Reclutamiento Forzado de Niños
Reclutamiento Forzado de Niños
PRESENTADO POR:
HELFI ESTHER PATERNINA ESPINOSA
MARIAH CAMILA CABRALES
SULAY DE JESUS FRRUTOS
MILENA GALEANO
CAPÍTULO I
PROYECTO DE INVESTIGACION
1.3 JUSTIFICACION
1.4 OBEJITIVOS
1.7 HIPOTESIS
2.9 CONCLUSIONES.
2.10 BIBLIOGRAFIA.
PALABRAS CLAVES.
Prevención del Reclutamiento y Utilización de Niños, Niñas y Adolescentes, Protección
Integral, Principio de Interés Superior del Niño, Sujetos de Derechos, Prevalencia e
Interdependencia de Derechos, Entornos Protectores, Garantía y Goce Efectivo de
Derechos, Garantías de no Repetición de los Hechos.
INTRODUCCION
El reclutamiento y uso de niños, niñas y adolescentes por grupos armados ilegales crece a
gran velocidad.
El rol del Estado frente a la problemática del reclutamiento forzado por parte de los grupos
al margen de la ley en Colombia de los niños, niñas y adolescentes es, pasiva, pese a las
denuncias que se han hecho en todo el territorio nacional.
Se identificó que hay 188 municipios por alerta por este tipo de victimizaciones, es decir,
cerca del 18% del territorio nacional está atravesando por esta problemática. En este sentido
hay que señalar que durante marzo del 2020 (meses en los que se mantuvieron las medidas
de aislamiento más exigentes), la defensoría del pueblo recibió 83 denuncias de casos de
reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en diferentes partes del territorio nacional.
Este equipo de trabajo indago sobre las estrategias , programas y planes existentes para la
prevención del reclutamiento y la utilización sobre su eficacia , a lo que se sumó un
proceso de análisis y cruce de información oficial publicadas por algunas entidades dando
como resultado este informe que pretendemos ofrecer como herramientas conceptuales
para comprender que está pasando con las víctimas del conflicto en nuestro país y
concluye con recomendaciones dirigidas a estamentos de orden municipales,
departamentales y nacional para prevenir, erradicar y lograr que el interés superior por
nuestros niños no sea letra muerta si no una efectiva instrumentalización de la norma en la
reparación integral de nuestros niños .
Este trabajo es un examen de reportajes periodísticos e investigativo por los medios
digitales de la Defensoría del pueblo, Natalia Springer como “corderos entre lobos” de
naciones unidas, fundación Cordoberxia en el día internacional de las manos rojas W radio,
fundación paz y reconciliación, Fip opina. El periodo de la investigación se enmarca del
año 2017 al 2021 tiempo durante el cual se estaba dando los diálogos de paz en la habana
con las extintas guerrilla de las Farc.
CAPITULO I
PROYECTO DE INVESTIGACION
Los niños y niñas son reclutados a una edad cada vez más tempranas. El 69% son cada vez
menores de 15 años, los grupos armados y las bandas criminales reclutan niños, niñas y
adolescentes en todos sus frentes, unidades de combate y organizaciones en todo el
territorio nacional. La sistematizada se prueba en la consistencia de la práctica en el tiempo
y la dispersión territorial de los casos.
¿Cuál es la circunstancia o estado vigente que enfrentan los niños, niñas y adolescentes
(NN) colombianos en el marco del conflicto armado?
Los niños, niñas y adolescentes continúan siendo afectados por el conflicto armado,
reclutamiento y vinculación a grupos armados ilegales.
El reclutamiento de niños, niñas y adolescentes representa una manifestación de
importancia nacional e internacional que se visualiza en lo publicado como denuncias
informativas que utilizan los grupos ilegales para aumentar el número de sus integrantes.
El “conflicto armado interno en Colombia es un problema que inicio desde 1948 con el
bogotazo y que se extiende hasta la actualidad con antecedentes y causas directas de la
etapa conocida como la violencia, que enfrento los partidos liberales y conservadores
(aproximadamente entre 1928 -1958) caracterizado por una guerra que se desarrolla entre el
Estado y las guerrillas y posteriormente los grupos paramilitares de extrema derecha que a
lo largo se han venido sumando con los carteles de las drogas y las bandas
criminales”[ CITATION Ros13 \l 9226 ].
De acuerdo a la defensoría del pueblo los grupos que amenazan los menores son
numerosos.
Entre ellos disidencias de las Farc, el ELN, Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, y el
EPL. Además, esta victimización tendría relación con los grupos como la Mafia, los
Niches, Los cobra, Los Espartanos y la Local, así como las llamadas Águilas Negras, Los
Rastrojos, Los Pachencas, La Oficina, El Mesa, La Oficina, del Valle de Aburra, La Unión,
Las chatas, Los costeños los Pachenlly entre otros. Para analizar la problemática del
reclutamiento de los niños, niñas y adolescentes, se realizó una revisión detallada de los
contenidos de textos divulgados digitalmente por la Defensoría del pueblo y se escogió
aquellos en los que se abordó la problemática durante los años 2017 al 2021.
Los medios unificaron varios formatos para estas publicaciones. El Informe del secretario
general sobre Colombia al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del 28 de agosto
de 2009, señala que las FARC han reclutado a niños y niñas, de forma individual y masiva,
en 13 departamentos de la geografía nacional. En cuanto al ELN, señala que esta práctica la
ha realizado en cuatro departamentos94. También, anota que nuevos grupos armados
ilegales incorporan en sus filas a niños, niñas y adolescentes. El Comité de los Derechos del
Niño rechaza el reclutamiento y utilización de esta población por las FARC y ELN,
señalando que constituyen serios crímenes de guerra.
Anota, además, que los niños que se resisten a ser reclutados son asesinados o forzados a
desplazarse; señalando que existen mayores vulnerabilidades en el caso de niños
afrocolombianos e indígenas y sus respectivas comunidades. De otra parte, observa que los
grupos armados posteriores a las desmovilizaciones colectivas también reclutan y utilizan
niños, lo que constituye una violación al Artículo 4 del Protocolo Facultativo a la
Convención de los Niños relativo a la Participación de los Niños en los Conflictos
Armados.
Esta situación, no sólo revela la práctica de un delito y de una violación a los derechos de
los niños, niñas y adolescentes, sino también el incumplimiento del compromiso de no
reclutar a esta población expresado por jefes de las organizaciones guerrilleras. Cabe
recordar que, en 1999, las FARC manifestaron su compromiso de no reclutar niños
menores de 15 años ante el Representante Especial para la Cuestión de los Niños y
Conflictos Armados de la Organización de Naciones Unidas. En 1998, el ELN, por su
parte, “firmó con representantes de la sociedad civil y miembros del Consejo Nacional de
Paz en Maguncia (Alemania) un acuerdo en que se comprometía a no reclutar a niños
menores 16 años”.
La Corte Constitucional, a través del Auto 251 de 2008, señala que el reclutamiento es una
práctica criminal de ocurrencia extendida y reiterada en todo el territorio nacional por los
grupos armados ilegales.
Se apoya en diversos estimativos del fenómeno señalando un margen entre 11.000 a 14.000
niños, niñas y adolescentes reclutados para el 2006 La Corte evidencia la presencia de esta
práctica en buena parte del territorio nacional y la define como una de las causas del
desplazamiento Reclutamiento como Causa de Desplazamiento La Corte señala que el
reclutamiento de niños, niñas y adolescentes es una de las causas del desplazamiento en el
país a través de cuatro mecanismos causales, a saber: el desplazamiento forzado de familias
y comunidades enteras, ante el riesgo de que sus niños, niñas y adolescentes sean
vinculados al conflicto armado, bien sea por amenazas recibidas directamente contra la vida
de los menores o de sus familias, por el peligro generalizado existente en una región
determinada, o porque uno o más miembros de la familia o la comunidad ya han sido
reclutados y se quiere evitar que otros también lo sean; y el desplazamiento forzado de las
familias de los menores de edad efectivamente reclutados, puesto que el reclutamiento de
un niño, niña o adolescente implica una presión y persecución para sus parientes, por parte
de los actores armados enfrentados; el desplazamiento forzado de las familias de los
menores de edad que han sido reclutados pero han desertado, para proteger sus vidas; y el
desplazamiento forzado únicamente de los niños, niñas o adolescentes en riesgo, que son
enviados o se trasladan a otros lugares para preservarlos o preservarse del peligro de
reclutamiento.
La Cartografía de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, ejercicio que como se
señaló anteriormente lidera la Secretaría Técnica de la Comisión Intersectorial, reportó que
en Montería los niños y las niñas señalan como reclutadores a personas conocidas102, que,
en algunos casos, operan a través de los jefes de pandillas103; en Soacha los niños afirman
haber sido testigos de una suerte de “barridas” a través de las cuales masivamente son
reclutados104 y en Valledupar y Quibdó el reclutamiento se oferta como una opción
laboral, de prestigio y reconocimiento105.
