Der 142
Der 142
ATRIBUCIÓN DE LA
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN LOS
PROCEDIMIENTOS
ADMINISTRATIVOS DE
PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR
Kellyn Agurto-Zapata
Piura, marzo de 2019
FACULTAD DE DERECHO
Área Departamental de Derecho
UNIVERSIDAD DE PIURA
FACULTAD DE DERECHO
Aprobación
______________________________
Directora de Tesis
iv
v
Dedicatoria
A Dios por su infinito amor y bondad, a mi madre Angélica por sus sabios consejos y
apoyo incondicional, a mis hermanas Denisse y Hedú por su motivación constante, y a mi
padre Pedro por seguir acompañándome y llenándome de amor desde el cielo.
vi
vii
Agradecimiento
Tabla de contenidos
Introducción .............................................................................................................................. 1
Conclusión ............................................................................................................................... 57
Referencias bibliográficas...................................................................................................... 59
Anexos ..................................................................................................................................... 65
1
Introducción
Capítulo 1
El Ius Puniendi del Estado y la Potestad Sancionadora de la Administración Pública
1
La Teoría del Ius Puniendi Estatal defiende que tanto la potestad penal como la administrativa sancionadora
(por tanto, también el injusto penal y la infracción administrativa) forman parte y son manifestaciones de una
única y general potestad punitiva del Estado. Gómez Tomillo, M. y Sanz Rubiales, I., “Derecho administrativo
sancionador. Parte general: teoría general y práctica del derecho penal administrativo”, 3ª. Ed., Thomson-
Aranzadi, Navarra 2013, pp. 94.
2
Sobre el origen y situación de la potestad sancionadora de la Administración Pública: Vid. Santamaría Pastor,
J. A., “Principios de Derecho Administrativo General II”, 2ª. Ed., Iustel, Madrid 2009, pp. 378-380; García de
Enterría, E. y Ramón Fernández, T., “Curso de Derecho Administrativo II”, 12ª. Ed., Thomson Reuters, Navarra
2011, pp. 169-173; Nieto García, A., Derecho…, cit. pp. 173-178; Soto Kloss, E., “Derecho Administrativo
Penal, Notas para el estudio de la potestad sancionadora de la Administración”, en Boletín de Investigaciones,
volumen 44-45, 1979-1980, pp. 95-103.
3
En la recensión a su libro “Derecho administrativo sancionador”, realizada por Ángeles de Palma. En: RAP
No. 135-1994, pp. 564.
4
4
Baca Oneto señala que en la actualidad es totalmente aceptable, tanto por la doctrina, como por la
jurisprudencia, la unidad de la potestad sancionadora del Estado, la cual tiene como manifestaciones: el Derecho
Penal y el Derecho Administrativo Sancionador. De esta forma, la adopción de la teoría del ius puniendi estatal
revela un recurso dogmático empleado para asimilar dos figuras aparentemente distintas, pero que realmente
provienen de una misma naturaleza que las caracteriza y define. Baca Oneto, Sebastián. (2010).
“¿Responsabilidad subjetiva u objetiva en materia sancionadora? Una propuesta de respuesta a partir del
ordenamiento peruano”. Texto de ponencia en IV Congreso Internacional de Derecho administrativo en
Argentina, Lima, Palestra.
5
López Ramón, Fernando. (1998). “Límites constitucionales de la autotutela administrativa”. En: Revista de
Administración Pública Núm. 115. pp. 58.
6
Santamaría Pastor, Juan Alfonso. (2000). “Principios de Derecho Administrativo”. Volumen II. Madrid:
Centro de Estudios Ramón Areces. pp. 371 y 372.
7
Morón Urbina, Juan Carlos. (2006). “Los principios de la potestad sancionadora de la Administración Pública
a través de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional”. En: Palestra del Tribunal Constitucional. Año 1. N°
7. pp. 617.
5
8
Al respecto, ver la Sentencia del 3 de agosto de 2004 recaída en el Expediente N° 1654-2004-AA/TC,
fundamento jurídico 2.
9
Como afirma Cassagne, a pesar que en la actualidad la mayoría de los principios se encuentra contenido en una
disposición normativa, estos no comparten el mismo significado con la norma. Pues la norma alude a una
estructura lógica, donde tanto la preposición jurídica constituida por el supuesto de hecho que ella determina
como su consecuencia se encuentran formuladas con similar propósito de precisión. En cambio, los principios
aparecen con un margen de indeterminación y abstracción que los lleva a requerir siempre de un acto posterior
que los precise en una formulación más detallada, ya sea en su incorporación al derecho positivo o a falta de
este, en su aplicación al caso concreto. Cassagne, Juan Carlos. “Los Principios Generales del Derecho en el
Derecho Administrativo”. Buenos Aires:Abeledo-Perrot. 1992, p. 28-29.
6
inspiran la norma habilitante que atribuye una potestad a la Administración, esa potestad ha
de actuarse conforme a las exigencias de los principios”10.
En esta línea, sobre la trascendencia de los principios en el ejercicio de la potestad
sancionadora, Cassagne afirma que “ciertos principios cumplen no ya la forma de compensar
la desigualdad que trasunta la posición jurídica particular en relación al Estado, sino que
implican medios de protección tendientes a impedir las arbitrariedades de los poderes
públicos que suelen lamentablemente matizar y caracterizar el obrar estatal”11.
En relación a lo anterior, cuando Anaya señala que “los principios evitan la
discrecionalidad de la Administración en sus actividades e imponen parámetros razonables
que le dan al Derecho administrativo adjetivo no solamente autonomía singular sino que lo
tiñen de riqueza conceptual”12, se advierte que el valor principal de los principios reconocidos
en la LPAG es la racionalización del ejercicio de la potestad sancionadora en resguardo del
interés público que titulariza la Administración Pública.
El Tribunal Constitucional ha enfatizado que las entidades de la Administración
Pública tienen la obligación de observar los principios del procedimiento sancionador, toda
vez que estos garantizan el respeto por los derechos del administrado. En esa misma línea,
citando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Tribunal Constitucional ha
sostenido que la Administración Pública no puede dictar actos administrativos sancionatorios
sin otorgar la garantía del debido proceso en sede administrativa sancionatoria, por cuanto es
un derecho humano el obtener todas las garantías que permita alcanzar decisiones justas, no
estando la administración excluida de cumplir este deber13.
Así pues, Morón señala que los principios cumplen con respecto a la potestad
sancionadora una triple función: la fundante (preceder a la existencia de las reglas mismas de
la potestad sancionadora), la interpretativa (servir de criterio hermenéutico para absolver
cualquier duda sobre el sentido y alcance de las reglas de la potestad sancionadora), y la
integradora (servir de fuente de integración para las lagunas jurídicas que se puedan
identificar en la aplicación de las normas sancionadoras)14.
10
García de Enterría, Eduardo y Tomás Ramón Fernández. “Curso de Derecho administrativo”. Undécima
edición. Tomo I. Madrid: Editorial Civitas, 2002, pp. 89-90.
11
Cassagne, Juan Carlos. op. cit., pp. 47.
12
Cervantes Anaya, Dante A. “Manual de Derecho Administrativo”. Lima: Editorial Rodhas, 2008, p. 369.
13
Al respecto, ver la Sentencia del 8 de agosto de 2012 recaída en el Expediente N° 00156-2012-PHC/TC,
segundo párrafo del fundamento jurídico 3.
14
Morón Urbina, Juan Carlos. “Los principios delimitadores de la potestad sancionadora de la administración
pública en la ley peruana”. Artículo publicado en Advocatus N° 13, 2005, pp. 237-238.
7
15
“Para todo ordenamiento jurídico, la existencia de principios jurídicos entraña la aparición de unos postulados
medulares y rectores emanados lógicamente de su propia esencia, con el objetivo de servir de guías para toda
acción administrativa. Tienen dos características que les son inmodificables: a) preeminencia sobre el resto del
ordenamiento jurídico al cual se refiere; y, b) poseer un dinamismo potencial, sobre la base de las cualidades de
elasticidad, expansión y proyección, que le hacen aplicable a cualquier realidad presente o futura para la cual el
legislador no ha previsto una regla expresa a la que sea necesario dar un sentido afirmativo.” Morón Urbina,
Juan Carlos. “Comentarios a la Ley del Procedimiento Administrativo General”. Lima, Editorial: Gaceta
Jurídica, 2001, pp. 24.
16
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 248.- Principios de la potestad sancionadora administrativa La potestad sancionadora de todas las
entidades está regida adicionalmente por los siguientes principios especiales:
1. Legalidad. - Sólo por norma con rango de ley cabe atribuir a las entidades la potestad sancionadora y la
consiguiente previsión de las consecuencias administrativas que a título de sanción son posibles de aplicar a un
administrado, las que en ningún caso habilitarán a disponer la privación de libertad.
2. Debido procedimiento. - No se pueden imponer sanciones sin que se haya tramitado el procedimiento
respectivo, respetando las garantías del debido procedimiento. Los procedimientos que regulen el ejercicio de la
potestad sancionadora deben establecer la debida separación entre la fase instructora y la sancionadora,
encomendándolas a autoridades distintas.
3. Razonabilidad. - Las autoridades deben prever que la comisión de la conducta sancionable no resulte más
ventajosa para el infractor que cumplir las normas infringidas o asumir la sanción. Sin embargo, las sanciones a
ser aplicadas deben ser proporcionales al incumplimiento calificado como infracción, observando los siguientes
criterios que se señalan a efectos de su graduación:
a) El beneficio ilícito resultante por la comisión de la infracción;
b) La probabilidad de detección de la infracción;
c) La gravedad del daño al interés público y/o bien jurídico protegido;
d) EI perjuicio económico causado;
8
otorgada a las entidades públicas. Entre estos principios se cuentan los siguientes: legalidad,
debido procedimiento, razonabilidad, tipicidad, irretroactividad, concurso de infracciones,
continuación de infracciones, causalidad, presunción de licitud, culpabilidad y non bis in
idem. Adicionalmente, el artículo IV del Título Preliminar del TUO de la LPAG17 recoge
diecinueve (19) principios especiales para el procedimiento administrativo.
e) La reincidencia, por la comisión de la misma infracción dentro del plazo de un (1) año desde que quedó firme
la resolución que sancionó la primera infracción.
f) Las circunstancias de la comisión de la infracción; y
g) La existencia o no de intencionalidad en la conducta del infractor.
