FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS
ESPECIALIDAD DE PSICOLOGÍA
PROPIEDADES PSICOMÉTRICAS DEL PMWI-F EN UNA
MUESTRA DE MUJERES VIOLENTADAS PSICOLÓGICAMENTE
Tesis para optar por el Título de Licenciada en Psicología con
mención en Psicología Clínica que presenta la Bachiller:
ANNIA TERESA ESPEJO BUSTILLOS
Asesora:
DORIS ARGUMEDO BUSTINZA
Lima, Perú
2012
AGRADECIMIENTOS
A mis principales fuentes de amor, mis padres Víctor y Marina, por brindarme todo lo
que verdaderamente importa en la vida. A mis hermanos por su apoyo constante. A
Ricardo, por darme motivación, fuerzas y acompañarme en el camino a mis logros.
A Doris Argumedo por su admirable disposición a educar y su enriquecedora y valiosa
guía.
Al Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y
Desarrollo Social, al Movimiento Manuela Ramos, a Tesania Velázquez, Paula
Escribens, Elva Cacñahuaray, Flor Canales, María Elizabeth Caldas, Richard
Torchiani.
Y en especial a aquellas mujeres quienes no dudaron en expresar sus experiencias de
vida, con el propósito de colaborar desinteresadamente con la investigación y que
además me enseñaron, con sus acciones, lo que significa “ser más grande que tus
problemas”.
RESUMEN
Propiedades psicométricas del PMWI-F en una muestra de mujeres
violentadas psicológicamente.
En la presente investigación se analiza la validez de constructo convergente, la
validez de criterio por diferenciación de grupos y la confiabilidad del Psychological
Maltreatment of Women Inventory-Female (PMWI-F) (Tolman, 1989) en una muestra
de 56 mujeres violentadas psicológicamente y 56 no violentadas de Lima
Metropolitana. La validez de constructo convergente se trabajó con la sintomatología
depresiva evaluada a través de la versión argentina del Beck Depression Inventory
BDI-II (Brenlla & Rodríguez 2006), de ello se obtuvo una alta correlación positiva, es
decir, a mayor puntuación en el PMWI-F, mayor también el puntaje en el BDI-II, siendo
este resultado consistente con la teoría. La validez de criterio fue demostrada al
encontrar diferencias significativas entre los grupos, obteniendo un mayor puntaje el
grupo violentado, tanto en la escala total como en las subescalas del PMWI-F.
Respecto a la confiabilidad, el Alpha de Cronbach obtenido fue de 0.9, dando cuenta
de un alto nivel de confiabilidad de la prueba. Así también se exploró la capacidad de
discriminación de los ítems del PMWI-F, obteniendo un poder discriminativo alto y
significativo en 56 de los 58 ítems de la prueba. En lo referente a las variables de
estudio, no se encontraron diferencias significativas según edad, estado civil y nivel de
instrucción. Se concluye que el PMWI-F es un instrumento con características
psicométricas apropiadas para el contexto estudiado.
Palabras clave: Violencia psicológica a la mujer, Psychological Maltreatment of
Women Inventory-F.
ABSTRACT
Psychometric properties of PMWI-F in a sample of psychologically abused
women.
The present study examines the convergent construct validity, the criterion
validity for differentiation of groups and the reliability of the Psychological Maltreatment
of Women Inventory-Female (PMWI-F) (Tolman, 1989) in a sample of 56
psychologically abused women and 56 nonviolented from Lima city. Convergent
construct validity was worked with depressive symptoms assessed by the version of
the Beck Depression Inventory BDI-II (Brenlla & Rodríguez 2006), it had a high positive
correlation, it means that for higher scores in the PMWI -F, also higher scores on the
BDI-II, this result is consistent with the theory. Criterion validity was demonstrated by
finding significant differences between the groups, obtaining a higher score on
violented group, in both the total scale and subscales in PMWI-F. Regarding reliability,
Cronbach´s Alpha obtained was 0.9, accounting for a high level of test reliability. Also
the discriminative ability of items of PMWI-F was explored, obtaining a highly significant
discriminative power in 56 of the 58 items of the test. Regarding the study variables, no
significant differences by age, marital status and education level were found. We
conclude that the PMWI-F is an instrument with appropriate psychometric properties for
this context.
Keywords: Psychological violence against women, Psychological Maltreatment
of Women Inventory-F.
TABLA DE CONTENIDOS
Introducción…………………………………….……………………………….……..1
Método………………………………………….…………………………….………..9
Resultados…………….……………………………………………………………...15
Porcentaje de ocurrencia de ítems del PMWI-F………………….…..….15
Análisis de normalidad de puntajes...……………………………………..16
Validez de constructo convergente………………………………………..17
Validez de criterio por diferenciación de grupos…………………….......17
Análisis de confiabilidad…………………………………………………....18
Relación entre características de la muestra y PMWI-F……….…...…19
Discusión………………………………………..………………………………….….21
Referencias…………………………………….……………………………….…..…27
Anexos………………………………………….…………………………………...…35
Propiedades psicométricas del PMWI-F 1
Introducción
Las investigaciones dedicadas a estudiar la violencia psicológica como
fenómeno independiente del abuso físico son escasas, recientes, y exponen una falta
de consenso terminológico y semántico entre los diversos autores (Sonkin, 2003;
Follingstad & DeHart, 2000). Ello dificulta la circunscripción de la definición de
violencia psicológica. Sin embargo, la presente investigación se enmarca desde la
perspectiva de Richard Tolman (1989, 1992), quien señala que la violencia psicológica
a la mujer en la relación de pareja es toda acción u omisión, intencional y
unidireccional, destinada a producir daño psicológico a la mujer, como sentimientos de
tristeza, ansiedad, inseguridad, invalidez, desamparo, culpabilidad, frustración, miedo,
humillación, falta de autonomía y disminución de la autoestima.
Este mismo autor categorizó con fines psicométricos la violencia psicológica
en dos áreas: dominación-aislamiento y abuso emocional-verbal. Indicó como
principales características de la primera a la producción de miedo, el aislamiento, la
monopolización, expectativas rígidas de los roles sexuales, el abuso económico y
anulación de redes de soporte. En la segunda área incluye la degradación,
desestabilización psicológica y manipulación a través de los afectos.
Diversos autores han resaltado algunas de estas características al definir la
violencia psicológica sin necesariamente distinguir estas dos dimensiones. Por su
parte, Echeburúa & cols. (2001) señalan que la violencia psicológica es el reflejo de
diversas actitudes por parte del maltratador, como por ejemplo hostilidad, que se
presenta en forma de reproches, insultos y amenazas; desvalorización, que supone un
desprecio de las opiniones, las tareas o incluso del propio cuerpo de la víctima; e
indiferencia, que representa una falta total de atención a las necesidades afectivas y a
los estados de ánimo de la mujer.
Sackett & Saunders (1999) indicaron como principales características del
abuso psicológico la ridiculización de rasgos, crítica al comportamiento, control, celos
e indiferencia. Además Gonzáles & Gavilano (1999) consideran que los
comportamientos violentos psicológicamente pueden tomar la forma de críticas
destructivas, insultos, chantaje emocional, burla o ridiculización, amenazas de
abandono o de maltrato, prohibición de trabajar o de tener contacto con otras
personas, encierro en la casa, vigilancia, persecución constante, limitación irrazonable
del acceso a los bienes comunes y de su manejo, privación de alimento o descanso.
Patrick-Hoffman (1982) estableció veintiún categorías que comprenden el fenómeno
de la violencia psicológica, como por ejemplo, negación del habla, privación del sueño,
aislamiento, comportamiento errático, amenazas de suicidio, control.
2 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Si bien existe heterogeneidad en las definiciones de violencia psicológica, se
coincide en señalar que es de suma importancia no confundir la violencia psicológica
con una mala relación de pareja, ya que esta última se caracteriza por la desaparición
del afecto, las peleas más o menos esporádicas y el deseo de poner fin a la relación;
la violencia psicológica, por el contrario, es mucho más intensa, permanente,
sistemática y caracterizada por los patrones de conductas ya señalados, generando
además consecuencias negativas clínicamente relevantes en la víctima (Tolman,
1992).
En el Perú, la violencia psicológica es un problema de salud pública siendo la
de mayor prevalencia (Movimiento Manuela Ramos, 2011; Sistema de Registros del
Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual, 2011). Así por ejemplo, en el
año 2010, el porcentaje de mujeres alguna vez unidas que experimentaron situaciones
de violencia psicológica en el Perú fue 67.9 (ENDES, 2010). Las estadísticas
obtenidas por base de datos de los Centros de Emergencia Mujer a nivel nacional de
enero a diciembre de 2011 (Sistema de Registros del Programa Nacional Contra la
Violencia Familiar y Sexual) muestran que de un total de 41,144 casos atendidos, el
51% (20,809), estaban referidos a violencia psicológica; y de éstos el 68% se daban
dentro del rango de edades de 18 a 59 años.
Aun cuando estas cifras ya son preocupantes, se presume que no todo abuso
psicológico es reportado, por lo que la presencia de este tipo de violencia podría ser
mucho mayor y por tanto es difícil contar con estadísticas que reflejen las dimensiones
reales de esta problemática. La ausencia de denuncia de actos de violencia obedece a
muchas razones: vergüenza, estigma o temor a la venganza, o simple
desconocimiento. (Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, Plan Nacional Contra la
Violencia Hacia la Mujer 2009-2015).
En este sentido, es de gran relevancia que la incidencia de violencia
psicológica se haya incluido en las Encuestas Nacionales de Demografía y de Salud
(ENDES-INEI), desde el año 2000. En dichas encuestas, tomadas a mujeres de 15 a
49 años que hayan tenido o tengan una relación de pareja, el 74.1% señaló haber sido
víctima de violencia psicológica, lo cual da cuenta de su elevada presencia en nuestro
contexto.
