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Fallos Corte Suprema Argentina 2015

La Corte Suprema deja sin efecto el fallo de un tribunal colegiado en un caso de despido, debido a que uno de los votos contenía una contradicción que impedía comprender su verdadero sentido. Las sentencias de los tribunales colegiados deben presentar una sustancial coincidencia en los fundamentos y ser el producto de un intercambio racional de ideas entre sus integrantes, no solo una suma de opiniones individuales.
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Fallos Corte Suprema Argentina 2015

La Corte Suprema deja sin efecto el fallo de un tribunal colegiado en un caso de despido, debido a que uno de los votos contenía una contradicción que impedía comprender su verdadero sentido. Las sentencias de los tribunales colegiados deben presentar una sustancial coincidencia en los fundamentos y ser el producto de un intercambio racional de ideas entre sus integrantes, no solo una suma de opiniones individuales.
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TOMO 338

Volumen 2

2015
FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
DE JUSTICIA DE LA NACION
CONSULTA DE JURISPRUDENCIA DE LA
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

En la Colección “Fallos” se publican solo las sentencias más trascendentes que


emite el Tribunal (acordada 37/2003).

En el sitio de Internet www.csjn.gov.ar, se puede consultar la totalidad de las


sentencias en forma inmediata a su dictado y mediante diversos parámetros
de búsqueda.

Entre las bases disponibles, se hallan las siguientes:

1.- Base única de Sumarios de fallos (desde 1863 - a la fecha)

2.- Base de Fallos Completos (desde 1994 - a la fecha)

3.- La biblioteca completa de los Tomos de la colección “Fallos” (desde el


Tomo 1°)

4.- Búsqueda de precedente por la Cita de la colección “Fallos”

5.- Suplementos de Actualización Jurisprudencial

6.- Posibilidad de consultar todas las sentencias por Acuerdo

7.- Las Novedades más importantes sobre la jurisprudencia


del Tribunal
R E P U B L I C A A R G E N T I N A

FALLOS
DE LA

Corte Suprema
DE

Justicia de la Nacion

PUBLICACION A CARGO DE LA SECRETARIA


DE JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL

TOMO 338 – VOLUMEN 2

AGOSTO - DICIEMBRE

2015
Corte Suprema de Justicia de la Nación
Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación 338 - II.
- 1a ed . Secretaría de Jurisprudencia de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Corte
Suprema de Justicia de la Nación, 2016.
Libro digital, HTML

Archivo Digital: online


ISBN 978-987-1625-37-6

1. Fallos de la Corte. I. Título.


CDD 347.077
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 687
338

ACORDADAS Y RESOLUCIONES

AÑO 2015

AGOSTO - DICIEMBRE

Acordadas (*)

1. Disponer la habilitación del Juzgado Federal de Primera Instan-


cia N° 2 de Resistencia, provincia del Chaco, a partir del 6 de agos-
to de 2015. -N° 22-.

2. Fijar el Presupuesto de Gastos 2016 de la Corte Suprema de Jus-


ticia de la Nación. -N° 23-.

3. Postergar hasta el 1er. día hábil de diciembre de 2015, la imple-


mentación de las cláusulas previstas por Acordada 3/2015 en toda
la Justicia Nacional y Federal. -N° 24-.

4. Fijar el Presupuesto de Gastos 2016 de la Corte Suprema de Jus-


ticia de la Nación y remitir el Presupuesto de Gastos 2016 del
Consejo de la Magistratura. -N° 25-.

5. Instruir a todas las Cámaras Nacionales y Federales que, a partir


del año 2016, organicen, dicten y evalúen cursos de capacitación
obligatorios sobre el sistema de gestión informático, cuya aproba-
ción será necesaria para los ascensos de los agentes. -N° 26-.

6. Autoridades de feria de nero 2016. -N° 27-.

7. Creación de la Comisión Judicial para la Lucha contra el Narco-


tráfico. -N° 28-.

* Los documentos de la lista precedente se encuentran disponibles en el Sitio Web


www.csjn.gov.ar – Administración General – Acordadas.
688 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

8. Modificar el Reglamento General del Cuerpo Médico Forense de


la Justicia Nacional. -N° 29-.

9. 27-10-2015 30/2015 Dejar sin efecto la Acordada N° 53/86 y la Reso-


lución N° 2014/99, con relación a la compensación funcional de los
peritos forenses. -N° 30-.

10. Disponer la liquidación y pago de un incremento salarial del 10%


a partir del 1° de Octubre de 2015, remunerativo y bonificable,
para todas las categorías del escalafón del Poder Judicial de la
Nación. -N° 31-.

11. Disponer la habilitación de la Sala II de la Cámara Federal de


Apelaciones de la provincia de Salta, a partir del 19 de noviembre
de 2015. -N° 32-.

12. Aprobar la reglamentación de la Base General de Datos de Bie-


nes Secuestrados y/o Comisados en Causas Penales de Compe-
tencia de la Justicia Nacional y Federal. -N° 33-.

13. Sistema de Arancelamiento de los Servicios Administrativos que


presta el Poder Judicial de la Nación. -N° 34-.

14. Postergar hasta el 1° día hábil de Mayo de 2016, la implementa-


ción de las cláusulas previstas por Acordada 3/2015 en toda la
Justicia Nacional y Federal. -N° 35-.

15. Crear la Secretaría Judicial de Relaciones de Consumo de la Cor-


te Suprema de Justicia de la Nación. -N° 36-.

16. Designar Secretaria de la Corte Suprema de Justicia de la Na-


ción a la Doctora Elena NOLASCO, para desempeñarse como
titular de la Secretaría Judicial de Relaciones de Consumo del
Tribunal. -N° 37-.

17. Autorizar la contratación de vuelos para el traslado de los Seño-


res Ministros dentro del país. -N° 38-.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 689
338

18. Suprimir la Secretaria General y de Gestión y transferir sus atri-


buciones y competencias a la Secretaria General de Administra-
ción de la C.S.J.N. Disponer la creación de la Dirección Jurídica
General de la C.S.J.N. y de la Dirección de Relaciones Institucio-
nales de la C.S.J.N. que funcionarán en la órbita de la Secretaría
General de Administración. -N° 39-.

19. Designar titular de la Dirección Jurídica General al Dr. Luis Se-


bastián CLERICI y titular de la Dirección de Relaciones Institu-
cionales al Dr. Fernando SAGARNA. -N° 40-.

20. Declarar feriado judicial los días 24 y 31 de diciembre de 2015 para


los tribunales nacionales y federales con asiento en la capital e
interior del país. -N° 41-.

21. Crear la Secretaría de Comunicación y Gobierno Abierto con


las funciones y competencia establecidas en la presente acor-
dada. -N° 42-.

22. Designar titular de la Secretaría de Comunicación y Gobierno


Abierto a la actual Directora de la Dirección de Comunicación
Pública, Dra. María BOURDIN. -N° 43-.

23. Establecer en la suma fija de $5.880,00.- la asignación especial


denominada “ex-combatientes Islas Malvinas” a partir del 1° de
Enero de 2016. -N° 44-.

24. Postergar hasta el 15 de febrero de 2016 la transferencia dispues-


ta por el decreto 256/2015. -N° 45-.

25. Tomar conocimiento de las comunicaciones cursadas por el Pre-


sidente de la Cámara de Diputados de la Nación y por el Presi-
dente del Bloque de Diputados del Frente para la Victoria y re-
mitirlas al Consejo de la Magistratura de la Nación. Diferir el
juramento del Diputado Tonelli para el momento en que el C.M.
lleve a cabo el juicio sobre la impugnación deducida con respecto
a la designación de dicho legislador nacional como miembro del
mencionado Cuerpo. -N° 46-.
690 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Resoluciones (*)

1. Extender los alcances de la Acordada N° 13/2015 a todas las cau-


sas previsionales que tramitan ante las Cámaras Federales de
todo el país. -N° 2653-.

2. Aprobar el listado de interinos que cubrirán las vacantes efecti-


vas que se produzcan en los últimos cargos del escalafón de las
Cámaras Nacionales y Federales y los Tribunales Orales Federa-
les son asiento en las provincias. -N° 3117-.

3. Disponer un reajuste en las cuotas correspondientes a los afilia-


dos extraordinarios de la OSPJN y en los montos mínimos esta-
blecidos para los afiliados adherentes, con vigencia a partir del 1º
de Octubre de 2015. -N° 3123-.