Los medios de comunicación nacionales también han informado sobre las modalidades
mediante las cuales niños, niñas y adolescentes son reclutados y utilizados por grupos
armados. El Tiempo, en su versión impresa del 20 de septiembre de 2009, informó que la
población desmovilizada y menores de edad están siendo reclutados para realizar
operaciones en el norte y oriente del Casanare En esta noticia retomó el pronunciamiento
del Defensor regional del Meta, quien señaló que se están “usando a los muchachos para
transporte de armas y droga, o como puntos, como se les llama a los informantes en lugares
estratégicos”106. La información reciente concuerda con el Informe de Graça Machel,
1996, que denunciaba la participación de niños, niñas y adolescentes en las hostilidades y
en el campo de batalla, en los que son obligados a prácticas violentas incluso contra sus
propias comunidades y familia.
Entre los móviles o motivaciones de niños, niñas y adolescentes para vincularse con grupos
armados están la ausencia de oportunidades, la búsqueda de protección o de una familia, al
igual que la sensación de poder y el sentimiento de venganza, de acuerdo con el Informe de
Machel, 1996. El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2003, El Conflicto Callejón con
Salida, identifica, adicional a las razones políticas para la vinculación con los grupos
armados, las siguientes motivaciones o móviles: 1) la socialización o los llamados hijos de
la guerra107, transmisión intergeneracional de la militancia en un grupo; 2) la búsqueda de
sentido de pertenencia y la sensación del espíritu de cuerpo; 3) el gusto por las armas y el
poder que irradian; 4) el enamoramiento y la vinculación para estar cercano al ser amado;
5) el espíritu de aventura, la tentación gratuita de ensayar una vida que parece distinta y
quizás entretenida; 6) la búsqueda de seguridad personal y de una opción de vida; 7) la
huida frente a situaciones de maltrato y violencia doméstica; 8) la falta de opciones y 9) el
reclutamiento forzado.
El Informe Defensorial, 2006, indica que entre las razones aducidas por los niños, niñas y
adolescentes que dicen haberse vinculado voluntariamente a los grupos armados están: 1) el
gusto por las armas y el uniforme; 2) las promesas de dinero y el argumento de necesidades
económicas; 3) los factores relacionados con la violencia intrafamiliar; 4) la venganza,
motivación significativa sólo para los niños que ingresaron a las AUC.
En cuanto a la segunda razón, se constató que más de un 85% de niños pertenecientes a las
Autodefensas recibían dinero. “En contraste, se encontró que menos de la mitad de la
población recibió dinero durante su permanencia en las FARC, el ELN y el ERP”.
En cuanto a la utilización de los niños por los grupos armados, ésta se expresa a través del
ejercicio de funciones de cargadores, domésticas, de inteligencia (como vigías, informantes
o mensajeros), por ejemplo. Las niñas cumplen las mismas funciones de los niños, pero en
muchos casos son utilizadas como esclavas sexuales, en matrimonios serviles con los
comandantes, como armas de guerra, entre otras formas violatorias de sus derechos, señala
Marchel, 1996.
El Informe Defensorial de 2006 señala que entre las actividades que realizan los niñas,
niños y adolescentes con el grupo armado están: 1) mantenimiento y supervivencia de la
tropa a través de labores como cocinar, cuidar enfermos, cultivar la tierra, sembrar o raspar
coca y lavar la ropa de otros; 2) acciones bélicas o participación directa en hostilidades, en
prácticas de combate, en emboscadas, tomas armadas, cuidado de secuestrados, mano
factura de explosivos y su ubicación y poner en orden al pueblo y 3) apoyo logístico y otras
actividades asociadas a la vida militar tales como: hacer guardia, participar en
entrenamientos militares, “hacer mandos”, labores de inteligencia y trincheras, por ejemplo.
3. Factores de Riesgo Las situaciones que aumentan el riesgo de reclutamiento y de
utilización de la población menor de 18 años, de acuerdo con la Secretaria Técnica de la
Comisión Intersectorial, son: 1) presencia o tránsito de grupos organizados al margen de la
ley y de grupos delictivos organizados; 2) presencia de economías y actividades ilegales
(narcotráfico, microtráfico, contrabando, redes de trata o tráficos de armas, por ejemplo) y
zonas de tránsito de las actividades ilegales; 3) altos índices de violencia sexual e
intrafamiliar contra niños y niñas; 4) altos índices de homicidio; 5) presencia de minas
antipersonales; 6) regiones 62 deprimidas por bajos índices económicos y de marginalidad
social e 7) Informes de Riesgos o Alertas del SAT, verificados por el CIAT108 .
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, a partir de diferentes fuentes,
visibiliza cinco (5) factores de riesgos de reclutamiento y utilización de niños, niñas y
adolescentes. Estos son: 1) vivir en zonas de violencia; 2) idealizar lo armado; 3) vivir en
un entorno familiar disfuncional, 4) la pobreza y los niños trabajadores y 5) el
desplazamiento y la disputa de riquezas.
La Defensoría del Pueblo, a través del SAT y la delegada para los Derechos de la Niñez, la
Juventud y la Mujer, avanza en un ejercicio de identificación de variables e indicadores
para advertir el riesgo y amenaza de reclutamiento y utilización de niños, niñas y
adolescentes. En este contexto, se interesa por factores de vulnerabilidad, amenazas y
factores de protección.
El ejercicio que identifica factores de riesgo deberá estar contrastándose con los eventos y
situaciones que trascurren en el territorio.
Una variable que no debe subvalorarse es la de los desplazamientos cuya razón en muchos
casos es prevenir, precisamente, el reclutamiento.
Otras variables requieren mayor precisión conceptual, por ejemplo, qué tipo de
socialización es la que facilita este fenómeno y por qué los niños de grupos étnicos son más
vulnerables per se.
Adicionalmente, es importante recalcar que los factores de riesgo son diferentes según el
grupo armado que reclute, según las condiciones de las zonas urbanas y rurales y según la
situación de los contextos de los municipios.
Todo ello sumado a la versatilidad de los reclutadores, generan que los factores no sean
estáticos o determinados concretamente.
El presente documento reconoce los factores anteriormente citados y los armoniza con los
cuatro ejes problemáticos, identificados interinstitucionalmente como ejes causales que
aumentan la probabilidad de que los niños, niñas y adolescentes se encuentren en
situaciones de vulnerabilidad y de mayor riesgo frente al reclutamiento y utilización por
parte de grupos armados organizados al margen de la ley y por grupos delictivos
organizados.
Ejes Problemáticos
1. En los espacios vitales de niños, niñas y adolescentes hay presencia (ocasional,
frecuente o transitoria) de grupos armados que los reclutan y utilizan Los niños,
niñas y adolescentes son sujetos en formación a partir de una serie de interacciones
y un entramado de relaciones con pares, su familia, su escuela, sus lugares de
lúdica, aprendizaje o formación, los caminos por los que transitan, las comunidades
de las que son integrantes, entre otros escenarios.
El siguiente mapa da cuenta de los 188 municipios en los cuales se identificó riesgo de
reclutamiento forzado durante el año 2020.
Queremos dar a conocer el problema del cual son víctimas los niños niñas y adolescentes
a raíz del conflicto armado, y genera un resultado un planteamiento posible del por qué
existe y persiste tantos niños afectados.
La Corte Constitucional ha señalado en sentencia C-225 de 1995, que los niños, niñas y
adolescentes que han sido vinculados al conflicto armado se encuentran protegidos por el
Derecho Internacional Humanitario desde una doble perspectiva: “en su calidad de civiles
afectados por las hostilidades y como sujetos vinculados a ellas en conflictos armados
internacionales y no internacionales. Como civiles afectados en las hostilidades, la Corte ha
destacado que los niños, niñas y adolescentes están expuestos a riesgos especiales en el
marco del conflicto armado, de los cuales ha resaltado algunos, tales como “de ser víctimas
de crímenes individual y deliberadamente cometidos contra su vida e integridad personal
por los actores armados, de reclutamiento forzado por los grupos armados ilegales, de ser
víctimas excesivamente frecuentes de minas antipersonal y material bélico sin explotar, de
ser incorporados a los comercios ilícitos que soportan a los grupos armados ilegales, de ser
víctimas de los alarmantes patrones de violencia sexual contra niñas y adolescentes – y
también contra niños -, y de soportar las estrategias de control social de los grupos armados
ilegales que operan en amplias zonas del país, las cuales llevan implícitas pautas de control
que restringen y ponen en riesgo a los menores de 18 años”.
Hechos que vulneran múltiples derechos en estos sujetos de especial protección como la
integridad personal, la vida, la libertad, el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de
expresión, la educación, la salud, la familia y la recreación, entre otros derechos humanos.
Así mismo, como sujetos vinculados al conflicto armado, la Corte ha destacado que los
niños, niñas y adolescentes pueden ser responsables penalmente por la comisión de delitos
y/o crímenes de guerra en medio de las hostilidades, en cuyo caso los procedimientos que
se adelanten al respecto deben tener en cuenta los criterios nacionales e internacionales en
la materia tales como: el artículo 44 de la Constitución nacional, las Reglas mínimas de las
Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores “Reglas de Beijín”, la
Convención de los Derechos del Niño y en los casos excepcionales, cuando sea pertinente,
las Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los Menores Privados de la
Libertad. Esto, en razón de la triple calidad de estos como “menores de edad, víctimas del
conflicto armado especialmente protegidos por el Derecho Internacional, y menores
infractores de la ley penal.
