0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas25 páginas

Inconstitucionalidad Ley 1709/2014: Parentesco Civil

La Sentencia C-075/21 de la Corte Constitucional de Colombia aborda la acción pública de inconstitucionalidad presentada por Cristian Fernando Cuervo Aponte contra el numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014, que excluye a los familiares con parentesco civil de solicitar el traslado de internos en centros penitenciarios. La Corte considera que esta exclusión constituye una omisión legislativa relativa que vulnera el principio de igualdad consagrado en la Constitución. Se solicita que la norma sea interpretada para incluir a los familiares con parentesco civil, garantizando así el derecho a la igualdad en las relaciones familiares.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como RTF, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas25 páginas

Inconstitucionalidad Ley 1709/2014: Parentesco Civil

La Sentencia C-075/21 de la Corte Constitucional de Colombia aborda la acción pública de inconstitucionalidad presentada por Cristian Fernando Cuervo Aponte contra el numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014, que excluye a los familiares con parentesco civil de solicitar el traslado de internos en centros penitenciarios. La Corte considera que esta exclusión constituye una omisión legislativa relativa que vulnera el principio de igualdad consagrado en la Constitución. Se solicita que la norma sea interpretada para incluir a los familiares con parentesco civil, garantizando así el derecho a la igualdad en las relaciones familiares.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como RTF, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sentencia C-075/21

Referencia: Expediente D-13850

Asunto: Acción pública de


inconstitucionalidad interpuesta por
Cristian Fernando Cuervo Aponte en
contra del numeral 6 del artículo 52 de la
Ley 1709 de 2014, “Por medio de la
cual se reforman algunos artículos de la
Ley 65 de 1993, de la Ley 599 de 2000,
de la Ley 55 de 1985 y se dictan otras
disposiciones”

Magistrado Ponente:
JORGE ENRIQUE IBÁÑEZ NAJAR

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de marzo de dos mil veintiuno (2021).

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus competencias


constitucionales y legales, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

Dentro del proceso adelantado, en los términos de los artículos 40.6, 241.4 y
242 de la Constitución y el Decreto 2067 de 1991 1, con ocasión de la acción
pública de inconstitucionalidad interpuesta por Cristian Fernando Cuervo
Aponte en contra del numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014.

I. ANTECEDENTES

A. Norma demandada

1. A continuación se transcribe la disposición demandada conforme fue


publicada en el Diario Oficial 49.039 del 20 de enero de 2014, subrayando la
expresión específicamente cuestionada en el escrito introductorio de la
referencia:

“Ley 1709 de 2014


(enero 20)

Por medio de la cual se reforman algunos artículos de la Ley 65 de 1993,


de la Ley 599 de 2000, de la Ley 55 de 1985 y se dictan otras
disposiciones

EL CONGRESO DE COLOMBIA

DECRETA:

1“Por el cual se dicta el régimen procedimental de los juicios y actuaciones que deban surtirse ante la Corte
Constitucional”.
(…)

ARTÍCULO 52. Modifíquese el artículo 74 de la Ley 65 de 1993, el cual


quedará así:

Artículo 74. Solicitud de traslado. El traslado de los internos


puede ser solicitado a la Dirección del Instituto Nacional
Penitenciario y Carcelario (INPEC) por:

1. El Director del respectivo establecimiento.


2. El funcionario de conocimiento.
3. El interno o su defensor.
4. La Defensoría del Pueblo a través de sus delegados.
5. La Procuraduría General de la Nación a través de sus delegados.
6. Los familiares de los internos dentro del segundo grado de
consanguinidad o primero de afinidad.”2

B. La demanda

2. El 29 de julio de 2020, el ciudadano Cristian Fernando Cuervo Aponte, en


ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad, solicitó que la Corte
declare la exequibilidad del numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014
bajo el entendido “que comprende también a los familiares con parentesco
civil”3, por cuanto la exclusión de éstos de dicha disposición constituye una
omisión legislativa relativa que desconoce el principio de igualdad en las
relaciones familiares contemplado en los artículos 5, 13, 42 y 93 de la Carta
Política.4

3. A efectos de fundamentar dicho cargo de inconstitucionalidad, el actor


señaló que un análisis de la norma demandada5 y del principio superior de
igualdad en el marco de las relaciones familiares, 6 permite advertir que se
satisfacen los presupuestos para la configuración de una omisión legislativa
relativa.7 Específicamente, el accionante sostuvo que:

(i) El numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014 constituye la


norma sobre la cual recae la omisión legislativa relativa, por cuanto
contempla la legitimación de los familiares por consanguinidad y afinidad
para solicitar el traslado de familiares internos en centros penitenciarios,
sin incluir a los parientes con filiación civil;

2 Subrayado fuera del texto original.


3 Folios 22 a 41 del expediente digital.
4 El actor indicó que la omisión legislativa relativa reprochada desconoce el principio de igualdad contenido
en las siguientes disposiciones del bloque de constitucionalidad (artículo 93 superior): 1) el artículo 7° de la
Declaración Universal de Derechos Humanos; 2) el artículo 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos; 3) el artículo 7° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; y 4) el artículo 5° de la
Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
5 Con tal propósito el demandante presentó una contextualización de la norma demandada, resaltando que la
misma se enmarca en la reforma al Código Penitenciario y Carcelario del año 2014 dirigida a mejorar las
condiciones de reclusión los internos en el país.
6 Al respecto, el actor hizo mención a los orígenes del concepto de igualdad en la antigüedad y su evolución
en el hemisferio occidental, así como en la historia constitucional colombiana. Igualmente, el accionante se
refirió a la importancia de la igualdad entre los hijos para el Constituyente de 1991, siguiendo para ello lo
explicado por esta Sala en la Sentencia C-892 de 2012.
7 Cfr., Sentencias C-173 de 2010, C-083 de 2018 y C-110 de 2018.
2
(ii) La norma demandada no contempló el parentesco civil a pesar de que
de conformidad con los artículos 5, 13, 42 y 93 de la Carta Política, los
familiares con dicha filiación tienen los mismos derechos que las personas
que se relacionan por consanguinidad y, por consiguiente, el legislador
incumplió dicha obligación constitucional8;

(iii) La exclusión de los parientes civiles de la norma demandada carece


de una razón suficiente, ya que el Congreso de la República no presentó
ninguna justificación sobre el particular9 y, por el contrario, un examen de
la Ley 1709 de 2014 permite advertir que dicha omisión “no fue producto
de la deliberación o la voluntad del legislador”, pues en distintos
artículos de la misma sí se contempla dicha clase de filiación; y,

(iv) La exclusión de los parientes civiles del ámbito de la norma


demandada genera una discriminación de los hijos adoptivos, en tanto que,
en contravía de lo dispuesto en el artículo 42 superior, no gozan de las
mismas prerrogativas que los hijos biológicos y entenados. 10 En efecto,
aquellos, a diferencia de éstos últimos, no están legitimados para presentar
peticiones de traslado de centros carcelarios de sus parientes reclusos.11

4. En suma, el actor argumenta que “el tratamiento diferencial que contempla


la norma objeto de esta demanda, radica en la exclusión que la misma
supone, en tanto faculta a los familiares del interno que sean consanguíneos o
afines con este, a realizar la solicitud de traslado; sin embargo, dicha
posibilidad no se extiende a los familiares que tengan parentesco civil”,
desconociendo “el principio de igualdad contenido en el artículo 13 superior,
así como (…) vulnera el mandato de igualdad consagrado en el inciso 6° del
artículo 42 constitucional.”

C. Trámite procesal

5. El 18 de agosto de 2020, el proceso D-13850 fue repartido al despacho del


magistrado sustanciador y, a través de Auto del 1° de septiembre de la misma
anualidad, se dispuso la admisión de la demanda presentada por Cristian
Fernando Cuervo Aponte, al considerarse que cumplía con las exigencias
establecidas en el artículo 2 del Decreto 2067 de 1991.12

6. Adicionalmente, en el referido proveído se ordenó que, por intermedio de la


Secretaría General de esta Corte, se comunicara del inicio de la presente causa
al Congreso de la República y al Gobierno Nacional,13 se fijara en lista el
asunto de la referencia para que los interesados tuvieran la oportunidad de
8 Cfr., Sentencia C-296 de 2019.
9A este respecto, el actor aclara que “no sería dable aceptar una argumentación que justifique la omisión
consagrada en la norma, en el entendido que otros funcionarios o sujetos allí contemplados pueden suplir la
posibilidad de solicitar el traslado, esto pues, a la persona que tiene parentesco civil con el interno le asiste
ese derecho en condiciones de igualdad respecto a las demás clases de vínculos familiares que consagra el
precepto acusado”.
10 El accionante resaltó que en su argumentación prescinde de la categoría de hijos de crianza, en tanto que
se trata de una clase que “no ha sido reconocida legalmente”.
11En relación con este punto, con base en el juicio de igualdad desarrollado por esta Corte (Cfr., Sentencias
C-886 de 2010, C-329 de 2015 y C-520 de 2016), el demandante indicó que es posible establecer un criterio
de comparación entre la situación que enfrentan los hijos biológicos, entenados y adoptivos en razón de la
norma demandada, ya que en ésta se regula la facultad de solicitar el traslado de familiares reclusos en primer
grado de parentesco por consanguinidad y afinidad, pero se omite consagrar el parentesco civil,
contraviniendo lo dispuesto en los artículos 13 y 42 de la Constitución, sin que exista una justificación
razonable.
12 Folios 42 a 46 del expediente digital.
3
pronunciarse, y se realizara el traslado del mismo al Procurador General de la
Nación para que rindiera el concepto de su competencia. Igualmente, se invitó
a participar a varias instituciones académicas del país.14

a) Intervención gubernamental

7. El Ministerio de Justicia y del Derecho consideró que al expedir la norma


demandada el legislador incurrió en una omisión legislativa relativa, 15 pues de
conformidad con los artículos 13 y 42 de la Constitución, el Congreso de la
República estaba en la obligación de otorgarles el mismo trato a los familiares
por consanguinidad y por parentesco civil a efectos de solicitar el traslado
penitenciario de reclusos.

