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Características de los Contratos Bancarios

Resumen tema 2 de derecho de las instituciones financieras y de seguros URJC Economia financiera y actuarial

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TEMA 2.

LOS CONTRATOS BANCARIOS I


1. CONCEPTO DE CONTRATO BANCARIO: CARACTERÍSTICAS Y ELEMENTOS
1.1 CONCEPTO
No existe un concepto unitario de contrato bancario. La característica general de la actividad de
las EC es la intermediación en el crédito y para ello recurren a las operaciones bancarias.
Contrato bancario: acuerdo de voluntades tendente a crear, modificar, regular o extinguir una
relación jurídica bancaria, entendiendo tal la que se incluye dentro de la actividad de
intermediación crediticia. Acuerdo de voluntades en relación con una operación bancaria que
genera obligaciones.
Existe contrato bancario cuando concurre consentimiento, objeto y causa, dejando a la voluntad
de los contratantes los pactos, cláusulas y condiciones, siempre que no sean contrarios a las
leyes a la moral o al orden público (art. 1255 CC)
Operación bancaria: son los negocios jurídicos realizados por EC en el desarrollo de su actividad
y para la consecución de sus propios fines económicos.
El contrato bancario es aquel que produce algún efecto relacionado con la relación jurídica
bancaria y la relación jurídica se caracteriza porque una de las partes contratantes tiene que ser
una EC.
1.2 CARACTERÍSTICAS
1. Son consensuales, se perfeccionan por el mero consentimiento de las partes y, desde ese
momento, obligan no solo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas
las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.
Como excepción, son contratos reales, se perfeccionan por la entrega de una cosa:
• El depósito bancario de dinero.
• El préstamo bancario de dinero.
2. Son onerosos, bilaterales (excepto el préstamo, que es unilateral conforme a la tesis
mayoritaria) y conmutativos (obligaciones equivalentes y recíprocas entre las partes)
3. Son de tracto sucesivo (prestaciones repetidas y prolongadas) y de adhesión, casi en su
totalidad.
4. No tienen regulación específica, con excepción de las normas dedicadas al depósito, al
préstamo y a la fianza. No existe un régimen jurídico completo y específicamente aplicable a la
contratación bancaria como categoría genérica.
5. Se rigen por la mutua confianza. El cliente revelará al banco confidencias familiares o
empresariales y por su parte, la entidad confiará en él para tomar el riesgo que supone la
inversión financiera.
6. Las obligaciones de pago que nacen a cargo del cliente bancario son, habitualmente,
aseguradas mediante sistemas de garantía real y personal
7. Están sometidos al principio de especialización operativa. Existe una reserva de actividad o
denominación, de forma que queda reservada a las entidades de crédito que hayan obtenido la
preceptiva autorización y se hallen inscritas en el correspondiente registro. Se prohíbe a toda
persona, física o jurídica, no autorizada ni registrada como entidad de crédito el ejercicio de las
actividades legalmente reservadas a las entidades de crédito y la utilización de las
denominaciones propias de las mismas o cualesquiera otras que puedan inducir a confusión con
ellas.
3. ELEMENTOS
Partes contratantes: la entidad de crédito o establecimiento financiero de crédito y su cliente.
Objeto del contrato: son la cosa y el precio. En la práctica bancaria los contratos suelen tener
por objeto prestaciones conectadas con el dinero.
• Dinero: es una medida de riqueza patrimonial y un instrumento de cambio. Además es
una cosa mueble, fungible y consumible. Cumple y extingue su obligación pagando la
suma debida, sin perjuicio del pacto en contra. La deuda de dinero no se puede extinguir
por perdida o por imposibilidad, sino por pago o sustitutos del mismo.
• Precio: no se determina mediante una cifra pre-liquidada y aceptada. Para cuantificarlo
se tienen en cuenta 3 factores que se multiplican capital prestado, tipo de interés
nominal y número de días.
Forma: los contratos bancarios, al ser mercantiles, son válidos y producen obligación, cualquiera
que sea la forma y el idioma en que se celebren, la clase a que correspondan y la cantidad que
tengan por objeto, siempre que conste su existencia por alguno de los medios establecidos en
Derecho, aunque no basta la declaración de testigos para aquellos que excedan de 9,02€.
