Conceptos fundamentales en la evaluación psicológica
La medición es lo que le ha permitido a la psicología alcanzar el estatus de ciencia y no sólo ser considerada
como una doctrina. Este proceso permite establecer modelos matemáticos para su explicación.
Importancia de la medición en psicología
La psicología pretende la descripción, explicación y predicción del comportamiento de las personas. Estudia
variables que pueden medirse aproximadamente como la inteligencia, ansiedad, atención, depresión, dislexia, etc.
Estas variables no pueden someterse a medición, pero cuando un sujeto formula un juicio, enuncia una preferencia
o habla con otros acerca de sus experiencias subjetivas, la medición se vuelve posible.
Primero, debe establecerse un diagnóstico y segundo, una clasificación. Será importante entonces tener un
instrumento de medición que nos ayude a identificar trastornos y clasificarlos, y así poder tomar una decisión sobre
la intervención más adecuada, y terminando el tratamiento, corroborar que efectivamente el problema fue
eliminado o significativamente aminorado, es decir, verificar la predicción y comprobar el cambio.
¿Qué medimos en psicología?
Medimos “atributos de la conducta”, más precisamente, “atributos psicológicos”. A la psicología le interesa
primordialmente el componente psicológico de la conducta.
Los atributos psicológicos se miden mediante indicadores, que son instrumentos que nos muestran
indirectamente una muestra del atributo que pretendemos medir.
¿Qué es la medición?
El objetivo de la medición en la psicología es determinar cuánto está presente un atributo en determinada
persona, y esto requiere una expresión numérica de la cantidad.
En el nivel más bajo de cuantificación, la medición se ocupa de la presencia o ausencia del atributo; en el nivel
intermedio, determina si se posee más o menos cantidad del atributo medido, y en el nivel más alto, qué tanto se
posee del atributo y si se pueden cuantificar las diferencias presentadas en él.
La medición se ocupa de cuantificar y clasificar los atributos de las personas y objetos reales para definir si las
propiedades medidas caen en las mismas o en diferentes categorías; las operaciones tienen como objetivo obtener
medidas de acuerdo con un conjunto de norma, y la validez o utilidad de una medida depende siempre del carácter
de los datos empíricos.
El término atributo se refiere a características determinadas y particulares de los objetos. Hay que considerar
cuidadosamente la naturaleza del atributo antes de medirlo, ya que es posible que no exista, o al menos no en la
forma propuesta, y puesto que la medición en psicología requiere un proceso de abstracción es probable que el
atributo sí exista, pero esté mal medido o mal definido.
La cuantificación se refiere a la asignación de números para informar qué cantidad de un atributo está presente
en un objeto.
Los procedimientos para asignar números a los atributos medidos deben formularse explícitamente. De esta
manera, cualquier conjunto de normas que cuantifique sin ambigüedad las propiedades de los objetos constituye
una medida legítima y adquiere el derecho de competir con otras en cuanto a utilidad científica.
Una medida esta estandarizada si sus reglas son claras, su aplicación es práctica, no requiere de gran habilidad
de los administradores para llevarla a cabo y si, sus resultados no dependen de un administrador en específico; sin
embargo también hay que considerar que la claridad de la medición no necesariamente garantiza el poder
explicativo.
El punto central de la estandarización es que los usuarios de un instrumento determinado deben obtener
resultados similares.
Los métodos estandarizados proporcionan resultados numéricos más detallados que los juicios personales.
Finalmente, la utilidad de un método de medición se establece en función del grado en que los datos obtenidos:
correspondan a un modelo matemático, midan un atributo individual, puedan ser repetibles bajo circunstancias
similares, sean válidos en diversos sentidos, y produzcan relaciones interesantes con otras medidas científicas.
Las medidas estandarizadas son objetivas, ya que nos permiten eliminar las conjeturas de la observación
científica, facilitar la comunicación, ahorrar tiempo y ayudar a la generalización científica.
Para la medición deben seguirse los siguientes pasos:
1) Identificar el objeto o sujeto que se medirá.
2) Identificar la propiedad del objeto o de la conducta que se quiere medir (atributo).
