Abordaje de conductas disruptivas Antonio Sánchez
ANÁLISIS CONDUCTUAL E INTERVENCIÓN
1. Determina qué factores de riesgo y de protección detectas.
Como factores de riesgo, en primer lugar el haber acudido en dos ocasiones a la
Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil durante su infancia nos dice de las dificultades que
este chico ha tenido. En el día a día se pueden observar las rabietas, las reacciones exageradas
o la agresividad con el resto de compañeros.
Otro factor de riesgo es el ser un inmigrante ya que su madre se ha tenido que
ausentar contando él apenas un año y medio de vida, con lo que supone eso de ruptura,
aunque sea de modo temporal, del apego con su madre principalmente en esa etapa de la vida.
Pese a ser evaluado con buenas capacidades a los ocho años de edad persiste su
agresividad lo que dificulta la convivencia y el aprendizaje. Ante las dificultades vuelve a
intervenir el servicio de psiquiatría. Se va normalizando este tipo de intervención, con lo cual
se corre el riesgo de que Samuel vea esto como un hábito.
Ante la falta de estudio se le imponen tareas extraescolares para hacer los deberes, lo
que supone generar más enfado en Samuel y tampoco acaba completando todas las tareas.
Esto provoca conflicto con la madre y la intervención del padre poniéndole más tareas.
No hay distinción entre semana y fin de semana. Sólo predomina lo escolar. Los padres
se turnan para descansar entre semana y fin de semana pero el niño sigue siempre en la
misma dinámica de estudio y esfuerzo, bien sea con uno o con otro.
Como su actitud ante el estudio no es buena corre el riesgo de repetir 6º curso de EPO.
Como factores de protección observo la preocupación de la familia por su salud
mental y por ello acuden a especialistas médicos. No niegan lo evidente ni miran para otro
lado obviando la situación con Samuel, tratan de apoyarse en agentes externos para encontrar
una solución.
Los padres, sobre todo la madre, acuden a las citas con la tutora y siguen sus
orientaciones. El Centro Educativo también trata de prestar ayuda y lo hace desde el
Departamento de Orientación en la que se valora su nivel intelectual como normal alto, esto es
un punto fuerte de Samuel.
Ante las dificultades en la conducta acuden a la consulta médica en la que optan por
medicar a Samuel con el fin de poder estabilizar sus arranques impulsivos y su actitud agresiva.
Este acto indica la preocupación por el hijo y las ganas de que esté bien. Los padres, ante los
malos resultados académicos tratan de buscar soluciones con clases particulares y turnándose
los dos para ayudar en la tarea de su hijo. En este punto está viendo que los dos están de
acuerdo en que debe esforzarse más en el estudio.
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Al finalizar 5º Curso se ve una mejoría en Samuel y se decide retirar la medicación
durante el verano con el fin de poder evaluar al principio de curso si esto ayuda a estar más
centrado. Desde el Colegio siguen prestando la ayuda a través de la Orientadora Educativa.
2. Registro conductual
En primer lugar mantendría una entrevista de cambio con el alumno y la persona más
influyente para él, con la que más empatía tenga. Puede ser interesante hacerlo con la técnica
de las dos puertas, dándole a elegir entrar por la puerta de las cosas que le producen control o
la puerta de las cosas que le producen descontrol. Desde esta dinámica se potenciaría el
diálogo con la obtención de datos de su propia cosecha, cómo se ve él.
Para el profesorado, voy a utilizar el que se ha creado, junto con el Equipo de Conducta,
para un niño que se está mostrando agresivo en el aula. Se trata de un cuestionario de google
form en el que el profesorado podrá reflejar la conducta del alumno en el mismo momento. La
ventaja de este tipo de formularios es que nos permite una recogida de datos instantánea para
evaluar la conducta e incluso con gráficos que se pueden utilizar luego con el alumno para
evaluar su comportamiento.
El enlace es el siguiente [Link]
EleEP3jgUwgACAH6WniSfG3DV5WTYQXw/viewform?vc=0&c=0&w=1&flr=0
Con los padres mantendría entrevistas periódicas en las que pudieran referenciar el
comportamiento de su hijo y también para poder conversar sobre la educación de su hijo.
Facilitando un espacio en el que los dos actúen al mismo tiempo, piensen juntos y puedan
escucharse uno al otro.
3. ¿Qué aspectos reflejarías en un plan de intervención para atenuar o erradicar las
conductas-problema?
