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Vía Crucis

Este documento describe el Vía Crucis, una devoción católica que conmemora la Pasión de Cristo. Consiste en 14 estaciones que recuerdan los eventos de la Pasión de Cristo desde su condena hasta su sepultura. Se reza caminando entre las estaciones y meditando en cada una. El Vía Crucis se originó en los primeros siglos cuando los cristianos visitaban los lugares de la Pasión en Jerusalén, y se expandió gracias a los franciscanos y el papado.
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Vía Crucis

Este documento describe el Vía Crucis, una devoción católica que conmemora la Pasión de Cristo. Consiste en 14 estaciones que recuerdan los eventos de la Pasión de Cristo desde su condena hasta su sepultura. Se reza caminando entre las estaciones y meditando en cada una. El Vía Crucis se originó en los primeros siglos cuando los cristianos visitaban los lugares de la Pasión en Jerusalén, y se expandió gracias a los franciscanos y el papado.
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ADRIÁN ARIZA RUIZ

VÍA+CRUCIS
A R C H I C O F R A D Í A D E L A

SANGRE
F U N D A D A E N 1 5 0 7 - M Á L A G A
VÍA+CRUCIS
~ C A M I N A N D O J U N T O A L S E Ñ O R ~

¿QUÉ ES EL VÍA+CRUCIS?

La expresión latina Vía+Crucis significa "camino de la cruz", es


decir, el camino que recorrió Cristo durante su Pasión, desde
el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario.

Dicha expresión se utiliza también de modo habitual para


designar una forma de oración acompañada de
meditaciones sobre los acontecimientos ocurridos en ese
camino de Cristo, al que se añaden el hecho de su muerte en
la cruz, el descendimiento de la misma y su sepultura.

Junto a las oraciones, en general de penitencia y


arrepentimiento, se intercalan las catorce meditaciones, que
se llaman "estaciones", porque los que hacen este ejercicio de
piedad se estacionan o detienen unos momentos para
meditar en cada uno de las escenas.

Así pues, el Vía+Crucis es una devoción centrada en los


Misterios Dolorosos de Cristo, que se meditan y contemplan
caminando y deteniéndose en las estaciones que, del
Pretorio al Calvario, representan los episodios más notables
de su Pasión.
ORIGEN Y EXPANSIÓN DEL VÍA+CRUCIS

Los precedentes del Vía+Crucis datan de los primeros siglos


del cristianismo, de la piadosa compasión con que los
cristianos primitivos veneraban los pasos de la Vía Dolorosa.
Esta veneración se vio impulsada a partir de la paz otorgada
a la Iglesia por Constantino, que multiplicó las
peregrinaciones a los Santos Lugares. La española Silvia
Eteria, que peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV, hace una
de las primeras descripciones de este ejercicio piadoso de los
cristianos de Jerusalén en su Peregrinatio, en el que recoge
cómo se recorría durante la Semana Santa el camino del
Calvario.

Con motivo de las Cruzadas se manifestó aún más la


devoción hacia los lugares en que se había realizado algún
episodio de la Pasión de Cristo. No se contentaron los
cruzados con haber venerado esos mismos lugares, sino que
trajeron a sus respectivos países la idea de realizar algo
parecido a lo que habían visto y obrado en Jerusalén. De ahí
que se erigiesen en muchas partes “calvarios”, luego
Vía+Crucis, con los que los fieles manifestaban su fervor,
agradecimiento y amor a la Pasión de Cristo, oraban y
meditaban en ella, etc.

En todo caso, fue la Orden Franciscana, guardiana de los


Santos Lugares desde el siglo XIV, la que, fiel al espíritu de su
fundador, propagó esta devoción, tarea en la que destacó
especialmente San Leonardo de Porto Maurizio, que erigió en
Italia más de 570 Vía+Crucis.

Posteriormente, fue el propio papado quien impulsó esta


devota práctica. Ejemplos de ello son: el Papa Inocencio XI,
que concedió, en 1686, a los franciscanos el derecho de erigir
estaciones en sus iglesias y declaró que las indulgencias
obtenidas por visitar los lugares de la Pasión del Señor en
Tierra Santa las podían, en adelante, ganar haciendo el
Vía+Crucis en sus propias iglesias; o el papa Benedicto XIII,
que extendió las indulgencias, en 1726, a todos los fieles. Cabe
destacar que, el Viernes Santo de 1991, Juan Pablo II creó un
nuevo Vía+Crucis con 15 Estaciones basadas, todas ellas, en
momentos del Nuevo Testamento, ya que el primigenio se
basa en pasajes recogidos de la Tradición Cristiana.
LAS ESTACIONES DEL VÍA+CRUCIS

La mayoría de estas estaciones han sido tomadas del


Evangelio, aunque otras las ha deducido o añadido la
tradición piadosa del pueblo cristiano. Las escenas o
estaciones directamente descritas en los Evangelios son las
siguientes:

Primera:
en Mt 27,1-31; Mc 15,120; Lc 23,1-25; Jn 18,28-40 y 19,1-16.
Segunda:
en Jn 19,17.
Quinta:
en Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26.
Octava:
en Lc 23,27-32.
Décima:
en Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34 y Jn 19,23-24.
Undécima:
en Mt 27-25 s.; Mc 15,24 s.; Lc 23,33 s. y Jn 19,18.
Duodécima:
en Mt 27,50-51; Mc 15,37; Lc 23,46 y Jn 19,30-33.
Décimo tercera:
en Mt 27,57-59; Mc 15,42-45 y Lc 23,50-53.
Décimo cuarta:
en Mt 27,55-61; Mc 15, 42-47; Lc 23,50-55 y Jn 19,38-42.

