FRANCISCO TERNERA BARRIOS
Magistrado Ponente
STC8267-2020
Radicación n°. 13001-22-13-000-2020-00145-01
(Aprobado en Sala virtual de siete de octubre de dos mil veinte)
Bogotá, D.C., siete (7) de octubre de dos mil veinte
(2020).
Decide la Corte la impugnación interpuesta contra la
sentencia proferida el 31 de agosto de 2020 por la Sala
Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Cartagena, en la acción de tutela promovida por Manlio
Aristio Barrios Buelvas y Edwin Pardo Barrios frente a los
juzgados Segundo Civil del Circuito y Segundo Civil
Municipal de Cartagena. Al trámite se vincularon al
Procurador Judicial II delegado para asuntos civiles y al
señor Edinson Castillo Peña.
I. ANTECEDENTES
1. Los gestores, a través de apoderado, demandaron la
salvaguarda de sus derechos fundamentales al debido
proceso y a la defensa, presuntamente vulnerados por las
autoridades judiciales acusadas dentro de la actuación bajo
radicado 2017-00016.
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2. De conformidad con el escrito inicial y las pruebas
obrantes en el plenario, se observa lo siguiente:
2.1. El señor Edinson Castillo Peña interpuso demanda
de pertenencia en contra de los acá accionantes, cuyo
conocimiento correspondió al Juzgado Primero Civil
Municipal de Cartagena.
2.2. Posteriormente, al advertir el juez que el
demandante «no cumplía las cargas procesales impuestas en el auto
del 21 de junio de 2017, y en especial aportar las fotografías de la
valla de que trata el artículo 375 numeral 7° del C.G.P », decidió
requerirlo mediante auto del 07 de mayo del 2018.
2.3. Transcurrido el término concedido, en auto del 26
de octubre ulterior, «el despacho resuelve decretar de manera
oficiosa la terminación del proceso por desistimiento tácito, dado que el
demandante no cumplió con la carga procesal impuesta ». Frente a
dicha providencia, las partes guardaron silencio.
2.4. Pese a que no se interpusieron recursos, el 15 de
noviembre postrero, «atendiendo entonces a la obligatoriedad
impuesta en el artículo 132 del C.G.P, y siendo que el despacho no
advirtió de manera oportuna que las cargas procesales se habían
cumplido en su totalidad».
En consecuencia, luego de realizar el correspondiente
control de legalidad decidió declarar « la ilegalidad de la
providencia de octubre 26 de 2018»
2.5. Tal decisión fue recurrida en reposición y apelación
por el promotor, recursos que fueron confirmados por el a
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quo y declarado inadmisible por el ad quem, el 27 de
noviembre y 13 de marzo de 2019 respectivamente.
2.6. En proveído del 29 de mayo de 2019, la autoridad
judicial declaró nuevamente el desistimiento tácito, pues
observó que «lo que aportó la parte demandante fueron impresiones
de dos (2) imágenes en hoja de block de la valla, no cumpliendo con la
carga procesal impuesta dentro del término de treinta (30) días ».
2.7. Dicho pronunciamiento fue posteriormente
repuesto por la misma autoridad judicial, quien decidió dar
por cumplida la carga con la presentación de las fotocopias
de la valla requerida. Inconforme con la decisión, el actor
interpuso recursos de reposición y apelación (ambos
denegados) y radicó solicitud de nulidad.
2.8. El 18 de noviembre de 2019, la autoridad judicial
municipal accionada negó tal requerimiento. Confirmada la
determinación en primera instancia, el ad quem despachó
desfavorablemente la alzada el 09 de marzo de esta
anualidad.
2.9. Reprocha que la autoridad cuestionada, « al revocar
los autos de octubre 26 de 2018 y sin fecha, notificado por estado 061
fijado el 29 de mayo de 2019, referentes a la Terminación de oficio del
Proceso por el fenómeno del Desistimiento Tácito, fueron ilegales y
violatorios del Debido Proceso y Defensa, por actuar cuando había
perdido la competencia y amparar dichos autos con falsedad, toda
vez que HASTA LA PRESENTE el Demandante no ha cumplido con el
requisito de cumplir la carga procesal, tal como lo dejó sentado en los
autos antes indicados».
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3. Pide, en consecuencia, ordenar «la invalidez o nulidad de
toda la actuación producida a partir del auto interlocutorio de 15 de
noviembre de 2018 inclusive».
II. LA RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS Y
VINCULADOS
1. El Juzgado Segundo Civil del Circuito de
Cartagena manifestó que « la decisión adoptada por este Juzgado,
para desatar la controversia tuvo su génesis en fundamentos de hecho
y de derecho y se tomó la decisión que correspondía»
Concluyó diciendo «que el procedimiento en este caso concreto
estuvo totalmente acorde con los postulados del debido proceso y que
la decisión tomada fue consecuencia lógica de la interpretación
realizada por el Juez y no puede usar el mecanismo de la acción de
tutela con una tercera instancia».