* Los documentos de la lista precedente se encuentran disponibles en el Sitio Web


www.csjn.gov.ar – Administración General – Resoluciones.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 691
338
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 693
338

FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

AGOSTO

FLORES, HÉCTOR RUBEN c/ GRANJA TRES ARROYOS S.A.


s/ Despido

FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA

Si bien el modo en que emiten sus votos los jueces de los tribunales
colegiados y lo atinente a las formalidades de las sentencias resultan
cuestiones ajenas al recurso extraordinario federal, corresponde hacer
excepción a tal principio si no se ha verificado una mayoría de opiniones
sustancialmente coincidentes sobre la solución de la cuestión debatida.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

TRIBUNALES COLEGIADOS

Corresponde dejar sin efecto el fallo de un tribunal colegiado si uno de los


votos contiene una contradicción insalvable que impide comprender su
verdadero sentido al adherir al voto de la magistrada preopinante y luego
enunciar argumentos en sentido opuesto circunstancia que importa un
apartamiento de la regla que enuncia que la sentencia que constituye una
unidad lógico-jurídica, cuya validez depende no sólo de que la pluralidad
convenga en lo atinente a la parte dispositiva, sino que también presente
una sustancial coincidencia en los fundamentos que permita llegar a una
conclusión adoptada por una mayoría real de los integrantes del tribunal.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

SENTENCIA

Las sentencias de los tribunales colegiados no pueden concebirse como


una colección o sumatoria de opiniones individuales y aisladas de sus
integrantes sino como el producto de un intercambio racional de ideas.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.
694 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo con-
firmó la sentencia de grado que rechazó la demanda por despido ini-
ciada por el actor, pues entendió que las tareas desempeñadas para
la demandada no configuraban un vínculo laboral en los términos del
artículo 23 de la Ley de Contrato de Trabajo.
La sentencia del a quo se conformó con el voto de la jueza García
Margalejo, quien sostuvo que no se acreditó debidamente en el pre-
sente caso que el accionante hubiera prestado funciones en una rela-
ción laboral típica de subordinación, sino que brindaba servicios a la
firma requerida en su calidad de trabajador independiente, contando
con medios instrumentales y personales propios (fs. 438/440 vta.); y
con el voto del juez Arias Gibert, que pese a que dijo que compartía
el voto de la vocal preopinante y su valoración de la testimonial, de
manera contradictoria adujo que el actor ocupaba el rol de trabajador
y la accionada el de empresario, existiendo, de este modo, relación de
dependencia (fs. 440 vta./443).

-II-
Contra tal pronunciamiento, el actor dedujo el recurso extraordi-
nario federal (fs. 448/465), que fue contestado por la parte demandada
(fs. 468/474) y concedido por el a quo (fs. 476/476 vta.).
Tras relatar los antecedentes de la causa, la recurrente alega, en
lo principal, que la decisión apelada incurrió en arbitrariedad, pues
entiende que la adhesión del Dr. Arias Gibert al fallo de la jueza García
Margalejo es fruto de un error involuntario, en atención a los funda-
mentos que el magistrado desarrolló en su propio voto.
Sobre esta base, afirma que el pronunciamiento recurrido es
contradictorio e incongruente, y vulnera las reglas de debido pro-
ceso y la garantía constitucional de defensa en juicio (art. 18 Cons-
titución Nacional).
Por último, se agravia de la valoración de la prueba efectuada por
la Dra. García Margalejo, considerándola insuficiente.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 695
338

-III-
En primer término, cabe recordar que lo referente al modo en que
emiten sus votos los jueces de los tribunales colegiados y lo atinente a
las formalidades de las sentencias son, como regla, materias ajenas al re-
curso extraordinario federal. No obstante, corresponde hacer excepción
a dicho principio y dejar sin efecto el pronunciamiento cuando no existe
mayoría de opiniones sustancialmente coincidentes sobre la solución de
la cuestión debatida (Fallos: 308:139, 312:1058, 329:4070, entre otros).
A mi modo de ver, en autos concurre este supuesto de excepción
que permite apartarse de la regla general y hacer lugar a la apela-
ción extraordinaria, pues si bien en la parte resolutiva se confirma la
sentencia de primera instancia, en rigor, el primer voto se pronuncia
nítidamente en contra de las pretensiones del actor, mientras que de
las consideraciones vertidas en el segundo voto parece arribarse a la
solución contraria.
En efecto, el voto del juez Arias Gibert contiene una contradicción
insalvable que impide comprender su verdadero sentido, toda vez que
resuelve adherir al voto de la magistrada preopinante y luego enuncia
argumentos en sentido totalmente opuestos a la solución adoptada por
la Dra. García Margalejo.
En tales condiciones, considero que en la especie no se cumple
aquella doctrina de V.E. que indica que la sentencia constituye una
unidad lógico-jurídica, cuya validez depende no sólo de que la plura-
lidad convenga en lo atinente a la parte dispositiva, sino que también
presente una sustancial coincidencia en los fundamentos que per-
mita llegar a una conclusión adoptada por una mayoría real de los
integrantes del tribunal (conf. dictamen de la señora Procuradora
Fiscal en la causa publicada en Fallos: 332:826, cuyos términos fue-
ron compartidos por la Corte).
Asimismo, cabe recordar que las sentencias de los tribunales co-
legiados no pueden concebirse como una colección o sumatoria de
opiniones individuales y aisladas de sus integrantes, sino como el pro-
ducto de un intercambio racional de ideas (conf. dictamen de la señora
Procuradora Fiscal en la causa publicada en Fallos: 329:4078, cuyos
términos fueron compartidos por la Corte).
Pienso, por ello, que el fallo apelado carece de los requisitos in-
dispensables para otorgarle validez por lo que corresponde dejar-
lo sin efecto para que se dicte uno nuevo, sin que resulte necesario
examinar, en esta instancia, las demás cuestiones planteadas en
el recurso.
696 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Por todo lo expuesto, opino que corresponde declarar procedente


el recurso extraordinario interpuesto, dejar sin efecto la sentencia ape-
lada y devolver los autos al tribunal de origen para que, por quien co-
rresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a derecho.
Buenos Aires, 16 de diciembre de 2014. Irma Adriana García Netto.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Flores, Héctor Rubén c/ Granja Tres Arroyos


S.A. s/ despido”.

Considerando:

Que esta Corte comparte los fundamentos y conclusiones del dic-


tamen de la señora Procuradora Fiscal, a los que corresponde remitir-
se en razón de brevedad.

Por ello, se declara procedente el recurso extraordinario inter-


puesto y se deja sin efecto la sentencia apelada. Con costas. Vuelvan
los autos al tribunal de origen a fin de que, por quien corresponda, se
dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo al presente. Notifíquese
y, oportunamente, devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso extraordinario interpuesto por Héctor Rubén Flores, con el patroci-


nio letrado del Dr. Andrés Roberto Giannini.
Traslado contestado por Granja Tres Arroyos S.A., representada por la doc-
tora Laura Esposto.
Tribunal de origen: Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del
Trabajo.
Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Ins-
tancia del Trabajo n° 35.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 697
338

N.N. s/ Incidente de incompetencia

JURISDICCION Y COMPETENCIA

Si los hechos a investigar -estafa y falsificación de documento privado-


concurren en forma ideal, corresponde que investigue el juez del lugar
donde el documento adulterado fue utilizado y se ocasionó el concreto y
efectivo perjuicio patrimonial (Fallos: 325:261).
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

COMPETENCIA TERRITORIAL

Corresponde a la justicia nacional -y no a la provincial- investigar la es-


tafa cometida mediante, entre otros, una factura adulterada recibida a
través de un correo electrónico en un domicilio de la Capital Federal,
ámbito territorial en el que además, se pagó la seña del alquiler de un
inmueble ofrecido en una página de internet.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

La presente contienda negativa de competencia entre el Juzgado


Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 17, y el Juzgado de Garan-
tías N° 2 del departamento judicial de Azul con asiento en Tandil, pro-
vincia de Buenos Aires, se refiere a la causa iniciada con motivo de la
denuncia de Eduardo C .
Dijo allí que una persona desconocida asumió falsamente su iden-
tidad, valiéndose de su Cédula de Identidad del Mercosur, expedida
por la Policía Federal Argentina, y ofreció en alquiler una casa en Mar
del Plata, a través de la página de internet “mercado libre”, y que de
ese modo Érica Andrea P se contactó con esa persona y, luego, de
intercambiar una serie de correos electrónicos, le remitió copia de ese
documento de identidad, y de una factura de “Direct TV”, que figuraba
como asignada a esa vivienda de la costa. Por ello, esta última, le pagó
698 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

dos mil pesos en concepto de seña, por medio de “Pago Fácil”, en esta
Capital. Con posterioridad, la empresa de servicios de televisión por
cable, informó que ese comprobante de pago no coincidía en cuanto a
los datos del usuario y domicilio, con el número de cliente de la factura
ni con la información que contiene su código de barras, ya que ésta le
pertenecía a otra persona afincada en Tandil.
El juez nacional declinó la competencia a favor de la justicia pro-
vincial, por considerar que tanto de los términos de la denuncia como
de las diligencias realizadas, surgiría que las maniobras se desarro-
llaron en Tandil, donde reside el titular del documento de identidad, y
donde además, tendría su domicilio el cliente del servicio de televisión
por cable, cuya factura adulterada había sido remitida por correo elec-
trónico a la damnificada (fs. 46/47).
El juez local, por su parte, rechazó tal atribución con base en
el testimonio de la víctima de la maniobra ardidosa, y en la prue-
ba documental que acompañó, los que a su criterio, no alcanzaban
para determinar que el hecho hubiese sido cometido en ese ámbito
territorial (fs. 51).
Con la insistencia del juez de origen, y la elevación del incidente a
V. E., quedo trabada la contienda (fs. 53/54).
En mi opinión, resulta aplicable al caso la doctrina del Tribunal,
según la cual si los hechos a investigar -estafa y falsificación de docu-
mento privado- concurren en forma ideal deben tramitar ante el juez
del lugar donde se utilizó el documento adulterado, y se ocasionó el
concreto y efectivo perjuicio patrimonial (Fallos: 325:261).
Sobre esa base, y en atención a que de los elementos de juicio
incorporados al incidente surge que para defraudar a P , se
habría utilizado, junto a otro documento, una factura de servicio de
televisión por cable adulterada, que aquélla recibió a través de su
correo electrónico en su domicilio de esta Capital, ámbito territorial
en el que, además, pagó la seña por el alquiler de una vivienda (ver
fs. 1 y 11), opino que corresponde a la justicia nacional, que previno,
continuar con el trámite de estas actuaciones. Buenos Aires, 15 de
mayo de 2015. Eduardo E. Casal.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 699
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de agosto de 2015.