Investigaciones recientes han estudiado el comportamiento de algunas
variables sociodemográficas que pudieran estar relacionadas a la violencia
psicológica. Así por ejemplo, un estudio epidemiológico peruano (Caballero, Alfaro,
Nuñez & Torres, 2009) de tipo transversal, tuvo como población objetivo mujeres de 15
a 49 años que hayan tenido o tengan pareja (46.9% eran convivientes, 38.5 % tenía
instrucción primaria, 34.6% secundaria y 5.5% analfabeta). Empleando la base de
Propiedades psicométricas del PMWI-F 3
datos de la Encuesta Nacional Demográfica y de Salud Familiar realizada por el
Instituto Nacional de Estadística e Informática entre 2004 y 2007 y a partir de un
análisis descriptivo y el cálculo del OR “Odds ratio” (por ser de naturaleza
epidemiológica) con intervalos de confianza al 95% y mediante análisis bivariados, se
encontró que comparadas con las casadas, aquellas separadas o divorciadas tenían
cuatro veces el riesgo de haber sufrido violencia psicológica y que aquellas con
educación secundaria tuvieron 29% mayor riesgo de haber sufrido violencia
psicológica comparado a las de educación superior (Caballero, Alfaro, Nuñez & Torres,
2009).
Al respecto Sawtell (2007) señala que las mujeres con nivel de instrucción
“universitaria completa”, son menos propensas a ser víctimas de violencia psicológica,
además sostiene que a mayor ingreso económico de la mujer, menores los reportes de
maltrato psicológico dentro de la pareja; sin embargo estas dos variables podrían estar
relacionadas, pues con el grado universitario completo existe mayor probabilidad de
que los ingresos económicos sean propios y mayores. Otros estudios (Follingstad,
Coyne & Gambone, 2005) concuerdan en que variables como la edad y origen étnico
(caucásico, afro-americano, hispánico, asiático) no correlacionan con la ocurrencia de
violencia psicológica.
En independencia a estas características sociodemográficas se entiende que la
violencia produce graves efectos tanto para la sociedad en la que se da, es decir, a un
nivel comunitario, como para la propia agraviada, es decir a nivel individual
(Valenzuela, 2008).
En el primer caso, la violencia contra las mujeres impacta negativamente en las
posibilidades de desarrollo de una comunidad y constituye un obstáculo para salir de
la pobreza, ya que disminuye capacidades, genera gastos debido a la atención que se
demanda en salud, seguridad y tutela judicial; y ocasiona pérdidas por la baja
productividad de sus víctimas, quienes mayoritariamente se ubican en el rango de
edad que corresponde a la población económicamente activa. En general, la violencia
contra las mujeres termina quebrando a las familias como espacio de protección y
descapitalizando a la sociedad en su conjunto (Ministerio de la Mujer y Desarrollo
Social, Plan Nacional Contra la Violencia Hacia la Mujer 2009-2015).
A nivel individual ocasiona serios daños físicos y psicológicos, que pueden
acabar con la vida de las mujeres, e incluso se ha comprobado que el abuso
psicológico suele ser tan dañino como el físico o el sexual (Egeland & Erickson, 1987;
O’Leary, 1999). Investigaciones recientes apuntan que las consecuencias adversas
que provoca este tipo de violencia en la salud se manifiestan inclusive antes de la
aparición del maltrato físico (Follingstad & cols. 1990) y con un impacto psicológico
4 Propiedades psicométricas del PMWI-F
igual o mayor al provocado por las agresiones físicas (Henning & Klesges, 2003;
Marshall, 1992; Sackett & Saunders, 1999; Street & Arias, 2001). Así, algunos autores
han hallado que la mayoría de víctimas estudiadas juzgaron la humillación, la
ridiculización y los ataques verbales como más desagradables que la violencia física
experimentada (Walker, 1979; Follingstad & cols. 1990).
Las consecuencias más profundamente estudiadas son: el trastorno de estrés
postraumático, ansiedad y depresión (Cascardi & O’Leary, 1992; Goldman & cols.
1995; Echeburúa & cols. 2001; Ludemir & cols. 2010).
Con respecto a la depresión, la literatura que da cuenta de una correlación
positiva entre sintomatología depresiva y maltrato psicológico es extensa (Cascardi &
O’Leary 1992; Aguilar & Nightingale, 1994; Marshall, 1996; Arias & Pape, 1999;
Sackett & Saunders, 1999; Katz & cols. 2000; Pico & cols. 2006; Ludemir & cols.
2010, etc.). Las investigaciones han demostrado así asociación significativa positiva
entre niveles de depresión y las dos dimensiones de violencia psicológica propuestas
por Tolman (Katz & Arias, 1999; Kelly, Wagner, Trahan & Miscavage, 2009); también
se ha evidenciado diferencias significativas en los niveles de depresión al comparar
grupos de mujeres violentadas con no violentadas en momentos de vida generales
(Pico & cols, 2006) como durante su tercer trimestre de embarazo, llegando en este
último caso a duplicarse la probabilidad de padecer depresión post parto en aquellas
participantes con historia de violencia (Ludemir & cols., 2010).
Detección y evaluación de la violencia psicológica
En nuestro país, no se cuenta con instrumentos o procedimientos
estandarizados para la detección del maltrato psicológico. Si bien, los órganos de
atención de casos de violencia hacia la mujer se han ocupado de desarrollar mejoras
en el modelo de atención y detección de violencia física y sexual, la violencia
psicológica ha sido relegada, los tratados e investigaciones de éste fenómeno en
nuestro contexto son casi nulos, los estudios estadísticos a nivel nacional la han
incluido recién en la última década y aún no existe en el país una definición clara de
indicadores de la violencia psicológica.
Así por ejemplo, actualmente el Estado peruano propone para la detección una
lista de chequeo con trece acciones características de la violencia psicológica
presentes en la Ficha de atención de los Centros de Emergencia que deben ser
cotejadas por el profesional psicólogo a través de la técnica de entrevista y
observación. No obstante, esta lista es utilizada como medio de información interna
Propiedades psicométricas del PMWI-F 5
pues no ha sido validada, y posee las limitaciones señaladas por autores como
O´Leary (1999) para las listas de chequeo.
Técnicas adicionales que se utilizan para detectar la violencia psicológica a la
mujer dentro de la relación de pareja incluyen el juicio psicológico clínico, la entrevista
semi-estructurada, y los inventarios. Estos últimos son escasos, en principio por la
reciente literatura respecto a este fenómeno, por la co-ocurrencia de la violencia física
y psicológica que hace más difícil el estudio exclusivo de ésta; además de la falta de
consenso en la operacionalización de este constructo (Kelly, 2004).
Follingstad, Coyne & Gambone (2005), por su parte, mencionan tres posibles
dificultades con los instrumentos elaborados para evaluar la violencia psicológica. La
primera es producto de ítems basados en conceptualizaciones estrechas acerca de la
violencia psicológica a la mujer, considerándola un pequeño acápite de la violencia,
por ejemplo, el Revised Conflict Tactic Scales (CTS-R) (Straus, Hamby, Boney-McCoy
& Sugarman, 1996) desarrollado para evaluar en 78 ítems la violencia contra la mujer
de manera general, sólo considera 8 ítems que valoran abuso verbal y actos que
originan estrés emocional. Así también el Measure of Wife Abuse- MWA (Rodenburg &
Fantuzzo, 1993) que cuenta con 60 ítems y sólo 15 dedicados al abuso psicológico.
En segundo lugar los instrumentos suelen combinar la violencia física,
psicológica y sexual, y por lo tanto no se pueden aplicar a mujeres víctimas sólo de
maltrato psicológico. Un tercer problema es la alta especificidad de los ítems, que
hacen que su porcentaje de ocurrencia disminuya y que no detecte la conducta
abusiva aún cuando ésta se esté dando lugar; por ejemplo, en el inventario de
Marshall (1999) el ítem “Él le dice a tus amigos o familiares que tú no le importas”
representa el daño a las redes de soporte social de la mujer; sin embargo, puede que
esta conducta no se dé y que aún así se le limite el apoyo social a la mujer; es decir,
se debe procurar construir ítems que no representen actos concretos, sino tratar de
categorizarlos para que haya una mejor discriminación.
En la investigación sobre violencia psicológica a la mujer, se utilizan pruebas
como por ejemplo el Dominance Scale de Hamby (1996) que evalúa conductas
dominantes pero no incluye otros tipos de abuso como críticas o ridiculización.
También el Index of Spouse Abuse-ISA (Hudson & McIntosh, 1981) que consta de 30
ítems que se subdividen en dos escalas: una referida al abuso físico y otra al abuso no
físico, y donde se reflejan situaciones de aislamiento social, control económico,
maltrato emocional; sin embargo ha sido criticado por incluir una limitada selección de
comportamientos abusivos no físicos y por no estar hecho exclusivamente para la
evaluación del abuso psicológico.
6 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Dentro de este contexto, el Psychological Maltreatment of Women Inventory
(PMWI-F) es una de las pruebas con mayor aceptación entre los investigadores de
violencia psicológica a la mujer, justamente porque contrarresta las tres críticas antes
mencionadas, y podría considerarse como el inventario más comprehensivo (Cascardi,
& O’Leary, 1992; Murphy & Cascardi, 1993; Follingstad & DeHart, 2000; Fernández &
cols. 2003; Sonkin, 2003; Dutton, 2007; Hammel & Nicholls, 2007; Johnson, 2008;
Almendros & cols. 2009).
La elaboración inicial del PMWI-F, implicó el diseño de dos versiones del
cuestionario, una dirigida a hombres que perpetran violencia psicológica (PMWI-M) y
otra para mujeres violentadas psicológicamente (PMWI-F) (Tolman, 1989),
observándose un mejor funcionamiento en mujeres que en hombres.
