0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas13 páginas

Levantamiento del Velo Corporativo en Venezuela

Este documento analiza el concepto de 'levantamiento del velo corporativo' en el derecho venezolano. Explica que las sociedades son sujetos de derecho distintos a sus socios, pero que en circunstancias excepcionales los jueces pueden ignorar esta separación para dictar decisiones justas. Sin embargo, los fallos judiciales rara vez justifican adecuadamente el uso de esta técnica.

Cargado por

nahir can
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas13 páginas

Levantamiento del Velo Corporativo en Venezuela

Este documento analiza el concepto de 'levantamiento del velo corporativo' en el derecho venezolano. Explica que las sociedades son sujetos de derecho distintos a sus socios, pero que en circunstancias excepcionales los jueces pueden ignorar esta separación para dictar decisiones justas. Sin embargo, los fallos judiciales rara vez justifican adecuadamente el uso de esta técnica.

Cargado por

nahir can
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

JOSÉ ANTONIO MUCI BORJAS

EL ABUSO DE LA FORMA SOCIETARIA

(El “levantamiento del velo corporativo” a la luz de la doctrina de la


Administración Pública y de la jurisprudencia venezolanas en materias civil,
mercantil, administrativa, tributaria, laboral y penal)
Desde hace algún tiempo los jueces venezolanos, con la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia a la cabeza, han venido recurriendo a la técnica del levantamiento del velo corporativo –
conocida en el Derecho anglosajón como la doctrina del disregard of legal entity o del piercing of
the corporate veil– para decidir controversias judiciales de diversa índole. Hasta el presente,
empero, la aplicación de dicha técnica, forjada en otras latitudes y en el marco de otros sistemas
jurídicos diferentes al nuestro, no ha sido debidamente justificada por nuestros tribunales.
Por esa falta de justificación del Poder que se ejerce, constituye un enigma, un misterio, un secreto
muy bien guardado, cuál es la norma legal que, llegado el momento de sentenciar, habilita al juez
venezolano para ignorar o desconocer la personalidad jurídica de una persona moral, creada
conforme a Derecho. A pesar de ser los nuestros jueces de Derecho, ninguno de los fallos hasta
ahora pronunciados revela cómo es que, sin norma expresa atributiva de competencia, se puede
decidir una controversia recurriendo a un remedio de equidad (equity remedy) como es, en el
Derecho comparado, la doctrina del levantamiento del velo.
Las aludidas interrogantes, por sólo mencionar dos, ponen en evidencia que la aplicación –
inadecuadamente justificada– de una técnica que nos es ajena, ha hecho que surjan graves dudas,
honda confusión, que conspiran contra el principio de seguridad jurídica.

Para lograr el objetivo propuesto, después de reseñar cuáles son las normas que en nuestro Derecho
le reconocen una personalidad propia y un patrimonio autónomo a las personas jurídicas legalmente
creadas, porque ese, a nuestro entender, debe ser el punto de partida, centramos toda nuestra
atención en el fallo pronunciado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia el 5 de
octubre de 2001 (asunto “Corporación EL ABUSO DE LA FORMA SOCIETARIA 19 Cabello
Gálvez”).

El análisis y la crítica de la antedicha decisión permiten poner de relieve los inconvenientes y


contrariedades que ha de enfrentar todo aquel que estudia la jurisprudencia venezolana que trata el
tema del levantamiento del velo corporativo. Los fallos, la mayoría de ellos, han sido dictados sin
que mediase norma expresa de ley atributiva de competencia que autorizase desconocer la identidad
propia e independiente de la persona moral. No obstante, en sus decisiones los jueces no justifican
adecuadamente cómo es que arribaron a la decisión que acordó rasgar el velo. Las decisiones
judiciales, por tanto, suelen fundarse en razonamientos deficientes, esto es, insuficientes. Más grave
aún, en oportunidades las sentencias revelan que algunos de nuestros jueces –este dato es
particularmente preocupante– no tienen cabal conocimiento de la técnica por ellos empleada para
decidir una controversia.
CA P Í T U L O I

LA SOCIEDAD COMO SUJETO DE DERECHO DISTINTO A SUS SOCIOS

De acuerdo al artículo 201 del Código de Comercio en vigor, las compañías son personas
jurídicas –es decir, verdaderos sujetos de Derecho– distintas a sus socios.

