EI laberinto de las nulidades
procesales * **
Roger E. ZAVALETA RODRIGUEZ,
Presidente del Instituto de Investigacién
“Foro Juridico” y miembro del Estudio
Zavaleta Cruzado & Asociados. Trujillo ~ Pert.
A propésito de una tesis referida el “debido proceso”, el autor
nos entrega un extracto de la misma donde se analizan las prin-
cipales cavacteristicas y las implicancias juridicas de uno de los
institutos mas problemdticos y confusos en material procesal: la
nulidad. El planteamiento solvente del autor nos permite
adentrarnos con seguridad en un instituto donde el procesalismo
peruano atin mantiene cuentas pendientes,
* Alvonne; artesana de mi lado més humano, enfermera de mi parte més in:
“* Elpresente
lopara armar
3ayo constituye un extracto del libro “EI debido proceso: un mode-
tualmente en preparacién.1. Introduccién.
2. Las nulidades procesales y el debido pro-
ceso, como presupuesto y fin de las mis-
mas.
3. Buscando la salida del laberinto
4. El acto procesal: 4.1. Concepto. 4.2. El
acto procesal y sus diferencias con el acto
juridico civil. 4.3. Elementos del acto pro-
cesal. 4.3.1, La manifestaci[on de la yo-
luntad, 4.3.2. La causa, 4.3.3. El Objeto.
4.3.4, La forma.
5. Principios que rigen las nulidades proce-
sales: 5.1. Principio de especificidad o le-
galidad, 5.2. Principio de trascendencia.
5.3. Principio de finalidad del acto proce-
sal. 5.4, Principio de convalidacién. 5.4.1.
Categorias con efectos similares a la con-
validacién, 5.5. Principio de conservacién.
6. Discusién y resultados: 6.1. Vicios que
causan la nulidad procesal. 6.2. Grados
de nulidad: subsanables, insubsanables y
que trascienden al proceso. 6.3. Nulida-
des de oficio. 6.4, Inexistencia,
7. Conclusiones.
“En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera mas
arbitraria, la jusicia y la impunidad; somos fandticos del
legalismo, pero levartos bien despierto em el alma un legu-
leyo de mano maestra para burlar ls leyes sin violarlas, 0
para violarlas sin castigo’
(Gabriel Garcia Marquez, “Misién de Ciencia, Educacién y
Desarrollo”. En: El Tiempo, Santa Fe de Bogoti, 24 de Oc-
tubre de 1999),
BB introduccién
Desde que cualquier justiciable interpone una
demanda hasta que obtiene una sentencia, e incluso
después de expedida una resolucién con autoridad
de cosa juzgada, transita por diversas instituciones
que, de una u otra manera, se vinculan con un as-
pecto que no atafe al fondo de la controversia, sino
{que toca temas como la defensa de forma, los juicios
de admisibilidad y procedibilidad; y, en general,
aquellos vinculados con el debido proceso,
En el momento de la calificacién de la deman- AM
HL
a, por ejemplo, el juez puede delelarar su rechazo
in limine, si es manifiesta la invalidez de la relacién
procesal que el actor pretende establecer o advierte
Ja ausencia de las mal llamadas condiciones de la
accién. Si, pese a esto, se produce la itis contestario,
el demandado puede denunciar el defecto por me-
dio de las respectivas excepciones. El despacho
saneador constituye el tercer filtro para purgar al
proceso de los vicios o anomalias que atenten con-
tra su normal desarrollo. Pero, ain con todas estas
previsiones legales, es posible que en su trémite sur-
ja algin error in procedendo ' trascendente, en cuyo
caso las partes 0 los terceros con legitimo interés
pueden servirse de algunos medios impugnatorios y
solicitar la anulacién del acto procesal afectado? .
Por iltimo, y excepcionalmente, el juez puede ex-
pedir sentencia pronunciandose sobre la validez. de
la relacién entre la parte demandante y la demanda-
da} .Ysiel proceso culminado produce indefensién,
ahi se encuentran la nulidad de la cosa juzgada frau-
dulenta y el amparo contra resoluciones judiciales
para invalidar los actos viciados y reponer las cosas
al estado que corresponda.