El inventario contó con 58 ítems, dieciséis de ellos fueron tomados y
modificados de la escala de abuso no físico del Index of Spouse Abuse, cinco ítems
fueron modificados del Conflict Tactic Scales, otros fueron sugeridos por el trabajo de
Patrick-Hoffman (1982), además se incluyeron reactivos desarrollados a partir de
comportamientos reportados en otras literaturas clínicas descriptivas y de la
observación clínica del autor.
Algunos ítems adicionales fueron generados de acuerdo a un esquema
conceptual que divide el abuso en varias categorías como por ejemplo: degrado y
subestimación de la propia valía, definición de su realidad haciendo que se cuestione
sus propias percepciones o juicios, control de su contacto con el mundo exterior y de
su sistema de soporte social, demanda de sumisión a cumplir con las expectativas
según su rol de género dentro de la familia, retención de refuerzos positivos dentro de
la relación, amenaza de castigo no físico por no cumplir con solicitudes. Se excluyó de
la escala ítems que describían maltratos psicológicos con una alta asociación a
abusos físicos. Posteriormente, todos los ítems fueron evaluados por jueces expertos
en trabajo con mujeres maltratadas psicológicamente; de lo cual se demostró una alta
validez aparente y validez de contenido.
Se comprobó una estructura factorial que reveló la existencia de dos factores,
dominación-aislamiento y abuso emocional-verbal. Es así que Tolman (1989) propone
dos dimensiones de la violencia psicológica, aunque solo con fines psicométricos,
pues su sostenimiento como dimensiones conceptuales esta aun en revisión.
En 1999, Tolman propuso una versión reducida del PMWI-F, conformada por
dos subescalas similares a las de la prueba original, constituidas a su vez por siete
ítems respectivamente. El análisis factorial tuvo similar comportamiento que la versión
presentada en 1989.
Propiedades psicométricas del PMWI-F 7
Más allá de los aspectos aun a investigar, diversos estudios han elegido al
PMWI-F como instrumento de medición de la violencia psicológica. Katz & cols. (2000)
estudiaron la intimidad y estabilidad de las relaciones de pareja y su relación con el
abuso psicológico (PMWI) y la autoestima; Babcock, Costa, Green & Eckhardt (2004)
evaluaron la violencia psicológica (a través del PMWI) como antecedente a episodios
físicamente violentos; Aosved & Long (2005) analizaron la relación entre violencia
sexual y violencia psicológica; Mechanic, Weaver & Resick (2008) también utilizaron
los resultados del PMWI para estudiar las consecuencias de la violencia psicológica en
la salud mental de las mujeres; Katz & Arias (1999) y Kelly & cols. (2009) estudiaron el
abuso psicológico relacionado a la depresión, utilizando el PMWI-F y el Beck
Depression Inventory respectivamente.
Asimismo, el inventario ha servido de base para la elaboración de otros
instrumentos de detección de violencia psicológica. Kasian & Painter (1992)
elaboraron una versión revisada del PMWI donde los ítems se plantean de un modo
neutral desde el punto de vista de género, lo que permite su aplicación a personas
homosexuales; Adams, Sullivan, Bybee & Greeson (2008) desarrollaron la Escala de
Abuso Económico y probaron su validez concurrente con el Revised Conflict Tactic
Scales (CTS-R); Henning & Klesges (2003) en su investigación acerca de la
ocurrencia de violencia psicológica en mujeres denunciantes de abusos por parte de
sus parejas, desarrollaron un cuestionario breve para ser tomado por teléfono.
Tomando en cuenta lo mencionado hasta el momento respecto a la prevalencia
de la violencia psicológica en nuestro país y el vacio que existe en la medición de este
constructo, se hace evidente la necesidad de contar en el Perú con definiciones,
herramientas y procedimientos de detección de la violencia, a través de instrumentos
válidos y confiables que evalúen la violencia psicológica hacia la mujer ejercida por
parte de la pareja.
Es por ello que la presente investigación tiene como objetivo adaptar
lingüísticamente el PMWI-F a nuestra población y estudiar sus características
psicométricas, en mujeres maltratadas psicológicamente de 20 a 45 años residentes
en Lima Metropolitana; y de manera puntual describir las características de la violencia
psicológica en la muestra según edad, estado civil y nivel de instrucción.
8 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 9
Método
Participantes
La muestra de estudio estuvo conformado por 56 mujeres dentro de la adultez
temprana y media (Papalia, Wendkos & Duskin, 2001) que declararon haber sufrido
incidentes de maltrato psicológico durante los últimos seis meses en el contexto de
una relación de pareja, que residían en Lima Metropolitana como mínimo durante los
últimos cinco años de modo consecutivo y que acudían a algún centro de atención a la
mujer en busca de orientación. Bibliografía del tema y estadísticas a nivel nacional
concuerdan en que este periodo etario es el de mayor incidencia (INEI Encuesta
Demográfica y de Salud Familiar ENDES Perú, 2010; Movimiento Manuela Ramos,
2011; Sistema de Registros del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y
Sexual, 2011; Caballero, Alfaro, Nuñez & Torres, 2009). Siguiendo los parámetros
utilizados por Tolman (1989) y con el fin de garantizar la comprensión de lectura
necesaria para responder a los instrumentos, el nivel de instrucción mínimo
considerado para la muestra fue primaria completa.
Así, las participantes tuvieron un rango de edad de 20 a 45 años con una
media de 33.04 (DE=7.31). En cuanto al nivel de educación, el 51.8% tenía instrucción
básica. El total de la muestra residía en la ciudad de Lima, el 69.6% de la muestra
nació allí. Todas tenían entre 1 y 5 hijos (M=2.34, DE=0.9) y se encontraban dentro de
una relación de pareja, en su mayoría convivientes (69.6%) y con un tiempo promedio
de relación de 8.59 años (DE=6.5). El 76.8% declaró ser víctima exclusivamente de
abuso psicológico, mientras que el 21.4% dijo ser víctima de abuso psicológico y físico
y en un solo caso se presentó violencia psicológica, física y sexual.
Adicionalmente, se conformó un grupo de comparación por apareamiento,
compuesto por el mismo número de mujeres que guardaban las mismas
características socio demográficas (edad, nivel de instrucción y estado civil) que el
grupo de estudio y que según auto-informe, declaró no haber sufrido maltrato
psicológico dentro de su relación de pareja.
Medición
Violencia Psicológica
Medido a través del Psychological Maltreatment of Women Inventory (Tolman,
1989) que examina un amplio rango de comportamientos y situaciones de maltrato
psicológico contra la mujer, en los últimos seis meses, con la finalidad de evaluar la
10 Propiedades psicométricas del PMWI-F
frecuencia y la intensidad del mismo. El inventario incluye 58 ítems organizados en
dos subescalas: dominación-aislamiento y abuso emocional-verbal. Las respuestas a
estos reactivos siguen una escala de frecuencia de cinco puntos (desde 1, “nunca”, a
5, “muy frecuentemente”); además tarda en ser respondido entre 10 y 15 minutos.
Para fines de este estudio, la autora y una profesional relacionada al campo de
la psicología y de la violencia psicológica, ambas con un nivel avanzado del idioma
inglés, desarrollaron la adaptación del PMWI-F a la lengua castellana. Se aplicó la
versión en castellano a cuatro mujeres con características similares a la población de
estudio, con la finalidad de evaluar los tiempos y el nivel de comprensión de las
instrucciones e ítems. A partir de ello, se desarrollaron algunas modificaciones,
obteniéndose la versión definitiva utilizada en la presente investigación.
La versión inicial de este instrumento fue administrada por Tolman (1989) a 407
hombres que violentaban a sus parejas y a 207 mujeres violentadas que participaban
en un programa de violencia doméstica. Aunque un pequeño porcentaje de los
hombres y mujeres eran pareja, la mayor parte no tenía relación alguna. El porcentaje
de ocurrencia de los ítems para las mujeres estuvo en el rango de 29% (ítem 31 “Mi
pareja me impidió conseguir la atención médica que necesitaba”) a 98% (ítem 4 “Mi
pareja fue indiferente a mis sentimientos”), mientras que para los hombres fue de 4% a
91%. Ningún ítem tuvo un porcentaje menor al 25% en las mujeres abusadas. La
media de los puntajes de los ítems para las mujeres tuvo un rango de 1.45 hasta 4.10;
mientras que en los hombres el rango fue de 1.05 a 2.91. El coeficiente de
consistencia interna para la subescala dominación-aislamiento fue de 0.9451, y para
abuso emocional-verbal fue de 0.9292. Por otro lado, la validez concurrente del
PMWI-F fue evidenciada al examinar las correlaciones de sus subescalas con otros
instrumentos de evaluación de maltrato psicológico, como el Index of Spouse Abuse-
Non Physical Abuse (Hudson & Mclntosh, 1981), obteniéndose una correlación de 0.94
para la subescala de dominación-aislamiento (DA) y de 0.89 para abuso emocional-
verbal (EV).
El análisis factorial usando el Screen Test y la aplicación del método de
rotación Varimax dieron cuenta de la presencia de dos factores (Tolman, 1989). El
primer factor representa la dominación-aislamiento, el cual incluye ítems referidos a
aislamiento de recursos, demandas de sumisión, y un rígido seguimiento de roles de
género estereotipados. Dos ítems parecen no encajar en este factor. Uno de ellos es
el ítem 1: “Mi pareja desdeña mi apariencia física”, el cual a primera vista parece
pertenecer a la escala de abuso emocional-verbal; sin embargo podría estar
relacionado al factor de dominación-aislamiento, en el sentido de que desvalorizando
la apariencia física, el varón podría disminuir su creencia en que personas ajenas a la
Propiedades psicométricas del PMWI-F 11
relación puedan sentirse atraídas a su pareja, asegurando por tanto un acceso
exclusivo a ella. El segundo ítem “Mi pareja crítica la manera en que cuido la casa”,
posee un elemento de abuso verbal, pero contiene la implícita idea del varón de que la
responsabilidad del cuidado de la casa es enteramente de ella, lo cual encajaría en el
factor de dominación-aislamiento.
