Adolescencia.
Las marcas en el cuerpo
Susana E. Quiroga, Marta P.Vega, Mabel N. Belçaguy y Alicia Farro
Introducción: El juego “Tumberos", es un desafío q mide el grado de
resistencia ante el dolor. Sucede en escuelas de barrios carenciados, con
chicos entre 9 y 12 años. Se efectúan entre sí, cortes y raspones con las uñas
o navajas, imitando a los presidiarios de la serie de tv; miden los cortes con
una regla: el q tiene el más largo "es el más valiente" o "el más macho".
En juego, “el abecedario", hay q decir palabras con la letra q toca, el q se
demora recibe un tajo más grande, y el q se equivoca una golpiza.
Una moda entre adolescentes de estratos socio-económicos altos, es grabar
en su piel las iniciales de sus parejas con cabezas de fósforos, clavos o
biromes. Se raspan la piel hasta quitar capas superficiales y causar una
lastimadura, luego de unos días cicatriza y deja una marca nítida y visible.
El auge de las cirugías estéticas en las adolescentes, entre 15 y 18 años se ha
incrementado, los más frecuentes son corrección de la nariz, cirugías de
mamas y lipoaspiraciones.
La magnitud del fenómeno en el país atraviesa las diferentes fases de la
adolescencia, así como los diversos estratos socio-económicos.
Distintas prácticas de modificación del cuerpo
Body mod: forma de referirse a las prácticas autoplásticas q toman como
objeto al cuerpo. Todas tienen en común dejar en la piel una impronta
indeleble.
El tatuaje es la más frecuente. Se introducen pigmentos o tinturas en capas
profundas de la epidermis; son punciones con agujas u otros elementos. El
diseño es visible a través de la piel y permanente.
Body piercing: aros o barritas de acero quirúrgico, platino, oro o titanio, q
perforan diferentes partes del cuerpo: orejas, nariz, ombligo, cejas, lengua y
genitales.
Pocketing: variante del body piercing. Se inserta una barrita de acero
similar a un clip largo, con las puntas por adentro de la piel.
Branding: “marca a fuego”. Diseño sobre la piel con material caliente,
usualmente con un hierro al rojo vivo.
Escarificación: Incisiones profundas con un bisturí, al cicatrizarse se
arranca la cáscara para q la marca sea más protuberante. Da origen a
ronchas o protuberancias permanentes llamadas queloides.
Cutting: tajos superficiales con hojitas de afeitar u otros elementos filosos.
Implantes subdérmicos: anillos o bolitas de acero inoxidable o teflón q se
colocan bajo la epidermis y producen, de este modo, realces en la piel.
Trepanación: se agujerea el cráneo sin tocar el cerebro, con un torno similar
al de los dentistas. Como es ilegal, cada persona debe hacerla por sí misma.
Lengua partida: corte longitudinal q le da un aspecto similar al de un
reptil.
Las últimas 2 técnicas citadas no han tenido difusión aún en nuestro país.
Las prácticas más frecuentes hoy en día son los tatuajes y las perforaciones.
El tatuaje: De acuerdo a una versión, la palabra “tatuaje” procede de la
antigua lengua de Tahití, de la palabra tatau “conforme a las reglas del
arte”. De allí pasó al inglés como ‘tatoo’. Otra versión dice q proviene del
vocablo tata “cortar o herir”, o q deriva de la palabra “tau” ("golpear", en
polinesio) o de la antigua práctica de crear un tatuaje por medio del
golpeteo de un hueso contra otro sobre la piel. Es una práctica milenaria, q
se inscribe en una tradición q atraviesa la historia de la humanidad.
El ‘body piercing’: La perforación del cuerpo es también una práctica
ancestral. Desde fines de los 70, con el surgimiento del movimiento punk,
se ha expandido entre los jóvenes como recurso de comunicación corporal
y de identificación con un grupo.
El uso de tatuajes estuvo siempre ligado a grupos sociales restringidos:
presidiarios y oficios como marineros o prostitutas.
La práctica del tatuaje comienza a circular en Argentina con el comienzo de
la democracia, en zonas de cierta clandestinidad. De a poco se fueron
desplazando hacia centros urbanos, ocupando espacios permanentes. De
este modo, sale del circuito de la marginalidad e ingresa al de la moda. En
los últimos años la demanda creció hasta un 500%.
