JUSTICIA INTERCULTURAL Y SU IMPLICANCIA EN LA RESOLUCION DE
CONFLICTOS
En el Perú, la justicia intercultural significa un avance importante a la hora de afianzar el
papel del poder judicial como institución de garantía de derechos, a la hora de afianzar el
cumplimento de estándares internacionales a los cuales Perú se encuentra adscrito por
ratificación, y significa en la práctica un camino de resolución de conflictos y
establecimiento de empatías entre sistemas de justicia que hasta ahora han tenido una
convivencia muy complicada.
Una prueba de esto, lo podemos ver reflejado en las comunidades andinas; hay un
proyecto es que se ha trabajado con el Poder Judicial, con la Oficina Nacional de Justicia de
Paz y Justicia Intercultural y en donde los beneficiarios finales de todo este proceso, se
amplían a todos los funcionarios del sistema de justicia, y a los pueblos indígenas y las
rondas campesinas que tienen sus sistemas de justicia. Lo que se hizo, fue establecer una
serie de protocolos de actuación y de coordinación para que se establezcan unos cauces
que permitan a las autoridades de los distintos sistemas de justicia tener una relación de
igual a igual, de reconocimiento de derechos, de autoridad, que les permita convivir y crear
ese sistema de justicia intercultural dentro del país, rompiendo con las dinámicas
existentes hasta ahora, en las que incluso se llegó a criminalizar a las autoridades de
justicia especial –caso de las autoridades ronderas, por ejercer su autoridad jurídica.
Obviamente los protocolos no van a resolver todos los problemas que tienen las
comunidades indígenas en Perú. Según informes del Comité Contra la Discriminación
Racial ha habido demasiada discriminación por los niveles de racismo existentes en el país.
Pero lo que se ha estado trabajando en torno a ellos, contribuye, primero, a reconocer los
sistemas de justicia indígena, lo cual es un avance importantísimo en un país con estos
niveles de racismo; y a una reducción importante de la criminalización de estas
autoridades de justicia especial. El sistema de justicia ordinaria, por tanto, empieza a
reconocer que existe otra justicia, que tiene tanta legitimidad en sus ámbitos de
convivencia, que tienen que ser respetados, y que con esas autoridades hay que establecer
vínculos de convivencia y de coordinación.
Finalmente, todos los países latinoamericanos tienen población indígena, todos han
suscrito estos tratados internacionales que les obligan a desarrollar el pluralismo jurídico,
la mayoría tienen los mismos problemas y las mismas carencias y, en este sentido, el
proceso que se ha vivido en Perú, es una experiencia muy replicable en cualquier país de la
región.
En conclusión, podemos afirmar que en nuestro país coexisten diversos pueblos que
tienen sus propios sistemas jurídicos, los cuales resuelven todo tipo de conflictos dentro
de su ámbito territorial, y fuera del mismo, entre sus miembros, de conformidad con su
derecho consuetudinario.