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Control de Esfínteres: Guía para Padres

Este documento trata sobre el control de esfínteres en los niños. Explica que es un proceso madurativo que ocurre gradualmente entre los 18 y 24 meses, aunque puede variar entre niños. No se debe forzar y es importante tener paciencia y elogiar los logros del niño. Se considera control adquirido cuando el niño puede realizar la secuencia completa de ir al baño de forma autónoma.

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Control de Esfínteres: Guía para Padres

Este documento trata sobre el control de esfínteres en los niños. Explica que es un proceso madurativo que ocurre gradualmente entre los 18 y 24 meses, aunque puede variar entre niños. No se debe forzar y es importante tener paciencia y elogiar los logros del niño. Se considera control adquirido cuando el niño puede realizar la secuencia completa de ir al baño de forma autónoma.

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EL CONTROL DE ESFINTERES.

A-DEFINICIÓN. ¿QUÉ ES?

El control de esfínteres es una cuestión madurativa. No se aprende, se


adquiere cuando el niño esta maduro para ello.

Cuando se habla de control de esfínteres no se debería relacionar con la


retirada del pañal, pues son conceptos distintos y, sin embargo, en ocasiones
los confundimos. El pañal no deberíamos retirarlo si antes no existe un control
de esfínteres, y sin embargo solemos hacerlo al revés, como si creyésemos
que quitando el soporte se logra antes la maduración de una función corporal.

Y como se trata de un proceso madurativo, no solo no podemos hacer mucho


por acelerarlo sino que además deberíamos admitir que es difícil que ocurra de
un día para el otro. Aunque si hay niños que un día deciden dejar el pañal y
realmente nunca tienen un escape, lo habitual es que el control de esfínteres
sea un complejo proceso de ensayo y error. Igual que sucede con otro proceso
madurativo: el habla. Aunque los niños empiezan a comunicarse pronto, nadie
pretende que un buen día, cuando empiezan a hablar, lo hagan con la
corrección de un adulto tanto fonética como gramaticalmente, permitimos que
tengan “lengua de trapo “, incluso nos hacen gracia, y hay hasta quien les imita
y se comunica con ellos en un lenguaje similar al suyo. Si embargo en cuanto
al control de la orina y las heces no admitimos ni un solo “fallo “. No se trata de
ponernos a hacer pis en los pantalones igual que ellos para acompañarlos, sino
aceptar que de manera natural, están aprendiendo, es decir, lo van haciendo
poco a poco y no en el momento en que nosotros decidimos que hay que retirar
el pañal.

Prueba de que se va produciendo poco a poco es que muchos niños, aunque


normalmente no tengan escape, aunque siempre pidan pis o caca, tanto de día
como de noche, de repente un día se les olvida y tienen un escape o se ponen
nerviosos y tienen un escape, o les da la risa, o se meten tanto en una
actividad que se les olvida…..¿a vosotros os pasa? ¿Nunca? ¿ ni cuando os
reis mucho?. Pues será porque en vosotros si esta adquirida la función, el
proceso ha madurado completamente…. Pero en los niños no, va sucediendo
poco a poco, y estos escapes son cada vez menos frecuentes hasta que,
finalmente alrededor de los 6 años dejan sencillamente de ocurrir.

Desde este supuesto, si consideramos el control de esfínteres como un


proceso madurativo, no nos puede extrañar que un día el niño vuelva a pedir o
a necesitar los pañales, por la causa que sea puede que de repente pueda
volver a haber escapes importantes, y el niño pueda volver a pedir el pañal
porque no se siente a gusto mojado, o bien podemos sugerir nosotros la
posibilidad de volver a usarlos.

No existe una edad concreta para el control de esfínteres. Depende del grado
de madurez de cada niño, alrededor de 24 meses, sobre todo en el caso de las
niñas, se puede empezar , es perjudicial pretender que el niño consiga
controlarse antes de que su madurez y tiempo lo permita, como también
retrasar el entrenamiento.

Los entrenamientos requieren un poco de paciencia, dedicación y tiempo parte


de los adultos.
Empezaran con el desaparecimiento de los pañales primero durante el día.
Por lo general se controla primero la orina y luego las heces.
Ante cualquier situación especial es esperable que se den retrocesos.

Es importante que los logros conseguidos por los niños sean reconocidos y
elogiados y que los pequeños fracasos no sean motivo de riñas ni enfados. El
niño debe sentirse como parte importante del trabajo y por lo tanto debe
colaborar. Debe sentirse apoyado y querido, aunque se haga pis en los
pantalones.

El control de esfínteres también puede ser enseñado a través de juegos, y será


alcanzado si el niño se siente seguro y comprendido.

Algunos niños aprenden en pocos días, también es cierto que muchos otros
tardan varios meses, e incluso años.

