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Cambio y Estabilidad en Psicología Comunitaria

El documento discute las teorías sobre el cambio y la estabilidad social. Explica que a pesar de que la sociedad es dinámica, muchos aspectos permanecen invariables. Analiza las nociones de cambio, transformación, estabilidad y permanencia como aspectos complementarios que interactúan. También examina las perspectivas conservadora y del crecimiento en la psicología social sobre cómo ven el cambio y la permanencia.
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Cambio y Estabilidad en Psicología Comunitaria

El documento discute las teorías sobre el cambio y la estabilidad social. Explica que a pesar de que la sociedad es dinámica, muchos aspectos permanecen invariables. Analiza las nociones de cambio, transformación, estabilidad y permanencia como aspectos complementarios que interactúan. También examina las perspectivas conservadora y del crecimiento en la psicología social sobre cómo ven el cambio y la permanencia.
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MATERIA: TEORÍAS E INTERVENCIONES EN EL CAMPO GRUPAL Y COMUNITARIO


RESUMEN - 2019UNIDAD 7

Texto N° 1: -Montero, M. (2003) Todo corre, mucho fluye, algo permanece: sobre el cambio y estabilidad
social. En: Revista Interamaricana de Psicologia, vol. 37, num. 2 pp. 279-293)

Contenido del programa que debe responder el texto:


Historia de la psicología comunitaria. Temas fundamentales. Fundamentos teóricos principios básicos. Posicion rol del psicólogo en
este campo. Definiciones. Dimension ética. El cambio social. La particiacion. Importancia de la misma.

Montero, M. - Todo corre, mucho fluye, algo permanece: sobre el cambio y estabilidad social.

Los cambios sociales no ocurren cuando se los espera, por qué se dan inesperadamente. Se señala cómo en la psicología
social: 1) ha predominado una concepción del cambio social naturalizada por el sentido común, según la cual la sociedad es
esencialmente dinámica y los cambios sociales se “sienten” simultáneamente en todos los ámbitos sociales; 2) se señala el aspecto
perturbador del cambio; 3) Se muestra su carácter fundamentalmente individual. El análisis crítico de esta situación se enfoca desde
las nociones de habitus y de reducton social, considerando aspectos tales como el tempo psicológico, el tempo institucional, el tempo
histórico para hacer una construcción de los procesos que pueden llevar a las transformaciones insensibles, los cambios dolorosos, las
permanencias insufribles y los mantenimientos confortables.
¿Por qué a pesar de todo lo que se hace para que algunas cosas cambien, estas no cambian? O formulada desde el ámbito de
las ciencias sociales ¿Por qué si la sociedad es dinámica, a pesar de ello muchos aspectos permanecen invariables o parece que sólo
sufren pequeñas o insignificantes variaciones? ¿Cómo es que si todo cambia, al mismo tiempo pareciera que ciertas cosas
permanecen?. Como la experiencia y la historia nos indican, si bien es cierto que una revolución produce transformaciones, no basta
para cambiarlo todo. La psicología, cuando ha producido reflexiones al respecto, sólo parece considerar al cambio como una
circunstancia natural; como algo presente, constante y por ende pocas veces estudiado. Se acepta su presencia como un hecho natural,
inevitable y estable. Y no hay muchas preguntas sobre la estabilidad, al parecer implícitamente aceptada como un hecho deseable.
Examinaré algunas de las explicaciones producidas en el ámbito psicológico, que dan una idea de cómo se ha tratado el tema en esa
disciplina. Sin embargo, hasta donde sé, no hay una explicación integradora, o de carácter holista, que permita reunir dinámica y
stásis, es decir, la transformación y la constancia, a fin de comprender cómo se producen cambios inesperados y por qué no ocurren
aquellos por los que tanto se hace en un momento dado.

Las Nociones de Cambio y Transformación, de Estabilidad y Permanencia


Las nociones de cambio y de estabilidad no deberían ser tratadas como fenómenos separados, independientes, sino como
aspectos complementarios. Como componentes de una misma totalidad en la cual interactúan, sé interinfluyen y son
interdependientes. Sin embargo, muchas explicaciones al uso parecen hacerlas opuestas y aun excluyentes. Ello puede deberse a que el
cambio está asociado, tanto en la ciencia como en el sentido común, con el movimiento. La idea es antigua. Fue Aristóteles el primero
en considerar al cambio como equivalente del movimiento, consideración que sigue vigente en las ciencias sociales, cuando se habla
de movimientos sociales, reconocidos como fuerzas propulsoras de transformaciones sociales, se les suele considerar como la
respuesta a una sociedad vista como estancada, paralizada. Acción e impulso se supone que vienen del movimiento transformador,
pero no es posible olvidar que existen también movimientos sociales orientados al mantenimiento de formas de vida social, a la
conservación de estructuras e instituciones.
La sociedad es dinámica. Todo el mundo lo sabe. Aún para mantener la estabilidad, es necesario desplegar grandes esfuerzos,
impulsar mucha actividad, usar de mucha(s) fuerza(s). Lo mismo pasa con las transformaciones. Hay innovaciones que han necesitado
mucho tiempo y grandes trabajos para imponerse. Por eso es necesario hablar de una dinámica del cambio y de una dinámica de la
estabilidad. O mejor aún, de una dinámica del cambio y de la constancia.

