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Este documento discute el concepto de "locus" en arquitectura, refiriéndose a la relación singular entre una situación local y las construcciones en ese lugar. El autor explica que en la antigüedad clásica, la elección del lugar para una construcción o ciudad tenía un valor primordial. Aunque en épocas posteriores este concepto adquirió un enfoque más funcional, autores como Palladio y Viollet-le-Duc reconocieron la importancia del lugar. El autor argumenta que los "puntos singulares" en el espacio, como santuarios relig
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Este documento discute el concepto de "locus" en arquitectura, refiriéndose a la relación singular entre una situación local y las construcciones en ese lugar. El autor explica que en la antigüedad clásica, la elección del lugar para una construcción o ciudad tenía un valor primordial. Aunque en épocas posteriores este concepto adquirió un enfoque más funcional, autores como Palladio y Viollet-le-Duc reconocieron la importancia del lugar. El autor argumenta que los "puntos singulares" en el espacio, como santuarios relig
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CUADERNOS DE

ARQUITECTURA

07
Este material tiene fines únicamente académicos.

PROFESOR
PhD. Octavio Montestruque Bisso

Lima, 2020
LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD - EL LOCUS | Aldo Rossi, 1966

La arquitectura de la ciudad En el curso de este ensayo se ha señalado muchas veces el valor del locus,
entendiendo con ello aquella relación singular y sin embargo universal que
El locus existe entre cierta situación local y las construcciones que están en aquel
Aldo Rossi lugar. La elección del lugar para una construcción concreta como para una
1966 ciudad tenían valor preeminente en el mundo clásico; la situación, el sitio,
estaba gobernado por el genius loci, por la divinidad local, una divinidad
precisamente de tipo intermedio que presidía cuanto se desarrollaba en
ese mismo lugar. El concepto de locus siempre ha estado presente en la
tratadística clásica, si bien en Palladio y después en Milizia su tratamiento
toma cada vez más un aspecto de tipo topográfico y funcional; pero en las
palabras de Palladio hay aún en forma viva el estremecimiento del mundo
antiguo, el secreto de esta relación que es más evidente, por encima de la
cultura específica arquitectónica, en ciertas obras suyas como la Malcontenta
o la Rotonda, las cuáles deben precisamente a la “situación” algunas de las
condiciones para su comprensión.
También Viollet-le-Duc, en su esfuerzo por entender la arquitectura como una
serie de operaciones lógicas fundamentadas en pocos principios racionales,
admite la dificultad de la transposición de una obra de arquitectura. En la idea
general de la arquitectura participa también el lugar como espacio singular y
concreto.
Por otra parte, un geógrafo como Max Sorre señala la posibilidad de una
teoría del fraccionamiento del espacio; indica en este sentido la existencia
de “puntos singulares”. El locus así concebido acaba poniendo de relieve,
dentro del espacio indeferenciado, condiciones, cualidades que nos son
necesarias para la comprensión de un hecho urbano determinado. También
Halbwachs, en los últimos años de su vida, había de ocuparse de la topografía
legendaria afirmando que los lugares santos presentan, a través de las diversas
épocas, varias fisionomías en las cuales se reconocen las imágenes de los
grupos cristianos que las han construido y situado según sus aspiraciones y
necesidades.
Pensemos por un momento en el espacio de la religión católica; este espacio
cubre toda la tierra porque la Iglesia es indivisible; en este universo el
área singular, su concepto, pasa a segundo plano, así como el límite o el
Referencia bibliográfica
Rossi, A. (2013). El locus. En A. Rossi, La arquitectura de la ciudad [1966]. confín. El espacio está determinado respecto de un centro único: la sede
(pp. 185-189). Barcelona: Gustavo Gili del Papa, pero este mismo espacio terrestre no es más que el momento,
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CUADERNOS DE ARQUITECTURA | 07 LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD - EL LOCUS | Aldo Rossi, 1966

