Ángela Fernández Palacio
Ciencia del lenguaje (lingüística): principios generales y desarrollo sistemático
Lingüística estructural de Saussure y su influencia posterior
PEC. BLOQUE TEMÁTICO 2
1. Introducción
Para la realización de esta PEC se han seleccionado los textos correspondientes a los
tres primeros temas del segundo bloque temático, es decir, el tema 6, la lingüística General de
F. de Saussure; el tema 7, el funcionalismo glosemático de L. Hjelmslev y, por último, el
tema 8, la Nueva Lingüística de J. Ortega y Gasset.
Este trabajo se centrará en el análisis de la lingüística de Ferdinand de Saussure y su
influencia en autores posteriores. Especialmente, se centrará en la Teoría lingüística de
Hjelmslev y La Nueva lingüística de Ortega y Gasset.
El trabajo se estructura de acuerdo a los siguientes puntos. Una primera parte
relacionada con la lingüística de Saussure y el por qué de su importancia. Posteriormente, se
verán las teorías lingüísticas de Hjelmslev y Ortega y Gasset, pues es necesario hacer un
breve resumen antes de explicar cómo se refleja Saussure en las mismas. Tras haber hecho un
recorrido por todas las teorías lingüísticas individualmente, se procederá a las conclusiones,
que consisten en explicar cómo influyó Saussure en lingüistas posteriores y en el
pensamiento lingüístico de Hjelmslev y Ortega
2. La lingüística de F. Saussure
Ferdinand de Saussure defiende que la lingüística es una ciencia cuya función es
comprender el lenguaje. Bien es cierto que este autor concibe este conocimiento del lenguaje
como algo que se puede estudiar y llegar a comprender aunque no esté en uso, es decir,
aunque no se esté hablando. No obstante, si en algo hay que considerar a Saussure un
precursor es en la idea de que todas las lenguas están relacionadas entre sí -idea que se puede
rastrear hasta hoy en día, con más cambios, en distintas corrientes, por ejemplo, el
innatismo-, dado que “el lenguaje es un sistema en el que cada elemento se define por su
relación a los demás; la perspectiva de que el lenguaje es una estructura de elementos
relacionados inicia la era de la lingüística estructural” (MANUAL).
El lingüista parte de la diferencia clara que existe entre lenguaje y lengua, descartando
el estudio del lenguaje dado que tiene un carácter más general y menos homogéneo, al
contrario que la lengua.
Saussure da comienzo a la lingüística estructural, esta se basa en reconocer el lenguaje
como un sistema de elementos que serían interdependientes y no verlos como un conjunto de
principios individuales y desconectados entre sí. Esto es algo rompedor teniendo en cuenta
que desde 1870 los análisis del lenguaje que se realizaban era desde la perspectiva
neogramática, es decir, evolutivo.
1
A partir de este momento, una gran cantidad de autores trataron de descubrir patrones
que tuviesen las lenguas y así poder explicar la esencia de estas.
La influencia estructuralista que dejó este autor se comentará en el epígrafe 5,
relacionado con las conclusiones. No obstante, a continuación se explicará el modelo
lingüístico que se refleja en Curso de Lingüística General, 1916.
Saussure denomina sistema a la organización de la lengua -algo que cambiará
posteriormente, pues sus sucesores lo denominan estructura-. En este sistema todos los
elementos tienen una interrelación entre sí y no un carácter propio, a esto se denomina valor,
el cual está constituido por estos factores: “una cosa distinta a cualquier cosa, con la que
puede intercambiarse [...] (y) por cosas similares que se pueden comparar cuyo valor se va a
determinar” (Medina, P., 2015 ).
Algo realmente interesante en su teoría lingüística es la presentación de distintas
dicotomías, las cuales “responden a las necesidades del enfoque analítico” (Bigot, M.). Las
dicotomías en las que más me centraré serán: lengua/habla y significante/significado.
Siguiendo al autor, la lengua es una parte del lenguaje que es tanto producto social de la
facultad del lenguaje como conjunto de convenciones adoptadas por el cuerpo social que
permite el lenguaje en los diferentes individuos. Por otra parte, el habla será el acto del
individuo que realiza su facultad del lenguaje a través de la convención social que es la
lengua. De esta manera, el habla es un uso de la lengua propia de cada individuo, así, el habla
será la única herramienta que tiene el individuo para expresar su pensamiento1. Por esto será
por lo que el habla es algo imposible de estudiar, dado que es propio del hablante y no será
útil para sacar estructuras generales2.