4. Tipicidad. - Solo constituyen conductas sancionables administrativamente las infracciones previstas
expresamente en normas con rango de ley mediante su tipificación como tales, sin admitir interpretación
extensiva o analogía. Las disposiciones reglamentarias de desarrollo pueden especificar o graduar aquellas
dirigidas a identificar las conductas o determinar sanciones, sin constituir nuevas conductas sancionables a las
previstas legalmente, salvo los casos en que la ley o Decreto Legislativo permita tipificar infracciones por norma
reglamentaria.
A través de la tipificación de infracciones no se puede imponer a los administrados el cumplimiento de
obligaciones que no estén previstas previamente en una norma legal o reglamentaria, según corresponda. En la
configuración de los regímenes sancionadores se evita la tipificación de infracciones con idéntico supuesto de
hecho e idéntico fundamento respecto de aquellos delitos o faltas ya establecidos en las leyes penales o respecto
de aquellas infracciones ya tipificadas en otras normas administrativas sancionadoras.
5. Irretroactividad. - Son aplicables las disposiciones sancionadoras vigentes en el momento de incurrir el
administrado en la conducta a sancionar, salvo que las posteriores le sean más favorables. Las disposiciones
sancionadoras producen efecto retroactivo en cuanto favorecen al presunto infractor o al infractor, tanto en lo
referido a la tipificación de la infracción como a la sanción y a sus plazos de prescripción, incluso respecto de las
sanciones en ejecución al entrar en vigor la nueva disposición.
6. Concurso de Infracciones.- Cuando una misma conducta califique como más de una infracción se aplicará la
sanción prevista para la infracción de mayor gravedad, sin perjuicio que puedan exigirse las demás
responsabilidades que establezcan las leyes.
7. Continuación de infracciones. - Para determinar la procedencia de la imposición de sanciones por infracciones
en las que el administrado incurra en forma continua, se requiere que hayan transcurrido por lo menos treinta
(30) días hábiles desde la fecha de la imposición de la última sanción y que se acredite haber solicitado al
administrado que demuestre haber cesado la infracción dentro de dicho plazo. Las entidades, bajo sanción de
nulidad, no podrán atribuir el supuesto de continuidad y/o la imposición de la sanción respectiva, en los
siguientes casos:
a) Cuando se encuentre en trámite un recurso administrativo interpuesto dentro del plazo contra el acto
administrativo mediante el cual se impuso la última sanción administrativa.
b) Cuando el recurso administrativo interpuesto no hubiera recaído en acto administrativo firme.
c) Cuando la conducta que determinó la imposición de la sanción administrativa original haya perdido el carácter
de infracción administrativa por modificación en el ordenamiento, sin perjuicio de la aplicación de principio de
irretroactividad a que se refiere el inciso 5.
8. Causalidad.- La responsabilidad debe recaer en quien realiza la conducta omisiva o activa constitutiva de
infracción sancionable.
9. Presunción de licitud.- Las entidades deben presumir que los administrados han actuado apegados a sus
deberes mientras no cuenten con evidencia en contrario.
10. Culpabilidad.- La responsabilidad administrativa es subjetiva, salvo los casos en que por ley o decreto
legislativo se disponga la responsabilidad administrativa objetiva.
11. Non bis in idem.- No se podrán imponer sucesiva o simultáneamente una pena y una sanción administrativa
por el mismo hecho en los casos en que se aprecie la identidad del sujeto, hecho y fundamento. Dicha
prohibición se extiende también a las sanciones administrativas, salvo la concurrencia del supuesto de
continuación de infracciones a que se refiere el inciso 7.
17
TEXTO UNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo IV.- Principios del procedimiento administrativo
1. El procedimiento administrativo se sustenta fundamentalmente en los siguientes principios, sin perjuicio de la
vigencia de otros principios generales del Derecho Administrativo:
9
1.1. Principio de legalidad.- Las autoridades administrativas deben actuar con respeto a la Constitución, la ley y
al derecho, dentro de las facultades que le estén atribuidas y de acuerdo con los fines para los que les fueron
conferidas. 1.2. Principio del debido procedimiento.- Los administrados gozan de los derechos y garantías
implícitos al debido procedimiento administrativo. Tales derechos y garantías comprenden, de modo enunciativo
mas no limitativo, los derechos a ser notificados; a acceder al expediente; a refutar los cargos imputados; a
exponer argumentos y a presentar alegatos complementarios; a ofrecer y a producir pruebas; a solicitar el uso de
la palabra, cuando corresponda; a obtener una decisión motivada, fundada en derecho, emitida por autoridad
competente, y en un plazo razonable; y, a impugnar las decisiones que los afecten. La institución del debido
procedimiento administrativo se rige por los principios del Derecho Administrativo. La regulación propia del
Derecho Procesal es aplicable solo en cuanto sea compatible con el régimen administrativo.
1.3. Principio de impulso de oficio.- Las autoridades deben dirigir e impulsar de oficio el procedimiento y
ordenar la realización o práctica de los actos que resulten convenientes para el esclarecimiento y resolución de
las cuestiones necesarias.
1.4. Principio de razonabilidad.- Las decisiones de la autoridad administrativa, cuando creen obligaciones,
califiquen infracciones, impongan sanciones, o establezcan restricciones a los administrados, deben adaptarse
dentro de los límites de la facultad atribuida y manteniendo la debida proporción entre los medios a emplear y
los fines públicos que deba tutelar, a fin de que respondan a lo estrictamente necesario para la satisfacción de su
cometido.
1.5. Principio de imparcialidad.- Las autoridades administrativas actúan sin ninguna clase de discriminación
entre los administrados, otorgándoles tratamiento y tutela igualitarios frente al procedimiento, resolviendo
conforme al ordenamiento jurídico y con atención al interés general.
1.6. Principio de informalismo.- Las normas de procedimiento deben ser interpretadas en forma favorable a la
admisión y decisión final de las pretensiones de los administrados, de modo que sus derechos e intereses no sean
afectados por la exigencia de aspectos formales que puedan ser subsanados dentro del procedimiento, siempre
que dicha excusa no afecte derechos de terceros o el interés público.
1.7. Principio de presunción de veracidad.- En la tramitación del procedimiento administrativo, se presume que
los documentos y declaraciones formulados por los administrados en la forma prescrita por esta Ley, responden a
la verdad de los hechos que ellos afirman. Esta presunción admite prueba en contrario.
1.8. Principio de buena fe procedimental.- La autoridad administrativa, los administrados, sus representantes o
abogados y, en general, todos los partícipes del procedimiento, realizan sus respectivos actos procedimentales
guiados por el respeto mutuo, la colaboración y la buena fe.
La autoridad administrativa no puede actuar contra sus propios actos, salvo los supuestos de revisión de oficio
contemplados en la presente Ley. Ninguna regulación del procedimiento administrativo puede interpretarse de
modo tal que ampare alguna conducta contra la buena fe procedimental.
1.9. Principio de celeridad.- Quienes participan en el procedimiento deben ajustar su actuación de tal modo que
se dote al trámite de la máxima dinámica posible, evitando actuaciones procesales que dificulten su
desenvolvimiento o constituyan meros formalismos, a fin de alcanzar una decisión en tiempo razonable, sin que
ello releve a las autoridades del respeto al debido procedimiento o vulnere el ordenamiento.
1.10. Principio de eficacia.- Los sujetos del procedimiento administrativo deben hacer prevalecer el
cumplimiento de la finalidad del acto procedimental, sobre aquellos formalismos cuya realización no incida en
su validez, no determinen aspectos importantes en la decisión final, no disminuyan las garantías del
procedimiento, ni causen indefensión a los administrados. En todos los supuestos de aplicación de este principio,
la finalidad del acto que se privilegie sobre las formalidades no esenciales deberá ajustarse al marco normativo
aplicable y su validez será una garantía de la finalidad pública que se busca satisfacer con la aplicación de este
principio.
1.11. Principio de verdad material.- En el procedimiento, la autoridad administrativa competente deberá verificar
plenamente los hechos que sirven de motivo a sus decisiones, para lo cual deberá adoptar todas las medidas
probatorias necesarias autorizadas por la ley, aun cuando no hayan sido propuestas por los administrados o hayan
acordado eximirse de ellas. En el caso de procedimientos trilaterales la autoridad administrativa estará facultada
a verificar por todos los medios disponibles la verdad de los hechos que le son propuestos por las partes, sin que
ello signifique una sustitución del deber probatorio que corresponde a estas. Sin embargo, la autoridad
administrativa estará obligada a ejercer dicha facultad cuando su pronunciamiento pudiera involucrar también al
interés público.
1.12. Principio de participación.- Las entidades deben brindar las condiciones necesarias a todos los
administrados para acceder a la información que administren, sin expresión de causa, salvo aquellas que afectan
la intimidad personal, las vinculadas a la seguridad nacional o las que expresamente sean excluidas por ley; y
extender las posibilidades de participación de los administrados y de sus representantes, en aquellas decisiones
públicas que les puedan afectar, mediante cualquier sistema que permita la difusión, el servicio de acceso a la
información y la presentación de opinión.
10
Cabe señalar que, los principios regulados en la LPAG no tienen carácter taxativo,
sino tan solo enumerativo. Ello configura lo que se conoce en doctrina como una cláusula de
principios implícitos, pues también se considerarían incluidos otros principios propios del
Derecho Administrativo –muchos de los cuales se encuentran diseminados en el texto de la
Ley del Procedimiento Administrativo General-, como los que se encuentran incluidos en la
norma constitucional o que se deducen de la existencia de derechos fundamentales, así como
los principios generales del derecho que resulten aplicables18.
