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Este documento contiene varios artículos académicos sobre temas culturales como literatura, cine y arte. También incluye reseñas de libros recientes y un documento histórico sobre Cuba.

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PORTADA LA TORRE 2 15/1/07 16:23 P gina 1

LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 1 (Negro/Process Black plancha)

El fuego y la esperanza
[ LA TORRE DEL VIRREY, Núm. 2, Invierno de 2006/2007 ]

❭ ÍNDICE
Estudios Culturales
Joseph N. Riddel · Leer América/Lectores americanos ................................ 3
David Felipe Arranz Lago · Stevenson, Robert Wise
y El ladrón de cadáveres: una cuestión moral ........................................ 13
José Pavía Cogollos · A Rope and a Blanket in a Night Like This:
una lectura de Sucedió una noche de Frank Capra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
David P. Montesinos · Nuevos terrores: la sociedad confinada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Gregorio Luri Medrano · La política como sinóptica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Rocco Mangieri · Venus hermética: códigos herméticos
y saberes iniciáticos en la pintura de Sandro Botticelli .............................. 41

Representaciones del intelectual


Moisés Barroso Ramos · Deleuze naturalista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
JOSÉ JUAN VERÓN (Calatayud, 1974) Juan Pablo Serra · Peirce: la verdad y el público . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
ha trabajado durante casi toda su trayectoria el paisaje como
forma de expresión, aunque su formación periodística le lleva en María Jiménez Fortea · Harold Pinter: más allá de los intelectuales airados . . . . . 55
muchas ocasiones al reportaje clásico. Poco a poco, su objetivo
ha buscado fragmentos cada vez más pequeños de la realidad, de
Lucio Sessa · La ética de la literatura en la narrativa de Rafael Courtoisie . . . . . . . . 60
un mundo transformado por el hombre y castigado por los Daniel Moreno Moreno · Descripción de los escritos de George Santayana . . . . . . 63
elementos atmosféricos y el paso del tiempo. En la actualidad es
profesor de Cultura de la Imagen y de Fotografía Creativa de la Manuel González Riquelme · Trakl en sueños . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
Universidad San Jorge de Zaragoza, donde está abordando
también los aspectos teóricos de la comunicación visual y sus
aspectos informativos y persuasivos. Ha ganado numerosos
premios nacionales entre los que destacan el Atleta Bilbilitano de
fotografía deportiva y la medalla de bronce de la Confederación Libros
Española de Fotografía. Ha realizado más de una docena de
exposiciones individuales en ciudades como Pamplona, Calatayud,
Rüdiger Safranski · Schiller o la invención del idealismo alemán,
Zaragoza o Huesca y ha participado en decenas de muestras por Diego López Estrems ................................................................... 77
colectivas dentro y fuera de España. Ha publicado su obra en
varias revistas y guías de viaje, y tiene un libro en preparación. Terry Eagleton · La estética como ideología, por Paz Villar Hernández . . . . . . . . . . . . . 79
Michel de Certeau · La debilidad de creer, por Juan Diego González . . . . . . . . . . . . . . 80
DIRECTORES Wayne C. Booth · Las compañías que elegimos, por Javier Alcoriza . . . . . . . . . . . . . . . . 81
Javier Alcoriza y Antonio Lastra
A. Ferrer, X. García-Raffi, B. Lerma y C. Polo · Psiquiatras de celuloide,
CONSEJO DE REDACCIÓN
Antonio Fernández Díez, Paco Fernández, por Vicente Raga Rosaleny . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82
Manuel González, José María Jiménez Caballero,
David P. Montesinos, Carlos Valero Serra, Laura Mulvey · Ciudadano Kane, por María Valera Pinedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
Manuel Vela Rodríguez, Paz Villar Hernández (secretaria)
Salomon Malka · Emmanuel Lévinas. La vida y la huella,
CONSEJO ASESOR
Carlos X. Ardavín Trabanco (Trinity University, San Antonio, Texas), por Julio Díaz Galán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
José Beltrán (Universitat de València),
Ramón del Castillo (UNED, Madrid),
Michele Cometa (Università degli Studi di Palermo),
Rocco Mangieri (Universidad de Los Andes, Venezuela),
Antonio Méndez Rubio (Universitat de València),
Raúl Miranda (Fordham University),
Un documento para la historiografía cubana
New York), Josep Monserrat Molas (Universitat de Barcelona),
Julián Sauquillo (Universidad Autónoma de Madrid)
William Navarrete · La pandilla de Banes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88
Emilio Ichikawa · Entrevista con el sr. Fulgencio Rubén Batista y Godínez . . . . . . . . 90
[Link]
[Link]
info@[Link]

DISEÑO GRÁFICO
Poemas
Rebeca Romero Escrivá
Bemarnet · Management
Angélica García Castillo · Venus . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
IMPRENTA

Publicación semestral

EDITA: Ajuntament de L’Eliana


Plaza del País Valencià, 3
L’Eliana, 46183, Valencia (España)

DEPÓSITO LEGAL: V-5267-2005

ISSN: 1885-7353
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 2 (Negro/Process Black plancha)

❭ ESTUDIOS CULTURALES
El sueño efímero
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Leer América / Lectores americanos


Joseph N. Riddel (1931- 1991),
crítico y teórico de la literatura,
autor de The Clairvoyant Eye y
The Inverted Bell. Este ensayo
se publicó originalmente con
JOSEPH N. RIDDEL el título ‘Reading America /
American Readers’, en Modern
Language Notes, 99 (1984).

Este ensayo trata sobre el modo en que la literatura americana se relaciona con la “tradición”, inte-
rrumpiendo y repitiendo a la vez un pasado que apenas recuerda. En tal sentido, apunta la cues-
tión de una “traducción”, de la necesidad de un lenguaje del Nuevo Mundo. “América”, tal como
se proyecta en su literatura, no es tanto una historia de lo que ocurrió como un sueño al que hay
que llegar. Es un punto de llegada infinitamente diferido por el acto de buscarlo. Nombrado por
anticipado, con viejos nombres, es a la vez una metonimia y un nombre equivocado.

This essay treats on the way in which American literature relates to the “tradition”, interrupting and
repeating simultaneously a past that scarcely it remembers. So, it aims at the question of a “translation”, Palabras clave:
of the need of a language of the New World. “America”, as it is projected in its literature, is not so much a - poema americano
history of what happened as a dream to which it is necessary to come. It is a point of arrival infinitely - escena de traducción
deferred by the act of looking for it. Named in advanced, with old names, it is simultaneously a metonimia - autobiografía
and a wrong name. - modelo de educación

La simplicidad es compleja.
El Caos era la ley de la naturaleza; el Orden era el sueño del hombre.
La educación de Henry Adams

Rehúyo la tentación de abordar la crítica de la cultura norteamericana,


pues no quiero despertar la impresión de que pretendo aplicar, a mi vez, métodos americanos.
FREUD, El malestar en la cultura

n ‘The Comedian as the al que hay que llegar. Es un punto de llegada infinita-

E
Letter C’ (El comediante mente diferido por el acto de buscarlo. Nombrado por
como la letra C), Wallace anticipado, con viejos nombres, es a la vez una metoni-
Stevens nos proporciona mia y un nombre equivocado, como la denominación
una alegoría (y un romance) equivocada de los nativos por parte de Colón. Colón
del modernismo literario, incurrió en una paradoja de cultura comparada, y su
una historia de lo que signi- descubrimiento engendró una historia de encubri-
fica ser un poeta “americano”. Entre otras cosas, signi- miento.1 Recordemos al Amerigo de Henry James, en
fica que el poeta tiene que inventar y no descubrir, La copa dorada, que recuerda a su prometida que ya
actuar y no imitar, y, por tanto, producir la escena antes está registrado en “hileras de volúmenes, en bibliote-
que repetir lo que estaba “en el guión”, como escribe cas”, en los “archivos” de “gestas”, “matrimonios”, “crí-
en otra pieza, ‘Of Modern Poetry’ (De la poesía menes”, y que América, de hecho, ya lleva “uno” de sus
moderna). Llamar a ‘The Comedian’ performativo es nombres “bautismales”, “el nombre, hace cuatrocien-
recordar, desde luego, la forma con que Stevens nom- tos años, o más, del hombre pujante que siguió a través
bra a su antecedente, la commedia dell’arte, una impro- del mar a Colón y triunfó donde Colón fracasó, al con-
visación que se vuelve sobre sí misma y deshace las vertirse en padrino, o nombre paterno, del nuevo con-
maneras teatrales de la representación. En todo caso, tinente”. El príncipe, como también le llaman, subraya
cuenta cierta historia sobre la poesía americana, sobre no sólo la ruptura o quiebra de tal denominación, sino
cómo nuestra literatura se relaciona con la “tradición”, que el nombre mismo es ya el complejo de una historia
interrumpiendo y repitiendo a la vez un pasado que o texto sin origen, la “biblioteca”. América, pues, será 1 Tanto William Carlos
Williams, en En la raíz de
apenas recuerda. En este sentido, trata de la cuestión siempre un texto sin origen, una traducción de una tra- América, como Hart Crane
de una “traducción”, de la necesidad de un lenguaje del ducción. Su fuente o pasado es siempre otro, está en en el ‘Ave Maria’ de su
Nuevo Mundo, que permanece encadenado en una his- otra parte y es, pues, un texto o archivo; pero no uno largo poema The Bridge (El
puente), emplean el diario
toria del Viejo Mundo y, sin embargo, está “más allá que pueda leerse como un significado oculto o perdido. de Colón para forjar una
de” la historia. La obsesiva paradoja de la llamada de Su pasado es un texto que sólo puede ser ejecutado, alegoría de la poética ameri-
Emerson a una literatura nacional que prescinda de las interpretado, y su interpretación adelantada, un origen cana como un problema de
denominación, de lograr un
formas tiránicas de Europa, históricas y nacionalistas, que lo convoca hacia su verdadero “Oriente”. nombre “nuevo” y apro-
pero sólo para recuperar una pronunciación anterior, “América” no se ha descubierto, sino inventado, y piado mientras se veía con-
primordial y universal, obsesiona al rezagado “criado” “leyendo”, es decir, mediante la traducción. denado a usar nombres
antiguos, prestados, euro-
de Stevens, como molesta al poeta que sabía que la tra- Emerson lo sabía. Aunque apelaba a un paisaje úni- peos. En el caso de
ducción americana nunca podría ser nacionalista o uni- camente americano, a una naturaleza a la vez primige- Williams, esto implica el
versal, moderna o primitiva, ni una sencilla reducción nia y universal, su naturaleza sólo podía comprenderse problema de lograr un len-
guaje americano, mientras
de las dos a una voz unívoca: “Así se sujeta la relación como un origen dentro de la historia del idealismo occi- que para Crane la cuestión
[y el relatar] de cada hombre”. dental. ¿En qué sentido podría esa naturaleza producir es la del lenguaje “sublime”
y simbólico que al mismo
“América”, tal como se proyecta en su literatura, no o trasformar una voz o idioma original que no se expre- tiempo lleva la “palabra” al
es tanto una historia de lo que ocurrió como un sueño sara en una lengua importada del pasado, una historia, mundo y lo contamina.
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[4 Leer América / Lectores americanos

un mundo más viejo, sino, en otro sentido, más joven? gada con la producción de un pasado que nunca tuvo,
La lengua, argüía Emerson, era “poesía fósil” y, por salvo con la figura de la revolución, para imitar ese
tanto, efluvios y residuos o fuerza eterna de una pre- pasado en un futuro que estaba rezagado. En este sen-
sencia que ya no estaba presente, así como la poesía tido, es post-moderna, ella misma enviada, una carte
sólo podía definirse como la escritura equivocada de postale, una especie de mensaje postal que pasa a tra-
cierto poema ideal que nunca se consuma o se pre- vés de una oficina de cartas muertas.2
senta salvo en la traducción equivocada de la historia: Desde sus primeros ensayos, Emerson castigó a sus
“La poesía estaba toda escrita antes que el tiempo, y contemporáneos americanos por su pensamiento nos-
cuando estamos tan bien organizados como para pene- tálgico y sepulcral. Véase el principio de su ensayo
trar en esa región en que el aire es música, oímos los Nature (Naturaleza, 1836): “Nuestra época es retros-
gorjeos primigenios e intentamos escribirlos, pero per- pectiva. Construye sobre los sepulcros de nuestros
demos de vez en cuando una palabra o un verso y lo padres. Escribe biografías, historias y crítica. Las gene-
sustituimos por algo nuestro, y así escribimos equivo- raciones precedentes contemplaban a Dios y a la natu-
cadamente el poema” (cursiva mía). Sin embargo, esta raleza cara a cara; nosotros, a través de su mirada”.
escritura equivocada tiene un efecto suplementario, y Entonces se vuelve al desafío de escribir de nuevo esa
el poeta o genio que oye los “gorjeos primigenios” y los “primera filosofía” sólo para descubrir que su tardía
escribe equivocadamente no sólo marca su temporali- rescritura sería “retrospectiva” si no fuera también una
dad, sino que añade algo a lo que recibe: “El genio lo escritura equivocada, es decir, una vuelta al pensa-
advierte y añade algo”. Si “América es un poema a miento poético y no filosófico, a la belleza y no a la ver-
nuestros ojos”, entonces es a la vez una escritura equi- dad, siendo lo poético a la vez primordial y horizontal,
vocada y un suplemento, una traducción y un desplaza- la “figura” de lo que Emerson llama nuestra “relación
miento, no de un presente pasado, sino de una traduc- original con el universo”. Como Heidegger después de
ción pasada. El poema América y el poema americano él, Emerson no imagina esta “relación original” como
se formarían siempre sobre cierto horizonte o margen, una sencilla unidad ni un sencillo dualismo, sino como
no como emblema del pasado, sino como un “símbolo un momento transformativo, un momento o cruce figu-
fluido” o tropo con el significado de un presente futuro rativo, como un quiasmo, en que el hombre y Dios, el
que marcaría su propia desaparición o muerte. El hombre y la naturaleza, etcétera, incluso lo poético y lo
poema americano no recuperaría un pasado, sino que filosófico o lo creativo y lo crítico, están al mismo
proyectaría el futuro. Sería horizontal. tiempo unidos y enfrentados, por así decirlo, cara a
La lengua americana, entonces, sería una especie de cara; y Emerson sólo puede pensar en esa relación
catacresis, una digresión antes que una derivación o, según el modelo de una lengua original o natural, no de
en términos de Stevens, un “acento de desviación”. La una simple palabra, sino de un tropo, una naturaleza
poesía es el nombre privilegiado de este lenguaje natu- dinámica que siempre vuelve sobre sí misma. El arte o
ral que no es tanto genético, una presencia primordial, la poesía original u originaria parecerá imitativa, pero
como transformativo, trópico. Parecerá derivativo, una será realmente una mise en scène del tropo. Esta escena
repetición de viejos nombres que llevan los viejos valo- es la “naturaleza” de Emerson. Naturaleza es un nom-
res, pero será, al mismo tiempo, deformativo y trans- bre para el tropo, un tropo de un tropo y, por tanto, es
accional y, en este sentido, observa Emerson, tan crí- tanto “pre-original” como tardía o post-original. Así, al
tico como creativo: “La literatura es ahora crítica”, final de Nature, el profeta de la “relación original”
anota en su diario. “Bien, el análisis puede ser poético”; puede contradecirse sin contradicción: “El americano
pero si las dos funciones quedan entreveradas, y no que se ha visto confinado, en su propio país, a la visión
son las mismas ni diferentes, entonces el texto no tiene de edificios diseñados según modelos extranjeros, se
identidad u orden especular, ni naturaleza auto-télica, sorprende al entrar en York Minster o San Pedro en
no es literatura ni crítica, es ambas cosas y ninguna. La Roma, al sentir que esas estructuras también son imi-
frase “literatura americana” se convierte en un oxímo- taciones, débiles copias de un arquetipo original”.
ron, ya que la literatura, en su sentido clásico, en su afi- En un ensayo tardío, titulado ‘Quotation and
liación con la verdad y el significado, tendría que Originality’ (Cita y originalidad), Emerson radicalizará
borrar su efecto crítico, transformativo, traductor, dise- esta actividad de mímesis (o, como la llama, cita) en
minativo. Sin embargo, la noción de Emerson de una una especie de programa que Ezra Pound llamará “tra-
poesía que siempre se inscribe en la escritura equivo- ducción creativa”, en que la repetición se convierte a la
cada, o en efectos traductores, denomina la “literatura” vez en una apropiación y en una malversación, un movi-
como la desviación de toda ley especular o representa- miento de tropo que no recupera el pasado, sino que lo
dora y sugiere que es lo que el poeta posmoderno “proyecta”. La cita y el origen son indistinguibles, y así
Charles Olson llamaría una “figura de avance”, un el origen es un no-origen. La escena primera es la
tropo relacionado con lo que también llama “verso pro- “naturaleza”, es decir, es “poética” y es “textual”:
yectivo”. La “figura de avance”, dice Olson, retrocede “Todos citan. Lo viejo y lo nuevo forman la urdimbre y
para avanzar, o repite el pasado como un desvío o rup- la trama de todo momento. No hay un hilo que no sea
tura para proyectarse más allá del presente. Esa for- una vuelta de estas dos hebras”. En la literatura, los
mulación de una literatura más allá de la literatura, de “originales no son originales. Hay imitación, modelo y
una literatura que sería mimética no del pasado, sino, sugerencia, incluso de los arcángeles, si supiéramos su
2 La referencia aquí es, por por así decirlo, del futuro, una literatura en que la repe- historia”. La originalidad, entonces, se determina, por
supuesto y fuera de curso, a tición es también una des-figuración, ha llegado a llevar seguir con Heidegger, no escapando de este círculo
la parábola clásica ameri- el nombre familiar, aunque dislocado, de “posmoder- (hermenéutico), ni siquiera por el modo en que entra-
cana, ‘Bartleby el escri-
biente’, tal como podría ser nismo”; pero, en cierto sentido, según estas formula- mos en él, sino por el modo en que lo ejecutamos:
recontada por ese “poesco” ciones problemáticas, la noción de “literatura ameri- “Cada libro es una cita, y cada casa es una cita de todos
escritor francés en La Carte
postale, Flammarion, Paris,
cana” ha sido siempre post-moderna, en efecto, ha los bosques y mentes y canteras, y todo hombre es una
1980. estado más allá del modernismo, una literatura car- cita de todos sus antepasados”. Ése es el epígrafe del
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American Memory 5]

ensayo, pero escrito por Emerson: Emerson citándose la actuación con la retórica subraya lo que Paul de Man
a sí mismo, originalmente. ha llamado la aporía que se inicia en dos nociones irre-
En un provocativo ensayo de su primera serie, titu- ducibles de la retórica —la retórica como tropo o figu-
lado ‘Arte’, Emerson definiría, en efecto, el “privilegio” ras de cognición y la retórica como persuasión— o,
(según dice) del arte no como una representación, sino como lo llamaremos aquí, el juego entre la representa-
como una repetición hiperbólica, en los términos en ción y la re-petición.3 El arte, por tanto, transfigura y
que definía los “caminos de Dios”, en otro contexto, desfigura, y, en palabras de Emerson, como más tarde
como “proyecciones parabólicas que no vuelven sobre en las de Williams, produce “monstruos”. Esta escena
sí mismas”. El arte, dice, “nunca se repite”, y así, “el de traducción es originaria, pero no original, y enmas-
objetivo no es la imitación, sino la creación”. Un “nuevo cara una doble operación, pues significa, por una parte,
arte surge siempre del viejo”, continúa; pero, como una una continuidad y evolución ordenada (histórica) de
mise en abyme de citas, no tiene una historia o telos, no una cultura a otra y, por otra, marca una discontinuidad
avanza. No tiene origen ni fin. El arte repite y separa, a y digresión de signos; y la traducción llama nuestra
la manera, observa, de la “retórica”: “El poder de sepa- atención reiteradamente sobre el fracaso de traducir
rar y magnificar por la separación es la esencia de la un significado en toda su unicidad o univocidad
retórica en las manos del orador o poeta”. Este “poder mediante un desplazamiento de significantes. Este fra-
aborigen” no es, por tanto, un “origen”. No es un ser o caso, aunque sea crítico, no es simplemente negativo o
una presencia, sino que debe considerarse un poder nihilista, en cierto sentido ortodoxo de ese concepto,
que Emerson halla en el “eclecticismo de la natura- sino indicativo de un modelo radical de lenguaje que
leza”; y el poder o la fuerza sólo pueden comprenderse Emerson halla en el “eclecticismo de la naturaleza”. La
como un “tropo”. Emerson piensa en la “naturaleza” escena de traducción nos proporciona un momento de
según el modelo del lenguaje. El arte es lo que cita, y lectura que es, como mínimo, muy agitado.
al citar incorpora y traduce la forma antigua. Así, Lo que voy a caracterizar ahora como “literatura
Emerson rompe la ilusión especular y deshace o abre americana”, o la noción de literatura americana, se rela-
su figura primaria, “el círculo”. ciona sólo tangencialmente con los temas o formas de
El arte del pasado, por tanto, puede al mismo tiempo una literatura escrita (o incluso producida, en sentido
conducirnos y seducirnos, ofrecernos un paradigma marxista) en América (aunque así sea), pues se rela-
de cierta unidad de pasado y futuro y bloquear nuestro ciona más bien con la cuestión de la literatura que se
acceso a ambos. Divide el presente, antes que cons- asume como su propio tema o, mejor dicho, que pone
truir un puente del pasado al futuro. Su obstáculo debe en escena su propio problema como un caso de autoin-
ser violado o habitado, de modo que al habitar la forma seminación o engendramiento de sí misma. Por econo-
recibida, la imaginación construye por adición. El uso mizar, sin embargo, debo atender ahora a dos momen-
repetido de metáforas arquitectónicas por Emerson tos “literarios” particulares que al principio parecerán
para este proceso revela que el arte es una arche suple- tan arbitrarios como admito que son y pretendo que
mentaria o excesiva, una casa dentro y, sin embargo, sean. Incluso en el canon americano, provienen de
más allá de una casa. En un punto crucial de sus refle- géneros diferentes, o géneros híbridos, y ayudan a
xiones, Emerson comenta irónicamente la aparente romper las leyes del género; pero los he elegido por
ausencia de una cultura americana actual: una ausencia otra razón, por un “momento” que comparten, un
que lleva a sus ciudadanos a Europa en busca de un “momento de lectura” que interviene e interrumpe la
pasado, que los conduce al fin a centros culturales (o “rutina” de la repetición de los americanos.
encrucijadas) como Roma, para hallarse en presencia A pesar de las advertencias contra la ridícula “rutina”
de viejos maestros que son los presuntos espejos de la de los americanos que huyen a centros culturales euro-
cultura en que se convertirá América por repetición peos como Roma, donde todos los caminos conducen
histórica. Sin embargo, cuando el propio Emerson ve (y se cruzan) en busca de un pasado que podría
esas obras maestras, se acuerda del “viejo y eterno hallarse también, aunque disperso, en “conversacio-
hecho que he conocido de tantas formas… (y que) he nes” en casa, nuestra literatura iba a adoptar esa bús-
dejado en casa en tantas conversaciones”. Viajar en queda o peregrinación a un pasado “visitable” o “utili-
busca de un modelo pasado para el presente, dice, es zable” como uno de sus temas obsesivos, tan repre-
algo tan ridículo como una rutina”. A continuación cita sentativamente americano como el mito de la frontera
dos de esas obras maestras —una literaria, la otra pic- o el héroe adánico. Ya tomara la forma paródica psico-
tórica— que a la vez nos tientan hacia el pasado y blo- lógica de “inocentes en el extranjero” (en Twain o
quean el acceso a él: la Ilíada y La transfiguración de James) o de viajes metafísicos como los de Melville
Rafael, ejemplos, según dice, que nos permiten enten- hacia las raíces preoccidentales en Levante y los de
der que el gran arte no es un producto acabado o una Olson hacia una lengua premetafísica de acción en las
forma cerrada, sino un “objetivo” (según dice) o una culturas prehistóricas, o incluso de esos sueños de
“corriente de tendencia”. Emerson define el arte como regreso al Oriente a través del futuro y, en especial, del
algo “nunca fijado, sino fluido”, una fuerza que derriba tema modernista del artista expatriado en una “gene-
“muros de circunstancias” y penetra las fronteras. ración perdida”, la obsesión con un pasado en retro-
Separa, pero él mismo no es separado: “Actuaciones no ceso y un futuro huidizo siempre se establecía sobre
separadas, sino extemporáneas”. La actuación es ese cliché del historicismo, el presente ausente. Henry
mímica, pero no imitativa, y, como la retórica, deforma. James lamentaba que no tuviéramos una ciudad central
El gran arte, según dice, produce o interpreta “lisiados o representativa, y Ezra Pound convertiría la falta de
y monstruos”. centralidad en una poética modernista. Las observa- 3 Véase PAUL DE MAN,
Allegories of Reading, Yale
Si Emerson ha introducido aquí la noción de lo per- ciones de Gertrude Stein sobre Oakland pueden exten- University Press, New
formativo, lo ha hecho, obviamente, de una manera no derse al dilema del escritor americano: “Allí no hay nin- Haven, 1979, p. 131 y
passim. (Alegorías de la lec-
por completo compatible con la lingüística de la teoría gún allí”. América no podía leerse porque no tenía nin- tura, trad. de E. Lynch,
actual del acto de habla. Sin embargo, su asociación de gún punto de referencia, ningún texto representativo. Lumen, Barcelona, 1990.)
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 6 (Negro/Process Black plancha)

[6 Leer América / Lectores americanos

Era una antología de citas, separada y Hawthorne se encuentra, como los


dispersa, una digresión de la historia.
Sin embargo, es precisamente esta trascendentalistas que critica, en la posición
temática la que quiero evitar al atender a
los dos textos citados, dispares aunque de tratar de explicar la complejidad
no inconexos, donde el tema de la con- y oscuridad gótica de la cultura
ciencia putativa americana (siempre una
especie de figura artística, un huérfano) y el arte europeo según la claridad
llega a un lugar en que el pasado y el pre-
sente parecen unirse, donde parece que y pureza relativa de la ingenuidad
los hilos del origen vuelven a tejerse y la o naturalidad americana
historia de la unidad puede ser leída, pro-
porcionando el modelo para la eventual
llegada de América, la convergencia de su historia en africana, tal vez alemana. Los otros dos personajes son
un centro y la satisfacción de su propio papel profético americanos: Hilda, una experta copista de maestros
para completar, por repetición, la historia de antiguos que ha llegado a desarrollar un estilo único
Occidente. Al principio de su más gótico y ofuscado que amenaza con ser original y confundir su propio
“romance”, The Marble Faun (El fauno de mármol), el genio americano para la representación, y Kenyon, un
narrador de Nathaniel Hawthorne cuenta la visita de escultor de cierto talento, aunque un “artista princi-
dos de los cuatro protagonistas de la novela a la “subur- piante”, que aún no ha encontrado su auténtico tema o
bana” Villa Borguese, un enclave distinguido por la estilo e imita cuanto sus clientes desean.
arquitectura de Miguel Ángel que conecta oscura- Antes de la escena en la Villa, los cuatro amigos, a
mente las “piedras de lava del pavimento romano” con quienes conocemos al comienzo de la novela en una
el “hermoso aislamiento” del paisaje natural. Sin “galería de esculturas del Capitolio” (un lugar en que el
embargo, las tierras no conducen más allá de la ciudad arte significa una “triple antigüedad” y pretende así
a la naturaleza, sino que inscriben en sí mismas una restañar la peligrosa grieta cristiana/pagana ejemplifi-
naturaleza “que se atavía en la imaginación cuando lee- cada en todas partes por un arte cristiano que alegóri-
mos los hermosos mitos antiguos, e imaginamos… camente emplea figuras míticas), los cuatro amigos
combinaciones de árboles venerables más pintorescas visitan la catacumba de San Calixto, donde, en la tumba
que las halladas en los groseros e incultos paisajes del laberíntica, se separan por un momento, de modo que
mundo occidental”. Los signos del “cuidado humano” Miriam queda rezagada. Cuando, tras un gran
no sólo se mezclan con las propias “maneras y méto- esfuerzo, sus amigos descubren al fin su paradero, la
dos” de la naturaleza de un modo que “impide lo sal- reconocen al principio como una “figura” que habla con
vaje” y produce un “paisaje ideal”, sino que lo hacen otra figura o “espectro”, las dos cara a cara contra la
refiriéndose no a la naturaleza, sino a pretextos históri- media luz de la penumbra en claroscuro de la capilla. El
cos, a mitos. La Villa no es una escena en que el arte se “espectro” masculino, según su guía, es un “fantasma
vincule con la cultura, sino un palimpsesto: “Qué pagano”, y Miriam lo llama después un “extraño men-
extraña idea”, reflexiona el narrador, “qué trabajo sajero”; pero, como Donatello y la propia Miriam, se
inútil, construir ruinas artificiales en Roma, la tierra convierte en tema de una ávida charla y especulación,
natal de la ruina”; se trata de “imitaciones juguetonas” tan pronto como la historia del extraño encuentro se
que, con los siglos, han adquirido una especie de vene- expande por Roma. Como en el caso de Donatello, el
ración, de modo que ahora no significan continuidad, único método hermenéutico para establecer la identi-
sino discontinuidad, los archivos del “crecimiento, la dad del “espectro” es relacionarlo con una serie de
decadencia y la inteligencia del hombre forjados ama- leyendas, cuentos o fábulas, que Miriam llama “mons-
blemente en conjunto”. Esta escena vernal, pastoral, truosas ficciones”, en que cada modelo proporciona al
está sometida a los ciclos de la naturaleza o al tiempo, especulador una identidad diferente. Miriam declara
pero, a diferencia de los mitos de renovación que incluso que “el espectro (que había sido un artista en
sugiere, está hechizada por ese miasma estacional de su vida mortal) le había prometido enseñarle un
la fiebre romana. Este lugar intermedio no es la natu- secreto perdido hacía mucho tiempo, pero inestimable,
raleza ni la cultura, es ambas y ninguna: la Villa no es de los antiguos frescos romanos. El conocimiento de
un puente o un vínculo, sino una “escena” que deshace este proceso [la] colocaría a la cabeza del arte
tales oposiciones; es un lugar de fragmentos, y de frag- moderno”. Aquí se subraya la repetida esperanza del
mentos de fragmentos, que desafían toda reconstruc- modernismo: fundamentarse en una fuente auténtica,
ción del conjunto con las partes. La Villa es un despla- es decir, primordial o prehistórica y, por tanto, univer-
zamiento metonímico de Roma. sal, de modo que no sólo escape al retraso del arte
Dos de los personajes de Hawthorne visitan la representativo y se convierta a la vez en la trasparencia
escena, el joven Donatello, un italiano que los otros de la realidad y en la realidad misma, sino que com-
consideran un hombre natural o incluso sobrenatural, plete, por una especie de suplemento, la tradición o his-
el fauno de Praxíteles animado, una figura “entre hom- toria del arte; el sueño de que el arte revele la verdad,
bre y animal, con simpatía hacia ambos”, cuyo pelo lo que los griegos llamaban aletheia, pero en una repre-
largo, según piensan, oculta un “par de orejas ahusadas sentación (una pintura al fresco) que sería al mismo
y peludas”; y Miriam, la joven artista con talento, de tiempo original y tardía, como la “escritura”. El “origi-
ascendencia mixta y enigmática, quien “aunque pare- nal”, sin embargo, resulta inevitablemente una antigua
cía bella, estaba atrapada por el misterio y llevaba sus inscripción, un “espectro” íntimamente relacionado
raíces a cuestas”. Miriam es el tema de muchas espe- con cada espectador que lo lee. El espectro es también
culaciones contradictorias sobre su pasado y su heren- una “figura”. La esperanza de Miriam, dice, es que al
cia, sobre si es judía u oriental, sudamericana o incluso entrar en diálogo o “controversia” con el infiel pueda
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American Memory 7]

convertirlo al cristianismo, o en cierto modo traducir el interpretativo, aparente en la estrategia de Hawthorne


ser misteriosamente oculto (a la vez natural e inexpli- de mover gradualmente la voz del narrador de todos
cable) a una representación simbólica que no se los personajes hacia una observación reflexiva o espe-
corromperá por lo que quede en ella de naturaleza. Su culativa sobre las propias reflexiones de los persona-
arte sería así purificador y no transgresivo, al traducir jes.5 Así, concluye Dauber, Hawthorne se encuentra,
al espectro con sentido; pero incluso esta estética como los trascendentalistas que critica, en la posición
retendría algo de hechizadora duplicidad, de la imagen de tratar de explicar la complejidad y oscuridad gótica
que no sólo Miriam, sino las muchas lecturas contra- de la cultura y el arte europeo según la claridad y
dictorias de la apariencia “del espectro” no pueden pureza relativa de la ingenuidad o naturalidad ameri-
borrar. El modernismo de Miriam tendría que ser un cana. La inocencia de Hilda (reflejada en su arte
arte simbólico, que se borraría al convertir el misterio copista, la omisión de sí misma) y el despego de
en significado. Kenyon (su pluralismo y ausencia de identidad estilís-
Es este horrible presagio de promesa y fracaso lo tica) se ven, por cierto, comprometidos por su partici-
que al final confunde la acción del “romance”, el “cri- pación en el “crimen” (suponiendo que fuera un “acon-
men”, como se lo llama, por el que Donatello, para pro- tecimiento”), de modo que llegan a reconocer la com-
teger a Miriam, de la que se ha enamorado, asesina al plicidad del espectador en el espectáculo o, en otras
fantasma en una escena observada, aunque indirecta- palabras, a reconocer que siempre han estado implica-
mente, por los dos americanos, en un acto en que ase- dos en el círculo hermenéutico. (Hilda, debemos
sina su propia inocencia a los ojos de ellos. Desde el advertir, es una copista muy especial, que reproduce
momento del crimen, Donatello parece perder su selectivamente secciones o partes de cuadros grandes.
juventud y naturalidad, asumir el traje de la mortalidad Al reducir el todo a las partes, o a una especie de sinéc-
en una transformación que pone de relieve otro giro de doque, interpreta la pintura produciendo un símbolo.
violenta interpretación, en especial por parte de los El símbolo ya no representa el todo, sino la “intención”
espectadores del crimen. De las tres, la lectura de del autor, es decir, significa el acto transformativo del
Miriam parece la más autorizada (podría decirse, iróni- autor y la actuación traductora del copista, no un arte
camente, la más “moderna”), ya que presuntamente original, sino, por así decirlo, preoriginal.) Este despla-
ella no es sólo una observadora del acto, sino una parte zamiento traductor se extiende también al acto de
culpable, pues Donatello es poco más que su instru- narración del narrador, que resulta al mismo tiempo
mento. Sin embargo, la interpretación de Miriam, aun- “distante” e infestado de culpa, ya que no puede contar
que moderna, es también la más convencional y tradi- una historia sin intervención interpretativa. En cada
cional, la interpretación que, a su manera, ha guiado caso, una interpretación precede a lo que es objeto de
siempre las lecturas de la novela: “¿Fue el crimen —en interpretación.
que él y yo nos unimos— una bendición con ese Volvamos, entonces, a la escena del crimen original,
extraño disfraz?”, pregunta a Kenyon en una conversa- suponiendo que sea original, que ha manifestado ese
ción posterior, y pasa a describir el “placer” y “deleite” violento juego de interpretaciones, que a la vez une a
(la satisfacción estética) que obtiene de “cavilar al los cuatro amigos en la culpa y los separa de la anti-
borde de ese gran misterio”. El misterio, sin embargo, gua familiaridad de su aceptación natural, de la ilusión
no es ningún misterio, pues ya ha sido explicado como de que formaban una especie de comunidad natural.
“felix culpa”: “¡La historia de la caída del hombre!”, dice Hemos de comprender que el auténtico crimen no es
ella, “¿no se repite en nuestro romance de Monte el asesinato del “espectro” en su primera apariencia,
Beni?” La interpretación de Miriam asume la forma de una intervención que pone de relieve una cadena de
una alegoría, aunque a la inversa: el acontecimiento interpretaciones en que cada uno identifica a la figura
particular queda explicado por el paradigma universal, refiriéndola a un contexto coherente, a fábulas o
el acontecimiento ontoteológico. El crimen, sin mitos de significado supuestamente evidente por sí
embargo, no es sólo un acontecimiento, sino un mismo, o evidente según la ortodoxia de la exégesis
“romance” para Miriam, es decir, queda desplazado histórica. El problema consiste en dar a la figura un
según la interpretación, duplicando el juego especular nombre, un papel, pero todo intento de identificar al
que se encuentra por doquier en Roma, evidente no fantasma con referencias sólo multiplica el misterio.
sólo en cada objeto artístico que inscribe la economía En primer lugar, su súbita aparición viola de tal modo
estética del intercambio entre la leyenda religiosa y la todas las expectativas, que presagia ya la repetición
pagana, histórica y prehistórica, fábula e icono, sino de la violencia por parte de quienes se sienten viola-
también en la lámina archivística y arqueológica de la dos. No puede determinarse si se le apareció a
ciudad. Insertado en el juego, el “espectro” destroza la Miriam de manera voluntaria o accidental, pero no
economía especular, la complementa, se convierte en hay duda de que se le apareció cuando ella se separó
la marca de su exceso, poniendo de relieve esos meca- de la familia “natural” de sus amigos. Lo poco familiar
nismos interpretativos de los que todos los hechos y o inexplicable carece de origen. Nunca puede deter-
artefactos de Roma son el producto y el motivo. La minarse dónde comienza la interpretación.
interpretación de Miriam, que resulta en “placer” antes Recordemos que Donatello, el asesino, ha sido, desde
que en “verdad”, se vuelve también sobre la especie de un momento incluso anterior, pero indeterminado, el
culpa que Paul de Man considera el problema de la tema de la misma especie de interpretaciones múltiples,
actividad confesional de Rousseau, la máquina textual.4 con su ambigua naturalidad, que lo convierte en medio
Kenyon y Hilda, los americanos, vacilan respecto a lo hombre y medio fauno, resoluble sólo por referencia a 4 Véase ‘Excuses’, el capí-
tulo final de Allegories, pp.
que parece, en primer lugar, la moraleja absoluta de la leyendas que ya han sido transfiguradas en formas esté- 278-301, en especial las pp.
interpretación de Hilda. Uno de los más recientes y ticas, es decir, que ya han sido interpretadas. (Aquí tal 298-300.
atrevidos lectores de Hawthorne, Kenneth Dauber, ha vez debiéramos advertir que el título de la novela había 5 KENNETH DAUBER,
Rediscovering Hawthorne,
reconocido que parte del problema que la novela ha sido The Transformation, como aún se la conoce en Princeton University Press,
afrontado con los críticos se debe a su severo modo Inglaterra.) Donatello tiene su origen en los viejos ritos Princeton, 1977, pp. 193-219.
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[8 Leer América / Lectores americanos

de la vegetación, con sus sublimados


rituales de sacrificio, y deviene histórico
Este desplazamiento traductor se extiende
por un proceso de metamorfosis. también al acto de narración del narrador,
Donatello es, a la vez, una anomalía y un
nombre mágico, el nombre que comparte que resulta al mismo tiempo “distante”
con el artista histórico y el que comparte
con sus casi olvidados orígenes legenda-
e infestado de culpa, ya que no puede contar
rios, el nombre del maná, del regalo, del una historia sin intervención interpretativa.
don. (¿Hemos de recordar el significado
del don para los antropólogos modernos, En cada caso, una interpretación precede
desde Mauss hasta Lévi-Strauss, que lo
identifican con el excesivo poder signifi-
a lo que es objeto de interpretación
cativo que el lenguaje añade a lo que des-
plaza o complementa, o recordar lo que el
propio Derrida añade a esa noción de suplemento o la decesor egipcio del griego, el mensajero del dios solar
“inexplicable lógica del suplemento”? El don o regalo, Ammon-Ra, dios de los médicos, matemáticos, ladro-
según muestra Derrida, refiriéndose a la obra de nes, asesinos, locos, y del lenguaje o, para ser más pre-
Rodolphe Gasché sobre Mauss, asume una forma simi- cisos, de la escritura, el dios que se engendra por
lar a la del pharmakon en Platón; es a la vez curativo y medio de una meditación inexplicable. Ahora sabemos
venenoso, lo que completa y excede o desplaza.)6 En el lo que Miriam “ve” en la escena del crimen, lo que, en
caso de Donatello, tenemos una naturaleza original- efecto, ella ha asesinado con la mirada; ha asesinado,
mente doble, a la vez pura y violenta; y si es el vínculo por omisión, el signo mímico de la meditación, el
entre el hombre y la naturaleza, si está “al borde de la agente del sol, por así decirlo, en el sentido del deseo
naturaleza”, es también el margen o umbral que des- del pintor de omitir toda meditación y hacer que la
hace la clara distinción que a la cultura le gustaría man- representación sea adecuada a su percepción, o incluso
tener entre ambos. “Había una característica indefinible más original que la percepción. Sin embargo, la omi-
en torno a Donatello”, nos dicen, “que lo situaba fuera sión de la meditación sólo puede re-marcar el cadáver
de las normas”. No es, pues, sólo una figura de la o corpus como un sustituto provisional y, por tanto,
pureza de la naturaleza o la plenitud de la naturaleza; es exhibir el sueño de la originalidad. Al principio era la
ambas y ninguna, no es sencillez, sino complejidad. Es interpretación, más original que lo interpretado.
pura, pero no simplemente, la figura de una “figura”; y Miriam ha deseado asesinar su propia cohibición, su
el problema que sus amigos artistas tienen al intentar “mirada” (I), y esto implica la desfiguración de la
transformarle para comprenderle, para traducir su figura. Como Thoth, el espectro pertenece a la orden
“figura” a las suyas, es el problema de la traducción inscripta que deshace la Ley Escrituraria que siempre
misma. Sólo pueden comprenderle según el modelo del ha gobernado la Roma histórica. La transformación
fauno de Praxíteles, una figura no de la naturaleza, sino efectuada por Miriam y Donatello se llama culpa, pero
de la interpretación, una figura que representa el miste- hemos aprendido a llamarla cohibición, o tal vez crítica,
rio de la propia metamorfosis. el conocimiento que Nietzsche atribuye al arte, que el
Donatello, por tanto, ya está prefigurado en el fan- arte solo se presenta como una “mentira”, o como una
tasma que asesina. En la escena del crimen, cerca del meditación, y no como verdad, y escapa así al deseo de
Foro, pero no en él, en el umbral, pero fuera del frag- verdad, lo que, insiste Nietzsche, es realmente un
mento que significa la ley institucionalizada, los tres deseo de “placer”. La violencia que Miriam ha obser-
artistas ven, pero no ven, la violencia. Miriam no puede vado, en la que ha participado con “placer”, es la trans-
determinar si ella es “una actriz o una víctima en la formación, la violencia de tropo del arte.
escena”, y Hilda oye lo que no ve, cuando Donatello Roma, entonces, es una escena o espectáculo donde
agarra al espectro sobre un precipicio y lo deja caer al la ilusión especular se representa y se deshace a la vez,
abismo. En palabras de Donatello, “hice lo que tu es la mise en scène de la traducción, el foro traductor de
mirada [de Miriam] me pedía”, y en ese momento la historia occidental que la especulación o la interpre-
sufre su “transformación” de figura de fauno en ser tación no pueden dominar. Como el americano carece
humano cohibido. Más tarde descubren que el cuerpo de historia, va a Roma en busca de una, a desenredar el
hallado al fondo del precipicio es el de un monje capu- nudo o misterio de las encrucijadas. Lo que encuentra
chino, o al menos un cadáver vestido con el hábito reli- allí, sin embargo, no es el origen, sino el signo del ori-
gioso del mendicante, y nadie está seguro de si es el gen, la sustitución, no el sol, sino su hijo, un signo en
del “espectro”. Incluso el narrador debe informar de lo un complejo de signos, una cripta textual, “lámina
que nunca se ve, una transformación iniciada por la sobre lámina”, en palabras de Emerson, de interpreta-
“mirada”. La cuestión de quién o qué ha sido asesi- ción. Derrida nos ha recordado que Thoth, entre sus
nado, de qué figura o cadáver yace en el abismo, nos otros deberes, estaba profundamente implicado en
devuelve a la primera aparición del espectro, donde, intrigas o tramas, tramas de usurpación, tramas de
como un texto o corpus, ha desatado una secuencia de narración, es decir, en diseños maquinales que desha-
salvajes especulaciones. Sin embargo, sobre todos los cen y reúnen a la vez órdenes genealógicos de heren-
heterogéneos rumores, el narrador observa que lo cia, marcándolos como ficciones de comienzo y repeti-
6 Véase JACQUES DERRIDA,
Spurs, trans. Barbara más probable es que este “mendigo” fuera un “ladrón”, ción. Un americano moderno en París puede recono-
Johnson, University of un “proscrito”, un “lunático” y un “asesino” y, por tanto, cer que es miembro de una “generación perdida”; en
Chicago Press, Chicago,
1978, pp. 120-121.
como Donatello antes de que lo asesinara, que estu- Roma está obligado a pensar que la noción de conti-
(Espolones: los estilos de viera fuera de la ley. nuidad generacional se ha perdido para siempre, y
Nietzsche, trad. de M. Arranz
Ahora estamos dispuestos a darle un nombre (pres- cuanto más busque su pasado, más signos descubrirá
Lázaro, Pre-Textos, Valencia,
1997.) tado): Hermes o, más exactamente, Thoth (Tot), el pre- de división y reinscripción. Roma no es un centro, sino
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American Memory 9]

un margen, un texto marginal, y su historia es una lisis al estudio de la cultura y, por tanto, a la economía 7 La novela de Williams se
basa en la metáfora del viaje
trama de interpretaciones discontinuas replegadas que asocia el ego a su matriz cultural, Freud marca la hacia una fuente u origen de
unas sobre otras. incertidumbre y variabilidad de toda demarcación la “palabra” (Roma como el
Podría documentarse esta preocupación del escritor estricta entre la identidad y el mundo. Siempre se “lugar donde comenzó la
palabra”), un viaje que lleva
americano con las crisis genealógicas a través de doce- trata, según dice, de la “frontera” incierta entre los dos al médico/escritor a través
nas de textos, desde Pierre, de Melville, hasta Paterson, y, por tanto, de la dificultad de mantener una defini- de otros centros culturales
que han desplazado a Roma:
de Williams, que alberga como un juego de palabras en ción estricta de una respecto al otro. La mayoría de las París, donde el escritor se
su propio título las transacciones del lenguaje (“una terminologías que abarcan la relación nombran al ego enfrenta a los experimentos
réplica al griego y el latín con las manos vacías”) nece- como algo para sí mismo y a lo otro como algo en sí radicales de un modernismo
que reconoce como algo
sarias para que una tardía literatura nacional vuelva a sí mismo, y describen la estructura de la mente con cate- mimético o tradicional sólo
misma. Una de las poco conocidas novelas de Williams, gorías y oposiciones. El problema para el analista es porque repite el gesto
A Voyage to Pagany (1928), dramatiza esta crisis de la hallar un modelo que trate de la transacción entre lo modernista de ser diferente;
Florencia, donde encuentra
discontinuidad americana en una escena que repite, interior y lo exterior, entre la identidad y el mundo, el Arno y el viejo puente que
con una diferencia inexplicable, las vacaciones roma- que pueda explicar la frontera indefinida que los lo cruza hacia su gran icono
nas de la interpretación de Hawthorne. El esfuerzo separa y expone al cambio la estabilidad o identidad de la memoria, el museo, un
emblema de todas las artes,
para descubrir la historia de América en el texto lami- del ego. Además, debemos explicar la “historia” del el conflicto violento de una
nado de Roma resulta en una extraña interpretación propio desarrollo del ego y las fronteras variables cau- energía con la forma que
que exime a América, que es toda futuro, del hado sadas por sus propios cambios: desde el “primitivo ego trata de canalizarla (respecto
a la pintura francesa,
romano, mientras la implica en las extravagantes trans- placentero” hasta un ego condicionado o civilizado, observa que aboga por el río
acciones (las “encrucijadas”) que producían el texto una historia que sólo puede caracterizarse como una frente al puente, lo pagano
frente al experimento cohi-
romano. En la novela de Williams, el esfuerzo para red de represiones, para la que no hay ningún len- bido); y luego Roma. En
“leer” el texto de Roma, sus ruinas y artefactos, descu- guaje descriptivo apropiado. Roma encuentra un
bre un “local” o lugar de energías, un quiasmo de opo- Lo que Freud necesita, por tanto, es un modelo para emblema más complejo que
el río y el puente. En el
siciones que revelan que la verdadera historia romana explicar la historia de este desarrollo, una manera de Museo Nazionale se queda
es una crecida de energías “paganas” o inconscientes reconstruir la continuidad de la evolución del ego asombrado por una combi-
en formas represivas. Roma se convierte en el modelo cuando lo que queda son fragmentos —ruinas, arte- nación de mármoles que
relacionan la figura de
psicológico de ese deseo que anima la actuación ame- factos, monumentos, huellas históricas— de sus Mercurio (la traducción
ricana del arte, su necesidad de comenzar de nuevo y encuentros e intercambios con el mundo exterior. En romana de Hermes, así
de ser la fuente autogeneradora de su propia literatura. este punto, Freud, en ese discurso del método, se como éste es un desplaza-
miento del egipcio Thoth)
La novela “autobiográfica” de Williams, en su intento refiere a un ejemplo curioso, pero no arbitrario, en con el mármol de “Venus
de revisar la historia romana y, por tanto, de exponer el torno al problema de usar un modelo histórico que Anadiomene de Cirene”, la
enigma que presenta a un lector moderno, replantea explique un tipo diferente de historia. Su ejemplo, por cual, reflexiona, fue “extra-
ída de la arenosa orilla de
uno de los problemas que Freud afrontaba como una algún azar, es Roma, o más precisamente cierta histo- África”.
cuestión de “método” en El malestar en la cultura. Que ria de Roma, pero su cuestión es la pertinencia del El enredo hermafrodita no
es una simple oposición de
Williams se implicó en el modelo freudiano al escribir ejemplo y modelo: ¿qué supone, pregunta, “adoptar fuerza y forma, sino de la
A Voyage to Pagany resulta evidente por las escenas una analogía de otro campo” y aplicarla como un sis- escritura en su doble sen-
finales de la novela, que tienen lugar en Viena antes tema interpretativo? La topografía de Roma, según tido. Ninguna de las dos
figuraciones puede ser redu-
que en Roma y relatan la educación de un obstetra que observa, es una superficie sencilla compuesta de sig- cida a la otra ni separada de
piensa en su trabajo de asistir y efectuar partos como nos, huellas, etcétera, de muy diferentes épocas, de ella en un sencillo binomio
algo análogo a la tarea del analista al traducir las hue- modo que aunque se puede identificar alguno de los de oposiciones sexuales. La
Venus marca un exceso de
llas inconscientes en formas conscientes. (En su diferentes periodos por sus fragmentos, hay escasas la figura que se apropiaría
Autobiography, Williams observa que el médico-escri- pruebas de las “transformaciones” de unos en otros. de ella o transcribiría su
tor asiste al nacimiento de las palabras y es, al mismo Además, algunas pruebas se han perdido por com- mensaje. Me acuerdo de una
de esas extrañas notas pos-
tiempo, “el padre mismo de las palabras”.) La escena pleto, y los huecos radicales marcan lo que queda tales de Derrida en La Carte
crítica de esta transacción es Roma, donde, como como ruinas; incluso las huellas pueden ser sólo res- postale, pp. 157-159, donde el
advierte el protagonista, “Galileo asesinó” el “universo tauraciones y, por tanto, transformaciones interpreta- escritor, en tránsito en un
aeropuerto, transcribe un
geocéntrico” y donde reconocemos los signos del pen- tivas. En un pasaje evocativo de The Marble Faun, mensaje (¿a quién o dónde?)
samiento “destructivo moderno”. La concepción casi Freud nos dice por qué no puede haber ningún “mapa sobre dos nuevas “hipótesis”
nietzscheana del héroe Dev Evans de Roma como la de interpretación que está
topológico” de este lugar: “De las construcciones que
ofreciendo en lugar de “ma
mise en scène de la revolución, de cambios radicales de otrora colmaron ese antiguo recinto [la Roma vieille histoire Thot-
paradigma, de repeticiones que producen diferencias Quadrata] no encontrará [el historiador o arqueó- Hermès”. Sus nuevas hipóte-
sis giran en torno al entrela-
inexplicables, convierte el modelo espacial de historia logo] nada o tan sólo escasos restos, pues aquéllas zamiento de “Hermes +
de la escena romana en otro modelo que ya no es han desaparecido. Aun dotado del mejor conoci- Afrodita”, o el mensajero-
modelo alguno. “Pagany”, tal como se la llama, es una miento de la Roma republicana, sólo podría señalar la ladrón-escritor-médico y la
diosa de muchos amores
escena de actuaciones, de desplazamientos, que no ubicación de los templos y edificios públicos de esa que significa un “plus” o
sólo invierte, sino que abre la escena hacia un futuro época. Hoy, estos lugares están ocupados por ruinas, exceso y marca el límite de
no anticipado y hacia la posibilidad de la monstruosi- pero ni siquiera por las ruinas auténticas de aquellos cualquier sencilla genealogía
para la historia del pensa-
dad.7 Si Roma es, como declara la novela, el “lugar monumentos, sino por las de reconstrucciones poste- miento o para el ideal de una
donde comenzó la palabra”, no es una inscripción del riores, ejecutadas después de incendios y demolicio- completa hermenéutica. La
logos, sino la inscripción del conflicto y el exceso, del nes”.8 Roma es, por tanto, no un topos, sino un texto, trascripción hermafrodita,
sin embargo, no puede
tropos y no del topos. No es un archivo de historia, sino huellas que son huellas de huellas, una “historia” que leerse como una sencilla
del lenguaje del inconsciente, siempre “separado”. no puede comprenderse sólo en términos espaciales bisexualidad o neutraliza-
Freud descubre una contradicción similar en El (ni siquiera en términos narrativos). Cuando el ana- ción en la empresa herme-
néutica, sino como una inter-
malestar en la cultura mientras busca un “método” lista piensa en intentar emplear el modelo de Roma vención en todo pensa-
que le ayude a explicar las transacciones entre el ego como una “entidad psíquica” para explicar el desarro- miento de la perfecta econo-
mía de la comunicación.
y el mundo exterior contra el que se ha formado y que llo del “ego” civilizado, se enfrenta a una contradic- 8 SIGMUND FREUD,
ha formado. En su esfuerzo por extender el psicoaná- ción metodológica: “Si pretendemos representar Civilization and Its
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[ 10 Leer América / Lectores americanos

espacialmente la sucesión histórica, sólo podremos “educación” que no puede prepararnos sino para cues-
hacerlo mediante la yuxtaposición en el espacio, pues tionar el fin hacia el que la educación debería dirigir-
éste no acepta dos contenidos distintos. Nuestro nos, o las consecuencias de llegar allí.
intento parece ser un juego vano; su única justifica- La “educación”, como sabe Adams, ha implicado
ción es mostrarnos cuán lejos nos encontramos de siempre un ideal metafísico, el desarrollo de una com-
poder captar las características de la vida psíquica prensión conmensurable con el orden de las cosas. Sin
mediante la representación descriptiva”.9 embargo, Adams, al mediar los sesenta años, heredero
La crítica de lo representativo de Freud es bastante de una distinguida familia cuya historia es paralela a la
familiar, y está más allá de los problemas de de la nación —un exitoso historiador, novelista y pro-
Hawthorne en el mismo sentido en que las ciencias fesor por derecho propio, si no por opinión propia—
modernas están más allá de las antiguas, aunque tiene que reflexionar sobre la paradoja de que, mien-
emplea el lenguaje del espacio tridimensional. Freud tras él y su país entran en el siglo veinte, cada uno ha
defiende un cambio de paradigma; sin embargo, no dis- sido privado de los mitos de continuidad y progreso, de
pone de un sustituto adecuado. Lo que hay disponible las ficciones genealógicas y teleológicas por las que
es otra forma de discurso, pero un discurso cuya ana- una “educación” dirige el futuro según su comprensión
logía no puede suministrar un metalenguaje. Se trata del pasado. La educación de Adams ha quedado con-
también de un discurso —como el propio lenguaje psi- fundida periódicamente por un siglo diecinueve que en
coanalítico de Freud— que tenía que desarrollarse, todo lugar ha estado marcado por deconstrucciones
incluso traducirse, de una antigua lengua de la mente, teóricas, de modo que el siglo debe ser descrito en tér-
o incluso de la filosofía. Será un discurso “traductor”, minos apocalípticos. El fin de siècle, el horizonte desde
aunque no en el sentido de que traduzca lo que no se el que Adams está escribiendo ahora, es otra repetición
entiende a una lengua visible o conceptual, según pre- de creciente discontinuidad y dispersión, o entropía. El
sumía la psicología al aplicar los términos de Freud siglo diecinueve, el siglo del historicismo, sólo puede
como conceptos estrictos. El texto de Freud debe fun- comprenderse como la subversión más radical del sen-
cionar en un lenguaje que juega inexplicablemente tido histórico del progreso. Las nuevas ciencias, la
entre la historia narrativa y la tradición analítica, un Guerra Civil americana, sus tragedias personales y
extraño diálogo de progreso metódico y cuestiona- familiares, todo ha conspirado para dejar a Adams, hijo
miento analítico que sirve para rehacer las ruinas de la él mismo de vástagos de la historia americana, sin
historia y las ruinas de la memoria como restauracio- herederos. Es el final de una línea en la misma medida
nes, y restauraciones de restauraciones, iniciando ese en que lo es Roderick Usher, de Poe, esa figura ficticia
análisis terminable e interminable que hemos llegado a del inminente apocalipsis que espera en toda ficción
conocer como el “Freud francés”. Este discurso inter- genealógica de descenso o ascenso.
viene y rompe la ilusión de fronteras estrictas y regula- La educación, como Adams insiste en su ‘Prefacio’,
das entre nuestros discursos, entre, digamos, los dis- debería ser una “economía” de fuerza, la configuración
cursos imaginativo e interpretativo, que operan a tra- de un joven, que es “cierta forma de energía”, como un
vés de un género como el “romance” para producir un instrumento y una dirección. Esto exige una teoría que
exceso de género. pueda reproducirse en un modelo que sea aplicable a
Paul de Man dice que la “autobiografía” se compone su vez como un molde, pero su siglo ha supuesto un
inevitablemente con ese doble lenguaje, y así encon- incansable ataque a ese sueño del paradigma. Su rein-
traremos construido en ella un “momento de lectura” vención del historicismo ha presagiado un fin apocalíp-
del mayor interés exegético, tal vez porque ese tico de la historia. Como hijo del siglo dieciocho,
“momento” sea también una escena de análisis, de lec- Adams se encuentra huérfano en el diecinueve. Cada
tura, desplazada, como las que hemos observado en etapa de su educación, desde la escuela hasta Harvard,
una “encrucijada” como “Roma”. Si ahora me vuelvo a desengaña su esperanza de hallar el significado del
otro texto “americano” no es porque sea posible aban- presente en cierto paralelo con el pasado, es decir, en
donar lo que Williams llamaba lo “local”, con lo que se cierto modelo o paradigma pasado que suponga una
refería no a un lugar histórico, sino a un punto de inter- repetición significativa. A continuación de los años en
cambio y resistencias en un campo de energía. Henry Harvard, donde la multiplicación de disciplinas ha con-
Adams, en su llamada autobiografía, un texto que vertido la universidad en una dinamo, y cada disciplina
brinda ese género a la lectura interminable con tanta en una máquina que se consume y perpetúa a sí misma
certeza como el de Rousseau, nos ofrece ese momento (“nunca llegó a Concord”, escribe irónicamente Adams
por el que valorar el modo en que la “literatura ameri- sobre sí mismo, repitiendo el juego de palabras tras-
cana” escenifica su propia crisis, en este caso como una cendentalista de Thoreau), poco después, marcha a
cuestión de “educación”. La educación de Henry Adams Europa en busca de más educación, con el fin ostensi-
nos proporciona una visión excéntrica de lo que los filó- ble de estudiar Derecho Civil. Deteniéndose breve-
sofos han llamado la “época del análisis”, o la ruptura mente en Inglaterra, circunvalando Francia (cuya deca-
entre la metafísica y el pensamiento moderno, pero lo dencia legendaria le costará años aceptar), llega para
Discontents, Newly trans.
hace revelando que la fractura ya estaba construida en una estancia de dos años a Alemania, donde no será
from the German and Edited la metafísica y su vocabulario. Para Adams, la “educa- capaz de superar el obstáculo de la lengua, o mejor
by James Strachey, Norton, ción” debería ser la apropiación o incluso adquisición dicho, donde descubre que el americano, aunque sea
New York, 1961, pp. 16-17.
(El malestar en la cultura y de un pasado utilizable. En su lugar, resulta ser la una traducción del pensamiento occidental, debe pen-
otros ensayos, trad. de R. Rey adquisición de un vocabulario utilizable, pero que cam- sar en otra dimensión. Encuentra a Inglaterra atrapada
Ardid, Alianza, Madrid, bia, o incluso se convierte en anasémico en el momento en el siglo diecinueve; a Alemania, en el medievalismo
1970, p. 13.)
9 SIGMUND FREUD, en que parece definir con mayor precisión una nueva tardío del dieciséis; pero en Inglaterra y en Alemania
Civilization and Its comprensión. Adams escenifica este variable sentido se enfrenta realmente a lo que hemos llamado el “final
Discontents, pp. 17-18. (El
malestar en la cultura y otros
del cambio, que no puede cerrarse sobre una “identi- de la filosofía” o el fracaso del Racionalismo y el
ensayos, p. 14.) dad” acabada, como una “autobiografía” y como una Romanticismo, respectivamente, para explicar las para-
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 11 (Negro/Process Black plancha)

American Memory 11 ]

dojas de la era industrial o la revolución


en la física. En todas partes advierte la La educación, como Adams insiste en su
coexistencia de una vasta energía y los
fines consumidos del progreso, la para-
‘Prefacio’, debería ser una “economía” de
doja de la dinámica que ninguna teoría o fuerza, la configuración de un joven,
disciplina existente puede explicar. En
todas partes se ataca la meta- o el “más que es “cierta forma de energía”,
allá de”: “La física completamente tras-
tornada en metafísica”, es la notable
como un instrumento y una dirección
frase de Adams. El fracaso de la época
(que no puede ser realmente una época,
ya que parece discontinua respecto a la historia) para sinfonías, un “nuevo lenguaje” que, aunque sea incapaz
hallar su teoría o teórico, o algún paradigma que uniera de leerlo, confunde sus hábitos estéticos. Bajo lo tradi-
las disciplinas, se manifestaba, según piensa el hombre cional o formal, descubre una “repetición matemática
senescente, en la fuerza inexplicable (o desplazada) de de ciertos sonidos” que, como reconoce después, dis-
Karl Marx en el canon educativo. En principio, no pare- curre paralelamente a la revolución en las matemáticas
cía sino el fracaso institucional por no reconocer un durante ese siglo, una repetición que engendra un
pensamiento como el de Marx que operaba en los már- futuro monstruoso y anónimo.
genes de la escena cultural. Así como Marx no tenía En Roma, sin embargo, vuelve a sus expectativas
lugar alguno en el currículo de Harvard y tenía que acostumbradas, buscando el orden que el historicismo
escribir aislado, cuando no anónimamente, desde un parecía prometer siempre. Roma debería suministrar
Londres que estaba intelectualmente paralizado en el su modelo espacial de historia, pero, en lugar de ello,
siglo dieciocho, Adams percibe en Alemania, bajo la encuentra en Roma un “complejo medieval”, donde las
autoridad del elevado pensamiento romántico que aún formas de la alta cultura se enredan con “la anarquía y
se ocupaba en completar el edificio monumental de la el vicio”, una Roma que no puede ser leída: “La Roma
metafísica occidental, una exclusión de, o al menos una medieval era pura hechicería. Roma era el peor sitio de
indiferencia hacia, la revolución en la dinámica, la la tierra para enseñar a un joven del siglo diecinueve lo
inexorable y anónima fuerza desencadenada en y por que había de hacer con un mundo del siglo XX”. Adams
las nuevas ciencias de la electricidad y la electrodiná- se halla en la posición de Gibbon al enfrentarse a una
mica. Adams pensará después que “hacía tiempo que “contradicción frontal” con su voluntad de unidad, pero
había alcanzado, con Hegel, los límites de la contradic- ya no puede apelar al modelo narrativo y dramático de
ción”, y como hijo del siglo de Hegel nunca había Gibbon, el modelo “ontoteológico” de la “decadencia y
dejado de soñar con la unidad. El pensamiento mar- ruina”; tampoco tiene acceso al más nuevo modelo
xista, por otro lado, ya trabaja en el hueco abierto por decimonónico del progreso evolutivo: “Roma no era
la contradicción hegeliana y se ocupa tanto como la como un escarabajo que ha de ser disecado y abando-
nueva ciencia en cuestionar el sueño de la unidad: “El nado; ni como una mala novela francesa que se lee en
vapor y la electricidad habían dado pie a nuevas con- una estación de tren y se arroja por la ventana después
centraciones políticas y sociales o se estaban haciendo de otra mala novela francesa… Roma era real; lo era
necesarios para sus principios morales”; de modo que Inglaterra; lo sería América. Roma no podía ser enca-
no se trata tanto de que la teoría de Marx esté siendo jada en un esquema de evolución ordenado, de clase
verificada en los márgenes, como de que Marx esté media, bostoniano, sistemático. Ninguna ley del pro-
leyendo sencillamente una dinámica que opera bajo la greso se aplicaba a ella. Ni siquiera las secuencias tem-
superficie de las viejas teorías, del viejo lenguaje, para porales… La gran palabra de la Evolución, en 1860, aún
la que aún no hay un lenguaje, salvo el que está sumi- no había forjado una nueva religión de la historia, pero
nistrando al poner boca arriba a Hegel. Por entonces, la antigua religión había predicado la misma doctrina
Adams advierte de que “no tenía idea de que Karl durante mil años sin hallar en toda la historia de Roma
Marx estuviera allí escribiendo para él, ni de que antes más que contradicciones”. La pregunta que la historia
o después el proceso de la educación tendría que ver plantea —“¿Por qué, por qué ocurría o recurría esto y
con Karl Marx mucho más que con el profesor Bowen no aquello?”— no puede referirse a Roma: “Nunca
de la Universidad de Harvard”. Marx es una metoni- había respondido nadie a la pregunta de manera satis-
mia de todas esas fuerzas de interpretación que funcio- factoria para nadie; sin embargo, todo el que tuviera
nan deshaciendo los viejos paradigmas de la historia, cabeza o corazón sentía que antes o después había de
incluido el viejo ideal de la educación. decidir qué respuesta aceptar. Al sustituir la palabra
Cuando le falla el pensamiento alemán —el pensa- ‘Roma’ por la palabra ‘América’, la pregunta se hacía
miento de Goethe y Schiller, aun más que el de personal”. Roma, concluye, “era un desconcertante
Hegel—, se traslada a Italia y, por fin, a Roma, donde se complejo de ideas, experimentos, ambiciones, ener-
enfrenta a otro atolladero: el historicismo. Cada etapa gías; sin ella, el mundo occidental era obtuso y frag-
de su educación ha sido una búsqueda de unidad y ha mentario; daba centro y unidad a todo; sin embargo,
quedado deshecha cuando se ha topado con una con- Gibbon podría haber seguido todo el siglo sentado
tradicción que parece tan productiva y dinámica como entre las ruinas del Capitolio y no habría pasado nadie
destructiva y nihilista. Así, formula la teoría de una capaz de decirle lo que Roma significaba. Tal vez no
“educación accidental”, de una comprensión que no significara nada”.
proviene de la rigurosa orientación de una disciplina, La falta de relación entre la historia de Gibbon y el
sino de una súbita inversión de expectativas. En texto ilegible de Roma —entre la historia narrativa y
Alemania, por ejemplo, el estudiante que había igno- las ruinas crípticas que Adams contempla— rompe la
rado a Beethoven experimenta una especie de epifanía superficie especular que permitiría ver el futuro en el
joyceana. Descubre, bajo la estructura formal de las pasado, y deshace también el sueño de la “autobiogra-
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[ 12 Leer América / Lectores americanos

fía”. Ahora sabemos lo que ha intervenido en la rela- podríamos esperar, sino con el poder de las nuevas
ción entre el modelo y la repetición: la ciencia de la ciencias, que surge, como si se tratara de un “corazón
electricidad, las nuevas matemáticas, la termodiná- religioso”, según dice,” de “nuestro comercio, la bate-
mica, una revolución en la física y la química que pare- ría galvánica, el chispazo eléctrico, el prisma, la retorta
cía prometer un nuevo paradigma que reemplazara al del químico”. La naturaleza es poder, y el poder, “natu-
antiguo (así como la termodinámica desplazaba a la raleza”. El único modelo a propósito de Emerson es el
mecánica) y que, sin embargo, servía para desmantelar lenguaje, o la literatura, que al mismo tiempo trans-
la idea misma de paradigma. En los años siguientes, porta un significado y lo configura o transforma.
Adams se dedicó al estudio de esa contradicción y con- Emerson prefigura el arte americano como “un vapor
tinuó así una “educación” que ahora parece sin fin, o que cruza el Atlántico entre la Vieja y la Nueva
que acaba sólo como acaba la entropía, en la fría Inglaterra” y que llega a su “puerto con la puntualidad
muerte: la búsqueda por parte de varios teóricos de un de un planeta”. Podríamos recordar que no se trata
modelo útil que siempre aleja y difiere la posibilidad sólo de otra versión del mito solar, que los movimien-
del modelo. Adams considera la disonancia de teo- tos de los planetas, como Emerson dice de los “cami-
ría/práctica ejemplificada a finales de siglo en lo que nos de Dios”, son parabólicos y no circulares, y que la
llama la “bomba metafísica” de los Curie, el redescu- llegada no anticipa ningún eterno retorno de lo mismo.
brimiento del sol que lo desorbita todo. Las nuevas Con todo, lo más importante es que ese “vapor”, que ha
ciencias no sólo barren todas las ficciones de continui- desplazado al barco de vela, es un sistema que trans-
dad, sino que desprestigian el ideal del cierre sistemá- forma la materia, en lugar de canalizar mecánicamente
tico o el eterno retorno. El movimiento circular de la fuerza natural. Melville, recordemos, también había
Gibbon que culmina en la “decadencia y ruina” queda presentado una América capturada con el doble lazo de
desplazado por el movimiento no lineal de la dispersión los sistemas contradictorios, con la figura del barco
entrópica, como el telos por el azar: el movimiento de la ballenero que lleva en sus entrañas el fuego que trans-
máxima organización (complejidad) a la máxima des- forma la carne animal en una forma de energía dife-
organización (simplicidad y muerte), del calor al frío, rente.10 La literatura americana se mantiene en equili-
de lo diferenciado a lo indiferenciado o idéntico, de la brio en la “economía” que Emerson llama la “corriente
clase a la sociedad sin clases, la inexorable nivelación de la tendencia”, del momento transformativo en que
democrática. La aceleración incansable y la dirección un lenguaje desplaza a otro, una nueva literatura
no lineal del movimiento termodinámico trastornan no repasa y rescribe la antigua. Con toda su austeridad,
sólo las ficciones teleológicas de la educación, sino Adams debe celebrar irónicamente la traducción y anti-
también el ideal de la memoria individual y colectiva de cipar un “paraíso matemático de desplazamiento inter-
las que dependen, ya que es imposible hallar en el equi- minable” que “prometía la felicidad eterna al matemá-
librio de las cosas dispersas e indiferenciadas prueba tico, pero dejaba verde de horror al historiador”. El lec-
alguna de su origen, o recuperar el todo con el frag- tor no sólo se convierte en el libro, sino que lo
mento. Si se encuentra a América en las contradiccio- suplanta, abriéndolo ex-táticamente ante un futuro
nes de Roma, no es una América que pueda definirse monstruoso o la fría muerte, el juego del tropo y la
como una “nación” o unidad, una repetición del pasado, entropía.
sino la América del ímpetu. América es fuerza o ener-
gía aleatoria y, por tanto, carece de identidad, como la Traducción de Javier Alcoriza
Roma que Adams no puede leer. Por doquier, Adams se
10 Michel Serres, en su enfrenta no a la realidad, sino a una mise en scène de
‘Turner Translates Carnot’
(Hermes: Literatura, Science, transformaciones trópicas y entrópicas. Así como no
Philosophy, ed. by J. Harari hay un camino que lleve de San Marcos al Foro, las rui-
and D. Bell, The John
nas de Roma son fragmentos que no pueden recons-
Hopkins UP, Baltimore,
1982, p. 68), advierte que truirse arquitectónica o arqueológicamente, y sólo sig-
Melville inscribe esa doble nifican an-arquía; y si se repiten en América, no se
figura de dos formas de
energía contradictorias en
puede seguir su pista hasta un origen que no han
su Pequod. Podrían apor- tenido.
tarse numerosos ejemplos, En su prefacio, Adams había declarado que en su
desde Emerson hasta Henry
Adams y William James, de búsqueda de un modelo de educación no era de ayuda
las reflexiones de escritores la “literatura americana”, ya que la literatura ameri-
americanos sobre su siglo cana, en efecto, no existía, y lo que se llamaba literatura
como algo atrapado entre
dos nociones de “energía” y americana aparecía en forma de signos del Viejo
de historia, con la metáfora Mundo. Una literatura nacional, al fin y al cabo, resulta
del “vapor” o del “radio”.
James, por ejemplo, des-
definible sólo después de que se hayan reconocido sus
cribe la búsqueda pragma- obras maestras, cuando se ha cerrado la historia de su
tista de una nueva termino- literatura, o está en decadencia: de ahí la creencia de
logía como la que desafía al
científico para hallar un len-
Gibbon de que podía leer Roma y, al leer Roma, com-
guaje para una nueva forma prender el presente. Sin embargo, Adams ha leído una
de energía, el radio, que des- “Roma” diferente, una Roma donde la termodinámica
barata toda creencia en la
“ley” de la conservación de aún está en marcha, de modo que si América repite a
la energía, aunque James Roma lo hace, paradójicamente, en una “repetición sin
creía que era posible una identidad”: podemos volver, pues, como última palabra,
nueva “ley”, aun cuando
tuviera que inscribirse en la a la conclusión del ensayo de Emerson, ‘Arte’, ese
antigua. (MICHEL SERRES, “poder aborigen”, tal como lo llama, que separa y aleja
Hermes I. La comunicación,
Anthropos, Barcelona,
antes que reúne. El último párrafo de ese ensayo aso-
1996). cia este poder no con la naturaleza orgánica, como
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Stevenson, Robert Wise y


David Felipe Arranz es licencia-
do en Filología Hispánica,
Teoría de la Literatura y
Literatura Comparada y

El ladrón de cadáveres: una cuestión moral


Periodismo. Responsable de
Comunicación de la Fundación
Telefónica, es profesor del
Máster de Gestión Cultural de la
Universidad Carlos III de
DAVID FELIPE ARRANZ LAGO Madrid y director del programa
cultural de podcast Los coloquios
de la Academia ([Link]-
[Link]), en cola-
boración con la Marsillach
Acting Academy y la
Universidad de Yale.

