la somnolencia puede ser mucho más peligrosa que la fatiga desde una
perspectiva de seguridad. Sentirse fatigado puede compararse con sentirse cansado, agotado o
con poca energía, pero a menudo no resulta en sueño.
Ritmo circadiano

La cronobiología se encarga del estudio de los ritmos circadianos, los cuales son cambios físicos,
mentales y conductuales que siguen un ciclo diario y que responden, principalmente, a la luz y a la
oscuridad en el ambiente de un organismo.

Las funciones corporales que oscilan durante las 24 horas son el sueño/vigilia, la temperatura
corporal, secreciones hormonales, la excreción urinaria de potasio, la secreción gástrica y
secreción ácida renal.

El ritmo circadiano de sueño-vigilia está relacionado con la luz e implica dormir por la noche y
estar despierto durante el día. Este ciclo está determinado y regulado por moléculas específicas de
interacción intercelular (relojes biológicos).

El sueño es un proceso reversible y una necesidad básica biológica y fisiológica que representa un
cambio en los estados de conciencia y alerta. Es una parte del ciclo sueño-vigilia, que es adaptable
a cambios en los ritmos biológicos y que está relacionado con otros ciclos circadianos.

El equilibrio neuroquímico que ocurre durante el sueño permite la regulación de procesos


cognitivos reflejados en el aprendizaje, la memoria, estados de atención y que tienen influencia en
la toma de decisiones y resolución de problemas. Por lo tanto, el sueño como estado fisiológico
tiene un rol crucial sobre la función cerebral y la cotidianidad del individuo.

Sus modificaciones pueden dar lugar a distintas alteraciones del sueño y una forma de clasificarlas
es la siguiente:

• Trastornos con somnolencia diurna excesiva: narcolepsia, síndrome de apnea del sueño e
hipersomnia idiopática.

• Trastornos con dificultad para conciliar y mantener el sueño o insomnio.

• Trastornos de las conductas anormales durante el sueño o parasomnias (sonambulismo,


terrores nocturnos, pesadillas).

• Trastornos del ritmo del sueño-vigilia.

Dentro de estas alteraciones, la más frecuente es el insomnio, que se ha definido como la


percepción subjetiva de dificultad del inicio, duración, consolidación o calidad del sueño, que
ocurre a pesar de una oportunidad adecuada para dormir (por lo menos 3 veces a la semana
durante 3 meses consecutivos), y que da como resultado alguna forma de alteración diurna.


La obesidad y el sueño

La obesidad, incluso habiendo dormido lo suficiente, es una causa importante de somnolencia o


sopor crónico durante el día. Así lo confirma una nueva investigación. Los resultados de este
estudio podrían conducir hacia terapias más personalizadas para quienes sufren de somnolencia
diurna excesiva pese a dormir las horas necesarias durante la noche.

En naciones como Estados Unidos, tanto como un 30 por ciento de la población general
experimenta somnolencia diurna excesiva, que, sobre todo durante algunos ratos, puede provocar
fuertes ganas de dormir, y como mínimo una sensación notable de apatía y de pereza. Sentirse
muy cansado durante el día puede reducir la productividad laboral, aumentar los errores en las
actividades realizadas, incrementar las probabilidades de no acudir al puesto de trabajo, e incluso
llevar a consecuencias más graves, como un accidente de tráfico.

En investigaciones previas, la somnolencia diurna excesiva no provocada por dormir poco ha sido
relacionada con la obesidad, la depresión y la apnea del sueño, pero el nuevo estudio es, que se
sepa, el primero en el que se han empleado datos fisiológicos del sueño para inferir las causas de
la somnolencia diurna excesiva e investigar los mecanismos capaces de producirla.

El equipo de Julio Fernandez-Mendoza, de la facultad de medicina en la Universidad Estatal de


Pensilvania (campus de Hershey) en Estados Unidos, midió, a través de cuestionarios contestados
por los sujetos de estudio (1395 hombres y mujeres), el grado de somnolencia diurna excesiva al
inicio del estudio, y otra vez al cabo de un tiempo que en promedio fue de unos 7 años y medio. Se
confeccionó de cada uno de los participantes un historial completo de su sueño. También se les
hizo un examen físico y se revisaron sus pautas de sueño durante una noche en un laboratorio. Se
tuvieron en cuenta, asimismo, sus eventuales problemas físicos o mentales, incluyendo consumo
de drogas.