Al principio la actividad se dirigía al público más bien marginal, luego se
convirtió en señal de rebeldía de gente joven, y en la actualidad la gente
grande concurre cada vez con más frecuencia. Esta es otra de las maneras
en q se manifiesta la "adolescentización" de muchos adultos, q se apropian
de los emblemas identificatorios de la juventud.
Los dibujos preferidos por las chicas son las flores, la luna o el sol, el
hipocampo, la mariposa, las iniciales, un ojo, un corazón e ideogramas
chinos; entre los varones son las pistolas, las cruces, los nombres, el ancla,
las calaveras, símbolos de tribus, grupos musicales o equipos de fútbol.
Las zonas del cuerpo más elegidas por las chicas son el vientre, los tobillos,
omóplatos y el cuello. En los varones son brazos, pecho, espalda y piernas.
A pesar del dolor experimentado en estas intervenciones, variable de
acuerdo a la sensibilidad individual, muchos no utilizan anestesia.
Si bien los tatuajes son en principio indelebles, existen diversos sistemas de
eliminación (dermoabrasión, escisión y láser), aunq no siempre se puedan
eliminar del todo. Esto demuestra el aspecto menos banal de la cuestión:
los esfuerzos, el sufrimiento y las frustraciones q conlleva el intento de
algunos jóvenes por deshacerse de las marcas inscriptas en la piel.
Enfoque antropológico: Los tatuajes serían un intento de reforzar la
individualidad, de afianzar el sentimiento de posesión del propio cuerpo.
Hoy en día se desconfía de lo simbólico, "las palabras se las lleva el viento”, es
lógico q se deseen marcas duraderas.
Los tatuajes se han relacionado de distintos modos con la cultura a lo largo
de la historia, ocupando un lugar entre lo prohibido y el ejercicio de la
libertad personal. Las prohibiciones emanaban de la ley, la religión o de los
usos y costumbres (aquello q era considerado mal visto). La aceptación
surgía del deseo de distinguirse o de rebelarse, de estar a la moda, de
ejercer derechos sobre el propio cuerpo. Con el correr del tiempo, lo q en su
inicio fue un indicador de marginalidad, ingresó al dominio de la cultura
hegemónica. La moda puede ser pensada como un conjunto de técnicas y
saberes q operan sobre el cuerpo y lo transforman en cuerpo productivo.
Los tatuajes brindan al sujeto cierta ilusión de ser y de pertenecer.
Bourdieu sostiene q la moda es siempre una moda de clase y los gustos
obedecen a la dinámica de distinción q elaboran los grupos para ubicarse
en determinados estratos.
Los dibujos usados siguen ciertos ciclos de auge y decadencia, y obedecen
a tendencias como cualquier artículo de consumo. Existe una técnica 'cover
up', q consiste en realizar un tatuaje destinado a ocultar o reciclar otro
anterior q dejó de tener vigencia.
Al entrar al circuito de la moda, el tatuaje obtuvo mayor aceptación social q
coexiste, no obstante, con cierto nivel de desaprobación.
El ‘body piercing’ apareció como emblema de grupos "pesados" (heavy
metal, punk), luego ingresó a circuitos comerciales y de la moda. Se
importó del 1º mundo, conservando su denominación en inglés, lo q puede
considerarse como indicador de la adopción de usos ajenos a nuestra
cultura (imitación, búsqueda de emblemas identificatorios).
Enfoque psicosocial: Las cicatrices y mutilaciones fueron, en casi todas las
culturas, marcas de identificación q figuraban en los antiguos D.N.I como
señas particulares. Antes del hallazgo del ADN, constituían la única
manera de identificar a un individuo.
Pero también las personas tienden a identificarse con algún grupo de
pertenencia, a través de la imitación de actos o prácticas. Y también buscan
gestos q les permitan sentir q no forman con el grupo una unidad
indiferenciada. En esta tensión de parecerse y distinguirse se constituyen
los sujetos sociales, en tanto q lo parecido es un espacio de seguridad y de
pertenencia, y lo diferente un espacio de libertad e independencia. Los
tatuajes y perforaciones cumplen esta doble función: inscriben al portador
en un grupo con una identidad compartida, al tiempo q otorgan una
identidad individual.
