COSTEO BASADO EN METAS
LAS ÉPOCAS EN EL CÁLCULO DE COSTOS
El advenimiento de la globalización ha traído consecuencias en la forma de operar los
negocios en todo el mundo.
Una mayor competencia, el cambio tecnológico acelerado, las nuevas formas de
comercialización y un mercado cada vez más exigente, han hecho que las empresas, en
muchos casos, tengan que replantearse a sí mismas y analizar su ventaja competitiva
frente al resto de sus competidores.
Una de las principales estrategias para lograr una ventaja competitiva es el liderazgo en
costos; sin embargo, hablar de liderazgo en costos trae consigo una de las preguntas más
comunes de los administradores: ¿cómo deben ser asignados los costos a cada unidad
producida?
La asignación de los costos ha sido desde la Revolución Industrial uno de los principales
retos de los administradores y contadores de las empresas.
Con el paso del tiempo, nuevas propuestas para costear los productos han sido estudiadas
e implementadas. Sin embargo, podemos encontrar tres etapas principales en lo que al
cálculo de los costos de producción se refiere.
PRIMERA ETAPA: LA ERA DEL COSTEO ESTÁNDAR
Con la Revolución Industrial en su apogeo, las empresas comenzaron a utilizar métodos
ingenieriles para el cálculo de los costos de producción.
Motivados por las ideas de Taylor acerca de la eficacia y eficiencia de la producción, se
popularizaron estudios de tiempos y movimientos, además de análisis estadísticos para
determinar cuánto debería costar cada producto.
Estos costos “ideales” dieron pie a toda una metodología de asignación de costos que con
el paso del tiempo se denominó “costeo estándar”.
Como ventajas, el costeo estándar es una herramienta útil para planear, tomar decisiones
y controlar, pues permite estimar la estructura de costos de una empresa a diferentes
niveles de producción.
Sin embargo, y como se ha comentado a lo largo de este capítulo, una de las grandes
interrogantes del sistema de costos estándar es la manera en que los costos fijos de
producción deben ser distribuidos.
El uso de prorrateos arbitrarios (generalmente basados en horas-máquina u horas-
hombre) limita en cierta medida la utilidad de este método.
SEGUNDA ETAPA: LA ERA DEL COSTEO DIRECTO
A pesar de que la idea de un costeo que considerara para efectos de la toma de decisiones
sólo los costos variables fue manejada desde el decenio de 1930, no fue sino hasta
mediados de los años 1950 cuando se popularizó el sistema de costeo directo frente al
absorbente.
En el sistema de costeo directo, solamente se consideran como parte del costo del
producto aquellas erogaciones que pudieran identificarse directamente con dicho
producto.
Nuevamente, al igual que en el costeo estándar, el costeo directo no ofrece una solución
clara al problema de la distribución de los costos fijos de producción; sin embargo, el
costeo directo se popularizó como herramienta primordial en la toma de decisiones
cuantitativa de las empresas.
TERCERA ETAPA: LA ERA DEL COSTEO BASADO EN ACTIVIDADES
Como se ha discutido a lo largo de este capítulo, el costeo basado en actividades (o ABC,
de activities-based costing) ha sido desde la última década del siglo xx una de las
herramientas contemporáneas más útiles para las empresas, no sólo como una fuente
lógica acerca de la asignación de costos, sino también como un complemento del análisis
de cadena de valor.
Los tres enfoques mencionados anteriormente no son excluyentes el uno del otro.
Ninguno de ellos ha perdido validez; por el contrario, se han complementado conforme
nuevas tecnologías y herramientas han sido desarrolladas.
COSTEO BASADO EN METAS
Una de las últimas herramientas en cuanto al cálculo de los costos se denomina costeo
basado en metas (target costing), nacida en Japón a finales de la década de 1980 y que en
últimas fechas ha adquirido relevancia en diferentes compañías de todo el mundo.
Empresas como Honda, Ford e Intel han recurrido a esta tecnología como herramienta
para enfrentar a sus competidores, dadas las características de alta competencia de sus
mercados.
Tradicionalmente, cuando una empresa desea lanzar un producto al mercado comienza
con su diseño, luego determina cuánto costaría producirlo, para después determinar el
precio de venta en función del margen de utilidad deseado.
Este proceso, sin embargo, no puede aplicarse en la realidad actual de los negocios, dado
que es el mercado y no los productores, quienes en última instancia deciden el precio de
los bienes y servicios.
El costeo basado en metas toma en cuenta esta nueva realidad y, allegándose de la
experiencia desarrollada por sistemas contemporáneos como el costeo basado en
actividades, propone un esquema que invierte la manera tradicional de costear.
Bajo la perspectiva del costeo basado en metas, la compañía comienza analizando la
posición estratégica del producto con respecto al resto de productos de la firma y con
productos similares ofrecidos por la competencia.
Después, determina el precio que el mercado pagaría por este nuevo producto.
Los equipos de costeo basado en metas deberán entonces diseñar y construir el producto
tomando en consideración el costo meta que asegure el margen de utilidad establecido
por la administración.
El objetivo del costeo basado en metas es simple y se basa en tres premisas básicas:
orientar los productos a la capacidad adquisitiva del cliente o hacia un precio
acorde con el mercado
tratar a los costos del producto como una variable independiente durante la
definición de las especificaciones del producto
trabajar proactivamente para alcanzar el costo meta durante el desarrollo del
producto y de los procesos productivos. En pocas palabras, podemos hablar de
que:
Costo meta = Precio de venta - Margen de utilidad deseada
El costeo basado en metas implica todo un cambio de cultura dentro de la organización.
