Tema 2.
Atención a la primera infancia en Andalucía: estructura y recursos para atender a
menores de 3 años.
Atención a la primera infancia en Andalucía: estructura y recursos pata atender a menores de
3 años. Características generales del desarrollo del niño y la niña hasta los 3 años de vida.
Principales factores que intervienen en su desarrollo. Etapas y momentos más significativos. El
desarrollo infantil en el primer año de vida: desarrollo motor, socioafectivo, sensorial y
perceptivo, de la comunicación y el lenguaje. Función del adulto.
Índice.
1. Atención a la primera infancia en Andalucía: estructura y recursos para atender a menores
de 3 años.
2. Características generales del desarrollo del niño y la niña hasta los 3 años de vida.
3. Principales factores que intervienen en el desarrollo.
4. Etapas y momentos más significativos.
5. El desarrollo infantil en el primer año de vida: desarrollo motor, socioafectivo, sensorial y
perceptivo, de la comunicación y el lenguaje.
6. Función del adulto.
1. Atención a la primera infancia en Andalucía: estructura y recursos para atender a menores
de 3 años.
1.1. Consejería de educación.
A) Centros Educativos 0-3
Los centros educativos de primer ciclo de infantil se clasifican en públicos y privados:
- Son centros educativos públicos de primer ciclo de educación infantil aquellos cuyo titular sea
una Administración Pública.
- Son centros educativos privados de primer ciclo de educación infantil cuya titular sea una
persona física o jurídica de carácter privado.
Los centros públicos y privados, específicos de primer ciclo de educación infantil, podrán
adherirse al programa de ayuda a las familias para el fomento de la escolarización de
educación infantil.
La denominación genérica de los centros educativos públicos que imparten el primer ciclo de la
educación infantil será la escuela infantil.
Las características de las escuelas de infantil, creación y supresión de estas escuelas aparecen
recogidas en el decreto 149/2009, de 12 de mayo, por el que se regulan los centros que
imparten el primer ciclo de la educación infantil.
- Escuelas de familia: una iniciativa de la Junta de Andalucía que acerca, un poco más, la
escuela y los procesos de formación y aprendizaje al entorno familiar.
- Servicios complementarios. Los centros de enseñanza infantil de primer y segundo ciclo
ofrecen servicios escolares complementarios para facilitar a las familias con la conciliación
laboral.
1.2. Consejería de Igualdad y Políticas Sociales.
El Estatuto de Autonomía, aprobado por la Ley Orgánica 2/2007, de 19 de marzo (BOE núm. 68
y BOJA núm. 56 de marzo) en su artículo 61.3 a) y 61.4 atribuye a la Comunidad Autónoma
competencias exclusivas en materia de protección de menores y promoción de las familias y
de la infancia, siendo la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, a través de la Dirección
General de Infancia y Familias, a quien corresponde el desarrollo de tales competencias.
El principio básico que guía esta acción protectora es el bienestar infantil, en sentido amplio,
incidiendo a su vez en aquel sector de la infancia que se encentra en situación de dificultad
social. Por tanto, su actuación se estructura en torno a dos grandes objetivos:
- Atención a la infancia que no presenta situaciones especiales de riesgo o dificultad social,
centrando las actuaciones en reforzar los agentes socializadores en el propio medio, a través
de intervenciones con otras áreas que se dirigen especialmente a la promoción y prevención.
- Atención a la infancia que presenta dificultades especiales y situaciones de mayor
vulnerabilidad social, que requieren intervenciones específicas adaptadas a cada situación,
determinadas por las circunstancias familiares y por la gravedad de las situaciones.
El ejercicio de la acción protectora requiere la disposición de unos recursos sociales o
instrumentos que permitan dar respuesta a las necesidades que se plantean, y posibiliten la
aplicación de las medidas protectoras que garanticen los derechos y bienestar de los niños y
niñas que se encuentran en situación de riesgo o desprotección.
Teniendo en cuenta la problemática planteada y las posibilidades de actuación, se pueden
clasificar los recursos según los siguientes niveles de intervención:
- Los que atienden al menor en su medio natural, evitando la separación de este de su familia
y su entorno, actuando en el medio en que vive, directamente allí donde se producen los
problemas.
- Los que implican separación de la familia biológica y adopción de medidas alternativas de
carácter familiar, procurando la salida del niño de su medio, de manera temporal o definitiva,
y ofreciéndole un medio familiar alternativo que garantice su desarrollo en condiciones
normalizadas.
- Los que implican separación de su familia e internamiento en centros, para proteger al niño
de un daño o riesgo mayor y en tanto se resuelve la situación que los provoca, tratando de que
su aplicación sea siempre temporal y procurando en todo caso la reinserción del niño a su
medio natural.
1.2.1. Servicios sociales.
Como se establece en la Ley 9/2016, de 27 de diciembre, se Servicios Sociales de Andalucía, el
Sistema Público se Servicios Sociales de Andalucía es el conjunto de servicios, recursos y
prestaciones de las Administraciones Públicas de Andalucía orientados a garantizar el derecho
de todas las personas en Andalucía a la protección social, la promoción social y la prevención,
en los términos recogidos en el Estatuto de Autonomía para Andalucía, en esta ley y en el resto
de la normativa vigente en la materia.