8. Sobre el particular, la entidad interviniente resaltó que el acto jurídico de


adopción implica la extensión del vínculo filiar a todas la líneas y grados de
consanguinidad y de afinidad, por lo que es inadmisible establecer un
tratamiento diferenciado a partir del denominado parentesco civil16, el cual
“corresponde a una simple ficción jurídica por medio de la cual se busca
explicar el nacimiento del vínculo familiar; el cual una vez surge a la vida
jurídica, pierde toda clase de trascendencia o importancia”.

9. Por lo anterior, el Ministerio de Justicia y del Derecho pidió que se declare


la exequibilidad del numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014, “bajo
el entendido que comprende también a los familiares con parentesco civil”,
siguiendo el precedente fijado en las sentencias C-1287 de 2001 y C-110 de
2018.

b) Intervenciones de instituciones universitarias

10. El Semillero en Derecho Penitenciario de la Pontificia Universidad


Javeriana y la Facultad de Derecho de la Universidad Pedagógica y
Tecnológica de Colombia solicitaron que, en los términos pretendidos en la
demanda, se declare la exequibilidad condicionada del numeral 6 del artículo
52 de la Ley 1709 de 2014. Lo anterior, comoquiera que concurren las
exigencias establecidas en la jurisprudencia constitucional para concluir que el
legislador incurrió en una omisión legislativa relativa,17 puesto que:

(i) Existe una norma concreta sobre la que se predica la omisión: el


numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014;

(ii) La norma excluye de sus consecuencias jurídicas a los familiares por


parentesco civil, quienes en virtud del principio de igualdad deberían tener
el mismo trato que dicha disposición les otorga a los familiares de los
internos dentro del segundo grado de consanguinidad;

13 En concreto, el auto en comento fue comunicado a la Presidencia de la República, al Ministerio de


Defensa Nacional, al Ministerio de Justicia y del Derecho, al Ministerio del Interior, así como al Instituto
Nacional Penitenciario y Carcelario.
14 Específicamente, se invitó a intervenir a las facultades de derecho de la Universidad Externado de
Colombia y de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, así como a la Academia Colombiana
de Jurisprudencia. Cabe resaltar que los actos de notificación y comunicación del proveído en mención
constan en los folios 47 a 69 del expediente digital.
15 Folios 70 a 85 del expediente digital.
16 En relación con este punto, la entidad hizo referencia a la Sentencia C-336 de 2016.
17 Los intervinientes basaron su argumentación en las exigencias establecidas en las Sentencias C-543 de
1996, C-1009 de 2005 y C-351 de 2013 para la configuración de una omisión legislativa relativa.

4
(iii) La exclusión del parentesco civil en la norma constituye una
discriminación por razones de origen familiar que: (a) carece de
justificación alguna, y (b) causa un perjuicio a los parientes con dicha
clase de vínculos, por cuanto no pueden solicitar el traslado de sus
familiares reclusos; y

(iv) Al expedir la norma el legislador incumplió el deber constitucional de


otorgarle un trato igualitario a los hijos procreados naturalmente y
adoptados según lo exige el artículo 42 de la Constitución.18

11. En consecuencia, las mencionadas instituciones universitarias


consideraron que le corresponde a la Corte proferir una sentencia integradora
que, mediante la declaración de la exequibilidad del numeral 6 del artículo 52
de la Ley 1709 de 2014, bajo el entendido de que también comprende el
parentesco civil, asegure la vigencia del principio de igualdad en las relaciones
familiares contenido en los artículos 13 y 42 de la Constitución.

12. A su vez, el Departamento de Derecho Penal y Criminología de la


Universidad Externado de Colombia señaló que la Corte debe acceder la
pretensión de constitucionalidad condicionada,19 dado que: (i) el actor
estructuró en debida forma el cargo de omisión legislativa relativa; y, (ii) no
existe una razón suficiente para excluir a los parientes civiles de la posibilidad
de solicitar el traslado de sus familiares reclusos.

13. Sobre este último punto, el Departamento de Derecho Penal y


Criminología indicó que si bien dicha exclusión del parentesco civil podría
estar dirigida a precaver fraudes consistentes en establecer vínculos a través de
adopciones ficticias a efectos de gestionar un traslado carcelario, lo cierto es
que: (a) tal intención no parece corresponder con el fin buscado por el
legislador, en tanto el mismo sí incluyó el parentesco por afinidad, el cual
también se configura por libre voluntad; y, (b) la mera posibilidad de incurrir
en conductas fraudulentas no justifica limitar derechos, pues para el efecto
existen otros instrumentos de control en el ordenamiento jurídico.20

14. Además, la Universidad Externado de Colombia anotó que la legitimación


de los parientes para solicitar el traslado de los reclusos tiene como
finalidades:

(i) Garantizar el derecho a la unidad familiar de los menores contemplado


en el artículo 44 superior, pues les permite gestionar que sus progenitores
sean recluidos en un establecimiento carcelario cercano a su lugar de
residencia a fin de mantener los vínculos correspondientes en la mayor
medida de lo posible;21 y,

(ii) Facilitar el proceso de resocialización del condenado en los términos


del 5.6 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en tanto

18Cfr., Sentencias C-105 de 1994, C-1287 de 2001 y C-110 de 2018. Asimismo, el Semillero en Derecho
Penitenciario de la Pontificia Universidad Javeriana indicó que el legislador incumplió el deber de garantizar
que las personas puedan ejercer de forma igualitaria las prerrogativas contempladas en la ley, como lo exige la
Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
19Folios 110 a 122 del expediente digital.
20 Cfr., Sentencia C-107 de 2018.
21 Cfr., Sentencias T-435 de 2009 y T-589 de 2013.
5
que, según los estudios criminológicos, es de suma importancia para el
efecto reconstruir y conservar los lazos familiares y sociales del sujeto
privado de la libertad.22

15. En este sentido, la referida Universidad sostuvo que la exclusión de los


parientes civiles de la posibilidad de pedir el traslado de los reclusos impide la
realización de dichas finalidades constitucionales, ya que dificulta la
conservación de los vínculos entre los hijos adoptivos y sus progenitores, así
como impide que la pena cumpla la finalidad de readaptación social, al
obstaculizar la continuidad de las relaciones familiares que surgen debido a un
trámite de adopción.

c) Intervención ciudadana

16. El ciudadano Harold Eduardo Sua Montaña23 solicitó declarar la


inexequibilidad de la expresión “dentro del segundo grado de consanguinidad
o primero de afinidad”, contenida en el numeral 6 del artículo 52 de la Ley
1709 de 2014, porque resulta contrario al principio constitucional de igualdad
restringir el derecho subjetivo de solicitar el traslado de un familiar recluido
en un establecimiento carcelario a las reglas de parentesco.

17. En este sentido, el ciudadano interviniente indicó que “entre los miembros
de una familia el grado de parentesco solamente indica el vínculo mediante el
cual son parientes los unos con los otros”, pero no tiene el alcance de
restringir los derechos subjetivos que gozan sus integrantes, quienes en virtud
del principio de igualdad deben recibir siempre el mismo trato24.

18. Asimismo, el mismo ciudadano Harold Eduardo Sua Montaña pidió que la
Corte declare la exequibilidad de la expresión “los familiares de los internos”
contenida en la norma, pero bajo el entendido de que “hace alusión a los
parientes mayores de edad con capacidad jurídica para decidir, independiente
del grado de parentesco que tenga con el recluso”, comoquiera que “un
derecho subjetivo solo puede ser ejercido si se tiene la capacidad jurídica
para ello.”

d) Concepto del Ministerio Público

19. El Procurador General de la Nación consideró que la Corte debe acceder a


la pretensión de la demanda,25 pues están acreditadas las exigencias para
predicar la existencia de una omisión legislativa relativa.26 En concreto:

(i) Existe una norma sobre la cual examinar la existencia de una omisión,
esta es la prevista en el numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014;

(ii) Dicha norma establece la posibilidad de que ciertas personas o


entidades soliciten a la Dirección del INPEC el traslado de un interno.
Para el efecto en la disposición se enumeraron de forma taxativa a los
sujetos que cuentan con esa potestad, incluyendo a los familiares por
22 Cfr., Sentencias T-274 de 2005 y T-566 de 2007.
23 Folios 93 a 95 del expediente digital.
24 Como sustento de su afirmación, el ciudadano refirió las Sentencias C-911 de 2013, C-336 de 2016, C-569
de 2016, T-705 de 2016 y C-296 de 2019.
25Folios 129 a 135 del expediente digital.
26 Cfr., Sentencias C-351 de 2013 y C-027 de 2020.
6
consanguinidad y afinidad del recluso, pero omitiendo contemplar el
parentesco civil;

(iii) Los artículos 13 y 42 de la Constitución consagran el principio de


igualdad en el marco de las relaciones familiares, el cual exige que los
hijos, sin importar si su vínculo con sus progenitores es biológico o
jurídico, deben recibir el mismo trato por parte del legislador, 27 por lo que
“una regulación que implique tratos diferenciados y discriminatorios
sobre sus derechos y obligaciones es inconstitucional”;

(iv) La exclusión de los parientes civiles en la norma demandada


constituye una discriminación por razón del origen familiar contraria al
principio de igualdad, la cual carece de una razón suficiente, porque “el
legislador no presentó argumento alguno que justifique el trato
diferenciado” entre los hijos biológicos y adoptados; y,

(v) La referida exclusión afecta el derecho a la unidad familiar y


desconoce el fin resocializador de la pena, pues dificulta que las personas
privadas de la libertad con vínculos de parentesco civil puedan conservar
sus relaciones familiares, en tanto que las consecuencias derivadas de la
adopción no fueron tenidas en cuenta a fin de legitimar la solicitud de
traslado de los internos, por ejemplo, a un centro carcelario cercano a su
lugar de residencia.28

20. Por lo anterior, el Ministerio Público solicitó que se declare la


exequibilidad del numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014, “en el
entendido de que también podrán solicitar el traslado de un interno ante la
Dirección del INPEC, los familiares de las personas privadas de la libertad
dentro del primer grado de parentesco civil.”

