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Misterios del Rosario y Vocación

Este documento resume los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos del Rosario católico. Cada misterio incluye una breve descripción basada en pasajes bíblicos, una oración a la Virgen María y una intención de oración relacionada.

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Misterios del Rosario y Vocación

Este documento resume los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos del Rosario católico. Cada misterio incluye una breve descripción basada en pasajes bíblicos, una oración a la Virgen María y una intención de oración relacionada.

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MISTERIOS GOZOSOS (Lunes y Sábado)

1. La Encarnación del Hijo de Dios


Lc 1, 26-38
De igual forma que Dios irrumpe en la vida de María a través de la mediación
del ángel Gabriel para manifestarle la vocación a la que ha sido llamada, a
nosotros nos sigue llamando para encomendarnos una misión en el seno de la
Iglesia y en el mundo a través de múltiples mediaciones. Hemos de
permanecer atentos para descubrir la llamada que Dios nos hace a servirle de
diferentes modos en el fragor del día a día.

Pidamos a María por todos aquellos que están discerniendo su vocación,


aquellos que se preguntan por la voluntad del Padre para sus vidas, para que
estén atentos a las mediaciones que Dios pone en su camino en orden a
descubrir su vocación.
2. La visitación de María a su prima santa Isabel
Lc 1, 39-56
En el silencio del camino hacia la casa de su prima Isabel, María medita sobre
el don recibido. En la ayuda prestada a su prima, en el servicio desinteresado a
quien lo necesita, se fragua el sentido de toda vocación. La llamada se traduce
siempre en actitudes y gestos de amor y servicio hacia los demás,
especialmente los que más lo necesitan.

Pidamos a María por los que viven su vocación desgastando su vida en


beneficio de los demás. Pidamos especialmente por los laicos que, a través de
sus ocupaciones ordinarias, de las distintas profesiones que ejercen y de las
formas de vida que adoptan, prolongan la obra de la creación y de la redención
en medio del mundo.
3. El Nacimiento de Jesús
Mt 1, 18-25; Lc 2, 1-7
En el misterio de Belén, en la desnudez y la humildad del portal, se hacen
presentes la gracia y la misericordia de Dios como un don para toda la
humanidad. Ante semejante gesto de amor, sólo cabe el silencio de María y
José y el reconocimiento de la grandeza de Dios por parte de los pastores que
vienen a adorar al niño recién nacido.

Pidamos a María por la Iglesia, para que sea fiel a su vocación de transmitir
esta buena noticia de salvación –la noticia de que Dios se ha hecho hombre
para salvarnos, por pura gracia, por puro amor– a todos los hombres.
4. La Presentación del Niño Jesús en el Templo
Lc 2, 22-40
José y María, fieles a la tradición judía de presentar al primogénito varón a
Dios, acuden al templo a realizar su ofrenda. De esta manera, nos enseñan
una actitud cristiana fundamental: la de presentar y ofrecer continuamente la
propia vida, con sus aspiraciones e ilusiones, sus gozos y preocupaciones, a
Dios, nuestro Padre, fuente y origen de la propia existencia.
Pidamos a María por los consagrados y consagradas que se esfuerzan
constantemente por presentar su propia vida a Dios, por ofrecerse en constante
oblación al Padre y a los hermanos; para que sean testimonio de esta actitud
cristiana del ofrecimiento existencial ante todos los hombres.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo
Lc 2, 41-52
El gesto de Jesús está cargado de una fuerte connotación simbólica: en medio
de los maestros y doctores de la Ley, comienza a explicarles las Escrituras, en
el templo, el lugar de la presencia de Dios. Los sacerdotes también han de
escudriñar la Palabra de Dios para ofrecernos una palabra actual y relevante
que oriente nuestra vida cristiana a través de la predicación y la guía de la
comunidad eclesial.

Pidamos a María por los sacerdotes para que, atentos a la Palabra, sepan
transmitir a todos los fieles la buena noticia de la salvación. Pidámosle a
nuestra madre, a María, que los proteja
y les haga perseverar con fidelidad en el don de la vocación recibida.

MISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)


1. Su bautismo en el Jordán
Mc 1, 9-11; Mt 3, 13-17; Lc 3, 21-22
Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco (Mc 1, 11b). Estas palabras que se
oyen desde los cielos refiriéndose a Jesús en el momento del bautismo en el
Jordán, nos son repetidas a cada bautizado desde el mismo momento en que,
por el bautizo cristiano, pasamos a formar parte de la Iglesia, de la comunidad
de los hijos de Dios. Por el bautismo somos llamados a la santidad, a formar
parte del misterio de amor que es Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Pidamos a María por todos los bautizados para que, fieles a la llamada a la
santidad suscitada en su bautismo, traduzcamos la santidad de la que ya
participamos en gestos concretos de caridad y fraternidad.

