SANTA CATALINA DE SIENA
Catalina Benincasa, conocida como Santa Catalina
de Siena, fue una santa católica reconocida por la
Santa Sede como copatrona de Europa e Italia y
doctora de la Iglesia.
Catalina fue hija de Jacobo Benincasa, tintorero, y
de Lapa di Puccio di Pi agente, hija de un poeta
local. Sus padres formaron una familia numerosa:
Catalina era la hija número veintitrés de un total de
veinticinco partos: su hermana gemela Giovanna
murió recién nacida. Al año siguiente, durante la
epidemia de peste negra que asoló Europa, tuvo
lugar el último parto que no prosperó.
Fue bautizada como Catalina Benincasa, pertenecía
a una familia de la clase media-baja de la sociedad, compuesta básicamente por fontaneros y
notarios
Sus hermanos la apodaron como Eufrosina. Catalina no tuvo una educación formal; desde temprana
edad mostró su gusto por la soledad y la oración, y siendo niña todavía, a la edad de siete años, se
consagró a la mortificación e hizo voto de castidad. A los doce años sus inadvertidos padres
comenzaron a hacer planes de matrimonio para Catalina, pero ella reaccionó cortándose todo su
cabello y encerrándose, con un velo sobre su cabeza. Con el objetivo de persuadirla, sus padres la
obligaron a realizar fatigosas tareas domésticas, sin embargo, Catalina se encerró más en sí misma,
aún más convencida. Solo un evento inusual, una paloma que se posó en la cabeza de Catalina
mientras oraba, convenció a Jacobo de la sincera vocación de su hija.
A los dieciocho años tomó el hábito de la Orden Tercera de los dominicos. Se sometía al cilicio y a
prolongados períodos de ayuno, solo alimentada por la Eucaristía. En esta primera fase de su vida,
estas prácticas eran llevadas a cabo en solitario
Santa Catalina tenía un gran deseo de ayudar a los huérfanos y enfermos ya que se esmeraba en
atenderlos con amor. En una visita a Pisa, enviada por sus superiores, sanó a muchos enfermos y aún
a más almas. Ayudó en la peste negra donde murió la tercera parte de la población de Siena. Fue
proclamada santa en 1999 por Juan Pablo II.