Palabras clave:
- Literatura Comparada
En este artículo se revisa el concepto del mal a través del relato escrito por Robert Louis Stevenson
- Adaptación
en 1881 ‘El ladrón de cadáveres’ y su adaptación cinematográfica realizada por el cineasta Robert
cinematográfica,
Wise en 1945, The Body Snatcher (El ladrón de cadáveres). Stevenson estudia la condición humana
y su continua incursión más allá de los límites de la frontera que separa el bien del mal. La cues- género de terror,
tión moral que planteó Stevenson y que Wise reflejó en el cine representa un reto filosófico. ciencia médica del
siglo XIX
- Bien, mal, moral,
This paper review the concept of Evil in Robert Louis Stevenson’s tale The Body Snatcher, which Robert conciencia, acción
Wise adapted to the screen in 1945 (The Body Snatcher). Stevenson looks at the human condition and its humana y
wandering beyond the frontier of Good and Evil. The moral question of Stevenson’s tale and of Wise’s film responsabilidad
represents a philosophical claim. profesional

veces el cineasta retoma la bles de violencia en los cuerpos: la asfixia. Se conocía

A
pluma que el novelista dejó como burking, derivación verbal del apellido de Burke:
en el tintero. A veces el sép- una simple, rápida y enorme presión de la palma de la
timo arte nos sorprende con mano del asesino sobre la boca de la víctima y la oclu-
una obra de terror transida sión de la nariz con el índice y el pulgar de la otra
de una reflexión moral que mano. Muchos asesinos llevaron a efecto este sistema,
va más allá de los materiales pero al haberlo popularizado dos irlandeses, a quienes
prístinos que dieron origen a un filme. Esto ocurre pre- los ingleses consideraban por aquel entonces poco civi-
cisamente con la evolución de un tema apasionante, el lizados, Burke y Hare se convirtieron en sinónimo de
de los ladrones de cadáveres o resurreccionistas, ini- infamia.
ciado por Robert Louis Stevenson (Edimburgo, Gran Su captura y ejecución condujo a la celebración de la
Bretaña, 1850-Vailima, Samoa, 1894) y recogido por el primera disección anatómica, llamada “The Anatomy
cineasta Robert Wise, en una corriente que surge de la Act of 1832” que frenó, si bien no erradicó, las prácti-
novela gótica tardía y que concluye con el tratamiento cas de los ladrones de cadáveres que ya estaban exten-
ético y estético de los estudios de la RKO en el siglo didas en Estados Unidos por parte de los médicos para
XX. Conviene no olvidar que el relato stevensoniano de impartir sus clases de anatomía. Estos hechos influye-
‘El ladrón de cadáveres’ está escrito en 1881, año de la ron en un joven escritor escocés, Robert Louis
génesis de La isla del tesoro, novela de indagación Stevenson, autor del enfermizo relato de ‘El ladrón de
moral. Podríamos establecer, pues, una cadena temáti- cadáveres’; años más tarde, la historia de hipocresía y
ca fantástica y terrorífica que iría de Robert Louis crimen del diácono y concejal edimburgués William
Stevenson a Robert Wise, pasando, como veremos, por Brodie le condujo a la escritura de su más famosa nove-
Mary Shelley y Mark Twain, hasta llegar al cine de la, cima del género fantástico y de terror, El extraño
Jacques Tourneur y Robert Wise. caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde. La dualidad ha defini-
En aquellos comienzos difíciles de la ciencia en el do al personaje original que, tras sembrar el pánico en
siglo XIX, los médicos investigadores que daban clase Edimburgo cometiendo todo tipo de bandidajes en
en las escuelas se encontraron con múltiples trabas 1786, huyó a Holanda, donde fue capturado por la poli-
religiosas, sociales, económicas e incluso políticas. La cía: la gran paradoja de este oportunista cerrajero —
escasez de cadáveres para llevar a cabo sus investiga- pues a eso se dedicaba— era que, tratándose de un
ciones hizo que muchos de ellos se vieran envueltos en honorable y ejemplar miembro de la comunidad que
multitud de escándalos en aras del progreso y sin los reparaba las puertas forzadas por su otro yo, necesita-
cuales es obvio que el conocimiento de la anatomía ba en el fondo un aliciente, un empuje que le hiciera
humana no hubiera avanzado. Dos rufianes, dos asesi- sentirse vivo… Y halló ese empuje en el saqueo y la
nos, William Burke y William Hare, usaron el suminis- vida nocturna, un caso análogo al que cuenta Oscar
tro de cadáveres a estos médicos como una lucrativa Wilde en El retrato de Dorian Gray.
fuente de ingresos: en Port of Leith, en el City Grass He subtitulado este trabajo “una cuestión moral” por-
Market de Edimburgo, asesinaban a borrachos, viejos que la versión cinematográfica dirigida por Robert Wise
y prostitutas. Estos asesinos llegaron a desarrollar un The Body Snatcher (El ladrón de cadáveres) y su novela
método criminal que no dejaba marcas o huellas visi- original constituyen un formidable estudio sobre la frá-
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[ 14 Stevenson, Robert Wise y El ladrón de cadáveres: una cuestión moral

gil frontera que, en el ámbito de las acciones humanas, ra bajo los emblemas de la moralidad. Su mente estaba
separa la bondad de la malicia. He de señalar que nos impermeabilizada contra cualquier consideración gene-
vamos a mover en un ámbito filosófico y antropológico, ral. Era incapaz de sentir interés por el destino y los reve-
ses de fortuna de cualquier otra persona, esclavo total de
puesto que no concierne esta discriminación al orden
sus propios deseos y rastreras ambiciones. Frío, superfi-
jurídico, ya que en 1830 la ley aún no había regulado el
cial y egoísta en última instancia, no carecía de ese míni-
uso que la medicina podía hacer de un cadáver. En el mo de prudencia, a la que se da equivocadamente el nom-
filme, Wolfe “Toddy” Macfarlane (Henry Daniell) se lo bre de moralidad, que mantiene a un hombre alejado de
comenta precisamente a Fettes (Russell Wade): borracheras inconvenientes o latrocinios castigables.
“Démonos prisa antes de que se dicte una ley que regu-
le el comercio de cadáveres”; es decir, rijámonos por lo Esta pauta establece una verdadera coincidencia con
que nos dicte nuestra conciencia. En la última y espe- la descripción del superhombre nietzscheano empa-
luznante secuencia, la del desenterramiento de la seño- rentada con algunos famosos personajes del cine,
ra, éste se ve truncado por la aparente irrupción de lo como La naranja mecánica de Kubrick. Esta determi-
fantástico, igualmente fantástico en la novela y en la pelí- nación e indeterminación, esta dialéctica de contrarios
cula. Los personajes se mueven regidos por lo que les a la que se refiere, sin ir más lejos, Hegel, la encontra-
dicta su conciencia, su fuero interno y el respeto que le mos en la siguiente descripción de la juventud de
pueden tener (o no) al ser humano. No hay en ellos una Fettes:
virtud moral, una pauta moral definida, excepto en
Fettes; de ahí que Fettes sea el personaje más plano, el Decidió también destacar en sus estudios y día tras día
menos rico en matices de carácter. Él sí trata de some- servía a su patrón impecablemente en las cosas más visi-
terse de una u otra manera a la preceptiva legislativa. bles y que más podían reforzar su reputación de buen
La inagotable fuente de pensamiento que proporcio- estudiante. Para indemnizarse de sus días de trabajo, se
na el cine clásico hace necesario volver a él una y otra entregaba por las noches a placeres ruidosos y desver-
gonzados; y cuando los dos platillos se equilibraban, el
vez, no sólo para reflexionar acerca de la conducta
órgano al que Fettes llamaba su conciencia se declaraba
humana, sino como fuente de placer. En las décadas de
satisfecho.
los años treinta y cuarenta, la Universal y la RKO pro-
dujeron un sinfín de adaptaciones de clásicos del terror
El cinismo de Fettes le lleva a no inquirir en los asun-
dirigidas, entre otros, por Tod Browning, Edgar G.
tos de conciencia de su mentor, el médico Wolfe
Ulmer, James Whale, Jacques Tourneur y Robert
Macfarlane. Fettes es su asistente personal y, por para-
Wise. La deuda del cine actual con estos maestros es
dójico que parezca, el primero en destacar su falta de
inmensa, y la de ellos con la novela gótica y el ciclo
escrúpulos y quien titubea ante el asesinato de una
narrativo de Edgar Alan Poe es aún mayor. Escritores
nueva víctima que aparece en la mesa de disecciones
y directores abundaron en estas obras en la maldad
de su maestro. La visión de quien ahora, inerme, había
insondable del espíritu del hombre, el vértigo, el deve-
charlado con él horas antes en la taberna, golpea al
nir inestable de las acciones humanas, la atracción del
joven Fettes con el aldabonazo de los errores pasados:
abismo y el conflicto entre la determinación de la natu-
“Despertó hasta en el atolondrado Fettes, algunos de
raleza humana y lo que Kant llama el “mal radical”, que
los terrores de la conciencia. El que dos personas que
late en la raíz de todo ser humano.
había conocido hubieran terminado sobre las heladas
A comienzos del siglo XIX la religión se tambaleó
mesas de disección era un cras tibi que iba repitiéndo-
con el avance de las investigaciones de la ciencia médi-
se por su alma en ecos sucesivos”.
ca. A Fettes, el aprendiz de anatomista, según el siste-
Ante este planteamiento moral que irrumpe en la
ma moral por el que aboga Schelling, le falla Dios por-
conciencia del joven estudiante de medicina,
que no es un ser ético ligado al concepto de creación
Macfarlane aconseja a Fettes cómo alejar de sí la mala
divina: el determinismo que rige sus actos no proviene
conciencia: nada menos que mediante una razón cre-
de la idea de lo divino absoluto, sino precisamente de
matística, a través del pago al asesino Gray (Boris
la inexistencia absoluta de Dios; un “sin Dios” mons-
Karloff)2 por su trabajo realizado: “—Ahora, mira —
truoso y abominable. Así, el viejo Fettes le dice en
dijo Macfarlane—; ya se ha hecho el pago, primera
Debenham a Macfarlane en el relato de Stevenson:
prueba de tu buena fe, primer escalón hacia la seguri-
dad. Pero todavía tienes que asegurarlo con un segun-
No deseo saber cuál es el techo que te cobija —le inte-
rrumpió el otro—. Oí tu nombre; temí que fueras tú; que- do paso. Anota el pago en el diario y estarás en condi-
ría saber si, después de todo, existe un Dios; ahora ya sé ciones de hacer frente al mismo demonio”. El trabajo,
que no. ¡Sal de aquí! aunque inmoral, es a fin de cuentas un trabajo remu-
nerado, una transacción comercial.
…y quizá no haya en estos momentos otro ser vivo El carácter imparable del mal se pone de manifiesto
que pueda narrarles a ustedes aquellos monstruosos y verbalmente en los protagonistas. “Este segundo acci-
abominables sucesos.1 dente sin importancia procede sin duda del primero.
Mr. Gray es la continuación de Miss Galbraith. No es
1 Véase ROBERT LOUIS Estos médicos decimonónicos de la ficción de posible empezar y pararse luego. Si empiezas, tienes
STEVENSON, Los ladrones de que seguir adelante; ésa es la verdad. Los malvados
cadáveres, trad. de J. L. Stevenson que se ven cerca del descubrimiento de las
López Muñoz, Alianza, enfermedades, de los misterios del cuerpo humano y nunca encuentran descanso”. A pesar de que la historia
Madrid, 1991.
de la capacidad de sanar y curar a voluntad, aparecen y la ciencia señalan las pautas de universalidad moral y
2 Boris Karloff protagonizó
esta película entre Misterio definidos como fríos, impermeables a la sensibilidad, política, la indeterminación del ser y el egoísmo termi-
en la ópera (The climax, superficiales: nan ampliando ad infinitum el abismo sin fondo, “una
1944) de George Waggner y horrible sensación de oscuridad” que posee un funda-
La zíngara y los monstruos
(House of Frankenstein, Pocos muchachos podrían haberse mostrado más insen- mento dinámico al que difícilmente se le puede poner
1944) de Erle C. Kenton. sibles a las impresiones de una vida pasada de esta mane- freno. El concepto de ser ético de Schelling remite a
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 15 (Negro/Process Black plancha)

Ética de la literatura 15 ]

otro de dimensiones inabarcables: el de la eternidad, el cuelguen, y eso no es más que sentido práctico; pero la
de creación divina, y nos sirve igualmente para sonde- mojigatería, Macfarlane, nací ya despreciándola. El
ar a los personajes. Macfarlane y John Gray, los prota- infierno, Dios, el demonio, el Bien y el Mal, el pecado,
gonistas de ‘El ladrón de cadáveres’, son hombres que el crimen, y toda esa vieja galería de curiosidades...
se encuentran en un progresivo estado de advenimien- quizá sirvan para asustar a los chiquillos, pero los hom-
to hacia este fondo que culminará en la muerte y, en el bres de mundo como tú y como yo desprecian esas
caso de Gray, en más allá de la muerte, en la indeter- cosas. ¡Brindemos por la memoria de Gray!”.
minación de un barranco, metáfora abierta de un infier- En medio del tránsito entre éste y el otro mundo, los
no negro y lluvioso, negra y sucia antítesis de lodazal, ladrones de cadáveres jalonan su particular viaje a los
de las llamas del averno. infiernos de la locura maldita con su pico y su pala,
Lovecraft ha calificado de romántico a Stevenson, extrayendo los cuerpos de las entrañas de la tierra. En
cuyas historias nos hablan de personajes que luchan cursiva hemos destacado los sustantivos y adjetivos
contra su fuero interno, librando una monumental calificativos de los que se sirve Stevenson para testifi-
batalla entre el bien y el mal, cuyos resultados pode- car la iniquidad desaforada de esa transición, de ese
mos apreciar en las obras literarias y en la condenación salto hacia la fosa oscura de su alma: “A cuerpos que
de algunos de sus personajes; Georges Bataille, en La habían sido entregados a la tierra, en gozosa expecta-
Literatura y el Mal, dice a propósito de la obra de ción de un despertar bien diferente, les llegaba esa
William Blake, Michelet, Emily Brönte, Proust, Sade, resurrección apresurada, llena de terrores, a la luz de la
Kafka y Genet: linterna, de la pala y el azadón. Forzado el ataúd y ras-
gada la mortaja, los melancólicos restos, vestidos de
La elección por el Mal, semejante elección en su esencia, arpillera, después de dar tumbos durante horas por
¿no es propia de la poesía?, ¿no es la propia del hombre? caminos apartados, privados incluso de la luz de la
El hombre se yergue necesariamente contra sí mismo y Luna, eran finalmente expuestos a las mayores indig-
no puede amarse hasta el fin, si no decide ser objeto de nidades ante una clase de muchachos boquiabiertos”.
una condenación.3 Si Platón establece las fronteras de la comunidad de
la república como lugar limitado frente a lo exterior, lo
Los profanadores de tumbas, los violadores del códi- extraño, el bárbaro, el Edimburgo de 1830 lleva lo
go sagrado que rige el silencio del camposanto con extraño en su seno. Se trata de una ciudad que vive en
fines científicos, pecuniarios o depravados, ¿no persi- una tiniebla perpetua, donde reina la noche, rotos ya
guen ser también secreto objeto de condenación desde todos los principios de armonía y concordia universa-
el momento en que están trabajando en un infierno en les. La ciencia, paradójicamente, en un mundo médico
la tierra como es el cementerio? Nietzsche escribió en que comenzaba a despertar a ella, se ha pervertido, y
su Genealogía de la moral (1887) un desafío lanzado la muerte de Dios trae consigo la venida de un mundo
contra la moral lleno de interrogantes que aún no han nuevo, regido por un dios de conciencia igualmente ili-
encontrado respuesta en muchos casos: “¿Cuál es, en mitada, amoral, llamado Macfarlane, aunque atado a
definitiva, el origen de nuestras ideas del Bien y del una realidad física, la de sus propias limitaciones huma-
Mal? ¿Cómo inventó el hombre las apreciaciones del nas. A este propósito, Gray advertirá en el filme al ciru-
Bien y del Mal?”.4 El libro lo escribió Nietzsche en res- jano anatomista de los peligros que entraña una perso-
puesta al Origen de los sentimientos morales, de Paul nalidad que no ponga límite a sus posibilidades inte-
Rée, publicado en 1877. “La moral como consecuen- lectivas, de los misterios del más allá consciente, de los
cia”, dice Nietzsche, “máscara, hipocresía, enfermedad entresijos imprevisibles del alma irracional, del thymos,
o equivocación, y también la moral como causa, reme- en definitiva (no deja de resultar curioso que sea Gray
dio, estimulante, freno o veneno”. quien se lo diga): “¿Acaso la ciencia puede revelar el
Ese pozo sin fondo termina siempre por hacer eco en origen de los pensamientos y el funcionamiento de la
el alma del aprendiz de médico: “Fettes se quedó solo conciencia?”. La egomaníaca y constante autorreferen-
con los remordimientos. Vio los peligros que le ame- cia enfermiza de Knox y Macfarlane es la de la ciencia
nazaban. Vio, con indecible horror, el pozo sin fondo de desnuda de su fin último, la salvación de la vida huma-
su debilidad, y cómo, de concesión en concesión, había na, el hálito de la existencia, lo que hay de poético en
descendido de árbitro del destino de Macfarlane a los latidos de un ser humano; es la anatomía y su téc-
cómplice indefenso y a sueldo... Fettes había sobrevivi- nica de escalpelo y bisturí la que Stevenson y Wise
do a sus terrores y olvidado su bajeza. Empezó a ador- dejan al descubierto en el patíbulo de las conciencias
narse con las plumas de su valor y logró reconstruir la del lector y el espectador.
historia de tal manera que podía rememorar aquellos Macfarlane cree poder diseccionar el alma humana
sucesos con malsano orgullo”. En la aterradora carre- sobre una mesa ante la mirada de los estudiantes. El
ra hacia el mal de Fettes y Macfarlane, se produce un anatomista moderno edimburgués, tatarabuelo del
salto cualitativo: ya no son meros rufianes: “El resu- hombre cibersocial posmoderno descubridor del geno-
rreccionista —por usar un sinónimo de la época— no ma, ha conducido sus acciones hacia un enriqueci-
se sentía coartado por ninguno de los aspectos de la miento científico, hacia una clonación que sana, pero
piedad tradicional… El ladrón de cadáveres, en lugar que, a su vez, no se plantea dilemas morales, que mata
de sentirse repelido por natural respeto, agradece la el misterio de la creación que conlleva el útero. El espí-
facilidad y ausencia de riesgo con que puede llevar ritu se ha cosificado y, contra esta concepción, luchan
cabo su tarea”. Más adelante, en otra de sus múltiples las tradiciones escocesas de los highlands, las leyendas 3 GEORGES BATAILLE, La
charlas acerca del bien y del mal, Fettes se refiere a que conocen Meg Cambden —la novia de Literatura y el Mal, trad. de
L. Ortiz, Taurus, Madrid,
estos conceptos como “galería de curiosidades” y si Macfarlane— y la cantante ciega. En el relato de 1971.
acaso teme que lo apresen, no es por remordimiento Stevenson, al igual que en el filme de Robert Wise, la 4 FRIEDRICH NIETZSCHE, La
genealogía de la moral, trad.
de conciencia, sino por el temor a perder la vida: mujer representa la unidad de naturaleza y espíritu, la de A. Sánchez Pascual,
“Confieso, aquí, entre nosotros, que no quiero que me conciencia intuitiva de ese fondo creador, la natura Mestas, Madrid, 2003.
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[ 16 Stevenson, Robert Wise y El ladrón de cadáveres: una cuestión moral

naturans de la que hablaba Schelling o el Esta concepción del mundo como abismo
“alma a quien todo un dios prisión ha
sido” de Quevedo. Esa unidad o alma es precisamente la que aboca a Macfarlane
mater, el eterno femenino origen de toda
conciencia, es tan misterioso como lo es a contemplar la fosa abisal,
la Naturaleza, con esa parte incompren- negarse a aceptarla como final último
sible, inasible, que en el relato devendrá
en la irrupción de lo fantástico: del hombre, y a investigar en su laboratorio
Y mientras Fettes mantenía en alto el farol, aun a costa de las vidas de los demás
su compañero desató el saco y dejó la cabe-
za al descubierto. La luz iluminó con toda
claridad las bien moldeadas facciones y
afeitadas mejillas de un rostro demasiado familiar que como palancas, sacaron el cadáver y lo arrojaron sin más
ambos jóvenes habían contemplado con frecuencia en contemplaciones al suelo. La luna apareció por detrás de
sus sueños. Un violento alarido rasgó la noche; ambos a las nubes y descubrió su pálida cara. Prepararon las
una saltaron del coche; el farol cayó y se rompió, apa- angarillas, colocaron el cadáver encima, cubriéndolo con
gándose; y el caballo, aterrado por toda aquella agitación una manta, y lo sujetaron con la cuerda.5
tan fuera de lo corriente, se encabritó y salió disparado
hacia Edimburgo a todo galope, llevando consigo, como Ahora bien, ¿no se inspiran ambos a su vez en una de
único ocupante del calesín, el cuerpo de aquel Gray con
las cumbres de la novela fantástica y de terror con tras-
el que los estudiantes de anatomía hicieron prácticas de
fondo moral? Me refiero a Frankenstein o el moderno
disección meses atrás.
prometeo (1817), de Mary Shelley. Veamos con detalle
Lo siniestro y lo tenebroso tienen lugar en una nove- el conflicto interior del doctor Frankenstein:
la contemporánea de ‘El ladrón de cadáveres’ que, en
Yo era el único poseedor de un secreto al cual me había
principio, nada tiene que ver con el terror, Las aventu-
dedicado por entero y veía brillar la luna en mis trabajos
ras de Tom Sawyer (1876), de Mark Twain, anterior a la nocturnos, mientras con ansiedad y sin aliento perseguía
publicación de la novelita de Stevenson. Los territorios a la naturaleza en sus escondrijos. Nadie puede concebir
morales, no legislados, por los que transcurren la mis horribles desvelos cuando escarbaba en el barro de
medicina y la utilización de los cadáveres humanos con las tumbas o torturaba a animales vivos para dar aliento
fines científicos, constituyen un tema de gran actuali- al yeso sin vida. Aun ahora tiembla mi cuerpo y se me
dad en la época. Si Stevenson en 1881 expone abierta- humedecen los ojos al recordarlo. Pero luego me empu-
mente que la catadura moral del médico puede torcer- jaba hacia adelante un impulso casi frenético; parecía
se y marchar en contra del juramento hipocrático, hoy haber perdido todo sentimiento que no fuera el deseo de
perseverar en mi empresa. Mas aquél no era sino un ata-
seguimos envueltos en nuevos descubrimientos en el
que momentáneo, que me hacía sufrir con más intensi-
ámbito de la genética y de la clonación de órganos para dad cuando volvía a las acostumbradas labores, desapa-
salvar vidas. Habida cuenta del polémico sustrato que recido ya aquel estímulo sobrenatural. Recolectaba hue-
alentaba en la época, Twain también transformó en lite- sos en los osarios, profanaba con manos sacrílegas los
ratura de terror un pasaje de su obra más popular. terribles secretos del cuerpo humano... La sala de disec-
Comparemos el texto arriba transcrito de Stevenson ción y el matadero me proporcionaban muchos materia-
con este otro en el que la concurrencia de la transgre- les, y no pocas veces mi naturaleza humana se apartaba,
sión moral y lo macabro da un excelente resultado lite- repugnada, de aquellas labores en momentos en que,
rario: cuando Mark Twain escribe Las aventuras de impulsado por una ansiedad siempre en aumento, estaba
cerca ya de dar término a uno de mis trabajos.6
Tom Sawyer, decide incluir en una novela iniciática y de
aventuras el espeluznante episodio de los profanadores
de tumbas, uno de los más inolvidables y aterradores Hay en el escritor escocés ya un anhelo por burlar a
de la historia de la literatura. Potter Muff, el indio Joe la Parca, un intento de contravenir, al menos con el
y el joven doctor Robinson —de nuevo, la ciencia en deseo, las leyes de la naturaleza y de los cielos, algo
entredicho— son los protagonistas de este asalto al que, como hemos visto, inquietó también a Mary
cementerio. El fragmento de Mark Twain, que corres- Shelley y que parte de la recomposición de un cuerpo
ponde más bien al tono del relato gótico, le da a esta humano a partir de los jirones y retazos de cadáveres;
novela de aventuras iniciáticas un tono lúgubre empa- parece como si la vida no surgiera sino de las entrañas
rentado muy de cerca con el relato de Stevenson y sus mortuorias del sepulcro, y no a la inversa. Shelley y
saqueadores de tumbas: Stevenson quieren decirnos que el proceso contrario a
la secuencia vida-envejecimiento-muerte pudiera ser la
Potter y Joe el Indio llevaban unas angarillas con una única manera de evitar el viaje final: de la muerte a la
5 MARK TWAIN, Las aventu- cuerda y un par de palas encima. Tiraron la carga al vida, pasando por el laboratorio científico. En otro de
ras de Tom Sawyer, ed. de suelo y empezaron a abrir la tumba. El médico dejó la lin- sus escritos, esta vez ensayístico, Stevenson señala
M. I. Villarino, trad de D. terna a la cabecera de la tumba y fue a sentarse con la
Rolfe, Anaya, Madrid, 1991,
este afán de traicionar el destino fatal del hombre: “¿No
p. 83.
espalda apoyada contra uno de los olmos… —¡Venga, podríamos nosotros también eludir durante largo espa-
6 MARY W SHELLEY, rápido! —dijo en voz baja—. Puede salir la luna en cual-
cio de tiempo las garras de ese ser, la Pálida Muerte,
Frankenstein, trad. de I. quier momento.
Altés Yánez, Fontana, Los hombres respondieron con un gruñido y siguieron
que nos acecha en silencio año tras año? ¿No podría-
Barcelona, 1994, p. 54. cavando. Durante un rato no se oyó otro ruido salvo el mos también nosotros jugar al escondite en esas leja-
7 ROBERT LOUIS STEVENSON, nas arboledas con todos los dolores y trepidaciones de
‘Una leyenda francesa y
raspar de las palas descargando paladas de mantillo y
reflexiones sobre la muerte’, grava. Resultaba muy monótono. Por fin una pala chocó la vida del hombre, y eludir a ese ser, la Pálida Muerte,
en La casa ideal y otros contra el ataúd, produciendo un sonido apagado contra la que nos acecha en silencio año tras año?”.7 Reparemos
textos, trad. de M. Condor, madera, y al cabo de un par de minutos los hombres lo
Hiperión, Madrid, 1998, pp.
un momento en la espeluznante aparición de Gray
habían sacado fuera. Forzaron la tapa usando las palas abrazado a Macfarlane en la última secuencia del filme
81-82.
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Ética de la literatura 17 ]

de Wise: ¿acaso no es la viva descripción de la “Pálida la perversión de su trabajo, Macfarlane aportará un


Muerte” de la que habla Stevenson? paradójico bien a la humanidad y sanará a la pequeña
De esta manera, precisamente al sacrificar vidas inválida con la médula espinal de una asesinada. La
humanas para sus investigaciones, los doctores película refleja perfectamente esta dicotomía del doc-
Frankensein, Knox y Macfarlane se han asomado a ese tor, aportación de Wise que no aparece en el relato ori-
“sin fondo” en el que sólo predomina la voluntad en el ginal: sin duda, la escena elíptica del crimen pertenece
sentido que le da Schopenhauer en El mundo como a la esfera de lo inolvidable. Wise construye así una
voluntad y representación (1819); es decir, una esencia película en la que la reflexión moral es aún mayor que
interior y luz primigenia que nace en medio de una ori- la que desarrolla Stevenson. Fija el personaje de
ginaria “tiniebla sin límites, de una inmensidad tene- Macfarlane como un hombre que ha tomado una posi-
brosa en medio de la cual se pierde.”8 Esta concepción ción de conciencia ajena al sentimiento de culpa, escin-
del mundo como abismo es precisamente la que aboca dida entre el compromiso con la ciencia y el desprecio
a Macfarlane a contemplar la fosa abisal, negarse a por la vida humana, impermeable ante las acciones de
aceptarla como final último del hombre, y a investigar su surtidor de cadáveres.
en su laboratorio aun a costa de las vidas de los demás; Los elementos macabros estaban ya fijados en la lite-
incluso se acerca al arquetipo malévolo del ave carro- ratura: la luna reflejada en los sarcófagos, las palas ras-
ñera, pájaro de mal agüero nada melindroso que, de cando la tierra, el ulular de la lechuza y el posterior
manera oportunista, sin procurarse activamente el ali- transporte del finado. Robert Wise y los guionistas
mento, espera a que éste se le entregue de manos de la Philip MacDonald y Val Lewton (bajo el pseudónimo de
muerte: Carlos Keith) recogen este material, someten a revisión
el texto stevensoniano y le añaden un elemento que es
De manera semejante a como dos buitres pueden caer en el que, vista hoy la película, ha resistido peor el paso del
picado sobre un cordero agonizante, Fettes y Macfarlane tiempo: la historia de la niña paralítica y su intento de
iban a abatirse sobre una tumba… La esposa de un gran- curación por parte de Wolfe Macfarlane (Henry Daniell
jero, una mujer que había vivido sesenta años y había en su mejor interpretación). Dentro de este mundo
sido conocida por su excelente mantequilla y bondadosa
corrupto, surge una extraña relación de complicidad: la
conversación, había de ser arrancada de su tumba a
medianoche y transportada, desnuda y sin vida, a la leja-
que mantiene con la niña el cochero Gray, obvia remi-
na ciudad que ella siempre había honrado poniéndose, niscencia de la escena de El monstruo de Frankenstein,
para visitarla, sus mejores galas dominicales; el lugar de James Whale; la amistad entre la criatura y la niña, a
que le correspondía junto a su familia habría de quedar orillas del lago, sigue conmoviendo a los espectadores
vacío hasta el día del Juicio Final; sus miembros inocen- de todos los tiempos: el horror seducido por la cando-
tes y siempre venerables habrían de ser expuestos a la rosa inocencia de la infancia. La niña es la única que
fría curiosidad del disector. sabrá anticiparse a la perfidia del doctor, nada más
verlo: “Mamá, este doctor me asusta”.
Para Stevenson, la materia inerte aún conserva los Robert Wise modifica o matiza la vileza del protago-
rasgos identitarios que poseía en vida; la sanción moral nista al establecer la única posibilidad que dota de un
que el escritor realiza sobre la profanación se produce mínimo carácter moral a Macfarlane, del que carece
en el nivel discursivo con el calificativo de “buitres” de en la novela: ha sido capaz de curar a una niña y se
fría curiosidad, la alusión religiosa del día del Juicio congratula de ello. Su juramento hipocrático no ha
Final y la presentación del cadáver como una prolon- sido transgredido por completo. La cuestión moral
gación de una mujer envuelta en su tareas cotidianas planteada por Robert Louis Stevenson y, un siglo más
beneficiosas para la comunidad. Stevenson se decanta tarde, por Robert Wise, no es fácil de dilucidar preci-
claramente: Macfarlane y Fettes comercian con los samente porque estos médicos, de vocación tal que se
muertos de una manera ignominiosa y a todas luces veían abocados a trasladar su hogar a las escuelas de
reprobable. La voluntad del hombre depredador incide medicina o incluso a las cercanías de la morgue, cami-
en el mantenimiento de la vida en el reino animal: la nan por la delgada frontera que separa la condena de
conservación de la vida a expensas de la muerte de la redención. Este proceso de corrupción se produce
otros seres. Ni siquiera la razón puede frenar la cadena en Fettes, al igual que en su día se produjo en
de muertes, sino la fantástica aparición de Gray en el Macfarlane, quien por ósmosis adoptó la postura de
calesín de Fettes y Macfarlane, la mutación “moral” de cinismo moral de su maestro, el doctor Knox. Fettes,
la mujer recién desenterrada en la espantosa visión de cuando ve curada a la niña, aunque haya sido inductor
Gray muerto, hecho Pálida Muerte, como diría muy indirecto del crimen de la joven ciega (Donna
Stevenson en sus ensayos. “Acaso la característica más Lee) que ha servido para salvar una vida, se alegra de
sorprendente de Poe —escribe refiriéndose a otro corazón: un mal menor ha dado como resultado un
genio de las letras de terror anglosajonas— sea su mal mayor, el asesinato.
poco menos que inverosímil agudeza en el resbaladizo
terreno entre la cordura y la demencia.”9 UN INFIERNO EN LA TIERRA. El faro de Castle Rock al
La hipotética existencia de una voluntad maligna en que aluden tanto la película como la novela es una
el hombre, según Kant en La religión dentro de los lími- constante: era el símbolo del hogar seguro para los bar-
tes de la mera razón (1793), remite al problema del mal cos que volvían al puerto de Edimburgo y, metafórica-
radical, la libertad y el concepto antropológico de la mente, en la canción de la joven ciega, aparece como
acción. Macfarlane incurre en la contradicción kantia- refugio contra los terrores de la oscuridad. La cita con 8 ARTHUR SCHOPENHAUER, El
na de la libertad humana en conflicto consigo misma. la muerte parece inevitable a lo largo del relato y más mundo como voluntad y
representación, trad. de M.
El anatomista, conocedor del verdadero origen de algu- cercana a medida que pasa el tiempo; y el faro pasa a Ovejero, Orbis, Barcelona,
nos de los cadáveres, ha de vencer sus escrúpulos ser un signo visible del infierno en la tierra en que se 1985.
9 ROBERT LOUIS STEVENSON,
morales, suprimir el término del bien, “no matarás”, la ha convertido Edimburgo, que contiene a su vez otro Ensayos literarios, Hiparión,
bondad de la acción; sólo mediante la trasgresión y de averno más pequeño: el cementerio. Madrid, 1983, p. 117.
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[ 18 Stevenson, Robert Wise y El ladrón de cadáveres: una cuestión moral

Los lugares preferidos del mal asoman por entre las cometían estos asesinatos sin dejar rastro alguno del
páginas de Stevenson. Incluso el carácter tenebroso se crimen: el asesino, Gray, sentado a horcajadas sobre la
puede rastrear en su obra destinada a un público infan- víctima, le tapona con una mano la boca y la nariz hasta
til, como en algunas de las poesías de El jardín de ver- que el infeliz José muere asfixiado. Esta escena servirá
sos para niños, escrito en Escocia en 1885. Se trata en también a modo de preludio del combate entre
ambos casos de obras —‘El ladrón de cadáveres’ y El Macfarlane y Gray en el mismo lugar, la casa del coche-
jardín— de clara vocación escocesa, nacidas y ambien- ro. Los guionistas complicaron la trama haciendo que
tadas en una tierra de brumas, nieblas que Robert Gray tratara de asegurarse el silencio de Macfarlane
Wise plasma muy bien en una escena de la película en arrastrando el cadáver de José hasta el pozo que se
la que el coche de caballos de Gray desaparece literal- encontraba en el sótano del doctor.
mente en la oscuridad, tras los pasos de la niña ciega En un final al más puro estilo gótico, la justicia recae-
cuyo cadáver venderá poco después a Macfarlane. Se rá sobre la persona del doctor Macfarlane, abrazado al
trata del horror agazapado en la oscuridad, típico de las cadáver de Gray mientras se precipita por un precipicio
producciones de Val Lewton, como es el caso: el clima bajo la lluvia, mientras que en el relato de Stevenson,
exacto que tan bien supo filmar Wise. Sugerir antes Macfarlane se reencontrará con Fettes treinta años
que mostrar era la máxima de aquellos hombres de después. Si el cadáver, el cuerpo humano sin vida, tiene
cine. Recordemos aquella escena de Cautivos del Mal un precio (“diez libras los grandes y cinco los peque-
(The bad and the beautiful, 1952) de Vincente Minnelli, ños”), es fácil para un ser abyecto como Gray, como lo
en la que el productor Jonathan Shields (Kirk Douglas) fue en su día para Burke y Hare, deslizarse hacia el cri-
revela al director de la película, Fred Amiel (Barry men, dejarse arrastrar por la codicia y pasar del robo y
Sullivan) las claves de la ficción terrorífica: el juego de saqueo de una tumba al asesinato, al “burkeo” (tal
luces y sombras. como llaman en la película a este crimen, en recuerdo
La mujer de MacFarlane, Meg Camden, define a del asesino William Burke).
Gray en el filme como “la maldad personificada”, pues- Quiero destacar especialmente los efectos dramáticos
to que representa el peso de los errores del pasado que de la ambigüedad moral de los personajes, emparentada
ha cometido su marido. En tiempos de Macfarlane con esa huida de lo que Schelling10 llamaba las zonas
compró el testimonio de Gray para que lo exculparan calientes de la esencia humana, “el fuego devorador”; en
en el proceso en el que Burke fue condenado. El último definitiva, la conciencia de la que Gray y Macfarlane
tercio de la película explica por qué Gray chantajea al huyen de manera decidida y enteramente consciente. Si
doctor Macfarlane: Gray, desprovisto de toda moral, lo Thomas Hobbes sentenció en Leviathan que homo
necesita para dar sentido a su vida: “No me fuerces a homini lupus, los personajes de Stevenson pertenecien-
matarte, Toddy; ¡mi orgullo te necesita!” El cochero es tes a este relato ejemplifican a la perfección la carnicería
el Caronte particular del infierno de Edimburgo, el dia- que emprenden unos contra otros, precisamente por
blo que, como sucede en ‘Markheim’, cataliza y certifi- haber sido capaces de evitar un cualificado registro de
ca las pulsiones negativas de los hombres. conciencia. Gray y Macfarlane son hombres que llevan
Este particular infierno se caracteriza además por a sus espaldas un pasado criminal: su conducta y la
ser un lugar donde los trabajos científicos se suceden. acción errabunda que les otorga el paso del tiempo
Fettes habla también del equivocado camino de una hacen de ellos auténticos revenants, “no muertos”, que
ciencia desprovista de un sentido moral: “Ha sido han perdido su paraíso y que saben, como Sartre, que el
capaz de enseñarme las matemáticas de la anatomía, infierno son los otros. La venganza por acumulación de
pero no la poesía de la medicina”. Es aquí donde los maldades en esa extraña relación de vasallaje y deudas
giros de guión del equipo de Wise hacen avanzar la morales, de silencios encubiertos, que Gray trata de
subtrama de la curación de la niña, y el que hasta establecer con Macfarlane a través de la coacción y la
entonces era el caballo de la muerte, con el asesinato amenaza, crece más y más en el tiempo, hasta el
que ha cometido el cochero en la persona de la ciega, momento inevitable de la muerte de Macfarlane, despe-
se convierte, paradójicamente, en caballo de vida: la ñado en el filme, a diferencia del relato de Stevenson.
niña se incorpora y anda. Wise recurre a esta muerte violenta por motivos obvios
Los diálogos abundan en la imposibilidad de desci- de efectos de clímax cinematográfico.
frar científicamente los insondables misterios del alma Macfarlane juega a ser un dios de este particular
humana, como en la segunda ocasión en que se reúnen infierno, aunque se trata de un dios muy ambiguo, una
Macfarlane y Gray en la cantina Pennycuck, en el filme deidad científica capaz de insuflar movimiento a niñas
de Wise: el asesino le recuerda al inductor que el poder paralíticas. Perseguido de manera inmisericorde por la
de crear vida es un misterio inalcanzable. Gray le dice muerte, que no es sino la encarnada, famélica y fantas-
a Macfarlane: “No puedes crear vida como quien crea mal figura de Gray, sólo pondrá coto a su carrera delic-
paredes… ¿Cómo se crea un pensamiento?... Hay tiva y se hará justicia en la escena final, en el abrazo
mucho conocimiento, pero no comprensión”. De mortal del barranco junto al cochero asesino. El hom-
nuevo, frente al modelo stevensoniano, Robert Wise ha bre que jugó a ser dios termina con sus miembros des-
dado un giro moral: el cochero asesino hace recapaci- perdigados en un peñasco, abrazado a la Parca: “Los
tar sobre sus actos al doctor sin escrúpulos ante una malvados nunca encuentran descanso”, le dice
jarra de cerveza; y, de nuevo, al igual que sucedió con Macfarlane a Fettes en la novelita de Stevenson.
Burke y Hare, es otro asesino a sueldo, Gray, quien Seguramente, en la trama de Wise, Macfarlane abraza-
será condenado por la justicia. do al espanto de Gray, tampoco encontraría la paz tras
El personaje de José, el sir viente lisboeta de el “The End” de los créditos.
10 F. W. J. SCHELLING,
Investigaciones filosóficas Macfarlane, al que da vida Bela Lugosi, no se encon-
sobre la esencia de la libertad traba en el relato original. José aporta el matiz del DIFERENCIACIÓN, EGOLATRÍA, CINISMO Y MUERTE. Platón
humana, trad. de H. Cortés
y A. Leyte, Anthropos,
chantaje y permite que se produzca una nueva situa- se refiere en el Crátilo (419 e) al término griego thymos
Barcelona, 1989. ción de violencia, en la que Wise muestra cómo se como “ardor y ebullición del alma” para definir, entre
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Ética de la literatura 19 ]

otras cosas, el anhelo individual de cada La mujer de Macfarlane, Meg Camden,


hombre de diferenciarse de los demás,
anhelo que suele conllevar un alma irasci- define a Gray en el filme como
ble. Recordemos que, según la teoría pla-
tónica, el alma irracional se divide en iras- “la maldad personificada”, puesto que
cible (thymos) y concupiscible (epithy- representa el peso de los errores del pasado
mia). De hecho, Homero pone el término
en boca de Aquiles en La Ilíada. Los grie- que ha cometido su marido
gos localizaban esta fuente de energía en
la glándula actualmente llamada timo, que
es la responsable de la generación de los
glóbulos “T”, y se considera hoy en día el enlace entre la Más allá del Bien y del Mal, un libro contemporáneo
mente y la realidad física del individuo, entre el alma y el de ‘El ladrón de cadáveres’, escrito por Nietzsche en
cuerpo. Ciertamente, hay mucho de trasvase de fronte- 1886, explica bien este proceso. Fettes es un “espíritu
ras hacia lo irracional e irascible en esta historia que nos libre”, un superhombre más allá del bien y del mal, un
cuenta Stevenson: la de un hombre, un ambicioso doctor joven que cree en los conocimientos inmediatos.
anatomista —el histórico Knox y el ficticio Macfarlane— Nietzsche afirma en el aforismo XIX, a propósito de la
que trata de diferenciarse de sus colegas y se deja llevar libertad de la voluntad que entraña la volición, que la
por una energía “timótica” mal encauzada que se zanja orden incondicional de regir las acciones y que conlle-
con la aparición de un elemento fantástico. va los sentimientos de “coaccionar, urgir, oprimir, resis-
La única razón que alienta la existencia irascible y tir, mover”, suele comenzar inmediatamente después
potencialmente delictiva de Gray es la mórbida rela- de la voluntad. Los actos que condujeron a los atroces
ción que ha establecido con el doctor Macfarlane, que crímenes de la pandilla de Macfarlane no provienen
puede satisfacer con su forzada sumisión de mente bri- sino de la libertad de la voluntad, del afecto de supe-
llante las dosis de egolatría y de personalidad de las rioridad, lo que Nietzsche denomina aquella tensión de
que el siniestro conductor de carruajes carece. El la atención, aquella mirada derecha, aquella valoración
poder de información del que goza Gray, el conoci- incondicional, la volición de alguien que da una orden,
miento de los turbios chantajes y compras de silencio empezando por su propia alma.11
con los que Macfarlane se condujo durante el juicio Como ya hemos indicado, Fettes experimenta este
contra el doctor Knox y su equipo, hacen de él casi su proceso evolutivo —o, más bien, moralmente regresi-
amo, invierten la relación de señor y esclavo y propor- vo— del que habla Nietzsche: un nuevo ser humano
cionan al thymos platónico de Gray una sensación de con una gran seguridad interior que ha logrado deste-
falsa felicidad. El todopoderoso cirujano Macfarlane en rrar de sí sus terrores: “Fettes temblaba, exultante, al
manos de un vulgar cochero sin escrúpulos constituye, darse cuenta de lo mucho que había avanzado en el
si no la mayor, una de las más sórdidas y fatales sub- camino hacia la seguridad… Fettes había sobrevivido a
tramas de esta terrible historia. Una muestra evidente sus terrores y olvidado su bajeza”.
de la perversión moral del equipo médico fundado por
el doctor Knox, al que pertenecieron MacFarlane y EL DOBLE, LA PULSIÓN DE MUERTE O LOS OTROS JEKYLL Y
Fettes, es el cinismo con que el anatomista considera el HYDE DE STEVENSON. El doctor Macfarlane es el perso-
horrendo y criminal suministro de cadáveres: naje equivalente al doctor stevensoniano más popular,
el doctor Henry Jekyll, protagonista de la inolvidable
Y de nuevo, y con cierto cinismo, les repetía a sus asis-
novela El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde
tentes que “no hicieran preguntas por razones de con-
ciencia”. No es que se diera por sentado implícitamente (1886). Una de las constantes que vertebra el motivo
que los cadáveres se conseguían mediante el asesinato. del doble en la literatura es la de la aparición de este
Si tal idea se le hubiera formulado mediante palabras, ambivalente personaje como anuncio de la muerte del
Mr. K [Knox] se habría horrorizado; pero su frívola protagonista: la alternancia, cada vez más rápida, entre
manera de hablar tratándose de un problema tan serio Jekyll y Hyde, el incremento de apariciones del malé-
era, en sí misma, una ofensa contra las normas más ele- volo alter ego del científico, preludian su muerte inmi-
mentales de la responsabilidad social y una tentación nente. En el lumpen de Edimburgo que presenta ‘El
ofrecida a los hombres con los que negociaba. Fettes,
ladrón de cadáveres’, en ese infierno del submundo
por ejemplo, no había dejado de advertir que, con fre-
cuencia, los cuerpos que le llevaban habían perdido la que se nutre de lo fantástico, lo extraño y lo ajeno cul-
vida muy pocas horas antes. minan en una pulsión de muerte: la comunión de las
dos personalidades, la de Gray y Macfarlane, el ejecu-
El paso que separa al hombre de ciencia del resurre- tor y el inductor, fundidos en un abrazo mortal en el
cionista lo da también el joven Fettes, al igual que hicie- fondo del barranco: el dios médico creador y la muerte
ron sus maestros, cuando contempla dentro de sí y por aniquiladora.
vez primera el abismo insondable del que habla Hegel Sin embargo, la ambigüedad moral sobre la que
en la Fenomenología del espíritu, el “sin fondo” (zugrun- tanto escribió Stevenson a través de sus personajes
de), el “ir hacia el abismo” (gehen). apareció ya en el carácter del príncipe Florizel de
Bohemia, protagonista de las Nuevas mil y una noches
Fettes se quedó solo con los remordimientos. Vio los (1882), cuyo acierto radica, como bien señaló Henry
peligros que le amenazaban. Vio, con indecible horror, el James, en haber sabido mezclar la novela de misterio
pozo sin fondo de su debilidad, y cómo, de concesión en
inglesa con el ensueño de Scherezade, con un aire de
concesión, había descendido de árbitro del destino de
MacFarlane a cómplice indefenso y a sueldo. Hubiera divertimento del que carecían otros escritos suyos. El 11 FRIEDRICH NIETZSCHE,
dado el mundo entero por haberse mostrado un poco príncipe Florizel ironiza ante el coronel Geraldine Más allá del Bien y del Mal,
trad. de A. Sánchez Pascual,
más valiente en el momento oportuno, pero no se le ocu- sobre las actividades suicidas que llevan a cabo en un Folio, Barcelona, 2002,
rrió que la valentía estuviera aún a su alcance. club clandestino, más que un salón selecto, un lugar de pp. 39-40.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 20 (Negro/Process Black plancha)

[ 20 Stevenson, Robert Wise y El ladrón de cadáveres: una cuestión moral

aspecto desastrado, a orillas del Támesis, que bien retratos clásicos para David Octavius Hill y Partner
pudiera haber sido visitado por Mr. Hyde o el cochero Robert Adamson: rostros de seres ajenos ya a nuestro
John Gray: “—¿Qué clase de antro es éste? —preguntó tiempo, e incluso aparentemente a nuestra realidad
Geraldine. —Eso es lo que hemos venido a ver —res- humana, perdidos en el tiempo de las exposiciones de
pondió el príncipe—. Si nos encontramos con unos larga duración ante la cámara: son los espectros entre
cuantos diablos de carne y hueso, la cosa puede resul- las tumbas de Edimburgo. En aquella época los edim-
tar divertida.”12 El suicidio se plantea como un juego de burgueses se dedicaron a la exploración del electro-
locura y muerte, exento de trascendencia, sólo que magnetismo y la electrolisis, como en el caso de
Stevenson lo plantea desde el principio como un relato Michael Faraday, o de la luz procedente del electro-
irónico, aunque con tintes verdaderamente siniestros. magnetismo, como en el de James Maxwell, quienes
El giro argumental de ‘El ladrón de cadáveres’ hacia trataron de explicar “la luz del diablo” y el fuego de San
el terreno de lo fantástico se produce precisamente con Telmo que recorrían toda una tradición fantástica y
la irrupción, en la trama de la aparición fantasmal, del popular.
abismo de la locura y el espanto que se abre ante los Las leyendas europeas y la literatura de terror corrí-
médicos que rasgan la noche con un violento alarido, an hacia el Este de boca en boca y en ediciones popu-
terror y agitación, al borde de la locura, tan cercana a lares. En los primeros años de su llegada a América de
la muerte. Para Lovecraft, Stevenson continúa la tradi- la mano de la pionera de la química Nina, el niño ruso
ción romántica, gótica y cuasimoral en el siglo XIX.13 Vladimir Lewton creció leyendo estos relatos y escu-
Los mecanismos que provocan el atractivo de lo maca- chando las historias del folclore ruso que le contaba su
bro llevan siempre en Stevenson un ingrediente moral, tía, la actriz Alla Nazimova. Entró en los círculos tea-
incluso en sus trabajos alejados del terror, como La isla trales y literarios de Nueva York, escribió guiones para
del tesoro, novela en la que descuella el personaje de la radio y varias novelas, y David O’Selznick lo llevó a
Long John Silver, que camina por la frontera que sepa- Hollywood en el verano de 1934: allí trabajó con el
ra al asesino del amigo incondicional. Aún más extraor- pseudónimo de Charles Keith. En 1942, el jefe de pro-
dinaria y reveladora de la presencia del mal en la lite- ducción de la RKO lo puso al frente de la dirección de
ratura stevensoniana se revela ‘Markheim’ (1885), rela- una nueva unidad de producción, con toda la libertad
to escrito cuatro años más tarde que ‘El ladrón de cadá- creativa que pueda imaginarse, siempre que no sobre-
veres’ y un año antes de que Nietzsche terminara Más pasara los setenta y cinco minutos ni los 150.000 $ por
allá del Bien y del Mal. La relación que el doctor cada filme rodado. El décimo filme que produjo, El
Macfarlane mantiene con Gray, su diablo particular, su ladrón de cadáveres, excedió en dos minutos los que
alter ego demoníaco, es similar a la que Markheim establecía el límite de producción. Wise la rodó en cua-
establece con el demonio, que se alimenta del mal tro semanas y se inspiró visualmente en los fotógrafos
cometido por Markheim, un mal que no procede de la escoceses para las escenas diurnas y en el expresio-
acción, sino del carácter, campo de cosecha del “ángel nismo alemán para las nocturnas, además de contar
de la Muerte.” con la experiencia que había adquirido como montador
de Welles. La banda musical de Roy Webb, que usa ele-
LA LITERATURA DE TERROR, LA RKO Y VAL LEWTON. La mentos de la música tradicional escocesa, va signifi-
adaptación cinematográfica de ‘El ladrón de cadáveres’ cando los momentos en los que rondan la muerte, la
en 1945 constituyó la tercera película de Robert Wise. sangre y la corrupción. Por último, recordemos que,
Con el escaso presupuesto del que disponía Val Lewton además de The Flesh and the Fiends (1960), de John
para sus producciones de la RKO, Wise rodó día y Gilling, otros dos magníficos filmes abordaron el caso
noche, se sirvió de filtros para las horas de rodaje de los resurreccionistas: Burke and Hare (1971), de
durante el día y se las ingenió para crear una lluvia uni- Vernon Sewell, y The Doctor and the Devils (1985), de
forme en un Edimburgo de cartón piedra. Se trata de un Freddie Francis.
cine hecho con mucho oficio, eminentemente narrativo.
En la película se pueden observar algunos efectos inno-
vadores de la factoría Lewton que ha aprovechado, por
ejemplo, M. Night Shyamalan: cuando Fettes acude a
pedir a Gray el cadáver de una joven, el enorme cráneo
de un caballo aparece súbitamente en el plano. El caba-
llo también simboliza la muerte y, sin lugar a dudas,
remite a las carretas de la muerte centroeuropeas que
pintaba, por ejemplo, Brueghel. En una entrevista reali-
zada en 1998, Harry Kleiser pregunta a Robert Wise si
sus películas poseen un estilo propio, a lo que el autor
de West Side Story contesta que ha sabido acercar cada
película al estilo cinemático apropiado a cada género:
“I’ve been accused by some of the more esoteric critics
of not having a style, and my answer to that always is
this —I’ve done every genre there is, and I approach
12 ROBERT LOUIS each genre in the cinematic style that I think is appro-
STEVENSON, Nuevas mil y piate and right for that genre.”
una noches, traducción de A. A ese estilo cinemático se refiere el cineasta cuando,
Laurent, Abraxas,
Barcelona, 2002, p. 28. por ejemplo, para la ambientación artística se inspira
13 H. P. LOVECRAFT, El en los calotipos creados por Fox Talbot (1800-1877), el
horror en la Literatura, trad.
de F. Torres Oliver Alianza,
padre de la fotografía moderna, quien trabajó precisa-
Madrid, 1984, p. 40. mente en el Edimburgo de 1840 realizando imágenes y
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A rope and a blanket on a night like this:


José Pavía Cogollos es profesor de
Comunicación Audiovisual en la
Universitat Politécnica de
València

una lectura de Sucedió una noche


de Frank Capra
JOSÉ PAVÍA COGOLLOS

Sucedió una noche ha sido objeto de numerosos análisis cinematográficos y en todos ellos se ha
hecho referencia a la manta que representa las murallas de Jericó que separan a la pareja
protagonista. En este artículo trataremos de desvelar qué es lo que se oculta tras la famosa manta
de la película y explorar la riqueza de su significado. Palabras clave:
- screwball and gen-
teel and remarriage
It Happened One Night has been the subject-matter of many filmical analysis. The famous blanket of the comedy
story, that represents the walls of Jericho between the protagonist pair, is present in all of them. We will try - sexo
to discover in this paper the hidden meaning of that famous blanket. - manta

NTRODUCCIÓN. Sucedió una screwball comedy como una vía para la unificación de lo

I
noche ha sido objeto de que ha sido separado o dividido.
numerosos análisis y por La película se convirtió en una monumental sorpresa
supuesto, en todos ellos se y literalmente hizo diana ganando los cinco premios
ha hecho referencia a la principales de la Academia. Y ello pese a ser una pelí-
manta que representa las cula de bajo presupuesto, un proyecto originalmente
murallas de Jericó. En este archivado y posteriormente filmado sólo como resulta-
artículo nos situaremos delante de la que ha sido cali- do de una azarosa amalgama de coincidencias, como a
ficada como “the most famous blanket in the history of Capra le gustaba decir “it shook the Oscar tree”: ganó
drama”1 con la intención de desvelar qué es lo que se los premios a la Mejor Película, Mejor Actriz, Mejor
oculta tras ella y explorar la riqueza de su significado. Actor, Mejor Guión y Mejor Director.
Sucedió una noche es un híbrido de distintos géne- No obstante, lo que resulta extraordinariamente
ros: a caballo entre la romantic comedy y la comedy of notable a la par que sorprendente acerca de esta pelí-
remarriage, muy cercana a la screwball comedy, es cula es que, pese a que toda su trama ha girado en
también un road movie, en el que se traza la búsque- torno a la pugna por conseguir la formación de la pare-
da emprendida por una pareja en pos de la satisfac- ja heterosexual, una vez que ésta se consigue el espec-
ción de los deseos más vitales: comida, cobijo, sexo, tador queda privado del privilegio de tener acceso
reconocimiento/consentimiento paterno; peripecia visual a la misma. Todo lo que se nos permite ver es la
toda ella que cuenta con la depresión americana como caída de la ubicua manta que representa las murallas
telón de fondo. Ellen Andrews, una rica y mimada de Jericó. Más aún, ésta sólo puede ser observada vica-
heredera, escapa de la tutela paterna ante la oposición riamente a través de los ojos de una pareja que tiene el
del señor Andrews a sus deseos matrimoniales. En su privilegio de asistir a este momento crucial.
huida se encuentra con Peter Warne, un periodista Como hemos mencionado con anterioridad, el relato
andrajoso y borrachín, que la acompaña en su huida refiere la peripecia de una pareja que coincide en un
al encuentro de su prometido. Al caer la noche, una “may be do accommodate two people bus seat”, poste-
manta colgada sobre una cuerda se convertirá en las riormente separados, para acabar reconciliándose sola-
murallas de Jericó que separan a los compañeros de mente cuando éste va a ser clausurado. Sin embargo, el
viaje. relato realiza un giro inusitado: es el personaje aristo-
La película ha sido descrita por Poague (1975) como crático el que tiene que rebajarse para formar pareja
el primer ejemplo y miembro fundador del género de la con el héroe de clase media. En este sentido, la pelícu-
screwball comedy, idea también defendida por otros la supone una refutación del poder de las clases altas,
autores como Bergman (1971) y Maland (1980). Sin borrando las barreras sociales, si bien de clase a lo
embargo, Cavell (1981) la adscribe al género de la largo de la película no se nos muestra más que una
comedy of remarriage. Por otro lado, Sklar (1975) afir- barrera.
ma que Sucedió una noche ha sido de forma errónea La última vez que vemos a la pareja juntos en la man-
clasificada como screwball, argumentando que se trata sión de Ellie, tal y como analizaremos más tarde, es el
de una genteel comedy. Bowman (1992) no ve una fron- momento en el que ellos parecen estar más alejados el 1 Cito a Stanley Cavell en
tera clara entre las llamadas screwball comedies de uno del otro. ¿Por qué no los volvemos a ver juntos?, Pursuits of Happiness,
Capra y la tetralogía de Stanwyck. Aunque la película ¿qué es lo que vemos en su lugar? y ¿por qué?. Éstas Harvard UP, Cambridge,
1981, p. 80.
puede ser situada en el seno de diferentes categorías son las cuestiones que nos vamos a plantear, con la pre- 2 ANDREWS BERGMAN, We’re
genéricas, sin duda, la esencia del relato es la búsque- tensión de esclarecer qué es lo que se esconde tras la in the money: Depression,
da de la unión de lo que ha sido fracturado o separado. decisión de Capra de mostrar sólo la caída de una America and It’s Films, New
York UP, New York, 1971,
Bergman,2 por su parte, describe precisamente la manta como clausura del relato. p. 82.
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[ 22 A rope and a blanket on a night like this

EL CONFLICTO ENTRE LA LEY Y EL DESEO. La comedia es Legión de Decencia, instituciones ambas que estaban
un juego entre la ley y el deseo que se encarna de en el cenit de su poder a principios de los treinta.
forma precisa en las murallas de Jericó y es precisa-
mente esto lo que se nos invita a ver: la representación EL TEATRO DENTRO DEL TEATRO. Una de las caracterís-
de este conflicto y la caída de las murallas. ticas que define el estilo fílmico de Capra es la utiliza-
La ley está representada por las figuras paternas en ción del llamado teatro dentro del teatro. Los persona-
una suerte de estructura edípica. El relato se compone jes están con frecuencia representando sus papeles
de dos subrelatos que funcionan a modo de espejo. delante de un público, físicamente presente o no en la
Tanto Peter como Ellie mantienen una estrecha rela- pantalla, mientras al tiempo nosotros como espectado-
ción con sendas figuras paternas. Ambos, en última res asistimos a esta representación. Este mecanismo
instancia, escapan de su autoridad para posteriormen- permite a Capra jugar con los actores haciéndoles
te regresar a su seno, hasta llegar a la autoaceptada representar un papel dentro de un papel, con lo cual se
exclusión final del mundo que encarna el señor garantiza la posibilidad de trabajar a tres niveles distin-
Andrews, exclusión que, a la postre, él mismo se tos de conocimiento: el de los personajes, el del públi-
esfuerza en propiciar. co que asiste a la representación y el del espectador.
La ley del Padre, desafiada desde el mismo arranque Este entramado de información y ausencia de informa-
del relato, se presenta de forma paralela en dos secuen- ción, que es en realidad la urdimbre de cierto tipo de
cias que introducen a los protagonistas masculino y comedias cinematográficas, también permite a los per-
femenino. Desde ese instante, el poder de su influencia sonajes remedar sus sentimientos: en cierto sentido,
puede ser rastreado en la conducta de ambos persona- desnudarse frente al público mostrando lo que de otro
jes. Incluso en el momento de clausura del relato, cuan- modo quedaría tras el telón que separa a ambos.
do esta escapada del control de la autoridad de la ley En realidad, toda la estructura de la película, tal y
del Padre se hace finalmente realidad, la autorización como la describe Maland,5 es bastante teatral, el entra-
paterna debe ser obtenida. Al mismo tiempo, es el mado del relato aparece construido como si se tratara
padre quien, literalmente, arroja a su hija y heredera de una comedia en tres actos. Esta idea también estaba
en los brazos de un periodista más bien andrajoso, presente en la mente de Riskin cuando escribió la obra
satisfaciendo de este modo las expectativas de un en la que se basa la película. La primera noche, segui-
público que en esos momentos atravesaba por la terri- da de la representación teatral, sería el final del primer
ble experiencia de la Gran Depresión.3 acto. La segunda, de nuevo terminaría en el camping,
Sin embargo, este personaje recién llegado que justo en el momento en el que el telón es bajado por
asciende en la escala social no sólo ha sido designado primera vez después de la huida de Peter, que es erró-
por el padre como su sustituto; también, tal y como neamente interpretada por Ellie como un deseo de
hemos apuntado, deberá dirigirse al padre para solici- escapar de cualquier compromiso hacia ella. La terce-
tar su permiso antes de permitir la caída de las mura- ra, por supuesto, nos llevaría de regreso a la cabaña,
llas de Jericó. La presencia del señor Andrews en la para tan sólo ver el telón caer.
escena previa a la caída de las murallas, frente a la Sin duda, el ejemplo más significativo del teatro den-
ausencia de la pareja en la escena final, funciona como tro del teatro se encuentra en la escena que tiene lugar
un mecanismo de afianzamiento de la autoridad pater- después de la primera noche juntos en el camping, en
na. El público tiene que representar en su mente algo la que la manta es una relevante presencia, al tiempo
que visualmente es sugerido, pero no mostrado. física y simbólica, que divide la pantalla. Nosotros,
Detrás de todo este entramado visual y narrativo se como espectadores, estamos asistiendo al desarrollo
esconde una concepción inmovilista y tradicional del de una representación teatral, así como a la reacción
orden social, reforzada por la ausencia de la pareja y del público ante el cual tiene lugar. La escenificación de
que, en consecuencia, puede ser subrayada como una una disputa marital, cuya falsedad desde nuestra privi-
de sus motivaciones. legiada posición espectatorial conocemos, pero que
Frente a la reiterada presencia de estas figuras pater- llega a ser tomada como verdadera por los represen-
nas que representan la ley y el principio de autoridad, tantes del padre delante de los cuales se ejecuta.
3 El relato puede ser leído contra los que chocarán los sueños de libertad y auto- En un plano de situación, vemos a Ellie sentada en el
en términos de un fallido
intento de resolver el com-
cracia, existe una reseñable ausencia de la figura lado izquierdo de la habitación gritando y llorando.
plejo de Edipo; el padre es materna. Esta ausencia ha sido identificada como una Peter permanece de pie mirándola mientras le riñe.
meramente substituido por de las características distintivas de la screwball comedy, Los dos detectives y el propietario del camping obser-
otra figura paterna que él
mismo se ha ocupado en en la medida en que contribuye a la aserción de la auto- van la escena. En primer término, se sitúa la mesa
elegir. ridad paterna y a la legitimación de su poder.4 donde acaban de desayunar, que proporciona un senti-
4 Katheleen Rowe analiza El conflicto entre la ley y el deseo al que hemos do de domesticidad que se halla subrayado por las
de un modo esclarecedor el
significado de esta ausencia hecho referencia con anterioridad no presenta única- camas todavía sin hacer y las ropas desordenadamente
(The Unruly Woman: Gender mente una cara; también refleja una de las cuestiones esparcidas por todo el lugar. En el centro de la pantalla,
and the Genres of Laughter, más relevantes en la construcción del espectador cine- una manta colgada sobre una cuerda marca la línea
Texas UP, Austin, 1995).
5 CHARLES J. MALAND, Frank matográfico: el deseo de ver. Por supuesto, no pode- divisoria entre la pareja y el público.6 Cuando Peter
Capra, Twayne Publishers, mos evitar en este punto hacer referencia a la censura. traspasa las murallas, los tres hombres inician la salida
Boston, 1980, p. 43.
6 La manta ha sido con fre-
Una vez que las murallas de Jericó han caído, obvia- de la habitación (y del plano) cerrando la puerta tras de
cuencia leída como una pan- mente el relato ha concluido. No existe conflicto, pero sí. Mientras hacen esto, Peter les observa desde detrás
talla de cine. Cavell argu- al mismo tiempo no existe nada que nos esté permitido de los muros y lo mismo hace Ellie girando la cabeza
menta que funciona como
tal, significando que nuestra ver. De nuevo, podemos observar cómo el deseo de ver en dirección a este punto.
posición como público debe tiene que confrontarse con un principio de autoridad: el Esta es la tercera vez que la pareja finge estar casa-
ser leída en términos de la director, quien al tiempo, no sólo tiene que seguir los da. Tal y como hemos mencionado con anterioridad, el
posición del hombre y la
mujer con respecto a cada dictados del Sistema de Producción sino también de teatro dentro del teatro permite a los personajes repre-
uno de ellos. las severas indicaciones de la Oficina Hays y de la sentar sus emociones sinceramente. No por casuali-
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 23 (Negro/Process Black plancha)

Film Studies 23 ]

dad, después de la exitosa representación ellos habla- La puerta se abre y Peter sale de la habitación. En un
rán por primera vez de compartir un futuro en común, plano medio, él está aún mirando fuera de campo. Ellie
aunque curiosamente trabajando como comediantes. advierte su presencia y se vuelve hacia él, vestida con
Al mismo tiempo, asistimos a una representación del un traje de noche, sujetando un cóctel en su mano,
conflicto estructurante entre la ley y el deseo. La pare- rodeada de un grupo de hombres que le rinden pleite-
ja burla con éxito la ley paterna, en un deseo compar- sía. Peter describe la escena dirigiéndose a ella en los
tido con el público que, además, obtiene la recompen- siguientes términos: “Perfect you look natural now”.
sa de un placer adicional proporcionado por su grado Ellie camina hacia él dejando el grupo. En un plano
superior de conocimiento acerca de los verdaderos corto, los vemos juntos por última vez, mirándose fija-
sentimientos y situación de los personajes. En este mente el uno al otro. Intercambian una fría mirada
juego con los distintos niveles de información, también durante un instante. Éste es el diálogo que entrecruzan
desempeña un papel fundamental el hecho de que los mientras comparten el espacio físico de un mismo
representantes de la ley no se molesten en prestar la plano por última vez:
más mínima atención a la manta y se comporten como
si ésta en absoluto estuviera allí. Ellie: I hope you get your money.
Los planos siguientes se van a articular en relación con Peter: You bet I did.
la posición de los personajes a un lado u otro de las mura- Ellie: Congratulations.
llas de Jericó. Después de haber fingido la disputa mari- Peter: Same to you.
tal, la pareja se encuentra más cerca de lo que lo habían Ellie: Why don’t you stay and watch the fun? You’ll enjoy
it immensely.
estado nunca y esto será expresado por la transposición
Peter: I would. But I have a weak stomach.
de la barrera. Incluso en el momento en el que este sen-
tido de proximidad es acentuado tanto por un plano corto
como por la divertida risa que ambos comparten mien- Antes de centrarnos en este diálogo, veamos cómo
tras Peter arregla las ropas de Ellie, las murallas se des- termina la escena. Se nos muestra un primer plano de
vanecen durante un instante. Cuando Peter se retira y la la puerta principal tomado desde el exterior. De repen-
cámara hace lo propio, las murallas se han erigido de te, dos sirvientes abren la puerta para permitir a Peter
nuevo y con ellas también la autoridad de la ley. abandonar la estancia. A medida que él franquea el
La manta, una pieza de ropa, está determinando los umbral, nos revela a Ellie, que queda sola en mitad de
movimientos de los personajes de tal modo que antici- la entrada, mientras los sirvientes cierran la puerta. En
pa la futura unión de la pareja. De hecho, las ropas el siguiente plano, el padre de Ellie sale de su despacho
revisten una particular significación en esta película; e intenta contarle a su hija lo que nosotros como espec-
no únicamente la manta que representa las murallas de tadores ya sabemos sobre Peter, pero que ella se niega
Jericó, sino también las medias, la gabardina, la ausen- a escuchar.
cia de ropa interior, todo ello desempeña un papel cru- Antes de nada, regresemos a las palabras que Peter
cial en el desarrollo del relato7. Como vemos, existe espeta a Ellie cuando la encuentra inmersa en un
toda una retórica alrededor del proceso de vestir y des- ambiente tan glamuroso. Por un lado, su comentario
nudar el cuerpo, que tiene su culminación en el plano indica al tiempo que Ellie está ahora en su mundo real
final de la manta que se precipita hacia el suelo. y que ésta ha estado representando un papel durante
todo su accidentado trayecto en el camino de regreso al
JUNTOS POR ÚLTIMA VEZ. Ya hemos mencionado en la mundo al que verdaderamente pertenece. Obviamente,
introducción el elemento clave de la desaparición de regresamos al teatro dentro del teatro, y a la represen-
los amantes del relato, y es precisamente el significado tación de un papel dentro de otro papel, recurso al que
de dicha desaparición lo que estamos tratando de des- ya nos hemos referido anteriormente como caracterís-
entrañar. Por ello, resultará sin duda esencial centrar tico del estilo fílmico de Capra. No de forma casual, se
nuestra atención en el preciso instante en el que están erige otra barrera entre los personajes y ésta no es otra
juntos por última vez con la esperanza de que el análi- que la del estatus social. En este punto, la fantasía com-
sis de esta escena pueda servirnos para franquear el partida por el público sobre una posible escalada social
vacío generado por su ausencia en el epílogo final. se desvanece, de un modo similar a como la presencia
Vamos a analizar de forma más detallada los elemen- física de la pareja se desvanece del relato.
tos que entran en juego en la escena final, cuando Toda la escena sintetiza la diferencia social que da
vemos a Peter y a Ellie juntos por última vez. Peter sale forma a la relación de la pareja. El escenario y el modo
de la habitación donde ha mantenido una conversación en el que los personajes se mueven contribuyen a acre-
con el señor Andrews respecto a un asunto económico centar la diferencia entre los dos mundos. Se nos
relacionado con su hija. Esta escena es absolutamente muestra cómo el personaje de Ellie desciende literal-
crucial en varios aspectos: Peter puede ser ahora un mente desde su posición superior, mientras la vemos
auténtico héroe, ya que ha probado ser un hombre de bajar las escaleras llevando un traje de noche, cuya cola
principios al rechazar la recompensa y, en ultima ins- se desliza majestuosamente sobre los escalones, para
tancia, lo ha hecho, dándole una lección al magnate, ir a reunirse con Peter por última vez. 7 La influencia de las ropas
que cree en el poder sin límites del dinero. Como es Esta barrera social también se hace patente de un va más allá del espacio del
relato, la actitud de Colbert
obvio, este tipo de comportamiento altruista pulsaría modo obvio cuando Peter va a franquear la puerta prin-
a la hora de rodar ciertas
de modo inmediato la fibra sensible del espectador de cipal de la mansión, abandonando no solo la casa, sino escenas en las que la ropa
la Depresión. Sin embargo, Peter no solamente ha pro- también el relato (no se le vuelve a ver). Incluso la estaba implicada hicieron
que Capra cambiara su
bado ser un hombre honesto, sino que también ha cámara de Capra, en un salto de eje de 180º preñado de approach. Al mismo tiempo,
admitido ante el señor Andrews estar enamorado de su expresividad, realiza la toma desde el exterior de la la ausencia de ropa interior
hija. Esta información es ocultada de modo melodra- casa, reforzando en cierto modo la elección de Peter e en el vestuario de Gable se
dice que creó una moda
mático a Ellie, que se divierte suspendida en la alegría intensificando el efecto dramático de esa salida suma- después del estreno de la
reinante al otro lado de la puerta. mente teatral. película.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 24 (Negro/Process Black plancha)

[ 24 A rope and a blanket on a night like this

Tras esta salida, seguida por el frustrado Toda la escena sintetiza la diferencia social
intento del padre de Ellie de informar a su
hija de la verdadera razón que ha llevado a que da forma a la relación de la pareja.
Peter hasta allí, se nos va a mostrar una
ostentosa exhibición del lujo y la extrava- El escenario y el modo en el que
gancia del mundo al que Peter ha renun- los personajes se mueven contribuye a
ciado, incluso como espectador. Junto con
los chicos de la prensa, asistimos a la cere- acrecentar la diferencia
monia nupcial que nos devuelve a los domi-
nios del teatro dentro del teatro. Imitando entre los dos mundos
el comportamiento de Peter, Ellie no se
demorará en huir tanto de esa sociedad
como del relato. Capra incluso va un poco más lejos, cuando habla de
cómo las escenas de sexo se muestran en las películas,
UNAS POCAS PALABRAS SOBRE SEXO. Ya hemos discutido dándonos así una indicación sobre el modo en que él
previamente la utilización del mecanismo del teatro enfoca cuestiones relativas a qué mostrar, cómo mos-
dentro del teatro como una de las características dis- trarlo y desde qué punto de vista, mientras que al
tintivas de Capra como realizador cinematográfico. mismo tiempo nos lleva de regreso a los dominios del
Antes de centrarnos en los “sexual walls of Jericho”8 teatro dentro del teatro.
expondremos sus puntos de vista personales sobre
cine y especialmente sobre sexo y cómo manejar esce- That is why sex scenes are difficult to write or play. They
nas de sexo. Intentaremos clarificar por qué la pareja are better left to the audiences imagination. I usually
protagonista está ausente en las últimas escenas de la have a spectator viewing a love scene. He trigger the
película. audience laugh naturally. Or, I would break up the love
Aunque discutir cuestiones relacionadas con la auto- scenes with gags to relieve embarrassment.12
ría puede ser una elección arriesgada tras la muerte
del autor, estamos totalmente convencidos de que Como podemos observar, las palabras de Capra
puede ser rentable para nuestro análisis. En primer están en perfecta sintonía con lo que vemos y lo que
lugar, debemos clarificar que consideramos a Capra permanece alejado del alcance de la vista al final de la
como un autor en dos aspectos distintos: como un suje- película. De nuevo tenemos a una anciana pareja que
to que utiliza el discurso y los recursos discursivos va a presenciar los hechos, hay una desigual distribu-
dentro de un contexto histórico y, por otro lado, como ción de información y se nos sitúa fuera de la cabaña,
una posición de poder en continua lucha y cuya autori- alejados de la privacidad no fotografiable.
dad es desafiada por el Sistema de Producción y las dis- En un artículo publicado poco después del estreno
tintas limitaciones impuestas por la censura9. de la película (citado en McBride),13 Capra daba su
Carney10 señala la existencia de un problema en lo punto de vista sobre cómo mostrar el sexo en las pelí-
referente a la expresión sexual que se manifiesta a lo culas. El director argumentaba no estar en contra de su
largo del trabajo de Capra. En su autobiografía, mien- exposición, siempre y cuando se hiciera de forma inte-
tras discute cuáles son las características distintivas de ligente. Después de esta afirmación, Capra añadía que
los mejores directores, describe algunos de los ele- en su opinión hay más sexo en un flash de unos tobillos
mentos de la magia de Hollywood y en este proceso bonitos que en un millar de piernas desnudas. Para
señala aspectos interesantes en cuanto al funciona- ilustrar este ejemplo, el director reforzaba su argu-
miento del maquillaje como un medio para crear el mentación diciendo que hay más atracción en lo que no
efecto aurático, defendiendo que el sexo es incluso un se muestra que en lo que es crudamente expuesto en
sinónimo de esta magia. Su visión del sexo es muy inte- la pantalla hasta el punto de la náusea.
8 RAYMOND CARNEY, resante, lo describe como mental y elusivo comparán- Capra14 sostenía que filmar las escenas de amor de
American Vision: the Films dolo a una especie de química del deseo; deseo que
of Frank Capra, Harvard UP,
un modo muy directo era “criminal” para él. Ésa es la
Cambridge, 1986, p. 236. tendría que hacer frente al poder castrante de la ley. razón por la que Capra siempre intentó aproximarse a
9 La mayoría de los trabajos Más tarde, Capra analiza el tratamiento recibido por ellas de un modo oblicuo, mediante la inclusión de fac-
citados en la bibliografía
pueden reflejar cómo esta
el sexo en esta película concretamente, argumentando tores distorsionadores de la comunicación. Su idea era
lucha dio forma a la película. lo siguiente: cargar las mentes y la atmósfera de deseo ardiente
10 RAYMOND CARNEY, retardando su satisfacción tanto como fuera posible.
American Vision: the Films
It happened one night has been called a very sexy film, Capra incluso aseguraba que el hecho de acercar a dos
of Frank Capra, p. 47.
11 FRANK CAPRA, The Name but believe it or not, Gable and Colbert never even tou- personas enamoradas puede alcanzar el mismo nivel
Above the Title, The ched hands. Sex was much in their minds, it charged the
de suspense que aquel que se experimenta en una pelí-
McMillan Company, New atmosphere. That gave audiences more of a kick than if
York, 1971, p. 249. they have romped in the hay. Desire is the key not the cula de Hitchcock.15
12 FRANK CAPRA, The Name Sucedió una noche también se ha leído en términos
Above the Title, p. 249. fulfilment.11
13 JOSEPH MCBRIDE, Frank de sexual differance: la manta se ha equiparado a un
Capra: the Catastrophe of Si analizamos sus palabras, todo se fundamenta en himen real, garante de la prohibición del sexo ilícito
Success, Faber and Faber, fuera del matrimonio, preservando así la virginidad
London, 1992, p. 307. un juego con las expectativas del público basado en un
14 FRANK CAPRA, The Name conocimiento exacto de lo que éste espera que ocurra del personaje femenino. Ésa es una de las razones por
Above the Title, p. 250. a continuación. Hemos afirmado anteriormente que la las cuales en la coda final no vemos sino una caída
15 Existe también una simi-
litud en el modo en el que comedia como tal se articula en torno a la representa- metafórica.
ambos directores manejan ción del conflicto entre la ley y el deseo, y Capra pone
las escenas de amor. Ambos LA MANTA SOBRE LA CUERDA. Hemos comentado al
prefieren sugerir metafórica-
precisamente el énfasis en el deseo, pero no en su
mente más bien que mostrar satisfacción. Él está interesado en mostrar el proceso, principio la significativa circunstancia de que se no se
directamente la escena. pero no el resultado nos permite ser testigos visuales de la unión física de la
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 25 (Negro/Process Black plancha)

Film Studies 25 ]

pareja. En su lugar, vemos siete planos en los que char, y ni tan siquiera sus voces, mientras cae el telón
observamos un matrimonio mayor de propietarios de y las luces se apagan.
un camping discutiendo sobre una extraña pareja que Si volvemos a las palabras de Capra; tenemos a
tienen como inquilinos. En el primer plano, vemos al alguien observando la escena. Resulta obvio que
hombre caminando hacia su esposa mientras al fondo alguien tiene que actuar como puente entre el lugar
hay una cabaña muy similar a aquella en la que Peter y oculto y el punto de observación (atalaya). Aunque se
Ellie habían compartido anteriormente dos noches nos niega el placer de ver, se nos gratifica con el placer
protegidos al amparo de las murallas de Jericó. La de saber. Nosotros no vemos a Peter y Ellie felizmente
cámara se aproxima al matrimonio mayor mientras dis- juntos, pero al menos hemos compartido con ellos su
cuten acerca de si la pareja está o no casada. A conti- huida y así somos competentes para releer la caída de
nuación vemos un plano de situación de la cabaña, la manta como la consumación final de su matrimonio.
mientras oímos una voz en off que dice: “Una cuerda y Al no presenciar de forma directa la escena, nos
una manta en una noche como ésta”, volviendo al vemos obligados a realizar un doble proceso: tenemos
matrimonio mayor, que intenta averiguar para qué que recordar las otras noches que la pareja pasó en
quieren aquellas cosas extrañas. Mientras, en el exte- común, a la vez, tenemos que representar mentalmen-
rior de la cabaña oímos el sonido de una trompeta y te el momento climático y de este modo librar al direc-
después vemos el interior de la cabaña, donde cae la tor de la complicada elección acerca de cómo hacerlo.
manta al tiempo que el último plano empieza a fundir. En relación con este punto, otro factor importante que
Comenzaremos por centrarnos en el diálogo que debe ser tomado en cuenta es el papel desempeñado
intercambian los espectadores en la pantalla: por la censura, que indicaba lo que podía o lo que no
podía ser mostrado. Pero no sólo la censura externa ha
Wife: Funny couple ain’t they. de ser tomada en consideración, sino también aquella
Man: Yeah. otra creada por la necesidad de plausibilidad y verosi-
Wife: If you ask me, I don’t believe they married
militud dentro del marco del relato. De este modo,
Man: Yeah They’re married all right. I’ve just seen the
licence. atendiendo a esta última, probablemente podemos asu-
Wife: They made me get’em a rope and a blanket on a mir más fácilmente la realidad que se nos induce y, por
night like this. What do you reckon that’s for? consiguiente, creamos en nuestra imaginación frente a
Man: If I knew. I just bring them a trumpet. la que simplemente se presenta ante nosotros.
Woman: A trumpet? Bowman16 atribuye directamente el éxito de come-
Man: Yeah you know one of that toy thing they sell in the dias como Sucedió una noche a su vivacidad sexual y su
store. explotación de la differance sexual. Defiende que la
Wife: What do they want a trumpet for? necesidad de un sexo por el otro, “the joking of one sex
Man: I dunno.
against the other”, es un elemento esencial en la come-
dia cinematográfica. Ya nos hemos referido con ante-
Con sus palabras de nuevo se hace énfasis en el rioridad al sexo y al conflicto que emana de él y de su
hecho de que son una pareja de recién casados, mien- representación. Por último, vamos a centrarnos en la
tras se prepara la emergencia del sonido y se juega con sugestiva forma en la que funciona el relato para hacer-
las expectativas del público. Cuando ellos miran fuera nos representar aquello que nos priva de ver.
de campo, después de haber probado legalmente en un En esta auto-representación que como público reali-
primer plano que están realmente casados, nosotros zamos, el espacio desempeña un papel esencial. En
vemos el exterior de la cabaña; posteriormente, en off realidad, cuando se nos lleva de regreso a la cabaña del
escuchamos “a rope and a blanket”. Evidentemente camping, no se nos va a permitir un acercamiento más
este comentario funciona como una indicación de lec- que al exterior de los muros. Cuando finalmente alcan-
tura para la imagen de la cabaña: nosotros no vemos, zamos el interior, de nuevo nada, sino la caída de un
pero se nos insta a recordar. La pareja, a diferencia de muro. Bowman17 describe “the process of familiarisa-
nosotros, no tiene ni la menor idea de qué está suce- tion of the spaces”; de este modo somos capaces de
diendo; se produce una nueva aparición de un sonido, releer los planos finales de la película.
que, como el mencionado anteriormente, dará forma a Bowman, de forma acertada, interpreta la ruptura
nuestra lectura de los siguientes planos. Mientras ellos del espacio mediante la manta y su unión al final como
hacen referencia a la trompeta y miran fuera de campo, una descripción del progreso de la relación entre Peter
por corte pasamos al exterior de la cabaña y escucha- y Ellie. El modo en que este proceso es llevado a cabo
mos el sonido de una trompeta. puede ser útil para nuestro análisis. El proceso de fami-
El plano siguiente mostrará las murallas cayendo liarización tiene lugar mediante la repetición, que es
finalmente y de nuevo, en el último plano de la pelícu- una de las esencias de la comedia cinematográfica. 16 BARBARA BOWMAN,
la, vamos a estar situados fuera de la cabaña. El sonido Master space: film images of
Esta repetición se produce mediante el retorno al Capra, Lubitsch, Sternberg
de la trompeta se va a ver acompañado por una música mismo espacio en momentos diferentes y de este and Wyler, Greenwood
extra-diegética que acentuará la teatralidad del mo- modo el espacio se hace habitable al tiempo que se Press, London, 1992, p. 18.
mento: la manta es en sí misma un telón que cae. Al 17 BARBARA BOWMAN,
humaniza. Como consecuencia, el espacio se relaciona Master space: film images of
mismo tiempo, el hecho de que se nos sitúe de nuevo fácilmente con la psicología de los personajes. Capra, Lubitsch, Sternberg
en el exterior de la cabaña resulta crucial, enfatiza la Es importante tener en cuenta que mientras todo lo and Wyler, p. 33.
18 Esto también puede ser
remarcable oposición entre lo interior y lo exterior; un que vemos es un espacio vacío, es un espacio que nos entendido como una varian-
gran vacío que es franqueado por la banda sonora pero resulta familiar. Entre los mecanismos utilizados en el te de lo que Bowman descri-
nunca por la imagen. proceso de hacer este espacio familiar está el de la be como “acute space
moments” que, supuesta-
Un contraste claro ha sido establecido entre la esfe- ritualización, entendida como la representación de un mente, son compartidos por
ra de lo privado, lo que no puede ser filmado, y la esfe- proceso en el mismo escenario.18 el protagonista y el especta-
dor, pero de modo simultá-
ra de lo público. En modo alguno tenemos acceso Esto resulta esencial ya que el vacío en el espacio neo invisible para otros
visual a la privacidad de la pareja, sólo podemos escu- que encontramos en los planos finales es tan agudo personajes.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 26 (Negro/Process Black plancha)

[ 26 A rope and a blanket on a night like this

que no sólo se nos priva de ver la acción, sino también KATHELEEN ROWE, The Unruly Woman: Gender and
de escucharla: así pues, la acción no es ni representada the Genres of Laughter, Texas University Press, Austin,
ni verbalizada. 1995
La manta ha sido el elemento que ha definido y dado RICHARD SCHICKEL, The men who made the movies:
forma a la relación de los personajes a lo largo del rela- interviews with Frank Capra, George Cukor, Hamish
to. Lo que la manta representa puede ser rastreado Hamilton, London, 1977.
fácilmente de regreso a las escenas en las que ha ido ROBERT SKLAR, Movie Made America, Random House
surgiendo y en el modo en que es presentado y utiliza- Inc., New York, 1975.
do en el interior del encuadre. Obviamente, representa DONALD WILLIS, The films of Frank Capra, Scarecrow
la barrera social que separa a ambos personajes. Sin Press, 1974
embargo, al mismo tiempo, también encarna la falta de ELIZABETH KENDAL, The runaway bride, Alfred A.
comunicación y los malentendidos que generan el con- Knopf, New York, 1990.
flicto. Por supuesto, la manta tiene relación con la
representación teatral y así mismo desempeña el papel
del telón que cae señalando el final de la obra. Una vez
la obra ha concluido, no se nos permite ver nada salvo
el escenario vacío.
La manta también representa uno de los temas recu-
rrentes del relato; a saber, el proceso de revelación que
tiene lugar en la intimidad del instante del desnuda-
miento. En cierto sentido, la manta que cae es como las
ropas que se retiran, y una vez que se han quitado las
ropas no se nos permite ver nada excepto los títulos de
crédito que empiezan a rodar.