OBJETIVOS 1.4
Determinar bajo que parámetros legales se le brinda protección a los niños, niñas y
adolescentes victimas que han sido desprendidos de su núcleo familiar y que sufran las
consecuencias de la violencia.
Los niños al igual que la familia son el eje de la sociedad para la construcción de una
nación civilizada a la que todos aspiramos y es por ello que el Estado debe facultarle y
garantizarle a través de programas su desarrollo económico político, cultural y social y por
ellos el estado debe crear políticas públicas que enfoque la prevención, de la vulneración de
estos derechos en niños niñas y adolescentes.
Se ha mencionado que es difícil precisar cuántos niños y adolescentes han sido o han
estado en riesgo de reclutamiento y utilización.
Hasta los 2010 4.600 niños desvinculados de grupos armados han sido atendidos por el
ICBF no obstante las denuncias investigaciones, judiciales y requerimientos de las víctimas
de reparación por estas violaciones no corresponden a las cifras señaladas. por lo general,
estos delitos no son visibilizados o se subsumen bajo otras violaciones por ejemplo el
desplazamiento forzado.
Esta información dejara un aporte en dirección a los derechos humanos por la condición
actual que atraviesan nuestros niños, niñas y adolescentes por los grupos armados para que
dentro de un tiempo prudente se difundan programas de prevención urgente para encauzar y
dar a conocer de forma más exacta el conflicto por el cual atraviesan los niños, niñas y
adolescentes de este país. [ CITATION Vic11 \l 9226 ].
De acuerdo con lo antes dicho entre los instrumentos tenemos los protocolos adicionales de
los convenios de ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las víctimas
de los conflictos armados sin carácter internacional aprobado por la ley 171 de 1994. Entro
en vigor el 15 de febrero de 1996.
Pacto internacional de derechos civiles y políticos 1996 ley 74 de 1968 entro en vigor el 23
de marzo 1976. El artículo 10 que establece que se deben adoptar medidas especiales de
protección y asistencia en favor o de todos los niños y adolescentes, sin discriminación
alguna por razón de filiación o cualquier otra condición.
Adicionalmente, el pacto señala que esta población debe ser protegida de la explotación
económica y social; al igual que de su empleo en trabajos nocivos para su moral y salud o
en las cuales peligre su vida o se corra el riesgo de perjudicar su desarrollo normal. por
tanto, los estados deben establecer límites de edad por debajo de las cuales quede
prohibido y sancionado por la ley el empleo a sueldo de mano de obra infantil.
Esta cifra es un claro indicador de que son los niños participes en un margen bastante
significativo convirtiéndolos, -por qué no decirlo-, en la principal víctima de las acciones
de los grupos armados, a pesar de la clara dicotomía del caso, en el cual los niños son
víctimas y conminados por la situación a ser victimarios.
De acuerdo a Human Rights 11.000 niños es una cifra ubicada entre las más altas del
mundo, así, al menos 1 de cada cuatro combatientes es menor de 18 años.
En febrero del 2020 La Unidad para las Víctimas ha indemnizado cerca del 40 % de las
víctimas de vinculación a grupos armados ilegales.
La entidad se une hoy a la conmemoración del Día de las Manos Rojas, reivindicando
los derechos de esta población. En ese sentido, la Unidad para las Víctimas se une a esta
conmemoración reivindicando los derechos de los menores de edad que han sido
vinculados de manera ilegal a actividades relacionadas con el conflicto armado interno
La Unidad para las Víctimas trabaja para resarcir los daños causados por este flagelo
asistiendo a los 8.090 niños, niñas y adolescentes víctimas de vinculación a grupos
armados ilegales en el territorio, de los cuales hemos indemnizado cerca del 40 % con
una inversión superior a 56.000 millones de pesos”, destacó Ramón Rodríguez, director
General de la Unidad para las Víctimas.
Según estas cifras, el 55 % de las víctimas incluidas por vinculación de niños, niñas y
adolescentes a actividades relacionadas con el conflicto reportaron la ocurrencia de los
hechos entre el 2000 y 2012. Mientras que durante el periodo comprendido entre 2012 y
2019, se presentó una reducción del 83 % de víctimas por este fenómeno. Es importante
destacar que el 66,5 % del Registro Único de Víctimas son hombres y 33,4 % son
mujeres.
De este mismo registro, destaca que el 5.9 % de los menores de edad vinculados a
grupos armados ilegales pertenece a comunidades negras y afrocolombianas y el 5.5% a
comunidades indígenas. Así mismo, la Unidad para las Víctimas tiene en su registro, de
acuerdo con las declaraciones presentadas por las víctimas, que el reclutamiento ilegal
de menores ha sido perpetrado en su mayoría por grupos guerrilleros con más de 3.000
casos.
La Unidad para las Víctimas es una de las entidades, que junto con el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar y la Agencia de Reincorporación y Normalización,
trabajan en la ruta de tránsito de desvinculados de grupos armados ilegales para el
restablecimiento de los derechos de los niños, Niñas y adolescentes reclutados
ilegalmente, el proceso de reintegración y la reparación integral.
Dentro de este programa, 70 menores de edad han sido beneficiados por esta estrategia
que se implementa en cinco regiones: Antioquia, Eje Cafetero, Valle del Cauca, Meta y
Bogotá.
Las ciudades con mayor tránsito de personas desvinculadas de grupos armados son
Medellín y Cali en las cuales se realizan encuentros con las víctimas de este hecho y sus
familiares con el objetivo de fortalecer el vínculo familiar y se lleva a cabo el
restablecimiento de derechos, reincorporación social y económica y reparación integral. [
CITATION rel20 \l 9226 ]
Para ayudar a abordar el problema, Human Rights Watch instó al Congreso de Colombia a
ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la
participación de niños en los conflictos armados.
El tratado, que Colombia firmó en 2000, fija en 18 años la edad mínima para la
participación directa en las hostilidades, para el reclutamiento obligatorio o para cualquier
reclutamiento o uso en hostilidades por parte de grupos armados irregulares.
Aproximadamente el 80 por ciento de los niños combatientes de Colombia pertenecen a
uno de los dos grupos guerrilleros de izquierdas, las FARC y el ELN el resto combate en
las filas paramilitares.
Han transcurrido varios años y esto aún no ha sucedido. Según el informe del secretario
general, los paramilitares han entregado cerca de 180 niños a las autoridades colombianas.
Pero otros miles de niños siguen siendo utilizados como combatientes, incluso cuando los
líderes paramilitares participan en negociaciones con el gobierno para la desmovilización
de sus tropas.
El Congreso debe garantizar también que los responsables del reclutamiento de niños sean
juzgados de cara a la nación y al mundo.
En la actualidad, Human Rights Watch insta al Congreso a dar prioridad en el actual debate
a la desmovilización de los niños de las fuerzas paramilitares. El Congreso debe garantizar
también que los responsables del reclutamiento de niños sean juzgados de cara a la nación y
al mundo.
[ CITATION Hum05 \l 9226 ] el informe destaca el asesinato de una niña de 15 años por parte
de las FARC, en septiembre de 2004, secuestrada el año anterior. "Las FARC no han
mostrado ninguna voluntad de cesar el daño y la explotación de niños", señaló José Miguel
Vivanco. "Por el contrario, sus abusos parecen haber empeorado".
Señalar las múltiples fuentes existentes frente al tópico tratado agotaría centenares de
páginas, puesto que son muchos los interesados en Derechos Humanos en nuestra época y
va en aumento; artículos de opinión, informes de organismos no gubernamentales tanto
nacionales como internacionales, investigadores, estudiantes y escritores, periodistas y las
entidades públicas encargadas de velar por el desarrollo de los derechos constitucionales,
son un sin número antecedentes y en virtud de ello se hace necesario seleccionar los que
consideramos más relevantes por su participación activa y progresiva de cara al país y a la
comunidad internacional.
Valorando que son las grandes organizaciones internacionales como UNICEF, Human
Rights Watch Y la Convención de los derechos del niño como la fuente primaria de
información de aquellos sujetos y organizaciones anteriormente mencionadas, por supuesto,
en el orden nacional, la participación de la defensoría del pueblo no estará fuera de nuestra
investigación.
Esta política, también, enfatiza que los derechos de niños, niñas y adolescentes son
prevalentes e interdependientes y retoma el principio del Interés Superior del Niño y la
doctrina aceptada.
Precisa, a su vez, que los niños, niñas y adolescentes son sujetos jurídicos especiales; es
decir, que son el único grupo poblacional reconocido, mundialmente, como vulnerable.
De otra parte, permite avanzar en el horizonte del desarrollo humano, puesto que amplía las
oportunidades, opciones y ejercicio de libertades ciudadanas. Así mismo, es un elemento
esencial para prevenir nuevas formas de violencia armada. Este marco conceptual se
compone de dos apartes, complementarios a lo expresado anteriormente.
Por tanto, es obligación del Estado “definir políticas, leyes, sistemas y procedimientos
judiciales y programas desde una perspectiva diferencial, en tanto se trata ya no de normas
generales, sino destinadas a resolver situaciones concretas y específicas que suceden frente
a la prevención, a la promoción y a la protección de los derechos de los sujetos” (Comisión
Intersectorial, 2010, p.8).