II. CONSIDERACIONES

A. Competencia

21. En virtud del artículo 241.4 de la Carta Política, esta Sala es competente
para pronunciarse sobre la constitucionalidad de la norma demandada, ya que
se trata de una disposición contenida en una ley de la República.29

B. Viabilidad del juicio de constitucionalidad

22. En la presente oportunidad, la Sala considera que se encuentran dados los


presupuestos para proceder con el juicio de constitucionalidad propuesto en la
demanda. En concreto, se advierte que el numeral 6 del artículo 52 de la Ley
1709 de 2014 se encuentra vigente y no ha sido objeto de control de
constitucionalidad, por lo que descarta la configuración de los fenómenos de
carencia de objeto y de cosa juzgada constitucional.30

27Cfr., Sentencia C-145 de 2010.


28 Cfr., Sentencia C-026 de 2016.
29“Artículo 241. A la Corte Constitucional se le confía la guarda de la integridad y supremacía de la
Constitución, en los estrictos y precisos términos de este artículo. Con tal fin, cumplirá las siguientes
funciones: (…) 4. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten los ciudadanos contra
las leyes, tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su formación”.
30Cfr., Artículos 6° y 20 del Decreto 2067 de 1991.
7
23. De otra parte, se constata que el actor planteó un cargo en contra de dicha
disposición legal, el cual, como se dio cuenta en los antecedentes, 31 se
fundamenta en un conjunto de argumentos que son presentados con claridad,
especificidad, certeza, pertinencia y suficiencia.32

24. En concreto, a partir de una serie de premisas relacionadas de manera


lógica y siguiendo los parámetros establecidos por la Sala en casos similares,
el demandante indicó que al expedir el numeral 6 del artículo 52 de la Ley
1709 de 2014 el Congreso de la Republica incurrió en una omisión legislativa
relativa, ya que: (i) autorizó a los parientes por consanguinidad y afinidad para
que solicitaran el traslado penitenciario de sus familiares reclusos ante la
dirección carcelaria, pero (ii) excluyó de dicha prerrogativa a los parientes con
filiación civil, (iii) desconociendo que el principio de igualdad en las
relaciones familiares impide realizar tales distinciones (artículos 13 y 42 de la
Constitución), (iv) máxime cuando no existe una razón suficiente para ello.

25. Por último, se resalta que, al plantearse en la demanda un cargo de


naturaleza sustancial, no es aplicable el término de caducidad de la acción
pública de inconstitucionalidad contemplado en el artículo 242.3 superior para
cuestionar la configuración de vicios en el procedimiento legislativo.33

C. Problema jurídico y esquema de resolución

26. Corresponde a la Sala determinar si la norma demandada, al facultar


exclusivamente a los parientes dentro del segundo grado de consanguinidad y
primero de afinidad del recluso, para solicitar su traslado penitenciario, sin
incluir a los parientes civiles del mismo, incurrió en una omisión legislativa
relativa que la hace incompatible con el principio de igualdad y con la
protección de la familia (C. Pol. Art. 5, 13, 42 y 93).34

27. Para resolver el anterior problema jurídico, la Sala dará cuenta y reiterará
su doctrina sobre (i) las omisiones legislativas relativas; (ii) las tipologías de
parentesco; (iii) el principio de igualdad en el marco de las relaciones
familiares; y, (iv) la unidad familiar como derecho de los menores y elemento
de la resocialización de los reclusos. Con fundamento en estos elementos de
juicio, (v) analizará y resolverá dicho problema jurídico.

D. Las omisiones legislativas relativas

28. A partir de lo dispuesto en los artículos 4 y 6 de la Carta Política, esta


Corte ha señalado que todas autoridades públicas están en el deber de sujetarse
a los mandatos constitucionales, y que serán responsables por el
desconocimiento de los mismos. En consecuencia, se ha indicado que ninguna
institución del Estado, incluido el Congreso de la República, puede estar
31Supra 2 a 4.
32 Cfr., Sentencia C-1052 de 2001.
33“Las acciones por vicios de forma caducaran en el término de un año, contado desde la publicación del
respectivo acto”.
34 La alusión que se hace en el cargo a los artículos 5 y 93 de la Constitución, tiene el propósito de
argumentar que la norma demandada omite cumplir con el deber constitucional de dar el mismo trato a los
parientes de la persona recluida en el establecimiento carcelario. En efecto, con fundamento en el artículo 93
de la Carta, alude a una serie de artículos en los cuales se establece dicho deber en diversos referentes del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos, como son: 1) el artículo 7 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos; 2) el artículo 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 3) el artículo 7
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; y el artículo 5 de la Convención sobre los derechos
de las personas con discapacidad.

8
desprovista de controles que permitan verificar si sus acciones u omisiones
son acordes con el ordenamiento superior.

29. En esa línea argumentativa, se ha explicado que las omisiones legislativas


son abstenciones del Congreso de la República, al no “disponer lo prescrito
por la Constitución”.35 Para la configuración de estas omisiones se requiere
que exista una norma superior que contemple un deber de expedir un preciso
marco regulatorio y que dicha obligación sea objeto de incumplimiento por
parte del legislador.36

30. En materia de omisiones legislativas, existen dos especies: las absolutas y


las relativas. En las primeras no existe ningún desarrollo del precepto
constitucional en la ley. En las segundas si bien existe una disposición legal,
en la cual, en principio, se cumple el deber constitucional, lo cierto es que ésta
resulta incompleta, pues le hace falta “un ingrediente, consecuencia o
condición que resultaba esencial para armonizar el texto legal con los
mandatos previstos en la Carta Política.”37

31. La Sala ha sostenido, de manera enfática, que el control de


constitucionalidad a su cargo, por la vía de la acción pública de
inconstitucionalidad, sólo procede respecto de las omisiones legislativas
relativas. En cambio, las omisiones legislativas absolutas “no son susceptibles
de control de constitucionalidad, en tanto se carece de objeto sobre el cual
pueda recaer el análisis a cargo de esta Corte.”38

32. La verificación de la existencia de una omisión legislativa relativa se


concentra en determinar si la actuación del Congreso de la República fue
suficiente o no para cumplir con el nivel de la protección exigido por la
Constitución, con el fin de evitar: “(i) la afectación directa del principio de
igualdad, o (ii) la violación de otros principios y mandatos” superiores.39

33. En torno al primer evento, esta Sala ha estimado que “la omisión
legislativa relativa desconoce el principio de igualdad cuando el contenido
normativo no abarca, de manera injustificada, a todos los destinatarios que
deberían quedar incluidos en la regulación.”40 A su vez, frente al segundo
caso, esta Corte ha tomado nota de que “es posible que una norma no incluya
una condición o elemento esencial que se debió prever en el trámite de su
emisión y que, con ello, se desconozcan otros preceptos constitucionales, por
ejemplo, en los casos en que se involucran los derechos al debido proceso
(art. 29) o al libre desarrollo de la personalidad (art. 16).”41

34. Con propósitos metodológicos, para comprobar la existencia de una


35 Cfr., Sentencia C-543 de 1996.
36 En la Sentencia C-664 de 2006, esta Sala sostuvo que “las omisiones legislativas hacen referencia a la
inactividad del legislador o el incumplimiento por parte de este último de su deber de legislar expresamente
lo señalado en la Constitución. No se trata, entonces, simplemente de un no hacer sino que consiste en un no
hacer algo normativamente predeterminado, se requiere por lo tanto la existencia de un deber jurídico de
legislar respecto del cual la conducta pasiva del legislador resulta constitucionalmente incompatible para
que ésta pudiera ser calificada de omisión o inactividad legislativa, en otro supuesto se trataría de una
conducta jurídicamente irrelevante, meramente política, que no infringe los limites normativos que
circunscriben el ejercicio del poder legislativo”.
37 Sentencia C-031 de 2018.
38 Sentencia C-329 de 2019.
39 Sentencias C-083 de 2018.
40 Sentencia C-891A de 2006.
41 Sentencias C-470 de 1997 y C-351 de 2013.
9
omisión legislativa relativa esta Corte ha sistematizado las exigencias
requeridas para su configuración,42 estableciendo que ésta se presenta siempre
que:

(i) Exista una norma sobre la cual se predique necesariamente el cargo,


y que “(a) excluya de sus consecuencias jurídicas aquellos casos
equivalentes o asimilables o, en su defecto, (b) que no incluya
determinado elemento o ingrediente normativo”; 

(ii) Exista un deber específico impuesto directamente por el


Constituyente al Congreso de la República que resulta omitido, “por
(a) los casos excluidos o (b) por la no inclusión del elemento o
ingrediente normativo del que carece la norma”. Esto, por cuanto sólo
se configura una omisión legislativa relativa cuando el legislador
incumple una concreta “obligación de hacer” prevista en la
Constitución;

(iii) La exclusión tácita o expresa de los casos o ingredientes carezca de


una razón suficiente, lo cual implica verificar si “el hecho de omitir
algún elemento al momento de proferir la norma no hizo parte de un
ejercicio caprichoso del legislador, sino, por el contrario, estuvo
fundado en causas claras y precisas que lo llevaron a considerar la
necesidad de obviar el aspecto echado de menos por los
demandantes”; y,

(iv) La falta de justificación y objetividad de la exclusión genere una


desigualdad negativa frente a los que se encuentran amparados por las
consecuencias de la norma. 