Como excepción no producen obligación los que deban constar en escritura pública o requieran
formas o solemnidades determinadas:
• Hipoteca bancaria: inscripción registral.
• Fianza bancaria: ha de constar por escrito.
• Préstamo bancario: no devengan interés si no se pacta.
• Créditos al consumo: constar por escrito, letra legible y contraste de impresión
adecuado.
Mirar normas comunitarias y normas estatales
3. CALSIFICACIÓN DE LAS OPERACIONES O CONTRATOS BANCARIOS
1º Contrato bancario pasivo: la entidad de crédito recibe fondos ajenos para aplicarlos en su
propio nombre a fines diversos. El cliente obtiene mediante estas operaciones un derecho de
crédito contra la entidad bancaria por las cantidades entregadas y un derecho a percibir
intereses. Los contratos de este tipo más usuales son:
• Depósito dinerario
• Cuentas de ahorro
• Libretas de ahorro
• Imposiciones a plazo fijo
• Pagarés bancarios
2º Contrato bancario activo: a la inversa, en todo contrato bancario activo las obligaciones de
pago dinerario nacen a cargo del cliente, convirtiéndose la entidad de crédito en acreedor
pecuniario, pues es ella la que ahora financia y su cliente quien resulta financiado.
La entidad bancaria concede dinero (préstamo) o la posibilidad de disponerlo (crédito),
teniendo el cliente la obligación de devolver las cantidades obtenidas más el interés
correspondiente. Los supuestos más usuales son:
• Préstamo bancario de dinero
• Apertura de crédito
• Descuento
• Arrendamiento financiero (leasing)
• Renting empresarial
• Confirming
• Factoring
3º Contrato bancario neutro: también denominado contrato de servicios, la entidad de crédito
queda obligada a realizar un servicio a favor de su cliente, quien paga una comisión.
• Alquiler de cajas de seguridad
• Cuenta corriente bancaria
• Transferencia bancaria
• Depósito y administración de valores y activos financieros
En la práctica muchos contratos bancarios son fuente simultánea tanto de obligaciones de dar
(dinero) como de hacer. En todo caso, cualesquiera que sean las obligaciones nacidas, tienen
fuerza de ley entre los contratantes y deben cumplirse al tenor de los contratos
correspondientes.
4. CLAUSULAS ABUSIVAS (CLÁUSULAS SUELOS, CONTRATOS MULTIDIVISAS)
Todas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquellas prácticas no
consentidas expresamente que, en contra de las exigencias de la buena fe, causen, en perjuicio
del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las
partes que se deriven del contrato.
Se incluyen dentro del concepto de cláusula abusiva tanto las estipulaciones contractuales como
las prácticas negociales del empresario en las que concurran los siguientes requisitos:
• Que la estipulación no haya sido negociada individualmente o que la práctica no haya
sido consentida expresamente por el consumidor o usuario.
• En segundo término, que la estipulación o práctica cause, en contra de las exigencias de
la buena fe y en perjuicio del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de
los derechos y obligaciones de las partes que deriven del contrato.
El carácter abusivo de una cláusula se debe apreciar teniendo en cuenta la naturaleza de los
bienes o servicios objeto del contrato y considerando todas las circunstancias concurrentes en
el momento de su celebración, así como todas las demás cláusulas del contrato o de otro del
que éste dependa. Sin perjuicio del concepto de cláusula abusiva antes descrito, la LGDCU
contiene un catálogo o lista negra de cláusulas que, en todo caso, deben considerarse abusivas.
Cláusulas suelo: aquellas que limitan la bajada de la cuota para el prestatario en los préstamos
de interés variable. Cláusula contractual que establecía un tipo de interés mínimo que el
prestatario debía pagar, aunque la suma del variable más el índice de referencia fuese menor,
es decir que el deudor hipotecario no podía beneficiarse de las bajadas de los tipos de interés.
Carácter (ir)retroactivo de la nulidad de las cláusulas suelo: el TS declaró la nulidad de las
cláusulas suelo. Consideró que las cláusulas examinadas, si bien superaban el control de
transparencia formal a efectos de su inclusión como condición general de los contratos, no
superaban en cambio el control de transparencia material exigible en las cláusulas de los
contratos suscritos con consumidores, y declaró la nulidad de las cláusulas, pero no de los
contratos en los que se insertaban.