BIBLIOGRAFÍA
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Pavillion, London, 1987.
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America and It’s Films, New York University Press,
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New York, 1980
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 27 (Negro/Process Black plancha)

Nuevos terrores:
David P. Montesinos es doctor en
Filosofía y profesor de Filosofía
en la Enseñanza Secundaria.
Su tesis doctoral se titula

la sociedad confinada
El poder y los signos.
Baudrillard y la incertidumbre
de la crítica. Prepara la
publicación de un ensayo sobre
DAVID P. MONTESINOS el estado actual del diálogo entre
generaciones.

Un acontecimiento de la agenda cultural, el film de Steven Spielberg Munich, quizá la obra más
ambigua, oscura y polémica del director norteamericano, permite plantear algunos de los peligros
que, de manera a veces insospechada, se van filtrando en el tráfago cotidiano de nuestras ciudades.
El Nuevo Orden Mundial no puede ya ser interpretado como el del triunfo de la democracia y el
mercado libre, victorioso ante la caída del Muro y el envejecimiento de los dictadores. Estamos más
bien en el Orden de la Gran Disuasión. Su lógica ya no es la de la Guerra Fría y los misiles nucle-
ares, sino la de las palabras autocensuradas por la corrección política y el miedo a los extraños y a
los fanáticos.

An event in the cultural agenda, the Steven Spielberg’s film Munich, perhaps the more ambiguous, dark
and polemical film of the american author, invites to expound some dangers that, sometimes unexpectedly,
are filtering in the daily haulage of our cities. The New World Order already cannot be interpreted as the Palabras clave:
victory of the democracy and free market in front of the Berlin Wall’s fall and the getting old of the - Nuevo Orden
Dictators. We are in the Dissuasion Great Order. Its logic is not the Cold War and the nuclear misils Mundial
logic, but the logic of de autocensured words by the political correction and the fear to the stranges and the - disuasión
fanatics. - miedo

o han terminado de deslizar- más cerrado sobre sí mismo, que la Doctrina Rumsfeld.

N
se, bajo el fragor de la polé- No se trata, pese a todo, del ideario de un zote de la
mica sobre la posición de política. Ya en 1651 planteó Hobbes la legitimidad del
Steven Spielberg ante el ataque preventivo, dentro de un Estado Natural cuya
conflicto árabe-israelí, las lógica no difiere en exceso de la que quiere ver el
sugerencias más inquietan- gobierno de George W. Bush:
tes que Munich plantea.
Genial, como siempre, en la configuración de esceno- Dada esta situación de desconfianza mutua, ningún pro-
grafías creíbles, Spielberg localiza ese momento cru- cedimiento tan razonable existe para que un hombre se
cial —y acaso inadvertido para los historiadores— en proteja a sí mismo, como la anticipación, es decir, el
que las grandes ciudades de Occidente dejan de ser la dominar por medio de la fuerza o por la astucia a todos
pasarela por la que desfilan la protesta y la esperanza los hombres que pueda, durante el tiempo preciso, hasta
que ningún otro poder sea capaz de amenazarle. Esto no
para convertirse en envoltorios de la incertidumbre y
es otra cosa sino lo que requiere su propia conservación
el miedo. El absurdo de los jóvenes grupos terroristas y es generalmente permitido. Como algunos se compla-
que se encuentran en un piso franco de Atenas y, pis- cen en contemplar su propio poder en los actos de con-
tola en mano, se preguntan a gritos: “¿Quiénes sois quista, prosiguiéndolos más allá de lo que su seguridad
vosotros?, ¿quiénes sois?”, o el de la serie de asesinatos requiere, otros, que en diferentes circunstancias serían
presuntamente bien tramados por el Mossad, que ter- felices manteniéndose dentro de límites modestos, si no
minan convirtiéndose en una chapuza sin sentido, deja aumentan su fuerza por medio de la invasión, no podrán
entrever la torpeza de los momentos aún tempranos de subsistir, durante mucho tiempo, si se sitúan solamente
un modelo de lucha que irá racionalizándose en las en plan defensivo.1
décadas siguientes.
Desde entonces el terrorismo se amoldará a los No es difícil rastrear en esta cultura del peligro la
poderes que dice querer destruir, reproduciendo el caricatura del hegelianismo que efectuó Fukuyama o el
lenguaje irrespirable de la mundialización del poder fantasma amenazante de los No-Occidentales de los
económico y mediático. Será también cuando, como un que habla Huntington. Para el autor de El fin de la his-
virus, penetre con insospechada eficacia dentro de un toria,2 el triunfo de la civilización se vislumbra en la
organismo que se revela como sorprendentemente irremediable evidencia de que los sistemas demolibe-
inmunodeficiente. Descubrimos entonces que el terri- rales van abriéndose paso en el mundo, arrinconando
torio ya había empezado a hacerse propicio para que el tanto a los viejos regímenes autoritarios de derechas
terrorista lo colonizara. Nuevos confinamientos inte- como a los totalitarismos de izquierda. El desmorona-
riores habían empezado a apoderarse de los ciudada- miento del imperio soviético y la eficacia que podía atri-
nos, paralizando su obligación de pensar, deliberar y buirse a finales de los ochenta a las nuevas economías
decidir. Nuevas relaciones de poder hacían mutar a las capitalistas del sudeste asiático constituían, en el céle- 1 THOMAS HOBBES, Leviatán,
instituciones, volviéndolas misteriosamente vulnera- bre ensayo de Fukuyama, el hilo conductor para dedu- trad. de M. Sánchez Sarto,
Sarpe, Madrid, 1983, pp.
bles a los nuevos destructores. cir que el esquema hegeliano del final de la historia 134-135.
podía ser confortablemente trasladado a la coyuntura 2 FRANCIS FUKUYAMA, El fin
1. Nada es más indefendible, y sin embargo, no hay de la historia y el último
mundial de finales del siglo XX. Lo dudoso de que el hombre, trad. de P. Elías,
discurso más acabado, más inmediatamente operativo, desistimiento del rival comunista sea un signo sólo de Planeta, Barcelona, 1992.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 28 (Negro/Process Black plancha)

[ 28 Nuevos terrores: la sociedad confinada

buenos presagios es algo que a Si el propósito de un ataque de Al Qaeda


Fukuyama parecía importarle tan poco
como demostrar que la Pax americana es era hacer que Occidente viviera atemorizado
la síntesis final que recoge en forma de
autoconciencia la riqueza de todo el pro- y que perdiera su capacidad de mantener
ceso conflictivo llamado historia. El opor- sus niveles de libertad, justicia,
tunismo de la operación se revela aún
más cuando observamos la deriva sufri- democracia y dignidad humana,
da por las naciones eslavas después de la
descongelación de sus libertades o el parece haberse acercado más a su objetivo
colapso financiero de los tigres asiáticos. de lo que sus propias fuerzas
Tampoco es difícil desconfiar cuando ya
en aquel texto de 1989 advierte de la con- pudieran haber soñado
veniencia de los Estados Unidos de
defender sus intereses comerciales en
tierra extraña por la vía de la fuerza, a la
espera de que las naciones que todavía den su obligatoriedad las viejas diferenciaciones entre
no han superado el “lenguaje del poder” consigan dentro y fuera, nacional e internacional, nosotros y los
impregnarse del de la libertad. otros, siendo necesario un nuevo realismo, de carácter
El planteamiento más reciente de Huntington en El cosmopolita, para poder sobrevivir.5
choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden No es gratuito hablar de supervivencia porque es la
mundial3 es, en clave algo más pesimista, una conse- vida misma, o la seguridad, lo que aquí está en juego, en
cuencia del anterior adaptado a un contexto en el que, un sentido que ha mutado respecto a lo que en otros
apenas una década después, el fenómeno de la globali- tiempos denominábamos de esa manera. En la sociedad
zación ha dejado de ser una tendencia emergente para del riesgo,6 fórmula del propio Beck que ha hecho for-
convertirse en el maelström al que termina abocando tuna, sólo un perverso simulacro permite a los estados
cualquier enfoque. Partiendo siempre del carácter seguir legitimándose como garantes y especialistas de
amenazante que asoma en la configuración multicultu- la seguridad. Desterritorializados los riesgos —y no
ral de las sociedades globalizadas, Huntington declara sólo en relación al terrorismo, sino también a las epi-
la cultura, es decir, esa densísima telaraña de costum- demias, los fanatismos religiosos, los virus de los sis-
bres, fidelidades, mitos y creencias que constituyen las temas de comunicación, los desarreglos demográficos
comunidades, como el factor que hoy vuelve viscoso el o la ecología—, la expectativa de que sean los estados
discurrir de lo político. La forma de grumo que en el como tales los que descubran y administren los antído-
interior de los estados van tomando las particularida- tos se revela puramente ilusoria.
des culturales se revela como conflicto de civilizacio- No podemos eludir por más tiempo tales evidencias,
nes a nivel internacional, lo que aconseja la actitud pre- porque mientras los Estados Unidos —en tanto que
servativa de Occidente en su relación con los alterii. nación hegemónica del mundo global— toman la ini-
ciativa en las guerras preventivas, los demás padece-
2. La alternativa a la Pax americana y, por tanto, al mos sus consecuencias, las cuales también se cosmo-
entramado intelectual que da lugar a la Doctrina politizan. Así, es posible que los españoles se sientan
Rumsfeld, podría encontrar viejas y sólidas raíces en el no responsables de la Guerra de Iraq cuando un nuevo
proyecto kantiano de una historia universal en sentido gobernante saca del Golfo a sus tropas, pero no por
cosmopolita.4 Compartiendo los oponentes el principio ello las implicaciones de la guerra dejan de afectarle. Y
de la necesidad irremediable de la intervención o inje- eso vale para el terrorismo, para el Protocolo de Kyoto,
rencia, así como el de la actual incapacidad de los esta- para la inmigración o para la estabilidad financiera.
dos-nación para garantizar la seguridad en el planeta Estamos viviendo unos momentos decisivos, en los
globalizado, la batalla ideológica se dilucida entre quie- que las naciones pueden decantarse por un régimen
nes defienden el modelo de la cooperación transnacio- cosmopolita, que resalta los valores de la modernidad
nal y quienes otorgan a los Estados Unidos la respon- de tal manera que se pueda hacer frente eficazmente a
3 SAMUEL HUNTINGTON, El
sabilidad de ejercer hegemónicamente la guerra al las nuevas amenazas, o por la vuelta a una lucha hobes-
choque de civilizaciones y la terrorismo siana de todos contra todos, en la que violencia militar
reconfiguración del orden Ulrich Beck llama cosmópolis al escenario mundial sustituiría al derecho global.7 Cabe el chiste fácil según
mundial. Paidós, Barcelona,
1977. por el que el nuevo orden globalizado nos da la oportu- el cual los yanquis son de Marte y los europeos de
4 ‘Idea de una historia uni- nidad de apostar. Al contrario que hace dos siglos, cuan- Venus, una vez nos hacemos cargo de que el plantea-
versal en sentido cosmopoli- do había que ser un visionario y un idealista para pro- miento de origen kantiano es, si se explica convenien-
ta’, en IMMANUEL KANT,
Filosofía de la historia, poner un modelo racional de paz entre naciones, ahora temente el término, europeísta, frente al hobbesianis-
[Link] E. Ímaz, Fondo de es la realidad misma la que se ha adecuado a ese mode- mo de la Doctrina Rumsfeld. Así, contra una concepción
Cultura Económica, México
D. F., 1985, pp 39-66.
lo, lo cual nos permite ser “realistas cosmopolitas”. Para del mundo como gran amenaza, donde el Otro no es
5 ULRICH BECK, La mirada bien o para mal, tan cosmopolitas son la lista de restau- más que un enemigo o un aliado —o lo que es lo
cosmopolita o la guerra es la rantes de mi ciudad, los equipos de fútbol, los vecinos mismo, un candidato a ser exterminado o explotado—
paz, trad. de B. Moreno
Carrillo, Paidós, Barcelona,
de mi bloque de viviendas, los alumnos de los institutos y no cabe otra solución defensiva que la agresión per-
2005, p. 25. o las familias que están formando mis mejores amigos, manente, se erguiría otra inspirada en la cooperación y
6 ULRICH BECK, La sociedad como lo es el terrorismo y lo debe ser la política —y la el imperio de la ley. Para Zygmunt Bauman, que reivin-
del riesgo: hacia una nueva
modernidad, Paidós, filosofía— que le haga frente. Es nuestra experiencia dica Europa como la civilización sin identidad, es decir,
Barcelona, 1998. cotidiana misma la que se ha vuelto cosmopolita. La tramada históricamente desde el autocuestionamiento
7 ULRICH BECK, La mirada mirada cosmopolita quiere decir: en un mundo de crisis inagotable, la alternativa cosmopolita sólo es posible
cosmopolita o la guerra es la
paz, p. 173. globales y de peligros derivados de la civilización, pier- desde Europa, o, si se quiere, desde allá donde se
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 29 (Negro/Process Black plancha)

Análisis del discurso 29 ]

asuma la mirada europea como una aventura de refle- tiempo en el que el capital se desterritorializa y las tra-
xión y descubrimiento sin fin, como un eterno diálogo bas locales que condicionaban su fluir se convierten en
tal y como la tradición del viejo continente nos ha ense- antiguallas casi tan obsoletas como los viejos peajes de
ñado desde Sócrates, los escoláticos o Descartes hasta las puertas de entrada a las murallas de las ciudades
Kant, Nietzsche o Adorno. medievales.
Lo que a continuación procede es preguntarnos con Este proceso no es privativo del viejo continente. En
Bauman si están las nuevas políticas europeas a la altu- los Estados Unidos, el New Deal de Roosevelt fue la
ra de su historia. El europeo fue por definición el aven- reacción contra el riesgo de una economía incontrola-
turero y el navegante, ese jesuita enloquecido que se da, destinada a caminar como un tren de alta velocidad
exponía al martirio por evangelizar a los hijos de Dios hacia la catástrofe, tras experiencias tan desgraciadas
en los confines del mundo, el marino ansioso de oro y como la del Crack del 29 y la consiguiente Depresión.10
dispuesto a arrostrar toda clase de peligros por enri- El miedo que durante décadas fue capaz de conjurar
quecerse, o el científico que exploraba las tierras más ese modelo de Estado garante salta hoy en pedazos,
inhóspitas para mayor gloria de algún monarca. Acaso cuando cada vez es más evidente la deriva paranoica de
estas imágenes tengan mucho de novelescas, pero la ciudadanía norteamericana.11 Bin Laden y sus bom-
cualquiera de ellas se ajusta más a la tradición del viejo bas sucias no son sino la cristalización del sentimiento
continente que la que ahora propugna convertir sus de inseguridad personal y el miedo a la violación de las
naciones en territorios vallados, gigantescas trincheras propiedades por toda suerte de alterii. Si el Welfare
dominadas por una gestión centrípeta y paranoica. Y State podía proteger al ciudadano americano contra el
eso sí es completamente nuevo. paro, la enfermedad o la incertidumbre, ahora el
En este contexto, no es sorprendente que Estado debe buscar otros ámbitos desde los que legiti-
Guantánamo pueda convertirse en signo de los nuevos marse. Según Bauman, las coincidencias históricas
tiempos. Si a la sombra del espectro comunista crecie- entre la emergencia del terror que vislumbra Munich
ron imposturas como el macartismo,8 ahora el chanta- de Spielberg y los nuevos ciclos económicos remiten al
je terrorista amenaza con volver naturales las opera- crack de los años setenta, década en la que se cierra el
ciones legales de restricción de las libertades cívicas tiempo de la “alegre despreocupación”:
que tanto han costado conseguir. Y ahí entran desde la
patada en la puerta, la vigilancia anticonstitucional o el En ese momento, la cuestión de la inseguridad se pre-
encausamiento sin garantías hasta la violación secreta sentó por sorpresa en la conciencia pública, y sin perder
del espacio aéreo para llevar sospechosos a los paraí- tiempo se situó en el centro del debate. Justo entonces
sos de la tortura sin trabas. comenzaba la desregularización del movimiento global
8 Es inevitable referirse a la
Si el propósito de un ataque de Al Qaeda era hacer del capital y del mercado laboral.12 película que ha dirigido
que Occidente viviera atemorizado y que perdiera su George Clooney, Good Night
and Good Luck, donde se
capacidad de mantener sus niveles de libertad, justicia, En la extinción del modelo del Estado Social, en hace absolutamente eviden-
democracia y dignidad humana (esos valores de cuya tanto que corolario de los valores de la modernidad, y te la necesidad de hacer
en su sustitución por los valores neocons de la eficacia frente a los grandes poderes
pretendida destrucción se ha acusado repetida y fácticos —vencer al miedo—
correctamente a los líderes de Al Qaeda y a sus segui- productiva y comercial y el recorte de gastos, los viejos para impedir convertir un
dores), parece haberse acercado más a su objetivo de estados-nación encuentran todo un desafío a su super- país proclive a creer en fan-
vivencia. Se trata de una crisis de legitimación, en el tasmas en una sociedad ate-
lo que sus propias fuerzas pudieran haber soñado.9 rrorizada. La democracia,
¿Está en crisis el imperio de la ley en Occidente? Lo sentido habermasiano13 de la palabra, a la cual respon- lejos del puro statu quo, se
está, pero no se trata de una simple reacción más o derán eligiendo la nueva gran narrativa del momento: convierte entonces en una
épica aventura para hom-
menos comprensible ante la demoledora estrategia la seguridad. La vulnerabilidad y la incertidumbre bres excepcionales.
terrorista de “atacar y huir” que, tras el 11-S, con las humanas son la base de todo el poder político.14 9 ZYGMUNT BAUMAN,
duras secuelas de Madrid y Londres, ha obligado a Siguiendo este razonamiento, debemos suponer que Europa, una aventura inaca-
bada, trad. de L. Alvárez-
modificar las políticas de la seguridad. En realidad, no cualquier poder político ha convertido el arma del Mayo, Losada, Madrid,
estamos ante lo que podríamos denominar un aconte- miedo, y, por consiguiente, la de presentarse como el 2006, p. 181.
único protector posible contra tales peligros, en clave 10 No es gratuito asimilar
cimiento fundante: el orden de la inseguridad proviene aquel miedo al viejo
de un proceso de implosión de valores que empieza de su supervivencia y expansión. Ahora bien, resulta monstruo cinematográfico
mucho antes del atentado del World Trade Center. característica de la actualidad la sensación de incerti- de King Kong, que caminaba
como un cíclope destructor
Como sabemos, el llamado Estado Social emerge en dumbre, de que a la vuelta de la esquina un desconoci- por las calles de Nueva
Occidente cuando entran en crisis los imperios neoco- do espera la ocasión para hacer pedazos un sistema York.
loniales. Si en el siglo XIX, como a lo largo de la época que parece más fuerte y más exhaustivo que nunca, 11 Éste no es sólo un pro-
blema de Bush y su gobier-
de los descubrimientos, Europa se desembarazaba de pero que, paradójicamente, es también más vulnerable no. La paranoia como forma
sus excedentes demográficos enviando a las nuevas de lo que nunca ha sido. de vida aparece inteligente-
Claro que no nos hemos convertido en demandantes mente reproducida en filmes
posesiones sectores de población potencialmente con- recientes como Bowling for
flictivos, tras la Segunda Guerra Mundial ya dejó de ser de seguridad al Estado sólo por temor a los terroristas. Columbine de Michael
posible exportar las propias contradicciones y hubo Vemos disolverse día tras día las viejas redes comunita- Moore o Tierra de abundan-
cia de Wim Wenders.
que diseñar un sistema para el reciclaje interno de los rias, cada vez es más seguro que la inseguridad se 12 ZYGMUNT BAUMAN,
sobrantes. Cuando hace tres décadas empieza a entrar extiende por todas las formas de empleo, legiones de Europa, una aventura inaca-
en bancarrota ese sistema, lo que se advierte es la inca- recién llegados dispuestos a marcharse de inmediato o bada, p. 164.
13 Al margen de las obras
pacidad de los estados-nación para corregir localmente a quedarse para siempre —¿quién sabe?— caen sobre magnas de Habermas, es
problemas que surgen de la globalidad. El proceso se nuestras ciudades como una amenaza de promiscuidad recomendable al respecto
ha invertido y las viejas soluciones ya no son operati- etnocultural que amenaza con infectarnos, nuestra salud sus Problemas de legitima-
ción en el capitalismo tardío,
vas. La supervivencia del Estado Social, que algunos parece un frágil esquife en un océano de peligros... El trad. de B. Moreno, Cátedra,
ingenuamente continúan considerando dependientes problema es que ya intuimos que el desasosiego que nos Madrid, 1999.
14 JÜRGEN HABERMAS,
de ciertos gobiernos no neoliberales —“mirad a los inunda difícilmente va a encontrar consuelo en unas ins- Problemas de legitimación en
países escandinavos”—, se ha vuelto imposible en un tituciones incapaces de sostener su red protectora fren- el capitalismo tardío, p. 29.
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[ 30 Nuevos terrores: la sociedad confinada

te a los abusos de la precarización, la desregularización movimientos, una lógica de ninguna forma reductible
15 Ver el imprescindible y o la evasión fiscal de las grandes corporaciones. al estado-nación. Desterritorializados los factores del
conmovedor MICHEL
FOUCAULT, Vigilar y castigar,
Una vez se ha roto el viejo aserto weberiano de que miedo, éste puede acelerar su presencia en todo el
trad. de A. Garzón, Siglo el Estado se definía por ejercer el monopolio de la vio- mundo, porque no le hace falta estar allá donde se es
XXI, Madrid, 1994. lencia, dado que la seguridad se privatiza y es algo que inmunodeficiente al miedo para poder sembrarlo.
16 Sobre el valor de la eco-
nomía sumergida —y muy
se tiene que pagar quien puede hacerlo, su último Mientras tanto, Bush hace el ridículo intentando ubicar
especialmente de las redes reducto —al menos el último que le hace sentir que su a los artífices del mal en Guantánamo, del cual ya sos-
de inmigración ilegal— den- musculatura como defensor de los ciudadanos todavía pechábamos que era un laboratorio de implosión de los
tro de los Estados Unidos,
véase ERIC SCHLOSSER, es fuerte— es el de la guerra al terrorismo. De nuevo sistemas de libertades que han hecho grande a
Porno, marihuana y espaldas “vigilar y castigar”,15 sí, pero ahora más que nunca a los Occidente en la historia.
mojadas: la economía sumer- extranjeros, sobre todo a los que vienen del sur, a los
gida en Estados Unidos (trad.
Y no hay duda de que se trata en cualquier caso de
de B. Moreno, Debate, solicitantes de asilo, a todos los que, misteriosamente, corrientes refractarias hacia los valores de la moder-
Barcelona, 2004), donde se son aceptados con los brazos abiertos por un sistema nidad, en las cuales influye el famoso corte en la evo-
investiga exhaustivamente la que necesita su docilidad y su adaptación a la economía
existencia por doquier de lución del mundo musulmán, históricamente incapaz
enormes redes de actividad informal y subterránea, pero que se mueven casi siem- de aunar sus mejores corrientes en una verdadera
económica incontrolada que pre dentro de la ecuación inmigración-delincuencia- Ilustración. Sin embargo, se habla de fundamentalis-
sólo al precio de una imper-
donable ingenuidad se pue-
inseguridad que devuelve al Estado la condición de mo en tanto que emergen fuerzas con poder civiliza-
den considerar efectos cola- gendarme que necesitaba para re-legitimarse.16 torio que parecían del pasado, pero que son rabiosa-
terales y no causas directas
del ciclópeo potencial econó- mente actuales. No veríamos cómo aumentan su
mico norteamericano. El
3. El miedo ha mutado. Antes hemos citado a Weber. implantación las comunidades religiosas en los
riesgo de empobrecimiento No sólo es la inoperancia del Estado como protector lo barrios pobres del mundo árabe si sus jóvenes no se
del mundo de la vida desde que ha puesto en entredicho su definición como mono-
la ultrarracionalización del sintieran los perdedores del gran juego del capitalis-
modelo productivo, lo que polizador de la violencia: también la violencia se ha pri- mo global; de igual manera, no se extenderían en
se acompaña de una genera- vatizado. Sabemos que la seguridad de los seres queri- Europa y América nuevas formas de fundamentalismo
lizada precarización de los dos y de sus bienes es algo que hay que buscar de
empleos, ha sido tratado por —Baudrillard habla de “integrismo blanco”—18 si el
este mismo autor en su obra manera privada, lo que convierte esa cuestión, como
Estado Social no se hubiera agotado y los individuos
más conocida, Fast food: el tantas otras, en un factor más de fractura social. El
lado oscuro de la comida no entrevieran el peligro de disolución de los viejos
fenómeno se da también en el plano global, donde los
rápida (Grijalbo, Barcelona, lazos que garantizaban el orden en las comunidades.
2002). Menor valor periodís- terroristas, y no sólo ellos, también los señores de la
Por otra parte, podemos jugar a la empatía con el
tico, pero mayor enjundia guerra, las tramas de delincuencia organizada e inclu-
filosófica, tiene sobre el árabe y sospechar que acaso lo que a éste le irrita de
so las grandes compañías, reprivatizan la violencia.
tema el recomendable texto Occidente y le hace sentir la necesidad de enrocarse
de GEORGE RITZER, La Lo que desde esa evidencia se desliza es la impresión
más y más en sus fidelidades tradicionales, no es su
Mcdonalización de la socie- de que el terrorismo no es —al menos no sólo— un
dad. Un análisis de la racio- espíritu ilustrado, sino más bien la falta de él con que
nalización en la vida cotidia-
efecto del recrudecimiento de atávicas formas de
se conduce ante el mundo:
na (trad. de I. Hierro y R. poder refractarias a la modernidad. Como el monstruo
Hierro, Ariel, Barcelona, de Alien, o como los ultracuerpos, tiene una extraña
1996) con cuya hipótesis Por paradójico que parezca, se tiene odio a Occidente no
básica ha polemizado Ulrich facilidad para adoptar la lógica de los poderes que pre-
sólo, y/o principalmente, porque unos musulmanes que
Beck (¿Qué es la globaliza- tende destruir, reconvirtiendo algunas de sus claves quieren vivir según el Corán rechacen los derechos huma-
ción?, trad. de I. Hierro y R. para hacerlos servir en un plan destructivo. Podemos
Hierro, Barcelona, Paidós, nos y la democracia. El odio que se advierte en “los Otros”,
1998), que opina que lo que hablar de “guerra contra el terrorismo”, pero se trata culturalmente marginados de los europeos, nace más bien
no saben ver los teóricos de en cualquier caso de un contexto bélico nuevo y, sos- de lo contrario, a saber, de que, en su trato con estos cul-
la “macdonalización” de la pecho, no previsto por Clausewitz. Lo peculiar del turalmente otros, Europa se olvida y reniega de sus pro-
sociedad es que el modelo
fordístico que caracterizó la terrorismo es que hace emerger su enorme peligro pios valores... Y no reprochan a Occidente su particular
lógica productiva sólida de la desde su propia debilidad. La Unión Soviética podía — escala de valores, sino que no la utilice cuando encubre
modernidad ha mutado defi- dictaduras, regímenes corruptos o el terror estatal.19
nitivamente, conduciendo la
según el imaginario más o menos pop de la Guerra
economía hacia dominios Fría— invadir los Estados Unidos o destruirlos con sus
completamente novedosos. satélites, sus misiles, sus submarinos nucleares y su ¿No es el renacer fundamentalista producto del
17 La Orden de los miedo? Más allá del tópico superficial del atavismo
Asesinos, procedente de la
propaganda comunista. De Al Qaeda se sabe que es
secta musulmana de los totalmente incapaz de luchar a campo abierto. La lógi- resucitado, acaso podríamos redefinir el fundamenta-
ismaelíes, sembró el terror ca de guerra entre estados, a la que los Bush intentan lismo como el producto —absolutamente contemporá-
entre árabes y cristianos en
tiempos de las primeras llevar una y otra vez a los terroristas de Bin Laden, neo y traducido en forma de incertidumbre— de una
Cruzadas. El que se apode- tiene poco que ver con la casuística actual, la cual ni lógica del intercambio que, no dotada de las mediacio-
raran de algunas fortalezas siquiera se parece a la vieja guerra de guerrillas. nes sociales y políticas de cocción lenta que experimen-
en zonas montañosas creó la
leyenda del Viejo de la ¿Fundamentalismo medievalista? Sí, pero es sor- tó Occidente, abraza el turbocapitalismo sin contar con
Montaña, quien, con fines prendente la facilidad con la que estos nuevos hachi- la protección de sistemas inmunitarios adecuados.
tanto religiosos como políti- chín17 asimilan las prácticas de las corpora-
cos, ordenaría muertes
selectivas en las grandes ciu- ciones del mundo globalizado. “Atacar y
dades de Oriente Medio. huir”: ¿no es ésta la traducción al imaginario
¿Vemos concomitancias con
bélico de la dinámica deslocalizadora que El miedo ha mutado.
la actualidad? Es imprescin-
dible la lectura de Las aterra a los trabajadores? ¿No es la enorme No sólo es la inoperancia del Estado
Cruzadas vistas por los ára- movilidad del capital, incomparable con la
bes, del gran Amin Maloouf.
En busca de una bibliografía
de las masas, lo que permite al inversor como protector lo que ha puesto
más específica sobre el tema negociar siempre en tales condiciones de
—agradezco su colaboración ventaja que lo único que resta a la otra parte en entredicho su definición
a Juan T. Montesinos— es
recomendable Los asesinos, es la rendición sin condiciones? Lo que hace como monopolizador de la violencia:
de Bernard Lewis (trad. de fuerte al terrorista es precisamente su con-
L. Díaz, Mondadori, Madrid,
1990).
dición huidiza, su extraordinaria facilidad de también la violencia se ha privatizado
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Análisis del discurso 31 ]

Las consecuencias sobre la ciudadanía Mientras tanto, Bush hace el ridículo


europea o norteamericana son más difusas
de lo que plantean los profetas de la guerra intentando ubicar a los artífices del mal
contra el terrorismo. Fenómenos recrude-
cidos —y tan medievales— como el de la en Guantánamo, del cual ya sospechábamos
xenofobia o el temor a las epidemias llega- que era un laboratorio de implosión
das de tierras remotas se inscriben en el
mismo contexto. Dentro de un sistema que de los sistemas de libertades que han hecho
lo traduce todo a valor de cambio, era inevi-
table la explotación comercial del miedo, la grande a Occidente en la historia.
conversión de la incertidumbre en mercan-
cía. La necesidad creada oculta la perver-
sión propia de todo el modelo consumista: puede ser lo siguiente: ¡alégrate, pues tus calificaciones están anti-
creada y autorreproducirse de forma tumoral. cuadas y nadie te puede decir lo que tienes que hacer
Implantada psicológicamente la impresión de que el para que te puedan seguir contratando en el futuro!22
sistema es tan poderoso, tan exhaustivo y tan armóni- En el transfondo, existe el miedo que nos domina y
co, que nada debería poder ponerlo en peligro, adver- preside inconscientemente nuestros actos, el miedo a
timos angustiados que lo que lo define es la inseguri- padecer la exclusión social, que siempre ha existido,
dad. Rodeados de extraños que recorren con cierta pero que aparece hoy con fuerza irresistible. Miedo a
suficiencia nuestras ciudades y llenan sus espacios ser abandonado por una familia cada vez más multifor-
públicos, sometido nuestro cuerpo a todo tipo de peli- me y fraccionada, a quedar anclado en un barrio de fra-
gros —de los que cada día tenemos más noticias, a casados, a no poder pagarse la salud, a que no se capi-
veces contradictorias—, viviendo con la perspectiva de talice lo que uno ha invertido en su pensión; un miedo
la eventualidad de un accidente en cualquiera de nues- que camina como un espectral King Kong en Nueva
tros desplazamientos, el miedo es hoy un capital York y amenaza con paralizar nuestra voluntad y deva-
inigualable. luar la dignidad de nuestras vidas.
Durante siglos, una atmósfera de tradiciones, redes
cooperativas y silenciosos equilibrios gobernó nues-
tras vidas; con la Revolución Industrial y la brutal des-
territorialización que produjo entre masas de personas,
Occidente empezó a llevar verdaderamente a la prácti-
ca cotidiana la mayor de sus promesas: la libertad.
Perfectamente engranados sus elementos —el cuidado
de sí, la autonomía moral y la responsabilidad— dentro
del Zeitgeist individualista, la libertad encuentra hoy el
más sombrío de sus reversos en la desprotección, la
soledad, la insolidaridad y la incomunicación.
Corresponde a este paisaje una definición tan inspi-
rada como la de sociedad del riesgo global, de Ulrich
Beck, según la cual ha dejado de ser posible exportar
los peligros interiores, ya que son los espacios trans-
nacionales los que han vuelto peligrosas nuestras 18 Cualquiera de los ensa-
yos escritos por Jean
vidas.20 Dicho de otra forma: los riesgos se han globa- Baudrillard desde la década
lizado y ya no nos es dado delimitar las soluciones den- de los noventa hace uso de
ese concepto, que alberga
tro del modelo del estado-nación, cuyos viejos sistemas fuertes connotaciones de
de seguridad han quedado obsoletos. La exposición de provocación, aunque me
las comunidades a todo tipo de infecciones en un esce- impresionó especialmente
su uso en El crimen perfecto
nario de relaciones transnacionales tan promiscuas no (trad. del por tantos concep-
se traduce en la psique individual en miedo a la guerra tos admirable Joaquín Jordà,
nuclear, la catástrofe ecológica, las pandemias o el ata- Anagrama, Barcelona, 1996),
donde se refiere a la trage-
que terrorista, tanto como en el miedo a la precariza- dia de Sarajevo como una
ción, es decir, a la desaparición del modelo laboral for- gran operación occidental de
dístico basado en la fidelidad y la estabilidad de los con- purificación étnica y cultural.
19 ULRICH BECK, La mirada
tratos, referentes ya en extinción y a punto de ser aplas- cosmopolita o la guerra es la
tados por la marcha acelerada del turbocapitalismo y paz, p. 203.
sus nuevas relaciones, donde la única consigna inteli- 20 El célebre concepto apa-
rece en cualquier obra de
gente es “tengan cuidado ahí fuera”.21 Beck, pero emerge en 1986,
Se revela así la nueva dirección del desarrollo: con la en el libro traducido al caste-
llano como La sociedad del
disgregación del horario laboral, del lugar de trabajo y riesgo: hacia una nueva
del contrato laboral, se lleva hasta el límite, y aun más modernidad (Paidós,
allá, la flexibilidad laboral. Por tanto, lo especial del régi- Barcelona, 1988), trad. de B.
Moreno, Barcelona, Paidós,
men de riesgo no es que la sociedad se divida entre gana- 2005.
dores y perdedores. Esto vale para todas las sociedades 21 Recordemos la serie
de todas las épocas. Mucho más decisivo es que hasta las americana Canción triste de
Hill Street.
propias reglas sobre cómo se gana y cómo se pierde se 22 ULRICH BECK, Un nuevo
tornen borrosas e inaprehensibles para cada trabajador. mundo feliz, trad. de B.
El régimen de flexibilidad significa, en última instancia, Moreno, Barcelona, Paidós,
2005.
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Gregorio Luri Medrano es


profesor de Ética en la
Escuela Superior de Diseño
de Sabadell
La política como sinóptica
GREGORIO LURI MEDRANO

El concepto de politeia, esencial en el vocabulario de la filosofía política clásica, ha sido casi com-
pletamente olvidado por la filosofía política contemporánea. La politeia apunta hacia algo más
básico que el conjunto de leyes que conforman una marco constitucional, hacia la “forma” de la
ciudad, es decir, a la vida o el alma de la comunidad.

Palabras clave:
- Politeia The concept of politeia is an essential concept of the classical political philosophy, but it has been almost
- res publica forgotten in the contemporary political philosophy. Politeia points towards something more profound that
- nomos the constitutional laws, towards the “form” of the city, that is, towards community’s life or soul.
- nomos basileus
- forma
- simploké
- sinóptico

Cuando Cicerón, confeso Mientras en griego, diacrónicamente, el término pólis

1.
platónico, escribió su De re da lugar a polítês, en latín el proceso es inverso, pues
publica eligió como escena- civis es anterior a civitas.1 Esta divergencia genética
rio la mañana inaugural de apunta a una concepción diversa de lo político que
las ferias latinas, festivida- debemos clarificar para entender el sentido profundo
des consuetudinarias, ante- de la filosofía política platónica y, de hecho, de la filo-
riores a la fundación de sofía política griega de los siglos V y IV, pues la refle-
Roma, en las que la Confederación Latina se congrega- xión de Platón es paralela a la de Herodoto, Tucídides,
ba en el templo de Júpiter Laciar, en el monte Albano. Critias, Eurípides, el llamado Viejo Oligarca, Epicarmo,
En su obra todo es ancestral, noble, reglado, calmado. Hipodamo, Jenofonte, Isócrates, Trasímaco, Aristó-
Todo está en su sitio. El orden es especialmente resal- teles… Casi podríamos hablar de la emergencia de un
tado por la elección de los protagonistas, que pertene- género literario que obedece, claro está, a múltiples
cen a grandes y veneradas familias, cuya historia se motivos, que van desde la mera curiosidad por los regí-
confunde con la de Roma: Publio Cornelio Escipión, menes políticos ajenos hasta la interrogación por el
Quinto Tuberón, Lucio Furio, Lelio, Manio Manilio, mejor sistema político, pero a mi parecer lo relevante
etc. Algunos son adultos con un extenso historial de es que pone de manifiesto la perplejidad de la filosofía
servicios a la patria, otros son “jóvenes muy instruidos ante el descubrimiento de la problematicidad del pro-
que estaban en la edad de ser cuestores”. Todos se tra- pio concepto de politeia y que, sin duda, va aparejado al
tan con cordialidad y afecto. Todos participan, mos- descubrimiento de la problematicidad del propio con-
trando con su conducta su nobleza, en un debate de cepto de naturaleza (physis).
guante blanco sobre la grave cuestión de la res publica,
que es la res populi. Y aquí el pueblo son ellos. O, al a) El sentido más obvio, más inmediato de politeia es
menos, lo son en la medida en que Cicerón los tiene el de “estructura coral”, tal como lo recoge Aristóteles
por modelos de lo que un verdadero romano debiera en Política III, 3, 1276 b 1-16. El auténtico coro posee
aspirar a ser. No en vano fueron “los más distinguidos una personalidad propia reconocible en la variedad de
de su época y los más sabios de nuestra ciudad”. Todos su repertorio que apenas se ve alterada por la sustitu-
coinciden también en considerar como evidente que ción de un corista por otro. Esa personalidad es la poli-
“la mejor forma de gobierno es la que nos han legado teia del coro, su “forma”. En ella se reconocen los coris-
nuestros antepasados”. tas tanto si interpretan una comedia o una tragedia.
Sin duda cuando Cicerón eligió De re publica como b) La politeia de una polis es la “forma” de esa polis.
título de su diálogo, tenía como referente el Peri Esta analogía le permite a Aristóteles preguntarse si
Politeias de Platón. Pero no como modelo a imitar sino una polis permanece siendo la misma cuando su poli-
como desviación a corregir, pues su pretensión era teia cambia no ya de repertorio, sino de personalidad,
bajar la filosofía política del cielo a la tierra. No quería por ejemplo cuando pasa de democrática a aristocráti-
tener como modelo una república (supuestamente) ca (Pol. 1276 a 17, b 4). Cuando se sustituye una poli-
ideal (“una ciudad imaginaria”), sino la grandeza teia por otra el ciudadano sensato se ve en la necesidad
ancestral romana (“nuestra grande República”), actua- de replantearse el sentido de su lealtad.
lizada por los protagonistas de su diálogo. Pero en nin- c) Si la politeia es la forma de la ciudad, su materia es
gún momento se detuvo a pensar si el concepto roma- la masa informe de gente aún no modelada cívicamen-
no de res publica traducía con exactitud el griego de te ni dispuesta a un fin, a la que podríamos dar el nom-
politeia. bre de pre-ciudadanía. El fin es esencial a la forma, no
a la materia. En su Política Aristóteles se hace eco del
1 E. BENVENISTE, Problèmes 2. No es infrecuente que los aparentes “aires de fami- sentido común cuando describe la polis como la physei
de linguistique genérale,
Gallimard, París, 1974,
lia” oculten diferencias genéticas notables. Es lo que que proporciona los medios para que los ciudadanos
pp. 272-280. ocurre con el término griego pólis y el latino civitas. vivan bien (eu zên) ([Link].8). Precisamente por eso el
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Historia de los conceptos 33 ]

hombre es politikòn son ([Link].9). Es un animal capaz de tud del ciudadano no es otra cosa que su desarrollo en
(re)actualizarse como miembro de una forma política. la dirección de la excelencia ciudadana (que ya está
d) La politeia se refiere, más que a las leyes, al nomos orientada por la táxis perì tàs arkhaís). Si la politeia es
que las soporta en tanto que fundamento del sentido la “forma” de la ciudad es también, de manera cohe-
comunitario,2 pues sostiene una cierta orientación de la rente, su vida: hê politeía bíos tís eti póleôs (Pol. 1259 b).
comunidad hacia el bien (una táxis perì tàs arkhaís). El De ahí que la elección de la mejor politeía y la de la 2 DEMÓSTENES, Orations,
nomos es la expresión de una voluntad colectiva de mejor forma de vida tengan tanto en común, pues vol. 3, XXV, pp. 16-17.
hacer visible un orden que se considera propio.3 Un “nadie debe considerar el vivir de acuerdo con la poli- 3 CARL SCHMITT, El Nomos
de la tierra en el Derecho de
famoso pasaje de Píndaro (fr. 169), transmitido por teia como una esclavitud, sino como su salvación” (Pol. Gentes, Centro de Estudios
Herodoto (III, 38) y Platón (Gorgias, 484 b) le confiere 1310 a 35-36). La ética sería, por lo tanto, la auténtica Políticos y Constitucionales,
al nomos el calificativo de basileus (soberano). Es, efec- expresión del patriotismo constitucional. De manera 1979; GÜNTER MEITER, Carl
Schmitts ‘nomos basileus’
tivamente, soberano en la medida en que se identifica que una politeía que no respetase su propia moral, esta- oder: Der Wille des Führers
con nuestra incuestionable soberanía comunitaria (tên ría condenada a desaparecer (Política V, 7). Esto es Ist Gesetz, Institut für
Staatswissenschaften,
hêmetéran basileían).4 Y aquí lo sustantivo es que la cierto excepto para un caso: el régimen tiránico, que es Universität der Bundeswehr,
soberanía sea “nuestra”, pues es el gesto espontáneo aquel en el que ninguna virtud se practica. München, 2000; La legge
de apropiación el que confiere soberanía al nomos, y no j) Todo cuanto hemos dicho hasta aquí puede resu- Sovrana. Nomos basileus, ed.
de Ivani Dionigi, Rizzoli,
al revés. El acontecimiento constitutivo de la ley no es mirse en una acepción, sin duda la más importante del Milano, 2006.
la ley, sino el gesto de apropiación en que se funda, y término politeia, y aquella que Platón más resalta: es el 4 ARISTÓFANES, Aves, 550.
que funda, al mismo tiempo, la incuestionabilidad de la alma (psykhé) de la ciudad. La posibilidad de esta ana- 5 En Leyes (721 d-e) se afir-
ma explícitamente que una
legalidad de la ley (la legitimidad). Platón sabía bien de logía le permite a Platón hablar de la “politeia interior” ley debe “contener tanto la
qué hablaba al defender “la noble mentira”.5 de cada uno (608 b: tês en hautô peliteías) o del régimen persuasión como la san-
e) El nomos basileus soporta y da sentido a una perverso que puede implantarse en el interior de cada ción.” En correspondencia,
el legislador debe usar
estructura de normas positivas que regulan una deter- uno (605 b: kakên politeían idía hekástou tê psykê (722 b-c) de “la persuasión
minada distribución de derechos y deberes, es decir, la empoieîn)7. Esta analogía se encuentra latente en el y la fuerza”.
6 Por no comprender la
gradación en la participación de la comunidad en la conjunto de la reflexión política griega y, de manera intensidad del concepto de
común arkhé. La estructura legal es, por lo tanto, la explícita, en las obras de Isócrates (Areopagítico y politeía algunos estudiosos
expresión jurídica de una soberanía (tà kýria, la llama Panatenaico especialmente). han sido incapaces de inter-
pretar las intenciones de
Aristóteles, utilizando este término como sinónimo de Platón. La incomprensión
basileía, Pol. 1272 b 32 y ss). Con esta perspectiva es Si el concepto de politeia apunta tan claramente al de alcanza niveles de incompe-
como podemos hablar de diferentes politeíai o de los “forma”, una lectura seria del Peri Politeias nos exige tencia cuando el normal-
mente riguroso Gomperz se
diferentes caracteres de las politeiai: tà éthe tôn poli- una elucidación precisa del concepto platónico de lamenta en sus Pensadores
teiôn hekástês, dice Aristóteles en Retórica 1366 a 12-13. “forma”. Pero antes de adentrarnos en esa tarea, haga- griegos de que Platón hable
f) La presencia de cierto orden político en la politeia mos una pequeña digresión. demasiado en su Politeia de
educación. Jaeger le respon-
permite diferenciar la vida en la pólis (la vida política), de de, con ironía, que es “como
la vida en el éthnos (en las tribus errantes) y comparar 3. UN PARÉNTESIS SOBRE ESCIPIÓN. Recuperemos por si se dijese que la Biblia es
un libro muy espiritual, pero
unas politeiai con otras, abriendo la interrogación sobre un instante a Cicerón y, más en concreto a Escipión, al que en él se habla demasia-
la orthé politeía y sus correspondientes aporías. personaje central de su De re publica. Liberémoslo de do de Dios”, en Paideia,
g) Si la politeia da forma ciudadana a la materia la paz auroral que reina en el diálogo ciceroniano y FCE, México, p. 591.
7 Ver también Timeo 85 a.
humana, bien puede entenderse como “alimento” (pai- coloquémoslo, siguiendo el testimonio de Apiano, fren- 8 Quizás conviniera leer
deia). Platón en el Menexeno da explícitamente el nom- te a los rescoldos de Cartago, envuelto por el humo de desde esta perspectiva el De
bre de trophê a la politeia, jugando con la polisemia de la ciudad saqueada. Apiano lo describe tan profunda- rerum natura de Lucrecio.
Quienes estén más familia-
este término (“alimento”, “educación”, “cría”, “género mente conmovido por el espectáculo de la desolación rizados con la terminología
de vida”, etc.). Éste es el aspecto que más resaltan producida por su victoria, que no puede contener las heideggeriana que con la
platónica quizás sientan cier-
Isócrates y los sofistas. Por lo tanto, para conocer la lágrimas y comienza a llorar. Le cuesta apaciguar su
ta reticencia ante lo que
politeia de una comunidad podemos limitarnos en cier- alma alborotada y retomar las riendas de su pensa- estoy diciendo, que parece
ta forma a identificar al ciudadano modelo que, de una miento. No tardó en comprender que sus lágrimas no prefigurar el parágrafo 58 de
Ser y Tiempo. No seré yo
u otra manera, realiza en su vida las aspiraciones de la lamentaban el dolor inflingido a los cartagineses, sino quien los contradiga. Más
mayoría, o a su contrario, a aquel ciudadano que es el que expresaban el sobresalto de su alma al descubrir la aún, los animo a relacionar
centro del desprecio o, simplemente, de la ironía colec- fuerza ciega que empuja a los pueblos hacia la muerte. el concepto de
“Schuldigsein” (estar en
tiva. El ciudadano modelo sería, a la vez, el mejor ali- En la tragedia de Cartago vio, más que a su propia deuda, ser deudor) con la
mentado por la politeia y el mejor alimento político. En mano de general romano, al destino que la había diri- teoría platónica de la defi-
él se expresa lo mejor que una politeia puede dar de sí.6 gido. Comprendió que ese destino era el auténtico ciencia. Es conocido que
Heidegger busca la esencia
h) Para que el alimento político sea efectivo ha de señor de los hombres. ¿Qué había sido de Ilion, de los ontológica del no en general
consumirse con naturalidad. Cuando Sócrates trata de Asirios, de los medos, de los persas? Volviéndose hacia a partir del concepto de defi-
ciencia (Mangel). A mi
la “noble mentira” en la Politeia (414 d-e), sabe que su Polibio, el primer gran teórico de la politeia romana, modo de ver —y mis pala-
efectividad requiere de un ejercicio de persuasión (peí- Escipión reconoció que había llorado por Roma. Era a bras no llevan la menor
thein) fuera de lo común, pues es esencial que la ciuda- los romanos a quienes veía en los cuerpos carboniza- intención provocadora—
este proyecto de desvela-
danía ignore que le ha sido inculcada esta enseñanza dos de los cartagineses. Eran las ruinas de Roma las miento ontológico del no ha
para que pueda comportarse como si la llevara inscrita que intuía calcinadas ante sus ojos. Era a un general sido realizado ya por Platón
nativamente en su naturaleza. Cada ciudadano ha de extranjero a quien temía cuando se sentía a sí mismo. precisamente en la elucida-
ción del sentido del ser en el
considerar como algo elemental (y por lo tanto no sus- Tarde o temprano también las murallas de Roma serí- Fedón. Dicho esto animo a
ceptible de crítica) que su ciudad es su madre y nodri- an derruidas.8 recuperar el texto platónico
za (metròs kai trophoû), y que, en consecuencia, debe con la miraba abierta y sin
suspicacias. En cuanto a la
defenderla si es atacada y considerar a los restantes ciu- 4. APROXIMACIÓN A UNA TEORÍA DE LA FORMA PLATÓNICA. relación entre Heidegger
dadanos como hermanos, hijos de la misma tierra. Propongo una vía de acceso a la teoría platónica de las y Platón hay, a mi modo de
ver un intermediario,
i) Por lo tanto, si el hombre es efectivamente un ani- formas poco frecuentada: el Fedón y, más precisamen- Natorp, que debe
mal ciudadano, la ética no puede ser autónoma. La vir- te el pasaje que va de 74 d a 75 e. Analizando el proce- ser resaltado.
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[ 34 La política como sinóptica

La conciencia de la dinamicidad del syn consiguiente habremos de deducir que si


algo “x” puede decirse y conocerse, es
es la conciencia de la sucesión, dicho y conocido en la medida en que
nos remite a otro algo “X” (estimula la
es decir, del tiempo. Platón insiste preconcepción de X) que trasciende su
en que el syn es dinámico porque inmediata singularidad. En definitiva: la
comprensión de lo presente requiere la
es expresión del tiempo. captación de un cierto sentido no presen-
Hay en él una referencia te, o, expresado de forma negativa, la
captación de su deficiencia (endeestérôs
a lo que deviene, o fue o será dè ékhein). El ejemplo que aduce
Sócrates es el de la relación de igualdad.
La comparación que salta a la vista en
cuanto tenemos presentes dos cosas
so del conocimiento, Sócrates parte de lo aparente- iguales, es posible gracias a la previa presencia en nos-
mente primero, que parece ser ese algo (ti idôn) pre- otros de un término medio (la idea de Igualdad) al que
sente a los sentidos en la sensación. Sin embargo pron- ambas cosas se refieren y que hace posible la compa-
to se pone de manifiesto que la percepción de ese algo ración. De esta manera descubre Sócrates la tendencia
como algo exige una cierta continuidad perceptiva más (orégetai) común de lo diversamente igual hacia la
allá de la instantánea inmediatez del ahora (nyn) de la Igualdad y, por lo tanto, su deficiencia relativa (ékhei dè
sensación. La percepción no es la adscripción de una endeestérôs) con respecto a lo Igual.
sensación a un instante, sino el despliegue de lo dado La sensación presente en el ahora remite a su senti-
en el instante en la sucesión del tiempo. Para ello lo do completo tanto en su tendencia (orégetai) al sentido
dado ha de ser impulsado por una tensión (boúletai) (al saber) como en la constatación de su deficiencia
hacia el sentido, es decir, hacia otra cosa (állo ti tôn (endeésterá) (que es la presencia etérea del sinsentido
óntôn), más allá de su inmediatez efímera. La tensión en la cosa y del no saber en el alma). La sensación es,
de lo dado en la sensación hacia el sentido es la tensión pues, una moneda de dos caras o, quizás mejor, una
del objeto hacia su forma. Pero vayamos por partes. amalgama de plenitud y carencia que explica por qué la
En el pasaje que nos ocupa el concepto central es sensación (y en general todo el proceso del conoci-
boúlomai cuyo significado es “querer”, “preferir”, “ser miento) es, al mismo tiempo que la conciencia de una
partidario de algo”, “tener intención de algo”, “pre- deficiencia, una remisión a algo con respecto a lo cual
tender”, “aspirar”. Cuando Sócrates resalta la tensión el dato sensible es deficiente. Esta remisión de lo feno-
presente en la percepción, deja al descubierto tanto ménico a una totalidad es, pues, lo previo, y en tanto
su tendencia hacia la forma como la carencia inhe- que previo, explica la posibilidad de la sensación. O,
rente a toda tendencia, ya que tender hacia algo es dicho de otra manera, lo previo es la posibilidad de la
pretender satisfacer una demanda (en este caso, una comprensión de la deficiencia (phaulótera) presente en
demanda de sentido, es decir, una demanda de la uni- la remisión de la sensación a una unidad a la que Platón
dad de la cual lo percibido es parte). Cuando nos da el nombre de “realidad en sí” (tò autò d’ésti). Esto
enfrentamos a un objeto que nos resulta extraño, esta puede expresarse con el vocabulario presente en el
extrañeza es la constatación de que no consigue (ou Peri Politeias diciendo que lo presente en la sensación
dýnastai) ser aquello (ekeîno) que debería ser para es cognoscible en el seno de una luz que nos sale al
completar su sentido (en el caso contrario no nos encuentro (507 e-508 a) y en la cual lo presente apunta
resultaría extraño). Toda percepción tiene lugar, por a algo trascendente en la propia inmanencia de la cosa
9 También aquí conviene, lo tanto, en el doble modo de la aspiración y de la defi- presente. Este apuntar que posibilita la comprensión
antes de pensar en el “hori-
zonte” husserliano, empa- ciencia. Lo presente es “más deficiente” (phaulóteron) significa, por una parte, que nada puede ser percibido
parse de lo que podríamos que su sentido completo, dice Sócrates.9 Y a más defi- en un instante desgajado del tiempo, pues incluso el
llamar el vocabulario plató-
ciencia, mas extrañeza. mismo instante ha de ser pensado como ruptura del
nico de la “horística”. Un
repaso apresurado de este Pero si esto es así, la conciencia del algo (ti idôn) en continuo temporal (si bien es verdad que la sensación
vocabulario nos mostraría su forma deficiente (lo presente a los sentidos en un se da en el instante, la comprensión lo trasciende, por-
los siguientes términos:
horos, diorizo, diakhorizo, momento dado) no puede ser lo primero, ya que requie- que necesita intuir sus posibilidades de desplegarse en
horizo, aphorizo, aphorizo, re, como su condición de posibilidad, algún tipo de pre- el tiempo), pero por otra parte presenta el completo
exorizo, methorios, aoristo; concepción previa (de barrunto) de la diferencia entre lo proceso de conocimiento como una continua remisión
peras, aperion, khora,
khoreo, khorizo, khoris, kho- deficiente (la parte) y lo completo (la unidad) o, en el (o preconcepción) desde el tiempo hacia algo que lo
rismós, khoristeos, aphaireo, caso que nos ocupa, entre lo actual (la percepción ins- trasciende como sentido completo (como unidad).
apotemno, temno, diairesis y
tantánea) y lo inactual (su hipotético sentido completo). A esta remisión de la que venimos hablando,
diaireo. La importancia que
se conceda a este vocabula- Es decir, la percepción de lo dado en el instante presen- Sócrates le da el nombre de reminiscencia. En la medi-
rio determinará de manera te requiere, como condición de posibilidad, su remisión da en que la presencia de la falta (en el alma) es ante-
muy notable la interpreta-
ción de la filosofía platónica.
a un contexto más amplio –a un horizonte de compren- rior a toda presencia de la falta de sentido en la cosa,
10 El vocabulario con el sión- que trasciende la mera actualidad.10 conocer es el intento, nunca cumplido, de saldar la
que Platón presenta por pri- Una sensación estrictamente limitada a un instante, deuda con la demanda de sentido que nos precede. Es
mera vez en sus diálogos en
el Fedón esta idea de la par- es decir, que agotara su sentido en su emergencia ins- la adscripción de lo dado en los sentidos al sentido de
ticipación está elegido con tantánea sin conciencia alguna ni de deficiencia ni de esta demanda lo que permite que permanezca siempre
gran detalle e incluso se preconcepción, sería un stoikheîon, un elemento aisla- un rastro de sentido resistiendo la erosión de la eva-
inventan términos, como
metáskhesis, para resaltar la do sin referencia a ninguna totalidad, algo así como nescencia del instante. A este rastro Platón le da el
peculiaridad de este “tomar una parte que no forma parte de ninguna unidad. Por nombre de “tomar parte” o “participar”.11
parte” de las cosas en sus Platón descubre así la existencia de un profundo des-
ideas (101c).
ello mismo, tal como leemos en Teeteto 205 e, sería
11 Parménides,158 c. indecible e incognoscible (álogon te kaì ágnôston). Por equilibrio entre la deficiencia de contenido presente
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Historia de los conceptos 35 ]

siempre en el estricto fenómeno y la información com- búsqueda que es consciente de sí. Es un “echar de
plementaria que debe poseer el alma para hacer posi- menos”, un “desear recuperar algo perdido” que casa
ble su comprensión. La comprensión siempre dice más muy bien con la teoría de la reminiscencia, como se
que la sensación (precisamente porque es siempre una pone de manifiesto en el Menón (80 e-82 d) y con el
preconcepción). La complementariedad, o el plus de boúlomai del ti idôn.
información, presente en el alma significa que hay en La afirmación del mê presente en lo fenoménico per-
ella una demanda de estabilidad –de sentido- que supe- mite a Platón superar los límites parmenídeos y abrir la
ra la que le puede ofrecer ningún fenómeno. Por este filosofía a la consideración de la política. Al descubrir la
motivo añade (Teeteto 187 a) que hay una actividad pro- fluctuación del fenómeno entre la idea y su otro, trasla-
pia del alma (autên kath’hautên) que está orientada da la centralidad del pensamiento filosófico de la inte-
hacia el ser (tà ónta). Pero como esta actividad tiene su rrogación por el Ser sin fisuras a la teoría de la koinô-
reverso, que es la deficiencia, en tanto que presencia nía de los géneros13, porque si el no-ser es, entonces ha
de una carencia de ser en lo dado, ha de apuntar al no- de ser un género supremo, exactamente como lo es el
ser. Si lo dado está continuamente salvándose, la pre- ser. Todo cuanto se nos presenta fenoménicamente
sencia del mundo es la de la remisión a una unidad glo- participa en el ser y en el no ser a través de esta koinô-
bal de sentido; pero, si lo dado está continuamente nía. Platón se refiere con frecuencia a ella con térmi-
hundiéndose en la nada, la presencia del mundo es la nos formados con el prefijo syn-. En el Filebo, por ejem-
de la evanescencia. Platón sabe que la disyuntiva entre plo, afirma abiertamente que la duplicidad es tan inna-
unidad y evanescencia nos sitúa (al hombre, o al alma, ta al ser que éste es sýmphyton. Esta koinônía (o el syn)
y a la ciudad, o a la politeia) ante una alternativa con de los géneros que expresa la presencia nativa del mê
implicaciones terapéuticas, y no sólo epistemológicas, junto al ser es, evidentemente, aplicable al análisis de la
aunque, en última instancia el saber relevante es para politeia.
Platón el capaz de proporcionar salud. En la concepción platónica de la filosofía, no le
El Extranjero del Sofista demuestra que cuando corresponde al filósofo negar la complejidad de lo real.
hablamos del no ser (tò mê on) no nos referimos a lo Al contrario, como leemos en Filebo 17 a, lo que dis-
opuesto (enantíon) al ser, o sea, a lo que no es de nin- tingue a la dialéctica de la erística es su capacidad para
guna manera, sino sólo a lo que es de otra manera respetar escrupulosamente la especificidad de las mix-
(heteron). Cuando el alma rechaza el no ser no rechaza turas (tà dè mésa). En este diálogo es el mundo huma-
lo que no es, sino una manera peculiar de presentarse no, en su totalidad, el que es presentado como una
el ser. La partícula mê no niega el ser, sino que es por- mixtura entre lo indefinido y la unidad (tòn metaxy toû
tadora de un cierto significado (tì mênýei). Cuando afir- apeírou te kaì toû henos, 16 d). Ahora bien, ¿cómo
mamos de algo que es no-grande (mê méga) no nega- podría expresarse esta mixtura si no dispusiéramos de
mos su ser, sino que lo afirmamos (258 a) de otra un instrumento lo suficientemente flexible y adaptable
manera: afirmamos la existencia de lo otro, de lo gran- a la fluidez de lo dado? Este instrumento es el logos,
de. Creo que el “cierto significado” de este mê del que es también una mixtura. Hay, para Platón, un
Sofista expresa la distancia teorizada en el Fedón entre isomorfismo entre la realidad y el lenguaje.
lo que aparece en la sensación y su plenitud noética y Explícitamente escribe en el Sofista que el logos es sym-
la tendencia del alma afirmada en el Teeteto desde lo pkokê’ y en el Teeteto añade que la esencia del discurso
que es en otro hacia lo que es en sí mismo. A esta defi- es ser un entrelazamiento de nombres (onomátôn gar 12 Podemos acercarnos a
ciencia le podemos dar también el nombre de separa- symplokên). Por eso —volvamos a insistir en ello— los esta cuestión a partir del
ción, khôrismós siempre que entendamos que esta elementos (stoikheîa) desprovistos de su contexto rela- Comentario a la Física de
Aristóteles de Simplicio
separación no es tanto un espacio insalvable como cional (de su horizonte de sentido) no encuentran (115,11), donde se recoge la
aquello que se está salvando en cada momento de la expresión en el logos: son áloga, agnosta, aisthêtá doctrina parmenídea sobre
el ser de una cita de
aparición del fenómeno gracias a la koinônía de los (Teeteto, 202 b). La conciencia de la relación se da en Teofrasto (Libro I de
géneros del ser y del no ser). Ser es participar en esta el alma, que es la instancia en la que el lenguaje se Opiniones de los Físicos: Fr.
comunidad y, por lo tanto, participar del ser y del no encuentra con el mundo. Por eso la actividad propia 7; Diels, Dox. Gr., p. 483),
completada con otras del
ser. del alma es la de orientar lo dado en sym-plokê hacia el Eudemo (fr. 43) y de la
El mê del Sofista expresa la resistencia del fenómeno ser (Teeteto 187) por medio de la zêtesis (Menón 80 e-82 Física de Aristóteles. Según
a dejarse atrapar completamente por una forma o, si se d). Lo fenoménico se presenta en el alma como esta fuente, Parménides
habría defendido que sólo
quiere, por un sentido completo y autosubsistente. Y, sýmphyton con respecto al ser y como symplokê con res- (monakhôs) hay una manera
por lo tanto, expresa también la presencia de cierta pecto al lenguaje. Y la conciencia de la dinamicidad del de expresar lo que es o, si
indefinición (aóristos) en lo fenoménico que apunta en syn es la conciencia de la sucesión, es decir, del tiem- se prefiere, que lo que es se
dice en un único sentido.
dirección opuesta a la de la forma, donde se hallaría el po. Platón insiste en que el syn es dinámico porque es Comenta Simplicio que en
grado cero de la comprensión. Este incognoscible expresión del tiempo (Sofista, 262 c). Hay en él una tiempos de Parménides
nadie había usado aún la
absoluto se presenta a veces como lo stoikheîon (lo álo- referencia a lo que deviene, o fue o será (ê gignoménôn expresión tò pollakhôs. Para
gon te kaì ágnôston de Teeteto 205e), pero en el Sofista, ê gegonótôn ê mellóntôn). Desde esta perspectiva, que surgiera fue necesario
con más acierto, a esta entidad refractaria a la forma se defender el logos equivale a defender la mixtura, la que Platón introdujera las
nociones de tò dissòn (“duali-
le da el nombre de “lo otro de la idea” (tên eterna phýsin mezcla: su carácter de meîxis14. Debemos tener bien dad” o “duplicidad”) y las de
toû eìdous)12 y en el Timeo (48 e, 52 a) “causa”. presente esto al entender el proyecto platónico de fun- tò kath’hautò kaì katà symbe-
El fenómeno fluctúa en el espacio abierto por la dife- dación de una ciudad en el logos. Debemos tener pre- bêkós. Sobre esta cuestión
ver G. REALE, ‘L’impossibilità
rencia entre la “idea” y su “otro”. Si ontológicamente sente también que gracias a la comunidad de lo diver- di intendere univocamente
este espacio expresa un khôrismós, psicológicamente so son posibles tanto la salud como la justicia y la belle- l’essere e la tavola dei signi-
manifiesta una añoranza por el sentido completo que za. O, dicho con las palabras del Filebo, la orthê koinô- ficati di esso secondo
Aristotele’, en Rivista di
permite entender el conocimiento como zêtêsis. Y tera- nía. ¿Y qué es la orthé politeía sino una orthê koinônía? Filosofia Neo-scolastica, 56,
péuticamente establece la diferencia entre la salud y la Pero si la tendencia hacia el ser expresa, como 1964, 289-326.
13 Sofista 260 a-b. Meîxis:
enfermedad. Son varias las acepciones que encierra hemos dicho, también la presencia del no ser, habrá de “mezcla”, “unión”, “coito”.
este término, pero en Platón se trata siempre de una deducirse de esta coimplicación de ser y no ser la pre- 14 Parménides, 156d - e.
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[ 36 La política como sinóptica

cariedad de toda determinación formal. El alma no es el lenguaje tiene lugar en la casa de un meteco en el
un museo donde se exhiban asépticamente las formas barrio más populoso, cosmopolita e inseguro de
a la luz del Bien, sino el lugar del conflicto entre la luz Atenas, en la celebración nocturna de una diosa extran-
y la sombra. Y en modo alguno está garantizado que la jera. Hay quien cree, haciendo abstracción de los ele-
zétesis del alma se vea coronada por el éxito. Tanto es mentos dramáticos del diálogo platónico y leyendo ses-
así que Platón no tiene reparos en reconocer la exis- gadamente las palabras de los dialogantes, que esta
tencia de fenómenos refractarios a toda delimitación obra ofrecería un programa para el diseño de la ciudad
(esto es, a toda definición). Estos fenómenos sólo pue- justa, como si Platón creyera que hay murallas ideoló-
den ser teorizados como ruptura de una continuidad o gicas para blindar la ciudad contra la erosión del tiem-
como irrupción de una singularidad en una regulari- po. Leo Strauss ha defendido por el contrario que este
dad. Me refiero, en primer lugar, a conceptos tan cen- diálogo proporciona la mayor cura que jamás se haya
trales en la filosofía platónica —y tan presentes en la ensayado contra toda forma de ambición política. Lo
escena de la República— como los de exaíphnês15 o kai- menos que se puede decir a su favor es que en la cons-
rós.16 Pero Platón va más allá. Para él la dificultad en el trucción de la ciudad en el logos se ignora cualquier
sometimiento de lo fenoménico al estricto redil de la referencia a ciudadanos modelo que pudieran servir
forma no es la excepción, sino la norma, porque es nor- como ejemplos de lo buscado. El centro del debate
mal que nos cueste delimitar con precisión los límites parece encontrarse menos en el propósito de alcanzar
naturales de las cosas (tòn ph´ysei horon)17. En varios una meta (que en última instancia se demuestra inal-
pasajes de sus diálogos hallamos referencias a las difi- canzable) que en la voluntad de mantener viva la inte-
cultades para delimitar (diorízein) con cierto rigor rrogación por la posibilidad de la justicia. Creo que
(orthôs tis léxei) el ser como uno o como múltiple.18 Platón, que conoce perfectamente que las “múltiples
Estas dificultades obedecen, en parte, a la propia nove- creencias de la multitud acerca de lo bello y de las
dad del método de la diairesis, que aún no dispone de demás cosas se mueven en la región intermedia entre
suficientes recursos19, pero, sobre todo, a la resistencia el no ser y el ser puro” (479 b), traza en esta obra algo
de las cosas mismas. No es fácil delimitar la manera así como el mapa de las aspiraciones irrealizables de la
como las cosas participan de las ideas20 y la afirmación política. Lo hace, creo yo, tanto para educar al político
de la teoría de las ideas (tà éidê) suscita necesariamen- en la experiencia de la decepción, como para salva-
te (anankaîon) grandes dificultades en el momento en guardar la esperanza de la idealidad posible como antí-
que se sostiene su existencia y la necesidad de delimi- doto contra la degradación de lo político.
tar (horieîtaí) cada idea como una cosa en sí (tis autó ti Podemos aceptar como hipótesis bastante plausible
hekaston eîdos).21 Es extraordinariamente difícil delimi- la fecha del 390 para la redacción por parte de Platón
tar (diorísasthai) en el logos la idea del Bien, separándo- del Peri politeias. Probablemente para esta fecha
la de todas las demás.22 Y especialmente resulta delica- Jenofonte ya había escrito sus Memorables, donde se
do delimitar con precisión los asuntos humanos,23 pues cuenta que Sócrates consiguió que su principal interlo-
no sabemos tan siquiera si el alma actúa como una uni- cutor en este diálogo, Glaucón, desistiera de su inicial
dad o si bien tiene partes independientes.24 Las dificul- vocación política. Esto era sabido por los lectores de
tades son tantas que en el Timeo hallamos una abierta Platón. Como era sabido también que los oponentes
confesión de pesimismo: Debido a nuestra naturaleza dialécticos de Sócrates (Trasímaco, Carmántides y
somos incapaces de delimitar (diorizómenoi) con clari- Clitofonte), lejos de ser convencidos por él, se habían
dad las cosas.25 De ahí que con frecuencia lo más pru- movido con soltura por otros círculos filosófico-políti-
dente sea contentarse con un horos suficiente.26 Pero, cos enfrentados al socratismo. Para el 390 la familia de
atención, esta prudencia no es otra cosa que la filosofía. Céfalo se había arruinado y muchos de los participan-
El extranjero del Sofista advierte que afanarse en sepa- tes en el diálogo —que tuvo lugar en su casa— habían
rar (apokhôrízein) todo de todo (tó pân apò pantòs) es muerto, bien de forma natural (como el propio Céfalo)
ignorar por completo a las musas y a la filosofía. o bien de forma violenta (como Nicerato, Polemarco y
Ya hemos dicho que la instancia en la que las dife- el mismo Sócrates) y Lisias, el hijo de Céfalo, había lle-
rentes dimensiones del syn se encuentran en la deman- gado a ser un afamado retórico, que seguía más las téc-
da de una unidad trascendente de sentido es el alma. nicas de Trasímaco que los consejos de Sócrates. Por
La conciencia de esta demanda le permite al alma con- último el lector de Platón sabía muy bien que la histo-
quistar también la conciencia de su propia deficiencia ria de Atenas no se vio en absoluto alterada por el deba-
como una añoranza de unidad. Así como la unidad no te acaecido en la casa de Céfalo.
15 Leyes, 916 e.
16 Leyes, 714b
está presente en los fenómenos sino supuesta en aque- Lo primero que hay que tener en cuenta al leer el
17 Sofista, 29a llo hacia lo que los fenómenos tienden, la unidad del Peri Politeias, aunque parezca ocioso decirlo, es que
18 Sofista, 267 c alma no se encuentra en ninguno de sus momentos Sócrates no es el héroe de una novela de aventuras y,
19 Parménides, 131e
20 Parménides, 134e
sino en algo que la misma alma es capaz de intuir en consecuencia, es aconsejable no proyectar en él
21 República, 534b desde su específica temporalidad. El poder sinóptico nuestro narcisismo filosófico. Sócrates ni siquiera se
22 Leyes 944 a, 867b, 943e del alma se pone de manifiesto sobre todo en su capa- dirige al lector. De hecho Platón inicia este diálogo
23 República, 436b
24 Timeo, 52b cidad para intuirse a sí misma en una demanda de uni- ocultándonos el directo destinatario de las palabras de
25 Leyes, 772 b dad que vaya más allá de la estricta actualidad, pero su maestro, al mismo tiempo que deja claro que este
26 En Retórica 1417 a 19, también —y no con menor importancia— por su insis-
Aristóteles afirma que los
diálogo es, en realidad, un monólogo rememorativo
discursos matemáticos igno- tencia en mantener la zétesis sean cuales sean las difi- que Sócrates dirige a alguien que se encuentra frente a
ran el ethos de los dialogan- cultades con las que nos encontremos. Y a veces son él, siguiendo sus palabras y sus gestos, las variaciones
tes y no revelan nada de su
conducta, mientras que en
tan grandes que “es como si hubiéramos sido arroja- de su entonación, el ritmo de sus palabras, etc.
los discursos socráticos es dos a un laberinto” (Eutidemo 291 b). Nosotros, lectores de Platón, sabemos que Sócrates
precisamente el ethos lo que con frecuencia considera necesario resaltar las reac-
se pone de manifiesto
en la conducta de los
5. LA POLITEIA: UN DIÁLOGO ENTRE FIGURAS EVANESCEN- ciones de aquellos con los que discute, y en el diálogo
protagonistas. TES. En el Peri politeias la construcción de la ciudad en transmitido en el monólogo es bastante explicito al res-
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Historia de los conceptos 37 ]