35. Al respecto, es pertinente mencionar que la última exigencia es aplicable


sólo en aquellos casos en los que se afecte el principio de igualdad, es decir,
“cuando la norma incompleta se evidencia discriminatoria al no contemplar
todas las situaciones idénticas a la regulada, o, dicho en otras palabras,
cuando no se extiende un determinado régimen legal a una hipótesis material
semejante a la que termina por ser única beneficiaria del mismo.”43 

36. En este sentido, esta Sala ha advertido que, con el propósito de constatar la
concurrencia de la última exigencia, es necesario verificar la razonabilidad de
la diferencia de trato, esto es, valorar “(a) si los supuestos de hecho en que se
encuentran los sujetos excluidos del contenido normativo son asimilables a
aquellos en que se hallan quienes sí fueron incluidos, y (b) si adoptar ese
tratamiento distinto deviene necesario y proporcionado con miras a obtener
un fin legítimo”44.

37. En los procesos de constitucionalidad en los que se acredite la


concurrencia de las referidas exigencias y, con ello, la existencia de una
omisión legislativa relativa, esta Corte ha considerado que el remedio judicial
idóneo es “una sentencia que extienda sus consecuencias a los supuestos
excluidos de manera injustificada”,45 con la finalidad de mantener “en el

42 Cfr., Sentencias C-427 de 2000, C-352 de 2017 y C-083 de 2018.


43 Sentencia C-555 de 1994.
44 Sentencias C-083 de 2018 y C-029 de 2009.
45 Sentencias C-555 de 1994, C-864 de 2008 y C-449 de 2009.
10
ordenamiento el contenido que, en sí mismo, no resulta contrario a la Carta,
pero incorporando al mismo aquel aspecto omitido, sin el cual la disposición
es incompatible con la Constitución”46. Sin embrago, si una solución en tal
sentido resulta imposible en virtud de la redacción o la coherencia de la
disposición, se deberá declarar su inexequibilidad.47

38. En esta línea argumentativa, al pronunciarse sobre una demanda en la que


se alegaba la existencia de una omisión legislativa relativa en los numerales 7
y 8 del artículo 150 del Código de Procedimiento Civil, en tanto que omitían
darle a las relaciones familiares por adopción el mismo trato que se daba a los
vínculos por consanguinidad en materia de recusaciones, en la Sentencia C-
600 de 2011, se consideró que: (i) no existía una finalidad constitucionalmente
imperiosa que llevara a admitir un trato diferente entre parientes por
consanguinidad y filiación civil, y que, por consiguiente, (ii) a efectos de
superar dicha situación era necesario declarar la exequibilidad de las normas
acusadas bajo el entendido que incluían también a los parientes civiles.

39. De manera similar, al resolver una demanda en la que se ponía de presente


la configuración de una omisión legislativa relativa en el artículo 32 de la Ley
1306 de 2009, dado que omitía contemplar a las personas con parentesco civil
dentro de los familiares legitimados para solicitar la imposición de una medida
de inhabilitación dirigida a salvaguardar el patrimonio de los individuos que
padezcan deficiencias de comportamiento, prodigalidad o inmadurez negocial,
en la Sentencia C-110 de 2018, esta Sala estimó que: (i) no hay “una
justificación objetiva y razonable que fundamente válidamente la exclusión de
los familiares con vínculo de parentesco civil” de los efectos de la disposición
demandada; y, en consecuencia, (ii) a fin de enmendar tal trato discriminatorio
era imperioso “declarar exequible la norma acusada bajo el entendido que
comprende también a los familiares con parentesco civil”.

40. En síntesis, cuando se analiza la constitucionalidad de una norma acusada


de contener una omisión legislativa relativa y, adelantado el examen
respectivo, se concluye que ésta excluye de sus consecuencias jurídicas
aquellos casos equivalentes, infringiendo el principio de igualdad, o un
ingrediente que de acuerdo con algún precepto de la Constitución debería estar
contenido, la Corte, en ejercicio de su función de salvaguardar la integridad
del ordenamiento superior,48 en principio, debe disponer la adición del texto de
la disposición de forma tal que se ajuste a la Carta Política.

E. Las tipologías de parentesco en Colombia

41. El parentesco es el un vínculo familiar existente entre dos o más personas


producto de relaciones naturales o jurídicas. En el ordenamiento normativo
colombiano, se encuentra regulado en el Código Civil y en el Código de la
Infancia y la Adolescencia, en los que se contempla una clasificación tripartita
del mismo (consanguinidad, afinidad y civil).49

42. En primer lugar, en el artículo 35 del Código Civil se define el parentesco


de consanguinidad como aquella “relación o conexión que existe entre las

46 Sentencia C-401 de 2016.


47Sentencia C-110 de 2018.
48Cfr., Artículo 241 de la Constitución.
49 Cfr., Sentencia C-296 de 2019.
11
personas que descienden de un mismo tronco o raíz, o que están unidas por
los vínculos de sangre”. De esta manera, existen líneas y grados de
consanguinidad. Las líneas pueden ser ascendientes, descendientes,
colaterales, paternas o maternas. A su turno, los grados se determinan por el
número de generaciones que existen entre la raíz común y los demás
miembros de la familia.50

43. En segundo lugar, el artículo 47 del Código Civil establece que el


parentesco por afinidad “existe entre una persona que está o ha estado casada
y los consanguíneos legítimos de su marido o mujer. La línea o grado de
afinidad legítima de una persona con un consanguíneo de su marido o mujer,
se califica por la línea o grado de consanguinidad legítima de dicho marido o
mujer con el dicho consanguíneo. Así un varón está en primer grado de
afinidad legítima, en la línea recta, con los hijos habidos por su mujer en
anterior matrimonio; en segundo grado de afinidad legítima, en la línea
transversal, con los hermanos legítimos de su mujer.”

44. Sobre el particular, esta Corte ha tomado nota de que el parentesco por
afinidad se genera entre una persona y los consanguíneos de aquellas personas
con las cuales se “tienen vínculos matrimoniales o uniones maritales de
hecho”51.

45. En tercer lugar, es pertinente mencionar que el parentesco civil se


encontraba regulado en el artículo 50 del Código Civil, en el cual se indicaba
que el mismo “es el que resulta de la adopción, mediante la cual la ley estima
que el adoptante, su mujer y el adoptivo se encuentran entre sí,
respectivamente, en las relaciones de padre, madre, de hijo. Este parentesco
no pasa de las respectivas personas”. Respecto de este artículo, la Corte ha
asumido dos posturas. En la primera, contenida en la Sentencia C-336 de
2016, la Sala decidió “NHIBIRSE de proferir un pronunciamiento de fondo
respecto del artículo 50 del Código Civil, por cuanto dicha disposición fue
derogada orgánicamente por el Código de la Infancia y la Adolescencia,
configurándose la carencia actual de objeto.” En la segunda, contenida en la
Sentencia C-296 de 2019, la Sala precisó, al estudiar la constitucionalidad del
literal b) del artículo 6 de la Ley 1306 de 2009, que este último, en el cual se
aludía al parentesco civil, estaba vigente, pues: 1) la sentencia anterior no hizo
tránsito a cosa juzgada constitucional; 2) “es claro que el CIA no podía
derogar la norma parcialmente acusada por dos razones: no se ocupó de una
regulación integral del parentesco y además es previo a la misma”; y 3)
“desde un análisis que parte del principio democrático es claro que la
voluntad del legislador fue mantener la distinción entre el parentesco civil y
el consanguíneo, no sólo por la literalidad del texto acusado, sino que una
perspectiva sistémica muestra la importancia de estos conceptos para el
ordenamiento civil colombiano, por ejemplo le asigna relevancia y
consecuencias al parentesco consanguíneo del adoptado en ciertos casos.”52
En esta oportunidad, la Sala reitera lo ya dicho sobre la existencia del
parentesco civil en la Sentencia C-296 de 2019.

46. Al respecto, cabe resaltar que en el artículo 64.2 del Código de la Infancia
y la Adolescencia se indica que “la adopción establece parentesco civil entre

50 Cfr., Artículos 37 a 46 del Código Civil.


51 Cfr., Sentencia C-296 de 2019.
52 Fundamento jurídico 17.
12
el adoptivo y el adoptante, que se extiende en todas las líneas y grados a los
consanguíneos, adoptivos o afines de estos”53. En consecuencia, en la
actualidad, el parentesco civil debe entenderse como el vínculo familiar
derivado de la adopción, el cual genera no sólo los derechos y obligaciones
propios del parentesco por consanguinidad entre los padres y los hijos, sino
que también compromete, por extensión, a los demás miembros de la familia.