Como vemos, para que el proceso constitaya
un instrumento de tutela jurisdiccional efectiva, los
El laberinto de las nulidades procesales * Proceso civil y comercial>
legisladores han dotado a los justiciables con diver-
sos mecanismos de defensa, a través de los cuales se
busca que éstos protejan sus intereses;fiscalizando
la existencia de una relacién juridico - procesal vi
da, la posibilidad de que el juzgador pueda emitit
un pronunciamiento, también valido, sobre el fon-
do de la controversia y la tramitacién del proceso
en forma regular, Esto que constituye el aspecto for-
‘mal del proceso resulta ser, ineluctablemente, requi-
sito para el examen sobre la fundabilidad de la pre-
tensién y lajusticia que él proporciona como instru-
mento de la jurisdiccién',
El cuidado de la forma en el proceso, entonces,
no es un tema que ataiie tinicamente alas partes, en
defensa de sus derechos e intereses, sino también al
juzgador, en ejercicio de sus podetes y cumplimiento
de sus deberes. Aqui es donde se revela con mayor
nitidez la naturaleza publica del proceso y las potes-
tades con las que se haya investido el jez; ya que, a
diferencia del rol que desempeiia en el tema de fon-
do, en lo referido a la forma le corresponde un papel
mucho mds activo, derivado del principio de direc-
cidn y la necesidad de que las partes observen siem-
pre un “fair play”. Uno de los instrumentos con los
que cuenta el juzgador para evitar un dramatismo
progesal mas alld de lo que supone la ey y las estrate-
¢gias abogadiles enmarcadas en ella, esta constituido
porel tema de las nulidades procesales. El saneamiento
del proceso, los recursos de apelacién y casacién, ast
como las pretensiones impugnatorias de resoluciones
jndiciales, se vinculan estrechamente con este institu-
to; el mismo que, cuando es utilizado por los
“Elerror in procedendo, tambi
inerpretacién oinaplicac
justiciables, se constituye, junto a las excepciones, en
una defensa de forma. La competencia, acumulacién,
intervencién de terceros, litsconsorcio, notificacio-
nes y muchas otras categorfas, se relacionan, también,
con las nulidades procesales.
La trascendencia de las nulidades dentro de la
teorfa general del proceso es, por tanto, incuestio-
nable, como innegable es el giro de ciento ochenta
grados que la regulacién sobre la materia dio a par-
tir del C.RC. En la actualidad, el juez cuenta con un
instrumento importantisimo como es el saneamien-
to procesal, el cual sumado a sus facultades sancio-
nadoras, le permiten evitar que la nulidad sea em-
pleada para defraudar los derechos de los usticiables.
Nuestro Cédigo ha ido, pues, a la par con los nue-
vos vientos que soplan sobré el tema, enrumbandolo
hacia lo que en teoria hoy se considera como su nor-
te: la proteccién del debido proceso.
En esta ruta, la doctrina concuerda en que la
anulacién o invalidacién de un acto procesal impli-
ca un anélisis antelado de la existencia de un agra-
vio ilegitimo, un error trascendente 0 un estado de
indefensién causado por dicho acto, y que esto de-
termina privarlo de sus efectos nullum est quod
nullum effectum-. Peto el terreno se vuelve escabro-
so y se multiplican las discrepancias cuando se pre-
tende establecer cuales son los vicios que originan a
la nulidad procesal: si son dinicamente los vicios ex-
trinsecos o de forma 5, o son también los vicios in-
trinsecos o de contenido® . Algo similar ocurre cuan-
do se intenta precisar los grados de ineficacia que se
dan al interior de un proceso: si las nulidades son
amado vicio de actividad, se produce como consecuencia dela incorrectaaplicacin err6nea
dena norma procesal a diferencia del error in indicando que alude a lainfraceiOn de una norma
de derecho material”. (MONROY GALVEZ, Juan. Los medios impugnatorios en el Cédigo Procesal Civil. En: Jus Et Veritas,
No. 5. Revista editada por los estudiantes de la Facultad de Derecho de la PUC. Lima. 1993, p. 22). Sobre lo mismo RIVAS
precisa: “El error in procedendo opera sobre el campo externo, formal, configuratvo del proceso, y el error in iudicando lo hace
Sobre la sustanca tatada mediante el fallo.(RIVAS, Adolfo. Tratado de los recursos ordinarios. Buenos Aires: Editorial Abaco.