Este proceso de identificación producido a través de las transformaciones
sobre la biología heredada, llevaría a elaborar una nueva identidad q
permitiría desmentir el propio origen. El adolescente intentaría por este
medio, transformar la pertenencia a un linaje familiar q le dio identidad a
lo largo de la infancia, por la pertenencia a un grupo en el ámbito
exogámico, q le otorgue una nueva identidad y cierta ilusión de autonomía.
Las modificaciones corporales, además, constituyen una señal, una
expresión no verbal, q aporta información a los partícipes de un encuentro,
disminuyendo el esfuerzo psíquico q debe hacer el adolescente para tomar
contacto con el objeto, especialmente si es del otro sexo. Las marcas en el
cuerpo crearían la ilusión de un saber inmediato sobre el otro; al tiempo q
permiten identificarse ante el otro, ofreciendo a la vista algún aspecto de sí
q se desea resaltar (intimidatorio, sensual, etc.)
Enfoque psicoanalítico: En los últimos años, la ciencia médica ha cambiado
su orientación, y privilegia al cuerpo como lugar de exploración, de
sustitución, y de transformación. Todo se puede alterar, desde la
introducción de órganos, de miembros, con un sentido reparador, como
por ejemplo los trasplantes o los avances en maternidad asistida, la
clonación, hasta las cirugías plásticas y estéticas, q en la mayoría se
sostienen en el argumento de “mejorar la imagen”. Es en este contexto
social y político donde todo es desechable, en el q se define al hombre
como sujeto de la imagen y el consumo, en el q aparecen las diferentes
prácticas de inscripciones en la piel y en particular, la profusión de tatuajes.
Para la teoría psicoanalítica un tatuaje, como cualquier otra manifestación,
constituye un enigma, q debe ser descifrado y en consecuencia, precisa un
trabajo interpretativo q tome en cuenta: de q depende esta manifestación
que domina el aparato psíquico del sujeto en cuestión; y la ideología
hegemónica q, a través de las normas culturales vigentes, valoriza la
imagen en desmedro del pensamiento, insistiendo a través de este discurso
en el desarme de la subjetividad.
El tatuaje es una alteración realizada sobre la piel, un elemento natural, en
la cual se deja una marca con un carácter duradero e irreversible.
La adolescencia atraviesa por varios procesos psíquicos, entre los cuales
son relevantes las traumáticas transformaciones corporales q implican, un
duelo por el cuerpo de la infancia, por la representación mental del mismo,
y el acceso a una nueva imagen de sí. Otro procesamiento psíquico en esta
crisis vital es la resignificación de la problemática edípica, q culminará en
otro proceso: el desasimiento de la autoridad de los padres, q tiene como
requisito lógico y doloroso el duelo por los padres de la infancia.
Para Freud, la aparición de un sujeto coincide con el surgimiento de la CC
como lugar donde se transforma la cantidad en cualidad, 1º en términos de
afectos, y luego de impresiones sensoriales. Con la aparición de la
cualificación de un sentimiento, comienza el proceso de constitución de la
subjetividad. El afecto aparece como CC de la propia vitalidad pulsional y
de la vitalidad de los objetos primordiales, q otorgan el sentimiento de
estar vivo. El entorno del niño tiene la función de permitir el desarrollo de
esta subjetividad. A partir de esta ligadura entre vida pulsional, cualidad
afectiva e impresión sensorial puede comenzar a desarrollarse el conjunto
de las huellas mnémicas e inscripciones psíquicas, generando un universo
simbólico, q permitirá, a través de la palabra, hacer CC lo ICC, y
comunicarse con el prójimo.
Pero este desarrollo q permite el acceso a la subjetividad, puede quedar
interferido por factores q favorezcan la aparición de manifestaciones o de
patologías, como las de la autodestrucción. En estos casos, la falla
originaria está en la constitución de la subjetividad, en la representatividad
simbólica, donde aquello q no se pudo inscribir y procesar simbólicamente
se descarga en actos q tienen como soporte al cuerpo, por ejemplo, las
manifestaciones de violencia, suicidios, adicciones y patologías
psicosomáticas.
Es en este sentido y dirección q pensamos las inscripciones en el cuerpo.