El segundo factor denominado abuso emocional-verbal, incluye ataques
verbales y comportamientos que degradan a la mujer. Algunos ítems, por ejemplo el
ítem 20 “Mi pareja demanda que atienda sus caprichos”, parece encajar en el factor 1.
Nuevamente, este reactivo contiene abuso verbal (demanda) como también elemento
de dominación, lo cual puede indicar una superposición entre los factores.
Posteriormente en 1999 Tolman revalidó el PMWI-F en una muestra de 100
mujeres, las que fueron reclutadas de diversas fuentes (agencias que proveen ayuda
en violencia doméstica, hospitales, clases para padres, instituciones de consejería
psicológica). Aquí se halló bajas correlaciones entre el puntaje de las dos subescalas
del PMWI-F y las variables que tendrían poca o ninguna relación con el maltrato
psicológico, como por ejemplo, el ingreso económico familiar (dominación-aislamiento:
r=-.18, p>.05 y emocional-verbal: r=-.20, p>.05), la edad (dominación-aislamiento: r=-
.31, p>.05 y emocional-verbal: r=-.33, p>.05), el número de hijos (dominación-
aislamiento: r=-.24, p>.05 y emocional-verbal: r=-.22, p>.05 ), los años de educación
(dominación-aislamiento: r=-.20, p>.05 y emocional-verbal: r=-.22, p>.05), esto
proveería evidencia de la validez discriminante de la escala. Además, las altas
correlaciones del PMWI-F con variables como el abuso físico (dominación-aislamiento:
r=.85, p<.01 y emocional-verbal: r=.78, p<.01) y la insatisfacción dentro de la relación
de pareja (dominación-aislamiento: r=.70, p<.01 y emocional-verbal: r=82, p<.01) que
están teóricamente relacionadas al maltrato psicológico demostraron su validez
convergente. En esta misma investigación, Tolman elaboró una versión abreviada del
PMWI-F, en donde la subescala dominación-aislamiento tuvo como coeficiente de
consistencia interna un Alfa de Cronbach de 0.88, y la subescala abuso emocional-
verbal de 0.92.
Adicionalmente, otros estudios si bien no han establecido como objetivo central
determinar las características psicométricas del PMWI-F, han evaluado su
confiabilidad obteniendo altos índices de consistencia interna que van de 0,96 a 0,98
(Ronfeldt, Kimerling & Arias, 1998; Aosved & Long, 2005). De otro lado, autores como
O´Hearn & Davis (1997) elaboraron una versión corta del PMWI-F, conformada por 5
ítems (10-13 y 45), todos con la más alta carga en el factor abuso emocional-verbal,
obteniendo una consistencia interna de 0.75. Además, Henning & Klesges (2003), en
su investigación acerca de la ocurrencia de violencia psicológica en mujeres
12 Propiedades psicométricas del PMWI-F
denunciantes de abusos por parte de sus parejas, desarrollaron un cuestionario breve
para ser tomado por teléfono, por lo que abrevió el PMWI a 8 ítems (10, 12, 32, 34, 39,
42, 53, 57), obteniendo una alta consistencia interna (α = 0.84) y correlaciones ítem-
test desde 0.34 a 0.64.
Sintomatología depresiva
Medida a través del inventario de Depresión de Beck-Segunda Edición (BDI-II)
(Brenlla & Rodríguez, 2006). Este inventario es un instrumento de auto informe
compuesto por 21 ítems cuya finalidad es medir la severidad de la sintomatología
depresiva en adultos y adolescentes, tanto en población normal como psiquiátrica.
Puede ser aplicado a partir de los trece años de edad e identifica el nivel de los
síntomas típicos de la depresión según los criterios del DSM-IV TR. Sin embargo, se
debe tomar en cuenta que no es un instrumento para especificar un diagnóstico
clínico.
Los ítems del instrumento son puntuados según una escala de cuatro niveles
que va de 0 a 3 y la puntuación total máxima es de 63. Estos ítems cubren todo los
criterios diagnósticos sintomáticos del DSM-IV TR para el trastorno depresivo mayor y
el distímico, lo que apoya su validez de contenido.
Para el presente estudio se utilizó la versión argentina del BDI-II (Brenlla &
Rodríguez, 2006). Cabe señalar que esta adaptación es la empleada en los estudios
epidemiológicos realizados por el Instituto de Salud Mental “Honorio Delgado Hideyo
Noguchi”. Los puntos de corte que se establecieron en esta versión argentina,
clasifican la puntuación total de 0 a 13 (Mínimo); 14 a 19 (Leve); 20 a 28 (Moderado) y
29 a 63 (Severo).
El coeficiente Alfa de Cronbach de la versión adaptada en Argentina fue de
0.86 para población general y todas las correlaciones ítem-total corregidas fueron
significativas. La correlación test-retest de 7-10 días después de administrada fue
también significativa (r= 0.864), lo que indica una estabilidad importante del BDI-II a
través del tiempo.
Los datos indican que el BDI-II está positivamente correlacionado con la escala
de depresión del MMPI II (r= 0,58, p < 0,01) y con la escala de depresión del SCL-90-
R (r= 0,81, p < 0,001) (Brenlla & Rodríguez, 2006). En lo referente a la validez
convergente, la correlación entre el BDI-II y la escala de Ansiedad de la SCL-90-R fue
de 0,63 (p<0,001) (Brenlla & Rodríguez, 2006). Estos resultados son semejantes a los
encontrados por Beck en 1996, quien considera que no son inesperados ya que las
Propiedades psicométricas del PMWI-F 13
evaluaciones clínicas han probado que existe correlación entre la ansiedad y la
depresión.
Además, en el estudio de la validez factorial del BDI-II, se halló que los
coeficientes de regresión estandarizados que cargan en los dos factores principales,
rotados a través del método Promax, indican que este inventario representa dos
dimensiones subyacentes – Cognitivo-Afectiva y Somática- correlacionadas
significativamente tanto en la muestra de pacientes como en la de población general.
No obstante, los síntomas afectivos individuales como la tristeza y el llanto pueden
desplazar sus cargas de una dimensión a otra de acuerdo con el tipo de muestra que
está siendo estudiada (Brenlla & Rodríguez, 2006).
En nuestro contexto el BDI-II aún no ha sido adaptado, sin embargo existe gran
número de investigaciones que miden sintomatología depresiva con este instrumento.
Rodríguez (2008) encontró una consistencia interna elevada (α = 0.91) y correlaciones
ítem-test mayores a 0.20. Asimismo la validez de constructo se determinó por un
análisis factorial confirmatorio Promax mediante el cual los ítems se agruparon en dos
factores; sin embargo, las cargas de los factores no se reprodujeron de la misma
manera que el elemento original pero superan el 0.4 que es lo mínimo necesario para
ser aceptados. En otra investigación, Alcántara (2008) analizó la confiabilidad por
consistencia interna y obtuvo un Alfa de Cronbach de 0.94. En el análisis de
correlación ítem-test los coeficientes obtenidos fluctuaron entre 0.48 y 0.79; además la
confiabilidad por consistencia interna del factor Cognitivo-Afectivo, arrojó un Alfa de
Cronbach de 0.92 con correlaciones ítem-test desde 0.50 a 0.76. En el factor
Somático, el Alfa de Cronbach obtenido fue de 0.80 con correlaciones ítem-test desde
0.50 hasta 0.75. Para el presente estudio, el BDI-II alcanzó altos niveles de
confiabilidad tanto para la prueba total (α = 0.95), como para el factor Cognitivo-
Afectivo (α = 0.92), y el factor somático (α = 0.81).
Procedimiento
Para el contacto con la muestra, se solicitó la colaboración del Programa
Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual PNCVFS- Ministerio de la Mujer y
Desarrollo Social, y del Movimiento Manuela Ramos. Dichas entidades, luego de
revisar los objetivos y las condiciones éticas de la presente investigación, dieron su
autorización (Anexo G) para el acceso a las mujeres víctimas de violencia psicológica
luego de su atención primaria en los Centro de Emergencia Mujer y en las Comisarías
PNP.
14 Propiedades psicométricas del PMWI-F
En el caso de las participantes del grupo de comparación, se coordinó con
organizaciones con público mayoritario femenino, como Centros de Educación Técnico
Productiva (CETPRO); así también se contó con el apoyo de las asistentes a los
Programas de capacitación de Facilitadoras del PNCVFS.
Dada la naturaleza movilizante del tema, la aplicación de los instrumentos se
realizó de manera individual a modo de entrevista, brindándole a la participante un
espacio de contención emocional al finalizar la evaluación. En el caso de las
participantes del grupo de comparación, la aplicación fue colectiva.
Se elaboró la base de datos con la información obtenida en la administración.
Se aplicó a los datos la prueba de contraste de normalidad Kolmogorov-Smirnov (n>
50) para conocer si estos tenían una distribución normal. Seguidamente, se exploró la
validez de constructo convergente de la prueba, por lo que se analizó la correlación,
mediante el coeficiente de Spearman (dada la asimetría en la distribución de puntajes)
entre el puntaje de maltrato psicológico evaluado por el PMWI-F y el puntaje de la
sintomatología depresiva medida mediante el BDI-II. Además para un estudio más
detallado, se realizó el análisis de contraste de medias a través de la prueba U de
Mann Withney de los puntajes del PMWI-F (total y subescalas) y los cuatro niveles
(mínimo, leve, moderado y severo) del BDI-II.