Se estableció el carácter irretroactivo de la nulidad de las cláusulas suelo consideradas abusivas.
La limitación temporal de la retroactividad de la nulidad de las cláusulas suelo se fundó en
tres motivos:
• En primer lugar, las cláusulas suelo no se consideran abusivas en sí mismas, sino que su
abusividad deriva de la falta de transparencia material o sustantiva sobre el concreto
contenido en su incorporación al contrato.
• En segundo lugar, aboga a favor de la irretroactividad la buena fe del círculo de los
interesados -toda vez que las entidades de crédito habían cumplido con la normativa
sectorial sobre transparencia.
• En tercer lugar, el Tribunal Supremo calificó como un hecho notorio que dicha
retroactividad causaría grave trastorno al orden público económico.
No obstante, diversos tribunales españoles cuestionaron ante el Tribunal de Justicia de la Unión
Europea la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre la base del Derecho de la Unión Europea.
El TJUE, dando respuesta a esas cuestiones prejudiciales, debe interpretarse en el sentido de
que se opone a una jurisprudencia nacional que limita en el tiempo los efectos restitutorios
vinculados a la declaración del carácter abusivo, circunscribiendo tales efectos restitutorios
exclusivamente a las cantidades pagadas indebidamente en aplicación de tal cláusula con
posterioridad al pronunciamiento de la resolución judicial mediante la que se declaró el carácter
abusivo de la cláusula en cuestión.
El TJUE reconoce efectos restitutorios plenos a la declaración de nulidad de las cláusulas suelo,
fundamentado el fallo en dos razonamientos esenciales:
• En primer lugar, la sentencia considera que la apreciación de la abusividad por falta de
transparencia material que realizó el TS tiene por fundamento el art.4.2 Dir 93/13/CEE
en relación con el art.3, y que no cabe apreciar que el TS hubiera ido más allá del ámbito
definido por la propia directiva.
• En segundo lugar, afirma que la cláusula contractual declarada abusiva nunca ha
existido, de modo que ha de restaurarse la situación de hecho y de Derecho en que se
encontraría el consumidor en esta situación.
Contratos multidivisa: este tipo de préstamo hipotecario permite pagar las cuotas de la
hipoteca en una divisa diferente a la del país. Se pasaría de tener como índice de referencia el
Euribor a otro (libor). Así nos aseguramos que estamos pagando nuestra hipoteca con otra
moneda.
La principal consecuencia de este cambio de índice de referencia tiene que ver con el coste total
del préstamo, así como el de las cuotas mensuales, trimestrales o anuales. Al igual que ocurre
con el euríbor, el libor y la moneda con la que lo hayamos asociado evolucionan con el tiempo,
por lo que se pueden dar subidas que encarezcan nuestro préstamo hipotecario o, por el
contrario, bajadas que lo abaraten. Tienen una alta variabilidad. La inmensa mayoría de los
casos, las entidades financieras no comunicaron a sus clientes los riesgos de este tipo de
hipotecas.
El Tribunal Supremo ha dictaminado que el banco debe asegurarse de que el consumidor reciba
información suficiente para que conozca la variabilidad de la moneda extranjera y las
consecuencias de su depreciación o apreciación. Si no ha sido el particular informado de los
riesgos, dispone de elevadas posibilidades de anulación de la cláusula. La declaración de nulidad
permitirá al cliente la continuación del préstamo hipotecario en euros, minorándose el capital
pendiente de amortización y la devolución de todos los importes pagados de más.
5. LAS CUENTAS BANCARIAS
5.1 EL CONTRATO DE CUENTA CORRIENTE BANCARIA Y EL SERVICIO DE CAJA
Concepto: se define como un contrato de gestión, en virtud del cual la EC se compromete a
realizar por cuenta de su cliente cuantas operaciones son inherentes al servicio de caja,
realizando las correspondientes anotaciones contables. El contrato de cuenta corriente bancaria
es el más importante de las operaciones bancarias neutras: no hay en él crédito, ni de la entidad
al cliente ni viceversa. Hay, simplemente, una obligación contractual de prestar un servicio de
caja contra precio. Hay que matizar que ésta sería la regla general, que tiene su excepción en
la apertura de crédito en cuenta corriente, en la que estaríamos ante una operación bancaria
activa.