Las otras estaciones (tercera, cuarta, sexta, séptima y novena)


que ha añadido la tradición piadosa de los cristianos están
relacionadas o deducidas de la descripción que los
evangelistas hacen del camino que recorrió Jesús hacia el
Calvario. Son posibles las caídas debido al agotamiento,
interrogatorios y vejaciones, y se deduce al menos una del
hecho de haber pedido a Simón de Cirene que llevase la cruz,
y se suponen, lógicamente, otras caídas, aunque no podamos
saber el número exacto. Fue casi seguro el encuentro de
Cristo con su Madre antes de la cruz (cuarta estación), según
Jn 19,25-27 y otros pasajes. Y, finalmente, es muy probable el
episodio de la Verónica según Lc 23,27 ss. y relatos escritos
que se remontan a los siglos III y IV que pueden depender de
relatos y tradiciones orales anteriores.
¿CÓMO SE REZA?

El Vía+Crucis consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y


Muerte, en sus horas finales, repasando los catorce
momentos desde que fue condenado a muerte hasta su
sepultura.

Por ello, se reza de pie y, en algunos momentos, de rodillas.


Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación
para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso, que
las imágenes de la representación del Vía+Crucis están en la
pared, alrededor del templo. Si se reza en casa, ayuda tener
en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para
que puedas recordar e imaginar su dolor.

CONSIDERACIONES FINALES

La práctica del Vía+Crucis, pues, arranca de los primeros


siglos y se halla muy extendida entre los cristianos. Es
necesario meditar y conocer bien la vida y persona de Cristo,
pero también su Pasión y Muerte, para facilitar la
identificación con Él, a la que estamos llamados todos los
hombres.

Esta devoción es de gran importancia para la vida cristiana.


Nos da la oportunidad de contemplar la Pasión y Muerte de
Jesús, nuestro Salvador; los dolores en el cuerpo y en el alma
del Señor. Nos ofrece recorrer la Vía Dolorosa actualizando
sus sufrimientos: la Pasión de Jesús es real y actual, el motivo
de sus dolores es el de siempre, el pecado, y cada vez que un
cristiano peca, de algún modo crucifica de nuevo a Cristo. En
cambio, cuando llevamos por amor a Jesús la cruz de cada
día, podemos decir, como San Pablo: "Completo en mi carne
lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo,
que es la Iglesia" (Co 1,24).
VÍA+CRUCIS

Al comenzar

Por la señal de la santa cruz de nuestros enemigos líbranos,


Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y


ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día
resucitar contigo en la Gloria. Amén.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero,  Creador,


Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo
corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra
Divina Gracia  propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

En cada estación, al principio

V/. Te adoramos, Señor, y te bendecimos.


R/. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Después de cada estación

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


Padrenuestro..., Avemaría..., Gloria...
Primera Estación:
Jesús es sentenciado a muerte

Sentenciado, y no por un
tribunal, sino por todos.
Condenado por los mismos
que le habían aclamado poco
antes. Y Él calla… Nosotros
huímos de ser reprochados. Y
saltamos inmediatamente.

Dame, Señor, imitarte,


uniéndome a Ti por el Silencio
cuando alguien me haga
sufrir. Yo lo merezco.
¡Ayúdame!

Segunda Estación:
Jesús cargado con la cruz

Que yo comprenda, Señor, el


valor de la cruz, de mis
pequeñas cruces de cada día,
de mis achaques, de mis
dolencias, de mi soledad.

Dame convertir en ofrenda


amorosa, en reparación por mi
vida y en apostolado por mis
hermanos, mi cruz de cada
día.
Tercera Estación:
Jesús cae por primera vez

Tú caes, Señor, para


redimirme. Para ayudarme a
levantarme en mis caídas
diarias, cuando después de
haberme propuesto ser fiel,
vuelvo a reincidir en mis
defectos cotidianos. ¡Ayúdame
a levantarme siempre y a
seguir mi camino hacia Ti!

Cuarta Estación:
Jesús se encuentra con su Madre

Haz Señor, que me encuentre


al lado de tu Madre en todos
los momentos de mi vida.

Con ella, apoyándome en su


cariño maternal, tengo la
seguridad de llegar a Ti en el
último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre!
Quinta Estación:
El Cirineo ayuda a Jesús con la cruz

Cada uno de nosotros


tenemos nuestra vocación,
hemos venido al mundo para
algo concreto, para realizarnos
de una manera particular.

