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Escenografía en Narrativa Museológica

La escenografía se refiere al diseño del espacio en exposiciones y puede usarse para dar forma a la narrativa. Al igual que en el teatro, el espacio de exposición se convierte en un escenario donde los visitantes reemplazan a los actores. La escenografía compromete los sentidos de los visitantes y los involucra con los contenidos a través de su movimiento en el espacio. Puede usarse para establecer narrativas espaciales complementarias a las narrativas de texto y objetos.

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Escenografía en Narrativa Museológica

La escenografía se refiere al diseño del espacio en exposiciones y puede usarse para dar forma a la narrativa. Al igual que en el teatro, el espacio de exposición se convierte en un escenario donde los visitantes reemplazan a los actores. La escenografía compromete los sentidos de los visitantes y los involucra con los contenidos a través de su movimiento en el espacio. Puede usarse para establecer narrativas espaciales complementarias a las narrativas de texto y objetos.

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ESCENOGRAFÍA Y NARRATIVA MUSEOLÓGICA

¿Qué impacto tienen la escenografía y el uso del espacio en la narrativa de la

exposición? ¿Cómo se relaciona la escenografía con los otros elementos de las

exposiciones, como objetos, textos, videos, museografía y espacios "vacíos" entre los

elementos estructurales del museo y el movimiento de los visitantes? ¿Cómo

contribuye a dar forma a la narrativa de la exposición? ¿Cómo pueden utilizar la

escenografía los curadores y con qué objetivos? ¿Qué podemos ganar nosotros, los

estudiosos de los museos, teniendo en cuenta la presencia de la escenografía en las

exposiciones?

La escenografía es una práctica artística que enfatiza todos los elementos de la

puesta en escena. El término se origina en la escena teatral del siglo XIX, y se define

como la guionización del espacio o escenario (Abramovic et al., 2011: 113; Oddey y

White, 2006: 17; Eeg-Tverbakk y K. Ely, 2015: 36). La escenografía se centra en la

naturaleza tridimensional (arquitectónica) del espacio o del objeto escénico y en su

estrecha relación con los artistas intérpretes o performadores (McKinney y

Butterworth, 2009: 3). Es la visualización de escenas, desde el acto de asumir

contextos sutiles hasta la reconstrucción de ubicaciones.


La palabra escenografía es una combinación de los términos griegos skènè y graphia,

relacionados con la escena y la pintura o la escritura. En griego, skènographia

significa "pintura de paisajes", y se asocia tanto a la pintura de escenas como al dibujo

de la perspectiva arquitectónica (McKinney y Butterworth, 2009 : 3). Definir la

escenografía como "una escritura de espacio o escenario" es, por lo tanto, preciso,

como una narración no textual. La escenografía también trata sobre la narrativa de

cuentos, que originalmente acompañaba a la actuación en un escenario de teatro.

La escenografía adaptada al entorno del museo presenta las mismas características

que en el campo del teatro. La principal diferencia es que los visitantes del museo

reemplazan a los actores y al público. El espacio expositivo, por tanto, equivale a un

escenario.

En las exposiciones, la escenografía es "todo" lo relacionado con el tiempo y el

espacio (Eeg-Tverbakk y K. Ely, 2015: 36); el espacio en el que entramos, así como la

forma y los elementos materiales del mismo, son los que deciden el modo en el que

permaneceremos. Estas soluciones espaciales representan los medios vinculantes

entre la audiencia y el contenido temático de la exposición. La escenografía contribuye

a que vivamos la experiencia en esa exposición, al comprometer nuestro movimiento

corporal y nuestros sentidos. Se puede caracterizar por representar los instrumentos y

efectos espaciales creados para generar una reacción y comprometernos con los

visitantes- todo esto sin aparecer como meras decoraciones, fondos o instalaciones de

arte aisladas-. En el mejor de los casos, la escenografía establecerá las narrativas a

través del espacio de la exposición y creará una presencia relacionada con los objetos

y los contenidos. Y esto es posible porque los elementos espaciales exigen un


enfoque diferente para la comprensión a través de la experiencia y la reflexión, y no de

la información comunicada y la interpretación de los visitantes (Kirshenblatt-Gimblett,

2000; Hein, 2006: 10).