Autos y Vistos:

Por los fundamentos y conclusiones del dictamen del señor Procu-


rador Fiscal a los que corresponde remitirse en razón de brevedad, se
declara que deberá entender en la causa en la que se originó el pre-
sente incidente el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción nº
17, al que se le remitirá. Hágase saber al Juzgado de Garantías nº 2 del
Departamento Judicial de Azul, provincia de Buenos Aires.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

LINEA 22 S.A. c/ BUENOS AIRES, PROVINCIA de


s/ Acción declarativa

CONSOLIDACION DE DEUDAS

La “causa” de las obligaciones, a los efectos de la consolidación, la cons-


tituyen los hechos o actos que de modo directo e inmediato les hubiesen
dado origen y, en el caso de los honorarios, lo relevante es la fecha del
trabajo profesional, ya que la causa de la obligación de pagar los emolu-
mentos está dada por el servicio prestado por el profesional en el marco
de un proceso judicial.

CONSOLIDACION DE DEUDAS

Las disposiciones de la ley 12.836 de la Provincia de Buenos Aires no


resultan aptas para consolidar las obligaciones a cargo del Estado pro-
vincial originadas con posterioridad al 31 de diciembre de 1999 pues la
ley nacional a la que adhirió la norma local establecía como fecha de
corte el 1° de enero de 2000 (Fallos: 333:1218).
700 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 441, en lo que aquí interesa, V. E., reguló los honorarios de los
letrados que ejercieron la dirección letrada y representación de la par-
te actora en estos autos -doctores Carlos Alberto de Cucco y Gustavo
Adolfo Blanco-, en conjunto, en la suma de $ 99.000, sin incluir en ella
el monto correspondiente al impuesto al valor agregado.
A fs. 450 se presenta la Provincia de Buenos Aires -demandada
en las actuaciones- y sostiene la aplicabilidad de la ley provincial
12.836, y sus modificatorias (las leyes 13.436 y 13.939), respecto de
los referidos honorarios. Señala que, en tanto la demanda fue pro-
movida en el año 1998, la actividad profesional de los letrados in-
tervinientes había comenzado con anterioridad al 30 de noviembre
de 2001, fecha de corte establecida en la ya citada ley 12.836, por
lo que corresponde declarar consolidada dicha deuda. Asimismo,
hace saber al Tribunal que el gobernador de la provincia promulgó
el 9 de mayo de 2012 el decreto 304, por el cual se dispuso que el
plazo máximo para cancelar el pasivo consolidado no excederá del
1° de enero de 2016 (v. fs. 484).
A fs. 491/495 vta., el doctor Gustavo A. Blanco, por su propio dere-
cho y en su carácter de cesionario de los honorarios del doctor Carlos
Alberto de Cucco, se presenta y formula oposición a la solicitud de la
provincia demanda para que los honorarios que les fueron oportuna-
mente regulados queden comprendidos en el régimen de consolida-
ción de la ley 12.836, sus modificatorias y normas reglamentarias.
Considera que dicho régimen: a) contiene condiciones más gravo-
sas para el derecho de propiedad que las establecidas a nivel nacional;
b)condiciona la exigibilidad de un derecho actual a una implementa-
ción de pago futura, simbólica e indefinida; c) legaliza un trato intole-
rable y discriminador para con los acreedores de sentencias judiciales,
respecto de otros acreedores estatales; d) afecta la independencia del
Poder Judicial, ya que admite, de modo tácito, una irrazonable amplia-
ción del plazo de espera original para el cumplimiento de toda condena
firme, y e) exige al vencedor en un pleito judicial el inicio de un nuevo
trámite para acceder el cobro de lo que se le adeuda. Sostiene que es-
tos defectos llevan a que dicho régimen de consolidación, además de
colisionar con la forma republicana de gobierno (cfr. art. 1° de la CN),
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 701
338

implique la vulneración de los principios constitucionales de propie-


dad y de igualdad, consagrados en los arts. 17 y 16, respectivamente,
del texto constitucional.
Destaca que si bien -frente a las distintas objeciones resultantes de
pronunciamientos dictados tanto por V.E. como por la Suprema Corte
local- la provincia dictó normas por las que introdujo algunas modifi-
caciones al régimen, ellas no alcanzaron el propósito de superar los
defectos reseñados en el párrafo anterior. Así entonces, sostiene que
frente a las falencias notorias y graves del sistema de consolidación
bonaerense, el poder judicial debería recurrir, incluso, a la declaración
oficiosa de inconstitucionalidad, de conformidad con lo establecido en
los arts. 1° de la CN y 3° de la Constitución provincial).
A fs. 523, se da vista a este Ministerio Público a fin de que se expida
sobre el planteo de fs. 491/495.

-II-
A mi modo de ver, las cuestiones planteadas en el sub lite, en
tanto giran en torno a la inconstitucionalidad del régimen provin-
cial de consolidación de deudas por contener defectos que lo tornan
más gravoso que el régimen nacional con afectación de los princi-
pios constitucionales de igualdad y propiedad, resultan sustancial-
mente análogas a las que han sido objeto de tratamiento en el dic-
tamen de este Ministerio Público, emitido el 29 de mayo de 2013, in
re: “R.275, L.XLVIII, “Ragone, Adelma M. c/ D.G.E. y Cultura Pcia.
de Bs. As. y otro s/ indemnización”, a cuyos fundamentos, en lo que
resultaren aplicables a la presente causa, corresponde remitir por
razones de brevedad.
En atención a lo allí expuesto, opino que no corresponde acoger el
planteo de fs. 491/495 y, en consecuencia, que los honorarios regulados
a los letrados intervinientes por la parte actora (v. fs. 441) deben que-
dar comprendidos en el régimen de consolidación provincial. Buenos
Aires, 4 de diciembre de 2013. Laura M. Monti.
702 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de agosto de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que a fs. 450/452 vta. la Provincia de Buenos Aires invoca la


aplicación de la ley 12.836, y sus modificatorias (leyes 13.436 y 13.929),
por considerar que los honorarios regulados el 24 de mayo de 2011 a
los letrados de la actora, se encuentran comprendidos en dicho régi-
men legal, por haber comenzado su labor profesional en las presentes
actuaciones, con anterioridad al 30 de noviembre de 2001 —fecha de
corte establecida en la ya citada ley 12.836—; y pide que los interesa-
dos se ajusten al procedimiento allí previsto. Asimismo, a fs. 484 hace
saber al Tribunal que el 9 de mayo de 2012 el gobernador de la pro-
vincia promulgó el decreto 304, por medio del cual se dispuso que el
plazo máximo para cancelar el pasivo consolidado no excederá del 1°
de enero de 2016.

2°) Que a fs. 491/495 vta. el doctor Gustavo A. Blanco, por derecho
propio y en su condición de cesionario de los honorarios del doctor
Carlos Alberto de Cucco, se opone a dicha solicitud. Al efecto, conside-
ra que el mencionado régimen: a) contiene condiciones más gravosas
para el derecho de propiedad que las establecidas a nivel nacional; b)
condiciona la exigibilidad de un derecho actual a una implementación
de pago futura, simbólica e indefinida; c) legaliza un trato intolerable
y discriminador para con los acreedores de sentencias judiciales, res-
pecto de otros acreedores estatales; d) afecta la independencia del
Poder Judicial, ya que admite, de modo tácito, una irrazonable amplia-
ción del plazo de espera original para el cumplimiento de toda condena
firme, y e) exige al vencedor en un pleito judicial el inicio de un nuevo
trámite para acceder al cobro de lo que se le adeuda. Sostiene que
estos defectos llevan a que dicho régimen de consolidación, además
de colisionar con la forma republicana de gobierno (conf. art. 1° de la
Constitución Nacional), implique la vulneración de los principios cons-
titucionales de propiedad y de igualdad, consagrados en los arts. 17 y
16, respectivamente, del texto constitucional.

Destaca que si bien —frente a las distintas objeciones resultan-


tes de pronunciamientos dictadas tanto por este Tribunal como por
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 703
338

la Suprema Corte local— la provincia sancionó normas por las que


introdujo algunas modificaciones al régimen, ellas no alcanzaron el
propósito de superar los defectos reseñados en el párrafo anterior.
Así entonces, afirma que frente a las falencias notorias y graves del
sistema de consolidación bonaerense, el Poder Judicial debería re-
currir, incluso, a la declaración oficiosa de inconstitucionalidad, de
conformidad con lo establecido en los arts. 31 de la Ley Fundamental
y 3° de la Constitución provincial.