Naturaleza jurídica: se trata de un verdadero contrato y no de un acto contable. Existe
autonomía del contrato de cuenta corriente respecto al origen de los fondos sobre los que recae
el servicio de caja.
Características: además de las características propias de todo contrato bancario:
• Se trata de un contrato bilateral y consensual.
• Al ser un contrato de adhesión, se formaliza en pólizas pre-impresas que incorporan
condiciones generales redactadas previa y unilateralmente por la entidad de crédito.
• Es un contrato autónomo, ya que lo que subyace en el negocio es la gestión encargada.
• Contrato de gestión de negocios ajenos.
Contratantes:
• Entidades de crédito o los establecimientos financieros de crédito
• Cliente bancario, que puede ser consumidor o no consumidor.
Objeto: la cosa objeto del contrato es el servicio de caja. El precio es el conjunto de las
comisiones pactadas. Las comisiones son libres. Todas las EC están obligadas a confeccionar un
folleto que recoja las tarifas de comisiones, condiciones y gastos repercutibles.
Fases del contrato:
• Inicio: abono en cuenta correspondiente a la entrega.
• Desarrollo: a lo largo de la existencia de la cuenta corriente se van a producir entregas
o disposiciones de capital (cargos y abonos).
• Liquidación: al final del día, la cuenta se salda por compensación del saldo inicial con los
cargos y abonos del día, generándose un saldo final.
• Extinción: son de aplicación las normas generales de extinción contractual. Toda
extinción apareja la liquidación de la cuenta, pero no al contrario, pues la liquidación
de la cuenta corriente bancaria es permanente y diaria y es un acto de ejecución del
contrato, no una consecuencia de la extinción del mismo. Cabe la posibilidad de
extinción por abandono del saldo (tras 20 años titularidad estatal). Con la extinción del
contrato concluye la prestación del servicio de caja. La entidad de crédito debe cerrar
la cuenta y a poner a disposición del cliente el saldo acreedor que en su caso persista (o
a exigir el saldo deudor). Extinguido el contrato, el cliente ya no puede realizar nuevos
actos de disposición del crédito disponible, como emitir cheques u
ordenar transferencias. La entidad de crédito queda facultada para reclamar los
cheques todavía no utilizados. Los cheques emitidos con anterioridad a la fecha de
cierre de la cuenta deben ser pagados si existe provisión.
Forma: un sector minoritario de la doctrina afirma que el contrato es formal. Sin embargo, la
generalidad de la doctrina afirma su carácter consensual al amparo de a aplicación directa del
principio de libertad de forma. Actualmente la práctica totalidad de los contratos bancarios se
celebran por escrito para dar cumplimiento a las normas de trasparencia bancaria.
Contenido: las condiciones generales de los contratos de CC bancaria quedan sometidas a:
• Concreción, claridad y sencillez en la redacción, compresión directa, sin reenvíos a
documentos que no se faciliten previa o simultáneamente a la conclusión del contrato.
Referencia expresa.
• Accesibilidad y legibilidad de forma que permita al consumidor y usuario el
conocimiento previo a la celebración del contrato sobre su existencia y contenido; en
ningún caso se entenderá cumplido este requisito si el tamaño de la letra del contrato
fuese inferior al milímetro y medio o el insuficiente contraste con el fondo hiciese
dificultosa la lectura.
• Buena fe
• Justo equilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes, lo que en todo caso
excluye la utilización de cláusulas abusivas.
• El contrato de cuenta corriente bancaria queda redactado en unos formularios
predispuestos en los que se incluyen, pre-impresas, ciertas estipulaciones de carácter
general.
Obligaciones de la EC:
• Seguir diligentemente las instrucciones del cliente, salvo que supongan atentar contra
alguna norma (p.e., normativa sobre el blanqueo de capitales) o que la cuenta carezca
de saldo disponible.
• Comunicar con periodicidad los movimientos de la cuenta.
• La gestión y custodia de los fondos depositados en cumplimiento de las órdenes de
pago efectuadas por el titular de la cuenta. A estos efectos, debe comprobar la
veracidad de la firma del ordenante, cuyo incumplimiento da lugar a la indemnización
de daños y perjuicios.
• Devolver el saldo (si es que existe y es a favor del cliente) a la extinción del contrato.
