Ignacio Aldecoa
Ignacio Aldecoa
En julio, señores, siendo cobrador en un tranvía, cuesta sonreír. En julio se suda demasiado; la
badana de la gorra comprime la cabeza. En julio las calles son blancas y cegadoras como platos,
o negras y frescas como cuevas. En Julio es precisamente el tiempo en que a los viejos
cobradores suelen darles el delicado, docente y aburrido encargo de enseñar al que no sabe;
esto es, mostrar a los aspirantes a tranviarios cómo se debe cobrar rápida y educadamente.
(Cuentos completos, Volumen1. IGNACIO ALDECOA)