1991. TI pp. 671 y 672).
Nos referimos ala nulidad como recurso o remedio, al de apelacin cuando leva implicta una nulidad; yal de casacién por
causa de violaciones al debido proceso, cuyo efecto es la invalidaci6n de los actos viciados.
CRG. Anticulo Decretos, autos y sentencias.-"(..)
Mediante la sentencia el Juez pone fin ala instanciao al proceso en definitiva, pronunciéndose en decisiGn expresa, precisa y
‘motivada sobre a cuestin controvertidadeclarando el derecho de as partes, o excepcionalmente sobre la vaidez de la elaci6n
rocesal’
Cfr. FAIREN GUILLEN, Victor. Doctrina general del derecho procesal. Barcelona: Bosch. 1990, p. 335.
5 Cit. ALSINA, Hugo. Tratadotebrio prctico de Derecho Procesal Civil y Comercial. Buenos Aires: Ediar. 2a. Ed... 1963,
p. 627; x, COUTURE, Eduardo, Estudios de Derecho Procesal Civil. Buenos Aires: Depalma. 1979, p. 374.
© Cit. BERIZONCE, Roberto. La mulidad en el proceso. La Plata: Platense. 1967, p. 25.; MAURINO, Alberto L. Nulidades
rocesales. 2a. Reimpresin, Astrea
‘Roger E. ZAVALETA RODRIGUEZslo relativas’ o las hay también absolatas’, si para
dleterminados casos se justifica el empleo de la inexis-
tencia®o si en cambio ~ debe ser rechazada"®, y, por
si fuera poco, ni siquiera sobre estos conceptos exis-
te acuerdo,
Algunos asimilan a la nulidad de oficio con la
nulidad absoluta y a la nulidad de parte con la relati-
val! otros sostienen que nada tiene que ver!?, Hay
a>
forma regular. Asi, por ejemplo, las partes estin
facultadas para convenir el sometimiento de su con-
flicto ante su juez distinto del lugar que correspon:
de, acordar una renuncia a recurrir, decidirse por
tuna casacion per saltu, entre otras
Bl Principios que rigen las nulidades proce-
sales
Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar
que el medio impugnatorio mas utilizado hoy en dia,
es la nulidad; y no precisamente porque abunden
las infracciones a las leyes procesales, sino porque,
desde la perspectiva de muchos abogados y litigantes
temerarios, es una forma de eliminar a los actos ju-
diciales que les resultan desfavorables y prolongar
la actividad procesal.
La situaci6n de este instituto resulta, por de-
mis, paradéjica; pues, si es aplicado en forma
corecta, garantiza la eficacia del debido proceso, pero.
si su uso es pervertido e inconsecuente con los prin-
cipios que le rigen, provoca lo contrario: la viola-
cién del derecho fundamental que estaba destinado
a proteger*®. He aqui la importancia de los princi-
pios que informan a las nulidades procesales y la
necesidad urgente de su estudio. Veamos.
5.1, Principio de especificidad o legalidad
Este principio, sintetizado en el brocardo fran-
és “pas de malité sans texte”, implica que ninguna
nulidad puede ser declarada si previamente no se
encuentra contemplada en las leyes procesales. A
decir de MAURINO® , “(..) no basta que la ley pres-
criba una determinada formalidad para que st omi-
sin o defecto origine la nulidad del acto 0 procedi-
miento, Ella debe ser expresa, espectfica”.
El antecedente inmediato del principio bajo
estudio lo encontramos en la Code Procedure Civil
de 1806, el cual en su Art. 1030 peescribja. “Ningu-
na notificacin 0 acto del proceso podra ser decla-
rado nulo si la nulidad no se encuentra formalmen-
te pronunciada por la ley”. Como es fail intui, los
problemas originados por este principio, de
incuestionables raigambrés positivistas, no se hicie-
ron esperar, y pronto la realidad demostré que era
imposible prever todas las situaciones en las que un
acto procesal ameritaba ser ifValidado. Por lo de-
ms, el principio de especificidad propicié la utili-
zacién abusiva de la denominada “excepcién de nu-
lidad”, en la intencién de! litigante malicioso de di-
latar el proceso".