47. Un caso paradigmático en torno al referido cambio jurídico, lo constituye


la Sentencia C-1287 de 2001, en la que la Corte examinó una demanda en
contra de una disposición legal que, reproduciendo el contenido del artículo 33
de la Constitución, fue acusada de otorgarle un trato diferenciado a los
parientes por consanguinidad y filiación civil en contravía del principio de
igualdad familiar (artículos 13, 42 y 93 superiores).

48. En concreto, en la norma enjuiciada se contemplaba la excepción del deber


de declarar en materia penal hasta el cuarto grado de consanguinidad, segundo
de afinidad y primero civil. Sobre el particular, esta Corte indicó que a pesar
de que la disposición demanda reproducía el artículo 33 Carta Política, lo
cierto es que, en atención al rol preponderante del principio de igualdad en el
sistema jurídico nacional, era necesario modular el entendimiento de dicha
norma para que le otorgara el mismo trato a las diferentes clases de parentesco
y, con ello, optimizar lo dispuesto en los artículos 13 y 42 superiores. Por
consiguiente, se declaró que dicha prerrogativa procesal se debe entender
extendida hasta el cuarto grado de parentesco civil.

49. Así las cosas, esta Sala reitera que los individuos con filiación civil tienen
los mismos derechos y obligaciones entre ellos que los familiares por
consanguinidad y, en consecuencia, las normas deben otórgales un igual trato,
es decir, al permitirse, ordenarse o prohibirse algo se debe procurar que los
efectos respectivos se proyecten de forma idéntica frente a los dos tipos de
parentesco referidos en relación con sus líneas y grados54.

F. El principio de igualdad en el marco de las relaciones familiares

50. Uno de los pilares del modelo de Estado Social y Democrático de


Derecho, implementado por el Constituyente de 1991, es la igualdad. La Sala
ha entendido la igualdad como un concepto con triple dimensión, pues tiene la
calidad de principio, valor y derecho fundamental que se proyecta sobre todas
las garantías e instituciones previstas en la Constitución.55

51. En esta ocasión, esta Sala considera pertinente resaltar que, en relación
con la igualdad, el Constituyente de 1991:

(i) En artículo 13 superior, estableció que todas las personas “gozarán de


los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna

53 En el mismo sentido, el artículo 100 del derogado Código del Menor (Decreto 2737 de 1989) disponía que
“la adopción establece parentesco civil entre el adoptivo, el adoptante y los parientes consanguíneos o
adoptivos de éste”.
54 Cfr. Sentencias C-1287 de 2001, C-600 de 2011, C-892 de 2012, C-911 de 2013, C-110 de 2018 y C-296
de 2019.
55 En la Sentencia C-029 de 2020, esta Sala recordó que “el preámbulo de la Carta Política consagra la
igualdad como valor que debe ser garantizado por parte del Estado. A su turno, el artículo 13 superior le
reconoce a la misma, la categoría de principio y derecho de aplicación directa e inmediata a favor de los
asociados, sin que su ejercicio este se encuentre limitado a un campo determinado. De allí que su protección
puede ser alegada ante cualquier trato diferenciado injustificado”.

13
discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar,
lengua, religión, opinión política o filosófica”; y

(ii) En el artículo 42 de la Carta Política, estipuló que “los hijos habidos


en el matrimonio o fuera de él, adoptados o procreados naturalmente o
con asistencia científica, tienen iguales derechos y deberes”.

52. Sobre el particular, esta Corte ha explicado que cualquier trato


diferenciado en razón del origen familiar está expresamente prohibido por la
Carta Política y, por consiguiente, ninguna autoridad, incluido el legislador,
puede “predicar efectos disímiles para el parentesco consanguíneo y el
parentesco civil, ya que por mandato constitucional todos los hijos, sin
importar cuál sea el origen de su parentesco, gozan de los mismos derechos y
están sometidos a los mismos deberes y obligaciones.”56

53. Independientemente del amplio margen de configuración que tiene el


Congreso de la República, no se puede expedir normas que consagren un trato
diferenciado en cuanto a los derechos y deberes entre los hijos matrimoniales,
extramatrimoniales o adoptivos, pues “son inconstitucionales aquellas
regulaciones que establezcan discriminaciones entre las personas por razón
de su origen familiar”57. En efecto, el origen familiar, en el contexto del
artículo 13 de la Constitución, es una categoría sospechosa de discriminación.

54. Al respecto, cabe señalar que el proceso de reconocimiento de igualdad


entre los hijos en Colombia: (i) inició con la expedición de la Ley 45 de 1936,
en la que se reguló el reconocimiento de los hijos naturales o
extramatrimoniales; (ii) continuó con la Ley 29 de 1982, en la cual se adicionó
el artículo 250 del Código Civil para establecer que “los hijos son legítimos,
extramatrimoniales y adoptivos y tendrán iguales derechos y obligaciones”; y,
(iii) finalizó con la promulgación de la Constitución de 1991 que, como se
anotó en precedencia, en su artículo 42 excluye cualquier tipo de referencia,
categoría o tipificación discriminatoria, haciendo únicamente mención a los
distintos modos de filiación, sin que ello suponga un criterio de diferenciación
de los hijos en relación con sus derechos y obligaciones.58

55. Asimismo, esta Corte ha considerado que “la igualdad de derechos y


obligaciones entre los hijos legítimos, extramatrimoniales y adoptivos, no
termina en ellos”, pues “continúa en sus descendientes, sean éstos, a su vez,
legítimos extramatrimoniales o adoptivos”. En efecto, “así como antes la
desigualdad y la discriminación se transmitían de generación en generación,
ahora la igualdad pasa de una generación a la siguiente. Basta pensar en los
sentimientos de los hombres, para entender por qué la discriminación ejercida
contra el hijo afecta a su padre, como si se ejerciera contra él mismo.”59

56. En este contexto, es pertinente recordar que la igualdad entre los vínculos
por consanguinidad y por parentesco civil ha sido contemplada en el
ordenamiento legal. Específicamente, en el artículo 64 del Código de la
Infancia y la Adolescencia,60 el Congreso de la República estableció las
principales consecuencias de la adopción, indicando que:
56 Sentencia C-296 de 2019.
57 Sentencia C-477 de 1999, reiterada en los fallos C-046 de 2017 y C-029 de 2020.
58 Cfr., Sentencias C-047 de 1994 y C-029 de 2019.
59 Sentencia C-105 de 1994.
60 Ley 1098 de 2006.
14
(i) “Adoptante y adoptivo adquieren, por la adopción, los derechos y
obligaciones de padre o madre e hijo”;

(ii) “La adopción establece parentesco civil entre el adoptivo y el


adoptante, que se extiende en todas las líneas y grados a los
consanguíneos, adoptivos o afines de estos”;

(iii) “El adoptivo llevará como apellidos los de los adoptantes”61;

(iv) “Por la adopción, el adoptivo deja de pertenecer a su familia y se


extingue todo parentesco de consanguinidad, bajo reserva del
impedimento matrimonial del ordinal 9° del artículo 140 del Código
Civil”62; y,

(v) “Si el adoptante es el cónyuge o compañero permanente del padre o


madre de sangre del adoptivo, tales efectos no se producirán respecto de
este último, con el cual conservará los vínculos en su familia.”63

57. Así pues, esta Sala ha tomado nota de que “hoy en día solo se habla de
hijos, sin hacer referencia a categorías o tipificaciones discriminatorias, ya
que la enunciación normativa de matrimoniales, extramatrimoniales y
adoptivos se refiere exclusivamente a los modos de filiación de los hijos, sin
que esto represente una diferenciación entre la igualdad material de derechos
y obligaciones que existe entre ellos.”64

58. En este orden de ideas, esta Corte ha modulado el entendimiento de


múltiples disposiciones legales a fin de evitar tratos discriminatorios fundados
en el origen familiar, en especial, para superar la omisión del legislador de
incluir el parentesco civil en determinadas normas en las mismas condiciones
en que se contemplaban los vínculos por consanguinidad. Así, por ejemplo,
además de los fallos C-600 de 2011 y C-110 de 2018 reseñados páginas
atrás,65 se tiene que:

(i) En la Sentencia C-892 de 2012, esta Sala declaró la exequibilidad de la


expresión “hasta el grado segundo de consanguinidad (…) y primero
civil”, contenida en el artículo 1° de la Ley 1280 de 2009, 66 relacionado
con la licencia remunerada por luto, en el entendido de que “también
incluye a los parientes del trabajador en el segundo grado civil”; y,

61 Al respecto, se aclara que “en cuanto al nombre, sólo podrá ser modificado cuando el adoptado sea
menor de tres (3) años, o consienta en ello, o el Juez encontrare justificadas las razones de su cambio”.
62En el artículo 65 del Código de Infancia y la Adolescencia se establece que nadie puede ejercer acción
alguna para establecer la filiación consanguínea del adoptivo, ni reconocerle como hijo. Sin embargo, se
contempla que “el adoptivo podrá promover en cualquier tiempo las acciones de reclamación del estado civil
que le corresponda respecto de sus padres biológicos, únicamente para demostrar que quienes pasaban por
tales, al momento de la adopción, no lo eran en realidad”.
63 Declarado exequible en las Sentencias C-071 y C-683 de 2015, en el entendido de que: (i) “dentro de su
ámbito de aplicación también están comprendidas las parejas del mismo sexo cuando la solicitud de
adopción recaiga en el hijo biológico de su compañero o compañera permanente”; y (ii) “en virtud del
interés superior del menor, dentro de su ámbito de aplicación están comprendidas también las parejas del
mismo sexo que conforman una familia”.
64 Sentencia C-451 de 2016, reiterada en las Sentencias C-046 de 2017 y C-247 de 2017.
65 Supra 38 y 39.
66 Mediante la cual se adicionó un numeral al artículo 57 del Código Sustantivo del Trabajo.
15
(ii) En la Sentencia C-911 de 2013, esta Corte declaró la exequibilidad de
la expresión “al cónyuge, compañero o compañera permanente y
familiares en primer grado de consanguinidad”, contenida en el inciso
quinto del artículo 2 de la Ley 1592 de 2012, en el entendido de que
también “se tendrán como víctimas a los familiares en primer grado civil
de los miembros de la fuerza pública que hayan perdido la vida en
desarrollo de actos del servicio, en relación con el mismo, o fuera de él,
como consecuencia de los actos ejecutados por algún miembro de los
grupos armados organizados al margen de la ley.”