En sentido coincidente, el artículo 10 del Código de Comercio le reconoce la cualidad de


comerciante a las sociedades mercantiles. A las sociedades, destaco, no a sus socios. La ley
estima que cuando se constituye una sociedad –así, además, lo enseñaba la doctrina
mercantil clásica– los socios de dicha sociedad se amalgaman o fusionan, y que, producto
de esa fusión o amalgama, nace “...una nueva individualidad, que no se debe considerar
equivalente a la suma de los suje1 La versión original de este trabajo, que ahora revisada y
ampliada presentamos nuevamente, apareció publicada en la obra colectiva, coordinada
por el Profesor ALFREDO MORLES HERNÁNDEZ, que la Academia de Ciencias Políticas
y Sociales venezolana editó con ocasión del centenario de la sanción del Código de
Comercio de 1904.

Coincidencialmente, el Profesor MORLES HERNÁNDEZ fue el precursor, en Venezuela,


de la teoría del levantamiento del velo corporativo forjada por la jurisprudencia y doctrina
comparadas (véase MORLES HERNÁNDEZ, ALFREDO, Curso de Derecho Mercantil,
Tomo II, 1ª edición, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 1986, p. 469 y ss.).

Una observación digna de mención: El Código de Comercio promulgado el 8 de abril de


1904 ya no se encuentra en vigor. Fue derogado por el Código de Comercio del 24 de junio
de 1919, posteriormente reformado, de manera parcial, por leyes del 30 de julio de 1938,
17 de agosto de 1942, 19 de septiembre de 1945 y 2 de julio de 1955. (el subrayado es
nuestro).

La empresa queda así desligada de las voluntades individuales de sus socios; por ella sólo
quieren y actúan sus órganos sociales. Según el Código de Comercio, de la regla citada
con antelación se derivan, entre otras, las siguientes consecuencias: i. En las compañías
anónimas las obligaciones sociales están garantizadas por un capital determinado, y sus
socios no están obligados sino por el monto de su acción (artículo 201, ordinal 3°, del
Código de Comercio)

3 . ii. En las compañías de responsabilidad limitada, las obligaciones sociales están


garantizadas por un capital determinado, dividido en cuotas de participación (artículo 201,
ordinal 4°, del Código de Comercio). iii. En las compañías en comandita, las obligaciones
sociales están garantizadas por la responsabilidad limitada a una suma determinada de
uno o más socios, llamados comanditarios (artículo 201, ordinal 2°, del Código de
Comercio). iv. Los acreedores personales de los socios no pueden exigirle a la sociedad
que satisfaga las obligaciones de su deudor (artículo 205 del Código de Comercio).

En síntesis, los socios y la sociedad son personas diferentes. Los socios y la sociedad tienen
patrimonios autónomos, es decir, distintos, clara o nítidamente separados. Dice De
Gregorio: “...para la disciplina de las sociedades comerciales, el principio de la
autonomía del patrimonio social es de importancia esencial”4 (el subrayado es nuestro). Y
agrega Messineo que la aludida autonomía es –valga la redundancia– una autonomía
patrimonial perfecta.

Los socios no son responsables –esta es la regla– por las obligaciones de la sociedad. Esta
norma obedece a la necesidad, sentida por el legislador, de crear incentivos que
favorezcan a las personas que emprendan nuevos negocios –esto es, empresas comerciales
o industriales– que, por la naturaleza de las cosas, comportan riesgos o peligros. Uno de
esos incentivos para la asunción de riesgos es precisamente la regla –el beneficio, lato et
improprio sensu– de la responsabilidad limitada.