3) Seleccionar el instrumento
4) Aplicar una regla de asignación numérica.
El escalamiento es el desarrollo de reglas sistemáticas y de unidades de medidas que nos permite cuantificar las
observaciones empíricas.
La teoría del escalamiento gira en torno a tres grandes áreas: representación, unicidad y significación:
1- El problema de la representación: La medición debe encontrar un sistema relacional numérico con una
estructura semejante al sistema relacional empírico que se pretende medir, es decir, el sistema relacional
numérico puede representar al sistema relacional empírico porque hay isomorfismo entre las
propiedades medidas en el segundo con las propiedades numéricas del primero. Este está conformado
con la escala nominal, que usa los números para clasificar los objetos; la escala ordinal, donde pueden
observarse diferentes grados de un atributo. Esta última establece una relación de mayor y menor
cantidad de esa propiedad. La escala de intervalo indica no sólo un orden decreciente o creciente en la
magnitud del atributo medido, sino que las diferencias de ésta son iguales a los intervalos entre los
números asignados a dichas características. Cuando existe un cero absoluto, es decir, ausencia de la
característica medida, la llamamos escala de razón.
2- El problema de la unicidad. Se refiere a que los números para la medición pueden cambiarse por otros,
siempre y cuando no se modifiquen las relaciones numéricas que representan las relaciones empíricas.
3- El problema de la significación. Tiene que ver con la validez de una conclusión empírica inferida a
partir de una conclusión numérica; se plantea los estadísticos admisibles para cada tipo de escala.
Las técnicas de medición más usadas por la psicología son las pruebas psicológicas.
Pruebas psicológicas
Las pruebas psicológicas son sólo una técnica de medición en psicología. Miden las diferencias individuales y
estiman la cantidad de un atributo. Son esencialmente una medida objetiva y tipificada de una muestra de conducta.
Una prueba es un procedimiento estandarizado para tomar una muestra de conducta y describirla en categorías,
la mayor parte con normas o estándares, con base en los cuales pueden utilizarse resultados para pronosticar otras
conductas mas importantes.
Para Yela (1980), una prueba es una situación problemática previamente dispuesta y estudiada a la que el sujeto
ha de responder bajo ciertas instrucciones y de cuyas respuestas se estima, en comparación con las respuestas de un
grupo normativo, la calidad, índole o grado de algún aspecto de su personalidad.
Garaigordbil (1998), dice que la prueba se refiere a una situación controlada, en la que se recogen muestras de
conducta de sujetos que responden a ciertos estímulos. Estas respuestas son apuntadas o valoradas según algunos
criterios y ofrecen información del lugar que ocupa el sujeto dentro de un grupo de referencia normativo.
Las principales características que debe poseer una prueba psicológica son:
1) Medida objetiva: Implica precisión en la medida, debe ser objetiva en cuanto a ser independientes del
juicio subjetivo de un examinador en particular.
2) Muestra de conductas: Las pruebas pueden medir un atributo sólo aproximadamente, son un una muestra
limitada de las conductas que representan el dominio conductual del atributo que se medirá. Una prueba es
una muestra de todos los reactivos posibles a partir de los cuales se establecen predicciones en función de
que se emplea una muestra representativa del atributo de interés.
3) Procedimiento sistemático: Se refiere a la estandarización. La prueba siempre se aplica a los diferentes
sujetos bajo las mismas condiciones establecidas en el manual. Éstas deben ser las mismas para todos. Se
considera que una prueba está estandarizada si los procedimientos para su aplicación son uniformes de un
examinador a otro y de un ambiente a otro.
Otro punto importante es el establecimiento de normas para interpretar las puntuaciones obtenidas. Sólo
puede valorarse cuando se compara con las de otros. Las respuestas dadas por un sujeto a una prueba se
comparan con las de un grupo normativo, con el propósito de clasificar su actuación en el atributo medido
con respecto al grupo de comparación. De esta manera, una prueba psicológica permite la derivación de
puntuaciones o categorías, y resumen la ejecución en números o clasificaciones.