3°) Que a los efectos de abordar el planteo de inconstitucionalidad


formulado en autos es necesario recordar que esta Corte tiene dicho
que la “causa” de las obligaciones, a los efectos de la consolidación, la
constituyen los hechos o actos que de modo directo e inmediato les hu-
biesen dado origen y que, en el caso de los honorarios, lo relevante es
la fecha del trabajo profesional (Fallos: 316:1775; 322:3200, entre otros).
Ello es así pues la causa de la obligación de pagar los emolumentos
está dada por el servicio prestado por el profesional en el marco de un
proceso judicial (Fallos: 331:1387; 335:85).

En el caso en examen las tareas profesionales por las que se han


regulado honorarios se cumplieron desde el 20 de octubre de 1998 has-
ta el 21 de junio de 2007.

4°) Que, en razón de ello, es menester señalar que en el preceden-


te de Fallos: 333:1218 el Tribunal sostuvo que las disposiciones de la
ley 12.836 no resultan aptas para consolidar las obligaciones a cargo
del Estado provincial originadas con posterioridad al 31 de diciembre
de 1999 pues la ley nacional a la que adhirió la norma local establecía
como fecha de corte el 1° de enero de 2000. En consecuencia, y por las
razones expuestas en dicho precedente, corresponde acoger el plan-
teo de inconstitucionalidad formulado en cuanto se refiere a las tareas
profesionales desarrolladas con posterioridad a esa fecha.

5°) Que en lo que respecta a los honorarios fijados por trabajos


cumplidos con anterioridad a la fecha indicada, es de aplicación al
caso lo decidido por esta Corte en el precedente CSJ 275/2012 (48-R)/
CS1 “Ragone, Adelma M. c/ Dirección General de Escuelas y Cultura
de la Provincia de Buenos Aires y otro s/ indemnización por acci-
dente de trabajo”, sentencia del 30 de septiembre de 2014, a cuyos
fundamentos y conclusiones corresponde remitir a fin de evitar rei-
teraciones innecesarias.
704 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

6°) Que tampoco pueden ser atendidas las restantes objeciones


vinculadas con la afectación de los principios constitucionales del de-
recho de propiedad e igualdad, por un doble orden de razones. En pri-
mer lugar, porque la escueta y genérica impugnación sobre la base
de la cual sostiene que la legislación cuestionada vulnera garantías
constitucionales no basta para que esta Corte ejerza en el caso la atri-
bución más delicada de las funciones que le han sido encomendadas;
y en segundo término, porque los argumentos desarrollados para im-
pugnar el régimen de pago en examen ya han sido desestimados por
este Tribunal en reiteradas oportunidades (arg. Fallos: 326:4105, 4193 y
4727; 327:2712 y 328:1235; entre otros).

7°) Que, en razón de lo expuesto, la obligación de pagar los hono-


rarios regulados a fs. 441 y discriminados a fs. 472, debe considerarse
alcanzada por la consolidación, aunque en la medida que corresponda
a la retribución de la tarea profesional cumplida hasta el 31 de diciem-
bre de 1999. Los fijados por trabajos posteriores deben ser excluidos
del régimen legal.

8°) Que se impone entonces la necesidad de establecer cuál es el


porcentaje de los honorarios consolidados en los términos del art. 8°
de la ley 12.836. En este sentido, cabe señalar, que el Tribunal estima,
de acuerdo al precedente de Fallos: 317:1820 ya citado, que del mon-
to determinado a fs. 472 en favor del doctor Gustavo Adolfo Blanco,
$ 24.580 se encuentran alcanzados por el régimen de consolidación
de deuda, mientras que el remanente de $ 57.320, está excluido de
dicho régimen legal, por tener su causa en la actividad profesional
cumplida con posterioridad al 31 de diciembre de 1999 (arts. 37 y 38
de la ley 21.839).

9°) Que distinta es la solución en lo que respecta al doctor Car-


los Alberto de Cucco dado que la retribución que le corresponde de $
17.100, de la que dan cuenta las decisiones de fs. 441 y 472, se encuentra
excluida del citado régimen legal. Ello es así pues todos los trabajos
profesionales que la sustentaron fueron realizados íntegramente con
posterioridad a la fecha de corte allí prevista.

Por ello, habiendo dictaminado la señora Procuradora Fiscal,


se resuelve: I. Declarar la inconstitucionalidad de la ley 12.836 y sus
modificatorias con los alcances indicados en el considerando 4° y II.
Admitir parcialmente la aplicación de la ley de consolidación 12.836
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 705
338

y sus modificatorias, con el alcance del considerando 8°. Con costas


por su orden, en atención a la forma en la que se decide (arts. 68,
segundo párrafo, y 69 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación). Notifíquese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco (según su


voto)— Juan Carlos Maqueda.

Voto de la señora vicepresidenta doctora doña Elena I. Highton


de Nolasco

Considerando:

Que la infrascripta concuerda con el pronunciamiento que an-


tecede, aclarando —con relación al considerando 5°— que en las
presentes actuaciones suscribe la doctrina del precedente CSJ
275/2012 (48-R)/CS1 “Ragone, Adelma M. c/ Dirección General de
Escuelas y Cultura de la Provincia de Buenos Aires y otro s/ indem-
nización por accidente de trabajo”, sentencia del 30 de septiembre
de 2014, toda vez que el Tribunal se expide por vía de su jurisdicción
originaria, no configurándose —por ende— los óbices que justifica-
ron mi disidencia en el precedente citado, donde se había recurrido
a la vía del art. 14 de la ley 48.

Elena I. Highton de Nolasco.

Parte actora: Dr. Gustavo A. Blanco, por su propio derecho y en su condición de


cesionario de los honorarios del Dr. Carlos A. Cucco.
Parte demandada: Provincia de Buenos Aires, representada por los doctores María
Florencia Quiñoa y Alejandro J. Fernández Llanos, y éste último también como
patrocinante.
706 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

D. L. P., V. G. y Otro c/ REGISTRO del ESTADO CIVIL y


CAPACIDAD de las PERSONAS s/ Amparo

NOMBRE

La discusión relativa a la inscripción de un niño con el apellido de la


madre seguido del correspondiente al del padre formulada en vigencia
de la ley 18.248 ha quedado zanjada por las disposiciones del art. 64 del
Código Civil y Comercial de la Nación que autoriza a que el hijo lleve
el apellido de alguno de los cónyuges, norma que resulta aplicable, en
virtud de la regla general contenida en el art. 7 del citado código, vi-
gente respecto de las consecuencias de las relaciones y situaciones
jurídicas existentes.

NOMBRE

Resulta inoficioso pronunciarse sobre los agravios vinculados con la


constitucionalidad de la ley 18.248 cuya vigencia feneció con la sanción
del Código Civil y Comercial de la Nación -ley 26.994- pues no se advierte
interés económico o jurídico actual que justifique un pronunciamiento
sobre el punto al haber desaparecido uno de los requisitos que condicio-
nan la jurisdicción del Tribunal.

SENTENCIA DE LA CORTE SUPREMA

Las sentencias de la Corte Suprema deben atender a las circunstancias


existentes al momento de su dictado, aunque ellas sean sobrevinientes
a la interposición del recurso extraordinario y si en el transcurso del
proceso han sido dictadas nuevas normas sobre la materia objeto de la
litis, la decisión del Tribunal deberá atender también a las modificacio-
nes introducidas por esos preceptos en tanto configuran circunstancias
sobrevinientes de las que no es posible prescindir.

NOMBRE

No cabe considerar que la inscripción de un menor ante el registro per-


tinente según las pautas establecidas por una norma hoy derogada, con-
figure una situación jurídica agotada o consumida bajo el anterior régi-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 707
338

men que por el principio de la irretroactividad, obste a la aplicación de


las nuevas disposiciones en tanto aquella obedeció a motivos de orden
público, fuerza mayor y ajenos a la voluntad de los demandantes que
siempre mantuvieron vigente su pretensión.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por el Gobierno de


la Ciudad de Buenos Aires en la causa D. l. P., V. G. y otro c/ Registro
del Estado Civil y Capacidad de las Personas s/ amparo”, para decidir
sobre su procedencia.

Considerando:

1°) Que los cónyuges V. G. de l. P. y M. G. C. dedujeron acción de


amparo a fin de que se los autorizara a inscribir a su futuro hijo matri-
monial con el apellido de la madre seguido del correspondiente al del
padre por ante el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Perso-
nas. Solicitaron que se declarara la inconstitucionalidad de los arts. 4°
y 5° de la ley 18.248, modificada por la ley 26.618, por cuanto entendían
que lesionaban el derecho a la igualdad ante la ley entre integrantes
del matrimonio y colisionaban con el principio de la no discriminación
en razón del sexo, además de requerir una medida cautelar anticipa-
toria para poder inscribir a su hijo en la forma pretendida (fs. 9/22 del
expediente n° 34.570/2012).

Frente a la dilación del proceso, sin existir pronunciamiento sobre


la referida medida, y ante el nacimiento del infante -ocurrido el 22 de
junio de 2012-, los actores manifestaron que el niño fue inscripto de
conformidad con la citada ley 18.248, esto es, con el apellido del padre
seguido del de la madre, sin perjuicio de continuar con el pleito a fin de
obtener una oportuna rectificación de la partida de nacimiento.

