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Olbia: Historia y Arqueología Griega

Olbia fue una colonia griega fundada en el 647 a.C. en la desembocadura del río Bug en la costa norte del Mar Negro. Se convirtió en una próspera ciudad portuaria que exportaba grano, pescado y esclavos a Grecia e importaba bienes de Atenas. Sin embargo, su prosperidad declinó en los siglos III-I a.C. debido a los ataques de pueblos escitas, sármatas y dacios, y la ciudad fue destruida por los getas en el 63 a.C

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Olbia: Historia y Arqueología Griega

Olbia fue una colonia griega fundada en el 647 a.C. en la desembocadura del río Bug en la costa norte del Mar Negro. Se convirtió en una próspera ciudad portuaria que exportaba grano, pescado y esclavos a Grecia e importaba bienes de Atenas. Sin embargo, su prosperidad declinó en los siglos III-I a.C. debido a los ataques de pueblos escitas, sármatas y dacios, y la ciudad fue destruida por los getas en el 63 a.C

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Olbia (Mar Negro)

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Olbia y otras colonias griegas a lo largo de la costa norte del mar Negro en el siglo V a. C.

Olbia (griego antiguo, Óλβια, latín Olbia) fue una ciudad griega de Escitia,


que Plinio el Viejo dice que fue llamada inicialmente Olbiópolis y Miletópolis.
Estaba en la desembocadura del río Dniéper (llamado Borístenes en la
Antigüedad) y del pueblo de los boristenitas.1 Algunos historiadores opinan que
esta población de los boristenitas (llamada también Borístenes) era una parte del
territorio de Olbia.2

Índice

 1Historia
 2Restos y excavaciones arqueológicas
o 2.1Dión de Prusa en Olbia
o 2.2Trazado
o 2.3Monedas de Olbia
 3Notas y referencias
 4Lecturas complementarias
 5Enlaces externos

Historia[editar]

Moneda de Olbia en forma de delfín (siglos V-IV a. C.)