4) Predicción: La aplicación de una prueba implica hacer predicciones futuras de la ejecución observada del
sujeto en la prueba.
Testing
Testing se refiere a la aplicación de pruebas con el propósito de adjudicarle un número o asignarle una
clasificación al individuo al que se le está aplicando dicha prueba; la aplicación de pruebas no como un medio de
obtener más información, sino como el fin último del proceso.
Sin embargo, testing se refiere únicamente a un procedimiento mecánico, tipificado, cuantitativo y objetivo,
mientras que evaluación es un proceso más complejo que comprende desde el planteamiento del problema hasta la
emisión de un juicio o toma de decisiones; la evaluación psicológica no sólo se limita al uso de pruebas como
técnica de medida, sino que utiliza también otras técnicas como la entrevista, observaciones, registros
psicofisiológicos, etc. Por lo tanto testing no es lo mismo que evaluación, la mera aplicación de pruebas es
sólo una técnica para obtener una medida de un atributo relevante dentro de un proceso evaluativo.
Psicodiagnóstico
En psicología, el concepto de psicodiagnóstico se ha asociado prioritariamente a la clínica y al estudio de las
patologías psicológicas o enfermedades mentales. Es un diagnóstico dirigido a la exploración de aspectos
psicopatológicos, negativos o deficitarios del funcionamiento psicológico.
El término psicodiagnóstico tiene claras connotaciones médico-psiquiátricas: la conducta observable no posee
una entidad que se agote a sí misma como síntoma de algo; predomina lo cualitativo frente a lo cuantitativo, un
tipo de conocimiento situado entre la opinión y la ciencia, basado principalmente en la experiencia del
diagnosticador; se utiliza un método que consiste básicamente en una interacción verbal y no verbal entre el
psicodiagnosticado y el psicodiagnosticador; se pretende no solo estimar el resultado actual del sujeto, sino que
también intenta formular un juicio pronóstico; finalmente, predomina la observación y el registro para identificar la
alteración psicológica y posteriormente llevar a cabo el tratamiento.
En la actualidad el término sigue vigente y se le usa tanto como sinónimo de evaluación psicológica como para
identificar el problema psicológico del sujeto evaluado o bien su clasificación.
Evaluación psicológica
El término inglés “assessment” aparece por primera vez en 1948, utilizándose el término de evaluación en vez
de psicodiagnóstico, pues se deja de lado la detección de aspectos patológicos, y en su lugar se enfatizan los
aspectos positivos y de desarrollo potencial del ser humano.
Durante los años sesenta, con la aparición de la disciplina de la evaluación conductual como una alternativa al
diagnóstico nosológico psiquiátrico y como respuesta a las necesidad surgidas a partir de la modificación y terapia
de la conducta, que enfatizaba que debería haber una estrecha relación entre la evaluación y el tratamiento, ya que
la información obtenida en la evaluación permitiría tomar decisiones encaminadas al cambio o a la modificación de
la conducta (evaluar para intervenir y evaluar a su vez el tratamiento). Así, se definía a la evaluación conductual
como la alternativa a la evaluación psicológica, cuya meta es la identificación de las conductas objeto de estudio
motoras, fisiológicas y cognitivas, así como de las variables ambientales y/o personales que las mantienen o
controlan, con el objetivo último de planear la intervención.
La evaluación psicológica consiste en diagnosticar o detectar la presencia de un estado, un conocimiento, una
patología, etc. El término evaluación no se restringe sólo al diagnóstico, sino a todo un proceso cuya meta consiste
en identificar, rotulas, seleccionar, plantear objetivos, intervenir, pronosticar y evaluar si los objetivos planteados
se alcanzaron; su finalidad estriba en su utilidad para la toma de decisiones.
Así, la evaluación psicológica no se conforma únicamente con aplicar algún tipo de prueba o instrumento para
conocer el estado actual de un sujeto o grupo de sujetos en cuanto a algún atributo o problema psicológico, sino
que va más allá, y éste sólo sería el primer paso de un proceso que involucra una toma de decisiones que
comprende, a su vez, seleccionar y plantear objetivos de terapia, seleccionar las técnicas y estrategias para la
intervención, evaluar continuamente para constatar que los objetivos planteados se van alcanzando, así como para
detectar posibles problemas en su consecución y evaluar para conocer si las metas finales se alcanzaron.