El no tener que llevar pañales es muy importante para los niños principalmente
para los que tienen 5 ó 6 años

En la educación infantil tiene gran importancia la adquisición de buenos hábitos


de salud, higiene y nutrición. Estos hábitos no solo contribuyen al cuidado del
propio cuerpo y de los espacios en los que vive, sino que son también
fundamentales en el proceso de autonomía del niño. El centro de educación
infantil debe constituir un ámbito privilegiado para enriquecer los procesos de
construcción de la identidad y autonomía personal, ofreciendo una intervención
educativa ajustada a las necesidades individuales de los niños.

Se considera que el niño ha adquirido el control de esfínteres cuando es capaz


de realizar la secuencia completa:

1. Sabe cuando tiene que ir al w.c.


2. Sabe esperar para hacer pipi.
3. Entra solo en el cuarto de baño.
4. Se baja los pantalones.
5. Se sienta en el w.c.
6. Hace pipi.
7. Utiliza adecuadamente el papel higiénico.
8. Se sube los pantalones.
9. Tira de la cadena
10. Se lava las manos y se las seca.
11. Vuelve a su sitio donde estaba.
B) REQUISITOS.

Hay que saber que todos los niños estarán listos a la misma edad. La mayoría
de estos niños muestran signos para este proceso entre los 18 y 24 meses,
aunque algunos pueden estar listos má temprano o más tarde que eso.

En general los niños suelen empezar más tarde y tardan más en aprender a
usar el baño que las niñas.

En lugar de considerar la edad de un niño como un indicador de preparación,


es mejor tomar en cuenta algunas de estas u otras señales de que un niño
podría estar listo para iniciarlo en el aprendizaje de ir al baño, como por
ejemplo la capacidad de :

 Seguir instrucciones simples.


 Comprender palabras sobre el proceso de ir al baño.
 Mostrar interés por aprender.
 Mantener un pañal seco por 2 horas o mas.
 Expresar necesidades o sensaciones.
 Control de los músculos responsables de la eliminación.
 Llegar al inodoro, sentarse en él y permanecer al menos cinco minutos y
luego bajarse.
 Poseer lenguaje comunicacional (poder ser entendido, ya sea a través
de gestos, signos, habla, etc.)
Enseñarle a un niño a usar el baño no es una experiencia de la noche a la
mañana. El proceso puede llevar entre 3 y 6 meses, aunque puede tardar mas
o menos tiempo en algunos niños.

C) DESARROLLO DEL PROGRAMA DE CONTROL DE ESFINTERES.

Es importante reconocer primero si un niño esta capacitado para iniciar el


proceso de aprender los hábitos de ir al baño. Para ello hay que tener en
cuenta los requisitos anteriormente expuestos.

Sin embargo se puede comenzar a prepararlo y ayudarlo a estar preparado


siguiendo estos consejos:

 Utilice palabras para expresar el acto de usar el baño (por ejemplo,


“pee”, “popa o popo”, “baño”, y otros).

 Pídele al niño que te avise cuando su pañal está mojado o sucio.

 Procura que identifique los comportamientos en ese momento,


pregúntale “pee”? o “popo”?. A fin de que el niño pueda ir asociando el
impulso de pee con mojar el pañal y con ir al baño.

 Consigue un inodoro para niños y enséñale en forma de juego a


sentarse en él para que tome práctica y confianza.
Cuando el niño ya esté listo para aprender a usar el baño se puede dar
comienzo con la etapa de formación para la cual es necesario tomárselo
con calma y paciencia, llevará varios meses y no debe ser un proceso
traumático para el niño ni para los educadores.

 Es recomendable esperar un tiempito si el niño está sometido a


situaciones que le generen inseguridad o inquietud como la reciente
llegada de un hermanito, cambios en los vínculos familiares, nueva casa,
etc.

Estas son algunas reglas a seguir durante este período:

 Prepara el inodoro para que el niño pueda usarlo y se sienta seguro en


él. Se puede adquirir un asiento especial de inodoro y un banquito o algo
para que apoye los pies o un orinal para bebe.

 Muéstrale al niño cómo sentarse en el inodoro y explícale que está


haciendo, el niño aprende imitando lo que mira. Luego haz que el niño
se siente en el asiento del inodoro mientras tu lo miras.

 No hagas que el niño se siente en el inodoro contra su voluntad.

 Establece una rutina. Por ejemplo puedes empezar todas las mañanas
sentándolo en el inodoro y orientarlo en la enseñanza del aseo general.

 Es recomendable que esperes a que el niño te avise cuando tenga


ganas de hacer pis o caca. O bien, habla con él para que te diga en el
momento que quiere sentarse en el orinal o en el inodoro.

 Igualmente intenta detectar el momento justo para actuar


inmediatamente. Los niños a menudo dan claras señales que necesitan
utilizar el cuarto de baño, suelen tener la cara roja, a su vez se agachan
o se colocan en cuclillas.

 Muchos niños son regulares en cuanto a la hora del día en que tienden a
tener una evacuación intenta detectar esas situaciones.