El Sistema Público de Servicios Sociales de Andalucía estará integrado por:
a) El conjunto de servicios, recursos y prestaciones que se ofrecen desde la Consejería
competente en materia de servicios sociales de la Junta de Andalucía y, en su caso, su ente
instrumental.
b) El conjunto de servicios, recursos y prestaciones que se ofrecen desde las entidades locales
de Andalucía, y, en su caso, desde sus entes instrumentales.
c) Y, en general, todos aquellos servicios, recursos y prestaciones de titularidad privada que
ofrezcan sus servicios a la ciudadanía bajo cualquier forma de contrato con la Administración
de la Junta de Andalucía, con las entidades locales o con cualquiera de sus entidades
instrumentales.
El Sistema Público de Servicios Sociales de Andalucía estará integrado por:
a) El conjunto de servicios, recursos y prestaciones que se ofrecen desde la Consejería
competente en materia de servicios sociales de la Junta de Andalucía y, en su caso, su ente
instrumental.
b) El conjunto de servicios, recursos y prestaciones que se ofrecen desde las entidades locales
de Andalucía y, en su caso, desde sus entes instrumentales.
c) Y, en general, todo aquellos servicios, recursos y prestaciones de titularidad privada que
ofrezcan sus servicios a la ciudadanía bajo cualquier forma de contrato con la Administración
de la Junta de Andalucía, con las entidades locales o con cualquiera de sus entidades
instrumentales.
El Sistema Público de Servicios Sociales de Andalucía se articula funcionalmente en una red de
prestaciones, servicios y recursos, estructurada en dos niveles de atención coordinados y
complementarios entre sí:
a) Nivel primario de servicios sociales.
b) Nivel especializado de servicios sociales.
En el nivel primario de servicios sociales se ubican los servicios sociales comunitarios, que se
presentan a la población desde los centros de servicios sociales comunitarios y mediante los
equipos profesionales de los mismos.
En el nivel especializado de servicios sociales se ubican los servicios sociales especializados,
que integran todos aquellos centros y servicios sociales que sobre la base de criterios de mayor
complejidad requieren una especialización técnica concreta o una disposición de recursos
determinada.
1.2.2. Ejemplos de servicios y actuaciones que prestan a la infancia y familias desde esta
Consejería.
- Prevención y apoyo a las familias.
- Registro de mediación familiar.
- Separación de la familia biológica y atención al menor.
- Acogimiento familiar.
- Adopción nacional.
- Adopción internacional.
- Servicio de postadopción.
- Asociaciones de familias adoptantes y acogedoras.
- Programas de familias Colaboradora.
- Estancia temporal de menores extranjeros.
- Registro de parejas de hecho.
- Programas dirigidos a familias es situación de vulnerabilidad.
- Familias numerosas y ayudas por partos múltiples.
*Foto:
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-Programa de acogimiento familiar de menores: 900 878 281/ 955 902 700/ 955 113 678.
1.3. Servicios dependientes de la Consejería de Salud.
1.3.1. Atención Primaria.
La Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía establece que la Atención Primaria de
Salud es el primer nivel de acceso ordinario de la población al Sistema Sanitario Público de
Andalucía y se caracteriza por prestar atención integral a la salud. Comprende la asistencia
preventiva, curativa y rehabilitadora, así como la promoción de salud, la educación sanitaria y
la vigilancia sanitaria del medio ambiente.
En la cartera de servicios de atención primaria está la salud pediátrica. Dentro de estos
servicios destaca: promoción de la lactancia, alimentación y otros hábitos saludables,
seguimiento del desarrollo psicomotor, lenguaje, pondoestatural, prevención del síndrome de
muerte súbita en el lactante, programa de vacunación, prevención precoz de metabolopatías y
cribado de fibrosis química, detección precoz de displasia evolutiva de cadera, trastorno
ortopédico, criptorquidia, alteraciones oculares, detección precoz de la hipoacusia.
Debemos referirnos al programa de Salud Infantiles y Adolescentes de Andalucía que lleva a
cabo el seguimiento de la salud de los niños, niñas y adolescentes mediante revisiones y
actividades periódicas de prevención y promoción de la salud infantil.
Todo los niños y niñas tienen programadas 12 visitas individuales desde su nacimiento y hasta
los 14 años con el objetivo de supervisar el desarrollo evolutivo, valorar su estado de salud y
los cuidados que recibe, prevenir e identificar precozmente posibles problemas de salud y
promover estilos de vida saludables.
En la tabla se recoge el cronograma de visitas propuesto, así como el profesional que debe
realizarlas (solo hemos recogido las visitas hasta los 3/4 años).