Personalmente, creo que algo rompedor del autor es la importancia que le da a la
convención y el papel que esta tiene dentro de las lenguas. Bien es cierto que hoy en día esta
convención no es exactamente la exponía el autor, sin embargo, su definición de la misma y
la importancia de la que la dota hace que sea ya desde mediados del siglo XX algo
fundamental en el estudio de las lenguas.
Como se ha mencionado anteriormente, Saussure marca una ruptura con la tradición
anterior, en este caso, la perspectiva neogramática, pera si hay algo destacable en el inicio de
sus teorías es su rechazo a la concepción de la lengua como “nomenclatura”, dado que es
criticable por presuponer que las ideas ya preexisten en las palabras, y va contra la idea del
autor de que las ideas se reflejan a través de las palabras. Esto nos lleva a la siguiente
dicotomía mencionada: significado y significante. Estos son conceptos que se enmarcan
dentro de la idea de signo lingüístico.
El signo lingüístico puede entenderse como una serie de sonidos que evocan un
determinado concepto. En otras palabras, crea una unión entre un concepto y una imagen
acústica, este último concepto es una “huella psíquica del signo” (Curso de Lingüística
General, 1916), en palabras de Saussure “el signo lingüístico es una entidad psíquica de dos
caras” (Curso de Lingüística General, 1916).
1
Esta es una idea clave en el autor, especialmente por su influencia posterior, como se comentará
posteriormente en la Nueva Lingüística de Ortega y Gasset, pero también en otros autores como, por
ejemplo, Martinet, entre otros.
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Esto es algo que actualmente es contrario, pues los estudios sobre distintos dialectos, en cualquier
variedad de la lengua, gozan de gran aceptación.
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De esta manera, el signo es la combinación entre el concepto y la imagen acústica, es
esta la dicotomía significado o concepto y significante o imagen acústica. Ambos elementos
están íntimamente unidos y se reclaman de manera constante, pues uno no puede darse sin el
otro.
Por último, y para completar totalmente la explicación del signo, hay que subrayar las
distintas propiedades que caracterizan al propio signo, estas son, su carácter arbitrario, la
linealidad del significante y las mutabilidad e inmutabilidad.
Este es un breve resumen de la teoría lingüística que hacen a Saussure uno de los
precursores y personajes más influyentes en la lingüística posterior, llegando su influjo hasta
la actualidad.
3. El método lingüístico de Hjelmslev
Para Hjelmslev existe una doble dicotomía en el signo el contenido y la expresión, las
cuales albergan ambas otra dicotomía, esta es, forma y sustancia. Entendiendo la sustancia
como un concepto intermedio entre materia, sociedad y pensamiento. Esta sustancia depende
de la forma.
El factor que es común a varias lenguas es el sentido en cuanto a masa amorfada, la
cual se articula diferente según las lenguas. Sin embargo, la forma del sentido viene
determinada por las funciones.
Es necesario hacer un breve resumen de esta doble dicotomía y de cómo actúan
forma y sustancia en cada plano. Por un lado, en el plano de la expresión, la sustancia
responde a un conjunto de propiedades físico-acústicas de los sonidos ya realizados, abarca
los distintos aspectos de la expresión aunque estos no distingan significado; de esta manera,
si al conmutar no hay cambio de significado, es sustancia. En lo que se refiere a la forma, esta
es un conjunto de diferencias que mantienen un significante con otro de la lengua, aquellas
diferencias sirven para distinguir significados -hechos fónicos con función lingüística-; la
forma de la expresión es la abstracción de la sustancia a través de conmutación, así es forma
todo sonido con carácter distintivo. Por otro lado, en el plano del contenido, la sustancia está
compuesta por conjuntos de rasgos del contenido aunque se distingan o no significados, en
otras palabras, una noción de objeto con todos los rasgos que lo caracterizan; la forma, está
compuesta, a su vez, por rasgos que permiten diferenciar significados, es una abstracción
partiendo de la sustancia.