Transformación y Estabilidad. Relaciones Paradójicas


Es necesario para hacerlo romper con las visiones naturalizadas. También es necesario partir de una concepción basada en la
complejidad y no dirigida por la reducción simplificadora. Hay que aceptar la paradoja que reside en el hecho de que el equilibrio y la
permanencia exigen esfuerzos ya que no sólo suponen acciones continuas y a veces muy vigorosas, sino que además pueden producir
transformaciones. Y asimismo, los esfuerzos dirigidos a la transformación pueden no generar los cambios deseados y planificados. El
efecto perverso, ya señalado por Boudon (1984, p. 66) es una ilustración de la paradoja: Acciones de intención benéfica,
cuidadosamente planificadas para lograr un cambio deseado y considerado como provechoso, pueden tener un efecto cuyo valor sea
colectivo o individualmente negativo e inesperado. Pareciese que por cambio sólo se entendiese dramáticas transformaciones en las
organizaciones y estructuras, o cataclismos sociales y que al analizar tal tipo de acontecimientos se ignorasen los matices y la
pluralidad de respuestas. A pesar de que Boudon (1984) ya advirtió que “un principio fundamental de las sociologías de la acción es
que el cambio social debe ser analizado como la resultante de un conjunto de acciones individuales” (p. 39), lo que parece ocurrir es
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que ese nivel no es considerado, y que hace falta estudiar el efecto de los hechos sociales en la vida cotidiana. Es decir, el ámbito en
que lo individual se hace social y lo social deviene individual.

El Cambio y la Permanencia en la Psicología Social.


La Perspectiva Conservadora: El Horror al Cambio
Ciertamente, los períodos de guerra, éxodos, catástrofes naturales, hambrunas, descubrimiento de fuentes de recursos (fiebre
del oro, p.e.) con los consiguientes procesos migratorios, generan innúmeros problemas sociales. Pero, igualmente, para muchas
personas suponen la oportunidad de comenzar una nueva vida, más digna, mejor, más próspera y pacífica que la anterior. Los efectos
de los cambios sociales pueden ser múltiples y de variado signo, a la vez negativos y positivos y siempre complejos. No es posible ni
prudente asignarles un solo valor. Sin embargo, cuando la psicología y en particular su rama social, se ha asomado al tema, suele
privilegiarse la consideración del cambio social como “una transformación de las estructuras sociales” que supone necesariamente una
ruptura temporal del consenso social (Shibutani, 1961, p. 568), y que como consideraban a inicios del siglo XX, Thomas y Znaniecki
(1918) acarrean desorganización social. Conforme a esta visión, la estructura social está conformada por patrones de acción
concertada, los cuales se mantienen mientras los miembros de una sociedad involucrados en ellos actúen conforme a las normas
establecidas. De esa conformidad derivarían las condiciones habituales de vida y el comportamiento acorde a ellas. Pero al debilitarse
la observación de las normas o al ocurrir acontecimientos que desencadenan crisis, es difícil para algunas personas seguir cumpliendo
sus obligaciones habituales, por lo cual comienzan a cuestionar la situación y su normatividad, produciéndose en consecuencia una
ruptura del control social. Implícitamente hay aquí una consideración de que la sociedad en su estado actual (cualquiera que éste sea),
está bien. El cambio generará un desajuste perturbador.
El control social en esta explicación está situado en los propios ciudadanos. Esta posición, presentada por Shibutani en 1961,
se resume en los siguientes aspectos: Situación de crisis, cambio en las condiciones de vida, surgimiento de nuevas necesidades,
esfuerzo colectivo para ajustarse a la situación, surgimiento de nuevas formas de acción, abandono de viejos significados, ruptura del
control social, e institución por consenso de algunos patrones colectivos de acción. De acuerdo a esa posición se parte de un orden
atacado por una situación crítica, para llegar a otro orden que restablecerá la estabilidad e implantará algunas normas, nuevas e
igualmente canónicas. Cabe observar que, siempre permanecen ciertas costumbres, ciertas reglas.
El período de transición entre una situación social y el cambio social que la sustituirá es un momento de intenso despliegue
energético, a veces de profunda convulsión y de febril actividad.