Esta perspectiva enfatiza que niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos especiales
frente a los mayores de 18 años y la obligación estatal de dar origen a acciones puntuales,
exclusivas y específicas que respondan a la condición diferencial señalada.
4. Las autoridades competentes para prevenir y proteger los derechos de los niños y niñas a
ser protegidos contra el reclutamiento y utilización por grupos organizados al margen de la
ley. 76 derecho que debe ser protegido en cualquier tiempo; es decir, no sólo en tiempos de
conflicto, sino de igual manera en tiempos de paz, precisa la Comisión Intersectorial. En
este numeral se diferencia entre, precisamente, autoridades competentes (defensores de
familia, comisarios de familia, inspectores de policía y autoridades indígenas) y autoridades
públicas (todos y cada uno de los funcionarios del Estado).
5. El enfoque de prevención en el riesgo frente a la vulneración del derecho del niño o niña
a ser protegido contra el reclutamiento y utilización por grupos organizados al margen de la
ley.
Este enfoque señala que: la prevención del riesgo o amenaza debe darse en el marco del
Artículo 7 de la Ley 1098 de 2006; la actuación se da sobre amenaza de la carta de
derechos contenida en la citada Ley y el concepto de riesgo cuando se trata de niños y niñas
está amarrado al concepto amenaza-riesgo que contiene la citada Ley.
La ruta de prevención observa tres escenarios frente a los cuales el Estado, las comunidades
y las familias deben actuar para asegurar la protección integral de niños, niñas y
adolescentes. Esto son: el riesgo, la amenaza colectiva y la amenaza individualizada. En
consecuencia, se desarrollan tres rutas de prevención véase: tabla No. 5 y los anexos No. 8
y No. 9.
El Interés Superior del Niño representa fundamentalmente un deber para el Estado y para
la sociedad, consistente en que cada decisión que se tome respecto de sus vidas, de su
integridad o desarrollo personal debe atender exactamente a aquello que sea mejor para los
niños, niñas y adolescentes, teniendo en cuenta que siempre sea lo más conveniente por
encima de otro tipo de consideraciones jurídicas o fácticas. De ahí que, frente a dos
posibilidades decisionales respecto de la situación de un niño, niña o adolescente, deba
siempre seleccionarse aquella que mejor responda a la plena garantía y ejercicio de
derechos”.
“Se entiende por protección integral de los niños, niñas y adolescentes el reconocimiento
como sujetos de derechos, la garantía y el cumplimiento de los mismos, la prevención de su
amenaza o vulneración y la seguridad de su restablecimiento inmediato en desarrollo del
principio de interés superior.
En caso de amenazas de conflicto, la protección de los derechos del niño “exige el ejercicio
de sus derechos mediante la aplicación del derecho internacional humanitario y el derecho
internacional relativo a los derechos humanos”78.
Sin embargo, es preciso aclarar que el derecho de los niños, niñas y adolescentes a ser
protegidos contra su reclutamiento y utilización no sólo se protege en tiempos de conflicto.
La protección integral implica, tanto las intervenciones de las autoridades públicas ante
riesgos, como de las autoridades competentes ante amenazas de reclutamiento y utilización
de niños, niñas y adolescentes. (Secretaría Técnica de la Comisión Intersectorial, 2010).
Ciclo de vida Esta perspectiva señala la importancia de las consideraciones de edad. Cada
etapa así lo demanda. El Código de la Infancia y la Adolescencia diferencia el ciclo del
niño de los 0 a 6 años, de los 7 a los 12 años y el de los adolescentes de los 13 a los 18 años
(Ley 1098 de 2006), aclarando que de 14 años en adelante son sujetos de responsabilidad
penal. La Política de la Primera Infancia, por su parte, establece que este ciclo comprende a
los niños menores de seis años.
ONG: Una organización no gubernamental (tanto en singular como en plural ONG) es una
entidad de carácter privado, con fines y objetivos humanitarios.
UNICEF: El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia o Unicef fue creado por la
Asamblea General de las Naciones Unidas en 1946 para ayudar a los niños de Europa
después de la Segunda Guerra Mundial.
El conflicto armado interno que ha vivido Colombia desde los albores del bogotazo ha
involucrado directamente a civiles, militares, empresarios y políticos, afectando
visiblemente a una población débil como son los niños, niñas y adolescentes, cual sea su
condición social, quienes han perdido su esperanza en medio de la guerra.
Desde hace una década los niños han sido protagonistas en el conflicto y han sido utilizados
como instrumento de guerra entre edades de 7 y los 17 años de edad, con un promedio de
edad de ingreso.
Estos proyectos han entregado herramientas y conocimientos que les han permitido, a los
participantes, identificar y promover habilidades para que construyan proyectos de vida
alejados de la violencia.
A pesar de la implementación de dichos Convenios en Colombia, actualmente el
fenómeno, lejos de disminuir, ha aumentado y afecta principalmente a NNA de zonas
rurales o marginales urbanas, donde los grupos armados tienen una fuerte presencia.
Con lo anterior, se puede decir que el esfuerzo y las medidas que ha tomado el Estado para
garantizar la prevención de los reclutamientos y el restablecimiento de derechos de NNA
que han sido víctimas de reclutamientos en Colombia, se han presentado muchas
dificultades al momento de materializar sus proyectos por cuanto en muchos casos se
encuentra que los NNA no son desescolarizados ni son separados de su entorno familiar; ya
que pueden asistir a las instituciones educativas de forma cotidiana y vivir bajo la tutela de
su padre y/o su madre o familiar cercano.
Los puntos sobre los cuales la comunidad internacional ha demostrado mayor preocupación
sobre el reclutamiento de NNA en el conflicto de Colombia se podrían resumir en los
siguientes: Adicionalmente en el año 2002 entró en vigor el Protocolo Facultativo de la
Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la Participación de Niños y Niñas en los
conflictos que estableció la edad mínima de 18 años para la participación directa en las
hostilidades, reclutamiento o cualquier utilización en actividades asociadas al conflicto.
Y se podrían resumir en los siguientes: a. Una vez cesan las actividades beligerantes, los
niños, niñas y adolescentes que han sido reclutados por los grupos armados al margen de la
ley al tratar de reintegrarse a la vida social, se evidencia la insuficiente infraestructura que
les da el Estado para que su reintegración social, rehabilitación y reparación sea efectiva,
por lo tanto, en la práctica esos mecanismos son bastantes deficientes.
b. El gran irrespeto y subyugación por parte de los cabecillas de tales grupos hacia los NNA
que hacen parte del conflicto se demuestra en la gran vulneración de los derechos que le
hacen a los menores una vez los obligan a que sean parte activa de enfrentamientos o de
actividades comerciales ilegales en donde estos NNA ponen potencialmente en peligro sus
libertades fundamentales, su vida y su integridad personal.
La disposición normativa entroniza a la convención sobre los derechos del niño el cual es
una herramienta internacional que reconoce los derechos de los niños niñas y adolescentes
que tiene en su cabida 41 artículos de gran relevancia, puesto que decreta que los estados
partes y como ley vinculante internacional se debe garantizar que los niños, niñas y
adolescentes que son de especial protección tengan una asistencia integral por parte del
estado.
Por otra parte, la Organización Internacional del Trabajo OIT proclamó el Convenio 182 de
1999 relativo a la obligación de los Estados Parte de emprender en forma inmediata todas
las medidas necesarias para erradicar las peores formas de trabajo infantil, dentro de las
cuales se incluye la de reclutar y utilizar personas menores de 18 años para que participen
en los conflictos armados.
Este instrumento fue suscrito por el Estado colombiano, aprobado por el Congreso de la
República, sancionado por el presidente de la República en el 2001 mediante la Ley 704 de
2001 y declarado exequible en la sentencia C- 535 de 200255 de la Corte Constitucional.
La Organización de las Naciones Unidas - ONU - impulsó un movimiento mundial en favor
de la infancia y proclamó en el año 2000 el Protocolo Opcional a la Convención
Internacional sobre los Derechos del Niño, instrumento que da alcance al artículo 38 de la
Convención, en el cual se prohíbe el reclutamiento de personas menores de 18 años en los
conflictos armados internos e internacionales.
Tras realizar estudios exhaustivos en esta materia, la OIT llegó a la conclusión de que era
necesario mejorar los Convenios sobre trabajo infantil existentes. El Convenio núm. 182
ayudó a despertar un interés internacional respecto de la urgencia de actuar para eliminar
peores formas de trabajo infantil prioritariamente y sin perder de vista el objetivo a largo
plazo de la abolición efectiva de todo el trabajo infantil.
Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta,
abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los
demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados
internacionales ratificados por Colombia.
Se presentan, en orden cronológico, los más relevantes. Es preciso anotar que son
referentes fundamentales para el presente documento la Convención de los Derechos del
Niño, CDN, su Protocolo Facultativo relativo a la Participación de Niños en los Conflictos
Armados y el Convenio 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil. Como lo
señala Graça Machel, representante especial para la cuestión de los niños y los conflictos, la
CDN representa un nuevo criterio multidisciplinario para proteger a la infancia, pone de
manifiesto la interdependencia de todos los derechos del niño4 y es vínculo entre el
Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Internacional relativo a los Derechos
Humanos, cuya complementariedad es cada vez más reconocida. Por tanto, la CDN es
piedra angular de todos los esfuerzos de protección y garantía efectiva de los derechos de
los niños, niñas y adolescentes. [ CITATION Asa10 \l 9226 ].