2. La revelación de Jesús en las bodas de Caná


Jn 2, 1-11
En el milagro de las bodas de Caná, Jesús se muestra a sí mismo como una
fuente permanente de paz y vida. Jesús es el único que sacia nuestra sed de
alegría y felicidad, que nos da a beber “vino nuevo”. En este gesto, Jesús
anticipa la entrega de su cuerpo y de su sangre, entrega que rememoramos en
cada Eucaristía.

Pidamos a María por los matrimonios para que, al simbolizar la íntima unión
existente entre Cristo y su Iglesia, perseveren en su compromiso de unidad y
constituyan en sus hogares auténticas iglesias domésticas.

3. El anuncio del Reino de Dios, invitación a la conversión


Mc 1, 15
En su peregrinar por las aldeas de Galilea, al curar a los enfermos y expulsar a
los demonios, Jesús proclama la llegada del Reino de Dios. Para acogerlo, es
preciso convertirse, dejarse transformar el corazón por Dios, trastocar nuestra
escala de valores. Nuestra vocación cristiana conlleva una apertura
fundamental a la conversión, a dejar que los valores del Reino de Dios aniden
en nuestro corazón.
Pidamos a María por los laicos para que, en el ejercicio de sus tareas
ordinarias, se empeñen por hacer visible el Reino de Dios entre los hombres y
construyan una sociedad cada vez más acorde con sus valores.
4. La Transfiguración del Señor
Mt 17, 1-9; Mc 9, 2-13; Lc 9, 28-36
Este es mi Hijo amado, en quien me complazco, escuchadlo. En medio de la
actividad apostólica, Jesús muestra a sus discípulos más cercanos su
identidad más profunda: su condición de Hijo de Dios. Conocer a Cristo es un
don, una experiencia de gracia cuya iniciativa radica en el ser divino y que no
puede ser forzada por la voluntad humana.

Pidamos a María por los religiosos para que sean testimonio de lo absoluto de
Dios entre los cristianos y la humanidad entera; para que sus vidas sean signo
elocuente de que Dios es el bien máximo y supremo al que puede aspirar el
corazón humano.
5. La institución de la Eucaristía
Lc 22, 14-22; 1 Cor 11, 24-25; Mt 26, 26-30; Mc 14, 22-25
Cada vez que celebramos la Eucaristía, actualizamos la salvación querida por
el Padre y llevada a cabo por Cristo en el misterio pascual. Él mismo nos
mandó celebrar este misterio. Ante el misterio sólo caben la veneración y la
participación gozosa, conscientes de que en él radican la fuente y el sentido de
nuestra existencia.

Pidamos a María por los sacerdotes, para que al presidir la celebración de la


Eucaristía representando a Cristo y a su Iglesia, encuentren en ella el
fundamento de su ministerio y vivan su vocación con un profundo sentido
eucarístico.

MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y Viernes)


1. La agonía en el huerto
Mc 14, 32-42; Mt 26, 36-46; Lc 22, 39-46
A pesar de la angustia y la tristeza, Jesús persevera en la oración confiada al
Padre, mostrándonos en un momento tan singular la esencia de la oración
cristiana: ponerse en manos del Padre para cumplir su voluntad. Responder a
la llamada que Dios nos hace a cada uno de nosotros conlleva una gran dosis
de confianza en Aquél que nos llama.

Pidamos a María por todos nosotros, para que se nos conceda el don de la
oración, del encuentro confiado con Él, y podamos responder así a la llamada
particular que Él nos hace.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo
Mc 15, 15
La fidelidad a la misión encomendada conlleva en ocasiones la incomprensión
y el sufrimiento injusto. La perplejidad que nos suscita la injusticia cometida
contra Jesús se acrecienta al contemplar los atropellos de los que a lo largo de
la historia han sido víctimas tantos hombres y mujeres. En nuestros días, la
injusticia y el sufrimiento siguen haciendo acto de presencia en la tierra.

Pidamos a María por los laicos, para que, siendo fieles a su vocación
específica, sepan dar una respuesta a la injusticia y el sufrimiento humano que
acampa en nuestro mundo, mostrando así a los hombres el corazón
misericordioso y compasivo del Padre.
3. La coronación de espinas
Mc 15, 16-20; Mt 27, 27-31; Lc 23, 11; Jn 19, 2-3
Entre bufas y burlas se revela paradójicamente la identidad de Cristo: Él es rey
de los judíos, porque es la Palabra encarnada, el centro y origen de la historia.
La realeza de Cristo no se manifiesta en el poder y la opresión, sino en el
servicio humilde y compasivo.

Pidamos a María por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que guíen a la
comunidad cristiana con humildad y espíritu de servicio y, de este modo, velen
por la vocación de cada uno de los bautizados.

4. Jesús con la cruz a cuestas, camino al Calvario


Mc 15, 21-24; Mt 27, 32-38; Lc 23, 26-34; Jn 19, 17-24
En el camino hacia el Calvario, Jesús contempla el mal y el sufrimiento
presente en la historia de la humanidad desde su existencia sufriente para
asumirlo y redimirlo en el sacrificio de la cruz.