También se analizó la capacidad del PMWI-F para diferenciar entre quienes
poseen el criterio (maltratadas psicológicamente por sus parejas) y quiénes no, a
través del estadístico de contraste de medias U de Mann Withney apropiado para
distribuciones no paramétricas.
Para determinar la confiabilidad por consistencia interna de la prueba total y las
dos subescalas, se utilizó el método de análisis de las covarianzas de los ítems,
hallando el Alpha de Cronbach, ello debido a que los reactivos del PMWI-F son
politómicos.
Adicionalmente se exploró el comportamiento entre las variables de estudio
(edad, nivel de instrucción y estado civil) y los puntajes del PMWI-F en el grupo de
mujeres violentadas y no violentadas. Con este fin se utilizó la correlación de
Spearman para estudiar la asociación entre variables cuantitativas y la U de Mann
Withney para la comparación de medias entre las categorías de las variables
cualitativas de interés.
Finalmente se exploró las diferencias de medias del puntaje del PMWI-Total y
BDI-Total según el tipo de violencia vivida, a través de la U de Mann Withney.
Propiedades psicométricas del PMWI-F 15
Resultados
Porcentaje de ocurrencia de ítems del PMWI-F
Se realizó un análisis descriptivo de frecuencias (Anexo C) para conocer si
algún ítem del PMWI-F estuvo presente en más del 25% de la muestra de mujeres no
violentadas, y se encontró que doce ítems cumplían con dicha característica. Cabe
mencionar que estas conductas se daban, en su mayoría, de manera rara u ocasional
en sus relaciones (Tabla 1).
Tabla 1:
Análisis de porcentaje de ocurrencia de ítems del PMWI-F para el grupo de Mujeres no violentadas
%
Ítem Escala Tema representado 0currencia
4 Mi pareja fue indiferente a mis sentimientos. 1 Indiferencia emocional 71.4
7 Mi pareja criticó la forma en que cuido la casa. 2 Cuidado doméstico 26.8
12 Mi pareja me gritó. 1 Intimidación 28.6
14 Mi pareja se negó a hablar de algún problema. 1 Indiferencia emocional 51.8
16 Mi pareja dejó de hablarme o actuó como si yo no estuviera allí. 1 Indiferencia emocional 33.9
18 Mi pareja no me dejó hablar de mis sentimientos. 1 Indiferencia emocional 46.4
27 Mi pareja fue tacaño al darme dinero para la casa. 2 Abuso económico 32.1
28 Mi pareja fue irresponsable con nuestra plata. 2 Abuso económico 42.9
29 Mi pareja no dio lo suficiente para mantener a nuestra familia. - Abuso económico 33.9
Mi pareja usó nuestro dinero o tomó decisiones financieras
30 2 Abuso económico 59.0
importantes sin hablar conmigo.
33 Mi pareja se puso celoso de otros hombres. 2 Celos 30.4
El ánimo de mi pareja cambió radicalmente, de muy tranquilo a
50 1 Ánimo voluble 30,4
muy enfadado o viceversa.
1: Abuso Emocional-Verbal
2: Dominación-Aislamiento
Para el grupo violentado, los ítems cuyos porcentajes de ocurrencia pasaron el
75% y que además estaban concentrados en el nivel 5, es decir, ocurre “Muy
frecuentemente”, se aprecian en la Tabla 2:
Tabla 2:
Análisis de porcentaje de ocurrencia de ítems del PMWI-F para el grupo de Mujeres violentadas
%
Ítem Escala Tema representado 0currencia
4 Mi pareja fue indiferente a mis sentimientos. 1 Indiferencia emocional 100
14 Mi pareja se negó a hablar de algún problema. 1 Indiferencia emocional 100
18 Mi pareja no me dejó hablar de mis sentimientos. 1 Indiferencia emocional 100
23 Mi pareja no compartió de modo justo las tareas de la casa. - Cuidado doméstico 98.2
24 Mi pareja no compartió de modo justo el cuidado de los niños. - Cuidado doméstico 96.5
46 Mi pareja me culpó de sus problemas. 1 Intimidación 98.2
48 Mi pareja me culpó de causar su conducta violenta. 1 Intimidación 100
El ánimo de mi pareja cambió radicalmente, de muy tranquilo a
50 1 Ánimo voluble 100
muy enfadado o viceversa.
Mi pareja me culpó cuando él estaba molesto por algo, incluso
51 1 Intimidación 100
cuando no tenía nada que ver conmigo.
1: Abuso Emocional-Verbal
2: Dominación-Aislamiento
16 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Los ítems 14, 18 y 50 destacan por tener altos porcentajes en ambas muestras.
Particularmente, el ítem 4 llegó a un 100% de ocurrencia en las mujeres violentadas y
tuvo también el más alto porcentaje de ocurrencia en las mujeres no violentadas.
Los ítems 27, 28 y 30 aparecen también con altos porcentajes, en el grupo de
mujeres violentadas 87.5%, 92.9% y 98% y en las no violentadas 32.1%, 42.9% y 59%
respectivamente (Anexo C).
En el caso de los ítems 31 (“Mi pareja me impidió conseguir la atención médica
que necesitaba”) y 54 (“Mi pareja me amenazó con herirse si yo no hacía lo que él
quería”), el porcentaje de frecuencia en la muestra de mujeres violentadas fue baja
14% y 23% respectivamente, y mucho más baja aún en la muestra de mujeres no
violentadas (0% en ambos casos).
Además, en ambos grupos, el ítem 41 (“Mi pareja me restringe el uso del
carro”) concentra sus respuestas en la opción “No aplica” (Anexo C).
Análisis de la normalidad de las distribuciones de puntajes del PMWI-F y BDI-II
y sus respectivas subescalas
Se observaron distribuciones asimétricas para la muestra total en todos los
casos. Para la muestra de mujeres violentadas, se encontró que los puntajes total y
del factor aislamiento del PMWI-F se distribuyeron normalmente. Para la muestra de
comparación, solo se obtuvo una distribución normal para las puntuaciones totales del
PMWI-F.
Dado que la mayoría de puntuaciones tanto del PMWI-F (total y factores) y BDI,
mostraron distribuciones asimétricas, se decidió emplear estadísticos de contraste de
distribuciones libres o también llamados no paramétricos.
Tabla 3:
Prueba de Kolmogorov y Smirnov
Violentadas No violentadas Muestra Total
Kolmogorov y Kolmogorov y Kolmogorov y
Pruebas Smirnov(a) Sig. Smirnov(a) Sig. Smirnov(a) Sig.
PMWI-Total .060 .200 .071 .200 .298 .000*
PMWI.Aisl .076 .200 .193 .000* .284 .000*
PMWI-Emoc .131 .018* .150 .003* .299 .000*
BDI-Total .146 .005* .160 .001* .168 .000*
BDI-Afect .156 .002* .182 .000* .180 .000*
BDI-Som .137 .011* .310 .000* .163 .000*
a. Corrección de la significación de Lilliefors
*p<0.05 Distribución asimétrica
Propiedades psicométricas del PMWI-F 17
Validez de constructo convergente
El análisis del coeficiente de correlación de Spearman dio como resultado
correlaciones significativas y positivas entre los puntajes del BDI-II total y el PMWI-F
Total (r=.79, p<.01) y sus subescalas de aislamiento-dominación (r=.77, p<.01) y
emocional-verbal (r=.77, p<.01). Ello pone en evidencia un alto poder de asociación de
los puntajes de las escalas del PMWI en relación al puntaje del BDI-II total.
El estudio de los puntajes del PMWI-F en relación a los rangos de los puntajes
del BDI-II, señala que existen diferencias significativas para los pares de rangos:
Mínimo y Leve, y Mínimo y Severo. (Tabla 4)
Tabla 4:
U de Mann Whitney para puntaje total y subescalas del PMWI-F, según rangos BDI-II
Rango BDI-II
Mínimo Leve
M DE M DE U p
PMWl-Emoc 32.68 21.95 93.53 20.46 90.500 <.001
PMWI-Aisla 33.72 18.25 84.71 19.88 70.500 <.001
PMWI-Total 79.15 45.56 207.76 44.14 76.000 <.001
Moderado Severo
M DE M DE U p
PMWl-Emoc 97.37 9.51 97.80 18.47 60.000 .506
PMWI-Aisla 91.53 10.66 94.80 20.60 53.000 .321
PMWI-Total 83.40 220.40 225.20 43.83 51.500 .277
Mínimo Severo
M DE M DE U p
PMWl-Emoc 32.68 21.95 97.80 18.47 11.00 <.001
PMWI-Aisla 33.72 18.25 94.80 20.60 9.000 <.001
PMWI-Total 33.48 45.56 225.20 43.83 9.000 <.001
Validez de criterio por diferenciación de grupos
Existe suficiente evidencia para concluir que hay diferencias significativas entre
el grupo de estudio (n=56) en contraste con el de comparación (n=56) para los
18 Propiedades psicométricas del PMWI-F
puntajes del PMWI-F y de sus subescalas. Además la media del puntaje es mucho
mayor en el grupo de mujeres violentadas (Tabla 5).