El sentido es determinado por la forma y es esta la que lo convierte en sustancia, la
independencia respecto a este se debe a la diferencia de la forma en las lenguas, sería un
continuum. Este continuum del sentido “recubre dos sustancias y no puede ser amorfo”
(Domínguez Rey, A., 1994). Este se formaliza en un sistema dado, su origen está en el hecho
de las formas actuantes. La relación de este continuum con el mundo se traduce en semiosis,
en el segundo círculo concéntrico, es decir, en el que se determina la sustancia del contenido
y de la expresión.
Otro punto fundamental en la estructura del lenguaje que defiende el autor es la
relación que existe entre los planos y los ejes del mismo, pues la interrelación entre los planos
y los ejes fundamenta la estructura base y, además, sirve de origen para que se deriven el
resto de rasgos. La denotación produce que el signo quede denotado en dos aspectos
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fundamentales: paradigmas de expresión y contenido. Es aquí donde entra el término de
conmutación para Hjelmslev, pues los elementos conmutables son aquellos que entran en la
relación entre unidades de un mismo plano y dos unidades de otro. Aunque para Hjelmlev la
conmutación no se puede reducir a la denotación.
También existe desde el punto de vista del lingüista otras relaciones, esta es la que se
produce entre las distintas unidades. Las unidades poseen funciones en cadena, la
combinación marca posteriormente una reacción, pues una unidad necesita a otra, en otras
palabras, las unidades obligatoriamente implican otras, así la unidad implicada por otra se
llama catálisis. Las relaciones entre unidades pueden ser, por un lado, unilaterales, la unidad
es regida por otra; por otro lado, bilateral, se aplica a ambas unidades indistintamente.
Como se ha mencionado anteriormente, la prueba de conmutación es fundamental
para las unidades, por esto, según estén regidas las unidades estas se irán clasificando en
categorías. Estas categorías también se dividen por dos bases: la reciprocidad y la selección;
al agotarse el segundo se pueden separar los elementos, taxemas, pues se explicitan a través
de glosemas. También los taxemas se reflejan en la sustancia fónica mediante fonematemas.
En este resumen se han comentado los aspectos básicos de la teoría lingüística de
Hjelmslev, no obstante sus ideas son mucho más amplias. Aún así, teniendo en cuenta estos
conceptos ya se puede ver, aunque posteriormente se comentará explícitamente, los influjos
de Saussure que se pueden ver reflejados en este autor.
Esta teoría ha recibido críticas por parte de lingüistas posteriores, aunque, al igual que
ocurre con Saussure, Hjelmslev es uno de los lingüistas clave para entender la lingüística
como ciencia y la concepción de la misma que se tiene hoy en día.
4. La Nueva Lingüística y la Teoría del Decir de Ortega y Gasset
La Nueva Lingüística de Ortega y Gasset trata dos lecciones sobre el lenguaje: la
lengua y las opiniones públicas o las vigencias sociales, esto se debe a que el lenguaje es algo
que está inmerso en una sociedad.
Ortega sigue el esquema: “hablar es decir algo a alguien”(MANUAL), este será su
esquema básico para una comunicación efectiva. Estos son elementos indispensables para la
comunicación.
La creación de una Nueva Lingüística viene motivada porque, desde el punto de vista
del filósofo, dado que, para él, las palabras son cuando están en uso por una persona, un
concepto que no se tenía en cuenta en esta época. Ortega y Gasset defiende que la lengua que
usan los individuos es la que debería ser estudiada, esta se propone a través de su Nueva
Lingüística.
Para Ortega la lengua es algo plenamente social y, de alguna manera, se puede
observar como Ortega tiene en cuenta para el análisis de las lenguas las distintas variedades,
al menos la sincrónica y la diacrónica, como elementos que no se deben obviar.
Otro aspecto relevante es la necesidad del autor por entender el origen del lenguaje,
pues solo así se entenderá qué es la lengua. Relacionando el lenguaje con la espiritualidad,
explica que las distintas culturas tienen sus propias lenguas, algo lógico, pues cada cultura
tiene tendencias propias y un modo de emplear la lengua diferentes. De esta premisa surge el
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lenguaje, en el sentido en que lo es para el autor, en otras palabras, surge el decir y, por ende,
su Teoría del Decir, cuyo objetivo es explicar el lenguaje en su uso real.