¿No habría ganado en verosimilitud beber la cicuta sin haber presentado nin-
guna acusación contra él. Lisias, salván-
la escritura platónica si hubiese utilizado, dose por los pelos, se refugió en Megara.
Posteriormente acusó como instigador
sin enmascaramientos, de la desgracia de su familia a
un estilo directo? Teramenes, a cuyo círculo pertenecían
entre otros Trasímaco, Clitofonte y
Melobio (el ejecutor de la orden de
pecto. Pero a nosotros Platón nos escatima cualquier Teramenes).
información sobre la manera en que Sócrates desarro- Los dos hijos menores de Céfalo, Lisias y Eutidemo
lla su monólogo. Podríamos decir que ha insertado un permanecen en silencio a lo largo de todo el diálogo.
diálogo cargado de elementos descriptivos en un Probablemente Lisias era un adolescente, casi un niño.
monólogo completamente plano. ¿Es que cree que Sócrates, que con frecuencia se interesa por las opinio-
Sócrates rememora sin emoción un emocionante diálo- nes de los muchachos, incluso de los púberes, en este
go? ¿Es así como debe ser leído? En cualquier caso el caso no se dirige ni una sola vez a él, a pesar de que
monólogo de Sócrates no pudo durar menos de 18 será, de todos los presentes el que tendría un mayor
horas. ¿No habría ganado en verosimilitud la escritura protagonismo en el devenir político ateniense. Tras su
platónica si hubiese utilizado, sin enmascaramientos, exilio en Megara se unió a los demócratas reunidos en
un estilo directo? Sea como fuere lo indudable es que File en torno a Trasíbulo, colaborando activamente con
todo el texto está construido de forma que sea inevita- ellos en la derrota de los tiranos. Su conducta fue tan
ble la sospecha respecto a las verdaderas intenciones notable que Trasíbulo le concedió la ciudadanía ate-
de su autor. niense. Fue un fervoroso demócrata en cuyos textos
Ya que no podemos sino limitarnos a constatar esta parece a veces transpirarse una cierta influencia de las
incertidumbre con respecto a la interpretación del ideas políticas de Protágoras. Polemarco, su hermano
monólogo, pasemos a considerar aquellos aspectos asesinado y el heredero de la palabra y fortuna de su
dramáticos del diálogo que son resaltados en la reme- padre, defiende frente a Sócrates que lo justo es hacer
moración socrática. el bien a los amigos y el mal a los enemigos. No sabe-
El Peri politeias, visto desde la inmediatez dramática, mos si efectivamente el Polemarco histórico, de quien
es un extensísimo diálogo que se inicia con una palabra Sócrates considera en el Fedro (257 b) que se había
significativa (katébên). A mi entender Platón quiere vuelto hacia la filosofía, defendió alguna vez pública-
remarcar con su presencia introductoria la dialéctica mente esta tesis; sí que sabemos que Lisias hizo de ella
constante que recorre el texto entre lo inferior y lo el argumento central de sus discursos jurídicos. Y lo
superior; el descenso y el ascenso; la sombra y la luz. hizo con tal elegancia formal que Dionisio de
En cuanto a los protagonistas es de resaltar que Platón Halicarnaso lo consideró un modelo de la lengua ática.
no presenta nada remotamente semejante a un colo- Cuando Platón escribe el Peri politeias Lisias ha alcan-
quio de especialistas en ciencia o filosofía política, sino zado el cenit de su fama.
un acontecimiento ciudadano que, de manera impre- Hay otros dos participantes mudos en casa de
vista deriva hacia un debate sobre la politeia. Este Céfalo. Son Carmántides y Nicerato. El primero, triun-
acontecimiento es un extenso diálogo que se desarro- fador en unas fiestas Targelias, representa a un grupo
lla en su mayor parte en casa de Céfalo y en presencia de sofistas menores, entre los que hay que incluir tam-
de éste (en el libro I), de sus hijos Polemarco, Lisias y bién a Clitofonte, que se mueve entre Trasímaco e
Eutidemo y otros invitados. Céfalo era un acaudalado Isócrates, sin sentir ningún interés especial por
meteco que había dedicado su vida a hacer dinero. Sócrates. En cuanto a Nicerato, era el hijo del general
Acudió a Atenas procedente de Sicilia hacia el 459, res- Nicias, uno de los atenienses más polémicos y acauda-
pondiendo a una invitación de Pericles, que necesitaba lados (era propietario de las minas de Laurión, donde
aumentar la producción de armamento. En poco tiem- trabajaban en torno a mil hombres). Intentó varias
po tenía trabajando a sus órdenes a ciento veinte escla- veces que Sócrates se encargará de la educación de
vos. Contribuía de manera muy señalada con sus Nicerato, pero no consiguió convencerlo. “Cada vez
impuestos en la marcha de la ciudad y en caso de nece- que se lo propongo —confiesa en el Laques— me remi-
sidad estaba dispuesto a acudir con sus hijos a su te a otros maestros y él rehúsa hacerse cargo” (200 c-
defensa. A cambio, la ciudad le concedía la libertad d). Sabemos que Nicerato era de carácter débil y que
comercial y de palabra. Pero nada más. Su inmensa tras un fracaso literario estuvo varios días sin lavarse ni
riqueza no le proporcionaba ningún otro derecho polí- peinarse, siendo objeto de la mofa pública y, especial-
tico y sus hijos sólo podrían ser ciudadanos atenienses mente, de las pullas envenenadas de Trasímaco. Fue
por una concesión especial de la ciudad. Murió en el una más de las víctimas inocentes de los Treinta tira-
429, que es probablemente el de la fecha dramática del nos. Su injusta ejecución estuvo en el origen de las
Peri politeias. Si la mera presentación de Céfalo como disensiones entre Critias y Teramenes, cabecillas del
anfitrión del debate es, por sí, sorprendente, la perple- movimiento antidemocrático, que acabó con la muerte
jidad aumenta si tenemos en cuenta que será este del segundo.
meteco el defensor de la moralidad tradicional. Como vemos, Teramenes no carecía de seguidores
Tras dejar planteada la cuestión de la justicia en sus entre los invitados en la casa de Céfalo. Los miembros
términos tradicionales Céfalo se retira y ocupa su lugar de su círculo, entre los que se intuye un cierto influjo
su hijo Polemarco. Los lectores de Platón sabían que de Pródico, se caracterizaban por la defensa acérrima
Polemarco murió a manos de los Treinta Tiranos que, de lo que dieron en llamar la patrios politeia, es decir,
probablemente acuciados por urgentes necesidades la “politeia ancestral”, completamente ausente, por
económicas, decidieron apropiarse por la fuerza de los cierto, en el Peri Politeias de Platón. Dos de sus más
bienes de su familia. A Polemarco lo condenaron a notables colaboradores fueron Clitofonte y Melobio (el
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[ 38 La política como sinóptica

ejecutor de la detención de Polemarco). Ambos lo apo- Clitofonte, defendía en la asamblea exactamente la


yaron directamente en la trascendental asamblea del posición recogida en el texto. En resumen es un alega-
año 411 que votó el fin de la democracia ateniense. to conservador que defiende la patrios politeia, “patri-
Tucídides sugiere que estos defensores a ultranza de monio común de todos los ciudadanos”, como la solu-
las esencias patrias habían formado un grupo gansteril ción de los males del presente. Los lectores de Platón,
de conjurados que consiguió atemorizar a sus enemi- a diferencia de los lectores modernos, conocían per-
gos. “El pueblo —dice— no hacía nada y tenía tal páni- fectamente estos hechos, cuya rememoración sin duda
co que daba por bueno no ser víctima de alguna vio- sería estimulada por la lectura de sus diálogos.
lencia, aunque tuviera que callar” (VIII, 66). Empujada A mi modo de ver, quien quiera situarse en condicio-
por el matonismo de los unos y desprotegida por la nes de comprender lo que se está desarrollando en el
cobardía de los otros, la democracia ateniense se hizo Peri politeias debería leer con atención un pequeño diá-
democráticamente el harakiri en esta asamblea. logo, frecuentemente menospreciado, que lleva el
Incapaz de sobreponerse a sus propios fantasmas y expresivo título de Clitofonte. Se trata de un texto sor-
habiendo perdido la confianza en sí misma, buscó en prendente en el que Clitofonte rechaza el magisterio
un pasado mitificado una alternativa para Atenas. socrático por considerarlo vacío de contenido. Sócrates
Clitofonte actuó de manera protagonista presentando es un excelente impulsor hacia la virtud (un gran pro-
una propuesta en defensa de la recuperación de los tréptico), pero cuando se trata de señalar positivamen-
nomoi de los antiguos, tras la cual se ocultaba ni más ni te el contenido de la misma, es incapaz de aclarar las
menos que un cambio de régimen (de politeia). Si cosas. Pero Clitofonte es un joven que está deseoso de
hemos de hacer caso a Aristóteles, cuando los conjura- salvar a su patria de la decadencia a la que la ve some-
dos triunfaron comenzaron a gobernar según la poli- tida y necesita un programa preciso de acción. No tiene
teia ancestral (Constitución de Atenas, 35.2) pero poco suficiente con saber que debe ser vistoso. Quiere saber
a poco fueron desviándose hacia la intransigencia, también en qué consiste la virtud y, más en concreto, la
como se puso de manifiesto con las muertes de justicia. Como Sócrates es incapaz de aclarar sus
Polemarco, Nicerato y Teramenes. La dictadura con- dudas, decide abandonar su compañía y pasarse al cír-
cluirá con la guerra civil y la entrada de los partidarios culo de Trasímaco. Este diálogo sorprende tanto a
de la democracia, encabezados por Trasíbulo en el algunos críticos que no han dudado en rechazar la
Pireo. Junto a Trasíbulo se encontraban Lisias y Anito, autoría platónica con el pobre argumento de que Platón
el acusador de Sócrates. En la batalla decisiva, en no lo hubiera concluido sin una réplica socrática. Los
Muniquia, junto al templo de la diosa Bendis, no muy antiguos, sin embargo, nunca dudaron de su autentici-
lejos de la casa de Céfalo, morirán Critias y Cármides. dad y, en cualquier caso, la principal tesis de este
Curiosamente, los restauradores de la democracia pequeño diálogo no es diferente de la que encontramos
también enarbolarán la bandera de la patrios politeia. en Jenofonte (Memorables I,4,1): “Según un parecer
Cuando Trasíbulo entró en Atenas reunió a los ciuda- que a veces se ha expresado por escrito y que se ha
danos frente al templo de Atenea para jurar gobernar- expuesto con apoyo de ciertos datos, algunos creen
los de acuerdo con las costumbres ancestrales. que no había otro más hábil que Sócrates exhortando
Efectivamente, la tan traída y llevada patrios politeia a los hombres hacia la virtud, pero que de guiarlos a
era poco más que el nombre que cada bando daba a su ella ya no era capaz.” Este es, exactamente, el reproche
mito fundacional, a su “noble mentira”. Tanto es así que le dirige Clitofonte a Sócrates.
que hasta un extranjero como Trasímaco estuvo entre A partir del libro II de la República los protagonistas
sus defensores. casi absolutos del dialogo son Sócrates y los hermanos
Trasímaco había nacido en Bitinia. Teniendo en de Platón, Glaucón y Adimanto. Del primero, que es el
cuenta que Aristófanes hace una broma con su nombre único presentado con cierto detalle, se dice que “solía
en Los Banqueteadotes, representada en el 427, hemos ser el más valeroso de todos”. Es valiente, ambicioso,
de suponer que en esta fecha ya había ganado una cier- impetuoso, aficionado a la música, a la caza y al amor.
ta notoriedad en Atenas como retórico. Posiblemente Es el único que, explícitamente, abandona a Trasímaco
disponía ya de un grupo no pequeño de discípulos, —al menos en el diálogo que nos ocupa— para dirigir-
entre los cuales no tardaría en integrarse Clitofonte. se a Sócrates, arrastrando a su hermano. Conducta
Parece que fue un retórico innovador (Aristóteles, tanto más chocante cuanto que los testimonios de
Refutaciones sofísticas 183b 29). Dionisio de Halicarna- Jenofonte (Memorables, 3,6,1 y ss) y Diógenes Laercio
so nos ha transmitido un fragmento suyo altamente (II, 29) coinciden en que el mismo Sócrates lo hizo des-
revelador. Se trata de un discurso dirigido a la asam- istir de su vocación política al mostrarle su absoluta
blea que, dada su extranjería, no lo pudo haber pro- incompetencia, conducta ésta que choca fuertemente
nunciado él. Probablemente se trata o de un ejercicio con la que tuvo con Cármides, pues se esforzó en ven-
de retórica con un valor ideológico considerable o de cer las reticencias de éste y no cejó hasta que no lo diri-
un discurso elaborado para un ateniense que, como gió hacia la política. Ya sabemos que acabó sus días
combatiendo junto a Critias contra los
demócratas de Trasibulo. Glaucón pare-
ce que orientó su vida hacia la filosofía y
Sócrates es un excelente impulsor según Diógenes Laercio (II, 124) escri-
bió, entre otros diálogos, uno titulado
hacia la virtud (un gran protréptico), pero Céfalo.
cuando se trata de señalar positivamente
6. EPÍLOGO. Platón, en contra de lo que
el contenido de la misma, pensaba Cicerón, no escribió su Peri poli-
es incapaz de aclarar las cosas teias para atrapar las sombras de una ciu-
dad imaginaria ni para ocultar la realidad
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Historia de los conceptos 39 ]

Al final del túnel


con quimeras, ni —por supuesto— ensalzando alguna trepsis socrática. Por otra parte, de Sócrates sabemos
“gran república.” En realidad no estamos muy seguros por los testimonios de Jenofonte y del propio Platón
ni de cuáles eran sus propósitos ni de haber compren- que era absolutamente incapaz de adoctrinar política-
dido su obra. ¿Acaso no es un diálogo extraño? Parece mente a nadie. Y de hecho el diálogo se sustenta, todo
que está escrito con la intención de incomodar al lector. él, más que en tal o cual exposición positiva de un
Es, por una parte, un diálogo excesivo, y, por otra, un saber, en dos bases problemáticas: la de la “noble men-
diálogo frágil. Es excesivo porque resulta difícil de tira” (dirigida al ciudadano de la ciudad construida en
creer que se pudiera mantener vivo durante las diecio- el logos) y la del mito de Er (que es la noble mentira
cho horas necesarias para su desarrollo. Es frágil por- que Platón quiere sembrar en el alma de sus lectores).
que llama poderosamente la atención la fragilidad bio- Y ambas son, también, de carácter protréptico. Pero si
lógica y política de los dialogantes, resaltada además la protrepsis de la noble mentira tiene como destinata-
por su voluntad de plantearse cuestiones inmortales. rio al ciudadano, la protrepsis del mito de Er está diri-
Ya hemos dicho que varios de los presentes tendrán un gida al lector que a lo largo de la lectura ha ido supera-
final trágico por motivos políticos y el mismo do su condición de ciudadano de ésta o aquella patria.
Trasímaco podría haberse suicidado. Es, también, un De hecho el mito de Er sobrepasa los límites de la ciu-
diálogo que da la espalda de manera manifiesta a las dad y sugiere que hay una dignidad para el hombre
figuras política y filosóficamente relevantes del superior a la ciudadana. Este mito escatológico nos
momento. Siempre podrá alegarse que el discurso pla- conduce hasta un tiempo con un ritmo muy diferente al
tónico no está mediado por las restricciones psicológi- del mundo político, en el que las cosas han de ser medi-
cas de sus personajes. Pero este argumento choca, ade- das con parámetros diferentes. El mito de Er propone
más de con el testimonio aristotélico27 con la objeción contemplar la ciudad desde una distancia tal que lo eva-
insuperable de que más allá de las diversas posiciones nescente sea la propia ciudad para que de esta manera
de los dialogantes carecemos de datos intradialógicos aparezca una remisión nueva de lo político hacia lo
que nos permitan asegurar cuál es, exactamente, la absolutamente intemporal. Pero, sorprendentemente,
posición de Platón respecto a cada tema discutido. La es frente a la intemporalidad del mito de Er cuando
posición de Platón no está explicitada dentro del diálo- comprendemos que en la Politeia platónica la protrepsis
go, sino mostrada en la unidad del mismo, en tanto que y la zétesis no son un medio, sino el mensaje del diálogo.
27 En Retórica 1417 a 19,
él es el autor de cada uno de sus movimientos. Y pare- Platón sabe algo que Cicerón no se atreve ni a pensar Aristóteles afirma que los
ce lógico suponer, por lo tanto, que habrá ordenado su (porque nunca se detuvo ante las lágrimas de discursos matemáticos
secuencia de acuerdo con algún fin. Escipión). Platón sabe que contemplado desde cierta ignoran el ethos de los dialo-
gantes y no revelan nada de
En esta secuencia Sócrates parece moverse entre el perspectiva, resulta muy difícil amar el mundo real. su conducta, mientras que
sofista capaz de diseñar politeiai (a lo Protágoras) y el Tanto es así que el amor al mundo es siempre amor por en los discursos socráticos
filósofo protréptico, si bien en ciertos momentos el pri- una idealización del mundo. Por eso su Sócrates nunca es precisamente el ethos
lo que se pone de manifies-
mero parece llevar la voz cantante, la conclusión del lloró ante Atenas, mientras que tenemos testimonios to en la conducta de los
diálogo resalta, sin ningún género de dudas, la pro- de su risa. Platón también sugirió que el impulso de la protagonistas.
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[ 40 La política como sinóptica

mirada erótica es imprescindible para habitar en la ca lo anima a traspasar todo límite dejándose llevar por
cotidianeidad del mundo.28 Por eso la teoría de Platón la peculiar brújula de su deseo. Pero como el deseo,
sobre la realidad es, ni más ni menos, que una teoría de por definición, nunca se resigna con la satisfacción de
la idealización de la realidad. Y no en último lugar de la lo ya deseado, la superación de todo límite acaba con-
realidad política. virtiéndose en una huida de uno mismo.
Toda comunidad política posee una estética propia, Es saludable (y bello y bueno) aquello que no desis-
una orientación de los sentidos que es, evidentemente, te en su tendencia al sentido (a la forma). Si en el alma
previa a cualquier crítica del sentido de lo dado. y en la ciudad es posible la emergencia de la interro-
Podemos recordar que, desde tiempos remotos, en gación por la salud, la manera de desatender esta
Atenas existía una estatua dedicada a la diosa Peitho demanda es romper (al alma y a la ciudad) en trozos,
junto a la de Afrodita Pandemos. Según Pausanias negando cualquier tipo de jerarquía a la heterogenei-
(11.22.3) el culto de ambas divinidades fue establecido dad de sus demandas; mientras que atenderla exigiría
por Teseo, lo cual significa que estaba asociado a la fun- proporcionarle experiencias de orden y de límite. La
dación de la politeia ancestral. El verbo peíthô significa experiencia del límite es, en primer lugar, experiencia
convencer o persuadir y está emparentado con el latino de los límites fluidos de la ciudad y del alma, que son
fido (confiar, tener fe). Como figura mitológica Peitho los del ser y los del no ser. De aquí que, en última ins-
personifica, a mi entender, el punto de encuentro de la tancia, la salud se reduzca a una cuestión de orienta-
persuasión retórica con la seducción erótica (Píndaro ción hacia la luz o hacia la oscuridad. No hay idea más
la tiene por heraldo de Afrodita). Conviene resaltar repetida que ésta en todo el Peri politeias platónico.
este encuentro de lo retórico y lo político en la medida En la toma de conciencia de sus límites, la ciudad y
en que la persuasión política es una mixtura de ambas. el alma conquistan el conocimiento de lo posible en la
La percepción erótica es el modelo de toda persuasión forma de realidad o de demanda (por ejemplo como
en tanto que en ella la mera presencia de la belleza pro- demanda del sentido aún no alcanzado de la existen-
voca la inmediata convicción de hallarse ante lo bello y cia). ¿Es necesario añadir que para Platón el nombre
la correspondiente emergencia del deseo. La retórica de este deseo es el de Eros y que Eros se caracteriza
pretende conseguir por medios discursivos lo que la precisamente por su carácter de mediador, de metaxú?
belleza alcanza con su mera manifestación. No le falta Eros es el habitante del syn. Y el dialéctico —defiende
razón al Eurípides de Las Ranas de Aristófanes al sos- Sócrates vehementemente— es el sin-óptico. ¿Y si el
tener (1360) que la sonrisa de Peitho es un discurso Peri politeias debiera entenderse como un ejercicio de
elocuente. A finales del siglo V la imagen de Peitho, sin-opsis política?
acompañando a Afrodita, a Pothos (Deseo) o a Paideia
estaba presente en Atenas en multitud de representa-
28 Este es el gran mensaje
ciones, tanto es así que Isócrates acabó considerando
de la erotikón omma socráti- esta presencia como una prueba de la negativa influen-
ca. Ya Siriano, en su comen- cia de los sofistas. Toda politeia puede ser vista, bajo
tario de Fedro 253e, observó
la semejanza entre la refe- esta perspectiva, como un éxito de la conquista colecti-
rencia de Sócrates a «la va de un sentido inmediato de la copertenencia ciuda-
mirada amorosa» (erotikón dana. Y aquello que la politeia refuerza con su alimen-
ómma) y Alcibíades I 135d.
En el Fedro sostiene to (y sus aderezos míticos) es, básicamente, esta con-
Sócrates que, en tanto que vicción, que Isócrates (coincidiendo con el Platón del
poseído por el amor (252e) Menexeno) expresaba diciendo que todo ciudadano ha
el amante aprende del otro y
a través de este aprendizaje de ver de forma espontánea a su ciudad su sustento, su
se comprende a sí mismo patria y su madre.29 La persuasión política ha de ser,
(252e-253a). El alma del
enamorado concreto (¿no es
para que la ciudad sea posible, erótica y retórica.
esto también lo que afirma También la ciudad está constituida, en su ser, por la
Alcibíades en el Banquete?) koinonía de los géneros. Y por lo tanto, también por el
es fuente de intelección, de
forma que el bien y el mal
no ser. Si la sofística puede verse como una amenaza
puede aprenderse desde la para la ciudad es por su insistencia en hurgar en la rea-
inmanencia de lo concreto. lidad del no ser, o, lo que es lo mismo, por su tenden-
Sobre esta cuestión resulta
de gran interés un párrafo cia a evaluar la (supuesta) anormalidad de la forma
de la Aspasia de Esquines desde la (supuesta) normalidad de la excepción. El pla-
transmitido por Elio tonismo, por el contrario, sería la expresión de la volun-
Arístides (SSR VI A 53),
donde se recoge la siguiente tad filosófica de contemplar la (supuesta) anormalidad
confesión de Sócrates: “Mi de la excepción desde la (supuesta) normalidad de la
amor por Alcibíades me ha forma. Detrás de esta voluntad lo que se halla en Platón
permitido experimentar algo
similar a lo que experimen- no es un capricho epistemológico, sino la opción por la
tan las bacantes. Éstas, salud (por el Bien, la Justicia y la Belleza), porque el
cuando están poseídas por el
dios, extraen leche y miel
alma y la ciudad, a diferencia de las cosas inanimadas y
allá donde las demás no con- de los animales, tienen la capacidad de comprenderse
seguirían ni sacar agua. En a sí mismas en relación con su ubicación respecto al
cuanto a mi, a pesar de no
conocer ningún máthêma
ser y al no ser. Y en la conquista de la ubicación preci-
con cuya transmisión pudie- sa se juegan su propia salud. Es posible observar que
ra ser útil a alguien, pensaba mientras la filosofía platónica busca al ser en relación
que frecuentando a
Alcibíades podría haberlo con sus límites, la sofística, en general, busca el ser del
hecho mejor gracias a mi límite, perdiéndose en él al dictaminar que toda deli-
amor.” mitación es arbitraria, histórica, contingente. Al defen-
29 Panegírico 25,
Panatenaico 125. der una autonomía prometeica del individuo, la sofísti-
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Venus Hermética:
Rocco Mangieri es profesor de
Estética, Semiótica de las Artes
y Semiótica del Cine en la
Universidad de Los Andes,

códigos herméticos y saberes iniciáticos


Venezuela

en la pintura de Sandro Botticelli


ROCCO MANGIERI

El nacimiento de Venus de Botticelli encierra un código secreto en el cuello del manto adornado
de flores. Es un espacio de destino, de ida y vuelta, de acogida en el lenguaje o en la música que
conecta microcosmos y macrocosmos en un gesto aparentemente inocente pero cargado de
intencionalidad. El propósito de este ensayo es mostrar en qué consiste este nuevo espacio
icónico-plástico que Botticelli deja a la posteridad.
Palabras clave:
- código
The birth of Venus of Botticelli locks a secret code in the neck of the embroidered mantel of flowers. It is a - secreto
destination space, of going and of turn, of welcome in the language or in the music that connects micro- - hermetismo
cosms and macrocosms in a seemingly innocent expression but loaded with premeditation. The purpose of - microcosmos
this essay is to show on what it consists this new space plastic-iconic that Botticelli leave to the posterity. - macrocosmos

E segue l’occhio ove l’orecchio tira


Per vedere tal dolcezza d’onde é nata.
LORENZO DE MEDICI, L´altercalazione

Tutta la grande ereditá mágico-astrológica del pensiero antico e medievale veniva,


attraverso quegli scritti, inserita in un vasto e organico quadro platónico-ermetico. In esso dominano la tendenza a cogliere
l’Unitá che é, nelprofindo, sottesa alle differenze, l’aspirazione a conciliare le distinzioni,
l’esigenza verso una totale pacificazione nell’Uno-Tutto.
PAOLO ROSSI, La nasita della scienza moderna in Europa

menudo la disposición de visual y motivo del cuadro que parece aplanarse y

A
los símbolos es tan flagrante adherirse a la superficie de la pintura a la manera de un
que, debido al carácter y la símbolo escrito, de una grafía.
fuerza de su sobresaliente
evidencia, no se tornan legi-
bles. Son tan próximos que
no son visibles. Su ubica-
ción espacial produce una suerte de visibilidad relativa
y obstruida. Este ensayo parte de una figura pictórica a
la vez semioculta y emergente y de la corazonada que
suscita.
Hace varios años me había topado de nuevo con la
figura de un cuadro del Renacimiento italiano muy
difundido, el Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli.
Luego de entrever el perfil de lo que pudiese convertir-
se en un signo surgió la sorpresa de que nadie hubiese
mencionado (al menos no he encontrado ninguna refe-
rencia explícita hasta esta fecha) la extraña y remarca- Me intriga la idea de que Michel Butor no haya
da presencia de una figura, una suerte de anagrama y entrevisto el carácter emblemático y escritural de este
jeroglífico visual a la vez que parece flotar e inscribirse símbolo visual y que no lo haya incluido como ejemplo
en la zona derecha de la composición visual: es la figu- en su maravilloso libro Les mots dans la peinture, en el
ra que corresponde, en un primer nivel de lectura deno- cual explicaba la importancia del uso de letras, símbo-
tativa del cuadro, al cuello o zona superior del manto los gráficos, incisiones, firmas e intervenciones gráfi-
bordado de flores que una de las Horas, diosas de las cas de los pintores en sus obras.
estaciones, extiende para recibir a la Venus y arroparla. La Hora ciertamente la espera en la orilla derecha
El signo visual posee una morfología y una disposi- para cubrir su cuerpo desnudo, pero la ubicación de
ción tan innatural en relación al manto mismo y a casi este cuello atípico hacia abajo, que señala virtualmente
todos los otros motivos del cuadro que se hace casi como un indicador o index al cuerpo emergente y se
imposible no percibirlo. El lector-intérprete reconoce conecta misteriosamente con el gesto de la mano
sin duda un cuello, pero no sin el asomo de alguna semiabierta de la Venus, no se ajusta al ritmo y la ten-
incertidumbre inicial, sobre todo por el contorno y la sión del movimiento virtual de la historia narrada en
disposición que adopta. Además, es el único signo cuanto espacio del enunciado.
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[ 42 Venus Hermética

Por el contrario, por ese rasgo de des-localización


topológica y de configuración eidética y plástica, por
ese efecto de adherencia a la superficie de la pintura,
el signo parece querer escapar del plano de lo narrado
para ubicarse en el espacio de la enunciación o, cuan-
do menos (y he aquí una de las hipótesis centrales de
este ensayo), para configurarse como una llamada y
una cita intertextual de otro orden asignable al autor
implícito del texto pictórico. Si es así, el motivo es
sobre todo una llamada y un gesto de interlocución
hacia el lector, evidentemente un lector modelo que
debe confabularse con la pintura y cooperar enciclo-
pédicamente con ella. Es posible que el cuadro pretendiese una sugestión musical, con las
Todos los elementos actorales y figurativos del cua- ocho figuras representando, como quien dice, una octava en clave de
dro se orientan y se mueven de izquierda a derecha. La Venus… Si tenemos presente que, a su regreso en Primavera,
Proserpina era representada esparciendo flores, es muy probable que
Hora hace un gesto y un movimiento de receptividad. se intentase que un eco de ese mito o de su equivalente musical fuese
Es un espacio de destino y acogimiento de un cuerpo, interpretado de la progresión de Céfiro a Flora... Lo que sí es cierto,
de un mensaje divino. No es de extrañar la presencia por otra parte, es que el Nacimiento de Venus salió de la misma villa
que la Primavera, y que este cuadro es a su vez un ejemplo de cambio
influyente del código de lectura occidental del texto
de clave o modulación.2
escrito, así como esa puesta en escena del mito del
nacimiento de Venus en un espacio escenográfico que
se asemeja muchísimo al carácter de las representacio- El Uno supremo debe descender sobre lo múltiple
nes teatrales. Sabemos de qué manera visualidad, tea- y heteróclito. Lo Múltiple es recogido en el Uno. Pero
tralidad y pintura están estrechamente vinculadas en la el mito de creación de lo bello neoplatónico se expre-
construcción de las imágenes de la cultura del sa en este cuadro con una alegoría escénica que poco
Renacimiento italiano. tiene que ver en la superficie aparente del texto con
El mensaje-Venus púdica es enviado sobre el mar a la dimensión sacrifical-escatológica del mito origina-
través del viento de Céfiro y Aura (la diosa de la brisa) rio griego, la cual se basa en el desmembramiento de
y debe ser recibido por una de las Horas, la diosa de partes del cuerpo y su diseminación, a no ser por
la primavera. La paráfrasis según el modelo de la algunos artificios semióticos de orden connotativo
comunicación (emisor-canal-mensaje-receptor) me y que requieren de una considerable competencia
parece una imagen sugerente, que de hecho está mar- enciclopédica.4
cada en la estructura y la disposición dinámica de las La recepción de la verdad órfica, tal como hubiese
figuras. Por otra parte, veremos enseguida el rol de podido ser vista e interpretada por Ficino, Pico o
ese motivo-cuello-jeroglífico como receptor y receptá- Botticelli, y la información místico-hermética que supo-
culo de la Venus acoplado a un código del sonido y la nía en esa época, tuvo que ser necesariamente trans-
musicalidad. crita a través de un código cifrado: un proceso de trans-
En este punto de la lectura viene muy bien referirse a misión intelectual y de enseñanza en el cual, sin duda,
la interpretación de orden sonoro-musical que Edgar el lenguaje de la pintura constituía un lugar especial y
Wind y la escuela de Aby Warburg realizaron en rela- un espacio culto para el ejercicio de este tipo de traba-
ción con este cuadro, y particularmente con lo que jo semiótico.
denominaban la presencia en código cifrado del sistema El cuadro, como suponemos aquí, se orienta en la
de intervalos musicales procedente de la Practice musi- escena final de la representación espacio-temporal del
ce de Gafurius: una secuencia de notas en que la última mito griego originario a la fase de recepción de la ver-
debe “trascender completamente la música planetaria y dad en donde la figura del cuello-jeroglífico debe jugar
que pertenece a la esfera de las estrellas fijas”.1 un papel fundamental en lo que respecta al modo, en el
El sistema y su eficacia simbólico-hermética son des- contexto de la cultura neoplatónico florentina del siglo
critos por Wind atendiendo al sentido divino asociado XV, de comprender y transmitir un saber hermético de
por Gafurius a específicas divisiones de la octava, con- orden fundamental.
siderada ésta como trascendente y las restantes notas Si el cuadro puede leerse también en clave herméti-
agrupadas en tríadas simétricas. Wind hace referencia co-musical (y en esto acordamos con Wind) como una
en principio a la Primavera. sucesión armónica de tríadas en la cual la última octa-
Sabemos además que, en el código neoplatónico aus- va es la nota trascendente que permite el acceso al
piciado por Ficino, Pico della Mirándola y los eruditos espacio de la unión de los contrarios, es muy posible
de la Academia neoplatónica de Florencia, el motivo que el motivo del cuello-jeroglífico esté allí precisa-
filosófico fundamental es el tema de la unión de los mente para cerrar el relato de recepción del cuerpo de
contrarios en una unidad trascendente. En efecto, la Venus, que simboliza y connota la materia informe ya
1 EDGAR WIND, Pagan myste- pintura es una alegoría platónica de la belleza como transfigurada en belleza suprema que se nos revela-
ries in the Reinaissance. dotación de una forma a la naturaleza informe que nace desvela por un momento, antes de encontrarse con el
Faber&Faber, London, 1968, mundo terrestre y sublunar y reiniciar así el ciclo de
p. 135. del mar. La mutabilidad heracliteana del agua requiere
2 EDGAR WIND, Pagan myste- de una transfiguración a través del principio divino de las analogías.
ries in the Reinaissance,
la forma, como advierte Pico della Mirandolla: La escuela iconológica de Aby Warburg nos ha mos-
p. 135.
trado los artificios y programas iconológicos y enciclo-
3 PICCO DELLA MIRANDOLLA,
Commento, II, xvi, s., ed. E. Cuando quiera que diversas cosas diferentes concurran pédicos de la representación de La Primavera y el
Garin, II, xviii, pp. 509. para constituir una tercera, que nace de su justa mezcla Nacimiento de Venus, de Botticelli, en cuanto traducción
4 EDGAR WIND, Pagan myste-
ries in the Reinaissance, y templanza, el resultado de su proporcionada composi- de la constelación figurativo-escatológica del mito grie-
p. 138. ción es llamado belleza3. go al lenguaje poético y retórico de la pintura del
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Semiótica de las artes 43 ]

Renacimiento. El mito uraniano de la El nacimiento y tránsito de la Venus púdica es


fecundación y el desmembramiento está
presente pero las figuras mismas son el viaje y acceso hacia un espacio más
transfiguradas y reducidas a variaciones
superficiales de la forma de la expresión, terrestre y profundo y, en cierto modo, una
como la suave y diminuta espuma del mar traducción en clave simbólico-hermética del
que substituye al esperma de Urano o la
lluvia de flores a la fecundación marina. lenguaje de los misterios órficos, tan caro a
Pero no nos parece suficiente para
explicar esa flagrancia del cuello-figura. Marsilio Ficino y Pico della Mirándola
Si bien la traducción visual del mito pare-
ce ajustarse a las modalidades retóricas
del autor y del público, a las prescripciones y códigos siguiendo la secuencia que va desde la esfera celestial
que el discurso neoplatónico impone de cierta manera (Uraniana) hasta la esfera subterránea (Thalía) pasan-
a la misma representación y sus efectos, volveremos do por Venus (Terpsícore), figura central de la pintura
mas bien sobre la hipótesis de la traducción del códi- y ligeramente des-localizada y movida hacia la zona de
go musical-sonoro de Gafurius y sus posibles implica- la esfera subterránea.
ciones en esa última fase de recepción de la verdad El nivel de la forma de la expresión del cuadro nos
órfica, tránsito neoplatónico de lo bello que alcanza ofrece algunos indicadores a favor de esta interpreta-
finalmente, en ese cuello-jeroglífico de la Hora, la ver- ción, como, por ejemplo, la distribución de las figuras
dad suprema e indecible. en la superficie del cuadro y sobre todo la manera de
Siguiendo la propuesta de Edgar Wind, la distribu- distribuir y seleccionar el color y su luminosidad. En
ción de las figuras del cuadro se acopla en cierto modo efecto, el grupo de figuras de la izquierda (Céfiro y
al sistema de la música planetaria en forma semejante Aura) es aéreo y descendente y se configura como vec-
a lo que ocurre en la representación visual de la tor de fuerza sobre la diagonal que baja desde el ángu-
Primavera. El Nacimiento de Venus debería ser un cam- lo superior izquierdo al ángulo inferior derecho. El
bio de clave o modulación del mismo esquema de octa- conjunto de figuras de la derecha (la Hora primaveral,
vas que subyace a la Primavera. En este último cuadro el bosque y la orilla) son descendentes y configuran un
la distribución sonora de la octava en tres tríadas y la espacio receptor terrestre. Además, la mayor luminosi-
cuarta se corresponde casi exactamente con la distri- dad de la zona izquierda se enlaza con la oscuridad de
bución narrativa de las 8 figuras traduciendo así la la zona derecha: el bosque forma un techo vegetal muy
secuencia: 8...7 6 5...4...3 2 1.5 tupido, en el cual no penetra ya la luz excepto a través
La Primavera ocupa el lugar del sonido dos (2) mien- de algunos espacios dejados entre los troncos de los
tras que el sonido uno (1) está representado en Céfiro, árboles.
quien junto a Clío simbolizan el acceso a la esfera sub- El nacimiento y tránsito de la Venus púdica es el viaje
terránea de las música de las esferas neoplatónicas de y acceso hacia un espacio más terrestre y profundo y,
Gafurius. en cierto modo, una traducción en clave simbólico-her-
En la Primavera, las figuras humanas o antropomor- mética del lenguaje de los misterios órficos, tan caro a
fas son reducidas a 4 y el signo del cuello está incorpo- Marsilio Ficino y Pico della Mirándola. El cuerpo de
rado y forma parte de la Hora, la última figura de la esca- Venus accede al espacio y al sonido de las esferas sub-
la si consideramos que el código de lectura propuesto terráneas en el momento en que deberá ser arropada
por el texto se mueve de izquierda a derecha, con una por el manto que la Hora le tiende.
detención temporal en la cuarta. Si seguimos este En este punto queremos introducir de nuevo el moti-
mismo ritmo de unidades y silencios o enlaces, la figura vo central de este ensayo, el signo del cuello-jeroglífico
central de Venus ocupa el lugar de la quinta figura de la y su uso-sentido dentro del cuadro. A través de la his-
Primavera y funciona como sonido intermedio de dos toria y hermenéutica del arte y la literatura podemos
sucesiones opuestas y vinculadas: la sucesión que pro- confirmar la profunda dedicación y predilección de la
viene de la octava ascendente y la sucesión que termina Academia neoplatónica de Florencia por el saber her-
en la octava descendente. Es la representación pictórica mético y cabalístico. La enorme fascinación por la sabi-
de la unión armoniosa de contrarios (Figura 4): duría arcaica y el cabalismo de Ficino y Pico rodean y
sustentan casi toda la actividad intelectual y la produc-
Germinat in primo nocturna, silentia cantu, ción artística de pintores, escultores, dramaturgos y
Quae térrea in gremio surda Talía iacet.6 escritores agrupados alrededor de la Academia floren-
tina sostenida por la familia De Medicis.7
Si esto es así, y tomando como referencia el modelo El famoso Corpus Hermeticum del enigmático autor 5 EDGAR WIND, Pagan myste-
de la música de la esferas de Gafurius estructurado en Hermes Trimegisto llega a manos de Cosme De ries in the Reinaissance, pp.
tríadas que se ubican espacialmente en los dos extre- Medicis en el año de 1460 y es entregado enseguida a 134-35.
6 GAFURIUS, De harmonia,
mos de la gran escala cósmica, el primer grupo sonoro Marsilio Ficino para su traducción y estudio. Además, 1518.
que “conecta el cielo con la tierra” está representado Ficino estaba en posesión de alguna transcripción o tra- 7 UMBERTO ECO, La ricerca
por las figuras de Céfiro y Aura, mientras que el otro ducción de otros dos textos fundamentales del cabalis- della lingua perfetta nella
cultura europea, Laterza,
grupo o tríada lo está por la figura de la Hora. También mo: los Himnos órficos y los Oráculos caldeos atribuidos Bari, 1994, pp. 105-114;
es formulable la hipótesis de que en el Nacimiento de a Zoroastro. Ficino y sus contemporáneos interpretan ROBERTO PELLEREY, Le lingue
Venus se haya decidido reducir la escala de ocho a cua- estos textos como procedentes de únicos autores y perfette, Versus 61-63,
Bompiani, Milano, 1992;
tro sonidos. De todos modos, me inclino decididamen- transmisores de una antiquísima sabiduría que revela FRANCIS YATES, El
te por la hipótesis general de que el Nacimiento de un conocimiento oculto y supremo sobre los aspectos Iluminismo Rosacruz, Fondo
de Cultura Económica,
Venus es al mismo tiempo una traducción en clave her- fundamentales del hombre y el cosmos. Para Ficino, y México D. F., 1981, pp. 105,
mética de la escala musical neoplatónica de Gafurius luego también para Pico della Mirándola, textos tales 125, 140.
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[ 44 Venus Hermética

como los Himnos de Orfeo y el Corpus Herméticum son mente entre sí en una suerte de unidad superior, prin-
el registro y la memoria intemporal de un saber mági- cipio armónico y conjuntivo de lo celestial y lo sublu-
co-astrológico del cosmos transmitido por sabios arca- nar. En este juego de tensiones y ritmos analógicos es
nos. Los textos, las ilustraciones y los signos allí dis- donde se inscribe como un jeroglífico misterioso la
puestos se leen a través de una suerte de “espirituali- emblemática figura del cuello.
dad egipcia” y arcaica que nos habla en claves y códi-
gos secretos de un saber fundamental y mítico, ubica- Il sole puó essere sollecitato indossando abiti dorati,
do más allá de la historia, en un tiempo primordial. usando fiori connessi al sole come l’eliotropo, miele gia-
Ficino establece enseguida en su obra una relación llo, zafferano, cinnamono. Sono animali solari il gallo, il
entre la narración bíblico religiosa del origen del leone e il coccodrillo.10
mundo y los relatos de las escrituras herméticas que
conduce a la teoría neoplatónica de la relación analógi- En este sentido, reforzando las observaciones de
ca y simpática entre el macrocosmos y el microcos- Frances Yates, Roberto Pellerey y Umberto Eco, tanto
mos. Si el hombre actúa sobre el microcosmos (seres, el Botticelli amante del saber hermético y cifrado como
plantas, piedras, elementos del mundo natural u obje- el círculo de Ficino se ocuparon con afán e interés
tos), puede producir efectos análogos sobre el macro- especial y a lo largo de su producción intelectual y
cosmos, y viceversa. En esa relación de simpatía es artística en realizar una simbiosis entre el cabalismo
necesario saber encontrar y utilizar un lenguaje, un sis- hebreo (con las versiones disponibles), el paganismo
tema de signos o símbolos a través del cual entramos órfico y el relato cristiano occidental.
en contacto o comunicación con el mundo superior o Lo que se produce en el entorno florentino del
macrocosmos para entrar en armonía con él. El mismo Nacimiento de Venus y de la Primavera es, en el marco
Ficino es autor de textos como De vita coelitus compa- de lo que se ha denominado, dentro de la historia de la
randa, un recetario y manual de uso de talismanes, semiótica y de las ideas, la incesante búsqueda de una
plantas medicinales y procedimientos para celebrar lengua perfecta, un código analógico de remisiones
ceremonias y rituales mágicos herméticos de vincula- cuasi-infinitas que se dedica con artificios lógico-retóri-
ción entre micro- y macrocosmos, entre mundo sublu- cos a fundamentar correspondencias entre los seres
nar y mundo celestial.8 del mundo terrenal y los otros sistemas del universo.
Los textos cabalísticos de Abulafia y de Mitridates, las El reino de la simpatía universalis y su modo de definir
estenografías renacentistas de Tritemio, la obra de y construir los signos está en la base del programa filo-
Paracelso y los sellos y escrituras mágicas de Agrippa son sófico y estético del neoplatonismo florentino del rena-
conocidos y forman parte del saber hermético del que cimiento italiano.
dispone la Academia Neoplatónica de Florencia en la En la Primavera se encuentran y entretejen no sola-
época de Botticelli. Pico della Mirándola cita a Raimond mente las figuras míticas paganas transfiguradas icóni-
Llull en su Apología publicada en 1487. Allí establece una ca y plásticamente en relación con el código fisiognó-
correspondencia hermética entre el ars combinatoria de mico y del vestido del quattrocento (lo que constituye
Llull y el significado oculto de la notación cabalística (la sin duda un signo de contemporaneidad y modernidad
temurah). Queremos sumarnos a la tesis de que el cír- de la pintura), sino sobre todo una correspondencia
culo de la academia florentina realizaba un acercamien- abierta entre sistemas planetarios, sistemas musicales
to a las varias versiones y transcripciones de la cábala y sonoros, sistemas pasionales y de comportamiento,
como textos de primera mano y como base teórica fun- sistemas temporales y ambientales.
damental de referencia: “Es posible que Ficino conocie- Aunque Pico y Ficino hacen en diferentes momentos
se un texto en árabe, probablemente del siglo XII, que una interpretación equivocada del sentido de las escri-
circulaba en el medioevo en una versión en latín titulado turas y los signos cabalísticos,11 lo relevante para nos-
Picatrix, atribuido a Hermes. En el Picatrix aparecen otros es el hecho de la inserción en el Nacimiento de
numerosas fórmulas mágicas. Así para Ficino, si existe Venus de una letra cabalística que debería funcionar
una estrecha unión entre hombre y universo y si el hom- como un signo-jeroglífico: un jeroglífico no completa-
bre está ubicado por su dignidad por encima de la natu- mente revelado a los mismos traductores florentinos
raleza, tendrá que controlar y dominar sus fuerzas a tra- en todas sus connotaciones (rasgo fundamental de su
vés de signos y palabras”.9 carácter mágico-religioso), y que, como suponemos
No es aventurada la hipótesis (reinterpretando en aquí, posee el sentido de una letra, pero sobre todo de
parte a Edgar Wind y Umberto Eco) de que el un grafismo y de un sonido.
Nacimiento de Venus, trazado en un segundo nivel de La figura sobresaliente y deslocalizada del cuello del
connotación sobre el código sonoro de los cantos órfi- manto que la Hora sostiene y ofrece es, sin duda, una
cos, tal como son leídos en ese momento cultural, estilización y reducción icónica del trazado de una letra
incluya en función de la simpatía y la idea de una armo- alfabética derivada, y modificada en algunos rasgos por
nía universal una imagen-talismán, un pseudo-jeroglífi- las traducciones gráficas sucesivas, de la “O” hebrea
co procedente de la lectura de los textos cabalísticos, procedente del sánscrito antiguo. Se vincula a la misma
cuya figura es una trascripción de la letra “o” del anti- “OHM” usada hoy como signo y emblema de religio-
guo hebreo, posiblemente en una versión gráfica a tra- nes y creencias orientales (como en el budismo, por
8 UMBERTO ECO, La ricerca vés del árabe o del griego antiguo. ejemplo): sonido primigenio y cierre-síntesis de una
della lingua perfetta nella
cultura europea, p. 106. Lo que hace posible esta serie de correlaciones escala de notas que en el entorno cultural de Botticelli
9 UMBERTO ECO, La ricerca semióticas es la puesta en escena del principio de las es retomado y representado en ese lugar estratégico
della lingua perfetta nella analogías. Con esta perspectiva, y sólo a manera de del cuadro como receptáculo final de Venus y como tér-
cultura europea, p. 83.
10 UMBERTO ECO, La ricerca ejemplo en relación al Nacimiento de Venus, y si la pin- mino de la escala de la música de las esferas de
della lingua perfetta nella tura se subsume también bajo el principio de que la Gafurius; remisión hermética a un sonido primordial y
cultura europea, p. 85.
11 FRANCIS YATES, El
forma de lo semejante atrae a lo semejante, el manto de originario. ¿Sonido pleno y descendente hacia el
Iluminismo Rosacruz, flores, la Venus y el signo-jeroglífico se atraen final- mundo sublunar?
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Semiótica de las artes 45 ]

Habría que establecer de algún modo el type o mode- hace a través de una retórica de la supresión de algu-
lo gráfico de esta letra-jeroglífico, tal como ha podido nos elementos y de la adjunción de otros rasgos, como
ser usada-interpretada por Ficino y Botticelli en el inte- el énfasis en esa filigrana exquisita de hilos de oro que
rior del misreading neoplatónico de la época. Si esa bordan la letra-cuello o la acentuación topológica de los
figura central del cuadro es un símbolo aún hoy empa- giros y vueltas del plano o superficie. La reiteración
rentado con el significado de la letra ohm, habría que plástica del conjunto de figuras anexas sólo se observa
trazar un itinerario que, aún dejando vacíos sin llenar, en la zona inferior. Allí el pliegue parece querer repro-
pueda conferirle una base a nuestra hipótesis. ducir la grafía suprasegmental correspondiente al tra-
Detengámonos en ese lugar del cuadro y veámoslo zado de la om en el sánscrito y en la grafía utilizada hoy
con mayor acuciosidad a nivel de su morfología y ras- como símbolo de Brahma en las religiones hinduistas.
gos icónico-plásticos, al compararlos con algunas grafí- Es posible sostener la hipótesis interpretativa de
as escriturales de la época y, en particular, con las deri- que el texto reinscriba el símbolo visual sagrado-her-
vaciones plásticas de algunas letras utilizadas en el mético, ligado probablemente a otros códigos de con-
griego antiguo, el sánscrito, el árabe y el hinduismo. notación de los cuales no tenemos referencia, a partir
En este sentido, pensamos que el signo visual del de un tipo o modelo que haya sufrido una reducción o
cuello del manto conserva los rasgos pertinentes de supresión de algunos rasgos menores y estilísticos, o
reconocimiento que actualmente corresponden, con también de que el signo, con muy pocas modificacio-
algunas variantes y modificaciones retóricas, al dibujo nes, proceda enteramente de una trascripción gráfica
del sonido om u ohm tal como es trazada en los códigos considerada como íntegra. Inscrita la letra-jeroglífico
antiguos. Esta forma de la letra se corresponde (y en ese lugar estratégico del cuadro, incluso en la línea
habría que indicar relaciones e influencias) con otras de horizonte donde aire-mar y tierra se enlazan, se
letras de la cábala, el sánscrito y la grafía-pictográfica interpreta como signo-receptáculo de un recorrido
que identifica a Brahma, en especial con la forma cali- mitológico ya consabido, pero también iniciático y
gráfica y manual de la letra “o”, cuya forma tipificada y órfico, en el cual el sentido de la letra como sonido de
tipográfica es la letra omega en el griego moderno. los sonidos (que aquí recibe y concluye la sonoridad
de las esferas de Gafurius) transfiere, tal como se
indica y codifica en los textos iniciáticos-cabalísticos,
el surgimiento-nacimiento de la verdad del ser (la
belleza neoplatónica) en el mundo sublunar, señalan-
do el eterno ciclo de retornos y correspondencias
analógicas que caracteriza fundamentalmente la poé-
tica de la magia y la simpatía universal de la Academia
Neoplatónica de Florencia.
La suposición no es aventurada por el hecho de que
El cuerpo central o grafema englobante de la grafía- tanto Ficino como Botticelli conocían con bastante
tipo-pictográfica que originaría la serie correspondien- seguridad las escrituras antiguas árabe, griega e india
te de la om se define aproximadamente como una suer- que llegaron hasta ellos en forma de manuscritos.
te de “e” caligráfica orientada hacia la izquierda. En Ahora bien, estos manuscritos eran a su vez transcrip-
realidad, esta “e” invertida espacialmente se compone ciones ocurridas en diversos contextos de traducción y
de un trazo cóncavo-convexo de grosor no uniforme, bajo diversos autores. Al mismo tiempo, no hay que
pero continuo (sin quiebres o rupturas), que se repite olvidar que en la cultura renacentista, y en especial en
por sucesión rítmica más que por simple simetría. En la florentina de esa época, la interpretación de los sig-
efecto, este cuerpo central o grafema-base se distingue nos escriturales desconocidos se debió realizar como
por el rasgo, casi siempre reiterado en todas las ver- si se tratara de jeroglíficos de alguna lengua secreta y
siones o réplicas del modelo, de desequilibrio del peso milenaria que ocultaba seguramente un conocimiento
visual entre el trazo inferior y el superior. El trazo cón- y un saber iniciático.
cavo-convexo inferior se puede leer como la base del Como ha sido señalado, esta voluntad hermética de
trazo superior, el cual, en las versiones gráficas-escri- la cual eran partidarios los miembros fundadores de la
turales no correspondientes al griego antiguo, casi Academia Neoplatónica determina el hecho de consi-
siempre es más pequeño. derar algunos símbolos que expresan sonidos como
El grafema-base de la letra (descrita como tipo o jeroglíficos que ocultan un saber. Dios y la naturaleza,
modelo general) puede tener como anexos y compo- en sus dos niveles (micro- y macrocosmos), nos
nentes gráficos suprasegmentales otra serie de figuras. hablan a través de cifras y escrituras codificadas en
En principio, tres: un primer conjunto de figuras que se forma de complejas cadenas de analogías. Lo que sub-
dispone en la zona superior externa del grafema-base yace tanto en la Primavera como en el Nacimiento de
representada por un trazo menor cóncavo y un punto o Venus es, sin duda, la estrategia del secreto innombra-
grafía esférica (se ubica en la zona derecha y superior ble que una vez detectado sólo puede transmitirse en
del espacio); un segundo conjunto de figuras ubicado clave, encubierto de algún modo bajo la superficie de
en la zona inferior izquierda del grafema-base repre- los textos.
sentado por un trazo de grosor descendente y ondula- Es muy posible que esta evidencia-oculta, ese signo
do, que parece funcionar como una terminación; final- des-velado del cuello del manto que la Hora ofrece,
mente, un tercer conjunto de figuras, que cuando apa- fuese una verdadera clave de lectura final del relato, un
rece posee un peso visual y gráfico casi tan relevante interpretante-lógico-final dedicado a algún comitente
como el grafema-base, ubicado en un plano de simetría especial de la corte o del mundo intelectual que rodea-
axial representado por una figura compuesta. ba a los De Medicis. El hecho de que haya pasado des-
El cuadro dispone de una traducción icónico-plástica apercibido durante tantos siglos no se debe tanto al
del grafema-base de la om sagrada y hermética, pero lo recurso de un cifrado muy complicado (de hecho la
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[ 46 Venus Hermética

grafía plástica posee una evidencia casi esplendorosa),


sino a una suerte de pintura del secreto que insertó en
su relato un símbolo que aún hoy es conocido por con-
tados observadores. En este sentido, como se ha dicho
implícita o explícitamente por estudiosos de la obra de
Botticelli, entre ellos miembros de la reconocida escue-
la iconográfica de Aby Warburg, su obra puede consi-
derarse una pintura erudita, culta e intelectual: una pin-
tura que transfiere un saber filosófico, ético y moral, y
no sólo universo individual y emotivo del autor.
Si el culto y supremo código de las esferas platónicas
ha sido traducido y cifrado en la Primavera, ¿por qué
no pensar que en el Nacimiento de Venus se prosigue y
enfatiza esta estrategia de la transmisión mágica, órfi-
ca y secreta? Una vez corroborada esa primera relación
significante, y teniendo en cuenta que Ficino y
Botticelli compartiesen de algún modo la idea de vin-
cular definitivamente la magia sonora de las esferas de
Platón al sentido y sonido de esa ohm transfigurada, la
pintura introduce un símbolo-talismán, una suerte de
operador mágico-iniciático que vuelve a condensar ana-
lógicamente la macroisotopía neoplatónica de la reve-
lación de la Unidad suprema, solamente alcanzada en
un tránsito efímero y fugaz de la belleza que surge de
lo informe. El Uno recibe como útero y receptáculo la
verdad y la hace terrenal y sublunar.
Es una hipótesis de lectura que tiene sentido en el
contexto de la recepción e interpretación de los textos de
sabiduría y las imágenes o símbolos gráficos registra-
dos y acumulados en el entorno intelectual que rodeaba
intensamente la obra y el pensamiento de Botticelli. La
pintura, en este sentido, es el lugar predilecto del sin-
cretismo y el enlace textual. Una operación analógica
que parece finalmente concluir en una representación
cíclica de esa idea neoplatónica de la eterna manifesta-
ción y origen de la verdad de la belleza. Lo que en prin-
cipio podría sorprender como una inserción extraña y
fuera de contexto es este cuello-jeroglífico; pero hemos
querido mostrar que su presencia, lejos de ser una sim-
ple coincidencia figurativa extra-textual, puede corres-
ponder, por el contrario, a toda una operación semiótica
interna y constitutiva de la misma representación y sus
efectos de sentido orientados a una determinada com-
petencia enciclopédica del intérprete.

BIBLIOGRAFÍA
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Venecia, 1987.
BARBARA DEIMLING, Sandro Botticelli, Taschen, New
York, 2000.
ROCCO MANGIERI, El saber del texto, Conac-
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—, Las fronteras del texto, Universidad de Murcia,
Murcia, 2000.
ERWIN PANOWSKY, Studies in iconology, Harper&Row,
New Cork, 1962.
ALEXANDER ROOB, El Museo hermético, Tasschen,
New York & Berlín, 1998.
PAOLO ROSSI, La nascita della scienza moderna in
Europa, Laterza, Bari, 2000.
EUGENIO TRIAS, Lo bello y lo siniestro, Ariel,
Barcelona, 1988.
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❭ REPRESENTACIONES DEL INTELECTUAL

Gritos en la cárcel
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Moisés Barroso Ramos es


doctor en Filosofía.
Su tesis doctoral
versa sobre la ontología
Deleuze naturalista
de Gilles Deleuze. MOISÉS BARROSO RAMOS

o más importante para pene- ocupa explícitamente la reflexión sobre la Naturaleza

L
trar en un filósofo es com- más que fragmentos episódicos. Revestida con el vai-
prender a qué problemas vén de otras inquietudes, la “idea de Naturaleza”3 dis-
se enfrenta su obra y, corre- fruta en ella, no obstante, de una posición tan central
lativamente, qué se niega a como poco tematizada. La concepción deleuzeana de la
aceptar, a qué dice no. physis articula, más allá de la distinción entre lo artifi-
Los problemas de Gilles cial y lo natural, la visión de inmanencia del filósofo
Deleuze (1925-1995) siempre tienen que ver con la francés. La doctrina de la “inmanencia” no sólo se
“inmanencia” y con el “acontecimiento”, es decir, con opone por historia y por concepto a la de la trascen-
una vida no sometida a ninguna clase de trascendencia. dencia4. Esta oposición es radical, enérgica, vital en
Los grandes problemas filosóficos han surgido como Deleuze, llegando a decir que sin inmanencia no hay
problemas personales, de cuestiones personales, de filosofía.5 El perfil ontológico o incluso metafísico de la
personas en último término, pero no de la simple vida filosofía de Deleuze se dibuja sin duda en ese lienzo
personal del autor. ¿De dónde proceden las doctrinas infinito de inmanencia.
sino de heridas y de aforismos vitales?, se pregunta En Deleuze la inmanencia es sencillamente indiscer-
Deleuze.1 Los problemas filosóficos son problemas de nible de la vida; el Ser es un nombre de la Vida. La vida
la vida personal elevada a vida impersonal, “una vida sustancial e informal que es la inmanencia para
más que personal” o como “potencia no personal”, pre- Deleuze carece de más allá, no es inmanente a otra
cisamente la vida del pensamiento y del aconteci- cosa; por eso es “absoluta”. No cabe divorciar el pen-
miento. samiento deleuzeano de un intenso vitalismo ontoló-
Si la desesperación personal no alcanza la desespe- gico. Describe éste en la historia de la filosofía una
ración por la vida, ¿cómo extraer la fuerza que con- línea quebrada, abrupta y hasta menor por no hege-
tiene? Es más, lo que no está escrito con una pizca de mónica, al no pasar ni por Platón, ni por Hegel ni
desesperación vital, ¿de qué podría servir a la vida no Heidegger, sino más bien por Lucrecio, Spinoza,
desesperada? Dicho de otro modo, si los problemas Bergson y Nietzsche, de lo que Deleuze sin rodeos se
filosóficos no proceden de una insatisfacción somática, precia. Con esos ingredientes, nada inocuos de por sí,
1 G. DELEUZE, Lógica del
inmediata, vital, ¿mediante qué milagro podrían remi- está amasada la pasta explosiva de sus páginas.
sentido, trad. de M. Morey, tirse a cuestiones somáticas, inmediatas, vitales? Complementa a su esfuerzo de “filosofía menor” el
Planeta, Barcelona, 1994, Parece claro que si los problemas constituyen así pro- hecho de que Deleuze aborte todo intento de clasifica-
p. 157.
2 P. VALÉRY, ‘Mauvaises
pagaciones de la vida, la filosofía no sólo se dirige al ción de su propia obra. De muy mala gana se deja enro-
pensées et autres’, en desastre oscuro de la materia que quiere aprehender,
Œuvres, Gallimard, Paris,
lar en las filas del post-estructuralismo, con el que com-
sino además a algo positivamente furtivo, menos visi-
1993, vol. II, p. 788. parte, como mucho, un aire de familia; malas migas
3 Al pensar sobre este tema ble, tal vez al ser en sí mismo del crecimiento de la rea-
hace con el post-modernismo y peor aún con la des-
siempre me remito a un lidad. En la comprensión de ese crecimiento reciben
comentario que considero construcción. Aunque no es en absoluto indiferente a
los problemas filosóficos la vida de la que son capaces
crucial. Se halla en el apén- la trapisonda contemporánea, Deleuze irá arrellanán-
dice que, en el libro de A. y, moldeados con el barro informe en que chapotea-
dose poco a poco en otras cátedras. La empresa deleu-
VILLANI, La guêpe et l’orchi- ban, acaban encarnándose como incómodas sensacio-
dée. Essai sur Gilles Deleuze, zeana es la investigación de lo que es, ni más ni menos.
nes. Qué ojo el de Valéry: “Los auténticos problemas
Éditions Belin, Coutry, Y lo que es, es la inmanencia, el “plano de Naturaleza”.
1999, reproduce una breve de los auténticos filósofos son los problemas que ator-
La ontología de Deleuze presenta un marcado carác-
entrevista entre Villani y mentan y crispan a la vida. Lo cual no quiere decir que
Deleuze, con el título ter de filosofía de la naturaleza. La ontología tiene que
‘Réponses à une série de
no sean absurdos. Pero al menos nacen en vida, y son
hallarse esencialmente ligada a la Naturaleza para
questions (Novembre auténticos como sensaciones”.2
1981)’: “[Pregunta de AV] Para invocar esa clase de autenticidad no está de más poder pensar lo virtual del mundo, esto es, el “fondo
La physis parece desempe-
valorar sin regateos el componente sensorial de la obra oscuro” sobre el cual un mundo aparece. Si la inma-
ñar un papel muy impor- nencia es un cosmos infinito, molecular, no-humano,
tante en su obra. de Deleuze, la danza dionisíaca que consiste en bailar
[Respuesta de GD] Tiene con los pies del azar y que acompaña a la nada fácil cre- compuesto por flujos, fuerzas y materias no-formadas
usted razón, creo que giro
ación de conceptos. En términos generales, mal libro es es evidente que la ontología tiene que ser definida
en torno a cierta idea de
Naturaleza, pero todavía no el que nos deja intactos, mal filósofo es el que no tiene onto-genéticamente y que su objeto es la naturaleza de
he llegado a considerar la visiones. La visión es justamente lo que no podemos ese fondo caótico. De acuerdo con Deleuze podemos
cuestión directamente” sostener que más allá de la vida no hay sino una “pode-
(p. 129). anticipar del pensamiento, su fuerza liberada, el marti-
4 Para un recorrido histo- llo, el problema. Las tres visiones, la triple imagen de rosa vida no-orgánica”, la vida pura a la que la vida
riográfico del término,
Deleuze es la siguiente: nuevos atributos de la ontología orgánica es inmanente. En esa dirección empezamos a
véase ‘Immanent,
pura (en torno a la inmanencia, la singularidad, la vir- pensar la Naturaleza. Pensar es llegar a ese fondo,
Immanenz’, en J. RITTER u.
K. GRÜNDER (Hrsg.), tualidad y la diferenciación), una nueva afirmación de la construir la relación más potente con él, dice Deleuze
Historisches Wörterbuch der
vida (que es la práctica de las multiplicidades) y una uti- con otras palabras.
Philosophie, Schwabe & Co.,
Basel, Bd. 4, 1976, lidad renovada de la filosofía (el filósofo ve relaciones Deleuze hace bueno el viejo adagio hegeliano según
pp. 219-238. donde otros sólo ven inconmensurabilidades y hace dis- el cual cuando se comienza a filosofar hay que ser spi-
5 G. DELEUZE y F. GUATTARI,
¿Qué es la filosofía?, trad.
tinciones donde otros forman continuos). nozista. Filosofía sive natura, filosofía-Cosmos, filosofía
de Th. Kauf, Anagrama, La cruda realidad es que Deleuze no es, en sentido de una vida torrencial y ciega. Porque la inmanencia
Barcelona, 1995, p. 47. estricto, un filósofo de la Naturaleza. En su obra no deleuzeana es la Naturaleza que no es tratada como un
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 49 (Negro/Process Black plancha)

Representaciones del intelectual 49 ]

falso infinito inmanente a lo natural. Sólo la Naturaleza


puede ser el auténtico Todo, puesto que fuera de ella
nada hay: carece de toda “dimensión suplementaria”.
Deleuze insiste con notable ahínco en este particular.
Da en el blanco el agudo comentario de Badiou de
acuerdo con el cual es Deleuze un filósofo presocrá-
tico: “No parmenídeo o poeta de la eclosión inaugural
del Ser, sino presocrático en el sentido en que los pro-
pios griegos se referían con el nombre de físicos a esa
clase de pensadores. Entendámonos: pensadores del
Todo”.6 Deleuze es un filósofo de la physis, pensador de
la Naturaleza de la que todo surge, a la que todo vuelve
y en la que todo consiste.
El naturalismo de Deleuze se confunde con la aper-
tura de una vida que es un infinito virtual cuyos pro-
ductos son tanto naturales como artificiales. En mi opi-
nión, el “plano de Naturaleza” es el nombre deleuzeano
de la inmanencia para todo lo existente, esté o no orgá-
nicamente vivo. Precisamente cuando dejamos de
hacer la distinción entre lo natural y lo artificial,
estando éstos coligados en una misma producción con
singularidades comunes a todo, hemos alcanzado el
punto de vista inmanente de la Naturaleza. En él es la
Naturaleza la dimensión que no tiene ninguna dimen-
sión suplementaria, el elemento genético informal en
que todos los seres consisten unívocamente sin nin-
guna unificación. Gracias a este plano natural e inma- nos emplaza en un programa filosófico naturalista y
nente se explica que no existan diferencias de cualidad reclama una nueva forma de pensamiento, una transmu-
entre los seres, sino sólo diferencias de expresión. En tación de los valores. La disolución de la diferencia cos-
Deleuze todo tiene la misma dignidad de ser, todo está mológica entre un mundo de esencias y un mundo de
a la misma distancia del ser, sin jerarquía ontológica apariencias desemboca por lo demás en la aceptación de
posible. Los seres sólo se diferencian por la cantidad un universo acentrado donde todo reacciona con todo,
de conexiones que consiguen establecer en una y la un caosmos, dentro del cual las cosas toman una infle-
misma naturaleza común a todo. xión, una curvatura, un grado de acción que las hace
La naturaleza no es en Deleuze ni objetiva ni subje- individuarse. No se trata de un programa de post-moder-
tiva, sino puramente intensiva, virtual. Creo que éste es nidad. Más bien nos pasa el testigo de un puro pensa-
el motivo por el que nuestro autor se ve abocado a miento de la inmanencia, de un pensamiento de lo que
introducir el concepto de “pliegue”. Sólo cuando la hay que no se conforma con lo que hay fenoménica-
naturaleza se pliega a sí misma, cuando “se crea un mente. Un pensamiento para el que lo que cuenta en la
interior coextensivo al Afuera”, pueden aparecer un inmanencia son las singularidades mismas, las fuerzas,
objeto y un sujeto, un hombre, un animal, una planta. que no son fuerzas del mundo, ni de Dios, ni del hombre,
Desde esta perspectiva, Deleuze devuelve a la natura- sino en el mundo y en el hombre; fuerzas neutras que
leza el ser que le es inmanente, un ser que es continuo pueden entrar en cualquier composición.
a lo orgánico y a lo inorgánico, al hombre y al más Deleuze puede ser inscrito, en efecto, en una especie
pequeño atisbo de existencia. El mensaje naturalista de de tradición post-romántica, indudablemente vitalista,
6 A. BADIOU, Deleuze. La
Deleuze, su trabajo de inmanencia, su vocación mate- cuyo concepto metafísico fundamental es el devenir, el clameur de l’ tre, Hachette,
rialista están ahí contenidos: un solo “plano de proceso, el acontecimiento.10 Pero del mismo modo Paris, 1997, p. 150.
Naturaleza” para todos los seres. participa en lo que se ha venido a denominar, con 7 ¿Qué es la filosofía?, p. 53.
8 ¿Qué es la filosofía?, p.
Lo cierto es que la imagen naturalista del pensamiento acierto, una filosofía “neo-barroca”, puesto que el 144.
deleuzeano no ha sido debidamente apreciada. Apenas fondo inmanente es una complejidad replegada en sí 9 G. DELEUZE, Deux régimes
de fous. Textes et entretiens
ha sido atendida por los especialistas pese a ser funda- misma y desplegada sobre sí misma. La condición de lo 1975-1995, ed. par D.
mental. En pocas palabras, dicha imagen consiste en vivo es ser un pliegue con mayor o menor profundidad Lapoujade, Minuit, Paris,
denunciar como “ilusión de trascendencia”7 todo aquello de una y la misma materia cósmica. El hombre es, con 2003, pp. 359-363.
10 Recomiendo a este res-
que nos hace creer que la vida no basta, que hay que ir arreglo a esa condición, un modo más de actualización pecto el estupendo N.
más allá de la vida para transformar y evaluar a la vida de esa materia, una forma entre otras de apropiación RESCHER, Process
misma. Deleuze combate esta operación idealista, plató- de las fuerzas de la materia, un particular “proceso de Metaphysics. An
Introduction to Process
nica y mistificadora a lo largo de toda su obra. subjetivación”. No debe ser entendido el hombre como Philosophy, State University
Sometemos la inmanencia a una “prolongada desnatura- un sujeto originario, sino siempre derivado. El “hom- of New York Press, New
York, 1996. Ver también G.
lización”8 cuando inventamos una trascendencia, un bre” sólo es una definición, una función de las fuerzas, DELEUZE, Conversaciones,
sujeto o un concepto a los que la hacemos inmanente. Si un plegamiento, nunca una esencia. Nada diferencia trad. de J. L. Pardo, Pre-
no pensamos la inmanencia con un “pensamiento- ontológicamente al hombre de los animales o de las Textos, Valencia, 1996, p.
225.
Naturaleza”, si la inmanencia no es la Naturaleza, la trai- plantas, compartiendo todos ellos las mismas “singula- 11 Lógica del sentido, pp.
cionamos haciéndola inmanente a otra cosa. Deleuze ridades” o partículas en un “único plano de composi- 122-123; ¿Qué es la
aspira, en definitiva, a describir una vida depurada de ción que sostiene a todas las variedades del filosofía?, p. 214.
12 G. DELEUZE, Spinoza:
toda trascendencia o una inmanencia como pura vida.9 Universo”.11 La diferencia estriba en las fuerzas de que Filosofía práctica, trad. de
Pensar más allá de toda trascendencia, tras la muerte cada cosa se apropia o cómo es apropiada; la diferencia A. Escohotado, Tusquets,
Barcelona, 2001, p. 151.
de Dios, más allá incluso de los “estratos” de lo humano, está en el modo de afectar y de ser afectado.12
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 50 (Negro/Process Black plancha)

[ 50 Deleuze naturalista

Quienquiera que se haya acercado a sus libros se que irse nutriendo y dando a luz a inesperadas criatu-
habrá apercibido de que Deleuze hace uso de un ras. Le va en ello la posteridad. Pues bien, considero
vocabulario metafórico ciertamente chocante en un que existen, contando sólo en el terreno de la “filosofía
filósofo. Su sello distintivo es, si paradojas valen, un pura”, dos vías prometedoras en el futuro próximo del
clasicismo con toques de extrema vanguardia. pensamiento deleuzeano. Por el lado del naturalismo,
Difícilmente puede desarrollarse ese lenguaje sin tiene mucho que aportar en lo que Gernot Böhme ha
asperezas. Interpolado con léxicos de la más variada señalado como la actual “gran rehabilitación” de la
procedencia tanto de las humanidades como de las Filosofía de la Naturaleza, siendo ésta la disciplina que
ciencias naturales, el lenguaje filosófico de Deleuze, mejor afronta el cometido crucial de “revisar” la rela-
su estilo si cabe, aspira a perforar las palabras, a hora- ción actual entre el hombre y la naturaleza.14 La vigen-
dar sus espacios semánticos para alcanzar la pulpa cia del aspecto naturalista de la filosofía de Deleuze
candente y movediza de la inmanencia. Está claro que permite situarla en el ámbito emergente de la contem-
quien no guste de volar en el trapecio de la lengua filo- poránea filosofía de la Naturaleza, cuya reactivación se
sófica rezongará ante lo que a ciencia cierta considera ha dejado sentir con especiales bríos en Alemania. Por
una pomposa majadería. Haría mejor en serenarse el lado de la ontología, merece la pena desligar a
porque un lenguaje rugoso es muchas veces el peaje Deleuze de su condición post-estructuralista, una filia-
que pagamos a un filósofo para recorrerlo. Después ción que lo estruja en el corsé de la historia de la filo-
de todo, se trata de abrir una brecha conceptual para sofía más para viciosa fruición de los investigadores
pensar y sentir de una “manera spinozista”. Con la sal- que por necesidades objetivas de su obra. De mayor
vedad de que la sustancia spinozista está viva en provecho resultaría hermanar la ontología deleuzeana
Deleuze. La sustancia inmanente es lo más hondo, con las metafísicas del proceso (como las de Bergson,
cruel, bárbaro y lleno de “singularidades salvajes”, James y Whitehead) y explorar posibles vínculos con
pero también es lo más vivo. Esa vida incorporal, más las ontologías relacionales y estructurales (como las de
ardiente que las palabras, es lo que el lenguaje tiene J. Schaaf y H. Rombach). Esta última perspectiva ha
en verdad que capturar. En varios lugares admite empezado a cuajar, vía Whitehead en buena medida, en
Deleuze que las preguntas por la inmanencia poseen el mundo anglosajón, mucho más activo en lo que a
una “extraña necesidad” de términos más bien escu- estudios deleuzeanos se refiere que el francés, por raro
rridizos para alcanzar el “Afuera” y sus problemas que esto parezca a primera vista. Por último, y si se me
inéditos; necesitan “palabras extraordinarias”. permite un apunte personal, cada vez veo más cone-
Con palabras extraordinarias o sin ellas, queda por xiones entre la ontología de Deleuze y la de Bloch,
determinar por qué, si es tan decisiva, se comporta “la sobre todo la plasmada en Experimentum mundi.
idea de Naturaleza” como un músculo atrofiado en el Si de verdad debemos medir la grandeza de un autor
corpus deleuzeano. La conjetura más vistosa pero por la nueva distribución de cosas y de conceptos que
menos plausible es que sintiese Deleuze un miedo cer- crea, por las relaciones que suscita, por lo que fuerza a
val ante la idea de que la Naturaleza pudiese conver- pensar,15 no sólo parece indiscutible la grandeza de
tirse en un Espíritu Absoluto al margen de la vida; para Deleuze, sino que además inyecta en el mundo una
exorcizar ese fantasma hipostasiado destina Deleuze dosis de inmanencia necesaria tal vez para volver a
todos sus recursos a la inmanencia. La conjetura más tener fe en la vida, en este mundo. A esta operación la
plausible pero menos vistosa es que con la idea la designa Deleuze con la escueta fórmula de “conversión
Naturaleza salpimentaba Deleuze todos sus escritos, empirista”,16 sin darle, en realidad, mayor importancia.
no experimentando entonces la necesidad de objeti- Pero la tiene y mucha. Debemos declararnos “conver-
varla. Estoy francamente de acuerdo con Alain sos” de múltiples maneras, también a la deleuzeana.
Beaulieu cuando afirma, siguiendo la segunda línea, Deleuze es una corriente de aire fresco en nuestra
que “al modo de la (micro)política deleuziana, que no actualidad embotada por los más superfluos -ismos,
es objeto de estudio por parte de un libro concreto al miseria del pensamiento. Las buenas ideas no tienen -
estar diseminada por todo el conjunto de la obra, la filo- ismos; y al contrario, por supuesto. Un poco de aire
sofía de la Naturaleza está dispersa por los libros de libre para no asfixiarnos, para mirar a lo lejos... Por si
Deleuze. Pensemos en la omnipresencia de las refe- fuera poco, el lector está, como suele decirse, de enho-
rencias a la tierra, a los animales, a los insectos, a la rabuena. Lo está porque dispone en nuestra lengua de
hierba y a las plantas, en su interés por las ciencias bio- la práctica totalidad de la obra de la que aquí se ha
lógicas que va desde el huevo hasta el cerebro, hablado. Obvio que animo al lector a zambullirse en
pasando por el estudio de las relaciones singulares Deleuze, quiéralo naturalista o no.
entre el cuerpo y los órganos, por no mencionar la
atención prestada a las ciencias físicas que van desde
13 A. BEAULIEU, ‘Deleuze et
las leyes de organización de la materia hasta la expli-
les Stoïciens’, en Gilles cación del trabajo de las fuerzas. Todos esos elementos
Deleuze, héritage philosophi- puntúan los análisis deleuzeanos, bien para ilustrar
que, P.U.F., Paris, 2005,
pp. 61-62. conceptos, bien para participar en su creación. En
14 G. BÖHME, Natürlich pocas palabras, el mundo físico, lejos de carecer de cré-
Natur. Über Natur im dito o verse sometido a una “reducción”, ofrece a
Zeitalter ihrer technischen
Reproduzierbarkeit, Deleuze un campo de estudio inagotable que es fuente
Suhrkamp, Frankfurt a./M., de enormes sorpresas”.13
1992, pp. 41, 45, 54 n. 1.
15 G. DELEUZE, Spinoza y el
El naturalismo de Deleuze constituye una de las cre-
problema de la expresión, cientes líneas de investigación de su obra. Puede uno
trad. de H. Vogel, Muchnik, decir “líneas de investigación” como también “pla-
Barcelona, 1996, p. 319.
16 ¿Qué es la filosofía?,
centa”, porque no sería descabellado pensar que toda
p. 76 gran filosofía cuenta con una suerte de placenta de la
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Peirce: la verdad y el público


Juan Pablo Serra
es doctorando en Filosofía
en la Universidad de
Navarra y coautor de
JUAN PABLO SERRA Pasión de los fuertes: la
mirada antropológica de
diez maestros del cine
(2005).

i nos ciñéramos a la histo- Pero, pese a lo que pudiera parecer, contemplar su 1 K. L. KETNER, ‘Charles

S
Sanders Peirce.
ria, diríamos que Charles biografía es más parecido a asistir a la historia de un Introduction’, en Classical
Sanders Peirce fue un nota- fracaso, pues, de ser un niño prodigio aupado y prote- American Philosophy, ed. by
ble científico del siglo XIX, gido por su padre,7 Peirce pasó —tras la muerte de J. H. Stuhr, Oxford UP,
Nueva York, 1987, 14-18.
conocido sobre todo por éste— al desempleo y la miseria.8 En 1884 fue despe- 2 Su “encuentro” con la
sus trabajos sobre la oscila- dido bruscamente de la Johns Hopkins y en 1891 ter- lógica lo describe en una
ción del péndulo y la obser- minó su contrato con el Coast Survey. Así con todo, conocida carta a lady Welby
fechada el 23 de diciembre
vación de las estrellas, en los que acertó a refinar los desde 1887 —en que se retiró junto a su segunda de 1908. Allí cuenta que vio
métodos de medición geodésicos y astronómicos mujer— hasta su muerte en 1914, publicó una canti- el libro del arzobispo
existentes en la época.1 Si nos ciñéramos a lo que él Richard Whately Elements
dad asombrosa de definiciones para diccionarios y of Logic (1831) en la habita-
quiso ser, entonces sin duda afirmaríamos que fue un reseñas de libros y trabajó afanosamente para des- ción de su hermano mayor
lógico, disciplina que estudió desde niño2 y a la que se arrollar su propio sistema filosófico en incontables James, lo leyó y desde
adelantó en el tiempo con su lógica de relativos y la aquel día “nunca he podido
ensayos, la mayoría sin publicar. estudiar nada… sino como
teoría de los cuantificadores. Y, si atendemos a la En uno de esos artículos, ‘Guessing’, escrito alrede- un estudio de semiótica”
amplitud temática de su obra, tendríamos que conve- dor de 1907 y publicado póstumamente en un Journal (en C. S. Hardwick,
Semiotic and Significs: The
nir en que fue un filósofo en el sentido más clásico del elaborado por estudiantes de Harvard,9 Peirce se pro- Correspondence between
término, pues estuvo interesado en prácticamente puso exponer sus ideas acerca del conocimiento huma- Charles S. Peirce and
todos los campos del saber e intentó establecer un sis- no. Para ello, reunió algunas opiniones que ya había
Victoria Welby, Indiana
University Press,
tema propio de pensamiento.3 expresado en una serie de artículos publicados en el Bloomington, 1977, pp. 85-
La recepción de su obra en el ámbito intelectual a Journal of Speculative Philosophy hacía casi cuarenta 86; ver también p. 77).
partir de la década de 1970 fue un tanto extraña, en el 3 C. HOOKWAY, voz ‘Peirce,
años, le añadió el relato de una experiencia personal Charles Sanders (1839-
sentido de imponerse antes en su relevancia (gracias a acaecida en un barco e incluyó un resumen no-técnico 1914)’, en Routledge
los elogios de Bertrand Russell, Karl Popper, Karl-Otto de un experimento llevado a cabo con un antiguo alum- Encyclopedia of Philosophy,
Apel, Umberto Eco, Hilary Putnam, Walker Percy…) ed. by E. Craig, Routledge,
no suyo. Con todo ello, Peirce pretendía defender “la Londres, 1998, vol. 7, pp.
que en su conocimiento.4 No obstante, todavía en vida, existencia de una capacidad humana espontánea, ins- 269-270.
le fueron reconocidas sus aportaciones a la lógica 4 J. VERICAT, ‘Introducción’,
tintiva para adivinar la hipótesis correcta”.10 Pero, en Charles S. Peirce, El
matemática (así lo manifestaba, por ejemplo, el mate-
sobre todo, quería hacerlo de una manera divulgativa. hombre, un signo, ed. de J.
mático español Ventura Reyes y Prósper en un artículo Vericat, Crítica, Barcelona,
Y es que, ciertamente, de cara al público, la figura de
de 18915) e incluso llegó a aparecer bajo la profesión de 1988, p. 15.
Peirce es oscura y no muy accesible. Incluso hay autores 5 V. REYES Y PRÓSPER,
“logician” a partir de la sexta edición de la guía Who’s
como Rorty que le describen como un “brillante, críptico ‘Charles Santiago Peirce y
Who in America (1910-1911). Luego, ya a finales del Oscar Howard Mitchell’, en
y prolífico “hombre universal” (polymath), cuyos escritos
siglo XX, fue su teoría del signo lo que más fama le ha El Progreso Matemático,
son muy difíciles de reunir en un sistema coherente”.11 2/18 (1892), pp. 170-173
dado, seguramente porque, como afirma Castañares, el 6 W. CASTAÑARES, ‘Ch. S.
Sin embargo, Peirce deseaba ser entendido por el hom-
verdadero conocimiento de Peirce “se ha producido, o Peirce. Historia de una mar-
bre corriente y, es más, “sabía como popularizar; lo sabe- ginación’, en Revista de
bien desde la semiótica, o bien cuando la semiótica ha
mos por sus artículos en el Popular Science Monthly, The Occidente, 1987 (71), p. 136.
alcanzado una cierta madurez”.6 7 L. MENAND, El club de los
Nation y otros periódicos. Pero estos eran intencionada-
metafísicos, Destino,
UN ARISTÓCRATA DESEOSO DE SER ENTENDIDO. Nacido mente escritos populares”.12 Por eso, en muchos de estos Barcelona, 2001, p. 162:

en Cambridge en 1839, Peirce creció en una familia artículos populares, o bien Peirce se dirigía en primera “[Peirce] empezó su carre-
ra bajo la tutela de su
muy respetada dentro del entorno cultural y académi- persona y con mucha delicadeza al lector (reader) o bien padre, y durante el resto de
co de Boston. Benjamin Peirce, su padre, era un pres- llenaba sus escritos de largos ejemplos ilustrativos. su vida consideró que su
Otra dificultad a la hora de comprender su pensa- propia obra era una amplia-
tigioso profesor de Astronomía y Matemáticas en ción y extensión de lo que
Harvard y también una de las figuras más poderosas miento quizá resida en que Peirce era sobre todo un había hecho aquél”.
de la ciencia americana. En 1859, le consiguió un tra- lógico, y en sus textos más importantes continuamen- 8 E, incluso, a perder su
orientación en la vida, tal
bajo temporal como ayudante en dos expediciones del te aparecen términos como “eventualmente”, “conce- como afirma J. Brent en la
US Coast Survey, la principal institución científica de biblemente”, “posiblemente”… Es decir, da toda la que es la biografía canónica
la época, a la que Charles se incorporó como auxiliar sensación de que está hablando de mundos posibles y de Peirce, Charles Sanders
Peirce: A Life, Indiana
de cálculo en 1861 y en la que sirvió hasta 1891. Al lejanos más que del mundo real, actual, de cada día. University Press,
mismo tiempo, de 1867 a 1875 y también por media- Pero esto no pasa de ser una mera sensación, pues Bloomington, 1998, p. 132.
para Peirce la lógica era el estudio de los métodos y 9 C. S. PEIRCE, ‘Guessing’
ción de su padre, Peirce estuvo haciendo observacio- The Hound and Horn, II/3
nes en el Observatorio de Harvard. Charles trabajó sobre todo el estudio de los métodos de la ciencia (1929), 267-282. Aquí se
junto a su padre entre 1867 y 1874, los años en que experimental, no de la ciencia posible. En ese sentido, toma como referencia, por
una parte, el extracto de
éste fue director del Coast Survey. En 1877 fue elegi- la lógica “conecta” al hombre con la realidad, porque dicho artículo que aparece
do miembro de la Academia Nacional de Ciencias, la lógica tiene que ver con los razonamientos que en Collected Papers of
organismo científico que se había constituido como quieran ser correctos, es decir, con los razonamientos Charles Sanders Peirce, ed.
by C. Hartshorne, P. Weiss
asesor oficial del gobierno federal a instancias de que estén abiertos a la verdad, cuya búsqueda es el y A. W. Burks 8 vols.,
Benjamin Peirce y otros colegas académicos. Y desde objetivo último de la ciencia.13 Harvard University Press,
Cambridge, 1931-1958, 7.36-
1879, nuevamente recomendado por su padre y por 48, c. 1907 (citado como CP,
William James, Peirce fue profesor de lógica a tiempo ADIVINAR O ABDUCIR. ‘Guessing’ está dividido en dos seguido del número del
parcial en la Universidad Johns Hopkins. partes. En la primera, Peirce explica cómo formamos volumen y parágrafo y año
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 52 (Negro/Process Black plancha)

