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La Masonería - Alberto Tasso

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Alberto Tasso

Breve crónica de la Masonería


en Santiago del Estero

barco edita 2022

1
Tasso, Alberto

Breve crónica de la Masonería en Santiago del Estero -


1a ed. - Santiago del Estero: Barco Edita, 2022.
70 p.; 14x21 cm.

ISBN:
CDD:

Diseño de tapa: Walden


Corrección: Eleonora Tasso Jiménez
Revisión: Pablo Tasso, Victoria Tasso
Diagramación: Noelia Achával Montenegro

© Alberto Tasso, 2022


© Barco edita, 2022

Barco edita
Los Fresnos 85, 4200 Santiago del Estero, República Argentina
(54 385) 699-8837
http://barcoedita.blogspot.com.ar

2
Presentación

Los masones no tenemos nada para ocultar.


Al contrario, tenemos mucho para decir

Pablo Lázaro

3
Palabra mínima

En estas páginas me propongo tratar un tema aun poco abordado


en la literatura de la provincia. Me refiero a la presencia de la
Masonería en la sociedad local durante el período llamado
moderno, desde comienzos del siglo XIX hasta el presente. Para
ello recurriré a trabajos recientes así como a mis propios escritos,
ya que los textos más conocidos sobre la historia de Santiago del
Estero no contienen más que referencias episódicas sobre el tema,
y a menudo lo omiten por completo.
Mi argumento central sostiene que la Masonería desempeñó un
rol significativo en nuestra historia, que trataré de demostrar a
través de su gravitación en la política, la educación, la salud, los
derechos, la cultura y el asociativismo, entre otros campos. Para
ello recurriré a las biografías de personas que considero
relevantes por su labor pública en el período 1800-1950,
utilizando diversas fuentes que cito en cada caso.
Esta primera aproximación al tema adolece de limitaciones que el
lector y la lectora podrán descubrir mejor que yo, por lo que
agradeceré toda observación o crítica que pudieran hacerle. Como
todo documento preliminar ha sido elaborado para la discusión.
Creo que puede contribuir a una relectura más amplia de nuestro
pasado al mismo tiempo que a superar prejuicios, mitificaciones
y leyendas que aun circulan acerca de la Masonería.
He preferido el estilo de la crónica –que además del dato incluye
la biografía, la anécdota y la hipótesis- no solo porque lo
considero adecuado para transmitir la escasa información de que
dispongo sino también porque facilita la lectura de quienes estén
interesados en el tema, aun sin poseer formación previa. Con ese
4
fin puse especial empeño en consignar las obras más conocidas a
las que se puede recurrir para ampliar y profundizar en el mismo.
He incluido fragmentos de obras de otros autores y autoras cuya
palabra dice mejor que la mía; todos y todas están citados en la
bibliografía.

A.T.

5
Introducción

Antecedentes de la Masonería

Antes de recurrir a las numerosas definiciones de la Masonería –


sobre la cual la bibliografía no es escasa, aunque no siempre
conocida- prefiero describirla según la imagen que me he
formado de ella, por cierto que a través de lecturas pero también
de conversaciones con hermanos y hermanas, y de mi propia
experiencia como aprendiz en esta organización.
El término masón deriva del francés maçon y del inglés mason
que se traduce como “constructor” o “albañil”. De este oficio
surgieron en la Francia medieval asociaciones profesionales
(guildas) que guardaban y transmitían a sus miembros los saberes
y técnicas que utilizaban en la construcción de grandes edificios,
tales como palacios y catedrales, a partir de planos precarios, con
ayuda de instrumentos tales como la regla, la escuadra y el
compás.
Este origen gremial de la organización resulta representativo de
la modernidad naciente, que percibía en la medida una importante
dimensión del conocimiento. No olvidemos la ampliación del
horizonte terrestre que se produjo a fines de ese período, cuando
aún se discutía la esfericidad del planeta. Geodestas, astrónomos
y navegantes fueron parte de esta empresa que la naciente
masonería asoció a la suya: no solo se trataba de construir
edificios, sino también de construir una nueva visión del mundo.
Por eso el largavista y el globo terráqueo son símbolos clásicos
de este movimiento, así como la letra G que alude al Gran
Arquitecto del Universo.
Al tiempo que encarnaba la protección del saber y el trabajo, en

6
tiempos en que no había universidades ni sindicatos, la Masonería
inició la formación de asociaciones solidarias y fraternidades que
defendieron los derechos del trabajador mucho antes del
nacimiento del capitalismo y la sociedad industrial. Por estas
razones no es difícil comprender que los masones debieran
ocultarse y celebrar sus reuniones en secreto, a veces en los
sótanos de los edificios que construían, y otras en lugares que por
razones muy comprensibles velaban de la mirada pública.
Agrego que no menos secretas eran las reuniones de las familias
reales, los nobles y los miembros de la Iglesia Católica, que aun
ahora, en tiempos del Estado republicano, son casi invisibles para
el público. El hermetismo que se atribuye a las asociaciones
masónicas no es demasiado diferente del que existe hoy en toda
profesión basada en formación y práctica. La iniciación de un
médico, un ingeniero o un sacerdote requiere, además de
vocación, años de estudio, diálogo con maestros y voluntad de
servicio. Estas fueron las prácticas de la primeras sociedades
masonas, que según creo sirvieron de ejemplo para otras
instituciones del presente.
Son comprensibles estas actitudes de rechazo o silencio ya que la
Masonería mostró desde los inicios una voluntad inclusiva, más
allá de credos, razas y clases sociales, que en muchos casos se
opuso a las ideologías dominantes. Este propósito alcanzó
definición explícita en época más reciente, a comienzos del siglo
XVIII, cuando la organización pasó de la fase operativa –esto es,
del hacer- a la especulativa –de un pensar racional y humanitario-
que acompañaba el desarrollo de las ciencias, el nacimiento de los
estados republicanos, el inicio del capitalismo y la emancipación
de la tutela eclesiástica (Corbiere 1998).
Las relaciones entre la Masonería y la Iglesia Católica, a menudo
controversiales, merecen un párrafo especial, en el que solo citaré

7
algunos antecedentes que pueden contribuir a explicarlas. Los
primeros provienen de los fundamentos de la Masonería, que nace
como una institución secular e inclusiva.
Su ideal de libertad, igualdad y fraternidad humanas fue
concebido a una escala mundial, queriendo decir que trascendía
tanto las fronteras geográficas como las de clase, raza o religión
que rigieron la historia en todas sus edades y no han desaparecido
en la contemporánea. Esto permite comprender que entre sus
integrantes en diversos países y épocas veamos católicos,
protestantes, islámicos y budistas, así como otros y otras que
manifiestan no tener religión alguna.
Su único principio explícito en materia de creencias es la idea del
Gran Arquitecto del Universo, que en su simbología clásica está
expresado en la letra G. Este ser superior es asumido como Dios
y creador pero encarnado en un rol propiamente humano.
Está claro que estos postulados formulados desde un contexto de
ideas para-eclesial fueron un desafío, y hasta una provocación,
para una institución que pretendía su monopolio. Esto explica las
condenas efectuadas por funcionarios de la Inquisición –el 11 de
octubre de 1738 el Inquisidor General Andrés de Orbe Larreatigui
envió a todos los Tribunales del Santo Oficio el primer edicto en
el que se prohibía la Masonería en España- encíclicas papales –In
Emminenti de Clemente XII en 1738 y Humanum Genus de León
XIII en 1884- y declaraciones episcopales como la siguiente que
nos concierne de modo especial:
Todo argentino, pero principalmente la juventud, debe saber que
catolicismo y masonería son términos que se contradicen y
excluyen absolutamente, como el Cristo y el anticristo; y también
debe saber que el liberalismo o laicismo, en todas sus formas,
constituye la expresión ideológica propia de la masonería. Poco
importa que muchos liberales no sean masones; hay instrumentos

8
lúcidos e instrumentos ciegos. Lo importante es que unos y otros
colaboran objetivamente en la destrucción de la iglesia de Cristo
y del orden Católico de la República. (Declaración del
Episcopado Argentino, 20-2-1959).
El Código de Derecho Canónico señala en su Canon 2335 que los
que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del
mismo género incurren en excomunión (Lappas 1966).
Cabe también mencionar a los católicos que se atrevieron a
desafiar esas prohibiciones y condenas, entre ellos Töhötöm Nagy
(1963), sacerdote jesuita que solicitó la reducción al estado laical
y cuando la obtuvo ingresó a la Masonería, en la que llegó a los
más altos grados. También es jesuita José A. Ferrer Benimeli
(1977, 2001), director del "Centro de Estudios Históricos de la
Masonería Española". Este autor señala que las instituciones
fundadas por masones, -Cruz Roja, Olimpíadas, Scouts,
Conferencia de la Haya, ONU, Unicef, etc. tienen por ideario "el
mismo en el que está basado la masonería universal, es decir, la
fraternidad de los pueblos por encima de las razas, naciones y
creencias religiosas, el pacifismo, los Derechos del Hombre y el
arbitraje internacional".
Teniendo en cuenta estos antecedentes trataré de examinar la
presencia de lo que llamaré ideario masónico en Europa y
América, concediendo mayor atención a los casos de Argentina y
especialmente al de Santiago del Estero.
Comenzaré citando unos párrafos de estudiosos del tema.

Las obras de la Masonería


José A. Ferrer Benimelli, jesuita y director del "Centro de Estudios
Históricos de la Masonería Española", señala que las instituciones

9
fundadas por masones -Cruz Roja, Olimpiadas, Scout, Conferencia
de la Haya, ONU, Unicef etc. tienen por ideario "el mismo en el que
está basado la Masonería universal, es decir, la fraternidad de los
pueblos por encima de las razas, naciones y creencias religiosas, el
pacifismo, los Derechos del Hombre y el arbitraje internacional".
José A. Ferrer Benimelli (coord.) La Masonería, Historia 16, Extra
IV- Noviembre 1977

Influencia en el pensamiento, la ciencia, el arte y la política

Es muy amplia y diversa, de modo que solo puedo esbozarla en


trazo rápido anotando los nombres de algunos integrantes de
Masonería, clasificándolos por disciplina, en una muestra
reducida.

Masones destacados en la historia europea

Filosofía. Montesquieu / Voltaire / Jean Jacques Rousseau /


Auguste Comte
Política. Giuseppe Garibaldi / José Bonaparte / Suart Mill John /
Mijail Bakunin / Winston Churchill / Mazzini
Ciencia. Alexander Fleming / Enrico Fermi / Santiago Ramón
y Cajal / Adam Smith / Albert Schweitzer
Arte. Amadeus Mozart / Ludwig van Beethoven / Tolstoy León /
Arthur Conan Doyle / Víctor Hugo

Masones destacados en la historia americana

Las logias masónicas de Gran Bretaña alentaron los movimientos


de independencia y contribuyeron a la formación de una ideología

10
anticolonial que se impuso en Estados Unidos. En Inglaterra se
formaron George Washington, Benjamín Franklin y Tomas
Jefferson, que tuvieron activa participación en la declaración de
la independencia el 4 de julio de 1776 y en los primeros gobiernos
propios.
Trece años después la Revolución Francesa constituyó un
acontecimiento de enorme importancia que trascendió las
fronteras de ese país y sin duda alentó los movimientos libertarios
antimonárquicos en muchos otros, entre otros los de América
Latina, como México, Venezuela, Argentina, Perú y Chile, que
declararon su independencia en las primeras décadas del siglo
XIX.
Pertenecieron a la Masonería militares, políticos e influyentes
intelectuales que lideraron los movimientos revolucionarios de
esta región, entre ellos José de San Martín, Bernardo O’Higgins,
Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Benito Juárez, que
tuvieron su iniciación en Inglaterra, Francia, España o Estados
Unidos de Norteamérica.

La Masonería en Estados Unidos


Las logias fueron verdaderos transmisores de ideas. La filosofía de
Hume, Voltaire o Locke no hubiera llegado a tantos hombres
sencillos de América si no hubiera sido por este tipo de logias.
Muchos soldados no se hubieran convertido en defensores de las
ideas ilustradas si no hubieran pertenecido a la masonería. Sin
embargo, los hermanos de las logias tendrían que enfrentarse entre sí
en la revolución americana y poner a prueba su fidelidad masónica y
patriótica.
La masonería fue la primera organización que permitió la diversidad
religiosa de sus miembros. Personas de todas las religiones, incluidos
católicos y judíos, ingresaron en las filas de la hermandad. Muy

11
tempranamente se permitió el ingreso de indios americanos y la
creación de las primeras logias para gente de color. La primera logia
formada por hombres de color fue la Prince Hall.
Las logias de afroamericanos surgieron de las logias militares que
combatían en la Guerra de la Independencia. Muchos de los soldados
negros fueron aceptados en las logias militares. Uno de ellos, Prince
Hall, formó la primera logia de hombres de color. Al parecer la logia
nació en Barbados (Antillas) el 12 de septiembre de 1748. Algunos
creen que llegó a Boston en 1765 procedente de África y que fue
liberado en 1770.
Dicha logia de hombres de color fue autorizada como Logia Africana
Nº 1 por la Gran Logia de Inglaterra, en la ciudad de Boston el 29 de
abril de 1787. A esta logia se le permitió establecer otras y se
convirtió en logia madre. Hubo algunos casos excepcionales de
integración de hombres de color en logias de blancos, como la logia
N° 116 de Nueva Jersey y algunas logias de Massachusetts y Nueva
York.
Alphonse Cerza, “La Masonería en Estados Unidos”, en José A.
Ferrer Benimelli (coord.) La Masonería, Historia 16, Extra IV-
Noviembre 1977, pp. 88-94.