En el ámbito oracional, una oración es un decir siempre que se cumpla el esquema
previamente mencionado, aunque hay que añadirle más elementos. Estos serían la intención
comunicativa del emisor, el contexto y la situación comunicativa. Estos elementos son
importantes dado que “la palabra es inseparable del sujeto que la enuncia y de la situación en
la que acontece, porque toda vida, para Ortega, está anclada a una circunstancia Todos estos
componentes son fundamentales e indispensables a día de hoy, sin embargo, es interesante
que para el autor gozaran de tal relevancia” (Balaguer García, E.). Del mismo modo, pone en
el punto de mira los elementos extralingüísticos, pues también forman parte del decir.
El decir es un intento del emisor de explicar su mundo interior. Esto es distinto a la
lengua, pues esta lleva un proceso anterior que sería “de fuera hacia adentro” y después
volver a exteriorizarse.
En definitiva, la Teoría del Decir y la Nueva Lingüística tienen el objetivo de
encontrar el verdadero sentido de las palabras reales, busca el uso del lenguaje, es decir, el
uso real del mismo. Para conseguir esto, es necesario buscar en el origen del lenguaje y en la
relación de este con el contexto.
La lengua surge porque todos los individuos tenemos la necesidad de expresar
nuestros pensamientos y sentimientos íntimos. Para entender esto necesitamos volver, como
se ha mencionado, al origen del lenguaje.
Con estas pinceladas de la teoría de Ortega y Gasset se puede entender las
explicaciones posteriores del influjo de Saussure sobre este.
5. Conclusiones: la influencia de Saussure
Antes de observar el pensamiento de Saussure en las teorías lingüísticas de los autores
previamente mencionados, también se repasará su herencia a distintos autores.
En primer lugar, es necesario destacar un punto fundamental y es que Saussure rompe,
como se mencionó anteriormente, con la forma tradicional de entender la lengua, pues a partir
de él toda la lingüística pasa a ser estructural. Esta tuvo un gran apogeo en Estados Unidos en
la década de los años 30 hasta los 60.
Uno de los autores que es necesario destacar en un inicio es Bloomfield, pues con su
obra hace que a partir de 1933 se elaboren procesos más rigurosos para el análisis de lenguas.
De esta manera, mantiene esa idea de entender la lingüística como una ciencia. La “era
bloomfieldiana” marca la necesidad de una metodología. Aunque este autor también tiene
puntos diferenciados con Saussure, él considera imposible definir el sentido y la relación del
locutor con el mundo real.
El primer modelo lingüístico estructural intenta materializar uno de los principios de Saussure
que más influencia y repercusión ha tenido en la lingüística posterior, “la lengua es forma y
no sustancia”, esta metodología se basa en la inferencia inductiva, pues no se tiene en cuenta
el significado como relación semántico-pragmático, sino que corresponde a comportamientos
sociales, en otras palabras, convención, de nuevo, otra idea que deja de legado Saussure.
Sin embargo, las ideas de Saussure no gozaron de éxito, lógicamente, en todos los
contextos, un ejemplo sería la Escuela de Praga que difería de algunas ideas que defendió el
5
autor. Los seguidores de Saussure plantean que la lingüística del habla es tan importante
como la lingüística de la lengua, idea que los lingüistas de la Escuela de Praga son contrarios.
No se puede hacer un seguimiento de cómo aceptan o rechazan los distintos autores la
teoría lingüística de Saussure, aunque sí se puede hablar en términos generales de esta.
Una idea de Saussure que ha permanecido latente en en la mayoría de análisis
estructuralistas es la metodología y terminología, pues estos son dos puntos clave que
constituyen un modelo para analizar diferentes sistemas de significados análogos. Desde una
opinión personal, este legado es fundamental, pues el establecer una metodología clara para
cómo analizar la lengua es un antes y un después para llegar a considerar a la lingüística una
verdadera ciencia; gracias a encontrar una metodología -que puede ser más o menos acertada-
se puede aplicar un método científico para cualquier análisis. Y otro aspecto que también,
desde mi punto de vista, ha sido fundamental para entender la lingüística como ciencia, es la
intención del autor de delimitar el objeto de estudio de la propia lingüística.
La influencia que tuvo en otro aspecto es en la importancia que dió a la lingüística
sincrónica, pues esta será básica en la investigación estructuralista. En este mismo ámbito,
encontramos la idea de que los signos son un fenómeno social, es decir, es compartido y
construido entre individuos, de esta manera, la lengua es un conocimiento abstracto
supraindividual, pues es compartido en su comunidad.