Otra característica de la regulación de los principios en la LPAG se encuentra recogida
en el artículo 247° inciso 2 del TUO de la LPAG19, que declara que estos principios rigen con
carácter supletorio en aquellas áreas que cuenten con leyes especiales de regulación. No
1.13. Principio de simplicidad.- Los trámites establecidos por la autoridad administrativa deberán ser sencillos,
debiendo eliminarse toda complejidad innecesaria; es decir, los requisitos exigidos deberán ser racionales y
proporcionales a los fines que se persigue cumplir.
1.14. Principio de uniformidad.- La autoridad administrativa deberá establecer requisitos similares para trámites
similares, garantizando que las excepciones a los principios generales no serán convertidos en la regla general.
Toda diferenciación deberá basarse en criterios objetivos debidamente sustentados.
1.15. Principio de predictibilidad o de confianza legítima.- La autoridad administrativa brinda a los
administrados o sus representantes información veraz, completa y confiable sobre cada procedimiento a su
cargo, de modo tal que, en todo momento, el administrado pueda tener una comprensión cierta sobre los
requisitos, trámites, duración estimada y resultados posibles que se podrían obtener.
Las actuaciones de la autoridad administrativa son congruentes con las expectativas legítimas de los
administrados razonablemente generadas por la práctica y los antecedentes administrativos, salvo que por las
razones que se expliciten, por escrito, decida apartarse de ellos. La autoridad administrativa se somete al
ordenamiento jurídico vigente y no puede actuar arbitrariamente. En tal sentido, la autoridad administrativa no
puede variar irrazonable e inmotivadamente la interpretación de las normas aplicables
1.16. Principio de privilegio de controles posteriores.- La tramitación de los procedimientos administrativos se
sustentará en la aplicación de la fiscalización posterior; reservándose la autoridad administrativa, el derecho de
comprobar la veracidad de la información presentada, el cumplimiento de la normatividad sustantiva y aplicar
las sanciones pertinentes en caso que la información presentada no sea veraz.
1.17. Principio del ejercicio legítimo del poder.- La autoridad administrativa ejerce única y exclusivamente las
competencias atribuidas para la finalidad prevista en las normas que le otorgan facultades o potestades,
evitándose especialmente el abuso del poder, bien sea para objetivos distintos de los establecidos en las
disposiciones generales o en contra del interés general.
1.18. Principio de responsabilidad.- La autoridad administrativa está obligada a responder por los daños
ocasionados contra los administrados como consecuencia del mal funcionamiento de la actividad administrativa,
conforme lo establecido en la presente ley. Las entidades y sus funcionarios o servidores asumen las
consecuencias de sus actuaciones de acuerdo con el ordenamiento jurídico.
1.19. Principio de acceso permanente.- La autoridad administrativa está obligada a facilitar información a los
administrados que son parte en un procedimiento administrativo tramitado ante ellas, para que en cualquier
momento del referido procedimiento puedan conocer su estado de tramitación y a acceder y obtener copias de los
documentos contenidos en dicho procedimiento, sin perjuicio del derecho de acceso a la información que se
ejerce conforme a la ley de la materia.
18
Morón Urbina, Juan Carlos. [Link]., pp. 237-238.
19
TEXTO UNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 247.- Ámbito de aplicación de este capítulo
(…)
247.2. Las disposiciones contenidas en el presente Capítulo se aplican con carácter supletorio a todos los
procedimientos establecidos en leyes especiales, incluyendo los tributarios, los que deben observar
necesariamente los principios de la potestad sancionadora administrativa a que se refiere el artículo 246, así
como la estructura y garantías previstas para el procedimiento administrativo sancionador.
(…)
11
20
“En realidad, el juego de relaciones entre el Derecho Constitucional [...] y el Derecho Administrativo se ha
traducido en un reforzamiento de todos ellos. El Derecho Administrativo prestó inicialmente al Derecho
Constitucional su propio acervo técnico y principal, colmando con él las lagunas de las que este adolecía en
razón de su precario desarrollo anterior y el Derecho Constitucional le ha devuelto el préstamo reforzando cada
una de sus tétes de chapitre e inyectando en sus instituciones la fuerza y el espíritu de los derechos
fundamentales, un nuevo aliento que ha contribuido a reforzarlas y a compensar su tradicional componente
autoritario» (Fernández, Tomás-Ramón. «El Derecho administrativo a comienzo de su tercera centuria”. En
Panorama del Derecho administrativo al comienzo de su tercera centuria. Buenos Aires: La Ley, 2002, pp.
101-102. En Jiménez Murillo, Roberto. “Los principios de impulso de oficio y verdad material en el
procedimiento administrativo”. Revista Derecho PUCP N° 67. 2011. pp 189-206.
12
21
Giannini, Massimo Severo. (1993). “Diritto Amministrativo”. Volumen Segundo. Tercera Edición, Milano,
pp. 104 y ss.
22
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 33.- Régimen del procedimiento de aprobación automática
32.1. En el procedimiento de aprobación automática, la solicitud es considerada aprobada desde el mismo
momento de su presentación ante la entidad competente para conocerla, siempre que cumpla con los requisitos y
entregue la documentación completa, exigidos en el TUPA de la entidad.
32.2. En este procedimiento, las entidades no emiten ningún pronunciamiento expreso confirmatorio de la
aprobación automática, debiendo sólo realizar la fiscalización posterior. Sin embargo, cuando en los
procedimientos de aprobación automática se requiera necesariamente de la expedición de un documento sin el
cual el usuario no puede hacer efectivo su derecho, el plazo máximo para su expedición es de cinco días hábiles,
sin perjuicio de aquellos plazos mayores fijados por leyes especiales anteriores a la vigencia de la presente Ley.
32.3. Como constancia de la aprobación automática de la solicitud del administrado, basta la copia del escrito o
del formato presentado conteniendo el sello oficial de recepción, sin observaciones e indicando el número de
registro de la solicitud, fecha, hora y firma del agente receptor.
32.4. Son procedimientos de aprobación automática, sujetos a la presunción de veracidad, aquellos que habiliten
el ejercicio de derechos preexistentes del administrado, la inscripción en registros administrativos, la obtención
de licencias, autorizaciones, constancias y copias certificadas o similares que habiliten para el ejercicio
continuado de actividades profesionales, sociales, económicas o laborales en el ámbito privado, siempre que no
afecten derechos de terceros y sin perjuicio de la fiscalización posterior que realice la administración.
13
32.5. La Presidencia del Consejo de Ministros se encuentra facultada para determinar los procedimientos sujetos
a aprobación automática. Dicha calificación es de obligatoria adopción, a partir del día siguiente de su
publicación en el diario oficial, sin necesidad de actualización previa del Texto Único de Procedimientos
Administrativos por las entidades, sin perjuicio de lo establecido en el numeral 43.7 del artículo 43.
23
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 32°.- Todos los procedimientos administrativos que, por exigencia legal, deben iniciar los administrados
ante las entidades para satisfacer o ejercer sus intereses o derechos, se clasifican conforme a las disposiciones del
presente capítulo, en: procedimientos de aprobación automática o de evaluación previa por la entidad, y este
último a su vez sujeto, en caso de falta de pronunciamiento oportuno, a silencio positivo o silencio negativo.
Cada entidad señala estos procedimientos en su Texto Único de Procedimientos Administrativos - TUPA,
siguiendo los criterios establecidos en el presente ordenamiento.
24
Para mayores datos revisar: García de Enterría, Eduardo y Fernández, Tomás – Ramón, “Curso de Derecho
Administrativo”, (2011), Lima: Palestra, y Morón Urbina, Juan Carlos, “Comentarios a la Ley de Procedimiento
Administrativo General” (2014), Décima edición, Lima: Gaceta Jurídica.
25
González Navarro, Francisco; "Derecho Administrativo Español. El acto y el procedimiento administrativos",
pp. 547 y ss. Ediciones Universidad de Navarra S.A.
26
Gonzáles Navarro, Francisco. “Procedimientos administrativos especiales”. Estudio Preliminar (1967).
Madrid: Escuela Nacional de Administración Pública, pp.18.
14
27
Ibid, pp.19.
28
Clasifica a los procedimientos administrativos como de oficio y los iniciados de parte. Guzmán Napurí,
Christian. “Tratado de la Administración Pública y del Procedimiento Administrativo”. Lima, Ediciones
Caballero Bustamante, 2011, pp. 443.
29
Guzmán Napurí, Christian. “Los Procedimientos Administrativos Sancionadores en las Entidades de la
Administración Pública”. Lima: Gaceta Jurídica, 2016, pp 8 y ss.
15
30
Guzmán Napurí, Christian. “Tratado de la Administración Pública y del Procedimiento Administrativo”.
Lima, Ediciones Caballero Bustamante, 2011, pp. 439.
31
Morón Urbina, Juan Carlos. “Comentarios a la Ley del Procedimiento Administrativo General”. Lima, Gaceta
Jurídica, 2008, pp. 631
32
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 255.- Procedimiento sancionador
Las entidades en el ejercicio de su potestad sancionadora se ciñen a las siguientes disposiciones:
1. El procedimiento sancionador se inicia siempre de oficio, bien por propia iniciativa o como consecuencia de
orden superior, petición motivada de otros órganos o entidades o por denuncia.
(…)
16
iii. Por petición motivada de otros órganos o entidades: a diferencia del caso
anterior, el órgano competente sí debe realizar actuaciones previas.
iv. Por denuncia: sería cuando el administrado ejerce su facultad de solicitar a la
Administración Pública la iniciación del procedimiento (en caso no lo incoe, se
tiene una mera denuncia informativa o noticia criminis)33.
Ahora bien, las actuaciones que conforman este procedimiento culminan con la
emisión de un acto administrativo resolutivo34, que producirá efectos jurídicos individuales o
individualizables sobre intereses, obligaciones o derechos de los administrados, de acuerdo a
la definición de acto administrativo establecido en el artículo 1° del TUO de la LPAG,
siempre y cuando haya sido tramitado de manera regular, pues su inobservancia puede
ocasionar la nulidad de lo actuado por el órgano administrativo.