2°) Que la Sala E de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil


revocó la decisión de primera instancia que había rechazado la deman-
da, y con sustento en los arts. 16 de la Constitución Nacional y 16 de la
Convención sobre la Eliminación de todas Formas de Discriminación
708 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

contra la Mujer, declaró la inconstitucionalidad del art. 4 de la ley 18.248,


en cuanto disponía –en lo que al caso interesa- que los hijos matrimonia-
les de cónyuges de distinto sexo llevarían el primer apellido del padre y
que a pedido de los progenitores podría inscribirse el apellido compues-
to del padre o agregarse el de la madre (fs. 228/235 del citado expte.).

En tales condiciones, la cámara admitió la demanda, dispuso que


se inscribiera al menor con el apellido materno y después el paterno
a continuación del nombre, llamándose I. d. l. P. C., y que se rectificara
la partida pertinente en razón de que ya se encontraba inscripto en el
Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, a cuyo efecto
ordenó librar los oficios correspondientes en la instancia de grado.

3°) Que contra dicho pronunciamiento el Gobierno de la Ciudad de


Buenos Aires dedujo recurso extraordinario que, denegado, dio origen
a la presente queja.

Atento a que la cuestión planteada comprometía los intereses del


menor, el Tribunal solicitó las actuaciones principales y dio vista a la
señora Defensora General quien dictaminó a fs. 44/50 de la queja.

4°) Que según conocida jurisprudencia del Tribunal sus sentencias


deben atender a las circunstancias existentes al momento de la decisión,
aunque ellas sean sobrevinientes a la interposición del recurso extraordi-
nario, y si en el transcurso del proceso han sido dictadas nuevas normas
sobre la materia objeto de la litis, la decisión de la Corte deberá atender
también a las modificaciones introducidas por esos preceptos en tanto
configuran circunstancias sobrevinientes de las que no es posible pres-
cindir (conf. Fallos: 306:1160; 318:2438; 325:28 y 2275; 327:2476; 331:2628;
333:1474; 335:905; causa CSJ 118/2013 (49-V)/CS1 “V., C. G. c/ I.A.P.O.S. y
otros s/ amparo”, sentencia del 27 de mayo de 2014, entre otros).

5°) Que en ese razonamiento, corresponde señalar que encontrán-


dose la causa a estudio del Tribunal, el 1° de agosto de 2015 entró en
vigencia el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por la ley
26.994, norma esta última que derogó, entre muchas otras, la ley citada
18.248, cuya legalidad y validez constitucional defiende el recurrente
mediante su remedio federal y en la que sostiene su oposición a la ins-
cripción del niño en el sentido pretendido por los actores (conf. decreto
1795/2014; arts. 1° de la ley 27.077, y 1° y 3°, inciso a, de la ley 26.994; fs.
241/249 del expediente principal).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 709
338

6°) Que en tales condiciones, deviene inoficioso en el sub lite que


esta Corte se pronuncie sobre los agravios vinculados con la consti-
tucionalidad de la mencionada ley 18.248, cuya vigencia ha fenecido
por imperativo legal, pues no se advierte interés económico o jurídi-
co actual que justifique un pronunciamiento sobre el punto al haber
desaparecido uno de los requisitos que condicionan la jurisdicción del
Tribunal (conf. Fallos: 318:2438; 327:4905 y 329:4717).

7°) Que ello es así, pues la mencionada circunstancia sobreviniente


ha tornado carente de significación actual el debate suscitado en el
caso por estar referido a la validez de un precepto que al momento
no se encuentra vigente y cuyo contenido material ha sido redefinido
–a partir de los nuevos paradigmas del derecho- por el novísimo Có-
digo Civil y Comercial de la Nación en su art. 64, en sentido similar al
propuesto por los actores y al criterio adoptado en la sentencia ape-
lada, norma que guarda consonancia con el régimen constitucional y
convencional de los derechos humanos (arts. 1° y 2° del Código Civil y
Comercial de la Nación). De ahí que también se conforme con el orde-
namiento civil actual de nuestro país al que, en definitiva, debe sujetar
su conducta el recurrente.

8°) Que sin perjuicio de ello, a la luz de la doctrina mencionada


anteriormente, según la cual corresponde atender a las nuevas nor-
mas que sobre la materia objeto de la litis se dicten durante el juicio,
no puede desconocerse que la pretensión de los demandantes se en-
cuentra hoy zanjada por las disposiciones del citado art. 64 del Código
Civil y Comercial de la Nación, norma de la que, en virtud de la regla
general establecida en el art. 7° del mencionado código y de la citada
doctrina, no puede prescindirse (conf. arg. Fallos: 327:1139).

9°) Que dicha norma dispone que “El hijo matrimonial lleva el
primer apellido de alguno de los cónyuges; en caso de no haber
acuerdo, se determina por sorteo realizado en el Registro del Estado
Civil y Capacidad de las Personas. A pedido de los padres, o del intere-
sado con edad y madurez suficiente, se puede agregar el apellido del
otro. Todos los hijos de un mismo matrimonio deben llevar el apellido
y la integración compuesta que se haya decidido para el primero de
los hijos…”.

10) Que dada la particular situación que se presentó en autos, no


cabe pensar que la inscripción del menor ante el registro pertinente
710 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

según las pautas establecidas por la norma hoy derogada, configure


una situación jurídica agotada o consumida bajo el anterior régimen
que, por el principio de la irretroactividad, obste a la aplicación de las
nuevas disposiciones. Las constancias de autos dan cuenta de que di-
cha inscripción obedeció a motivos de orden público, fuerza mayor y
ajenos a la voluntad de los demandantes que siempre mantuvieron vi-
gente su pretensión con el alcance receptado en el citado código (conf.
fs. 32, 38/39, 43, 54/63 y 79/80, 182/196 del expte. principal).

11) Que a la luz de lo señalado y a fin de evitar que puedan suscitar-


se ulteriores inconvenientes que dilaten el conflicto más allá de lo ra-
zonable y que repercutan en desmedro de los derechos del menor, en
particular de su derecho a la identidad, corresponde a la Corte Supre-
ma, en su carácter de órgano supremo y en ejercicio de las facultades
que le otorga el art. 16 de la ley 48, disponer que el recurrente proceda
a rectificar la actual inscripción del niño en el sentido pretendido por
los actores, pedido que encuentra respaldo en el art. 64 del citado Có-
digo Civil y Comercial de la Nación.

Por ello, el Tribunal resuelve: Declarar inoficioso un pronuncia-


miento en el caso sobre la constitucionalidad de la derogada ley 18.248,
y disponer, con el alcance señalado en el considerando 11, la rectifica-
ción de la inscripción del menor. Costas por su orden atento al modo
en que se resuelve (art. 68, 2° parte, del Código Procesal Civil y Co-
mercial de la Nación). Agréguese la queja al principal. Notifíquese y
devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso de hecho interpuesto el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,


representado por el Dr. Fernando José Conti, con el patrocinio del Dr. Jorge
Alberto Sigal.
Tribunal de origen: Sala E de la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Civil.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera
Instancia en lo Civil n° 56.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 711
338

REMOLCOY, HECTOR MIGUEL s/ Infracción ley 23.737

AUTO DE CONCESION

Corresponde declarar la nulidad de la resolución que concedió el re-


curso extraordinario interpuesto por el Fiscal General contra el pro-
nunciamiento que declaró la inconstitucionalidad del artículo 14, pá-
rrafo 2do. de la ley 23.737 y sobreseyó al imputado en orden al delito
que se le había imputado cometido cuando se encontraba detenido en
un establecimiento carcelario, pues el tribunal a quo omitió pronun-
ciarse categórica y circunstanciadamente sobre la observancia de uno
de los requisitos esenciales del remedio federal: la presencia de una
cuestión federal tal como, las restricciones a la vida privada en esta-
blecimientos penitenciarios con la finalidad de mantener el orden y la
seguridad del lugar.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Remolcoy, Héctor Miguel s/ infracción ley 23.737”.

Considerando:

1°) Que la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal [fs.


79/85 vta.], al rechazar el recurso de casación interpuesto a fs. 53/57
por el señor Fiscal General, dejó firme la decisión de la Cámara Fe-
deral de Apelaciones de Comodoro Rivadavia —Provincia del Chu-
but— que, con fecha 24 de abril de 2014, había resuelto “Confirmar
por sus fundamentos el auto de fs. 33/36 venido en apelación, en
cuanto declara la inconstitucionalidad del art. 14, párrafo 2do., de
la ley 23.737, y sobresee a Héctor Miguel Remolcoy en orden al delito
por el que fuera imputado”.

Contra dicha decisión el Fiscal General interpuso el recurso ex-


traordinario federal de fs. 88/93, que fue contestado por la defensa a fs.
96/99 vta. y concedido por la cámara a quo a fs. 100/100 vta.
712 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

2°) Que en el remedio federal, el Fiscal General ante la Cámara


Federal de Casación Penal, advierte que si bien el núcleo central del
agravio que se plantea remite a una cuestión fáctica, “la consecuencia
de ello conduce a determinar si la conducta imputada se encuentra
amparada por el art. 19 de la Constitución Nacional, o si, en cambio,
se ha excedido el ámbito de protección constitucional y existe poten-
cialidad de afectación a terceros”.