una pequeña parte del espacio universal que es el lugar de la comunión de


los santos. (Esta noción de espacio es paralela a la sublimación del espacio
como es entendida por los místicos.) Y, sin embargo, en este cuadro total
e indeferenciado, donde el espacio mismo se anula y se sublima, existen
“puntos singulares”; son estos los lugares de peregrinación, los santuarios,
en los que el fiel entra en comunicación más directa con Dios. Así como,
para la doctrina cristina, los sacramentos son signos de la gracia, porque
con sus partes sensibles significan o indican aquella gracia invisible que
confieren; y son sus signos eficaces porque significando la gracia realmente
la confieren.
La identificación de estos “puntos singulares” puede ser debida a un
acontecimiento dado que ha sucedido en aquel punto o que puede depender
de otras infinitas causas; pero también aquí está reconocido y sancionado
un valor intermedio, la posibilidad de determinada, si bien excepcional,
noción del espacio. Trasladando este razonamiento al campo de los hechos
urbanos me parece que no puede ir más allá el valor de las imágenes, como
si su contorno no fuese analizable de algún modo positivo; y quizá no queda
más que la afirmación pura y simple del valor de un locus; puesto que esta
noción del lugar y del tiempo parece inexpresable racionalmente, aunque
comprende una serie de valores que están fuera y más allá de los sentimientos
que experimentamos al captarlos.
Me doy cuenta de la dificultad de este argumento; pero este vuelve a aparecer
en toda investigación positiva, forma parte de la experiencia. Eydoux, en
sus estudios sobre la Galia, se refiere expresamente a lugares que obligan
a continuas y concretas confrontaciones e invita al análisis positivo de los
lugares que parecen predestinados en la historia.
Estos lugares son los signos concretos del espacio; y en tanto que signos están
en relación con lo arbitrario y la tradición.
Pienso muchas veces en las plazas de los pintores del Renacimiento en donde
el lugar de la arquitectura, la construcción humana adquiere un valor general,
de lugar y de memoria, porque así fue fijada en una hora determinada; pero
esta hora es también la primera y más profunda noción que tenemos de las
Festival en Ayaviri, Puno
Martín Chambi plazas de Italia y está, por lo tanto, ligada a la misma noción de espacio que
1940 tenemos de las ciudades italianas.
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CUADERNOS DE ARQUITECTURA | 07 LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD - EL LOCUS | Aldo Rossi, 1966

Nociones de este tipo van vinculadas a nuestra cultura histórica, a nuestro


vivir en paisajes construidos, a las referencias que hacemos para con toda
situación respecto a otra situación; y, por lo tanto, también el reencuentro de
puntos singulares, casi los más próximos a una idea del espacio tal cual nos la
hemos imaginado.
Focillon habla de lugares psicológicos sin los cuales el genio de los ambientes
sería opaco e inaceptable. De tal modo sustituye la noción de cierto paisaje
artístico por la de “arte como lugar”
[…] El paisaje gótico, o más bien el arte gótico como lugar, ha creado
una Francia inédita, una humanidad francesa, tales líneas de horizonte,
tales perfiles de ciudad; en suma, una poética que nace de ellos y no de
la geología o de las instituciones capetianas. Pero ¿no es la propiedad de
un ambiente la de generar sus mitos, la de confirmar el pasado según sus
exigencias?
Como cualquiera puede ver, la situación de arte gótico como lugar por paisaje
gótico tiene enorme importancia.
En este sentido la construcción, el monumento y la ciudad, llegan a ser lo
humano por excelencia; pero en cuanto tales, están profundamente unidos al
acontecimiento originario, al primer signo, a su constituirse, a su permanecer
y a su desarrollarse. Al arbitrio y a la tradición.
Así como los primeros hombres se formaron un clima, también se formaron
un lugar, y fijaron la individualidad de este.
Las anotaciones de los tratadistas sobre encuadramiento del paisaje referido
a la pintura, la seguridad con que los romanos, al construir nuevas ciudades,
repetían elementos idénticos confiando precisamente al locus el valor de
transfiguración, muchas otras cuestiones nos hacen intuir la importancia de
estos hechos; y al afrontar problemas de este tipo es cuando nos damos cuenta
de por qué la arquitectura fuese tan importante en el mundo antiguo y en el
Renacimiento.
La arquitectura “conformaba” una situación; sus mismas formas cambiaban
en el cambio más general de la situación, constituían un “todo” y servían para
un acontecimiento constituyéndose ellas mismas como acontecimiento; sólo
Qoricancha
Martín Chambi así se puede entender la importancia de un obelisco, de una columna o de una
ca. 1920 lápida.
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CUADERNOS DE ARQUITECTURA | 07 LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD - EL LOCUS | Aldo Rossi, 1966

¿Quién puede ya distinguir entre el acontecimiento y el signo que lo ha fijado?


Me he preguntado varias veces, también en el curso de este ensayo, dónde
empieza la individualidad de un hecho urbano; si está en su forma, en su
función, en su memoria, o hasta en alguna otra cosa. Entonces podremos
decir que la individualidad está en el acontecimiento y en el signo que lo ha
fijado.
Pensamientos de este tipo siempre han recorrido la historia de la arquitectura.
Los artistas siempre se han basado en algo originario, en un hecho que viene
antes que el estilo. Burckhardt intuyó este proceso cuando escribió: “Allí en el
santuario se producen los primeros pasos hacia lo sublime, ellos (los artistas)
enseñan a separar el elemento casual de las formas; surgen tipos y, en fin,
inicios de ideales”.
Así, la relación entre las formas y el elemento que está antes se vuelve a
proponer como necesidad de un fundamento; entonces la arquitectura,
mientras por un lado vuelve a poner en discusión todo su ámbito, sus
elementos y sus ideales, por el otro tiende a identificarse con el hecho sin
tener ya en cuenta aquella separación que se había producido al inicio y que
le permite desarrollarse con autonomía. En este sentido se puede interpretar
las palabras de Adolf Loos: “Cuando en el bosque encontramos un túmulo
largo de seis pies y ancho de tres, con forma de pirámide dada por la pala,
nos volvemos serios y algo dice dentro de nosotros: “Aquí está sepultado
alguien”. Esta es la arquitectura”.
El túmulo largo de seis pies y ancho de tres es la arquitectura más intensa y
más pura porque se identifica en el hecho; así pues, solo en la historicidad de
la arquitectura se realiza aquella separación entre el elemento originario y las
formas que el mundo antiguo parece haber resuelto para siempre y del que
deriva el carácter de permanencia que reconocemos en aquellas formas.
Por ello también las grandes arquitecturas se reproponen la arquitectura de la
Antigüedad como si la relación estuviera fijada para siempre; pero cada vez se
repropone con una individualidad indiferente.
El pensamiento de una misma arquitectura se manifiesta en lugares diferentes;
Luz
Martín Chambi podemos, pues, derivar de un principio idéntico nuestras ciudades captando
ca. 1930 lo concreto de cada una de las experiencias.
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CUADERNOS DE ARQUITECTURA | 07 LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD - EL LOCUS | Aldo Rossi, 1966