Masones destacados en la historia argentina


En el caso de nuestro país entre los precursores son insoslayables
los nombres de Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Bernardino
Rivadavia, entre otros masones que participaron en la Primera
Junta, la Asamblea del año 1813, los Directorios, la presidencia y
las gobernaciones de provincia, entre los que cabe citar al salteño
José Moldes y al entrerriano Justo José de Urquiza (Saldías 1911).
El período constitucional registra las presidencias de Bartolomé
Mitre, Santiago Derqui, Domingo F. Sarmiento, Nicolás
Avellaneda y Julio A. Roca. También fueron masones los

12
protagonistas del Grito de Alcorta, del que nació la Unión Cívica
(más tarde Radical) que condujeron Leandro N. Alem y
Aristóbulo del Valle.

Labor de masones argentinos


Los más destacados literatos de la segunda mitad del siglo fueron
masones: Hilario Ascasubi, iniciado en el año 1858 lo mismo que
Estanislao del Campo, Olegario Víctor Andrade en 1862 y José
Hernández en el año 1865. Hernández en particular, llegó a ser
Vicepresidente de la Masonería Argentina, además de ser autor del
Martín Fierro.
En el campo de la educación aquel de la larga e interminable lucha
de los masones por la laicidad de la enseñanza podemos citar a Alejo
Peyret, Víctor Mercante y Pablo Pizzurno, cuyo nombre por cierto
lleva el Palacio del Ministerio de Educación. Pero también en las
ciencias la acción de los masones adquirió carácter fundacional.
En la filosofía y los estudios afines Alejandro Korn y José Ingenieros,
inexcusables referentes en la vida intelectual del país.
En el ámbito de la medicina recordemos que buena parte de los
hospitales nacionales llevan el nombre de un destacado médico y
masón. Así, por ejemplo, el doctor Carlos Durand, iniciado en 1856,
el doctor Penna, iniciado y dignatario de la Orden en 1902, y el
doctor Pirovano, incorporado en el año 1872. En ese mismo año, con
el inestimable aporte de masones, entre otros el ingeniero Luis A.
Huergo y el doctor Estanislao Cevallos, se fundó la Sociedad
Científica Argentina, que continúa hoy sus trabajos y que fue en
aquellos años un luminoso faro de las ciencias en nuestro país.
En el arte pictórico, nada menos que Prilidiano Pueyrredón, una de
cuyas obras más reconocidas representando al masón Giuseppe
Garibaldi se encuentra en la Unione e Benevolenza de Buenos Aires;
y más tarde el notable escultor Rogelio Yrurtia, autor de obras tan
simbólicas como el monumento a Rivadavia en la Plaza Once y el

13
bellísimo Canto al Trabajo, hoy ubicado en una plazoleta del Paseo
Colón y en estado de casi abandono.
La conformación de los primeros partidos políticos modernos hacia
fines del XIX conllevó una fuerte crítica a los procedimientos
electorales en boga. No porque fueran menos transparentes que en
otros países, sino simplemente porque no representaban la verdadera
expresión del sentir popular. La vigencia del fraude electoral
marcaba la vida política argentina. La larga lucha entablada
principalmente por los partidos Socialista y Unión Cívica Radical por
el reconocimiento del derecho del ciudadano a emitir su voto libre de
presiones y condicionamientos, tuvo entre sus protagonistas a
destacadas figuras que integraban la membresía masónica.
En ese sentido, los nombres de Hipólito Irigoyen, Joaquín V.
González con su proyecto de 1902, Carlos Pellegrini más
tardíamente, y Lisandro de la Torre, son referencias inexcusables que
conducen finalmente a la concreción legal de 1912. Roque Sáenz
Peña, iniciado masón en 1882 en el marco de la Logia Docente
Factotum de la enseñanza común, obligatoria y laica en la Argentina
concretó durante su presidencia el anhelo popular a favor del voto
secreto; por lo demás, una exigencia de la modernidad. Apoyado por
diversos sectores alcanzó a consagrar el derecho al voto, por el que
tanto bregaron los nuevos partidos como expresión de su propia
consolidación institucional y, por supuesto, atento a las exigencias de
democratización que el propio desarrollo económico requería.
Más allá de insuficiencias luego formalmente superadas, por ejemplo
la incorporación de las mujeres al ejercicio pleno de sus derechos, la
nueva legislación significó un avance en el desenvolvimiento
progresivo de la ciudadanía plena. En palabras de Natalio Botana,
Roque Sáenz Peña no pretendió ser el conductor de un gobierno
dispuesto a dar batalla para conservar el poder sino el fundador de un
nuevo régimen político.
Transparente resultado de la ley votada y promulgada y con un
proceso electoral conducido por el entonces presidente, el masón

14
Victorino de la Plaza, en 1916 triunfa la UCR y asume el máximo
cargo ejecutivo el citado Hipólito Irigoyen.
Liliana Barela “Masonería”, en Hernández Eduardo y Leticia
Maronese (2003): Presencia Masónica en el Patrimonio Cultural
Argentino. Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico
Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires.

15
El caso de Santiago del Estero

1. El nacimiento de la provincia (1800-1856)

Para organizar el texto que sigue preferí dividirlo en períodos que


creo resultan identificables en la historiografía local. Me resultó
necesario incorporar en cada uno la circunstancia nacional,
indispensable para dar cuenta de los procesos sociales y los
cambios que en ellos se produjeron.
La declaración de la independencia en 1810 tuvo un gran impacto
sobre la sociedad argentina, en especial sobre su vida política.
Debieron tomarse decisiones cruciales sobre la organización del
Estado, los límites del territorio y la identidad de las
jurisdicciones que comprendía la recién nacida república.
Esbozada con la revolución de mayo, esta era todavía un proyecto
que demoró décadas en concretarse, lo que se logró con la sanción
de la Constitución Nacional en 1853, con la que efectivamente
nace Argentina, hasta entonces representada por la Confederación
de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Saldías 1911).
Este período fue altamente conflictivo, no solo por la
confrontación militar con el ejército español, el portugués y el
anglo-francés, sino también por el combate ideológico que
dividió el pensamiento ciudadano tanto en el plano político como
en el religioso. Como en muchos otros casos en que se viven
bruscos cambios de época, las opiniones se dividieron entre los
partidarios del viejo orden y los del nuevo. Esto puede ayudar a
comprender a federales y unitarios, tanto como la distancia -y a
menudo el conflicto- entre capital e interior, así como el que
opuso a católicos y liberales.
Aunque no estoy ahora en condiciones de hacer un análisis
16
preciso, creo que en este período se percibe con claridad la
presencia de masones entre los partidarios de lo que llamé nuevo
orden, desde luego contrarios a la monarquía española, afines al
sector unitario, en su mayoría de Buenos Aires, que mantenían
distancia con la Iglesia Católica y en algunos casos hostiles a su
hegemonía.
Muchos de ellos habían viajado a Europa y allí conocido autores
que expresaban el nuevo pensamiento, como Montesquieu,
Voltaire, Rousseau, Stuart Mill, Saint-Simon y Comte, que
apuntaba a una reforma radical de la sociedad, cuyos lineamientos
se expresaron en el positivismo. Cabe agregar que varios de ellos
adhirieron a la Masonería y que sus ideas tuvieron rápida
aceptación en los círculos ilustrados de Argentina, que desde el
puerto de Buenos Aires fue uno de los países latinoamericanos
que mantuvo mayor comunicación con Europa. Lo demuestra la
generación del 37 el movimiento de la Joven Argentina,
promovido entre otros por Esteban Echeverría y Juan Bautista
Alberdi, ambos masones.
Dije ya que la identidad de las provincias acabó por definirse en
este período, y agregaré que la forma en que se produjo en
Santiago del Estero es una de las más singulares en nuestro país,
por lo que merece nuestra mayor atención. Pero hasta qué punto
y de qué modo se dio este etapa en Santiago del Estero no lo
sabemos todavía con precisión. Los estudios de Silvia Palomeque
han hecho una gran contribución al mostrar la expansión de las
nuevas élites criollas en el poder sobre las tierras de los pueblos
de indios, y por supuesto sobre su mano de obra. Lo importante
es señalar que el poder que emerge durante los primeros
conflictivos años de la organización nacional (especialmente la
década 1810-1820) puede adherir a la causa nacional de la
independencia y simultáneamente preferir la continuidad del

17
poder establecido. Y la autonomía es la ocasión para legitimar
ambas causas. Por eso la adhesión de Ibarra al federalismo, en
paralelo con Rosas, Güemes, Quiroga y Peñaloza, contrasta con
la de las provincias que en el mismo período presentaron un
predominio del sector liberal, o unitario. Justamente fueron los
casos de Córdoba (Bustos) y de Tucumán (Aráoz), dos “hijas” de
Santiago, cada una descollando en su vecindad.

Juan Francisco Borges

1767-1817
En este punto tiene importancia el rol del coronel Juan Francisco
Borges, una de las figuras de la historia de las que tenemos
impronta de carácter. Fue el primero en organizar un escuadrón,
posiblemente la primera fuerza local, y en pronunciar la palabra
autonomía, pero su proclama fue interpretada como una adhesión
a España y a Artigas antes que a la nación que estaba fundándose.
Al menos Manuel Belgrano pensó así, y lo mandó a fusilar. La
necesidad de servir en estos nuevos ejércitos era aducida por un
sentimiento nacional, harto improbable en el norte, porque su
partida de nacimiento decía Buenos Aires. Los nuevos ejércitos
debieron apoyarse en otras prácticas seculares de subordinación,
patronales, fortalecidas en la estancia, que ahora comenzaron a
endurecerse con la presión hacia la mano de obra desocupada,

18
vaga o mal entretenida.
Fue la pretensión de Tucumán de subordinar a Santiago lo que
exaltó la revuelta santiagueña. La invasión del pequeño escuadrón
de Araóz (no más de 60 hombres) sobre la pequeña aldea que era
Santiago entonces (2000 habitantes), mimetizada en el terroso
adobe cerrando los horcones de colorado, contrastando las tejas
rojas (había 60 en 1869) con el verde algarrobal. La pretensión
tucumana operó como un desafío o incitación ante la cual
Santiago comenzó a definir su identidad provincial, pero
sostenerla fue muy gravoso para la población de los sectores
populares. La guerra aumentó la tasa de mortalidad y la de
emigración, porque en paralelo con ello se produjo el avance
sobre hombres y tierras de la generación que acompañó a Ibarra.
El terror y la violencia se extendieron durante los años que
siguieron. Las prácticas de castigos ejemplares son innumerables,
y requieren más investigación
Aunque el 27 de abril de 1820 es la fecha convenida de la
Autonomía de Santiago del Estero, todo había comenzado una
década antes, cuando Borges (1766-1817) la había anunciado y
sostenido con palabras y actos que le costaron mucho, hasta la
vida. Es pues el primer personaje del que deseo ocuparme, porque
el perfil heroico y hasta novelesco de su biografía lo vuelven
insoslayable. Comenzó temprano a mostrar sus condiciones
militares y políticas. Me detengo en las circunstancias que
marcaron su trayectoria, comenzando por las familiares. Su padre
Manuel Pedro Borges, nacido en Portugal, era oficial del ejército
colonial y además un acaudalado comerciante que tenía negocios
desde Buenos Aires al Alto Perú. Por parte de su madre, María
Josefa Urrejola y Peñaloza, pertenecía a la élite criolla y varios de
sus integrantes habían desempeñado cargos de gobierno.