SECCIÓN I. ¿EN QUÉ CONSISTE EL “LEVANTAMIENTO DEL VELO


CORPORATIVO”? En situaciones excepcionales, las reglas de Derecho invocadas en el
capítulo que antecede pueden y deben ser ignoradas, es decir, desatendidas1 . En
determinadas circunstancias, que insistimos en calificar de extraordinarias2

Se argumenta que la persona jurídica stricto sensu no es más que una creación del
Derecho, que encuentra su justificación en el logro de finalidades predeterminadas por el
legislador. Se asevera, por consiguiente, que el reconocimiento de personalidad propia a
las personas morales depende del respeto de esas finalidades previstas por la ley.
Partiendo de esas dos premisas, se concluye que el juez o la Administración tienen poder
para ignorar o desatender la invulnerable –en principio– personalidad jurídica, propia de
las personas morales, cuando se abusa de dicha personalidad, cuando se persiguen
objetivos contrarios a los que justificaron el reconocimiento de la personalidad propia e
independiente de la persona jurídica, en suma, cuando el respeto ciego de esa personalidad
se convierte en obstáculo para dictar una decisión justa

Aun cuando la Sala Constitucional proclama haber aceptado el empleo de la técnica del
levantamiento del velo, unas breves reflexiones lucen pertinentes: i. En su fallo la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo dice aceptar “...doctrinas como la del ‘disregard’ o
el levantamiento del velo...”. Empero, la Sala Constitucional no enseña en qué consiste –
exactamente– el levantamiento del velo corporativo. Hacemos esta observación (inicial)
porque el levantamiento del velo, vale la pena subrayarlo, no es más que una metáfora, es
decir, una expresión polisémica, que, por la naturaleza de las cosas, no puede denotar con
claridad qué es lo que el juez –o la Administración Pública– exactamente puede hacer. La
Sala Constitucional reemplaza la necesaria precisión, propia de la ciencia del Derecho,
con una metáfora –id est, el levantamiento de un velo–, o sea, con una sugerencia, una
ambigua expresión.

ii. La Sala, ya lo observamos, se refiere –en plural– a esas doctrinas. Para ella, eso es lo
que parece, el levantamiento del velo corporativo, por una parte, y por la otra, el disregard
of legal entity, son dos doctrinas o técnicas diferentes. En el fallo, sin embargo, no se dice
qué es lo que supuestamente distingue a una doctrina de otra. Nosotros, en lo personal, lo
ignoramos. El fallo siembra dudas, incertidumbre

. iii. En el fallo no se señala cuál es la norma –la regla de Derecho– que habilita al juez
para emplear la técnica del levantamiento del velo corporativo. En la sentencia, insistimos,
no se dice cuál es la norma de Derecho –id est, la ley– que faculta al juez para ignorar un
contrato –el contrato de sociedad– que, por causa de su registro, puede ser opuesto a los
terceros.

iv. En el Derecho comparado, el levantamiento del velo corporativo es un remedio de


equidad. Para el juez venezolano esa circunstancia representa un obstáculo para la
aplicación de la técnica del levantamiento del velo, porque la ley –esta es la regla– no le
reconoce al juez poder para decidir una causa según la equidad.

v. El silencio que observa la Sala Constitucional cuando ha procedido a levantar el velo


corporativo es causa o motivo de otros desconciertos. Exempli gratia, la doctrina
venezolana sostiene que la personalidad propia de las personas jurídicas puede y debe ser
desconocida cuando la persona jurídica ha sido creada o constituida en fraude a la ley

Hubiera sido pertinente que se hubiese aclarado, bien en el fallo que se critica, bien en
algún otro previo, que a través de la simulación puede atacarse la sociedad ficticia o
aparente, de fachada, esto es, la que carece de contenido social, empresarial o económico,
porque el contrato que la crea es un negocio jurídico fingido. Que con la simulación, en
otras palabras, se ataca –porque ese es el negocio simulado– el propio contrato de
sociedad. Y, además, que el negocio simulado puede ser declarado nulo