Decreto 2541 de 1998. Fija que en caso de ser seleccionados menores de edad para
ingresar al servicio militar serán aplazados. Si el menor de edad de manera voluntaria
quisiera prestar servicio militar deberá cumplir ciertas condiciones.
En cualquier caso, los menores de edad no podrán ser enviados a zonas de conflicto ni
empleados en acciones de confrontación armada. Ley 599 de 2000. Código penal.
En su artículo 162 establece que quien reclute menores de dieciocho años o los obligue a
participar directa o indirectamente en las hostilidades o acciones armadas, merecerá prisión
de diez años y pagará una multa de seiscientos a mil salarios mínimos legales vigentes.
Ley 704 de 2001. Ratifica el Convenio 182 de la OIT. Ley 742 de 200265. Aprobación
nacional del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998.
Ley 833 de 2003. Aprobación nacional del Protocolo Facultativo de la Convención sobre
los Derechos del Niño.
Promueve entre las partes en conflicto la adopción de las medidas pertinentes para evitar
que los niños y niñas menores de quince años participen directamente en las hostilidades.
Insta a los Estados para que respeten las normas del Derecho internacional humanitario
relacionados con los conflictos armados y que sean pertinentes para la infancia. Igualmente
solicita –en la misma línea del convenio de Ginebra y sus protocolos- que adopten todas las
medidas necesarias para que los niños y niñas menores de 15 años no participen de las
hostilidades. Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998)
En desarrollo del artículo 38 de la Convención sobre los Derechos del niño, solicita a los
Estados adherentes el cumplimiento de los siguientes asuntos: Adoptar todas las medidas
para que los menores de 15 que hagan parte de los grupos armados regulares no participen
en hostilidades. En el caso de que se permita explícitamente la vinculación de menores en
estos grupos armados dicha vinculación debe darse bajo las condiciones determinadas en el
Protocolo. Elevar la edad mínima de vinculación voluntaria con relación a lo establecido
por el Art 38 de la Convención.
Los grupos armados ilegales no deberán reclutar a menores de 18 años y el Estado deberá
ejecutar las medidas necesarias para impedirlo. Los Estados deberán desplegar acciones que
permitan la desmovilización de los NNA vinculados a los grupos armados ilegales. Así
mismo deberán establecer estrategias para la atención de esta población una vez se haya
desvinculado.
Por lo visto, cualquiera puede decir que los niños son demasiado importantes para el
Derecho, para el Estado; por ende, lo son para el Hombre en sociedad, y sí, efectivamente
lo son por la simple razón lógica de que son ellos quienes tienen en sus manos un mundo
mejor, pero no son, ni serán millones de leyes archivadas en el Congreso Colombiano y en
los archivos de la ONU o demás entes globales.
las que determinaran que millones de niños construyan la utopía terrenal que soñamos
quienes llevamos filantropía, altruismo y humanidad en nuestro diario vivir.
Entre 1902 y 1948, en Colombia había regocijo al consentir la Paz, en primera instancia por
los gobiernos de la hegemonía conservadora (1886–1930) y luego con los presidentes
reformistas liberales (1930–1946). Empero, en el trascurrir de esta época, ciertos incidentes
de violencia política fueron permanentes en varias regiones del país.
El 9 de abril de 1948, durante el gobierno conservador dirigido por Mariano Ospina Pérez,
fue asesinado en Bogotá el jefe liberal Jorge Eliécer Gaitán. Este magnicidio desató un
levantamiento popular desmesuradamente violento, conocido como el Bogotazo, puesto
que fue en la ciudad de Bogotá donde se vieron las reacciones de alto impacto, empero,
diversos focos de violencia se extendieron en el país.
El suceso que consideramos como estructural o embrionario del presente que hoy vive
Colombia en cuanto a los grupos armados al margen de la ley, y se da, cuando no soportado
por lo liberales el hecho de que aun continúen detentando el poder los conservadores, se
toma la decisión de promover guerrillas para oponerse al poder militar del gobierno de
Laureano Gómez, hechos muy similares a lo sucedido tiempo después con los grupos
irregulares, llamados.
convivir, que se transformaron en grupos armados sin control alguno. En varias regiones
del país se crearon diferentes tipos de grupos armados irregulares, unos por parte de
sectores afines al gobierno y otros miembros del Partido Comunista.
Luego de un golpe de Estado en el año 1953, el poder fue asumido por el General Gustavo
Rojas Pinilla; él buscó un acercamiento con los líderes de las guerrillas liberales ofreciendo
amnistía a los grupos, muchos se acogieron a los términos de aquella y se desmovilizaron,
así, la violencia mermó significativamente. Carlos Vidales cuenta en uno de sus escritos
que los guerrilleros liberales y conservadores que entregaron las armas fueron asesinados
cuando no aceptaron trabajar para la policía o las fuerzas de seguridad.
Otros, que quisieron mantenerse inactivos pero vigilantes en sus cuarteles, fueron
sorprendidos durante el sueño y ametrallados por el ejército. Asesinatos de algunos de los
líderes contribuyeron a crear desconfianza en los grupos armados quienes continuaron
obviamente en la clandestinidad. Algunos de los grupos formaron "repúblicas
independientes" donde portaban armas para su defensa y ocasionalmente realizaban asaltos,
retenciones y acciones armadas limitadas en las zonas cercanas a su perímetro.
Por consiguiente, tal industria insurgente, terroristas para la aristocracia del país y grupo
beligerante para los críticos del modelo de Estado colombiano, ha requerido mantener o
aumentar para.
Se han atribuido graves violaciones de los derechos de los niños a todas las partes en el
conflicto, pero principalmente a los grupos armados ilegales; estos grupos continúan
reclutando a niños, cometiendo delitos de violencia sexual contra mujeres y niñas, matando
a civiles, colocando minas antipersonales y llevando a cabo secuestros.
Informe del secretario general sobre los niños y el conflicto armado en Colombia 28 de
agosto de 2009.
Otros países del mundo, - con lo cual no queremos justificar ni dar aire de conformismo -
hasta mediados del siglo, particularmente en Europa, se han utilizado niños y niñas como
carne de cañón, tal cual como lo hizo El Salvador, Perú o Irán en los años 80 y Colombia,
Ruanda o Angola en los 90.
Solo ha sido España la excepción cultural en el contexto europeo: en el país Ibérico, el
término Niños de la guerra refiere a los pequeños que fueron evacuados a Rusia para
protegerles del sufrimiento producido entre los bombardeos y el hambre. Pocos años más
tarde, en Alemania, los adolescentes formaban la última línea de defensa de una guerra
perdida.
Fueron diezmados de forma tan brutal que los que tuvieron quince años en el 45 se conocen
hoy como generación en blanco: la curva de edad de la población dibuja aquí un hueco.
Y por supuesto, Alemania no fue una excepción ya que, en 1919, una inglesa, Eglantyne
Jebb, se enfrentó a la opinión pública de su país porque había enviado paquetes de ayuda a
los niños alemanes durante la Primera Guerra Mundial.
“No tengo enemigos menores de once años” declaró ante el juez que la acusaba de ayudar a
un país hostil. Fue absuelta. Así nació Save the Children, Presentes en Colombia desde
1991 con programas de apoyo internacional, encaminados y en Pro de protección al menor.
La señora Jebb fue una activista social británica, fundadora de Save the Children. No sólo
creó una de las organizaciones de desarrollo más importantes del mundo, sino que su labor
desembocó además en la promulgación de los “Derechos del Niño” por parte de Naciones
Unidas.
Miremos ahora los antecedentes que nos muestra la Coalición contra la vinculación de
niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia.
La degradación del conflicto armado colombiano ha hecho que niños, niñas y jóvenes se
vean inmersos desde muy temprana edad en el aterrador mundo de la guerra: testigos o
víctimas de ataques indiscriminados a la población civil, asesinatos, masacres o genocidios,
el hambre, el desplazamiento y las enfermedades les esperan.
Muchos quedan huérfanos, otros desaparecen, son sometidos a tratos crueles e inhumanos y
un buen número de ellos terminan vinculados a los diferentes grupos armados.
La vinculación incluye el porte de armas, pero no se limita a este aspecto, niños y niñas
pueden igualmente tener funciones de cocina o “ranchería”, compra de suministros, labores
de inteligencia, correo, ser compañeros y compañeras sexuales de los altos mandos,
encargados del reclutamiento de otros jóvenes, fabricación de minas antipersonales,
cuidado de secuestrados, etc.
Todos estos niños y niñas sufren igualmente las consecuencias del conflicto armado, sus
efectos psicosociales, profundos y a largo plazo, están aún por determinarse.
Todos y todas están expuestos a otras violaciones de sus derechos como la tortura, el abuso
y la explotación sexual, la detención prolongada y la separación de sus familias.
CAPITULO II
El mencionado artículo consagra la prohibición de que niños menores de quince años sean
reclutados en fuerzas o grupos armados, y que participen directamente en las hostilidades.