Hoy, pasada Ia poca del positivismo exacer-
bado y el predominio de la idea exegética de que el
juez no es més que la boca que pronuncia las pala-
bras de la ley, la doctrina acepta pacificamente la
tesis de que, si bien es necesario que algunas nulida-
des sea expresas, existen otras factibles de ser decla-
radas cuando, ain faltando el texto legal expreso, el
juzgador considera que se han incumplido formali-
dades que impiden al acto lograr su finalidad. Estas
nulidades son conocidas como implicitas.
EArt. 171 del C.RC. regula tanto a las nulida-
des expresas como a las implicitas, concordando el
principio de especificidad con el de finalidad del acto
procesal. Esta norma prescribe: “La nulidad se san-
ciona sélo por causa establecida en Ia ley. Sin em-
bargo, puede declararse cuando el acto procesal ca-
reciera de los requisitos indispensables para la ob-
tencién de su finalidad. Cuando la ley prescribe for-
malidad determinada sin sancién de nulidad para la
realizacién de un acto procesal, éste ser valido, si
habigndose realizado de otro modo, ha cumplido su
propésito”.
Si el jez reputa que los actos procesales eum-
plieron con su fin es porque estima que no hay per-
jnicio para la parte. De ahi se deriva el principio de
trascendencia, expresado con el clésico aforismo
francés: pas de nullite sans grief; 0 sea, no hay nuli-
dad sin agravio.
5.2. Principio de trascendencia
La Sola presencia vicio no es razén suficiente
pata que el uez declare la nulidad de un acto proce-
sal, se requiere, ademés, que ese vicio se trascenden-
te; és decir, que determine un resultado probable-
mente distinto en la decisién judicial o coloque al
justiciable en estado de indefensién, No procede,
por tanto, la nulidad fundada en ef mero interés de
la ley, sino cuando la inobservancia de las formali-
dades del acto causa un datio que no puede ser repa-
rado si no es por esta via excepcional.
+ Porejemplo, sie! acto procesal cimpliera Con su finalida; y, sn embargo, fuera invalidado, se producira una dilacin indebida,
$0 MAURINO, Alberto Luis. Op. cit. p. 35,
51 Cir. CAROCCA PEREZ, Alex. Op. cit. 387.
Roger E. ZAVALETA RODRIGUEZ.Con base en este principio, la doctrina y la le-
gislacién consideran que quien alega la nulidad debe
expresar el perjuicio sufrido del que deriva el interés
en obtener la declaracién y mencionar, en su caso, as
defensas que no ha podido realizar como consecuen-
cia directa del acto procesal cuestionado™, Asi, pues,
no son procedentes los pedidos de nulidad con la in-
vocacién genérica del agravio al debido proceso, aque-
los que no acteditan el interés del impugnante en
subsanar el acto procesal recurrido, asf como los que
no cumplen con probar la existencia del perjuicio cier-
toy actual que supone el acto viciado, No obstante lo
expuesto, algunos autores opinan que la mencién y la
probanza del agravio se tornan innecesarias ante a-
sos de nulidades expresas, pues entienden que el per-
juicio esta implicito en la calificacién legal’,
Desde que cambiamos al texto por el agravio,
como presupuesto para la declaracién de nulidad, y
al juez exegético por el juez director, ya no es nece-
saria la regulacién taxativa de todos los motivos de
nulidad que segin criterio de los legisladores pudie-
ran presentarse. En consecuencia, la nulidad expre-
sa solo debe ser usada en aquellos casos en que el
incumplimiento de las formalidades conlleve, casi
con seguridad, a la violacién del debido proceso™,
Esto, sin embargo, no garantiza de modo absoluto
ue el acto no pueda cumplir con su funcién; y, por
ende, discrepamos con quienes consideran ge debe
eximirse a los casos de nulidades taxativas de la ex-
presidn y acreditaciGn del agravio.
