0% encontró este documento útil (0 votos)
90 vistas4 páginas

El Futuro de La Alimentación y La Agricultura: Vías Alternativas Hacia El 2050

Este documento analiza posibles escenarios futuros para los sistemas alimentarios y agrícolas hacia 2050 y más allá. Presenta un escenario de 'continuidad', uno de 'hacia la sostenibilidad' y otro de 'sociedades estratificadas'. Argumenta que un cambio hacia la sostenibilidad es necesario para alimentar a la humanidad de forma efectiva y cubrir la demanda de productos agrícolas, pero que el camino no será fácil y requerirá esfuerzos globales.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
90 vistas4 páginas

El Futuro de La Alimentación y La Agricultura: Vías Alternativas Hacia El 2050

Este documento analiza posibles escenarios futuros para los sistemas alimentarios y agrícolas hacia 2050 y más allá. Presenta un escenario de 'continuidad', uno de 'hacia la sostenibilidad' y otro de 'sociedades estratificadas'. Argumenta que un cambio hacia la sostenibilidad es necesario para alimentar a la humanidad de forma efectiva y cubrir la demanda de productos agrícolas, pero que el camino no será fácil y requerirá esfuerzos globales.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El futuro de la

alimentación y
la agricultura
Vías alternativas
hacia el 2050
VISIÓN GENERAL

Este informe presenta un ejercicio de prospectiva realizado para identificar posibles opciones estratégicas para lograr los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la alimentación y la agricultura.1 La principal preocupación respecto
al futuro de la alimentación y la agricultura es si estos sistemas serán capaces de alimentar a la humanidad de forma sostenible
y efectiva al 2050 y más allá, y a la vez cubrir la demanda adicional de productos agrícolas para usos no alimentarios.

Para abordar esta acuciante preocupación, el informe analiza posibles escenarios futuros que reflejan, en distinta medida, los
retos de los sistemas alimentarios y agrícolas hacia “un mundo en el que la alimentación sea nutritiva y accesible para todos
y en el que la gestión de los recursos naturales preserve las funciones de los ecosistemas para respaldar la satisfacción de
las actuales y futuras necesidades humanas”, según la visión de la FAO. El primer escenario es el de “continuidad” (business
as usual en inglés), en el que, pese a los esfuerzos de muchos países, un número de los desafíos para la alimentación y
la agricultura quedan sin solventar. El segundo escenario, “hacia la sostenibilidad”, contempla cambios proactivos para
la consecución de unos sistemas alimentarios y agrícolas más sostenibles. El tercer escenario, “sociedades estratificadas”,
dibuja un futuro de desigualdades exacerbadas entre países y entre distintos estratos de las sociedades.

La evidencia contenida en este informe, que se apoya en análisis cuantitativos rigurosos y evaluaciones cualitativas, sugiere
que aún estamos a tiempo de encauzar los sistemas alimentarios y agrícolas hacia una vía sostenible y equitativa que será
capaz de cubrir la creciente demanda. No obstante, para ello se requieren un proceso transformador global y esfuerzos
decididos con la participación de todas las partes interesadas: gobiernos, agencias internacionales, organizaciones de la
sociedad civil, productores privados y consumidores, así como instituciones académicas y de investigación. Se insta a todas las
partes interesadas a dar la debida consideración al informe y su material suplementario, como por ejemplo la base de datos
electrónica de proyecciones a nivel de país, y se espera que este ejercicio de prospectiva a largo plazo sirva a todas estas partes
como punto de partida para el diálogo y los procesos normativos estratégicos encaminados a dar forma a unos patrones de
desarrollo sostenible a nivel global, regional y nacional.

1
En este informe, “agricultura” abarca todos los sectores agrícolas, incluyendo cultivos, ganadería, pesca y silvicultura.
MENSAJES PRINCIPALES
Los sistemas alimentarios y agrícolas se ven afectados por tendencias que podrían poner en peligro su
sostenibilidad futura.
El crecimiento demográfico y de ingresos sigue impulsando la demanda de alimentos y cambiando las preferencias
nutricionales de las personas. La pobreza persistente, la desigualdad y el desempleo limitan el acceso a los alimentos y
obstaculizan la consecución de los objetivos de seguridad alimentaria y nutrición. La producción agrícola se ve limitada
tanto por la creciente escasez y pérdida de calidad de los recursos de tierra y agua, como por las inversiones insuficientes
en agricultura sostenible. El cambio climático afecta cada vez más el rendimiento y los medios de subsistencia rurales,
mientras que la agricultura sigue generando emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Un cambio de rumbo es vital: seguir con el “escenario de continuidad” ya no es una opción.


Si los sistemas agrícolas y alimentarios siguen en su vía actual, la evidencia indica un futuro que se caracterizará por
una inseguridad alimentaria persistente y un crecimiento económico insostenible. Muchos países y regiones ya se han
comprometido a lograr unos sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles. Sin embargo, si se han de cumplir todas
las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) previstas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible,
se precisarán esfuerzos adicionales para abordar las crecientes desigualdades y desequilibrios de género, sostener la
paz, reducir las emisiones de GEI, evitar los sistemas agrícolas que agotan los recursos, gestionar mejor la demanda
de productos alimenticios de origen animal intensivos en recursos y reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos,
entre otros retos.