59. Recientemente, al estudiar una demanda en la que se alegaba la violación


del principio de igualdad por discriminación debido al origen familiar, en
tanto que la norma enjuiciada67 les imponía a los parientes consanguíneos el
deber de ejercer preferencialmente la función de protección de las personas
con discapacidad mental sobre los familiares con filiación civil, en la
Sentencia C-296 de 2019, se sostuvo que:

(i) Al proponerse en el escrito introductorio un cargo por violación de la


igualdad, por discriminación debido al origen familiar, la metodología de
análisis a utilizar, para determinar la viabilidad de la pretensión del actor,
correspondía al juicio integrado de igualdad en su faceta estricta, lo cual
incluía verificar la legitimidad de la medida contenida en la norma
demandada;68

(ii) La finalidad de la medida contenida en la norma demandada era


establecer un orden escalonado para ejercer el cuidado de un sujeto en
situación de discapacidad mental, como podía inferirse de la simple
lectura de su texto, en el que se disponía que “la protección del sujeto con
discapacidad mental corresponde y grava a toda la sociedad, pero se
ejercerá de manera preferencial por: (…) (b) El cónyuge o compañero o
compañera permanente y los demás familiares en orden de proximidad,
prefiriendo los ascendientes y colaterales mayores y los parientes
consanguíneos a los civiles.”

(iii) El objetivo perseguido por la norma demandada “no era legítimo,


importante y mucho menos imperioso, pues se funda únicamente en el
origen familiar, aspecto completamente irrelevante para la finalidad
general de la norma, que es designar al titular de la función de protección
de personas con discapacidad mental.”69

67La norma demanda fue el literal b) del artículo 6º de la Ley 1306 de 2009.
68 Al respecto, esta Sala explicó que “el juicio integrado de igualdad tiene tres etapas de análisis: (i) busca
establecer el criterio de comparación: patrón de igualdad o tertium comparationis, valga decir, precisar si
los supuestos de hecho son susceptibles de compararse y si se compara sujetos de la misma naturaleza; (ii) es
indispensable definir si en el plano fáctico y en el plano jurídico existe un trato desigual entre iguales o igual
entre desiguales; y (iii) se debe averiguar si la diferencia de trato está constitucionalmente justificada, es
decir, si las situaciones objeto de comparación ameritan un trato diferente desde la Constitución. Para
hacerlo, analiza tres objetos: (a) el fin buscado por la medida, (b) el medio empleado, y (c) la relación entre
el medio y el fin”. Además, esta Corte precisó que, “según su grado de intensidad, este test puede tener tres
grados: leve, intermedio o estricto”, así como que éste último se utiliza cuando se alega “una diferenciación
que se fundamenta en lo que la doctrina constitucional ha denominado “criterios sospechosos”, que no son
otra cosa que causas de discriminación prohibidas explícitamente por la Constitución”. Sobre este último
punto, se indicó que: (1) “en ese tipo de casos el fin que busca la medida analizada debe ser no sólo legítimo
e importante sino imperioso, no basta que el medio sea adecuado y efectivamente conducente, sino que debe
ser necesario, es decir, no puede ser reemplazado por un medio alternativo menos lesivo”; y que (2) “este es
el único de los juicios en el que necesariamente debe adelantarse el análisis de proporcionalidad en sentido
estricto, por lo tanto, requiere que los beneficios de adoptar la medida sean claramente superiores a la
afectación que ella implica sobre otros principios y valores constitucionales”.

16
(iv) A efectos de superar la discriminación por razones de origen
advertida, debía declararse la inexequibilidad de la expresión “y los
parientes consanguíneos a los civiles”, contenida al final de la norma
demandada.

60. A partir de lo expuesto, esta Sala reitera que está prohibida la


discriminación por razón de origen familiar, lo cual sucede, entre otros
eventos, cuando el legislador contempla tratos diferentes, sin justificación
alguna, en virtud de los modos de filiación (consanguinidad, afinidad y civil).
Asimismo, reafirma que el parentesco civil, que surge de la adopción, tiene los
mismos efectos que el consanguíneo, por lo que “toda norma que conceda
alguna preferencia o prerrogativa en razón de la naturaleza de la filiación es,
en principio, contraria a la Constitución.”70

G. La unidad familiar como derecho y elemento de la resocialización


de las personas privadas de la libertad

61. La familia es un presupuesto indispensable de la organización social, por


lo que las instituciones del Estado fueron constituidas, entre otras finalidades,
para prestarle de forma prioritaria su atención, apoyo y cuidado, en aras de
preservarla, puesto que toda comunidad se beneficia de sus virtudes, así como
se perjudica por los conflictos que surgen dentro de ella.71

62. En este sentido, en los artículos 5, 13 y 42 la Constitución Política


reconoció a la familia como institución y núcleo fundamental de la sociedad y
estableció, además, que es un deber de las autoridades garantizar la protección
integral de su estructura y de sus miembros, sin distinciones sobre la forma en
que se haya constituido, ya sea por vínculos jurídicos, biológicos o, de
hecho.72

63. Sobre el particular, esta Sala ha sostenido que en dichas disposiciones


superiores se encuentran contenidos varios derechos fundamentales, entre
ellos, la prerrogativa a la unidad familiar73, la cual exige que:

(i) “La familia no puede ser desvertebrada en su unidad: (a) ni por la


sociedad ni por el Estado sin justa causa fundada en graves motivos de

69A ese respecto, esta Corte insistió que “en que la distinción entre parientes por su origen familiar
constituye un medio prohibido expresamente por la Carta, no es efectivamente conducente –ya que se basa en
un criterio irrelevante y superfluo para efectos de obtener el fin general de la norma- y mucho menos
indispensable, pues existen innumerables alternativas que resultan menos lesivas para los principios y
valores constitucionales”.
70Cfr., Sentencia C-296 de 2019.
71 Cfr., Sentencias C-371 de 1994 y C-026 de 2016. Sobre el particular, es pertinente mencionar que, en el
fallo C-271 de 2003, esta Sala definió la familia como “aquella comunidad de personas emparentadas entre
sí por vínculos naturales o jurídicos, que funda su existencia en el amor, el respeto y la solidaridad, y que se
caracteriza por la unidad de vida o de destino que liga íntimamente a sus integrantes más próximos”.
72 En el plano internacional, se tiene que la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículos 11,
17 y 19), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículos7, 10 y 11) y el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículos 17, 23 y 24), establecen que es una obligación
de los Estados parte conceder la más amplia protección y asistencia posible a la familia, así como adoptar las
medidas que aseguren la igualdad y la protección de los hijos.
73 En las Sentencias T-207 de 2004 y T-308 de 2015, esta Corte puso de presente que “a partir de la
interpretación de las disposiciones normativas contenidas en el artículo 42 de la Constitución, es posible
establecer la existencia de un derecho constitucional a mantener la unidad familiar (…). Este derecho es el
corolario de la eficacia de la disposición que define la familia como el núcleo fundamental de la sociedad, en
la medida en que constituye el dispositivo normativo que permite realizar la pretensión constitucional de
protección a la familia, al autorizar la intervención de los jueces en situaciones concretas que tengan el
poder de afectar la unidad y/o la armonía familia”.

17
orden público y en atención al bien común, o (b) sin el consentimiento de
las personas que la integran, caso en el cual dicho consenso debe ser
conforme al derecho”74; y,

(ii) Las autoridades tienen la obligación de “diseñar e implementar


políticas públicas eficaces que propendan por la preservación del núcleo
familiar”75.

64. Asimismo, se ha explicado que, si bien la unidad familiar es un derecho de


todas las personas, lo cierto es que tiene una protección reforzada para los
niños, niñas y adolescentes,76 pues el artículo 44 de la Constitución impone a
las autoridades la prohibición de separar a los menores de su núcleo familiar,
salvo la existencia de riesgos reales y concretos para sus prerrogativas
fundamentales, como la vida, la integridad o la salud.77

65. La unidad familiar hace parte del grupo de derechos que pueden
restringirse legítimamente, como consecuencia de una condena penal o de una
medida privativa de la libertad, y, en especial, con ocasión de la pérdida de la
libertad personal propia de la orden de detención en centro carcelario. 78 Sin
embargo, la Corte ha aclarado que dicha limitación debe ser ejecutada con
base en criterios de razonabilidad y proporcionalidad, “con el fin de evitar la
desintegración de los vínculos filiales más próximos (…), a lo cual se llega,
entre otras formas, mediante la posibilidad para el recluso de mantener
comunicación oral, escrita y afectiva con su familia.”79

66. Al respecto, en la Sentencia C-026 de 2016 se sostuvo que “el


ordenamiento jurídico debe contemplar mecanismos para mitigar, hasta
donde resulte constitucionalmente admisible, los efectos del
resquebrajamiento de la unidad familiar propiciada por la reclusión de uno
de sus integrantes, permitiendo que los internos pueden recibir visitas de
familiares y amigos, y puedan comunicarse con ellos, sometiéndose, por
supuesto, a las normas de seguridad y disciplina previamente establecidas,
con el propósito de afianzar la unidad familiar y coadyuvar a su readaptación
social.”