Visitas Profesional
Primera semana (INDIVIDUAL) M y/o E
15-30 días (INDIVIDUAL) E+P
2 meses (INDUVIDUAL) E
4 meses (INDIVIDUAL) E+P
6 meses (INDIVIDUAL) E
12 meses (INDIVIDUAL) E+P
15 meses (INDIVIDUAL) E
2 años (INDIVIDUAL) E+P
3-4 años (INDIVIDUAL) E+P
M: Matrona; P: Pediatra, E: Enfermera
Fuente: Programa de Salud Infantil y Adolescentes de Andalucía. Consejería de Salud
No todos los centros de Atención Primaria se encuentran en el mismo punto de
implementación, dado que será progresiva en función de la disponibilidad de cada centro.
Además de la valoración del desarrollo infantil, en estas visitas los padres y las madres reciben
información, guías y consejos, orientación y apoyo que facilitarán su tarea para una crianza
saludable, estimuladora de los hijos/as y gratificante. En cada cita podrán consultar sus dudas y
aportar sus observaciones sobre el crecimiento y la vida de su hijo/a y recibirán asesoramiento
sobre los temas que son importantes en la crianza infantil: alimentación, sueño, prevención de
accidentes, lenguaje y juego, escolaridad, vacunaciones, educación, higiene, relaciones
afectivas y prevención de riesgos.
Este calendario de visitas establecidos en el Programa se puede ver complementado con
actividades grupales y en otros espacios que no son el centro de salud, como las escuelas o los
centros municipales, para reforzar el abordaje de todos estos aspectos relevantes del
desarrollo evolutivo, la salud y el bienestar infantil, incluyendo los estilos de vida y
funcionamiento familiar.
Todos los menores andaluces tienen el derecho a ser atendidos en este Programa de Salud
Infantil, pero para algunos niños y niñas que tienen alguna circunstancia especial, como haber
nacido prematuros, ser adoptados, tener alguna discapacidad o problema crónico de salud, el
Programa contempla, además de todas las actividades previstas, otras específicas y
complementarias de acuerdo a sus características y necesidades particulares.
Es muy importante que padres y madres sean conscientes de los beneficios que tiene cumplir
con el calendario de visitas previstas en este Programa de Salud Infantil y Adolescente. Ello
facilitará prevenir enfermedades y promover un desarrollo infantil saludable y una crianza
satisfactoria para los padres.
1.3.2. La atención especializada en el SAS.
La Atención Especializada, como segundo nivel de atención definido en la Ley 2/1998, de Salud
de Andalucía, ofrece a la población los medios técnicos y humanos de diagnóstico, tratamiento
y rehabilitación adecuados que, por su especialización o características, no pueden resolverse
en el nivel de atención primaria. Los hospitales y sus correspondientes centros de
especialidades constituyen la estructura sanitaria responsable de la atención especializada
programada y urgente, tanto en régimen de internamiento como ambulatorio y domiciliario,
desarrollando además funciones de promoción de la salud, prevención de la enfermedad,
asistencia curativa y rehabilitadora, así como docencia e investigación, en coordinación en el
nivel de atención primaria.
Por otra parte, señalar que además de los servicios mencionados, son servicios muy
importantes para los niños y niñas de 0 a 3 los servicios de atención temprana (en el tema 12
aparecen explicados de forma detallada).
2. Características generales del desarrollo del niño y la niña hasta los 3 años de vida.
Antes de entrar a describir las características que generalmente se señalan en el proceso
educativo del niño de 0 a 3 años (desarrollo físico, psicológico y social) es conveniente
reflexionar sobre una serie de elementos que conforman su imagen de manera global. Así, se
considera al niño en edad infantil como un ser que constituye una unidad biológica, psíquica y
social, diferente e irrepetible, dinámica, en continuo desarrollo, que construye y sexuado.
2.1. Características generales del desarrollo.
Son las siguientes:
- Proceso sometido a la influencia de factores tanto ambientales como hereditarios.
- Proceso unitario.
- Sucesión ordenada de cambios.
- Las pautas de desarrollo comunes obedecen a unas leyes determinadas, aunque cada
individuo tenga unas características peculiares.
- Unos elementos integran a todo.
- A mayor nivel de desarrollo mayor nivel de complejidad en las capacidades.
- Se parte de unas capacidades generales hasta llegar a la especialización.
2.2. Características por dimensiones: desarrollo biológico, psicológico y social.
A continuación, presentamos una descripción de las características por dimensiones.
2.2.1. Desarrollo biológico.
El desarrollo físico es mucho más rápido en la edad infantil que en el resto de las etapas del
desarrollo del sujeto. Este desarrollo no ocurre de forma desordenada, sino que está sometido
a un orden, es decir, tiene una determinada trayectoria y unos controles internos.
2.2.2. Desarrollo afectivo y social.
La compresión de la afectividad infantil es más difícil que la de cualquier otro sector del
psiquismo infantil. Hay una especificad en sus modos de sentir que es preciso respetar y tratar
de descubrir o al menos no encubrir o desdibujar con nuestra sensibilidad adulta.
Los vínculos que marcan el desarrollo afectivo-social en estas edades son:
- El apego.
- Otros vínculos afectivos.