Un futuro más sostenible es posible, pero el camino para lograrlo no será fácil.
Para dejar atrás el escenario de continuidad, todas las sociedades deberán renovar los activos que utilizan para producir
bienes y servicios, o las reservas de capital, buscar nuevas soluciones y aplicar tecnologías innovadoras. Siguiendo el
espíritu de solidaridad consagrado en los ODS, los países y grupos sociales que razonablemente puedan asumir los
costes de las transformaciones necesarias deberán apoyar a aquellos que ya se han visto afectados por el desarrollo
insostenible, y ayudar a configurar un futuro mejor para las generaciones venideras.

Todos los países deben comprometerse a compartir la responsabilidad por la aplicación de


cambios fundamentales.
El proceso transformador global que se precisa para hacer más sostenible la alimentación y la agricultura va mucho más
allá de la distinción entre países “desarrollados” y “en desarrollo”. Todos los países se verán afectados en este proceso,
dado que “para alcanzar un desarrollo global sostenible son imprescindibles cambios fundamentales en la forma en que
las sociedades consumen y producen” (Rio +20. El futuro que queremos).

Una mayor concientización de los consumidores contribuirá a contener la necesidad de ampliar


innecesariamente la producción de alimentos y reducir la “triple carga” de la malnutrición…
Se espera que la producción agrícola aumente como consecuencia del crecimiento de la población, los cambios en las
dietas y el aumento de los ingresos. Una mayor concientización de los consumidores en cuanto a dietas ambientalmente
sostenibles y más saludables, junto con la reducción en el desperdicio de alimentos, un sistema de precios de los alimentos
más eficiente que refleje adecuadamente los factores externos negativos de su producción, y la limitación en el uso de
cereales para la producción de biocombustibles serán aspectos de una importancia crítica para limitar la demanda
agrícola. También lo serán para reducir la “triple carga” de la malnutrición, que engloba la subalimentación, la carencia de
micronutrientes y el sobrepeso y la obesidad, que a menudo coexisten en un mismo país e incluso en una misma comunidad.

…pero producir más será inevitable y el camino a seguir es hacerlo con menos.
Las personas que trabajan en los sectores alimentarios y agrícolas deben aprender a satisfacer la creciente demanda
en un contexto de mayores limitaciones en cuanto a recursos mediante la mejora en el uso de la tierra y el agua, la
reducción de emisiones de GEI, un aumento de la eficiencia en la producción y el consumo de energía y la restauración
de suelos y bosques. Estas son solo algunas de las opciones estratégicas para tener en cuenta en aras de la sostenibilidad.

En la transición hacia la sostenibilidad los precios de los alimentos podrían aumentar…


Si se tienen en cuenta la totalidad de los costos de producción y consumo, incluyendo el costo de la degradación de los
recursos y las emisiones de GEI, las evidencias indican que los precios de los alimentos podrían aumentar de forma
significativa. Sin embargo, esto podría redundar en una utilización más adecuada tanto de los recursos naturales como
de los propios alimentos.
CONCLUSIONES DESTACADAS
Uno de los mensajes clave que se derivan de los rigurosos análisis cuantitativos y evaluaciones cualitativas de los escenarios
estudiados, es que no será necesario ampliar la producción agrícola ni tan siquiera en un 50% entre 2012 y 2050 para
alcanzar los objetivos de erradicación del hambre y mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición plasmados en los ODS.
Estos objetivos podrían cumplirse con un incremento mucho menor en la producción agrícola, siempre y cuando los sistemas
productivos sean más sostenibles, y la distribución de ingresos y alimentos en y entre países sea más equitativa.
Uno de los resultados claros y consistentes de este análisis de los distintos escenarios, tanto a nivel global como entre los
grupos de países, es que el escenario de “continuidad” nos llevaría a una situación de subalimentación grave en 2050, incluso
si la producción agrícola bruta creciera en un 50% entre 2012 y 2050 (lo que a su vez contribuiría a aumentar las emisiones
de GEI). Estas tendencias negativas se verían exacerbadas en el escenario de “sociedades estatificadas”, como muestran las
tres figuras que aparecen más abajo.
En el escenario “hacia la sostenibilidad”, por el contrario, la subalimentación se reduce de forma drástica incluso con un
aumento de la producción agrícola de tan solo un 40% aproximadamente, mientras que las emisiones de GEI se reducen
también de forma notable. La reducción drástica en la subalimentación se debe a que los ingresos y los alimentos se distribuyen
de forma más justa en y entre los países. Una dieta más equilibrada en los países de ingresos altos, que sin duda tendría
impactos positivos en el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, contribuye
también a reducir el crecimiento de la actividad ganadera, lo que a su vez es un factor clave para lograr una expansión más
limitada de la producción agrícola y la tierra cultivable, así como un recorte significativo en las emisiones de GEI. Los patrones
generales de consumo y producción se vuelven más sostenibles.