 Haz que el niño se siente en el inodoro dentro de los 15 a 30 minutos


después de las comidas para aprovechar la tendencia natural del cuerpo
a tener una evacuación intestinal después de comer (esto se llama el
reflejo gastro-cólico). Espera y hazle compañía. Utiliza este tiempo para
hablar de cosas agradables, como un juego que le guste, o alguna
canción.

 Si luego de cinco minutos el niño no hace ni caca ni orina, levántalo y


dile que más tarde lo pueden volver a intentar, alentándolo a que te
avise. Dale sonrisas, aplausos y elogios.

 Con seguridad habrá ocasiones en que lo dejes en el inodoro y no haga,


pero después de que le pongas el pañal lo ensucie enseguida. Es
común que eso suceda porque se siente más seguro y más cómodo con
el pañal ya que es un objeto conocido. Hay que recordar que al niño se
le tiene que preparar psicológicamente poco a poco.

 Cuando detectes una reciente evacuación en los pañales del niño,


llévalo al baño, siéntalo en el inodoro y le dices a tu niño que la “popa”
va en el inodoro.

 Asegúrate de que la ropa del niño sea la apropiada en este proceso. Es


decir, hay que evitar ropa con botones o cintos, los niños deben ser
capaces durante este aprendizaje de desnudarse a sí mismos
fácilmente.

 Ofrece al niño pequeñas recompensas cada vez que va al baño, como


un tiempo compartido dibujando, una golosina o un cuentito.

 Una vez que el pequeño comience a tener control en el uso del baño, es
muy importante que le enseñes la importancia de lavarse las manos al
terminar.

Recuerda de elogiar todos los intentos del niño de usar el baño, incluso si no
pasa nada. Es importante no castigar fallos durante la formación de los niños a
usar el baño o mostrar decepción cuando se mojen ellos mismos, el suelo etc.

Pasos a seguir en el programa

A. Primer paso: Observación

Durante 10 ó 15 días se comprueba cada hora si el niño lleva el pañal


seco o mojado y se anota en una hoja de registro.

Durante este periodo se observara también al niño por si manifiesta


señales o indicadores que nos avise que quiere hacer “pipi” o “caca”.
Algunos de estos indicadores son; lo pide directamente, nos lo indica
con gestos, se sienta en cuclillas, se pone rojo, se queda quieto…….

B. Segundo paso : Determinación del horario

Pasados los 10 ó 15 días, con las anotaciones realizadas en las hojas


de registro, averiguaremos las horas del día en las que es mas probable
que el niño haga “pi”, o “caca”. A partir de aquí llevaremos al niño unos
minutos antes de cada una de las horas en que normalmente el niño
hace pipi o caca, recompensándolo si hay “éxito” e ignorándolo en caso
contrario.

Este horario que hemos determinado en un principio, según las hojas de


registro, no debe de ser rígido, es decir, estará sujeto a modificaciones
posteriores, según las necesidades del niño y la marcha del control.
C. Tercer paso: Retirar el pañal.

Si durante la fase anterior, el número de “éxitos” es suficiente,


pasaremos a la retirada del pañal.

Seguiremos llevando al niño al cuarto de Baño en las horas que


determinemos, preguntándole y observando por si algún gesto o acción
nos indica que pueda querer ir al baño. Así mismo, seguiremos
anotando durante algún tiempo en las hojas de registro, hasta que el
niño, sea capaz de pedir el “pipi” o la “caca” y vaya solo al w.c.

En el caso de que una de las veces que le pongamos consiga hacer pipi
o caca, se le hará observarlo para que vea que su esfuerzo tiene
recompensa y se le debe reforzar verbalmente lo que ha hecho, hay que
premiarlo y festejar mucho esta situación.

Tendremos que ponerlo periódicamente para que el pipi lo haga en el


w.c. y no se lo haga encima.

De todas formas seria necesario que la periodicidad de ir al w.c. fuese


de una hora a hora y media, pero ello va a depender de lo que aguante
el niño y de la cantidad de líquido que ingiera.

Cuando se ponga a hacer pipi se debe esperar unos minutos, pero no


juegues con él para no distraerlo en exceso.

También puede ocurrir que una vez que se levante del wáter sin hacer
pipi , se lo haga encima; es lógico porque está acostumbrado a no
hacerlo en esta posición. Si no orina no pasa nada puesto que está
aprendiendo, hay que recordar que no hay que regañarle, es más no hay
que impacientarse.