Ante esta falla primordial, el individuo intenta otorgarse una singularidad
de la q carece, una marca q lo identifique, a través de la cual intenta
otorgarse a sí mismo y exhibir ante el prójimo un ser consistente.
Pero un tatuaje no lo puede representar en su singularidad, en la medida q
constituye una prótesis de aquel proceso originario q no se formó, de la
subjetividad no nacida a la significación. De esta manera acceden a un
precario sentimiento de existencia o a un plagio del sentimiento de sí.
La temática del cuerpo en la pubertad
Alrededor de los 8 ó 9 años ocurre un proceso q tiene fundamental
importancia para la psiquis: el surgimiento de la pulsión genital. La tensión
q se produce en el organismo aún no tiene posibilidad de descarga
orgástica, por lo q este incremento tensional coloca al aparato psíquico,
desde un punto de vista económico, frente a una situación traumática.
Los cambios corporales de la adolescencia, internos y externos, son
asincrónicos y disruptivos para la imagen corporal q el sujeto constituyó a
lo largo de su infancia. Son generadores de angustia, en tanto son propios,
pero son experimentados como ajenos, como transformaciones q hacen
estallar la imagen narcisizada especular previa. Con esta modalidad
disruptiva q presentan los cambios corporales en la pubertad, se asocia el
concepto de trauma.
Como en este período comienzan a ejecutarse los tatuajes y perforaciones,
se podría pensar q configuran un intento de dominio del trauma a través
de la transformación pasivo-activo. Los pinchazos de las agujas y las pinzas
son generadores de dolor, pero se trata de algo infligido voluntariamente, a
través del cual el adolescente se apropia de ese cuerpo extraño y convierte
la angustia en dolor físico, situación q es más pasible de control.
Se contraponen así a las "metamorfosis de la pubertad" otras metamorfosis, a
las q es posible dar comienzo y poner fin a voluntad, con el plus de placer q
otorgan la erogeneización del dolor y la adquisición de una marca
identificatoria.
En adolescentes q cubren la mayor parte del cuerpo, los tatuajes funcionan
como una envoltura q intenta cumplir con una función de borde. Esto
ocurre, por lo general, en patologías de fracaso en la constitución de la
subjetividad, q dificultan la inscripción de una representación de sí como
cerrado y entero, diferenciado del exterior, para lo cual se intentará a la
manera de una restitución, la creación de una 2ª piel, de una nueva
cobertura dibujada q intente la unificación no lograda.
Lacan asoció las imágenes de cuerpo fragmentado (castración, mutilación,
dislocación, desmembramiento, entre otras), q agrupa bajo la rúbrica de
imagos de cuerpo fragmentado, con una relación específica del hombre con
su propio cuerpo q se manifiesta en la generalidad de una serie de
prácticas sociales.
El adolescente y los duelos
La reedición del complejo de Edipo en la adolescencia, para un sujeto q ha
adquirido un cuerpo de adulto y corre por lo tanto el peligro de ejecutar las
escenas temidas del parricidio y el incesto, exige al psiquismo uno de los
más dolorosos procesos psíquicos: el desasimiento de los padres. Muchas
veces esto no ocurre y en su lugar se ejecutan actos q suponen un fracaso
de dicho proceso. Lo q debió permanecer en el ámbito de la mente se
concretiza; pérdida y recuperación se plasman entonces en el escenario del
cuerpo. En estos casos, la recuperación no conduce a una identificación
(inscripción simbólica) sino a una inscripción concreta en la piel, q asegure
su permanencia.
La internalización en el Superyó de los imagos parentales protectoras
provee al Yo del sentimiento de sí, y lo ampara ante los sufrimientos,
decepciones y empresas imposibles de la vida. Los ángeles de la guarda,
los tigres y dragones tatuados en la piel son artificios protésicos q intentan
proteger al Yo, ante el déficit de una adecuada instauración de los padres
en el psiquismo. Son suplencias destinadas al fracaso.
Es posible también q ante la creciente asunción de la certeza de la muerte
de los padres y de la propia muerte q acompaña a la adolescencia, la
realización de un dibujo en la piel se corresponda con la fantasía narcisista
y omnipotente de algo q perdurará para siempre, venciendo a la muerte.