Desmitificando la Astrología Precesional
Desmitificando la Astrología Precesional
1
Cuando el Sol pasó a Aries por precesión, vino la idolatría al “pueblo
elegido” y empezó éste a adorar al “Toro” o becerro de oro; abandonando, por
consiguiente, “Egipto” y llevando su fe hacia el “cordero” o “carnero” que
entonces fue sacrificado. Pero en armonía con el símbolo esotérico de Libra, la
“balanza de la justicia” que es el opuesto de Aries, volverá otra vez como juez…
…Durante los 2.000 años que han transcurrido desde que el equinoccio
entró dentro de la órbita de Piscis, los peces, los ritos religiosos requirieron que
los hombres se ungieran a sí mismos con las “aguas de Piscis” a la puerta de la
iglesia, siendo realizado el servicio por un sacerdote que se tocaba la cabeza con
una prenda parecida a la “cabeza de un pez” y se les mandaba que se abstuvieran
de comer carne en épocas determinadas, pidiéndoles que “comieran pescado en
su lugar”. También se les enseñaba que “adorasen una virgen inmaculada por
Virgo es el signo opuesto al de Piscis”…1
Ante tanta osadía uno se queda sin palabras. Al parecer, los esotéricos
no necesitan de las comprobaciones bibliográficas, ni de las arqueológicas,
para justificar sus afirmaciones. Seguidor de las doctrinas orientales y de
Helena Blavatsky, Heindel utiliza “lo espiritual” como un comodín capaz de
dar cuenta de cualquier ocurrencia. Y, ciertamente, la intuición es muy
superior a la razón, y la sabiduría al conocimiento. Pero siempre necesita del
contraste:
1
Max Heindel. Astrología Científica Simplificada. La Fraternidad Rosacruz. Editorial Kier, S. A. Buenos
Aires, 1976. Págs. 197-198.
2
Antoni Gaudí. Manuscritos, artículos, conversaciones y dibujos. Colección de Arquitectura. 6.
Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de la Región de Murcia. Consejería de
Educación y Cultura de la Región de Murcia. “La Caixa”. Murcia, 2002. Pág. 93.
2
York), cuya pieza estrella era Aquarius, que alcanzó los puestos más altos en
las listas de ventas. Más tarde vendría la película, así que, “la Era de
Acuario”, aquella en la que la fraternidad universal pacificaría el mundo
definitivamente, se hizo conocida en todo el mundo occidental, junto al
“horóscopo diario o semanal”, al que todo el mundo tuvo acceso con los
“astroflash” de Barbault y posteriormente la llegada de las computadoras
personales. Fueron años dorados para algunos astrólogos como Cristoff, un
superventas que dio la campanada con Astrología precesional. Buenos Aires,
1969; La gran catástrofe de 1983. ¿Se encamina la Tierra hacia su fin?
Barcelona, 1979; El destino de la humanidad. Razones para el apocalipsis.
El porqué de la gran catástrofe de 1983 (Barcelona, 1981).
4
Boris Cristoff y el astrólogo de Barcelona
Juan Estadella, en Montevideo. Año 2006
3
Diario EL PAÍS, 5 enero 2017. Obituario.
5
permite comprimir todo el conocimiento, gracias a lo cual resolví el enigma
del Eterno Retorno. Y el tercer método elegido para esta ocasión es mi
Eclipsología, basada en los eclipses totales, cuyo cono de sombra indica
zona de catástrofes por las naciones donde pasa hasta tres años después.4
4
Boris Cristoff. Congreso Astrología Barcelona 2002. Ponencias.
6
orden que siguen estos 12 signos. De ahí que la ambición por encontrar el
aludido orden de la Historia no aparezca como algo utópico.5
Los tres únicos astrólogos que aparecerán citados en este ejercicio serán
Boris Cristoff, André Barbault y Oskar Adler…7
5
Joan Marimón Padrosa. Historia del arte a través de la astrología. Anthropos. Editorial del
Hombre. Contraportada. Barcelona, 1985.