[ 52 Peirce: la verdad y el público

opiniones que aciertan a explicar lo que ocurre. En la tido de más fácil y natural, aquella que el instinto
segunda, intenta demostrar que tenemos una especie sugiere” (CP 6.477, 1908).
de instinto para adivinar las cosas. Comienza el artícu- Para Peirce, estamos continuamente adivinando. Es
lo igualando “conocimiento” con forjarse expectativas: más, “todo conocimiento nace de la hipótesis y, aun-
que toda hipótesis sea esencialmente falible…, es el
del texto). Y, por otra parte,
Nuestro conocimiento de cualquier tema nunca va más único camino que puede llevarnos a la verdad”.17
el manuscrito ‘Guessing’,
conservado en la Houghton allá de coleccionar observaciones y formar algunas Incluso si tenemos algún conocimiento previo, hay un
Library de Harvard (citado expectaciones semi-conscientes, hasta que nos encon- punto del razonamiento que sigue siendo creativo.
como MS, seguido del tramos confrontados con alguna experiencia contraria a
número del manuscrito y el Peirce sugiere otro ejemplo: esta vez, el hecho sor-
esas expectaciones (CP 7.36, c. 1907).
año que corresponde al prendente es la conducta de un hombre, que tende-
texto, según la numeración
de R. Robin, Annotated El conocimiento empieza con la percepción, que mos a explicar suponiendo la creencia de ese hombre
Catalogue of the Papers of proporciona datos, y continúa con la formación de que causó tal conducta. Si no conocemos a esa perso-
Charles S. Peirce, University na, cualquier creencia que afirmáramos que explica
of Massachussets Press, creencias acerca de lo que sucede; estas, a su vez,
Amherst, 1967). establecen hábitos de acción para vérselas con el su conducta sería tan buena como cualquier otra.
10 S. BARRENA,
mundo (CP 5.398, 1878). Uno no duda ni de la per- Pero, si la conocemos, aún tenemos que adivinar su
‘Introducción’, en C. S. estado de creencia, sólo que entre un número menor
Peirce, Un argumento olvida- cepción ni de la creencia subsecuente hasta que las
do en favor de la realidad de expectativas que teníamos se ven defraudadas por de casos o hipótesis (CP 7.37, c.1907).
Dios, Cuadernos de Anuario
alguna sorpresa, que es el modo en que la experiencia Si llevamos estas consideraciones al terreno de la
Filosófico, 34 (1996),
Pamplona, p. 44. nos enseña (CP 5.51, 1903). Ello nos lleva a formular ciencia, para Peirce no hay duda de que ésta se ha
11 R. RORTY, voz una nueva hipótesis con la que intentar comprender y construido con proposiciones que fueron adivinadas
‘Pragmatism’, en Routledge
explicar la nueva situación. Pues, como escribe entre varias posibilidades (CP 7.38, c.1907), pero no
Encyclopedia of Philosophy,
vol. 7, p. 633. Nubiola, “nuestras creencias son hábitos y en cuanto de una manera azarosa o fortuita, ya que “la mente
12 P. SKAGESTAD, The Road
tales fuerzan al hombre a creer hasta que algo sor- humana, habiéndose desarrollado bajo la influencia
of Inquiry, Columbia UP, de las leyes de la naturaleza, por esa razón natural-
Nueva York, 1981, p. 15. prendente, alguna nueva experiencia externa o inter-
13 C. S. PEIRCE, ‘La natura- na, rompe ese hábito. El fenómeno sorprendente mente piensa un poco siguiendo el modelo de la natu-
leza de la ciencia’, en
requiere una racionalización, una regularización que raleza” (CP 7.39, c.1907). El que seamos capaces de
Anuario Filosófico, XXIX/3
haga desaparecer la sorpresa mediante la creación de producir hipótesis correctas se explica por una espe-
(1996), p. 1437 (original en
MS 1334, 1905). un nuevo hábito”.14 cial afinidad entre nuestras capacidades cognoscitivas
14 J. NUBIOLA, ‘La abducción
Este proceso, que Peirce denominó “abducción”, y la naturaleza, de tal manera que
o la lógica de la sorpresa’, en
Razón y Palabra, 21 (2001),
ed. electrónica accesible en consiste siempre en suponer que los hechos sorpren- como nuestras mentes se han formado bajo la influen-
<[Link]
dentes que hemos observado son sólo una parte de un cia de fenómenos regidos por las leyes de la mecánica,
[Link]/anteriores/n21/ determinadas concepciones que entran en estas leyes
21_jnubiola.html>. sistema más grande de hechos, el cual… tomado en su
totalidad, presentaría un cierto carácter de razonabili- quedaron implantadas en nuestras mentes; de ahí que
15 “La materia de ninguna
verdad nueva puede venir de dad que nos inclina a aceptar la conjetura como verda- nosotros fácilmente adivinemos cuáles son esas leyes.
la inducción o la deducción. Sin tal inclinación natural, teniendo que buscar a ciegas
dera, o algo parecido” (CP 7.36, c.1907).
Sólo puede surgir de la una ley que se ajuste a los fenómenos, nuestra probabi-
abducción; y la abducción lidad de encontrarla sería infinita (CP 6.10, 1891).
es, después de todo, nada Si la deducción explica y la inducción evalúa, en la
más que adivinar” (CP 7.
219, c.1901).
abducción suponemos que un hecho sorprendente es De hecho, lo que a Peirce le sorprende de la activi-
16 Pese a tener este carác- un caso de una regla general (CP 2.624, 1878). dad científica es que alcance la explicación verdadera
ter casi instantáneo e instin- Mediante la imaginación, en la abducción somos nos-
tivo, en la abducción hay tras un número pequeño de intentos. Para producir
observación (los tres cuar- otros los que introducimos esa regla general o situa- hipótesis, hay que asumir que los hechos se pueden
tos del fresco), manipulación ción más amplia que explicaría el hecho sorprenden- racionalizar y, además, que el hombre puede raciona-
imaginativa de los hechos te observado. La abducción es, por tanto, un tipo de
observados (figurarse que lizarlos (CP 7.219, c.1901) porque tiene una capacidad
sólo se ve un trozo de fresco inferencia cuya conclusión es siempre una hipótesis casi instintiva de conjeturar correctamente.
porque algo está tapando el (CP 2.96, c.1902) o una conjetura, algo probable, pero Pretender que el científico acierta por casualidad
resto) y formulación de
hipótesis explicativa (el
es precisamente el carácter plausible o razonable de equivale a renunciar a toda explicación.18 Así lo expre-
mapa tapa un cuarto de fres- esa hipótesis la que lleva a aceptarla y no su probabi- sa Peirce en la sexta de las Lecciones sobre el pragma-
co). En cualquier caso, lidad efectiva (CP 2.102, 1903). Abducir es adivinar.15
Peirce podría haber ido más tismo de 1903:
lejos, porque uno no puede y es el único razonamiento que genera nuevo conoci-
ser consciente de estar ante miento, porque añade a los datos de la percepción una Considérese la multitud de teorías que habrían podido
un hecho sorprendente explicación plausible (MS 692, 1901).
hasta que tiene una hipóte- ser sugeridas. Un físico se topa con un fenómeno nuevo
sis que lo explique: no se Peirce pone el ejemplo de alguien que entra en una en su laboratorio. ¿Cómo sabe si las conjunciones de los
puede saber que se habitación por primera vez y ve, proyectado desde planetas nada tienen que ver con él o si no es quizás
está ante un fresco de Rafael
detrás de un gran mapa, tres cuartos de un fresco de porque la emperatriz viuda de China ha pronunciado
hasta que no se tiene la
hipótesis de que el fresco Rafael. El espectador tiende a olvidar el hecho sor- por casualidad hace un año, en ese mismo momento,
entero está ahí, sólo que prendente de que falta una parte del fresco porque alguna palabra de poder místico, o si estaba presente un
tapado parcialmente por el
una explicación surge de manera natural, como un genio invisible? Piensen en los trillones de trillones de
mapa. Es decir, que incluso hipótesis que habrían podido hacerse, de las cuales
la sorpresa demanda una flash del entendimiento (CP 5.181, 1903): el mapa está
sólo una es verdadera; y sin embargo, al cabo de dos o
explicación que la haga ser tapando un cuarto del fresco.16 De esta manera, “una
“sorpresa”. tres conjeturas, o a lo sumo una docena, el físico atina
17 G. DEBROCK, ‘El ingenio- inferencia interesante, simple y completamente acep- muy de cerca con la hipótesis correcta. Por azar no
so enigma de la abducción’, tada tiende a ocultar todo reconocimiento de las pre- habría sido verosímil que lo hiciera en todo el tiempo
en Analogía Filosófica XII/1, misas complejas y no-interesantes de las que fue deri- que ha transcurrido desde que se solidificó la tierra (CP
(1998), p. 21.
18 G. GÉNOVA, Charles S. vada” (CP 7.36, c.1907). El espectador podría formar- 5.172, 1903).
Peirce: La lógica del descubri- se varias hipótesis de por qué sólo está observando
miento, Cuadernos de
Anuario Filosófico, 45
tres cuartos de fresco, pero acepta la hipótesis más Por último, Peirce explica esta peculiar conexión de
(1997), Pamplona, p. 68. simple, porque es “la Hipótesis más simple en el sen- la mente con los fenómenos del universo mediante
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 53 (Negro/Process Black plancha)

Representaciones del intelectual 53 ]

una anécdota real que le ocurrió en 1879 cuando le to debía decir si notaba tal cambio. Si Fechner estu-
robaron un valioso reloj durante un viaje a Nueva viera en lo cierto, como la cantidad variada es infini-
York en un buque de vapor. Al darse cuenta de la pér- tesimal, el sujeto no percibiría conscientemente ese
dida, mandó subir a cubierta a todos los mozos y con- cambio, de manera que las respuestas que diera serí-
versó brevemente con ellos. Al no encontrar ningún an totalmente aleatorias (50% de aciertos y 50% de
indicio de quién era el ladrón, decidió hacer una con- fallos). Lo que Peirce observó es que hay una ten-
jetura sobre quién podía ser, “no importa si no tienes dencia ligeramente mayor a acertar (3 sobre 5). Un
ninguna razón, debes decir de quién pensarás que es resultado que
el ladrón” (MS 687, 11, c.1907). Y habiendo estableci-
do una conjetura, “toda sombra de duda había des- da nueva razón para creer que captamos lo que está
aparecido. No había ninguna autocrítica” (MS 687, 11, pasando en la mente de otro en gran medida por sensa-
c.1907), esto es, aceptó la hipótesis que menos com- ciones tan débiles que no somos plenamente conscien-
tes de tenerlas, y no podemos dar una explicación de
plicaciones le causaba y se dejó guiar por ella. El
cómo llegamos a nuestras conclusiones sobre tales
camarero negó la acusación, pero Peirce contrató a asuntos (CP 7.35, 1884).
un detective y, al final, recuperó el reloj de la persona
a la que había acusado pese a no tener ninguna prue- Lo que, en definitiva, estaba demostrando es que
ba. “Peirce concluía que debía haber recibido indicios todo conocimiento es inferencial, que no hay intuicio-
subconscientes durante su conversación con el mozo, nes puras, sino que —de alguna manera— todo cono-
que lo llevaron a alcanzar la conclusión correcta”,19 de cimiento viene de otro. Es una idea que ya había sos-
modo que, aún sin saberlo, pudo conjeturar correcta- tenido en las Cognition Series, una serie de tres artí-
mente. Es la única manera de explicar, pensaba culos publicados entre 1868 y 1869. Al final de
Peirce, que los hombres tuvieran “alguna intuición de ‘Cuestiones acerca de ciertas facultades atribuidas al
qué ocurre en las mentes de sus compañeros” (CP hombre’, Peirce ataca la idea de que haya cogniciones
7.40, c.1907). no determinadas por otras cogniciones y usa el ejem-
plo del triángulo invertido que se sumerge gradual-
LA NATURALEZA INFERIDA DEL CONOCIMIENTO. En la pri- mente en el agua. La superficie del agua va dejando
mera parte de ‘Guessing’, Peirce ha adelantado una líneas horizontales en distintos momentos según se
conjetura de cómo funciona el conocimiento y la ha sumerge el triángulo.
explicado con varias hipótesis y ejemplos. Pero, en la
segunda parte, Peirce da un paso más allá e intenta
demostrar que hay una causa verdadera que produce
conjeturas que, la mayor parte de las veces, aciertan a
dar la explicación correcta de los fenómenos. Para ello,
trae a colación un experimento llevado a cabo entre
1883 y 1884 junto con Joseph Jastrow mientras estaba
en la Johns Hopkins.20 Ambos querían rebatir la teoría Supongamos que las líneas simbolizan la viveza de
de los umbrales mínimos de percepción de Fechner. cada cognición y que cada línea determina la siguien-
Este fisiólogo sostenía que por debajo de ciertas mag- te según se va sumergiendo: cuanto más larga es la
nitudes mínimas de estimulación, el ser humano no línea, más viva es la cognición del objeto. Lo que se
“percibe” o, en todo caso, si percibe, no es capaz de dis- encuentra es que es imposible hallar dos líneas entre
criminar sensaciones o estímulos. Es decir, que si a las cuales no se puedan trazar más líneas. Es decir,
una cantidad de sonido X se la disminuye en una canti- que el conocimiento se auto-funda y, por así decirlo,
dad mínima, por ejemplo X – 0,01 o se la aumenta en X no hay un primer conocimiento que no venga media-
+ 0,01, el sujeto es incapaz de notar la diferencia. do por otros. Nunca se alcanza lo incognoscible.
Peirce se oponía a esta idea pues, para él, resultaba Ciertamente, se podría argumentar que el vértice es
inaceptable que el ser humano empezara a percibir a lo incognoscible no-mediado. Pero el vértice es un
partir de cierto umbral. Si hay algo constante en el punto, no una línea, y vendría a ser no una cognición
pensamiento de Peirce, es la insistencia en la conti- sino el objeto mismo —que está fuera de la concien-
nuidad que hay entre unos pensamientos y otros, cia, en la realidad— al que se refieren las cogniciones.
entre unas percepciones y otras o —como había escri- En el momento en que se mete el triángulo en el agua,
to al principio de su carrera— entre unas cogniciones ya aparecen las líneas. Es decir, que en el momento en
y otras. Si existiera algo así como un “umbral”, eso que hay conocimiento, ya hay sucesión de cognicio-
supondría que hay un punto en el que el hombre, por nes (CP 5.263, 1868).
así decir, “empieza” a conocer. Para Peirce no hay tal
punto, porque todos los pensamientos son signos, que INFERENCIA Y VERDAD. Peirce concluye ‘Guessing’ com-
provienen de otros pensamientos-signos y que, a su parando la capacidad de adivinar con la capacidad de los 19 L. MENAND, El club de los
vez, alumbran nuevos pensamientos. Pero es que, pájaros para volar e incluyendo este instinto abductivo metafísicos, p. 372.
20 C. S. PEIRCE AND J.
además, aceptar la existencia de un “umbral” conlleva dentro del arte de la investigación: “habitualmente obte- JASTROW, ‘On Small
que hay campos de la experiencia —aunque sea infi- nemos de las observaciones fuertes insinuaciones de la Differences of Sensation’, en
nitesimalmente considerada— que son incognosci- verdad, sin ser capaces de especificar cuáles fueron las Memoirs of the National
Academy of Sciences, 3
bles y, para Peirce, todas las regiones de la experien- circunstancias observadas que conducían a dichas insi- (1885), pp. 75-83. Cf. M.
cia son campos de experiencia posible. nuaciones” (CP 7.46, c.1907). La abducción, es decir, la Morgade, Charles Sanders
En el experimento —que, dicho sea de paso, es hoy habilidad para formar hipótesis, es la única manera de Peirce en la psicología, Tesis
doctoral, Universidad
admitido como el inicio de la psicología experimen- acceder a la verdad, que es “la propiedad de aquellas Autónoma de Madrid, 2004,
tal— a un sujeto se le aplica presión y, según lo que hipótesis que serían creídas si la investigación [sobre pp. 536-538.
21 C. MISAK, Truth and the
diga un naipe elegido aleatoriamente, a esa misma ellas] continuara hasta donde pudiera llegar con prove- End of Inquiry, Clarendon,
presión se añade o resta una cantidad mínima. El suje- cho”.21 Pero ello supone asumir que Oxford, 20042, p. 44.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 54 (Negro/Process Black plancha)

54 Peirce: la verdad y el público

la mente humana es afín a la verdad, en el sentido de


que en un número finito de conjeturas iluminará la
hipótesis correcta… Porque la existencia de un instinto
natural para la verdad es, al final, la tabla de salvación
de la ciencia (CP 7.220, c. 1901).

Para Peirce, la ciencia es “una entidad histórica


viva” (CP 1.44, c.1896) y “un cuerpo de verdad cre-
ciente y vivo” (CP 6.428, 1893), que va madurando a
base de los aciertos y errores de los investigadores
en el tiempo. La verdad estaría al final de la investiga-
ción, sería aquella creencia en la que forzosamente
convergería la comunidad de investigadores, la opi-
nión final que es irrebatible. La hipótesis de que exis-
te este punto final es lo único que da sentido a la suce-
sión de hipótesis que se aproximan a él. Y es, como
dice Peirce, la tabla de salvación de la ciencia.
La verdad está escrita
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 55 (Negro/Process Black plancha)

Harold Pinter: María Jiménez Fortea es


doctora en Filología Inglesa.
Su tesis versa sobre: Harold
Pinter: entre la convención y

más allá de los intelectuales airados el absurdo cotidiano

MARÍA JIMÉNEZ FORTEA

Cuando miramos un espejo, pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta;
pero si te mueves un milímetro, la imagen cambia.
Ahora mismo, nosotros estamos mirando a un círculo de reflejos sin fin.
Sin embargo, a veces el escritor tiene que destrozar el espejo, porque es en el otro
lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros.
HAROLD PINTER, Arte, verdad y política
Discurso de agradecimiento del Premio Nobel de Literatura

L INTELECTUAL, LA POLÍTICA Y lugar a dudas sobre su validez, su utilidad, su altruismo,

E
LAS RELACIONES SENTIMENTA- que declara que su corazón se encuentra en el lugar ade-
[Link] octubre de 2005 se cuado, y asegura que se le puede ver completamente,
premió a Harold Pinter con que es una masa latente donde sus personajes deberían
estar. Lo que se presenta, la mayoría de veces, como un
el Nobel de literatura. Por
cuerpo de pensamiento activo y positivo, no es más que
fin se le daba reconoci- un cuerpo perdido en una prisión de definiciones y cli-
miento mundial a la obra de chés vacíos.5
este dramaturgo, poeta y guionista. El nombre del
autor de los silencios y las pausas se pronunció alto y
A principios de los años cincuenta, empieza a escri-
claro. Aunque ya muchos le conocíamos, parece que
bir poesía y a trabajar de forma eventual para la BBC.
no encontrábamos el “espacio y tiempo”1 oportunos
En 1956 se casa con la actriz Vivien Merchant y en
para transmitir a los demás el gran contenido e impor-
1957 escribe The Room (La habitación). Esta obra nace
tancia de sus creaciones. Pero desde que recibió este
de la siguiente forma, según cuenta el mismo autor en
premio,2 algunos aprovechamos para hacerle un
su discurso ‘Writing for myself’ (Escribir para mí
hueco en nuestro país desde el escenario de la litera-
mismo):
tura crítica.
No nos gustaría que Pinter pasase desapercibido,
No empecé a escribir obras de teatro hasta 1957. Entré
pues realmente se le empezó a representar en España
en una habitación un día, y vi dos personas allí. Esto se
ya por los años setenta, y posteriormente se han lle- me quedó grabado durante un tiempo, y pensé que el 1 Debería decir el “lugar y
vado a la escena teatral muchas de sus obras, en ciu- único modo de expresarlo y sacarlo de mi mente sería momento”, pero, tratándose
del teatro, creo oportuno uti-
dades como Valencia, Madrid y Barcelona. Entonces, por medio del drama. Comencé con la imagen de las dos lizar los términos que deno-
¿por qué no se ha hablado más de él en los medios personas y las dejé evolucionar a partir de ahí. No fue un minan dos de las unidades
durante este año? Quizás haya hecho declaraciones cambio deliberado en el modo de escribir, sino que fue dramáticas.
un movimiento bastante natural. Un amigo mío, Henry 2 El Premio Nobel de litera-
poco convencionales respecto a ciertos temas políti- tura de 2005 no es el único
cos.3 Dichas declaraciones reflejan cómo es su obra, Wolf, produjo el resultado —La habitación— en la reconocimiento que Pinter
poco convencional, traspasando los límites del llamado Universidad de Bristol. Unos meses más tarde, en enero ha recibido. Véase la página
realismo, para entrar en el absurdo, sobre todo en el de 1958, se incluyó —en una producción diferente— en web del autor para un lis-
el festival de drama universitario. Michael Cordon oyó tado detallado.
del lenguaje político que domina a las masas. 3 Véase ‘Art, Truth and
hablar de esta pieza y me preguntó si podría escribir una Politics’ (Arte, verdad y polí-
Comenzaré esta (re)presentación del intelectual obra de duración completa. Acababa de terminar La tica), Discurso de agradeci-
Harold Pinter, ofreciendo algunos datos biográficos fiesta de cumpleaños... 6 miento del Premio Nobel de
que pueden ayudar a comprender su obra, debido a la Literatura, en [Link]
influencia del contexto histórico en el que creció y vivió [Link]/cgibin/print?from
Sabemos que a Harold Pinter se le empezaron a colo- =/literature/laurea-
sus años de juventud.4 Harold Pinter nació en Hackney, tes/2005/pinter-lecture-
car etiquetas desde sus primeras obras: La habitación
un barrio londinense en el lado este de la ciudad, el 10 [Link].
y La fiesta de cumpleaños. Se decía que sus obras eran 4 Véase MICHAEL
de octubre de 1930. Hijo único de un sastre judío, estu-
oscuras, incomprensibles. Pinter comenzó a escribir BILLINGTON, The Life and
dió en Hackney Downs Grammar School, donde parti- Work of Harold Pinter, Faber
en una época de revolución intelectual, una época en la
cipa activamente como actor en un grupo de teatro. A & Faber, London, 1985; he
que a su alrededor había unos “jóvenes airados”, har- utilizado también el dossier
los dieciocho años consigue una beca para la Royal elaborado por la compañía
tos, desengañados por una guerra. Este grupo de nove-
Academy of Arts, pero, fiel a sus creencias, se declara Espai Moma de Valencia
listas, dramaturgos y cineastas ingleses estaban empe- para las representaciones de
objetor de conciencia y, como consecuencia, pierde la
ñados en mostrar de manera audaz la vida de los tra- la temporada 2002-2003.
beca. Desde aquel momento, Pinter se convirtió en 5 HAROLD PINTER, ‘Writing
antimilitarista convencido y en defensor de los dere- bajadores, los cuales se sentían defraudados por la
for the theatre’, Plays One,
chos humanos, actitud que ha mantenido a lo largo de sociedad en la que vivían. Todas las obras manifiestan Faber & Faber, London,
su vida y que está presente en buena parte de su obra. la decepción de los intelectuales ingleses de izquierdas 1991, p. xi. (Si no se indica
lo contrario, la traducción es
Además nunca quiso establecer preceptos morales, tal ante la derrota de los laboristas, los cuales habían propia.)
como dice en su discurso ‘Writing for the theatre’ gobernado el país desde el fin de la Segunda Guerra 6 HAROLD PINTER, ‘Writing
Mundial hasta 1951. for myself’, Plays Two, Faber
(Escribir para el teatro): & Faber, London, 1991,
Eran los años 50 y, entre los contemporáneos de p. viii.
Si tuviera que establecer un precepto moral, sería el Pinter, también dramaturgos que “miraban hacia 7 El entrecomillado alude a
una obra de John Osborne,
siguiente: Cuidado con el escritor que da a conocer sus atrás con ira”,7 se encontraban, entre otros, John cuyo título original en inglés
preocupaciones para que tú las compartas, que no deja Osborne, con Look Back in Anger (Mirando hacia es Look Back in Anger.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 56 (Negro/Process Black plancha)

[ 56 Harold Pinter: más allá de los intelectuales airados

atrás con ira), publicada en 1956; Arnold Wesker, con recibos de las pistolas de plástico, pero hubo una con-
Sopa de pollo con centeno de 1958, y Shelag Delaney, fusión y alguien denunció que había hombres armados
con Un sabor a miel de 1959. Por entonces, las obras y uniformados. Curiosamente, en medio de la confu-
de Pinter no se entendían, el espectador quería oír sión, la policía no escuchaba a los kurdos ni les dejaba
opiniones políticas, soluciones para su vida y ejem- hablar entre ellos.10 Esta obra de la década de los 80, El
plos moralizantes. Las obras de nuestro autor no lenguaje de la montaña, fue fruto de la participación
hablaban de ninguno de esos asuntos, sino que se antibelicista en campañas como la de Amnistía
preocupaban del individuo privado, aunque con esto Internacional. Al igual que también escribió durante
no quiero decir que las obras de Pinter no tuvieran esos años One for the Road (La penúltima copa), The
una carga política, ya que, sin duda, los personajes de New World Order (El nuevo orden mundial) y Party
La habitación se esconden de su pasado por motivos Time (La hora de la fiesta).
políticos (quizás fueron evacuados de donde vivían, al También en los años 80, el escritor se casa de nuevo.
igual que el autor y su familia); también Stan, en La Había mantenido una relación con la periodista
fiesta de cumpleaños, habita en un típico “bed and bre- Antonia Fraser durante siete años. Esta historia a cua-
akfast” porque huye de una organización que podría tro bandas le serviría años más tarde para escribir una
ser la GESTAPO. A diferencia de Osborne o Wesker, de sus obras más conocidas y originales: Betrayal
Pinter no hace explícita la opinión política de los per- (Traición, 1978). Cabe destacar de esta pieza el trata-
sonajes, sino que se dedican a plasmar cómo se sien- miento de la unidad de tiempo, además de la soltura
ten de aturdidos a nivel personal debido a las conse- con que el autor refleja los diálogos en el escenario y
cuencias de la guerra y las represiones. retrata tanto el tipo de personaje y relaciones entre
Años después, el dramaturgo va más directo a la ellos, como las vueltas atrás en el tiempo (flash back).
cuestión política y aunque no diga en las acotaciones De este modo, muestra al espectador los recuerdos y
que la acción de Mountain Language (El lenguaje de la su pérdida, el amor y su ausencia a causa de ciertas
montaña, 1988) se desarrolla en un lugar real, sabemos decisiones. Esta pieza fue una de las llevadas a escena
por sus declaraciones que se trata del reflejo del sufri- por la compañía Espai Moma en Valencia (2002-2003) y
miento del pueblo kurdo. Veamos, por ejemplo un la representación resultó realmente conmovedora,
extracto de esa obra, representada por primera vez el pues los actores supieron reflejar a Emma y Jerry sen-
20 de octubre de 1988 en el National Theatre de tados, pacientes, dejando pasar los años hacia atrás
Londres: (desde 1974 hasta 1968), mientras los pensamientos
fluían intentando recordar y descubrir en qué
Ahora escuchen. Ustedes son gente de la montaña. ¿Me momento comenzó la traición; y, efectivamente, llega el
oyen? Su lengua está muerta. Está prohibida. No está momento en que se verifican las palabras de Robert,
permitido hablar la lengua de la montaña en este lugar. quien había afirmado en un momento determinado que
No pueden hablar esa lengua con sus hombres. No está todo comenzó en 1968, cuatro años antes de la fecha
permitido. ¿Me entienden? No pueden hablarla. Es ile- que aparecía al comienzo de la función.
gal. Sólo pueden hablar la lengua de la capital. Es la
8 HAROLD PINTER, Plays
El decorado de la obra ofrecida por Espai Moma era
única lengua permitida aquí. Serán severamente castiga-
Four, Faber & Faber, dos si intentan hablar la lengua de la montaña en este bien sencillo y como fondo podían verse unas paredes
London, 1991, p. 395. (Casi de papel pintado, decoración propia de los años 60-70;
toda la obra dramática de lugar. Es un decreto militar. Es la ley. Su lengua está pro-
Pinter se encuentra en los hibida. Está muerta. Nadie puede hablar su lengua. Su ahora bien: el efecto producido por esas paredes no era
siguientes volúmenes: Plays lengua ya no existe. ¿Alguna pregunta?8 tan sólo dejarnos ver el año en el que se producía cada
One, Faber & Faber, una de las escenas, sino que, cada vez que había un
London, 1991; Plays Two,
Faber & Faber, London, Con este extracto de El lenguaje de la montaña, flash back, la sala se quedaba a oscuras y los especta-
1991; Plays Three, Faber & Pinter pretende sacar a la luz el maltrato al que es dores apenas veían cómo los actores lanzaban las pare-
Faber, London, 1991; Plays
sometido el pueblo kurdo, un hecho que, según el des hacia abajo (aunque sí sentían el gran flujo de
Four, Faber & Faber,
London, 1991; Ashes to autor, no se retransmite por los medios de comunica- viento provocado por la caída del año y la pared corres-
Ashes, Faber & Faber, ción británicos y que el gobierno ignora. Para dotar de pondiente). De esta manera, el público reía por lo ines-
London, 1993; Moonlight,
Faber & Faber, London, mayor realismo a su obra, organizó una representación perado del ruido, del polvo levantado y el frío de ese
1993; Celebration, Faber & con actores kurdos; el periodista Duncan Campbell pequeño vendaval que se llevaba con él un año pasado,
Faber, London, 2000.) cuenta lo siguiente: unas palabras pasadas, quedando todo a los pies de los
9 DUNCAN CAMPBELL, ‘A
Pinter Drama in Stoke personajes. Después, amontonadas todas las paredes,
Newington’, The Guardian, Los policías armados, que invadieron la habitación — llegábamos al final de la obra, que era en realidad el
9 de julio de 1996. Véase donde estaban ensayando El lenguaje de la montaña los principio. La técnica usada por Pinter suponía todo un
HAROLD PINTER, Various
actores kurdos en Stoke Newington—, los maltrataron, reto a la clásica forma de plasmar la unidad de tiempo
Voices, Prose, Poetry and
Politics 1948-1998, Faber & los esposaron y les prohibieron hablar su propia lengua. en teatro.
Faber, London, 1998, p. 230. Los kurdos, la mayoría refugiados, al ver que la policía
10 DUNCAN CAMPBELL, era tan enérgica y poco receptiva a razones, pensaron
‘Mountain Language in que estaban de vuelta en Turquía.
PINTER Y EL TEATRO DEL ABSURDO. Nuestro autor tam-
Haringey’, The Guardian, 21
La producción de la obra fue conmovedora, y particular- bién se cruzó en su camino con Samuel Beckett, a
de junio de 1996. Véase
HAROLD PINTER, Various mente significativo fue el hecho de que unos cuantos par- quien Pinter siempre consideró su maestro, uno de los
Voices, Prose, Poetry and ticipantes habían sido encarcelados y torturados en pri- mayores exponentes del teatro del absurdo. Durante
Politics 1948-1998, siones turcas.9 los años 70, Pinter no dejó de dirigir obras de Beckett.
pp. 228-229.
11 Debe tenerse en cuenta Ese cruce con el teatro beckettiano es el que hace que
que los personajes de Para demostrar que, como dice Pinter, “la línea que las obras de Pinter sean especiales, dejen al especta-
Wesker tienen una gran separa la realidad de la ficción a veces es muy dor perplejo ante el absurdo de lo cotidiano. Los per-
carga psicológica, por ejem-
plo, en la obra Chicken Soup borrosa”, resumiré otra anécdota sobre la misma obra, sonajes de Pinter se encuentran tan cerca de nosotros
with Barley (Sopa de pollo que estaba ensayando un grupo de turcos y kurdos en que nos parecen más ficticios que los de Wesker,11 por-
con avena), pues son vícti-
mas de una guerra latente
Haringey. El grupo teatral tenía el permiso de la comi- que nadie nos había dicho tantas verdades a la cara.
en sus vidas. saría de la policía local, e incluso habían guardado los Así que preferimos hacer como si no entendiéramos
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 57 (Negro/Process Black plancha)

Representaciones del intelectual 57 ]

nada, les damos de lado, al igual que hicimos al prin- se espera que lo entiendan?”.17 Si hablamos de la rela-
cipio a Vladimir y Estragon. En mi opinión, la obra de ción que Pinter tiene con el teatro del absurdo, no
Pinter se encuentra entre la convención y el absurdo podemos dejar de nombrar la similitud que le une con
cotidiano. De hecho, una obra como The Dumb Waiter Eugène Ionesco, cuyas obras también fueron rechaza-
(El montaplatos, 1960), cuyos personajes se encuen- das en un primer momento, hasta que, con los años, el
tran a la espera de un mensaje que no saben ni quién público pasó del escándalo a la risa (¿o al escándalo de
lo traerá ni cuándo llegará, podría ser comparables a la risa?) con obras como La lección y Las sillas:
Esperando a Godot (estrenada en la década de los cin-
cuenta). Los cuatro esperan a alguien o algo sin poder Han llenado la sala y teatro principal respectivamente, de
salir de un espacio, los cuatro hablan de asuntos vanos un público cómplice con el autor, que ya no se escanda-
mientras transcurre el tiempo. De este modo, Beckett liza ni se sorprende como antes... Este montaje conecta
hoy en día con los jóvenes y les hace reír porque sigue
y Pinter convierten en motivo dramático una situación
fresco, y los que pasamos por algunas lecciones nos reí-
estática, porque con estos dramaturgos queda demos- mos también, aunque con nostalgia.18
trado que la ausencia de acción convencional puede
ser considerada la acción principal de una obra. UN DRAMATURGO PERSEVERANTE. De cualquier modo, a
Además, ambos autores tienen una gran capacidad pesar de críticas y fracasos como el del estreno de La
para mostrar con humor la tragedia del individuo. Es fiesta de cumpleaños en 1958, en el West End londi-
bien difícil que un público ría cuando ve a dos matones nense, que sólo duró en cartel una semana, su teatro
a sueldo esperar a que les llegue la próxima orden y, dio que hablar y la crítica especializada le puso la eti-
sin embargo, Pinter lo consigue, al igual que Beckett queta de “comedia de la amenaza”. En otras ocasiones
nos hace reír con los diálogos y gestos aparentemente incluso fue abucheado, como en Dusseldorf, cuando
absurdos de sus personajes, que parecen encarnar a representó allí El cuidador en 1960; pero Pinter no cesó
dos vagabundos.12 En esta consideración coincidimos de producir en el terreno dramático y hoy cuenta con
con los críticos de la época; Martin Esslin decía en los unas treinta obras. Algunas fueron escritas para la
60: “Para Pinter no existe contradicción entre su deseo radio o la televisión, lo que implica que es un autor que
por hacer realismo y la absurdidad básica de las situa- domina todos los medios: para la radio, entre otras
ciones que le inspiran”.13 muchas, escribió A Night Out (Una noche fuera, 1960);
El mismo Pinter piensa que lo que ocurre en sus para la televisión, Party Time (La hora de la fiesta, 12 Véase SAMUEL BECKETT,
obras podría ocurrir en cualquier lugar y en cualquier 1992). Debemos recordar que también ha sido director The Complete Dramatic
momento. Sin embargo, los acontecimientos pueden Works, , Faber & Faber,
de teatro y actor,19 guionista de cine20 y poeta. Entre sus London 19912.
parecernos poco familiares a primera vista, aunque guiones podemos destacar algunos como La mujer del 13 Véase MARTIN ESSLIN,
sólo durante la primera lectura o durante las primeras teniente francés (1980), por la que recibió un Oscar al The Theatre of the Absurd,
escenas. Después estaremos de acuerdo con el autor y Pelican Books, London
mejor guión adaptado en 1981. En cuanto a sus poe- 19803, p. 242.
la definición que hace de su propio teatro: “Si me pre- mas, podemos encontrarlos recopilados enr, Various 14 Véase HAROLD PINTER,
sionaran para que diese una definición, diría que lo que Voices, Prose, Poetry and Politics, 1948-1998, aunque Plays Two, ‘Writing for
myself’, p. ix.
ocurre en mis obras es realista, pero lo yo estoy cabe destacar su poema ‘Cancer Cells’ (Células cance- 15 Véase GEORGE
haciendo no es realismo”.14 Otros bautizan el teatro de rígenas), escrito hace unos tres años, relacionado con WELLWARTH, The Theatre of
Pinter como “neo-absurdo”, como George Wellwarth, una enfermedad que se le descubrió por entonces.21 Protest and Parados,
University of New York,
que, sin embargo, no puede evitar compararlo al Desde su peculiar manera de crear obras, “escu- 1964, p. ix.
mismo tiempo con su contemporáneo Osborne y los chando y dejando hablar a sus personajes”, como él 16 Véase MARTIN ESSLIN,
demás jóvenes airados: “Inglaterra ha producido el tea- The Theatre of the Absurd,
mismo confiesa en su citado discurso ‘Escribir para el pp. 327-328.
tro ‘neo-absurdo’ de Harold Pinter y N. F. Simpson. teatro’, el autor que no quiere sermonear ni ser etique- 17 Véase HAROLD CLURMAN,
Aunque estos son enigmáticos y esotéricos para la tado por pertenecer a un bando o a otro, nos presenta Teatro contemporáneo. De
Brecht a Pinter. De Nueva
naturaleza prosaica del gusto anglosajón, su drama obras década tras década. Además, siempre atento a la York a Tokio, Buenos Aires,
resultará a pesar de todo más duradero y siginificativo actualidad, pone en cada época los personajes que más Troquel, 1972, p. 149.
que el de los ‘jóvenes airados’”.15 llaman la atención. Elige cuidadosamente su clase 18 Véase NIEVES MATEO,
‘Ionesco en el teatro de la
Es curioso ver cómo ya se adivinaba el éxito de social, sus profesiones, su aspecto físico, sus hobbies, el Abadía’, Revista Primer Acto,
Pinter mientras algunas de sus representaciones eran decorado de sus casas. Así, encontramos personajes de 268, febrero de 1997, pp.
anuladas por falta de público, o incluso el asistente se 132-133.
clase social baja como en The Caretaker, obra en la que
19 Trabajó como actor de
marchaba de la sala. Si Beckett fue premiado también los personajes luchan por tener un lugar donde vivir, teatro durante nueve años
con el Nobel en 1969, ¿por qué no lo iba a ser Pinter? aunque sea con goteras, o personajes como los de The bajo el nombre de David
Al fin y al cabo, tampoco Beckett fue comprendido al Baron. Durante todo ese
Collection, donde los personajes habitan apartamentos tiempo escribió poemas y
principio por los que hablaban del realismo y sus con- decorados a la última moda de los años sesenta. piezas cortas en prosa.
venciones. La primera representación de Esperando a Obviamente las profesiones que ejercen en El cuidador Muchas de ellas estaban en
forma de diálogo, y una de
Godot que tuvo éxito fue la ofrecida en la prisión de San no se asemejan a las que ejercen en La colección, aun- ellas era un monólogo con-
Quentin: los presos se limitaron a escuchar y ver qué que todos compartirán ese sabor amargo de no saber vertido más tarde en sketch
ocurría y qué decían aquellos personajes que también muy bien hacia dónde van en el terreno personal, deno- de revista.
20 En 1962 escribió el
se encontraban presos de un espacio y tiempo incier- minador común del carácter de los personajes de guión The Servant, dirigida
tos. Además, el público de San Quentin no analizaría la Pinter desde sus comienzos a finales de los años cin- por Joseph Losey. Por este
obra “como las mentes fosilizadas de los espectadores cuenta hasta sus últimas obras en el año 2000, trabajo recibió un Oso de
Plata en el Festival de Cine
acostumbrados al naturalismo”.16 Por el contrario, momento en el que representa por primera vez de Berlín. Más tarde cola-
obras como The Dumbwaiter o The Collection (La colec- Celebration (Celebración). En esta última sube al esce- boró de nuevo con Losey en
ción, 1961) desconcertaban al público, tal como expone Accident y The Go-Between,
nario de un restaurante a unos nuevos ricos con un per-
por el cual recibió La Palma
Harold Clurman a principios de los 60: “¿Por qué una fil cultural muy bajo. Los personajes acabarán por de Oro del Festival de
estructura argumental tan simple siembra tanto des- poner sobre la mesa su parte más miserable. Todo Cannes a la mejor película.
21 Véase la página web del
concierto en el público, especialmente en aquellos queda reflejado con un gran sentido del humor, aun- autor: [Link]
espectadores teatrales que tienen cierta práctica y que que, quizás Pinter no nos haga reír intencionadamente. [Link]/[Link].
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[ 58 Harold Pinter: más allá de los intelectuales airados

Harold Pinter no es de esos intelectuales que grita reflejados sobre el escenario en algún momento de
sus creencias a los cuatro vientos, sino que intenta nuestro quehacer diario. De este modo, sin dar su opi-
calar en la mente de sus espectadores incluso desde el nión sobre los personajes ni moralizar sobre lo que
silencio. Esas pausas y silencios, que en las obras de hacen, el espectador de Pinter piensa mientras ve la
Pinter surgen constantemente en los diálogos de sus obra, razona lo que oye, hace y deshace conjeturas,
personajes, dieron mucho que hablar, porque se dice resultando así las situaciones de sus obras mucho más
más a través de estos recursos que con enormes similares a las de nuestra vida cotidiana, donde nada es
torrentes de lenguaje, como él mismo denomina esas definitivo. Luego sus obras deberían leerse o verse
ocasiones en las que los personajes no paran de hablar siempre teniendo en cuenta la siguiente cita del autor:
sin decir nada importante en realidad, de manera que
su único objetivo es esconder alguna verdad que los Por lo tanto, ninguna de las declaraciones que hago
disgusta respecto a sus relaciones personales. Por debería ser interpretada como final y definitiva. Una o
ejemplo, Edward en A Slight Ache (Un ligero dolor, dos de ellas pueden sonar finales y definitivas. Incluso
1959) o Jake y Fred en Moonlight (Luz de luna, 1993). pueden ser casi finales y definitivas, pero yo no las veré
como tal mañana y no me gustaría que hoy ustedes las
Tal vez esa afición por el silencio como parte de su len-
vieran así.24
guaje teatral provenga de haber tenido que mudarse
con su familia de Clapton Road, zona bulliciosa debido
al comercio. En Cornwall, sin embargo, Pinter tuvo En definitiva, el público de Pinter pasará la velada
que acostumbrarse a vivir en medio de una quietud viendo situaciones “pinterescas” —término reconocido
poco habitual para él. Incluso se inventó unos amigos por la Enciclopedia Británica— observando cómo
imaginarios, a los cuales daría vida más tarde en su recuerdan los personajes, dándose cuenta ellos y nos-
única novela, The Dwarfs (Los enanos), escrita a princi- otros de que la memoria ha sufrido el paso del tiempo
pios de los años 50.22 y “el pasado es una nebulosa” como dicen en Luz de
Los silencios y las pausas de Pinter son los que, en Luna. Los personajes se sienten presos de su capaci-
mi opinión, han conferido a sus obras esa peculiaridad dad para recordar, al igual que se sienten presos del
que permite reconocerlas a los pocos minutos de lenguaje, el cual los va construyendo y destruyendo;
representación. Fijémonos, por ejemplo, en Old Times sin el lenguaje y los recuerdos no son nada y ellos mis-
(Viejos Tiempos, 1971); Anna, la visitante reconoce mos lo saben, por eso quizás Devlin intente justificar el
enseguida que el matrimonio ha elegido el silencio hecho de hacer tantas preguntas a Rebecca en Cenizas
como entorno en el que vivir. De hecho, a lo largo de la a las cenizas:
obra, mientras recuerdan su juventud, hacen referen-
cia en repetidas ocasiones, a los ruidosos lugares de DEVLIN
¿Entiendes por qué te hago tantas preguntas? ¿Lo entien-
Londres que frecuentaban años atrás. Otras veces, el
des? Ponte en mi lugar. Me siento obligado a hacerte pre-
silencio de los personajes viene dado por el mero guntas. Hay tantas cosas que no sé. No sé nada... nada sobre
hecho de que así lo requieren las pautas conversacio- todo esto. Nada. Me encuentro en la oscuridad. Necesito
nales, tal como ocurre en nuestros diálogos diarios: luz. O ¿piensas que mis preguntas son inapropiadas?
repensar sobre lo que acabamos de oír, pensar lo que
vamos a responder o estar perplejos ante lo que nos Pausa.
acaban de decir.
Ahora bien, existe un tipo de silencio en Pinter que REBECCA
viene dado por haber perdido la capacidad de expre- ¿Qué preguntas?
sión. Esto mismo es lo que le ocurre a Stan, personaje
Pausa.
de The Birthday Party. Stan se ve privado de su capaci-
dad de expresión por culpa de los miembros de una DEVLIN
organización que vienen a buscarlo. Es tal la serie de Mira. Sería de gran ayuda para mí, si pudieras definirlo
preguntas absurdas formuladas, que acaba emitiendo más claramente.
sonidos extraños para, finalmente, no poder ni hablar.
Este pasaje es comparable a la última escena de La can- REBECCA
tante calva de Ionesco, donde todos los personajes ¿Definirlo? ¿Qué quieres decir con “definirlo”?25
pierden el dominio del lenguaje. Éstos comienzan pre-
sos de una serie de clichés conversacionales, que poco Entonces, debido quizás a las dificultades añadidas
a poco se van convirtiendo en palabras sueltas, sin sen- por la memoria y el lenguaje, muchas de las obras aca-
tido, y acaban pronunciando vocales tan sólo.23 ban con finales circulares en los que no se ha deshecho
Para Pinter, la falta de comunicación entre los indivi- ningún enredo, como aquellos que resultaban de obras
22 Novela que más tarde clásicas como las de Shakespeare o Wilde. Un ejemplo
convirtió en obra teatral, por
duos es una constante en sus obras y la reflejará a tra-
primera vez representada en vés de todo tipo de relaciones personales. Por ejemplo, de esa circularidad, podemos verlo en El sótano; al dejar
1960. En la versión novelada en el ámbito laboral con la obra A Night Out; en la fami- la sala, nos da la sensación de que los personajes van a
se muestra, por el estilo
conciso, que era una obra
lia con The Homecoming (Retorno al hogar, 1965) y comenzar la misma acción del principio de nuevo. El
escrita para ser Moonlight; en las relaciones de pareja con Slight Ache, hecho de comparar un final shakespeariano con uno pin-
representada. The Lover (El amante, 1963), Betrayal y Ashes to Ashes teresco no pretende ser más que una advertencia sobre
23 Véase EUGENE IONESCO,
La Cantatrice Chauve, en (Cenizas a las cenizas, 1996); en las relaciones de amis- lo peculiar de la obra de nuestro autor. Lejos de críticar
L´Avant Garde Théâtrale, tad con The Dwarfs, The Basement (El sótano, 1967) y al clásico, Pinter lo admiraba profundamente tanto en su
New York UP, New York, Old Times. Pero nuestro autor retrata con tanta maes- manejo del lenguaje como en el modo de retratar a los
1970.
24 HAROLD PINTER, ‘Writing tría las relaciones sobre el escenario que dentro de la personajes, sobre los cuales no emitía juicios moralizan-
for the theatre’, Plays One, mayoría de sus obras se pueden apreciar casi todos los tes, al igual que él hacía con los suyos. Además, Pinter
p. vii.
25 HAROLD PINTER, Ashes to
vínculos puede tener un individuo. representó a Shakespeare en sus comienzos como actor
Ashe, en Plays Four, p. 399. El dramaturgo consigue que todos podamos vernos y recibió por ello muy buenas críticas.
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Representaciones del intelectual 59 ]

En definitiva, Pinter es un dramaturgo que ha perse-


verado en la idea de escribir creando su propio paisaje
dramático, mostrándonos unos personajes que no
sabemos quiénes son ni de dónde vienen. Tal como
dice en Los Enanos: “Lo que eres, o tienes apariencia
de ser para mí, o apariencia de ser para ti, en cualquier
momento dado, cambia con tanta celeridad, de forma
tan aterradora, que yo desde luego no le puedo seguir
la pista”;26 pero precisamente por ser así, son más cer-
canos a nosotros y los reconoceremos como propios de
las obras de Pinter, al tiempo que nos resultarán tan
conocidos o desconocidos como las personas que tene-
mos alrededor. Desde su última obra, Press Conference
(Conferencia de Prensa, 2002), Pinter no ha vuelto a
escribir teatro, sino que sólo elabora discursos27 criti-
cando la política actual y su lenguaje: “El lenguaje se
usa hoy en día para mantener controlado el pensa-
miento”.28 Tal vez la posición adoptada por el escritor
tenga cierta relación con su enfermedad y ya no desee
mantener sus sentimientos entre silencios y pausas.

26 HAROLD PINTER, The


Dwarfs, Grove Weidenfeld,
New York, 1990 (Los
Enanos, trad. de J. Lyons
Madrid, Destino, 2005,
p. 188).
27 Como los que empezó a
escribir a finales de los 80,
aunque en los últimos
meses se le ha criticado úni-
camente por el que pronun-
ció cuando le concedieron el
Menssajes urbanos

Premio Nobel.
28 “Language is actually
employed to sep thought at
bay.” Véase en [Link]
[Link]/cgi-bin?from=/lite-
rature/laureates/2005/pin-
[Link]
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Lucio Sessa es profesor de


Filosofía en el Liceo
Virgilio de Mercato S.
Severino (Italia) y de
La ética de la literatura
Traducción Literaria
Español-Italiano en la
Universidad de Nápoles
L’Orientale. Es traductor
en la narrativa de Rafael Courtoisie
del español y el portugués LUCIO SESSA
al italiano.

e gustaría comenzar este zas, tanto más vemos deslizarse sus frases con fluidez,

M
artículo sobre Rafael Cour- como si se hubieran escrito solas. Las frases, las pala-
toisie adelantando mi con- bras: ¿cuál es la relación de Courtoisie con las pala-
vicción, naturalmente discu- bras? Una relación intensa, dolorosa —creo— y en ello
tible, de que la mejor ética consiste su ética. Courtoisie es consciente de la impor-
de un escritor consiste en tancia del lenguaje, hasta el punto —dice— de que
cuidar su propio trabajo. En “una torre de palabras no la derriba un avión”; mas a la
tiempos difíciles, decía más o menos Max Weber, lo vez es también consciente de cómo el lenguaje puede
único que cuenta es que cada uno haga bien su traba- mistificar, velar en lugar de desvelar, sirviéndose de la
jo. Yo creo que esta apelación al Beruf, al trabajo como retórica de los sentimientos. Las lágrimas del escritor
vocación, a la profesión como tal (entendiendo el tér- velan la página, la hacen opaca; si el escritor se esfuer-
mino, en primer lugar, en el sentido de “oficio”, y luego za en cambio por distanciarse de su propio dolor, nos
en el de “profesión de fe”), supone un ajuste de cuen- comunica entonces la pietas de las cosas: lacrimae
tas contra tanto “arte comprometido” de mala calidad, rerum. La escritura de Courtoisie es un intento por
en el pasado o en el presente, muchas veces compro- transferir sobre el papel su escucha inflexible de la rea-
metido con todo salvo con aquello con lo que debería lidad. Su método se asemeja al de un escultor que toglie
haberlo estado. El Beruf weberiano brilla en los versos il soverchio. La obra maestra ya está en el mármol,
de Borges, dentro de un poema titulado ‘Los Justos’: decía Miguel Angel: el escultor debe limitarse a quitar
lo que sobra; de manera análoga, el lenguaje custodia
Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire. todas las obras de arte posibles; se trata, también en
El que agradece que en la tierra haya música.
este caso, de togliere il soverchio, eliminar las redun-
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencio- dancias, escapar de las trampas. Courtoisie se entrega
so ajedrez. a este trabajo de escalpelo, llegando al punto extremo
El ceramista que premedita un color y una forma. de alcanzar una prosa desnuda y cruda, por momentos
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no cruel.
le agrada. Quisiera subrayar el hecho de que el escritor no trata
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de nunca de engatusar al lector; más bien prefiere hablar
cierto canto. a su inteligencia, desencadenando así en aquél una
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han
emoción, sin embargo, depurada de excesos retóricos,
hecho. de sensiblería, habida cuenta de su lúcida procedencia.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson. (Pido disculpas si a las mientes acude otra cita borge-
El que prefiere que los otros tengan razón. siana: “Todos los canallas son sentimentales.”) No se
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.1 trata de estar en absoluto en contra de las emociones,
faltaría más; pero es preciso cuidarse de su premura
La manera de Courtoisie de salvar el mundo es la invasora, faltas de tacto —con la excusa de su urgen-
lucha extenuante por narrar con las palabras justas; me cia— para guardar su turno, como si abordaran una
gusta imaginar que, cuando Courtoisie elige las pala- ambulancia, sirena abierta, para llegar antes. La emo-
bras, lo hace como si el futuro, como si la suerte del ción es siempre la primera en querer enjuiciar.
mundo dependiese verdaderamente de tal sustantivo o Courtoisie no se lo permite, antes bien la transfiere a
tal o cual metáfora. Ciertamente no ignora que perte- las cosas; y lo “poético” ocurre a traición, cuando uno
nece a lo que ha sido definido el mundo secundario, el menos se lo espera.
de la literatura, y es consciente de que el mundo pri- En una de las escenas más duras de Tajos,
mario, el de la llamada “realidad”, prescinde de la lite- Courtoisie se lanza a hablar del atardecer, ese privile-
ratura y no se deja influenciar por ella. Así que no resta giado lugar de las sensiblerías tardorrománticas. Pero
sino hacer buena literatura: en esto y sólo en esto radi- aquí se trata de un “atardecer de la mano marica”,2 una
ca la ética del escritor. invención poética que invierte la homérica “aurora de
“O el escritor tortura sus frases, o sus frases tortura- rosáceos dedos”. El autor da la vuelta a esa imagen
rán al lector”, ha escrito un colombiano escéptico y como Don Quijote le da la vuelta a Orlando o como la
reaccionario, Nicolás Gómez Dávila. También prosaica Mancha le da la vuelta a las regiones encanta-
Courtoisie las tortura (¡y de qué modo!), exprimiendo das del Ariosto; y, sin embargo, ¿quién podría preten-
jugos límpidos a beneficio del lector. Hay una feliz der que Don Qujote es menos poético que Orlando, o
invención estética de Raffaele La Capria, que habla del que La Mancha lo es menos que las aéreas regiones
“estilo del pato”. Vemos al pato deslizarse tranquilo del Ariosto? Tal el milagro de la literatura: relatar las
1 JORGE LUIS BORGES, ‘Los sobre el agua, como sin esfuerzo, ocultas como nos cosas es ya transformarlas, con tal de que exista estilo.
Justos’, en Obras completas,
Emecé, Barcelona, 1989, vol. están sus patitas, que se agitan debajo del agua con Cada escritor tiene su “tonalidad”, tan indefinible como
III, p. 326. denuedo y fatiga. Nosotros, los lectores de Courtoisie, propia. Yo intentaré describir la de Courtoisie, tan rica
2 RAFAEL COURTOISIE, Tajos,
Lengua de Trapo, Madrid,
vemos el pato, pero la fatiga corresponde al autor; y en melodías, poniendo de relieve al respecto dos figu-
2000, p. 35. cuanto más “patalea” el autor, al extremo de sus fuer- ras retóricas: el oxímoron y la sinestesia.
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Representaciones del intelectual 61 ]

Ahora bien, él no abusa de esos tropos, recurriendo nítida que se obtuvo en la infancia; en la adolescencia
a ellos sólo cuando advierte que la linealidad de la frase gobierna la secreción de las glándulas, y los testículos
no dice cuanto debería, siendo entonces preciso dar un son el cerebro de la adolescencia, la adolescencia
salto acrobático para empujarla mar adentro, evitando borra el saber de la mente; yo era un cuaderno en blan-
su estancamiento. De este modo se tornan los perros co y D [la dictadura] escribió arriba con tinta de san-
en “máquinas sentimentales”,3 mientras que “las letras gre; D. era violenta, nocturna, inestable, completa,
de la palabra ‘imbécil’ lastiman las carnes”.4 Tales figu- incierta, corva, curva, cuerva, y volaba, mentía, me
ras retóricas son a menudo aprovechadas también por cagaba en la boca, en las orejas, me cagaba con pala-
los críticos para definir —de una manera extremada- bras, me cagaba al hablar. Caca. Era caca. Yo no me
mente sintética— la poética de Courtoisie. Juan daba cuenta. La dictadura. Trozos de vidrio”.7
Gelman, a propósito de Umbría,5 escribe: “Umbría es el Metáforas, como se puede apreciar. Pero metáforas
intento —afortunado y exacto— de mostrar el revés de al servicio del lenguaje, como un alarde de garras que
la palabra, este vacío lleno de rostros que tiemblan en el lenguaje llano no tiene; la metáfora no hace otra cosa
los silencios claros.” Para describir la poética del autor que aumentar las posibilidades del lenguaje para apre-
se podría hablar de “cartesianismo surrealista”, o de sar las cosas; y en Courtoisie no es nunca gratuita, sino
“exactitud visionaria”, como en esta pequeña prosa más bien un salto mortal necesario, tras el cual vuelve
poética (o poesía prosística, pues seguimos estando en a tomar la frase su ajuste. Milagrosamente. Courtoisie:
el ámbito del oxímoron) titulada Cáscaras: cerbero de sí mismo.
Más arriba se hablaba de la dictadura que “me caga-
Las cáscaras. Una cáscara, todas las cáscaras. La cober- ba al hablar”; y en Tajos, a propósito de una dictadura
tura del gusano de seda; el capullo capilar de piel oleosa de otro tipo: la blandita, húmeda, de algunos progra-
que envuelve el único par de alas, las alas evidentes, mas televisivos lacrimógenos, el autor nos confiesa:
nunca vistas, del dromedario. “La mezcla de ternura y caca es insoportable”.8 Quizá
La corteza humana de la naranja, con su gruñido de
la reserva del autor, su exactitud lingüística extrema,
poros macilentos; la cáscara que hace del caracol una
fruta de lentitud perfecta; la cáscara de la ira, rojiza y cre- su frenazo justo antes de caer en lo sentimental, todo
ciente, delicada piel de bulbo al estallar bajo la luna rara. ello da origen a una suerte de náusea permanente, des-
Desollar, pelar, quitar una capa de cebolla, desvestirse. encadenada por el recuerdo de la retórica que cada dic-
Todas las cosas del mundo son frutas que requieren per- tadura lleva consigo; en consecuencia, el estilo seco,
petuarse, desarrollar sus jugos físicos, su perla o pulpa hiper-controlado, en algunos casos pseudocínico,
cartesiana. extrañado de sí mismo, se transforma en una manera
Entre lo duradero y lo efímero se dispone una cáscara de oponer resistencia, como un antídoto.
cuyos atributos son los de la frontera y el límite. Perforar
Pero volvamos al instrumental por excelencia de
una cáscara o hablar a gritos, hacerse a un lado o des-
vestir un durazno, desollarlo en vida para, cuando se
todo escritor: las palabras. Para Courtoisie, algo más
pudra, saciar la nada pudorosa con sus partes. que un útil, que un instrumento. Bien al contrario, las
El sexo verde, abierto de un higo, la costumbre o gloto- palabras son casi un fin en sí mismas. Y así, nos dice en
nería que devora las cosas sin pensarlas, los moluscos Caras extrañas: “Con los signos, con las letras, con las
bivalvos que abriendo y entregando el ánima desprecian palabras hay que tener cuidado, pues están vivas.
la dureza que los sostenía, son extremos vivos de la cás- Laten. Van y vuelven. El gobierno y los sediciosos son
cara, ejemplos maximales de su recia posibilidad y de su dos palabras parecidas, del mismo color de sonido.
falta. ‘Sediciosos.’ ‘Gobierno.’ A mí, en ese entonces, a los
Todas las cosas del mundo son frutas que requieren
diez años, ninguna de esas dos palabras me gustaba.
exactitud para no rodar y despellejarse. Pues hay un
árbol central en quien las piensa, sostiene y acaricia. Todavía no me agradan... hay algo oscuro y pesado,
Pero al dormir o enloquecer, el árbol se perfuma de otro como si en cada una de esas dos palabras viviera un
mundo. Cuando desnuda, la pulpa de un objeto malogra poco de plomo y el plomo mismo estuviera hecho al
o dulcifica. menos en parte de esas palabras”.9
Leve bozo de pubis o durazno. Uva bruñida ¿Cuáles son las palabras que gustan a Courtoisie?
La cáscara preserva, finalmente, del delirio. Así el cráneo.6 Aquéllas que tienen cuerpo, los sustantivos concretos;
pues sin duda es su lenguaje poético y connotativo,
Por otra parte, y a propósito de la sinestesia, se lee mas también es fuertemente denotativo, porque
en el capítulo XLII de Vida de Perro: “El olor de la dic- Courtoisie sabe narrar, sabe darnos la carne de las
tadura era inmoral, amarillo, infame, la miasma todavía cosas, mejor aún, por decirlo en lenguaje fenomenoló-
impregna una parte de mi memoria; aquel olor amari- gico, las cosas en su viviente corporalidad. Da la impre-
llo y persistente afeaba a las mujeres y enloquecía a los sión de que antes de pesar las palabras las haya mira-
hombres. La tristeza orinaba en el café, en el vaso de do, escudriñado, tentado sus vísceras, estableciendo 3 “Los perros son máquinas
sentimentales” es el incipit
coca-cola.” con ellas una relación erótica, carnal. En este sentido, de Vida de perro, Alfaguara,
Courtoisie ha vivido la dictadura en los años de la quisiera citar un fragmento de una novela breve de Montevideo, 1997.
adolescencia, ese período crítico. Por cierto, siempre Felisberto Hernández, titulada En los tiempos de 4 RAFAEL COURTOISIE, Vida
de perro, p. 24.
me ha dado que pensar el hecho de que, en castellano, Clemente Colling: 5 RAFAEL COURTOISIE,
adolescente corresponda al participio presente de ado- Umbría, Eclepsidra,
Y al pie de aquella escalinata empezaba a subir, larga y Montevideo, 1999.
lecer, en cuyas letras parece latir el dolor: ¿será porque
6 RAFAEL COURTOSIE,
en la adolescencia se siente particularmente el dolor? lánguidamente, la Borelli o la Bertini. ¡Y todo lo que hací- ‘Cáscaras’, en Estado sólido,
Sí, ya sé que se me dirá que ésa es una etimología inco- an mientras subían un escalón! Hoy pensaríamos que Visor, Madrid, 1996, p. 9.
habían sido tomadas con ralentisseur; pero en aquellos 7 RAFAEL COURTOISIE, Vida
rrecta, pero la literatura está henchida de etimologías de perro, cap. XLVI.
días yo pensaba que aquella cantidad de movimientos,
bien inventadas: ¿acaso el crecer y el dolerse no van de esparcidos en aquella cantidad de tiempo, con tanto sig- 8 RAFAEL COURTOISIE, Tajos,
consuno? La adolescencia es la época en la cual, como p. 32.
nificado y tan oculto para mi mente casi infantil, debía 9 RAFAEL COURTOISIE, Caras
dice Courtoisie, “desaparece el conocimiento del corresponder al secreto de adultos muy inteligentes. Y extrañas, Lengua de Trapo,
mundo, y no queda una gota, nada de la experiencia deseaba ser mayor para comprenderlo: aspiraba a com- Madrid, 2001, p. 77.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 62 (Negro/Process Black plancha)

[ 62 La ética de la literatura en la narrativa de Rafael Courtoisie

prender lo que ya empezaba a sentir con perezosa y llo que no lo es ni nunca llegará a serlo. Su literatura
oscura angustia. Era algo encubierto por aquellos movi- nace de esta herida incurable, de esta imposibilidad.
mientos, bajo una dignidad demasiado seria que, tal vez Por eso, en cierto punto, desborda: “No escriban ver-
únicamente, podría profanarse con el mismo arte tan sos; estudien contabilidad”.12
superior como el que ella empleaba. —Yo ya pensaba en
Vida secundaria y vida primaria, dije al inicio. En
profanarla—. Tal vez se llegara a ella, en un esfuerzo tan
grande de la inteligencia, en un vuelo tan alto, como el de Caras extrañas, Beatriz muere asesinada y su cadáver
las abejas cuando persiguen a su reina. sirve de alimento a un eucalipto; el asesino, enloqueci-
Mientras tanto, un largo vestido cubría a la mujer, con do, huele el eucalipto y siente el perfume de Beatriz,
escalinata y todo.10 con lo cual se alivia su tensión, y él se consuela. El
eucalipto es la Vita Nuova, escrita por el poeta tras la
Aquí, Felisberto describe de manera finísima las muerte de Beatriz: la vida, por así decirlo, secundaria,
oscuras pulsiones eróticas de un niño, el leve malestar superficial: la vida literaria, que lenifica sin sustituir; su
que dejan, debido principalmente a un sentido de impo- perfume fugaz remite más bien a la caducidad, prome-
tencia, al desconocimiento del origen de tal sentimien- te muerte. Tal la capacidad de mirar el fondo de las
to. Imagino que Courtoisie, de niño, además de sentir cosas sin retirar la vista, de decir sí a la vida en su tra-
ese malestar relativo al orden —y tan común a todos gedia sin el almohadón del consuelo racional; es el
nosotros—, sufrió una desazón distinta, ligada más impulso dionisíaco, en definitiva, que por contraste
bien al sonido y a la grafía de las palabras. Bajo las genera el apolíneo, o sea la forma, la armonía que sabe
escaleras, trataba de mirar debajo de las faldas de las de su propio fondo trágico y exhala la nostalgia de su
palabras para descubrir su secreto, haciéndolo de un origen. El eucalipto de Courtoisie es una cicatriz
modo ferozmente puro o ferozmente indiscreto. Las envuelta en un aura de tristeza, consciente del origen,
palabras eran para Courtoisie como la Borelli o la es el momento estético que suspende el dolor de exis-
Bertini para el yo narrador de Felisberto Hernández: tir que nos infringe la voluntad voraz de vivir. Su per-
manifestación del deseo de profanar la densidad dema- fume se asemeja al de la retama, que consuela al
siado seria de la retórica del régimen (o de la subver- desierto; es un intervalo, una tregua. El rayo de sol
sión). Pero para hacerlo era necesario adquirir el que nos atraviesa antes de la caída de la noche.
mismo arte supremo de tal retórica: algo tal vez posible
únicamente mediante un esfuerzo grande de la inteli-
gencia. “Intelijencia, dame el nombre exacto de las
cosas”, decía Juan Ramón Jiménez.
También Courtoisie le pide mucho a la inteligencia:
a la suya y a la del lector, desencadenando neuronas
como si fueran cuerpos. Nuevamente, el cuerpo.
Courtoisie no es platónico, no sostiene que el cuerpo
sea materia al servicio de la forma, de la idea: más bien
se trata de lo contrario. Es a través de la idea como se
llega al cuerpo, de modo que el vínculo se establece a
la inversa; es claro que Courtoisie no ama a Platón; y
bajo los falsos despojos de la ficción literaria, lo dice
con vehemencia: “Sócrates tenía un perro negro. Antes
de morir le dijo a Platón: ‘Cuida a mi perro’. Lo prime-
ro que hizo Platón fue echar el perro a patadas. Platón
despreciaba a los perros. Sócrates consideraba a su
perro parte del universo, una parte igual, no menor,
singular, libre y perfecta, pero Platón no pudo descu-
brir ninguna virtud en el perro, no vio la carne de la
esencia: sólo pulgas. Platón era un animal. El hombre
es un bípedo implume, consideró; los perros, cuadrú-
pedos. Platón no dedica una sola línea de la Apología al
perro del Maestro condenado. ‘En la filosofía no hay
lugar para perros’, concluyó. El perro de Sócrates se
perdió en la historia”.11
¿Qué es lo que no ve Platón? No ve la carne de la
esencia; antes bien, ve la esencia separada de la carne,
haciendo de la primera luz imperecedera y de la segun-
da oscuridad caduca, cuerpo destinado a desfallecer.
Courtoisie ama en cambio al cuerpo: su literatura es
cuerpo. Por otra parte, es cierto que la literatura, en
cuanto tal, no es cuerpo, sino abstracción, no otra cosa
que palabras de mero cuerpo de tinta; la tinta es su san-
10 FELISBERTO HERNÁNDEZ, gre, pero tienen un significado; y el significado, en
cuanto tal, es evidentemente algo abstracto. No hay
El litruvio universal

‘Por los tiempos de


Clemente Colling’, en duda: una literatura hecha cuerpo es una contradicción
Narraciones incompletas,
Siruela, Madrid, 1990, p. 50. en sus términos, un oxímoron (¡otra vez el oxímoron!),
11 RAFAEL COURTOISIE, Vida tal como se siente en la expresión: “La carne de la esen-
de perro, p. 47.
12 RAFAEL COURTOISIE, Vida
cia”. El oxímoron se nutre de una lucha desigual, enta-
de perro, p. 188. blada por el escritor para transformar en cuerpo aque-
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Descripción de los escritos Daniel Moreno Moreno es


doctor en Filosofía y
Profesor de Filosofía en la
Enseñanza Secundaria.

de George Santayana Especialista en la obra de


Miguel de Servet y en la de
George Santayana, ha
traducido Platonismo
DANIEL MORENO MORENO y vida espiritual (Trotta,
Madrid, 2006), y es inmi-
nente la publicación de su
libro Santayana filósofo.
La filosofía como forma
de vida.

Few, however, have much time to read originals or to study facts


GEORGE SANTAYANA, Persons and Places (Epilogue)

arias son las razones que con la diferencia de un año, según se tome como refe-

V
justifican la publicación de rencia la edición inglesa o la norteamericana. He ele-
este artículo tan sui generis, gido siempre la fecha más antigua. Hay que tener en
dedicado a la aparentemente cuenta, no obstante, que la forma de escribir de
inocua labor de describir y Santayana hace que el orden de publicación sea enga-
recopilar los escritos de ñoso. Según confesión propia, sus ideas pueden haber
Santayana. Una de ellas es sido escritas o concebidas treinta años antes de ser
que su obra es abundante y que fue publicada a lo largo publicadas. Sus grandes obras, además, necesitaron de
de casi sesenta años, en gran parte en forma de artícu- una larga gestación, durante la cual fue publicando
los aparecidos aquí y allá que fueron luego recogidos colecciones de artículos en los que anunciaba el resul-
en libros. Ello hizo necesaria la frecuente recopilación tado de sus meditaciones. Cuando Santayana llevó a 1 El poema completo dice
de fuentes para orientar a los estudiosos. En esa tradi- cabo segundas ediciones, usualmente incluyendo nue- así: “The world is too much
ción, que cuenta entre sus precedentes con el anexo vos prólogos, aparecen las dos fechas y el cambio pro- with us; late and soon, /
Getting and spending, we
‘Bibliography. The Publisher Writings of George ducido. No se incluyen las reimpresiones en inglés, lay waste our powers: /
Santayana’ que los editores de Obiter Scripta (1936), J. abundantes ya en vida de Santayana y que se suceden Little we see in Nature that
Buchler y B. Schwartz, incluyeron en las páginas 225- sin solución de continuidad hasta nuestros días, puesto is ours; / We have given our
hearts Hawai, a sordid boon!
235 y con la recopilación ‘Obras de Santayana’ y que la suya es una obra viva que no ha dejado de inte- / The sea that bares her
‘Artículos de Santayana’ que José Beltrán Llavador resar nunca. Incluyo un breve comentario sobre el con- bosom to the moon; / The
incluye en su libro Celebrar el mundo: introducción al winds that Hill be howling at
tenido de cada una o sobre algún aspecto relevante, all hours, / And are up-
pensar nómada de George Santayana, Universitat de especialmente de las menos conocidas, para facilitar la gathered now like sleeping
València, Valencia, 2002, pp. 230-236, se inscribe este tarea del posible investigador. Asimismo recojo las tra- flowers; / For this, for
everything, we are our of
estudio. Desde España, por otro lado, la recepción de ducciones españolas a título informativo y, en este caso tune; / It moves us not. —
los escritos santayanianos ha tenido una suerte dispar. sí, las reimpresiones, porque son síntomas de la parti- Great God! I’d rather be / A
Al estar escritos en inglés, su conocimiento directo ha cular recepción de la obra de Santayana en pagan suckled in a creed
outworn; / So might I, stan-
sido reducido y la difusión de las traducciones, que Hispanoamérica y en España. He tenido en cuenta el ding on this pleasant lea, /
nunca han abarcado su obra completa, ha sido escasa, estudio de Enrique Zuleta Álvarez ‘Santayana en Have glimpses that would
debido, entre otras razones, a lo tardío de la mayoría de Hispanoamérica’, Revista de Occidente, 79, (1987), pp. make me less forlorn; /
Have sight of Proteus rising
ellas y a proceder, en su mayor parte, de Argentina y en 9-25. from the sea; / Or hear old
un momento, en plena Guerra Civil o en los años inme- El carácter fragmentario y fragmentable del estilo de Triton blow his wreathed
diatamente posteriores, que no invitaba precisamente a horn”. Wordsworth lamenta
Santayana propició que ya en vida del autor y tras su la falta la sintonía entre sus
la filosofía. Afortunadamente, en las últimas dos déca- muerte fueran numerosas las publicaciones que inten- creencias morales y religio-
das se vive un renacimiento del interés por su obra y se taron presentar lo más importante de su producción de sas y la actuación de la natu-
suceden los estudios, reediciones y nuevas traduccio- raleza; echa de menos, con
forma selectiva. Se procuraba así eliminar las cuestio- nostalgia, el credo pagano
nes. Por ello es necesario tener una visión del conjunto nes supuestamente accesorias de sus escritos y pre- que veía salir del mar a los
de los escritos de Santayana que salve las frecuentes sentar una línea clara de pensamiento. Los títulos reco- hijos de Poseidón para
hablar de hechos pasados o
lagunas y corrija algunos errores. Como todo gran filó- gen de modo claro el criterio de selección y han sido futuros o para convocar tor-
sofo, Santayana está completo en cada una de sus fra- incluidos según el año de publicación. En los años mentas al sonido de su
ses y fragmentos, pero sólo leído en el conjunto de su 1936-1940, Charles Scribner’s Sons, el editor nortea- cuerno. Santayana, que veía
precisamente desde su ven-
obra se aprecian todos los matices de su pensamiento. mericano de Santayana, publicó sus obras hasta ese tana del Hotel Bristol, en la
Precisamente el éxito de The Life of Reason en Estados moment,o en quince volúmenes, con el título The romana Piazza Barberini, la
Unidos y de Personas y lugares en España ha dado lugar Works of George Santayana, edición llamada Triton espalda del imponente
Tritón, mitad hombre, mitad
a dos tradiciones de interpretación demasiado sesga- Edition en referencia a la Fontana del Tritone de pez, que preside la fuente de
das por no abarcar toda la obra de Santayana. Él mismo Bernini y al poema de Wordsworth “The world is too Bernini, piensa, quizás, que
se quejó de la primera de ellas en dos escritos ‘On My sus quince tomos son el
much with us”.1 Fue una edición de lujo limitada (940 sonido del cuerno del
Friendly Critics’ (1921), recogido en Soliloquies in copias) que incluía un prefacio en el volumen I y otro Tritón. Aunque tampoco
England and Later Soliloquies, y ‘Apologia Pro Mente prefacio en el volumen VII, recogidos con posteriori- aspira a recomponer la
Sua’ (1940), incluido en The Philosophy of George armonía pagana del hombre
dad en A General Confesion y un prefacio al volumen XI con el mundo —véase
Santayana (ed. by Paul A. Schilpp). presentando The Last Puritan. Santayana tuvo interés Platonism and the Spiritual
Los escritos están organizados en función de la fecha en enviar sendas colecciones a España, una a Antonio Life, capítulo 23— sino a
saber vivir spinozianamente
original de publicación. En la bibliografía aparecen Marichalar y otra a Eugenio D’ Ors para la Real desde la inconmensurabili-
algunas de ellas con fechas diferentes, normalmente Academia de Ciencias Morales. Desde 2001, el número dad hombre-mundo.
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[ 64 Descripción de los escritos de George Santayana

678 pertenece a la Biblioteca de la Universidad de 1899. 1924. Lucifer: A Theological Tragedy.


Navarra. En la relación siguiente se indica en números H. S. Stone, New York/Chicago. Triton Edition I.
romanos el volumen en que se encuentran las obras Tragedia en cinco actos, escrita en verso blanco, de inspira-
citadas, teniendo en cuenta que los seis primeros fue- ción y temática poético-filosófica. La moral que se sigue es
ron editados en 1936, del número siete al catorce en una moral de resignación inteligente ante la milenaria ver-
1937 y el quince en 1940. Desde 1986, el Massachussets dad de Lucrecio: que es signo de sabiduría esperar la
Institute of Technology —The MIT Press, Cambridge muerte y debilidad el temerla. A este fin, Santayana con-
voca a Lucifer, a Hermes y a Cristo. La recepción por el
(MA)/London— lleva a cabo pacientemente el ambi-
público y la crítica fue nula. La segunda edición —Dunster
cioso proyecto de publicar la edición crítica de las House, Cambridge (MA)— incluyó un prólogo y cambió el
obras de Santayana, a cargo de William G. Holzberger título por Lucifer or the Heavenly Truce: A Theological
y Herman J. Saatkamp. Indicaré por tanto en cada caso Tragedy.
los datos de esta edición. El primer acto, traducido por Fernando Morales, ha sido
publicado en limbo (Teorema 19/2) 11 (2000), pp. 3-18.

