POESIA ITALIANIZANTE
JUAN BOSCÁN
(Barcelona, 1487-id., 1542) Poeta español. Nacido en el seno de una familia
catalana de letrados y mercaderes, sirvió en las cortes de Fernando el Católico y
Carlos I desde 1514, y fue preceptor del duque de Alba. En 1539 abandonó la
corte y se estableció en Barcelona, y ese mismo año contrjo matrimonio con Ana
Girón de Rebolledo; su casa se convirtió en un centro de tertulia literaria.
Juan Boscán
A Juan Boscán se le debe la introducción en la lírica castellana de la métrica y la
versificación italianas. La idea se la sugirió el embajador veneciano Andrés
Navaggiero, durante una conversación en Granada, y contó enseguida con la
aprobación de Garcilaso de la Vega, amigo de Boscán.
Las composiciones de ambos, que aparecieron conjuntamente en 1543, en tres
volúmenes, muestran la evolución de la versificación castellana del primer libro de
poemas a la ya definitiva adopción de la métrica italiana en las poesías del
segundo libro, precedido por la carta a la duquesa de Somma, en la que expone y
justifica su elección y que constituye un auténtico tratado de poética renacentista.
SONETOS, CANCIONES
Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado.
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido.
Aviva la memoria su sentido;
la soledad levanta su cuidado;
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido.
No sanan las heridas en él dadas,
aunque cese el mirar que las causó,
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si quedan en el alma confirmadas,
que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló
no por eso serán mejor curadas.
GARCILASO DE VEGA
(Toledo, 1501? - Niza, 1536) Poeta renacentista español. Perteneciente a una
noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven en las
intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del emperador Carlos I y
tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en la expedición a
Rodas (1522) junto con Boscán y en 1523 fue nombrado caballero de Santiago.
En 1530 Garcilaso se desplazó con Carlos I a Bolonia, donde éste fue coronado.
Permaneció allí un año, hasta que, debido a una cuestión personal mantenida en
secreto, fue desterrado a la isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles,
donde residió a partir de entonces. Herido de muerte en combate, durante el
asalto de la fortaleza de Muy, en Provenza, Garcilaso fue trasladado a Niza, donde
murió.
Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada
póstumamente junto con la de Boscán, en Barcelona, bajo el título de Las obras
de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el
Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que
antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta
conocido.
EN TANTO QUE DE ROSA O AZUCENA
SONETO XXIII
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
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por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.
FRAY LUIS DE LEON
(1527-1591)
Luis de León nació en Belmonte, provincia de Cuenca (España), de familia rica e
influyente; su padre ejerció como abogado y más tarde como juez, siendo tíos
suyos catedrático de derecho canónico el uno y abogado en la corte real el otro.
Entre sus antepasados contábanse algunos conversos, es decir, judíos que se
habían convertido, de buen o mal grado, a la fe católica. Hacia 1541 ó 1542 Luis
ingresa en la orden de los agustinos, doctorándose más tarde en teología. Entre
sus profesores estuvieron Melchor Cano y Domingo de Soto. En 1561 compite por
una cátedra vacante de teología en Salamanca, ganando el puesto al desplegar su
enorme talento.
En marzo de 1572 fue detenido por la Inquisición y encarcelado en los calabozos
que en Valladolid tenía el Santo Oficio. Los cargos que había contra él tenían que
ver con su predilección por la Biblia hebraica en lugar de la Vulgata y la traducción
al castellano que había realizado del libro del Cantar de los Cantares. En una
época en la que en España se vive una auténtica caza de brujas ante las temidas
desviaciones de los protestantes y otros grupos heréticos, es fácil que un
personaje con los antecedentes y características de fray Luis sea punto de mira
del terrible tribunal. Añádase a esto las envidias y rivalidades existentes entre
dominicos y agustinos, unido a la inteligencia de fray Luis, y tendremos todos los
ingredientes necesarios para que caiga bajo sospecha. El proceso de la
Inquisición contra fray Luis ha llegado hasta nosotros y aquí van algunas frases de
POESIA ITALIANIZANTE
los cargos que se le imputaban: 'En la ciudad de Salamanca a diez y siete días del
mes de diciembre de mill e quinientos e setenta e un años, ante el muy magnífico
e muy Rdo. señor maestro Francisco Sancho, comisario deste Santo Oficio...
paresció siendo llamado el muy reverendo padre fray Bartolomé de Medina,
maestro en santa theologia, en la Universidad de Salamanca... y entre las cosas
que testificó en su dicho, dijo e declaró contra el maestro fray Luis de León lo
siguiente... Item declaró que sabe anda en lengua vulgar el libro de los Cánticos
de Salomón, compuesto por el muy Rdo. padre maestro fray Luis de León, porque
lo ha leído este declarante. Item declaró que en esta Universidad algunos
maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus
paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo
que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades...'
EJEMPLO
VIDA RETIRADA
ODA I
VIDA RETIRADA
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
POESIA ITALIANIZANTE
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.
Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.
Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
POESIA ITALIANIZANTE
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.