¿Cuál es la mía y cómo la llevo


a cabo? Pero hay algo, Señor,
que es misión mía y de todos:
la de ser cirineo de los demás,
la de ayudar a todos. ¿Cómo
llevo adelante la realización de
mi misión de cirineo?

Sexta Estación:
La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Es la mujer valiente, decidida,


que se acerca a Ti cuando
todos te abandonan. Yo,
Señor, te abandono cuando
me dejo llevar por el "qué
dirán", del respeto humano,
cuando no me atrevo a
defender al prójimo ausente,
cuando no me atrevo a
replicar una broma que
ridiculiza a los que tratan de
acercarse a Ti.

Y en tantas otras ocasiones.


Ayúdame a no dejarme llevar
por el respeto humano, por el
"qué dirán".
Séptima Estación:
Jesús cae por segunda vez

Caes, Señor, por segunda vez.


El Vía Crucis nos señala tres
caídas en tu caminar hacia el
Calvario. Tal vez fueran más.

Caes delante de todos…


¿Cuándo aprenderé yo a no
temer el quedar mal ante los
demás, por un error, por
una equivocación? ¿Cuándo
aprenderé que también eso se
puede convertir en ofrenda?

Octava Estación:
Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

Muchas veces tendría yo que


analizar la causa de mis
lágrimas. Al menos, de mis
pesares, de mis
preocupaciones. Tal vez hay
en ellos un fondo de orgullo,
de amor propio mal
entendido, de egoísmo, de
envidia.

Debería llorar por mi falta de


correspondencia a tus
innumerables beneficios de
cada día, que me manifiestan,
Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y
correspondencia a tu
misericordia.
Novena Estación:
Jesús cae por tercera vez

Tercera caída. Más cerca de la


Cruz. Más agotado, más falto
de fuerzas. Caes desfallecido,
Señor.Yo digo que me pesan
los años, que no soy el de
antes, que me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta
tercera caída y haz que mi
desfallecimiento, benficioso
sea para otros, porque te lo
doy a Ti para ellos.

Décima Estación:
Jesús es despojado de sus vestiduras

Arrancan tus vestiduras,


adheridas a Ti por la sangre de
tus heridas. A infinita distancia
de tu dolor, yo he sentido, a
veces, cómo algo se arrancaba
dolorosamente de mí por la
pérdida de mis seres
queridos.Que yo sepa
ofrecerte el recuerdo de las
separaciones que me
desgarraron, uniéndome a tu
pasión y esforzándome en
consolar a los que sufren,
huyendo de mi propio
egoísmo.
Undécima Estación:
Jesús es clavado en la cruz

Señor, que yo disminuya mis


limitaciones con mi esfuerzo y
así pueda ayudar a mis
hermanos. Y que cuando mi
esfuerzo no consiga
disminuirlas, me esfuerce en
ofrecértelas también por ellos.

Duodécima Estación:
Jesús muere en la cruz

Te adoro, mi Señor, muerto en


la Cruz por Salvarme. Te adoro
y beso tus llagas, las heridas
de los clavos, la lanzada del
costado… ¡Gracias, Señor,
gracias! Has muerto por
salvarme, por salvarnos.

Dame responder a tu amor


con amor, cumplir tu
Voluntad, trabajar por mi
salvación, ayudado de tu
gracia. Y dame trabajar con
ahínco por la salvación de mis
hermanos.
Décimotercera Estación:
Jesús en el regazo de su Madre

Déjame estar a tu lado, Madre,


especialmente en estos
momentos de tu dolor
incomparable. Déjame estar a
tu lado. Más te pido: que hoy y
siempre me tengas cerca de Ti
y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no
me dejes, Madre mía!

Décimocuarta Estación:
Jesús es sepultado

Todo ha terminado. Pero no:


después de la muerte, la
Resurrección. Enséñame a ver
lo que pasa, lo transitorio y
pasajero, a la luz de lo que no
pasa. Y que esa luz ilumine
todos mis actos. Así sea.
Décimoquinta Estación:
Jesús resucita al tercer día

Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe. Por las


veces que he hecho vana mi fe al creer en mitos que van en
contra de tu Resurrección. Por las veces en que olvido que si
no muero a mí mismo, Jesús, no podré resucitar contigo.
Al finalizar

Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de nuestro Señor


Jesucristo y los dolores de su Santísima Madre, triste y
afligida al pie de la cruz. Amén.

Oración final

Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al


mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda
inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus
Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Pinturas de Raúl Berzosa


Fotografías de Adrián Ariza Ruiz
ADRIÁN ARIZA RUIZ

PONTIFICIA, REAL, MUY ILUSTRE


Y VENERABLE ARCHICOFRADÍA DEL
SANTÍSIMO CRISTO DE LA SANGRE,
MARÍA SANTÍSIMA DE CONSOLACIÓN Y LÁGRIMAS,
Y DEL SANTO SUDARIO

A R C H I C O F R A D Í A D E L A

SANGRE
F U N D A D A E N 1 5 0 7 - M Á L A G A

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