“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a
la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”.
Colosenses 3:1-4
INTRODUCCIÓN
Hoy en nuestros días las personas (NIÑOS) se enfocan en muchas cosas materiales.
Tener la mejor ropa, los mejores juguetes, la mejor escuela, el prepararse y acumular títulos
académicos y certificaciones, el logar crecer profesionalmente y a futuro posicionarse en una
buena posición laborar son algunas de las cosas en las cuales este mundo se enfoca. Creemos que
poner la mira en estas cosas los harán felices; y aunque hay algún tipo de satisfacción en ellas, lo
cierto es que no son determinantes para alcanzarla verdadera felicidad. Ignoran que la verdadera
felicidad se encuentra en conocer a Cristo y su evangelio. Por ello, en estos versículos el apóstol
nos hace un llamado de atención, una exhortación a poner la mira en las cosas de arriba.
Mismo a todo esto el tema de hoy:
“CONECTADOS CON EL QUE ESTA ARRIBA.”
.
I. UNA EXHORTACIÓN A BUSCAR LAS COSAS DE ARRIBA.
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a
la diestra de Dios”.
El apóstol Pablo hace una exhortación a buscar las cosas de arriba y no en las de la tierra.,
donde Jesús está sentado a la diestra de su Padre: buscad las cosas de arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios. Si nos damos cuenta estas cosas que vienen de arriba son de gran
valor porque vienen del mismo trono de Dios, donde Cristo está sentado a su diestra. A veces
creemos que las mejores cosas las encontraremos fuera de la voluntad de Dios y que este mundo
puede ofrecérnoslas, pero no es asi ya que todo lo bueno proviene de Dios: “Toda buena dádiva
y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni
sombra de variación”, (Santiago 1:17).
Sin Dios no somos nada. No podemos lograr nada aunque lo intentemos. Cuando en
nuestros planes no está Dios en ocasiones todo es un fracaso.
Muchos nos hemos afanado o enfocado en tener las cosas materiales y nos hemos
apartado o olvidado de conectarnos con el que está en el trono.
Muchos estamos en este lugar y ni sabemos por qué.
Respiramos y ni sabemos por qué.
II. PONER LA MIRA EN LAS COSAS DE ESTE MUNDO ES UN
TERRIBLE ERROR.
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.
Cuando el apóstol dice: Poned la mira en las cosas de arriba, significa que debemos
enfocarnos en las cosas espirituales. Entendemos que aquellas cosas que son de la tierra se
refieren a todo aquello que es material o de origen pecaminoso y esto es un total error y en la
Biblia podemos encontrar algunas razones por las cuales no debemos hacerlo. Veamos al menos
tres:
1. No debemos poner la mira en las cosas del mundo porque nos alejan de Dios.
La primera razón por la cual no debemos poner la mira en las cosas de este mundo es
porque nos alejan de Dios ya que solo nos impulsan a pecar, por ello Juan decía: “No améis al
mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está
en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”, (1 Juan 2:15-16). El pecado
destruye la vida del hombre y cualquier cosa que nos ofrece solo provoca un deleite temporal de
la carne, y eso es, es algo temporal que con el tiempo nos condenara ya que nos convierte en
enemigos de Dios: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad
contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios”, (Santiago 4:4). Nadie que viva para satisfacer los deseos de su naturaleza pecaminosa
terminara bien, por ello debemos esforzarnos por no poner la mira en las cosas de este mundo
porque a lo mejor nos impulsen a pecar.
2. No debemos poner la mira en las cosas de este mundo porque son de carácter
temporal.
Otra razón por la cual no debemos poner la mira en las cosas de este mundo es porque
todo lo que ofrece es temporal, no permanece para siempre: “Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, (1 Juan 2:17). Todo lo que
hacemos para el mundo no transciende eternamente, aquí podemos hacernos de muchos tesoros,
propiedades, títulos y reconocimientos, y que bueno si lo podemos hacer, pero todo esto quedara
atrás después de nuestra muerte. Es muy triste ver como los hombres nos afanamos y esforzamos
en este mundo por alcanzar logros materiales y riquezas descuidando la parte espiritual, no se le
da valor a aquello que nos asegurara una eternidad con Dios, al contrario el hombre vive como si
este mundo lo fuera todo, pero lo cierto es que un día moriremos y partiremos sin nada.
3. No debemos poner la mira en las cosas de este mundo porque nos crean una falsa
confianza. Y comodidad.
La tercera razón por la cual no debemos poner la mira en las cosas de este mundo es
porque nos crean una falsa confianza. Hay personas que viven enfocadas en lo que este mundo
ofrece, creen que las riquezas o las ofertas de este mundo son suficientes para asegurar su futuro.
En la Biblia se encuentra la parábola del rico insensato que pensó que enfocarse en ser rico le
daría la garantía de su existencia, pero se equivocó: “También les refirió una parábola,
diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí,
diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré
mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi
alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe,
regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto,
¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”, (Lucas 12:16-21).
Qué triste es enfocarse en ser rico o triunfar en cualquier área en la vida y ser un pobre y
fracasado para Dios, al final nuestra alma se condenará y ningún esfuerzo habrá valido la pena.
III. LA VERDADERA VIDA SE ENCUENTRA ESCONDIDA EN
CRISTO.
“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”.
Aquí Pablo nos enseña que la verdadera vida se encuentra escondida en Cristo. Es
curioso que use la palabra escondido, pero si consideramos un poco, así es, las cosas espirituales
que son las que verdaderamente tienen valor en la vida se encuentran ocultas a la vista del
hombre natural, pero nosotros debemos pedirle a Dios que abra nuestros ojos para que estos
estén puestos en su persona y su reino. Ahora bien para lograrlo debemos morir a este mundo y
re-direccionar nuestra mirada a las cosas espirituales: Porque habéis muerto, y vuestra vida está
escondida con Cristo en Dios. Morir al mundo significa renunciar a nuestros pecados, darle la
espalda a la maldad y comenzar a vivir para Cristo, por un día estaremos con Él y se manifestara
nuestra vida: Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria.
CONCLUSIÓN.
Los niños suelen poner su mirada en la cosas de este mundo, ya sea por los placeres
temporales que este ofrece, o por sus propuestas de poder y fama que en este se encuentran o por
las riquezas que se pueden acumular; pero lo cierto es que todo esto no tiene ningún valor eterno,
nada de esto nos ayudara en la eternidad, al contrario nos el afán en ellas nos alejaran de Dios y
nos conducirán al infierno. Por ello la Biblia nos exhorta a poner la mira en las cosas de arriba
donde Cristo se encuentra sentado a la diestra del Padre, conectar nuestra vida al que está
sentado en ese trono donde un día nos reuniremos y viviremos una vida por la eternidad.