19
A los 15 años ya ocupaba el cargo de Ayudante Mayor de
Infantería de los ejércitos del Rey; estaba a las órdenes de su padre
en la ciudad de La Paz (Alto Perú) cuando esa ciudad fue asaltada
dos veces por las fuerzas de Túpac Catari, como parte de la
revolución de Túpac Amaru II. Fue herido al tratar de romper el
sitio a La Paz y tomado prisionero, pero logró escapar, mientras
que su padre murió en la campaña. El 15 de febrero de 1783 fue
ascendido a Capitán de los Ejércitos del Rey. En 1801 hizo una
campaña al Chaco, buscando el casi mítico "mesón de fierro", un
enorme meteorito muy conocido por los indígenas, cuya
ubicación se había perdido. Viajó en 1802 a España, donde
revistó en la “guardia de corps” del rey Carlos IV y le fue
conferido el título de Caballero Cruzado de la Orden de Santiago.
En 1807 el rey le otorgó un privilegio económico por sus
servicios a la Corona. En España conoció a otros revolucionarios,
como el salteño José Moldes y el venezolano Francisco de
Miranda, precursor de la revolución en su país que también había
participado en las de Estados Unidos y Francia.
Regresó a Buenos Aires en 1808 y de inmediato volvió a su
provincia. Al año siguiente apoyó las conspiraciones
independentistas de Moldes que residía en Salta, su provincia
natal. El gobernador de la Gobernación Intendencia de Salta del
Tucumán le dio el mando militar de la ciudad de Santiago del
Estero en 1810, aun cuando sabía que formaba parte de los
independentistas. Tenía entonces 42 años y a su formación militar
agregaba su experiencia en el combate y el mando. Se inscribe
decididamente en la causa republicana, y para intervenir en ella
comienza a reunir el grupo de soldados que lo acompañarán. Será
un cuerpo de Dragones de trescientos santiagueños jóvenes que
había reclutado en los pueblos cercanos a la ciudad. Los formó en
un improvisado cuartel ubicado en el Barrio Cantarranas, que más
tarde utilizaría Ibarra. Fue la primera escuela militar de la

20
provincia, que financió con sus propios recursos, desde la
alimentación hasta el uniforme.
Su primera intervención consistió en expulsar al teniente de
gobernador designado por Bernabé Aráoz, que aprovechando el
clima independentista y la creación de nuevas jurisdicciones
había concebido el proyecto de la República del Tucumán, que
subordinaba a su mando a Catamarca y Santiago del Estero. Esta
dependencia fue impuesta por la fuerza militar y se comprenderá
que haya resultado irritante para los santiagueños, que no
acababan de liberarse de la tutela virreinal. Más aún si
incorporamos otro elemento, de dimensión psicoanalítica en este
caso, que consiste en la revuelta de la hija contra la madre.
Recordemos el rol de “madre de ciudades” reconocido a Santiago
del Estero por las campañas de fundación de 12 ciudades en la
Gobernación de Tucumán, la primera de las cuales fue San
Miguel de Tucumán en 1565.
Esto ayuda a comprender la rebeldía de Borges, de quien sus
biógrafos destacan el carácter resuelto y decidido, cuando no
altanero y soberbio, siempre desafiante. Después de ocupar el
Cabildo en este primer intento lanzó un manifiesto, del que no he
visto copia, que sin duda es el primer documento en la historia de
la Autonomía. Ya sabemos lo que sucede después: Aráoz envió
una fuerza militar mayor y lo obligó a huir, con heridas de sable
que mostraban que no rehuía la pelea. Se refugió en Salta donde
contaba con el apoyo de Martín Miguel de Güemes y de José
Moldes. Luego de un año de exilio regresó y lanzó un segundo
manifiesto autonómico que desató la ira de Aráoz y de Belgrano.
Algunos historiadores sostienen que fue Bernabé Aráoz –que veía
a Borges como un competidor dentro del territorio que
consideraba como propio- quien aconsejó a Belgrano la extrema
decisión de ordenar su captura y fusilamiento.

21
Tampoco ignoramos las últimas escenas. Borges se refugió en la
estancia Guaypé, de su pariente Leandro Taboada, que traicionó
su confianza y lo entregó a la patrulla del general Aráoz de La
Madrid, a cargo del operativo. Belgrano también había enviado al
general Paz con el mismo fin, que en su caso incluía la tarea de
tomarle declaración testimonial como preveía la ley y la
costumbre militar. Paz cuenta en sus Memorias que llegó tarde al
campo del Convento Santo Domingo, en La Banda, cuando La
Madrid estaba por cumplir la orden. Recuerda que Borges estaba
sentado en una silla ante un algarrobo centenario y le pareció
inadecuado someterlo a las preguntas que debía hacerle, de modo
que se retiró para no presenciar el fusilamiento, y ya en camino
escuchó las descargas. Fue el 1° de enero 1817. Borges tenía
entonces 50 años. La leyenda en la placa y el monolito que hoy
lo recuerda no menciona que fue fusilado sin juicio previo ni la
declaración testimonial de estilo.
Dado que Borges protagonizó el primer movimiento autonomista
en la región mediterránea, su caso es el primero a considerar, no
solo por su precedencia temporal sino también por las
circunstancias que determinaron su trágico final. Reivindicar su
rol fundacional es el primer paso de nuestra lectura de la
Autonomía; ello requiere avanzar en la construcción de un nuevo
marco historiográfico, que reclama reconocer tanto el error de
Manuel Belgrano como la escasa valoración de su memoria que
le fue concedida en su provincia. Baltasar Olaechea y Alcorta
(1910) nos informa del pedido de los vecinos de Copo I y Copo
II en 1901 solicitando que esos departamentos llevasen el nombre
de Borges, que no fue atendido.
En 1810, siendo teniente gobernador en Mendoza, Moldes formó
una filial de la logia Lautaro en la que participó José de San
Martín al llegar a esa provincia (Lappas 1966). También

22
destacamos el desempeño de Borges en la guardia de corps, un
grupo de soldados reclutados entre la nobleza que acompañaba al
rey en sus desplazamientos y lo protegía en su residencia. A este
selecto regimiento había pertenecido Manuel Godoy, el ministro
de Carlos IV que antes mencioné. Por último, su condición de
Caballero Cruzado de la Orden de Santiago es otro dato que habla
de su afinidad con la tradición de la caballería templaria, que
mantuvo rituales herméticos, uno de los orígenes de la masonería
especulativa nacida en el siglo 17 (Corbiere 1998). En mayo de
2014 la Gran Logia de España celebró la IV Fiesta de la Orden en
Santiago de Compostela, en la que participaron más de 120
miembros de 28 logias en representación de siete grandes logias
provinciales, lo que muestra la afinidad de la orden con su propia
labor.

23
2. Consolidación y apertura (1856-1880)

Taboada y la formación del Estado

Manuel Taboada 1817-1871


Este gobernador representaba una nueva generación, que se
adecuó al momento nacional. Rosas había sido derrotado por
Urquiza en Caseros. Con el apoyo de Mitre se logró la aprobación
de la Constitución Nacional en 1853. Tuvo la firma de los
representantes de las catorce provincias que entonces formaban
la Nación, y el sistema federal que establecía su texto convivió
con el régimen unitario en las décadas sucesivas, basado en la
supremacía de Buenos Aires. Félix Luna cita al diputado de esta
provincia que llamó a las demás “esos trece ranchos”.
Las biografías de Manuel Taboada resaltan su genealogía –como
su tío Juan Felipe era estanciero de Matará-, su apoyo a Mitre y
la sanción de la Constitución Provincial en 1856. Entre otros
aspectos de su labor de gobierno destaco la introducción de la
primera imprenta, que se instaló en su casa de la calle Buenos
Aires. Allí se imprimió “El Guardia Nacional” en 1859 durante la
gobernación de Juan Francisco Borges (h) y “El Liberal” desde
1898 (Castiglione 1983).
La relación con sus hermanos ocupa un lugar en el relato:
Antonino, el militar, fue su brazo armado en las batallas que debió

24
enfrentar; Gaspar, el comerciante, fue su banquero en los
momentos difíciles, como lo prueban documentos de préstamos a
la caja del Estado; Ramiro, el pintor, es uno de los artistas de ese
tiempo, de valiosa pero limitada obra debido a su temprana
muerte.
Su alianza con el gobierno unitario de Mitre lo llevó a enfrentar a
las tropas de Felipe Varela en Pozo de Vargas (La Rioja). Esa
batalla dio origen a una controversia sobre una zamba que lleva
ese nombre; la música fue recopilada por Andrés Chazarreta y la
letra, evidentemente posterior, relata un momento difícil de la
batalla, cuando ordena a la banda (de música) tocarla para
reanimar a su tropa, que así logra el triunfo. Otra versión sostiene
que el tema pertenecía a los músicos que acompañaban a Varela
y que Taboada se lo apropia al ganar. Lo cierto es que hay
referencias acerca de la afición del gobernador santiagueño por la
música criolla: en una fiesta de gala en un homenaje a un visitante
convocó a un conjunto de guitarras, violín y bombo, cuando para
esos momentos solo se estilaba piano y arpa. Entre los muchos
aspectos en que podría ampliarse la biografía de este gobernante
señalo sus relaciones con masones de la época que permiten
inferir su afinidad con ese pensamiento.

Thomas Jefferson Page


Uno de los proyectos más ambiciosos de Manuel Taboada fue la
navegación del río Salado, junto al cual había nacido. Más fácil
parecía lograr la navegabilidad del Salado al menos en su curso
medio, antes de llegar a los bañados del sur.
Con ese fin logró la colaboración del marino norteamericano
Thomas Jefferson Page, que en ese momento residía en Rosario.
Aunque logró instalar una pequeña barcaza –el Salado tenía
entonces más caudal que en el presente, ya que no se le hacían
25
cortes en Salta- el proyecto no prosperó.

Thomas Jefferson Page

No obstante Taboada, que había cifrado grandes esperanzas para


el desarrollo local en esta obra, lo homenajeó con un baile en la
Casa de Gobierno. Dado que Page se inició en la masonería
durante su residencia en Argentina (Lappas 1966) podemos
presumir la afinidad de Taboada con sus ideas.
Aunque comenzaba a ser modernizante, el gobierno de Taboada
recurrió no pocas veces al uso de la fuerza, como lo había hecho
el de Ibarra todo el tiempo. Pero aquel debía atender a una
generación que había cambiado y expresaba de otro modo su
desacuerdo, lo que sucedió durante el año de su caída, cuando se
desató una ola de represalias que se ejercieron sobre sus
propiedades y personas de la familia que fueron estaqueadas en
sus propias casas. Antonino debió exiliarse en Tucumán, donde
murió unos años después. El día de su derrocamiento -28 de
marzo- fue utilizado como nombre de su región natal, una
fracción del anterior departamento Matará que hoy lleva su
nombre.
La caída de Taboada en 1875 fue acompañada por montoneras,
ocupación de sus tierras y exilio de los miembros de su familia.
26
Otros fueron estaqueados en su propia casa. Entre los muchos
aspectos en que podría ampliarse la biografía de este gobernante
señalo sus relaciones con masones de la época que permiten
inferir su afinidad con ese pensamiento, que también muestran
algunos de sus descendientes, como es el caso de Napoleón
Taboada, que habitó hasta su muerte la casa paterna, en Buenos
Aires 46. Su restauración es una deuda pendiente de la
arquitectura histórica en nuestra ciudad.

Frente de la casa hasta 1940 Frente de la casa en 2019.

Amadeo Jacques

Amadeo Jacques 1813-1865


Fue un educador francés, filósofo, psicopedagogo, catedrático de
la Sorbona de París, que hacia 1850 se exilió en la Argentina,
debido a la persecución que sufrió por su obra sobre el derecho a

27
la libertad de pensar; en algún momento compartió la prisión con
su amigo Víctor Hugo, autor de Los Miserables y otras novelas,
que pertenecía a la Logia Les adeptes d’Isis Montyonerte, de la
ciudad de Orleans. .

Manuel Taboada conoció a Jacques en Buenos Aires en los


primeros años de su primer gobierno y le propuso trabajar en
Santiago en su expedición al Río Salado, donde lo acompañó
manejando el teodolito para mensurar tierras hasta entonces
desconocidas. Fue agrimensor oficial de la provincia,
expedicionario al río Salado y al Chaco, panadero, y hasta intentó
plantar caña de azúcar. En su libro Excursion au Rio Salado et
dans le Chaco (París, 1857) describió los sucesos de los que fue
testigo en su viaje con Taboada, así como los paisajes y las
costumbres de los pobladores; fue publicado en Francia pocos
años después y aun espera una edición en nuestra provincia.
En Santiago contrajo matrimonio con Martina Benjamina Augier
Echagüe, con quien tuvo tres hijos: Francisca, José y Francisco
Jacques. Su hija Francisca Jacques fue luego una gran educadora
fundadora de escuelas rurales y destacada profesora en los años
de nacimiento de la educación media.
Poco tiempo después fue designado director del Colegio San
Miguel de Tucumán, y más tarde fue director de estudios del
Colegio Nacional de Buenos Aires. Miguel Cané le dedica unas
páginas en su conocida novela Juvenilia. También tuvo a su cargo
la cátedra de física de la Universidad de Buenos Aires. Fue un
librepensador característico de la época, recordado por su aporte
a la naciente masonería en el país (Mollés et al. 2014).

28
Thomas J. Hutchinson
La primera mención de un descubrimiento arqueológico en
Santiago del Estero proviene de Thomas J. Hutchinson, que en
1873 halló un cementerio con varias urnas a ras de tierra, una de
las cuales contenía un esqueleto humano. Se trata posiblemente
de El Bracho, sobre el Río Salado, algunos kilómetros al norte de
Icaño, sitio conocido por las importantes excavaciones de Wagner
unos años más tarde. Es posible que a este hallazgo se refiera
Germán Burmeister en 1876, cuando, hablando de urnas
funerarias encontradas en las islas situadas entre los brazos del
Paraná, dice que similares descubrimientos fueron hechos en
Santiago del Estero y en Tucumán.