La Perspectiva del Crecimiento: Las Ventajas Personales del Cambio


Algunas corrientes psicológicas de influencia fenomenológica han adoptado visiones menos alarmantes del cambio,
aceptando los efectos positivos que pueden desprenderse de él para beneficiar a los individuos. El problema de la transformación
residiría en la incapacidad de las personas para aceptarla. Pero por cuanto ella es inevitable, es necesario buscar el equilibrio entre el
desplacer sufrido cuando las cosas no ocurren como lo esperábamos y nuestra capacidad de ajustarnos a las nuevas condiciones. La
reestructuración de nuestras metas y expectativas que se produzca redundará entonces en beneficio y salud para la persona. Se trata de
tener flexibilidad para acomodarse a los cambios en el entorno y para asimilarlos como parte de lo deseable-deseado. Cada persona
reacciona ante circunstancias provenientes del entorno, bien adaptándose y adoptándolos, o bien reestructurando su entorno con lo
cual se convierte en agente de la transformación. En el primer caso, la adaptación, se cambia para que nada cambie. En el segundo
caso, la reestructuración, el cambio producido transforma la estructura en la cual tiene lugar, que ya no podrá ser la misma. Pero como
la posición asumida en esta perspectiva parte del individuo, se considera que es la persona la que se constituirá en recipiente de la
transformación, pues abandona el nivel en el cual se encontraba para ocupar otro diferente. En este caso se cambia para cambiar. Se
trata entonces de una teoría de la relación entre el individuo, el cambio y sus efectos en ambos.

Otros Intentos: El Nivel Microsocial de Dinámica y Stásis


Una teoría psicosocial que abarca simultáneamente la transformación y la permanencia surge casi al cierre del siglo XX: la
teoría del reducton3 social, creada por los psicólogos Fathali Moghaddam, iraní, y Rom Harré (1996). Estos autores analizando el
problema del cambio y de la permanencia llegan a la conclusión de que el origen del mantenimiento de prácticas resistentes a los mas
esforzados y dramáticos cambios producidos en los niveles macrosocial y mesosocial, residen en la conducta cotidiana. Por lo tanto
generan una medida que llaman reducton. Los reductones sociales actuarían como sistemas, es decir, como «redes de prácticas válidas
interconectadas localmente, implementadas a través de normas implícitas y habilidades sociales relacionadas que efectúan relaciones
sociales en dominios particulares». Ejemplo de tales sistemas serían las relaciones informales de autoridad, que incluyen aspectos de
género o de edad. El carácter elemental de los reductones no reside en una reducción de la acción, sino en el hecho de que es llevada a
cabo sin esfuerzo consciente, pues su ejecución pone en práctica habilidades sociales adquiridas durante el proceso de socialización.
Forman parte de lo que se suele llamar comportamiento correcto o esperado socialmente. En este sentido la teoría no es causal sino
normativa. Esta cualidad de los reductones hace que los cambios producidos en el nivel macrosocial no los toquen, no lleguen a ellos.
Y por cuanto los cambios se producen en diferentes niveles sociales: macrosocial, mesosocial, microsocial, es posible que lo que se
produce en uno de ellos no necesariamente alcance de todos los demás. Puede haber importantes cambios en instituciones de orden
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educativo, comunicacional, religioso, o político; cambios en grupos familiares o de pares, y sin embargo, ciertas prácticas cotidianas
pueden no verse afectadas. Y viceversa.
La teoría del reducton social considera que la máxima velocidad con la cual se produce un cambio en el nivel macrosocial es
mayor que la máxima velocidad de cambio en el nivel microsocial. Esto explicaría por qué ciertos cambios sociales propuestos en el
nivel político, económico, sanitario, religioso y en general cambios de alcance nacional o cultural, tarden en implantarse en toda la
població[Link] este constructo todavía no permite saber qué pasa en el nivel psicológico, cómo funciona para mantener un modo de
hacer.