Objetivos que pretendemos conseguir

1) Aprender a diferenciar las sensaciones de mojado, seco, limpio-sucio y


actuar de acuerdo con ellas, así como identificarlas y respetar las de los
otros.
2) Manifestar, regular y controlar las necesidades básicas relacionadas con
el control de esfínteres. El alumno pedirá verbal o gestualmente ir al
w.c..
3) Dar la oportunidad al niño de sentir comodidad e interés ante los
aprendizajes.
4) Diferenciar los momentos y lugares apropiados para las necesidades
fisiológicas de las que no lo son.
5) Adquirir hábitos de autonomía personal relacionadas con el control de
esfínteres
6) El alumno subirá o bajará la tapa de la taza del w.c. antes y después de
utilizarlo.
7) El alumno al miccionar o defecar lo hará sin ensuciarse o mojarse.
8) El alumno una vez haya defecado o miccionado cortará el papel
higiénico en trozos y se limpiará sin ensuciarse la mano, tirando a la taza
del w.c. el papel utilizado..
9) El alumno cerrará la puerta del w.c. cada vez que esté dentro y al salir
del mismo.
10)El alumno una vez haya utilizado el w.c., aseado y subidos los
pantalones, tirará de la cadena o similar soltándola cuando ya no salga
agua del depósito.
11)En estado de reposo, el alumno se mantendrá seco.
12)El alumno, después de haber utilizado el w.c., lo dejará en buenas
condiciones pasando la escobilla por la taza.

Procedimientos

1) Manifestación de las diferentes sensaciones corporales.


2) Identificación de todas las partes del cuerpo.
3) Diferenciación entre los lugares apropiados para satisfacer las
necesidades fisiológicas de aquellos que no lo son.
4) Adquisición total de la autonomía e independencia en el control de
esfínteres.

Actitudes, Valores y Normas

1) Adquirir un buen concepto de si mismo.


2) Actitud de respeto hacia las características de los demás.
3) Confianza en las posibilidades propias y en la propia capacidad para
realizar aquellas tareas y conductas que estén al alcance del niño.

METODOLOGIA

1) Tener en cuenta el momento psicoevolutivo del niño y hacer un


tratamiento individual.
2) Ponernos en contacto con los padres para un trabajo conjunto y paralelo
en la escuela y en casa .
3) Hay que tener en cuenta que el ambiente en el que se va a trabajar el
hábito será tranquilo.
4) Cuando el niño no realice bien la conducta, volveremos hacia atrás sin
preocuparnos que sea un sistema de no aprendizaje. Esto puede servir
para afianzar el posterior aprendizaje y desarrollo.
5) Tomar nota del antes, durante y después del proceso de enseñanza y
aprendizaje.
Ejemplos de actividades para llevar a cabo

1) Familiarizar al niño con elementos y lugares que tengan relación con el


control de esfínteres, como por ejemplo orinales, ,w, para niños.
2) Prestarle atención y elogiar todos sus logros por pequeños que sean.
3) Al principio ir con él siempre al baño y poco a poco apartar ese refuerzo.
4) Pedirle al niño que colabore en las actividades de aseo, vestido-
desvestido, higiene, etc.
5) Poner muñecos a hacer pipi, caca, vestirlos, etc.
6) .Permitirle que tire de la cadena, que coja el papel, etc.
7) Cambiarle de pie en vez de tumbado porque asi se sentirá mas mayor.

EVALUACIÓN DEL PROCESO

Haremos una evaluación continua y siguiendo unas hojas de registro. En ellas


quedaran reflejados los cambios de horarios pertinentes, aumentando o
disminuyendo las franjas horarias según proceda en cada caso.

Esta evaluación se llevará a cabo, en equipo y en el ámbito escolar para


posteriormente valorarla conjuntamente con la familia, ya que se trata de
trabajar coordinadamente, y observando los siguientes aspectos:

-¿Controla esfínteres?, cuando lo ha conseguido?


-¿Que sabia de la conducta antes de trabajarla?
¿-En que aspectos se ha encontrado con una mayor dificultad?
-¿Se siente orgulloso de lo que ha conseguido?
-¿Ha mostrado interés por ir avanzando en la adquisición del hábito?

Problemas con los que nos podemos encontrar en la adquisición de este hábito

- Que el niño no se muestre activo ni con interés.


- Que el ambiente en el que vive el niño no colabore con la escuela en la
formación del hábito.
- Que el niño no quiera avanzar porque ve que asi se le presta más
atención.

COORDINACION CON LA FAMILIA

Al inicio del programa se recogerá toda la información posible aportada por


los padres de tal forma que nos proporcione el mayor número de datos para
el inicio del programa.

A partir de este momento y una vez diseñado el programa individual de


control de esfínteres del niño, mantendremos informados sistemáticamente
a los padres, Ya que para abordar un aprendizaje de este tipo se requiere
de manera especial su colaboración así como un permanente feed-back
entre los profesionales del centro y la familia.

Para la adquisición de estas habilidades, es necesario un compromiso por


parte de padres y educadores para seguir el desarrollo del programa y
obtener los mejores éxitos; del mismo modo, se creará un ambiente familiar
adecuado y un entorno social que favorezca un evento tan natural como
este.