5.3, Principio de finalidad del acto procesal
Un tema importante para discutir, con relacién
alo anotaro en el pérrafo precedente, es sien nues-
32 Vernota No. 4.
tro contexto juridico el agravio o la violacién al de-
bido proceso es el que determina siempre la invali-
dacién de un acto. El punto se plantea en tanto par-
te de la doctrina considera que pueden existir actos
procesales que, aiin cayendo en supuestos de nuli-
dades expresas, logran su finalidad*™. La pregunta
cs: Zen estos casos procede declarar la invalidacién
de tales actos?,
ANA MARIA ARRARTE®, citando a
RODRIGUEZ, opina que: “No hay nulidad, ain con
norma expresa, cuando el acto, ain irregular, ha
cumplido con la finalidad para la que estaba desti-
nado”. Criterio semejante posee TICONA®”, quien
sefiala: “(...) no debe declararse la nulidad de un acto
procesal en general, sino obstante existir norma ex-
presa que sancione la nulidad, el acto ha cumplido
con su finalidad para la cual estaba destinado”,
El asunto resulta por dems controvertido si
recordamos que nuestro C.RC., al parecer, limita la
vigencia y eficacia de los actos procesales, s6lo para
aquellos supuestos, no sancionados con la nulidad
expresa, en los que la irregularidad del acto no afec-
tael cumplimiento de su fin, El segundo pérrafo del
Art. 171 del C.RC. establece: “Cuando la ley pres-
cribe formalidad determina sin sancién de nulidad
para la realizacién de un acto procesal, éste sera vé-
lido, si habiéndose realizado de otro modo, ha cum-
plido su propésito”.
El Cédigo Procesal Civil y Comercial de la
Nacidn es més claro al respecto, pues prohibe de-
clarar la invalidez, aun en los casos de nulidades
expresas, si el acto no obstante su irregularidad,
ha logrado la finalidad a que estaba destinado®*,
55 “Las Quintas Jomnadas de Derecho ProcesalLatianoamericanas de 1970 (Bogota), por medio desu “Relacién”, traducida en Las
“Bases y Conclusiones", consider6 como spuesto de excepcién los casos de nulidad absolut, pues el agravio est implicit en la
a>
MAURINO®, con base en este precepto nos dice: “El
principio finalista tiene una doble formulacién, vin-
culada a la eficacia del acto, que determina a su vez
tuna doble caracteristca de su funcién: a) No basta la
sancién legal especifica, para declarar la mulidad de
tun acto, si éste no obstante su defecto ha logrado la
fimalidad a que estaba destinado (funcién atenuadora
¢ integradora); y, b) No habiendo sancién legal espe-
cifica, puede declararse la nulidad cuando el acto no
ha cumplido su finalidad 8funcién auténoma)”.
La Camara Nacional Civil de Argentina, Sala
A, coincidiendo con esta posiciGn, expresa: “(
finalidad a que tienden los requisitos de los actos
procesales no es otra que la de salvaguardar el ade-
cuado ejercicio del derecho de defensa. Por consi-
guiente no puede haber declaracién de nulidad cuan-
do el acto impugnado, pese a su irregulatidad, exis-
ta 0 no expresa sancién de esta ley, no ha afectado el
mencionado derecho”.*
Si interpretaramos que la validez de un acto irre-
gular que ha logrado su funciGn esté supeditado a que
el mismo no se encuentre sancionado taxativamente
con la nulidad, el resultado serfa que, para los casos
de nulidades expresas, el Art. 171 del CRC, se infor.
ma con el principio legalista de antaiio; y, para los
supuestos de nulidades implicitas, con el principio de
finalidad del acto. Las implicancia practicas de esta
interpretacién son enormes: 1) En el caso de una nu-
lidad expresa ya no seria necesario alegar y acreditar
el agravio, sino tan solo la configuracién del supuesto
normativo; 2) La labor del juez se limitaria a subsumir
el dato real en la hipétesis de la norma, sin entrar a
valoraciones respecto a al finalidad el acto; y, 3) El
acto irregular, asi cumpla con su funcién, seria nulo
‘cuando exista una prescripcién taxativa de por me-
dio. En materia de nulidades expresas regresariamos
ala época del “pas de mullité sans texte”.
No obstante lo expuesto, algunos autores con-
sideran que si un acto viciado se subsume dentro de
la hipétesis de una nulidad expresa, es imposible que
cumpla con su fin, ya que el agravio estd implicito
cn la calificacién legal. Aunque algo hemos adelan-
tado, es importante indicar que, si bien la regula-
59 MAURINO, Alberto Luis. Op. cit, p.39
o Citada por RODRIGUEZ, Luis A. Op. cit., p. 94-95.
iGn de las nulidades expresas debe ser restringida
sdlo para los casos que produzcan ~ casi con seguti-
dad ~ un estado de indefensién, esto no garantiza
que siempre sea ast. Con todo, las normas legales
que regulan las nulidades taxativas, al ser
ontolégicamente generales y abstractas, no pueden
prever las minucias del caso concreto, frente al cual
el juez deberd crear una norma particulat. Por tan-
to, sidel andlisis de ese caso el juzgador estima que
el acto irregualr ha cumplido con su funcién, ain
exista norma expresa, aquél sera valido. No cabe,
pues, una interpretacién contrario sensu del Art. 171
del C.RC,, sino una interpretacién finalista, que es
la asumida por los procesalistas peruanos precitados.