La entidad bancaria tiene la obligación de rendir cuentas de su gestión, de justificar los cargos y
abonos hechos al cliente demandado, sin que pueda confundirse esta rendición de cuentas con
la relación de apuntes bancarios o con la certificación de saldos y movimientos contables emitida
por la entidad demandante.
El pago de intereses que, sobre los saldos acreedores, se hayan devengado conforme al tipo
pactado es, en realidad, una obligación nacida del contrato de depósito bancario de dinero, y no
del contrato de cuenta corriente bancaria. Este último es de pura gestión.
Deberes de colaboración de las entidades de crédito con la Justicia y con la Administración.
Obligaciones del cliente:
1. Informar puntualmente a la entidad acerca de los extremos que interesen al
desenvolvimiento contractual según lo pactado.
2. Utilizar diligentemente los mecanismos de disponibilidad que se hayan convenido.
3. Pagar las comisiones concertadas como contraprestación por la gestión del servicio de caja.
Para que pueda prestarse el servicio de caja es imprescindible la existencia de
fondos disponibles por el ordenante del servicio.
Descubiertos en cuenta: Es una situación jurídica que se produce cuando se carga sobre la
cuenta corriente una cantidad superior al saldo existente en ese momento.
La situación jurídica es, por tanto, el tránsito de una cuenta corriente de depósito (de pasivo) a
una cuenta corriente de crédito (de activo), con el añadido de que esta nueva operación activa
carece de la documentación que suele exigir la entidad de crédito, ahora acreedora y antes
deudora (esto es, póliza intervenida por notario).
Tiene el carácter de cláusula abusiva la imposición de condiciones de crédito que para los
descubiertos en cuenta corriente superen los límites establecidos en, es decir, que superen un
tipo de interés que dé lugar a una tasa anual equivalente superior a 2,5 veces el interés legal del
dinero.
5.2 LA TRASFERENCIA BANCARIA
Concepto: es una operación económica en virtud de la cual el titular de una cuenta corriente en
una entidad bancaria le orden que le cargue una cantidad que ha de ser abonada en otra cuenta.
Régimen jurídico: se encuentra en las normas relativas a la comisión mercantil y
supletoriamente en la disciplina del mandato civil.
Elementos esenciales:
• Su naturaleza de encargo (comisión mercantil/bancaria)
• El dato de la simultaneidad del cargo y del abono contables.
Contenido: la disponibilidad es la situación jurídica en que se encuentra el cliente bancario
(titular del dinero). La anotación contable es la operación técnica consistente en cargar
determinada suma de disponibilidad en el debe de una cuenta y abonar esa misma suma en el
haber de otra cuenta.
En toda transferencia bancaria se concretan dos piezas contables necesariamente simultáneas:
el cargo y el abono:
Estructura:
• Relación ordenante-entidad cargadora.
• Relación entidad cargadora-entidad abonadora.
• Relación entre la entidad abonadora y el beneficiario.
• Relación ordenante-beneficiario. La transferencia produce efectos solutorios.
Clases: dos puntos de vista
1. Desde un punto de vista objetivo:
• Euros
• Divisas
• Onerosas
• Gratuitas
2. Desde un punto de vista subjetivo:
• De cuenta a cuenta del mismo titular, misma entidad de crédito (traspaso)
• De cuenta a cuenta del mismo titular, cada una en una EC.
• De cuenta de un ordenante a la cuenta de otro beneficiario distinto del anterior, misma
entidad de crédito.
• De cuenta de un ordenante a cuenta de otro beneficiario, cada una en una EC.
• Trasferencia internacional.
3. LAS TARJETAS BANCARIAS
Concepto: es un soporte plástico de carácter electrónico al que, además de la firma del titular,
se le incorporan datos físicamente representados en el mismo y también datos
electromagnéticos soportados en la correspondiente banda magnética (PIN).
En el tráfico bancario, la tarjeta cumple la función de mecanismo de realización de numerosas
transacciones financieras:
• Mediante su presentación física, la introducción en el sistema de información y la firma
de un recibo o la introducción del PIN
• Mediante la introducción física en un datáfono.
Contrato de tarjeta de crédito: entre la entidad emisora y el usuario. Es un CT de adhesión por
el que la entidad emisora se obliga a facilitar la tarjeta y a hacer frente al pago de las facturas
que presenten quienes hayan suministrado bienes o servicios al usuario.