A partir de los dos años las relaciones con los adultos cambian, son más simétricas, pueden
aparecer relaciones de rivalidad con algún progenitor, celos hacia los hermanos… Fuera de la
familia, los iguales tienen un papel cuya importancia crece con el tiempo. Su influencia será
significativa en lo que respecta al conocimiento de su propia utilidad, autoestima, adquisición
de rol sexual, el aprendizaje y destrezas sociales y el sentimiento de pertenencia al grupo.
2.2.3. Desarrollo cognitivo.
El niño según Piaget pasa en este momento evolutivo por dos periodos:
- Sensoriomotor.
- Preoperacional.
2.2.4. Desarrollo del lenguaje.
Generalmente se distingues dos grandes periodos en el desarrollo del lenguaje; un primer
momento denominado prelingüístico, en el que se desarrollan los precursores y componentes
del lenguaje; y otro que se sitúa en algún momento entre el año y año y medio y que comienza
con la emisión de las primeras palabras.
3. Principales factores que intervienen en el desarrollo.
Como sabemos el desarrollo no es el resultado de un solo factor o tipo de factores, al
contrario, se considera que son múltiples los factores que intervienen en este. Aunque existen
diferentes clasificaciones nosotros nos vamos a referir a ellos como factores genéticos o de
naturaleza interna y ambientales o de naturaleza externa.
3.1. Factores genéticos.
La importancia de los factores hereditarios en el determinismo de las características orgánicas
(anatómicas y funciones) y psíquicas (intelectivas y temperamentales) no es necesario
subrayarla. No obstante, en la especie humana es muy difícil formular, con la precisión
alcanzada en otros campos de la biología, las leyes de la herencia, sea debido a la enorme
interferencia de condiciones ambientales discrepantes, fluctuantes e incontrolables dentro de
las que crece el ser humano, o sea debido a su propio y prolongado ciclo reproductivo y
evolutivo.
Por otro lado, la herencia directa de rasgos psicológicos es muy difícilmente concebible desde
un punto de vista teórico, mientras que la posibilidad de heredar determinadas estructuras y
funciones orgánicas, que se reflejan en el tejido psíquico del individuo, es más comprensible.
Todo ello demuestra la enorme complejidad de las condiciones en que los caracteres
somáticos repercuten en sus caracteres psíquicos.
En este punto conviene apuntar la diferencia que establece Palacios (1990) respecto a los
contenidos del código genético del ser humano en “contenidos abiertos y contenidos
cerrados”. Los contenidos cerrados son aquellos que no se van a alterar como consecuencia de
la experiencia individual. Una característica muy importante de ellos es que nos definen como
especies y que solo se modificarán a través de largos procesos filogenéticos. Algunos ejemplos
de estos contenidos son nuestras características morfológicas (dos piernas, corazón, cerebro)
así como nuestro calendario madurativo (a una edad caminamos, nos hacemos
adolescentes…). Estas características son propias de la especie humana y no podrían ser de
otra manera.
Los contenidos abiertos están más relacionados con posibilidades de adquisición y desarrollo.
Aunque estas posibilidades existen porque existe lo establecido en la parte cerrada del código
genético, si bien está ahí, no tanto como contenidos, sino como potencialidades.
3.2. Factores ambientales.
Con estos factores nos estamos refiriendo a aquellas circunstancias que rodean al niño en su
medio próximo y que condicionarán de forma importante su desarrollo. La importancia de los
factores ambientales es incuestionable.
Aunque son numerosas las variables que rodean al niño algunas contribuyen de manera
significativa al desarrollo cognitivo del sujeto, nos estamos refiriendo a los ambientes ricos en
estímulos que tendrán una incidencia positiva sobre las capacidades cognitivas. De forma
similar ocurre con el lenguaje, de manera que podemos encontrar mayores niveles y
habilidades de comunicación en sujetos rodeados de estímulos lingüísticos.
Ya Anastasi (1957) señalaba que cuando se suministran estímulos intelectuales mediante el
contacto con libros, música, arte… hay efectos positivos sobre la motivación, los intereses y un
nivel de logro más alto.
La alimentación es un factor externo muy importante, determinante no solo del desarrollo en
general del niño sino también de su crecimiento.
Muy relacionado con lo anterior está lo que se denomina tendencia secular en el crecimiento.
Esto se refiere a la tendencia a que las generaciones actuales alcancen hitos madurativos,
antes que sus antepasados. Por ejemplo, los jóvenes actuales alcanzan antes la talla final que
sus bisabuelos. En las chicas se produce antes la monarquía que en sus bisabuelas.
Otro aspecto, fruto de estos factores, es el crecimiento de la expectativa de vida. Factores
como la alimentación, la higiene, atención sanitaria, niveles de educación elevados y
generalizados incrementan significativamente la calidad y la esperanza de vida.
Herencia y ambientes son igualmente importantes en el desarrollo humano. Jamás hay
herencia sin ambiente, viceversa. Toda herencia influye del modo que lo hace porque el
ambiente en que tiene lugar es como es. Y todo ambiente produce el efecto que logra porque
incide sobre un proceso genéticamente codificado. El problema no está en ver cuál de estos
dos tipos de factores -hereditarios y ambientales- influyen en mayor medida en la
configuración de la persona. Lo importante es que existe interacción entre ellos. En el caso del
hombre, el ambiente no es un conjunto de estímulos que interactúan objetivamente con un
mero conjunto de estructuras orgánicas. El hombre es un ser vivo, activo, consciente y
personal, que asimila el ambiente a su propio funcionamiento y lo incorpora
interpretativamente a sus proyectos.