Desde tal premisa, entiende que en el caso se verifica una cuestión


federal compleja directa, “es decir un conflicto entre la Constitución
Nacional (arts. 18 y 19) y las normas federales previstas en los arts.
12 y 14 de la ley 23.737”.

Señala que la sola confrontación de los argumentos dados por el


Fiscal General en el recurso de casación, en el que –según su juicio—
se han expuesto de una manera muy precisa los fundamentos por los
cuales el presente caso difiere notoriamente de los hechos que moti-
varon el dictado del fallo “Arriola” de la CSJN, demuestra la arbitra-
riedad en la que incurre la cámara a quo, de modo que como cuestión
federal concurrente se plantea este motivo —a su vez— para acceder
a la instancia prevista en el art. 14 de la ley 48.

Sostiene que las circunstancias en las que se materializó la te-


nencia de estupefacientes que se le reprocha a Héctor Remolcoy
(quien tenía en su poder marihuana dentro de una unidad de deten-
ción de la Alcaidía Policial de Caleta Olivia, Santa Cruz) claramente
permite diferenciar la coyuntura judicial que se analiza con aque-
lla que fue objeto de tratamiento y resolución por parte de la Corte
Suprema en el precedente mencionado, pues en el caso se advierte
que ha existido un peligro concreto de generar un daño a derechos o
bienes de terceros.

Añade que el fallo impugnado carece de fundamentación, puesto


que no da respuesta al agravio del apelante, según el cual no puede
aceptarse ni la tenencia ni el consumo en un establecimiento carce-
lario o de detención, máxime cuando el ingreso de la droga a dichos
lugares se encuentra penado de manera agravada. En este sentido,
alude que en el caso de las personas detenidas en un establecimiento
penitenciario son legítimas ciertas restricciones a la vida privada, con
la finalidad de mantener el orden y la seguridad del lugar.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 713
338

3°) Que la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal con-


cedió el remedio federal sin dar fundamento consistente alguno de
su decisión. Ello es así, toda vez que el tribunal se ha limitado a se-
ñalar que en el caso el apelante interpuso el recurso “…señalando
las cuestiones de índole federal que pretenden ventilarse ante
el más alto Tribunal…”, sin siquiera mencionar cuáles serían y si
poseen entidad suficiente para habilitar la instancia del art. 14 de la
ley 48 (fs. 100/100 vta.).

4°) Que esta Corte ha tenido oportunidad de declarar, con énfasis


y reiteración, la nulidad de resoluciones por las que se concedían re-
cursos extraordinarios cuando ha constatado que aquellas no daban
satisfacción a un requisito idóneo para la obtención de la finalidad a
que se hallaba destinado (art. 169, segundo párrafo, del Código Pro-
cesal Civil y Comercial de la Nación; Fallos: 310:2122 y 2306; 315:1589;
323:1247; 330:4090; 331:2280 y 2302; y causa CSJ 31/2009 (45-P)/CS1
“Pértile, Elda Aída s/ presentación”, sentencia del 30 de junio de 2009,
entre muchos otros).

5°) Que esa es la situación que se verifica en el sub lite, en razón


de que el tribunal a quo omitió pronunciarse categórica y circunstan-
ciadamente (con toda menudencia, sin omitir ninguna circunstancia o
particularidad, según la definición de la Real Academia) sobre la ob-
servancia —entre otros— de uno de los requisitos esenciales del re-
curso extraordinario, cual es —en el caso— la presencia de una cues-
tión federal de la naturaleza invocada por la recurrente.

En efecto, frente a situaciones substancialmente análogas a la


examinada en el sub lite, este Tribunal ha afirmado que si bien in-
cumbe exclusivamente a él juzgar sobre la existencia o no de un su-
puesto de arbitrariedad de sentencia (Fallos: 215:199), no es menos
cierto que ello no exime a los órganos judiciales llamados a expedirse
sobre la concesión del recurso extraordinario federal, de resolver cir-
cunstanciadamente si tal apelación —prima facie valorada— cuenta
respecto de cada uno de los agravios que la originan con fundamen-
tos suficiente para dar sustento, a la luz de conocida doctrina de esta
Corte, a la invocación de un caso de inequívoco carácter excepcional,
como lo es el de arbitrariedad (Fallos: 310:1014; 313:934; 317:1321, en-
tre muchos otros).
714 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

6°) Que el fundamento de dichos precedentes se asienta en que, de


seguirse una orientación opuesta, el Tribunal debería admitir que su
jurisdicción extraordinaria se viese, en principio, habilitada o denega-
da sin razones que avalen uno y otro resultado, lo cual infringe un claro
perjuicio al derecho de defensa de los litigantes y al adecuado servicio
de justicia de la Corte.

Por ello, se declara la nulidad de la resolución por la que se conce-


dió el recurso extraordinario (fs. 100/100 vta.). Devuélvanse las actua-
ciones al tribunal de origen a fin de que se dicte una nueva decisión
sobre el punto con arreglo a la presente. Notifíquese y remítase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso extraordinario interpuesto por Raúl Omar Pleé, Fiscal General a cargo de la
Fiscalía n° 2 ante la Cámara Federal de Casación Penal.
Traslado contestado por el doctor Juan Carlos Sambuceti (h), Defensor Público Ofi-
cial ante la Cámara Federal de Casación Penal.
Tribunal de origen: Cámara Federal de Casación Penal, Sala IV.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Cámara Federal de Comodoro Rivadavia,
Provincia del Chubut; Juzgado Federal de Caleta Olivia, Santa Cruz.

BARBAROSCH, ALFREDO c/ FILOSOF, MARIO; GARRIGOS


DE RÉBORI, MARÍA LAURA; BRUZZONE, GUSTAVO y Otros
s/ Daños y perjuicios

INMUNIDAD DE JURISDICCION

Si el recurrente no logra desvirtuar que la indemnización reclamada


-basada en la afectación que le habría causado el requerimiento de que
se practique un examen psicológico- tiene como fundamento actos rea-
lizados por los magistrados en ejercicio de sus funciones, resulta apli-
cable la doctrina según la cual para someter a un magistrado nacional a
la jurisdicción de los tribunales ordinarios es requisito indispensable la
previa destitución o el cese de sus funciones.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 715
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 11 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la actora en la


causa Barbarosch, Alfredo c/ Filosof, Mario; Garrigós de Rébori, Ma-
ría Laura; Bruzzone, Gustavo y otros s/ daños y perjuicios”, para deci-
dir sobre su procedencia.

Considerando:

1°) Que la sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Con-


tencioso Administrativo Federal confirmó el pronunciamiento de
primera instancia que hizo lugar a la excepción de falta de legitima-
ción pasiva y, en consecuencia, desestimó la pretensión de proseguir
la demanda de daños y perjuicios promovida por quien se consideró
afectado por la actuación de los jueces demandados. Para decidir de
tal modo, la cámara consideró que el actor no logró demostrar que
el requerimiento de que se le practique un examen psicológico, adop-
tado en una reunión plenaria del tribunal que integran los demanda-
dos, constituya una conducta escindible de las funciones propias de
estos en su calidad de magistrados, alcanzadas, en consecuencia, por
la inmunidad prevista en la Constitución Nacional. Contra tal pronun-
ciamiento interpuso el actor el recurso extraordinario que, denegado,
motivó la presente queja.

2°) Que, en primer lugar, cabe desestimar la recusación planteada


a fs. 394/395 por extemporánea, al no haber sido deducida en el re-
curso extraordinario (Fallos: 313:519; 322:72; 324:4142; 329:5136; entre
muchos otros), sin perjuicio de lo cual resulta improcedente pues la
intervención de los jueces del Tribunal en oportunidad de dictarse la
resolución 415/2009 no guarda relación directa con la pretensión in-
coada en el sub exámine.

3°) Que los agravios dirigidos a cuestionar la sentencia por con-


siderar que se ha vulnerado la cosa juzgada de un pronunciamiento
anterior remiten al examen de una cuestión de índole procesal, que
ha sido resuelta con fundamentos suficientes que impiden descalifi-
carla por arbitraria.
716 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

4°) Que tampoco resultan admisibles los agravios según los cuales
los jueces demandados carecerían de inmunidad de jurisdicción.

En primer lugar, porque el apelante no logra desvirtuar la conclu-


sión del a quo en el sentido de que la indemnización reclamada tiene
como fundamento actos realizados por los magistrados en ejercicio de
sus funciones. En tales condiciones, deviene aplicable la reiterada ju-
risprudencia del Tribunal, según la cual para someter a un magistra-
do nacional a la jurisdicción de los tribunales ordinarios es requisito
indispensable la previa destitución o el cese de sus funciones (Fallos:
113:317; 116:409; 317:365 y 323:2114).

En segundo término, porque el argumento relativo a la ley 25.320


resulta inatendible por inconducente, en tanto la norma invocada se
refiere, exclusivamente, a causas penales.

Por ello, se desestima la queja. Declárase perdido el depósito de fs.


235 bis. Notifíquese y, oportunamente, archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recurso de hecho interpuesto por Alfredo Barbarosch, representado por el Dr. Gerar-
do Amadeo Conte Grand.
Tribunal de origen: Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso
Administrativo Federal.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia
en lo Contencioso Administrativo Federal n° 2.