Por otro lado, esta facultad de iniciar procedimientos sancionadores al ser una
manifestación de ius puniendi del Estado se encuentra limitado por una serie de principios,
adicionales a los establecidos para el ejercicio de la potestad sancionadora, cuya aplicación es
ineludible. Y es que, si una persona es acusada de cometer una infracción administrativa y se
inicia en su contra un procedimiento sancionador para imponerle una sanción, es determinante
que dicho proceso esté sujeto a una serie de exigencias que impida el abuso de dicha potestad.
En relación a lo anterior, de manera sumaria, se puede decir que estas exigencias a la
que se subordina el ejercicio de la potestad sancionadora de la administración se pueden
sintetizar en cuatro notas: principio de legalidad, interdicción de sanciones privativas de la
libertad, sujeción a la judicatura y el principio del debido procedimiento. Como puntualiza
Daroca, estas exigencias (salvo la segunda de ellas) se traducen técnicamente en una serie de
principios, de lo que a su vez resultan un conjunto más exhaustivo de consecuencias35.
Por ello, es una característica de este tipo de procedimiento la observancia obligatoria
de determinados principios como garantía de protección a los administrados frente a la
33
Gómez Tomillo, Manuel y Sáenz Rubiales, Íñigo. “Derecho administrativo Sancionador”. España: Editorial
Adanzari. 4ta Edición.2011, pp. 792.
34
Sobre las formas de conclusión del procedimiento, este eventualmente podría no culminar con un acto
administrativo, puesto que el mismo podría culminar con una forma anormal de terminación del procedimiento,
como el desistimiento o el silencio administrativo; pero es claro que todo procedimiento administrativo está
diseñado para generar actos administrativos. Guzmán Napurí, Christian. “Tratado de la Administración Pública
y del Procedimiento Administrativo”. Lima: Ediciones Caballero Bustamante, 2011, pp. 439.
35
Desdentado Daroca, Eva. “Discrecionalidad administrativa y Planeamiento Urbanístico”. Pamplona: Editorial
Arazandi, pp 165.
17
36
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 252.- Caracteres del procedimiento sancionador
252.1. Para el ejercicio de la potestad sancionadora se requiere obligatoriamente haber seguido el procedimiento
legal o reglamentariamente establecido caracterizado por: (…)
37
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 229.- Procedimiento trilateral
229.1. El procedimiento trilateral es el procedimiento administrativo contencioso seguido entre dos o más
administrados ante las entidades de la administración y para los descritos en el inciso 8) del Artículo I del Título
Preliminar de la presente Ley.
229.2. La parte que inicia el procedimiento con la presentación de una reclamación será designada como
“reclamante” y cualquiera de los emplazados será designado como “reclamado”.
18
donde la Administración aparece como juez entre las partes, pues alega Tirado que
modernamente se ha superado la idea del procedimiento administrativo lineal, y se acepta la
estructura trilateral como una realidad que necesita ser regulada, pues incluso prexistía a la
LPAG, como los procedimientos de defensa de la competencia y los diversos procedimientos
de reclamaciones de usuarios de servicios públicos que finalmente son derivados en última
instancia a los organismos reguladores en sede administrativa38.
En esta línea, Gómez Apac sostiene que “El procedimiento triangular es aquel en el
que, como en el proceso civil, el órgano administrativo se sitúa en una posición de
independencia e imparcialidad frente a dos o más administrados con intereses contrapuestos
(‘la Administración aparece decidiendo en un conflicto entre particulares, de manera que
carece en absoluto de la condición de parte, pues es totalmente ajena a la relación jurídica
discutida’)”39.
Ahora bien, según el inciso 1 del artículo 231° del TUO de la LPAG este
procedimiento se puede iniciar por dos modalidades: (i) con la presentación de una
reclamación o (ii) de oficio, y exige en ambos casos, además de lo regulado en el artículo
124° del TUO de la LPAG40, la identificación del presunto infractor (denunciado), los hechos
que motivan el reclamo y la petición de sanciones.
Cabe señalar que, independiente de la forma de iniciación, en la tramitación de este
procedimiento se puede distinguir las características:
i. Si el reclamado no presenta sus descargos, se le declarará rebelde, lo que
otorga veracidad a los hechos y alegaciones invocados en la reclamación.
38
Martín Tirado, Richard. “El Procedimiento Trilateral y su Aplicación en la Nueva Ley del Procedimiento
Administrativo General”. En: Revista Derecho & Sociedad N° 17. pp 223.
39
Gómez Apac, Hugo. “El procedimiento trilateral: ¿cuasijurisdiccional?”. Revista de Derecho Administrativo,
N°10. Derecho de la Competencia. Lima: Círculo de Derecho Administrativo. 2011, pp 16.
40
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 124.- Requisitos de los escritos
Todo escrito que se presente ante cualquier entidad debe contener lo siguiente: 1. Nombres y apellidos
completos, domicilio y número de Documento Nacional de Identidad o carné de extranjería del administrado, y
en su caso, la calidad de representante y de la persona a quien represente.
2. La expresión concreta de lo pedido, los fundamentos de hecho que lo apoye y, cuando le sea posible, los de
derecho. 3. Lugar, fecha, firma o huella digital, en caso de no saber firmar o estar impedido.
4. La indicación del órgano, la entidad o la autoridad a la cual es dirigida, entendiéndose por tal, en lo posible, a
la autoridad de grado más cercano al usuario, según la jerarquía, con competencia para conocerlo y resolverlo.
5. La dirección del lugar donde se desea recibir las notificaciones del procedimiento, cuando sea diferente al
domicilio real expuesto en virtud del numeral 1. Este señalamiento de domicilio surte sus efectos desde su
indicación y es presumido subsistente, mientras no sea comunicado expresamente su cambio.
6. La relación de los documentos y anexos que acompaña, indicados en el TUPA.
7. La identificación del expediente de la materia, tratándose de procedimientos ya iniciados.
19
ii. Si bien los hechos alegados por las partes deben ser probadas por ellas, la
autoridad puede actuar pruebas de oficio para alcanzar la verdad material y
salvaguardar el interés público involucrado.
iii. Se pueden otorgar medidas cautelares a favor del reclamante a fin que se
garantice la eficacia de la resolución final.
iv. La conciliación o transacción extrajudicial de las partes puede poner fin al
procedimiento. Sin embargo, corresponde a la autoridad verificar si continua
de oficio si el asunto controvertido puede afectar a terceros o al interés público.
v. La decisión del órgano puede ser recurrido a una instancia superior o al poder
judicial.
41
En nuestro ordenamiento administrativo el concepto autonomía ha sido objeto de un uso indiscriminado. La
doctrina distingue entre dos conceptos diferentes: la autonomía y la autarquía. La autonomía consiste en la
potestad del ente de autodeterminarse, dándose sus propias normas jurídicas, en tanto que la autarquía significa
que el ente tiene atribuciones para administrarse a sí mismo, pero de acuerdo a una norma que le es impuesta.
Marienhoff, Miguel. “Tratado de Derecho Administrativo”. Abeledo-Perrot. Tomo l. Buenos Aires, 1966-1970,
pp. 374.
21
42
LEY 29571 – CÓDIGO DE PROTECCIÓN Y DEFENSA DEL CONSUMIDOR
Artículo 107.- Postulación del procedimiento.
Los procedimientos administrativos para conocer las presuntas infracciones a las disposiciones contenidas en el
presente Código se inician de oficio, bien por propia iniciativa de la autoridad, por denuncia del consumidor
afectado o del que potencialmente pudiera verse afectado, o por una asociación de consumidores en
representación de sus asociados o poderdantes o en defensa de intereses colectivos o difusos de los
consumidores. En este último caso, la asociación de consumidores actúa como tercero legitimado sin gozar de
las facultades para disponer derechos de los consumidores afectados, salvo de sus asociados o de las personas
que le hayan otorgado poder para tal efecto. Tanto el consumidor constituido como parte como el tercero
legitimado pueden participar en el procedimiento e interponer los recursos contra la resolución que deniegue el
inicio del procedimiento y contra cualquier otra resolución impugnable que les produzca agravio. El
procedimiento administrativo en materia de protección al consumidor se inicia con la notificación de la
imputación de cargos al posible infractor.
22
sancionadora, la cual debe estar sujeta a todos los límites establecidos por la LPAG, y
encontrando en este ejercicio la justificación de su iniciación de oficio.
Cobreros Mendazona señala que la legitimidad del administrado que presenta de una
reclamación ante la Administración Pública, para exigir la persecución de infracciones
administrativas, se encuentra en la afectación de sus intereses particulares 43; es decir, que
existe un interés personal legítimo para impulsar el procedimiento. A diferencia de la
iniciación del procedimiento administrativo sancionador por denuncia del administrado, aquí
nos encontramos ante un reclamante que no solo busca informar la ilegalidad de una acción,
sino que busca ser parte del procedimiento, porque puede resultar beneficiado en sus derechos
e intereses44.
Estos matices del Procedimiento administrativo de protección al consumidor, seguido
ante el Indecopi, genera diversas posturas sobre cuál sería la naturaleza del mismo:
¿Sancionador o Trilateral? Se procederá brevemente a explicar estas posturas.
43
Cobreros Mendazona, Edorta. “El reconocimiento al denunciante de la condición de interesado en el
procedimiento sancionador”. En Revista El derecho administrativo en el umbral del siglo XXI: homenaje al
profesor Dr. D. Ramón Martín Mateo / coord. por Francisco Sosa Wagner; Ramón Martín Mateo. 2000. pp 1445.
44
Lo cual se puede ver con claridad en las regulaciones sectoriales como por ejemplo en la protección a los
consumidores, donde se dictan medidas correctivas reparadoras.