La Noción de Habitus. El Pivote de la Constancia y de la Transformación


La noción de habitus, presentada por el antropólogo francés Pierre Bourdieu, en 1972, intenta explicar cómo se produce la
diaria reproducción de la vida cotidiana, tratando de dar cuerpo a la vieja metáfora del “hacer que cada día sea igual a los otros”. Con
ella Bourdieu encara el problema de la dialéctica entre interioridad y exterioridad. Bourdieu coloca como elementos base de esa teoría
de la práctica a las estructuras, esto es, las condiciones materiales de existencia; a los habitus y a las prácticas. Las estructuras forman
entornos específicos, en los cuales producen habitus, que a su vez generan prácticas que mantienen esas estructuras y que los
perpetúan.
El habitus explica el cómo y el por qué ciertas prácticas permanecen a pesar de los esfuerzos para que desaparezcan, y por
qué, una vez desaparecidas las restricciones y constricciones que impedían o prohibían su manifestación pública o libre, ellas afloran
nuevamente. El habitus es entonces el ámbito en el cual ocurre la trasmutación de lo exterior y lo interior, pues así como sostiene
ciertas prácticas que se ejecutan sin pensar, sin dirección externa, sin conciencia directa que produzca una decisión reflexionada de
realizarlas, así mismo él es necesario para que nuevas prácticas adquieran ese carácter natural y fluido, deviniendo “habituales”,
convirtiéndose en modos de hacer “lo que se hace”. De tal manera que cambio y permanencia pasan por el nivel individual de la
conciencia naturalizada hasta el punto de ya no ser pensada sino ejecutada. Se trata de consciencia no pensada, no cuestionada,
socialmente esperada y aceptada y sobre todo, conciencia que deviene acción necesaria y debida, ejecutada maquinalmente. Los
habitus entonces, mantienen las mismas estructuras, costumbres y relaciones en las cuales a su vez ellos fueron producidos. Permiten
el fluir de la vida cotidiana en toda su complejidad, porque constituyen una predisposición (pre-disposición). Una regularidad asociada
a un entorno socialmente estructurado. Es duradero. Constituye una conducta estructurante que a la vez es estructurada (un patrón de
comportamientos establecidos y estables). Es una práctica y representación de condición regulada y regular. Permite que las personas
encaren situaciones inesperadas. Hay una anticipación implícita de las consecuencias de tales situaciones. Y como los habitus
dependen de los diferentes y particulares entornos que se producen en una misma sociedad, ellos serán los responsables de mantener
las prácticas de unos y de instaurar las prácticas de otros. Lo cual hace de ellos el asiento y la plataforma de lanzamiento tanto de la
permanencia como del cambio.
Esta noción me parece útil para comprender el problema del cambiar para seguir siendo y del ser para poder cambiar. Es de
esto que trata la relación entre transformación y estabilidad, ya que la sociedad de la que hablamos, en la cual estamos y a cuyo
cambio se teme, o a cuya stásis se intenta sacudir, es el producto de seres humanos en relación. Ninguna sociedad es independiente de
los seres que la constituyen, por más que las instituciones que en ellas se construyen se nos pretendan imponer una y otra vez como
superiores e inevitables. Sin embargo, el habitus ha sido ignorado por la psicología, que al ignorar la historia, en este caso de las
ciencias sociales y de sus construcciones teóricas, se ha visto obligada a repetirla. Este es el caso de la noción de reducton social, que
permite explicar el problema, pero fuerza es reconocer que el concepto de habitus está mejor definido y, manteniendo su carácter
microsocial, tiene un carácter holista más abarcador y que describe mejor cómo se mantienen las costumbres, los modos de
comportarse, a pesar de los cambios introducidos en el nivel macrosocial, es decir en la estructura social y en sus instituciones. El
habitus permite ver cómo se mantienen ciertas cadenas de comportamiento sostenidas por patrones de conducta que se aceptan sin el
menor cuestionamiento a su origen o a su finalidad o a su inserción en la vida diaria.

La Relación entre Constancia y Transformación. Una Perspectiva Psicosocial.


Las raíces psicológicas de la conducta social pueden verse como un tramado complejo de intrincado diseño. Constancia y
transformación, permanencia y cambio y las innumeras acciones que desplegamos para que ambos se produzcan, deben ser tratados
desde la perspectiva de la complejidad y de la paradoja. Es esa perspectiva la que rige aquello que Baudrillard (1983) ha llamado
“objetos fatales”, caracterizados por escapar a nuestro deseo y necesidad de asirlos, medirlos, describirlos, explicarlos; por transcender
a las explicaciones que sobre ellos construimos y por presentársenos una y otra vez, complejos, inmediatos y lejanos, inaccesibles e
inevitables, tentadores, difíciles, imposibles. La relación entre cambio y constancia, transformación y estabilidad es uno de esos
objetos fatales. Suponen la activación de múltiples procesos tanto conativos y cognoscitivos, como afectivos. Participan de la
paradoja, por cuanto, lo inverosímil, lo inesperado, la contradicción, el absurdo, están presentes en la relación en la cual se dan.
Así, paradójicamente, de la actividad resulta la permanencia, y en esa permanencia se genera la actividad. La dinámica del
cambio es también la dinámica de la stásis.