Pidamos a María por los que desgastan su vida en tierras de misión, sean
sacerdotes, religiosos o laicos, para que anuncien sin cesar la buena noticia de
la salvación que Jesús nos ha traído y derriben, al proclamar el evangelio, los
muros de la injusticia y la opresión.

5. La crucifixión y muerte de nuestro Señor


Mc 15, 33-41; Mt 27, 45-56; Lc 23, 44-49; Jn 19, 28-30
Ante el misterio de la cruz, sólo queda el silencio. Lo que ahí acontece no es
simplemente una muerte injusta, sino el misterio de la redención humana. Ante
el misterio, las únicas actitudes posibles son la fe y el silencio agradecido.

Pidamos a María por los religiosos, especialmente por los de vida


contemplativa, para que al vivir con plenitud la vocación a la que han sido
llamados, nos muestren a todos los bautizados el modo de ser partícipes de los
misterios de nuestra fe.

MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles y Domingo)

1. La Resurrección del Señor


Jn 20, 1-18; Mc 16, 1-8; Mt 28, 1-8; Lc 24, 1-11
La resurrección de Cristo es el mensaje central de la predicación cristiana. Si
Cristo no hubiese resucitado, vana es nuestra fe, afirma san Pablo (1 Cor 15,
14). Se trata de una realidad que trasciende el orden de lo creado y que apunta
hacia una singular y definitiva intervención de Dios en la historia humana. La
resurrección de Cristo es la fuente de nuestra esperanza, de la fe y de la
caridad cristiana.

Pidamos a María por todos los hombres, para que encontremos en la


resurrección de Cristo un motivo para la fe, la esperanza y la caridad.

2. La Ascensión del Señor a los cielos


Mc 16, 19; Lc 24, 50-53; Hch 1, 9-14
Jesús retorna al cielo, junto al Padre, llevando consigo la carne de su
humanidad, de nuestra humanidad. De esta manera, la historia de los hombres
pasa a formar parte del misterio de Dios. Dios ha querido hacernos santos, nos
ha llamado a la santidad, porque Él es santo.

Pidamos a María por todos los bautizados, para que respondan con fidelidad,
cada uno desde su vocación específica y forma de vida, a la común llamada a
la santidad que Dios ha querido hacer a todos los hombres.

3. La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés


Hch 2, 1-13
Tras la Ascensión de Jesús, es el Espíritu el que permanece en la Iglesia, el
que anima su actividad y la hace extender el evangelio, la buena noticia de la
salvación, a todos los hombres.

Pidamos a María por el Papa, los obispos y los sacerdotes para que,
escuchando la voz del Espíritu, guíen a la Iglesia en la realización de su misión
y hagan presente a Cristo entre los hombres. Pidámosle también que conceda
abundantes vocaciones sacerdotales a su Iglesia.

4. La Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos


María es llevada en cuerpo y alma a los cielos. La que ha sido elegida para ser
madre de nuestro Salvador es acogida en el seno del misterio de Dios,
mostrándonos así el destino al que la humanidad entera es invitada. María, que
respondió afirmativamente a la misión que el Padre quiso encomendarle, es
modelo y maestra de toda vocación.

Pidamos a María por las madres, para que vivan su maternidad como un don
de Dios y como una particular vocación, educando integralmente a sus hijos y
forjando en sus hogares nuevos cristianos comprometidos con la causa del
evangelio.

5. La Coronación de la Virgen Santísima como Reina de Cielos y Tierra


María, madre y modelo de la Iglesia, es la primera creyente, la Madre de Dios,
la que habita ya en el seno del misterio trinitario. Toda vocación y toda forma
de vida en la Iglesia encuentra un modelo fidedigno y una permanente
intercesora en la figura de María.

Pidamos a María que proteja y cuide a todas las vocaciones, especialmente a


los sacerdotes. Que por su intercesión, sean fieles al don de la vocación
recibida y emprendan con generosidad su misión.

LETANÍAS LAURETANAS
Señor, ten piedad. R
Cristo, ten piedad. R
Señor, ten piedad. R
V. Dios Padre celestial
R/ Ten misericordia de nosotros
V. Dios Hijo, Redentor del mundo
R/ Ten misericordia de nosotros
V. Dios Espíritu Santo
R/ Ten misericordia de nosotros
V. Trinidad Santa, un solo Dios
R/ Ten misericordia de nosotros
Santa Maria,
Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la divina gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virginal
Madre sin mancha
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de la sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Modelo de entrega a Dios
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina elevada al cielo
Reina del santo Rosario
Reina de la familia
Reina de la paz
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo,
R/ Perdónanos, Señor
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo,
R/ Escúchanos, Señor
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo,
R/ Ten piedad de nosotros
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
R/ Para que seamos dignos de las promesas
de nuestro Señor J

ROSARIO VOCACIONAL
NOTA: Manera para rezar este Rosario:
- Se anuncia el misterio
- Una persona lee la motivación.
- Otra persona lee la intención.
- Se rezan el P. Nuestro, 10 Ave María y el Gloria.
- Se reza la oración final de cada misterio.
El Rosario es una oración de amor que nos abre a la contemplación de los
misterios de la vida de Cristo y de María . En este Santo Rosario Vocacional
queremos descubrir los planes del Padre Dios en la vida
de Jesús y de María, contemplar su respuesta generosa y fiel a las llamadas
que Dios les hizo. Queremos orar para que Dios nos haga generosos en
realizar nuestra vocación en la Iglesia y en el mundo. Queremos Orar
insistentemente para que los jóvenes se pongan en la escucha de Dios y de
sus llamadas.