Prevalencia de subalimentación Producción agrícola bruta


20
150

15
130
Índice, 2012 = 100
Porcentaje

10
110

5 90

0 70
2000 2012 2020 2030 2040 2050 2000 2012 2020 2030 2040 2050

Histórica Continuidad Hacia la sostenibilidad Sociedades estratificadas

Fuente: FAO. 2018. El futuro de la alimentación y la agricultura: Vías alternativas hacia el 2050. Roma.

Proyección de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura en los distintos escenarios
Continuidad Hacia la sostenibilidad Sociedades estratificadas

4
GtCO2eq

0
2010 2020 2030 2040 2050 2010 2020 2030 2040 2050 2010 2020 2030 2040 2050

CATEGORÍAS Fermentación entérica Arroz Fertilizante Abono Residuos de cultivo


Nota: Los gases de efecto invernadero se expresan en gigatoneladas (mil millones de toneladas métricas) de dióxido de carbono equivalente (GtCO2eq).
Fuente: FAO. 2018. El futuro de la alimentación y la agricultura: Vías alternativas hacia el 2050. Roma.
…pero la sostenibilidad ambiental y la seguridad alimentaria aún pueden ir de la mano.
Aunque la transición hacia unos sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles podría hacer aumentar los precios de los
alimentos y limitar la producción agrícola global, la disponibilidad y el acceso a los alimentos per cápita en países de
ingresos bajos y medianos podrían mejorar sustancialmente si se consiguiera una distribución más equitativa de los
ingresos en y entre países.

Se hace imprescindible una distribución más equitativa de los ingresos…


Garantizar una distribución de ingresos más equitativa en y entre países es imprescindible para lograr la seguridad
alimentaria, una nutrición mejorada y la sostenibilidad ambiental de los sistemas alimentarios. Entre las opciones
estratégicas para alcanzar este objetivo están la promoción de tecnologías sostenibles y el acceso de los agricultores
familiares a los mercados; la creación de instituciones más fuertes para garantizar mercados de insumos y productos
agrícolas competitivos, transparentes y justos; la puesta en marcha de sistemas de protección social efectivos y sistemas
fiscales equitativos; y la reducción de los flujos financieros ilícitos que desvían recursos de los países de ingresos bajos.

…y esto precisará potenciar el acceso a activos para grupos vulnerables.


El acceso seguro y equitativo a activos como tierra, agua y capital, así como a facilidades de crédito, información de
calidad y mejores habilidades y conocimientos, contribuirá de forma significativa a ampliar el potencial de generación
de ingresos en los sectores más pobres de la sociedad. Esto es de aplicación tanto para personas que trabajan en la
agricultura como para las que realizan la transición productiva a otras actividades.

Los sectores alimentarios y agrícolas son clave, pero ya no son suficientes por sí solos para garantizar un
acceso equitativo a los alimentos.
Los cultivos, la ganadería, la pesca y la silvicultura siguen siendo sectores clave para el empleo y la generación de
ingresos en países de ingresos medianos y bajos, pero ya no son capaces de aportar oportunidades de empleo o para
ganar ingresos suficientes por sí solos. Por una parte, la agricultura en su conjunto, y los agricultores familiares en
concreto, necesitan vínculos más sólidos con la economía rural y urbana en general, mediante el desarrollo de la
agroindustria y las infraestructuras necesarias para conectar las zonas rurales con las pequeñas y medianas ciudades.
Por otra, se precisan instituciones fuertes respaldadas por sistemas fiscales eficientes para garantizar oportunidades
de generación de ingresos en todo el sistema económico, una protección social efectiva y unos mercados nacionales
e internacionales de insumos y productos competitivos y equitativos. Todos estos son aspectos críticos que no solo
harán aumentar la eficiencia y la equidad de los sistemas económicos, sino que también facilitarán su transformación
estructural. Además, las intervenciones para reducir las emisiones de GEI en la agricultura no tendrán un impacto
significativo si los esfuerzos por impulsar la eficiencia en el consumo de energía no se realizan, al mismo tiempo, en la
economía en su conjunto.

2
ISSN 2522-7211 (print)
ISSN 2522-722X (online)

Algunos derechos reservados. Este obra está

La publicación El futuro de la alimentación


bajo una licencia de CC BY-NC-SA 3.0 IGO

y la agricultura: Vías alternativas hacia

The future el 2050 está disponible en inglés en:

of food and [Link]/3/I8429EN/[Link]

agriculture [Link]/publications/fofa/es

Alternative
pathways to 2050 CONTACTO
Lorenzo Giovanni Bellù
Jefe de Equipo, Estudios de perspectivas mundiales
© FAO, 2018

Departamento de Desarrollo Económico y Social, FAO


[Link]@[Link]
[Link]/global-perspectives-studies/es CA1552ES/1/09.18

También podría gustarte