El usuario se obliga a reembolsar a la entidad emisora los pagos que ésta haya debido efectuar
por el uso de la tarjeta, incluyendo los intereses, si es que el emisor ha concedido crédito al
usuario. También le incumbe hacer un uso correcto, custodiándola con la debida diligencia y
comunicando de inmediato su extravío.
Es un CT mixto, une los CT de comisión, arrendamiento de servicios y apertura de crédito.
• Tarjeta de débito (monederos electrónicos)
• Tarjeta de crédito (concede un límite de solvencia al cliente)
6. CONTRATOS DE CRÉDITOS AL CONSUMO Y PROTECCION DE LOS CONSUMIDORES
Concepto: la Ley de Contratos de Crédito al Consumo se aplica a los contratos por los cuales un
prestamista concede o se compromete a conceder a un consumidor un crédito bajo la forma de
pago aplazado, préstamo, apertura de crédito o cualquier medio equivalente de financiación.
• El consumidor es la persona física que, en la obtención del crédito, actúa con fines que
están al margen de su actividad comercial o profesional.
• El prestamista es la persona física o jurídica que concede o se compromete a conceder
un crédito en el ejercicio de su actividad comercial o profesional.
• El intermediario de crédito es la persona física o jurídica que no actúa como prestamista
y que en el transcurso de su actividad comercial o profesional, contra una remuneración,
que puede ser de índole pecuniaria o revestir cualquier otra forma de beneficio
económico, acordado:
- presenta u ofrece contratos de crédito,
- asiste a los consumidores en los trámites previos de los contratos de crédito, o
- celebra contratos de crédito con consumidores en nombre del prestamista.
La LGDCU define como consumidor a la persona física o jurídica que actúa en un ámbito ajeno a
una actividad empresarial o profesional. Esto es, que interviene en las relaciones de consumo
con fines privados, contratando bienes y servicios como destinatario final, sin incorporarlos, ni
directa, ni indirectamente, en procesos de producción, comercialización o prestación a terceros.
Ámbito de aplicación: la LCCo no se circunscribe a la financiación exclusivamente bancaria, sino
que pretende regular, también y sobre todo, la financiación al consumo no bancaria.
Esta Ley se aplica a los contratos en que una persona física o jurídica en el ejercicio de su
actividad, profesión u oficio -empresario -, concede o se compromete a conceder a
un consumidor un crédito en la forma de pago aplazado, préstamo, apertura de crédito o
cualquier medio de financiación equivalente.
La relación ha de entablarse entre un consumidor y un prestamista, permitiéndose la entrada
de los intermediarios de crédito.
Se consideran consumidores solo las personas físicas cuando operen en el marco de las
relaciones contractuales reguladas por la LCCo y con una finalidad ajena a su actividad
empresarial o profesional. Se sigue la regulación comunitaria sobre la materia y, por ello, un
concepto estricto de consumidor, excluyendo, en consecuencia, a las personas jurídicas.
Las normas contenidas en la LCCo son de carácter imperativo, de modo que los contratos de
crédito al consumo que incluyan cláusulas, condiciones o pactos contrarios a tal Ley, se estiman
inválidos, teniéndose por no puestos salvo que los mismos sean más beneficiosos para el
consumidor del crédito.
El prestamista puede ser persona física o jurídica, tratándose de quien concede o se
compromete a conceder un crédito en el ejercicio de su actividad comercial o profesional.
La información y las actuaciones previas a la celebración del contrato de crédito
• Entrega documento con todas las condiciones del crédito como oferta vinculante
(mantener 14 días naturales).
• En la publicidad, comunicaciones comerciales, anuncios y ofertas debe figurar
una información básica.
• Facilitar de forma gratuita al consumidor, la información que sea precisa para comparar
las diversas ofertas.
• Prestar asistencia al consumidor previa al contrato y facilitarle explicaciones adecuadas
de forma individualizada.
• El prestamista debe evaluar la solvencia del consumidor antes de que se celebre el
contrato de crédito.
Información y derechos de los consumidores en relación con el contrato de crédito:
• La forma del contrato debe ser necesariamente escrita.
• Especificar condiciones esenciales del contrato.