45
De acuerdo a lo señalado por Peláez Ypanaqué: “El procedimiento sancionador administrativo es el
instrumento para canalizar la acción punitiva del Estado frente al incumplimiento de las obligaciones
establecidas para los proveedores de bienes o servicios en el Código de Consumo, y también para el control que
sobre estos es exigible en cuanto al respeto de los derechos de los consumidores, conforme al mandato
constitucional establecido en el artículo 65 de nuestra Constitución Política y que implica un deber especial de
protección de parte del Estado a los derechos de los consumidores”. Pelaez Ypanaqué, Rodrigo. “La naturaleza
del procedimiento de protección al consumidor del Indecopi y la oportunidad de desistimiento en aquel”. En
Revista Ius et Praxis. N° 45, 2014, pp 219.
23
46
Citado en Peláez Ypanaqué, Rodrigo. “La naturaleza del procedimiento de protección al consumidor del
Indecopi y la oportunidad de desistimiento en aquel”. En Revista Ius et Praxis. N° 45, 2014, pp 221.
47
Gómez Apac, Hugo. “El procedimiento trilateral: ¿cuasijurisdiccional?”. Revista de Derecho Administrativo,
N°10. Derecho de la Competencia. Lima: Círculo de Derecho Administrativo. 2011, pp 29.
24
encarga de la instrucción del procedimiento conforme lo dispone el artículo 24° del Decreto
Legislativo 807, otorgándole las siguientes facultades:
“a) Notificar al interesado en caso que sea necesario subsanar omisiones a la solicitud
presentada, y en caso de no producirse tal subsanación rechazar definitivamente la
solicitud.
b) Someter a la consideración de la Comisión aquellas denuncias que tengan la
documentación completa y cumplan con los requisitos exigidos por ley, a efectos
de que esta última las admita a trámite.
c) Admitir denuncias a trámite, en aquellos casos en que la Comisión le haya
delegado esta facultad.
d) Efectuar todas las notificaciones relativas a la tramitación del procedimiento
mediante oficio, carteles, facsímil, transmisión de datos, correo electrónico o
cualquier medio que garantice su recepción por parte de los destinatarios.
e) Declarar la pertinencia o improcedencia de los medios probatorios ofrecidos por las
partes, disponer de oficio la actuación de medios probatorios y actuar los que
correspondan.
f) Llevar a cabo las inspecciones e investigaciones necesarias para otorgar mayores
elementos de juicio a la Comisión, así como las fiscalizaciones que, de ser el caso,
se contemplen en disposiciones legales y reglamentarias, que considere pertinentes
o que sean requeridas por la Comisión.
g) Conducir las audiencias de conciliación que sean programadas, o delegar la
conducción de ellas en otras personas, de ser el caso.
h) Las demás que el Decreto Ley N° 25868, su Reglamento y demás disposiciones
legales le otorgan.”
Ahora bien, de lo anterior se deduce que la Secretaría Técnica puede ser facultada por
la Comisión para admitir a trámite denuncias, es decir iniciar el procedimiento. Así pues, el
primer acto de instrucción a cargo de la Secretaría Técnica es la emisión de la resolución que
da inicio al procedimiento, estableciendo una relación procesal válida y señalando los cargos
por los cuales se decidió aperturar el mismo. Este acto debe ser emitido conforme a lo
regulado por la LPAG en cuanto a su validez y forma, y ser trasladado al denunciado para que
ejerza su derecho de defensa.
La determinación de los cargos por parte de la Secretaría Técnica debe ser de manera
clara y precisa, identificando cuáles son los hechos denunciados y la calificación de las
26
infracciones que tales pueden configurar, así como las sanciones que puedan estas implicar, la
autoridad competente para imponerlas y la norma que le otorga tal competencia.
Una vez iniciado el procedimiento, es la Secretaría Técnica es quien lo ordena, lo cual
implica el trámite de los escritos presentados por las partes, la solicitud de actuación de todas
las diligencias necesarias para la determinación, conocimiento y comprobación de los datos en
virtud de los cuales deba pronunciarse la Comisión en su resolución final. La Secretaría
cuenta con las facultades para requerir tanto a las partes como a otras entidades públicas o
terceros información para tal fin.
En este punto se debe señalar que, si bien la Secretaría Técnica se encuentra obligada
a la actividad instructiva, no siendo posible la inacción en la tramitación del procedimiento, lo
cierto es que el Indecopi en reiterados pronunciamientos ha señalado que la carga de la prueba
recae en el denunciante y no en la administración, por más que esta última sea quien ejerza la
potestad sancionadora. La justificación de esta actividad probatoria residual se encuentra en
que en este procedimiento se discuten intereses privados del denunciante, por lo que la
administración no puede suplir la actuación probatoria de las partes en aquello que han
alegado48 y en base a lo cual reclaman un resarcimiento o compensación que permita corregir
el daño causado.
Finalmente, la actuación de la Secretaría Técnica debe ser ajustada a una serie de
reglas establecidas para la tramitación del procedimiento de protección al consumidor, pues si
bien en este existen afectaciones particulares, la resolución final que emitirá la Comisión
impondrá, de ser el caso, una sanción. Por ello, la LPAG dispone que el ejercicio de esta
potestad y el procedimiento a través del cual se materializa debe estar subordinado a las
normas y principios que esta establece, aun cuando se hayan establecido en leyes especiales.
48
Respecto de dicha distribución de la carga de la prueba, Bullard señala que “Algunas personas han criticado el
precedente [Tori vs. Kourus] por haber invertido administrativamente la carga de la prueba que, según estos
críticos, no se deriva de la ley. Sin embargo, tal supuesta inversión es en realidad la aplicación del principio
contenido en el artículo 1229 del Código Civil, según el cual la prueba del pago corresponde a quien afirma
haberlo efectuado”. Bullard, Alfredo. “¿Es el consumidor un idiota? El falso dilema entre el consumidor
razonable y el consumidor ordinario”. En: Revista de la Competencia y la Propiedad Intelectual. No. 10.
Disponible en web: [Link]
27
Capítulo 2
Los Principios del Derecho Administrativo aplicables al Procedimiento Administrativo
de Protección al Consumidor
49
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo IV.- Principios del procedimiento administrativo
1. El procedimiento administrativo se sustenta fundamentalmente en los siguientes principios, sin perjuicio de la
vigencia de otros principios generales del Derecho Administrativo:
1.1. Principio de legalidad.- Las autoridades administrativas deben actuar con respeto a la Constitución, la ley y
al derecho, dentro de las facultades que le estén atribuidas y de acuerdo con los fines para los que les fueron
conferidas.
(…)
28
“En primer lugar, que la Administración se sujeta especialmente a la Ley, entendida como
norma jurídica emitida por quienes representan a la sociedad en su conjunto, vale decir, el
Parlamento. Lo que ocurre es que en el Estado de Derecho se ubica a la Administración
como esencialmente ejecutiva, encontrando en la Ley su fundamento y el límite de su
acción (cita bibliográfica).
Es una Administración sometida al derecho, aunque la misma está habilitada para dictar
reglas generales -reglamentos fundamentalmente-, éstas están subordinadas a la ley.
En segundo lugar, la Administración Pública, a diferencia de los particulares, no goza de la
llamada libertad negativa (nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido
a hacer lo que esta no prohíbe) o principio de no coacción, dado que solo puede hacer
aquello para lo cual está facultada en forma expresa (cita bibliográfica). La
discrecionalidad, como resultado, va reduciendo su existencia a límites casi virtuales, lo
cual es consistente con la moderna teoría administrativa, e incluso, con reiterada
jurisprudencia, en especial la emitida por el Tribunal Constitucional.
Asimismo, la Administración Pública, al emitir actos administrativos –que por definición,
generan efectos específicos, aplicables a un conjunto definido de administrados– debe
adecuarse a las normas reglamentarias de carácter general.”50
50
Guzmán Napurí, Christian. “Los principios generales del Derecho Administrativo”. En Revista IUS La
Revista, N° 38, pp. 230.
51
Artículo IV, inciso 1, literal 1.3 del Título Preliminar de Texto Único Ordenado de la Ley 27444 Ley del
Procedimiento Administrativo General.
29
52
Lo “no esencial” es comprensivo de las meras o simples inobservancias administrativas que pueden ser
subsanadas, sin agravio a terceros, al interés público o a la esencialidad de la juridicidad. Por el contrario, las
formas esenciales se vinculan al orden público, a los requisitos fundamentales del acto administrativo, a los
derechos humanos y al debido proceso administrativo. Sesin, Domingo. “El principio del informalismo atenuado
y sus consecuencias prácticas”. En Cuestiones de procedimiento administrativo. Buenos Aires: RAP, 2006, pp.
71.
53
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL.
Artículo IV.- Principios del procedimiento administrativo
1. El procedimiento administrativo se sustenta fundamentalmente en los siguientes principios, sin perjuicio de la
vigencia de otros principios generales del Derecho Administrativo:
(…)
1.6. Principio de informalismo. - Las normas de procedimiento deben ser interpretadas en forma favorable a la
admisión y decisión final de las pretensiones de los administrados, de modo que sus derechos e intereses no sean
afectados por la exigencia de aspectos formales que puedan ser subsanados dentro del procedimiento, siempre
que dicha excusa no afecte derechos de terceros o el interés público.
54
Cassagne, Juan Carlos. “Los principios generales del procedimiento administrativo”. En Procedimiento
administrativo. Buenos Aires: Ciencias de la Administración, 1998, pp. 19 y siguientes.
30
administrativo tradicional55, más no puede ser aplicado por la administración. De esta manera,
la observancia del informalismo brinda al procedimiento la característica de la prevalencia de
lo sustantivo sobre lo procesal, así el particular no perderá un derecho por la omisión de un
requisito no esencial56.
El fundamento de este principio radica, en última instancia, en la protección del interés
público, para lo cual se entiende al administrado como un colaborador en su realización, a
quien se le debe dispensar de las formalidades que le impidan coadyuvar a la administración
en su búsqueda del meollo del caso, la verdad. Por ello, este principio se relaciona con el de
celeridad y verdad material.
