Los músicos son los supremos poetas.
O la música es la sublimación de la
poesía. La poesía aspira a convertirse en música, a alcanzar su nivel de
pureza, aquel nivel de perfección transparente. La poesía busca convertirse en
música. Métricas, ritmo, musicalidad, armonía. Sentido. Sensación y
sentimiento. Transmisión de sensaciones, parámetro extrasensorial.
La música es la cúspide de la jerarquía de las bellas artes. Trono. Reina.
Corona. La música es el sentido estético de la profundidad del cosmos, del
temor a los dioses, del amor a los dioses, del coito entre los dioses y las
diosas. La poesía es la evaporación del egoísmo para convertirse en lluvia
recitada e impregnar de belleza al terrenal escaparate de humanos en venta.
Los músicos son poetas sin necesidad de palabras. Con la capacidad de poner
música sobre música. Un instrumento sobre otro, sobre otro, sobre otro. Juntos.
Separados. Coordinados. Independientes. Pero siempre en armonía. Siempre
con precisión, siempre con vida y belleza. De no ser así, no cumple con el
resultado de la suprema poesía. La música es la verdad más absoluta. El
lenguaje que sentimos pero que no podemos descifrar.
La música es la vida de la tinta. Es la inmortalidad del papel. La música es la
máxima aspiración del arte. Pureza y libertad.
La sinfonía desvela la verdad de un mundo paralelo que no han logrado
descifrar aun las letras. La sinfonía es la madre del poema.
No importan los años, los siglos, mientras el papel pueda seguir siendo leído
seguirá cobrando vida.
Frases lindas para un músico, mensajes de motivación y amor
Tócame las teclas que quiero
y crea una pieza nueva
que llene el ambiente y espero
calme mi alma, la conmueva.
Cántame esa bella melodía
me deleito cuando lo haces,
interprétala noche y día,
hoy y mañana, pase lo que pase.
Afina bien tu oído para que sientas
cada vibración de mi corazón,
solo con todo lo que tu inventas
le das a mi vida mucha sazón.
Transpórtame en pentagramas
que de nota en nota vuele
y que en toda esa gama
sienta tu aliento que me sostiene.
Invierte acordes pero armoniza
con tus palabras grandes verdades
y en pocos fraseos sintetiza
la música que fluye a caudales.
Declárame en que tiempo vas,
y cuantos compases durarás,
y a tí me acoplaré no más,
y por siempre tu me amarás.
por Mery Bracho
Este poema va dedicado a todos los que lo lean y sobre todo a los
músicos.
Vives por tocar tu guitarra,
Hacer esas cuerdas temblar,
Y sembrar en esas caras,
Esos acordes que acabas de inventar.
Tu palabra, es la mía,
La de todos al cantar,
Canta, quita tu agonía,
Haznos a todos temblar.
Rompe la cadena rutinaria,
Ese orden y monotonía,
Haz que nos sintamos libres,
Haz que saltemos de alegría.
Tus cantos dan esperanza,
Solo tienes que escuchar,
Cantan, gritan, lloran, saltan
No les hagas esperar.
Sal al escenario,
Empieza a saludar,
Levanta los dos puños,
Pues te van a ensalzar.
Cuélgate la guitarra,
Empieza a tocar,
Ese primer acorde,
Tiene que sonar.
La gente se mueve,
Gritan con locura,
El barullo te envuelve,
Te llena de ternura.
Empieza la lucha,
Todos a tocar,
La gente te escucha,
Les haces vibrar.
En medio de la canción,
Observas tus seguidores,
Saltos, gritos, emoción,
No tienes competidores.
Finaliza la función,
Todos te quieren tocar,
Tú les das la ocasión,
Pero no te puedes quedar.
No dejes que la fama,
Corroa tu pureza.
No dejes que la gloria,
Te cambie por riquezas.