Se procederá a una entrevista con los padres para informarles de la


planificación del control de esfínteres:

- Fases del programa


- Establecimiento de las pautas de micción y defecación
- Registros personalizados, asi como la cumplimentación de los mismos.
- Reforzadores
- Seguimiento del programa
- Determinar fechas de reuniones para intercambiar información y evaluar
el programa conjuntamente.
- Ropa necesaria para los cambios (esta será lo más cómoda posible de
tal forma que facilite la colaboración del niño en el momento de ir al w.c)

RECURSOS

Recursos humanos

En los centros donde se encuentran alumnos con Necesidades Educativas


Especiales (o no), en cualquier caso aquellos alumnos que, por la razón que
sea, no hayan adquirido el control de esfínteres, consideramos que el
aprendizaje de este objetivo no debería considerarse al margen del conjunto de
la tarea educativa, quedándose fuera del programa de intervención que se
realiza individualmente para cada alumno, sino que por el contrario y dada la
importancia que este logro tiene para una mayor calidad de vida para el niño,
debería integrarse de forma global en el programa de intervención de cada
alumno, tomando parte de esa programación todos los profesionales que
intervienen con el alumno: tutorías, logopedas, fisioterapeutas, orientador,
trabajador social y por supuesto el educador, como primer responsable
de llevar a cabo esta tarea. En toda esta propuesta de trabajo o programa por
supuesto que se debe contar con la colaboración y participación de la propia
familia.
No debemos olvidar que tanto la planificación como el seguimiento de un
programa de control de esfínteres desde una posición formal y responsable,
requiere de la implicación de todos los perfiles profesionales antes
mencionados para que cada uno de ellos participe activamente en dicho
programa, pues es obvio que el alumno se encuentra, según el momento, en
diferentes espacios y distintas personas y según los momentos del día. es Es
condición indispensable, en el momento de plantear un programa de control de
esfínteres, que nos coordinemos todos y cada uno de los profesionales que
intervenimos con el alumno en aquellos aspectos relevantes sobre el tema, así
como objetivos, estrategias y pautas a seguir en dicho programa.
Esta coordinación va a determinar en gran medida el logro - éxito de los
objetivos propuestos. En dicha coordinación es importante coincidir en
aspectos como:
- Visión global de la situación del alumno previa al inicio del control de
esfínteres.
- Valoración de la necesidad de llevar a cabo una actuación conjunta y
coordinada.
- Rentabilidad y eficacia en la labor de equipo.
- Aportación y toma de decisiones por parte de todos los miembros
que forman el equipo.
- Evaluación conjunta y propuestas de mejora.
- Elección del estudio de casos.

RECURSOS MATERIALES

Espacio físico

Es importante que el centro disponga de un espacio físico adecuado (zona


de aseos) con zonas lo suficientemente espaciosas para poder realizar las
tareas propias de esta actividad y contar con las ayudas técnicas necesarias
(adaptadores de W.C., grúas, camillas, barras,...) para que sea posible una
movilidad adecuada tanto para el niño (con o sin silla de ruedas) como para el
adulto.

Ubicación:

La ubicación de los aseos debería estar no muy alejada de las aulas para
una mayor accesibilidad y una mayor premura en el trabajo.

Tamaño:

La dimensión del aseo estará en función de las características del alumnado,


pues es evidente que los niños de menor edad requieren unas condiciones
diferentes que los niños mayores. De la misma manera se tendrá en cuenta
que el niño se desplace autónomamente o en silla de ruedas. Siempre se
buscará la mayor comodidad y agilidad en los desplazamientos así como en el
control y los cambios posturales.

Ambientación:

Además de contar con unos baños con la debida higiene, se pueden adornar
con complementos decorativos que hagan referencias a aspectos relacionados
con tareas propias de ese contexto como dibujos con las secuencias de lavado
de manos, limpieza de dientes, etc., favoreciendo un ambiente agradable y
cómodo.

Mobiliario y ayudas técnicas:

Siempre se tenderá a la normalización en todos los aspectos, de tal manera


que las adaptaciones sean las menos posibles y se utilicen de forma transitoria,
solo para ese momento concreto y necesario. Las adaptaciones serán
individualizadas, es decir, se ajustarán a las necesidades y características de
cada niño de tal manera que siempre se le proporcione el que se dé la mayor
autonomía posible.

Tipo de mobiliario más común:

- Adaptadores de W.C. de distintos tamaños


- W.C. adaptados
- Camillas hidráulicas
- Grúas
- Armarios y estanterías.
- Bidet
- Grifos adaptados
- Lavabos adaptados con grifería extraíble.
- Dosificadores de gel de manos
- Barras de apoyo
- Suelo antideslizante
- Espejos

Material Higiénico:

- Papel
- Guantes de un solo uso
- Esponjas de un solo uso
- Bolsas
- Gel
- Colonia
- Pañales
- Cubos de pedal para material desechable
Las adaptaciones siempre serán homologadas y con garantía de
seguridad tanto para el niño como para el adulto de tal manera que se
prevenga de posibles lesiones y garantice una buena salud laboral.

- [Link] consiste en una alarma que se dispara cuando hay humedad en las
inmediaciones. Se coloca en el calzoncillo, en la braguita o en el pañal y fun-
ciona automáticamente.
El aparato consta de un pequeño sensor, una placa de baquelita con un circuito
eléctrico impreso y un timbre que se dispara cuando el sensor detecta
humedad.