Cuánto decía al inicio de este libro hablando del Palazzo della Ragione de
Padua, por ejemplo, está quizá todo aquí, más allá de sus funciones y de su
historia, pero no más allá de su ser en aquel lugar.
Entonces, para darnos cuenta de los contornos de este problema tal cual
es o confina con el dominio de la arquitectura, conviene aclarar cada uno
de aquellos aspectos singulares destacables, aquellas relaciones de las que
podemos ver sus recíprocos límites.
Quizá podamos darnos mejor cuenta de algo de este lugar, que a veces nos
parece solo silencio, mirándolo por la otra parte, por los aspectos que penetran
en él con contornos no ya racionales, desde luego, sino más familiares, más
conocidos; hasta cuando continuemos captando estos contornos que después
se difuminan y desaparecen.
Estos contornos van relacionados con la individualidad de los monumentos,
de la ciudad, de las construcciones, y de ahí el concepto de individualidad, y
sus límites, donde ésta comienza y dónde ésta acaba; van relacionados con el
vínculo local de la arquitectura, con el lugar de un arte.
Y, por lo tanto, los vínculos y la precisión misma del locus como un hecho
singular determinado por el espacio y por el tiempo, por su dimensión
topográfica y por su forma, por el ser sede de vicisitudes antiguas y modernas,
por su memoria.
Pero estos problemas son en gran parte de naturaleza colectiva y nos obligan
Techos de Cusco
Martín Chambi a detenernos brevemente en el estudio de las relaciones entre el lugar y el
ca. 1930 hombre; a ver, pues, las relaciones que hay con la ecología y la psicología.
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COMENTARIOS DE LA CÁTEDRA | Octavio Montestruque Bisso

¿POR QUÉ ES En esta sección del texto canónico de Aldo Rossi, La arquitectura de la
ciudad, el autor propone una fuerte crítica a la visión moderna sobre la

IMPORTANTE arquitectura, las ciudades y su historia. Introduce a la discusión teórica


de la época el concepto de locus, aún valido hasta el día de hoy si

ESTE TEXTO? pensamos en la historia de la ciudad.


Rossi apela al distanciamiento de la tradición moderna purista en el
sentido que anuncia que existen más variables a tomar en cuenta,
no únicamente las referidas a la forma y la función, como se había
hecho desde inicios del siglo XX. Al introducir la idea del lugar, el
autor propone una lectura más amplia de los fenómenos urbanos y
arquitectónicos, que responde a conceptos de memoria colectiva
y de una lectura continua de la historia, mediante la cual se pueden
reconocer los valores de la cultura y de las sociedades.
Para ello toma como ejemplos las condiciones simbólicas y espirituales
de la religión católica, su reflejo en las sociedades y por lo tanto en
la construcción misma de las ciudades. Por otro lado, propone a las
ciudades italianas como un claro ejemplo de la continuidad de la
historia y de la construcción de sus estratos, en donde podemos leer
las huellas del pasado y reconocer la memoria colectiva como dos
aspectos fundamentales para el entendimiento de la ciudad como
una estructura orgánica, sobre la cual la arquitectura actúa.
Si bien es un texto que tiene más de medio siglo de antigüedad y que ha
sido escrito específicamente desde la experiencia europea, podríamos
encontrar relaciones si se extrapolan los conceptos fundamentales
a ciudades y territorios que han logrado tener una vida prolongada,
como es el caso de las ciudades sudamericanas y, en especifico, en
la ciudad de Lima. La reflexión que se abre es la de pensar de qué
manera podemos leer la idea del locus en nuestro entorno, mientras
que el análisis crítico debería pasar por entender de qué manera
nuestra arquitectura se adapta o no a estos conceptos.

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CUADERNOS DE ARQUITECTURA | Textos seleccionados y comentados para enfrentar la investigación del proyecto | Octavio Montestruque Bisso | Lima, 2020

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