En otras palabras, que el levantamiento del velo “...ha de aplicarse como última ratio
cuando a la solución del caso no sirve la simulación”
Finalmente, hubiera convenido que se pusiera de bulto –ya lo observamos antes– que la
técnica del levantamiento del velo corporativo no comporta la declaratoria o
reconocimiento de la nulidad de negocio alguno. vii. Se afirma que dos o más sujetos de
Derecho diferentes pueden llegar a ser tratados como uno solo, porque sus identidades se
funden, pero no se indican cuáles son las circunstancias de hecho –serias y atendibles– en
que una decisión como esa puede basarse.

CA P Í T U L O I I I

EL LEVANTAMIENTO DEL VELO CORPORATIVO POR EL JUEZ VENEZOLANO

§ 1. La desaplicación de normas jurídicas y su causa

A) La desaplicación de normas La mayoría de las veces, ya lo hemos anotado, el juez


venezolano no cuenta con una norma legal que le confiera poder –poder expreso– para
desechar la personalidad jurídica de la sociedad. Y el nuestro es un juez –esa es la regla–
de Derecho , que no puede decidir con base en razones de equidad.

En estos casos, por el contrario, lo que el juez en realidad hace es desaplicar la norma que
le reconoce a la sociedad su personalidad propia e independiente. Y, por la naturaleza de
las cosas, deja también de reconocerle vigor al acto administrativo (norma individual, de
rango sublegal, creada por la Administración), en virtud del cual se inscribe a la sociedad
en registro y se crea la persona moral. En estos supuestos, insistimos, el levantamiento del
velo es producto de una desaplicación de normas. Una desaplicación de normas –de
Derecho– en ejercicio del control difuso de constitucionalidad

B) La causa de esa desaplicación En la decisión en la que se rasga el velo corporativo, la


autoridad judicial que ejerce el control difuso de la constitucionalidad debe ponderar,
primero que nada, el principio o garantía constitucional de seguridad jurídica

La autoridad judicial, recapitulando, debe procurar conciliar o armonizar la garantía de


seguridad jurídica, el derecho a la asociación y la libertad económica, por una parte, y por
la otra, el derecho a una tutela judicial efectiva. Empero, frente a un eventual conflicto
entre aquéllos y el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva –id est, el derecho a
que se imparta justicia sustantiva, de fondo, que resuelva de manera definitiva la
controversia.

CA P Í T U L O V I

LAS CAUSAS Y CONSECUENCIAS JURÍDICAS DEL DESCONOCIMIENTO DE LA


PERSONALIDAD JURÍDICA

§ 1. Primer supuesto: El fraude a la ley De fraude a la ley puede hablarse cuando para
substraerse a la aplicación de una norma, se realiza un acto al amparo de otra regla de
Derecho distinta, en procura de un resultado prohibido por –o contrario a– la ley o norma
que se elude.

§ 2. Segundo supuesto: El abuso de derecho De acuerdo al Código Civil, hay abuso de


derecho cuando una persona ejerce el poder jurídico que le reconoce una norma con la
intención de causar un daño a otro

§ 3. La posición de la doctrina venezolana Para un sector de la doctrina venezolana, en


otro orden de ideas, la personalidad propia de las personas jurídicas puede y debe ser
desconocida en tres supuestos, a saber15: Primero, cuando una norma de ley expresamente
lo permita. Segundo, cuando la persona jurídica ha sido creada o constituida en fraude a
la ley. Tercero, cuando no exista otra posibilidad para evitar un daño injusto.

Son esos daños los que acreditan que el actor puede derivar una ventaja, un beneficio, del
fallo definitivo favorable. La existencia del agravio, alegado y probado por el actor, es lo
que justifica el levantamiento del velo corporativo, entendido como herramienta para
reparar el perjuicio que encuentra su causa en el abuso de la forma societaria.