1889. Lotze’s System of Philosophy. 1900. Interpretations of Poetry and Religion.


Texto de la Tesis Doctoral publicado por Paul G. Kuntz, Scribner’s Sons/A. & C. Black, New York/London. Triton
Indiana University Press, Bloomington/Londres, 1971. Edition II. The MIT Press, Cambridge/London, 1990, vol.
Hasta esta publicación se desconocía la importancia para el III de la Edición Crítica The Works of George Santayana.
joven Santayana de las cuestiones ontológicas, presentes en Es una recopilación de algunos artículos publicados previa-
sus obras mayores. Es sorprendente la coincidencia entre los mente. El prefacio, el capítulo I, titulado ‘Understanding,
presupuestos filosóficos con los que está elaborada la tesis Imagination, and Mysticism’, y el capítulo X, ‘The Elements
doctoral y los que sustentan el sistema publicado casi cin- and Function of Poetry’, exponen los presupuestos de una
cuenta años más tarde: materialismo, crítica al idealismo, al valoración original del papel de la imaginación, que modi-
optimismo, al moralismo, a la teleología. Sus apartados son: fica la relación habitual entre la religión y la poesía. El resto
1. Lotze’s problem. His relation to natural science. 2. Lotze de capítulos —dedicados a: los himnos homéricos, el paga-
and the Kantian philosophy. 3. Lotze’s atomism: his argument nismo, la poesía del cristianismo, platonismo renacentista,
for idealism. 4. Monism. Causality. Indetermination. 5. Shakespeare, Walt Whitman y Robert Browning como poe-
Personality of God. Aesthetics. Optimism. tas bárbaros, Ralph W. Emerson, y Jean Lahor— intentan
demostrar la potencia hermenéutica de la nueva postura. El
1894. 1896. 1922. Sonnets and Others Verses. capítulo que ha tenido más repercusión ha sido el dedicado
a Whitman y Browning, debido a su provocador enfoque.
Stone and Kimball, Cambridge/Chicago. Triton Edition I. Interpretaciones de poesía y religión, Cátedra, Madrid, 1993,
Colección de veinte sonetos de impecable factura, a los que traducción realizada a partir de la edición crítica por
añadió otros 30 en la segunda edición, en la misma edito- Carmen García Trevijano y Susana Nuccetelli.
rial. En 1922, la editorial Constable, y en 1923, Charles
Scribner’s Sons, publican una nueva edición, revisada, a la
1901. A Hermit of Carmel and Other Poems.
que Santayana añade un prefacio que es fundamental para
conocer su posición personal como poeta y su concepto de Scribner’s/R. B. Johnson, New York/London, 1902. Triton
poesía. El título es Poems: Selected by the Autor and Revised. Edition I.
Traducidos por José María Alonso Gamo en Un español en el Incluye dos relatos dramáticos, dieciocho poemas líricos y
mundo: Santayana, Cultura Hispánica, Madrid, 1966, pp. elegiacos, entre ellos nueve sonetos, cinco traducciones y
253-355. diez poemas varios. Son meditaciones de un espíritu lúcido
El soneto L fue traducido por Jorge Guillén y publicado en caracterizadas por la duda punzante, la nostalgia por la pér-
Journal of Philosophy 61 (1964), pp. 5. dida de la inocencia primitiva, la vanidad del esfuerzo
humano, el poder del arte. Destacan ‘Avila’, ‘King’s College
1896. The Sense of Beauty. Being the Outlines of Chapel’, ‘Cape Cod’ y ‘Spain in America’.
Traducidos, salvo los relatos dramáticos, por José María
Aesthetics Theory.
Alonso Gamo en Un español en el mundo: Santayana,
Scribner’s Sons, New York. Triton Edition I. The MIT Press, Cultura Hispánica, Madrid, 1966, pp. 357-461. Spain in
Cambridge/London, 1988, vol. II de la Edición Crítica The America fue traducido también por Pedro García Marín y
Works of George Santayana a cargo de William G. publicado en Cuadernos Abulenses 26 (1997), pp. 187-194 y
Holzberger y Herman J. Saatkamp. en Teorema 21/1-3 (2002), pp. 153-160.
Constituye el material de las clases de Santayana en el ‘On the Death of a Metaphysician’, traducción de José Siles
Harvard College desde 1892 hasta 1895. Está compuesto Artés, en Poesía angloamericana. Antología bilingüe (siglos
por una interesante introducción y cuatro partes: la pri- XIV-XX), Ajuntament de L’Eliana, L’Eliana, Valencia, 2006,
mera, la más leída, dedicada a definir la especificidad de la p. 156.
belleza como valor: ser placer objetivado; en la segunda se
estudian los materiales de la belleza, por ejemplo, el sexo, 1905-6. 1922. The Life of Reason or The Phases of
el sonido o el color; en la tercera se trata de la belleza de la
Human Progress. I. Introduction and Reason in
forma, tanto del paisaje o de las obras de arte como de las
palabras o los caracteres literarios y religiosos; en la cuarta
Common Sense. II. Reason in Society. III. Reason in
se analizan las asociaciones que dotan de expresión a un Religion. IV. Reason in Art. V. Reason in Science.
objeto. Es clara la influencia de Schopenhauer y el intento Scribner’s Sons/Constable, New York/London. La segunda
de naturalizar la belleza, alejándose del tono edificante pro- edición —Scribner’s, New York, 1922 y Constable, London
pio de otros tratados sobre estas cuestiones. Mantiene un 1923— incluyó un interesante prefacio. Triton Edition III,
equilibrio entre el materialismo y el platonismo que anun- IV, V.
cia su filosofía definitiva. Aún es un buen manual. Ha sido el libro más leído e influyente en el pragmatismo nor-
El Sentido de la belleza. Un esbozo de teoría estética, en versión teamericano, corriente que ha destacado sobre todo la
de J. Rovira Armengol, Dirección de Enseñanza Primaria y trama racionalista ilustrada, olvidando las trazas que anun-
Normal, Montevideo, 1945 y Losada, Buenos Aires, 1969; cian el tono propio del último Santayana. Su contenido es
traducción de Daniel Vieitez, Montaner y Simón, enciclopédico, aunque lo más destacable no son las escasas
Barcelona, 1968; traducción realizada a partir de la edición aportaciones originales de Santayana, sino el amplio hori-
crítica por Carmen García Trevijano, Tecnos, Madrid, zonte que enmarca su contenido: el naturalismo, aplicado a
1999, 2002. la genealogía de la razón, de la sociedad, de la creencia reli-
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 65 (Negro/Process Black plancha)

Representaciones del intelectual 65 ]

giosa, de los valores. Traducido al castellano en su mana, pero tampoco fue un libro de guerra al uso.
momento y divulgado, hubiera contribuido a ampliar el Santayana expone sus críticas al idealismo alemán, ya cono-
panorama filosófico en España. Aunque el hecho de ser el cidas y formuladas por él con anterioridad, aunque sí es
libro más leído de Santayana en los Estados Unidos no cierto que su amplia repercusión se vio favorecida por el
favorece la comprensión de sus escritos posteriores. contexto bélico. El origen del pensamiento alemán lo sitúa
‘La industria, el gobierno y la guerra’ de La vida de la razón. en la herencia protestante y en el trascendentalismo.
La razón en la sociedad, en traducción de Fernando Desde este punto de vista habla de Goethe, Kant, Fichte,
Morales, limbo (Teorema 19/3) 12 (2000), pp. 3-19. Hegel, Schopenhauer y Nietzsche, autor al que le dedica
los tres capítulos finales. Algunos expositores del pensa-
1910. Three Philosophical Poets: Lucrecio, Dante, miento de Santayana no lo incluyen en la bibliografía.
Goethe. El egotismo en la filosofía alemana, traducción de Vicente P.
Har vard University Press/Oxford University Press, Quintero a partir de la edición de 1939, Imán, Buenos
Cambridge/London. Triton Edition VI. Aires, 1942.
Constituye el material utilizado en conferencias y cursos pre-
vios en el Harvard College. Afirma Santayana en el prefacio 1920. Character and Opinion in the United States, With
que es la obra de un aficionado, no de un especialista. Reminiscences of William James and Josiah Royce and
Lucrecio es presentado como el poeta-filósofo del natura- Academic Life in America.
lismo, Dante del sobrenaturalismo y Goethe del Constable/Scribner’s Sons/Mcleod, London/New York/To-
Romanticismo. Es de destacar el concepto de “poeta filosó- ronto. Triton Edition VIII.
fico”, así como el interés de Santayana por autores fuera del Incluye el material de las conferencias dadas ante el público
canon que se establecía en Harvard en aquella época. inglés sobre el ambiente filosófico norteamericano, una vez
Tres poetas filósofos: Lucrecio, Dante, Goethe, traducción de que había abandonado Boston. Parte del calvinismo y del
José Ferrater Mora, Losada, Buenos Aires, 1943, 1952, trascendentalismo, reconoce la influencia de William
1969, reimpresa en Tecnos, Madrid, 1995. James, principalmente de su obra The Principles of
Psychology, pero le critica el subjetivismo y el interés por las
1910. ‘Introduction’ en Spinoza, B., Ethics and “De experiencias religiosas extremas; tampoco acepta el plan-
Intellectus Emendatione”. teamiento moralista del problema del mal por parte de
Traducción de A. Boyle, Dutton/Dent, New York/London, Josiah Royce, nota el cambio que imponen los nuevos pro-
1913, pp. vii-xxii. fesores de filosofía, profesionales del “nuevo empirismo”,
Una introducción a Spinoza que no ha perdido vigencia. describe acerbamente el ambiente de las clases en
Santayana muestra tal nivel de compenetración con Harvard, y se distancia del liberalismo.
Spinoza que gran parte de las afirmaciones spinozianas for- Carácter y opinión en los Estados Unidos, traducción de
man parte también de su propio sistema —por ejemplo, la Fernando Lida García, Hobbs-Sudamericana, Buenos
identificación entre Dios y la Naturaleza o la separación Aires, 1971.
entre Dios y la moral— y su juicios sobre Spinoza se le pue- ‘El trasfondo moral’ y ‘La opinión filosófica en América’ (título
den aplicar a él perfectamente, como el de la libertad con- original del capítulo ‘Later Speculations’), traducidos por
seguida al ser separado de la sinagoga y al rechazar los Javier Alcoriza y Antonio Lastra, en George Santayana La
ofrecimientos de Heidelberg y la libertad alcanzada por él filosofía en América (J. Alcoriza y A. Lastra, eds.),
mismo al abandonar Harvard. Biblioteca Nueva, Madrid, 2006, pp. 71-102.
KRK prepara una reimpresión de la traducción de Fernando
1913. 1926. Winds of Doctrine. Studies in Contemporary Lida.
Opinion.
Scribner’s Sons/Dent, New York/London. La segunda edi-
1920. ‘Three Proofs of Realism’ en Essays in Critical
ción incluye un revelador prefacio, añadido tras los aconte- Realism. A Cooperative Study of the Problem of
cimientos que rodearon la Gran Guerra. Triton Edition VII. Knowledge.
El tono de Santayana respecto a las opiniones que estaban de Macmillan, London, pp. 163-184. Cf. infra 1967a.
moda en su época es bastante crítico. Es el libro que marca
cierto cambio respecto a The Life of Reason, junto con los 1920. Little Essays: Drawn from the Writings of George
varios prólogos que añade por estos años a las reediciones Santayana by Logan Pearsall Smith with the
de sus obras. Quizás por esta razón incluyó como prefacio
Collaboration of the Author.
para la Triton Edition VII el escrito ‘On the Unity of my
Earlier and Later Philosophy’. Las doctrinas en el viento Scribner’s Sons/Constable, New York/London.
criticadas son: el modernismo religioso; el bergsonismo; L. P. Smith selecciona 114 extractos de las obras de Santayana
los libros de Bertrand Russell The Problems of Philosophy y con el objetivo de dar a conocer en Inglaterra al “distin-
Philosophical Essays —interesante porque indica el con- guido filósofo”, representante de la tradición latina y cató-
texto en que cristalizó la teoría santayaniana de la esen- lica. Los ensayos proceden de The Sense of Beauty,
cia—; Shelley como el poeta de los principios revoluciona- Interpretations of Poetry and Religion, The Life of Reason,
rios y la influencia de la tradición gentil en la filosofía nor- Three Philosophical Poets, ‘Introduction’ (1910), Winds of
teamericana. Doctrine y Egotism in German Philosophy. Los títulos, el
‘The Genteel Tradition in American Philosophy’ (1911), orden y los apartados son de Santayana. Tiene cinco par-
incluida en este volumen, fue publicada en edición bilin- tes: extractos sobre la naturaleza humana, sobre religión,
güe, a cargo de Pedro García Martín, en Universidad de sobre arte y poesía, sobre poetas y filósofos, sobre mate-
León, León, 1993, pp. 91-137. rialismo y moral.
‘La tradición gentil en la filosofía americana’, traducción de
Javier Alcoriza y Antonio Lastra, en George Santayana La 1922. Soliloquies in England and Later Soliloquies.
filosofía en América (J. Alcoriza y A. Lastra, eds.), Scribner’s Sons/Constable, New York/London. Triton
Biblioteca Nueva, Madrid, 2006, pp. 41-63. Edition IX.
Colección de cincuenta y cinco artículos breves, aparecidos
1915. 1939. Egotism in German Philosophy. previamente en varias revistas desde 1915, y un prólogo
Scribner’s Sons, New York; Dent, London, 1916. Triton que se cierra con tres poemas escritos durante la guerra.
Edition VI. La segunda edición incluye un nuevo prefacio y El tono y los temas son variados, desde la atmósfera londi-
un postcriptum. nense hasta el drama español, pasando por Dickens y los
No pretende ser una exposición académica de la filosofía ale- efectos de la guerra. Recogen al Santayana más íntimo,
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 66 (Negro/Process Black plancha)

[ 66 Descripción de los escritos de George Santayana

más estilista y más divulgativo. A juicio de algunos críticos Santayana considera más honesta la descripción aristoté-
es su obra más lograda. Por su contenido, destacan los lica de la intuición pura, que insiste en la imparcialidad y en
ensayos dedicados al liberalismo y a la historia de la filoso- la desintoxicación, la tradición hindú o la tradición cristiana
fía inglesa. cuando habla de la Tercera Persona de la Trinidad.
‘Aversión al platonismo’, 5º soliloquio, traducción de Pedro Platonismo y vida espiritual, traducción de Daniel Moreno
Henríquez Ureña y ‘La ironía del liberalismo’ (fragmentos), Moreno, Trotta, Madrid, 2006.
43er soliloquio, traducción de Enrique Apolinar Henríquez,
recogidos en Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1927. The Realm of Essence. Book First of “Realms of
1941, 1960, pp. 123-124 y pp. 111-114 respectivamente. Being”.
‘Hermes el intérprete’, 55º soliloquio, traducido por Fernando
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. Triton
Beltrán Llavador, Teorema 21/1-3 (2002), pp. 49-54.
Edition XIV. Incluye un interesante ‘Preface to Realms of
‘La ironía del liberalismo’, traducción de Javier Alcoriza y
Being’ ya publicado en 1924 con el título ‘A Preface to a
Antonio Lastra, Archipiélago 70 (2006), pp. 108-117. System of Philosophy’.
Es la segunda obra mayor, la más leída desde la filosofía, pero
1923. Scepticism and Animal Faith. Introduction to a cuyo sentido no se capta más que como parte de un con-
System of Philosophy. junto. Expone ampliamente su teoría de la esencia, implí-
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. Triton cita en sus libros anteriores. Como fuentes cita a Platón,
Edition XIII. Descartes, Spinoza, Leibniz y al idealismo moderno. En el
Es una de sus obras mayores y la primera de la serie en que Postscript reseña tres libros recién publicados que expon-
expone su sistema filosófico. Su punto de partida es el drían a su juicio la misma intuición: The Concept of Nature,
escepticismo moderno, al que Santayana lleva a su punto de Alfred N. Whitehead; Ideen zu einer reinen
radical: el reconocimiento de que lo dado como tal no es lo Phänomenologie und phänomenologischen Philosophie, de
que existe, sino la esencia, hay seguridad en su intuición, Edmund Husserl; L’Homme et son devenir selón le Vedanta,
pero no conocimiento transitivo del mundo. Para alcanzar de René Guénon.
la seguridad que busca el pensamiento moderno, hay que ‘Prólogo a Los reinos del ser’, traducido por A. Marichalar,
renunciar totalmente al contacto con el mundo, no hay tér- Revista de Occidente 144 (1935), pp. 233-254, reimpreso en
mino medio. La propuesta de Santayana es reconocer la Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1941, 1960, pp.
raíz natural del conocimiento, la fe animal. Así el escepti- 93-110.
cismo se hace sincero y reconoce la identidad y relación de ‘Prefacio a Los reinos del ser’, traducido por Javier Alcoriza y
esencias, el yo, la experiencia, el mundo, la naturaleza, las Antonio Lastra, en George Santayana La filosofía en
otras mentes. La esencia en tanto que tal queda como el América (J. Alcoriza y A. Lastra, eds.), Biblioteca Nueva,
campo para la libertad del espíritu. Madrid, 2006, pp. 159-172.
‘Psicología literaria’, traducción de Raimundo Lida, recogido
en Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1941, 1960, 1930. The Realm of Matter. Book Second of “Realms of
pp. 51-60. Being”.
Escepticismo y fe animal, traducción de Raúl A. Piérola y Scribner’s Sons/Constable, New York/London. Triton
Marcos A. Rosenberg, Losada, Buenos Aires, 1952, 2002. Edition XIV.
Tercera obra mayor. En este libro recupera la tradición de la
1925. 1948. Dialogues in Limbo. filosofía natural para hablar de las propiedades presumibles
Constable, London; Scribner’s Son, New York, 1926. Triton de la sustancia, de la diferencia entre el tiempo y espacio
Edition [Link] segunda edición —Scribner’s, New York— físicos, y el espacio pictórico y tiempo sentimental, de la
incluye tres diálogos añadidos por Santayana en 1948, titu- organización en “tropos” del flujo de la existencia, de la crí-
lados ‘The Libertine’, ‘The Hidden Soul’ y ‘The Vortex of tica al teleologismo y al psicologismo, y del materialismo
Dialectic’. latente de los idealistas.
Componen un conjunto de trece diálogos mantenidos en el
limbo por las sombras de Demócrito, Alcibíades, Aristipo, 1931. The Genteel Tradition at Bay.
Dionisio el Joven, Sócrates, Avicena y el espíritu de un Scribner’s Sons/ Adelphi, New York/London. Triton Edition
Extranjero todavía viviente en la Tierra. Es una pieza maes- VIII.
tra. Los cinco primeros diálogos están dedicados al tema de Edición en forma de librito de tres artículos publicados pre-
la ilusión; los tres siguientes a la democracia; los cuatro viamente por Adelphi y Saturday Review of Literature,
siguientes, entre los que se incluyen los tres añadidos, a la donde Santayana actualiza sus críticas a la tradición gen-
caridad; los dos últimos, al materialismo. Es decir, apare- til y anuncia en la tercera parte el nuevo talante de su
cen los temas centrales de la filosofía de Santayana. Es su filosofía.
hijo favorito, según confesión propia. ‘La tradición gentil en apuros’ traducido por Javier Alcoriza y
‘Locura normal’, 3er diálogo, traducción de Raimundo Lida y Antonio Lastra, en George Santayana La filosofía en
‘El secreto de Aristóteles’, 13er diálogo, traducción de Jorge América (J. Alcoriza y A. Lastra, eds.), Biblioteca Nueva,
Mañach, recogidos en Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Madrid, 2006, pp. 123-157.
Aires, 1941, 1960, pp. 15-50.
Diálogos en el limbo, traducción de Carmen García Trevijano 1933. Some Turns of Thoughts in Modern Philosophy:
a partir de la edición de 1925, Tecnos, Madrid, 1996. Five Essays.
Cambridge University Press/Scribner’s Sons, Cambridge/-
1927. Platonism and the Spiritual Life. New York.
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. Triton Colección de recensiones publicadas previamente como com-
Edition X. plemento a la publicación de la conferencia leída ante la
Recoge las reflexiones en torno al libro The Platonic Royal Society of Literature con ocasión del tricentenario del
Tradition in English Thought (1926) de William R. Inge. nacimiento de Locke. Incluye:
Marca el interés del último Santayana por la vida espiritual. —la conferencia sobre Locke, ‘Locke and the Frontiers of
En este sentido anuncia The Realm of Spirit y The Idea of Common Sense’, donde Santayana destaca en Locke el
Christ in the Gospel or God in Man. El tono hacia la inter- materialismo, su moderado radicalismo y la confusión en el
pretación de Platón por parte de Inge es crítico, porque uso del término “idea” que tantas consecuencias tuvo para
convierte los valores en absolutos y en poderes y elimina el la filosofía británica posterior. Para su publicación le añadió
elemento espiritual de contemplación, de alejamiento de lo ocho importantes “notas suplementarias”. Triton Edition
temporal-cruel para buscar lo eterno, presente en Platón. VIII.
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Representaciones del intelectual 67 ]

—‘Fifty Years of British Idealism’ (New Adelphi 2 (1928), pp. —‘Plotinus and the Nature of Evil’ (‘Dr. Fuller, Plotinus, and
112-120), recensión del libro Ethical Studies de F.H. the Nature of Evil’), (Journal of Philosophy 10 (1913), pp.
Bradley, donde critica la tendencia del idealismo a justificar 589-599). Triton Edition VI. Recensión del libro de su
cualquier hecho desde el punto de vista moral. Triton amigo Benjamin A. G. Fuller The Problem of Evil in
Edition VIII. Plotinus, donde Santayana defiende que el problema del
—‘Revolutions in Science’ (New Adelphi 1 (1928), pp. 206- mal es un falso problema.
211), en torno a la teoría de la relatividad y la nueva física, —‘The Indomitable Individual’ (New Republic 3 (1915), pp. 64-
acogidas como ejemplo de que también en la física se 66).
impone la variedad de teorías científicas. Santayana —‘Philosophical Heresy’, (Journal of Philosophy 12 (1915), pp.
detecta, en la vorágine creada, la presencia de los eternos 561-568). Triton Edition VIII. Contraposición entre la filo-
enemigos de la ciencia, que no son sólo los supersticiosos sofía heterodoxa —las metafísicas idealistas— y la filosofía
y los adivinos, sino también cierta metafísica romántica como expresión sincera del autor.
empeñada, como siempre, en negar la materia y en resuci- —‘Literal and Symbolic Knowledge’ (Journal of Philosophy 15
tar el libre albedrío en el corazón de la naturaleza. Irónico (1918), pp. 421-444). Triton Edition XIII. Se hace una crítica
y desilusionado, les señala que la negación de la materia se al enfoque escéptico del conocimiento anunciando
hace desde la materia, y a los ilusionados científicos les Scepticism and Animal Faith. Si hay conocimiento literal no
dibuja un horizonte cargado de interrogantes. Triton puede ser del mundo, si es conocimiento del mundo ha de
Edition VIII. ‘Revolución en la ciencia’, traducción de ser conocimiento simbólico.
Daniel Moreno Moreno, limbo (Teorema 24/3) 22 (2005), —‘Penitent Art’ (Dial 73 (1922), pp. 25-31). Triton Edition VII.
pp. 1-8. Análisis distanciado de los ballets rusos, el cubismo y el
—‘A Long Way Round to Nirvana; or, Much Ado about Dying’ arte salvaje.
(Dial 75 (1923), pp. 435-442), recensión del libro Jenseits —‘The Unknowable’, conferencia dada como Herbert Spencer
des Lustprinzips, de Sigmund Freud. Triton Edition X. Lecture en Oxford en 1923 y publicada como pequeño libro
Meditación sobre el freudiano “rodeo hacia la muerte”. por Claredon Press, 29 pp. Triton Edition XIII. Otro anun-
‘Largo rodeo hacia el nirvana’, traducción de Antonio cio de su sistema en gestación, esta vez de los aspectos
Marichalar, Cruz y Raya 4 (1933), pp. 64-81, reimpreso en ontológicos.
Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1941, 1960, pp. —‘Some Meanings of the Word “Is”’ (Journal of Philosophy 21
82-92 y limbo (Teorema 16/3) 3 (1997), pp. 5-11. (1924), pp. 365-377). Triton Edition XIII. Según confesión
—‘The Prestige of the Infinite’ (Journal of Philosophy 29 propia, contiene todo la filosofía santayaniana de forma
(1932), pp. 281-289), recensión del libro Essai d’un Discours sucinta. La teoría de la esencia vertebra los cuatro prime-
cohérent sur les Rapports de Dieu et du Monde, de J. Benda. ros significados de ‘es’ —identidad, equivalencia, defini-
Triton Edition X. Santayana se desmarca de la visión ción y predicación— y le permite dialogar con la filosofía de
romántica del infinito como noche donde se eliminan las la lógica y la fenomenología; el acotamiento del significado
determinaciones. de “es” como derivación le distancia de cualquier reduccio-
nismo, sea naturalista o positivista; y la radical distinción
1935. 1937. The Last Puritan. A Memoir in the Form of entre esencia y existencia le salva de las paradojas del ide-
a Novel. alismo moderno. Mención especial merece el significado
de “es” como actualidad —actuality— donde Santayana
Constable/Macmillan/Scribner’s Sons, London/Toronto-
anuncia una ontología de la intuición. ‘Algunos significados
/New York, 1936. Cambridge/Londres, The MIT Press,
de la palabra “es”’, traducción de Daniel Moreno Moreno,
1994, vol. IV de la Edición Crítica The Works of George
Revista de Occidente, 298, (2006), pp. 5-26
Santayana. La edición de 1937 —Triton Edition XI, XII—
—‘Dewey’s Naturalistic Metaphysics’ (Journal of Philosophy
incluye un interesante prefacio no incluido en la traducción
22 (1925), pp. 673-688). Triton Edition VIII. Recensión del
española.
libro de John Dewey Experience and Nature, donde queda
Es la única novela publicada por Santayana y tiene, además de
clara la diferencia de talantes entre ambos, tanto en los
gran valor literario, la interesante circunstancia de consti-
intereses como en el vocabulario. Anuncia la ausencia de
tuir la encarnación de su sistema filosófico y la visión del
presupuestos comunes con los futuros lectores de
espíritu sobre el Boston en el que vivió. Fue un éxito edito-
Santayana, educados en la tradición deweyana.
rial al ser elegido Book-of-the-Month Club. El juego cervan-
—‘Overheard in Seville’ (‘Overheard in Seville: During the
tino entre realidad y ficción fue acentuado al incluir como
Processions on Maundy Thursday’), (Dial 82 (1927), pp.
parte de la novela un ‘Prólogo’ y un ‘Epílogo’ donde apa-
282-286). Triton Edition I. Fruto de sus paseos turísticos
rece Santayana mismo dialogando con uno de los persona-
por Sevilla. Da título al Bulletin of the Santayana Society.
jes sobre el contenido de la novela.
—‘An Aesthetic Soviet’ (Dial 82 (1927), pp. 361-370). Ironía
‘Prólogo y Epílogo a El último puritano’, traducción de
santayaniana en grado sumo sobre los estetas de los años
Antonio Marichalar, Sur 34 (1937), pp. 7-28.
veinte, decididos a “hacerse soviéticos”.
El último puritano. Una memoria en forma de novela,
—‘A Few Remaks’ (Life and Letters 2 (1929), pp. 29-35).
Sudamericana, Buenos Aires, 1940, 1945, 1951 y Edhasa,
Acotaciones sobre el crimen, la prudencia, el dinero y el
Barcelona, 1981 (2 vols).
autosacrificio. Traducido por Raimundo Lida y recogido en
Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1941, 1960, pp.
1936. Obiter Scripta. Lectures, Essays and Reviews by 115-122.
George Santayana, (J. Buchler y B. Schwartz, eds). —‘Proust on Essences’ (Life and Letters 2 (1929), pp. 455-
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. 459). Santayana encuentra su misma concepción de la
Incluye: esencia en la novela de Proust Le Temps Retrouvé II, pp. 14-
—‘Author’s Preface’. 23. ‘Proust y las esencias’, traducido por Raimundo Lida y
—‘The Two Idealisms’ (‘The Two Idealisms: A Dialogue in recogido en Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires,
Limbo’) (Internacional Quarterly 6 (1902), pp. 13-28). 1941, 1960, pp. 61-65.
Triton Edition VI. Claro precedente de Dialogues in Limbo. —‘Ultimate Religion’, conferencia pronunciada en La Haya
Diálogo irónico donde Santayana da muestras de alejarse con ocasión del tricentenario del nacimiento de Spinoza,
de la filosofía alemana y preferir la griega. recogida en Septimana Spinozana, Hagae Comitis,
—‘What is Aesthetics?’, (Philosophical Review 8 (1904), pp. Martines Nijhoff, 1923, pp. 105-115. Triton Edition X. El
320-327). Lectura crítica de la Estética de Benedetto Croce. título alude a la filosofía de un espíritu completamente libre
—‘Hamlet’ (‘Introduction to Hamlet’), introducción a y desilusionado. Santayana anuncia el contenido de The
Shakespeare’s Works, Harper Edition, vol. XV, 1908, pp. ix- Realm of Spirit. Fue traducida por Antonio Marichalar para
xxxiii. Triton Edition II. Lectura distanciada de Hamlet Revista de Occidente 126, (1933), pp. 274-292, recogida en
como ejemplo de un carácter del Norte. Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1941, 1960, pp.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:54 Página 68 (Negro/Process Black plancha)

[ 68 Descripción de los escritos de George Santayana

67-81, reeditada en Revista de Occidente, 79, (1987), pp. 27- de su pensamiento. En general, no se siente bien interpre-
42 y recogida en limbo (Teorema 16/3) 3 (1997), pp. 13-23. tado. Los apartados son: I. Early Criticism; II. Materialism;
—‘Bibliography. The Publisher Writings of George III. Dogmatism; IV. Scepticism; V. Phycis, Metaphysics,
Santayana’, elaborada por Justus Buchler y Benjamin and Psychology; VI. Misunderstandings of Essence; VII.
Schwartz, pp. 225-235. Relation to Platonism; VIII. Criticism; IX. Humanism; X.
Rational and Post-Rational Morality; XI. Physical
1936. Philosophy of Santayana: Selections From the Impresión, Feeling, and Intuition; XII. Substance; XIII.
Works of George Santayana, (I. Edman, ed.). Personalities and Personal Remarks. 208 pp. ‘Apologia Pro
Mente Sua’, Dirección de Enseñanza Primaria y Normal,
Scribner’s, New York.
Montevideo, 1945.
Incluye: ‘A Brief History of My Opinions’ (1930), doce poe-
mas y una acertada selección de The Sense of Beauty, The
Life of Reason, Three Philosophical Poets, Soliloquies in 1941. Diálogos en el limbo.
England and Later Soliloquies, Scepticism and Animal Losada, Buenos Aires.
Faith, Dialogues in Limbo, Platonism and the Spiritual Life, Incluye: ‘Locura normal’, ‘El secreto de Aristóteles’,
The Realm of Essence, The Realm of Matter, Some Turns of ‘Psicología literaria’, ‘Proust y las esencias’, ‘Religión
Thought in Modern Philosophy, Obiter Scripta, The Last última’, ‘Largo rodeo hacia el Nirvana’, ‘Prólogo a Los rei-
Puritan. nos del ser’, ‘La ironía del liberalismo’ (fragmentos), ‘Del cri-
men’, ‘Aversión al platonismo’, ‘Breve historia de mis opi-
1937. The Realm of Truth. Book Third of “Realms of niones’.
Being”.
Constable, London; Scribner’s Sons, New York, 1938. Triton
1942. Realms of Being.
Edition XV. Scribner’s Sons, NewYork.
Cuarta obra mayor. La unidad del libro viene dada no tanto Edición en un volumen de The Realm of Essence, The Realm of
por la descripción del ámbito de la verdad, imposible e inin- Matter, The Realm of Truth y The Realm of Spirit. Santayana
teresante, como por la crítica a otras concepciones de la añade una interesante introducción. Esta obra recibió en
verdad que, o bien, la vinculan a la necesidad y la lógica — 1945 la distinción Nicholas Murray Butler Gold Medal de la
ontologismo, hegelianismo—, o bien, por reacción, la Universidad de Columbia a la mejor contribución filosófica
hacen inatrapable, como el vitalismo. Según Santayana las de los últimos cinco años.
verdades humanas son perspectivistas, pero legítimas. Sólo Los reinos del ser, traducción de Francisco González
el espíritu en nosotros puede contemplar la verdad sin Aramburu, FCE, México, 1959, 1985, 2006.
amor ni odio, sin fanatismo.
‘Prólogo al Reino de la verdad’, traducción de Antonio 1944. The Background of My Life, vol. I de Persons and
Marichalar, Sur 63 (1939), pp. 11-17. Places.
Scribner’s Sons, New York.
1940. The Realm of Spirit. Book Fourth of “Realms of Fue un éxito editorial al ser elegido Book-of-the-Month Club,
Being”. una vez que el manuscrito superó las barreras establecidas
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. Triton por la guerra mundial entre Italia y Nueva York. Santayana
Edition XV. comienza dando los datos de su partida de nacimiento y
Quinta obra mayor. Incluye un largo e interesante capítulo recuerda la vida de sus padres, su infancia en Ávila y en
final titulado ‘General Review of Realms of Being’. Boston y su formación hasta la Universidad.
Culminación del sistema santayaniano donde aparece el Personas y lugares. Primeros recuerdos de mi vida, traducción
mensaje final que movía sus luchas filosóficas. Por eso ha de Pedro Lecuona, Sudamericana, Buenos Aires, 1944.
de ser leído comprensivamente y con sosiego, como un
libro de reflexión. Muestra el camino por el que, en los 1945. The Middle Span, vol II de Persons and Places.
momentos espirituales, el hombre se libera de la Carne, del Scribner’s Sons, New York.
Mundo y del Demonio, de manera que queda convertido a El título fue puesto por Wheelock, editor de Scribner’s.
la caridad, la oración y el humor. El último capítulo, ‘Union’, Santayana recuerda su viaje a Alemania en 1886, su año en
ofrece su testamento espiritual. Londres en 1887, su relación con su amigo John Russell,
sus clases en Harvard en 1889, sus amigos y la sociedad de
1940. The Philosophy of George Santayana, (P. A. Boston y describe a numerosos americanos en Europa en
Schilpp, ed.). el cambio de siglo.
Northwestern University Press, Evanston. Es el volumen II En la mitad del camino, traducción de Pedro Lecuona,
de la serie The Library of Living Philosophers. Sudamericana, Buenos Aires, 1946.
El vol I había sido dedicado a John Dewey, y los siguientes a
Alfred North Whitehead, George E. Moore y Bertrand 1946. The Idea of Christ in the Gospels or God in Man:
Russell. Además de contar con dieciocho colaboraciones A Critical Essay.
analizando la obra de Santayana, incluye dos obras de éste:
Scribner’s Sons/Saunders, New York/Toronto.
—‘A General Confesión’, título nuevo con que el mismo
Corolario de las reflexiones de Santayana sobre la religión y
Santayana reunifica tres escritos anteriores: I. ‘A Brief
la figura de Cristo. Presupuesto en The Realm of Spirit, aun-
Histor y of My Opinions’, Contemporary American
que publicado más tarde. Fue inspirado por el libro de P. L.
Philosophy: Personal Statements, George P. Adams y
Couchoud, Jésus, le Dieu fait homme. Santayana se interesa
William P. Montague (eds.), vol. II, Nueva York, Macmillan,
más que por el Jesús histórico por la idea de la relación
1930 –‘Breve historia de mis opiniones’, traducción de
entre lo humano y lo espiritual que establecieron los judíos
Antonio Marichalar, Sur 7 (1933), pp. 7-44, recogido en
helenizantes en la figura de Cristo.
Diálogos en el limbo, Losada, Buenos Aires, 1941, 1960, pp.
La idea de Cristo en los Evangelios, traducción de Demetrio
125-148 y en limbo (Teorema 17/1) 4 (1998), pp. 5-21-; II.
Náñez, Sudamericana, Buenos Aires, 1947, 1966.
Un fragmento del Prefacio a Triton Edition I; III. Prefacio a
Triton Edition VII, titulado ‘On the Unity of my Earlier and
Later Philosophy’.
1950. 1964. The Wisdom of George Santayana (Atoms of
Breve e interesante. Abundantemente leído y citado. Una Thought). (Ira D. Cardiff, ed.).
buena presentación de Santayana a cargo de sí mismo. 27 pp. Philosophical Library, New York.
—‘Apologia Pro Mente Sua’, tercer apartado del libro donde Colección de fragmentos y citas santayanianos listos para ser
Santayana responde por extenso a los dieciocho intérpretes consumidos. El resultado no agradó demasiado a
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Representaciones del intelectual 69 ]

Santayana. La segunda edición incluye textos de las obras ‘Breviario sobre la educación’, selección de la traducción de
posteriores a 1950. 1958 a cargo de José Beltrán Llavador, limbo (Teorema
Átomos de pensamiento, traducción de Amando Lázaro Ros de 22/1-2) 17 (2003), pp. 37-45.
la edición de 1950, Aguilar, Madrid, 1956. La vida de la razón o fases del progreso humano, selección de
la traducción de 1958 a cargo de José Beltrán Llavador,
1951. Dominations and Powers: Reflections on Liberty, Tecnos, Madrid, 2005.
Society, and Government.
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. 1955. The Letters of George Santayana, (D. Cory, ed.).
Santayana lo fue elaborando a lo largo de toda su vida. En su Scribner’s Sons, New York.
última etapa fue escrito a la vez que The Realm of Spirit. Incompleta aunque acertada recopilación de cartas de
Constituye una interpretación materialista de la política Santayana a cargo de Daniel Cory. Puerta privilegiada de
escrita desde el punto de vista del espíritu. Con esta obra se acceso a las circunstancias de su vida, así como a sus opi-
cierra su sistema filosófico. niones sobre sus propias obras e ideas, sus abundantes lec-
Dominaciones y potestades. Reflexiones acerca de la Sociedad, turas y los avatares políticos que jalonaron su larga vida.
la Libertad y el Gobierno, traducción de José Antonio
Fontanilla, Aguilar, Madrid, 1953 y con traducción de 1956. Essays in Literary Criticism of George Santayana
Guido F. Pargagnol, Sudamericana, Buenos Aires, 1954. (I. Singer, ed.).
‘Comentario al Discurso de Gettysburg’ (capítulos 26-34), tra-
Scribner’s Sons, New York.
ducido por Javier Alcoriza y Antonio Lastra, en George
Incluye: ‘Three Philosophical Poets’; capítulos 2, 5, 6, 7, 8 y 10
Santayana La filosofía en América (J. Alcoriza y A. Lastra,
de Interpretations of Poetry and Religion; ‘Cervantes’
eds.), Biblioteca Nueva, Madrid, 2006, pp. 179-224.
(1897); ‘Hamlet’ (1908); capítulo 6 de Egotism in German
Philosophy; capítulo 5 de Winds of Doctrine; ‘Leopardi’
1953. My Host the World, vol III de Persons and Places. (1935); ‘Dickens’ (1922), ‘Penitent Art’ (1922), ‘Proust on
Cresset Press/Scribner’s Son, London/New York. Essences’ (1929); prólogo, epílogo y extractos de The Last
Tercera parte de la autobiografía publicada póstumamente. El Puritan; ‘Tragic Philosophy’ (1936); capítulos 5 y 6 de
título fue elegido por el editor. Se recogen las personas y Reason in Art; capítulos 44 y 48 de The Sense of Beauty;
lugares desde el año 1893, año de su metanoia, su vida en capítulo 24 de Scepticism and Animal Faith; capítulo 4 de
el King’s College, sus impresiones de Bertrand Russell, sus Reason in Religion.
viajes al sur de Italia, Egipto, Grecia, su vuelta a Harvard,
su estancia en Londres durante la Gran Guerra, las estan- 1957. The Idler and His Works, and Other Essays by
cias con John Russell en su casa de campo, sus amigos de George Santayana, (D. Cory, ed.)
Oxford, su distanciamiento de Inglaterra y de Estados
Unidos, su vida en París y la elección de Roma como des- George Braziller, New York.
tino definitivo desde el que visitar Venecia y Cortina Incluye seis artículos publicados con anterioridad por
d’Ampezzo. Incluye un magnífico epílogo. Santayana y seis publicados póstumamente por D. Cory.
Mi anfitrión el mundo, traducción de Pedro Lecuona, Contiene:
Sudamericana, Buenos Aires, 1955. —‘The Idler and His Works’, donde Santayana se describe a
sí mismo y presenta algunas de sus obras, especialmente
1953. The Poet’s Testament: Poems and Two Plays. The Life of Reason, de la que se distancia ostensiblemente.
Aporta información valiosa. Parece escrito como apéndice
Scribner’s Sons, New York. a su autobiografía. ‘El ocioso y sus obras’, Atlántico, 14
Se recogen algunos poemas sueltos de su primera época y (1960), pp. 5-23.
cinco poemas escritos al final de su vida, además de la tra- —‘Americanism’, crítica de la cultura norteamericana por su
ducción del poema de Jorge Guillén ‘Estatua Ecuestre’ liberalismo, democracia, pragmatismo y trascendentalismo
(1950). Destacan ‘Epitaph’ y ‘The Poet’s Testament’. Este romántico.
último fue leído durante su sepultura en el Panteón de la —‘The Search for the True Plato’ (International Monthly 24
Obra Pía Española del Cimiterio Monumentale al Verano de (1902), pp. 185-199). Sobre los estudios de Lewis Campbell,
Roma.
Henry Jackson y Lutoslawski sobre Platón. Santayana cri-
Traducidos en su mayor parte por José María Alonso Gamo
tica el finalismo del Timeo.
en Un español en el mundo: Santayana, Cultura Hispánica,
—‘The Ethical Doctrine of Spinoza’ (Harvard Monthly, 2
Madrid, 1966, pp. 463-479.
(1886), pp. 122-152). Primeras manifestaciones del interés
‘Epitaph’, traducido por P. García Martín en El sustrato abu-
de Santayana por Spinoza, un autor que le acompañó toda
lense de Jorge Santayana, Diputación Provincial de Ávila,
su vida.
Ávila, 1989, p. 339 y recogido en Teorema 21/1-3, p. 259.
—‘Spengler’ (New Adelphi 2 (1929), pp. 210-214). Recensión
‘The Poet’s Testament’, traducción de José Siles Artés, en
del libro de Oswald Spengler, The Decline of the West.
Poesía angloamericana. Antología bilingüe (siglos XIV-XX),
—‘James’s Psychology’ (Atlantic Monthly 67 (1891), pp. 552-
Ajuntament de L’Eliana, L’Eliana, Valencia, 2006, p. 157.
556). Recensión del libro de William James, The Principles
of Psychology.
1954. The Life of Reason or The Phases of Human —‘Croce’s Aesthetics’ (Journal of Comparative Literature 1
Progress. Revised by the Autor in Collaboration with (1903), pp. 191-195). Recensión del libro de Benedetto
Daniel Cory. Croce, Estetica como scienza dell’ espresione e linguistica
Scribner’s Sons/Constable, New York/London. generale.
En el otoño de 1951, Santayana y Daniel Cory comenzaron la —‘On Metaphysical Projection’, concebida, a juicio de Cory,
revisión de su gran obra de juventud para editarla en un como una introducción alternativa a Realms of Being.
solo volumen. La mala vista de Santayana y su muerte deja- Es interesante porque versa sobre el hilo de oro de su
ron la labor en manos de Cory. La revisión consistió en eli- filosofía.
minar la introducción original, el prefacio a la segunda edi- —‘Human Symbols for Matter’. De la inevitabilidad y poten-
ción, los capítulos IV y IX de Reason in Common Sense, el cia del simbolismo humano y de las mitologías morales.
capítulo XV de Reason in Religión, el capítulo IV de Reason —‘Moral Symbols in the Bible’. Sobre el Sabbath, la Ley, la
in Science y numerosos párrafos de aquí y allá. En general Alianza, el Reino de los Cielos. Según Cory, es de la época
se eliminan las partes más filosóficas. de Interpretations of Poetry and Religion.
La vida de la razón o fases del progreso humano, traducción de —‘The Coming Philosophy’ (Journal of Philosophy 11 (1914),
Rodolfo M. Agoglia y Aída A. de Bogan, Nova, Buenos pp. 449-463). Escrito al hilo del libro The Concept of
Aires, 1954, 1958. Consciousness, de Edwin B. Holt, tomado como ejemplo de
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:55 Página 70 (Negro/Process Black plancha)

[ 70 Descripción de los escritos de George Santayana

la filosofía neorrealista norteamericana de la que ‘Walt Whitman: A Dialogue’ (1890), ‘Tradition and Practice’
Santayana se separa cada vez más. Considera que hablar de (1904), ‘Philosophy of the Bleachers’ (1894), ‘What Is a
“entidades neutrales” lleva a hacer las cosas materiales Philistine’ (1892), ‘Shakespeare: Made in America’ (1915),
compuestas de elementos inmateriales. ‘The Geentel American Poetr y’ (1915), ‘The Alleged
—‘On Inmortality’. Catholic Danger’ (1916), ‘American Youngs Radicals’
(1922), ‘Marginal Notes on Civilization in the United States’
1963. Cory, D., Santayana: The Later Years. A Portrait (1922).
with Letters.
George Braziller, New York. 1968. The Birth of Reason and Other Essays by George
Libro escrito por Cory con las anotaciones que fue reco- Santayana, (D. Cory, ed.).
giendo a lo largo de su relación con Santayana desde 1927 Columbia University, New York.
y la abundante información recogida en las cartas que le Colección de veintidós pequeños ensayos o fragmentos.
envió. Es muy interesante porque incluye numerosos Destacan: ‘The Philosophy of Travel’ (‘Filosofía del viaje’,
comentarios de Santayana sobre sus propias obras. Revista de Occidente 2, (1964), p. 276-287); ‘The Soul at
Actualmente se pueden consultar esas cartas de forma Play’; ‘The Birth of Reason’; ‘Alternatives to Liberalism’;
completa en la edición crítica. ‘Bertrand Russell’s Searchlight’, recensión de 1936 del
libro de Russell, Religion and Science; ‘Three American
1963. Persons and Places. Philosophers’, que son John Dewey, William James, y él
Scribner’s Sons, New York. mismo; ‘What Is the Ego?’ capítulo no publicado en su
Edición en un volumen de los tres anteriores, con una intro- momento de Egotism in German Philosophy.
ducción de Daniel Cory. Especialmente interesante es ‘On the False Steps of
Philosophy’, (Journal of Philosophy 61 (1964), pp. 6-19) por-
1967a. Animal Faith and Spiritual Life: Previously que la crítica del “paso en falso” principal que Santayana
señala es el hilo de oro que recorre todo su sistema. ‘De los
Unpublished and Uncollected Writings by George
pasos en falso en filosofía’, traducción de Carmen García
Santayana with Critical Essays on His Thought, (ed. by Trevijano, limbo (Teorema 19/1) 10 (2000), pp. 3-15.
J. Lachs). El nacimiento de la razón y otros ensayos, traducción de Nuria
Appleton-Century-Crofts, New York. Parés, Roble, México, 1971.
Los ensayos más relevantes son: ‘Tom Sawyer y don Quijote’ y ‘Tres filósofos americanos’, tra-
—‘Three Proofs of Realism’ en Essays in Critical Realism, ducción de Javier Alcoriza y Antonio Lastra, Archipiélago 70
Londres, MacMillan, 1920, pp. 163-184. Le ha valido una eti- (2006), pp. 119-122 y en George Santayana La filosofía en
queta útil para las clasificaciones al uso, realista crítico. América (J. Alcoriza y A. Lastra, eds.), Biblioteca Nueva,
Defiende el realismo, aunque reconoce que no se le puede Madrid, 2006, pp. 173-178 y 225-228, respectivamente.
probar a un completo escéptico o a un idealista absoluto.
—‘Bishop Berkeley’, en From Anne to Victoria: Essays by 1968. Santayana on America: Essays, Notes and Letters
Various Hands (ed. by B. Dobrée), Londres, Cassell, 1937, on American Life, Literature and Philosophy (R. C.
pp. 75-88. Santayana presenta a Berkeley como pensador Lyon, ed.).
idealista de inspiración y naturalista en el fondo. Triton
Edition VII. Harcourt, Brace and World, New York.
—‘Some Development of Materialism’ (The American Incluye: ‘A Brief History of My Opinion’ (1930), ‘Tradition
Acholar 18 (1949), pp. 271-281). Escrito al hilo del libro and Practice’ (1904), ‘The Genteel Tradition in American
Questioni del Leninismo de P. Togliatti, donde habla del Philosophy’ (1911), ‘Dewey’s Naturalistic Metaphysics’
materialismo de Marx en su relación con Hegel. (1925), ‘American Youngs Radicals’ (1922), ‘Marginal
Notes on Civilization in the United States’ (1922),
1967b. The Genteel Tradition: Nine Essays by George ‘Americanism-2’ (1955), ‘Walt Whitman: A Dialogue’
(1890), ‘The Geentel American Poetry’ (1915).
Santayana. (D. L. Wilson, ed.).
University of Nebraska, Lincoln/London, 1998. 1968. Selected Critical Writings of George Santayana (N.
Incluye: ‘Young Sammy’s First Wild Oats’ (1900), ‘The
Henfrey, ed.), 2 vols.
Genteel Tradition in American Philosophy’ (1911),
‘Shakespeare: Made in America’ (1915), ‘Genteel Cambridge University Press, Cambridge.
American Poetr y’ (1915), ‘The Moral Background’ Incluye, entre otros: “Introduction to Hamlet” (1906-1908),
(1920), ‘Philosophical Opinion in America’ (1918), “A Contrast with Spanihs Drama” (1921), “Tragic
‘Materialism and Idealism in America’ (1919), ‘Marginal Philosophy” (1936), “What is Aesthetics” (1904),
Notes on Civilization in the United States’ (1922), ‘The “Penitent Art” (1922), “Classic Liberty” (1915),
Genteel Tradition at Bay’ (1931). Los ensayos de 1920, “Liberalism and Culture” (1915), “The Human Scale”
1919 y 1918 corresponden a los capítulos I, V y VI, res- (1916), “The Genteel Tradition in American Philosophy”
pectivamente, de Character and Opinión in the United (1911), “Dr. Fuller, Plotinus and the Nature of Evil”
States (1920). (1913). Así como amplios extractos de The Sense of
‘Shakespeare americano’, ‘Notas marginales sobre la civiliza- Beauty, Interpretations of Poetry and Religion, The Life of
ción en los Estados Unidos’, traducidos por Javier Alcoriza Reason (vols. I-IV), Three Philosophical Poets, Winds of
y Antonio Lastra, en George Santayana La filosofía en Doctrine, Egotism in German Philosophy, Character and
América (J. Alcoriza y A. Lastra, eds.), Biblioteca Nueva, Opinion in the United States, Soliloquies in England and
Madrid, 2006, pp. 65-70 y 103-121, respectivamente. Later Soliloquies, Obiter Scripta y Persons and Places.

1967c. George Santayana’s America: Essays on 1969. Physical Order and Moral Liberty: Previously
Literature and Culture. (J. Ballowe, ed.). Unpublished Essays of George Santayana, (J. y S. Lachs
University of Illinois, Urbana/London. eds.).
Incluye: ‘Glimpses of Old Boston’ (1932), ‘The Lampoon from Vanderbilt University, Nashville.
1883 to 1886’ (1901), ‘Thomas Parker Sanborn’ (1889), ‘A Resto de fragmentos publicables no recogidos en la edición
Glimpse of Yale’ (1892), ‘The Spirit and Ideals of Harvard de 1967 y el primer ensayo escrito por Santayana, ‘The
University’ (1894), ‘The Optimism of Ralph Waldo Problem of the Freedom of the Will in Its Relation to
Emerson’ (1886), ‘Emerson’s Poems Proclaim the Divinity Ethics’ (1885) sobre el schopenhaueriano tema de la liber-
of Nature, with Freedom as His Profondest Ideal’, (1903), tad de la voluntad.
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Representaciones del intelectual 71 ]

1970. Poems of George Santayana (R. Hutchinson, ed.). tras abandonar Estados Unidos y su puesto de profesor
Dover, NewYork. en Harvard, cuando cumplía cincuenta años, dio
comienzo una fértil etapa de, por un lado, revisión de
1979. The Complete Poems of George Santayana: A su importante obra anterior y, por otro, gestación de su
Critical Edition (W.G. Holzberger, ed.). sistema filosófico definitivo. No fueron seguramente
Bucknell University Press/Associated University Press, irrelevantes los años de la Gran Guerra, que Santayana
Lewisburg/London. pasó en Londres. La década de los años veinte, es decir,
sus sesenta años, presencia la frenética publicación de
1985. ‘Jorge Santayana y sus vínculos humanos en artículos y prólogos, junto con Scepticism and Animal
Ávila. Breve recopilación epistolar’, P. García Martin, Faith. Introduction to a System of Philosophy, prueba
Azalea 1 (1985), pp. 359-368. manifiesta de su maravillosa productividad por lo que
Preciosa recopilación de doce cartas que Santayana envió a tiene de anuncio. Los años treinta y sus setenta años lo
Ávila entre 1906 y 1941 once de ellas escritas en castellano. encuentran en la cima de su reconocimiento tanto a
Muestran su vinculación con Ávila. nivel filosófico, al completar Realms of Being, como lite-
rario, por el éxito de The Last Puritan. Sorpren-
1987. Persons and Places: Fragments of Autobiography. dentemente superado en la década siguiente con el
The MIT Press, Cambridge/London. Vol. I de la Edición reconocimiento de la Universidad de Columbia, el
Crítica The Works of George Santayana. éxito de ventas del primer tomo de su autobiografía y
Esta edición restituye el texto original con las partes elimina- el cierre de su sistema con Dominations and Powers, su
das en su momento y las erratas corregidas. obra más voluminosa. Esto explica que fuera una figura
En esta obra Santayana recoge los hechos más importantes de referencia a la que se acercaban numerosos intelec-
de su vida, tamizados por su larga experiencia y cargados
tuales de Estados Unidos, Inglaterra y España, funda-
de reflexiones filosóficas sobre las personas que conoció,
los lugares que frecuentó y sus propias obras publicadas
mentalmente, al acabar la Segunda Guerra Mundial. Su
e ideas más importantes. Aunque los hechos narrados obra era objeto de estudio, y sus opiniones eran repeti-
corresponden a la primera etapa de su vida, el talante con das entre los entendidos y publicadas en numerosos
el que los recuerda está en sintonía con su testamento artículos. En 1946 Eugenio D’Ors le otorga el título de
espiritual. “decano de los filósofos españoles”. No era ajeno a esa
Personas y lugares. Fragmentos de autobiografía, Trotta, fama el interés por su obra en Argentina y México. La
Madrid, 2002, traducción de Pedro García Martín. muerte lo encuentra escribiendo y con varios proyec-
tos en mente, entre ellos una historia de la filosofía.
2001-2006. The Letters of George Santayana. Critical Una cita suya, ligeramente sacada de contexto, como
Edition. suele ser habitual en Santayana, puede leerse en los
The MIT Press, Cambridge/London. Vol. V de la Edición campos de concentración alemanes de Dachau y
Crítica The Works of George Santayana a cargo de W. G. Auschwitz-Birkenau: “Those who cannot remember
Holzberger y H. J. Saatkamp. Este volumen incluirá en sus
the past are condemmed to repeat it” (Reason in
ocho libros la edición crítica de las más de 3.000 cartas con-
Common Sense, p. 284/ The Life of Reason (abreviada),
servadas de Santayana. Esta edición completa la que hizo
D. Cory en 1954. Hasta ahora se han publicado los siguien- p. 82). En torno al centenario de su nacimiento se rea-
tes: The Letters of George Santayana. Book One (1868- vivó sintomáticamente en interés por su obra, centrado
1909), 2001; The Letters of George Santayana. Book Two en especial en sus escritos de interpretación de la cul-
(1910-1920), 2001; The Letters of George Santayana. Book tura americana, porque cuando parte de América sufre
Three (1921-1927), 2002; The Letters of George Santayana. de crisis de identidad vuelve siempre a Santayana.
Book Four (1928-1932), 2003; The Letters of George Destaca la labor de John Lachs, que toma el relevo de
Santayana. Book Five (1933-1936), 2003; The Letters of Daniel Cory en la tarea de editar artículos olvidados y
George Santayana. Book Six (1937-1940), 2004; The Letters
manuscritos. La edición crítica en curso colocará a
of George Santayana. Book Seven (1941-1947), (en prepa-
ración) y The Letters of George Santayana. Book Eight
Santayana en un lugar destacado de la filosofía nortea-
(1948-1952) (en preparación). mericana. En España no ha desaparecido nunca del
Destaca la inclusión de numerosas cartas dirigidas a Charles todo el interés por su vida y obra, lo que ha permitido
A. Strong y también a Daniel Cory. Buen número de las pri- el renacimiento actual. José Beltrán ha recogido
meras destacan por su gran contenido filosófico y permiten pacientemente los datos en ‘Sueños de pájaro enjau-
iluminar las discrepancias entre Santayana y Strong. Se lado. Santayana en España: una aproximación biblio-
creían perdidas, hasta que se han encontrado en 1999. gráfica’, de reciente aparición en limbo.
Resultarían imprescindibles para un posible estudio que
relacionara los planteamientos filosóficos de ambos auto-
res con la polémica entre el neorrealismo y el realismo crí-
tico como trasfondo. Son de destacar también las que reco-
gen las dificultades de su familia y amigos durante la con-
tienda civil española.

2006. Fragmentos de correspondencia romana. George


Santayana a Robert Lowell (ed. de G. Fantini).
Instituto Cervantes de Roma, Roma.
Selección de diez cartas de Santayana a Robert Lowell escri-
tas entre 1947 y 1950.
Magnífico ejemplo de sociedad ideal entre dos poetas o de
unanimidad en el reino del espíritu, salvando las diferen-
cias de generación, talante y gustos literarios.

Desde el punto de vista biográfico, se puede apreciar,


al repasar el listado de los escritos santayanianos, que,
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Manuel González Riquelme


es licenciado en Filosofía y
Psicología y profesor de
Filosofía en la Enseñanza
Trakl en sueños
Secundaria. Ha dirigido las MANUEL GONZÁLEZ RIQUELME
revistas Malleus y Espinosa.

La plaza de la iglesia es triste y silenciosa como en los días de la Niñez.


Vidas que ya pasaron, sobre suela de plata se deslizan
y las sombras de los condenados descienden a las aguas que gimen.
En su tumba juega el mago blanco con sus serpientes.
Silenciosos sobre el calvario se abren los áureos ojos de Dios.
Salmo, dedicado a Karl Kraus (Poemas de 1913).

a obra poética de Trakl se párpados y sueñan silenciosos / en mi frente. / Suaves

L
inscribe dentro de ese labo- campanas tiemblan en el pecho. Una nube azul, / tu
ratorio de experimentación rostro, va cayendo sobre mí, en el crepúsculo”.2
de ideas que fue la “Viena de Asimismo, del grupo de Poemas de 1913, ‘Pequeño
fin de siglo”. Podríamos concierto’: “Los bosques de oro callan con ingenui-
establecer el itinerario de dad… El espíritu de Dédalo cuelga de unas sombras
cuatro estaciones en las que azules, / un aroma de leche entre las ramas de los ave-
insertar a Trakl. 1) La carta de Lord Chandos (1902) de llanos. / El violín del maestro se escucha todavía, / el
Hofmannsthal. Lord Chandos confiesa una lacerante grito de las ratas en el patio vacío. / En la habitación
extrañeza: “Debo presentaros mi interior, esa extra- sobre el horroroso papel pintado / florecen tonos más
ñeza, esa irregularidad, esa enfermedad —si queréis— frescos de violeta. / En la oscura reyerta se apagaron
de mi espíritu”. Atrás, lejos, “separado como por un las voces, / Narciso en el acorde último de las flautas”.
abismo sin puentes”, queda otro mundo en el que “lo Lord Chandos y Trakl encuentran una felicidad y bien-
existente se me presentaba como una gran unidad: el estar inmensos en la contemplación de estas cosas. Sus
mundo espiritual y el corporal parecían formar un cua- observaciones le llevan a un “extraordinario encanta-
dro sin oposiciones…; en todo sentía yo a la naturaleza miento” que es imposible de comunicar mediante pala-
y en toda la naturaleza me sentía a mí mismo”.1 Pero bras: no tiene un lenguaje que le permita hacer partí-
aquella unidad transparente ha desaparecido. La nega- cipe de su estado a nadie. Esta situación les hace sen-
ción afecta fundamentalmente a las palabras sobre las tir una tremenda soledad. Como en ‘Canción del que
que cae una noche terrible. Nombrar es imposible; ha muerto’: “Canto de un mirlo prisionero”, escribe
hemos abandonado la casa del lenguaje. Se da una ten- Trakl, “con un batir de ebrias alas se echa a volar la
sión entre lenguaje y objeto desconocida hasta ahora: noche. / Qué leve sangra la humildad,/ un rocío cae
en el clasicismo, el lenguaje significaba la distancia gota a gota del espino florido. / La piedad de brazos
entre el hombre y los animales y la proximidad del
radiantes estrecha un corazón a punto de romperse”.
hombre a los dioses; pero como advertirá Walter
Tras retirarse el lenguaje, el mundo se fragmenta y
Benjamin, el calor se está yendo de las cosas, el hom-
oscurece, sólo quedará “la sensación de una espantosa
bre ha perdido la capacidad de nombrar; ahora la pala-
soledad: yo estaba como encerrado en un jardín
bra es sólo una máscara metálica en la que se intenta
poblado de estatuas sin ojos”. No quedará otra solución
constreñir la realidad fragmentada; son máscaras que
que abandonar ese lugar muerto. “De nuevo traté de
deforman la realidad. El viejo concepto de experiencia
refugiarme en lo abierto”, como lord Chandos subraya.
no es válido. Detrás de los fenómenos no hay nada. La
La crisis del sistema de signos que afecta a Lord
realidad ya no es unitaria sino que ha estallado como
Chandos es la crisis del sujeto. “El lenguaje en el que
un barril de pólvora, se ha multiplicado en una infini-
dad de fragmentos imposibles de recoger bajo un con- quizás me fuera dado, no sólo escribir, sino incluso
cepto único. Trakl lo expresa en el grupo de Poemas de pensar, no es el latín, ni el inglés, ni el italiano o el espa-
1913, como en ‘Rondeau’: “Se ha ido el oro de los días, ñol, sino un lenguaje del que no conozco ni una sola
/ Los colores pardos del atardecer: / Las flautas dulces palabra, un lenguaje en el que me hallan las cosas
del pastor han muerto / Los colores pardos y azules mudas y en el que quizás, una vez en la tumba, me jus-
del atardecer, / Se ha ido el oro de los días”. ¿Qué acti- tificaré ante el juez desconocido”. El destino del len-
tud le cabe a Lord Chandos? ¿Qué actitud le cabe a guaje moderno será, como observa Walter Benjamin,
Trakl? Tan sólo el silencio y recrearse en el instante, en el de no poder “redimir”, no poder “resolver”. Del silen-
el momento, en la observación de las cosas triviales y cio de lord Chandos al de Wittgenstein.
cotidianas como un rastrillo, una regadera, ya que 2) La segunda estación pasa por Andreas o los unidos
“cada una de esas cosas… sobre las que la vista pasaba (1912) de Hofmannsthal. Hofmannsthal muestra la
1 H. VON HOFMANNSTHAL, La imposibilidad de hallar la unidad. En esta obra se
carta de Lord Chandos, pró-
ligera con confiada indiferencia, puede adquirir, en
logo de C. Magris, trad. de cualquier momento que escapaba a mi poder, tal tono muestra la realidad dividida en dos planos fundamen-
J. Quetglas. Arquitectura, sublime y patético que empobrece demasiado cual- tales: “Todo se había separado en zonas negras y blan-
Murcia, 1981. cas…”,3 que bien podrían corresponder a los dos mun-
2 Sebastián en sueños y otros quier palabra que quiera expresarla”. De igual modo,
poemas. Edición bilingüe de Trakl remite una y otra vez a este tono sublime que dos del joven Törless de Musil, uno el burgués, seguro
J. Talens, Galaxia presenta lo más cotidiano, como en el poema ‘En y familiar; el otro de fantasía, los sueños y la sangre. O
Gutenberg-Círculo de
Lectores, Barcelona, 2006. camino’ de Sebastián en sueños (1914): “Aroman las los dos mundos de Trakl, el del poeta maldito, hijo de
3 H. VON HOFMMANSTHAL, manzanas sobre la cómoda… Qué otoño más suave… una “estirpe maldita” bajo el efecto de los opiáceos, y el
Andreas o los unidos. Qué serio es el rostro del jacinto al atardecer / El real, el feliz, el anhelado. Esta división es constante en
Prólogo y trad. de J.
Izquierdo, Barral, manantial azul está a tus pies, misterioso el silencio la obra de Hofmannsthal, el personaje confunde el
Barcelona, 1978. rojo de tu / boca... Cargados de adormidera están tus sueño con la vigilia; los personajes venecianos son con-
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Representaciones del intelectual 73 ]

fusos y sin límites. Así, los temas como la disolución espíritu nórdico y el carácter mediterráneo, ciudad
del yo, la fragmentación del sujeto, la recreación del ecléctica que anticipa Bizancio. Ciudad laberíntica,
instante y el teatro como símbolo se puede añadir brumosa, escenario del extravío, del amor, de la farán-
como los ejes de esta obra, al igual que a la poesía de dula, del carnaval y de la muerte. A Andreas todos los
Trakl. Como en ‘Revelación y Ocaso’ de la revista Der venecianos le parecen nobles. El personaje que le con-
Brenner: “Pero cuando bajé por el sendero de piedras, sigue el alojamiento es descrito: “La máscara alzó el
me asaltó la locura y grité fuerte en la noche; y cuando sombrero y con él la media careta unida por la parte
con dedos plateados me incliné sobre las aguas silen- interior al sombrero… El desconocido se le acercó con
ciosas vi que mi rostro me había abandonado. Y la voz un movimiento complaciente y él le dijo que estaba por
blanca me habló: ¡Mátate! Suspirando se alzó en mí la entero a su servicio. Con el ademán, la capa quedó des-
sombra de un muchacho y me miró radiante con ojos cubierta por delante y Andreas vio que el cortés caba-
cristalinos, de modo que caí llorando bajo los árboles, llero sólo tenía una camisa y no llevaba otra cosa que
bajo la majestuosa bóveda de las estrellas”. Como zapatos sin hebillas y unas medias hasta la rodilla que
Andreas, Trakl se siente miembro de una estirpe mal- le colgaban dejando medio muslo al descubierto”.
dita. A los padres de Andreas no les interesaba tanto lo Andreas es la historia del hombre que ha perdido su
que pudiera aprender en el viaje sino la pátina de fami- casa, como Trakl, sus historias son de la disolución del
lia que ellos obtendrían en Viena a partir de entonces: sujeto, de la imposibilidad de la unidad.
“Creyó darse cuenta de que a él, no le importaba él ni El viaje de Trakl acaba en una celda del hospital psi-
los placeres obtenidos durante el viaje sino el prestigio quiátrico de la guarnición de Cracovia donde fue ingre-
social que éste suponía… Soy una existencia fallida en sado tras la batalla de Grodeck. Grodeck no está en
medio de las tormentas desde las alturas de mi fami- ningún sitio, un sinlugar, punto brumoso y gris del
lia”. En ‘Sueño y Delirio’, del grupo de Sebastian en sue- frente del este donde en Septiembre de 1914 las tropas
ños: “Al atardecer el padre se convertía en un anciano; austro-húngaras fueron abatidas por las rusas. En la
en oscuras estancias se petrificaba el rostro de la retirada, entre el 6 y el 11, el batallón de sanidad de
madre y sobre el muchacho cayó el peso de la maldi- Trakl entró en servicio. Durante dos días y noches
ción de una estirpe en decadencia”. tuvo que oír los gritos y lamentos de los noventa heri-
También Trakl viaja a Venecia en la tercera semana dos graves que debía atender en un granero. La expe-
de agosto de 1913, con Kraus, Loos y su esposa Bessie, riencia se hizo insoportable. Los heridos gritaban y
Peter Altenberg y Ludwig y Sissi von Ficker. Están en la suplicaban que pusiera fin a sus vidas. Uno de ellos se
ciudad doce días. Su mirada no es panorámica. No disparó en la cabeza y parte de su masa encefálica fue
observa como Andreas una ciudad encantada, mágica, despedida contra la pared. Al salir fuera para respirar
a medio camino entre oriente y occidente, a las puertas aire fresco vio en los árboles de alrededor el balanceo
de Bizancio, romántica, teatral, carnavalesca. Su mirada de los lugareños ahorcados acusados de espías o rusó-
es interior, el tono ha cambiado. El viaje de Andreas es filos. Uno de ellos se puso él mismo la soga en el cue-
aquel en el que se han cancelado los extremos. No hay llo. El propio Trakl decidió allí mismo poner fin a su
punto de ida ni de vuelta. Con Trakl, Venecia no es un vida, unos días después se alzó en medio de la cena y
pretexto como en Hofmannsthal para mostrar de modo tras declarar que no podía soportar tanto horror pidió
impresionista el detalle de unos personajes difusos, de a sus compañeros que lo perdonaran pero que tenía
una ciudad anfibia, todo máscara. La mirada de Trakl es que pegarse un tiro, salió afuera para hacerlo pero sus
interior, serena, tranquila. Así, el poema ‘En Venecia’ colegas se lo impidieron. El 7 de octubre es trasladado
del grupo Canción del que ha muerto, escribe: “Calma al hospital psiquiátrico militar de la mencionada guar-
en la estancia nocturna. / La luz del candelabro oscila nición de Cracovia. Obsesionado con la idea de ser con-
plateada/ ante el aliento cantor / del solitario; / mágica denado a muerte por cobardía frente al enemigo recibe
nube de rosas. / Negro enjambre de moscas / oscurece la visita de su amigo y mecenas Ludwig von Ficker,
el espacio de piedra / y aterida está, por el tormento / director de la revista Der Brenner. Ficker lo describe
del día dorado, la cabeza / del que perdió su hogar. / El como al borde del colapso emocional pero aparente-
mar, inmóvil, anochece. / Estrella y paisaje negruzco / mente tranquilo. Trakl murió la noche del 3 al 4 de
desapareció en el canal./ Niño, tu sonrisa enfermiza / noviembre de 1914 por sobredosis de cocaína. Cuando
acompañó mi sueño con delicadeza”. unos días después acude Wittgenstein a visitarlo ya es
El año 1913 es uno de los años más felices de su vida. tarde. En el poema ‘Grodeck’ (segunda versión)
El poema ‘Música en Mirabell’ (segunda versión) es escribe: “Por la tarde resuenan en los bosques de
uno de los más ilusionantes y optimistas de su obra otoño / las mortíferas armas y en las llanuras áureas y
poética: “Canta una fuente. Las nubes blanquecinas, / los lagos azules; / sobre ellos rueda el sol / más
suaves, se alzan en el claro azul. / A paso lento, los oscuro; la noche / abraza a los guerreros moribundos,
hombres silenciosos, / de noche, van por el jardín anti- el lamento feroz / de sus bocas quebradas… Vaga por
guo. / Se ha vuelto gris el mármol de los antepasados. el callado bosque la sombra de la hermana / que
/ Pájaros en una bandada se pierden en la lejanía. / Un saluda las almas de los héroes, sus cabezas sangrantes.
fauno sigue con apagados ojos / las sombras que se / Y en el juncal resuenen quedamente las oscuras flau-
posan en lo oscuro. / Del árbol viejo caen rojizas hojas, tas del otoño. / ¡Oh, más soberbio duelo! Altares de
/ y revolotean por la ventana abierta. / Arde un fuego metal,/ un inmenso dolor alimenta hoy la ardiente
en la estancia/ y pinta turbios miedos fantasmales. / llama del espíritu, / los nietos que no han nacido aún.”
Entra en la casa un extranjero blanco. / Un perro La tesis tanto de Andreas como de lord Chandos es
irrumpe por los pasillos ruinosos. / Apaga la mucha- que hay que renunciar a la falacia de la totalidad y ¿qué
cha la luz del candelabro, / acordes de sonata se escu- mejor decorado que Venecia? ¿Qué mejor decorado que
chan en la noche”. Grodeck? No obstante, Grodeck no fue un decorado.
El viaje de Andreas acaba en Venecia. Venecia es la 3) La tercera estación se llama Pierrot Lunaire
ciudad encantada. Una encrucijada de caminos entre el (1912) de Schoenberg. ¿Cuál era el viejo orden en
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:55 Página 74 (Negro/Process Black plancha)