Control de esfínteres personalizado y adaptado a las características de


nuestro alumnado.

A partir de los cuatro años, el niño/a que no haya adquirido los hábitos
higiénicos relacionados con la micción y la defecación, podríamos hablar de
patología en relación con las adquisiciones relacionadas con el control de
esfínteres. Esta patología puede responder a diversos factores:

a) Falta de madurez fisiológica, ya sea debido a factores orgánicos


o ambientales pero sin problemas específicos, por lo que es
probable que pasado un periodo de tiempo razonable, el niño/a
consiga el Control de Esfínteres.

b) Causas orgánicas subsanables mediante técnicas y tratamientos


médicos ordenados (infecciones urinarias, malformaciones
corregibles por procedimientos quirúrgicos, ...).

c) Causas orgánicas no corregibles por los que el niño difícilmente


alcanzará el control total de esfínteres a lo largo de toda su vida,
pero si podrá utilizar ayudas técnicas y procedimientos diversos
para lograr una cierta independencia y adecuación a las normas
sociales. Son los casos de vejiga originada por paraplejia,
malformaciones de la columna vertebral...

d) Factores psicológicos, en los que la causa es predominantemente


ambiental, siendo corregibles mediante tratamientos
psicoterapéuticos diversos. Puede haber episodios temporales de
regresión a etapas anteriores al Control de Esfínteres motivadas
por sucesos o hechos especiales.
En los tres primeros casos suele hablarse de incontinencia (fecal u urinaria)
y en el último se utilizarán los términos enuresis y encopresis.
A la hora de comenzar un control de esfínteres tenemos que tener en cuenta
las características personales de cada sujeto así como el grado de
discapacidad del mismo.
Una vez vistos los pasos a seguir dentro del control de esfínteres, hemos
de adaptarlo a las peculiaridades de cada alumno/a, teniendo en cuenta el tipo
y grado de discapacidad, así como las características asociadas a ese
trastorno (discapacidad psíquica con deficiencia motora, discapacidad psíquica
con déficit auditivo o visual, trastorno generalizado del desarrollo, etc.). Así
podríamos establecer, en principio dos grandes grupos:
1. Niños que teniendo cierto grado de discapacidad reúnen los requisitos
previos para poder iniciar un programa de control de esfínteres.
2. Niños que requieren de una mayor madurez y por lo tanto no cuentan en
su repertorio de adquisiciones con los requisitos mínimos para
comenzar el programa.
Con el primer grupo, se llevaría a cabo un programa personalizado y
adaptado a sus características especificas (niños con problemas de
comunicación, con deficiencias motóricas).

Es posible que algunos de estos niños por su tipo de deficiencia, no lleguen


a adquirir plenamente el control de esfínteres, es decir, no llegue a lograr
autonomía para ir por sí mismo sólo al baño cuando tenga ganas de hacer
“pipí” o “caca”, bien porque sea capaz de aguantar hasta que se le lleva al W.C.
pero por sí solo no lo pide de forma que siempre está supeditado al adulto, o
bien porque, por su deficiencia no es capaz de realizar por sí mismo la
secuencia completa.

Con estos niños, con los que llevamos a cabo un control de esfínteres
personalizado y hemos considerado que ha llegado el momento de quitarle el
pañal, hay que estar atentos a cualquier señal que realice así como garantizar
la rutina de ir al W.C.

Asimismo, evitaremos que en el cuarto de baño existan situaciones o


personas que puedan distraer al niño, e incluso, nosotros evitaremos distraerlo.
Le sentaremos durante cinco ó diez minutos en el W.C. y si hace “pipí” o
“caca” le daremos la recompensa previamente elegida, si no hace, le
sacaremos del cuarto de baño sin decirle nada y no le llevaremos hasta la
próxima hora o cuando veamos alguna señal de que quiere ir al W.C.
Gradualmente, iremos eliminando nuestra presencia, sin olvidarnos de
llevar puntualmente los registros.

Sería conveniente, asimismo, entrenar al niño a que dé una señal que sea
utilizada posteriormente por él mismo como medio de comunicación para
poder ir al cuarto de baño (signo).

A partir de aquí, se puede elaborar un programa sobre el desarrollo de


habilidades concretas como :
- Uso del W.C.
- Ir al cuarto de baño
- Vestido y desvestido
- Cuidado personal y de la propia imagen...

