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Javier Molina Caso Practico Tercer Parcial

1) Un edificio que albergaba talleres textiles se derrumbó en Bangladesh, matando a cientos de personas. 2) La construcción del edificio tenía irregularidades y sobrecargó su estructura. 3) Varios actores compartían responsabilidad, incluyendo al dueño, autoridades locales, empresas textiles y consumidores.

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Javier Molina Caso Practico Tercer Parcial

1) Un edificio que albergaba talleres textiles se derrumbó en Bangladesh, matando a cientos de personas. 2) La construcción del edificio tenía irregularidades y sobrecargó su estructura. 3) Varios actores compartían responsabilidad, incluyendo al dueño, autoridades locales, empresas textiles y consumidores.

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01 DE DICIEMBRE DE 2021

TRAGEDIA EN BANGLADESH: ¿QUIÉN ES


RESPONSABLE?
CASO PRÁCTICO

LILIAN IVETH FERNANDEZ


ALIMNO: JAVIER ENRIQUE MOLINA MOLINA
ASIGNATURA: TOMA DE DECISIONES
N° DE CUENTA : 201060530020
Tragedia en Bangladesh: ¿Quién es responsable?

Se acercan a 600 los cadáveres rescatados en el hundimiento del edificio en la


localidad industrial de Savar, a las afueras de Dacca, la capital de Bangladesh,
el 24 de abril. La cuenta no ha terminado, ya que existen muchos
desaparecidos probablemente sepultados bajo la enorme masa de escombros,
que el ejército y otros servicios públicos continúan retirando. El edificio, que
desde hacía tiempo presentaba grietas visibles, albergaba 3.000 personas
ocupadas en talleres de confección textil.

La policía bangladeshí arrestó al dueño del edificio, Sohel Rana, que fue
encontrado por la policía cerca de la frontera con la India, a donde trataba de
huir. La multitud enfurecida pedía su ejecución. Según los responsables locales
de la investigación para aclarar el siniestro, el peso y las vibraciones de cuatro
generadores de electricidad situados en el techo del inmueble y la maquinaria
industrial usada en su interior crearon una sobrecarga que la estructura del
edificio no pudo soportar.

Las irregularidades en la construcción y uso del edificio son múltiples:

El permiso de edificación fue para cinco plantas y tenía ocho.


Fue propuesto para uso comercial y se destinaba a actividades industriales.
Los materiales utilizados en la construcción han sido calificados de “muy poca
calidad”.
¿Quién tiene responsabilidad en lo ocurrido?

No cabe duda de que el propietario como promotor de muchas de las


irregularidades que causaron el siniestro. También las autoridades locales son
responsables por la falta de vigilancia y control. No sabemos si fue por
negligencia, falta de medios o porque “miraron hacia otro lado”, quizá
suponiendo que era algo inevitable, o por influencia política –Sohel Rana
pertenecía a la rama juvenil del partido gobernante en Bangladesh– o tal vez
por algún soborno pagado por el propietario o las empresas para logar
impunidad. Las leyes de Bangladesh podrían haber sido bastante permisibles
en materia de edificación y condiciones de trabajo. En este caso, la
responsabilidad se extendería también a los legisladores. Parece que así es, ya
que pocos días después del accidente, el Gobierno de Bangladesh se
comprometió a reformar su legislación laboral, reforzar su capacidad de
inspección de las fábricas y garantizar la seguridad básica de todas ellas.

No pueden exculparse de responsabilidad moral a los técnicos de las empresas


si no advirtieron la existencia de un riesgo evidente y a los ejecutivos que
decidieron someter al edificio a una sobrecarga desmesurada y no pararon la
actividad industrial ante el riesgo que algunos ya habían anunciado.

Los directivos o empresarios que decidieron aprovecharse de los bajos costes


del alquiler y de la bajísima remuneración a los trabajadores (menos de 30
euros al mes), en su mayoría mujeres, tiene responsabilidad por cooperar en la
existencia de una situación, cuanto menos, muy cuestionable.

Las empresas locales eran proveedoras de grandes compañías de moda, como


la cadena británica de ropa Primark y la marca italiana Benetton. También
estas grandes compañías tienen su parte de complicidad, como la tienen las
posibles empresas intermedias que pueden formar parte de la cadena de
suministro desde los talleres de Bangladesh a las citadas compañías de moda.

La responsabilidad, aunque en menor grado, llega hasta los consumidores


insensibles al origen y condiciones de trabajo con las que se ha elaborado el
producto. Y a las autoridades de los países donde se consume el producto en
la medida que no exigen transparencia exigiendo información de las
condiciones laborales existentes en el proceso de producción.

La situación de estos talleres – sweatshops, “talleres de sudor” los llaman en


inglés– en los que se trabaja por apenas un euro al día y muchas veces con
escasa ventilación y verdadero hacinamiento, no es único. Son todavía
demasiado frecuentes en algunos países, generalmente en vías de desarrollo.
Apenas hay noticias de ellos, excepto cuando hay accidentes como éste o
pavorosos incendios como el que ocurrió el pasado mes noviembre en una
fábrica en Dacca, que producía para Wal-Mart y el minorista europea C&A, y en
el que murieron 112 personas.