Tabla 5:
U de Mann Whtiney para puntaje Total del PMWI-F y subescalas
Grupo
Mujeres violentadas Mujeres no violentadas
M DE M DE U p
PMWI-Total 220.39 24.6 65.66 4.1 313.600 <.001
PMWI Aislam 90.93 12.7 28.41 2.4 313.600 <.001
PMWI Emoc 98.14 10.6 26.16 2.3 313.600 <.001
Para el caso de las mujeres víctimas de violencia psicológica exclusivamente
(n=43), en comparación con aquellas no violentadas (n=56), se observa también
diferencias significativas. (Tabla 6)
Tabla 6:
U de Mann Whtiney para puntaje Total del PMWI-F y subescalas
Grupo
Mujeres violentadas
Mujeres no violentadas
psicológicamente
M DE M DE U p
PMWI-Total 217.23 25.78 51.43 75.39 209.000 <.001
PMWI Aislam 89.53 13.3 20.30 30.97 215.000 <.001
PMWI Emoc 98.88 10.07 24.22 34.82 218.000 <.001
Análisis de confiabilidad
Se puede observar que el PMWI-F alcanza un nivel alto de confiabilidad
(Hernández & cols. 2006), tanto en la prueba total (α= 0.994), como en la subescala de
Dominación- Aislamiento (α=0.981) y en la de Abuso Emocional-Verbal (α=0.995)
(Anexo E).
El poder discriminativo hallado en todas las correlaciones ítem-test de los ítems
y sus respectivos factores fue alto (Anexo E), excepto para algunos reactivos del factor
dominación-aislamiento en donde los ítems 31 y 41 (0.279 y 0.101 respectivamente)
se comportaron de manera similar que para la escala total. Sin embargo, en ambos
casos, el Alfa de Cronbach si se elimina el elemento, no sufre mayor variación.
Propiedades psicométricas del PMWI-F 19
Relación entre características de la muestra y PMWI-F
No se encontraron asociaciones significativas entre la variable edad y los
puntajes del PMWI-F Total (r=.040, p>.05), subescala dominación-aislamiento (r=.013,
p>.05) y subescala abuso emocional-verbal (r=.049, p>.05).
Tampoco hay diferencias significativas en los niveles de violencia psicológica
según nivel de instrucción y estado civil en el grupo de mujeres violentadas. (Anexo F)
De otro lado, se quiso explorar los puntajes del PMWI-F Total según el tipo de
violencia vivida, para lo cual se separó en dos grupos a la muestra de mujeres
violentadas: las que sufrían violencia psicológica exclusivamente (n=43) y las que
sufrían violencia psicológica en combinación con violencia física y violencia sexual
(n=13), cabe resaltar que respecto de la violencia sexual se registró sólo un caso. Se
realizó el análisis y se descubrió que al nivel de significación α=0.05, hay suficiente
evidencia para concluir que no hay diferencias significativas entre los puntajes de
ambos grupos.
De igual forma se examinó el comportamiento del puntaje del BDI-II Total para
dichos grupos, encontrando similares resultados. (Tabla 7)
Tabla 7:
Diferencias de significación entre el puntaje del PMWI-Total y BDI-Total según el tipo de violencia vivida
Mujeres violentadas
Violencia psicológica, física y
Violencia psicológica exclusiva sexual
M DE M DE U p
BDI-Total 19.65 5.291 22.77 4.166 189.500 .079
PMWI-Total 220.56 25.603 219.85 21.752 266.500 .801
*p<0.05
20 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 21
Discusión
A continuación se discutirán los hallazgos referidos al PMWI-F y la exploración
de su índice de confiabilidad por consistencia interna; la validez convergente a partir
de su asociación con el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II) y la validez de criterio
por diferenciación de grupos, aplicada a mujeres de Lima Metropolitana violentadas y
no violentadas psicológicamente dentro de su relación de pareja.
Esto se realizará a la luz de la revisión teórica, las principales características de
la muestra, los aspectos metodológicos y los previos trabajos realizados en base al
PMWI-F tanto en Latinoamérica como el resto del mundo.
Asimismo se expondrán los principales alcances y limitaciones del actual
estudio, y las recomendaciones para futuras investigaciones.
Un primer dato destacable respecto a la confiabilidad del PMWI-F, es su
notable funcionamiento en esta investigación, lo cual se evidencia en los niveles altos
de confiabilidad (α > 0.90) obtenidos para la prueba total y sub escalas, equiparables
a los hallados en el estudio original (Tolman, 1989). Además se encontró para la
prueba, niveles de confiabilidad superiores a los obtenidos en el estudio de Aosved &
Long (2005) y Ronfeldt & cols. (1998), a pesar de que el tamaño muestral de nuestro
estudio (N=112) es bastante menor al de los estudios mencionados (N=648 y N=202
respectivamente). Ello podría deberse a que en los análisis de confiabilidad se incluyó
además la muestra del grupo de comparación, lo cual permitió dar una mayor
dispersión a los puntajes en cada ítem y así, contribuir a la capacidad discriminativa
del PMWI-F.
Se halló una alta correlación en el análisis ítem-test de los reactivos para la
escala total; excepto en dos de ellos: 31 (“Mi pareja me impidió conseguir la atención
médica que necesitaba”) y 41 (“Mi pareja me restringió el uso del carro”). Respecto al
ítem 31, el porcentaje de ocurrencia se concentraba en la respuesta “Nunca”, mientras
que para el ítem 41 en “No aplica”. Cabe mencionar que de similar manera el ítem 40
(“Mi pareja intentó impedirme buscar ayuda”) tiene un alto porcentaje de ocurrencia
concentrado en “Nunca”. Una de las posibles causas de la baja correlación del reactivo
31 podría deberse a que la muestra fue tomada de mujeres violentadas que buscan
ayuda, es decir que han sido capaces de acudir a un centro y demandar asistencia (de
ahí los altos niveles de ocurrencia en “Nunca” y “Raramente” para los ítems 31 y 40).
En el caso del reactivo 41, es altamente probable que la razón principal sea
que la muestra tiene un limitado acceso a la adquisición de vehículos, ello se refleja en
la diferencia entre el parque automotor de EE.UU. (contexto donde se elaboró la
prueba) donde por cada 1000 habitantes, 842 tienen vehículo, mientras que en el Perú
22 Propiedades psicométricas del PMWI-F
sólo 41 (United Nations Statistics Division, 2009). Sin embargo, el Alfa de Cronbach si
se elimina el elemento, no sufre mayor variación en ninguno de los casos, por lo que
se decidió mantener el número de ítems del PMWI-F sin variación.
En la exploración de la validez convergente de la prueba, los resultados fueron
similares a otros estudios de la misma naturaleza, por ejemplo, Katz & Arias (1999),
encontraron también una correlación positiva significativa entre depresión (medida a
través del BDI) y las dos áreas del abuso psicológico planteadas por Tolman (1989).
Así también, Pico & cols. (2006) realizaron un estudio en el que se compararon
los puntajes del BDI entre mujeres violentadas psicológicamente y no violentadas, los
resultados hallados fueron compatibles con los de la presente investigación, pues
encontraron que las mujeres expuestas a maltratos psicológicos tienen más altos
índices de incidencia y severidad de síntomas depresivos. También Kelly & cols.
(2009), exploraron la posible relación entre el nivel de depresión (a través del BDI) y el
puntaje de abuso psicológico obtenido en el Psychological Maltreatment of Women
Inventory, los resultados indicaron una relación estadísticamente significativa entre
depresión y violencia psicológica (t = 9.06, p < .00).
En el estudio de Ludemir & cols. (2010) realizado con mujeres que estaban
entre el sexto y noveno mes de embarazo y que acudían a centros médicos, se
examinaron el tipo de violencia ejercida por su pareja y el nivel de depresión postparto
a través del cuestionario de García-Moreno & cols. (2006) y del cuestionario sobre
Depresión Postnatal Edimburgo de Cox & cols. (1987) respectivamente. Se halló que
existía más del doble de probabilidades de presentar depresión postparto en las
mujeres que señalaron haber vivido violencia psicológica; estos hallazgos refuerzan la
hipótesis de la relación entre depresión y violencia psicológica.
Otros estudios (Cascardi & O’Leary, 1992; Aguilar & Nightingale, 1994;
Marshall, 1996; Arias & Pape, 1999; Sackett & Saunders, 1999; Katz & cols. 2000;
Pico & cols. 2006; Ludemir & cols. 2010, etc.) revelaron que los individuos que eran
maltratados psicológicamente mostraban niveles significativamente más altos de
depresión que aquellos que nunca habían sido maltratados, característica que se
recalcó también en el presente estudio; y que la mayoría de las personas maltratadas
psicológicamente tendían a manifestar una depresión de nivel “leve” o “moderado” en
el BDI-II (Chirichella-Besemer & Motta, 2008), situación similar se dio en esta actual
investigación, pues 46 de las 56 mujeres maltratadas ubicaron sus puntajes en dichos
niveles.
Respecto a la validez de criterio, se espera que las mujeres violentadas
obtengan puntajes altos en el PMWI-F, y que los puntajes de las no violentadas se
ubiquen en los rangos más bajos; ya que los ítems de la prueba representan
Propiedades psicométricas del PMWI-F 23
conductas de violencia; esta hipótesis se confirma con los resultados hallados en el
presente trabajo donde se evidenciaron diferencias significativas entre los puntajes del
PMWI-F en el grupo de estudio (mujeres violentadas) y el de comparación, así como
entre el grupo de mujeres víctimas de violencia psicológica exclusivamente y las
mujeres no violentadas, siendo mayores las media de los puntajes en los grupos
violentados.
Con relación al comportamiento de los ítems del PMWI-F, cada reactivo
describe una conducta psicológicamente violenta, por lo que podría esperarse que
para el grupo de comparación los porcentajes de presencia hubiesen sido casi nulos,
sin embargo, más del 50% de mujeres, que por auto-informe refirieron no ser
violentadas psicológicamente, expresaron que los ítems 4 (“Mi pareja fue indiferente a
mis sentimientos”), 14 (“Mi pareja se negó a hablar de algún problema”) y 30 (“Mi
pareja usó nuestro dinero o tomó decisiones financieras importantes sin hablar
conmigo”) acontecían dentro de su relación de pareja, siendo de mayor ocurrencia el
ítem 4 (al igual que en el grupo violentado).