La reserva dispone que, para el caso colombiano, se entiende que la edad a la que se refiere
el citado artículo es la de 18 años y no la de 15, en consideración a que el ordenamiento
legal de Colombia establece la edad mínima.
de 18 años para reclutar el personal llamado a prestar servicio militar en las Fuerzas
Armadas. Sin embargo, el Estado ratificó sin reserva alguna el Protocolo II Adicional a los
Convenios de Ginebra, que como fue mencionado fija la prohibición de reclutar personas
menores de 15 años en los grupos armados, y que hace parte de la normativa que regula el
Derecho Internacional Humanitario.
Aunque los dos instrumentos internacionales anteriormente señalados fueron ratificados por
el Estado colombiano, los grupos alzados en armas han argumentado acatar solamente las
normas relativas al Derecho Internacional Humanitario, por lo que aducen poder reclutar
niños y niñas entre los 15 y 18 años, en contra de la reserva elevada por Colombia sobre la
Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, y en detrimento de los Derechos
Humanos de la niñez colombiana. ONU Informe del secretario general sobre los niños y
el conflicto armado en Colombia 2009.
Por otra parte, el Ministerio del Interior gestiona un Programa de Reinserción para asistir a
los desertores, incluidos los niños. Este programa, que se inició con motivo del acuerdo de
Paz de 1990 con la guerrilla, excluye a los desertores paramilitares y a los niños de
cualquier grupo armado que no se hayan entregado, sino que han sido capturados. Después
de la Operación.
Berlín del Ejército de Colombia, el Ministerio inició un nuevo programa para los niños que
asiste actualmente a estos menores. Cabe anotar, que hay diferencias en la filosofía y los
métodos que subyacen de la estrategia de estos organismos oficiales. Mientras que el ICBF
ofrece mayor apoyo institucional, protección y atención especializada, el Programa de
Reinserción99 da más independencia y destina mayor presupuesto a tan importante causa.
La iniciativa del ICBF data de 1996, el año en que las Naciones Unidas publicaron un
informe emblemático de la Experta del secretario general, Graça Machel, sobre las
repercusiones de los conflictos armados en los niños.
En abril de ese año, el equipo de la ONU celebró una consulta regional en Bogotá entre sus
recomendaciones estaba “desarrollar programas de recuperación psicosocial de los niños
afectados, su rehabilitación y cuidado.
El acceso a esos servicios debe afirmarse como un derecho básico de todos los niños, de
acuerdo a la Convención sobre los Derechos del Niño”.
Animada por los esfuerzos del ICBF, la Defensoría del Pueblo publicó una serie de
informes 101 oportunos sobre la repercusión del conflicto armado en los niños y pidió la
adopción de un programa de rehabilitación adaptado a sus necesidades especiales.
La diferencia fundamental con los programas oficiales existentes para menores detenidos
era que los niños ex combatientes serían tratados con respeto a su dignidad como víctimas
del conflicto y sin aplicarles el estigma de la delincuencia.
A veces, los padres o el niño no demuestran ningún interés, en otras ocasiones, ambos
temen las represalias de la guerrilla o los paramilitares; en otros casos, los padres
pertenecen a un grupo armado. El programa de rehabilitación del ICBF se ha expandido
rápidamente desde sus comienzos en 1999. Durante 2002, se produjo un aumento drástico
del número de desertores de las filas de la guerrilla, así como la proporción de niños entre
ellos.
Según las cifras oficiales, en 1999 desertaron 102 combatientes de la guerrilla, entre ellos
cinco niños, en 2001 el número de deserciones se acercó al millar, de los cuales 413 eran
niños. También aumentó considerablemente el número de niños capturados y los centros de
acogida de Bogotá en mayo de 2002, habían colocado literas extra en el espacio disponible
para acomodar a las docenas de menores que iban llegando.
Cuando llegan los menores adolescentes, ellos son preparados para que afronten su vida de
una manera productiva y acorde a las buenas costumbres, por medio de programas
educativos y laborales como lo son: sistemas, panadería, fotografía, también talleres
artísticos y sin dejar atrás el deporte, todo esto se lleva a cabo gracias a convenios
interinstitucionales que el ICBF realiza con el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y la
Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Este proceso finalmente culmina con el acompañamiento y seguimiento que el ICBF realiza
mediante los Centros de Referencia y Oportunidades Juveniles (CROJ), y las Unidades de
Apoyo, espacios donde se desarrollan estrategias que posibilitan a los desvinculados
adquirir competencias y habilidades para ingresar al mercado laboral “Con el programa el
ICBF logra que estos niños, niñas y adolescentes se Reconcilien con ellos mismos y sus
familias y logren reintegrarse de una manera eficiente y feliz a la sociedad”. [ CITATION
CAR12 \l 9226 ]
La Oficina del Representante Especial como objetivo fundamental continuará vigilando con
“lupa” y de cerca, todas las actuaciones de la Corte Penal Internacional sin dejar de lado
todas aquellas iniciativas fundamentales relacionadas con graves violaciones en contra de
los niños, niñas y adolescentes, en especial el reclutamiento y la utilización de niños, niñas
y adolescentes, y seguirá priorizando la necesidad de llevar ante la justicia a los
responsables de esas violaciones.
Los informes sobre los niños y los conflictos armados en países concretos que se basan en
los mecanismos de supervisión y presentación de informes han aportado información
sistemática, oportuna, precisa y objetiva sobre las seis violaciones graves cometidas contra
los niños, incluida la identificación de partes infractoras, que deberá ser examinada por el
Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad sobre los niños y los conflictos armados.
Como resultado de las recomendaciones del Grupo de Trabajo se han registrado progresos
perceptibles, entre ellos señalar cuestiones concretas a la atención del Consejo de Seguridad
y sus comités de sanciones.
En los últimos tres años del mandato del Representante Especial el diálogo para promover
la protección de los niños en el plano de las políticas ha producido resultados tangibles,
como los compromisos de las partes en los conflictos, lo que también se ha traducido en
resultados concretos para la protección de los niños sobre el terreno en diversas situaciones
que eran motivo de preocupación.
El año pasado, el impulso logrado a partir del diálogo permanente dio como resultado que
las Forces Nouvelles (FDS-FN) y cuatro grupos de milicias armadas progubernamentales
dejaran de reclutar niños y adoptaran medidas para identificar y liberar a todos los niños
que quedaban en sus filas.
En consecuencia, las cinco partes fueron excluidas de las listas de los anexos del informe
anual del secretario general. También se ha avanzado en la elaboración de planes de acción
con fuerzas y grupos armados de la República Centroafricana, Myanmar, Sri Lanka, el
Sudán y Uganda.
El diálogo con estos agentes, con la aprobación de los gobiernos interesados, es esencial
para lograr la liberación de los niños. Considerando que la gran mayoría de las partes en los
conflictos son agentes no estatales, es fundamental que los Estados Miembros faciliten el
contacto y el diálogo entre las Naciones Unidas y estos grupos con objeto de elaborar y
aplicar planes de acción para poner fin al reclutamiento y la utilización de niños y hacer
frente sin prejuicios a otras graves violaciones cometidas contra los niños.
La necesidad de ampliar las alianzas existentes ha sido esencial para los programas; la
colaboración constante de la Oficina del Representante Especial con el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) es fundamental para proteger mejor a los niños
en las situaciones de conflicto. UNICEF sigue siendo un aliado operacional para mantener
una estrecha colaboración, tanto en sede como sobre el terreno.
A fin de asegurar una respuesta programática más sólida ante las graves violaciones
cometidas contra los niños, incluida la reintegración sostenible, se aboga constantemente
por la obtención de recursos para fortalecer la capacidad del UNICEF sobre el terreno,
asimismo, la infraestructura de las Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos se
está ampliando y se están ensayando y desarrollando nuevos modos de colaboración en ese
sentido con el Consejo de Derechos Humanos, el Comité de los Derechos del Niño y la
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
(ACNUDH).
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) también siguen siendo aliados clave, especialmente sobre
el terreno, y desempeñan un papel fundamental en la protección de los niños afectados por
los conflictos armados.
En los últimos años se ha intensificado las medidas para la protección de los derechos de
los niños y el mantenimiento de la Paz por medio de la capacitación de personal y a su vez
el despliegue de personas especializadas en la protección de menores en las misiones de
mantenimiento para la Paz.
A su vez, hay un diálogo más sistemático con los sectores académicos con el objetivo
general de facilitar las investigaciones, para que dichas investigaciones ayuden a sanar las
deficiencias más importantes en materia de conocimientos y eviten llevar repuestas
erróneas que no estén acorde con la promoción de los derechos de los niños.
Resulta esencial que la investigación académica esté más a tono y sea más pertinente con
respecto a las necesidades de los especialistas en protección infantil que trabajan sobre el
terreno, para así, luego de la obtención de resultados y análisis, mejorar y desarrollar
mancomunadamente los programas actuales.
Estas visitas han sido un elemento fundamental para la ejecución efectiva de la estrategia
para lograr llegar a una situación favorable para la los niños que han sido afectados por los
conflictos armados. Se ha realizado 12 visitas a países, de estas visitas de las cuales se
puede resaltar:
1. La puesta en marcha del mecanismo de supervisión y presentación de informes
2. El nombramiento de puntos focales en la infraestructura de los gobiernos para
coordinar las cuestiones relacionadas con los niños y los conflictos armados, como
la rehabilitación y reintegración de los niños vinculados a las fuerzas y los grupos
armados
3. La concertación de acuerdos sobre las modalidades de acceso de agentes de
protección de menores a campamentos militares, instalaciones de entrenamiento y
centros de detención con fines de supervisión y verificación del cumplimiento.