Por último, y antes de ver la relación entre los autores de los epígrafes anteriores, la
herencia más importante del estructuralismo para la lingüística posterior son, tanto los
métodos de análisis, como los principios que lo sustentan.
La influencia de Saussure en Hjelmslev se muestra en que la teoría lingüística de este
último se basa en la reformulación del último en la teoría de Saussure. Para el autor, las
manifestaciones materiales de la lengua solo tienen valor por las relaciones que contraen con
las demás. Parte de la dicotomía del signo que muestra Saussure, en cada plano del signo
(expresión y contenido, ya no significado y significante) hay forma y sustancia. También
toma de Saussure una frase que será primordial en el pensamiento del autor: la lengua es
forma y no sustancia. La sustancia no tiene importancia en sí para Hjelmslev, sino que lo
importante es la relación recíproca entre los elementos.
Otro aspecto que llama la atención de Hjelmslev es la importancia que le da a la
convención y el lenguaje como herramienta social, algo que ya veíamos en Saussure. Por
tanto, este es otro punto de convergencia entre ambos autores. En esta línea, podemos
observar también la importancia de la que dota Hjelmslev al objeto de estudio, pues lo
entiende como algo fundamental y que debe ser delimitado antes de cualquier análisis, esta
misma idea se comentó en el primer epígrafe, pues para Saussure también era algo clave para
el estudio lingüístico de cualquier lengua.
Son diversas las reformulaciones que sufre la teoría de Saussure, no solo encontramos
este proceso en Hjelmslev, sino en otros autores, por ejemplo, el modelo del psicólogo Bühler
en 1934.
En lo referente a Ortega, hay que subrayar que parte de una crítica al estructuralismo,
pues este se impuso como paradigma de los estudios lingüísticos. Poniendo en el punto de
mira el papel fundamental que juega el emisor en cualquier comunicación, no la lengua
únicamente. Esto no es todo, pues además de un emisor también es indispensable que haya
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alguien que reciba el mensaje, un receptor; esta es una idea clave para los estudios de
investigación lingüística actuales, pues el papel emisor-receptor es fundamental.
Algo muy criticado de la teoría de Saussure por parte de Ortega y Gasset es la
separación entre lengua y habla, pues el lenguaje real es el que es empleado por los
individuos y no un modelo canónico. Esta es una idea muy actual especialmente en los
estudios sociolingüísticos. Desde mi punto de vista, esta separación podría llegar a
considerarse en términos de variedades de una lengua y la norma; la variedad sería esa lengua
“real” de la que habla Ortega o una abstracción del lenguaje, mientras que la norma, lo
supuestamente “correcto” sería el lenguaje, que realmente ningún individuo emplea. Por esto,
podría llegar a aceptar la crítica de Ortega y Gasset de que la lengua que defendía Saussure es
un ideal, y no una lengua real.
Para Ortega el estructuralismo es demasiado reduccionista y no permite analizar
correctamente el lenguaje. En vez del estructuralismo propone la estilística para analizar el
lenguaje más real.
Aunque tratado desde distintas perspectivas, Saussure y Ortega y Gasset ven el
lenguaje desde un punto de vista social. No obstante, hay una gran diferencia, pues Ortega ve,
no solo que la lengua es convención, sino que es un producto social y no solo una
herramienta. La relación que propone entre el lenguaje y los individuos es mucho más íntima
y necesaria para que los individuos se relacionan y expongan sus ideas y sentimientos que la
que expuso en su día Saussure
Para Saussure el lenguaje es una herramienta que sirve únicamente para expresar lo
que se siente o piensa. Esta es una idea que mantiene Ortega, pero con un ligero cambio, dado
que para el filósofo no siempre se dice todo lo que se piensa, sino que cada idioma silencia y
el oyente añade. A mi entender, podrían ser, por ejemplo, las implicaturas. De manera
temprana, el autor hace una análisis del papel del receptor de inferir en los mensajes aquello
que está implícito en el mensaje del emisor, ideas tácitas u omitidas que no se dicen, por
cualquier razón (tabús, convención, cortesía…).
Otro punto de diferencia entre ambos autores es la sincronía y diacronía de la lengua,
dado que, mientras Saussure defiende una diferencia entre ambas, Ortega y Gasset ve
imposible el estudio sincrónico de una lengua, la diferencia entre diacronía y sincronía sería
utópica para él.
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