𝐃𝐎𝐌𝐈𝐍𝐆𝐎 𝟎𝟐 𝐃𝐄 𝐄𝐍𝐄𝐑𝐎, 𝐒𝐎𝐋𝐄𝐌𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐄𝐏𝐈𝐅𝐀𝐍𝐈𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐒𝐄𝐍̃𝐎𝐑.
(Donde no es precepto,
se celebra el domingo comprendido entre el 2 y el 8 de enero).
𝐋𝐄𝐂𝐓𝐔𝐑𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐎 𝐄𝐕𝐀𝐍𝐆𝐄𝐋𝐈𝐎 𝐒𝐄𝐆𝐔𝐍 𝐒𝐀𝐍 𝐌𝐀𝐓𝐄𝐎 (𝟐, 𝟏-𝟏𝟐).
Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a
Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su
estrella y hemos venido a adorarlo”.
Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos
sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le
contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en
manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor
de mi pueblo, Israel”.
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había
aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de
ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.
Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir,
comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se
llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo
adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante
el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
𝐏𝐀𝐋𝐀𝐁𝐑𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐒𝐄𝐍̃𝐎𝐑.
𝐆𝐋𝐎𝐑𝐈𝐀 𝐀 𝐓𝐈, 𝐒𝐄𝐍𝐎𝐑.
𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎𝐍.
Si católico significa universal la Epifanía es la fiesta católica por excelencia. Porque es la fiesta de la
manifestación de Jesús a todos los hombres. Jesús no quiere dejarse secuestrar ni siquiera por la gente
de su familia, por su pueblo natural. Se manifiesta a todos. Se ofrece a todos.
Los magos que vienen de lejos buscando a este misterioso Niño son el símbolo vivo de toda la inmensa
gente del mundo entero. De todos los lugares, de todas las razas, de todas las condiciones.
No creo que sea exacto decir que la Epifanía es a la Navidad lo que Pentecostés es respecto a Pascua.
Pero un cierto paralelismo sí existe. La Epifanía y Pentecostés son el complemento de plenitud de las dos
grandes fiestas del año. Ambas evocan una operación "ad extra" de un misterio personal de Cristo, y por
eso son dos fiestas eminentemente misioneras: estimulan a la Iglesia a pensar en "los de fuera" en
función de los cuales ella recibe de Cristo toda la luz y toda la fuerza.
Jesucristo, pues, se manifiesta. Manifiesta QUIÉN ES y se manifiesta A ALGUIEN. La vida de Jesús es una
progresiva manifestación de quién es él, y esta revelación de su identidad lo lleva a revelarnos al Padre y
al Espíritu. La revelación tiene unos destinatarios, que el misterio de la Epifanía ya explicita que son
universales: ni Jesús vino sólo a darse a conocer a los judíos ni la Iglesia puede contentarse únicamente
alimentando a su rebaño.
Tres cosas:
1. Agradecer y aumentar la conciencia de que soy destinatario de la manifestación de Dios.
2. Pedir por la conversión de los que hacen el mal, porque también por ellos se ha manifestado.
3. Descubrir en cada día, las pequeñas manifestaciones de Dios en mi vida, porque no hay momento ni
acontecimiento que no traigan una revelación del señor.