[ 74 Trakl en sueños

música y cuál la naturaleza del acto liberador de En Pierrot Lunaire, Schoenberg estableció la identi-
Schoenberg? Desde el Renacimiento, la música occi- ficación del artista con Cristo mediante la misa. En la
dental ha sido concebida sobre la base de un orden canción nº 11 titulada “misa roja”, Pierrot trepa al altar,
tonal jerárquico, la escala diatónica, cuyo elemento rasga las vestiduras de los sacerdotes y luego muestra
central era la tríada tónica, el tono definido. La tríada la hostia roja: su propio corazón, con dedos sangrantes
era el elemento de autoridad, estabilidad y reposo. para la comunión. El martirio surrealista de Pierrot
Pero la música es movimiento; si la consonancia se per- eleva el popular tema del payaso trágico a un nivel más
cibe como un marco en reposo, todo movimiento es general como destino del arte tradicional y del artista
disonancia. Nuestro sistema de composición musical moderno. Pierrot había aprendido a valerse por sí
incluía firmemente el movimiento en el tono, de mismo con ingenio e ilusión. Ahora, el mundo sumido
manera que todo movimiento partía de la tríada tónica en el desencanto, sobrevive como alucinación y visión
y retornaba a ella. La disonancia se legitimaba como un surrealista. Pierrot se refugia en el recuerdo. Su última
elemento dinámico —desviación en el contexto del ilusión es el “érase una vez…”. Schoenberg identifica la
tono— debiendo referirse siempre a aquélla. La modu- disolución del yo y la unidad del mundo con el destino
lación —el pasaje de un tono a otro— era un momento del arte y del artista. Escribe en 1910: “El arte no es de
de ilegitimidad, un estado realzado de ambigüedad, a quienes se adaptarán (a ese destino), sino de aquellos
resolverse mediante una nueva orientación en un que lucharán contra él; de quienes sirven blandamente
nuevo tono o un retorno al anterior. La disonancia —la a los oscuros poderes, sino de aquellos que se sumer-
disgregación dinámica de la tónica— aportaba la exal- gen en la maquinaria para comprender su construc-
tación a la música y era fuente de su expresividad. ción; de quienes desvían la mirada para protegerse de
La tarea del compositor era manipular la disonancia las emociones, sino de aquellos que abren los ojos para
en beneficio de la consonancia. La tonalidad en música abordar lo que ha de ser abordado”.
pertenecía al mismo sistema socio-cultural que la cien- Igualmente Trakl celebra esta nueva visión de este
cia de la perspectiva en el arte, su foco centralizado. El nuevo hombre. En Del Cáliz de oro (1909), ‘Tres poe-
sistema tonal era un marco musical en el que los tonos mas’: “En el oscuro espejo de mi alma / hay visiones de
tenían un poder desigual de expresión para validar y mares nunca vistos, / tierras de fantasía, trágicas,
hacer más soportable la vida del hombre bajo una cul- desoladas,/ que se disuelven en el azul, en el ocaso”. Y
tura jerárquica racionalmente organizada. Hacer que poco después, como la reminiscencia del “érase una
todo movimiento caiga dentro de un orden, una vez…”: “Mi alma se estremece oscura de recuerdos, /
“cadencia”, era la meta de la armonía clásica en la teo- como si se encontrase al fin en cada cosa, / en los
ría y en la práctica. Pero ¿qué ocurre? “Desde que he mares y noches insondables, / y en cánticos profun-
comprendido a Mahler he rechazado íntimamente a dos, sin principio ni fin”. Asimismo: “Despertar a la luz
Strauss”. Así se expresa Schoenberg en 1914, negán- y desaparecer de nuevo, / siempre una idéntica trage-
dose a participar en las celebraciones del compositor dia/ que todos representamos sin poder entender, / y
alemán. cuyos tormentos, de nocturna demencia,/ coronan la
La ruptura con Strauss se produce después de la suave gloria de la hermosura, / como un cosmos son-
publicación de Teoría de la armonía dedicada a riente de espinas”.
Mahler. En Strauss, todos los medios técnicos adopta- 4) La cuarta estación será La tempestad (1914) de
dos sirven para la “construcción del mundo”. Nada es Kokoschka. Esta pintura presenta a Kokoschka y su
compás trágico, nada es aforismo. Ninguna decisión es amante Alma Mahler tanto en su singularidad como en
tomada porque no hay crisis. Cuando se comprende a su relación mutua. Los cuerpos yacen juntos, pero la
Mahler es necesario negar a Strauss, porque Mahler visión de Kokoschka nos dice cuán imposible es este
enseña no la síntesis, no la restauración de un lenguaje amor. Se constata la diferencia en el tratamiento de los
a imagen del mundo, sino la crisis. Decidirse radical- dos cuerpos plateados, bañados por la luna y encerra-
mente es posible donde la continuidad del lenguaje ha dos en una especie de mandorla mística que los uniera
sido rota. En literatura esta expresión musical se mani- con el universo. Alma Mahler parece dormir recostada
festará en el expresionismo. plácidamente sobre el pecho de Oskar, suavemente tra-
Talens subraya las diferencias entre el impresio- tado, su rostro, parece feliz. Oskar, tenso, despierto, la
nismo y el expresionismo. Mientras el impresionismo mandíbula apretada, marcial, como cuando te consume
se caracteriza por: a) ser un movimiento tendente a una pena y el cuello rígido como si estuviese de pie.
captar la realidad sensorial; b) actitud pasiva; c) rup- Los ojos insomnes de Oskar, miran al vacío; las manos
tura histórica con la tradición; d) subjetivización de la hinchadas y entrelazadas nerviosamente sobre la ingle
enunciación o expresión artística y e) falta de compro- en una actitud muy poco receptiva respecto de su
miso; el expresionismo opondrá: a) expresión de la rea- amada. Desde los espacios siderales, la tempestad los
lidad espiritual; b) evasión; c) ruptura con la tradición envuelve en un óvalo que los protege. ¿Es una expre-
pero mientras el impresionismo, al significarla históri- sión del amor imposible o es la manifestación de una
camente, conservaba la tradición en cierta manera, desesperación que acabará con todo? El entorno
ahora esta tradición se ha quebrado; d) hacer subjetiva difuso, ambiguo, refleja la ambigüedad de esta expe-
su enunciación o expresión artística pero desde este riencia erótica en la que cada uno es un mundo sin
nuevo tono que rompe con la tradición; e) compromiso posibilidad de reconciliación.
con la realidad. Sin embargo, impresionismo y expre- Este cuadro podría ser el retrato de la relación que
sionismo son términos equívocos y multisignificantes mantuvo Trakl con su hermana Grete. Son muchos los
pero mientras el impresionismo sería un movimiento poemas que hacen alusión a la hermana. Una de las
renovador, el expresionismo sería innovador. Mientras alusiones más bonitas a la hermana la encontramos en
el primero rompe con la tradición pero la conserva, el el grupo de poemas de 1913 en ‘Salmo’ donde escribe:
segundo se desvincula de todo resabio histórico e “En los sueños malignos de alguno la hermana extraña
intenta un nuevo marco de expresión y de experiencia. se aparece. / Reposando en el bosque de avellanas
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juega con sus estrellas”. Al mismo tiempo, en ‘Canción la cena su delirio pasó a la nocturna frente del her-
del atardecer’: “Cuando cogí tus delgadas manos / mano, a la madre el pan se le hizo piedra entre sus
alzaste con suavidad tus ojos muy abiertos, / de esto manos dolorosas. Oh los corrompidos, que con len-
hace ya mucho. / Pero cuando aflige el alma una guas de plata callaban en el infierno. Entonces se apa-
oscura armonía, / apareces tú, blanca, en el otoñal pai- garon las lámparas en la fría estancia y bajo máscaras
saje del amigo”. La figura de la hermana aparece como purpúreas se miraron en silencio los sufrientes. Toda la
un ángel blanco redentor, liberador, musa y motivo de noche se oyó el murmullo de una lluvia que refrescó el
inspiración artístico que lo traslada a otra dimensión, suelo… Una nube purpúrea auroleaba su cabeza mien-
más allá del frívolo vivir de cada día. De los poemas tras se arrojaba en silencio sobre su propia sangre e
publicados en la revista Der Brenner destaca este imagen, un rostro lunar; se hundía petrificado, en el
párrafo de ‘Revelación y Ocaso’: “Cuando fui al jardín vacío, cuando en el roto espejo, como una adolescente
oscurecido y la negra figura del mal se había alejado de moribunda, la hermana apareció; y la estirpe maldita
mí, me rodeó la calma color jacinto de la noche; y atra- fue devorada por la noche”.
vesé el tranquilo estanque con mi barca encorvada y Ludwig von Ficker recibiría de Wittgenstein la suma
una paz dulce conmovía mi frente de piedra. Mudo de cien mil coronas para la ayuda de artistas necesita-
yacía bajo los viejos sauces y el cielo azul estaba arriba, dos. Von Ficker asignaría veinte mil a Trakl y otras
sobre mí, y lleno de estrellas; y mientras moría veinte mil a Rilke, manteniendo el anonimato del
mirando, murieron en mí la angustia y el dolor más donante. Trakl nunca llegaría a ver este dinero. Las
profundo; y la sombra azul del muchacho se alzó veinte mil coronas fueron a su hermana que se suicidó
radiante en medio de la oscuridad, dulce canto; se alzó en Berlín, el 21 de noviembre de 1917 de un disparo en
con alas lunares sobre las cimas verdeantes, las crista- el pecho, tan solo sobrevivió tres años a la muerte de
linas rocas, la blanca faz de la hermana”. su hermano.
La “blanca faz de la hermana” aparece en muchos Finalmente, cuatro estaciones, cuatro puntos de
poemas. Del mismo modo, escribe en ‘Primavera del encuentro de un iliterario que no tiene por qué ser el
alma’, de Sebastian en sueños: “Hermana, cuando te de una línea recta ni seguir un orden previsto, podría
hallé en el claro solitario / del bosque era ya mediodía ser un cuadrado, rombo o estrella lunar, cuatro inter-
y grande el silencio del animal; / blancura bajo encinas secciones de ida y vuelta, de llegada o fuga una y otra
silvestres y, plateado, florecía el espino. / Poderosa vez repetidas: Chandos y Andreas, Pierrot Lunaire y
muerte y la llama que canta en el corazón / Más oscu- Kokoschka . Al lector toca decidir qué comienzo y qué
ras rodean las aguas el juego de los peces. / Hora de la final, qué orden, el viaje o la evasión, el retorno o la
tristeza, callada visión del sol; / es el alma en la tierra huida.
un ser extraño. Sagradamente / anochece el azul sobre
el bosque talado y replica / mucho tiempo una cam-
pana oscura sobre el pueblo; comitiva / apacible / BIBLIOGRAFÍA
sobre los blancos párpados del muerto florece el mirto GEORG TRAKL, Obras completas, ed. de J. L. Reina
silencioso. / Quedas suenan las aguas al declinar del Palazón, Trotta, Madrid, 1994.
día/ y en la orilla verdea la maleza más oscura, gozo en CARL E. SCHORSKE, La Viena de fin de siglo, trad. de de
viento rosado; / el dulce canto del hermano en la colina I. Menéndez, Gustavo Gili, Barcelona, 1981.
crepuscular”. MASSIMO CACCIARI, Hombres póstumos, traducción de
Grete, nacida en 1891, cuatro años más joven que F. Jarauta. Península, Barcelona, 1989.
Trakl, fue la hermana preferida del poeta. Ambos toca- —, Crisis, trad. de R. Medina, Siglo XXI. Madrid,
ban el piano, Grete fue pianista en Salzburgo, Viena y 1982.
Berlín. Es en la pubertad cuando comienzan las expe- FRANCISCO JARAUTA, ‘La experiencia del viaje’, en
riencias con el alcohol, las drogas, el cloroformo y las Revista de occidente, 145 (1993).
amenazas de suicidio. También comienza por estos —, ‘Apocalipsis vienés’, en Revista de occidente, 164
años su relación incestuosa. Trakl había estudiado far- (1994).
macia y conocía perfectamente los efectos de las dis- —, ‘Fragmento y totalidad: sobre los límites del
tintas sustancias psicoactivas sobre el organismo. En Clasicismo’, en Los confines de la modernidad, Granica,
Septiembre de 1909, comienza Grete sus estudios de Barcelona, 1988.
música en Viena. Trakl la atrajo a la droga, a la que T. W. ADORNO, Prismas, Ariel, Barcelona, 1962.
quedó adicta toda su vida. En el poema ‘Crepúsculo HERMANN BROCH, Poesía e investigación, Barral,
espiritual’ (segunda versión) de Sebastian en sueños: Barcelona, 1974.
“Sobre negra nube tú / cruzas ebria de opio / el estan-
que nocturno, / todo el cielo estrellado. / Siempre
resuena la voz lunar de la hermana en la noche espiri-
tual”. De igual modo en ‘Transfiguración’: “En tu boca
/ habita quedamente la luna otoñal, / ebria por la can-
ción sombría de la adormidera; / flor azul / que suena
suavemente entre las piedras amarillas”.
Un amor imposible, rodeado como el cuadro de La
tempestad de un óvalo místico con funciones protecto-
ras. Los imagino saliendo, esquivos de habitaciones de
hotel cual fugitivos, o en bosques claros de encinas
donde brilla florido el espino. Hay unas líneas en
‘Sueño y Delirio’ de Sebastian en sueños en donde la
mirada cómplice de la madre delata a los hermanos:
“Ay los ojos de piedra de la hermana, cuando durante
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❭ LIBROS
El muro
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Libros 77 ]

tiene sentido inquirir por la conca- estético”, eso sí, llevado de la mano
tenación de causas y efectos de los de la filosofía de la historia y de la
que se nutren estos “años salvajes” Crítica del juicio de Kant. Escribió
que van del nacimiento de Goethe una Historia de la rebelión de los
hasta el advenimiento de Nietzsche Países Bajos y una Historia de la
y Wagner. Como indicará su mismo Guerra de los Treinta Años que
nombre el Sturm und Drang surgi- entre otras virtudes sirvieron para
rá y desaparecerá como la tormenta. la difusión de la “leyenda negra”
Posiblemente es Rüdiger Safranski sobre España en todo el espacio ale-
el mejor conocedor actual de la lite- mán. En ellas se sirve del conflicto
ratura y el pensamiento alemanes ético de la libertad como autonomía
de la modernidad. Sus excelentes moral de los pueblos y de una esté-
biografías de E.T.A. Hoffmann, tica de la autodeterminación que
LA PREGUNTA POR LA Schopenhauer, Nietzsche, Heidegger influirá profundamente en los pri-
BELLEZA y ahora Schiller le convierten en un meros teóricos del nacionalismo
testigo privilegiado de las apasio- moderno. Para Schiller la historia
nantes vicisitudes culturales de una contiene una llamada, un impulso,
RÜDIGER SAFRANSKI época quizás sin parangón en la his- una vocación ineludible e irreducti-
Schiller o la invención toria de las ideas. Pero ¿es el hito ble de libertad. Esta pasión por la
del idealismo alemán del idealismo alemán solo una libertad hará la grandeza nacional
“invención” de pragmatismo ideoló- de Holanda frente a España y de
(trad. de Raúl Gabás, Tusquets, gico?, ¿es su historia únicamente el Alemania primero frente a Suecia,
Barcelona, 2006). resultado de una mistificación del después frente a Francia. Asimismo
lenguaje, de un aséptico juego de este germen de libertad se halla en
palabras? O desde la realidad socio- la Reforma protestante y sólo la
Diego López Estrems histórica de su época ¿acaso no fue pronta muerte de Schiller impidie-
si no un entretenimiento de burgue- ron su proyectada historia. Conoce
ses arrepentidos de la política y des- bien a Plutarco y a Tucídides y su
Los olímpicos de la literatura ale- encantados de lo social? Safranski culto del “gran hombre” que se forja
mana comparten a pie de igualdad intentará responder a todas estas en ese “laboratorio de la libertad”
un lugar de excelencia en este preguntas siempre bajo el intento que es la historia. Pero su devoción
Panteón de pretendientes. Goethe y de salvar del relativo olvido a la que por la historia conlleva su propia
Schiller son, como ya apuntara la temprana muerte de Schiller le desmitificación: ni Robespierre ni
Marcel Brion, los Dióscuros en este abocó en medio de la tormenta Napoleón encarnan para Schiller el
olimpo donde sólo el veterano Zeus posrrevolucionario. Incluso Goethe espíritu de la libertad. Su Juana de
retrasará apenas un paso para reci- a la muerte del “hermano” se reclui- Arco, el Duque de Orange, Lutero o
rá toda una semana en su cuarto en Wallenstein personifican la acción
bir como Cástor (Goethe) la com-
un esfuerzo supremo por aislarse que busca con afán la plasmación
pañía de su amado Pólux (Schiller)
del luto y la convulsión política. de una idea, la fuerza moral que se
en su paseo por el Elíseo de los
Para Schiller la Revolución francesa hace estética en la consecución de
Bienaventurados. En El canon occi-
fue esperanza de la libertad y des- sus fines. Schiller prefiere la manía
dental Harold Bloom afirmará que
encantamiento del mundo. Aconte- inquisitorial de un Felipe II o la arbi-
el clasicismo apolíneo y contenido
cimiento de libertad anticipada para trariedad agresiva de Gustavo
de Goethe le han enajenado el favor
el que la inmadurez política de los Adolfo, antihéroes sin ambivalen-
de la sensibilidad moderna, fébril y
hombres no está en condiciones de cias, al Terror revolucionario. No
disipada. Por ventura, ¿ha compren-
aprovechar. ¿Cómo no ver aquí un vivirá lo suficiente para ver la égida
dido mejor a Schiller?
audaz adelanto de las tesis liberales despótica que Napoleón impone a
La lectura de Schiller o la inven- de Tocqueville o incluso de la Europa en nombre del ideal revolu-
ción del idealismo alemán nos abre Dialéctica de la Ilustración de cionario. La historia es una fuerza
a la cuestión de si el espíritu de una Adorno y Horkheimer? Su pruden- ciega y bruta, sin teleología; es tan
época impar en las letras y que cia se vuelve premonitoria: intuye arbitraria como la libertad de los
tan comprensivamente encarnó en el cónsul de Ajaccio al que será hombres y, en el fondo, tan corta de
Goethe en carne y espíritu, no tiene el déspota de Europa y su primer miras como la misma. Schiller dirá
en Schiller su verdadero y malogra- conocimiento de las violencias jaco- que la historia es una “necesidad
do rostro. O quizás el enigma sin binas transformará su “culto de la insensible”. Hegel hará de ello un
rostro que seduce y subyuga. razón política” en la arbitrariedad eco en su “astucia de la razón”, aun-
Safranski ve en el artista de absoluta de un poder que se fagoci- que para él la historia tiene un sen-
Marbach al precursor y al herede- ta a sí mismo. Schiller sintió pasión tido espiritual superior a su intrín-
ro, al hijo pródigo de una Ilus- por la historia como escenario acti- seca contingencia.
tración que empieza a declinar con vo de la libertad de los pueblos y en Schiller se siente un republicano
la madurez del poeta. Schiller él también podemos ver a uno de a la antigua usanza, un epígono de
inventa como creador lo que rein- los creyentes en la progresiva inefa- la Grecia de Pericles y de la Roma
terpreta como hermeneuta lúcido bilidad del hecho histórico. En la prejuliana. Con temor y temblor se
de su propia obra. Por ello el eje de historia se pone en juego lo “subli- acerca a la Crítica de la razón pura
su obra es una libertad que cons- me” y lo “patético”. Antes que de Kant. Aquí descubre a su
tantemente se retrotrae a sí misma. Hegel, y aún que Fichte, teorizó Copérnico. Se estaba bien junto
Safranski es consciente de que no sobre la historia como “ética de lo a esos “gigantes” de Weimar,
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Wieland y Herder a los que Schiller Cabría tener en cuenta la formación cencia ante su dolor se mira indi-
tanto reconoce, pero este anciano de Schiller como médico. rectamente y esta distancia le
de Königsberg que vive como un Cuando se encuentre con absuelve. Es el teatro como cura-
monje le subyuga de tal manera Hölderlin en Heilbron (Suabia) pro- ción y salvación.
que llegará a abismarse en la filo- fetizará en él al “poeta genial” de Safranski, a diferencia de otros
sofía con un lenguaje que no deja toda una generación y al “hombre autores, no se extiende demasiado
de parecernos extraño a sus inquie- enajenado” que pasará casi treinta en ese misterio de la fraternidad que
tudes y a su personalidad. Pero años sumido en la locura, casi en fue la amistad enre Schiller y
Schiller sabe preservarse y, apoya- total abandono, repitiéndose ocasio- Goethe. Pero lo que sí que hace es
do en Kant pero sin traicionarse a sí nalmente a sí mismo: “Schiller, oh sacar a colación una frase de Schiller
mismo, elabora su teoría de la ética Schiller... qué hombre, mi debilidad a Goethe de una de sus primeras car-
como “el amor es el deber”, ya no la y mi pasión...”. Novalis, estudiante tas, en las que acaba venciendo la ini-
justicia, y si la “ética es el reino de en la Universidad de Jena, le persi- cial reticencia de este por aquel
la libertad” lo es por mor no de una gue, le protege, le idolatra. Es una “milagro de la naturaleza” que, como
exigencia de deber, si no de senti- época de pasiones extremas en la después Lord Byron, al mismo tiem-
miento. No encuentra ningún óbice vida, en el arte, en la política, en la po le atraía y le turbaba. “Lo exce-
para elevar la ética a la potencia de historia. En Jena rompe definitiva- lente solo puede ser amado”.
la estética. Y aquí descubre su “reli- mente con Fichte. Su espinosismo le Goethe es para Schiller el ideal
gión secularizada del amor”. parecerá adulterado y pretencioso. natural inalcanzable, la serenidad
En Intriga y amor Schiller pondrá Goethe reverencia a Spinoza; lo con- perfecta que se apodera suavemen-
en boca de Ferdinand: “Pero solo el sidera, por encima del pensamiento te de las cosas, sin violencia y sin
amor lleva al extremo” donde siem- tradicional y contemporáneo de magia. Como no podía ser de otra
pre que lo interprétemos estética- Alemania, como a su filósofo favori- forma Goethe, ante esta confesión,
mente no importa que leamos to. Pero con qué naturalidad y ele- se derrite, se entrega sin condicio-
“extremo” como “ideal” o “religión”. gancia sabe extraer lo mejor del filó- nes y ya hasta la muerte de Schiller
Es en la dramaturgia de Schiller sofo judío sin tener que acudir a un su amistad será una tierra prometi-
donde nace el evangelio de los “yo” omnipresente como Fichte, en da donde libremente se visitan y
románticos. Llegados a este punto el que Schiller adivina un sustituto requieren los elegidos.
Safranski resalta que el “amor” en del mismo Dios cristiano. Schiller o la invención del idealis-
Schiller no está exento de cierta Su relación con Friedrich mo alemán nos muestra al drama-
dosis de duda y desesperación, Schlegel no saldrá mejor parada. turgo, al filósofo, al historiador, al
como no podía ser de otra forma si Lucinde, su exitosa novela, le pone teórico de las ideas, pero por enci-
es signo de elección, piedra de furioso. Ve en ella precisamente lo ma de todo al poeta que siempre
toque de la libertad. El amor surge que verán entusiasmados los quiso ser y en lo que cifraba la más
de la necesidad y es necesidad. El románticos posteriores y esto es lo alta aspiración de su actividad
hombre es un náufrago en la “balsa que le irrita. La pasión de Schiller como artista.
de la medusa” de un océano incle- por el teatro solo encuentra su Con Schiller empieza el “alba del
mente que obedece su propia ley medida en la del propio Goethe. nihilismo” (Jean Paul). Ávido es-
natural y donde los tiburones de la Ambos se impondrán como un crutador de la modernidad vio con
incertidumbre y del fracaso están al deber la revisión y renovación del providencial premonición “el cre-
acecho para devorarnos. La primera teatro alemán según el modelo púsculo de los dioses”, la “decaden-
generación de románticos que cono- nacional francés, mucho más libe- cia de Occidente” como marco de la
cieron personalmente a Schiller le ral. Hay que liberar al teatro de libertad históricopolitica y la “dialéc-
reprocharán a este que el amor solo todo aquello que coarta su capaci- tica de la Ilustración” como gérmen
existe en cuanto absoluto del espíri- dad de expresión plástica e inyec- de negación que se desarrolla en la
tu y, por tanto, como necesidad tarle la energía dramática que libertad conquistada por la “inmadu-
superior. Pero en sus felices años de ponga en acción la belleza de la rez” del hombre para hacer un uso
Jena Schiller se mantiene al margen obra. Como para Calderón, aún por humano de la misma. Entre la
de estas voluptuosidades extremas distintos motivos, para Schiller la Ilustración dieciochesca y el
del [Link] influido por vida del hombre es un drama que Romanticismo decimónonico se
la erótica terrena de Goethe con su bien merece ser representado de abre paso Schiller con su visión del
Vulpius y sus Elegías romanas. La forma teatral. Un drama donde el mundo moderno como eclipse del
libertad solo es un eslabón superior, hombre no solo se juega su felici- mito y tragedia de la libertad.
excelso, el más alto en la escalera de dad sino también su libertad. Y En una carta a Henriette von
las “causalidades”. De Schiller toma- este es el drama del propio Schiller: Wolzogen del 11 o del 12 de agosto
rá Sartre la idea del hombre como desde su libertad puede contem- de 1783 escribe Schiller desde
una “pasión absurda”. plar de forma estética su propia Mannheim, adelantándose a los
Bajo la influencia de Ferguson y existencia. Esta es la única medici- tiempos que se avecinan: “Nada en
Burke escribe las Cartas sobre la na que le aparta de la necesidad a la el mundo me encadenará”. Esta
educación estética del hombre, su que los terribles dolores de su frase vale como su declaración de
credo de la belleza. En ellas, con cuerpo le arrastraron sin tregua principios. Este fue su credo y su
toda su vocación para lo moderno, durante los últimos años de su vida. esperanza. Su indestructible Canto
se adelanta por décadas a Nietzsche Schiller se interpreta a sí mismo a la alegría.
y a Freud en su diagnóstico de la para soportar su sufrimiento inso- Aquí y ahora, de la mano de
cultura como malestar del pensa- portable y escenifica su vida para Safranski llega a nosotros esta apa-
miento y enfermedad del alma y la poder seguir viviendo con el mismo sionante biografía; este “Schiller”
trata como un verdadero analista. anhelo de siempre. Para ganar ino- contemporáneo e inmortal.
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Libros 79 ]

‘estético’”, como la han denominado puede tomar la estética en su


los introductores al volumen en cas- expresión corporal:
tellano, los profesores Ramón del
Castillo y Germán Cano, desde la La subjetividad “profunda” es justo
Ilustración hasta nuestros días, a tra- lo que el orden social dominante
vés de la obra de filósofos principal- desea, y al mismo tiempo lo que más
mente alemanes entre los que apare- razones tiene para temer. Si lo estéti-
co es un asunto peligroso y ambi-
cen Baumgarten, Schiller, Kant,
guo, es porque, como veremos en
Schopenhauer, Marx, Benjamin, este estudio, hay algo en el cuerpo
Nietzsche, Kierkegaard, Heidegger, que puede ocasionar una revuelta
Adorno y Habermas.2 De esta enu- contra el poder que lo marca; y ese
meración de filósofos muchos ya impulso sólo puede erradicarse si se
habrán deducido la intensidad del extirpa con él la capacidad de auten-
libro que la editorial Trotta ha pues- tificar este mismo poder (p. 83).
LAS POSIBILIDADES DE
to en nuestras manos.
LA ESTÉTICA Mantiene Eagleton en este ensa- Y es en este punto en el que
yo que la importancia de la estética surge el Eagleton más combativo e
TERRY EAGLETON en el pensamiento contemporáneo imaginativo, el mismo que, siguien-
radica en lo que oculta tras de sí al do a otros pensadores marxistas
La estética como ideología como Benjamin y Adorno, reivindi-
haber prácticamente integrado y
sepultado otras formas de racionali- ca la necesidad de no dejar abando-
(trad. de de Germán
y Jorge Cano Cuenca, dad (tanto la moral como la cogniti- nado el gran potencial estético del
presentación de Ramón del Castillo y va) en sí misma. Su relato histórico cuerpo, el mismo que trata de unir
Germán Cano, Trotta, Madrid, 2006). y el punto de inicio de esta larga en este libro a “tópicos políticos
trayectoria intelectual de lo estético más tradicionales como los del
comienzan a finales del XVIII en Estado, los conflictos de clases y
Paz Villar Hernández Alemania. Eagleton nos recuerda, los modos de producción justamen-
al igual que lo hizo Norbert Elias te a través de la categoría mediado-
Tras sus magnos trabajos sobre hace décadas, la intensa significa- ra de lo estético” (p. 58).
dos conceptos clave de la moderni- ción de la actividad de la sociedad Si algo caracteriza a la estética, ya
dad y el marxismo como son la alemana de clase media en este lo hemos visto, es su ambigüedad y
“ideología” (en Ideología. Una período; y si el último se refería a las fuerzas contradictorias que
introducción, Paidós, Barcelona, este grupo como el impulsor de un luchan dentro de ella, lo que hace
1997) y la “cultura” (en La idea de nuevo sentido en el concepto de confiar a Eagleton en que, ante una
cultura. Una mirada política sobre cultura que rompía y se oponía al estetización del poder como la que
los conflictos culturales, Paidós, ortodoxo sentido de civilización de existe, aún es posible una re-politiza-
Barcelona, 2001) Terry Eagleton las elites, Eagleton se detiene allí ción de la estética como la que va
para recordar cómo la estética — tomando forma en las últimas pági-
bucea en esta nueva obra para el
categoría recién independizada en nas del libro, donde cuestiona una y
público en castellano1 dentro de
el pensamiento filosófico—, en un otra vez “asunciones” llegadas de no-
otro concepto central para el pensa-
momento de crisis de legitimación sé-dónde que se dan por hechas y
miento de la contemporaneidad: el
del absolutismo, se convierte en el quizá sólo son formas de pensa-
de la “estética”, para lo cual se
instrumento con el que las clases miento establecidas que es necesa-
introduce en un campo en el que se
medias logran asentar su hegemo- rio romper, como él comienza a
declara “no profesional” (el de la
nía política. hacer. Pues, ¿por qué considerar el
filosofía) si bien el conocimiento
Así, la estética se convierte a fina- amor un asunto personal antes que
que demuestra del mismo nada
les del XVIII en el elemento encau- político?, o ¿no deberíamos cuestio-
hace sospechar de ello.
zador de la hegemonía política de la narnos —nos dice— si sólo por el
En este volumen, Eagleton se atre- clase media, transformando las for- hecho de alcanzar el valor más alto
ve con una crítica nada al uso del mas coercitivas de poder propias estamos desarrollando las mejores
concepto de estética, con el que se del absolutismo en un modelo per- posibilidades de nuestra naturaleza?
propone “acceder a ciertas cuestio- suasivo subjetivado que no ha per- Parte de la nueva estética emancipa-
nes centrales del pensamiento euro- 1 Nueva para el público en
dido esa función en nuestros días. dora consiste en una revisión de castellano, porque su prime-
peo moderno”, para “arrojar luz... Pero ésa no es la única posibilidad estos y otros presupuestos esencia- ra edición es The Ideology of
sobre un conjunto de cuestiones presente en la categoría estética; les, como el que establece la relación the Aesthetic, Oxford,
Blackwell Publishing
sociales, políticas y éticas mucho es, desde luego, la que histórica- entre lo particular y lo universal. Limited, 1990.
más amplio” (p. 51). Como declara mente se ha concretado, la que ha Terminaremos citando a los auto- 2 En su introducción al
en las primeras páginas de su intro- texto, Eagleton justifica su
tomado forma, pero, al igual que ha res de la —por lo demás— excelen- decisión de no contar con
ducción, nada tiene que ver este actuado interiorizando la norma te introducción en castellano del las fuentes británicas de
libro con una historia al uso sobre la consensuada por el orden burgués, libro, ya que coincidimos con ellos pensamiento estético al con-
siderar, nos dice, que “se
estética, claro que el título escogido puede, nos dice Eagleton, dada su en que es difícil que el diagnóstico trata de un terreno particu-
para éste, La estética como ideología, propia capacidad de autorregula- que Terry Eagleton hace en La esté- lar que ya ha sido suficiente-
para los que ya conozcan su obra ción y autodeterminación, actuar tica como ideología sobre “los mente roturado, y dado que
la tradición anglófona es en
anterior, no dejaba lugar a dudas. El en una dirección radicalmente dife- malestares de la estética deje a realidad una derivación de la
libro que el lector tiene en sus rente. El propio Eagleton lo explica alguien indemne y eso, creemos, ya filosofía alemana, he pensa-
do que lo mejor era, por así
manos es un ensayo crítico, o más a través de su aseveración acerca es suficientemente estimulante” decirlo, dirigirme a las fuen-
certeramente una “crónica sobre lo de los diferentes caminos que para invitar a su lectura. (p. 48). tes originales” (p. 62).
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eso, que no se puede residir aquí ni enfrenta profundamente a sus para-


contentarse con eso”(p. 19). dojas, pero que no se dedica a voci-
En consonancia con este ser viaje- ferar por las calles, sino que más
ro, itinerante, y pese a no aparecer en bien se identifica con una brisa
el cuerpo de esta obra, la editora pro- suave (1 Re 19,11-12), que no trans-
pone la imagen del staretz para ver a mite su mensaje por lo impresionan-
de Certeau. También a mí me parece te de su ruido, sino por lo sutil de su
especialmente adecuada, pues este presencia inesperada.
tipo especial de monje, surgido en la Creo que aquéllos que no han
tradición ortodoxa (oriental) del cris- intentado las prácticas cotidianas de
tianismo, aúna varias cualidades que- la fe pueden perderse parte de la
ridas por nuestro autor, como la intensidad del texto, pero descubri-
ausencia de reconocimiento institu- rán o volverán a visitar a un autor ori-
UN STARETZ EN PARÍS cional o eclesiástico (no hay un cargo ginal (en cuanto a la cantidad de
o título como tal staretz, sino que la “notas musicales” que arranca al si-
gente del pueblo daba a quien tenía lencio), cuyos temas no enlazan sim-
MICHEL DE CERTEAU autoridad para ello el nombre de sta- plemente con otros, sino que co-
La debilidad de creer retz) o la búsqueda personal, no de mienzan nuevos arabescos desde la
forma eremítica, pero tampoco esen- pausa de silencio que supone cam-
(trad. de Víctor Goldstein, Katz, cialmente en grupo, de Dios. Pero biar el punto de vista, a la manera en
Buenos Aires, 2006).
fue un staretz peculiar, que quiso que el trazo del dibujo empieza un
hacer su búsqueda en el lugar más nuevo giro en el azulejo, muy cerca
difícil, en medio de París, muy dentro del anterior, pero no seguido. Esta
Juan Diego González de la ciudad, haciendo de la convi- imagen del arabesco, muy del gusto
vencia el lugar de su vocación (“la de los expertos en los Estudios Cultu-
No puedo (ni quiero) evitar refe- práctica de la comunicación es el rales, creo que sería idónea para des-
rirme al autor y a su itinerario vital a lugar real de la vida religiosa”, p. 29), cribir la impresión que me ha causa-
la hora de reseñar este libro, por dos sin confundir la hesichya (paz inte- do el estilo de este escribir: visto
razones: porque al ser la primera rior) con el aislamiento. Pues parece desde demasiado cerca puede resul-
aproximación que hago a su obra me quedar claro para de Certeau que no tar confuso, pero, a medida que se to-
resulta imposible no buscar un cami- somos nosotros los que alcanzamos ma distancia para mirarlo, manifiesta
no en el que situarlo, y además por- la paz, sino ella la que, siempre en una traza armónica, pero no cerrada.
que el libro está construido por la movimiento, nos alcanza si estamos Y no dar nada por cerrado podría
editora, Luce Giard (estrecha cola- en marcha, pero pasa de largo si está- también resumir la actitud del
boradora de Michel de Certeau), bamos quietos. escritor que nos ocupa. En la medi-
con la intención de mirar desde lo Un movimiento perpetuo, como el da en que algo se considera cerra-
alto lo recorrido en una vida y sus de Monterroso, que Michel de do deja de ser creíble para de
estudios, bajando en cada capítulo a Certeau, sabe manifestar en estas Certeau. Magnífica habilidad para
lo concreto de los temas más inten- palabras, en tantas y tantas palabras, sospechar freudianamente, en cada
samente tratados por de Certeau. no siempre claras, pero en último momento, que nuestras segurida-
Esta manera de mirar, una mira- lugar, clarificadoras. Comentaba des (nuestros asuntos cerrados)
da que quiere entender y por tanto hace poco con un amigo que el len- encierran incapacidades, zonas sin
no teme tomar altura para verlo guaje del libro no es claro, pero me energía, y que el mayor dinamismo
todo como un todo, y que, sin quedan dudas sobre si es atribuible psíquico del que somos capaces
embargo, no sabe negarse a bajar a la traducción (Víctor Goldstein, el está en los viajes que emprende-
hasta lo más íntimo de las cosas traductor, consigue un castellano mos hacia lugares desconocidos.
para entenderlo todo como una más que correcto en el que, al Consecuencia de estos viajes es la
parte, debió de ser muy del gusto menos en mi opinión, no se aprecian diversidad temática que presenta la
de nuestro autor, pues abunda giros lingüísticos sudamericanos en trayectoria del autor, y que a esta
tanto en sus textos como en las demasía) o al autor. Tampoco sería obra en particular (pequeña carta de
referencias que otros hacen a raro que esa manera de escribir, en navegación de las travesías certeau-
éstos, a su obra en general, o a él apariencia difícil y poco a poco pro- nianas) le aporta una enorme rique-
mismo. Su manera de estar fue el funda y hermosa, fuera parte impor- za. Los textos reunidos, que en gene-
movimiento, andar en camino (una tante del estilo de de Certeau. ral son artículos publicados previa-
manera peligrosa siempre, pues Aquellos que tengan la suerte de mente en revistas especializadas en
impide, a los que nos quieren, pose- leer esta obra desde “la búsqueda de temas religiosos, ocupan desde 1964
ernos), y de la misma forma en que Dios” van a encontrar una palabra hasta 1983, apenas una veintena de
los primeros cristianos se referían inquietante (quizás se refería a eso años en los que es evidente que se
a su fe como “el camino”, Michel de cuando dice que “el religioso, intri- aprovechó bien el tiempo, dando
Certeau debía de tener alojado muy ga”, p. 28), no solo porque ha sabido lugar a numerosos estudios sobre
dentro de sí algo no muy lejano a dotarse de un lenguaje poderoso, y variados asuntos, aunque en el libro
esta concepción acerca de en qué hay quién dice que en eso consiste que nos ocupa el cristianismo,
consistía ser cristiano: “Es místico ser un pensador (R. del Castillo), sobre todo la posibilidad de pensar-
aquél o aquélla que no puede dejar sino porque habla desde la madurez lo y vivirlo a la vez, es el eje central.
de caminar y que, con la certidum- del fracaso de quien ha intentado Como interrogantes me quedan
bre de lo que le falta, sabe, de cada con fuerza llegar al fondo de Dios. las relaciones que de Certeau tendría
lugar y de cada objeto, que no es Es un cristianismo inusual, que se sin duda con los autores católicos de
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Libros 81 ]

su país, y más en concreto con Yves esta obra de Wayne C. Booth elemento de unión entre el ejerci-
Congar, con quien es casi seguro que (1921-2005) es tan personal que tal cio de la ética de la literatura y de
coincidió, debido a los aspectos en vez debiera ser omitido: la ética de los Estudios Culturales, ya que
común que tenían, como su pasión la ficción, o de la literatura, es un nos lleva a admitir que la reflexión
por la historia o la colaboración con concepto que ha sido considera- sobre los valores implicados en el
la recién nacida revista Concilium. blemente estudiado y cultivado conocimiento de las grandes obras
Tampoco puedo sustraerme a imagi- por quien firma esta reseña, junto literarias (o de cualquier manifes-
nar la opinión de de Certeau sobre la con Antonio Lastra, en una serie tación cultural) no puede despren-
Iglesia que hoy existe, capitaneada de ediciones, traducciones y ensa- derse del juicio que nos merecen.
por Ratzinger (la comparativa de yos que podría extenderse, en En otras palabras, el estudio de la
ambas trayectorias no puede dejar cierto modo, hasta la publicación literatura no da los mismos frutos
lugar a dudas sobre la capacidad de que contiene estas líneas.1 Sin cuando ha cambiado la compren-
la Iglesia para ser católica de ver- embargo, desde el punto de vista sión del mundo en que vivimos,
dad), que es de su generación (de del tema de Las compañías que ele- del mismo modo en que esa com-
Certeau tendría hoy 81 años), y con gimos, el hecho de que se trate de prensión habría estado sometida a
el que comparte el interés por la un motivo personal no desacredita las exigencias que conlleva la
experiencia de la oración. la recomendación, sino que la jus- “ética de la lectura” (p. 471-477).
En cuanto a una mirada crítica, tifica aún con más fuerza. Con El capítulo de la relectura de
probablemente se echan en falta demasiada frecuencia, toda inda- Rabelais que Booth lleva a cabo a
referencias a los principales diálogos gación teórica se presenta como la luz de la crítica feminista podría
que estableció el autor con otros un asunto independiente de los situarse en el centro de esta cues-
autores, como Freud, Heidegger, contenidos prácticos de la vida, tión. En el ámbito de los Estudios
Wittgenstein, Foucault, Lacan o cuando el estudiante que se toma Culturales, que no se entenderían
Lévinas, referencias que también en serio su educación debería al margen de las iniciativas por
ayudarían a conseguir los objetivos saber que cualquier aventura inte- mejorar el vínculo entre la socie-
que se propone la editora en el pró- lectual pone en juego su constitu- dad democrática y la búsqueda de
logo. Estas ausencias y las repeticio- ción o personalidad; si el estudian- educación, la ética de la literatura
nes que se observan en los capítulos te no lo sabe, un profesor que ha estaría llamada a desempeñar una
8, 10 y 11 me parecen los puntos más dedicado “toda una vida a apren- función de corrección u orienta-
oscuros del libro, que, visto en gene- der Cómo pensar en la literatura” ción en la “discusión disciplinada”
ral, resulta de gran calidad y mucho (p. 433) tendría la obligación de (p. 412) de los valores que definen
provecho. Hay que agradecer a esta indicárselo; pero la advertencia, cualquier obra. La crítica ética, tal
nueva editorial, Katz, el interés por como es obvio, tendrá menos valor como indica Booth, no repudia la 1 Véanse los ocho números
este autor del que pronto publicarán que la experiencia de la dedica- multiplicidad de las visiones o de Caracteres literarios.
otro volumen, y pedirles que cuanto ción, de modo que el intercambio bienes culturales, sino que la Ensayos sobre la ética de la
literatura (Calpe, L’Eliana y
antes se pongan manos a la obra con apunta a que el profesor y el estu- asume como un requisito de las Murcia, 1998-2005) y los dos
aquéllos de sus textos que aún no diante sean capaces de entablar y “coducciones” a las que llegamos; primeros números de La
han sido traducidos al castellano. perfeccionar la conversación como afirma el autor en ese con- Torre del Virrey. Revista de
Estudios Culturales, así como
sobre los libros o compañías que texto, podemos estar seguros de ANTONIO LASTRA, La constitu-
han elegido. que una multiplicidad no es una ción americana y el arte de
escribir (Valencia, 2002) y
Esta obra, en cierto modo pro- infinidad, y de que nuestro juicio JAVIER ALCORIZA, La ética de
misoria o testamentaria, de Wayne llegará a abrirse paso, en forma de la literatura (Salamanca,
Booth, proporciona una extensa y conversación con otros lectores, 2005).
2 En castellano pueden con-
documentada prueba de que ese incluso sin que haya de mediar la sultarse WAYNE C. BOOTH,
intercambio es posible, y de que escritura (p. 278) y aceptando las La retórica de la ficción
ocasiones del “mejor chismorreo” (1961), trad. de S. Gubern
cualquier ejercicio de crítica que Garriga-Nogués, Bosch,
merezca su nombre ha de verse (p. 473), hasta que seamos capa- Barcelona, 1974, Retórica de
expuesto a la revisión de los jui- ces de determinar las “compañías” la ironía (1974), trad de J.
Fernández y A. Martínez,
cios que alguna vez hemos pro- duraderas. Taurus, Madrid, 1989, y
nunciado.2 Esa revisión es la con- Un mérito de Booth sería, desde WAYNE BOOTH et al., Cómo
firmación final de que las compa- luego, haber recuperado la crítica convertirse en un hábil inves-
tigador (1995), trad. de J. Á.
CÓMO PENSAR EN LA ñías que “elegimos” no son sólo ética en un momento en que las Álvarez, Gedisa, Barcelona,
las que salvaguardamos, sino escuelas y críticos literarios se 2001. Booth es autor, entre
LITERATURA aquéllas que sometemos al escru- debatían entre la tentación de la otros, de los siguientes títu-
los: Now Don’t Try to Reason
tinio más deliberado. El tiempo no censura y la “amenaza del subjeti- with Me: Essays and Ironies
WAYNE C. BOOTH mide el aprendizaje que buscamos vismo”. En esas y otras posiciones for a Credulous Age (1970),
teóricas, sin embargo, desde la Modern Dogma and the
Las compañías que elegimos. en la literatura, y la lectura se con-
Rhetoric of Assent (1974) y
vierte, con esa perspectiva, en el Nueva Crítica hasta la deconstruc- Critical Understanding: The
Una ética de la ficción terreno de la educación conjunta ción, el autor habría hallado argu- Powers and Limits of
Pluralism (1979). Después
o, según el neologismo de Booth, mentos aplicables a una selección de Las compañías que elegi-
(trad. de A. Dilon, FCE, México,
de la “coducción” (pp. 79, 369). El no arbitraria de nuestras lecturas, mos, publicó, como editor,
DF, 2005).
lector encontrará ilustrado este y si esa selección no es un resul- The Art of Growing Older:
Writers on Living and Aging
punto en las espléndidas aprecia- tado de las preferencias se deberá (1992), y For the Love of It:
Javier Alcoriza ciones “personales” de la tercera a que la experiencia literaria — Amateuring and Its Rivals
parte sobre Jane Austen, D. H. parafraseando a Chester ton— (1999). En 2006 ha apareci-
do su autobiografía, My
El primer motivo por el que Lawrence y Mark Twain. Esa ilus- tiene consecuencias sobre la con- Many Selves: The Quest for a
podría recomendar la lectura de tración serviría, por cierto, como ducta que no son exclusivamente Plausible Harmony.
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[ 82 Libros

de índole literaria. La defensa de ran nada que ver con esos bino- más amplia sobre algunos de los
la crítica ética abarcaría, como mios conceptuales. Sin embargo, problemas que aquejan a nuestra
demuestra Booth, desde la sobria las objeciones que pueden plante- sociedad, y ello desde una posición
admiración que despierta el oficio arse por no estar de acuerdo de en la que se entrecruzan (por
del poeta (p. 110) hasta el contras- principio a fin con los procedi- ahora) filosofía, pedagogía, cine,
te entre las “macrometáforas” que mientos de Booth (aunque lo este- psicología y psiquiatría. Fruto de
nos brindan una interpretación mos, por así decirlo, con el princi- esa inflexión en la trayectoria de
del mundo.3 Si todo lenguaje tiene pio y el fin de su estudio) tendrán Embolic serían las tres últimas
una dimensión metafórica, la dis- menos peso que la invitación a publicaciones del grupo: Cinema i
tinción entre las metáforas que conocer una obra gobernada por Filosofia: com ensenyar Filosofia
elegimos (como la de la amistad la idea de que toda crítica que amb l’ajut del cinema,1 Locuras de
de las influencias) no puede ser merezca calificarse de literaria, al cine2 y, por último, el recién publi-
una cuestión indiferente: entre el hacer de cada lector un crítico (p. cado Psiquiatras de celuloide.3
dogmatismo que supondría admi- 235) y asumir que la “valoración Tres libros, pues, que ahondan
tir una sola explicación mítica y el del carácter”5 es una condición en una misma dirección temática,
escepticismo en que desemboca- inagotable de las compañías que aunque iluminando aspectos diver-
ría la suspensión de los grandes elegimos, puede considerarse un sos, como sucede especialmente en
relatos, resultará necesario resca- hito en la serie de descubrimien- el caso de los dos últimos volúme-
tar la actitud constructiva que se tos (como en el caso de D. H. nes. De este modo, si en Locuras de
ha desarrollado, según Booth, en Lawrence), o aun de“conflictos cine será la imagen social de la
la “crítica mítica” de la filosofía de irreductibles” (como en el caso de locura la que resulte analizada a tra-
Platón y Kant (pp. 348-355). (La Mark Twain), en que se funda- vés de la historia del cine, cuestio-
“crítica mítica” podría interpretar- menta la ética, más allá de la retó- nando así los estereotipos sobre la
se como otra versión de las “revi- rica, de la literatura. figura del loco manejados contem-
siones de la mitología” a las que poráneamente, que velan cualquier
Thoreau se refería en Walden.4 posible comprensión acerca de la
Una revisión adicional, al margen enfermedad mental, en Psiquiatras
de las señaladas por Booth, podría de celuloide el centro de atención
comprender una historia de la recaería en los profesionales de la
ética de la literatura restringida al psiquiatría y la psicología, cuya
efecto que la escritura y la lectura imagen cinematográfica sería anali-
habrían tenido en la educación y zada a través de una breve historia
la vida de los pueblos e indivi- de la locura y de su representación
duos, y que señalaría la Biblia fílmica, cuestionando por ende los
como un eje para la consideración estereotipos más arraigados sobre
de los diversos parámetros de ellos que, de nuevo, afloran en esa
las tradiciones literarias de Occi- mirada cercana al celuloide.
dente: la Revelación habría sido la Mediante una estructura tripar-
referencia inequívoca en las pau- CINE Y LOCURA tita, reproducida en cada uno de
3 “Esta aspiración por la tas de conducta del judaísmo; la los seis capítulos del libro, se plan-
verdad metafórica inherente
a toda ficción explica la fuer- Constitución habría significado, tea un recorrido en paralelo por
te tendencia… a utilizar las para los herederos puritanos de la ANACLETO FERRER, las diversas manifestaciones de los
ficciones como un sustituto
de la religión y la filosofía”
tradición escrituraria, un modelo XAVIER GARCÍA-RAFFI, trastornos psíquicos o, mejor
(p. 340). Booth declara que secularizado que integraría litera- BERNARDO LERMA Y CÁNDIDO POLO dicho, de los fundamentos del
en este punto el tema se ria y políticamente las experien- orden social en que estas pertur-
vuelve “inmanejablemente Psiquiatras de celuloide
amplio”.
cias del Nuevo Mundo; y la imagi- baciones se producen y de los
4 Véase HENRY DAVID nación, por último, sancionada modelos normativos a los que res-
(Ediciones de la Filmoteca,
THOREAU, Walden, edición y constitucionalmente por la liber- ponde la lógica de la exclusión de
traducción de J. Alcoriza y Valencia, 2006).
A. Lastra, Cátedra, Madrid, tad de expresión, pondría a nues- cada momento histórico. Además,
2005, p. 299 y la introduc- tro alcance todos los relatos que a este análisis lo acompaña el de
ción a ESCRIBIR. UNA ANTOLO- nos inducen, de hecho, a revisar los diversos modelos diagnósticos
GÍA DE HENRY DAVID
Vicente Raga Rosaleny
THOREAU, edición y traduc- cualquier mitología. Esta secuen- y terapéuticos, así como el de los
ción de A. Casado da Rocha, cia “macrometafórica” de religión, Pocas iniciativas se han mostrado variados recursos asistenciales al
J. Alcoriza y A. Lastra, Pre-
política y literatura, más valorativa tan sólidas en los últimos años alcance de los profesionales en el
Textos, Valencia, 2006.
5 “Si… no soy en absoluto que descriptiva, podría seguir la como la que viene protagonizando curso del tiempo, contrastando
un yo individual, sino un “opción retórica y pragmática” del estas realidades con las distintas
carácter… no tengo necesi- el valenciano Grup Embolic (en cas-
“pluralismo crítico” defendido por representaciones que se han brin-
dad de ninguna angustia por tellano, Grupo Lío) en el ámbito de
encontrar y preservar un Booth.) dado de ellas en la pantalla cine-
centro único para los diver- los estudios filosóficos. Nacido a
Tal vez el punto débil de Las matográfica a lo largo también de
sos caracteres que en el
compañías que elegimos consista principios de los años ochenta, a la historia del cine. Así, pues, la
fondo me han colonizado y
continúan haciéndolo” (p. en la pretensión de aplicar “medi- partir del compromiso de un grupo primera parte de cada capítulo
266). Toda crítica ética das de amistad literaria” (pp. 181- de profesores de Enseñanza acoge un breve repaso histórico y
podría ser, en este sentido
197) o “escalas de actividad” en el Secundaria con una determinada temático que gira en torno a esa
figurado, “poscolonial”, y me
inclino a pensar que Booth reconocimiento de los textos idea de la filosofía y su didáctica, el relación central entre cine y psi-
habría aprobado la metáfora grupo ha evolucionado en los últi-
de que son los libros los
como compañías elegibles o amis- quiatría, núcleo del libro, que-
que, hasta cierto punto, nos tosas. Nuestra estimación podría mos años desde ese interés peda- dando la segunda parte destinada
eligen a nosotros. fundarse en razones que no tuvie- gógico inicial hacia una reflexión al análisis pormenorizado de algu-
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Libros 83 ]

nos de los filmes más representati- dos y la opresión ejercida por el se quebraría poco después, vol-
vos de las cuestiones tratadas en la poder eclesiástico durante su apo- viendo a representarse en las pan-
primera parte. Por último, la ter- geo en la Edad Media. tallas una imagen mucho menos
cera parte se ocupa de una breve Sin embargo, esta situación no se atractiva de los profesionales de la
semblanza biográfica, con una prolongaría indefinidamente, ya psiquiatría y sin dejar de recoger
serie de vidas paralelas, que abor- que, con la sustitución de las orga- las convulsiones internas de la dis-
daría las relaciones entre persona- nizaciones religiosas por el esta- ciplina, como sucedió con el surgi-
jes de ficción y actores, directores mento médico al frente de los orga- miento de movimientos contrarios
o personajes históricos directa- nismos de enjuiciamiento de las al modelo brindado por la institu-
mente vinculados a ellos, así como conductas anormales, unida al sur- ción asilar, y a los recursos asisten-
la temática o momento del gimiento de los manicomios, se ciales y terapéuticos ligados a ella,
decurso histórico que recoge el marca el transito que conduciría que nacieron al socaire de las
capítulo correspondiente. finalmente al surgimiento de la dis- corrientes surgidas en Mayo del
Dos hilos, pues, articulan el ciplina psiquiátrica moderna, cuyo 68, genéricamente reunidas bajo
decurso cronológico, y temático, de centro polémico residiría en la pro- el marbete de “antipsiquiatría”
Psiquiatras de celuloide: el primero pia institución asilar recién surgida (Family Life, 1971).
de ellos, y central, sería el de la (y extendida con rapidez). Tal insti- Finalmente, dejando de lado
relación de mutua influencia entre tución, marcada por una duplicidad otros episodios de la historia para-
cine y psiquiatría a lo largo del de funciones —espacio de asisten- lela entre cine y psiquiatría, como
corto siglo XX. Así, abriéndose con cia médica y garante del orden el desarrollo de la psiquiatría mili-
una mirada a la etapa pre-científica público—, ha ocupado, como eje tar, durante las dos Guerras
en el tratamiento de los trastornos central de una nueva tríada, confor- Mundiales (Rey y patria, King and
psíquicos, a la que acompaña un mada por el asilo psiquiátrico, el Country, 1964), o el de la psiquia-
rastreo en el cine de los primeros paciente y los profesionales, un tría forense (Anatomía de un asesi-
tiempos interesado en esa cues- lugar preferente en la representa- nato, Anatomy of a Murder, 1959),
tión, la historia de la locura y su tra- ción cinematográfica y en los este- pasado el momento de crisis ya
tamiento por los profesionales de reotipos sociales, generalmente mencionado, las reformas en los
las ciencias de la conducta desem- negativos, que el propio cine ha métodos terapéuticos y el avance
bocará, al final del libro, en la contribuido a crear y reproducir de los recursos asistenciales adop-
moderna dispersión ambulatoria (La cabeza contra la pared, La tête tan un giro pragmático y volcado en
de los servicios de salud mental, contre les murs, 1958). la comunidad y el problema de la
con los avances en las terapias de Si el nacimiento formal de la psi- reinserción del paciente, y tanto
grupo y la atención a la posible quiatría, a principios del siglo XIX, este aspecto como los grandes
reinserción social de los pacientes, fruto de la confluencia de intereses avances en los tratamientos con fár-
sin descuidar los avances médicos, de las nuevas exigencias disciplina- macos o en las prácticas de neuro-
farmacológicos y tecnológicos al rias de las sociedades capitalistas y cirugía serían recogidos por las
servicio de la medicina en general de la necesidad de perfeccionar los últimas producciones cinematográ-
y de la neurocirugía en particular, recursos asistenciales existentes ficas (Monos como Becky, 1999). En
junto a la representación fílmica de en los manicomios, supuso un suma, lo que puede concluirse en
esos avances y de las polémicas punto de inflexión en la historia de relación con el argumento que hil-
que generan. la disciplina, no lo sería menos la vana el libro es que el cine psicopa-
De este modo, los autores empie- emergencia del psicoanálisis de la tológico ha mantenido siempre una
zan tratando la concepción sobre- mano de Freud, cuyo nacimiento representación de los profesionales
natural de la locura, como estigma habría de coincidir con el del de la psique directamente relacio- 1 A. FERRER, X. GARCÍA-
divino, y los diversos medios de invento de los hermanos Lumière.4 nada con el momento científico y RAFFI, F. J. HERNÁNDEZ, B.
curación procedentes del esta- Ambas creaciones, tan relevantes las teorías en boga. Esta conclu- LERMA, Cinema i Filosofia:
com ensenyar Filosofia amb
mento eclesiástico, con referencias para el devenir del siglo XX, sión, no obstante, debería mati- l’ajut del cinema, La
al paso atrás que supuso el cristia- habrían estado condenadas a zarse a la luz del segundo hilo que Magrana, Barcelona, 1995.
2 A. FERRER, X. GARCÍA-
nismo en el avance de la naturaliza- encontrarse y enriquecerse mutua- recorre el libro: si, por un lado, RAFFI, B. LERMA, C. POLO,
ción y medicalización de la locura mente, según la tesis de los autores cabe hablar de una representación Locuras de cine, Colomar,
iniciada en la Antigüedad tardía. Se del libro. Para el cine, el psicoanáli- fílmica de la institución asilar y sus Valencia, 2001.
3 Todavía más reciente-
exponen también los diversos pre- sis habría supuesto la obtención de elementos centrales, o del diván mente los autores del Grup
juicios y métodos de segregación nuevas fuentes de justificación de freudiano e incluso de los avances Embolic han publicado un
de las minorías socialmente exclui- la estructura del film narrativo, pro- médicos de última hora, por otro, lo nuevo libro, Primum videre,
deinde philosophari. Una his-
das, y los mecanismos de proyec- porcionando una firme motivación cierto es que los estereotipos que toria de la filosofía a través
ción de miedos colectivos que arti- a la trama y a los actos de los per- ha producido el cine al respecto no del cine, Institució Alfons el
cularon, principalmente en la Edad sonajes. Para la teoría freudiana, el han sido siempre, ni mucho menos, Magnànim, Valencia, 2006.
4 En 1895 los Lumière
Media, las autoridades cristianas, cine habría sido, de nuevo, un crea- iluminadores y han contribuido, patentan el cinematógrafo y
como en el caso de la brujería, y la dor de estereotipos, muchas veces más bien, a que la presentación realizan la primera proyec-
ción pública en el Salón
referencia a películas tan significa- poco favorecedores, pero, por otro social de la profesión se tiñera de Indio del Gran Café del
tivas de los primeros tiempos del lado, como sucedió en la época prejuicios diversos y de largo Bulevard de los Capuchinos
cine como la danesa La brujería a dorada del cine hollywoodiense de alcance. nº 14 de París. Ese mismo
año, los Estudios sobre la his-
través de los tiempos (Häxan, 1922) corte psicoanalítico, en la década En este sentido puede analizarse teria marcan el final de la
de Benjamin Christensen, que aso- de los cincuenta, habría contri- el cine de manicomio, subgénero colaboración entre Joseph
cia con espíritu crítico el estigma buido a su amplia difusión y presti- marginal heredero del drama car- Breuer y Sigmund Freud,
obra donde se esbozan cla-
de la brujería a la moderna histeria, gio (Recuerda, Spellbound, 1945). celario y que da cuenta del tipo de ramente los principios del
señalando así los prejuicios imbui- Sin embargo, esta relación idílica acceso que el cinematógrafo ha psicoanálisis.
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[ 84 Libros

articulado en general al acercarse a poder a la hora de construir la que nos incumbe. Es una película
la institución asilar, voyeurista memoria social. Ciertamente, el cine que, pese a que fue muy criticada
antes que documental, mostrando ha aprovechado muchos elementos en su fecha de estreno, 1941, se ha
el hospital psiquiátrico con cierta de la teoría y la práctica de la psi- convertido en una de las cimas del
intencionalidad deformante y con- quiatría y ha contribuido notable- cine mundial. Tras su cincuenta
solidando así una visión negativa mente a la hora de denunciar exce- cumpleaños, Ciudadano Kane
procedente de prejuicios sociales sos o reduccionismos en todos los sigue suscitando distintos puntos
anteriores. Pero si los estereotipos planos de la disciplina; sin embargo, de vista. Nuevos críticos encuen-
fílmicos afectan al manicomio, la técnica de claroscuro empleada tran más secretos en esta película
igualmente alcanzan a sus elemen- usualmente para exponer las profe- que le daría a Orson Welles el reco-
tos centrales, el paciente y el siones de mayor relevancia social ha nocimiento a lo largo de los años.
médico. En el primer caso, la ima- terminado por perjudicar con sus Uno de los primeros temas de
gen más habitual del paciente es la estereotipos a la ciencia a la que controversia que toca la autora del
del héroe carismático y rebelde, tanto debe. Por la pantalla cinemato- libro, Laura Mulvey, aparte de
enfrentado a la institución psiquiá- gráfica han desfilado sacerdotes hacer referencia a las numerosas
trica y que termina siendo derro- bondadosos, pero también sacríle- opiniones que existen de Ciuda-
tado por ésta, en hondo contraste gos, policías abnegados y corruptos, dano Kane, es el de la autoría del
con la fragilidad personal y la esca- pero la simplificación de la práctica film. ¿Fue realmente Welles el crea-
sez de recursos que suele caracte- psiquiátrica por parte del cine ha ter- dor de Ciudadano Kane? Cuando
rizar a la mayor parte de los indivi- minado por difuminar los contrastes, Welles firma el contrato con la
duos anónimos que pueblan los con lo que el estereotipo finalmente Mercury Theatre y la RKO en 1939
pabellones psiquiátricos (Alguien ha sufrido una erosión que abriría la para realizar su película recurre a
voló sobre el nido del cuco, One Flew puerta a los prejuicios sociales de los Hermann Mankiewicz como guio-
over the Cuckoo’s Nest, 1975). En el que ha bebido el cinematógrafo y nista, pero, incluso antes de termi-
segundo caso, si el manicomio no que, a su vez, ha contribuido a nar el rodaje, Welles quería atri-
sale bien parado en las pantallas, aumentar y consolidar. Un nuevo buirse todo el mérito de la autoría,
similar suerte corren sus cuidado- cine, que aproveche los recursos de aunque Mankiewicz apareciera en
res y médicos, que ocupan, en la psiquiatría sin distorsionarla, es los créditos. Muchas de las ideas
muchos casos, un lugar de repre- socialmente necesario, más aún si fílmicas y movimientos de cámara,
sión, asumiendo funciones carcela- tenemos en cuenta la relevancia no aparecían en el guión de
rias antes que asistenciales; y tam- socio-cultural de estas creaciones Mankiewicz, pero igual pasaba con
poco los psicólogos y psicoanalis- del siglo XX y su proyección para el la aplicación del guión americano al
tas, salvo en la época dorada del siglo XXI: ésta sería la propuesta proyecto final, con lo que Laura
cine hollywoodiense, quedan mejor esperanzada que, al fin, lanzan los Mulvey termina por conceder la
representados en los estereotipos autores de este libro. autoría a ambos, al afirmar que “la
fílmicos (Refugio macabro, Asylum, competencia con respecto a quién
1972). se le ocurrió primero la idea pierde
En esta dirección puede seña- importancia una vez que ésta se
larse, por lo que respecta al psicoa- transforma en una película” (p.16).
nálisis, que si bien contribuyó deci- Pero habría que plantearse otra
sivamente a la conformación del pregunta, y es en qué medida
cine narrativo de Hollywood, la Ciudadano Kane es una película
industria cinematográfica estiró y original, y con esto me refiero a si
mutiló sus enseñanzas para adap- la historia de la vida de Charles
tarlas a las convenciones narrativas Foster Kane salió de la mente de
y a las estrategias comerciales. En Welles (o de Mankiewicz) o si es
suma, y por lo que respecta a este cierto, y parece evidente, que está
segundo hilo, según los autores del basada en la vida del magnate
5 Quizá el ejemplo más libro, el “pecado original” de la William Randolph Hearst. Es más,
claro al que apelan los auto-
res sea el del psiquiatra psi- representación cinematográfica, su CIUDADANO WELLES el parecido era tan evidente que
cópata, encarnado moderna- tendencia a maniqueas divisiones Hearst intentó ultrajar el estreno de
mente en la figura del Dr. en buenos y malos, difícilmente la película, y prohibió que sus
Hannibal Lecter, personaje
del film de Jonathan favorecería la comprensión de los LAURA MULVEY periódicos hablaran sobre ella. La
Demme, El silencio de los complejos problemas que muchas Ciudadano Kane escritora destaca el parecido políti-
corderos (The Silence of the
Lambs, 1991), y protagonista
veces se han planteado en el seno co, ya que cuando la película toma-
de las otras dos películas de de la disciplina y entre los profesio- (trad. de Gabriela Ventureira, ba forma, la carrera política y eco-
la saga de este peculiar psi- nales de la psique.5 Gedisa, Barcelona, 2006). nómica de Hearst se desmoronaba,
quiatra caníbal. El éxito ful-
gurante en los medios de
En definitiva, sin llegar a conclu- como le ocurriría en la ficción a
comunicación de masas de siones pesimistas, Psiquiatras de Charles Foster Kane, que en la
un personaje que aúna los celuloide no deja de mostrar con evi- María Valera Pinedo segunda parte del film comienza a
prejuicios atribuidos por la
sociedad al psicológica- dencia cuáles son los problemas que perder su imperio.
mente perturbado y al espe- aquejan a la representación cinema- Ciudadano Kane es una de las La película tiene una estructura
cialista no augura nada posi- tográfica a la hora de abordar la ima- películas más estudiadas en la his- cerrada, comienza y termina con la
tivo para ninguno, ya que
tendrán que lidiar desde ese gen del profesional de la psique y la toria del cine. Los miles de enfo- verja de la finca Xanadú. Esto ya
momento con los estereoti- relevancia que esos problemas tie- ques que se le pueden dar han lle- muestra el paralelismo y la armonía
pos deformantes que resul-
ten de aunar indisoluble-
nen dado el alcance social masivo vado durante años a debates, críti- con la que se van a disponer los
mente sus figuras. del medio cinematográfico y su cas e innumerables libros, como el demás planos y secuencias de la
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Libros 85 ]

película. Ciudadano Kane es una cuando la imagen tenga relación distas de la época, no ir en contra
película más o menos simétrica, con la última palabra pronunciada del fascismo ni hacer nada por evi-
pero hay una escena que le da otra por Kane, lo que ayudará a los tarlo era apoyarlo. Por lo tanto, si
dimensión a esta simetría, se trata espectadores más atentos a aclarar como en opinión de la autora “el
de la primera visita del periodista el enigma de Rosebud. modelo de Hearst es de capital
Thompson a Susan en el bar El Además de la teoría feminista, importancia para Ciudadano Kane”
Rancho. Esta escena parece estar Laura Mulvey se centra en el psico- (p. 40), nos encontramos con el
fuera de lugar, no sigue la aparente análisis, haciendo algunas mencio- paralelismo entre Charles Foster
“cronología” del film, pero en opi- nes a Freud y al sentimiento edípi- Kane y Estados Unidos en el senti-
nión de Laura Mulvey refuerza el co que rodea toda la película. Para do de ese aislamiento del protago-
paralelismo existente entre la pri- comprender la escena en la que nista en su finca de Xanadú y el
mera parte, donde domina lo mas- Thatcher, el banquero, separa a miedo de los estadounidenses, apo-
culino, y la segunda parte de la pelí- Kane de su madre es preciso, yados por Hearst y su política aisla-
cula, en la que destaca lo femenino, según la autora, hacerlo desde el cionista, a entrar en una guerra que
representado por Susan; la escena punto de vista psicoanalítico: el hasta Pearl Harbor no interesaba a
adelanta la presencia del icono padre biológico amenaza al niño la mayoría.
femenino y la posterior sensualidad con pegarle y el “padre sustituto”,
de Susan en la ópera, aunque en Thatcher, con llevárselo lejos de su
esta primera aparición no se mues- madre. Esto dejará huella en el
tre a Susan con su mejor aspecto. pequeño Charles que “nunca cruza
Además, como acertadamente es- el umbral entre lo preedípico y lo
cribe Mulvey, esta mise-en-scène se postedípico” (p.66). El recuerdo de
contrapone a la siguiente, en la que su infancia, que aparecerá en toda
el periodista acude a leer las memo- la película, reside en el momento
rias de Thatcher. Laura Mulvey se de la separación forzosa de su
centra en el feminismo del film afir- madre, lo que lo llevará a odiar a
mando que en Ciudadano Kane el Thatcher, que representaba la cul-
icono femenino de la sensualidad y tura y la sociedad. La madre de
la sexualidad de la mujer típicos de Kane sabía que conseguir lo mejor
Hollywood, queda relegado a un para su hijo conllevaba el sacrificio
segundo plano para el público, que de separarse de él. En este sentido,
fija su atención en Charles Foster Charles Foster Kane nunca tuvo LA VIDA Y LA HUELLA
Kane y en sus últimas palabras, una infancia normal, por lo que DE LÉVINAS
Rosebud. Y es que en definitiva, luego se puede llegar a interpretar
Ciudadano Kane es una investiga- que en Susan ve esa falta de cariño
ción, tanto implícita (el periodista maternal que no encontró en su
SALOMON MALKA
quiere encontrar el significado de niñez, y en su afán por coleccionar Emmanuel Lévinas.
Rosebud) como explícita, ya que a cosas de modo fetichista —el tri- La vida y la huella
través de los movimientos de cáma- neo—, trata de llenar la pérdida de
ra el espectador es el que, fijándose su infancia. (traducción y epílogo de Alberto
en cada plano, puede hacer su pro- Mulvey se centra también en la Sucasas Madrid, Trotta, 2006).
pia indagación. La curiosidad de política y el contexto histórico de la
Thompson se mezcla con la del época. La producción de la película
público, que además de escuchar la se inició en la época más sombría
versión de cada personaje sobre la de la Segunda Guerra Mundial, Julio Díaz Galán
vida de Kane puede verla gracias a entre la caída de Francia y la batalla
los flash backs, y será finalmente el de Gran Bretaña, mientras Estados Cuando en las Lecciones sobre his-
único que descubra el significado Unidos se debatía entre el inter- toria de la filosofía Hegel escribe
de Rosebud. André Bazin, uno de vencionismo o el aislacionismo. que los cínicos no son dignos de
los críticos que aparecen señalados Aunque de forma secundaria, el consideración filosófica alguna, y
en el libro habla de que “el com- problema del fascismo y de la gue- que sobre Diógenes sólo cabe
promiso entre el espectador y la rra en Europa se resume en el film recordar anécdotas, declara acaso
pantalla proviene de la profundidad con las palabras de Kane en el News en realidad la contradicción insolu-
de imágenes del film” (p.25); esto on the March: “He hablado con los ble entre filosofía y rasgos biográfi-
es, la importancia que en esta pelí- dirigentes de las grandes poten- cos. Filósofo, según esta intuición,
cula da Welles a la profundidad de cias: Inglaterra, Francia, Alemania sería aquél sobre el cual poco o
campo permite al espectador e Italia. Son demasiado inteligentes nada puede contarse, si exceptua-
conectar más con ella y sentirse para embarcarse en un proyecto mos las ideas que engendra, sus
partícipe de esa investigación. que podría significar el fin de la únicas hazañas dignas de evocar.
Pero, como indica la autora, se civilización tal como la conocemos. Quizás las numerosas fábulas que
necesitará ver la película más de Les doy mi palabra de honor: no rodean al primero de los filósofos
una vez para poder apreciar la ver- habrá ninguna guerra” (p. 50). nos hablan en secreto del porqué
dadera esencia de cada secuencia. Orson Welles estaba muy involu- de la ausencia de fragmento algu-
Un ejemplo que describe es la crado en la política del New Deal de no. Quien se dedique a pensar el
música, que evoca el significado de Roosevelt, al contrario que Hearst, Ser necesariamente deberá sacrifi-
“Rosebud” a lo largo de todo el que apoyaba el aislacionismo de car sus memorias, ningunearse; en
film. Sonará la misma sintonía Estados Unidos. Para los izquier- otras palabras, meditar sobre el
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86 Libros

morir y la nada. Razón por la cual de la sociedad fácil —escribía Quizás es a través de esas hendidu-
hasta el más vital de los pensadores Lévinas—, sin responsabilidad recí- ras desde donde el filósofo-talmu-
se arrastrará por pensiones de proca”, o el sesentaiochesco fraca- dista hiciera subir sus ideas, su
mala muerte despojándose incluso so. Y es que esos años siempre le aportación judía a lo universal.
de la vida académica, en pos de un habrán parecido, al igual que a Si tienen algún interés todas las
particular olvido. Patoãka, endemoniadamente fusio- biografías que están apareciendo
Si de algo se ocupan esos seres nales, sin separación necesaria durante estos últimos años no es
tildados de filósofos, al menos para el responder. desde luego por las anécdotas rela-
desde el Fedón, es de darse cierta Quien se asoma al texto biográfi- tadas, sino más bien por la perspec-
muerte, de borrar las determina- co de un filósofo suele buscar, qui- tiva que proyecta cada una de ellas
ciones y particularidades con las zás equivocadamente, datos o hacia su exterior, como si cada pen-
que se construye una biografía, de hechos que expliquen el pensar del sador fuera una mónada (pero con
hacerse imperceptibles, con la autor, como si de un materialismo amplios portones y ventanales) que
esperanza quizás de hallar otra vida grosero se tratara. Las experien- expresa a su manera su siglo y a los
inenarrable. A este respecto, cias vividas a lo largo de los años demás filósofos. El mundo-
Deleuze decía que lo más impor- necesariamente deben destilar Heidegger, el mundo-Foucault —
tante en la existencia de un filósofo algún que otro concepto, al modo por citar algunos de los más sobre-
son siempre las lagunas. Historiar de un bio-empirismo, como esos salientes— y ahora el mundo-
la vida de un filósofo es por lo tanto pésimos novelistas que escriben Lévinas no son una mirada umbili-
la mayoría de las veces tarea casi todo lo que les sucede sin ahorrar- cal; los filósofos son seres sin bio-
imposible, pues la materia con la nos incluso la ganga. Bastarían los grafía que se relacionan con otros
que se tejen ese tipo de narracio- años transcurridos por Lévinas seres de la misma índole. Su histo-
nes tiende a esfumarse de las cabe- como leñador en el campo de con- ria sólo puede constituirse expre-
lleras filosóficas. Si se examinan centración, precisamente donde se sando a su manera las mónadas-
con detenimiento las autobiografías mutilaba la vida, para formular más filósofos de alrededor. Y el conjun-
de Agustín, Montaigne, Descartes de un sistema filosófico con todas to de las biografías deberá compo-
o Rousseau se llega a la conclusión esas virutas, y Malka lo sugiere, nerse como una especie de calidos-
de que no se describe una vida, pero aparte de este periodo nos copio semidivino para quien puede
sino más bien los pasos mediante encontramos con una existencia, si acceder a él. Salomon Malka se
los cuales lo biográfico desaparece, no insípida, poco atrayente en prin- dedica a este juego de espejos, pero
como quien se desprende de un cipio para un periodista, con poca además de poseer cierta estructura
pesado lastre. Sólo en este sentido substancia vital que ventilar. cronológica, clásica, la biografía
toda filosofía sería ya una tanato- Salomon Malka podría haber caído que Malka nos propone se desplie-
grafía. La subjetividad sólo puede en la tentación de haber detallado, ga al modo de un documental tele-
nacer muriendo... al modo de Quincey, los últimos visivo, con pequeñas entrevistas
Exceptuando algunos casos días de Lévinas en el Lager, pero sobre el personaje. Así, si una parte
como el de Derrida, los filósofos afortunadamente despliega todo el del libro se dedica a lanzar los fogo-
contemporáneos no han sido muy rollo de la película, una vida que a nazos del propio Lévinas sobre los
dados en referir sus “anécdotas”, simple vista fluye tranquila, pero maestros Husserl, Bergson, el
quizás por miedo a que éstas eclip- atravesada y hendida por ese rito amigo Blanchot, el despreciamado
saran su “consideración filosófica”, discontinuo que la expele continua- Heidegger, Chouchani, Wahl,
dejando ese sucio trabajo a los mente afuera. Ricoeur y hasta el extinto Papa, la
obreros del pensamiento, que Escribía Joseph Roth que el dia- otra parte, entreverada con la ante-
rebuscan en la basura las sobras blo, además de cojear, habla italia- rior, presenta las miradas más pró-
que los escritores de ideas des- no con acento ruso. Lévinas, por su ximas de sus familiares y de algún
echan. Eribon y Safranski se han parte, practicaba un francés teñido que otro filósofo como Derrida, los
dedicado en los últimos años a de ruso con tonalidades lituanas puntos de vista de los demás, de los
darle a este género chico su forma aderezadas de hebreo. Sin duda era otros...
superior, y Salomon Malka sigue un claro partidario de renovar la Afortunadamente, siempre hay
sus huellas proponiéndonos, des- lengua francesa, de tallar una len- algo que no pasa en una traduc-
pués de haber husmeado años gua menor, o varias, en la mayor, a ción, un resto inapropiable no
atrás el enigma Chouchani, la espe- la manera de Proust; pero este bal- determinable. Quizás es aquello
rada biografía de Lévinas, el talmu- buceo de lenguas le prohibió que no lograr traspasar desde el
dista del “il y a”, ese ámbito del que durante bastantes años el acceso al pensamiento judío hasta la filosofía,
los seres huyen despavoridos para ámbito universitario, desviándolo pero que por ello mismo nos lanza
fabricarse una vida, un ser que los como director de la ENIO (Escuela continuamente a una escritura des-
proteja del horror del ser. Y, para Normal Israelita Oriental), colegio enfrenada. Tal vez por esa pérdida
Lévinas, el judaísmo siempre habrá anodino desde donde paradójica- irremediable, Alberto Sucasas, en
sido, no una religión, sino una com- mente surgiría, rescatada de la ira esta edición castellana de Trotta,
prensión del ser... Los ritos judíos levinasiana, Totalidad e infinito. nos regala un segundo esbozo bio-
no constituyen una codificación, Malka, que fue alumno suyo en gráfico a modo de epílogo-compen-
sugería Lévinas en los años 30; son dicha institución, recuerda que el sación, otro espejo con el que inten-
al contrario lo que corta con lo coti- habla de Lévinas siempre estaba tar completar ese calidoscopio
diano y hacen que todo parezca atravesada por momentos de imposible.
siempre asombroso. Nada más ahogo, al modo de cortes gutura-
lejos de esta fisura que la disoluta les, de ritos en la lengua que la
charla del vilipendiado café, “lugar sacaban de los caminos trillados.
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❭ UN DOCUMENTO PARA LA HISTORIOGRAFÍA CUBANA

Inevitable final
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William Navarrete es escri-


tor y crítico de arte cubano.
Ha publicado los libros de
ensayo La chanson cubaine
La pandilla de Banes:
(Paris, 2000), Centenario de
la República Cubana
(Miami, 2002), Cuba : la
musique en exil (Paris,
notas a una entrevista capital
2004) y Catalejo en lonta- WILLIAM NAVARRETE
nanza (Valencia, 2006), así
como la antología de poesía
cubana contemporánea en
París Ínsulas al pairo
(Cádiz, 2004) y su poema-
rio Edad de miedo al frío”
(Cádiz, 2005/Toscana 2006,
Primer Premio de Poesía
i familia paterna es de res directos del momento —y en el caso de esta entre-

M
Eugenio Florit del Centro Banes. Yo mismo, aunque vista, a Rubén Batista Godínez, primogénito de
de Cultura Panamericana crecí y me eduqué en La Fulgencio Batista— para que los cubanos y quienes se
de Nueva York), y la antolo-
gía de poetas cubanos pri-
Habana, nací en este pueblo interesen en los Estudios Culturales referentes a Cuba
sioneros políticos Versi tra de la costa nororiental de comiencen, sin prejuicios, a establecer pautas para una
le sbarre (Toscana, 2006, Cuba. Un pueblo joven si se mejor comprensión de nuestra atormentada historia.
edición bilingüe italiano-
español). considera que habiendo Desde hace algún tiempo, Emilio Ichikawa intenta
sido el asentamiento aborigen precolombino más explorar la geografía sociopolítica de Cuba despejando
importante de la isla (cacicazgo Baní), la primera áreas hasta ahora desconocidas. Es el caso —lo hemos
hacienda que se fundó en lo que luego sería la ciudad, evocado durante algunos encuentros— de los nexos
data tan sólo de 1881. Dicha hacienda había sido desde regionales y genético-patriarcales entendidos como
1758 un realengo que hasta la segunda fecha mencio- fundamento de alianzas de tipo clánicas que han incidi-
nada cambió de propietario unas ocho veces. do, poco importa si favorablemente o no, en el decurso
En 1887 la hacienda, después de haber pertenecido a de la historia cubana. A la familia santiaguera de los
Domingo Marange, pasó a manos de los hermanos generales de las guerras de independencias y a la
Dumois Gesse, Juan Cárdenas Alberthy y Delfín Pupo camagüeyana de patriotas de rancio abolengo de fina-
de la Cruz, más conocido como El patriarca de les del siglo XIX, corresponden en el siglo XX el clan
Potrerillo. Fueron ellos los fundadores de la empresa villaclareño de Machado y sus seguidores, así como el
que permitiría el fomento del pueblo: la Frutera clan holguinero que desde el fin del machadato (1933)
Dumois y Cia, especializada en los cultivos de bananas, hasta nuestros días ha definido realmente la vida polí-
naranjas, limones y piñas. La segunda guerra de inde- tica de la isla, e incluso, en cierta medida, la del exilio.
pendencia cubana (1895-1898) primero, y la implanta- Ignoro en qué medida el accidente económico de la
ción de grandes extensiones de caña de azúcar, así implantación al oeste de Holguín de la UFC influyó en
como la construcción, en 1899, del Central Boston por perfilar rasgos psicológicos comunes en individuos
la United Fruit Company (UFC) en el llamado Cayo que, perteneciendo a la “pandilla” holguinera, logra-
Macabí, después, terminaron absorbiendo la empresa ron, en ocasiones aliándose, en otras repeliéndose,
de los Dumois, que no tardó en vender las tierras de decidir el destino contemporáneo de la nación. Tal
sus latifundios a la gran compañía norteamericana en suposición obligaría a un estudio pormenorizado de
plena expansión. indicadores que la estrechez de esta nota preliminar
En ese contexto, pocos años después (1901) nace en excluye. En todo caso no cabe dudas que la “Yunai”,
Veguitas, una barriada periférica de Banes, Fulgencio como suele evocarla la fonética hispanofónica del
Batista Zaldívar, figura política y militar de Cuba que Caribe, mereció por su fundamento operacional la ape-
sería, antes de Fidel Castro, el personaje que mayor lación socarrona, de parte de cierta crítica occidental,
poder real acumulara en la isla y de seguras, por ello de “República bananera” para aquellas áreas geográfi-
también y al igual que éste, el personaje más polémico cas de América Latina marcadas por su influencia. En
de la historia del país. importancia, a las inversiones de la UFC en Cuba
Probablemente la parte más oscura de la historia de seguían, en el orden siguiente, los enclaves de la com-
Cuba sea la década que antecede al triunfo de la revo- pañía en Honduras, Colombia, Costa Rica, Guatemala,
lución de 1959. Lo es porque el historiador cubano que Panamá y Jamaica.
ha ahondado en el período se ha visto o se ha creído en Decir “Yunai” equivalía a evocar tensiones sociales
la obligación de situarse en un terreno casi baldío que que no ignoran hoy los estudios económicos que con-
le ofrece sólo disyuntivas: o Fulgencio Batista fue la ciernen a la región. La compañía, que era fuente de tra-
causa de la instauración de la mucho más larga y trau- bajo y riqueza, había crecido, en ocasiones, sobre un
mática dictadura castrista actual o, simplemente, el polvorín de extorsiones que provocaron el resenti-
golpe de Estado de 1952 que lo llevara por segunda vez miento de no pocos propietarios de tierras. Para que se
al poder había sido la consecuencia de un malestar y tenga una idea deseo evocar el litigio al que conllevó la
apatía políticas inherentes a la joven vida republicana instalación del Central Boston en las tierras banenses
cubana. Evidentemente ambas disyuntivas, aunque del Cayo Macabí. Dicho “cayo” —que no era tal, sino
parcializadas, ofrecen perspectivas de mayor peso que un islote en la bahía de Banes unido a la tierra firme
la historiografía inverosímil y simplona engendrada por un terraplén que se construyó para estos fines—
por la propaganda feroz del castrismo contra el período pertenecía al alicantino Bartolomé López Sastre, cuya
que se anuncia. concesión obtuvo del gobierno español en 1890 siendo
Siendo a mi juicio la década de 1950 capital para el vecino del pueblo de Gibara. Bartolomé, que trabajaba
entendimiento del siglo XX cubano en su totalidad, me como práctico en el puerto de Vita, se había casado con
entusiasmó la idea que anima al filósofo cubano Emilio Cecilia González Zaldívar. Tres hermanas de esta últi-
Ichikawa a desentrañar, ofreciendo tribuna a los acto- ma se habían casado con tres hermanos Pupo de la
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Un documento para la historiografía cubana 89 ]