67. En relación con este último punto, como lo indican los intervinientes en
este proceso, debe destacarse la importancia que tiene la participación de la
familia en el proceso de resocialización de los internos, así como de la
necesidad de evitar la desarticulación de la institución familiar durante el
proceso de reclusión.80 Esto, entre otros motivos, porque la presencia de
parientes en el proceso de readaptación permite que “al momento de recobrar
la libertad, la reincorporación se dé en condiciones favorables para el mejor
74 Cfr., Sentencias T- 447 de 1994, T-502 de 2011 y C-026 de 2016.
75 Cfr., Sentencia C-026 de 2016. Asimismo, pueden consultarse los fallos T-T-527 de 2009 y T-502 de 2011.
76 El artículo 22 del Código de la Infancia y la Adolescencia estipula que “los niños, las niñas y los
adolescentes tienen derecho a tener y crecer en el seno de la familia, a ser acogidos y no ser expulsados de
ella. // Los niños, las niñas y los adolescentes sólo podrán ser separados de la familia cuando esta no
garantice las condiciones para la realización y el ejercicio de sus derechos conforme a lo previsto en este
código. En ningún caso la condición económica de la familia podrá dar lugar a la separación”.
77 En consecuencia, esta Corte ha dicho que “cualquier determinación de las autoridades en relación con
este tema debe tomar en consideración la necesidad de que los niños permanezcan en un hogar, para que su
desarrollo sea estable y no se interrumpa el ejercicio de otros derechos, como la educación y la salud”
(Sentencia T-512 de 2017).
78 Cfr., Sentencia C-026 de 2016.
79 Sentencia T-714 de 2016, reiterando la Sentencia T-669 de 2012.
80 Cfr., Sentencia C-026 de 2016.
18
desarrollo de los fines de la familia y los derechos de cada uno de sus
integrantes.”81

68. En virtud de lo dispuesto en el artículo 44 de la Constitución, la Corte ha


afirmado que la obligación de las autoridades de garantizar que las personas
privadas de libertad mantengan contacto permanente con su grupo familiar,
resulta “más relevante si la familia está integrada en parte por menores de
edad, cuyos derechos son prevalentes conforme al principio del interés
superior del niño”82.

69. En efecto, se ha considerado que “es a través de la familia que los niños
pueden tener acceso al cuidado, el amor, la educación y las condiciones
materiales mínimas para desarrollarse en forma apta”, lo cual puede verse
afectado seriamente cuando se procede con la reclusión de uno de sus
parientes sin adoptar las medidas pertinentes para: (i) conservar la unidad
familiar, o (ii) para restablecerla cuando la misma ha sido quebrantada.83

70. En este contexto, en sede de revisión de tutelas, se ha reiterado que “la


pena privativa de la libertad no comporta la ruptura de las relaciones
familiares, por el contrario, aquella debe propender por el fortalecimiento
entre sus miembros, en procura de la adecuada resocialización del interno.
Máxime si existe un menor dentro de la familia del infractor o infractores de
la ley penal. Pues el traslado sin contemplación de la situación particular del
actor y su grupo familiar, ahonda necesariamente el resquebrajamiento, de la
ya maltratada la unidad familiar, afectando correlativamente el desarrollo
armónico e integral del infante, que a su corta edad se ha visto sometida a
cambios bruscos en su núcleo familiar.”84

71. En suma, en atención a la importancia de la unidad familiar para la


garantía de los derechos de los menores y la resocialización de las personas
privadas de la libertad, esta Sala considera que a pesar de que el contacto entre
el recluso y sus parientes puede ser restringido, con ocasión de la imposición
de una condena penal o mediante una medida privativa de la libertad, lo cierto
es que las instituciones del Estado deben velar para que tal limitación sea
razonable y proporcional, estableciendo los mecanismos de comunicación
pertinentes con tal propósito y asegurando que los interesados tengan acceso
igualitario a los mismos.85

H. Examen del cargo planteado en la demanda

72. A través de la acción pública de inconstitucionalidad, el ciudadano Cristian


Fernando Cuervo Aponte cuestiona que el Congreso de la República haya
incurrido en una omisión legislativa relativa, al expedir el numeral 6 del
artículo 52 de la Ley 1709 de 2014, en tanto que, en contravía del principio de

81 Sentencia T- 537 de 2007. En similar sentido, ver los fallos T-599 de 2006 y T-194 de 2019.
82 Sentencia T-714 de 2016, siguiendo los fallos T-435 de 2009, T-502 de 2011 y T-111 de 2015.
83 Sentencia T-669 de 2012.
84 Sentencias T-556 de 2007 y T-589 de 2013. A este respecto, pueden consultarse los fallos T-830 de 2011,
T-714 de 2016, T-153 de 2017 y T-194 de 2019.
85En esta línea argumentativa, en la Sentencia C-026 de 2016, esta Sala estableció que si bien el derecho a la
unidad familiar puede ser “objeto de restricciones legítimas, tratándose de las personas privadas de la
libertad, las mismas no pueden afectar su núcleo esencial, de manera que, en todo caso, sea posible propiciar
“las condiciones necesarias para que los internos, dentro de las limitaciones propias de su situación, cuenten
con el apoyo de su familia y tengan contacto con ella, en pro de su rehabilitación, y de esta manera alcanzar
una reincorporación menos traumática a la vida extramuros”.

19
igualdad en el marco de las relaciones familiares, facultó a los parientes dentro
del segundo grado de consanguinidad y primero de afinidad de las personas
privadas de la libertad para solicitar su traslado penitenciario, excluyendo de
la titularidad de dicha prerrogativa a los familiares con parentesco civil.

73. Por lo anterior, el actor solicita que la Corte declare la exequibilidad


condicionada de la disposición demandada a fin de que se disponga la
inclusión de los familiares con parentesco civil dentro del alcance de los
efectos de dicha norma.86 La referida pretensión fue apoyada por el Procurador
General de la Nación, el Ministerio de Justicia y del Derecho, el Departamento
de Derecho Penal y Criminología de la Universidad Externado de Colombia,
el Semillero en Derecho Penitenciario de la Pontificia Universidad Javeriana y
la Facultad de Derecho de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de
Colombia.87

74. Adicionalmente, a pesar de compartir los reproches a la norma demandada,


el ciudadano Harold Eduardo Sua Montaña consideró que el remedio que
debía adoptar la Corte en este asunto es declarar la inexequibilidad de la
expresión “dentro del segundo grado de consanguinidad o primero de
afinidad” contenida en el numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014. A
su juicio, tal solución asegura que cualquier pariente del recluso, sin
discriminación alguna, pueda gestionar su traslado. Con todo, el mencionado
interviniente pide que se aclare que la legitimación para presentar la solicitud
en comento corresponde únicamente a los familiares mayores de edad, pues
sólo de ellos se puede predicar la capacidad jurídica para el efecto.88

75. La Sala encuentra que el numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014
incurre en una omisión legislativa relativa, conforme fue alegado en la
demanda y sostenido por la mayoría de los intervinientes, y, en consecuencia,
accederá a la solicitud de declarar la exequibilidad condicionada de dicha
disposición, a fin de que incluya en sus efectos jurídicos a los familiares con
parentesco civil del recluso.

76. A continuación, se procede a dar cuenta de los argumentos en los que se


funda esta conclusión. Para tal propósito, seguirá la metodología fijada por la
Sala para verificar la existencia de una omisión legislativa relativa.89

77. En primer lugar, debe resaltarse que existe una norma sobre la cual puede
alegarse de manera necesaria la configuración de una omisión legislativa
relativa, esta es, el numeral 6 del artículo 52 de la Ley 1709 de 2014. Esta
disposición otorga legitimidad a los familiares por consanguinidad y afinidad
de los reclusos, para solicitar su traslado carcelario, pero excluye de tal
prerrogativa a los parientes por filiación civil, a pesar de que, según las reglas
de la institución jurídica de la adopción, una vez ésta se perfecciona se
“establece parentesco civil entre el adoptivo y el adoptante, que se extiende en
todas las líneas y grados a los consanguíneos, adoptivos o afines de estos.”90

78. En segundo lugar, debe reiterarse que los artículos 13 y 42 de la


Constitución prohíben tratos diferenciados injustificados por razón del origen
86 Supra 1 a 4.
87 Supra 7 a 15 y 19 a 20.
88 Supra 16 a 18.
89 Supra 34 a 36.
90Supra 46 y 56.
20
familiar, así como distinciones entre los hijos biológicos y adoptivos. En
efecto, como se señaló antes, “el origen familiar es un criterio de distinción
constitucionalmente reprochable (…) y que, en consecuencia, todas las
categorías de hijos, son titulares de los mismos derechos y obligaciones,
motivo por el cual, no pueden recibir un tratamiento desigual en razón del
origen filial.”91 Precisado el asunto a partir de la anterior prohibición, se
encuentra que el legislador tiene tres deberes constitucionales que omitió en la
norma demandada: 1) el deber de dar la misma protección y trato a los
parientes de la persona privada de su libertad, previsto en el inciso primero del
artículo 13 de la Carta y en diversos referentes del Derecho Internacional de
los Derechos Humanos, que hacen parte del bloque de constitucionalidad 92; 2)
el deber de garantizar la protección integral de la familia, previsto en el inciso
segundo del artículo 42 ibidem; y 3) el deber de tratar del mismo modo, tanto
en materia de derechos como en materia de deberes, a los “hijos habidos en el
matrimonio o fuera de él, adoptados o procreados naturalmente o con
asistencia científica”, previsto en el inciso séptimo del artículo 42 ibid.
Además, esta omisión afecta a toda la familia, en la medida en que puede tener
consecuencias frente al derecho a la unidad familiar y a la resocialización de
las personas privadas de la libertad.