Con el segundo grupo de niños, que no reúnen los registros previos para
comenzar un control de esfínteres, podríamos, a su vez, hacer varios
subgrupos :
- Niños con problemas de tipo fisiológico con dificultades para retener
esfínteres. ( informe médico)
- Niños con falta de madurez neurológica. Dependiendo del grado de
afectación nos encontraríamos con niños con una afectación grave, con
los cuales se llevaría a cabo un control de esfínteres pasivo, es decir,
se observaría las horas en que el niño va mojado y se le cambiaría el
pañal, siempre observando si el niño manifiesta algún tipo de conducta,
como gestos de incomodidad cuando va mojado, y anticipándole que va
a ir al W.C. para cambiarle el pañal, interactuando con él e intentando
que colabore, en la medida de sus posibilidades, en esta actividad.
Asimismo, observaremos si el niño reacciona positivamente ante el cambio
de pañal, si manifiesta , mediante gestos o sonrisas, su sensación de estar
seco y limpio. De forma que vaya tomando conciencia de su propio cuerpo y
discrimine la sensación de ir seco o mojado.

También nos encontraríamos con niños con un grado de afectación no tan


grave, pero con una falta de madurez neurológica que no reúnen los requisitos
básicos para comenzar un Control de Esfínteres, y con los que nos
plantearíamos un Control de Esfínteres a largo plazo, que podría comenzar con
una habituación al W.C., es decir, llevaríamos al niño a las horas en que hemos
determinado como probable que lleve “pipí” o “caca” y lo mantendríamos
sentado unos minutos en el W.C., si va seco, de forma que vaya asociando el
“pipí” o “caca” con el espacio físico adecuado, anticipándole a dónde va y qué
es lo que va a hacer, observando si avisa mediante gestos o con su actitud la
necesidad de ir al cuarto de baño.

Este sería el caso de niños con un nivel cognitivo bastante bajo y aunque las
probabilidades de que hagan “pipí” o “caca” en el W.C., en principio, serían
mínimas, a largo plazo nos podríamos plantear, con alguno de ellos, sí
observamos en las hojas de registro que la mayoría de las veces que le
llevamos al baño va seco y hace “pipí” en el W.C., un control de esfínteres más
exhaustivo.

También tendremos en cuenta la información sobre la alimentación en el


control de esfínteres y que repercute en su calidad de vida, sobre todo en niños
con problemas de estreñimiento o defecaciones demasiados blandas,
teniéndolo en cuenta y proporcionándoles un menú adecuado para equilibrar
sus irregularidades. Estas medidas se tomarán conjuntamente con la familia y
el equipo de ciclo que estará asesorado por el ayudante técnico sanitario.

Es muy importante la comunicación de los niños con los adultos para


expresar su necesidad de ir al W.C., sean cuales sean sus características, y
debemos de tener en cuenta todos los mensajes físicos, gestuales o verbales,
sean intencionados o no, que denoten su proximidad a comunicar sus
necesidades básicas.

A todos los niños a los que acompañamos y/o llevamos al W.C., para
enseñarles y/o ayudarles en todo el proceso de control de esfínteres, le
anticipamos el cambio de espacio y actividad, estén en cualquiera de la
secuenciación de etapas que hemos descrito, desde la más dependiente, hasta
gradualmente llegar a las más autónomas en el uso del W.C.
Dicha comunicación de cambio de espacio y actividad, la realizaremos para
que todos los niños tomen conciencia de la actividad fisiológica que van a
llevar a cabo.

Los mensajes trataremos de adaptarlos a su capacidad cognitiva, y en la


medida que veamos sus posibilidades, trataremos de comunicárselo de forma
interrogativa, para estimular al niño a que responda y que tome parte activa en
su necesidad fisiológica.
Algunos de los mensajes que utilizaremos, siguiendo la graduación de las
fases, son :
-- Para el inicio y/o en niños gravemente afectados, le diremos una frase
alusiva ( cantada o no) a la actividad a la vez que le llevamos su mano
para que toque donde tiene el pañal.
-- En la medida en que los adultos tomemos conciencia de la capacidad de
comunicar del niño, iremos enseñándole formas de comunicar y
responder a las preguntas sobre el uso del W.C.
-- En este aprendizaje incidiremos todo el equipo de profesionales con el
que el niño comparte su estancia en el colegio.
-- En etapas de control de esfínteres más avanzadas, nuestras preguntas
serán: ¿Quieres hacer pipí o caca? ¡Vamos al aseo a cambiar el ...! (
para que el niño responda y complete la frase, sea de forma verbal o
gestual ) e iremos enseñando, moldeando y reforzando sus respuestas
con pictogramas , lenguaje signado, etc.
-- Gradualmente, a los niños que vayan tomando conciencia de su
necesidad de ir al baño, le iremos alargando los periodos de tiempo en
que le instamos a que haga uso del W.C. para ir aumentando su
capacidad de retención.
-- La última etapa consistirá la pregunta sobre su necesidad de usar el
baño para que sean ellos los que tomen la iniciativa de pedir ir al W.C. y
evolucionar así en su autonomía personal y social.
EVALUACION GENERAL

La evaluación será continua e individualizada, por medio de la observación.


Esta comienza al inicio de curso y no solo debe recoger los progresos de los
niños y niñas, o sus dificultades, también debe recoger las actitudes ylas
acciones de los niños en relación con la intervención de los educadores.

