El libro está centrado en la formación del educador y en cómo éste debe formar al
educando, con ciertos saberes específicos y significaciones.
El título alude a hacer una analogía entre el Doctor Frankenstein que creó un humano “de
Novo” a partir de partes de otros humanos, y a partir de un diseño propio y personal, y la
idea de que la educación es como un proceso de fabricación, en el que el docente es el
fabricante (o creador) y el educando educado es el producto final.
La relación del Dr. Víctor Frankenstein con el monstruo, según Meirieu, es similar a la
que establece el profesor con el alumno; el profesor quisiera que el alumno llevara su
marca, su signo, y a menudo se culpabiliza si no lo consigue, de la misma forma que
Víctor Frankenstein no deja de acusarse a sí mismo de todas las fechorías de su criatura.
Sin embargo, si el profesor se culpabiliza de lo que hacen o dejan de hacer sus alumnos,
está incurriendo en una contradicción del mismo tipo de aquella en la que incurre
Frankenstein respecto a su criatura: está liberándolos de responsabilidad cuando se
trataría de hacer justo lo contrario; facilitar el desarrollo de una persona autónoma y
crítica.
El autor, en su libro, menciona La Revolución Copérnica en pedagogía, en donde
propone que se debe cambiar esa concepción de la educación como una fábrica, como lo
propone el doctor Frankenstein. Para Meirieu, la educación debe centrarse en la relación
entre sujeto y el mundo que lo acoge hoy y a futuro. Su función es permitirle construirse
a sí mismo como “sujeto del mundo”, con un carácter crítico del mismo y de las
circunstancias que le presenten. La finalidad de la empresa educativa es que aquél que
llega al mundo sea acompañado por el mundo y entre en conocimiento del mundo, que
sea introducido y no moldeado, ayudado y no fabricado.
El autor propone siete exigencias:
1) renunciar a convertir la relación de filiación en una relación de causalidad o de
posesión
2) reconocer al educando como una persona que no puede ser moldeada a mi gusto
3) aceptar que la transmisión de saberes y conocimientos no se realiza nunca de modo
mecánico, sino que requiere una reconstrucción y una internalización
4) admitir que todo aprendizaje supone una decisión personal irreducible del que aprende
5) no confundir el no-poder del educador en lo que hace a la decisión de aprender y el
poder que si tiene sobre las condiciones que posibilitan esa condición
6) asentar en toda actividad educativa la cuestión de la autonomía del sujeto
7) asumir “la insostenible ligereza de la pedagogía”;el pedagogo no actúa más que
sobre las condiciones que permiten al que educa actuar por sí mismo
FRANKESTEIN EDUCADOR
El documento que nos presenta Phillipe Merieu, se ocupa de la caracterización
y el análisis del proceso educativo, teniendo en cuenta, principalmente,
algunas situaciones particulares que surgen en este camino. El texto se
presenta, en su primera parte, con base a una reflexión que desarrolla el
autor, en referencia a algunos ejemplos que ilustran sus postulados.
Inicialmente se vale de relatos conocidos para sustentar sus ideas y parte de
algunas premisas que le permiten configurar su tesis central. Esas premisas se
apoyan en la necesidad de realizar una revisión a las practicas pedagógicas
tradicionales.
Objetivo:
Con el propósito de fundamentar y dar sustento práctico y teórico a su tesis
central, el autor tiene como objetivo, en un primer momento, desarrollar sus
postulados en cuanto al proceso educativo, señalando cómo el relato de
Frankenstein, se convierte en un mito fundacional en el plano educativo, en la
medida en que permite analizar elementos trascendentales de este proceso, a
través de ideas como la identidad, la relación con el otro, el universo cultural,
etc.
Además de lo anterior, se vislumbra como uno de los objetivos del texto, dar
solución a inquietudes que surgen del mismo análisis hecho al documento de
Frankenstein, sobre todo, al convertir este en punto de partida para la
formulación de nuevos enfoques pedagógicos con los que se superen las
limitaciones existentes y los obstáculos que surgen en el proceso.
Tesis central
Merieu se aproxima a su análisis partiendo de algunas aseveraciones frente al
papel del maestro, del “niño” y además, de la relación existente entre estos
dos sujetos. Aunado a estos conceptos, reflexiona sobre el sentido de la
educación, y de cómo, en algunos casos, la preocupación del maestro de
transmitir ciertos conocimientos, generan una, quizá, involuntaria
“fabricación del otro”. Los cambios constantes a los que se ve enfrentada la
sociedad, generan que el proceso educativo debe adaptarse a estos, dando así
espacio para la innovación, y creando posibilidades para abandonar los viejos
paradigmas pedagógicos.
Argumentos
Inicialmente se debe señalar que, la idea de que el mundo ya ha estado aquí
por muchos años, da un punto de partida importante para el análisis posterior
del documento en cuestión. Esta aseveración da lugar a múltiples ideas, como
es el caso de la que se refiere al concepto de identidad. Y en esta dirección
surgen algunas inquietudes: ¿Es la identidad un supuesto implantado en el ser
humano desde antes de su nacimiento? ¿La identidad esta condicionada por el
contexto en el que se enmarca cada ser humano? ¿En qué medida el niño
construye su identidad?
Junto con esta reflexión, el documento presentado por Merieu se desarrolla a
partir de algunas premisas que resultan del análisis de los elementos, por los
cuales el considera, que la historia de Frankenstein genera oportunidades para
la reflexión pedagógica. Inicialmente al reconocer la existencia de que, en no
pocas ocasiones, el educador no es consciente de su labor, y se limita a la
mera transmisión de ciertos conocimientos disciplinares, el autor sustenta su
idea de que el educar, debe estar enmarcado en la reflexión constante, no
solo desde una perspectiva práctica, sino incluso, desde una visión teórica que
le permita al maestro “reinventarse” de acuerdo al contexto.
Como el proceso educativo lleva en su seno una relación entre “humanos”, es
importante también señalar el sentido que esta relación tiene y de que
manera esta interacción determina o posibilita el desarrollo de este camino.
En este sentido se presentan algunos elementos inmersos en esta relación,
como es el caso de que tan dispuesto está el niño para ajustarse a las practicas
docentes del maestro; o si por el contrario, el docente es quien tiene que
adaptarse a las necesidades y exigencias que el otro le presenta.
Adicionalmente a esto, y considerado como uno de los argumentos por los
cuales Merieu escoge el relato de Frankenstein para desarrollar sus reflexiones
pedagógicas, es evidente el análisis de la idea que considera a la educación
como un proceso de fabricación. En ese marco ideológico, se afirma que,
aunque “la educación permite al hombre ser hombre”, esta no se debe
convertir en un simple procedimiento técnico de elaboración, que considera
al niño como un “elemento” estático, que no se encuentra en un contexto
especifico y que no se enmarca en universo cultural.