Thomas J. Hutchinson (1802-…) condecorado por la Logia Unión Masónica de


Rosario por su trabajo durante la epidemia de cólera en julio de 1867.
Derecha: facsímil de su libro Buenos Ayres and argentine gleanings, donde
describe su viaje por el río Salado (provincia de Buenos Aires) publicado en
Londres en 1878. http://www.irlandeses.org/dilab_hutchinsontj.htm
consulta en línea 17-6-17.

29
3. El período del progreso (1880-1900)

Absalón Rojas

1845-1893
El año 1875 puede ser considerado significativo porque traza la
divisoria de aguas entre dos tiempos: cae el gobierno de los
Taboada, y llega el ferrocarril a Santiago del Estero. No sólo
cambio de hombres sino también cambio de mentalidades, que se
refleja en la economía antes que en la política, pues se está
abriendo paso el control del agua, y con él la agricultura bajo
riego, ensanchando un horizonte productivo que hasta entonces
se reducía a la cría de ganado y a la aleatoria agricultura de
bañado.
El llamado “orden conservador” llegó a Santiago de la mano del
gobernador Absalón Rojas, que promovía la acción de gobierno
con su diario El Ferro-Carril. Sancionó las leyes de conchabo,
que permitieron movilizar el ejército industrial de reserva hacia
los obrajes e ingenios. También encargó al ingeniero Tulio Rusca
el diseño de la traza urbana, delineando cuatro avenidas que
definían los bordes de la Neustadt, como la denomina un
visitante. Se denominaron Rivadavia, Moreno, Alsina y Roca,
apellidos que solo cabe cifrar en clave nacional y masona. El
nomenclator de la ciudad provinciana se subordina, enajena,
aliena, al tiempo que se alinea o se pone en manos de la historia

30
nacional, honrosa misión por cierto, pero que representada por
Buenos Aires podía también ser vista como una pesada carga.
La nueva élite que lo acompaña y lo sucede –entre ellos Maximio
Ruiz y Antenor Álvarez- representan algo más que el ideario
modernizante del ´80: también la emergencia de los intereses
agrícolas, que necesitan el control del Estado, y para eso deben
como primera medida refundarlo, extenderlo, darle un proyecto a
tono con los tiempos.
El clima social y político de esas décadas, junto al vigor con el
que se apoyan las transformaciones desde el estado provincial,
estimula el desarrollo económico basado en la agricultura,
principalmente la caña de azúcar, impulsada por empresarios
extranjeros y locales que instalan una docena de ingenios en
pocos años (San Germes, Pinto, Christensen, Morrison y otros).
También se extiende la alfalfa y las obras de riego. La venta de
tierra pública que da lugar a la instalación de los obrajes forestales
a medida que el ferrocarril se extiende, alienta la inmigración
extranjera y redistribuye la nativa, atraída por los nuevos
mercados de trabajo y la formación de colonias. Por primera vez
alcanza forma urbana la vida, hasta entonces casi aldeana, en la
capital provincial. Se ensaya un nuevo esquema de dominio del
extenso territorio provincial, al tiempo que se zanjan los litigios
limítrofes.
Absalón era hijo de Ramona Castro y Lorenzo Rojas, y estudió
en el Convento de Santo Domingo de su ciudad natal. Se dedicó
a la ganadería, a la agricultura de viñas y al comercio. Durante los
largos gobiernos de Manuel Taboada fue un destacado opositor
de este caudillo, lo que le valió ser arrestado. Se fugó de la cárcel
en 1857, huyendo a Bolivia, donde trabajó como arriero.

31
Al regresar a su país se instaló en la provincia de Tucumán, donde
se casó con Rosario Sosa Sobrecasas y estableció por un tiempo
su hogar. Residió también en Salta, Rosario y Córdoba.
Volvió a participar en política a través del periodismo,
escribiendo profusamente en los periódicos cordobeses y
entrando en contacto con la dirigencia política local,
especialmente con los gobernadores Antonio del Viso y Miguel
Juárez Celman. A través de ellos conoció al general Julio
Argentino Roca, cuya política como presidente apoyó. De regreso
a su provincia, fue diputado nacional entre 1878 y 1882, y hacia
1883 ya era el jefe indiscutido del Partido Autonomista
Nacional en su provincia.
Desde la caída del régimen de los Taboada, la política provincial
era un continuo choque de grupos que buscaban imponerse unos
a otros con el apoyo del gobierno; ningún gobernador logró
permanecer en su cargo más de dos años hasta que fue elegido
Absalón Rojas para ese cargo. Asumió gracias al apoyo del
gobierno nacional en octubre de 1886.
A principios de 1887 estalló una epidemia de cólera, que causó la
muerte de miles de personas, entre ellas varios dirigentes
provinciales, e incluso al ministro de Gobierno, Vieyra. Rojas
organizó la Sociedad de Beneficencia, que logró la construcción
de un hospital; se iniciaron los primeros planes de saneamiento
hídrico de la capital.
Durante su gestión llegó el primer ferrocarril a la provincia, que
le dio la oportunidad de su primera industria extractiva, la
extracción de quebracho para la confección de durmientes. Creó
el Banco de la Provincia de Santiago del Estero, cuyo primer
directorio estuvo presidido por el padre del gobernador. Creó el
Departamento Topográfico y el Registro de Bienes Raíces, y creó

32
varios departamentos nuevos en la división política de la
provincia. Firmó tratados de límites con las provincias de
Tucumán y Córdoba, construyó caminos y colaboró en la
instalación de mensajerías y correos. Fundó varias villas y
construyó obras de riego en diversos puntos de la provincia.
Se animó la cultura local con la aparición de los primeros
periódicos y la publicación de varios libros de importancia
cultural, como las dos ediciones de la Memoria Descriptiva de la
Provincia de Santiago del Estero, en 1885 del ingeniero
Alejandro Gancedo y en 1889 del intelectual italiano Lorenzo
Fazio, cuñado de Absalón; el Manual del idioma general del
Perú, del filólogo y sacerdote italiano Miguel Ángel Mossi,
primera gramática razonada del idioma quichua en la Argentina;
y las Siluetas contemporáneas de Pablo Lascano. Estos libros
fueron impresos con fondos de la Nación para ser enviados a la
Exposición Internacional de París de 1889.
Destinó la mitad del presupuesto provincial a la educación
pública, algo que no se repetiría en ninguna otra provincia.
Construyó centenares de escuelas –eran 215 cuando bajó del
gobierno- y decenas de edificios escolares solamente en la capital.
Creó el Consejo General de Educación y la primera escuela
normal, e hizo dictar cursos de capacitación para los docentes. Al
final de su gobierno existían 215 escuelas, a las que concurrían
más de 10.000 alumnos. Se crearon las “escuelas de familia” bajo
la tutela del maestro. Terminando con la tradicional marginación
educativa de las niñas en el ámbito rural, creó veinticuatro
escuelas femeninas en la campaña. En un intento de generalizar
una cultura unificada con el resto del país, prohibió
completamente el uso del quichua en la educación, ni siquiera
como segunda lengua.

33
Organizó la primera municipalidad de la provincia en la capital,
y designó a Francisco Olivera como primer Intendente Municipal;
de la colaboración entre ambos surgieron el primer alumbrado
público, el Teatro Recreo, la expropiación y ampliación del
Mercado Armonía, el primer servicio de luz eléctrica, la oficina
del Registro Civil, la creación de varias nuevas plazas –que se
sumaron a la plaza central, la única existente hasta el momento,
que fue rebautizada "Plaza Libertad"- y la construcción del
Hospital de Caridad, cuyo primer director fue el doctor Gelasio
Lagar, que más tarde sería gobernador de la provincia. También
se pavimentaron varias cuadras del centro de la ciudad, y se
extendió el servicio de teléfonos.
Según la opinión del historiador José Néstor Achával “si Aguirre
fundó Santiago, Rojas puede ser considerado el refundador de la
provincia”. Fue el primer gobernador en completar su período de
tres años desde el gobierno de Juan Francisco Borges (hijo), casi
veinte años antes. Tras su paso por el gobierno siguió siendo el
jefe del partido gobernante, colaborando con su sucesor Maximio
Ruiz y logrando que éste también completase su gobierno en paz.
Fue nuevamente elegido gobernador en 1892, asumiendo el 7 de
octubre, acompañado como vice por Pedro Barraza. No alcanzó a
hacer ninguna obra de utilidad, ya que una revolución que se
produjo el 19 de octubre del mismo año lo derrocó, al precio de
varios muertos y heridos. Fue suplantado por una Junta de
Gobierno presidida por Pedro García. Todos los miembros del
gobierno fueron arrestados y obligados a firmar sus renuncias.
Rojas envió un telegrama solicitando la intervención federal de la
provincia, pero los sediciosos controlaron el telégrafo y evitaron
que el gobierno nacional reaccionara con rapidez. No obstante,
apenas supo de la revolución, y pocos días después de asumir su
cargo el presidente Luis Sáenz Peña, el Congreso Nacional

34
sancionó la intervención federal. Los revolucionarios fueron
derrotados en dos combates en la capital, y los pueblos del interior
se negaron a reconocer al gobierno revolucionario. No obstante,
Rojas no fue repuesto en su cargo, y el interventor Eduardo
Costa llamó a nuevas elecciones.
La nueva legislatura lo eligió senador nacional, pero a poco de
asumir falleció en la ciudad de Buenos Aires. Tenía 48 años.

El campo cultural
Se trata de una fase de fuerte y rápida penetración de la
modernidad en el territorio de la provincia. Coincide con
significativos cambios económicos y socio-políticos cuya
importancia en el nacimiento de la Argentina moderna han sido
señalados por numerosos autores. Cabe estudiar la llegada,
difusión y recepción que tuvieron algunas obras fundantes de un
nuevo pensamiento, tales como el organicismo, el materialismo
histórico y el positivismo. Su difusión fue notable en los sectores
ilustrados, minoritarios aunque de gran influencia (Soler, 1972;
Jitrik, 1980).
Parecen más transitados los senderos que comunican Buenos
Aires con Inglaterra y con Francia que con otros países. El periplo
europeo de los viajeros argentinos ha sido estudiado por Viñas
(1966), mostrando las actitudes con las que fue emprendido y los
propósitos que los inspiraron; ellos pueden resumirse en la idea
del trasplante cultural (Canal Feijóo, 1955) implicada en el
proyecto inmigratorio (Devoto, 1995) y el nacimiento de un
nuevo tipo de Estado, ahora combinando el capitalismo inglés con
la ideología de la nación de cuño francés, en lo cual no hay que
descartar la influencia del modelo de Estados Unidos. Los viajes
de Sarmiento son un ejemplo, y otro es la ampliación del territorio
mediante la guerra contra las sociedades indígenas.

35
El principal conflicto ideológico se planteará entre el liberalismo
–de inspiración masona- y la Iglesia, especialmente en el campo
educativo que hasta entonces lo hegemonizaba. Recordemos el
libro de Sarmiento “¡Una escuela sin la religión de mi mujer!”
que mereció la réplica de José Manuel Estrada, vigoroso
expositor del pensamiento católico; en Santiago se expresó en las
polémicas entre el profesor Maximio Victoria y el sacerdote
Prudencio Areal.
Entre las obras de este período en la provincia registro el estudio
del jurista Amancio Alcorta (h) sobre el problema de la
constitución, tema de fuerte debate en ese siglo. Pocos años
después se publican las memorias descriptivas de Alejandro
Gancedo (1885) y Lorenzo Fazio (1889). Gancedo era ingeniero
agrimensor y profesor del Colegio Nacional, la institución
educativa más importante en la provincia. Su Memoria…
concede importancia a la geografía, el clima, las especies
vegetales y animales, pero también al presupuesto, el horario de
comercio y los canales de riego que entonces se estaban
construyendo. Es sistemático en el enfoque y aborda su asunto
con lenguaje técnico-científico; el territorio y el mundo de lo vivo
son mirados con el anteojo del geodesta o el botánico descriptor
de la flora y la fauna. En una terminología propia de la época,
describe a los indios del Chaco como “homínidos, bimanos, se
desplazan en bandas”.
Lorenzo Fazio era italiano, nacido en Génova. Se había
desempeñado como periodista en Rosario y Buenos Aires. Se
casó con la hermana de Absalón Rojas, y fue padre de Lorenzo
Fazio Rojas. Tenía aproximadamente 40 años cuando su cuñado,
ya gobernador, le encomienda la memoria. Recorre la provincia,
y describe narrativamente la economía y la sociedad. Sabe mirar
y contar, y es grato leerlo. Su libro tiene capítulos amenos, como

36
el relato de un viaje en tren desde Frías a Santiago del Estero, sin
omitir impresiones y emociones.
Las Memorias… pueden ser vistas en paralelo; se trata de obras
que sorprenden por su extensión y ambición. Descripciones
prolijas de aliento enciclopédico que intentan decirlo todo sobre
ambiente, población y estado. Se describen sus leyes, la
organización de los agentes públicos, y el ideario de los
gobernantes, señalando que el Estado es un garante de esa
transformación. Perciben al ferrocarril como el agente de cambio,
y a la agricultura, la ganadería, la industria, el quebracho como
las principales fuentes de recursos. Ambos libros fueron enviados
a la exposición Internacional de París en 1889, junto con la
Primera Gramática Quichua del sacerdote Pedro Mossi.