2. El Juzgado Segundo Civil Municipal realizó un
recuento de las actuaciones desarrolladas y solicitó que se
«desestime las pretensiones del hoy accionante, por no haberse
amenazado y/o violado derecho alguno de los intervinientes en el
proceso de pertenencia que dio origen a esta acción constitucional ».
3. Edinson Castilla Peña sostuvo que «cumplí con la carga
procesal impuesta al aportar las fotografías impresas en hojas bond,
pues las mismas cumplen con la finalidad de la norma». Igualmente,
defendió los autos interpelados, y en consecuencia, pidió se
deniegue el auxilio constitucional.
4. Los demás vinculados guardaron silencio.
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III. LA SENTENCIA IMPUGNADA
El a quo constitucional negó el amparo pues «en cuanto a
la primera decisión de la instancia…fue dictada en 11 de noviembre de
2018, sobre ella se presentaron los recursos de reposición y
apelación…el primero no prosperó y en segunda instancia se declaró
inadmisible la alzada en auto que fue notificado el 13 de marzo de
2019», por cuanto no cumple con el requisito de inmediatez.
Así mismo, en cuanto al auto del 23 de julio de 2019 no
cumple con el requisito de subsidiariedad debido a que «no
se encuentra en las piezas procesales puestas a disposición de esta
Corporación, auto que se pronuncie sobre el recurso de queja y defina
en últimas si el auto del 23 de julio de 2019 acá censurado es o no
apelable».
Igualmente indicó que, frente a la solicitud de nulidad
«Mas (sic) allá de las glosas del accionante, que en realidad lo que
envuelven es su inconformidad con la decisión adoptada en segunda
instancia, la realidad es que la misma se encuentra soportada en
forma plausible en las normas aplicables al caso ». En
consecuencia, denegó el auxilio solicitado.
IV. LA IMPUGNACIÓN
La formuló el promotor, quien adujo que «No es cierto el
término que abona la sala, toda vez que la solicitud de nulidad se
presentó el 16 de septiembre de 2019, siendo negada en auto de
noviembre 18 de 2019 y resuelta en la alzada ante el Juzgado
Segundo Civil Del Circuito, en auto de marzo 9 de 2020».
Adicionalmente sostuvo, que «al resolver la nulidad en forma
negativa, que es lo más, por sustracción de materia, tácitamente debía
correr esa suerte la queja que era lo menos y sin tanto esfuerzo mental,
toda vez que solo debía denegarlo».
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Igualmente insistió en los argumentos que sirvieron
como base fundacional de la presenta acción. Al respecto,
reiteró que, a su juicio, «se incurrió en la nulidad y no porque se
haya dejado sin efectos el auto de 29-10-2018, sino, que las dos
providencias mediante las cuales la señora juez decretó de oficio el
desistimiento tácito, lo hizo con conocimiento de que el demandante no
había cumplido la carga procesal, de aportar las fotografías en término,
entrando en actuaciones que ponen en duda la recta administración
de justicia y la seguridad jurídica en que deben enmarcarse».
Arguyó que la carga aún no había sido satisfecha,
puesto que «el demandante aportó unas copias simples. Las
fotocopias de los documentos para que tengan plena validez, deben
estar autenticados ante notario, al hacerlos valer como prueba, debe
ser en las instancias y términos legales».
V. CONSIDERACIONES
1. La gestora del amparo se duele de la vulneración de
sus derechos fundamentales con ocasión del auto que
denegó la nulidad planteada, el cual fue confirmado el 09
de marzo de este año por el Juzgado Segundo Civil del
Circuito de Cartagena.
2. Frente a ello, temprano advierte la Corte que la
decisión de primera instancia habrá de ser confirmada pues
no se acredita conculcación a sus prerrogativas esenciales.
Requisito específico de procedibilidad de este mecanismo
constitucional.
A diferencia de lo considerado por el tutelante, la
determinación cuestionada se encuentra conforme al
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ordenamiento jurídico, lo cual limita per se la intromisión
de juez constitucional para modificar o invalidar lo resuelto.
Vista la última providencia cuestionada, la célula
judicial accionada afirmó que «la tesis de la ilegalidad de autos,
es de origen jurisprudencial, y surge como una excepción al principio de
legalidad y seguridad jurídica». Así mismo, explicó que «el juzgado
de primera instancia dio aplicación esta regla excepcionalísima,
profiriendo el auto de fecha 15 de noviembre del 2018 mediante el cual
dejó sin efectos el proveído de 26 de octubre del 2018 que había dejado
por concluído (sic) el proceso por desistimiento tácito, lo que a la luz de
lo visto, quiere decir que esta última providencia fue eliminada del
interregno del proceso, por considerar el a quo, que misma estaba
impregnada de ilegalidad».