La ciudad estaba en la orilla derecha del río Hípanis (Hypanis, actual Bug) y sus
ruinas están en Stomogil, cerca de llginskoje, y a unos 20 km de Nikoláiev. Fue
una colonia de Mileto en el estuario del río Bug, fundada en el 647 a. C.,3 enfrente
de la isla de Berezan, en la que exploradores milesios ya habían establecido una
base avanzada.
La colonia milesia se convirtió en una ciudad próspera con murallas y torres
albarranas, al principio como centro comercial y puerto pesquero y, luego según
fue creciendo el comercio de trigo, en la capital de una región agrícola cuyas
abastecedores escitas podían estar perfectamente a 500 km de distancia.
Era un lugar pésimo para interceptar las dos principales corrientes migratorias de
aguas poco profundas, la del hamsi y la del atún rojo. Pero se alzaba a orillas de
un lago de agua dulce que formaba el río antes de llegar al mar, y aquellos
primeros griegos confiaban en pescar fácilmente con red los peces fluviales:
el esturión, el salmón, el sábalo y la perca. En el estuario del Dniéper había sal en
abundancia para curarlos.
Su puerto fue uno de los principales emporia del mar Negro para la exportación de
cereales, pescado y esclavos a Grecia, y para la importación de bienes del Ática a
Escitia.4
Martin Litchfield West especula que la primitiva religión de Grecia Antigua,
especialmente los Misterios Órficos, estuvieron muy influenciados por las prácticas
chamanísticas de Asia central. Un alto número de grafitis órficos encontrados en
Olbia parecen atestiguar que la colonia fue el principal punto de contacto. 5
Durante el siglo V a. C., cuando la colonia fue visitada por Heródoto, acuñó
monedas de bronce con delfines saltando.6
Heródoto visitó las costas del mar Negro, no por curiosidad independiente, sino
porque lo enviaron allí en el marco de una campaña orquestada por Pericles para
convencer a Atenas de que debía ampliar su influencia marítima si quería
asegurarse el suministro de comestibles. El objetivo era justificar los planes
del estratego ateniense para enviar una expedición naval que pusiera las ciudades
de las costas de Tracia y Escitia bajo la protección de Atenas, protegerlas de los
ataques escitas y controlar el tráfico de trigo.
La expedición del mar Negro partió en 447 a. C. y las colonias griegas, incluida
Olbia, formaron parte de la confederación de Delos. Pericles no impuso la
democracia atenienses en estas ciudades, como había hecho antes en
las ciudades estado del mar Egeo que habían caído en su radio de influencia.
Olbia («próspera» en griego había tenido una especie de democracia, hasta que el
empuje de los escitas preparó el camino para que un tal Pausane se
proclamase tirano con características propias. Pericles, más con la diplomacia que
por la fuerza, llegó a un acuerdo que garantizaba la independencia política de
Olbia en calidad de tiranía autónoma, pero dejó que los escitas conservaran el
control parcial de la economía: eran los escitas y no los griegos quienes
organizaban el cultivo de cereal y el transporte de pieles y cuero, y quienes los
bajaban a la ciudad por el río.
La democracia y la independencia plena no volvieron a Olbia hasta medio siglo
más tarde, cuando Atenas y los escitas estaban en decadencia, e incluso
entonces su política siguió siendo inestable. Los olbios eran una minoría
privilegiada en medio de una población que podía haber llegado a 30.000 casas, y
al final, dos ricas dinastías de transportistas, las familias de Herosón y Protógenes,
lo controlaban todo en la práctica y cobraban impuestos que condenaron a
muchos ciudadanos y comerciantes al endeudamiento y la pobreza.
En su momento culminante, hacia el siglo IV a. C., probablemente tenía 30 o
40.000 habitantes intramuros; pero es posible que hubiera otros tantos en la tierra
extramuros de la polis.
Tras adoptar la constitución democrática, sus relaciones con Mileto fueron
reguladas por un tratado, que permitió a ambos estados coordinar sus
operaciones contra el general de Alejandro, Zopirión, en el siglo IV a. C. Al final
del siglo III a. C., el pueblo declinado económicamente7 debiendo aceptar la ayuda
del rey Esciluro de Escitia. Prosperó bajo Mitrídates VI Eupator, pero fue saqueada
por los getas bajo el mando de Berebistas, una catástrofe que llevó la pujanza
económica de Olbia a un final repentino.
La decadencia se produjo durante el siglo III a. C. La población escita estaba
desestabilizándose a causa del creciente empuje de los sármatas, otro grupo
indoario de vida nómada que avanzaba desde la estepa que hay entre el Volga y
el Don, y el poder escita comenzó a descomponerse.
La ciudad fue atacada y el suministro de trigo se volvió irregular. Una inscripción
datada hacia el 218 - 201 a. C. menciona a los gálatas y escirios como los peores
enemigos de la ciudad.
En el siglo II a. C., un grupo escita se apoderó de Olbia, probablemente con la
esperanza de restaurar las exportaciones. Pero fue incapaz de impedir el desastre
que se produjo en el año 63 a. C., cuando un ejército dacio-gético llegó del delta
del Danubio, tomó Olbia y la destruyó. Su población quedó reducida a 2 o 3.000
habitantes durante décadas.
La ocupación romana, cien años después, revitalizó la ciudad que había perdido
dos tercios de su área. La restauraron, aunque a pequeña escala y con una gran
mezcla de población bárbara. Pero aunque se construyó mucho, nunca se
recuperó del todo. Fue incorporada a la provincia de Mesia, y Antonio Pío ayudó a
la ciudad contra los tauroescitas.
Posteriormente fue quemada por lo menos dos veces en el transcurso de las
llamadas guerras góticas (o escitas).
Volvió a ser arrasada por los godos en el 250, durante la Guerra Gótica, y luego
definitivamente por los hunos hacia 370. El asentamiento fue abandonado a
finales del siglo IV.
Allí nacieron Posidonio, historiador y sofista, y Esfero, un estoico discípulo
de Zenón de Citio.
Restos y excavaciones arqueológicas[editar]

Restos de Olbia.