Pablo Lascano

Pablo Lascano 1854-1925


Nacido en Villa Salavina, es considerado, precursor de las letras
santiagueñas. Compartió su dedicación a la literatura con las
actividades políticas. Fue tres veces ministro de Gobierno,
legislador provincial durante varios períodos, cónsul general de
la República Argentina en Lisboa, gran amigo de Bartolomé
Mitre. Fue también orador y pronunció sus mejores discursos en
el centenario de Lorenzo Lugones, en el jubileo de Bartolomé
37
Mitre, en la tumba de domingo F. Sarmiento y en el elogio de
Nicolás Avellaneda.
En lo político fue liberal y democrático, en la literatura no
dependió de ninguna escuela. Su libro Siluetas contemporáneas
(1889) describe vidas humildes y anónimas, humanizadas por
virtud de la emoción; es conocido su relato “Sina-sina”. Dice el
Prof. Alén Lascano que este libro señala el comienzo concreto de
la literatura santiagueña, en lo que coinciden Bernardo Canal
Feijóo y José Andrés Rivas (1989).
Escribió artículos de temas variados en diarios y revistas de
Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires que su
hijo Víctor Lascano publicó en 1927 con el título Discursos y
artículos. También póstuma es la edición de Mis Bosques, en
1970, valiosa miscelánea aun necesitada de revisión. Se conserva
un fragmento de su inconclusa novela “Juallo”.
Entre los cargo púbicos que ocupó cabe citar que fue cónsul
argentino en Lisboa. Se inició en la Logia Piedad y Unión N° 34,
en 1889 se incorporó a la Logia La Plata N° 80, y en 1891 a la
Logia Tres de Febrero N°109, siendo electo Vice Maestro para el
período 1894-95.
Prensa y lectores
Un acontecimiento importante de este período es la aparición de
la prensa gráfica, como lo ejemplifican El Orko y El Ferro-carril,
este último vocero de Absalón Rojas, así como de las
asociaciones civiles. En 1888 nace la Sociedad Sarmiento de
Socorros Mutuos por iniciativa de Juan Belisario Flores, profesor
del Colegio Nacional y sastre. Fue precursora de las obras
sociales, ya que contrataba médicos que asistían a los socios que
padecían algunas de las endemias y epidemias que afectaron a la
provincia esos años. Flores conocía este drama, ya que su esposa

38
había sido una de sus víctimas. En 1893 la institución crea la
Biblioteca Sarmiento con la donación de $ 3.000 que efectúa
Dámaso Jiménez Beltrán, abogado que había cobrado esa suma
del gobierno de la provincia por escribir el Código de
Procedimientos.
La ciudad de Santiago del Estero tenía 8.000 habitantes en 1895.
El ferrocarril llegó en 1884 desde Frías, y en 1900 desde Rosario
a Tucumán. El servicio de agua corriente y el de luz eléctrica se
inauguraron entre 1885 y 1889.
Hacia 1880 el Estado sólo sostenía un hospital y atendía unos
pocos casos de extrema pobreza. Las epidemias de cólera, el
paludismo y el Chagas endémico ponían límites estrictos a la
duración de la vida. Quizá por primera vez en la historia de
Santiago la salud comenzó a ser un problema social, y por eso los
ingentes esfuerzos de los primeros médicos profesionales y las
primeras enfermeras del naciente estado moderno por darle una
respuesta apropiada.1
Juan Belisario Flores y la Sociedad Sarmiento
A esa historia debe agregarse la de los dirigentes sociales
organizadores, entre quienes cabe inscribir a Juan Belisario
Flores, cuya biografía estamos reconstruyendo. Sabemos que era
sastre y que vivía en el barrio de La Merced, 24 de septiembre
312. Como médico de atuendos, tenía trato con muchos clientes,
en la especial intimidad que exige el oficio, cuya tradición
recordamos desde el nacimiento de la ciudad moderna (cfr. Henri
Pirenne), como guilda y con vertientes en la masonería. Al
conocimiento de ropas y telas y diseños hay que sumarle la

1
Cfr. Vicente Oddo: Primeros médicos de Santiago del Estero. 1981, Editorial
Herca; Nelva Alderete de More: Historia de la enfermería en Santiago del
Estero, 1998, Barco Edita.

39
psicología, la sociología, y la lectura.

Juan Belisario Flores

La fundación de la Sociedad Sarmiento de Socorros Mutuos por


su iniciativa el 31 de octubre de 1888 debe ser valorada como una
pionera manifestación local del mutualismo moderno. Fue 45 días
después de la muerte de D.F. Sarmiento en Asunción, Paraguay,
y un claro homenaje a su memoria. También estaba puesta bajo la
advocación de la Virgen de la Merced, lo que puede explicarse
porque vivía a poca distancia del templo.
Con sus amigos Guzmán, Páez y otros da forma en pocos años a
una obra social y un seguro de salud basado en la ayuda mutua
mediante el pago de una cuota mensual. Cubría gastos de sepelio
y se proporcionaba un subsidio mensual a los enfermos, además
de otros servicios. Se trata de una obra pionera del mutualismo
que no tenía precedentes.
Flores era sensible a este tema porque poco antes había perdido a
su esposa en una de las epidemias de fiebre amarilla que asolaron
a la ciudad en esos años. El censo de 1895 lo registra como viudo
y padre de cuatro hijos. También era un atento y estudioso
observador de su tiempo, que además de su oficio ocupaba el
cargo de profesor de la Escuela Normal.
40
Debo registrar como un signo su espíritu moderno y tradicional a
un tiempo: al unir el patrocinio de Sarmiento y la Virgen logra
una sincresis que no se observa en sus contemporáneos ni en sus
sucesores. Ciencia y fe, generalmente hostiles, como lo fueron en
tiempos del centenario, están aquí reunidas aquí en un cruce de
idearios ‘modernos’ y costumbres ‘tradicionales’, unidos por el
sentido de localidad o pago urbano.
El servicio de socorros mutuos extendió su actividad hasta 1912
y la Sociedad Sarmiento se dedicó por entero a la biblioteca,
creada en 1893 por iniciativa del abogado Dámaso Jiménez
Beltrán, quien donó con ese fin la suma de $ 3.000 que acababa
de cobrar por escribir el Código de Procedimientos de la
provincia. Belisario se desempeñó varios años como
bibliotecario. Ambos participaban en logias masónicas, lo mismo
que Juan Figueroa, Antenor Álvarez y tantos otros hombres de su
tiempo, como lo muestra la investigación de Vanina Álvarez
Miranda (2016).

Fachada de la Biblioteca Sarmiento en su local inaugurado en 1925


situado en Libertad 674.

41
Juan Figueroa

Juan Figueroa 1864-1944

Allí aparece con relieve la figura de Juan Figueroa, no solo como


fundador sino también como sostén y amigo del diario, ya que lo
visitó hasta sus últimos días, cuando ya habían pasado casi veinte
años desde que lo había vendido a los hermanos José F.L. y
Antonio Castiglione en 1930. La presencia del ya venerable “Don
Juan” era recibida con cariño y respeto; Gaspar Besares Soraire
le hizo un magnífico retrato a pluma, destacando el enhiesto
bigote que usó desde joven.
Más tarde, cuando leí la tesis de Vanina Álvarez Miranda (2016)
sobre la historia de la Masonería en Santiago, conocí su
participación en las logias locales. A través de entrevistas con sus
descendientes, esta investigadora recuperó un manuscrito de su
pluma en que describe la iniciación de un aprendiz, valiosa para
la institución y también para comprender su adhesión a este
pensamiento, tan extendido en la cultura de su tiempo. También
he tomado como fuente el texto de Eduardo J. Maidana (2010).
Don Juan fue masón. Copia el acta de la tenida del 21 de julio de
1860 en la que reciben el grado 33: el presidente Derqui, Mitre,
Sarmiento, Gelly y Obes y Urquiza. Actores del drama de la
escisión porteña que radicaliza las ideas aludidas en nombre de
Dios sin religiones (discurso de bienvenida), que el interior

42
rechaza en nombre de la religión con Dios. Quizás en la transición
de Figueroa a los Castiglione desde El Liberal, comenzó la
síntesis cultural que nos debemos.
En la “casona de hombres solos”, calle Buenos Aires 46, hoy en
ruinas, se gestó parte de nuestra historia. Allí, reitero, fue a vivir
don Juan ¿por mitrista ferviente o por masón o por las dos
circunstancias? Don Héctor D. Argañarás evocó esa casona:
“De fiesta estaba la casa
la casa del 46
de la calle Buenos Aires,
en aquel noviembre tres…”
Entre los papeles a los que tuve acceso gracias a su nieta doña
Cristina Sánchez Figueroa, hay el borrador de un discurso leído
por él en una sesión masónica, que parece fecharse en 1920:
“…un gran acontecimiento nos reúne en este lugar, y es la iniciación de
tres hermanos que si bien no son funcionarios públicos, son hombres
meritorios y útiles, que llenos de fe y fortaleza se incorporan a
la Logia Voluntad para trabajar por los altos destinos (…) quiero
aprovechar para robustecer nuestro vínculo y nuestra alta influencia,
recordando que la Masonería es una orden moral fundada en principios
laborales, en el amor a sus semejantes y en la caridad”.
Don Juan bautizó el diario según su militancia y la fe libertaria de
su fervor, identificada en Mitre a quien don Juan llamaba
“hermano”- Su muerte disolvió al mitrismo y lo dejó en libertad;
y la asonada de 1908 clausurando el pasado militante habilitó una
empresa.
Que trajinando esta sociedad organiza el primer torneo de fútbol
en 1909 y propicia la Liga Cultural, don Juan preside el Tiro
Federal y el Aero Club, está en la creación de la Federación de
Sociedades Vecinales. A su muerte, Emilio Cartier lo destacó en
el deporte (Maidana 2010).

43
El Liberal. Fundado en 1898 por Juan Figueroa, se imprimió hasta 1927
en Buenos Aires 46, conocida como “la casa del 46” y más tarde como
“la casa de los Taboada”. Era la casa de la familia donde habían residido
Manuel Taboada y su hermano Gaspar desde niños. Allí había instalado
Manuel, en 1856, una imprenta de tipos móviles –semejante a la
Minerva- en la que se imprimió El Guardia Nacional, el primer
periódico del que haya constancia (José F.L. Castiglione 1941).

Cuando empecé a interesarme en la historia de Santiago durante


el siglo 20 recurrí muchas veces a un documento periodístico de
extraordinario valor: el libro con que El Liberal celebró su 50°
aniversario, el 3 de noviembre de 1948. Es cierto que había un
precedente, cuando cumplió 25 años en 1923, pero éste lo
superaba en la amplitud de la información, las imágenes
fotográficas y las plumas de quienes escribieron.
Tiene 401 páginas en los que se tratan los temas más variados,
desde salud y política hasta literatura y economía, pasando por
biografías e historia de las instituciones. Las primeras páginas
están dedicadas a los primeros años de la vida del diario,
transcribiendo crónicas de época que muestran las dificultades
que enfrentó el medio con la fuerza de la vocación periodística de
sus integrantes.
Sabemos que nació en Tulumba (Córdoba) el 21 de agosto de
1864, que vivió en Rosario, Buenos Aires y Córdoba donde
concluyó el secundario, que fue comerciante en Quilino y a
invitación de su hermano mayor Ruperto al que imitó en el oficio
de telegrafista. Junto con él crearon aquí la primera empresa de
teléfonos, que además de la red urbana llegaba hasta la finca de
los Latapié, en la ruta a Loreto.
En un reportaje al diario Crítica (1935), cuenta: “Fui a Santiago
del Estero a implantar el teléfono y a poco nomás tenía que
meterme a periodista obligado por las circunstancias de que la

44
agrupación política a la que pertenecía, la Unión Cívica Nacional,
necesita un órgano de opinión. El comité de la juventud a la que
yo pertenecía resolvió fundarlo y de ahí es que yo me puse al
frente de la empresa”. No pensaba ser periodista.
El 20 de setiembre, tres meses después, los Figueroa inauguraron
el primer servicio telefónico. La tecnología prometida por la
modernidad, asomaba. En la mitad de la amplia casa construida
en 1840 para los Taboada se alojaron ellos y su empresa,
incorporándose a la política y la sociedad.
Dice Luis Alen Lascano:
“Santiago ya contaba con los elementos mecánicos de la nueva era. Afín
a esas transformaciones la firma Juan y Ruperto Figueroa instaló el
servicio telefónico local, favorecido por una subvención legislativa
destinada a estimular el servicio. Acordaba la suma de 150 pesos
mensuales durante cinco años, a cambio de facilitar veinte aparatos sin
cargo que la empresa ponía al servicio de las oficinas gubernativas.”
Entre los papeles a los que tuve acceso gracias a su nieta doña
Cristina Sánchez Figueroa, hay el borrador de un discurso leído
por él en una sesión masónica, que parece fecharse en 1920:
“…un gran acontecimiento nos reúne en este lugar, y es la iniciación de
tres hermanos que si bien no son funcionarios públicos, son hombres
meritorios y útiles, que llenos de fe y fortaleza se incorporan a
la Logia Voluntad para trabajar por los altos destinos (…) quiero
aprovechar para robustecer nuestro vínculo y nuestra alta influencia,
recordando que la Masonería es una orden moral fundada en principios
laborales, en el amor a sus semejantes y en la caridad”.
Figueroa cuenta a Crítica:
“Siempre será curioso decir que esa aventura revolucionaria nos costó
la pérdida de la telefónica, pues el oficialismo nos echó encima una
nueva empresa, llenándola de auspicios y facilidades, así como
mandando que se abonaran las oficinas públicas. La empresa se vendió
17 años después por 160.000 pesos.”