JORGE, CATALINA del CARMEN c/ ADMINISTRACION


NACIONAL de la SEGURIDAD SOCIAL s/ Jubilación
por invalidez

JUBILACION POR INVALIDEZ

Si no quedó demostrada la mejoría de la apelante pero sí se acreditó un


progresivo deterioro en su salud del que da cuenta el dictamen médico,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 717
338

corresponde revocar la sentencia y confirmar la de primera instancia,


que ordenó la rehabilitación del beneficio por invalidez extinguido desde
el día en que fue dado de baja por el órgano administrativo.
- La jueza Highton de Nolasco, en disidencia, consideró que el recurso
extraordinario era inadmisible (art. 280 CPCCN)-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de la Seguridad
Social revocó la sentencia de grado y, en consecuencia, ratificó la deci-
sión por la cual la ANSeS declaró extinguida la jubilación conferida a la
actora por la ex-Caja Previsional de Salta. El tribunal valoró, fundado
en el informe del Cuerpo Forense, que la interesada presentaba una
minusvalia física del 20% de la total obrera, al tiempo de la extinción
del beneficio (cfr. fs. 2, 159/162 y 218/219 del principal, al que aludiré,
salvo aclaración en contrario).
Contra la decisión la actora dedujo recurso extraordinario, que fue
denegado y motivó esta presentación directa (cf. fs. 223/227 y 239 y fs.
36/41 del legajo respectivo).

-II-
Se agravia la apelante por entender que la sentencia es arbitra-
ria, basada en que el informe médico forense en el cual se fundó el
pronunciamiento omitió ponderar el dictamen psiquiátrico que había
sido tenido en cuenta por el juez de mérito. Asevera que lo sostenido
en el fallo en crisis no se ajusta a la verdad, pues allí se refiere que
la opinión vertida por los forenses era el resultado de los estudios
practicados a la interesada, empero, la actora nunca fue citada para
ser examinada. Pone de resalto que, si bien los profesionales del ór-
gano aludido son auxiliares de justicia, como lo expuso la alzada, los
médicos del hospital público interviniente también lo son, al haber
elaborado un dictamen en virtud del pedido cursado oportunamente
por el magistrado de primera instancia.
Expresa que, al contestar el traslado del informe pericial ordenado
por el a quo, adjuntó el informe psiquiátrico elaborado por los facul-
718 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

tativos provinciales dónde se da cuenta de las dolencias que sufre la


actora y que fundamentan su solicitud, circunstancia que no fue eva-
luada por la cámara. Precisa que el cuadro degenerativo que afecta a
la demandante continúa su desarrollo, tal como lo corrobora la falta de
visión de uno de sus ojos que demuestra con los certificados que adjun-
ta. Indica que la comisión médica aplicó retroactivamente un baremo
tocante a la ley 24.241, extraño a la ley local sobre cuya base se otorgó
el beneficio, y que corresponde estar a lo dispuesto por la ley 25.364.
Pone énfasis en señalar que la alzada rechazó en forma dogmática
las constancias clínicas acompañadas y en que no se hizo cargo de las
contradicciones habidas entre los dictámenes del cuerpo forense y del
hospital público provincial. Aduce que, tratándose de una prestación
alimentaria, en caso de duda, debió decidirse en favor del solicitante.
Con cita de jurisprudencia del Tribunal, destaca que en supuestos
en que la persona no alcanza el porcentaje determinado por la legisla-
ción para obtener el beneficio por invalidez, nada impide reconocerle
esa condición cuando la incapacidad inhabilita al trabajador para el
desempeño de la tarea que venía realizando. Invoca así el principio de
imposibilidad de ganancia como factor para sostener el ingreso a pasi-
vidad. Finalmente, arguye afectadas las garantías de defensa judicial
y debido proceso (art. 18, C.N.).

-III-
Incumbe consignar que a fojas 60 de esta presentación directa, esa
Corte remitió nuevamente las actuaciones al Cuerpo Médico Forense,
a los fines de que se expida sobre la real minusvalía de la actora al
07/10/1998, sustentada en que en la causa “existen informes médicos
que dan cuenta de patologías disímiles que padece la actora, y dado
que no se han valorado los exámenes psiquiátricos de fojas 104/106,
112/113 y 210... “
Satisfecha la tarea encomendada, el órgano expuso que, a la fecha
indicada, la actora poseía un grado de incapacidad del 28%. Puntuali-
zó, además, que la afectación ocular, que le suma una incapacidad del
41%, se verificó en el año 2004 (cfr. fs. 63/74).
Corrida vista a las partes, la accionante objetó algunos puntos del
informe, los que fueron replicados por el cuerpo médico que ratificó su
postura. Ante un nuevo traslado, la actora dijo que la falta de documen-
tación que respaldara la existencia de sus dolencias, como anotó el
informe, no puede imputársele pues fue archivada por el ente previsio-
nal local, a lo que sumó que tampoco fueron girados los estudios reali-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 719
338

zados por la Comisión Médica n° 23. Critica, asimismo, que se ignore la


evaluación realizada por los médicos provinciales dado que sólo ellos
tuvieron la oportunidad de examinar en persona a la interesada (cfse.
fs. 75, 85, 86/90, 91, 92/97, 100 y 101/103 del cuaderno de queja).
En ese estado, se confirió vista a esta Procuración General (cfr.
fs. 106).

-IV-
Cabe recordar, en primer término, que esa Corte ha reiterado que,
aun cuando los agravios del recurrente se vinculen con cuestiones fác-
ticas y de derecho procesal, extrañas -como regla y por su naturaleza-
a la vía de excepción, ello no resulta óbice para habilitar la instancia
extraordinaria cuando lo decidido prescinde de extremos conducentes
y desatiende la finalidad tuitiva inherente a la legislación previsional,
con grave menoscabo de las garantías constitucionales (Fallos: 317:70,
946; 329:5857; entre otros).
Ello es precisamente lo que ocurre en autos, por cuanto la cámara
-como resultó manifiesto con la medida decretada por esa Corte a fojas
60 del legajo de queja- ignoró, por de pronto, el vicio contenido en el
dictamen médico producido a fojas 200/201.
En efecto, la sala indicó al Cuerpo Médico Forense que, con to-
das las constancias obrantes en autos, informara las patologías y
el porcentaje de minusvalia que presentaba la actora a la fecha de
extinción del beneficio, el 07/10/1998 (fs. 198). Sin embargo, pretirió
que el órgano se expidió omitiendo los estudios psiquiátricos de fojas
112/113 y 210.
Sobre tales antecedentes, la sala rechazó el planteo sin advertir
la omisión del cuerpo forense de ponderar en plenitud las patologías
psíquicas que portaría la actora, defecto que se encarece tan pronto
se advierte que esa omisión le fue señalada por la parte y que aque-
llos extremos fueron determinantes del temperamento explicitado por
el juez de grado (cf. fs. 67/69, 112/113, 159/162, 198, 200/201, 210, 217 y
218/219, entre otras).
Ese vicio -a mi criterio- invalida el fallo como acto jurisdiccional,
por lo que, en ese contexto, correspondería hacer lugar a la queja, de-
clarar procedente el remedio, dejar sin efecto el pronunciamiento y
restituir los autos al tribunal de origen, a sus efectos.
720 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

-V-
Dicho lo anterior, opino que las particulares circunstancias del
caso, el tiempo transcurrido desde su inicio, la índole de los derechos
contendidos y la medida probatoria dispuesta por el Tribunal a fojas 60
de la queja, habilitan que, por razones de economía procesal y de un
buen servicio de justicia, esa Corte se expida sobre el fondo del asunto,
con ajuste al artículo 16 de la ley 48 (v. doctr. de Fallos: 329:2199 y S.C. A.
787, L. XLVI “Acosta, Ramón c/ Consolidar AFJP S.A. y otros s/ retiro
por invalidez”, del 09/09/2014).