4. La negociación de compromisos para la liberación de niños vinculados a las fuerzas
y grupos armados y la liberación de los niños detenidos por presunta vinculación a
grupos armados.
5. La inclusión de disposiciones sobre la protección de menores en los acuerdos de
Paz.
6. El fortalecimiento de la coordinación y la colaboración de los aliados de las
Naciones Unidas y otras partes interesadas sobre el terreno en cuestiones
relacionadas con los niños y los conflictos armados.
Hay actividades de divulgación que se hacen por medio de los medios de difusión, esto es
una estrategia para promocionar actividades especiales y reuniones en escuelas y
universidades de información y también el mantenimiento constante de un sitio web.
Cualquier persona puede visitar el sitio web de la Oficina del Representante Especial ya
que está en línea en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas y sirve como
plataforma de referencia sobre todas las cuestiones de los Niños, Niñas y Adolescentes en
los conflictos armados para los asociados de las Naciones Unidas, los Estados Miembros,
las organizaciones no gubernamentales, los especialistas, los medios de comunicación y el
público en general.
La Oficina del Representante Especial actualmente sigue con sus actividades de promoción
en otros órganos de las Naciones Unidas, especialmente en la Asamblea General, esta
Asamblea sigue siendo uno de los órganos intergubernamentales más importantes donde se
desarrollan todas sus actividades de promoción, con el fin de proteger los derechos de todos
los niños en el conflicto armado a nivel mundial con una voz moral e independiente, todo
esto desde la Oficina del Representante Especial. [ CITATION CAR12 \l 9226 ]
El reclutamiento y uso de niños y niñas para los propósitos del conflicto armado es un
crimen invisible (las denuncias no superan el 2% de los casos en todo el territorio).
Los niños y las niñas constituyen un grupo poblacional indispensable en el desarrollo de los
propósitos económicos y estratégicos de los grupos armados irregulares. Son víctimas
elegidas y existe una política de estas organizaciones para captarlos.
La violencia ha conseguido imponer un orden absoluto que somete todos los demás
aspectos de la vida social y suspende de tajo todas las libertades, y que, como veremos,
arrastra a las comunidades sin elección. No hay elección en la supervivencia, como
tampoco hay elección cuando las opciones son vincularse a la violencia organizada o morir.
La frecuente migración a tan temprana edad marca los derroteros del desarrollo moral de
estos niños y niñas e impide que amplíen sus redes sociales y se incorporen a las
comunidades como miembros activos, interioricen reglas y normas, valores de convivencia,
sentido de la solidaridad, y los separa de sus pares.
Es por eso que, cuando estos niños y niñas desaparecen y abandonan sus comunidades y la
escuela para vincularse a un grupo armado, nadie los echa de menos, ni los dispositivos
sociales reaccionan para denunciar Hoy día surge una alerta sobre cambios muy
sustanciales en algunos de los patrones tradicionales de reclutamiento.
Los datos reflejan que los métodos de incorporación son cada vez más violentos.
‘Son niños abandonados a los que se les hace un favor’, señalan sus reclutadores. Sin pareja
estable ni hijos que cuidar, los niños y las niñas no enfrentan los dilemas de los adultos: el
temor al riesgo, ni la responsabilidad de cuidar de otros.
Los niños soportan mejor los rigores de las largas caminatas, el esfuerzo físico intenso, del
desgaste de huir y la mala alimentación que reciben.
Tienen mejor alcance visual, mejores reflejos y se enferman con menos frecuencia.
En tercer lugar, están los argumentos económicos: los niños y las niñas no 100% de los
niños excombatientes de guerrillas reportó no recibir salario, el 86% de los niños y niñas
desvinculados de las AUC reportó algún tipo de remuneración que no era equivalente a la
de los adultos).
Además, se adaptan más rápido a las condiciones difíciles, es más fácil alienarlos,
intimidarlos y oprimirlos hasta la obediencia absoluta.
En ocasiones les ofrecen pequeñas recompensas, muy útiles para elevar su interés.
Las niñas, por ejemplo, reportaron que recibían ropa interior nueva, cremas para la piel y
maquillaje, beneficios que no conocieron en casa. En el caso de los niños, no es el dinero
sino el respeto y la visibilidad.
“Uno no es nada para nadie”, expresaba uno de ellos, complacido de haber abandonado su
condición de invisible el día en que se vinculó a la autoridad de facto de la zona.
Y, en cuarto lugar, están los argumentos estratégicos: el secuestro y la extracción violenta
de niños y niñas de las comunidades va en aumento y hace parte de una agresiva adaptación
a las dinámicas del conflicto.
Las exitosas operaciones de las Fuerzas Armadas en los últimos años han conseguido
infiltrar los círculos de la jerarquía máxima de estos grupos armados ilegales. Como parte
de un proceso de adaptación, el reclutamiento de niños y niñas parece una opción segura,
por cuanto se sabe que las Fuerzas Armadas no pueden usar niños y niñas para infiltrarlos.
Los grupos armados ilegales y las Bandas Criminales (BACRIM), según el relato de las
víctimas, no son percibidos como fuerzas oscuras y periféricas, que amenazan el orden y la
convivencia de la comunidad, sino como miembros habituales de la cotidianidad.
Las comunidades de apoyo, aun en los municipios con una reducida tasa de necesidades
básicas insatisfechas (NBI), están situadas en zonas periféricas, relativamente aisladas,
caracterizadas por un bajo nivel educativo, altos niveles de pobreza y
desinstitucionalización Los niños y las niñas son contactados a través de sus familias
(39%), los buscan directamente (33%) o se los lleva un familiar vinculado al grupo armado
(9%), lo que significa que 81% son aproximados por personas conocidas que operan como
autoridad de facto en las regiones.
En una alta proporción, manifestaron tener por lo menos un familiar o amigo en las AUC
(18%), las FARC (39%) o el ELN (14%), o conocidos en redes o bandas criminales (6%),
lo que reitera que el 78% de los niños y niñas y sus familias ya estaban en los márgenes de
la violencia61 cuando fueron reclutados.
Durante el primer ciclo (ingreso) se produce un proceso de confianza, en el que los niños y
las niñas reciben pequeñas recompensas. Progresivamente, el reclutador aumenta el nivel
de responsabilidad en las tareas: les ordena hacer mandados, bajar remesas, llevar razones y
hacer llamadas.
Las minas antipersona usadas por grupos irregulares en Colombia son de manufactura
artesanal. Se trata de una tarea que se asigna específicamente a los niños y niñas.
Un argumento similar se utilizó cuando se les preguntó por qué estaban usando niños y
niñas en la primera fila de combate y como dispositivos humanos para la detonación de
cargas explosivas al paso de tropas.
Entonces, por ejemplo, a mí lo primero que me dio el (patrón) fue una cabeza y me decía
‘la cabeza la tienes que guardar en el equipo, y cada vez que haiga formación me la tienes
que entregar.
En formación todos tenemos. A uno le tocaba un brazo, al otro una pierna, al otro le tocaba
la cabeza, ¿sí?, hasta que se descompusiera esa vaina” El reclutamiento de los niños y las
niñas no es un proceso incidental o voluntario.
Como en el caso de “Juan”, los alumnos más “sobresalientes”, se convirtieron más tarde en
entrenadores y reclutadores profesionales.
LEGISLACION COLOMBIANA
1. Constitución política articulo 44
2. Ley 12 de 1991 convención de derecho del niño
3. Ley 975/2005 tribunal de justicia y paz los miembros de grupos armados deben
poner
4. Ley 833 protocolo facultativo.
5. Decreto 128 del 2003 prohíbe la vinculación de los menores desvinculados en
actividades de inteligencia militar y establece la obligación de la fuerza pública de
poner al niño o a la niña desvinculado a disposición del ICBF a más tardar dentro de
las 36 horas siguientes al momento de la desvinculación.
6. Ley 742 del 2002 – aprobación estatuto de Roma de la corte penal internacional
7. Código penal ley 599 del 2000 (art 162) tipifica el delito de reclutamiento forzado
8. Comisión intersectorial para la prevención y del reclutamiento (decreto 4690
-2007).
Encargados de articular y orientar la ejecución de las acciones del Estado para prevenir el
reclutamiento y utilización de niños y niñas por grupos organizados al margen de la
ley.
-Acción social,
-Ministerio del interior y de justicia
-Ministerio de educación.
-ICBF
-Programa para la presidencia
-Ministerio de defensa.
-Ministerio de la protección social
-Alta consejería para la reintegración
-Ministerio de relaciones exteriores
-Ministerio de defensa nacional.
Así pues, aunque en Colombia fue ratificada la convención, el país se reserva frente
a este mismo artículo ya que según la legislación colombiana, en la ley 1098 de
2006 artículo 3, son sujetos titulares de derechos todas las personas menores de 18
años, igualmente, se entiende por niño o niña las personas entre los 0 y 12 años, por
adolescente las personas entre 12 y 18 años.