A continuación, apuntamos algunos ejemplos para mostrar las consecuencias de dicha
interacción. Hay conductas motoras tales como gatear, andar que se suceden
secuencialmente, ello demuestra la importancia de la herencia. Sin embargo, el medio también
interviene. Se ha comprobado que una privación prolongada y grave de estimulación si afecta
al desarrollo. Los niños de un orfanato de Irán que apena recibían atención se sentaban y
cambiaban después que otros niños que recibían cuidados (Dennos, 1960).
Papalia y Wendkos señalan que la maduración es un requisito previo para el desarrollo del
lenguaje. Antes de que un niño hable debe de haber alcanzado un nivel neurológico y muscular
necesario para esa función. Aunque si sus padres alimentan sus esfuerzos al emitir sonidos,
comenzará a hablar más rápido que si se ignoran sus esfuerzos. Así pues, la maduración
proporciona las bases y el medio contribuye a construir la estructura.
Podemos concluir diciendo que los procesos psicológicos están posibilitados por aquellos
genes que nos diferencian como miembros de la especie humana, estando delimitados por un
calendario madurativo que hace que en determinados momentos ciertas adquisiciones sean
posibles, estando igualmente delimitada su forma concreta de manifestación por las
interacciones y relaciones de la persona con su entorno (Gallego, 1994).
Finalmente señalar que los factores comentados han influido en las orientaciones teóricas de
la Psicología Evolutiva. Para los modelos organistas u organísmicos el énfasis se pone en los
factores innatos. Autores tan señalados como Freud y Piaget son claros exponentes de estos
puntos de vista.
Para los modelos mecanicistas lo importante es el medio. El conductismo psicológico es un
representante de ellos.
La Psicología Evolutiva actual contiene una mayor diversidad de enfoques que difícilmente
pueden encuadrarse en los dos modelos comentados. Nos referimos a algunas de estas
perspectivas: la ecológica, la teológica, constructivista, la del procesamiento de la información
y la aproximación histórico-cultural.
Para la perspectiva etológica, lo importante es lo que han denominado el ambiente de
adaptación, resaltando el carácter dominante que sobre la conducta tiene el ajuste a las
exigencias de tal ambiente. Pero cuando se piensa en el ambiente de adaptación, no hay que
pensar sólo en el ambiente actual, sino que además hay que tomar en consideración el
ambiente al que tuvieron que adaptarse nuestros antepasados.
La perspectiva ecológica plantea exigencias conceptuales, entre las que se pueden destacar
algunos aspectos importantes: la consideración de la multitud de influencias que recaen sobre
el niño a lo largo de su desarrollo (no es sólo la madre quien afecta al niño sino también el
padre, los abuelos, los profesores…), el sentido bidireccional de estas influencias, la toma en
consideración de realidades no inmediatamente presentes, pero que ejercen una influencia
sobre lo que se observa (los problemas laborales de los padres, la educación, la existencia de
lugares de esparcimiento colectivo…).
La posición constructivista de negar la incidencia aislada de los factores herencia-ambiente y
sitúa la clave del desarrollo en su interacción.
4. Particularidades en la evolución del niño: etapas o momentos más significativos.
Durante mucho tiempo la psicología ha utilizado el concepto de estadio o etapa para describir
los procesos evolutivos del sujeto, estadios que venían marcados por unos hitos evolutivos que
señalaban los principios y finales de estos estadios. Quienes defendían esta perspectiva,
afirmaban que estas descripciones eran universales. Desde una posición más actual se puede
afirmar que cada vez encontramos más dificultad en hacer descripciones en términos de
estadios, puesto que será más importante la influencia que el entorno ejercerá en el individuo,
y consecuentemente los perfiles de desarrollo serán muy diferentes de unos niños a otros.
Palacios (1990) señala que en los primeros meses de vida se van sucediendo las oleadas
madurativas, permitiendo el acceso a nuevas posibilidades y siendo muy evidente el paso de
una incapacidad casi absoluta en el nacimiento, a capacidades motrices, lingüísticas o sociales
cuando se aproxima el primer año de vida. A partir de este momento, el oleaje madurativo de
irá lentificado, siendo menores y muy espaciados los cambios producidos.
Lo dicho hasta aquí no quiere decir que no tenga sentido hablar de estadios, sino que debemos
ser conscientes de las limitaciones que tienen dichas descripciones.
4.1. Etapas significativas.
Las etapas son los periodos en los que se divide el desarrollo infantil. Cada etapa se caracteriza
por unos rasgos propios que evolucionan en la medida en la que se avanza hacia la siguiente
etapa.
Anteriormente hemos hecho unas consideraciones acerca de la validez de las descripciones
por etapas. A continuación, vamos a presentar etapas significativas, teniendo presentes las
matizaciones realizadas, aportadas por diferentes autores relevantes (nos referimos solamente
al periodo comprendiendo entre los 0 y 6 años).