• Existe la obligación de informar al consumidor sobre modificaciones del tipo deudor y
descubierto.
• El coste total del crédito no podrá ser modificado en perjuicio del consumidor.
El incumplimiento de las obligaciones anteriores será sancionado como infracción en materia
de consumo, aplicándosele lo dispuesto en el régimen sancionador general de protección de
los consumidores y usuarios previsto en la LGDCU
Forma: el contrato ha de constar en papel u otro soporte duradero. En la actualidad, se permite
que el contrato se formalice en un soporte electrónico. Cada una de las partes contratantes ha
de recibir un ejemplar. El incumplimiento de las normas sobre información precontractual es la
anulabilidad del contrato.
Contenido: junto con sus condiciones esenciales, deben contener:
• El tipo de crédito.
• La identidad y el domicilio social de las partes contratantes, al igual que, la identidad y
el domicilio social del intermediario de crédito.
• La duración del contrato de crédito.
• El importe total del crédito y las condiciones en las que se puede disponer de él.
• Si se trata de créditos en forma de pago diferido de un bien o servicio o cuando estemos
ante contratos de crédito vinculados, el producto o servicio junto con el precio de
contado.
• El tipo deudor y las condiciones de aplicación de tal tipo. Si se dispusiera de ellos, los
tipos de referencia aplicables al tipo deudor inicial, al igual que los períodos, condiciones
y procedimiento de variación del tipo deudor y, en los casos en que se apliquen
diferentes tipos deudores en distintas circunstancias, la información mencionada
anteriormente sobre todos los tipos aplicables.
• La tasa anual equivalente (TAE), junto con el importe total que haya sido adeudado por
el consumidor, que han de ser calculados en el momento de la suscripción del contrato
de crédito. Además, han de mencionarse todas las hipótesis que se han utilizado para el
cálculo de tal porcentaje. Para ver el sistema actual del cálculo de la TAE hay que tener
en cuenta la versión vigente de la LCCo.
• La cuantía al igual que el número y la periodicidad de los pagos que ha de realizar el
consumidor. Cuando proceda, el orden en que han de asignarse los pagos a diferentes
saldos pendientes que se sometan a distintos tipos deudores a los efectos del
reembolso.
• Cuando va a amortizarse capital de un contrato de crédito de duración fija, debe
informarse al consumidor del derecho a la recepción gratuita de un extracto de cuenta
en forma de cuadro de amortización, siempre que los solicite. Ha de informarse
también de que tal derecho le asiste durante todo el período de vigencia del contrato,
y en cualquier momento.
• Los supuestos en los que han de pagarse recargos e intereses de amortización de
capital, los períodos y condiciones de pago de los intereses deudores y de
los gastos conexos recurrentes y no recurrentes.
• Si procede, los gastos de mantenimiento de una o varias cuentas que registren
operaciones de pago y de disposición del crédito, todo ello salvo que la apertura de la
cuenta sea opcional. De igual forma, han de constar los gastos acerca de la utilización
de un medio de pago que posibilite efectuar operaciones de pago y disposición del
crédito, al igual que los gastos del contrato de crédito y las condiciones en que los costes
señalados pueden ser objeto de modificación.
• El tipo de interés de demora que sea aplicable en el momento de la celebración del
contrato de crédito y los procedimientos para ajustarlo y, si procede, los gastos
derivados del impago.
• Las consecuencias que implica el impago.
• Cuando sea procedente, una declaración que determine el abono de gastos de notaría.
• Los seguros y garantías a los que quede condicionado el otorgamiento del crédito.
• El reconocimiento del o la negativa al derecho de desistimiento, más el plazo y el resto
de las condiciones para que esté operativo.
• Información relativa a los derechos en los contratos de crédito vinculados reconocidos
en y las normas para ejercitarlo.
• El derecho de reembolso anticipado, junto con el procedimiento aplicable. Si existe
también debe darse información sobre el derecho del prestamista a la compensación
correspondiente y la forma en que se determinará.
• El procedimiento para el ejercicio del derecho a poner fin al contrato de crédito.
• Si existe o no un procedimiento extrajudicial de reclamación y recurso para el
consumidor del crédito. Si existe, ha de informarse también acerca de la forma en que
el consumidor tiene acceso.
• Cuando proceda, el resto de las condiciones del contrato.
