Espe
rmat
ozoid
e
huma
no:
1
cabe
Fecundación y concepción za;
2
cuell
o;
Para entrar en materia, repitamos los conceptos:
3,
Los “protagonistas” del proceso de la fecundación son dos: el gameto maduro femenino trech
(célula huevo, ovocito u óvulo) y el gameto masculino (espermatozoide). o
Cada uno de ellos es producido en sus respectivas gónadas (ovario y testículo) a través de inter
un complejo proceso llamado gametogénesis. medi
o
El espermatozoide encierra en su “cabeza”, sobre el núcleo haploide, una vejiga, llamada (con
acrosoma, que es capaz de liberar su contenido de enzimas para traspasar las barreras vaina
protectivas (corona radiata, cúmulo ooforo, y sobre todo la zona pelúcida) de la célula mitoc
huevo u óvulo. Se trata de una auténtica «explosión bioquímica». ondri
al);
El ovocito u óvulo es la célula más grande del organismo humano (diámetro aproximado
de 0,16 mm), que ha acumulado en su propio citoplasma grandes cantidades de 4,
ribosomas, ARNm, ARNt, proteínas, glicógeno y lípidos, que utilizará si es fertilizado. parte
princ
Al exterior de la membrana plasmática el ovocito está revestido de un espeso estrato de
ipal;
glicoproteínas, la zona pelúcida, y rodeado por las células foliculares.
5,
A diferencia del espermatozoide, en la ovulación no ha completado aún la segunda parte
parte
de la división reductora de sus propios cromosomas (meiosis II) que quedan
termi
“bloqueados” en metafase II hasta el momento de la eventual fusión con el gameto
nal;
masculino.
A,
Cuando se produce una cópula (unión sexual), producto de la eyaculación (depósito de
acros
semen) numerosas decenas de millones de espermatozoides son normalmente
oma;
depositados en la vagina.
B,
Pero sólo algunos centenares de ellos logran alcanzar el lugar fisiológico de la
regió
fecundación, que es la porción en forma de ampolla de las trompas de Falopio, donde los
n
espera, si ha ocurrido la ovulación, el gameto femenino.
posta
Comienza así una “competencia”: los espermatozoides luchan cros
desesperadamente por alcanzar al ovocito (óvulo) y sobrepasar sus omial
defensas (corona radiata y zona pelúcida). de la
cabe
El último episodio de esta competencia lo protagonizan la célula za
huevo (óvulo) y los poquísimos espermatozoides (usualmente no
más de 1 - 3) que han logrado penetrar en el espacio perivitelino,
en contacto directo con la membrana celular. Uno solo de ellos tendrá normalmente acceso
al citoplasma, fundiendo su propia membrana con la del ovocito.
Una severa selección
Los espermatozoides en competencia por la fecundación han sufrido ya una “selección
natural” muy severa a lo largo del trayecto desde la cerviz a la ampolla de la trompa: más
de 20 cm sembrados de no pocos obstáculos y enemigos, que ponen a dura prueba su
capacidad de movimiento y de resistencia. Entre ellos está el viscoso mucus cervical, que
tiende a retenerlos y a soltarlos lentamente, y se encuentran los granulocitos neutrófilos
Encuentro entre producidos por la pared del útero, que los fagocitan destruyendo cerca del 90% de ellos.
el ovocito maduro
Los espermatozoides “sobrevivientes”, que lograrán llegar a la entrada uterina de la trompa y
(después de la
penetran en el istmo, deberán luego “nadar” contra la corriente a lo largo del conducto de
ovulación) y los
la trompa.... Sólo los mejores llegarán dentro de algunas horas o también después de 1-3
espermatozoides,
días a encontrar el gameto femenino.
que tratan de
atravesar la El comienzo de un nuevo individuo
corona radiata
La ciencia no discute que —tanto en la especie humana como en otras especies animales—
cada nuevo individuo se forma, naturalmente, por la unión de un espermatozoide con un
ovocito (el óvulo), como se ha descrito. Esta unión se llama fecundación.
Tanto el espermatozoide (gameto masculino) como el óvulo (gameto femenino) son células, ambas están vivas en el
momento de unirse, y siempre lo estuvieron, ya que se formaron a partir de otras células vivas.
Al unirse dan origen a una célula única llamada cigoto, que también está viva. Si los gametos (espermatozoide y
óvulo) que se unieron eran humanos, el cigoto resultante también lo es.
A la luz de esta verdad, se puede decir que la vida humana solo continúa. Pero, ¿en qué
momento se puede decir que ya hay un nuevo individuo? La respuesta simple es que el
nuevo individuo se inicia cuando ocurre la fecundación.
La fecundación ocurre habitualmente, como vimos, en la trompa de Falopio, que es un tubo
que conecta el ovario con el útero. El cigoto resultante de la fecundación es una célula que
tiene la potencialidad de desarrollarse y llegar a ser un humano constituido por miles de
millones de células, del mismo modo que una semilla puede llegar a ser un árbol a través de
un proceso de crecimiento y desarrollo.