MISTERIOS GOZOSOS:
PRIMER MISTERIO: Meditamos la Anunciación del Ángel a María
Santísima.
Motivación: La joven María de Nazareth se abre generosamente alos
proyectos de Dios sobre su vida. Dice su SI decidido y fiel a la vocación que el
Señor le propone: ser Madre virginal del Hijo de Dios. También a cada uno de
nosotros Dios confía desde el Bautismo una vocación y Misión en la vida.
Intención: Oremos en este misterio para que la Virgen María nos ayude a
conocer nuestra vocación y llame a muchos jóvenes a servir en la Iglesia y en
el mundo.
ORACIÓN : Madre Nuestra, tu conoces nuestro corazón, nuestras inquietudes,
nuestras dificultades para salir de nuestros egoísmos y abrirnos a una actitud
de entrega y de servicio. Danos la misma disponibilidad de María en acoger las
llamadas del Señor y
ser fieles a la misión que El nos confía para construir tu Reino. Amén.
SEGUNDO MISTERIO: Meditamos en María que visita a su pariente Santa
Isabel.
Motivación: El primer fruto de la presencia de Jesús en el seno de
María es ponerse a servicio de los demás. Sabe que Isabel la necesita
y se pone en camino para ayudar. María se da cuenta de las
necesidades de los demás y se adelanta siempre en prestar generosamente
su servicio.
Intención: Oremos en este misterio para todas las personas de
nuestra comunidad que tienen que servir a los demás: los que cuidan
enfermos, los laicos comprometidos en apostolado, los educadores
y maestros. Que el Señor suscite en la comunidad laicos generosos
al servicio.
ORACIÓN: Virgen humilde y servidora, enséñanos a tener la actitud
de servicio, dándonos cuenta de las necesidades de los demás,
y poniendo nuestras cualidades a disposición de los que nos necesitan.
Amén.
TERCER MISTERIO: Meditamos el nacimiento de Jesús en Belén.
Motivación: María y José aceptan el proyecto de Dios sobre su
vida, descubren Su Voluntad en el censo del Emperador romano,
enfrentan el largo viaje a Belén y saben ver los misteriosos designios
del Señor en la precariedad en la que nace el Salvador. Jesús,
el Hijo de Dios, obedeciendo a la voluntad del Padre, acepta todas
las consecuencias de su misión salvadora, naciendo en la extrema
pobreza de la carne humana.
Intención: Oremos en este misterios para todos los jóvenes que
están llamados a una misión especial en la Iglesia, y están en dificultad
para discernir su vocación, para que sean generosos en responder
al Señor y aceptar todas las condiciones que Dios les pide.
OREMOS: Te damos Gracias, Dios, por Jesús, por María, por
José, quienes con sus respuestas de Fe permiten que se realice la
salvación. Danos la misma generosidad para enfrentar las dificultades
de la vida y ser fieles a las llamadas que el Señor nos hace
para colaborar en la salvación del mundo. Amén.
CUARTO MISTERIO: Meditamos la presentación de Jesús al templo y la
purificación de MaríaSSma.
Motivación: Dice el Evangelio que cuando María y José presentaron a Jesús
al templo y ofrecieron un par de palomas para la purificación legal de María,
según lo que ordenaba la ley, el viejo Simeón y la anciana Ana dijeron cosas
fabulosas del niño. María "conservaba todas esas cosas en su corazón"...
María fue una mujer que sabía reflexionar, meditar, escuchar con atención;
vivía pendiente de las llamadas del Señor.
Intención: Oremos en este misterio para todas las mamás cristianas, que
sepan inculcar desde la infancia a sus niños el amor a Dios, a María, y los
eduquen a la oración y a la caridad.
ORACIÓN: Señor, queremos presentarte, junto a María, todos
los niños de este mundo. Fortalece y llena de amor el corazón de
los adultos, para que no impidan que los niños se acerquen a Tí.
Amén.
QUINTO MISTERIO: Meditamos la pérdida y el hallazgo de Jesús en el
templo.
Motivación: Jesús, a la edad en que la ley le daba ya independencia
de los padres, se queda en el templo, al regreso de una peregrinación
a Jerusalén. María y José lo buscan por tres días, con angustia
y desconcierto. Cuando lo encuentran y le dirigen el amoro4
so reproche "¿por qué hijo nos has hecho esto?" aceptan la respuesta
de Jesús aunque no la entiendan del todo:"¿No sabían que
debo ocuparme de las cosas de mi Padre?".
María y José son ejemplo para todos los padres que respetan y
ayudan a desarrollar la vocación de sus hijos.
Intención: En este misterio oremos para los padres de familia, para
que ayuden a sus hijos a realizar la vocación de servicio que
Dios les confía.
ORACIÓN: Señor, entra en el corazón de todas las familias y dales
la sabiduría para discernir la vocación de cada uno; ayuda a
los padres a ser generosos en alimentar en los hijos la vocación
sacerdotal y misionera. Amén.
MISTERIOS LUMINOSOS
PRIMER MISTERIO: Meditamos en Jesús bautizado
en el río Jordán por San Juan Bautista.
Motivación: Jesús, después de 30 años de vida en familia, en Nazareth,
emprende el camino de su misión. Sale a los caminos y se
alista entre los discípulos de Juan el Bautista. Pronto tomará él
mismo el timonel del grupo, pero antes es consagrado por el Padre,
en el río Jordán. El Bautismo de Jesús nos recuerda nuestro
Bautismo y nuestra Confirmación. Nosotros también, como Jesús,
hemos sido consagrado y llamados a una Misión.
Intención: En este misterio pidamos por todos los laicos, que son
llamados, por el Bautismo y la Confirmación, a llevar el buen sabor
del Evangelio en el mundo, en la sociedad, en la familia, en el
trabajo...
ORACIÓN: Señor, que nos has dado en el Bautismo la dignidad
de ser tus hijos, miembros vivos del Cuerpo de tu Hijo Jesús, vuelve
a hacer bajar sobre nosotros la fuerza de tu Espíritu, que nos
consagra y nos llama a ser testigos de tu Reino. Ayúdanos a vivir
nuestro Bautismo, en el compromiso y adhesión a tu hijo Jesús.
Amén.