Como vemos, dicho grupo no percibió algunas de estas conductas como
violentas, aun cuando incluso en nuestro contexto, desde políticas de estado y centros
de atención estatales, se considera el tema representado por los ítems 4 y 14
(indiferencia emocional) como patrones violentos psicológicamente.
Este hecho nos lleva a revisar, en primer lugar, la manera en que las dinámicas
relacionales en la pareja se podrían ver influidas por un sistema de creencias y
percepciones estereotipadas sobre el papel que mujeres y varones deben desempeñar
en la sociedad (Castaldi, 2003) y que permitiría elevar la tolerancia hacia conductas
psicológicamente violentas y justificar algunas características supuestamente
atribuibles a la masculinidad (baja expresividad de emociones, manejo del recurso
económico familiar). En segundo lugar, la naturaleza sutil de las conductas
psicológicamente violentas hace que a las mujeres se les haga más difícil
reconocerlas como daño potencial (Marshall, 1999).
En la construcción del PMWI-F (Tolman, 1989) y en el presente estudio, se
observaron similitudes entre los porcentajes de ocurrencia de los ítems para las
mujeres violentadas, pues el ítem de menor ocurrencia es el 31, y dentro de los de
mayor ocurrencia está el ítem 4 en ambos casos. Cabe mencionar también que en el
trabajo de Tolman (1989) ningún ítem tuvo un porcentaje menor al 25% en las mujeres
abusadas, mientras que aquí, como vemos, el ítem 31 tuvo solo 14.3%.
Adicionalmente, para un mejor conocimiento de los ítems en el contexto
peruano, la presente tesis revisa los ítems del PMWI-F a la luz de la lista de chequeo
sobre violencia psicológica incluida en la Ficha de atención de los Centros de
24 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Emergencia a nivel nacional que presenta el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social.
De las trece conductas que lista ésta, nueve engloban a treinta y tres reactivos del
PMWI-F, así tenemos: gritos/insultos (ítems 1,2,10,11,12), indiferencia emocional
(ítems 4,14,16,19), rechazo (ítems 15,17,18), desvalorización/humillación (ítems
1,2,3,5,6,7,13,45,49,52), amenaza de quitar a los hijos (ítem 57), otras amenazas
(ítems 53,54,55,56,58), prohíbe recibir visitas (ítem 38), prohíbe estudiar/trabajar/salir
(ítems 34,35,44), vigilancia/persecución (ítems 26,43), botar de la casa (ningún ítem),
abandono (ningún ítem), amenazas de daño/muerte (ningún ítem), rompe/destruye
cosas en casa (ningún ítem). Las conductas donde se concentra el mayor número de
reactivos es en: desvalorización/humillación y otras amenazas. Por otro lado, no hay
coincidencias con: botar de la casa, amenazas de daño/muerte y rompe/destruye
cosas en casa. Respecto a ello Tolman (1989) consideró conveniente que se
excluyeran del PMWI-F ítems que representen conductas con una alta asociación a
abusos físicos, pues podrían contaminar la medición fusionando ambos tipos de
violencia.
Los ítems del PMWI-F que no están relacionados con la lista de chequeo
representan categorías como: el abuso económico (p. ej. “Mi pareja usó nuestro dinero
o tomó decisiones financieras importantes sin hablar conmigo”); el control de los
contactos de la mujer con el mundo exterior y de su sistema de soporte social (p. ej.
“Mi pareja interfirió en mis relaciones con otros familiares”) y la demanda de sumisión
a cumplir con las expectativas según el rol de género de la mujer dentro de la familia
(p. ej. “Mi pareja exigió que me quedara en casa y me hiciera cargo del cuidado de los
niños”).
Esto indicaría que las Fichas de los Centros de Emergencia Mujer no cubren
tres dimensiones importantes de la violencia psicológica, por lo que sería
recomendable examinar la concepción del constructo en la que se basan, aunque para
el objetivo de atención primaria la experiencia del profesional psicólogo cubriría estas
carencias, sin embargo si se tomasen las fichas como base de datos para futuros
estudios sobre el tema, se correría el riesgo de dejar de lado aspectos significativos.
Dentro de las limitaciones del actual estudio se considera la alta dificultad que
conlleva el acceder a una muestra en la que las mujeres sean víctimas exclusivamente
de violencia psicológica. Siendo probablemente ésta la mayor razón por la que las
investigaciones acerca de éste fenómeno, a menudo, son planteadas en combinación
con otras formas de violencia.
Asimismo, el uso del auto-informe como forma de evaluar la ausencia de
maltrato psicológico en el grupo de comparación, implica una limitación, pues no
siempre los propios individuos son los más adecuados para apreciar sus experiencias
Propiedades psicométricas del PMWI-F 25
(Chirichella-Besemer & Motta, 2008), sin embargo, para las mujeres violentadas, se
tomó en cuenta que acudían voluntariamente a un centro de ayuda contra la violencia,
es decir, que es altamente probable que se consideraran víctimas de violencia.
Otra limitación es que este estudio ha tomado una muestra relativamente
pequeña, lo que tiene directas implicancias con el poder de generalización de los
datos, y afecta el poder estadístico de sus resultados.
En vista de que el trabajo con el tema de violencia psicológica es sumamente
movilizante, y los casos que se reciben en los Centros de Emergencia Mujer son
bastante extremos, el cuidado y respeto a las mujeres violentadas debe estar siempre
presente; por lo cual se recomienda que para futuras investigaciones se siga tomando
en consideración el tiempo para contención emocional, pues la mayoría de las veces
es necesario ya que ante las preguntas del inventario, las mujeres reviven hechos
difíciles de procesar. Además una parte muy útil del trabajo fue recalcarles, durante el
cierre de la aplicación, que a través de su participación estaban contribuyendo al
trabajo de prevención de este problema social.
De la misma forma se recomienda el trabajo conjunto con el Ministerio de la
Mujer y Desarrollo Social, pues cada investigación acerca de la violencia psicológica
puede aportar a la información del constructo en el contexto nacional.
Asimismo, estudios posteriores sobre violencia psicológica podrían contribuir al
mejor entendimiento de la naturaleza y efectos del fenómeno en el Perú, además,
sería provechoso explorar el funcionamiento del PMWI-F en relación con otras
variables de corte psicológico que están teóricamente relacionadas al maltrato
psicológico, por ejemplo, la insatisfacción dentro de la relación de pareja, el trastorno
de estrés postraumático, y la ansiedad.
La validación del PMWI-F en nuestro contexto aporta a la práctica psicológica,
dado que los profesionales pueden evaluar a través de este instrumento la violencia
psicológica de un modo breve y preciso considerando sus múltiples manifestaciones y
su complejidad; además contribuye como herramienta técnica a la investigación sobre
el tema y por tanto, a la sensibilización social sobre este fenómeno. Finalmente, de
manera colateral podría favorecer a la agilización de procesos de justicia para la mujer
que ha experimentado maltrato psicológico, pues cubre una de las carencias del
sistema legal actualmente: contar con una herramienta que evalúe la violencia
psicológica dentro de la relación de pareja.
26 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 27
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Propiedades psicométricas del PMWI-F 35
Anexos
36 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 37
Anexo A
No.________
FICHA DE DATOS GENERALES
A continuación, sírvase llenar los siguientes datos que serán de utilidad a la presente
investigación.
1. Edad: _______
2. Estado civil: Soltera ( ) Casada ( ) Conviviente ( ) Separada ( ) Divorciada ( )
3. Nivel de instrucción:
Primaria completa ( ) Secundaria incompleta ( ) Secundaria completa ( )
Superior técnica incompleta ( ) Superior técnica completa ( )
Superior universitaria incompleta ( ) Superior universitaria completa ( )
4. Lugar de Nacimiento: Lima ( ) Provincia ( ) _______________
Si marcó PROVINCIA Número de años viviendo en Lima: _______________
5. Número de hijos: _________
6. ¿Está actualmente dentro de una relación de pareja? Sí ( ) No ( )
Si marcó SI ¿Cuánto tiempo lleva en la relación? ______________
Si marcó NO ¿Hace cuánto tiempo culminó su última relación? ______________
7. Ha sido víctima de abuso psicológico por parte de su pareja: Sí ( ) No ( )
8. Ha sido víctima de violencia física por parte de su pareja: Sí ( ) No ( )
9. Ha sido forzada sexualmente u obligada a tener encuentros sexuales con su pareja sin
que usted lo deseara? Sí ( ) No ( )
38 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 39
Anexo B
No. ________
CONSENTIMIENTO INFORMADO
Acepto libre y voluntariamente, sin ningún tipo de coerción de por medio, ser
participante de la investigación que conduce la Srta. Annia Espejo, estudiante de la
especialidad de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Entiendo que el propósito del estudio es el de desarrollar una manera de evaluar de
forma adecuada el maltrato psicológico contra las mujeres en el contexto de sus
relaciones de pareja. También comprendo que si participo en el proyecto, me van a
preguntar aspectos relacionados a mi relación de pareja.
Asimismo, se me ha explicado que voy a llenar una ficha de datos y dos cuestionarios
y que la reunión durará aproximadamente una hora. Entiendo que mi participación es
totalmente voluntaria, y que si deseo, puedo retirarme en cualquier momento.
Se me ha explicado que las respuestas a los cuestionarios son de carácter
confidencial y que nadie tendrá acceso a ellas. Asimismo, que mis datos personales
también se mantendrán confidenciales y se me identificará dentro del estudio mediante
un código.
Entiendo que los resultados de la investigación serán presentados de manera grupal,
no individual, por lo que no se mencionarán mis datos personales ni mis respuestas en
ningún momento.
He leído y comprendido este consentimiento informado.