Una Propuesta para Estudiar la Relación Cambio-Constancia


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Es necesario partir de lo que es el producto final (y paradójicamente, también primero) de la dinámica social: la formación
sociocultural en la cual se relacionan y actúan las personas y que como ya es bien sabido, es el producto de su acción a la vez que
influye sobre ellos. Las normas y visión del mundo de cada cultura generan estilos de vida que son el producto de, a la vez que los
productores de, patrones estructurados de comportamientos regulares y estables, algunos de los cuales pasan a consustanciarse de tal
manera con esa visión del mundo y con la normatividad conjuntamente construida, que son ejecutados de manera espontánea,
mecánica, no mediada por la reflexión ni por las decisiones explícitas. Esas “estructuras” de comportamiento, estructuradas y estables,
no discutidas, no conscientemente asumidas, son los habitus. Y ellos configuran modos de enfrentar la vida cotidiana considerados
como la manera natural de ser y hacer en una cultura, a la vez que suponen una codificación no expresa, que incluyen expectativas
sociales respecto de los propios habitus, hasta el punto de anticipar las consecuencias de esas acciones, con lo cual a la vez que sirven
de enlaces coyunturales entre diversas situaciones, reproducen también las estructuras sociales que los han generado. Esta dinámica se
produce mediante los procesos psicosociales de familiarización y de naturalización. Ambos descritos como las vías para aceptar lo
extraño y para internalizar y considerar como parte del “modo de ser del mundo”, a ciertas acciones y relaciones de la vida cotidiana.
Naturalización y familiarización, mas habitus, serían los responsables micro sociales del mantenimiento de ciertas y estructuras y
ciertos modos de vida, a la vez que de la permanencia o stásis social.
El choque entre estas formas fijas, no cuestionadas, maquinales, de actuar y la introducción de formas de acción o de nuevas
concepciones del mundo que tocan esos aspectos profundos y básicos de la vida social, podrían estar en la base de transformaciones
psicosociales producidas en los procesos que combinan la acción con la reflexión. Combinación esta que como ya lo indicara Freire
conduce al proceso de concientización y problematización, que desnaturalizan lo considerado como “normal”, revelando
contradicciones y mostrando posibilidades de actuar de manera diferente. El primero se define como el proceso de movilización de la
conciencia, de carácter liberador, respecto de situaciones, hechos o relaciones, causas y efectos hasta ese momento ignorados o
inadvertidos. El segundo, relacionado con el primero, consiste en problematizar el carácter esencial y natural adjudicado a ciertos
hechos o relaciones, revelando sus contradicciones, así como su carácter ligado a intereses sociales o políticos. En estos procesos
radicaría la posibilidad de los cambios tanto esperados como inesperados, según estos procesos se den en una relación intencional o
como parte del proceso específico que puede darse en una colectividad, grupo o persona, en sus experiencias de vida. Así, tanto
cambio cuánto permanencia son parte del continuo fluir. Todo se mueve, mucho fluye y algo permanece, sentando las bases para la
construcción de nuevas relaciones y para que la memoria social permita que la humanidad se reconozca en el perpetuo movimiento del
ser y del estar. Una y múltiple en sus diversos rostros.
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TEXTO N° 2 : -Montero M. (2003). Teoría y práctica de la psicología comunitaria. Cap 3: fortalecimiento


de la comunidad. Paidos. BsAs.

La noción de fortalecimiento ha sido señalada como una de las vías fundamentales para alcanzar el desarrollo y la transformación de
las comunidades que tiene la psicología comunitaria. Se encuentra presente en una línea que insiste en la necesidad de la participación
de las personas, en el apoyo de sus cualidades positivas y en el fomento de sus capacidades, es decir, en el fortalecimiento de esos
individuos y grupos para que logren por sí mismo transformaciones positivas que mejoren su calidad de vida y su acceso a bienes y
servicios de la sociedad a la cual pertenece.
La definición misma de la psicología social comunitaria incluye desarrollar, fomentar y mantener el control y el poder en las personas
que forman la comunidad. Control y poder son nociones fundamentan a esta rama de la psicología y deben tener su centro en la
comunidad y no ser asumido como algo proveniente de afuera.
En los Estados Unidos para hablar de fortalecer a las personas se acuña una nueva palabra: empowerment (empoderamiento).
¿Fortalecimiento o emporwerment?
A pesar de que en América Latina se viene hablando de fortalecimiento o de potenciación, la aparición de la palabra emporwerment ha
producido una reacción de copia automática de la denominación. Hay algunos que han adoptado la palabra en su versión inglesa
directa y sin traducción, aunque según Rappaport significa literalmente “dotación de poder”, señalando que la traducción más fiel sería
potenciación o fortalecimiento.

Por otra parte es posible encontrar empleo acrítico de la palabra inglesa o incluso el uso horrible de un neo-logismo innecesario en la
lengua castellana: empoderamienito o apoderamiento. Al revisar el significado del verbo vemos que indica que significa dar poder a
una persona para que represente a otro en un juicio o hace poderoso o dar potestad a alguien o poner en poder o dar posesión o hacerse
dueño de algo o dominaron manejar a su gusto o hacerse fuerte.
Esta pluralidad de significado ninguna concuerda con el sentido que tiene el proceso del cual si bien hablando en el campo de la
psicología comunitaria.

No se trata de dar poder según el arbitrio de alguien tan poderoso que puede apoderar a otro. Si no se trata de que el poder es un logro
de la reflexión, conciencia y acción de las personas interesadas, sino un regalo o donación de un otro poderoso.
El término potenciación refleja parcialmente el sentido del proceso, ya que supone proyectar lo que ya se posee, aumentando y
enfatizando cualidades o capacidades.

Por todo esto nos inclinamos por el término fortalecimiento por juzgar que refleja mejor la práctica que se quiere significar.

COMPARACION CON LA NOCION EMPOWERMENT.

Es innecesario el uso del neologismo ingles, sin embargo si se comparan las dos nociones existe una casi total correspondencia entre
las dos nociones que permiten describir un proceso de fortalecimiento de la comunidad.

Un proceso de fortalecimiento de la comunidad contiene:

Participacion: Este elemento fundamental permite que todas las demás características puedan desarrollarse, ampliarse,
profundizarse o alcanzar.