SECCIÓN III. LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS QUE SE DERIVAN DEL


LEVANTAMIENTO DEL VELO CORPORATIVO: LA “SUBVERSIÓN” DE LAS REGLAS
GENERALES DE IMPUTACIÓN
§ 1. El piercing Primero, para determinar si a los socios –rectius, a quienes controlan la
sociedad, sean o no socios formales de la misma se le pueden o deben imputar los actos
jurídicos realizados por la sociedad, y los efectos que de dichos actos se derivan. Dicho de
otro modo, de lo que se trata es de precisar si debe subvertirse la regla que establece que
es sólo a la sociedad a quien se le pueden imputar los actos por ella celebrados; que es
sobre la sociedad sobre la que deben proyectarse las actuaciones de las personas que
obran como órganos de aquélla20. La decisión adoptada por la Comisión Nacional de
Valores en el asunto “Banco de Venezuela, C.A” perseguía este objeto.

§ 2. El reverse piercing Para determinar si a la sociedad se le pueden o deben imputar los


actos del socio –rectius, de quien controla la sociedad, sea o no socio formal de la misma–,
y los efectos que dichos actos producen. En esta segunda hipótesis, conocida en el Derecho
anglosajón como reverse piercing22, se desconoce la regla conforme a la cual a la
sociedad sólo pueden imputársele sus propios actos.

§ 3. El triangular piercing Finalmente, para determinar –en contados supuestos– si a una


sociedad pueden imputársele los actos de otra, con la cual no la vincula ninguna relación
directa, por el solo hecho de que ambas pertenecen a un mismo grupo de empresas
(triangular piercing) 23.

SECCIÓN IV. EL LEVANTAMIENTO DEL VELO SIRVE PARA EXIGIR


RESPONSABILIDAD Y PARA OTROS PROPÓSITOS ADICIONALES. DOCTRINA Y
JURISPRUDENCIA VENEZOLANAS

para exigir la responsabilidad civil de quienes abusaron de la forma societaria24. Dentro


de este supuesto de hecho –por así decirlo “clásico”, porque el levantamiento del velo
corporativo sirve para que los socios respondan por los actos de la sociedad o,
alternativamente, para que la sociedad responda por los actos de sus socios

CA P Í T U L O V I I

LOS ELEMENTOS DE CONVICCIÓN PARA EL DESCONOCIMIENTO DE LA


PERSONALIDAD JURÍDICA Y SU PRUEBA
§ 1. La sociedad constituida con socios de apariencia (“sociedades de favor”) En primer
término, se cita o menciona el hecho de que la sociedad haya sido constituida en el
exclusivo interés de uno de los socios (imaginaria societas en lenguaje romano2 ). Aun
cuando hay varios socios, esa pluralidad formal, existente sólo al momento de la
constitución, resulta irrelevante desde un punto de vista económico, por la prevalencia o
predominio de uno sólo de los socios sobre los demás. En estas sociedades la pluralidad de
socios pudiera ser sólo un espejismo, mera apariencia, porque la sociedad ha sido
constituida sin socios verdaderos. Esta circunstancia de hecho puede ponerse de relieve,
exempli gratia, cuando el capital social ha sido inicialmente suscrito y pagado, casi en su
totalidad, por uno solo de los socios3 . Esta circunstancia fue valorada por la
Administración Tributaria venezolana en el asunto “Loffland Brothers de Venezuela,
C.A.”. § 2. El control ejercido sobre la sociedad: A) El control relevante Cuando los socios
ejercen un control incisivo sobre la sociedad, la autoridad puede rasgar el velo
corporativo. A los efectos del levantamiento del velo, el control relevante es –valga la
redundancia– el control asfixiante; aquel que convierte o transforma a la sociedad en una
suerte de marioneta o títere –de instrumentality o alter ego4 – de los socios; en suma,
aquél que evidencia que la persona moral no tiene ni voluntad ni existencia propias. En
este supuesto, se dice, la sociedad carece de independencia volitiva, porque el dominio que
sobre ella se ejerce se traduce en interferencia que impide su giro independiente.