Aproximadamente tres a cuatro días después de la fecundación, si el cigoto se ha
desarrollado normalmente, está constituido por 8 a 10 células y pasa al útero donde
continúa desarrollándose, inmerso en el escaso fluido que llena la cavidad del útero. En
este medio alcanza el estado de desarrollo llamado mórula y posteriormente el estado de
blastocisto.
En esta etapa, el blastocisto consta de unas 200 células. La mayoría de estas células están
destinadas a formar la placenta y otros órganos que más tarde se desechan. Un 7 a 10% de Ovocito humano
las células del blastocisto están destinadas a formar el embrión. “asediado” por
numerosos
En esta etapa, no hay signos evidentes de que el cuerpo materno reconozca la presencia espermatozoides
de un nuevo individuo y la mujer no tiene manera alguna de reconocer que tiene uno en su que compiten
útero. para fertilizarlo.
En el séptimo día de desarrollo, el blastocisto humano se anida o implanta en la capa
interna del útero, llamada endometrio. Para que esto ocurra es preciso que el endometrio se haya hecho receptivo
por la acción que ejercen sobre él las hormonas del ovario, el estradiol y la progesterona. La implantación consiste
en que el blastocisto se sumerge en este tejido materno.
A partir de la implantación, el cuerpo materno reconoce que hay un nuevo individuo en desarrollo y comienza a
reaccionar a su presencia.
Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud considera que el embarazo, que es una condición de la madre y
no del nuevo individuo en desarrollo, comienza con la implantación. Dicha reacción del cuerpo materno se debe, en
parte, al hecho de que cuando ocurre la implantación las células que van a dar origen a la placenta comienzan a
secretar una hormona conocida como gonadotrofina coriónica humana (HCG). Esta hormona pasa a la sangre
materna y actúa sobre el ovario para impedir que se produzca la menstruación.
En este momento, hay que hacer algunas precisiones conceptuales:
Concepción, en su acepción original, genuina, de uso general no manipulado, es y ha sido
siempre equivalente de fecundación: la concepción es la unión del espermatozoide y el
óvulo, es el comienzo del nuevo ser, marca el inicio del embarazo. Eso es lo que dicen la
mayoría de los diccionarios generales y lo que repiten la mayoría de los diccionarios
médicos.
Hoy en día, algunos intentan disociar concepción de fecundación e identificar concepción con
implantación terminada.
En el nuevo lenguaje, concepción ya no sería ni fecundación ni comienzo del nuevo ser, sino
el inicio del embarazo, pero marcado por la culminación de la implantación del blastocisto en
el endometrio.
La fecundación, como dijimos, ocurre normalmente en las trompas de Falopio, que es
adonde se dirigen los espermas.
Si un óvulo (cuya vida es de 12 a 24 horas solamente) ha recorrido las trompas y llega al
útero, sin ser fecundado, se perderá ya que en ese momento el cuerpo lúteo ya está casi
degenerado por el avance en el ciclo menstrual y la producción de HL ha disminuido, con el
consiguiente descenso en progesterona y estrógenos, que son hormonas necesarias para la
manutención del endometrio, que habría albergado al óvulo si éste hubiese sido fecundado
en las trompas.
Por lo tanto, no puede producirse fecundación en el útero.
Espermatozoides
humanos
observados con
el microscopio
electrónico.
La vida humana comienza en el momento exacto de la unión del óvulo y el espermatozoide; es decir, con la
fecundación. Cada gameto lleva en sí la capacidad intrínseca de la vida, y el ser que nacerá está dotado de una
mezcla singular de información genética y de experiencia intrauterina, que no se volverá a repetir en ningún otro ser.
Por esta razón, cada ser humano es único e irreemplazable, es un participante del ininterrumpido proceso de vivir.
El cigoto, expresión unicelular de la persona humana, crece y se desarrolla para convertirse en un ser completo,
hombre o mujer, que nace y vive.
El nuevo ser vivo representado por el cigoto, experimenta ahora una serie de cambios que van a culminar con el
desarrollo de un individuo que cuenta con todos los órganos y sistemas necesarios para desenvolverse en este
mundo. Este nuevo habitante, desde que comienza siendo cigoto ya posee almacenada en su ADN todas las
características funcionales, físicas, conductuales, etc., que expresará al interactuar con los demás seres humanos y
su entorno. Por lo tanto, la persona humana está presente en el cigoto.
La fecundación suele producirse en una de las trompas de Falopio. Desde ese lugar el nuevo ser vivo, el cigoto,
emprende un viaje que culmina en el útero materno. El útero ofrece las condiciones necesarias para su desarrollo
durante el período denominado embarazo.
Embarazo es el periodo que se extiende desde la fecundación del óvulo por el espermatozoide hasta el momento del
parto.
En la especie humana el período de gestación o embarazo, dura alrededor de 270 a 280 días, o sea, entre 38 y 40
semanas. Durante este tiempo, el nuevo ser humano pasa por una serie de cambios que se suceden en tres fases:
segmentación, morfogénesis y diferenciación.