El aumento de peso y la obesidad predijeron con un enorme nivel de acierto quiénes


experimentarían la somnolencia diurna. Por otra parte, la pérdida de peso predijo quiénes dejarían
de experimentar somnolencia durante el día, lo que refuerza la existencia de una relación causa-
efecto entre los kilos de más y dicha somnolencia.
Inocuidad alimentaria

El dormir bien es un estado que nuestro organismo necesita para repararse, restaurarse y
regenerarse luego de un día de muchas actividades.

Es un estado fisiológico en el que nuestro cuerpo regula procesos hormonales (endocrinos) y


metabólicos, se reducen los procesos digestivos y se activa el almacenamiento de energía y
ahorro, se organiza la memoria y se prepara para recibir nueva información, se produce un
importante descanso y regeneración de los músculos, todo esto para conseguir el equilibrio
corporal y mental.

La falta de sueño u horas excesivas de sueño, nos podría traer complicaciones en el sistema
nervioso e inmune, nos sentiremos más irritables, cansados y distraídos.

La higiene del sueño se ha visto afectada en estas ultimas décadas por ejemplo por la presencia
del televisor en las habitaciones, el excesivo uso de la tecnología (móviles, ordenadores, etc) en
horarios no adecuados, lo que ha llevado a desplazar las horas de sueño y aumentar la vida
nocturna interrumpiendo nuestra necesidad de descanso.

En relación a la alimentación más adecuada para favorecer un buen sueño, se ha descrito que hay
que favorecer los alimentos que nos ayuden a aumentar la melatonina (hormona) y la serotonina
(neurotransmisor) que participan en el ciclo del sueño.

Ambas sustancias se pueden aumentar principalmente por la presencia de un aminoácido llamado


triptófano, el cual lo podemos encontrar en los alimentos. Alguno de ellos son: lácteos, huevo,
legumbres, frutos secos, algunos carbohidratos como la avena, arroz, patata y las verduras.

Las comidas antes de ir a dormir deben ser ligeras pero deben proporcionarle a nuestro organismo
la energía necesaria para sus funciones nocturnas.
El sueño

El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite
restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento.

El sueño ha sido y sigue siendo uno de los enigmas de la investigación científica, y aun a día de
hoy, tenemos grandes dudas sobre él. De ser considerado un fenómeno pasivo en el que parecía
no ocurrir aparentemente nada, se ha pasado a considerar a partir de la aparición de técnicas de
medición de la actividad eléctrica cerebral, un estado de conciencia dinámico en que podemos
llegar atener una actividad cerebral tan activa como en la vigilia y en el que ocurren grandes
modificaciones del funcionamiento del organismo; cambios en la presión arterial, la frecuencia
cardiaca y respiratoria, la temperatura corporal, la secreción hormonal, entre otros.

Cada noche, mientras dormimos, pasamos por diferentes fases o estadios de sueño que se
suceden con un patrón repetido a lo largo de cuatro a seis ciclos de sueño durante toda la noche.
Todos estos estudios se incluyen en dos grandes fases de sueño, con grandes diferencias en
cuanto a actividad muscular, cerebral y movimientos oculares

¿Por qué tenemos que dormir?

De modo resumido podríamos decir que dormimos para poder estar despiertos por el día y que,
precisamente porque estamos despiertos y activos durante el día necesitamos dormir. El sueño es
una necesidad básica del organismo y su satisfacción nos permite la supervivencia. Todo lo que
pasa en el cuerpo humano guarda un equilibrio, y si falla este equilibrio el organismo tratará por
todos los medios de volver a recuperarlo. Gracias a los experimentos de privación de sueño se ha
comprendido que cuando se elimina “completamente” la posibilidad de dormir en un organismo,
sobreviene la muerte. Cuando se le priva de sueño temporalmente o parcialmente, es decir no se
le deja dormir un día, o no se le permite tener alguna fase concreta de sueño, en el organismo se
produce en respuesta un aumento de la fase que se ha anulado y de la necesidad de sueño en los
días posteriores a dicha privación. Esto viene a confirmar que el organismo tratará por todos los
medios de conservar su equilibrio recuperando aquello de lo que se le ha privado

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