La mera existencia de control no es, pues, suficiente para desconocer la personalidad


jurídica

B) Las sociedades de un solo socio

Un ejemplo puede ayudar a comprender la calidad del control que autoriza a desconocer la
personalidad propia de la sociedad. En el asunto “Button vs. Hoffman”, el Tribunal
Supremo del Estado de Wisconsin, Estados Unidos de Norteamérica, dejó sentado que el
socio único, por el solo hecho de ser el propietario de todas las acciones representativas
del capital social de una empresa, “...no puede ser considerado como propietario del
patrimonio de la sociedad anónima...

Para que la personalidad jurídica de la sociedad cuyo capital pertenece a un solo socio, o
a un reducido número de socios, pueda ser desconocida, es menester que exista el incisivo
(asfixiante) control al cual se hiciera alusión
C) Los grupos de empresas

1° Consideraciones generales Las reflexiones, referidas al control ejercido sobre la


sociedad, que acabamos de hacer sobre las sociedades con un solo socio, las sociedades
familiares y las sociedades con contados socios (closely held corporations), resultan
aplicables, mutatis mutandis, a los grupos de empresas12. En estos, una empresa, a la que
suele denominarse, valga la redundancia, empresa matriz, ejerce el control –directa o
indirectamente– sobre otras sociedades a las que suele denominarse filiales, subsidiarias o
relacionadas. En su calidad de socio, insistimos, la matriz, sea pública o privada,
concentra y ejerce el control sobre otras sociedades.

En el fallo que resolvió el asunto “Transporte Saet, C.A.” salvó su voto el Magistrado
Pedro Rondón Haaz. La razón, no hay duda de ello, asiste al Magistrado disidente cuando
este subraya en su voto salvado que “...ninguna norma del ordenamiento jurídico
venezolano establece que las compañías integrantes de los grupos de sociedades responden
(sic) de manera indivisible [como afirma la mayoría de los sentenciadores] que puedan ser
consideradas como deudas del grupo” (el subrayado es nuestro)18. Más aún, agrega el
Magistrado Haaz, “ninguna norma del ordenamiento jurídico...establece una
responsabilidad a cargo del grupo como unidad, con un patrimonio ejecutable y con una
responsabilidad jurídica diferenciada...”.

Critica el Magistrado disidente que la Sala considere “...al grupo como un ente con
personalidad jurídica y con patrimonio propio, sujeto de derecho con obligaciones,
deberes y responsabilidades (sic), cuando ello es completamente falso ya que... el grupo
carece de personalidad jurídica y, por ende, no es sujeto de derecho, no cuenta con un
patrimonio propio, no adquiere obligaciones ni es responsable como tal”. Dicho esto, en su
voto salvado el Magistrado con razón censura que la Sala Constitucional, recurriendo a un
“...enrevesado razonamiento...”, haya pretendido ampliar el alcance de la técnica del
levantamiento del velo, para transformar la excepción en regla, es decir, en norma de
generalizada aplicación a todo grupo de empresas. Eso, la verdad sea dicha, desnaturaliza
la técnica del levantamiento del velo.

§ 3. Índices relevantes del ejercicio de un control incisivo sobre la sociedad: la falta de


independencia económica

La dependencia económica, entendida como supuesto de hecho que pueda dar pie al
desconocimiento de la personalidad jurídica de la sociedad, puede manifestarse de
diversas maneras:
A) La insuficiencia del capital social: Primero, la sociedad puede contar con un capital
social insuficiente –id est, inadecuado– para alcanzar su objeto social. Pertinente es
subrayar que la jurisprudencia comparada tiende a hacer particular énfasis en el
financiamiento inadecuado de la sociedad en aquellos casos en que se pide rasgar el velo
corporativo de sociedades afiliadas o subsidiarias, esto es, cuando se está frente a un
grupo de empresas30. Según la jurisprudencia comparada, esa insuficiencia, sea
originaria o sobrevenida, ha de determinarse a la luz de la naturaleza y magnitud de los
negocios sociales.