Conciencia: concierne a los procesos de movilización de la conciencia que implican desideologizacion, desalienacion, desarrollo
de la crítica y comprensión del carácter histórico de los fenómenos comunitarios.
Control: se entiende por el auto-control en las personas que integran algún grupo organizado en la comunidad o ejercen algún
liderazgo.
Poder: se circunscribe al poder social que puede ejercer la comunidad.
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Politización: el fortalecimiento y todos los procesos llevan al desarrollo de la ciudadanía y de la sociedad civil. Genera eficacia en
el cumplimiento de los deberes y el ejercicio de derechos.
Autogestión: expresada en la autonomía de las acciones y en la toma de decisiones de la comunidad. Produce auto-eficiencia en la
medida que las acciones comunitarias producen efectos deseados o contribuyen a la solución de problemas comunitario, fomentando
la confianza en sí mismo el sentimiento de seguridad como ciudadanos.
Compromiso: se trata del sentimiento ético de apego y obligación para con la comunidad que lleva a involucrarse en acciones
colectivas que pueden producir beneficios para todos.
Desarrollo y expresión concreta de capacidades individuales: incluye formas de orientación cognoscitiva positiva respecto de las
acciones e intereses comunitarios, desarrollo de recursos o o o nunca usados, mejoramiento de aquellos en uso, manejo de la tensión
social, sentido de competencia y capacidad para plantear estrategias y soluciones.

Definiciones de fortalecimiento.
Francescato: habla de participación y capacitación, y utiliza el verbo potenciar para definir al proceso por el cual se aspira a revitalizar
a las personas menos privilegiadas, ayudándolas a desarrollar sus puntos fuertes en vez de centrarse en sus debilidades, con miras a
lograr un cambio en el nivel comunitario.

Sanchez Vidal: plantea que el fortalecimiento es producido y no recibido por las personas involucradas en procesos comunitarios auto-
gestionarios. Los agentes externos son facilitadores o catalizadores, no dispensadores de un don que mana de ellos.

Rappaport: lo define como el proceso mediante el cual se adquiere o potencian la capacidad de controlar o dominar su propia vida, o el
manejo de asuntos y temas de su interés, para lo cual es necesario crear las condiciones que faciliten ese fortalecimiento.

Otros autores: los definen como el proceso de obtener algún control sobre acontecimientos, resultados y recursos de importancia para
un individuo o un grupo. Se arroja el peso en el concepto de control, que señala la capacidad de dirigir, de decidir, de tener potestad
sobre asuntos relevantes.

En la praxis comunitaria latinoamericana se entiende por fortalecimiento lo que hace hincapié en el aspecto colectivo, en el carácter
liberador, en el control y poder centrados en la comunidad y sus miembros organizados, y sobre todo, en el carácter que estos tienen
de actores sociales constructores de su realidad y de los cambios que en ella ocurren.

Irma Serrano Garcia: la noción requiere que se tomen medidas para que los individuos sean más capaces de controlar sus propias
vidas. Enfatiza y considera como condición indispensable del fortalecimiento, que sean las personas el centro de la acción y decisión.
Coincide con Zimerman y Rappaort planteando que se trata de un constructo que une las fortalezas y competencias individuales, los
sistemas naturales de ayuda y las conductas pro activas con la asuntos de política social y de cambio social. Esta referencia muestra el
carácter holístico del término que indica su naturaleza psicosocial.

Tomando en cuenta la experiencia y los aspectos básicos señalados definiremos al fortalecimiento, desde la perspectiva comunitaria,
como el proceso mediante el cual los miembros de una comunidad desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su
situación de vida, actuando de manera comprometida, consciente y crítica, para lograr la transformación de su entorno según sus
necesidades y aspiraciones, transformándose al mismo tiempo a sí mismos.

Componentes del fortalecimiento.


Zimerman considera que este tipo de componente en los procesos de fortalecimiento: los interpersonales, los interactivos y los
comportamentales.
*Los componentes interpersonales: se refieren al modo como la gente piensa acerca de su capacidad para influir en sistemas sociales y
políticos que tienen importancia para esa. Supone un proceso de auto-percepción en el cual influye el control específico que la persona
cree tener sobre su auto eficacia y su capacidad. Lo que creemos sobre nosotros mismos y nuestra capacidad o carencia de ella es
producto de una historia y de una interacción en muchos niveles. Más bien este componente proviene de la historia personal y de
historia grupal, y ambos serían psico-sociales.

*Los componentes interactivos: consiste en en las transacciones entre las personas y el ambiente que las capacitan para intervenir y
dominar exitosamente los sistemas sociales y políticos. Incluyen el conocimiento de los recursos para alcanzar las metas y su
disponibilidad; la conciencia crítica sobre las condiciones de vida y sobre el propio ambiente; el desarrollo de capacidades para la
toma de decisiones y para solucionar problemas, que son necesarias para comprometerse activamente con la transformación del
entorno que se vive. Sería la capacidad para construir.
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*Los componentes comportamentales: son las acciones específicas llevar a cabo para influir sobre el ambiente social y político,
participando en organizaciones y actividades comunitarias.