Freud señala la etapa oral (durante el primer año) y anal (entre 1 y 3 años).
Para Wallon el primer periodo consta del impulsivo (un mes) y emocional (hasta final del
primer año), el segundo se denomina sensoriomotor y proyectivo (de 1 a 3 años).
Piaget apunta dos estadios en el desarrollo del pensamiento el sensoriomotor (de 0 a 2 años) y
el preoperativo (de 2 a 7 años).
Ente las características significativas que se producen en ambos estadios señalar:
a) Pensamiento sensoriomotor (de 0 a 2 años). Adquisición de los esquemas sensoriomotores,
de la capacidad de la imitación, así como de la conversación del objeto.
b) Pensamiento preoperacional (de 2/3 a 6/7 años). Lo más importante de esta etapa es la
adquisición de conducta semiótica o simbólica y su manifestación en el juego, el lenguaje oral y
el gesto. Por otra parte, el pensamiento del niño se hace cada vez más reversible.
4.2. Momentos o adquisiciones significativas.
Podemos considerar momentos significativos a aquellos acontecimientos que tienen una
repercusión en la vida del niño.
A continuación, presentamos momentos y adquisiciones significativas del niño de 0-3 años
teniendo presente las distintas dimensiones del desarrollo.
- Nacimiento: es un momento crucial y significativo, con rasgos comunes para todos los
individuos y diferentes para cada sujeto.
- Desarrollo del lenguaje: el lenguaje aparece en esta edad siendo significativo la aparición de
las primeras palabras.
- Aparición de la intencionalidad.
- Conservación del objeto.
- Aparición de la función simbólica: se manifiesta en la imitación diferida, juego simbólico,
dibujo y lenguaje.
- Destrezas motrices (gateo, marcha…).
- Control de esfínteres.
- Entre el segundo y el tercer año de vida, el fenómeno afectivo dominante es la ansiedad o
miedo a perder el cariño de los padres. El tercer año trae consigo, por otra parte, el final de la
crisis de autoafirmación y, por tanto, el reconocimiento de sí mismo.
- Incorporación del niño al centro educativo: esto conlleva la separación de las figuras de
apego y la aparición de nuevas relaciones con sus iguales y otros adultos.
5. El desarrollo infantil en el primer año de vida: desarrollo motor, socioafectivo, sensorial y
perceptivo, de la comunicación y el lenguaje.
5.1. Desarrollo físico y psicomotor.
Como anteriormente indicábamos, el desarrollo físico en la edad infantil es mucho más rápida
que en resto de las etapas de la vida, hecho que tampoco contradice la afirmación según la
cual el crecimiento físico es un proceso regular y continuo que no funciona a base de
detenciones y saltos bruscos. Este crecimiento en estatura y peso durante el primer año de
vida es el que expresa las siguientes tablas de Jesús Palacios y Joaquín Mora.
Edad Percentiles
Años-meses P25 P50 P75
0.0 48 49 50
49 50 51
0.3 57 59 61
59 61 62
0.6 64 66 68
66 68 69
0.9 68 70 72
70 72 74
1.0 72 74 76
Tabla1. Edad de niñas y niños de 0 a 1 año. La talla se expresa en centímetros y los datos de los
varones se indica en las franjas en negrita.
Edad Percentiles
Años-meses P25 P50 P75
0.0 2,8 3,0 3,1
3,0 3,2 3,5
0.3 4,8 5,4 5,8
5,4 6,0 6,6
0.6 6,6 7,0 7,6
7,2 8,0 8,6
0.9 7,8 8,4 9,0
8,4 9,2 10,0
1.0 8,6 9,4 10,0
Tabla 2. Peso de niñas y niños de 0 a 1 año. El peso se expresa en kilogramos y los datos de los
varones se indican en la franja en negrito.
En cuanto al desarrollo psicomotor, éste se produce gracias a los progresos madurativos que
se ajustan a las leyes céfalo-caudal y próximo-distal y gracias a los estímulos que el niño va
recibiendo por parte de quienes le rodean. Éste, en el primer año de vida, y aunque con
variaciones entre unos niños y otros, se ajusta a los siguientes hitos:
- Control de la cabeza. El control de la cabeza se da hacia los tres o cuatro meses. No obstante,
los niños, desde el momento de su nacimiento, presentan cierto control en los movimientos de
la cabeza; así, la pueden levantar cuando están tumbados boca abajo, o gira hacia un lado u
otro si lo están para arriba.
- Control del tronco. Hacia los 4/5 mese se mantienen sentados con apoyo, y hacia los 6/7
meses son capaces de permanecer sentados sin necesidad de apoyo.
- Desplazamientos antes de la marcha. Antes de saber andar, los niños pueden desplazarse de
un sitio hacia otro. La manera de hacerlo puede ser diferente según los niños. Así, unos se
desplazan sentados arrastrando por el suelo las piernas utilizando las manos. Otros, sin
embargo, lo hacen apoyándose en manos, rodillas y pies, es decir, gateando. Estos
desplazamientos tienen lugar hacia los 7/8 meses.