Firma Fecha
40 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 41
Anexo C
Porcentaje de ocurrencia de ítems del PMWI-F según opción de respuesta
elegida
Análisis de ítems del PMWI-F Análisis de ítems del PMWI-F
Violentadas No violentadas Violentadas No violentadas
Ítem Ítem
NA 1 2 3 4 5 NA 1 2 3 4 5 NA 1 2 3 4 5 NA 1 2 3 4 5
1 0 0 7.1 19.6 33.9 39.3 0 100 0 0 0 0 30 0 1.8 5.4 3.6 14.3 75 0 41.1 39.3 14.3 3.6 2
2 0 1.8 8.9 26.8 33.9 28.6 0 98.2 1.8 0 0 0 31 0 85.7 8.9 0 5.4 0 0 100 0 0 0 0
3 0 3.6 1.8 8.9 33.9 51.8 0 98.2 1.8 0 0 0 32 0 1.8 0 8.9 37.5 51.8 0 82.1 16.1 1.8 0 0
4 0 0 0 1.8 12.5 85.7 0 28.6 37.5 34 0 0 33 0 0 3.6 7.1 35.7 53.6 0 69.6 26.8 3.6 0 0
5 0 1.8 7.1 10.7 39.3 41.1 0 96.4 3.6 0 0 0 34 0 1.8 5.4 1.8 28.6 62.5 0 98.2 1.8 0 0 0
6 0 5.4 8.9 21.4 41.1 23.2 0 76.8 23.2 0 0 0 35 0 1.8 3.6 14.3 42.9 37.5 0 94.6 5.4 0 0 0
7 0 7.1 10.7 17.9 39.3 25 0 73.2 26.8 0 0 0 36 0 1.8 3.6 14.3 42.9 37.5 0 78.6 19.6 1.8 0 0
8 0 0 1.8 7.1 42.9 48.2 0 83.9 16.1 0 0 0 37 0 0 3.6 0 25 71.4 0 94.6 5.4 0 0 0
9 0 3.6 7.1 14.3 35.7 39.3 0 94.6 5.4 0 0 0 38 0 21.4 35.7 19.6 7.1 16.1 0 100 0 0 0 0
10 0 1.8 7.1 14.3 23.2 53.6 0 100 0 0 0 0 39 0 26.8 39.3 19.6 5.4 8.9 0 100 0 0 0 0
11 0 0 1.8 14.3 30.4 53.6 0 96.4 3.6 0 0 0 40 0 62.5 14.3 5.4 5.4 12.5 1.8 98.2 0 0 0 0
12 0 0 1.8 3.6 35.7 58.9 0 71.4 26.8 1.8 0 0 41 91.1 3.6 0 0 3.6 1.8 77 21.4 1.8 0 0 0
13 0 0 1.8 8.9 19.6 69.6 0 96.4 1.8 1.8 0 0 42 10.7 8.9 1.8 17.9 37.5 23.2 0 100 0 0 0 0
14 0 0 0 8.9 5.4 85.7 0 48.2 51.8 0 0 0 43 8.9 14.3 42.9 5.4 7.1 21.4 0 100 0 0 0 0
15 0 5.4 17.9 19.6 17.9 39.3 0 78.6 19.6 1.8 0 0 44 0 1.8 5.4 5.4 21.4 66.1 0 98.2 1.8 0 0 0
16 0 1.8 0 3.6 10.7 83.9 0 66.1 32.1 1.8 0 0 45 0 1.8 0 1.8 23.2 73.2 0 94.6 5.4 0 0 0
17 0 0 3.6 5.4 16.1 75 0 89.3 10.7 0 0 0 46 0 1.8 1.8 1.8 10.7 83.9 0 78.6 21.4 0 0 0
18 0 0 3.6 7.1 1.8 87.5 0 53.6 44.6 1.8 0 0 47 0 25 44.6 8.9 7.1 14.3 0 100 0 0 0 0
19 0 3.6 28.6 19.6 5.4 42.9 0 96.4 3.6 0 0 0 48 0 0 0 1.8 12.5 85.7 0 100 0 0 0 0
20 0 1.8 3.6 7.1 12.5 75 0 98.2 1.8 0 0 0 49 0 0 0 7.1 33.9 58.9 0 96.4 3.6 0 0 0
21 0 5.4 8.9 16.1 32.1 37.5 0 92.9 7.1 0 0 0 50 0 0 0 0 8.9 91.1 0 69.6 30.4 0 0 0
22 0 3.6 0 14.3 10.7 71.4 0 91.1 7.1 1.8 0 0 51 0 0 0 1.8 7.1 91.1 0 89.3 10.7 0 0 0
23 0 1.8 0 1.8 8.9 87.5 0 76.8 19.6 1.8 1.8 0 52 0 1.8 0 3.6 37.5 57.1 0 98.2 1.8 0 0 0
24 0 3.6 1.8 3.6 10.7 80.4 0 83.9 16.1 0 0 0 53 0 44.6 25 17.9 5.4 7.1 0 100 0 0 0 0
25 0 1.8 0 3.6 17.9 76.8 0 89.3 10.7 0 0 0 54 0 76.8 7.1 10.7 1.8 3.6 0 100 0 0 0 0
26 0 0 0 8.9 25 66.1 0 91.1 8.9 0 0 0 55 0 17.9 25 25 19.6 12.5 0 100 0 0 0 0
27 0 12.5 10.7 25 30.4 21.4 0 67.9 32.1 0 0 0 56 0 14.3 12.5 35.7 25 12.5 0 100 0 0 0 0
28 0 7.1 12.5 26.8 26.8 26.8 0 57.1 41.1 1.8 0 0 57 3.6 48.2 14.3 17.9 3.6 12.5 0 100 0 0 0 0
29 0 8.9 14.3 19.6 32.1 25 0 66.1 32.1 1.8 0 0 58 0 75 16.1 5.4 3.6 0 0 100 0 0 0 0
NA: No Aplica
42 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 43
Anexo D
Análisis de confiabilidad del BDI-II Total y Sub escalas
BDI-II Total BDI-II Cognitivo-Afectivo
Estadísticos de fiabilidad Estadísticos de fiabilidad
Alfa de N de Alfa de N de
Cronbach elementos Cronbach elementos
.945 21 .920 14
Estadísticos Total-ítem Estadísticos Total-ítem
Alfa de
Correlación Alfa de Correlación
Cronbach
elemento- Cronbach si elemento-
si se
total se elimina total
elimina el
corregida el elemento corregida
elemento
BDI_ITEM1 .819 .940 BDI_ITEM1 .809 .909
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BDI_ITEM15 .747 .941
BDI_ITEM16 .561 .944
BDI_ITEM17 .600 .943
BDI_ITEM18 .505 .945
BDI_ITEM19 .722 .941 BDI-II Somático
BDI_ITEM20 .677 .942
BDI_ITEM21 .694 .942 Estadísticos de fiabilidad
Alfa de N de
Cronbach elementos
.809 5
Estadísticos Total-ítem
Alfa de
Correlación
Cronbach
elemento-
si se
total
elimina el
corregida
elemento
BDI_ITEM15 .662 .755
BDI_ITEM16 .534 .796
BDI_ITEM18 .571 .783
BDI_ITEM19 .632 .762
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44 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 45
Anexo E
Análisis de confiabilidad del PMWI-F Total y Sub escalas
PMWI-F Total
Estadísticos de fiabilidad
Alfa de N de
Cronbach elementos
.994 58
Estadísticos total-ítem
Correlación Alfa de Correlación Alfa de
elemento- Cronbach si elemento- Cronbach si
total se elimina el total se elimina el
corregida elemento corregida elemento
PMWI_ITEM1 .950 .993 PMWI_ITEM30 .853 .994
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46 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Sub escala Aislamiento-Dominación Sub escala Emocional-Verbal
Estadísticos de fiabilidad Estadísticos de fiabilidad
Alfa de N de Alfa de N de
Cronbach elementos Cronbach elementos
.981 26 .995 22
Estadísticos total-ítem Estadísticos total-ítem
Correlación Alfa de Correlación Alfa de
elemento- Cronbach si elemento- Cronbach si
total se elimina el total se elimina el
corregida elemento corregida elemento
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PMWI_ITEM34 .946 .980 PMWI_ITEM18 .944 .994
PMWI_ITEM35 .937 .980 PMWI_ITEM19 .839 .995
PMWI_ITEM36 .933 .980 PMWI_ITEM20 .969 .994
PMWI_ITEM38 .732 .981 PMWI_ITEM45 .971 .994
PMWI_ITEM39 .683 .981 PMWI_ITEM46 .952 .994
PMWI_ITEM40 .442 .982 PMWI_ITEM48 .977 .994
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PMWI_ITEM55 .739 .981
Propiedades psicométricas del PMWI-F 47
Anexo F
Prueba U de Mann Whitney para puntajes totales de PMWI-F, utilizando las
variables de agrupación: nivel de instrucción, estado civil y lugar de procedencia
U de Mann Whitney para puntaje total y de subescalas del PMWI-F
Violentadas (n=56)
Nivel de instrucción
Básica Superior
M DE M DE U p
PMWl-Emoc 98.0 10.2 99.3 11.1 332.500 .332
PMWI-Aisla 89.6 10.5 92.4 14.8 333.000 .337
PMWI-Total 218.34 21.73 222.59 27.56 343.000 .426
Estado civil
Casada Conviviente
M DE M DE U p
PMWl-Emoc 98.7 4.2 97.6 11.1 280.500 .816
PMWI-Aisla 90.67 0.7 91 13 290.000 .961
PMWI-Total 220.13 4.9 220.33 26.1 281.000 .824
48 Propiedades psicométricas del PMWI-F
Propiedades psicométricas del PMWI-F 49
Anexo G
Autorización para aplicación del PMWI-F en Centros de Emergencia Mujer