45
Bautizó el diario según su militancia y la fe libertaria de su fervor,
identificada en Bartolomé Mitre, a quien don Juan llamaba
“hermano”. Su muerte en 1906 disolvió al mitrismo y lo dejó en
libertad; y la asonada de 1908 clausurando el pasado militante
habilitó una empresa. Que trajinando esta sociedad organiza el
primer torneo de fútbol en 1909 y propicia la Liga Cultural, don
Juan preside el Tiro Federal y el Aero Club, está en la creación de
la Federación de Sociedades Vecinales. A su muerte, Emilio
Cartier lo destacó en el deporte.
Teniendo 65 años vendió El Liberal a los hermanos Castiglione
en 1929. Luego volvió a la política con el partido Reformista en
1930 y elegido por la Federación de Sociedades Vecinales
presidió el Concejo Deliberante de la capital. Las colectividades
extranjeras participaban. El italiano don Francisco Giuliano,
quien con molino, lagar y quesería unió el agro con la industria,
avaló el traspaso del diario (Maidana 2010).

46
4. La afirmación del Centenario (1900-1925)

La ampliación del territorio santiagueño concretada en 1904 fue


un enorme desafío para una ciudad que administraba la
Mesopotamia del Dulce y el Salado y se conectaba por carros y
carretas, todos movidos por tracción a sangre. El tendido del
ferrocarril indujo el consumo de maderas para durmientes
(traviesas), carbón y leña. Los obrajes concentraron la mano de
obra del ejército industrial de reserva, mientras las hachas
cantaban y el capital avanzaba montado ahora en un caballo de
hierro (iron horse), según la expresión de William John Thoms.
Lo seguirían el automóvil y el aeroplano.
La celebración del Centenario coincidió con la inauguración de
obras monumentales como el Teatro 25 de Mayo, la Escuela del
Centenario, el Colegio Nacional y el Hospital Independencia,
todas ellas impulsadas por el diputado nacional Antenor Álvarez.
Los gobernantes no serán estancieros, como hasta el final del
ciclo de los Taboada, ni finqueros, como durante el ciclo
conservador, sino hombres que empezaban a ser valorados por su
capacidad de lograr consenso, y no sólo reclamar subordinación.
En otras palabras, comenzaron a abundar lo que hoy llamaríamos
“políticos profesionales”; con los medios económicos necesarios,
pero con una relación menos directa con las familias
tradicionales, y su fortuna ganadera o agrícola.
Este período presenció un nuevo experimento político. Agotado
el ciclo conservador, el radicalismo dio un paso significativo en
la ampliación de la participación política con la ley del voto
universal (aunque solo incluía a los varones) secreto y obligatorio
impulsada por Roque Sáenz Peña. No fue muy lejos, es cierto,
porque todo el sistema político santiagueño estaba diseñado desde

47
mucho tiempo atrás sobre el principio de la supremacía de una
clase reducida sobre otra numerosa. Si ésta fue la herencia de la
colonia, deberá convenirse en que los siglos posteriores trataron
de adecuar el sistema a los nuevos tiempos pero sin transformarlo
sustancialmente, acaso porque la cultura política de la sociedad
no se lo permitía, pero también porque había perdurado la antigua
creencia –pocas veces expuesta, pero siempre perceptible- en la
incapacidad del pueblo para gobernarse a sí mismo. Quizá porque
esta creencia estaba grabada a fuego en “la frente del esclavo”, en
la gráfica expresión de Hegel, podría decirse que las bases de la
sociedad santiagueña no exigieron pasos más decididos y más
numerosos: se limitaban la protesta episódica, el levantamiento o
la revuelta.
En 1911, un año antes de iniciarse el gobierno de Antenor
Álvarez, se delinearon los departamentos de la región Este, que
recibieron nuevos nombres, en su mayoría apellidos de
personalidades de la historia nacional: Avellaneda, San Martín,
Belgrano, Moreno, Rivadavia, Mitre, Sarmiento y Alberdi. No es
casual que en todos los casos se trata de militares y políticos
vinculados a la Masonería.
En el medio rural, el número de agricultores de origen extranjero
fue creciendo en la zona de riego, y comenzaron a discutir los
privilegios de los grandes terratenientes, que a través de un
otorgamiento discrecional del agua que conducían sus propias
acequias, controlaban políticamente a los pequeños productores
campesinos que poblaban sus tierras. Las protestas de los
agricultores bandeños en los años 1924-25-26 cuestionaban no
sólo la ineficiencia gubernamental en la gestión del riego, sino
también el amparo que el estado otorgaba a esta supremacía
patronal.

48
Antenor Álvarez: salud y medio ambiente

1864-1948
Nació en Santiago del Estero el 2 de mayo de 1864. Era hijo de
Juan Francisco Álvarez y Brígida Santillán Guardo. Fueron sus
hermanos Francisco, Mercedes, Manuel y José. D. Antenor fue
nieto, por vía paterna, de Manuel Álvarez, y por vía materna, de
Felipe Santillán Gramajo. Su padre era un agricultor con una
importante finca en el departamento Silípica, denominada “Santa
Rosa”. Egresado en la primera camada de bachilleres del Colegio
Nacional (1883). Contrajo matrimonio en 1897 con su prima
Delia Santillán Palacio.
Estudió en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de
Buenos Aires donde se graduó de médico en 1893 y luego obtuvo
el doctorado. Fue médico de la Policía y de diversos hospitales.
Presidió el Colegio Médico de Santiago del Estero, actuó en
política y presidió ambas cámaras de la legislatura provincial, así
como la Convención Constituyente de 19008. Director de
escuelas y presidente del Consejo General de Educación.
Diputado y senador nacional, en 1912 resultó electo gobernador
de la mencionada provincia, y en el desempeño de su mandato
realizó una obra progresista. Su obra de higienista fue
extraordinaria, debiéndole su provincia natal la campaña
antipalúdica de 1901. Actuó también en el seno de la Cruz Roja
49
local, desempeñando la vicepresidencia. Iniciado en la Logia Tres
de Febrero N° 109 de Santiago del Estero, ocupó en ella diversos
cargos (Lappas, 1966).
Fue profesor de Higiene Profesional en la Escuela de Artes y
Oficios, delegado del Departamento Nacional de Higiene para
estudiar el paludismo, delegado a la Conferencia Nacional sobre
la Lepra. También representante de la Liga Argentina contra la
Tuberculosis. Su plan resultó exitoso pues provocó la definitiva
desaparición del paludismo en la ciudad.
También hizo aprobar leyes para construcción de cloacas
domiciliarias y filtros de depuración. Comisionado por el
Instituto Geográfico Militar Argentino, efectuó un estudio
completo de la climatología, flora, fauna, salubridad, geografía y
aguas minerales de la provincia.
Fundó la Cruz Roja Argentina Santiago del Estero (1920) y fue
su presidente y dos años después la Escuela de Enfermeras de la
Cruz Roja (1922). También fundó y presidió la Liga contra el
Tracoma en el Norte argentino; elaboró el plan de defensa contra
esta enfermedad y redujo a casi 0 (cero) la morbilidad que
provocaba: en algunas localidades había hasta 62% de escolares
infectados. En 1929 la Academia Nacional de Medicina lo
incorporó como uno de sus miembros, siendo el primer médico
del interior del país en obtener tan alta distinción. El 3 de marzo
de 1912 fue elegido gobernador de la Provincia, siendo candidato
del Unión Nacional, contaba con 48 años de edad, y asumió el 28
de octubre del mismo año.
Durante su mandato como gobernador se fundaron 106 escuelas,
se levantaron 24 edificios escolares, se sanearon ciudades y
campos y se fomentó la colonización agrícola y ganadera. Se
dictaron leyes sobre colonización agrícola y pastoril. Creó el

50
Museo de Ciencias Naturales, luego Museo Arqueológico. Con la
asunción del Dr. Álvarez como gobernador parece evidente el
advenimiento de una política de mayor concordia dentro del
Estado, decía “El Liberal”: “Fue prescindente en la elección de
senador, como en las directas que se realizaron más tarde. La
neutralidad en política fue su propósito primordial y lo ha
cumplido. Era evidente que se estaba en presencia de un hombre,
no solamente bien intencionado sino con una gran capacidad de
trabajo y una inteligencia superior”.
El 28 de julio de 1948 el Dr. Álvarez falleció en Santiago del
Estero. Al Dr. Álvarez todos lo recuerdan como sanitarista por su
acción contra el paludismo y el tracoma. No están equivocados,
pues como médico se preocupó por la salud de su pueblo. Como
legislador nacional gestionó ante el gobierno nacional las partidas
presupuestarias para construir el nuevo edificio del Hospital
Independencia, que fue el más grande y moderno de su tiempo,
equiparado entonces al de San Petersburgo, en Rusia. Pero
también le preocupaba la educación de su pueblo. Cuando asumió
la presidencia del Consejo de Educación en 1903 dijo: “Pondré
todas mis energías e indulgencia para mejorar la suerte de
cincuenta mil niños que vagan en el dilatado territorio de mi
provincia abandonados en la más absoluta ignorancia y barbarie”.
Finalmente, otra faceta de él que no ha sido analizada: la de
protector del medio ambiente. Hoy se habla del tema, se dictan
leyes protectoras, se recurre al Defensor del Pueblo, etc. Hace
más de 100 años el Dr. Álvarez destacaba la importancia de los
árboles y los bosques. En 1903 logró que 1.000 niños plantaran
cada uno un pequeño árbol y que lo cuidara, en lo que sería el
futuro Parque Aguirre. De esa manera estaba inculcando a los
niños la importancia del árbol, plantarlos y cuidarlos. Cuando
analizaba la defensa de la población en contra del paludismo,

51
destacaba la importancia de los bosques que circundaban las
ciudades, pues ellos evitaban que los vientos trajeran los
mosquitos a los centros urbanos. Y cuando estudió la riqueza
forestal de la provincia, decía que “es inmensa. Sus bosques
seculares cuentan con maderas de construcción, ebanistería,
mueblería… Por hoy, la explotación se limita únicamente a
durmientes, postes, leña y carbón. La explotación y
aprovechamiento racional de la industria maderera está en su
comienzo, esbozándose únicamente lo que puede alcanzar su
desarrollo en el porvenir, y es acto de previsión administrativa
fomentar su desenvolvimiento en beneficio de la economía
general del país, por medio de una legislación apropiada, a la vez
que garantice la industria forestal, conserve y cuide los bosques,
impidiendo la destrucción de los árboles jóvenes, protegiendo su
crecimiento y ordenando su explotación en los períodos de su
completo desarrollo.
Siguiendo sus recomendaciones, el gobierno de 1903 creó el
Parque que luego se denominó “Aguirre”, siendo intendente
Andrés A. Figueroa. En el caso del tracoma, pocos saben también
que en Santiago del Estero, un promedio del 17% de la población
estaba afectada por esa enfermedad, que a nivel de chicos de edad
escolar llegaba al 33% (el informe elevado a la Nación de
diciembre de 1935 dice que sobre 3.721 casos examinados, 1.261
padecían de tracoma). Esta enfermedad de los ojos, con
granulaciones exuberantes y abundante supuración, traída por los
inmigrantes, llevaba inexorablemente a la ceguera. El Dr. Álvarez
elaboró un plan, lo puso en marcha. Consistía en que las propias
maestras de las escuelas les colocaran gotas en los ojos a los niños
todos los días. Álvarez supervisó personalmente el plan, combatió
la enfermedad y la eliminó. En un Congreso de Oftalmología
llevado a cabo en El Cairo (Egipto), destacaron ese plan y
recomendaron su aplicación en todo el mundo.

52
La profesora Francisca Jacques le envió esta carta de
reconocimiento en 1929: “Mi eminente amigo: ya se ha realizado
la mitad de mi sueño a su respecto: es Vd. miembro de la
Academia de Medicina. Ahora me falta la otra mitad: que sea el
primer premio Nobel de nuestra patria. Lo espero, por más que la
tendencia de esos jurados es hacia el europeísmo. Lo felicito con
entusiasmo. Francisca Jacques (Castiglione 2010).