3. La concepción considerada como sinónimo de embarazo
Pero si entender concepción, como sinónimo de fecundación no entrega una claridad conceptual
capaz de resolver buena parte de los problemas jurídicos que desde un principio se planteaban,
mayor complejidad resulta de saber que tampoco hay acuerdo en que la expresión se deba
entender de ese modo. Hay múltiples autores, y en las diversas áreas en donde el tema se
discute, que sostienen que la expresión concepción sólo puede tener sentido referida a la
anidación, que es el momento en el cual la mujer queda embarazada.
Tal como lo señaló el profesor Ortiz, si “La concepción es la reunión de la fusión gametaria y el
embarazo en forma indisoluble”( ), en términos temporales, ella sólo podría identificarse con el
momento en que el cigoto se anida al cuerpo de la mujer que lo contiene.
Este planteamiento surge desde la medicina, y encuentra a su principal exponente en la
Organización Mundial de la Salud, para cuya institución el embarazo comienza con la
implantación. En el mismo sentido se expresó “… el Colegio de Obstetricia y Ginecología de los
Estados Unidos (American College of Obstetricians and Gynecologists, ACOG), el cual, en 1965,
definió la concepción como "la implantación de un óvulo fertilizado"( ). De este modo, lo que se
está señalando es que con el término de “embarazo” se define el período comprendido entre la
anidación del embrión en el útero y el parto.
Este concepto, si bien criticado por algunos, es compartido por una parte importante de la
ciencia médica, como queda de manifiesto con la lectura de numerosos diccionarios médicos,
especialmente en lengua inglesa. Allí se relaciona concepción con comienzo del embarazo, y éste
con la anidación( ), o directamente concepción como concepto que puede referirse
indistintamente a fecundación o anidación( ).
Desde la filosofía sólo en ese sentido puede entenderse el texto de Habermas en “El futuro de la
naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?”, cuando se refiere al “…empleo permitido de
inhibidores de la concepción” ( ), refiriéndose a “espirales que no obstaculizan la recepción, pero
si la anidación”( ).
En nuestro país, varios autores, de manera explícita, se han inclinado por esta interpretación.
Así, el profesor Ortiz, en el artículo ya citado señala “La protección jurídica de la vida del que
está por nacer, en general a partir de la concepción, significa proteger al embrión en desarrollo
desde que se adhiere al útero de la madre. Ya que sólo es posible nacer de una madre
embarazada”( ). Gonzalo Figueroa Y. por su parte, profesor de derecho civil, expresa "…
estimamos que puede hablarse propiamente de un individuo concebido, tan sólo cuando el
embrión ya se ha implantado en las paredes del útero de una mujer, sea ella la madre o no"( ).
Por último, destaquemos que también dentro de quienes aceptan esta definición de “concepción”
es posible efectuar algunas distinciones. Así, para algunos autores el concepto es genérico,
correspondiendo a la anidación en cualquier lugar que se produzca. Para otros en cambio, como
los profesores Ortiz y Figueroa citados, sólo es posible hablar de concepción si la anidación se
produce en el endometrio, esto es, al interior del útero, dejando fuera todo proceso de anidación
ectópica, como es el caso del llamado embarazo tubario. Como se puede apreciar, esta distinción
no es indiferente para efectos jurídico penales, pues tiene relación directa con la figura del
aborto, que la doctrina suele definir como la muerte del producto de la fecundación, al interior
de una mujer embarazada.
4. A modo de conclusiones
La necesidad de regular materias referidas a los problemas que las ciencias de la vida plantean
al derecho, es hoy una exigencia de la que no nos hemos hecho cargo como sociedad; pero la
regulación jurídica es extremadamente compleja.
En relación con la ley analizada, por un lado no hubo una discusión ciudadana, como hubiera
sido deseable, dada la enorme trascendencia que presenta y por otro, su contenido adolece de
deficiencias formales y sustantivas, que plantean serios inconvenientes doctrinarios y sociales( ).
Si quienes aprobaron y promulgaron la norma en referencia, en algún minuto pretendieron
resolver a nivel legal el tema del comienzo del individuo humano, tampoco lo lograron.
El veto aditivo, lejos de limitar los alcances y hacer la norma menos impactante en el escenario
social, agravaba la situación.
La decisión de definir el comienzo del individuo humano con la concepción, por un lado no
resuelve el problema, dejando varias materias en la duda, y por otro, según cual sea la
respuesta que se de, trae aparejada consecuencias sociales y jurídicas de enorme trascendencia,
en el plano de los derechos constitucionales, civiles, administrativos y penales, así como en la
concepción misma del ser humano, que nuestra sociedad no ha evaluado en profundidad.
Tal como está, la única interpretación compatible con nuestro sistema legal, y con nuestra idea
de ser humano, parece ser la que indica que concepción debe entenderse como lo hace la Real
Academia Española de la Lengua, acción y efecto de concebir, concebir es estar embarazada, y
el embarazo, un proceso que comienza con la anidación.