6
Carles Parellada i Sanrama. Precesión e Historia Mundial. La Ley Periódica de la Historia:
Análisis y demostración. Editorial Académica Española. Saarbrücken, 2013. Contraportada.
7
Marimón Padrosa, obra citada. Pág. 27.
7
El tema de la precesión de los equinoccios, aunque sin ser
comprendido, se ha convertido en un factor de mundología popular debido
a la famosa “era de Acuario”, creación mítica fruto de los tiempos. La
creencia, casi universalmente expandida, de que estamos entrando o estamos
a punto de entrar en la era de Acuario, se basa en el sentimiento de que se
trata de una verdad establecida, consagrada por una larga tradición. Vamos
a ver que esto se halla muy lejos de ser así, no procediendo este tema, que
ha llegado hasta nosotros laboriosa y tardíamente, más que una especulación
profética de fecha reciente.8
Si esto parece poco, vayamos a ver qué nos dice al respecto quien
literalmente se dejó la vista en decenas de bibliotecas españolas y nos legó
la bibliografía astrológica más extensa realizada en el siglo XX:
8
André Barbault. Astrología Mundial. El Gran Desequilibrio Planetario De 1982-1983. La
Previsión Histórica A Través Del Conocimiento De Los Ritmos Del Cosmos. Visión Libros.
Barcelona, 1981. Pág. 195.
9
Ídem nota anterior, pág. 208.
8
observaciones mucho más precisas que las que había en la supuesta era
táurica. Porque no es fácil hallar un lugar donde, situado el observador en A
vea al Sol salir por B, y situado en B lo vea ponerse por A, que es el modo
de medir el punto exacto del equinoccio.
La era Aries habría sido, según esto, hasta el -2.000, y la era Tauro
sería hasta el -4000. Pero las primeras ciudades provienen de hacia el -7.000,
con la agricultura, y es como máximo en estas fechas y con vida urbana
cuando se pudo desarrollar el sistema equinoccial. Y hay que tener en cuenta
que, aunque se empezara la agricultura de cereales en este tiempo (-6.700
Jarmo) ello no significa que de inmediato se calculara la duración y
aplicación del año solar para siembras y demás, sino que llevaría mucho
tiempo el perfeccionarlo, pues es para la siembra y su momento para cuando
hace falta el conocer bien la estación y momento de siembra.10
10
Demetrio Santos. Diario. 1 julio 1993. Editado por la Sociedad Española de Astrología, 2015-
2020.
11
Carta personal a Faustino Rodríguez, escrita en Villagarcía de Arousa el 3 de febrero de 1990.
9
actualizado de “campo zodiacal” y “aspectos”, que son la base del entramado
astrológico. ¿Podría la Astrología escapar a lo que se exige al resto de
ciencias naturales? Mucho nos tememos que eso no es deseable ni admisible
en absoluto:
Así pues, esta teoría nos permite ir más allá de simples especulaciones
simbólicas u opiniones subjetivas. El campo zodiacal causado por el giro de
la Tierra sobre sí misma no es otro que el de las Casas y ángulos, uno de los
factores indispensable de cualquier horóscopo. Sobre los ángulos, la única
discusión posible es la diferencia entre los astronómicos (matemáticos) y los
influenciales (fotoeclípticos), algo que ya Ptolomeo insinúa con su doctrina
del anímodar (por eso el Libro conplido sugiere “enderezar” 5º por término
medio el grado saliente, hacia atrás). El resto de las Casas depende del gusto
del usuario, y, como se sabe, hay diversos sistemas (Placidus,
Regiomontano, Koch, Casas iguales, fotoeclípticas, etc.).