SEGUNDO MISTERIO: Meditamos en Jesús y


María que participan en las Bodas de Caná, y el
primer milagro del agua cambiada en vino.
Motivación: Jesús, invitado a una boda de parientes de su madre, María,
bendice y santifica el amor entre hombre y mujer, poniendo la alegría del “vino
nuevo”, o sea del Evangelio, dentro de este misterio del amor en el matrimonio.
Hoy más que nunca el amor matrimonial necesita la bendición de Dios y la
fuerza del espíritu, para que los novios y esposos vivan el amor como una
vocación y una misión.
Intención: recemos este misterio por todos los novios y esposos, para que
vivan el matrimonio como una verdadera vocación, un llamado de Dios a ser
testigo de su Amor, promotores de la Vida y de la Comunión en el amor.
ORACIÓN: Señor, ponemos en tus manos esta vocación tan especial y
maravillosa del matrimonio. Cambia, con la intercesión de María, el agua de
nuestras experiencias humanas en el vino nuevo de un amor vivido desde
Cristo Jesús. Te encomendamos todos los matrimonios, para que realicen su
vocación al amor y promuevan la vida y los valores de la familia.

TERCER MISTERIO: Meditamos en el Anuncio del Reino y en la


predicación de Jesús Salvador.
Motivación: Jesús tiene siempre más clara la vocación y la misión
de su vida: anunciar el Amor de Dios, vivir y construir el Reino de
su Padre en el mundo.
Hoy también la Iglesia nos llama con fuerza e insistencia a
tomar conciencia de nuestra vocación y misión en el mundo: continuar
el camino de Jesús construyendo su reino.
Intención: Recemos en este misterios por todos los cristianos, sobretodo
los jóvenes, para que descubran su vocación cristiana de
comprometerse en construir el Reino de Jesús, que es reino de
Verdad y de Justicia, de amor y de Paz.