Otras fuentes para el estudio del período

A través de la Revista del Archivo Andrés A. Figueroa difundió


entre 1924 y 1928 valioso material documental del Archivo
Histórico de la provincia, convertido en literatura historiográfica.
Esto ayudó a recuperar la imagen de los siglos precedentes, que
gravitaría fuertemente sobre el pensamiento de las décadas
siguientes. Una colección se conserva completa en la Biblioteca
9 de Julio, a partir de la cual la Subsecretaría de Cultura de la
provincia inició la re-edición de la revista en 2008.
La edición 25º aniversario de El Liberal en 1923 constituye una
fuente insoslayable, entre otras razones porque ofrece el primer
tratamiento de la inmigración extranjera, que viene registrándose
desde 1890, y se intensifica entre 1905-1914 (Castiglione 2006).
Es interesante que haya dos artículos referidos a corrientes
menores, la árabe y judía, muy inferiores a la mayoritaria de
españoles e italianos; Napoleón Taboada escribe “El barrio
turco”, y un periodista que omite su nombre describe una visita a
Colonia Dora. En ambas son visibles ciertas notas de desdén o
sospecha, representativas de las actitudes defensivas y de crítica
que se difundieron durante todo el ciclo inmigratorio.
En la misma publicación aparece una pequeña gran obra que
rescato como antecedente de la investigación etnográfica y del

53
uso de la entrevista. Se trata de la “Glosa de los humildes”, que
Ramón Carrillo dedicó al perfil biográfico de siete ancianos que
frecuentaban el centro de la ciudad, ya retirados, sin protección
estatal alguna, a menudo mendigando en la puerta de las oficinas
públicas donde habían trabajado. El texto es rico en matices,
pintoresco y conmovedor. Al terminar, aboga por la necesidad de
la seguridad social y la jubilación para los trabajadores, que se
concretaría décadas más tarde durante los años del peronismo.
Cuando escribió esto, Ramón Carrillo tenía 17 años, y acababa de
terminar su secundaria en el Colegio Nacional.
En el plano nacional tuvieron gran repercusión la Ley Sáenz Peña,
la llegada del radicalismo al gobierno nacional mediante la
elección de Hipólito Irigoyen como presidente y la Reforma
Universitaria de 1918.

54
5. Crítica social, sequías, emigración (1925-1960)

Este período está marcado por profundos cambios en la sociedad,


la política y el pensamiento. No es fácil resumirlos y solo
mencionaré algunos. En el plano nacional, el de mayor impacto
fue el derrocamiento del presidente Hipólito Irigoyen por tropas
del Ejército Argentino lideradas por los generales Evaristo
Uriburu y Agustín P. Justo. Esto afectó duramente a la naciente
democracia pues significó la restauración del antiguo régimen
oligárquico y la autocracia. Simultáneamente se cerraron las
puertas a la inmigración masiva de décadas anteriores.
En la provincia se vivieron también profundas crisis de distinto
orden. La interrupción de la construcción de vías férreas marcó el
inicio de la declinación de la industria forestal, que de todas
maneras sobrevivió en las siguientes décadas orientada hacia la
obtención de tanino y el aserradero.
Al mismo tiempo se renovó la crítica a la explotación humana en
el obraje forestal, iniciada por Carlos Abregú Virreira en 1917,
ahora proseguida por la obra de Orestes Di Lullo El bosque sin
leyenda, publicada en 1937. Su título era una implícita réplica al
de Ricardo Rojas: El país de la selva. El valioso ensayo de Di
Lullo comprendía etnografía, sociología, salud y política social.

La crisis ambiental
Las sequías de 1924-26 y 1935-37 tuvieron enorme impacto sobre
la economía y la población de la provincia. La primera generó la
reacción de los colonos de La Banda y Fernández, en su mayoría
españoles, que en ese momento se identificaban con el
anarquismo. La segunda fue más prolongada afectó duramente la
producción ganadera y agrícola, que en su forma tradicional

55
practicaban miles de familias campesinas, que en veinte meses de
sequía perdieron el 80% de sus rodeos vacunos, caprinos y
lanares; en similar proporción se perdieron cultivos de maíz,
trigo, zapallo, entre otros (Olmos Castro 1938).
Esta crisis provocó una intensa corriente emigratoria de
santiagueños y santiagueñas hacia la región metropolitana, uno
de los principales acontecimientos en la historia de ese período.
Mejor que las palabras lo expresan los números: entre 1947 y
1960 la población provincial disminuyó el 3% (INDEC), hecho
demográfico sin precedentes. Además de los enfoques
disciplinares que ha recibido en el plano académico, tales como
demografía, sociología, economía, historia fue tratada por la
poesía, la canción y la novela (Tasso 2007).
Buenos Aires se convirtió en meta de las aspiraciones migratorias,
y sus suburbios fueron una especie de segundo hogar para los
santiagueños de los sectores populares. Y así como el peronismo
fue el mediador de su inclusión política, la industria y los
servicios de la gran ciudad lo fueron de su formación como nueva
clase urbana. Jornalero, hachero o cosechero pudieron asumir la
identidad del obrero en la construcción, así como de la telera en
la fábrica textil. El empleo doméstico y la gastronomía fueron
ramas de especialización de las mujeres santiagueñas

Bernardo Canal Feijóo


Fue una presencia muy importante en el campo intelectual de la
provincia esos años. A su obra literaria anterior se sumó una vasta
producción ensayística e histórica que tuvo amplia recepción en
la crítica, especialmente la de Buenos Aires. Además de muchos
otros medios publicó en la revista Sur, una suerte de árbitro
cultural de la época. Perteneció a la Academia Argentina de
Letras, que presidió un período.

56
1897-1982
En 1925 impulsó la revista La Brasa, de breve pero significativa
influencia. Al mismo tiempo se le encomendó la presidencia de la
Biblioteca Sarmiento, ya instalada en su nuevo edificio. Desde
allí fortaleció los vínculos de una nueva generación de escritores
(tales como Horacio Rava, Clementina Rosa Quenel, Jorge
Washington Ábalos, Andrónico Gil Rojas, Graciela Alicia López)
y convocó a intelectuales de todo origen, entre los que menciono
a Alfonsina Storni, Arturo Capdevila, Pablo Neruda, Pablo de
Rokha, entre otros.
En 1937, el año en que se inauguraba el obelisco, la avenida 9 de
Julio y otras reformas palaciegas en la capital, la sequía y el
hambre asediaban al norte. Con su nota titulada “S.O.S”, Canal
Feijóo llamó la atención de los poderes y se inició una gran
campaña solidaria de apoyo a Santiago del Estero, que se tradujo
en donaciones de todo tipo. A través de un organismo oficial
(Junta Nacional Contra la Desocupación) se enviaron 100.000
cajones de alimento a Santiago del Estero.
En 1947 promovió la realización del Primer Congreso de
Planificación Integral del Norte Argentino (PINOA) en el que se
sostuvieron los derechos de la provincia a la administración del
agua de sus ríos. La iniciativa no contó con apoyo del gobierno
nacional, y quizá eso lo decidió a trasladarse a Buenos Aires. Más
tarde fue rector de la Universidad Nacional de La Plata, en la que
57
se había graduado y donde compartió como estudiante la Reforma
Universitaria de 1918. En su libro Constitución y revolución
analizó el pensamiento y la obra de Juan Bautista Alberdi.
Aunque no hay constancia de su pertenencia a la Masonería, los
datos anteriores informan de su afinidad con su pensamiento.

Las aguafuertes de Roberto Arlt

1900-1960
Roberto Arlt vino a Santiago del Estero para documentar el
suceso, enviado por el diario El Mundo, donde publicó en
diciembre de 1937 cuatro aguafuertes de ambiente rural centradas
en el problema de la hambruna que provocó la sequía. Entre otras
escenas surgidas de sus entrevistas a los pobladores cuenta de
humanos y animales comiendo caballos muertos y de la venta de
huesos en una barraca, donde vio una anciana que en bolsa
llevaba huesos humanos recogidos en el cementerio.
En Añatuya fue huésped de Nicolás Manzione, y en la capital
conoció a Moisés Carol, que lo recuerda en su novela La gran
sequía (1971) donde evoca el dramático año, relata que las mesas
del Café Tokio conversaron el periodista Roberto Arlt (cronista
viajero), Arturo del Malvar (conocido personaje de la noche y
malevo que usaba capa y un Colt 45 en la cadera) y Mariano Nano
Paz (amigo de Canal Feijóo que integraba La Brasa).

58
La singular personalidad y obra de este escritor han sido
analizadas por numerosos críticos y estudiosos y no es oportuno
abordarla aquí (Molles 2016). Solo quiero mencionar un
incidente temprano de su vida. La infancia de este escritor
transcurrió en el barrio de Flores. A los nueve años fue expulsado
de la escuela primaria, y es también a esa edad cuando escucha
las expresiones de rechazo que causa la noticia de la detención y
el fusilamiento del maestro español Francisco Ferrer y Guardia,
masón y anarquista, quien con sus escuelas racionalistas, laicas y
libres, había desafiado a la Iglesia católica, en este caso de
España, y a todo el sistema de educación religiosa. Estas actitudes
de rebeldía marcaron su vida y producción.

La sombra de Mate Cosido


“¿El Vasco y Mate Cosido en Santiago?” fue el título de tapa del
diario vespertino “La Hora” a fines de 1937, en letra tamaño
catástrofe: se refería a Zamacola (alias El Vasco por su origen) y
a Segundo David Peralta (alias Mate Cosido por la cicatriz que le
cruzaba el rostro). Fueron dos famosos bandoleros sociales, que
robaban a los ricos explotadores y repartían el botín entre los
hacheros de los obrajes. Uno de sus más famosos atracos fue a la
firma anglo-belga La Forestal, de larga y triste historia en el chaco
santiagueño. El asalto fue gestado en el templo masónico de la
logia “Hijos del Trabajo”, en Barracas (Coronel 2019).

59
La visita de Alfredo L. Palacios

Alfredo Palacios en la Asamblea Constituyente


de 1957 realizada en Santa Fe
La visita del senador nacional Alfredo L. Palacios a Santiago del
Estero en 1937 cuando impulsaba su proyecto de los comedores
escolares –también estuvo en La Rioja, Catamarca y Jujuy-
planteó crudamente los problemas de salud y las necesidades
alimentarias de la infancia. Se documentó sobre el tema, con
información que proveía el ejército sobre los jóvenes que hacían
el servicio militar, para mostrar la magnitud de las endemias –
Chagas, tracoma, fiebre amarilla- y la desnutrición, fenómeno que
también había advertido Bialet Massé.
Sus alegatos también contenían la dramática evidencia de la
pobreza en el norte, un fenómeno que se hizo patente cuando la
comunicación vial conectó más fluidamente esta región con
Buenos Aires. Presentó su informe en el Senado de la Nación a lo
largo de cuatro prolongadas sesiones en junio de ese año,
exponiendo con detalle observaciones, cifras, impresiones y
conclusiones. Se trata de un vigoroso alegato sobre las
desigualdades interregionales, precursor de las teorías posteriores
sobre el colonialismo interno. Esas páginas esperan ser visitadas

60
y re-editadas.
Desde muy joven Palacios militó en el socialismo, inspirado en
Juan B. Justo. Se graduó como abogado en la Universidad de
Buenos Aires; su biografía cuenta que su tesis sobre “La miseria
en la Argentina” fue rechazada y debió hacer otra sobre la quiebra
de empresas, tema que no le interesaba en absoluto. Más tarde
publicó su primer trabajo con el título de El dolor argentino.

Palacios se inició en 1901 en la Logia Libertad N° 48; al año


siguiente fue uno de los fundadores de la Logia Justicia N° 171 y
la presidió en 1903-04. En la Gran Logia de Argentina ocupó
cargos en las comisiones de Disciplina y Educación; mantuvo
vínculos estrechos con la institución hasta su muerte (Lappas
1966).