Sobre lo que no hay duda es que el giro diario de la Tierra causa el
ciclo climático de los cuatro cuadrantes, con distintos ambientes y
temperaturas. Los antiguos daban mucha importancia al cambio de
“temperatura” de mediodía y medianoche, y no se referían con ello a lo que
marca el termómetro (que aún no existía), sino al cambio de “temperamento”
del medio, término del que deriva etimológicamente “temperatura”. Vemos
aún más claro el concepto en la medicina hipocrática, donde el paso del Sol
por los ángulos, y especialmente por el FC (medianoche), en los que se
observó la preferencia del agravamiento o resolución las enfermedades o
12
Se refiere a ello considerando un sistema formado por subconjuntos y superconjuntos, lo que
implica que, en vez de una, haya varias oscilaciones, armónicas de la principal o de resonancia.
13
Demetrio Santos Santos. Investigaciones sobre Astrología. Editora Nacional. Madrid, 1978.
Págs. 61-62.
10
flaquezas del cuerpo, a veces con resultados fatales (los mismos sacerdotes
comprobaron que las horas de los fallecimientos no se distribuyen al azar).
Por otro lado, el giro de la Tierra alrededor del Sol causa el ciclo de
las estaciones; cuatro (cuadrantes) en latitudes medias (templadas), y dos en
las tropicales, la estación seca y la de las lluvias. Vemos así la importancia
del fenómeno de la resonancia según la latitud. Pero, podemos preguntarnos:
¿por qué es tan potente en el año (ciclo estacional) el Zodíaco de signos?
Ciertamente, las Casas nos dan doce horas, que al duplicarlas se convierten
en las 24 de nuestros horarios civiles (las “horas planetarias” de los
babilonios, como es sabido, eran desiguales). Pero los 12 Signos del año
(meses) son mucho más evidentes, al ser reforzada la división en doce partes
(armónico T/12), muy alejado del fundamental T = 1, por el hecho de la
reunión mensual de la Luna con el Sol (12 meses lunares y fracción en un
año), que es una secuencia con repercusiones físicas, y también por el hecho
de que Júpiter se reúne con el Sol cada año en el Signo siguiente al del que
lo hizo en el año anterior. Esta es la potencia del Zodíaco de 12 signos
iguales. Así que podemos preguntarnos con motivo: ¿produce el giróscopo
terrestre y su cono de precesión un tercer campo zodiacal, lo cual daría la
razón a los precesionalistas, con sus 12 Eras?
Menos mal, porque ahora casi que nos entra la risa. Tenemos un
ejemplar de segunda mano escrito por Boris, publicado en España en 1979,
que lleva el título de La gran catástrofe de 1983. ¿Se encamina la Tierra
hacia su fin? Contiene escritos a mano varios apuntes de su propietaria
original (es letra temblorosa, de mujer entrada en años). Uno de ellos dice:
“¡Se podía haber callado el Sr. Boris Cristoff! ¡Qué cara! El libro lo escribió
en el 79 y se equivocó en todo.” Para reclamo de ingenuos ávidos de flipar
en colorines y editores necesitados de ventas, este libro, publicado por la
misma editorial que el anterior, anunciaba en la contraportada: “¡Un libro
14
Boris Cristoff. El destino de la humanidad. Razones para el apocalipsis. El porqué de la gran
catástrofe de 1983. Ediciones Martínez Roca, S. A. Barcelona, 1981. Pág. 30.
11
apocalíptico! La elaboración de una teoría que predice la catástrofe mundial
que se registrará en 1983. La superconjunción de los planetas en la que la
actividad del Sol será excepcional y se producirán terremotos de
proporciones devastadoras.” ¡Nada más y nada menos! Un verdadero
maestro en la venta de humo. Dios los cría y ellos se juntan (autor y editor).
Porque, de la importancia suprema de la precesión, pasa en esta
contraportada a la de la “superconjunción” como factor determinante, a
capricho de conveniencia.
En todas sus obras Cristoff muestra unas mal digeridas enseñanzas
tomadas de André Barbault, sus propios métodos de direccionar un tema
astral y las omnipresentes eras precesionales, de las que, por supuesto, es
capaz de corregir incluso los cálculos de los propios astrónomos:
15
Ídem nota anterior.