Su objetivo fundamental es la búsqueda de medidas prácticas de intervención. La evaluación supone repertorios
de conducta que el evaluado posee, que ha aprendido como resultado de su interacción con el entorno social.
Dentro del proceso de evaluación psicológica podemos considerar estrategias selectivas y estrategias
modificativas.
Las primeras buscan la optimización mediante la selección adecuada de personas o de condiciones.
Por otra parte, en la estrategia modificativa se busca la optimación por medio de la modificación de las
conductas de las personas y de las condiciones. En esta última, se debe considerar que para que sea útil debe
proporcionar los elementos suficientes para determinar el método modificativo en cada caso concreto y así
verificar la efectividad del mismo una vez utilizado.
El objetivo final que persigue toda evaluación es la toma de decisiones, la cual presupone la existencia de
alternativas entre las cuales hay que elegir; así, se podría considerar entonces a la intervención psicológica como
todo aquello que al final de un proceso evaluativo se puede implementar.
El término evaluación psicológica ha irrumpido con mucha fuerza dentro del campo de la psicología y ha dejado
de lado tanto las concepciones originales del psicodiagnósitco, con sus claras connotaciones médico-psiquiatricas
dirigidas fundamentalmente a la detección de aspectos psicopatológicos o deficitiarios del funcionamiento
psicológico, como las reduccionistas de la evaluación conductual.
La evaluación psicológica es un proceso complejo que va desde el planeamiento del problema hasta la
recomendación de soluciones y la toma de decisiones, por lo que ninguna perspectiva estrategia, procedimiento o
técnica tiene la exclusiva.
En el proceso de evaluación psicológica se distinguen dos fases: la primera es la identificación de los atributos
que se medirán de acuerdo con el objetivo planteado por la evaluación, la segunda es la selección y el diseño de
técnicas confiables y válidas para medir y evaluar esos atributos; su objetivo primordial es el análisis científico de
la conducta humana para poder llegar a su descripción, comprensión, explicación y predicción.
La evaluación psicológica es un concepto multidimensional, ya que se puede evaluar más de un atributo si así se
considera necesario, utilizar para tal fin más de un método de obtención de información, recoger información de
más de una fuente y participar a veces más de un evaluador.
Forns (1985) considera al sujeto evaluado como un ser biológico y socio cultural, que se mueve en diversos
ambientes que condicionan y reactivan su conducta, activo, interactuante y normalmente capaz de autorregulación.
En este caso, el proceso de evaluación psicológica se encaminaría hacia el logro de un mejor desempeño
autorregulador.
La definición de evaluación psicológica más completa es la planteada por Fernández-Ballesteros (1996): la
evaluación psicológica es una disciplina de la psicología científica que se ocupa de la exploración y análisis del
comportamiento de un sujeto o un grupo de sujetos – a los niveles de complejidad que se estime oportunos, como
podrían ser el motor, el fisiológico y/o el cognitivo - , con distintos objetivos aplicados y de investigación
(detección, diagnóstico, descripción, selección, predicción, tratamiento o intervención, valoración), por medio de la
aplicación de diferentes dispositivos, pruebas y técnicas, cuya finalidad es la toma de decisiones.
Actualmente, se considera a la evaluación psicológica tanto una rama de la psicología como una disciplina en si
misma, con objetivos básicos y de investigación dedicada al análisis científico de la conducta humana o en los
diferentes niveles de complejidad y contextos en que se desarrolla, cuya meta es la toma de decisiones para la
intervención.
En la evaluación psicológica para poder utilizar las pruebas psicológicas de manera acertada debemos conocer
los fundamentos psicométricos que las sustentan, tanto para seleccionar las pruebas que vamos a utilizar en la
evaluación de una persona según el propósito que persigamos con su aplicación como para poder interpretar
adecuadamente los resultados de su ejecución.