Este flagelo hacia los niños transciende las fronteras colombianas, dado a que se
hace necesario que La Corte Penal Internacional y los otros tribunales
internacionales deben seguir dando prioridad al procesamiento de los delitos
cometidos contra los niños, niñas y adolescentes al mismo tiempo que los tribunales
colombianos asumen su responsabilidad principal en este sentido.
Debe obligarse a todas las partes del mundo, estas son: los Estados Miembros, las
ONG, las entidades de las Naciones Unidas y todas aquellas entidades del gobierno,
como lo es el ICBF, a dedicar más recursos 80 humanos y financieros para la
presentación de informes y análisis de los derechos de los niños como una base
fundamental para lograr intervenciones más eficaces.
Debe existir una consolidación sobre las graves violaciones contra los niños, niñas y
adolescentes en Colombia. Esta consolidación surte efectos para atacar de manera
inmediata la raíz del conflicto.
La reintegración de los niños, las niñas y los adolescentes que viven en situaciones de
conflicto armado en Colombia es un problema complejo y de largo plazo.
Debe comenzarse con una negociación, pero una verdadera negociación en donde los
partícipes de este conflicto cumplan, porque cabe decir, negociaciones se han hecho, pero
no se han cumplido.
Estas negociaciones, por decirlo así, deben comenzar de manera imperativa hacia estos
grupos para la liberación de los niños y niñas y su separación total y física de los grupos
armados. La segunda etapa de este proceso, podríamos decir que es la localización de la
familia y seguidamente su reunificación.
Esta segunda etapa es aún más complicada que la primera, puesto que en medio de un
conflicto como el que vive Colombia, las familias se separan por amenazas contantes y si
llegan a reunificarse deben comenzar una nueva vida en territorios totalmente ajenos y
desconocidos ya que sus tierras han sido raptadas y no pueden volver a ellas.
A esto le sumamos que la etapa de reunificación debe ir más allá de la unificación personal
de las familias. Esta reunificación debe ser también de manera espiritual, lo que quiere
decir, abordar el sentimiento de alienación, culpa o enojo que pueden sentir los niños, niñas
o adolescentes con sus familias a las que pueden acusar de no haberlos protegido.
En este mismo sentido, el programa de reintegración debe tener en cuenta los problemas
que pueden surgir en relación con la disposición de la comunidad para aceptar el regreso de
sus niños si éstos han cometido atrocidades en sus propias comunidades o familias.
Los problemas vinculados a la reintegración a más largo plazo de los niños a comunidades
afectadas por la guerra y a las mejores prácticas en este sentido indican que es preciso tener
una comprensión integral de la integración. Todos los programas de reintegración deben
respetar los Principios de París128, formulados para orientar a los asociados en la labor de
protección sobre el terreno.
Para obtener los mejores resultados es necesario tener en cuenta los principios de la
elaboración de programas inclusivos con base en la comunidad y dirigir esos programas a
todos los niños de la comunidad para no estigmatizar a los niños soldados.
Se deben tomar como fundamento los atributos de los niños, especialmente su capacidad de
recuperación. Además, en este proceso es necesario contar con la opinión de los niños y los
jóvenes. También deberá abordarse explícitamente la situación especial de las niñas.
Para todo ello sería preciso evitar una visión idealista de la comunidad y tomar conciencia
de que muchos niños pueden ser excluidos, como las niñas en las sociedades
conservadoras, los niños de las zonas urbanas y otros niños vulnerables.
La Comisión está integrada por los Ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa, Interior
y Justicia, Protección Social y Educación, la Alta Consejería Presidencial para la
Reintegración, la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación
Internacional, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Vicepresidencia de la
República, que la preside y ejerce su Secretaría Técnica a través del Programa Presidencial
Colombia Joven.
La Comisión traza a finales del año 2007 los lineamientos de la Política Intersectorial de
Prevención y en la primera reunión es aprobado el documento para la ejecución de la
estrategia en los cincuenta municipios focalizados, inicialmente.
El enfoque de la política parte del concepto de protección integral y está en el horizonte de
la “garantía de derechos, la proyección de políticas públicas de infancia y adolescencia y el
fortalecimiento de los entornos en los que transcurre la vida cotidiana de los niños y las
niñas” (Comisión Intersectorial, 2009, p. 9).
Sus premisas son: 1) la articulación de acciones del Estado nacional y local, de las
organizaciones sociales y de la cooperación internacional; 2) la transformación cultural
para prevenir las violencias y la explotación de niños y niñas; 3) la construcción de sujetos
de derechos que participen en la construcción de su proceso de vida y de sujetos
responsables de ejercer sus derechos; protección integral y garantía efectiva de derechos; 4)
las políticas públicas adecuadas e incluyentes; y 5) la movilización de la sociedad como
vigía de derechos (Comisión Intersectorial, 2009, p.15).
Su finalidad es fortalecer y vitalizar las redes protectoras de esta población para que “sean
capaces de cerrar el paso a quienes amenazan o vulneran los derechos de los niños, niñas,
adolescentes y jóvenes” (Comisión Intersectorial, 2008, p. 9).
Para ello focalizó su trabajo en el año 2008 en 50 municipios, 62 más en el año 2009 y
finalmente para el año 2010 desarrolla la política en 114 municipios y 6 localidades de
Bogotá, visibilizando la problemática, articulando las acciones orientadas a la prevención e
incidiendo en la construcción de políticas públicas con enfoque de derechos.
Además, en acuerdo con la Fiscalía, se divulgará un cartel del reclutamiento para capturar a
los responsables.
Con el documento, radicado hoy por instrucciones del presidente Iván Duque, se busca
restablecer el derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición de 465 niños,
niñas y adolescentes que se desvincularon de estos dos grupos entre el 25 de noviembre de
2016 y el 31 de enero de 2021, y que fueron atendidos en el programa especializado del
ICBF para las víctimas de este delito.
Por su parte, la consejera para la Niñez y la Adolescencia, Carolina Salgado, confió en que
los documentos sirvan para agilizar las investigaciones.
“Con la radicación de estos documentos buscamos que desde la Fiscalía se impulsen las
investigaciones que permitan determinar la responsabilidad de los líderes y cabecillas de
estas organizaciones; se sancione de forma ejemplarizante este delito; se garanticen los
derechos que tienen las víctimas a la verdad, justicia y reparación, y se visibilicen este tipo
de prácticas llevadas a cabo por parte de los grupos alzados en armas que operan en el
país”, señaló.
“Es muy triste que miles de niñas y niños, desde hace más de 60 años, hayan estado
sometidos a esta vulneración de derechos, como se determinó en el informe. Por eso, el
presidente Duque nos dio la instrucción para que, en cabeza del ICBF, se puedan hacer más
aportes a las investigaciones que adelanta la Fiscalía”.
La tercera denuncia, contra las extintas Farc, será radicada ante la Jurisdicción Especial
para la Paz (JEP) y contiene material probatorio que servirá para nutrir los expedientes del
llamado Caso 007 sobre el reclutamiento y utilización de niñas y niños en la violencia,
abierto el 1º de marzo de 2019 por Sala de Reconocimiento de Verdad, de Responsabilidad
y de Determinación de los Hechos y Conductas de la JEP. [ CITATION Pre21 \l 9226 ]
CONCLUSION
Conocemos las razones y los métodos a través de los cuales los niños son incorporados a
grupos armados, sabemos de los daños físicos, psicológicos y sociales que se generan para
cada uno de estos niños el llegar a pertenecer a un grupo armado; ¿pero sabemos cómo
actuar cuando los tenemos de vuelta a la vida civil? ¿Sabemos cómo es la manera más
correcta y adecuada de reestablecer sus derechos? ¿Conocemos métodos y procesos para
reincorporarlos, pero que tan eficaces son?
(Unesco, 1990). Esto generará entonces un beneficio colectivo donde tendremos jóvenes
que le servirán a la sociedad desde cada una de sus labores profesionales o no, se
desempeñarán en pro de la sociedad. -Tenemos tres puntos para concluir la reintegración.
El sistema de justicia que recibirán a cada uno de los niños deberá ser el más adecuado y
capacitado para los niños que por necesidad tendrá una lógica preventorio he
individualizada Rehabilitación: aceptación, reparación y elaboración de nuevo proyecto de
vida (caso corte ICDH niños de la calle vs Guatemala). Reintegración: retorno de los niños
a una sociedad y la sociedad a los niños participación de los niños en la educación en
cultura desarrollo cultural y permitir que sean escuchados y participen activamente.
RECOMENDACIONES
Estos son algunos de los problemas que pueden encerrarían a un país en ciclos de conflicto,
pues estos jóvenes son “los socios del presente” así como “los líderes del mañana”
(Naciones Unidas, Informe del secretario general sobre Promoción del Empleo Juvenil,
A/58/229, 2003.)
La reintegración social de los niños deberá ser realmente tangible para estos como víctimas
La reparación”, debe ser concretada en acciones tales como: la restitución de la situación
existente antes de ser reclutado o vinculado en condiciones adecuadas para su desarrollo
personal armónico; la compensación de los perjuicios materiales y morales por la
cooperación y pertenencia a las filas armadas; la rehabilitación por medio de la atención
médica y psicológica especial para superar los traumas de la guerra, y el acceso a servicios
jurídicos y sociales (Montoya, 2008).
BIBLIOGRAFÍA