El peronismo
Sobre el fin de los años cuarenta irrumpe en Santiago del Estero
la nueva corriente política nacida, justamente, en las zonas
industriales: el peronismo, que llega para quedarse, presidiendo
la segunda mitad del siglo y alternándose con los gobiernos
militares hasta el presente. Así como el principal apoyo del
primitivo laborismo provenía de cientos de miles de provincianos

61
emigrados a la capital, resulta lógico que en las provincias lo
apoyasen aquellos que se habían quedado. El peronismo propuso
un nuevo pacto social, con leyes que protegían a los trabajadores
en sus ingresos y condiciones de trabajo, promoviendo la
agremiación, pero sobre todo reestructurando el imaginario
colectivo de las relaciones entre clases. Esta fórmula, que en
muchos aspectos tuvo efectiva vigencia práctica, en especial en
el terreno de la participación social, no logró el mismo resultado
en todo el territorio nacional. En provincias como Santiago del
Estero, hasta entonces muy ruralizadas y con rígidos mecanismos
de dominación social de las clases altas sobre los sectores
populares, el peronismo logró ponerlas de manifiesto y contribuir
a la formación de la identidad de la clase trabajadora, con el apoyo
de Juan Domingo Perón, Eva Duarte y los dirigentes locales que
surgieron bajo su halo.
En este nuevo modelo político, que al menos en Santiago se
asemejó mucho al populismo que se había ensayado durante el
gobierno radical de Castro, Carlos Juárez mostró desde su primer
gobierno la magnitud de su carisma, la habilidad para maniobrar
con éxito en un sistema político que vivía en medio de la
confrontación, y un estilo de relación personalizada con los
sectores populares, que se adecuaba tanto al tenor de la vida
provinciana como a la tradición caudillista autoritaria que se
había delineado desde el gobierno de Ibarra.
Los aportes nacionales a las provincias se intensificaron estos
años con la política distribucionista que aplicó el peronismo en su
primera etapa. Aplicando su slogan “agua y caminos”, Juárez
llevó a cabo una política activa de obras públicas de gran
repercusión popular, a cuyo amparo crecieron las empresas de la
construcción y se amplió el mercado de trabajo ligado
indirectamente al estado provincial. La tríada estado-empresas-

62
empleo fue la base de una alianza que no abandonaría a lo largo
de sus varios gobiernos, al tiempo que un soporte indispensable
para el financiamiento de la maquinaria política partidaria –el
“aparato”-, que, sumado a su propio carisma, se probó a lo largo
de las décadas siguientes como la garantía de supervivencia del
formidable vínculo que estableció con los sectores populares. Ese
vínculo no sólo contenía los ingredientes simbólicos propios del
peronismo (la mística partidaria, la identificación del hombre
común con la estatura rápidamente convertida en mitológica de
Perón y Evita) sino también una base material de implícitas
transacciones, propias del antiguo pero siempre vigente sistema
patronal conformado desde el período de la estancia pastoril,
donde el líder político era ahora quien confería beneficios y
protección, pidiendo a cambio sólo fidelidad y votos.
El peronismo desempeñó un importante papel en la construcción
de las identidades políticas también en la provincia, haciéndose
fuerte en los sectores populares. La política sanitaria que impulsó
el médico santiagueño Ramón Carrillo estuvo dirigida a esa
población olvidada, afectada por el Chagas y la desnutrición,
sobre la cual ya había llamado la atención Palacios en 1937. Los
sucesivos gobiernos de Mittelbach, Carlos Juárez y Francisco
Javier González consolidaron un caudal de votos que se mantuvo
durante el período de la proscripción, y la provincia pudo ser
llamada “la más peronista de país”.
Perón vino a Santiago como candidato a la presidencia en 1946,
acompañado por Eva Duarte. Se alojaron en el chalet de estilo
colonial de la familia Álvarez, calle Independencia, barrio de
Chumillo. A la noche habló desde un balcón del Hotel Plaza ante
hacheros venidos del monte y algunos vecinos que no colmaban
la Plaza Libertad. Me cuenta Eduardo Maidana que a Eva le
obsequiaron una manta santiagueña, en la punta de una caña

63
tacuara que elevaron hasta el primer piso. Cuando el dirigente
local Dr. Corvalán intentó presentar a Perón fue abucheado varias
veces hasta que aquel tomó el micrófono, ya decidido a apoyarse
en otros jóvenes: uno era Carlos Juárez y el otro Rosendo Allub,
que según escuché fue quien organizó la silbatina de la plaza.
Perón retornó en 1953, cuando la ciudad celebró su 400°
aniversario. Su discurso en el Congreso Nacional de Historia es
una pieza de especial importancia ya que valora el “cofre de
tesoros” que Santiago guardó celosamente mientras las regiones
abiertas a la inmigración lo olvidaron. El encuentro se realizó en
el Teatro 25 de Mayo, donde Perón saludó con un abrazo al
historiador Alfredo Gargaro. Por último, recordemos que Perón
se incorporó a la Masonería en los últimos años de su exilio en
Europa.

64
A modo de conclusión

Mucho queda aún para corregir y agregar a esta breve crónica, en


la que he trabajado no menos de tres años. Considero logrado el
propósito que la guió, expuesto en las primeras páginas.
No dispongo de información que me permita indagar acerca de
los acontecimientos relacionados con la Masonería durante las
últimas posteriores a 1960, por lo que esta versión de la crónica
concluye aquí. Agrego unos pocos comentarios.
En ese período se publicaron algunas obras que resultan
precursoras de los estudios sobre la Masonería vista desde el
presente, entre ellas las de Alcibíades Lappas (1966), José A.
Ferrer Benimelli (1977 y 2001), Carlos Mayo (1998) y Emilio J.
Corbiére (1988 y 2001).
En los años siguientes crecieron las obras sobre el tema, siendo
destacables las de Eduardo Hernández y Leticia Maronese (2003)
y Devrig Mollés (2015). A ellas deben sumarse las que trataron
personajes y acontecimientos referidos a la Masonería en
Santiago del Estero: Eduardo J. Maidana (2010), Vanina Álvarez
Miranda (2018) y mis propios trabajos.
Los años de dictadura tuvieron profundo impacto sobre la
sociedad argentina y limitaron su expresión pública y política.
Pablo Lázaro señala que los períodos democráticos alientan la
Masonería, y los autocráticos la dificultan.
El crecimiento de la Masonería en las últimas décadas resulta
evidente; se manifiesta el crecimiento del número de logias en la
provincia y de Grandes Logias en todo el país, así como en la
multiplicación de sus trabajos, lo que expresa la vitalidad de la
organización.

65
66
Bibliografía y fuentes utilizadas
Álvarez Miranda Vanina (2018): "La Masonería en Santiago del Estero,
compromiso y política -fines del siglo XIX y principios del XX-". Tesis
de Licenciatura en Historia, FHCSyS-UNSE,
Alderete de More Nelva (1998): Historia de la enfermería en Santiago del
Estero. Santiago del Estero, Barco Edita.
Annecchini Mariana y Ana María T. Rodríguez (2018): Una revisión
de los estudios de la masonería en la Argentina. El caso
de los territorios nacionales del sur.
https://www.teseopress.com/masoneria/chapter/una-revision-de-los-
estudios-de-la-masoneria
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de Ciencias y Artes de Santiago del Estero.
Cerza Alphonse (1977): “La Masonería en Estados Unidos”, en José A. Ferrer
Benimeli.
Corbière Emilio J. (1998): La Masonería. Política y sociedades secretas.
Sudamericana, Buenos Aires.
- (2001): La Masonería II. Tradición y Revolución. Sudamericana,
Buenos Aires
Ferrer Benimelli José A. (coord.) (1977): La Masonería, Historia 16, Extra IV.
- (2001): La masonería, Madrid.
Hernández Eduardo y Leticia Maronese (2003): Presencia Masónica en el
Patrimonio Cultural Argentino. Temas de Patrimonio Cultural 8.
Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la
Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires. (Edición digital 2005).
https://www.folkloretradiciones.com.ar/literatura/temas_8.pdf
Lappas Alcibíades (1966): La Masonería Argentina a través de sus hombres.
Buenos Aires, Ed. del autor.
Maidana Eduardo J. (2010): “Juan Figueroa”. Sitiales, Academia de Ciencias
y Artes de Santiago del Estero.
Mayo Carlos (1998): La Masonería en crisis 1902-1922. Buenos Aires, CEAL.
Mollès Dévrig (2006): Roberto Arlt, sociólogo de la gran ciudad americana,
Buenos Aires, ORLA.
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Arlt-sociologo-de-la-gran-ciudad-americana-ORLA-2006
Mollès Dévrig (coord.), César Arrondo, Nicolás O. Breglia, Ema Cibotti et al.
(2012): Nueva historia de las redes masónicas atlánticas, Vol.1: 200
años de relaciones masónicas entre Argentina, Uruguay, Chile y Francia

67
(s. XIX). EDULP, La Plata.
Molles Dévrig (2015): La invención de la Masonería. Revolución cultural:
invención, ciencias y exilios. EDULP, La Plata.
Nagy Tohotom (…) Los Jesuitas y la Masonería. S/ref.
Oddo Vicente (1981): Primeros médicos de Santiago del Estero, Editorial
Herca.
Rossi María Cecilia (...): “Exploración de nuevos espacios económicos durante
el siglo XIX 1850-1875”. Mundo Agrario.
Saldías Adolfo (1911): Historia de la Confederación Argentina. Buenos Aires,
Librería La Facultad de Juan Roldán.
Soler Ricaurte (1972): El positivismo argentino, Buenos Aires, Paidós.
Tasso Alberto (2007): “La sequía de 1937 en Santiago del Estero”. Revista
Trabajo y Sociedad,
- (2012): “La Biblioteca Sarmiento y su lugar en la historia cultural de
Santiago del Estero”. Santiago del Estero, ACYASE.
- (2014): "La Biblioteca Sarmiento en Santiago del Estero (1880-1915).
Socorros mutuos, libros y lectores". En Políticas de la Memoria N°
14, Verano del 2013/14. Buenos Aires. Argentina. CeDInCI-UNSAM.
- (2019): “Crónica de provincia. Santiago del Estero antes y después de
la Autonomía”. Mención de honor en el I Concurso de Ensayo sobre la
Autonomía provincial, Subsecretaría de Cultura, Santiago del Estero.
- (2020): Figuras al trasluz vistas desde Santiago del Estero en el
bicentenario de su Autonomía. Versión digital, Barco Edita, Santiago
del Estero.
Williams Federico (2016): “Los Amigos de la Educación. Sociedad, política y
prensa en las primeras décadas del siglo XX”. Tesis de Licenciatura en
Sociología, FHCSyS-UNSE.

Archivos y bibliotecas

Anales de la Biblioteca Sarmiento (1926), Santiago del Estero.


Archivo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones,
Juan Domingo Perón 1242, Buenos Aires. http://www.masoneria-
argentina.org.ar/novedades-y-eventos/
Biblioteca Sarmiento, Santiago del Estero.
Biblioteca Popular Amalio Olmos Castro, Santiago del Estero.

68
Internet

Aguilar Roberto y M. S. Silva: “La Masonería y la inquisición en América:


México y Perú”. Academia Masónica de Letras de Mato Groso do Sul,
Brasil.
http://www.357bcn.com/PLANCHAS%20MAS/LA%20MASONERI
A%20Y%20LA%20INQUISICION%20EN%20AMERICA.pdf
“Rotary Internacional”. https://es.wikipedia.org/wiki/Rotary_International
“Una acción filantrópica de la Masonería; la Cruz Roja”.
“Orígenes de la Masonería en Estados Unidos de Norteamérica. Museo virtual
de la Masonería
https://www2.uned.es/dpto-
hdi/museovirtualhistoriamasoneria/6historia_%20masoneria_paises/or
igenes%20M%20en%20EEUU.htm
Masones ilustres argentinos
http://www.logiasanmartin.com.ar/ilustres/junta.html
Francmasonería https://es.wikipedia.org/wiki/Francmasonería

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Índice

Presentación .......................................................................................... 3
Palabra mínima ...................................................................................... 4
Introducción .................................................................................................... 6
Antecedentes de la Masonería ............................................................... 6
Influencia en el pensamiento, la ciencia, el arte y la política .............. 10
Masones destacados en la historia europea ......................................... 10
Masones destacados en la historia americana ..................................... 10
Masones destacados en la historia argentina ....................................... 12
1. El nacimiento de la provincia (1800-1856).............................................. 16
Juan Francisco Borges ......................................................................... 18
2. Consolidación y apertura (1856-1880) ..................................................... 24
Taboada y la formación del Estado ..................................................... 24
Thomas Jefferson Page ........................................................................ 25
Amadeo Jacques .................................................................................. 27
Thomas J. Hutchinson ......................................................................... 29
3. El período del progreso (1880-1900) ........................................................ 30
Absalón Rojas ..................................................................................... 30
El campo cultural ................................................................................ 35
Pablo Lascano ..................................................................................... 37
Prensa y lectores .................................................................................. 38
Juan Belisario Flores y la Sociedad Sarmiento ................................... 39
Juan Figueroa ...................................................................................... 42
4. La afirmación del Centenario (1900-1925) ............................................... 47
Antenor Álvarez: salud y medio ambiente .......................................... 49

70
Otras fuentes para el estudio del período ............................................ 53
5. Crítica social, sequías, emigración (1925-1960) ....................................... 55
La crisis ambiental .............................................................................. 55
Bernardo Canal Feijóo ........................................................................ 56
Las aguafuertes de Roberto Arlt .......................................................... 58
La sombra de Mate Cosido .................................................................. 59
La visita de Alfredo L. Palacios .......................................................... 60
El peronismo ....................................................................................... 61
A modo de conclusión ...............................................................................65
Bibliografía y fuentes utilizadas ................................................................ 67

71
Breve crónica
fue compuesto y diagramado
en el taller de Barco Edita e impreso
en Gráfica Viamonte al cuidado de Ricardo Cárdenas

72

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