55
Guzmán Napurí, Christian. “Los principios generales del Derecho Administrativo”. En Revista IUS La
Revista, N° 38, pp. 241.
56
Mavel Ivanega, citando a Gordillo señala que, coincide con la doctrina en que esta cuestión es
significativamente importante, al verificarse que una gran proporción de recurrentes y reclamantes son personas
de escasos recursos y conocimiento jurídicos, que actúan sin patrocinio y sin técnica alguna, con lo que se
considera que este principio es una «suerte de discriminación positiva». Mavel Ivanega, Mirian. “El Principio de
Informalismo en el Procedimiento Administrativo”. En Revista Derecho PUCP, N° 67, 2011, pp 155-167.
57
“La relación jurídica que hay entre proceso y derecho al debido proceso es una relación de medio a fin pues
mientras el proceso es un conjunto sistematizado de actos de las partes y del organismo jurisdiccional, el debido
proceso se sirve del proceso (actos sistematizados) para la obtención de la tutela jurisdiccional efectiva”.
Cervantes Anaya, Dante. [Link]., pp 370.
31
Lo anterior advierte la complejidad y amplitud del principio que se estudia, por lo que
podemos resumir que el mismo es a la vez un principio y derecho constitucionalmente
reconocido, así como una garantía al ciudadano para que el procedimiento administrativo se
realice dentro del marco legalmente establecido, tanto en la aplicación de las normas
procedimentales como en la sujeción al derecho en la motivación de las decisiones de la
Administración.
Así pues, su reconocimiento en el inciso 2 del artículo 230° del TUO de la LPAG
como un principio especial, no hace más que reiterar a la administración los límites de su
potestad sancionadora, proscribiendo toda actuación arbitraria al momento de imponer
sanciones.
Así pues, de lo anterior se tiene que los principios recogidos en la LPAG son de
aplicación supletoria a todos los procedimientos especiales, lo que implica que el
Procedimiento Administrativo de Protección al Consumidor debe aplicar dicha supletoriedad,
más aun cuando se observa que, en el sistema de protección al consumidor peruano se rige por
lo dispuesto en el Código, el cual en su artículo V recoge los siguientes principios: (i)
Principio de soberanía del consumidor; (ii) Principio de pro consumidor; (iii) Principio de
transparencia; (iv) Principio de corrección de asimetría; (v) Principio de buena fe; (vi)
Principio de protección mínima; (vii) Principio pro asociativo; y (viii) Principio de primaria
de la libertad.
32
58
Peyrano, Jorge W., “El proceso civil. Principios y Fundamentos”, Astrea, Buenos Aires, 1978, pp. 73.
33
tiempos (...). [E]l Estado hállase interesado en el proceso (...) en que la justicia de todos los
pleitos se realice lo más rápidamente y lo mejor posible”59. Así pues, resulta que el juez es el
responsable de la debida y oportuna tramitación del proceso, y así promover la consecución
de los fines del proceso.
En esta línea, el Tribunal Constitucional afirma que “[e]l principio de dirección
judicial del proceso sitúa en la figura del juez constitucional el poder– deber de controlar
razonablemente la actividad de las partes, evitando una conducta procesal obstruccionista y
promoviendo la consecución de los fines del proceso de manera eficaz y pronta.”60.
Ahora bien, para Monroy Gálvez, el Principio de impulso de oficio es un subprincipio
del de Dirección del Proceso, y citando a Couture alude a la impulsión procesal como “al
fenómeno en virtud del cual se asegura la continuidad de los actos procesales y su dirección
hacia el fallo definitivo”61. Asimismo, autores como Hugo Alsina identifican las acciones de
impulso del proceso en tres modalidades, a saber: (i) impulso de las partes (dispositivo), (ii)
impulso del juez (o de oficio) e (iii) impulso de la ley (legal).
Hasta aquí, se puede advertir la naturaleza procesal de los principios bajo estudio,
siendo que el Principio de Impulso de Oficio la materialización del Principio de Dirección del
Proceso, pues la oficiosidad hace que el proceso avance autónomamente, sin intervención de
las partes, para lograr sus fines.
Esta la obligación de la Administración Pública de impulsar y dirigir de oficio la
tramitación del procedimiento tiene como objetivo lograr un pronunciamiento que esclarezca
de las cuestiones planteadas. De esta perspectiva se aprecia el carácter procesal del principio,
y es que, si bien se ha dicho que los principios del derecho administrativo fluyen de los
Principios Generales del Derecho, lo cierto es que muchos fueron desarrollados inicialmente
en otras ramas del Derecho, y luego extrapolados de estas materias, como el Derecho Procesal
Civil en este caso, al Derecho Administrativo.
Este carácter procesal lo define como una regla de actuación de la administración,
concretizada en la obligación del funcionario a cargo del procedimiento de promover toda
actuación que fuese necesaria para su tramitación. En el caso de los procedimientos especiales
si bien tenemos a un administrado pendiente del pronunciamiento de la administración, ésta
también tiene un interés legítimo en que el procedimiento termine, por lo que pese a las
59
Chiovenda, José. “Principios de Derecho Procesal Civil”, Tomo II, traducción de la tercera edición italiana
por José Casais y Santaló, REUS S. A., Madrid 1977, pp. 136.
60
Expediente N° 0048–2004–PI/TC, citado, f. j. 4.
61
Couture, Eduardo J. “Fundamentos del derecho procesal civil”. 4ª edición. Editorial Montevideo de Buenos
Aires. Buenos Aires, 2002, pp. 142.
34
diferentes etapas en las que tenga que discurrir el procedimiento, la administración debe darle
continuidad al mismo.
En este punto, se debe tener presente que a nivel doctrinario se identifica como una de
las funciones de los principios procesales62: la función axiológica que alude a que los
principios encarnan los valores cuya realización busca el legislador. Así pues, en el caso del
Principio de Dirección Procesal se busca otorgar al juez un rol principal para hacer efectivo el
derecho objetivo vigente. Por lo que, el reconocimiento del Principio de Impulso de Oficio en
el artículo IV del TUO de la LPAG no hace más que introducir en el proceso administrativo
una expresión del sistema publicistico que privilegia la postura del juzgador desde el punto de
vista de la función pública.
El criterio antes desarrollado destaca entonces la naturaleza mixta del Procedimiento
Administrativo Sancionador de Protección al Consumidor, pues pone en evidencia que la
Autoridad Administrativa, el Indecopi, debe colocarse en un papel activo y que pueda
intervenir en su desarrollo y llevándolo a su fin, ya que con ello no solo atiende al interés de
las partes sino a los bienes jurídicos que garantiza.
62
Para Barberio y García la función de los principios son: a- Explicatoria y justificatoria, b- Comparativa, c-
Interpretativa, d- Integradora, e- Histórica, f-Axiológica, g- Directiva o programática. Barberio, S., y García
Solá, M. “Principios procesales”. Buenos Aires, RUBINZALCULZONI, 2011, pp. 31 y ss.
35
“(…)
De otro lado, el artículo 3. 5º de la Ley del Procedimiento Administrativo General señala
que antes de su emisión, el acto debe ser conformado mediante el cumplimiento del
procedimiento administrativo previsto para su generación, para lo cual el artículo IV del
Título Preliminar de dicha norma ha establecido como dos de los principios del
procedimiento administrativo, los principios de impulso de oficio y verdad material.
6. El principio de impulso de oficio implica que las autoridades administrativas dirijan por
sí mismas el procedimiento y ordenen la realización de los actos de instrucción que
resulten necesarios para el esclarecimiento y resolución de los hechos relevantes, sin que
para ello deba efectuarse una solicitud de las partes o parte interesada. (…)”
63
Morón Urbina, Juan Carlos. “Comentarios a la Ley del Procedimiento Administrativo General”. Lima: Gaceta
Jurídica, 2008, pp. 69.
36
Artículo 159. – Reglas para la celeridad: Para asegurar el cumplimiento del principio de
celeridad de los procedimientos, se observan las siguientes reglas:
1. En el impulso y tramitación de casos de una misma naturaleza, se sigue rigurosamente el
orden de ingreso, y se resuelven conforme lo vaya permitiendo su estado, dando cuenta al
superior de los motivos de demora en el cumplimiento de los plazos de ley, que no puedan
ser removidos de oficio.
iniciación del procedimiento extrañase interés general. En ese caso, la autoridad podrá
limitar los efectos del desistimiento al interesado y continuará el procedimiento.
64
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL.
Artículo IV.- Principios del procedimiento administrativo
1. El procedimiento administrativo se sustenta fundamentalmente en los siguientes principios, sin perjuicio de la
vigencia de otros principios generales del Derecho Administrativo:
(…)
1.6. Principio de informalismo. - Las normas de procedimiento deben ser interpretadas en forma favorable a la
admisión y decisión final de las pretensiones de los administrados, de modo que sus derechos e intereses no sean
afectados por la exigencia de aspectos formales que puedan ser subsanados dentro del procedimiento, siempre
que dicha excusa no afecte derechos de terceros o el interés público.
39
Es por ello que, en materia probatoria, en concordancia con los artículos 173º y 174º
del TUO de la LPAG, cuando la naturaleza del procedimiento lo exija, la Secretaría Técnica
debe disponer la actuación de todos los medios probatorios necesarios para acreditar los
hechos invocados o que fueren conducentes a su pronunciamiento. Cabe señalar que, los
hechos sobre los cuales la Secretaría Técnica investigará son los que el administrado
denunciante alegó en su escrito de denuncia, y que son tipificados por el órgano instructor
como presuntos incumplimientos al Código en la Resolución de apertura del procedimiento.
En esta línea, resulta que al momento del emplazamiento o del inicio del
Procedimiento Administrativo Sancionador de protección al consumidor, en virtud a lo
dispuesto en el artículo 254° numeral 3 del TUO de la LPAG, para el ejercicio de la potestad
sancionadora, la Secretaría Técnica debe cumplir con notificar a los administrados los hechos
imputados a título de cargo, la calificación de las infracciones que tales hechos constituirían,
la expresión de las sanciones que, de ser el caso, se podrían imponer, la autoridad competente
para imponer la sanción y la norma que atribuye tal competencia. Por su parte, el artículo
156° del TUO de la LPAG dispone que, la tipificación corresponde a la autoridad.