Quedan pocos restos arqueológicos en el sitio que ocupaba la antigua Olbia, a


excepción de un par de grandes túmulos funerarios, el kurgan de Zeus y la tumba
dedicada a Eurisia y Areté, dos oligarcas de los que no se sabe nada. Son
montículos de tierra que cubren sendas cámaras funerarias majestuosas del siglo
II y a las que se llega por túneles empedrados.
El ingeniero y general Suchtelev empezó a explorar las ruinas de Olbia en 1790,
una época en que oficialmente estaban todavía en territorio otomano. En 1839,
Mijaíl Voronstov, el más grande y más ambicioso gobernador general de Nueva
Rusia, patrocinó la fundación de la Sociedad Histórica Imperial de Odessa, la
primera sociedad arqueológica de Rusia, que se hizo cargo de las excavaciones
de Olbia.
Fue este organismo el que produjo a los verdaderos padres de la arqueología
científica rusa, el conde Alejo Uvarov y la condesa Uvarova, que dedicaron a Olbia
buena parte de su vida. Uvarov, nacido en 1828, había fundado en Moscú la
Sociedad Imperial Rusa de Arqueología, que se convirtió inmediatamente en una
encarnizada rival de la otra Sociedad Imperial de Arqueología que se había
fundado en la misma corte del zar, en San Petersburgo.
Al morir Uvarov, en 1884, su viuda la condesa ocupó la presidencia de la sociedad
moscovita, que también ella había contribuido a fundar. Mantuvo encendida la
llama de la rivalidad con San Petersburgo hasta la revolución de 1917, en que se
fue del país, aunque el sitio de Olbia estaba ya por entonces en otras manos, no
menos seguras.
El sitio de Olbia, declarado reserva arqueológica, está situado cerca del pueblo de
Parutino en el distrito de Ochakov. Antes de 1902, el sitio fue poseído por los
Condes Musin- Pushkins, que no permitieron ninguna excavación en su estado.
Boris Farmakovsky excavó Olbia sistemáticamente entre 1902 y 1914, y luego al
acabar la primera guerra mundial, de 1924 a 1928.
Como el sitio nunca fue reocupado, los hallazgos arqueológicos (particularmente
inscripciones y esculturas) demuestran que fue un ciudad rica. Hoy los
arqueólogos tienen urgencia por explorar el sitio, ya que está siendo erosionado
por el Mar Negro.
Dión de Prusa en Olbia[editar]
Pero las pruebas de Olbia no son sólo materiales, el filósofo estoico Dión de
Prusa ( o Crisóstomo) estuvo allí hacia el año 95, y fue una de las escasas
ocasiones en que un observador griego o latino, tomó nota con detalle, de lo que
vio y oyó. Basándose en aquella visita confeccionó un discurso filosófico
titulado Boristénico que pronunció en la ciudad de Prusa (en la región
de Bitinia, Asia Menor).
Dión llegó a Olbia en un mal momento. Tras destruirla los getas en 63 a. C., los
griegos «habían dejado de llegar por barco mientras la ciudad estaba devastada,
porque no encontraban gente de su lengua que los acogiera y porque los escitas o
no consideraban importante o no sabían organizar su propio comercio a la manera
griega». Con el tiempo, los escitas volvieron a las vacías calles pegadas al Bug e
invitaron a los griegos a volver para reactivar el puerto. Dión llegó más de un siglo
después y aún vio las huellas de la destrucción en la «mala calidad de las
edificaciones» y en que «la ciudad quedara reducida a pequeño tamaño». Los
ciudadanos se habían retirado al vértice del triángulo que formaba el recinto de la
ciudad y habían delimitado otro triángulo menor con una fila de casas y una
fortificación de escasa altura.
Las excavaciones han sacado a la luz todo esto, tal y como lo describe Dión el
resto de la ciudad se había abandonado a su suerte, y algunas de las torres de la
antigua muralla se alzaban en aquellos momentos a tanta distancia que en
palabras de Dión, «no es posible imaginarse siquiera que formaron parte de
aquella única ciudad».
Olbia no había perdido el contacto con el mundo grecorromano del otro lado del
mar Negro, pero sus habitantes tenían la desagradable impresión de que la ciudad
se había quedado sin el prestigio y sin la importancia del glorioso pasado.
Los comerciantes y extranjeros que se molestaban en entrar en los estuarios eran
personajes de tercera categoría, comparados con sus antecesores. Quienes
llegan aquí generalmente, dijo un ciudadano a Dión en son de queja, «son griegos
de nombre, pero en realidad son más bárbaros que nosotros, comerciantes y
traficantes que importan telas de mala calidad y mal vino, y se llevan productos en
nada mejores. Parece como si el mismo Aquiles te hubiera enviado a nosotros
desde su isla, por eso te vemos con todo agrado y con todo agrado escuchamos lo
que nos digas».
Los olbios estaban decididos a impresionarle con su helenismo, pero la versión del
helenismo a la que se aferraban era totalmente arcaica y anticuada. Además, a
Dión le parecieron tan escitas como griegos. Los olbios solían llevar ropas escitas
y el griego que hablaban era horrible.
Dión fue a dar un paseo hasta donde se juntan el Bug y el Dniéper. Al volver se
encontró con un hermosos joven que se llamaba Calístrato, y entablaron
conversación. Calístrato era una auténtica pieza de museo. Llevaba pantalones y
manto bárbaros, pero al ver a Dión se bajó del caballo y se cubrió los brazos, para
cumplir con la antigua norma griega que consideraba de mal gusto enseñar en
público los brazos desnudos. Al igual que los demás olbios, resultó que se sabía
los poemas de Homero de memoria, y que estaba muy orgulloso de ello, a pesar
de que hablaba el griego pésimamente. Pero más admiró a Dión averiguar que era
homosexual. Con dieciocho años, era ya famoso en la ciudad por su valentía en la
batalla, por su interés en la filosofía, y tenía muchos enamorados. Dión no lo dijo
para proporcionar datos sobre orientación sexual, sino para señalar la pervivencia
de un asombroso resto de una época ya pasada. Allí, en tiempos del imperio
romano, aún se conservaba la antigua veneración griega por el amor homosexual
como suprema experiencia intelectual y espiritual. Los olbios pensaban que la
homosexualidad seguía estando de moda en el mundo del otro lado del mar. Dión,
conmovido y divertido, pensó que «corren el riesgo de arrastrar incluso a algunos
bárbaros» a esta concepción del amor, «y no con este fin, sino del modo como
adoptarían ellos tales prácticas, de forma bárbara y no sin insolencia».
Por entonces ya había un pequeño grupo de ciudadanos alrededor de Dión y
Calístrato. Dión dijo que hablarían con más tranquilidad si volvían al recinto
amurallado. Entraron y se sentaron a hablar delante del pórtico del templo de
Zeus. Todavía es identificable este lugar. El espacio que hay entre los cimientos
del templo de Zeus y el muro posterior de la stoa tiene cabida para varias docenas
de personas agrupadas alrededor de un orador. Este antiguo casco urbano, que
rodea el ágora, quedaba fuera de la muralla provisional que se había levantado
alrededor de las zonas habitadas que quedaban, y los templos debían estar ya
medio en ruinas cuando los vio Dión. Recordaba que en Olbia «ninguna de las
estatuas que había en los templos ha permanecido intacta, sino que todas han
sufrido daños».
Trazado[editar]
El sitio triangular de la colonia griega cubre un área de cincuenta hectáreas. La
ciudad baja (actualmente sumergida por el Bug) fue ocupada principalmente por
los astilleros y las casas de los artesanos. La ciudad alta era el principal barrio
residencial, compuesto de los bloques cuadrados y centrada en el ágora con
templos dispersos por la zona. La ciudad fue rodeada por un muro de piedra con
torres.
Monedas de Olbia[editar]
Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación
acreditada.
Este aviso fue puesto el 31 de marzo de 2020.