Cruz, uno de ellos el ya mencionado Patriarca de Si se obser va, por otra parte, el número de banen-
Potrerillo, fundador de Banes, de profundo arraigo en ses que ocuparon cargos de relevancia política
la historia del poblamiento colonial de Holguín. Uno de durante el primer o segundo mandato de Fulgencio
los hijos de Bartolomé, el gibareño Matías López Batista se entenderá que ello no podría emanar de
González, emprendió las reclamaciones legales en un favoritismo hacia los coterráneos, por relaciones
1925 para recibir las indemnizaciones necesarias por el de simple vecinería, sino por razones más profundas
expolio de aquella tierra. El mencionado Matías era tío y de necesario estudio. Banenses eran Rafael J. Díaz-
por línea paterna de Guillermo Cabrera López, el padre Balart —quien fuera asesor jurídico de la división
del célebre escritor cubano Guillermo Cabrera Infante. Banes de la UFC y luego ministro de Transporte
Tal vez resulte de interés que evoque mi profundo (1952), representante a la Cámara (1954) y senador
desconcierto cuando en 1988, en pos de unas pesquisas (1958)—, así como sus hijos Rafael Díaz-Balart
genealógicas sobre la región, visité al padre del escritor Gutiérrez, subsecretario de Gobernación, y Frank
en su pequeño apartamento sito a proximidad de la Díaz-Balar t Gutiérrez, director de Rentas e
funeraria Rivero, en El Vedado. En aquella ocasión, a Impuestos en el Ministerio de Hacienda. Banense
sabiendas de que sus dos hijos (el mencionado también era Gastón Baquero, poeta de renombre,
Guillermo y el cineasta Sabá) eran por así decirlo ene- jefe de redacción en el Diario de la Marina (el más
migos acérrimos del régimen castrista, el viejo prestigioso de Cuba) y miembro del Consejo
Guillermo, que había obtenido autorización para visitar Consultativo creado por Batista tras el golpe del 10
al primero en Londres, me habló con tanta rabia de los de marzo de 1952. De Banes venían igualmente
norteamericanos que por momentos creí que estaba Eduardo Dumois Cárdenas (consejero consultativo
cubriéndose en caso de que creyera que, con mis esca- en 1952, después de haber sido alcalde de San José
sos veinte años, podría ser algún informante al servicio de las Lajas a partir de 1952); Pedro Díaz Carballosa
del gobierno. Sólo con el tiempo y luego de haber (alto ejecutivo del Ministerio de Hacienda); Concha
entendido las relaciones contrastantes de odio y afecto Guzmán (con impor tante cargo directivo en el
que inspiraba la UFC y el capital norteamericano en la Ministerio de Educación); Zoila Mulet Proenza
isla, comprendí que el nacionalismo cubano tenía bases (ministra de Instrucción Pública a partir de 1954) y
más profundas en la economía de tipo patriarcal que su esposo Aurelio Fernández Concheso, quien, aun-
había afectado que en el plano cultural propiamente que no era banense, sí ocupó los cargos de secreta-
dicho. El tema merecería una exploración concienzuda. rio de la Presidencia durante parte del primer
Y es que decir UFC significaba también connotar una gobierno de Batista (1940-1944), embajador en
infraestructura propia al consorcio norteamericano: Washington en 1941 y primer ministro cubano en
hospitales, colegios, sociedades de recreo, deportes, Moscú para las recién estrenadas relaciones diplo-
urbanismo y templos religiosos que marcaron profun- máticas entre Cuba y la URSS, que estableciera
damente las poblaciones caribeñas en que se establecía Batista el 17 de octubre de 1942. A la familia banen-
y que resultaban de aceptación y beneficio para la ciu- se cabe añadir los nombres de Hermelindo y
dadanía cubana. En el caso específico de la región hol- Francisco Rubén Batista y Zaldívar, hermanos de
guinera donde creció Fulgencio Batista, los protestan- Fulgencio, el primero representante en la Cámara
tes reformados comúnmente llamados “cuáqueros” (o por la provincia de Pinar del Río y el segundo alcal-
“amigos”) predicaban la doctrina del esfuerzo, del tra- de de Marianao y luego gobernador de La Habana en
bajo honesto, de la búsqueda interior y personal de la 1954 y 1958.
verdad. Y para ello ponían a disposición de los hijos de Sin ánimo de establecer paralelos cabría apuntar que
sus asalariados braceros instituciones de enseñanza la estructura de poder de Fidel Castro mantiene tam-
como el caso de la banense llamada Los Amigos, cole- bién a un hermano en la alta cúpula de la gobernación
gio donde Batista recibió los rudimentos de la instruc- (Raúl) y a otro consagrado a planes de genética vacuna
ción como becado del plan nocturno y al que siendo ya en la llanura habanera (Ramón). El ministro de la
presidente de Cuba estimuló con subvenciones para la Educación Superior del gobierno castrista y general de
culminación de su construcción y la realización de un brigada, Fernando Vecino Alegret, nació en Banes y
auténtico complejo consagrado a la educación. estudió también en el colegio cuáquero de Los Amigos,
Curiosamente, unos de los rasgos distintivos de la pré- al igual que otro de los militares de alta jerarquía del
dica cuáquera era (y es) justamente el pacifismo a gobierno cubano actual, el general de división Ramón
ultranza y la negativa absoluta de empuñar armas. De Pardo Guerra. Al padre del primero, Fernando Vecino
ello se sobrentiende que la impronta cultural de la UFC Pérez, presidente del Club Banes (sociedad recreativa
se asimilaba de forma elástica por la población, como de la burguesía local), Fulgencio Batista ofreció el sub-
suele suceder en una cultura de múltiples sedimentos sidio necesario para la terminación de las obras de la
y adecuaciones como la cubana. institución que presidía.
Lo cierto es —y hacia ese punto se dirigen la pros- De modo que leer esta entrevista a Rubén Batista
pección de Ichikawa— que desde Mayarí hasta el puer- Godínez, a casi medio siglo de la sulfurosa década de
to de Gibara, pasando por Nicaro, Antilla, Banes, Cueto los cincuenta en Cuba, puede significar un acerca-
y otras localidades de esta región del Oriente cubano, miento a una parte de la historia que necesita ser
la UFC permitió, en una sociedad como la holguinera, abordada desde el ángulo esclarecedor de los
en que prevalecía el rezago colonial de pertenencia a Estudios Culturales. De ello se trata y a ello se enca-
las familias fundadoras de los diferentes hatos y comar- mina la labor de Emilio Ichikawa que sospecha,
cas, que los menos afortunados superaran, según sus sabiamente, que las bases del descalabro cubano en
capacidades, las limitaciones impuestas por la herencia materia de política se encuentran con más facilidad
cultural. Pudo haber sido éste el caso de Batista, no así en el salón de casa, en el huerto o en la cocina que en
el ejemplo citado de los Cabrera López ni el de los la palestra pública a la que siempre los cubanos han
Castro en Birán. deseado aspirar.
LA TORRE DEL VIRREY OK 2 11/12/06 08:55 Página 90 (Negro/Process Black plancha)

Emilio Ichikawa es escritor


y columnista de El Nuevo
Herald de Miami. Su último
título publicado es Contra
Entrevista con el sr. Fulgencio
el sacrificio. Actualmente
prepara la edición de su
libro El Everglade. Rubén Batista y Godínez,
hijo del general Fulgencio Batista y Zaldívar
EMILIO ICHIKAWA

ulgencio Rubén Batista y su padre y después de realizar varios trabajos ingresó

F
Godínez nació el 18 de en los ferrocarriles.
noviembre de 1933 en la El autor del libro observa que tanto Batista como
Ciudad Militar Columbia, Castro crecieron en las antiguas tierras de los Dumois,
Marianao, La Habana. Casa- en Banes y Mayarí; un hecho bastante irónico por cier-
do con Carmen Robaina to. Tierras que, como se dijo, después fueron de la
Llaneza en la Catedral de La United Fruit Co. En estas tierras también vivió otra
Habana en 1956, tiene 4 hijas y tres nietos. Cursó estu- importante familia política cubana, los Díaz-Balart. La
dios de primaria en el Colegio Baldor de La Habana y figura fundadora de esa familia era el abuelo de estos
en la New York Military Academy. Hizo estudios de muchachos (los congresistas Lincoln y Mario, José,
Bachillerato en Har vey School, New York y que es periodista, y Rafael Jr., que es banquero). Fue
Lawrenceville Academy, en New Jersey, graduándose una persona importante, llegó incluso a ser alcalde de
en Ruston Academy, en La Habana. En 1956 se graduó Banes en tiempos de Machado por el Partido Liberal.
en Ciencias Económicas por la Universidad de Era un abogado muy conocido en Banes, con respaldo
Princeton. Ha vivido en Barcelona y Madrid, y desde de mucha gente, por lo que no lo afectó demasiado la
hace más de treinta años en Coral Gables. Rubén Papo caída de Machado. Ellos habían venido de Santiago,
Batista es el hijo mayor del general Fulgencio Batista y pero se establecieron en Banes. Otro libro muy impor-
Zaldívar, cuyo legado de archivo está empeñado en res- tante sobre Banes es el de Víctor Amat Osorio, Banes
catar y dar a conocer. A pesar del poco tiempo que le 1513-1958. Estampas de mi tierra y de mi sol (New
deja una vida llena de trabajo y responsabilidades, ha Ideas Printing Inc., Miami, 1981) donde aparece una
accedido a contestar unas preguntas de gran interés breve pero muy documentada biografía de Batista.
para la comprensión de la historia cubana. —Reinaldo Arenas y Guillermo Cabrera Infante,
—Emilio Ichikawa: Quizás deba comenzar hablando caracteres literarios de mucha fuerza, muy politizados
de usted, de su familia. La familia Batista, apellido clave ambos, también eran de la zona.
en la historia política cubana del siglo XX. —Interesante.
—Rubén Batista: La familia de mi padre es de Banes, —¿Vive algún Dumois en Miami?
al norte del Oriente cubano. Fulgencio Batista y —Sí, pero este autor reside en Texas. Mi padre
Zaldívar nació en el barrio de Veguitas. Mas pronto se ingresó en el Ejército cuando tenía veinte años (1921),
mudó al barrio de La Güira, donde creció. A mediados con el propósito de tener tiempo para ampliar sus estu-
del siglo XIX Banes era casi nada. Ni siquiera una dios. A través de exámenes de oposición llega al grado
aldea. Pero al final del siglo una familia de origen fran- de Sargento Mayor Taquígrafo. Con este grado llega a
cés, después muy cubana, que había venido de Haití convertirse en el jefe de los militares que producen la
cuando la sublevación de esclavos, se estableció en la revolución del 4 de septiembre de 1933, a la que se
zona iniciando lo que llegaría a ser una comunidad pro- unen otros sectores revolucionarios.
ductiva, incluso industrial. Se trata de la familia —Ahora bien, antes de empezar en la vida pública,
Dumois. Esta familia se establece ahí y crea unas bana- ¿hubo relaciones entre la familia Batista y los Castro?
neras con ferrocarril y todo. Después le vendieron esas —Esporádicas, normales. Te puedo decir que cuan-
tierras a la United Fruit Co. Hay un libro que es como do Castro se casa con Mirtha Díaz-Balart mi padre les
una historia de Banes, se titula A name a family and a manda unos regalos, unas lámparas.
town, del ingeniero Alfred Dumois, que cuenta esta his- —¿Esa relación podría haber llegado hasta el punto
toria en detalles. Yo lo busqué para ver si decía algo de de que el general Fulgencio Batista haya bautizado a
Fulgencio Batista y Zaldívar, mi padre. Después de Raúl Castro?
muchas búsquedas se logra incluso que el autor me —No, no.
dedique el libro. Dice mi ejemplar: “For Rubén Batista: —Pero se ha dicho.
The history of Banes. A town your father never forgot.” —Sí, sé que se ha dicho. Por ahí aparece a cada rato
La dedicatoria refleja la atención que mi padre le dedi- una foto de Batista con un niño vestido de militar, con
có a su pueblo, pues hizo muchísimas obras públicas y unos galoncitos creo que de sargento, y se dice que es
siempre estuvo al tanto de las necesidades de sus Raúl Castro. En primer lugar, yo no sé si es Raúl Castro
correligionarios. o no. Aparentemente esa foto fue tomada durante un
El suegro del autor dirigía el colegio Los Amigos, viaje que hizo mi padre por la zona y donde los niños
fundado por los cuáqueros después de la primera inter- de los colegios rurales iban a verlo y se retrataban jun-
vención norteamericana, donde estudiaba mi padre por tos y demás. Lo otro es especulación. El contacto con
las noches. Trabaja por el día en el campo ayudando a los Castro fue entonces indirecto. Y después también.
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Un documento para la historiografía cubana 91 ]

—¿Algún otro recuerdo de esa hipotética relación? claros que tengo de mi niñez, pues hasta me sacaron
—En el año 51, me lo contó el mismo Rafael Díaz- de la escuela cuando se supo el resultado de aquellas
Balart, él fue con Castro a ver a Batista a Kuquine, la elecciones. Al llegar a palacio me lo encontré en una
residencia que tenía mi padre en las afueras de La pequeña sala del tercer piso muy preocupado. Sin
Habana. Estuvieron hablando largo rato. Hay un perio- embargo, acató la voluntad del pueblo, y fue vitoreado
dista que vive y te puede confirmar esa entrevista. Se por su conducta.
llama Llano Montes, quien también me lo contó. —¿Le ha sido difícil llevar el apellido Batista?
Porque da la casualidad de que Llano Montes había ido —A mi padre lo hicieron casi una personificación del
ese día a hacer una entrevista a Batista y coincide con mal. Y el acoso fue internacional. Pero el problema ya
la llegada de Rafael con Fidel. En ese momento parece no era solamente ser batistiano, sino ser “proclive” a
que Fidel estaba teniendo problemas en la Ortodoxia Batista. La “proclividad” como una inclinación que te
para la postulación como representante, y Rafael lo hace culpable. La familia de Batista, como se puede
lleva, primero para que conociera a mi padre, pero tam- imaginar, era “proclive” a Batista, de forma que el male-
bién porque parece que se concibió una posibilidad de ficio alcanzaba a todos sus miembros. La suerte es que
que Castro entrara en el partido de Batista. Papá lo ya hay historiadores desprejuiciados en el exilio, y
dice en su libro Respuesta... (Imprenta Manuel León quiera Dios que también dentro de Cuba, que pueden
Sánchez, México, 1960), pero lo menciona un poco en analizar los hechos. Porque lo que ha sucedido en el
forma despectiva. La versión de Rafael es que se entre- proceso nuestro es que muchos de los historiadores
vistaron en la biblioteca, hablaron primero de literatu- también fueron actores de ese proceso. Y no digo solo
ra e historia, y después un poco de política. Dice que que en contra, también a favor había prejuicios. En la
cuando salieron de la entrevista Fidel se expresó de mayoría de los historiadores, por muy objetivos que
forma muy admirativa sobre Batista; pero Fidel agregó hayan querido ser, se percibe cierta “proclividad”, anti-
que él no cabía en aquel Partido; veía al partido de batistiana y batistiana. Esa objetividad ya la empiezo a
Batista muy controlado por personas ya asentadas, tra- percibir en el ámbito de la academia americana. Se
dicionales, y afirmó que ellos debían tener otro camino, comienza a estudiar la época de Batista sin prejuicios.
ya que Batista daba la impresión de no querer dar un —¿Recuerda algo que le dijera su padre que indique
golpe de Estado, dejando entrever que, en ese caso, lo arrepentimiento, autocrítica?
habría seguido. Es más, me contó Rafael que Castro —Hablaba de equivocación respecto a algunos hom-
observó que en la biblioteca de Batista faltaba un libro: bres. Pero nunca se arrepintió por el 10 de marzo.
La técnica del golpe de Estado, de Curzio Malaparte. Quizás pudo haber un momento interno, pero conmigo
Pero todo con mucho respeto. no lo conversó nunca. Tampoco aparecen índices de
—Después, cuando Batista da el golpe de Estado en arrepentimiento respecto al 10 de marzo en sus escri-
1952, ¿hubo algún contacto específico con Castro? tos o cartas. Y se trata, sin duda, de su actuación más
—No. En verdad la preocupación de Castro cuando cuestionada. Pensó que el país se encaminaba a la anar-
el golpe de Estado vino porque se nombró jefe de la quía y que debía dar el golpe de Estado. Había recibi-
policía a Salas Cañizares, a quien el abogado Fidel do informes, según cuenta en su libro Respuesta..., de
Castro tenía procesado en la Audiencia de La Habana que el presidente Prío preparaba un golpe de fuerza, en
como supuesto autor de la muerte de un estudiante. A caso de que triunfara el Partido Ortodoxo. La acepta-
Castro se le aconsejó cambiar de domicilio provisional- ción por las “clases vivas” del país y, eventualmente por
mente, dada la situación familiar que tenía, de matri- el movimiento obrero, indica que existían condiciones
monio joven con una criatura muy pequeña. Y se lo lle- políticas y sociales que hicieron posible este hecho.
varon a casa de una hermana. Sin embargo, pasaron Hasta el Consejo de Veteranos de la Independencia
los días y Castro no tuvo problemas con Salas acudió a palacio a los pocos días para felicitarlo.
Cañizares, y continuó sus actividades dentro del —¿Lo del 4 de septiembre nadie se lo reprocha?
Partido Ortodoxo. Rafael Díaz-Balart cuenta este inci- —Quizás en un momento sí. Debes considerar que
dente en Cuba: Intrahistoria. Una lucha sin tregua en el 4 de septiembre cayeron algunas personas, otras
(Universal, Miami, 2006); así como el Dr. Eduardo fueron relegadas o no vieron satisfechas sus expectati-
Borrel Navarro en un artículo publicado en México vas. Hay crítica también al mismo movimiento revolu-
antes de su reciente muerte. Esa mañana del 10 de cionario en sí, algunas divisiones políticas con Grau y
marzo cuando Rafael y el Dr. Borrel se dirigían a cum- Guiteras, etc. Pero esas contradicciones son explica-
plir una misión de Batista, pasaron por el apartamento bles, porque el 4 de septiembre se produce contra un
de Fidel Castro y le comunicaron los hechos. Este presidente de gran prestigio, hijo del padre de la patria,
exclamó que ya era hora de que quitaran a Prío; pero Céspedes, pero que los sectores revolucionarios mira-
su actitud cambió cuando supo del nombramiento de ban críticamente; primero, como una continuación de
Salas Cañizares. Machado, pues había sucedido amparado en aquella
—Respecto a las elecciones de 1944, hay quien alega constitución; luego, era percibido como alguien que se
que Batista se alegró de que perdiera su candidato, cubría con los norteamericanos, en la superviviente
Saladrigas, pues así permanecía él como una persona Enmienda Platt. El del 4 de septiembre fue un movi-
indiscutida dentro de su partido. ¿Ha escuchado Ud. miento claramente nacional y revolucionario.
eso? —Ahora bien, respecto al golpe del 10 de marzo de
—Sí, lo he escuchado, pero no es cierto. Una victoria 1952 contra el gobierno de Prío, además de su padre,
de Saladrigas, que además era su amigo, le hubiera ¿había otros militares inconformes con la situación
garantizado una gran influencia. Yo soy testigo de que política del momento?
le preocupó aquella victoria de Grau sobre el candida- —Sí, muchos. Había posiblemente más de dos movi-
to de su partido. El tiempo le dio la razón, pues duran- mientos. Según algunas personas con las que yo he
te el gobierno de Grau no se le dieron garantías para hablado y que conocían el proceso desde dentro, había
regresar a Cuba. Su pesar es uno de los recuerdos más tres. Uno que se inició en la Escuela Superior de
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[ 92 Un documento para la historiografía cubana

Guerra por un grupo de oficiales que estaba en con- bien burgués. Es de los oficiales que se unen al 4 de
tacto con el profesor Rafael García Bárcena. Cuando se septiembre, que fueron más de 100 en un ejército con
crea la Escuela Superior de Guerra en tiempos de unos 700 oficiales; yo creo que demasiados para una
Grau, se invita a una serie de profesores a colaborar. Se tropa que no llegaba a diez mil hombres entonces. Un
convoca a Herminio Portell Vilá, a Roberto grupo se queda, pero otros no se quedaron con Batista.
Agramonte, a Rafael García Bárcena y otros. Según me Tabernilla sí; después llega a capitán, de momento tam-
han contado, hubo un momento inicial tras las eleccio- poco fue el jefe de La Cabaña, que estaba en manos del
nes del 48, donde gana Carlos Prío, en que ya hubo sargento Tarrau. Pero pasan unos meses, a Tarrau lo
cierto movimiento subversivo a favor de Chibás; que traspasan a otro mando y entonces hacen a Tabernilla
había quedado en tercer lugar en los votos, muy por jefe de La Cabaña, ya como comandante. Tabernilla, en
detrás del Dr. Ricardo Núñez Portuondo. Este mismo honor a la verdad, se hace muy popular entre la tropa.
grupo intervino en la facilitación de la destitución del Protegía a sus artilleros, los defendía en sus proble-
jefe del Ejército General Pérez Gámera. Ese grupo, mas. Tabernilla estuvo diez años de jefe de La Cabaña,
donde tengo entendido que estaba el Coronel Barquín, del 1934 al 1944. Era un hombre mayor en edad res-
y otros que llamaban “el trust del cerebro” por enrolar pecto a los otros; el de más edad de todos ellos junto a
a una serie de profesores de la Escuela Superior de Querejeta, que también llegó a General con Grau. En el
Guerra, llegó a ser bastante fuerte. De ahí se despren- año 41 viene una crisis en el Ejército, después de que
de otro grupo que lo lidera el entonces capitán Jorge Batista es electo presidente y deja a Pedraza como jefe
García Tuñón. Este era también un militar de prepara- del Ejército. Al ponerse en vigor la Constitución del 40,
ción, que inclusive venía de una familia castrense ante- una serie de instituciones que habían regentado la
rior al 4 de septiembre. Es decir, que venía del viejo Marina y el Ejército pasaron al poder civil. Entre ellas
ejército, de una tradición. Luego también se une al las Escuelas Cívico-Militares, que estaban bajo el con-
grupo que quería a Batista como líder. Y había otra disi- trol del Departamento de Cultura del Ejército, y esas
dencia más, que era independiente a Batista en sus orí- instituciones pasaron unas al Ministerio de Educación,
genes, aunque después se vincularon, ya que buscaban otras a Hacienda, etc. Lo que dejó un disgusto, un mal
un líder civil; los instigadores de este movimiento eran de fondo entre la jerarquía militar porque veían que las
Colacho Pérez, un civil pero de origen “revoluciona- Fuerzas Armadas iban perdiendo poder. Y el coronel
rio”, miembro del ABC (al que Batista perteneció sien- Pedraza recoge ese malestar. Él, que era todo un cau-
do joven) y que por los contactos que tenía pudo hacer dillo en el Ejército (era el único caudillo real además de
una serie de relaciones significativas en el Ejército, y Batista), un hombre con fama de ser muy valiente, un
otra figura importante, que es el coronel retirado de la hombre que había puesto orden en La Habana cuando
Marina José Rodríguez Calderón. Para mí estas llega- lo nombraron supervisor de la ciudad durante la huel-
ron a ser las figuras más importantes en el golpe de ga de marzo de 1935, un hombre muy recto, muy buen
Estado. Además de Salas Cañizares (quien llegaría a militar, muy valiente, que tenía indudablemente simpa-
ser jefe de la policía) que controlaba las perseguidoras tía entre la tropa. Por cierto, yo estoy emparentado con
y la motorizada. Hay otra serie de personajes a desta- los Pedraza por dos lados; en aquel momento un tío
car, muchos de ellos retirados, como el capitán retira- mío que era militar estaba casado con la hermana de
do Díaz Tamayo, que también era de la Escuela Pedraza. Más tarde un hermano mío se casó con su
Superior de Guerra, y el general retirado Francisco hija. Todo esto agravó un conflicto que hubo entre mi
Tabernilla Dolz, que era un hombre que tenía mucho padre y Pedraza. El caso es que Batista tuvo que retirar
prestigio, un oficial graduado de la primera escuela de a los jefes de la Marina, el Ejército y la policía. Hubo
cadetes del Ejército en el año 1917 o 1918. Tabernilla cierta insubordinación, cuyo castigo fue retirarlos a los
era un hombre que tenía mucha simpatía, sobre todo Estados Unidos, y que a los pocos meses regresaran.
en La Cabaña, es decir, en el regimiento de artillería, Mucho más tarde, a finales de 1958, Pedraza reingresa
que junto a Columbia (donde estaban los tanques y la en el Ejército; después que los rebeldes mataran a su
infantería) era la otra plaza militar fuerte de La Habana. hijo en Santa Clara. Pero ya era muy tarde para que su
Dentro de Columbia hubo también militares simpati- presencia cambiara los acontecimientos.
zantes; entre los cuales estaban los capitanes Robaina, —¿Y cómo actuó Tabernilla en esa situación?.
Rojas, Sogo y otros. Sobre la historia del 10 de marzo —En esa situación Tabernilla, que controlaba La
hay cartas cruzadas importantes, ya en el exilio, entre Cabaña, que miraba directamente a Palacio, fue el pri-
papá y el coronel Cruz Vidal, que hemos donado a la mero que llamó a Batista y le dijo que estaba con él, fue
Universidad de Miami, aunque yo tengo copia. Ramón un hombre clave en ese momento. Llega entonces
Cruz Vidal era un soldado del 4 de septiembre, que 1944, gana Grau, Tabernilla aún es el jefe de La Cabaña
aparece en todos los libros como uno de los principales y Grau lo retira del Ejército.
de ese movimiento. Batista hace un prólogo a un libro Él viene para Miami, y después se conecta con
de este señor donde señala que en las vísperas del Batista cuando este viene a Daytona en el exilio de
golpe de Estado había una crisis, y que sin crisis insti- turno. Hay una foto de cuando mi padre toma el avión
tucional no hubiera existido un 10 de marzo. Había des- para regresar a Cuba, en noviembre de 1948, ya electo
contento, y muchos apoyaron a Batista no por batistia- senador; ahí está Tabernilla despidiéndolo en su viaje
nos sino por descontentos. de vuelta a La Habana tras cuatro años. Después
—Háblenos un poco de Tabernilla como figura his- siguen conectados y cuando se produce el 10 de marzo
tórica, de la relación con su padre. de 1952, Tabernilla es uno de los principales, pues
—Tabernilla fue importante en la historia de Cuba, entra en La Cabaña con un carro o dos carros y toma
sin duda. Como te dije, cuando el 4 de septiembre él el mando. Tenía entonces el mando de La Cabaña el
era teniente en La Cabaña; pero era un oficial muy general Velázquez, que también era un sargento del 4
popular. Su otro apellido, Dolz, lo emparentaba con un de septiembre. Por eso el traspaso fue muy tranquilo.
famoso periodista; se le consideraba de origen más Por cierto el hijo de Velázquez, que era teniente, se
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Un documento para la historiografía cubana 93 ]

queda en el Ejército y lo fusiló Fidel Castro después. además, Batista se entera de la entrevista. Recuerda
—¿Hasta dónde llega Tabernilla con su padre? que había entre ellos una amistad, que se trataban con
—Hasta ser nombrado jefe del Estado Mayor del apodos cariñosos; a Tabernilla se le podía ver casi a dia-
Ejército. Era lógico. Fue leal, tenía mucho prestigio. Si rio en casa. Bueno, cuando Batista se entera se reúne
había un general de carrera era ese, “el viejo Pancho”, con Tabernilla y le dice: “Pancho, ¿es cierto que tú has
como le decían con mucha simpatía. Quizás era un ido a ver al embajador americano?” Tabernilla lo reco-
hombre ya mayor para el cargo. Los hijos también noció, pero le dijo a Batista que lo había hecho por su
tomaron posiciones importantes, y se percibía como bien. A lo que Batista replicó: “¿Tú no te has dado cuen-
mucho poder militar concentrado en una familia. Hay ta, Pancho, que me acabas de dar un golpe de Estado?”
quienes dicen que eso perjudicó al Ejército, pero no sé. Esto lo relata mi padre en su libro Respuesta...
Yo creo que ellos fueron leales hasta el último mes de —Batista no destituyó a Tabernilla.
1958; cuando al ver que aquello estaba perdido, busca- —Pues no. No lo destituyó. ¿Sabes por qué? Bueno,
ron una solución al margen del Presidente Batista. primero te cuento algo. El mismo día 25 yo voy a pala-
—¿Se refiere al famoso incidente del 13 de diciembre? cio y me encuentro a Batista hablando con dos seño-
—Bueno, no. El 13 de diciembre es cuando el emba- res; eran Jorge Barroso (ministro sin cartera, pero el
jador americano se reúne, creo que en Kuquine, acom- contacto del gobierno con los azucareros) y Gastón
pañado del ministro de Estado, y le dice a Batista que Godoy (vicepresidente de la Cámara, una personalidad
el gobierno americano no va a reconocer el gobierno entre los abogados). Cuando ellos terminan de hablar,
de Rivero Agüero, que había sido electo en aquellas yo me acerco a saludar a mi padre. Le pregunto qué
elecciones de noviembre de 1958. Fue entonces cuan- hablaban y me dice que esos señores le acababan de
do Batista cita a los jefes y les cuenta lo que estaba informar que la Asociación de Hacendados iba a reu-
pasando. Con toda honestidad. Faltaban unos 50 días nirse para pedirle la renuncia. Eso el día 25 de diciem-
para que Rivero Agüero tomara el poder, y él había pro- bre de 1958, antes de la entrevista. El día de Navidad.
metido convocar una Constituyente meses después de Y se queda pensando y me dice que debería destituir a
asumirlo. Yo creo que desde ese momento la alta jerar- todos los Tabernilla, y entonces agregó: “Pero ya es
quía del Ejército vio que no había solución, y algunos tarde”. Yo me digo que si él destituía a los Tabernilla,
de ellos empezaron a buscar una salida. Tengo enten- que eran en apariencia sus hombres más leales, pues
dido que el general Tabernilla, el día 26 de diciembre, ahí mismo colapsaba el régimen.
pide una entrevista al embajador americano. —Bueno, eso significa que ya alrededor del 25 de
—¿Y la concedió? diciembre Batista debe de saber que tiene que salir del
—Escucha lo que dijo el propio embajador: “De país.
modo que se hicieron los arreglos para la entrevista —Pero yo creo que él no decidió salir ese día. Yo
(con Tabernilla). Llegaron en sus carros oficiales. El creo que él trató hasta el último momento de mantener
general Tabernilla me dijo que deseaba hablar conmi- aquello. Basaba sus esperanzas en la batalla de Santa
go a solas. Y su hijo y el otro general se fueron para una Clara, que se pierde casi el mismo día de su salida.
habitación contigua. El general Tabernilla me dijo que —Hablábamos del día 25 de diciembre, le quedan
los soldados cubanos no peleaban más, y que el gobier- entonces unos seis días...
no en sí no podía durar. Manifestó que el propósito de —Ten en cuenta una cosa. El 26 es la citada visita de
su visita era el de salvar a Cuba del caos. De Castro y Tabernilla al Embajador americano; poco tiempo, poco
del comunismo. Dijo que quería formar una junta mili- tiempo... Los hechos se van acumulando. Las mismas
tar, compuesta por él, creo además que por el general fuerzas conservadoras, por llamarlas así, ya se viraban.
Cantillo, el general Sosa de Quesada, el coronel Los únicos que se mantuvieron leales hasta el final fue-
Casares y un oficial de la Marina. Dijo que le daría sal- ron los obreros. El movimiento obrero. Los líderes
voconducto a Batista para que saliera del país y quería obreros en ningún momento titubearon. Es un enredo
saber si yo apoyaría a esa junta. Le dije que informaría esta historia. Las clases conservadoras se le viraron a
al Departamento de Estado de la conversación, pero Batista, se le pusieron en contra. Ya lo habían dicho
que estaba seguro que no me darían una respuesta varias asociaciones cívicas y profesionales. Después,
directa para él. Lo que estimaba correcto porque, agre- cuando alguna gente me preguntaba en el exilio, aquí
gué, si le contestamos a Ud. directamente equivaldría a en Miami: “Bueno, y por qué se fue Batista”, yo les res-
desconocer al general Batista, y yo estoy acreditado pondía: “Pues porque ustedes lo pidieron.”
ante él. El general Tabernilla me preguntó qué le podía —¿Quién en particular lo pidió?
yo sugerir. Le dije: ¿Le ha mencionado esta visita a —Pues ya te dije que los hacendados y otras organi-
Batista? Y él me dijo: No, no lo he hecho. No le he zaciones. Esos mismos señores lo pidieron. Algunos de
dicho que venía a verlo, pero he discutido en general los cuales después me lo preguntaban. Ellos lo pidie-
nuestras posibilidades futuras con Batista. Y le pre- ron. Se reunieron los hacendados, los mismos que
gunté qué había dicho Batista. Tabernilla respondió: Él habían ido a palacio a vitorearlo, le pidieron la renun-
me dijo que le presentara un plan. Yo le dije a cia. Pero bueno, así es la vida, así es la política. Pero
Tabernilla que debía regresar y discutir con Batista, y mira, la cosa en verdad empieza desde que el gobierno
que cualquier sugerencia que viniera de Batista sería americano en marzo del 58 le hace el bloqueo de las
relatada por mí al Departamento de Estado...” Eso armas a Batista. De ahí el Ejército, no los cabos, no los
manifestó el embajador norteamericano y consta en el sargentos, no los soldados que eran leales, sino algu-
libro El cuarto piso de Earl E. T Smith (Editorial Diana, nos oficiales pensantes dijeron, bueno, si dicen que la
1963). URSS está apoyando a Castro, porque eso se decía, y
—Entonces Tabernilla es una personalidad histórica los mismos americanos no envían armas a Batista,
de muchos matices. entonces todo está decidido. Algunos oficiales lo vieron
—Tal vez él pensó en una solución a la crisis; pero al así.
intentarla, no hizo más que complicar las cosas. Pero —¿Qué lógica le ve usted a la decisión americana? Es
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[ 94 Un documento para la historiografía cubana

decir, bloquear las armas a Batista era apoyar indirec- tenía que hacerle una pregunta importante. La pregun-
tamente a Castro. ta trataba de precisar si, como se decía, Mathews le
—Yo tengo un libro por ahí de los años 40, Con el rifle había pedido dinero. Y mi padre dijo que no, que en
al hombro, del coronel Ferrer, que tuvo mucho que ver ningún momento. Ahí hubo otras cosas. Pero de esa
con el derrocamiento de Machado. Dice en ese libro, a naturaleza no. El embajador Gardner fue muy amigo
partir de un alzamiento en Oriente, que mandan a liqui- de mi padre. Él le pidió a Batista que atendiera a
dar... Él decía que la guerrilla que no se fulmina sobre- Mathews y se le atendió bien. Y después él hizo lo que
vive, crece. Pues eso fue lo que pasó con Castro, ade- estimó pertinente.
más de una campaña propagandística muy bien —Bueno, de aquella noche del 31 de diciembre de
orquestada. Hay una teoría interesante. La primera vez 1958 que tanto gusta al cine y a la mitología política
que yo leí esto fue en un panfleto que publicó Gastón cubana. Recuerdo aquel día que le pregunté si se había
Baquero en Madrid, posiblemente en el mismo año 60, producido una fuga y su esposa me retó: “¿Cómo una
donde dice que bajo el gobierno de Batista se empeza- fuga, si salimos tranquilamente delante de todo el
ron a lastimar intereses americanos. Pero además de mundo?”
Baquero lo señala un economista boliviano que traba- —Claro, fue una salida tranquila. Nada de fuga.
jaba en el Banco Nacional, llamado Julio Alvarado; lo Incluso se firmó, y hasta se publicó, creo que en la
señala en su libro La aventura cubana (Artes Gráficas revista Carteles el 4 de enero de 1959, un acta de renun-
SA, Madrid, 1977). Por ejemplo, el túnel de La Habana cia que suscribió mi padre aquella noche. Nuestra últi-
lo iba a tener firmas americanas, y se les dio a los fran- ma noche en Cuba. Existe ese dato relacionado con la
ceses. Y se les dio porque era la mejor opción, porque salida de Cuba y existe también el relato, hecho por mi
parte del pago se produjo en azúcar, que estaba alma- propio padre, de su posterior salida de República
cenada, porque la zafra producía mucho e incluso Dominicana donde estuvo unos meses. Otra historia
había que aguantarla para que no bajara el precio. muy intensa.
Había almacenado mucho azúcar, y se financió parte —Pero volvamos a esa famosa fiesta... ¿cómo la
del túnel con eso. Por otra parte, cuando se fue a reno- recuerda? Usted era joven, también su esposa, ¿pre-
var los ferrocarriles, que estaban nacionalizados; cuan- sentían algo?
do fueron a comprar las locomotoras, en lugar de com- —El asunto es que no hubo tal fiesta. Al menos no
prárselas a la General Motors, se las compraron a los la fiesta lujosa que han inventado. Que nos íbamos a
alemanes. Yo tuve la suerte de ir a Alemania en una ir esa noche no lo sabía yo, pero que había una crisis
misión relacionada con eso, fui con Martínez Sáenz (ex sí. Era evidente. Mi padre sí me dijo que estuviera en
ABC), presidente del Banco Nacional. Un tercer caso contacto, que no me perdiera. Yo recuerdo que ese
fue la decisión de construir un molino de harina en día tuve algunas reuniones. Una en la CENCAM,
Santiago de Cuba que le quitaba el monopolio al de La organismo para-estatal que yo había presidido, situa-
Habana, que era de ellos. Otro estudioso también me do en la ladera de la fortaleza de Atarés, con jóvenes
explicó que todo el papel de la prensa cubana se com- políticos y simpatizantes; recuerdo que me acompa-
praba a Estados Unidos y se le quitó ese monopolio del ñaba Raulito, Raúl García Cantero, el padre del hoy
papel a los norteamericanos cuando Cuba empezó a magistrado de La Florida, que se casaría con una her-
poner varias papeleras que usaban bagazo de caña mana mía. Después fuimos a Columbia, al club de ofi-
como materia prima. Yo no lo he comprobado, pero me ciales, y después a casa de mi madre Elisa y Máximo
dijo que accionistas de The New York Times eran a la Rodríguez, su nuevo esposo, donde también estaba
vez socios de esas papeleras. Por otra parte, se iba a mi hermana Mirtha con su esposo el Dr. Elmo Pons-
una revisión de las tarifas proteccionistas que perjudi- Domenech, mi hermana Elisita con su novio Raúl
caría a los Estados Unidos; además de que se hicieron García Cantero. Entonces, después de esperar el año
planes para producir materias que hasta el momento con mi madre, me llama de Columbia (donde por cier-
eran compradas básicamente a los Estados Unidos, to había nacido yo) el padre de Carmita, mi esposa, el
como el cemento y el arroz. Yo no digo que esto deter- general Robaina, para que fuera para allá. De casa de
minó, pero digo que pesa. Si tú lees la correspondencia mamá fuimos a casa de Robaina: Raulito manejando,
de los embajadores americanos, yo tengo varias com- Elisita mi hermana, Carmita y yo, y mi hija María
pilaciones, tú no ves ahí nada contra el gobierno de Aleida, que tenía un año, en payama. Fuimos derecho
Batista. Hasta fines del 57 y el 58, que se empieza a para casa de Robaina. En otra máquina fueron mamá
notar el distanciamiento. Quizás ellos pensaron traba- (Máximo se quedó), Mirtha, mi tía Pastorita y el Dr.
jar con otro tipo de oposición, pero se les fue de las Elmo Pons-Domenech manejando. Entramos al cam-
manos. Batista sin duda era aliado y amigo de los pamento militar por el obelisco a Finlay, que original-
Estados Unidos, pero tenía su propia agenda naciona- mente fue erigido al 4 de septiembre. Pero no cambió
lista como legado de la propia revolución del 4 de sep- el nombre Castro sino Grau, y ya después se quedó
tiembre de 1933. Todos los gobiernos cubanos durante así. Batista no lo cambió más. Pues por esa puerta
esa época fueron nacionalistas; un ejemplo: de 1939 a entramos a Columbia. Yo iba bien preocupado, pensé
1958 los ingenios azucareros en manos cubanas habían que el campamento podría estar alzado, íbamos sin
subido de 56 a 121 (del 22% al 62.13%) escolta. Llegamos a casa de Robaina y allí estaban
—Herbert Mathews, además de autor de célebres celebrando: Luisito mi cuñado, con la novia de enton-
artículos sobre Castro, fue un entusiasta de su causa. ces, celebrando sencillamente con otros familiares.
¿Le dijo Batista algo del rol que este periodista jugó en Pues allí dejo a mi gente y solo, caminando, fui a la
esa parte de la historia cubana? residencia principal que estaba al lado. Nada de gran-
—Mira, te cuento algo. Una vez un agente de inteli- des vestidos, mi hermana Mirtha andaba en pantalo-
gencia de Estados Unidos que hacía una investigación nes, mi hija en piyama, mi esposa en un vestido nor-
sobre Mathews me pidió, cuando yo vivía en Madrid, mal; nada de ropas fastuosas, como se ha dicho. Fui al
que lo llevara ante mi padre en Lisboa, Portugal, pues lado, la reunión era en el segundo piso, subo y había
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Un documento para la historiografía cubana 95 ]

algunos militares, algunos políticos y algunos miem- padre, que yo recuerde: Andrés Rivero Agüero,
bros de la familia... Y mi padre, claro está. Aquello no Gastón Godoy y Oscar Figuerola; Gonzalo Guell y
parecía una fiesta, sino todo lo contrario. Andrés Domingo Morales. Yo lo recuerdo. Eso en el
—¿Puede citar algunos de los políticos presentes?. avión de mi padre, porque salieron tres aviones. A la
—Bueno, algunos de los que recuerdo: estaba reunión llega el General Eulogio Cantillo, que había
Anselmo Aliegro, que era el presidente del Senado, tomado el mando de Columbia y relata la situación
estaba Justo Luis del Pozo, alcalde de La Habana; militar. Lo mismo hacen otros jefes. Se podía haber
Santiago Rey, que era el ministro de Gobernación; resistido allí, en Columbia, pero no se podía vencer, ya
Andrés Rivero Agüero, que era el presidente electo; las fuerzas armadas estaban derrotadas en el sentido
estaba Gastón Godoy, que era el vicepresidente electo; del país entero. Batista dice que se marcha para evitar
estaba allí Oscar Figuerola, presidente de la Cruz más derramamiento de sangre. Entonces me dicen
Roja; estaba el Dr. Lama, director de Mazorra, que se que busque la familia en casa de Robaina y fuera al
había casado con mi prima hermana, una sobrina de aeropuerto militar. Todo fue muy calmado, hubo inclu-
mi padre; también Manolo Vieites, casado con una so quien no se fue. Pasaba algo surrealista, estábamos
prima hermana de mi padre; Ramona... que yo recuer- en la escalerilla del avión y había soldados que todavía
de, ellos estaban; yo no recuerdo a nadie más. Había gritaban “¡Viva Batista!”. Había tres aviones, nosotros
otras gentes del Ejército, pero nada que tenga que ver subimos creo que al segundo, donde también se fue-
con la película El padrino. Y toda esa gente estaba ahí ron los Tabernilla, y fuimos los primeros en irnos. Yo
sentada, tranquilamente. Entre los militares recuerdo estaba ya en el avión y veo que mi padre está abajo,
a Rojas, Pedraza, Robaina, Tabernilla, el padre y el entonces bajé del avión para darle un abrazo, y mi
hijo, Silito, muy cercano a mi padre hasta el último esposa Carmita se disgustó, pues pensó que corría
momento. También algunos ayudantes. Ah, y estaba peligro. Después nos marchamos.
también Jorge Yoyo García Montes, que había sido pri- —Pero, ¿esos aviones ya estaban preparados?
mer ministro, senador; Gonzalo Guell, primer minis- —El jefe de la aviación los tenía preparados, pero
tro, Andrés Domingo y Morales del Castillo, ministro desconozco más detalles.
de la presidencia. A mí me llamaron a Columbia des- —¿Quién preparó la referida renuncia formal?
pués de las 12 de la noche. Ya muy tarde, en un —Quizás fue Andrés Domingo, secretario de la
momento, mi padre baja al despacho de Silito Presidencia. Yo no sé los pormenores. La presidencia
Tabernilla. Unos se van, otros bajan. Yo bajé a ver a le correspondía a Guás Inclán por ser vicepresidente,
papá. Santiago Rey y Julio Luis del Pozo se fueron sin pero estaba de cacería. El que estaba ahí en sucesión
esperar cuando mi padre bajó. Hubo otros que bajaron era el presidente del Senado, Aliegro, que fue presi-
pero no se quisieron ir, como Anselmo Aliegro y Yoyo dente del país solo un minuto (un récord), ya que inme-
García Montes. Yo estaba allí. Mi padre les dijo: diatamente renuncia a favor del magistrado más anti-
“Vengan conmigo”, y García Montes y Aliegro le dije- guo. Y se queda Cantillo a cargo de Columbia y el
ron que no, que no era necesario. Después ellos se asi- Ejército. Yo recuerdo a mi padre aún en la escalerilla
laron. Políticos y funcionarios que se fueron con mi aconsejando a Cantillo. Si no es por Cantillo de allí
Teléfono rojo
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[ 96 Un documento para la historiografía cubana

hubiera sido muy difícil salir. Él había regresado de que yo llamé a mi padre a Santo Domingo y le dije que
Oriente, y llegando se reúne con Batista esa misma quería irme de aquí, que esto era insoportable.
noche sobre las diez. Mi padre le dice que iba a renun- —¿La gente le era hostil?
ciar para evitar derramamiento de sangre y que él —Un ambiente horrible; por parte de los americanos
tomara el mando de Columbia. A esas altas horas se y mucha otra gente. Tuve una serie de incidentes y le
transfiere el mando a Cantillo. Cantillo llama a algunas dije que si podía me iba para Dominicana. Y él me dijo
figuras para que lo ayudaran, y fueron a buscar al que no, que era mejor que no.
magistrado Piedra a la casa, el magistrado más antiguo, —¿Pasaba algo con Trujillo?.
y le dicen que él era el presidente. Esa fue si se quiere —Ésa es otra historia, otro sábado.
una misión constitucional de Cantillo, que acabó sien- —Una de las cosas que se ha dicho es que Trujillo
do sacado por Barquín y no por Camilo Cienfuegos era el gran aliado de Batista. Y que Batista voló a Santo
como cree la gente. Cantillo y Barquín habían sido Domingo y no a los Estados Unidos porque lo iban a
compañeros de curso. proteger allá.
—¿Puede dar un breve perfil de Cantillo? —Todo lo contrario. Igual que esa llamada conspira-
—Había estudiado mucho. Tenía mucho prestigio. ción batistiano-trujillista que nunca existió. Trujillo
Era el número uno en su curso, y Barquín el segundo. quería invadir a Cuba en el 59, y fue Batista quien dijo
Estuvo preso muchos años y murió en el exilio. No que eso no era razonable, ya que Castro estaba en un
tenían de qué acusarlo. Jefe militar de toda una región momento de mucha popularidad; además, mi padre
y no tenían nada contra él. Era una persona muy pensaba que en Cuba se alzarían hasta las piedras para
decente. Cantillo entró en el Ejército después del 33. combatir a Trujillo en caso de una invasión. Esto no
Pero él no era septembrista. Había militares viejos en quiere decir que no hubiera ex militares valientes invo-
su familia. Un hombre muy capaz. Tenía varios her- lucrados en esta aventura.
manos, pero Carlos era su hermano militar. Cuando mi —¿Y Miami?
padre deja la presidencia en el 44, Cantillo debía haber —Pensé que no tenía futuro en España, por eso en el
sido teniente o capitán. Cuando el 10 de marzo era 62 vine a Miami. Yo tenía que ver cómo me orientaba
coronel. Jefe de la Fuerza Aérea de Prío. Fidel Castro en Miami; era difícil. Varias gentes le escribieron a mi
lo condena por el 10 de marzo, pero él no tuvo que ver padre diciéndole que debía impedirme venir a Miami.
con el 10 de marzo. Después se unió, pero no estaba Me lo decían algunos amigos también. Como te decía
en la conspiración inicial. Cuando mi padre le pide que era 1962. Ya había pasado Playa Girón, y la cosa estaba
se quede como ayudante general del Ejército, le dice: más calmada. Pero todavía esto estaba lleno de enemi-
“Mire, general Batista, anoche mismo yo estaba jugan- gos y mucha gente nuestra aún estaba resentida por lo
do dominó con el general Cabrera, jefe del Ejército, y sucedido. Yo vine, y decidí desde el primer día irme a
es indigno que yo acepte esto ahora sin avisarle. la calle para que me vieran, para que se acostumbraran
¿Usted cree que le podemos comunicar?” Cabrera a verme. Yo no tuve aquí un problema con nadie; ni con
estaba retenido en casa de doña Emelina, la madre de amigos ni con enemigos. Había una situación económi-
Martha, la suegra de Batista. Allí llega Cantillo y le ca muy mala, difícil en política, pero yo no tuve proble-
comunica a Cabrera lo que le había pedido Batista. Y mas con la gente. Traté de ser lo más natural posible.
estuvo de acuerdo. Esto me lo contó el coronel Ayudé en lo que pude. A mí me dolía ese odio contra
Martínez Suárez, que fue con Cantillo a ver a Cabrera. mi familia, pero seguí adelante.
El mismo coronel José J. Martínez Suárez, que había —Si tuviera que definir la posición política de Batista,
sido enviado por Cantillo a contar a Batista la orden de en general, ¿cómo lo haría?
entrevistarse con Castro que le había dado Tabernilla, —Un día yo le pregunté eso mismo a mi padre. El se
me envió una carta fechada en junio 29 de 1995, donde consideraba un hombre de centro; con mucha sensibi-
relata hechos que se relacionan con lo que hemos con- lidad por los más necesitados, por las clases menos
versado. Era su voluntad que esa carta se diera a cono- favorecidas. Incluso, después de la Guerra Civil espa-
cer, por lo que puede formar parte de esta entrevista, ñola llegaron muchos refugiados republicanos que fue-
parcial o totalmente. ron bien recibidos; así como miles de otros países
—Respecto a usted, ¿qué siente hoy en relación con europeos. En cuanto a la pregunta podría confirmate
Cuba? que políticamente mi padre fue de centro; es decir,
—No te niego que durante un tiempo quise manejar creía que era necesario apoyar a la clase obrera pero
ese sentimiento. Mi familia había caído en desgracia y que al mismo tiempo había que dar las garantías al
éramos azotados por una propaganda internacional en capital para que invirtiera en el progreso. Yo creo que
parte para justificar las arbitrariedades de los que habí- en la primera época podría considerarse hasta de cen-
an ganado. Pero desde hace unos años he recuperado tro izquierda; el problema es que en Cuba en esa época
mi interés por la historia, el amor por Cuba que siem- casi todo el mundo era de centro-izquierda. En los años
pre estuvo ahí. Tengo proyectos de rescate de su his- 30 se competía por lucir bien “progresista”. Hasta el
toria, hemos donado muchos documentos a la Partido Conservador se cambió el nombre. El conser-
Universidad de Miami. Estamos activos en esto mi her- vador cubano era de centro. En Cuba, ¿cuál era en ver-
mano Roberto y yo, un grupo de familiares y amigos. dad la clase conservadora? Ciertas familias muy ricas,
Hay algunos estudios sobre el papel de nuestro padre parte del clero, el Diario de la Marina en la prensa...
en marcha en universidades, todo eso nos da aliento. pero si el Diario de la Marina era de derecha era una
Toda esta suerte ha implicado un dolor, pero todos nos- derecha de tipo muy flexible, porque en él escribía
otros nos hemos superado mucho. Cuando salí de muchísima gente, gente muy diversa. Mañach escribía
Cuba estuve en los Estados Unidos un par de semanas, ahí y era de centro-izquierda. Baquero también y era
pero después me fui para España. Allá me fue mucho de centro-derecha. Y era el mulato, fíjese. El conferen-
mejor de lo que me hubiera ido aquí en aquella época. cista graduado de Harvard tiraba a la izquierda. El
Estuve aquí en New Orleans y New York. Recuerdo poeta mulato a la derecha. Así era Cuba.
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Un documento para la historiografía cubana 97 ]

—En el plano personal, ¿tuvo relaciones Batista con tro embajador Óscar de la Torre y le dice que deseaba
algún comunista? hablar con él a solas. Así lo hacen y el embajador sovié-
—Con Batista fueron ministros sin cartera dos comu- tico le sugiere al nuestro que la URSS desea mejorar las
nistas: Juan Marinello, que después renunció para aspi- relaciones con el gobierno de Batista. De la Torre viaja
rar a otra posición y fue sustituido por Carlos Rafael a Cuba a informar a Batista, quien le ordena que finalice
Rodríguez, el segundo de sus ministros comunistas. Y esos contactos. Esto se cita en la Historia del Partido
eso fue en el 43, cuando el gobierno de unidad nacio- Comunista de Cuba (Universal, Miami, 1970), de Jorge
nal. Se hizo una política de frente unido, en la que par- García Montes y Antonio Alonso Ávila. Tengo la impre-
ticiparon todos menos los auténticos, aunque fueron sión de que desde ese instante crece el apoyo a Castro.
invitados. Y aún así varias personalidades del autenti- Batista creía que en plena guerra fría que esa posibilidad
cismo participaron en el gobierno, como Carlos Hevia no era conveniente. Ya él, en la Reunión de Presidentes
y Rubén de León. en Panamá, en 1956, había dicho que un gran peligro
—¿Hubo otras fuerzas importantes de aquella coalición? acechaba el continente: el marxismo-leninismo. Su
—En la coalición entró también el ABC, que era un advertencia y postura le costaría caro. Eso hay que estu-
partido de oposición. Entró con Martínez Sáenz, que diarlo bien, porque al final lo que tumba a Batista es pre-
había sido muy enemigo de mi padre, incluso de retarlo cisamente su anticomunismo; específicamente en su
a duelo. Martínez Sáenz entra de ministro de segunda etapa (1952-1958).
Agricultura. Más adelante (1952-1958), como presidente —Por último, ¿qué balance haría del papel político de
del Banco Nacional, Martínez Sáenz llevó la política eco- Fulgencio Batista?
nómica de Batista, fue el gran impulsor del desarrollo —Hace algún tiempo se me preguntó qué hecho con-
económico. Una personalidad muy destacada Martínez sideraba más importante en la historia de Batista.
Sáenz. Estuvo preso y murió aquí. Un hombre muy Contesté que aunque importantes habían sido sus
nacionalista; como era la doctrina “abecedaria”. Incluso, obras públicas, su labor educacional y sanitaria, su
yo creo que él pensaba que estaba implementando la impulso a la economía (sobre todo en su segunda
doctrina del ABC dentro del gobierno de Batista etapa) y las leyes sociales que había implementado, lo
—¿El pacto con los comunistas fue un ardid político que más admiraba era cómo había encaminado el pro-
o ambas fuerzas tenían puntos de vista conciliables? ceso institucional que culminó con la Constituyente de
—Cuando formaron parte del gabinete de Batista, en 1940. Hay que advertir que el proceso político cubano
plena Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos desde 1933 hasta 1939 había estado lleno de conflictos,
eran aliados de Moscú; en aquella época los comunistas algunos violentos. Batista, en sólo seis años, como “el
la verdad que no dieron ningún problema. hombre tras el trono”, auspicia que regresen todos los
Anteriormente habían apoyado a Batista para la presi- exiliados políticos tras una amplia amnistía y se cele-
dencia en 1940, como también lo hizo el Partido bran las elecciones para la Asamblea Constituyente de
Demócrata Republicano (conservador), el Partido 1939. En estas participan todos los partidos —desde
Liberal y otros (un total de siete partidos). Cosas de la los conservadores (Partido Demócrata Republicano)
Cuba de entonces: los comunistas y los conservadores hasta los comunistas; los liberales (Partido de los
formaban parte de la misma coalición política. En las machadistas) y hasta los enemigos de esos liberales, el
elecciones de 1944 el Partido Socialista Popular apoyó a ABC, el Partido Revolucionario Cubano y muchos más.
Carlos Saladrigas, que era el candidato del gobierno de Para completar, la oposición gana la mayoría y se res-
Batista. Después, durante la guerra fría, nadie quería petan los resultados. Éste es un proceso que no es típi-
pactar con ellos en las elecciones presidenciales, aunque co dentro de una situación política en la que predomi-
sí pactaron con distintos partidos en las elecciones na la influencia de un supuesto “dictador”. Esta institu-
municipales. Mi padre tuvo un secretario que se llama- cionalidad tiene como colofón la celebración de unas
ba Raúl Acosta Rubio que escribió dos o tres libros elecciones presidenciales que gana Batista con el
sobre Batista y su época. Después también una serie de apoyo de siete partidos. Gobierna cuatro años sin que
artículos y entrevistas en una revista que había aquí que existiera un solo exiliado político; sin un preso político
se llamaba Alerta. Son interesantes algunas cosas que y con la participación de todos los sectores de la
dice respecto al 10 de marzo, cuando él sí estaba muy nación. Al celebrarse las elecciones de 1944, pierde el
unido a Batista. Recuerdo que a raíz del 10 de marzo a candidato del gobierno y gana el mayor enemigo polí-
Batista le da como una varicela. Y tuvo que aislarse. tico de Batista. Pero acata el resultado de las urnas y
Pues Acosta Rubio, que estuvo a su lado, cuenta que él entrega el poder.
mismo recibe un recado del PSP donde se asegura que
quieren reunirse con Batista. Finalmente se reúnen con
el propio Acosta Rubio, al cual Batista le dice que le Apéndice
transmita a los comunistas que se queden tranquilos; Carta del Sr. José J. Martínez Suárez al
pero que no es el instante oportuno para un entendi- Sr. Fulgencio Rubén Batista
miento. Él no podía, no era prudente políticamente. El (29 de junio, 1995)
embajador cubano en Washington, Aurelio Fernández
Concheso, que había sido embajador ante Hitler y Stalin Estimado amigo:
y lo era ahora ante los norteamericanos, ha estado Leyendo en estos días algunos libros que cuentan los
enviando información y manda una carta muy impor- hechos de la caída del gobierno que presidiera su
tante donde previene a Batista sobre un entendimiento padre, encuentro que se confunden los acontecimien-
con los comunistas, a partir de lo que podía captar en un tos y las fechas. Como fui testigo de un hecho de gran
Washington en guerra fría con Moscú. Después rompe trascendencia, he querido darle este testimonio como
relaciones con la URSS un mes después del 10 de marzo contribución a la verdad histórica, me refiero a la entre-
de 1952 y más tarde ilegaliza al PSP. A finales de 1957 el vista, el 28 de diciembre de 1958, entre el general
embajador soviético en México se encuentra con nues- Eulogio Cantillo y Fidel Castro.
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[ 98 Un documento para la historiografía cubana

En el mes de agosto, el general Cantillo recibió una Hablamos más de dos horas, durante las cuales pude
carta del cabecilla rebelde, a través del padre Guzmán, percibir que el presidente no estaba siendo bien infor-
en la que le proponía una entrevista. Esta propuesta fue mado, pues ignoraba la deserción del coronel
informada al Estado Mayor y el presidente Batista. Se Florentino Rosell (mientras cambiábamos impresio-
le pidió al general Cantillo que fuera a Varadero, donde nes, le llegó el informe de este acontecimiento). Al con-
se reunió con el presidente, ya que se trataba de la cluir, me dijo que haría pasar a través del jefe del
posibilidad de una solución nacional. Aunque el gene- Ejército, general Rodríguez-Avila, un mensaje por la
ral Batista veía con escepticismo esta gestión, le sugi- micro-onda al general Cantillo para que dejara sin efec-
rió al general Cantillo que enviara a otro oficial. to la entrevista ordenada. También me dijo que pondría
Fue designado el teniente coronel Fernando un avión a las seis de la mañana para que me traslada-
Neugart, el cual tuvo varias conversaciones con Fidel ra a Santiago de Cuba e informara al general Cantillo
Castro sin resultados positivos, por lo que el general que desistiera de la misión. Recuerdo que al salir de
Cantillo suspendió esas gestiones. palacio nuevamente trató usted de averiguar lo que
Ya en el mes de diciembre la situación en Oriente había pasaba, pero yo guardé silencio.
empeorado considerablemente. Al acudir a La Habana el A las 2: 00 a.m. del día 28, recibí una llamada telefóni-
22 de ese mes e informar al general Francisco Tabernilla ca del comandante Dole, ayudante del general Tabernilla
Dolz, jefe de Estado Mayor Conjunto, de esta realidad, Dolz para que me personara en el Estado Mayor. Lo
este le preguntó al general Cantillo si él tenía algún con- llamé a usted nuevamente para que le preguntara a su
tacto para concertar una cita con el jefe rebelde, recor- padre si debía acudir a la cita, contestándome, a través de
dando este al padre Guzmán. El general Tabernilla le usted que cumpliera la orden. Me presenté al general
ordenó que regresara a Santiago de Cuba a la mayor bre- Tabernilla Dolz, me apartó para que nadie nos escucha-
vedad. El general Cantillo cumplió la orden pensando que ra y me preguntó: “¿Tú sabes algo de la orden que se le
tenía la aprobación del presidente de la República. dio al general Cantillo?”. Le contesté que algo había oído.
El día 25 de diciembre regresa nuevamente a La “Hay un avión para usted mañana para que lo traslade a
Habana el general Cantillo y recibe la orden del gene- Santiago de Cuba y le diga al general Cantillo que le dé
ral Tabernilla Dolz de entrevistarse con Fidel Castro largo a la orden que se le dio.”
para que lo tanteara. Mientras tanto el general Cantillo A las 6: 00 a.m. estaba en el Aeropuerto Militar de
había solicitado una audiencia con el presidente a tra- Columbia, pero no pude salir hasta las 10: 00 a.m., ya
vés de su jefe de despacho, el general Silito Tabernilla que me dijeron que el avión se estaba reparando. No lle-
Palmero. Al no recibir noticias de este general y como gamos a Santiago hasta la 1: 00 p.m. y en el mismo aero-
la situación en Oriente apremiaba, tuvo que marcharse. puerto pregunté por el general Cantillo. Se me contestó
Antes de irse, sin embargo, me dijo que le extrañaba que volara en helicóptero, solo con su piloto, el capitán
mucho que el presidente no lo llamara y lo orientara al Izquierdo. Al regresar y verme, se paró y abrió los bra-
respecto, preguntándome si yo podía hacer algún con- zos sorprendido por mi presencia. Le informé de mi
tacto para ver al presidente y le informara de la orden conversación con el presidente y de la contraorden del
recibida. general Tabernilla Dolz. Me contestó “Too late
Martínez, too late. Acabo de tener la entrevista, ya que
Siguiendo mi relato, el día 27 de Diciembre, se tras- no había recibido ninguna contraorden. Mañana regre-
ladó el general Cantillo para Santiago de Cuba. saré a la capital e informaré al presidente.”
Siguiendo yo sus instrucciones, decidí visitar al Dr. Esa noche regresé a La Habana en un avión comercial.
Antonio Lamas, casado con una sobrina del presidente, Al otro día, 29 de diciembre, me comuniqué con usted
a quien le informé, sin más detalles, de la urgencia que para informarle que el general Cantillo regresaría ese día
tenía de ver al general Batista, fuera de los conductos por la tarde, para que se lo dijera a su padre. Al poco rato,
reglamentarios. Fue entonces cuando hicimos contac- me telefoneó usted para decirme que el presidente le
to con usted para que gestionara esta cita. Usted se había indicado que esperara al general Cantillo en el
comunicó con su padre el cual le dijo que nos recibiría Aeropuerto de Columbia para llevarlo directamente a
esa noche. Yo le insistí en que no podíamos esperar Kuquine. El general Cantillo llegó a las 2:00 p.m., espe-
tanto por la urgencia del caso. Usted habló nuevamen- rándolo varios altos oficiales; pero, siguiendo las órdenes
te con su padre y nos comunicó que me esperaba a las de su padre, marchamos a verlo. Usted iba delante en su
tres de la tarde en palacio. Usted se reunió conmigo en automóvil y nosotros lo seguimos.
el Restaurant El Carmelo de la Calle Calzada y de allí El general Cantillo entró solo al despacho del presi-
partimos juntos. Recuerdo que usted trataba de saber dente, pero luego me contó la conversación. El presi-
lo que estaba sucediendo, pero yo no le dije nada, tan dente le había preguntado por qué no había ido a verlo
solo que recordara a Bruto, uno de los asesinos de antes de cumplir la orden dada por el general
Julio César, al cual este quería como a su propio hijo. Tabernilla Dolz. El general Cantillo le explicó que el
Cuando llegamos a la ante sala del despacho de su jefe de Estado Mayor Conjunto le había ordenado que
padre, usted entró para notificarle mi presencia y luego se marchara rápidamente. Cumplió la orden porque
regresó para acompañarme, dejándonos solos. pensó que el presidente estaba informado, lo cual no
Al preguntarme cuál era la urgencia de mi visita, le era cierto según pudo constatar.
informé que el general Cantillo me había pedido que También me contó que cuando le iba a relatar los
hiciera gestiones para verlo, y le contara sobre la orden detalles de la entrevista, el presidente lo paró diciéndo-
que había recibido del jefe de Estado Mayor Conjunto, le: “No me cuentes nada, ya es demasiado tarde.”
extrañado de no haber recibido ninguna orientación de Espero que esta carta ayude a esclarecer la verdad
su parte. histórica y, con tal propósito le autorizo que haga uso
El Presidente se paró y me dijo: “¿Usted está seguro de la misma en la forma que estime conveniente.
de lo que está diciendo?”, y yo le contesté: “Estoy cum-
pliendo con lo ordenado por el general Cantillo.” Afectuosamente,
Teniente coronel José J. Martínez Suárez
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❭ POEMAS

El sueño efímero
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Angélica García Castillo


es escritora, poeta y
diseñadora para las artes
escénicas. En la actualidad
Venus
es profesora invitada en la
Universidad de Los Andes.
ANGÉLICA GARCÍA CASTILLO

Deseo de espejo

transcribir la mirada vaciada de tu ojo...


Círculo que se dice. Yo soy esa fractura, ese deseo de espejo, el cuerpo inmortal
Este mi ojo ciego, vaciado de las imágenes, completado por ti; esta es la forma
de tu deseo, el cuerpo desmontable de tu historia, la imposibilidad de transcribir
tu deseo.

Apodérate pues de esta fractura, de mi dedo sin huella, de mi ojo sin pupila,
traspasa el cristal, copia malamente en tu exterior las marcas del reflejo de mis imágenes,
luego procura sellar los bordes, encajar las piezas de tu cuerpo, iluminarlo adecuadamente,
golpear los costados y escuchar este vacío que ahora te pertenece.
No tendrás frío.

La historia del espejo

El excluso atavío de esa manía. Pálido escondrijo en el que engranan las figuras de lo
absurdo.
¿Es éste su signo?
Desde la partida Ulises no supo más hilar los bordes de su historia, desmontó aquel cuer-
po para configurar la idea del presente.
Hermes, hete allí disfrazado, flanqueado al golpe de las sirenas, atrapado en el grito de las
olas.
Cada historia es improbable, dijo ella; por eso debemos (de) conservar el secreto. Y se
hace presente reconduciendo las hiladuras de esa o de aquella. Como se pliegan estos mol-
des al procrear en el sentido, aquello que no es el fruto proscrito de Hécuba. Más o tal
como el suelo de Estigios, pero los frutos amargos suelen no ser recolectados, está allí su
permanencia, su Tánatos, sostenido como partitura de lo absurdo; no es la canción de
fuego de la que como Ceres del balanceo en superficie habitan más bien en las profundida-
des, es el cuento de su pasado negándose a construir en frases alguna errada permanencia.
Este es el mundo de los que reinan en la secreta orgía del presente.

Harper’s Bazaar

...ella
la que atrapó en su cuerpo la mirada primitiva del infante. Su ojo disociado para este rom-
pecabezas
o muestrario de hermosas miríadas

¿Dónde está el resto de tu cuerpo? concebido en la posibilidad mutilante de un close up


o mirada que se construye en la bella decapitada

parte de maniquí, cuerpo de Venus tantas veces fotografiado. Breve historia para una ima-
gen aberrante
de los espejos

Venus en la pasarela de Alexander McQueen

Dialogar en las posibilidades


de los cuerpos
Tú que con torpes piernas falsas te mueves en este, ahora escenario de lo posible
Configurando en la incompletud la posibilidad de una belleza.
En la mutilación de su cuerpo perfecto hemos de completar con nuestra mirada
el plagio mítico de su imagen
ella que como la otra Eva se alzó entre un atril...
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Poemas 101 ]

pero es en su incompletud donde hallaremos las partes restantes de ese cuerpo,


en su fractura; que como cuerpo caído sobre una mina te devuelve la mirada en el espejo.
Haz de desfilar en el espacio de lo mítico, en lo perfecto de tus partes amputadas
en ese “restante”
...el que te nombra
entonces reescribo las posibilidades de los cuerpos, como una cicatriz que revela
un rostro y hace a los ojos imperfectos ver más allá de los espacios conclusos.
Leer en esas puntadas alguna historia.
He de contemplarla como quien hallando incompletas las piezas de un rompecabezas
lo prefigura presuponiendo lo faltante. Y es en esto que se revela
maniquí hija de Venus

De Antígona en el Hades

Dánae, en su mito ha pretendido rescatar el rubor de su desencuentro;


del rondar entre las riberas del Aqueronte. Atrapado suspiro el de quien
se presume descrito
en el reflejo procurando alguna torrencial figura plenada de Venus, escondrijos, cómo en el
traje de Sajarishta; mítica Dánae entre sus ropajes atrapada. Mirada cortada por el brillo de
sus joyas que caen en su frente como lluvia desplazándose por las colinas. Recorriendo,
marcando el umbral de sus miradas.
De lo otro, lo deseado, negado Extraña prisión la que se antepuso a los ojos de Sajarishta

Venus en el aparador

He recuperado el toque de Alicia al voltear el espejo


Mirar la profundidad de su penumbra socavando en el obsceno centro de mi sombra;
(desencajo los moldes del embuchamiento)
Saltar de los aparadores,
Contemplar sus miembros en la fractura,
Disminuir el tránsito hacia mi sombra.
He procurado alcanzar la densidad de mi sombra, desalojar los espejos, construir en las
afueras de mi ser, en su incertidumbre, jugar a los naipes y tomar el té
¿qué hora es?
Salta de nuevo el aparador
Moldea las partes, ilumina su contorno.
Ella, la del espejo, exacta, en su completud, única, ella la del espejo, es mi sombra.
Amarás a tu Dios, le dije
Mientras el asiento del mundo se divida
Ofelia: llámame, quiero traspasar el espejo de agua y tocar tu reflejo de muerte.
He de habitar el reino de las sombras, su densidad, como el peso del rocío

La Venus

Desfilar en el espacio mítico


Ritual de las exequias
ambivalente tránsito en la construcción de lo externo
el contorno de su figura
el giro vacío de la imagen
el revés de su Centro Muerto
ella, la del espejo, es su sombra
impávida, exacta, iluminada
y de matiz perpetúa los signos de lo ajeno
...lo otro
toda ingrávida presencia la señala
ausente
maravillosamente imposible
cuerpo de eros
desfilando ante el umbral
mueca de que nos adviene
a aquello lo vivo
imperecedera
absurda inmortalidad
ella, la del aparador es su sombra
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[ 102 Venus

De Venus I

Atrapar la impavidez de la ausencia. Su centro


Rondar en el contorno el abismo en su imagen
he de llamarte...padre
procurarás no irrumpir en el abismático espacio de sus entrañas-negadas
como para una fosa del cuerpo
Su inacabada sombra te ronda
enciende las luces del coro, inmersión en el vacío
ha procurado llamarte en el pánico que la configuró
amo este espacio sin centro de los maniquíes
nombrarte en la vaciedad
en la ausencia de entrañas que poseen los maniquíes,
en las luces de los aparadores. Su espectáculo.
Amo este cuerpo desmontable, sin identidad, en su afirmación
el olor del plástico
Cuerpo imposible, jamás llenado, siempre fracturado
donde están sus voces en el contorno de su ausencia
los coros alzan sus voces continuas,
aumenta su tono agudo
se mueve su cabeza
como una piedra de molino
su casa es ahora un depósito de maniquíes sin padre
nombrarme en el vértigo
la paranoia es la ausencia de Dios

De Venus II

Sintió la muerte atravesar el umbral,


en la caída.
El pálpito de su eco, el sonido hueco de sus pisadas,
la noche lo detuvo en el dulce tránsito hacia el umbral.
Ella, conoció todos los miedos
el penetrante aroma en sí, el de sus gritos
el filo de sus navajas
la voz de quienes como sordos te habitan
He aprendido a vivir en el umbral, en su Sombra
en la dulce espera del pánico
en el movimiento de sus paredes
Reconozco esta respiración. El sonido de mi abismo, el revés de mi imagen,
el hermoso retorno de lo muerto, el flash que la atrapó en su deseo.
Era otra iluminada por el flash, su secreta fascinación por los balcones,
por los espacios circundantes, por su vértigo, por esa ráfaga giratoria.
El tiovivo del horror
He aprendido a habitar en la Sombra,
ella expuesta al sol trataría de olvidar las marcas en su cuerpo.
Como un leproso que se maquilla.
Tapar las hendiduras,
vivir con la muerte
negarle al Tánatos los orificios de su cuerpo.
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La Torre del Virrey se hará cargo, Los trabajos se enviarán a La Torre del Virrey,
con vistas a su publicación, de los info@[Link], en soporte informático (formato
ensayos enviados a propósito y con- doc, a Times New Roman, cuerpo 12, alineación justifi-
cebidos preferentemente en alguno
cada e interlineado simple). El autor incluirá un abstract
de los siguientes ámbitos de los
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No se restringe la extensión del texto, pero se recomienda
que los ensayos no excedan los 30.000 caracteres (con
American Memory
Análisis del discurso espacios), ni las reseñas los 10.000.
Antropología filosófica
Antropología literaria
Arqueología del saber Las notas a pie de página serán numeradas correlativa-
Estudios sobre la frontera mente. El modelo de cita empleado seguirá el de los ejem-
Comunicación intercultural
plos siguientes:
Consumo productivo
Crítica arquetípica A) PARA LOS LIBROS:
Crítica literaria feminista EDWARD W. SAID, Representaciones del intelectual, trad. de
Cultura Cyborg
Cultura visual I. Arias, Paidós, Barcelona, 1996, pp. 29-30.
Culturología B) PARA LAS EDICIONES:
Deconstrucción
Rethinking CLR James, ed. by Grant Farred, Blackwell,
Ecología de la cultura
Écriture féminine Cambridge, Mass. & Oxford, 1996.
Estudios Culturales C) PARA LOS ARTÍCULOS:
Estudios gays y lésbicos
Estudios mediterráneos CLR JAMES, ‘Dialectical Materialism and the Fate of
Estudios postcoloniales Humanity’, en Spheres of Existence, Allison & Busby,
Estudios queer
London, 1980.
Estudios sobre la diáspora
Estudios sobre la performance
Estudios sobre la traducción El autor adjuntará a su ensayo una breve nota curricular.
Estudios sobre los prejuicios y los estereotipos
Ética de la literatura Las colaboraciones gráficas (fotografías, reproducciones
Etnopsicología de grabados, pinturas, esculturas, etc.) se enviarán preferi-
Fashion Theory
blemente en blanco y negro o, en su defecto, en cuatrico-
Film Studies
Frauenliteratur mía, en formato jpg o tiff, a 300 ppp y máximo tamaño
Gender History posible. El artista deberá adjuntar una breve nota curricu-
Historia de las mentalidades
Historia de las ideas lar y comentar, si lo desea, su obra y la técnica empleada.
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Historicismo
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Humanidades
Imaginación material decisión al autor.
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Jewish Studies
Mediología tir del número 1 deben dirigirse a La Torre del Virrey.
Metaforología Revista de Estudios Culturales, info@[Link].
Metahistoria
Microhistoria
Mitocrítica
Multiculturalismo
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Neohistoricismo
Nueva historia cultural
Política cultural
Posthumano
Realidad virtual
Rizomática
Semántica histórica
Semiosfera
Sociosemiótica
Subaltern Studies
Teoría crítica
Teoría de la corporeidad
Teoría de la fotografía
Women’s Studies
Xenología
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LA TORRE DEL VIRREY

Núm. 0, Invierno de 2005/06


AVANCE DEL NÚMERO 3 (VERANO DE 2007)
La Torre del Virrey: de la contemplación a la performance
Estudios culturales Estudios Culturales
Michele Cometa · Empezar por el medio T. W. Adorno · Kultur y Culture
Javier Alcoriza · La ética del espectador Joan González · Conciencia y tragedia
Antonio Lastra · Orwell performativo Gregory F. Pappas · El desafío norteamericano: la tensión entre los
Mario Picinnini · The form of business. Imaginario constitucional y gobierno valores del mundo anglosajón y el hispano
de las colonias Fernado R. Contreras · De la inmediatez a lo estético: una reflexión
Krzysztof Piotr Skowronski · La herencia americana como fuente de valores sobre los valores culturales en Kiekergaard
Libros Ramón Moreno Cantero · Los años del cambio: la asimilación de la
Stanley Cavell · Philosophy the Day After Tomorrow, por David Pérez Chico violencia por el código fílmico institucional
Colin McGinn · The Making of a Philosopher, por Carlos X. Ardavín Germán Llorca Abad · La frágil definición de la realidad
John Mcllroy y Sallie Westwood · En la frontera, por Paz Villar Hernández
Harold Bloom · Genios, por Antonio Fernández Díez Representaciones del intelectual
Al contemplar por primera vez la literatura coreana, por Antonio Lastra James Baldwin · Notas autobiográficas
Representaciones del intelectual Antonio Fernández Díez · La razón de la escritura en Kafka
Till Kinzel · Hamann como Sócrates V. Javier Llop Pérez · La herramienta de la duda cartesiana
Carlos X. Ardavín Trabanco · Semblanza de Eugenio d’Ors Javier Valera Bernal · Análisis de la representación: Capa
Paz Villar Hernández · Stuart Hall, la teoría con minúscula Javier Alcoriza · Karl Löwith
Traducción Juan Diego González · La teología política de Jacob Taubes
Henry Lawson · La mujer del pastor, por Mercedes García Bolós
Poemas
Emilio Ichikawa · El Everglade

BIBLIOTECA DE LA TORRE DEL VIRREY


Núm. 1, Verano de 2006
Antología bilingüe de la poesía angloamericana
Estudios Culturales
David Pérez Chico · La herencia emersoniana en Stanley Cavell:
el perfeccionismo moral
En preparación
Richard G. Geldard · Escapar de los falsos lazos: Emerson y la conducta de - La influencia de Harold Bloom
la vida - Una cultura común. Introducción a los Estudios Culturales
Jakob Stougaard-Nielsen · La cámara y la máquina de escribir: - Encuentros con Stanley Cavell
Henry James, autoría e intermediación
Carlos Valero Serra · Interpretación, memoria y contexto:
una introducción a la obra sobre música de Edward W. Said
Ramón del Castillo · Ecos de sociedad: apostillas a Interpretación, memoria
y contexto
Paz Villar Hernández · CLR James y Stuart Hall: dos intelectuales
en dialogía
Representaciones del intelectual
Robert J. C. Young · Frantz Fanon y la traducción cultural
José María Jiménez Caballero · Sartre y la ética de la literatura
Juan Diego González · Yves Congar, teólogo y hombre libre
Gregorio Luri Medrano · Alexander Fol
Antonio Casado da Rocha · Un American Scholar.
In Memoriam Brad P. Dean
Raúl Miranda · José Martí y la retórica de la desmitificación
Debate: Leo Strauss y los neo-cons
Josep Monserrat Molas, Gregorio Luri Medrano, Antonio Lastra [Link]
Leo Strauss y los neo-cons [Link]
Antonio Ferrer · Una posible doctrina de la tiranía:
Sobre la tiranía de Leo Strauss
Alexandre Kojève · Perspectiva europea del colonialismo
Manuel Vela Rodríguez · El carácter literario de la Exploración
de George Anastaplo
Libros
Luciano Canfora · Sobre la democracia, por Antonio Fernández Díez
Zygmunt Bauman · Amor líquido, por David P. Montesinos
Michael P. Ghiglieri · El lado oscuro del hombre. Los orígenes de la
violencia masculina; Ambrosio García Leal. La conjura de los machos.
Una visión evolucionista de la sexualidad humana, por Francisco
Laporta
Dickens, Tolstói, Chesterton, por Javier Alcoriza
Poemas
Carlos X. Ardavín Trabanco · Notas sobre la poesía de Giovanni Di Pietro
Antonio Méndez Rubio · Nocturno

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