En efecto, de las normas citadas se deduce que la Secretaría Técnica se encuentra
obligada tipificar desde la denuncia presentada por el consumidor los hechos constitutivos de
presuntas infracciones, y estos trasladarlos al denunciado para ejerza su Derecho de defensa;
en función a estos hechos es que la Secretaría Técnica ejecutará las acciones de instrucción
necesarias para llegar a la verdad material. No es extraño entonces preguntarse el papel del
citado órgano técnico como director de la etapa de emplazamiento y calificación de los
hechos infractores.
Técnica a la luz del Principio de informalismo, ya que debe darle trámite pese a los vicios no
trascendentes que contenga. Aquí se evidencia que el órgano técnico o instructor conduce de
oficio el procedimiento para que se cumplan los plazos y se emita un pronunciamiento final
por parte de la Comisión. De lo anterior deriva la pregunta ¿Qué efectos tiene el Principio de
dirección o de impulso de oficio en el caso que el denunciante invoque normas erróneas o ni
siquiera las señale en su denuncia?
Parece claro que le corresponde al Indecopi asumir el correcto y cabal conocimiento
de la norma que debe aplicarse al caso concreto, así no haya sido invocada o fuere erróneo el
fundamento legal hecho por el denunciante. Obsérvese que, desde esta perspectiva, el
principio no se limita a hacer avanzar el procedimiento, sino que es conducirlo conforme a
derecho, ya que no resultaría eficiente ni para la Administración ni para el denunciante que el
pronunciamiento no sea acorde con su petitorio o si este es resuelto contrario a ley.
Así pues, nos encontramos que el Principio de Dirección o de impulso de oficio
deviene en una concreción del Principio del Derecho Procesal Civil, según el cual el juez debe
aplicar el derecho que corresponda al proceso, aunque no haya sido invocado por las partes o
lo haya sido erróneamente, sin embargo, no puede ir más allá del petitorio ni fundar su
decisión en hechos diversos de los que han sido alegados por las partes, este es el Principio
Iura Novit Curia.
Desde este punto de vista, teniendo en cuenta que en el Procedimiento administrativo
sancionador de protección al consumidor se identifica dos principales actuaciones de la
Secretaría Técnica: (i) la calificación de la denuncia que origina la admisión a trámite de la
misma y (ii) la emisión de un pronunciamiento sobre la responsabilidad sobre dichos hechos
imputados, es válida la pregunta si ¿el Principio del iura novit curia, como concreción de la
dirección del procedimiento, debe ser también observado al momento de la calificación del
hecho a imputar?
A fin de esclarecer la pregunta anterior, se debe proceder a analizar las implicancias
del Principio del Iura Novit Curia.
2.6.1. Breve descripción, alcances y funciones del Principio del Iura Novit Curia en
relación a la instrucción del procedimiento
El origen de este Principio se haya en aforismo Iura Novit Curia65 , de cuya
etimología se puede tener las siguientes precisiones: la palabra curia se deriva de latín curia o
65
Monroy Gálvez citando a Augenti ubica el origen del aforismo en la Edad Media, específicamente en el siglo
XIII. Monroy Gálvez, Juan. “Temas de Proceso Civil”. Lima, Librería Estudium Ediciones, 1987, pp 204.
41
curiae que era el tribunal donde se trataban los asuntos contenciosos; la palabra novit es la
tercera persona del singular del pretérito perfecto del verbo incoativo nosco que significa
conocer; y finalmente la palabra iura, plural de la palabra ius, que significa derecho. Por lo
que, la acepción del aforismo se refiere al hecho que “el tribunal conoce el derecho”,
consecuentemente los conflictos sometidos al conocimiento del juez no pueden resolverse de
otro que no sea conforme a derecho.
Pues bien, el aforismo hace alusión al poder del juez de realizar de oficio su propio
análisis del derecho aplicable a los conflictos a resolver, independientemente de los
argumentos jurídicos expuestos por las partes; esta atribución del juez lo eleva a ser un
Principio General del Derecho66.
En esta línea, resulta que esta exigencia es para todos aquellos órganos resolutivos y
tipos de procedimientos, y no solo a los jurisdiccionales, pues esta sujeción resulta propia de
los Principios Generales del Derecho67, que se concretiza en el caso del procedimiento
administrativo a través de una de las vertientes del Principio de Impulso de Oficio.
Desde este punto de vista, aun cuando el Principio del iura novit curia tenga una
naturaleza eminentemente procesal, pues se originó y desarrolló dentro del procedimiento
civil; en el caso de los Procedimientos administrativos de protección al consumidor se puede
apreciar que, el Indecopi también está sujeto a este principio siempre y cuando que se tenga
presente la diferencia en las finalidades de cada uno de estos procedimientos.
En cuanto a las funciones del citado Principio, Ezquiaga Ganuzas señala que el iura
novit curia se manifiesta en el proceso como una presunción de conocimiento del Derecho
aplicable por parte del juez; y citando a Garcimontero identifica al menos dos funciones
principales del principio: el juez aporta de oficio el derecho aplicable y expresa una regla
procesal de reparto de actividad probatoria (la de los hechos a las partes y la del derecho al
órgano jurisdiccional, el cual investiga de oficio el derecho aplicable)68.
66
El principio iura novit curia haya sido visto desde hace mucho tiempo en la doctrina: i) Como presunción, ya
que se presume que el juez conoce el derecho aplicable al caso, lo que exime a las partes de tener que probarlo;
ii) Como principio o regla, esto es, como un deber del juez de conocer el derecho y de resolver el conflicto
conforme a éste y a pesar del derecho invocado por las partes; y, iii) Como un “principio-construcción”, vista
como elaboración de la ciencia jurídica que sistematiza el ordenamiento jurídico, articulas las funciones
legislativa y jurisdiccional y se configura como una armazón o estructura que sostiene toda la organización
jurídica. Meroi, Andrea. “Iura Novit Curia y decisión imparcial”. En: Revista Ius et Praxis. Vol. 13. N° 2. 2007,
pp. 379-390.
67
Los principios son aquellas pautas que recogen principalmente, valores que permiten dar sentido y orientan la
actividad interpretativa de todo el ordenamiento jurídico. Espinoza- Saldaña Barrera, Eloy. 2001. pp. 236.
68
Ezquiaga Ganuzas, Francisco. “Iura Novit Curia y aplicación judicial del Derecho”. Valladolid: Editorial Lex
Nova, 2000, pp 25.
42
i. La aportación de oficio del derecho aplicable: Esta función del principio alude a la
no vinculación del juez a las alegaciones o argumentación jurídica expuesta por las
partes, ya que se presume que aquel lo conoce.
Para el caso del Procedimiento administrativo sancionador de protección al
consumidor tenemos que el denunciante no solo se limita a cumplir la exigencia de exponer
los hechos que justifican su acusación, sino que debe presentar la calificación jurídica de
estos, pues ello está regulado en las propias normas del TUO de la LPAG:
69
Ezquiaga Ganuzas, Francisco. “Iura Novit Curia y aplicación judicial del Derecho”. Valladolid: Editorial Lex
Nova, 2000, pp 28.
70
Distingue entre la investigación del Derecho, que sería la labor que debe desarrollar el órgano judicial, y de
verificación, que sería el término adecuado para referirse a los hechos. Montero Aroca, J. “La Prueba en el
proceso civil”. Madrid: Civitas, 1998, 2da edición, pp 20.
44
De esta manera, el principio bajo estudio se configura como un deber al que el órgano
resolutivo de los Procedimientos de protección al consumidor no puede sustraerse, ya que lo
contrario genera que el acto administrativo que emita sea nulo, en los términos dispuestos en
el artículo 10° del TUO de la LPAG71.
71
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 - LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL
Artículo 10°. Causales de nulidad. Son vicios del acto administrativo, que causan su nulidad de pleno derecho,
los siguientes:
45
Capítulo 3
La imputación de cargos y el Principio de Dirección en el Procedimiento Administrativo
Sancionador de Protección al Consumidor
72
Con frecuencia, la relación entre órgano decisor e instructor es de jerarquía, bien que debilitada. Gómez
Tomillo Manuel & Sanz Rubiales. “Derecho Administrativo Sancionador. Parte General”. 2da Edición.
Thomson Reuters. Navarra. pp. 711.
73
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444 - LEY DEL PROCEDIMIENTO
ADMINISTRATIVO GENERAL
Artículo 254.- Caracteres del procedimiento sancionador
254.1 Para el ejercicio de la potestad sancionadora se requiere obligatoriamente haber seguido el procedimiento
legal o reglamentariamente establecido caracterizado por:
(…)
3. Notificar a los administrados los hechos que se le imputen a título de cargo, la calificación de las infracciones
que tales hechos pueden constituir y la expresión de las sanciones que, en su caso, se le pudiera imponer, así
como la autoridad competente para imponer la sanción y la norma que atribuya tal competencia.
48
(…)
Artículo 255.- Procedimiento sancionador
Las entidades en el ejercicio de su potestad sancionadora se ciñen a las siguientes disposiciones:
(…)
3. Decidida la iniciación del procedimiento sancionador, la autoridad instructora del procedimiento formula la
respectiva notificación de cargo al posible sancionado, la que debe contener los datos a que se refiere el
numeral 3 del artículo precedente para que presente sus descargos por escrito en un plazo que no podrá ser
inferior a cinco días hábiles contados a partir de la fecha de notificación.
(…)
74
La estructura de la defensa de los administrados reposa en la confianza en la notificación previa de los cargos
imputados, la que debe ser precisa -es decir, contener elementos suficientes para poder contradecir los cargos-,
clara -en cuanto a los hechos y por qué pueden ser calificados como infracción e inmutable- pues los cargos no
pueden ser variados por la administración una vez formulados”. Morón Urbina, Juan Carlos. “Comentarios a la
Ley del Procedimiento Administrativo General”. Lima: Gaceta Jurídica, 2001. pp. 526-528.