No se trata solamente de reducir los costos para alcanzar la utilidad deseada; implica
comprometerse con el trabajo en equipo y la estrategia de la organización, y adoptar la
filosofía de mejora continua en la cultura de trabajo.
METODOLOGÍA DEL COSTEO BASADO EN METAS
Antes de iniciar el proceso de costeo basado en metas, es importante estar seguros de
lograr reorientar el pensamiento de los administradores y partes involucradas hacia el
precio orientado al mercado y considerar en primer lugar las necesidades de los clientes
en lugar de basar el diseño de los nuevos productos y servicios en meros aspectos
técnicos.
Se debe recordar que, en la actualidad, ya no es válido pretender que los clientes de una
empresa se adapten a sus productos, sino que son los productos de la empresa los que
deben adaptarse a las necesidades de los clientes:
PRIMER PASO Consiste precisamente en determinar qué necesidad del mercado
desea satisfacer la empresa e identificar las características en el producto y servicio
que cumplen dicha necesidad. Este primer paso requiere un fuerte trabajo de
equipos entre las áreas de ventas, mercadeo y diseño.
SEGUNDO PASO Se establece el precio de venta del producto con base en factores
como su participación de mercado, la estrategia de penetración del negocio en el
mercado, la competencia, nicho de mercado y la elasticidad de la demanda.
TERCER PASO Se determina el costo meta a alcanzar. Una vez que se ha
determinado el precio de venta, se sustrae el margen de utilidad deseado. Este
margen generalmente es establecido por la administración en el proceso de
planeación estratégica de la empresa.
CUARTO PASO en la implementación del costeo basado en metas es el desglose de
los costos en los que incurrirá el producto. Este desglose deberá hacerse primero
entre los diferentes centros de costo de la empresa (mercadeo, ventas,
producción, logística, distribución y compras, por mencionar algunos). Una vez
hecho esto, cada centro detallará los costos por cada componente, material o
servicio que fueron puestos bajo su responsabilidad. Asimismo, es en este punto
cuando la administración y su equipo de trabajo deberán hacer análisis tales como
si es preferible fabricar o comprar algún componente o servicio (y por ende, buscar
el compromiso del proveedor con el esfuerzo de reducción de costos de la
empresa) y el análisis de aquellos aspectos que generarán valor agregado al
producto o servicio.
QUINTO PASO es quizás el más intensivo en recursos y tiempo, pues es cuando
cada actividad es costeada. Es aquí donde se hace más patente la necesidad
implícita del trabajo en equipo y el compromiso de los miembros de la empresa
con su visión estratégica. Cuando han sido costeadas las diferentes actividades, se
requiere un proceso bien definido que integre actividades y tareas para apoyar el
costeo con base en metas. Los equipos de trabajo deberán esforzarse en analizar,
de acuerdo con la responsabilidad del centro en el que colaboren, diferentes
alternativas que mejoren tanto al producto como a su manufactura y a los servicios
relacionados con ésta en cada etapa del ciclo de desarrollo.
Finalmente, una vez que el producto ha entrado a las líneas de producción, inicia un
proceso de control y realimentación de los costos. Como antes se mencionó, el costeo
basado en metas implica un compromiso constante con el mejoramiento continuo y, por
ende, con una reducción de costos constante. Es por esto que este sistema de costeo es
dinámico, con puertas abiertas a la creatividad de los miembros del equipo de trabajo
para que aporten alternativas a fin de lograr una reducción constante de los costos. Estos
esfuerzos pueden apoyarse en herramientas y metodologías relacionadas con el diseño de
producción y ensamble, de la inspección, de la estandarización de partes, etc. Es también
en esta última parte donde herramientas tales como el costeo basado en actividades
cobran importancia, pues en el proceso de mejora continua los costos indirectos de la
producción son los que deberán reducirse al mínimo en función de su capacidad para
crear valor.
BENEFICIOS DEL COSTEO BASADO EN METAS
El costeo basado en metas ayuda a la organización de diversas formas.
En primer lugar, obliga a la empresa a verse a sí misma y a sus productos desde el punto
de vista del cliente.
Esto, indudablemente, responde a la tendencia mundial de satisfacer a las necesidades
más particulares de los clientes.
Por otro lado, el uso del costeo basado en metas fomenta el trabajo en equipo y el
compromiso de mejorar en forma continua.
Asimismo, al unir en un solo grupo de trabajo a personas de diferentes áreas de la
organización crea vínculos que a la larga harán que la empresa en conjunto sea capaz de
responder con mayor celeridad a las demandas del mercado.
Finalmente, este sistema de costeo hace que los administradores enfoquen sus esfuerzos
en productos que generan valor agregado a la empresa y desechen aquellos que no
aportan un margen de utilidad acorde a la dirección estratégica de la empresa.
Una de las desventajas principales del costeo basado en metas es la gran cantidad de
recursos humanos y de tiempo que deben ser invertidos para llevarlos a cabo.
Además, en un principio el choque con la cultura organizacional puede ser sumamente
fuerte, en especial si el sistema actual de costeo (y de producción, en última instancia) no
se fundamenta en una filosofía de mejora continua.