• Si procede, el nombre y la dirección de la autoridad de supervisión que sea competente
Obligación del prestamista de verificación de la solvencia del consumidor
• Antes de que tenga lugar la celebración del contrato, utilizando la información suficiente
obtenida por los medios adecuados a tal fin, entre los que se encontrará la información
facilitada por el consumidor, entregada a solicitud del prestamista o del intermediario
de crédito
• Voluntariamente, puede realizar consultas en los ficheros de solvencia patrimonial y
crédito (los «sistemas comunes de información crediticia») a los que alude, respetando
los requisitos fijados en materia de protección de datos.
Modificación del coste del crédito: solo puede modificarse el tipo de interés en perjuicio del
prestatario cuando esté previsto en un acuerdo mutuo de las partes formalizado por escrito.
Cobro indebido : todo cobro indebido derivado de un crédito al consumo produce
inmediatamente el interés legal. Si el interés contractual fuese superior al legal, devenga
inmediatamente el primero.
Si el cobro indebido se produjo por malicia o negligencia del empresario, el consumidor tiene el
derecho a la indemnización de los daños y perjuicios causados, que en ningún caso ha de ser
inferior al interés legal incrementado en cinco puntos, o el del contrato, si es superior al interés
legal, incrementado a su vez en cinco puntos.
12.- Reembolso anticipado: se reconoce al consumidor el derecho a poner fin, ya sea total o
parcialmente, y en cualquier momento, a las obligaciones del contrato de crédito. Se fijan de
este modo normas especiales para los deudores consumidores de contratos de crédito respecto
del Derecho común. Se pone fin al contrato de modo unilateral por cumplimiento anticipado de
las obligaciones por parte del consumidor, siempre que el reembolso sea total.
Como se reconoce el derecho al reembolso anticipado en cualquier momento serían nulos
los pactos que impusieran fechas para reembolsar con antelación.
Además, no va acompañado de penalización, porque si así fuera carecería de efectividad. La
penalización impediría en muchas ocasiones que los consumidores ejercitasen el derecho de
reembolso, ya que no les interesaría el pago anticipado.
Compensación del prestamista: frente al derecho de reembolso anticipado que asiste al
consumidor.
• Compensación general: pese a que no haya penalización y se intente proteger al
consumidor, evitando el enriquecimiento injusto de la contraparte, se permite que el
prestamista solicite una compensación justa y que sea justificada objetivamente. Sería
la denominada bancariamente como comisión por cancelación anticipada.
• Compensación excepcional: además de la compensación general, el prestamista está
habilitado para solicitar, excepcionalmente, una compensación añadida. Para recibir
esta compensación excepcional, el prestamista debe probar que a causa del reembolso
anticipado han tenido lugar pérdidas directas.
Las dos compensaciones tienen límites. Para evitar excesos la compensación nunca puede
superar la cuantía del tipo de interés que el consumidor hubiera pagado en el tiempo que medie
entre el reembolso anticipado y la fecha de finalización del contrato pactada.
Compatibilidad de la ley de usura y las normas consumeristas
La Ley de Usura, ni está derogada ni es incompatible con la Ley de Crédito al Consumo. Cada
una de ambas normas regulan supuestos de hecho diferentes.
Tanto es así, que la consecuencia normativa de la Ley Azcárate es la nulidad total del contrato,
cuando en la LCCo cabe, como se ha visto, el expediente de la nulidad parcial para el caso de
contravención de alguno de sus mandatos normativos.
Son condiciones generales de la contratación las cláusulas predispuestas cuya incorporación al
contrato sea impuesta por una de las partes, con independencia de la autoría material de las
mismas, de su apariencia externa, de su extensión y de cualesquiera otras circunstancias,
habiendo sido redactadas con la finalidad de ser incorporadas a una pluralidad de contratos
(Bercovitz). Este concepto es de recibo tanto en el caso de usura como en el del crédito al
consumo.
El concepto anterior, y su regulación, encuentran complemento en la LGDCU, que regula:
• Los requisitos de las condiciones generales predispuestas en contratos celebrados con
consumidores.
• Las cláusulas abusivas, las consecuencias para la supervivencia del contrato de la
presencia en el mismo de alguna de ellas y los supuestos de cláusulas generales
consideradas como abusivas en todo caso.

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