79. En tercer lugar, debe advertirse que la exclusión de los familiares con
parentesco civil de las consecuencias de la norma demandada carece de una
razón suficiente, porque:

(i) Una revisión del contexto de la disposición cuestionada permite afirmar


que tal omisión correspondió al descuido del legislador, pero no a una
intención de generar un trato diferenciado basado en causas claras y
precisas. En concreto, de la simple lectura de la Ley 1709 de 2014 se
advierte que el Congreso de la República incluyó, en igualdad de
condiciones, a los parientes por consanguinidad y civiles a efectos de: (a)
permitirles visitas a los reclusos de familiares menores de edad (artículo
74), y (b) otorgarles a los internos permisos para acudir a visitar a
parientes con graves enfermedades o asistir a los actos fúnebres de los
mismos (artículo 85);

(ii) En consonancia con el objeto y fin de la norma, estos son, regular la


legitimidad para solicitar el traslado penitenciario de una persona privada
de la libertad y facilitar el desarrollo de las relaciones familiares, no surge
de manera palmaria una justificación para otorgar un trato diferenciado
utilizando una categoría sospechosa de discriminación. En efecto, no se
observa de qué manera permitirle a un hijo adoptivo o a un pariente civil
pedir el traslado carcelario de su progenitor o de su pariente puede ser
diferente a la posibilidad que la norma sí le otorga al hijo biológico y a los
parientes consanguíneos. En cambio, en dicho trato diferencial se avizora
una discriminación, que además de implicar la omisión de deberes
constitucionales,93 dificulta en gran medida el desarrollo de las relaciones
parentales de las personas unidas por vínculos derivados de una adopción.

80. En relación con este último punto, no parece razonable sostener, como una
91 Sentencia C-029 de 2020.
92 De manera específica, en el artículo 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; en el
artículo 7 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; y el artículo 5 de la Convención sobre los
derechos de las personas con discapacidad.
93 Supra 78.
21
eventual justificación de la diferencia de trato, que ello pueda obedecer a
evitar la comisión de fraudes, como lo destaca en su intervención, para
calificar este criterio como absurdo, la Universidad Externado de Colombia. 94
La decisión de adoptar un hijo no puede examinarse a partir de la mala fe del
adoptante, que prevé un eventual beneficio en caso de ser condenado a prisión.
Una visión así de la adopción, implicaría instrumentalizar el vínculo jurídico
de la adopción y asumir, sin fundamentos objetivos, un propósito vil en los
adoptantes. El que se esté legitimado para solicitar el traslado del interno, que
es lo regulado en la norma, no implica que el traslado se ordenará de manera
necesaria por la autoridad competente. Bajo esta línea argumentativa, que se
desarrolla desde la sospecha de la mala fe y del fraude, en contra de la
presunción constitucional de la buena fe en las gestiones de los particulares
ante las autoridades (art. 83 CP), sería necesario excluir a los parientes por
afinidad del ámbito de la disposición enjuiciada, pues dicho vínculo podría
también ser utilizado para los mismos fines, en tanto su configuración depende
de la libertad del recluso.

81. En cuarto lugar, la falta de justificación y objetividad de la omisión


legislativa relativa genera una desigualdad negativa de los parientes con
filiación civil, frente a los familiares por consanguinidad, que sí se encuentran
cobijados por la norma demandada. En efecto, los parientes por
consanguinidad y afinidad sí pueden solicitar el traslado carcelario de un
interno, a fin de asegurar la unidad familiar y facilitar su proceso de
resocialización, pero los parientes civiles, a pesar de encontrarse en la misma
posición fáctica y jurídica, no tienen tal posibilidad.

82. Sobre el particular, esta Corte observa que ni en la norma demandada ni en


su proceso de formación se señala cuál es el fin perseguido por ella. Como se
ha puesto de presente, en este caso no se está ante una justificación
insuficiente de la diferencia de trato, sino ante la ausencia de justificación de
la diferencia de trato. No hay razones atendibles para sostener que el fin
perseguido sea evitar fraudes95. Podría decirse que el fin es que sólo quien
tenga un interés directo o un derecho afectado, esté legitimado para solicitar el
traslado de una persona que está en prisión. Si este fuese el fin, o si lo fuese
otro, lo cierto es que el medio empleado, no es legítimo, pues está
expresamente prohibido por la Constitución establecer diferencias de trato con
fundamento en el origen familiar, más aún si no se da ninguna razón para
hacerlo.

83. Así las cosas, la Sala constata que la norma demandada incurre en una
omisión legislativa relativa, al no incluir a los parientes con filiación civil
entre las personas legitimadas para solicitar el traslado del recluso. Por lo
anterior, siguiendo el remedio judicial utilizado en ocasiones previas, 96 se
procederá a declarar la exequibilidad condicionada de la norma demandada, a
fin de que los familiares por consanguinidad y por filiación civil reciban el
mismo trato.

84. En consecuencia, la Sala declarará la exequibilidad numeral 6 del artículo


52 de la Ley 1709 de 2014, bajo el entendido de que el traslado de los internos
también puede ser solicitado a la Dirección del Instituto Nacional

94Supra 13.
95Supra 80.
96Supra 38, 39, 47 y 58.
22
Penitenciario y Carcelario (INPEC) por los familiares de los reclusos dentro
del segundo grado de parentesco civil.

85. Por lo demás, la Corte descarta la posibilidad de estudiar la procedencia de


eliminar toda alusión a los grados de parentesco de la norma demandada,
como lo propone el ciudadano Harold Eduardo Sua Montaña 97, o de entrar a
examinar cualquier otra exclusión en la que haya podido incurrir el Congreso
de la República en la norma demandada, porque un cuestionamiento al
legislador por fijar ciertos límites dentro del parentesco u otro similar, a fin de
tener legitimación para solicitar el traslado penitenciario, desborda el cargo
planteado por el actor, el cual se centró únicamente en la desigualdad existente
por incluir ciertas clases de filiación (consanguinidad y afinidad) y excluir otra
(civil).

86. A su turno, tampoco se examinará el planteamiento del referido


interviniente de limitar la legitimación de la prerrogativa contenida en la
norma cuestionada únicamente en favor de los adultos, pues ello, además de
desbordar el cargo del actor, en caso de acogerse, terminaría por excluir a los
niños, sean hijos consanguíneos o adoptivos, que son, precisamente, los que
tienen un interés mayor -y constitucionalmente prevalente- a no ser separados
de su familia.

I. Síntesis de la decisión

87. En la presente oportunidad, luego de establecer la viabilidad del juicio de


constitucionalidad, la Sala Plena de la Corte Constitucional analizó una
demanda en la que se alegaba que el Congreso de la República incurrió en una
omisión legislativa relativa al expedir el numeral 6 del artículo 52 de la Ley
1709 de 2014, por cuanto en dicha norma se permite que los parientes por
consanguinidad o afinidad puedan solicitar el traslado de familiares privados
de la libertad, pero, ignorando el principio de igualdad, no se contempla a
los parientes con parentesco civil.

88. Para desarrollar su análisis, la Sala dio cuenta y reiteró su doctrina sobre:
1) las omisiones legislativas relativas, 2) las tipologías de parentesco, 3) el
principio de igualdad en el marco de las relaciones familiares y 4) la unidad
familiar como derecho de los menores y elemento de la resocialización de los
reclusos.

89. Con fundamento en los anteriores elementos de juicio, la Corporación


estableció que el legislador incurrió en una omisión legislativa relativa al
expedir la norma demandada. De una parte, la ley desatiende la prohibición
constitucional de establecer tratos diferenciados entre las personas con base en
su origen familiar, lo que, además, estableció que se hizo sin que exista una
razón suficiente para ello.

90. De otra, al no incluir a los parientes civiles, junto a los parientes por
consanguinidad y afinidad, que sí estaban reconocidos dentro de aquellas
personas que podían solicitar al INPEC el traslado de los internos, el
legislador incurrió en una omisión legislativa relativa, en tanto y en cuanto
incumplió el deber constitucional de dar el mismo trato a todos los parientes
de las personas que se encuentran privadas de su libertad. En consecuencia,

97Supra 16 a 18.
23
esta Sala proferirá una decisión integradora para superar tal omisión.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional,


administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la
Constitución,

RESUELVE

DECLARAR LA EXEQUIBILIDAD del numeral 6 del artículo 52 de la Ley


1709 de 2014, por el cargo analizado, bajo el entendido de que el traslado de
los internos también puede ser solicitado a la Dirección del Instituto Nacional
Penitenciario y Carcelario (INPEC) por los familiares de los reclusos dentro
del segundo grado de parentesco civil.

Notifíquese, comuníquese, cúmplase y archívese el expediente.

ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO


Presidente

DIANA FAJARDO RIVERA


Magistrada

JORGE ENRIQUE IBÁÑEZ NAJAR


Magistrado

ALEJANDRO LINARES CANTILLO


Magistrado

PAOLA MENESES MOSQUERA


Magistrada

GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO


Magistrada

CRISTINA PARDO SCHLESINGER

24
Magistrada
No participó

JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS


Magistrado

ALBERTO ROJAS RÍOS


Magistrado

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

25

También podría gustarte