75
Gómez Tomillo, Manuel y Sanz Rubiales, Iñigo. “Derecho Administrativo Parte General”. Navarra: Thomson
Reuter, 2010, pp 799.
49
omisión, elemento que tiene la virtualidad de excluir ya ab initio, de raíz, los hechos que
carecen por completo de relevancia76. En la práctica, el denunciante expone en su escrito de
denuncia cual es la acción u omisión que le causa agravio; sin embargo, no son pocas las
ocasiones en las que la Secretaría Técnica no identifica tal hecho, por lo que debe realizar una
labor de interpretación de la narración expuesta para identificar al hecho infractor. Por lo que,
conviene estudiar los criterios a los que debe ajustarse la Secretaría Técnica para tal fin.
A la vista de lo expresado, en los Procedimientos administrativos de protección al
consumidor donde el administrado denunciante no necesita acudir con un abogado, resulta
apremiante que la Secretaría Técnica califique los hechos denunciados como presuntas
infracciones a la luz del Derecho que conoce, pues en virtud al principio de dirección y al
aforismo iura novit curia referida a la aportación de oficio del Derecho aplicable, es la
Secretaría Técnica quien tiene la obligación de dirigir la imputación. Y es que, a diferencia
del procedimiento judicial, donde el juez “ajusta” la norma aplicable en el momento de la
emisión de la sentencia, en el procedimiento que nos ocupa, la Secretaría Técnica no solo
aplica el Derecho al momento de proyectar la resolución del procedimiento, sino que también
debe determinar de oficio cuál es la norma presuntamente infringida en el momento de la
iniciación, lo que hace evidente que primero se debe identificar la acción u omisión
agraviante.
La práctica pone de manifiesto un supuesto muy usual: los consumidores en su escrito
de denuncia muestran cierta dispersión en la narración de los hechos, muchas veces causada
por la falta de asesoría jurídica. Dicho en otras palabras, cuesta de su lectura la identificación
precisa del hecho o hechos presuntamente infractores. Es en este caso en el cual la Secretaría
Técnica debe dirigir de oficio la calificación y concretización de los cargos a imputar siempre
desde los hechos denunciados, pues no cabe presumir los elementos típicos de la infracción
administrativa. En esta situación, se encuentra dentro de las facultades de la Secretaría
Técnica requerir al denunciante la aclaración del hecho denunciado, como una muestra del
impulso de oficio al que se encuentra obligada. Sin embargo, no siempre tal respuesta del
denunciante es esclarecedora para la Secretaría Técnica, u otras veces pese a que logra
identificar al hecho infractor, no es el único que puede advertir el órgano instructor de la
exposición de los hechos.
Pues en definitiva, el Procedimiento de protección al consumidor, al igual que los
otros procedimientos administrativos, persigue la protección y defensa del interés general que
76
Ibid, pp 297.
50
se satisface a través de la tramitación del procedimiento mismo, por ello el órgano instructor
no puede desconocer u omitir la identificación de la norma presuntamente infringida ni
tampoco puede desconocer su posición calificada para identificar los hechos sobre los que se
discutirá la responsabilidad del denunciado, pese a que no hayan sido especificado como tales
por el denunciante.
77
Baca Oneto, citando a Bullinguer, apunta que el margen de libertad que se deriva para la Administración
Pública cuando su actuación no está completamente predeterminada por una Ley ni puede ser totalmente
revisada por un Tribunal. Baca Oneto, Víctor. “La discrecionalidad de la Administración Pública y la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional Peruano”. En revista: Circulo de Derecho Administrativo. pp 184.
78
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444. LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL.
Artículo 5º.- Objeto o contenido del acto administrativo. (…)
5.4 El contenido debe comprender todas las cuestiones de hecho y derecho planteadas por los administrados,
pudiendo involucrar otras no propuestas por éstos que hayan sido apreciadas de oficio, siempre que otorgue
posibilidad de exponer su posición al administrado y, en su caso, aporten las pruebas a su favor.
79
TEXTO ÚNICO ORDENADO DE LA LEY 27444. LEY DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
GENERAL.
Artículo 198º.- Contenido de la resolución. (…)
198.2 En los procedimientos iniciados a petición del interesado, la resolución será congruente con las peticiones
formuladas por éste, sin que en ningún caso pueda agravar su situación inicial y sin perjuicio de la potestad de la
administración de iniciar de oficio un nuevo procedimiento, si procede.
51
80
El artículo 84° del TUO de la Ley del Procedimiento Administrativo General, establece el deber de la
autoridad administrativa de encauzar de oficio el procedimiento cuando se advierta cualquier error u omisión de
los administrados.
52
“en diciembre de 2016 me enteró por un volante tirado a la puerta de mi casa que mi
difunto esposo (…) tenía una deuda con uds de S/ 21 406.92 soles, cosa que me alarmó
muchísimo ya que revisando mis documentos según consta en carta dirigida a uds, en enero
de 2011 yo les comunico del fallecimiento de mi sr esposo y al mismo tiempo me
pronuncio por el hecho de no haber activado por intermedio de su corredor de seguros
falabella la póliza de desgravamen y solicitar a la aseguradora cancelar la deuda ya que yo
recién he sido informada de tal deuda hace menos de un año por medio de un volante tirado
a mi puerta(…) (sic)”.
81
Monroy Gálvez, Juan. “Temas Procesales”. Lima, Librería Studium S.A. 1987. pp. 222.
54
“la Universidad (le) proporcionó una información falsa para acceder al servicio y con ello
se me está perjudicando (…). Que, en virtud a ello, mediante Carta Notarial N° 3806 de
fecha 5 de octubre de 2016, se le otorgó un plazo de 72 horas al Rector de la Universidad
(…) a fin de que emita el documento resolutivo correspondiente (…). Que, en ese orden, al
no tener respuesta por la parte denunciada, es que con fecha 14 de marzo de 2017 solicite
el inicio del procedimiento de conciliación ante el centro de conciliación (…) a fin de que
el rectorado cumpla con resarcir el daño causado”.
De lo anterior, la Sala interpretó que, si bien la denuncia narró el hecho de haber remitido
una carta notarial a la Universidad denunciada, lo cierto era que la denuncia “tenía como
pretensión que se le imponga una sanción a la denunciada por la falta de idoneidad en
cuanto a la información respecto a la duración del programa ofrecido”.
Con esta exposición de la Sala queda en evidencia que, el criterio que tiene se define
en que la imputación de cargos debe estar dirigida o delimitada solo por el hecho principal
que promovió el interés del denunciante para interponer la denuncia, desconociendo que
existen otros hechos puestos en conocimiento de la Administración que también configuran
presuntos incumplimientos a las normas del Código. Es decir, la Sala identifica un hecho
como principal y otros como irrelevantes en relación al objeto de la pretensión, al considerar
que estos pertenecen a las circunstancias históricas de la situación del hecho controvertido.
Sin embargo, la Sala no puede requerir que la Secretaría Técnica tome como criterio, al
momento de calificar los hechos a imputar, la relevancia del hecho narrado o al que se dirige
dicha narración.
De todo lo expuesto, resulta que esta postura no toma en cuenta que los
Procedimientos de protección al consumidor buscan reparar el bien jurídico vulnerado, por lo
que si bien existe un hecho directamente relacionado con el objeto de la pretensión del
denunciante, lo cierto es que no puede ignorar que a través de la denuncia el Indecopi conozca
otras conductas que implican infracción o contravención a las normas cuyo cumplimiento
garantiza, lo cual le da legitimidad para reestablecer el orden público alterado con las acciones
del proveedor denunciado, pues no se puede proteger solo uno de los derechos del consumidor
y omitir pronunciarse por los demás hechos que también lo agravian. Y es que, finalmente
dicha legitimidad se haya en todos los hechos de la denuncia tanto principales como
secundarios, pues así estos hechos revistan un interés particular también en ellos existe un
interés legítimo de la Administración Pública que la obliga a dirigir a que el procedimiento
culmine con un pronunciamiento sobre todos los hechos denunciados.
56
57
Conclusión
Cuarta. De esta manera, el Principio de Dirección e Impulso de Oficio debe ser el que
guíe la etapa de iniciación del procedimiento e imputación de cargos, siendo claro que este
principio basta para justificar que la Secretaría Técnica impute todos los hechos calificables
como presuntas infracciones al Código de Protección y Defensa del Consumidor, sin que se
afecte el derecho de defensa o al debido procedimiento del denunciado.
58
59
Referencias bibliográficas
EZQUIAGA GANUZAS, FRANCISCO. (2000). “Iura Novit Curia y aplicación judicial del
Derecho”. Valladolid, Editorial Lex Nova,
MONROY GÁLVEZ, JUAN. (1987). “Temas de Proceso Civil”. Lima, Librería Estudium
Ediciones.
61
MONTERO AROCA, J. (1998). “La Prueba en el proceso civil”. Madrid: Civitas, 2da
edición.
PEYRANO, JORGE W., (1978). “El proceso civil. Principios y Fundamentos”, Astrea,
Buenos Aires.
SESIN, DOMINGO. (2006). “El principio del informalismo atenuado y sus consecuencias
prácticas”. En Cuestiones de procedimiento administrativo. Buenos Aires: RAP.
REVISTAS
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jurisprudencia del Tribunal Constitucional Peruano”. En revista: Circulo de
Derecho Administrativo.
MEROI, ANDREA. “Iura Novit Curia y decisión imparcial”. En: Revista Ius et Praxis. Vol.
13. N° 2. 2007.
SOTO KLOSS, E., “Derecho Administrativo Penal, Notas para el estudio de la potestad
sancionadora de la Administración”, en Boletín de Investigaciones, volumen 44-45,
1979-1980.
64
65
Anexos
66
67
ANEXO 1
68
69
70
71
72
73
74
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