- Marcha. Antes de poder caminar, los niños deben aprender a sostenerse de pie, en primer
lugar, con apoyo (9/10 meses). Aproximadamente a esta misma edad (un año), es capaz de
andar con un solo punto de apoyo, llegando a hacerlo de forma completamente independiente
en torno a los 12/14 meses y pudiendo corretear hacia los 18 meses.
5.2. Desarrollo social y afectivo.
Desde el momento del nacimiento parece que el niño está en condiciones para su
socialización. Esto se debe al hecho de que su supervivencia depende del grupo social y que
además dispone de un sistema perceptivo, gracias al cual siente atracción por los estímulos
sociales. Así, vemos cómo sus conductas son claramente diferentes ante la presencia de
objetos físicos y los estímulos sociales, hacia los cuales muestran una gran preferencia.
Conductas como el llanto o la sonrisa (origen genético) adquieren desde muy pronto un
significado para el adulto, que le da respuesta y que son la base de los primeros vínculos
afectivos. Además, tienen el efecto de favorecer la evolución del niño, pues incrementan sus
posibilidades de relación social.
Félix López señala tres procesos de los que dependerán básicamente la socialización del niño:
- Procesos mentales de socialización: adquisición de conocimientos.
- Procesos afectivos de socialización: formación de vínculos.
- Procesos conductuales de socialización: conformación social de conductas.
Los tres, aunque se separen con fines didácticos, están muy relacionados entre sí y en realidad
no se produce uno sin los otros.
Veamos cada uno de ellos durante el primer año de vida:
- Procesos mentales. La adquisición de los conocimientos sociales se va a referir a las personas
durante el primer año de vida. Así, este conocimiento debemos situarlo en torno al segundo
trimestre de vida (3 o 4 meses). A partir de este momento los niños ponen de manifiesto
conductas de lloro, sonrisa, etc., según la persona con la que interactúen. Antes de los 6 meses
de vida, los niños reconocen a determinadas personas, reaccionando con frecuencia ante su
ausencia con cambios en la temperatura y ritmo cardíaco, lloros, etcétera.
Hacia el octavo mes se produce un cambio cualitativo en el conocimiento de conocidos y
extraños. Los niños no sólo discriminan entre personas que les son familiares o desconocidas,
sino que adoptan una posición de cautela, recelo o miedo ante los extraños.
- Procesos conductuales. Los procesos conductuales se refieren al aprendizaje por parte del
sujeto de determinadas conductas que son indeseables para el grupo, así como de aquellas
habilidades que son aceptadas por éste.
Entre los aprendizajes que los niños inician en el primer año de vida están ciertos hábitos de
comida, higiene, etc. En cuanto a valores y normas, no las conocen o no las comprenden.
- Procesos afectivos de sociabilización. Éste quizás sea uno de los aspectos fundamentales del
desarrollo social del niño en los primeros años de vida y de él dependerá especialmente su
socialización.
La relación afectiva que el niño establece en esta edad es el apego. El apego podríamos
definirlo como el vínculo afectivo que el niño establece con las personas que interactúan de
forma privilegiada con él.
Este vínculo va a cumplir una serie de funciones de gran utilidad para el niño, entre ellas están
la de supervivencia, la seguridad, la socialización, el aprendizaje, etcétera.
El proceso de formación y desarrollo del apego pasa fundamentalmente por las siguientes
etapas:
a) En los dos primeros meses de vida. A esta edad no puede afirmarse que los niños
reconozcan a las personas como tales; no obstante, se sienten atraídos por estímulos sociales
como la voz, el rostro, el tacto, la temperatura, etcétera.
b) Desde el segundo al sexto mes. A partir del segundo mes parece que diferencian a unas
personas de otras. Así, presentan conductas en las que manifiestan que prefieren ser cuidados
por las personas que lo han hecho desde el nacimiento. No obstante, todavía no muestran
conductas de rechazo hacia los desconocidos, esta faceta aparecerá en el periodo siguiente.
c) Entre los seis y doce meses. En este momento, como anteriormente indicábamos, no sólo
manifiestan conductas de preferencia hacia las personas de apego, sino que además muestran
rechazo hacia los desconocidos (miedo, recelo). No obstante, se señala que la reacción de los
niños es muy diversa y va a depender de aspectos como el lugar donde se produce el
encuentro, la presencia o ausencia de la figura de apego, la forma de actuar del adulto…
Antes de terminar, debemos aclarar que hemos hablado de la figura de apego con carácter
general, es decir, la figura de apego no sólo se reduce a la madre, sino que pueden ser el
padre, cuidadores, etc. Otros autores señalan que la figura de apego es la madre y así han
dedicado sus estudios a la relación entre la madre y el hijo y los efectos que produce la
separación temporal o definitiva de la madre. Entre estos autores podríamos señalar a Bowlby.
5.3. Desarrollo sensorial y perceptivo.
A continuación, veremos la evolución de otro aspecto muy relacionado con el desarrollo
biológico: la percepción.