12
Cada precesión completa contiene más de 1.300 ondulaciones
13
sobre el abultamiento ecuatorial de nuestro planeta. Esta influencia, ligada al
ciclo de retrogradación de los Nodos lunares, con un período de 18,6 años,
hace que ese cono de precesión se ondule hacia dentro y hacia fuera del
círculo perfecto, describiendo una figura muy parecida al molde para hacer
ciertas pastas. Este movimiento extra se conoce en astronomía como
“nutación” (por su relación con los Nodos). En una precesión completa se
producen más de 1.300 ondulaciones completas.
Después de considerar todo esto ya estamos en condiciones ventajosas
para volver a hacernos la pregunta: ¿genera el movimiento de precesión un
campo zodiacal, al igual que el giro diario y el anual de la Tierra? Pues en
principio no lo hemos de descartar, y menos cuando es uno de los factores
que tiene en cuenta la teoría de Milankovitch para interpretar la cronología
de las grandes eras climáticas de nuestro planeta, en combinación con la
variación de la inclinación del eje de giro terrestre respecto al plano eclíptico
(entre 21º39´ y 24º 36´, el valor medio actual es de 23º27´, con las
variaciones debidas a la nutación en el ciclo de 18,6 años), con T ≈ 40.000
años; y el de variación de la excentricidad de la órbita terrestre, con T ≈
92.000. Con toda probabilidad, la mezcla de todos estos factores simultáneos
debe enmascarar ese campo zodiacal precesional hasta hacerlo irreconocible,
porque no hay ciclo climático conocido de T = 21.000 años ni de sus
armónicos cercanos a la resonancia. Y si físicamente no hay constancia,
simbólicamente (es decir, en planos más elevados) difícilmente podremos
hallar correspondencias en un mundo jerarquizado en niveles donde todo está
interrelacionado.
Es por ello que la astrología dirigió su mirada hacia el movimiento
planetario como influjo principal, dando lugar a la doctrina de las
conjunciones y aspectos, y en especial, en materia de asuntos mundanos
(socio-políticos, culturas, civilizaciones, imperios), a las “grandes
conjunciones”. Precisamente el que los precesionalistas, siempre tan
livianos, pasaron por alto.
14
cósmicos y radiación dura y blanda sobre nuestro planeta, con múltiples
repercusiones de todo tipo, en el corto y en el largo plazo.
A este respecto, los antiguos concedieron una importancia capital a
Júpiter y Saturno, los planetas de mayor tamaño del Sistema Solar (el
primero, además, el de mayor masa), que ocupan una posición central. Por
lo cual debemos admitir en ellos un mayor peso influencial respecto de sus
compañeros de viaje.
Partiendo de una primera conjunción en 0º A, por ejemplo (máximo
efecto gravitatorio), al cabo de aproximadamente 20 años vuelven a reunirse
en el cielo, pero a 243º de distancia de la anterior conjunción, cerca de 3º I;
transcurridos 20 años más su reunión se repetirá a otros 243º más allá (6º E).
Al cabo de 60 años (en realidad el cálculo del promedio indica que deberán
transcurrir 58,2 años), la tercera conjunción será visible 243º más allá de
donde se produjo la segunda, por tanto, a unos 9º A (243 x 3 = 729º, es decir,
dos vueltas completas de 360º + 9º), por tanto, cercana a la primera de las
conjunciones mencionadas.
Dado que el avance ha sido de 8,93º, en unos 60 años (valor promedio
exacto 58,2), el tiempo que se requiere para que se produzca una conjunción
Júpiter-Saturno en el mismo grado del Zodíaco es de (360/8,93) x 58,2 =
2346,25 años, lo que nos da un ciclo astronómico candidato a poseer un
notable peso influencial sobre los ecosistemas terrestres de un valor próximo
a los 2400 años. Este es el ciclo de primer orden de conjunciones V-W.