5.4. Principio de conv:
Por el principio de convalidacién la parte perju-
dicada con el incumplimiento de una formalidad pue-
de sanear el acto viciado, en forma exprea 0 ticita.
Habré convalidacién expresa cuando la parte agra-
viada ratifica el acto viciado; la convalidacién seré
ticita cuando el facultado para planteat la nulidad no
formula su pedido en la primera oportunidad que
tuviera para hacerlo. Si la declaracién de rebeldia, por
ejemplo, se origina en la notificacién defectuosa de la
demands, y el demandado, apersonindose al proce-
$0, no interpone -en el mismo acto- la respectiva nu-
lidad, operard esta clase de convalidacién. Lo mismo
‘ocurte si el juez omite proponer su férmula concilia-
toria y el supuesto perjudicado denuncia el defecto
con posterioridad a la audiencia,
La convalidacién técita se fundamenta en el
principio de preclusion, segin el cual ciertas activi-
dades procesales deben realizarse en determinadas
etapas o plazos, luego de los cuales ya no es posible
efectuarlas. Como expone MAURINO: “Si en tiem-
oy forma se pueden cuestionar las actuaciones y se
guarda silencio, ello hace presmir conformidad con
el tramite. Razones de economia y consecuentemente
de celeridad procesal, asi lo imponen”. Atin més,
“(.u) frente a la necesidad de obtener actos procesa-
les validos y no nulos, se halla la necesidad de obte-
ner actos procesales firmes, sobre los cuales pueda
“En el art, 122 del C.2., relativo al contenido formal de las resoluciones judiciales, se sanciona con nulidad la emisién de
ircunstancias meramente accesorias, como la “del niimero de orden del expediente”, “el plazo para su cumplimiento” o la
“condena de costas”, que implican meras irregularidades perfectamente subsanables sin necesidad de acudi a una declaracin
denulidad” (SERRA DOMINGUEZ, Manuel. Op. cit, p.568). Véase nota No. 55.
Roger E. ZAVALETA RODRIGUEZ.consolidarse el derecho”, En tal sentido, si quien
tiene la carga de impugnar el acto viciado no lo hace
oportunamente, habri convalidacién.
Pero, éacaso todos los actos viciados son
convalidables?. Algunos autores opinan en sentido
afirmativo, alegando que el principio de preclusién
relativiza cualquier pedido de nulidad. Otros sosti
nen que la convalidacién admite excepciones cuan-
do se trata de nulidades absolutas o normas de or-
den piblico. No faltan quienes sefialan que las nuli-
dades no son nunca absolutas porque todas pueden
ser confirmadas o purgadas por la cosa juzgada, la
cual sanea incluso las nulidades de orden piblico.
Si bien esta problematica la vamos a desarrollar
cnuun item posterior, desde ya adelantamos que, aparte
de las nulidades relativas o subsanables, existen. nuli-
dades absolutas o insubsanables; y es mas, nulidades
aque trascienden ala cosa juzgada, tanto asi que conta-
‘ios con una pretensién nulificante para el caso que la
resolucién final haya sido obtenida mediante fraude.
Ligado al tema de la convalidacién tacita rene-
mos otro asunto escabroso en doctrina, cual es el
relacionado con el momento en que puede plantearse
la nulidad, El punto reviste significativa importan-
cia por cuanto, como hemos visto, la mayoria de las
nulidades se convalidan si no se deducen a tiempo.
La cnestidn es: {desde qué momento y hasta cuindo
podemos considerar que estamos a tiempo?.
Conforme al Art. 176 del C.RC., “El pedido
de nulidad se formula en la primera oportunidad
que el perjudicado tuviera para hacerlo antes de la
sentencia, Sentenciado el proceso en primera ins-
tancia, solo puede ser alegada expresamente en el
escrito sustentatorio del recurso de apelacidn”. Si
analizamos el dispositivo de marras, veremos que si
segunda parte no ofrece mayores inconvenientes,
pero si el vicio se presenta en primera instancia: Zcual
es esa primera oportunidad?