De esta manera podremos reflexionar sobre nuestra actuación, evaluar la


metodología empleada, las normas que rigen estas actividades y la
organización. También habrá que establecer las estrategias que mejoran
aquellos aspectos que no han funcionado.

El proceso de evaluación tenemos que considerarlo en todo momento como un


instrumento para obtener una información valiosa sobre como se esta
desarrollando el proceso de enseñanza-aprendizaje, analizando no solo el
progreso del alumno sino también nuestra actuación como educadores con el
fin de mejorar la calidad de la enseñ[Link] a tratar de obtener
información sobre el progreso obtenido por el alumno en cuanto a la
adquisición de habitós de autonomía personal y coeducación con respecto a la
situación de partida al inicio del proceso de enseñanza. La evaluación tendrá
tres momentos:

Evaluación inicial Nos permite obtener información sobre la situación de


partida y el nivel de conocimientos previos del alumno.

Evaluación continua Realizaremos una evaluación sistemática a lo largo de


todo el curso, llevando un seguimiento continuo del proceso para detectar
posibles deficiencias en el mismo con el objetivo de introducir las
modificaciones pertinentes para alcanzar una mayor eficacia y calidad en la
enseñanza.

Evaluación final Permite valorar el progreso del alumno con respecto a la


situación inicial, saber no solo en que ha progresado sino también como lo ha
logrado, es decir que proceso ha seguido para alcanzar ese aprendizaje, Todo
esto se puede conseguir gracias a la estrecha relación que existe entre los tres
grandes momentos del proceso de evaluación.

En el proceso de evaluación es imprescindible la colaboración familiar ya que


los contenidos que estamos trabajando se desarrollan en gran medida en el
ámbito familiar. A pesar de ello somos conscientes que en muchos de los
casos de alumnos no es posible (familias desestructuradas, deprivación
sociocultural …….). Por eso tenemos que tratar de valorar las posibilidades de
colaboración en cada caso específico y adaptarse a las características de cada
familia.

Para la evaluación de nuestros alumnos tenemos que utilizar unos


instrumentos como : la observación directa de todos y cada uno de nuestros
alumnos, sus respuestas, interacciones, iniciativas, gestos, emociones,
reacciones, reproches, indiferencia y la actitud en general ante las diferentes
propuestas, asi como la contextualización de los entornos en donde aprende el
niño y a un proceso concreto de enseñanza/aprendizaje, contando con la
mayor coordinación de todos los profesionales.

ANEXOS:

ACTIVIDAD

Utilización del W.C.

1.- Es capaz de obedecer órdenes sencillas (siéntate, ven,


toma, dame...).
2.- Puede estar sentado unos minutos en el mismo sitio.
3.- Puede aguantar una hora sin ir al W.C.
4.- Permanece seco con control de horario.
5.- Va al W.C. cuando se le indica.
6.- Va al W.C. si se le anticipa.
7.- Avisa verbal o gestualmente cuando quiere ir al W. C.
8.- Responde a la pregunta, gestual o verbal: ¿Quieres ir al
W.C?.
9.- Pide permiso para ir al W.C.
10.-Va solo al W.C. cuando tiene necesidad, con supervisión
del adulto.
11.-Espera el momento adecuado para ir al W.C.
12.-Indica cuando está mojado o sucio.
13.-Se desabrocha la ropa solo/a.
14.-Baja y sube la ropa con ayuda (física, gestual, etc.).
15.-Baja y sube la ropa sin ayuda.
16.-Abre la puerta antes de utilizar el W.C.
17.-Levanta la tapa del W.C.
18.-Se sienta en la taza del W.C.
19.-Orina de pie (varones).
20.-Deja adecuadamente la taza y la tapa después de usar
el W.C.
21.-Micciona o defeca sin ensuciarse.
22.-Corta el papel higiénico.
23.-Coge la cantidad adecuada de papel.
24.-Se limpia con el papel después de orinar.
25.-Se limpia con papel después de defecar: con ayuda
física, gestual o verbal etc.
26.-Se limpia con papel después de defecar: sin ayuda física,
verbal o gestual.
27.-Tira de la cadena del W.C. después de usarlo.
28.-Baja la tapa del W.C.
29.- Se lava las manos después de defecar u orinar con
ayuda.
30.- Se lava las manos después de defecar u orinar sin
ayuda.
31.- Cierra la puerta del W.C. al salir.
32.- Se deja en buenas condiciones el W.C.
33.- Se dirige al lugar que corresponde (clase, patio, etc.)
con ayuda física, verbal, gestual.
34.-Se dirige al lugar que le corresponde solo.

ACTIVIDAD

Utilización adecuada del papel higiénico tras la micción

1.- Corta un trozo de papel adecuado.


2.- Lo dobla correctamente.
3.- Lo coge entre índice y demás dedos.
4.- Se seca los restos de micción.
5.- Lo tira al W.C.

SECUENCIA DEL CONTROL DE ESFINTERES

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