B) La confusión patrimonial Puede darse también que los fondos o activos sean empleados
para propósitos ajenos al objeto social de la empresa. Estamos frente a este supuesto,
gratia argüendi, cuando los fondos de dos o más sociedades no se mantienen debidamente
separados o segregados. Este es un supuesto de inadecuada separación y falta de
independencia entre empresas relacionadas35. De falta de independencia también puede
hablarse cuando los bienes sociales son utilizados por una persona natural como si se
tratase de bienes propios de esta última. En este supuesto, el levantamiento del velo se
justifica por la confusión o falta de diferenciación entre el patrimonio de la sociedad y
aquel que corresponde a sus socios –id est, a quienes controlan la sociedad. Ello ocurre,
ad exemplum, cuando los socios o los administradores de manera recurrente le cargan sus
gastos personales a la sociedad, o cuando la sociedad grava sus bienes con el objeto de
garantizar deudas de los socios

C) Otros síntomas de falta de independencia económica Existen otros índices de falta de


independencia económica. A título de ejemplo pueden citarse los negocios celebrados entre
la sociedad y sus socios, a través de los cuales aquélla le transfiere a éstos bienes de su
propiedad por un valor inferior a aquel que habría pactado con un tercero no relacionado

D) El ocultamiento de identidades El ocultamiento de la identidad de los verdaderos


accionistas de la sociedad (es decir, de las personas que en “última instancia” ejercen el
control sobre la empresa) puede también dar pie al levantamiento del velo corporativo.

E) La ausencia de dividendos La jurisprudencia comparada entiende que una de las


circunstancias que puede ser tomada en consideración a los efectos de desconocer la
personalidad jurídica de la sociedad es también la falta de decreto (y de ulterior pago) de
dividendos a los socios
SECCIÓN II. CONSIDERACIONES SOBRE LA PRUEBA QUE SIRVE DE BASE AL
DESCONOCIMIENTO DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA

Es a la parte que pide el desconocimiento de la personalidad jurídica a quien incumbe


probar la intención del agente que abusa de su derecho o pretende defraudar la ley.

La intención es un “hecho” constitutivo de la pretensión que hace valer quien solicita el


levantamiento del velo57 y, consecuentemente, su probanza se halla disciplinada por la
regla actori incumbit probatio. Dispone textualmente el artículo 506 del Código de
Procedimiento Civil: “Las partes tienen la carga de probar sus respectivas afirmaciones de
hecho. Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y quien pretenda que ha
sido liberado de ella, debe por su parte probar el pago o el hecho extintivo de su
obligación.

Los hechos notorios no son objeto de prueba”. Esa, empero, es una prueba sumamente
difícil, porque “la víctima se encuentra obligada más que a probar un hecho, a evidenciar
ante el Juez un estado anímico malevolente”58 (el subrayado es nuestro). Una cosa es
probar, exempli gratia, que la sociedad mercantil no cumple las formalidades establecidas
en la ley, o cuál es la sede (efectiva) de dicha sociedad. Esas son circunstancias de hecho
objetivas.

Otra muy distinta es probar la intención de un sujeto, porque en este caso lo que se le pide
al perjudicado es que penetre en el fuero íntimo del agente dañoso y presente pruebas de
carácter u orden psicológico. La prueba del estado anímico generalmente presenta
dificultades insuperables59. Por las dificultades que enfrenta el juez para determinar la
verdad, la intención puede ser acreditada mediante presunciones judiciales, simples o del
hombre: Praesuntioni locus est, cum veritas alio modo investigari non potest. En propósito,
establece el artículo 1.394 del Código Civil que “las presunciones son las consecuencias
que la Ley o el Juez sacan de un hecho conocido para establecer uno desconocido”.