Pasos en los procesos de fortalecimiento.


Kieffer propone tres fases en el proceso:
1. Desarrollo creciente del sentido de ser-en-relación-con-el-mundo , es decir, no sentirse como un individuo aislado en un
mundo ancho y ajeno.
2. Construcción de una comprensión cada vez más crítica de las fuerzas sociales y políticas que componen nuestro mundo de
vida. Por mundo de vida debe entenderse ese ámbito de la realidad referido al sentido común, a lo incuestionable y al
pensamiento hegemónico y único.
3. Diseño de estrategias y recursos funcionales para la consecución de roles sociopolíticos personales o colectivos. Esto incluye
el compromiso y la participación en alguna medida en la vida pública de nuestra sociedad, es decir, el hecho de ocupar el
espacio público

Rappaport también señala un aspecto importante: la construcción de narrativa comunes como un producto del fortalecimiento.

Por otra parte Swift y Levin consideran que fortalecimiento en acción se cumplen cuatro pasos:
1. un momento ediciones del cual se deben identificar las carencias o déficit específicos que en cuanto a su fortaleza pueden
sufrir las personas en ciertos aspectos de su vida.
2. Tener conciencia del fortalecimiento, es decir, comprender la opresión, la licitación que se sufre.
3. Movilizar el poder económico, social y político.
4. Generar cambios en los niveles de equidad de la sociedad, como consecuencia de la suma de factores anterior.

Respecto del nivel individual hay un cierto consenso que el proceso de fortalecimiento supone las siguientes fases:

1. Desarrollo de un fuerte sentido de sí mismo en relación con el mundo. Es decir, la condición de que se tiene algo que decir,
de que se puede hacer algo y de creación personal puede tener algún efecto sobre el entorno.
2. A partir de lo anterior, el desarrollo de un sentimiento de apego a la comunidad que también ha sido llamado sentimiento de
comunidad. Una aproximación crítica sobre las fuerzas políticas y sociales que actúan en el mundo cotidiano.
3. El desarrollo de la capacidad para relacionar la reflexión con la acción y viceversa, para producir en actividad productiva las
ideas y para producir nuevas ideas a partir de las acciones realizadas.
4. Construir, desarrollar y adquirir estrategias y recursos adecuados para lograr posiciones individuales y colectivas que puedan
producir intervenciones significativas en el entorno socialmente compartido.

Problemas y limitaciones de la noción de fortalecimiento.


Desde la construcción teórica del concepto se dijo que es necesario distinguir entre percepción de control y experiencias reales de
control y poder. Se debe cambiar no sólo la percepción del control, sino además las constelaciones de poder social que privan derecho,
bienes y servicios.

Se acusa al la noción de fortalecimiento de estar más dirigida a la auto-determinación que a la justicia distributiva, en el sentido de que
fomentando la fortaleza de las personas y al potenciar sus capacidades, se olvida la obligación por parte del Estado y sus instituciones
de proveer los servicios y la ayuda para la cual ha sido creados.

Se le critica la reducción de los problemas sociales a limitaciones psicológicas, tratándolo como asuntos de competencia personal,
como estados mentales o como debilidades psíquicas, de modo tal que el proceso de fortalecimiento se siente solo desarrollar la
autoestima y mejorar las condiciones psicológica de las personas, olvidando el obtener poder real.
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También se señala que inician un proceso de fortalecimiento en condiciones en las cuales la auto-determinación y la posibilidad de
elegir no sean accesibles, no es útil ni conveniente, ya que podría embarcar a comunidades a un camino riesgoso que lo conduciría al
fracaso y ratificar el fracaso, la debilidad

TEXTO N°3: Ortiz, A. (1999). Capacitándonos en familia por el bien de nuestros niños. Una experiencia
comunitaria del proyecto UNIR-Tucuman. Revista PSYKHE.

En este trabajo se intenta mostrar un programa desarrollado en zonas rurales de la provincia de Tucumán, al que se
denomina: capacitándonos en familia por el bien de nuestros niños.
Es una intervención psicosocial que se construye con la participación de todos los actores que intervienen en el.

El objetivo general: es hacer que la familia adquiera la competencia necesaria para la atención integral de los niños
menores de cinco años, para mejorar las condiciones de desarrollo de los mismos en la comunidad, estimulando las
actividades de prevención primordial y primaria.

El método que se utiliza es: la investigación acción participativa, a través un abordaje interdisciplinario, combinando la
investigación psicosocial, el trabajo educativo y la acción.