Regresando a los ejemplos planteados, es claro
que si el juez. no propuso la férmula coneiliatoria, la
primera oportunidad que el supuesto perjudicado tuvo
para deducir la malidad se dio en la misma audiencia
de conciliacién, pues fue allf donde él tomé conoci-
miento del vicio y consintié que se produjera. Pero en
cl caso de la notificacién defectuosa de la demanda, en
«que el demandado se entera del proceso con la notifi-
cacidn del auto que dectara su rebeldia,zhasta qué mo-
mento despues de recbida dicha notificacién podta in-
terponer la nalidad sin que hubiese operado la convali-
dacién ticita?. Uno, dos, tal vez cinco dias, depen-
diendo de la complejdad del asunto2. éCusintos?.
El Inc. 4) del Art. 184 de la LOL. Prescribe:
“Son deberes de los magistrados: 4) Convalidar los
actos procesales verificados con inobservancia de las
formalidades no esenciales, si han alcanzado su fina-
lidad y no han sido observados dentro del tercero
dla, por la parte a quien pueda afectar”, De acuerdo a
esto, y haciendo uso de una aplicacién supletoria, la
parte agraviada, que no ha propiciado, permitido 0
dado lugar al vicio, tiene hasta tres dias para deducir
la nulidad, contados desde que tomo conocimiento
del acto materia de la impugnacién; transcurrido di-
cho plazo, el vicio quedaré ticitamente convalidado.
Sy
validacién
Nuestro C.RC. también ha regulado otras ins-
tituciones con efectos parecidos al de la convalida-
cin propiamente dicha. Ast, el juez deberd abste-
nerse de invalidar un acto cuando se produzca la
aquiescencia de la parte perjudicada, el acto irregu-
Jar logre la finalidad para la que estaba destinado, la
subsanacién del vicio no tenga influencia en el re-
sultado de Ia decisién judicial, o el error pudiera
remediarse a través de la integracién. Veamos cada
uuno de estos supuestos.
- Categorias con efectos similares ala con-
a. Aquiescencia
Cuando hablamos de aquiescencia queremos
significar la convalidacién producida por la propia
voluntad de la parte agraviada, quien a través de su
comportamiento demuestra su conformidad con el
acto irregular. Ast por ejremplo, si una parte o tetce-
+0 legitimado no es citado ala audiencia de prucbas y,
en lugar de interponer una nulidad, acude a ella,
convalida el vicio. La parte inicial del Act. 172 del
CRC. es clara: “Tratindose de vicios en la notifica-
cién, la nulidad se convalida sel litigante procede de
manera que ponga de manifiesto haber tomado co-
nocimiento oportuno del contenido de la resolucién’”.
b. Finalidad del acto
Otra forma de convalidacién, en los términos
legales, se produce cuando el acto procesal, no obs-
tante carecer de algiin requisito formal, logra la fi-
nalidad para la que estaba destinado, En este caso el
fin si justifica los medios; por ello, inclusive con
observancia de las formalidades previstas por la ley,
el acto sera valido si cumpli6 co su funcién. El CRC.
recoge este principio, aparte del Art. 172, en su Art.
201, cuando prescribe: “El defecto de forma en el
oftecimiento 0 actuacién de un medio probatorio
no invalida éste si cumple con su finalidad.
El laberinto de las nulidades procesales + Proceso civil y comercial
35322
c. Subsanacién
Imaginemos que en umn proceso de desalojo por
vencimiento de contrato, en el que ambas partes son
copropietarias del inmueble, el juez declara improce-
dente la demanda por imposibilidad juridica del
petitorio, pero en lugar de utilizar la expresién des-
alojo por vencimiento de contrato, en varias oportu-
nidades usa desalojo por ocupacién precaria, En este
caso, édeberia declararse la nulidad de la sentencia?.
Si tomamos en cuenta que, cualquiera se la cau-
a petendi del desalojo (vencimiento de contrato, pre-
catiedad 0 falta de pago), éste resulta imposible de
cumplir, debido ala calidad de copropietario del de-
‘mandado, por sentido comin, diremos que no. Pues
bien, con esa misma légica, el cuarto pirrafo del Art.