- Desarrollo de la percepción visual. El sentido de la vista es funcional desde el momento del
nacimiento, aunque su agudeza visual y la capacidad de acomodación del cristalino deben
madurar en el niño, hasta alcanzar niveles muy semejantes a los adultos en torno a los seis
meses.
Con respecto al color, los niños lo perciben desde muy pequeños y además lo hacen
diferenciándolo en categorías, de lo que se deduce que ésta es una cualidad innata. No
obstante, debemos señalar que, obviamente, los niños no poseen etiquetas para designar los
colores.
- La audición. Con este sentido ocurre algo parecido a lo que sucede con la vista, es decir, es
funcional desde el momento del nacimiento. Algunos investigadores señalan incluso que se ha
desarrollado antes del nacimiento, pues los niños se mueven en el interior de la madre cuando
perciben determinados sonidos. No obstante, los umbrales de percepción auditiva entre bebés
y adultos no son semejantes, pues los primeros necesitan todavía tiempo para finar dicha
capacidad. Además, debemos señalar que las diferencias individuales entre unos bebés y otros
son importantes; así, mientras unos se sitúan muy cerca de los valores adultos, otros están
más alejados.
- Otras modalidades sensoriales. La sensibilidad al olor o al sabor están presentes incluso
antes del nacimiento, pudiendo detectar olores fuertes y reaccionar positivamente ante
sabores dulces y negativamente ante los saldos y amargos. Pero, como ocurre con el resto de
los sentidos, éstos se afinarán y se perfeccionarán muy pronto (aproximadamente en los
primeros días y semanas de vida).
En cuanto a otros sentidos, como el tacto, la temperatura y el dolor, están presentes en el
momento de nacer, aunque se van afinando en el transcurso de los primeros días o semanas
de vida.
Por último, hay que señalar que, incluso en el momento del nacimiento, los sentidos no
funcionan de manera aislada, sino que se coordinan entre sí. Así, podemos observar cómo
giran su cabeza en dirección a la fuente de un sonido, e incluso presentan una rudimentaria
conducta de alcanzar cuando intentan dirigir la mirada y el brazo hacia un objeto.
5.4. Desarrollo de la comunicación y el lenguaje.
Las primeras manifestaciones comunicativas se producen a través del llanto. El llanto
evoluciona desde el llanto indiferenciado en el momento de nacer al diferenciado.
El llanto se combina con sonidos guturales, pequeños gritos y gorjeos. Hacia el sexto mes se
produce el balbuceo o emisión de sonidos comunes a todas las lenguas. Del octavo al noveno
la ecolalia o repetición de sonidos propios de su medio. A partir del primer año se emiten las
primeras palabras.
6. Función del adulto.
Pese a la ampliación del entorno social como consecuencia de la entrada en la escuela, la
influencia familiar sigue siendo, para la mayoría de los niños, el factor básico en la
determinación de su futura madurez personal. El niño no vive exclusivamente de la cultura
infantil desarrollada entre sus iguales. La vida familiar representa, por un lado, el centro de
comunicaciones afectivas intensas, donde se van conformando las actitudes sociales; y, por
otro, es también origen de cuadros normativos de conducta, mediadores entre la sociedad y el
niño, en colaboración con profesores y compañeros.
La psicología tradicionalmente se ha interesado en analizar la conducta del alumno separada
del contexto en el que se produce. Hoy en día nadie duda de la importancia del adulto en el
desarrollo del niño, especialmente su incidencia en el plano cognitivo. El paradigma de
investigación proceso-producto descubrió que las variaciones en la conducta del docente se
relacionan con variaciones en la conducta del alumno; así el profesor comunica sus
expectativas al alumno (Rosenthal y Jacobsen, 1968). Sin embargo, a este paradigma sólo le
interesó la influencia del profesor sobre sobre el alumno, sin tener en cuenta el papel activo
que el niño juega en su propio proceso educativo. Por ello, nos vamos a centrar en los estudios
realizados desde la perspectiva sociocultural pues dan más útiles para evaluar la influencia de
ambos. La psicología sociocultural pone el acento en las dimensiones sociales del contexto o
considera que este transciende al entorno físico y esta determinado, sobre todo, por quienes
participan en una situación.
Desde este modelo han sido varios los autores que han señalado cómo la interacción niño-
adulto es un precursor necesario para la adquisición de ciertas destrezas y habilidades. Desde
este punto de vista no se trata de enseñar a los niños a resolver una tarea precisa, sino de un
proceso más complejo que les permita “aprender a aprender” (Brown, 1985). Sobre todo,
estos autores señalan la participación del adulto en la adquisición de habilidades como el
lenguaje.
Con el fin de favorecer la intervención del adulto, finalizamos esta pregunta presentando unas
pautas de actuación:
- Facilitar ambientes acogedores, seguros, cálidos y variados.
- Fomentar la exploración y manipulación.
- Utilizar el juego.
- Utilizar un lenguaje claro y correcto.
- Mostrar satisfacción ante los progresos de los niños por pequeños que sean.
- Favorecer su desarrollo integral.
- Desarrollar valores de solidaridad, respeto,…
Bibliografía. (mirar en el móvil).