Oremos: Señor, frente a los tantos retos y problemas de nuestra


sociedad, Tú nos confías la misión de anunciar un estilo de vida
diferente, con la esperanza de construir una sociedad más fraterna
y humana. Ayúdanos y danos el valor para anunciar tu Evangelio,
tu estilo de vida y tu Reino a nuestro alrededor. Amén
CUARTO MISTERIO: Meditamos en la Transfiguración de Jesús en el
monte Tabor.
Motivación: La Iglesia ha visto el evento de la transfiguración de
Jesús como un icono de la Vida consagrada. Jesús transfigura la
realidad humana en luz de Vida, así como los religiosos son llamados
a vivir esta transfiguración de la vida humana en Reino de
Dios, conformando su vida a Cristo Jesús.
Intención: En este misterio recemos por todos los religiosos y religiosas
para que sean fieles a su vocación de profetas y testigos de
Cristo Jesús, y pidamos al Señor que muchos jóvenes se sientan
llamados a la Vida Consagrada en todas sus formas.
OREMOS: Cristo Jesús, atrae hacia Ti a muchos jóvenes que te
sigan de cerca consagrando a Ti su vida en la vida consagrada.
Ayuda a todas las personas consagradas a transfigurar las realidades
terrenas en luz de esperanza y en bienes del Reino. Amén
QUINTO MISTERIO: Meditamos en el misterio de la última Cena y de la
primera Eucaristía.
Motivación: Nos acercamos con reverencia y gratitud al misterio
de Jesús que se entrega en la Eucaristía y llama a sus discípulos a
celebrar la memoria de su amor y de su presencia. La vocación
sacerdotal es la que permite que esto se realice, cuando nos reunimos
en el nombre de Jesús para celebrar la Cena del Señor.
Intención: Dedicamos la oración de este misterio a los sacerdotes y
a las vocaciones sacerdotales. Pidamos a Dios que muchos jóvenes
respondan al señor que los llama a ser los pastores de su Iglesia.
ORACIÓN: Señor, gracias por llamar a muchos a continuar la
misión de Jesús en el mundo, y no haces faltar pastores a tu Iglesia.
Llama siempre, llama a muchos, para que no falten pastores a
las comunidades y no falte el apoyo de las comunidades a sus pastores.

MISTERIOS DOLOROSOS
PRIMER MISTERIO: Meditamos en Jesús que agoniza en Getsemaní,
sudando sangre.
Motivación: En el hombre Jesús, que tiene pavor y desconcierto
frente a la suprema prueba de su misión salvadora, tenemos la
máxima expresión humana del Hijo de Dios: "Padre, si puedes,
que pase de mi este cáliz amargo...¡Pero que se cumpla Tu voluntad,
y no la mía!"
¡Cuántos sacerdotes experimentan miedo e incertidumbre frente a
su misión! ¡Cuántos jóvenes tienen miedo de responder a Dios con
su Sí decidido!
Intención: En este misterio pensemos a la soledad del misionero,
oremos por los sacerdotes y religiosos en crisis, por los jóvenes que
por miedo no dan su vida a Dios y a su servicio.
OREMOS: Señor, ayúdanos a poner las voluntad de Dios como
motivación principal de las decisiones de nuestra vida, y danos el
valor de Cristo Jesús para realizar nuestra misión cristiana .

SEGUNDO MISTERIO: Meditamos en Jesús condenado y azotado.

Motivación: Hoy, como ayer, para el justo no hay honores sino


azotes. El mundo rechaza al profeta, a quien vive y habla la verdad,
la justicia, el Amor. En muchas partes del mundo se continúa
condenando y torturando a los discípulos de Jesús: sacerdotes,
religiosas, catequistas, misioneros...Jesús que sufre silenciosa y
valientemente la condena y la tortura es guía, camino y consuelo
de quien quiere ser apóstol de su Palabra y de su Vida.
Intención: Pensemos en este misterios en todos los mártires de
América Latina, en los sacerdotes y misioneros torturados a causa
de su vocación y misión profética.
OREMOS: Señor, que la sangre salpicada de Cristo en su flagelación,
junto a la sangre de todos los mártires que han ofrecido su
sangre por Tí, sea semilla de nuevos jóvenes apóstoles que no teman
el sacrificio y se comprometan con el Evangelio de Jesús.
Amén.
TERCER MISTERIO: Meditamos en Jesús que es
coronado de espinas.
Motivación: Un manto rojo escarlata, una corona hecha de largas
espinas, una caña en las manos a modo de cetro y está completada
la burla. Pero Jesús no es Rey de burla. ¡El es Rey de verdad, aunque
su Reino no es de este mundo! Esos hombre que coronan a
Cristo son inconscientemente el instrumento divino para proclamar
a Cristo Jesús como Rey y Señor de la historia.
Intención: En este misterio pensemos que los que seguimos a Cristo
nos comprometemos a construir su Reino. Oremos para que en
la Iglesia no falten "MINISTROS" para este Reino de Dios. Necesitamos
"ministros del bienestar espiritual, ministros de educación
evangélica, ministros de la justicia y del perdón de Dios".
OREMOS: Señor Jesús, suscita y atrae hacia Tí a muchos jóvenes
y adultos con vocación a construir tu Reino del Evangelio sobre la
tierra. Danos, Señor, el valor de enfrentar las espinas y las burlas
de un mundo que no comprende y pisotea los valores de tu Reino.
Amén.