Si consideramos equivalentes las tres conjunciones del primer ciclo de
60 años tenemos que aproximadamente cada 2.400/3 = 800 años se repite
una de ellas en un mismo grado del Zodíaco; este es el período del ciclo de
segundo orden V-W, y 60 años el de tercer orden.
Estos ciclos fueron empleados en la Edad Media para tratar de explicar
los tiempos y la duración de las culturas y de las dinastías por los árabes.
Podríamos citar diversos autores, pero como todos dicen lo mismo, veámoslo
en Ibn Jaldún, un notable historiador tunecino del siglo XIII de origen
sevillano, cuya importante obra ha llegado hasta nosotros:
15
que toca inmediatamente al último signo del trígono en el que se había
presentado primero. Tales son las conjunciones de los dos planetas
superiores. Se les especifica en tres clases: grandes conjunciones,
pequeñas y medianas. La grande conjunción es el retorno simultáneo de
los dos planetas superiores al mismo grado (de un mismo signo) del
zodíaco (lo cual ocurre) a la expiración de novecientos sesenta años. La
mediana conjunción es la reunión de dichos planetas en cada trígono, lo
cual sucede doce veces (seguidas) en el espacio de doscientos cuarenta
años, luego se produce en otro trígono. La pequeña conjunción se origina
cuando los propios planetas, después de estarse reunidos en un mismo
signo, se muestran juntos veinte años más tarde, en otro signo en trino
diestro, y en el mismo grado y minuto que en el signo precedente. Así, por
ejemplo, si la conjunción ocurre en el primer minuto de Aries, veinte años
más tarde ocurrirá en el primer minuto de Sagitario, y, al cabo de otra
veintena de años, se efectuará en el primer minuto del León. Todos estos
signos son de naturaleza ígnea. He aquí en qué consiste la pequeña
conjunción. Sesenta años más tarde, se reitera en el primer minuto de
Aries. Eso se llama la revolución, o el retorno de la conjunción. Después
de la expiración de doscientos cuarenta años, la conjunción no se efectúa
ya en los signos ígneos, sino en los signos térreos, porque éstos están
colocados inmediatamente después de los ígneos. Esta es la mediana
conjunción. Las conjunciones van en seguida a operar en los signos aéreos,
luego en los signos ácueos; seguidamente, al cabo de novecientos sesenta
años, reaparecen en el primer (minuto) de Aries. Esta es la grande
conjunción. Ella indica el acontecimiento de grandes cosas, tales como el
cambio de imperios o de dinastías, y el traslado de la soberanía de un
pueblo a otro. La conjunción mediana anuncia la aparición de
conquistadores y de aspirantes a la soberanía. La pequeña presagia el
surgimiento de rebeldes, de fundadores de sectas y la devastación de las
ciudades o de su progreso16…
16
Ibn Jaldún. Introducción a la historia universal (Al-Muqaddimah). Estudio preliminar,
revisión y apéndices de Elías Trabulse. Capítulo LIII, págs. 592-593. Fondo de Cultura
Económico. México, D.F. 1997.
17
Existe versión castellana de esta obra en Alianza Editorial. En francés, puede
consultarse Le secret du monde. Traduction et notes d’Alain Segonds. Gallimard, 1993.
16
aspecto de oposición18, (tal como vemos en los brazos de las áreas ciclónicas
de la atmósfera o de las galaxias espirales), dado que afecta principalmente
a los armónicos 1 y 2 (curva de resonancia):
3T = 2.400 años
2T = 1.592 “
T = 796 “ (genéricamente 800)
T/2 = 398 “ ( “ 400)
T/3 = 266 “
El armónico 3T de 2.400 años se acopla con el C-2.400, por lo que
físicamente ha de evidenciarse por encima del resto.
Veamos a continuación si hay posibilidad de relacionar este ciclo
astronómico, inductor potencial de resonancias terrestres con los ciclos
climáticos, tal como los conocemos hoy.