Tanto consumidores como autoridades deberían solicitar certificados fiables de


cómo se han producido estos productos textiles, como ya ocurre en otros
casos. Y seguramente se hará. Es significativo que lo reclamara nada menos
que Angela Merkel en un discurso reciente en Hamburgo, con motivo de la
celebración de una reunión de la Iglesia protestante alemana. Exigía luchar por
una mayor transparencia en la producción de los productos textiles y tratar de
extender la filosofía del comercio justo con el fin de “saber de dónde procede lo
que compro”.

La solución no es sencilla. Países como Bangladesh se apoyan en los bajos


salarios y otros reducidos costes de producción para su economía nacional. Es
su gran ventaja competitiva. Las ganancias obtenidas por la exportación de
textiles de Bangladesh es su mayor fuente de crecimiento económico.
Representa un 45% de su empleo industrial y mueve 19.000 millones de
dólares. Pero también es cierto que habrá empresas que no correrán el riesgo
de sufrir boicot si se divulga que fabrican allí.

Algunos argumentan que estas condiciones de trabajo es un mal menor para el


desarrollo económico del país, y que peor es no tener trabajo. Frente a estos
argumentos habría que recordar que un auténtico desarrollo no es sólo
económico, sino que ha de ser también humano y que no es ético explotar a
personas aprovechándose de su pobreza o estado de necesidad. Hay unos
mínimos requeridos por la dignidad humana que no se deben sobrepasar, y
una de ellas es una apropiada seguridad e higiene en el trabajo. Estos mínimos
pueden quedar reflejados en certificados, de elaboración fiable y auditados por
agencia independientes y solventes. A partir de estos mínimos hay que
armonizar salarios y capacidad para atraer empresas extranjeras.

La propia Angela Merkel, en el citado discurso, sugería encontrar una solución


partiendo de las condiciones del lugar del trabajo, y colaborando con los países
donde se fabrica “sobre cómo implementar unas nuevas reglas en sus
condiciones laborales y no imponer simplemente nuestras normas sino de
acuerdo con ellos porque imponiendo no tendremos ningún éxito en nuestras
pretensiones de transparencia.” Parece un buen procedimiento si se aseguran
los mínimos a los que antes me refería, ya que la dignidad humana es
universal.

PREGUNTAS

1. Elabore el diagrama de causa y efecto

Mano de
Materia Obra
Prima Maquinaria

Problemas

Ambiente Métodos

Esta herramienta nos ayuda a identificar las causas raíz de un problema,


analizando todos los factores involucrados en la ejecución de un proceso del
caso de estudio.

2. ¿Qué perspectiva ética guiaron la toma de decisiones?


Considero que la ética fue inmoral ya que no cabe duda de que el propietario
como promotor de muchas de las irregularidades que causaron el siniestro.
También las autoridades locales son responsables por la falta de vigilancia y
control. No sabemos si fue por negligencia, falta de medios o porque “miraron
hacia otro lado”, quizá suponiendo que era algo inevitable, o por influencia
política –Sohel Rana pertenecía a la rama juvenil del partido gobernante en
Bangladesh– o tal vez por algún soborno pagado por el propietario o las
empresas para logar impunidad. Las leyes de Bangladesh podrían haber sido
bastante permisibles en materia de edificación y condiciones de trabajo.

3. ¿Qué alternativas de solución podría describir en este caso?

✓ La solución no es sencilla. Países como Bangladesh se apoyan


en los bajos salarios y otros reducidos costes de producción para
su economía nacional.
✓ Los directivos o empresarios que decidieron aprovecharse de los
bajos costes del alquiler y de la bajísima remuneración a los
trabajadores (menos de 30 euros al mes), en su mayoría mujeres,
tiene responsabilidad por cooperar en la existencia de una
situación, cuanto menos, muy cuestionable.
✓ La responsabilidad, aunque en menor grado, llega hasta los
consumidores insensibles al origen y condiciones de trabajo con
las que se ha elaborado el producto.
✓ La situación de estos talleres – sweatshops, “talleres de sudor”
los llaman en inglés– en los que se trabaja por apenas un euro al
día y muchas veces con escasa ventilación y verdadero
hacinamiento, no es único.

4. Brinde 3 conclusiones principales del caso


✓ Bangladesh es uno de los países con mayores exportaciones textiles
generan, este rubro es de los peores salarios y también no cuenta con
una adecuada fiscalización de las diferentes condiciones laborales poa
la culpa de la corrupción que existe en el país, que este rubro son
comprado por los más grandes de empresarios, ya que con esto se
burlan de las leyes y así mismo de los trabajadores.

✓ Considero que las inexistencias de una cultura de seguridad, un buen


liderazgo y la falta de incapacidad de establecer un objetivo para la
diferentes practicas de las empresas en Bangladesh se encuentra su
principal posición y origen de dos fuerzas que trabajan en conjunto.

✓ Lo primordial que debe de hace Bangladesh es mantener seguro a cada


uno de sus empleados para que puedan ser de gran productividad y
competitividad.

✓ Las ganancias obtenidas por la exportación de textiles de Bangladesh es


su mayor fuente de crecimiento económico. Representa un 45% de su
empleo industrial y mueve 19.000 millones de dólares. Pero también es
cierto que habrá empresas que no correrán el riesgo de sufrir boicot si
se divulga que fabrican allí.

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