Esa disposición legal debe ser adminiculada con el artículo 1.399 eiusdem, según el cual
“las presunciones que no están establecidas en la Ley quedarán a la prudencia del Juez,
quien no debe admitir sino las que sean graves, precisas y concordantes, y solamente en los
casos en que la Ley admite la prueba testimonial”

La vieja Corte Federal y de Casación dejó sentado, mutatis mutandis, que la presunción
judicial que pueda dar pie al levantamiento del velo debe reunir tres requisitos:
Primero que nada, ha de ser grave. La presunción, dice la doctrina comparada, no es más
que una conjetura lógica, es decir, una elaboración mental del juez, que permite afirmar la
existencia de hechos desconocidos partiendo de circunstancias conocidas. Por ello, el
legislador exige que el razonamiento seguido por el juez “...sea conforme a las
observaciones de la experiencia en el terreno de los hechos, y a las leyes de la naturaleza
en el ámbito mayor” (el subrayado es nuestro).

En segundo lugar, debe ser precisa, esto es, la elaboración hecha por el juez debe ser
“...recta e indubitable, por advertirse entre el hecho conocido y el que se inquiere la
matemática relación de causa a efecto, “tomada, desde luego, como tipo ideal
irrealizable”

Finalmente, debe ser concordante. En otras palabras, comoquiera que la presunción


judicial contribuye lógicamente a fundamentar una opinión sobre la existencia de un hecho
desconocido, dicha presunción debe converger con los demás elementos de juicio o
convicción “...sin discrepancia alguna...” (el subrayado es nuestro), porque se relacionan
con ellos sin esfuerzo65. Más aún, la presunción debe fundarse en un conjunto de hechos,
idóneos o suficientes, que se encadenen mutuamente66. El fraude a la ley o el abuso de
derecho suelen probarse recurriendo, pues, a medios de prueba, por así decirlo, indirectos.

CONCLUSIONES

1. De acuerdo a la ley venezolana, la sociedad y sus socios son personas jurídicas


diferentes, y, por consiguiente, tienen patrimonios autónomos.

2. En circunstancias extraordinarias, las normas legales que le reconocen a las sociedades


personalidad jurídica propia, distinta de la de sus socios, pueden ser desatendidas, esto es,
ignoradas.

3. En Venezuela, la personalidad jurídica de la sociedad puede ser desconocida tanto por


el juez como por la Administración Pública.
4. Puede rasgarse el velo corporativo de cualquier sociedad, sea esta privada o pública
(empresas públicas).

5. El juez y la Administración pueden desconocer la personalidad jurídica de la sociedad,


en primer término, cuando media norma de ley especial que expresamente les habilite para
ello. En oportunidades, el desconocimiento de la personalidad por el juez o la
Administración puede fundarse también en principios que informan una legislación
especial.

6. Cuando no media norma expresa de ley, ni pueden invocarse principios de Derecho, el


juez, esta es la regla general, puede desestimar la personalidad jurídica de la sociedad en
ejercicio del control difuso de la constitucionalidad. En esta hipótesis el juez no hace más
que dejar de aplicar la norma legal que le reconoce a la sociedad personalidad jurídica
propia, para luego decidir la controversia específica sometida a su conocimiento como si
la forma societaria no existiera.

7. De acuerdo a la ley venezolana, en principio la personalidad jurídica de la sociedad


puede ser desestimada en los casos de fraude a la ley o de abuso de derecho.

8. El fraude a la ley o del abuso de derecho se acreditan generalmente a través de


presunciones judiciales. Por la naturaleza de las cosas, éstas han de fundarse sobre un
conjunto de circunstancias graves, precisas y concordantes.

9. En virtud de la decisión oficial o administrativa que rasga el velo corporativo:

a. A los socios, primera hipótesis, se le pueden imputar los actos de la sociedad (es éste el
piercing tradicional).

b. El levantamiento del velo sirve también, segunda posibilidad, para imputarle a la


sociedad actos que fueron realizados pos sus socios (reverse piercing).

c. Finalmente, con el desconocimiento de la personalidad jurídica se le pueden imputar a


una empresa de un grupo económico los actos –y sus efectos- celebrados por otra,
perteneciente al mismo grupo, que con aquélla no guarda relación directa (triangular
piercing).

También podría gustarte