Los estudios de los climatólogos nos informan de las siguientes
secuencias climáticas sobre la Tierra (en tiempos geológicos relativamente
recientes):
-8.000 a -5.000: período boreal.
-5.000 a -3.000: período atlántico.
-3.000 a -500: período sub-boreal.
Entre -800 y -400 el clima se suavizó. Suele tomarse -500 como
hipotético mojón temporal para el inicio de nuestro actual período climático,
el subatlántico. Durante los últimos 2.500 años ha habido en nuestro planeta
cierta continuidad climática, es decir, de los patrones de la circulación
general de la atmósfera. Por eso, los climatólogos sospechan que nos
encontramos ahora en el umbral de un nuevo período, dado que 2500 años,
aproximadamente, es un número adecuado para tratar con estos ciclos (véase
la secuencia anterior).
Ahora hemos de tener en cuenta que no todos los puntos del Zodíaco
tienen idéntico peso influencial, por lo que para el inicio del C-800
deberemos seleccionar el o los de mayor criticidad; salta a la vista que 0º A
y 0º G resultan privilegiados en el círculo zodiacal desde el punto de vista
físico, como vemos en el caso de las mareas equinocciales y los trastornos
meteorológicos que vienen parejos al paso del Sol y de la Luna por ellos (no
en vano son los puntos de corte del Ecuador Celeste con la Eclíptica).
Veamos por tanto dónde recayeron las conjunciones Júpiter-Saturno
cercanas a los puntos equinocciales durante el período subatlántico (entre -
500 y nuestros días19):
18
Consultar a este respecto las obras de Demetrio Santos Astrología teórica. Ecuaciones
fundamentales. Madrid 1985, reedición en Zamora 2003 y Astrología teórica II. Helicoides.
Zamora, 2006.
19
Cálculos realizados con el programa CPA Kepler de Miguel García Ferrández.
17
16-10- (-463): VqW 5º G (genéricamente -400). Inicio de C-800 y 2400
21-5- (-7): VqW 19º L “ 0, inicio de nuestra Era.
5-10-392: VqW 12º G “ 400. Inicio de C-800
13-2- 789: VqW 15º L “ 800
8-11-1186: VqW 12º G “ 1.200. Inicio de C-800
2-5-1583: VqW 20º L “ 1.600
31-12-1980: VqW 9º G “ 2.000. Inicio de C-800 y 2400
18
Tema hipotético de Jesús de Nazaret. 1 marzo (-7). 5:26 horas. Belén
19
Sin embargo, Cristoff tuvo a su alcance otra manera de contemplar el
desarrollo de las “eras”, la dinámica de los aspectos. Al fin y al cabo, el
Zodíaco parte de un origen (conjunción), tiene un punto opuesto (oposición)
y se divide en cuatro cuadrantes con dos cuadraturas. Posee cuatro signos
cardinales de cambio, cuatro signos fijos de estabilidad (sextiles y trígonos)
y cuatro signos mutables o dobles de preparación para el cambio. Parece
mentira, porque conociendo a André Barbault podría haber considerado lo
que éste expone repetidamente en sus obras:
q w1 e1 r1 t1 u1 i1 w1 p w2 i2 u2 t2 r2 e2 w2 q
A modo de epílogo
En todo caso, el esoterismo es la vía fácil del conocimiento. Hay esotéricos en
todas las materias, en política (aplicación de teorías a lo social, que no se han
comprobado), en religión y en ciencia, medicina, etc. Esto es lo fácil y sencillo,
y producto de mentes de nivel suboficial o medio, donde no hay más que dejar
rodar unas leyes no comprobadas hasta su final (los médicos en una gran parte
aplican la rutina de lo que han descubierto los verdaderos médicos). Los indios
en esto y sus teorías solamente indican su incultura y falta de esfuerzo.
Efectivamente, hay individuos notables, como en cualquier otro lugar, pero su
tendencia al esoterismo es paralela a su vagancia en el pensamiento, y lo único
que se muestra es miseria y falta de trabajo intenso y descubrimientos reales.21
21
Demetrio Santos. Diario. 27 mayo 1994.