El Museo de Numismática de Odessa y el Hermitage ruso tienen una colección


rica de monedas griegas antiguas de Olbia:

Olbia. IV siglo aC
Olbia. III siglo aC

Olbia. V siglo aC

Olbia. II siglo aC

Olbia tuvo su propia moneda ya en el siglo VI. A diferencia de otras ciudades


griegas - los olbiopolitas fabricaron monedas locales no acuñando, sino que se
vertieron en formas especiales de matriz en forma de flechas, delfines y peces.
Usaron latón barato en vez de plata. Las monedas de Olbia son bastante grandes.
En el anverso está la cabeza de Atenea con un casco (o Medusa-Gorgona). El
reverso estaba decorado con un águila y un delfín.
Junto con las monedas, hubo una demanda del dinero local, llamado «un pez».
Los «peces» fueron fabricados de bronce y sirvieron como una moneda pequeña.
En algunos "peces" incluso acuñaron los nombres de los funcionarios locales,
durante la administración de cuales produjeron este dinero.

Notas y referencias[editar]
1. ↑ Plinio el Viejo IV,82.
2. ↑ Mogens Herman Hansen & Thomas Heine Nielsen (2004). «El área del Mar
Negro». An inventory of archaic and classical poleis (en inglés). Nueva York: Oxford University
Press. p. 936-937. ISBN 0-19-814099-1.
3. ↑ Adolfo J. Domínguez Monedero, La polis y la expansión colonial griega. Siglos VIII-VI,
p.20, Madrid: Síntesis (1993), ISBN 84-7738-108-9.
4. ↑ Encyclopedia Of Ancient Greece (ed. by Nigel Guy Wilson). Routledge (UK),
2005. ISBN 0-415-97334-1. Page 510.
5. ↑ M.L. West, The Orphic Poems, 1983, p.146.
6. ↑ Odessa Numismatics Museum : Olbian Coins
7. ↑ una junta de comisionados fue enviada para distribuir cereales entre la población.

Lecturas complementarias[editar]
 Krapivina, Valentina; Diatroptov, Pavel. "An Inscription of Mithradates VI
Eupator's Governor from Olbia", Ancient Civilizations from Scythia to Siberia,
Vol. 11, Issue 3/4. (2005), pp. 167–180.

Enlaces externos[editar]
  Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Olbia.
 Slavonic Antiquity website: Sergei V. Rjabchikov, "The interpretation of
some Sarmatian motifs and inscriptions," 2001
 Ancient Coinage of Sarmatia, Olbia
 Brief History of Cities of the Northern West Black Sea Coast and Their
Coinage.
 Odessa Numismatics Museum

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