campesino 20.
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EL CAMPESINO SABIO
(Cuento)
Un humilde campesino vivió en su choza muchos años,
hasta que se hizo muy anciano. Nunca conoció la riqueza,
pero tampoco tuvo que sufrir las angustias de los muy pobres.
Su trabajo en el campo le dio lo suficiente para vivir digna-
mente con su familia, con paz y tranquilidad, sin envidiar a
nadie y sin que nadie lo envidiara.
Pero aquel campesino no sólo fue un hombre sencillo y
trabajador, sino que fue conocido por sus razonamientos y por
sus sabios consejos. Se conocieron sus opiniones y sus
frases se hicieron famosas en muchos lugares del mundo.
Una vez, un profesor de una universidad muy importante
visitó al anciano porque
quería saber cómo ese
hombre sencillo había
llegado a ser tan famoso y
respetado por los
hombres más sabios del
mundo. Cuando encontró
al campesino, el profesor
le preguntó:
–¿Cómo has hecho
para llegar a ser tan sa-
bio? ¿Cómo has hecho
para estudiar tanto, si has
vivido en estos lugares tan
alejados durante toda tu
vida? No veo en tu casa
los libros donde puedas
haber aprendido tanta sa-
biduría.
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–Nunca estudié con libros ni viajé por el mundo –respondió
el anciano–. Lo poco que sé me lo enseñó la Naturaleza en
fáciles lecciones. De la abeja aprendí el amor al trabajo. De
las hormigas, a ahorrar para el futuro. De la paloma aprendí
el amor por mi esposa y por mis hijos. Jamás le hablo a la
gente como si yo fuera superior, porque si lo hiciera sería como
un búho desagradable. La sabia Naturaleza, mi única maestra,
me hizo ver lo malo y trato de evitarlo. Los lobos y los halcones
no alcanzan a ser tan malos como los hombres envidiosos o
los que viven a costa de otros. El libro interminable de la Na-
turaleza inspira mis pensamientos, y pienso que todo lo creado
es admirable. De las cosas más pequeñas y sencillas pode-
mos sacar preciosos frutos de enseñanza.
–Tienes toda la razón, y tu fama es merecida –le respondió
el profesor–. Quien observa las verdades de la Naturaleza
llega a conocer la Virtud y la Ciencia.
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