21
Es significativo que quienes relacionan la Historia con la precesión
provengan del campo esotérico y no directamente del astrológico, porque ni
siquiera en las numerosas obras existentes en las bibliotecas españolas, que
guardan el tesoro cultural traído por los árabes (procedente de Egipto, la
India y Bizancio), se encuentra una sola referencia al influjo precesional. Ni
Abumassar, ni Messahallah, ni Al-Kindi, ni Abenragel, ni Ibn Ezra, ni
tampoco Platón en el Timeo, y, por supuesto, Ptolomeo en el Tetrabiblos, y
muchos otros, hacen referencia alguna a la precesión, y menos aún a su
relación con los desarrollos de religiones, culturas e imperios. Y, por
supuesto, los autores europeos posteriores que bebieron de estas fuentes
(como los españoles Juan de Sevilla, Pedro Ciruelo, Esteban Casellas,
Francisco Navarro, Antonio Gonzalo Serrano, y un largo etc.).
Ahora bien, ¿ha podido llegar hasta los esotéricos actuales alguna
noticia de la gran importancia “oculta” de la precesión? Mucho nos
extrañaría, pero tampoco hay que descartarlo. Porque David Ulansey, en su
obra The origins of the Mithraic Mysteries. Cosmology and Salvation in the
Ancient World (1989), interpreta de un modo muy minucioso la conocida
tauroctonía de Mithra como un mapa celeste, y argumenta del mismo modo
que un grupo de “iniciados” en esos misterios pudo haber conocido el
fenómeno de la precesión. Con lo que el “dios” capaz de mover el eje del
mundo como una peonza sería el más poderoso, por lo cual lo habrían
adorado en secreto en el riguroso secreto de los mitreos primitivos:
22
cuando los equinoccios tenían lugar en Tauro y Escorpio, no en Aries y
Libra.22
Para resumirlo brevemente, un grupo de intelectuales amantes del
estoicismo en Tarso [donde también nació San Pablo], la capital de Cilicia,
interesados en la tradición estoica concerniente a la astrología, la religión
astral y los ciclos astronómicos aprendidos del descubrimiento de Hiparco
de la precesión de los equinoccios, especularon sobre la existencia de una
nueva divinidad responsable de este nuevo fenómeno, una divinidad capaz
de mover la estructura del cosmos entero y, por tanto, de inmenso poder.
Al modo típico estoico, personificaron entonces este nuevo ser cósmico en
la forma de su propio dios nativo, Perseo, héroe tanto de Tarso como de
los cielos (debido a ser también una constelación). El hecho de que un muy
apropiado símbolo para la precesión sería la muerte de un toro (debido a
que la última constelación del equinoccio de primavera había sido, de
acuerdo con el descubrimiento de Hiparco, Tauro) fue combinado
entonces con el hecho de que la constelación de Perseo se halla justo
encima de Tauro, produciendo la imagen del toro que lo está matando el
héroe desde esa posición. Esta imagen significaba el tremendo poder del
dios, que era capaz de finalizar la Era de Tauro moviendo el universo
entero de tal modo que el equinoccio de primavera ocurriera fuera de la
constelación de Tauro. La elección del símbolo de la muerte de un toro
para representar la precesión fue facilitada por el hecho de emblema
tradicional de la ciudad de Tarso, que dibujaba la matanza del toro. Una
vez se unió la imagen central de la matanza del toro, las otras
constelaciones que subyacían en el ecuador celeste cuando el equinoccio
de primavera se producía en Tauro se fueron añadiendo para mostrar que
el dios tenía un poder no sólo sobre la posición de los equinoccios, sino
también sobre la posición del ecuador por entero...23
22
David Ulansey. Pág. 51. The origins of the Mithraic Mysteries. Cosmology and Salvation in
the Ancient World. Oxford University Press. New York. Oxford. 1989.
23
Ídem, págs. 93-94.
23