Trataría de abordar la situación desde el apego, ya que podría estar dañado el niño
durante ese corto pero intenso periodo en la más temprana infancia en el que fue cuidado por
su hermana, ni su madre ni su padre pudieron estar para hacerlo. Por ello creo que padece de
un apego desorganizado y trataría de fomentar:
El reconocimiento a sus miedos y su dolor, manifestado en esas rabietas e insultos
mediante la contención física y emocional. Habrá que llegar hasta el fondo de su nivel
emocional para saber cómo se encuentra.
Seguir manteniendo la red de apoyo generada entre la familia, el Colegio y Sanidad.
Tareas de acuerdo a su edad y ritmo, apenas aparece el juego y menos con sus padres.
Sólo ve en ellos rigidez.
Comunicar lo valioso que ayudó a superar diferentes momentos, como por ejemplo
que dejara la medicación tras su buen comportamiento.
Comunicar a Samuel que le aceptamos y le queremos como él es, pero no a ciertas
conductas que le dañan a él y a los demás.
No debemos tomarnos como algo personal sus reacciones, probablemente ni él mismo
sabe por qué reacciona así.
Cuidar el tono de voz para rebajar su agresividad: suaves, tranquilos y firmes.
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Ayudarle a tolerar su frustración y rebajar el estrés.
En las concesiones que le hagamos dejar claro que son por empatizar con él y nunca
porque ejerza su poder sobre nosotros.
Guiarle pero también permitir que tome decisiones, aunque sepamos que pueden ser
equivocadas.
4. ¿De qué manera tratarías de fomentar la resiliencia en el aula de este niño (nivel
grupal) y en el propio caso a nivel individual?
A nivel grupal hay que tratar de crear un ambiente estructurado, recordamos que lo
hemos valorado como desorganizado, así de este modo podrá contralar más los momentos, los
espacios y los tiempos de participación. Este ambiente reforzará el apego seguro, una
estructura en la que poder volver cuando se pueda entrever una rabieta, un insulto…
Desde ese primer nivel de actuación será más fácil que Samuel pueda comenzar a
establecer vínculos en los que estar más seguro, tanto con iguales como con sus propios
profesores. Todo esto con el fin de poder resaltar todas aquellas acciones que él vaya haciendo
bien y en las que vaya progresando, esto es, afianzar su éxito en las acciones.
Debemos fomentar su participación en el juego. Por lo analizado es un niño que
apenas juega, que no se divierte y siempre está relacionado, lo que hace, con lo académico.
Esas actividades lúdicas deben ser compartidas también con sus padres y su hermana.
En el aula fijarnos con qué alumnos interacciona más, cual es su grupo de iguales o
amigos. Esto nos dará información sobre sus intereses, el porqué está con unos niños y no con
otros.
Las normas tienen que estar presentes y claras. No necesita de rigidez o que puedan
ser muy estrictas, pero sí necesita conocerlas, entenderlas y saber las consecuencias de su
incumplimiento. Es importante la escucha, debemos ser un modelo de comportamiento en el
que sea escuchado sin necesidad de llamar la atención con rabietas o de otros modos. De esta
manera estaremos estableciendo una adaptación social notoria respecto a sus inicios.
Por último, a nivel grupal, es muy interesante poder realizar trabajo sobre las
emociones para que empaticen los unos con los otros. Se trata de descubrir cómo son a través
de lo que sienten y de cómo lo transmiten. Esto facilita también la aceptación de todos los
medios de la clase y permite que se conozcan más entre ellos.
A nivel individual es interesante conocer al niño y saber lo que puede estar
demandando. Tendemos a enjuiciar a este tipo de alumnado y poco a poco queda relegado en
el aula o su demanda de interés crece exponencialmente. Para ello debemos conocerle para
poder exigirle acorde a lo que pueda aportar, evitando así frustraciones. A nivel académico no
presenta dificultades pero le falta motivación, hay que proporcionarle herramientas para que
esté motivado.
Observaremos si poco a poco se puede ir quedando solo haciendo la tarea, sin labores
de control y supervisión; si la reacción ante la norma sigue siendo la misma antes de tomar una
medida como la de la estructurar la clase, por ejemplo, y después de nuestra propuesta.
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Nos debemos preguntar si la enseñanza que está recibiendo es acorde con su edad,
quizá está teniendo mucha responsabilidad en el cumplimiento de tareas, estudio incluso
extraescolar… y poca diversión y juego. No olvidemos que es un niño.
Además de la educación emocional es importante la educación en valores por lo que
habrá que mostrarle cómo ser asertivo, la resolución de conflictos basada en el respeto,
tolerancia a la frustración, saber decir gracias y recibir esas gracias también, pedir ayuda…
Creo que planteando estas acciones podremos fomentar un clima en el que Samuel
pueda ir creciendo interiormente puesto que estaríamos dando una respuesta de forma
integral (cuerpo y mente) propia de la Escuela Resiliente.