172 del C.RC. prescribe: “No hay nulidad si la
subsanacién del vicio no ha de influir en el sentido de
la resolicién o e as consecuencias del acto procesal”,
Retroceder lo avanzado para nuevamente ca-
rminar y legar al mismo sitio, carece de cordura y
genera un desgaste innecesario de esfuerzo, dinero
y tiempo, que este principio tiende a evitar.
d. Integeacién
La integracién es un mecanismo procesal que
permite al juez subsanar una resolucién afectada por
una incongruencia citra peta. Conforme a la par
te final del Art. 172 del C.RC., una resolucién judi-
cial puede ser integrada por el propio juez que la
expidiG hasta antes de su notificacién, después de
ella y hasta el dltimo dia que las partes dispongan
para apelarla, es posible que la integre cuando haya
omitido pronunciamiento sobre algiin punto princi-
pal o accesorio, El juez superior también puede in-
tegrar la resolucién recurrida, pero siempre y cuan-
do la fundamentacién de la apelada aparezca en su
parte considerativa®, Si ni siquiera existe motiva-
cidn, el juez superior debe declarar la nulidad de la
resolucién impugnada y devolver el expediente al
A-quo, pues siresuelve sobre el punto omitido, vio-
larfa el principio de doble instancia; y, por ende, el
derecho a un debido proceso*,
5.5. Principio de conservacién
Toda nulidad implica un retroceso en el iter pro-
cesal;y, por consiguiente, mayor dilacidn; esto la con-
vierte en un remedio de ultima ratio, de uso limitado
y excepcional, La regla, entonces, es la de la conser-
vacién de los actos procesales, la cual s6lo admite
excepciones ante supuestos de indefensién. Con base
en esta premisa, la nulidad tinicamente opera respec-
to al acto viciado y no se extiende a los demas actos
del proceso, si éstos son independientes de aquél.
Asimismo, ante casos de nulidad parcial el segmento
no viciado del acto mantiene su eficacia, sies autono-
mo respecto a la porcién invalidada®S.
5.6. Principio de proteccién
Uno de los presupuestos de la nulidad es la
ausencia de culpa o dolo de quien la alega. Antes
bien, quien la deduce debe acreditar un perjuicio
cierto y actual a su derecho de defensa, demostran-
do también su interés en la subsanacién del vicio.
No procede, por tanto, el pedido de nulidad de la
parte que ha propiciado, permitido o dado lugar al
error in procedendo®®, pues, de otto modo se pre-
miarfa la conducta del litigante que actué con negli-
gencia; y, si su actitud es dolosa, se fomentaria la
temeridad. Este es el sustrato del principio de pro-
teccién, que tiene su base en la doctrina de los actos
“Esta clase de incongruencia se produce cuando el uez, en su decisin incumple con su deber de pronunciarserespecto de todos
los puntos controvertidosw omite refertse a alguno de los pedidos que los justiciables dedujeron en el proceso”. (ZAVALETA
RODRIGUEZ, Réger E. La congruencia de las resolucionesjudiciales. En: Didlogo con ia Jurispeudencia, No. 09, Gaceta
Juridica, Lima, 1998, p. 214.
CRC. “Anticulo 370.- Competencia del Juez superior.- El Juz Superior (..) puede integrar la resolucién apelada en la parte
decisoria, sila fundamentacin aparece enla parte considerativa(.).
+ Cf. ZAVALETA RODRIGUEZ, Roger E. Op. cit. pp. 214-215; CARRION LUGO, Jorge. Op. cit. pp. 397-398; y, ARRARTE
ARISNABARRETA, Ana Maria, Op. cit, p. 132.
CRC- Anticulo 173 Extension de la nulidad.- La declaracién de nulidad de un acto no alcanza a los anteriores ni alos
posteriores que sean independientes de quel.
La invalidacion de una parte del ato procesal no afectaa las otras que resuten independientes de ella, ni impide la produccin
de efectos para los cuales el acto es iddneo, salvo disposicin expresa en contrario.
© CRC. Aniculo 175.-Inadmisibilidad o improcedencia del pedido de nulidad.-E! pedido de nulidad sera declarado inadmisible
‘ improcedente, sein corresponda, cuando:
1.Se formule por quien ha propiciado, permitido o dado lugar al vicio..
‘Roger E. ZAVALETA RODRIGUEZ