Por consiguiente, encontró que «debe interpretarse que al
desaparecer tal providencia que dió (sic) por concluido el proceso, no
puede estructurarse la causal de nulidad alegada por el vocero del
demandado, como quiera, que esta decisión bajo tales circunstancias
dejó de tener validez, como si nunca hubiese existido».
Así las cosas, evidenció que si la inconformidad del
peticionario se enfila a controvertir el cumplimiento de la
carga procesal del demandante, «debió entonces agotar los
recursos ordinarios en contra del auto que lo dejó sin efectos, es decir
la providencia del 15 de noviembre del 2018, la cual, según logra
advertirse, se encuentra ejecutoriada y en firme, lo cual conduce a
colegir que la litis bajo el amparo de tal providencia nunca fue
concluida, sino que siguió su curso habitual, en contraposición a lo
aducido por el apelante, que aduce que el proceso se encontraba
legalmente concluido».
Corolario de lo expuesto, adujo que «no puede nutriste la
causal de nulidad alegada, de la decisión proferida el 26 de octubre
del 2018, pues se itera, esta no existe en el interregno procesal en vista
de haberse aplicado la excepción jurisprudencial de ilegalidad de auto,
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susceptible de ser controvertida a través de los mecanismos ordinarios,
y estando en firme esta, ya sea porque no fue atacada o porque fueron
despachados de manera negativa, no puede nuevamente abrirse el
debate, aduciendo que el proceso se encuentra legalmente concluido, so
pretexto de configurar un vicio de nulidad, que como se advierte, no se
logra estructurar».
De lo esgrimido, no se logra vislumbrar una postura
arbitrariamente alejada del ordenamiento jurídico. Por el
contrario, se evidencia que esta fue proferida teniendo como
fundamento la normativa adjetiva y la jurisprudencia que
regulan la materia, así como las probanzas allegadas
oportunamente al proceso.
Ciertamente, en un asunto de análoga particularidad,
esta Corporación manifestó recientemente, sobre la tesis de
ilegalidad de los autos, que
«el Juzgador, al evidenciar que se había incurrido en una
ilegalidad con entidad suficiente para variar el destino del
proceso, en aras de propender por evitar una afectación mayor a
los derechos de las partes y al orden jurídico, aplicó lo que se
conoce como la “teoría del antiprocesalismo”, según la cual, “los
autos manifiestamente ilegales no cobran ejecutoria y por
consiguiente no atan al juez ni a las partes”, criterio que esta
Sala mantiene vigente y que comparte la Corte Constitucional,
pues sobre la excepción a la irrevocabilidad de las providencias
judiciales se ha precisado que, “sólo procede cuando en casos
concretos se verifica sin lugar a discusión que se está frente a
una decisión manifiestamente ilegal que represente una grave
amenaza del orden jurídico y siempre que la rectificación se lleve a
cabo observando un término prudencial que permita establecer
una relación de inmediatez entre el supuesto auto ilegal y el que
tiene como propósito enmendarlo”» (STC2263-2020, 4 mar.
2020, rad. 00073-01)
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De acuerdo a lo anterior, las decisiones confutadas
descansan en razones que se hallan dentro del margen de
razonabilidad, pues no advierte en ellas yerros o dislates de
una entidad tal, que abran paso a la intervención del juez
constitucional.
4. De modo que, en el sub judice se identifica una
disparidad de criterios entre lo considerado por el juez
acusado- en el desarrollo del ejercicio normal de las
facultades y amparado en los principios de autonomía e
independencia judicial- y lo planteado por la solicitante. Así
las cosas, el juez constitucional no es el llamado a dirimir la
controversia, a modo de juez de instancia, arrogándose
competencias que no le corresponden.
Esta Corporación ha esgrimido, de un lado, que « el juez
de tutela no es el llamado a intervenir a manera de árbitro para
determinar cuáles de los planteamientos valorativos y hermenéuticas
del juzgador, o de las partes, resultan ser los más acertados, y menos
acometer, bajo ese pretexto, como lo pretende la actora, la revisión
oficiosa del asunto, como si fuese uno de instancia » (CSJ STC.7
mar. 2008, Rad. 2007-00514-01); y, de otro, que «la
adversidad de la decisión no es por sí misma fundamento que le allane
el camino al vencido para perseverar en sus discrepancias frente a lo
resuelto por el juez natural» (CSJ STC 28 mar. 2012, Rad.
00022-01).
5. De conformidad con lo discurrido, se impone
confirmar la sentencia controvertida.
VI. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
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de la República de Colombia y por autoridad de la ley,
CONFIRMA el fallo de fecha y procedencia anotadas.
Notifíquese lo aquí resuelto, por el medio más expedito
y eficaz al actor y a los demás interesados.
Remítase el expediente a la Corte Constitucional para lo
de su cargo.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Presidente de Sala
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
AUSENCIA JUSTIFICADA
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
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LUIS ALONSO RICO PUERTA
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
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