CUARTO MISTERIO: Meditamos en Jesús que camina con la cruz hacia el


Calvario.
Motivación: "Quien quiere venir tras de mí, que renuncie a sí mismo,
tome su cruz, y me siga". Jesús va adelante; detrás de él caminan
los discípulos, que cargan con las cruces de su misión salvadora,
comprometidos en "sufrir lo que falta a la pasión de Cristo". En
este camino el discípulo no está solo: la dulce presencia de María
reconforta en las debilidades y en las caídas. La figura del Cirineo,
en el Vía Crucis de Jesús, nos compromete a arrimar el hombro
para ayudar a Cristo en su misión salvadora.
Intención: Oremos, en este misterio, para que se multipliquen los
Cirineos, los que asuman los sufrimientos de los demás, en la sublime
vocación sacerdotal y misionera.
OREMOS: Madre Santísima María, Virgen Dolorosa, continúa
acompañando y alentando a tu Hijo Jesús, en la persona de sus
discípulos. Danos valor para saber aliviar y compartir las cruces y
el dolor de los que sufren más que nosotros. Amén.
QUINTO MISTERIO: Meditamos en Jesús que muere en la cruz.
Motivación: "No hay amor más grande del que da la vida por sus
amigos"...Jesús da la suprema prueba de su amor aceptando morir
para darnos su misma vida divina. Antes de entregar su vida,
Jesús pronuncia algunas palabras que dan mayor sentido a su
amor y entrega: "Tengo sed", grita en su agonía. Es la sed que el
Hijo de Dios siente por la salvación, la sed de almas. Es la sed de
personas que le sigan de cerca y se hagan colaboradores del Evangelio.
Y antes de morir, su última palabra es: "¡Todo está cumplido!":
la misión que le dio el Padre está realizada a cabalidad, todo
se llevó a plenitud, todo se hizo según el deseo del Padre.
Intención: Oremos en este misterio por los continuadores de la
misión de Jesús, por los que dan la vida, gota a gota, en la completa
donación de su vida por la salvación de los hombres, en especial
por los sacerdotes, religiosas y Laicos misioneros.

ORACIÓN: Señor Jesús, da a cada uno de nosotros esa sed de


almas que nos comprometa más en tu seguimiento. Y Tú, Madre,
que recibiste a tu Hijo desclavado, que nos recibiste a cada uno
como hijos de los labios de Cristo crucificado,da valor a los jóvenes
llamados a cumplir su misión a cabalidad. Que cada cual, en el
ocaso de nuestra vida, podamos exclamar:"¡Todo, Señor, está
cumplido!"
MISTERIOS GLORIOSOS
PRIMER MISTERIO: Meditamos la resurrección de Jesús.
Motivación: Hoy, como ayer y siempre, Jesús vive. Es el Dios de la
vida y de la alegría, el Dios de la comunidad que renace cada día
en la esperanza. Jesús con su resurrección es la garantía de la Vida
Nueva.
La vida engendra vida: los que tenemos la vida de Cristo estamos
en el deber de entregar esta vida a otros, para que vivan en Cristo
y crezca la comunidad.
Intención: Pensemos en este misterio en la responsabilidad de los
padres en dar a los hijos no solo la vida física, sino también la vida
de la fe, y una orientación cristiana y vocacional.
OREMOS: Madre nuestra Santísima, Tú que has compartido la
alegría de la Vida nueva en Cristo tu Hijo, ayuda a los jóvenes a
encontrar la plenitud de la vida que buscan en Jesús resucitado y
lo sigan en las exigencias de sus llamadas.
SEGUNDO MISTERIO: Meditamos la ascensión de Jesús a la derecha del
Padre.

Motivación: Mientras deja la tierra, Jesús confía a sus discípulos


la misión de predicar el Evangelio a todas las gentes. Desde ese
momento la Iglesia es misionera, todo cristiano es constituido misionero
de su fe. Jesús nos ha prometido estar siempre con nosotros, pero nos deja
la responsabilidad de continuar su misión en el mundo. Nosotros
somos las manos, los pies, los labios, los ojos, el corazón del Señor.
Intención: Oremos en este misterio para que el Evangelio llegue a
todos los pueblos, y el Señor suscite en los jóvenes más sensibles la
vocación misionera.
OREMOS: Señor Jesús, que estás glorioso a la derecha del Padre,
acércate al corazón de muchos y envíalos a llevar el Amor de Dios
a todos los pueblos de la tierra. Amén.
TERCER MISTERIO: Meditamos la bajada del
Espíritu Santo sobre María y los apóstoles.
Motivación: "El Espíritu Santo,dice San Pablo, infunde sus dones
especiales a cada uno, para la edificación de toda la Iglesia". Como
a los apóstoles, el Espíritu Santo da a cada uno de nosotros sus
dones para que los aprovechemos en servicio de la Iglesia.
Intención: Pensemos en este misterio en los varios dones que el
Espíritu da a cada uno de nosotros, y recemos para que todos sepamos
discernir nuestra misión particular en la Iglesia.
OREMOS: Espíritu Santo de Dios, dános el don del conocimiento
, de sabiduría, y de fortaleza, para poder discernir y realizar
nuestra vocación personal en la Iglesia.
CUARTO MISTERIO: Meditamos la Asunción de María Santísima al cielo.
Motivación: María, la Virgen fiel a su vocación en todo momento
de su vida, es llevada junto a su Hijo Jesús, realizando en plenitud
el proyecto que Dios tenía sobre Ella. La vida de María fue siempre
un SI: cuando el Señor dice algo, Ella acepta; cuando el Señor
habla, Ella escucha; cuando el Señor pide, Ella ejecuta de inmediato.
Por eso recibe del Señor lo que todo cristiano aspira y espera:
la glorificación en cuerpo y alma, en su Reino.
Intención: Oremos en este misterio a María por los aspirantes al
sacerdocio, los que están formándose en los seminarios y casas de
formación, para que imiten a María y se alegren de ser, como Ella,
portadores de la Gracia y de la Salvación.
OREMOS: Virgen María, ensalzada y llevada al cielo por tu fidelidad
al Señor, ayúdanos a conocer la voluntad de Dios sobre
nuestra vida y dános la mano para que podamos realizarla con
valor y generosidad. Amén.
QUINTO MISTERIO: Meditamos en María Reina del universo y la gloria de
San José y de todos los santos.
Motivación: La Inmaculada Virgen María ha sido exaltada como
Reina del universo para estar plenamente unida a Cristo su Hijo.
Los bautizados, como María, son llamados a vivir unidos a Cristo
en la santidad, en la plenitud de la vida cristiana, en la perfección
del amor. La santidad es la vocación fundamental de todos los
cristianos.
Intención: Oremos en este misterios para todos los bautizados,
para que cada uno llegue a realizar su vocación cristiana a la santidad.
OREMOS: Señor, Dios nuestro, que nos llamas a ser Santos, como
Tú eres Santo, te pedimos por todos los bautizados, especialmente
los jóvenes y los padres de familias, para que se comprometan a
vivir todos su vocación universal a la santidad. Amén.