El proyecto UNIR es consciente de que el desarrollo de los niños debe ser facilitado por un medio ambiente que
favorezca posibilidades materiales, intelectuales y afectivas, que fomente el cuidado del niño sano, evitando que se
enferme procurando que se desarrolle, viva y disfrute todas sus potencialidades y ocupen la comunidad el lugar que
merece. En este marco sostenemos que la inversión en proyectos de desarrollo infantil ayuda a modificar las
desigualdades generadas por la marginación rural, ya que los primeros años de vida son críticos en la formación de la
inteligencia, la personalidad y la conducta social.

La experiencia.
Las poblaciones rurales del valle intermontano calchaqui y del valle de trancas no acceden a la información necesaria
para crear un estado de conciencia con respecto a la importancia que tienen los primeros años de vida para la
construcción de la inteligencia y la personalidad del niño.
En estas comunidades se percibe un índice de desnutrición, una lactancia prolongada como manera de responder a esta
falta de nutrientes. Por otra parte los niños abandonan la escuela primaria en primer grado, son marginados de las
instituciones educativas, por no haber recibido en el momento oportuno, los estímulos que le posibiliten el óptimo
desarrollo de sus potencialidades psicomotriz, sociales e intelectuales.

Fundamentación.
Consideramos que la familia es el gran escenario donde se puede rentabilizar al máximo las actividades de educación y
promoción de la salud. Pensamos que protegiendo a la niñez desde la primera se evitan las grandes consecuencias.
Para alcanzar un buen desarrollo infantil es decisiva la estimulación sensorial del ambiente familiar y comunitario que
rodea, protege, alimenta y socializar al niño.

Los aspectos básicos para desarrollar este proyecto son:


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MATERIA: TEORÍAS E INTERVENCIONES EN EL CAMPO GRUPAL Y COMUNITARIO
RESUMEN - 2019UNIDAD 7

- Trabajar con la comunidad y no sobre ella.


- Destacar las intenciones positivas de la salud.
- Educar en el valor del afecto y del juego.
- Influir sobre el entorno físico y social.
- Fomentar la formación de vínculos familiares, grupales y comunitarios.
- Reforzar las redes y apoyo social.

Método.
Hemos utilizado recursos metodológicos específicos.
-La investigación acción participativa, que posibilitó el auto-diagnóstico, la planificación, ejecución y evaluación
participativa, básica para modificar comportamientos socialmente construidos que afectan a la salud comunitaria.
Consideramos a la investigación acción participativa como una actividad integrada que combina la investigación social, el
trabajo educativo y la acción. Adoptamos un paradigma caracterizado por la relación dialógica entre el investigador y el
investigado, en la búsqueda de metodología participativa para la formación de una conciencia crítica.
Durante el proceso de intervención se abrieron espacios para el análisis, reflexión, concientización, la explicación y
comprensión de dichos problemas. Se promovió el pasaje de una posición pasiva a una posición activa y creativa de los
sujetos participantes, desarrollando iniciativa, discusión crítica, autoestima, gestión y responsabilidad por sus logros y
sus fracasos.

Actividades desarrolladas.
Se realizaron numerosos talleres para padres y para niños. Se utilizaron diferentes técnicas grupales para dinamizar la
participación y la producción. Se generaron espacios de reflexión y capacitación que contribuyeron a mejorar el
desempeño en la crianza de los niños. Los temas que se propusieron para reflexionar y debatir fueron sobre la
importancia del afecto y el juego para el desarrollo infantil, la participación de ambos padres en la crianza y educación
de los hijos, la estimulación temprana, los derechos del niño, los aspectos nutricionales, prevención de accidentes
infantiles, primeros auxilios, control de esfínteres, entre otros.

Resultados.
Se pudieron rescatar por las evaluaciones realizadas por los mismos pobladores, los niños y por los indicadores que los
técnicos nos propusimos para la experiencia que la misma fue positiva y enriquecedor.

1. Se logró revalorizar muchas creencias y prácticas de la sabiduría popular como el discurso científico y al mismo
tiempo se desmitifican otras ideas..
2. Se alcanzaron mayores niveles de concientización sobre su responsabilidad y sus potencialidades.
3. Se lograron mejores condiciones de higiene de los niños y de su hábitat.
4. Se logró aumentar el nivel de información acerca del desarrollo infantil y de los derechos del niño.
5. Se posibilitaron espacio para el juego, desarrollando la imaginación y la creatividad. Se construyeron gran
variedad de juguetes y materiales didácticos. Se crearon bolsones de libros de literatura infantil.
6. Se alcanzaron mayores niveles de socialización en los pequeños en edad preescolar.
7. Se observó que las madres interés para superar los problemas de aprendizaje y de comportamiento de sus hijos.
8. Se elaboraron alternativas para mejorar la alimentación compatibilizando las costumbres de la población con las
necesidades a que debe tender una dieta equilibrada.
9. Se mejoró la red de comunicación entre algunas familias de la comunidad.
10. El proyecto sirvió en la reconstrucción de los lazos solidarios en la deteriorada trama social de comunidad
designada por el individualismo y el aislamiento.
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MATERIA: TEORÍAS E INTERVENCIONES EN EL CAMPO GRUPAL Y COMUNITARIO
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