El proyecto del artista islandés-danés Olafur Eliasson (realizado entre 2003 y 2004)

podría ponerse como ejemplo de todo lo que hemos mencionado. Eliasson transformó

una sala de turbinas "en una galería de efectos especiales" (Leahy, 2012: 108-109).

Interpretado como si de una obra de arte o instalación se tratara, este uso particular

del espacio también ofrece conexiones con la presencia escenográfica. En este

sentido, los artistas, como curadores o museólogos, siempre han trabajado con el

espacio, aunque no lo hayan denominado escenografía.

¿Por qué utilizar la escenografía en los museos? Un cuentacuentos a partir del

espacio expositivo.

Los textos y objetos dentro de una exposición son lo que reconocemos como

portadores principales de significado, lo que identificamos inmediatamente como una

narración. Esta narración es, por lo tanto, una característica activa e intencional,

vinculada a la cronología y a la dramaturgia, pero también a la imaginación

interpretativa de los visitantes o receptores. La teoría sobre la narrativa es lo que se

denomina narratología, formulada por el teórico cultural, artista y curador Mieke Bal

(1997). En su libro "Narratología - Introducción a la teoría de la narrativa", Bal la

describe como textos-tanto en obras literarias como no literarias-, es decir, como un

análisis de historias dentro de una semántica estructural. Su libro supone un estudio

de técnicas narrativas, de métodos, de transmisión y recepción de significados. Sin


embargo, también hace referencia a las diferentes derivaciones que puede tener la

narración:

"La narratología es la teoría de las narraciones, textos narrativos, imágenes,

espectáculos, eventos; artefactos culturales que narran una historia" (Bal, 1997: 3).

En esta cita, es evidente que el conjunto sistemático de afirmaciones sobre el

segmento de la narrativa trasciende los límites del "texto" y la literatura. La figura

oculta, en este caso, es el uso de la palabra "texto". Para Roland Barthes, crítico y

teórico de la literatura francesa, el texto abarca la lectura como un proceso y práctica

que crea significados, y que no se limita a la superficie impresa o escrita de un

documento o libro. En este sentido, el texto se deconstruye . Con el énfasis de Barthes

sobre el papel de la lectura, es posible observar todos los procesos que generan

significado como creación de texto; el "texto" está en cualquier cosa (Barthes, 2015:

194). Según Barthes, la narrativa, en cuanto a transmisión de historias, también es

una variable ilimitada:

"La narrativa es, ante todo, una variedad de géneros distribuidos entre diferentes

sustancias [...] [Es] internacional, transhistórica, transcultural: simplemente está ahí,

como la vida misma". Barthes (1977: 79).

Por lo tanto, queda claro que la narración, como creación de significado mediante el

uso de la narrativa, se puede encontrar en cualquier sustancia o material, tal y como lo

explica Barthes (1977).

A modo de resumen, podríamos decir que la narrativa se ha estudiado


tradicionalmente como texto, o mediante texto. Dentro de los estudios materiales

también se la ha considerado- en relación a los objetos-, como la preocupación por las

biografías de los objetos (Appadurai, 1988). Al recurrir a la reflexión de las narrativas

expositivas, la museología se ha centrado predominantemente en aquellas

narraciones que se hallan relacionadas con el texto y los objetos en este contexto. Los

expertos en museos han prestado menos atención a la narrativa con relación al

espacio, es decir, a la narración de cuentos que se produce a través de un espacio de

exposición. Como complemento de las narraciones de texto "clásicas", también

existen construcciones espaciales que soportan las narrativas de las exposiciones.

Hablamos de las narraciones como algo textual y físico - o corpóreo -, es decir,

narraciones presentadas a través de medidas tangibles y usos específicos del

espacio. La narración y la dramaturgia son rasgos definidos que bien podrían describir

la escenografía moderna como una práctica museográfica con la capacidad de

emocionar a los visitantes.

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https://evemuseografia.com

Madrid, 30 de Enero de 2019.

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