LETANÍAS VOCACIONALES
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Santa María Ruega por las vocaciones
Santa Madre de Dios Ruega por las vocaciones
Santa Virgen de vírgenes Ruega por las vocaciones
Hija predilecta del Padre Intercede por nuestros niños y jóvenes
Madre de Jesús, Hijo de Dios Enséñalos a seguir a tu Hijo
Templo del espíritu Santo Ayúdalos a escucharle
Mujer llena de gracia Ruega por las vocaciones contemplativas
Mujer pobre y humilde Ruega por nuestros jóvenes obreros
Mujer bendita entre todas Enséñanos a sembrar el bien
Virgen purísima Preserva a los jóvenes de la corrupción
Virgen y Madre Ruega por las vocaciones de vida activa
Virgen orante Intercede por el aumento de las vocaciones
Primicia de la redención Suscita jóvenes que busquen a Dios
Honor de la humanidad Ayuda a los jóvenes en su madurez humana
Gloria del Pueblo de Dios Suscita muchos laicos comprometidos
Modelo de esposa y madre Ayuda a los padres de familia para que acojan y
fomenten la vocación de sus hijos
Fiel discípula de Jesús Ayuda a los jóvenes a acercarse a tu Hijo
Colaboradora de Cristo
Redentor Presenta al Padre nuestras oraciones
Imagen de la Iglesia Intercede por las vocaciones de nuestra Diócesis
Madre de la unidad Ruega para que aumenten los servidores de Jesús
Madre de las misiones Ayuda a los jóvenes con vocación misionera
Madre de los sacerdotes Fortalécelos en su entrega generosa
Madre de la Vida consagrada Ayuda a todos los consagrados a vivir su
testimonio de vida y en verdadera fraternidad
Madre de la familia Enseña a nuestros hogares a ser fermento de todas
las vocaciones
Madre inmaculada Intercede por los jóvenes que han caído en el mal
Madre del divino Amor Acerca a todos a tu Hijo Jesús
Madre de la misericordia Ruega para que el corazón de los jóvenes se edu
que al amor y al servicio de los demás
Mediadora de todas las gracias Ruega para que fructifique el trabajo de
los promotores vocacionales
Salud de los enfermos Suscita vocaciones al servicio de los enfermos
Reina de la creación Ruega por los niños que se abren a la vida
Reina de los santos Ruega por la santidad de todos tus hijos
Reina de los profetas Suscita a jóvenes valientes que proclamen el
Evangelio
Reina de los mártires Anima a los jóvenes a defender su fe
Reina de la juventud Aumenta las vocaciones al servicio de los jóvenes
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Sálvanos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Perdónanos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo
Escúchanos, Señor
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo

OREMOS:
Santísima y querida Madre de Dios: protégenos y consérvanos
bajo las alas de tu piedad y tu misericordia, ya que toda nuestra confianza está
puesta en Ti, y ya desde nuestra infancia te hemos consagrado nuestro ser a
Ti,
como a nuestra Madre y Abogada, como el puerto seguro de nuestra salvación.
Oh Virgen sin mancha, nos ofrecemos enteramente a Ti y nos ponemos bajo tu
protección por todos los días de nuestra vida. AMÉN
Señora mía y Madre mía, yo me ofrezco todo a Ti, y en prueba de mi
filial afecto, te consagro hoy y siempre mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi
corazón, en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

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