-VI-
En ese marco, en orden a los aspectos en debate, vale reseñar que
la peticionaria -en su calidad de auxiliar administrativa de la Dirección
de Arquitectura de Salta, con una antigüedad laboral superior a los 12
años de servicios con aportes y 33 años de edad- obtuvo en sede local,
el 15/10/1987, un beneficio por invalidez por superar el 66% de incapa-
cidad física (fs. 1, 3, 8, 10/12, 13 y 14/16 del expediente administrativo
que corre agregado).
Transferido el sistema previsional de Salta a la Nación, la ANSeS
declaró extinguido el beneficio, por resolución del 13/11/1998, sobre la
base del dictamen de la Comisión Médica n° 23, la que consideró que
la beneficiaria presentaba patologías consolidadas y funcionalmente
compensadas, no incapacitantes a los fines previsionales (fs. 18/22,
23/25, 30 y 40 del expte. citado).
Requerida la rehabilitación del beneficio en sede jurisdiccional, el
juez de mérito hizo lugar al reclamo fundado, principalmente, en los es-
tudios e informes agregados y reservados y en los dictámenes del hos-
pital público local que determinaron una incapacidad del 76% de la t.o.,
con un elevado componente de afección psicológica -70%- (fs. 4/5, 67/69,
108, 112 y 159/162 del expediente principal y sobre agregado a la causa).
Apelado el fallo, condujo al dictado del pronunciamiento arribado
en crisis y, a partir de allí, a los pormenores procesales reseñados su-
pra, en el punto III del dictamen.
A ese respecto, advierto que el Cuerpo Médico Forense admitió
que la pretensora portaba -al 07/10/1998- una minusvalía del 28% de la
t.o., y que a ella se le agregó, en el año 2004, una afectación visual del
41% (fs. 63/74 y 92/97 del legajo de queja). Ese órgano médico precisó
en relación a la inhabilidad psíquica al 07/10/1998, que ponderó en un
10%, que “ni por vía de la conjetura más extrema [se podría] asignar
una incapacidad del 70%” (v. fs. 94).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 721
338

Repárese en que la accionante, nacida el 29/07/1954 -quien po-


see estudios secundarios incompletos, tiene dos hijos y revistó como
auxiliar administrativa provincial hasta 1987- contaba en 2004 con
alrededor de cincuenta años y, a esa fecha, con la relevante incapa-
cidad establecida por el Cuerpo Médico Forense, llevaba alejada del
mercado laboral cerca de diecisiete años (cfr. fs. 1, 20 y 23 del expte.
administrativo agregado).
En ese contexto, en orden a la rehabilitación del beneficio cesado
a partir de 1998, no hallo motivos suficientes como para apartarme de
las conclusiones del dictamen forense (28% t.o.), cuya falta de razona-
bilidad -tratándose de un extremo fáctico y procesal- no advierto pa-
tentizada como resultaría menester en esta instancia de excepción.
Ahora bien, en punto al escenario descripto a partir del año 2004, pon-
dero que el Tribunal, en ejercicio de las facultades conferidas por el
artículo 16 de la ley 48, podría hacer lugar al planteo y restablecer la
prestación jubilatoria por invalidez a partir de entonces.

-VII-
Por lo expuesto, y en el contexto de lo referido en el punto IV del
dictamen, aprecio que competería hacer lugar a la queja, declarar pro-
cedente el recurso, dejar sin efecto la sentencia según lo indicado y
restituir la causa al tribunal de origen, a sus efectos.
Sin perjuicio de ello, y en función de lo señalado en los puntos V y
VI del dictamen, esa Corte, de entenderlo pertinente, podría expedirse
sobre el fondo del problema y dictar un pronunciamiento definitivo sin
más trámite (v. art. 16, 2ª parte, ley 48). Buenos Aires, 26 de marzo de
2015. Marcelo Adrián Sachetta.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 11 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la actora en


la causa Jorge, Catalina del Carmen c/ Administración Nacional
de la Seguridad Social s/ jubilación por invalidez”, para decidir so-
bre su procedencia.
722 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Considerando:

1°) Que contra la sentencia de la Sala II de la Cámara Federal de la


Seguridad Social que revocó el fallo de la instancia anterior que había
hecho lugar a la demanda tendiente a que se le restituyera a la actora
el beneficio por invalidez que la ANSeS había declarado extinguido, la
demandante dedujo recurso extraordinario cuya denegación dio ori-
gen a la queja en examen.

2°) Que para decidir de ese modo, la alzada se basó en el in-


forme realizado por el Cuerpo Médico Forense a fs. 200/201, que
determinó que la peticionaria padecía una polineuropatía metabó-
lica que comprometía su capacidad laboral en un 20% de la total
obrera, sin que el resto de las afecciones detectadas representa-
ran algún grado de incapacidad.

3°) Que la recurrente objeta que el tribunal no haya realizado una


adecuada valoración de la totalidad de la prueba y que al apoyarse
sólo en ese peritaje haya prescindido de otras constancias que indica-
ban que la minusvalía que había dado origen al beneficio por invalidez
otorgado en el año 1987 no había quedado rehabilitada y le impedía
desarrollar cualquier tipo de tareas.

4°) Que aunque los agravios remiten al examen de cuestiones de


hecho y prueba, ajenos –como regla y por su naturaleza- a la vía del
art. 14 de la ley 48, ello no es óbice para admitir la instancia extraordi-
naria cuando el tribunal ha realizado un examen parcial y aislado de
las constancias de la causa, desatendiendo la finalidad tutelar inheren-
te a la legislación previsional con grave menoscabo de las garantías
consagradas en los arts. 18 y 14 bis de la Constitución Nacional.

5°) Que, en efecto, la alzada pasó por alto que en el caso se debate
la extinción de una jubilación por invalidez y que, sobre esa base, el
dictamen debía sustentarse en sólidas razones médicas que demos-
traran la rehabilitación física de la demandante después de 11 años
de percibir regularmente el retiro por incapacidad, aspectos que no
fueron abordados por los especialistas que omitieron hacer mérito de
parte de las dolencias que habían dado lugar al otorgamiento del bene-
ficio más de una década atrás.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 723
338

6°) Que, en tales condiciones, atento a que no ha quedado demos-


trada la mejoría de la apelante, antes bien, ha quedado probado un
progresivo deterioro en su salud del que da cuenta el dictamen médico
obrante a fs. 66/68 -que informa la pérdida del ojo izquierdo sufrida en
el año 2004 por una neuritis óptica de tipo secuelar-, corresponde revo-
car la sentencia apelada y confirmar la de primera instancia, que or-
denó la rehabilitación del beneficio extinguido desde el día en que fue
dado de baja por el órgano administrativo (fs. 159/163 del expediente
principal y 30/31 de las actuaciones administrativas 040-27-112828317-
058, que corren por cuerda).

Por ello, oído el señor Procurador Fiscal subrogante, el Tribunal


resuelve: Hacer lugar a la queja, declarar procedente el recurso ex-
traordinario, revocar la sentencia apelada y confirmar el fallo de fs.
159/163 (artículo 16, segunda parte, ley 48). Agréguese la queja al prin-
cipal, notifíquese y, oportunamente, devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco (en


disidencia)— Carlos S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Disidencia de la señora vicepresidenta doctora doña Elena I.


Highton de Nolasco

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación origina esta queja,


es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación).

Por ello, se desestima la presentación directa. Notifíquese, y pre-


via devolución de los autos principales, archívese.

Elena I. Highton de Nolasco.

Recurso de hecho interpuesto por Jorge Catalina del Carmen, representado por la
Dra. Rita del Rosario Palacios de Martínez.
Tribunal de origen: Sala II de la Cámara Federal de la Seguridad Social.
724 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

ANADON, TOMÁS SALVADOR c/ COMISIÓN NACIONAL


de COMUNICACIONES s/ Despido

CORTE SUPREMA

Según el art. 117 de la Constitución Nacional, primera parte, corres-


ponde al Congreso de la Nación diseñar las reglas y excepciones me-
diante las cuales la Corte Suprema de Justicia ejercerá su jurisdicción
por apelación y tal atribución, como toda competencia reglamentaria
del Congreso, debe ser ejercida conforme al estándar de razonabilidad
establecido en el art. 28.

INTERPRETACION DE LA LEY

Las leyes solo pueden ser interpretadas de acuerdo a las nuevas condicio-
nes y necesidades de la comunidad, porque toda ley, por naturaleza, está
destinada a regir hechos posteriores a su sanción (“Kot” Fallos 241:291).

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

El haber acatado la jurisdicción reglada que el Poder Legislativo esta-


bleció mediante el recurso ordinario ante la Corte no inhabilita a ésta
para declarar que el art. 24 inc. 6° del decreto-ley 1285/58 ha devenido
indefendible con el tiempo y que su aplicación práctica compromete el
rol institucional que emana de su primera y más importante función,
concerniente a la interpretación de cuestiones federales, en particular
las referidas a la vigencia de los derechos fundamentales y el sistema
representativo, republicano y federal.

CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD

La efectividad del principio de supremacía constitucional -consagrado


en el art. 31 de la Constitución- demanda un régimen de control de la
constitucionalidad de las leyes, normas y actos de los gobernantes, que
en nuestro sistema es judicial y difuso, y que está depositado en todos y
cada uno de los jueces.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 725
338

CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD

La eficacia y uniformidad del control de constitucionalidad requiere la


existencia de un tribunal especialmente encargado de revisar las deci-
siones dictadas al respecto, órgano que, en el régimen de la Constitu-
ción, no es otro que la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que es
entonces intérprete y salvaguarda final de las declaraciones, derechos y
garantías de la Constitución Nacional.

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

La Corte Suprema debe fallar todos los asuntos en que pueda estar
comprometido algún principio constitucional, sin que estas cuestiones
se midan por la cantidad de dinero que puedan importar, porque un caso
en el que esté en juego una suma muy elevada puede depender de una
norma de derecho común, mientras que una cuestión de unos pocos
centavos puede afectar todo el sistema de la propiedad y quizás todo el
sistema constitucional, por lo que el recurso ordinario de apelación, que
considera el requisito económico, se apoya en un criterio que no tiene
hoy cabida dentro del rol constitucional del Tribunal.

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

La distinción que el art. 24, inc. 6°, ap. a), del decreto-ley 1285/58 esta-
blece para el acceso a la revisión ordinaria entre los procesos patrimo-
niales de cierto monto en los que una de las partes es la Nación y los
litigios en los que no se dan esos extremos ha devenido irrazonable, en
tanto se trata de un privilegio para unos casos y restricción total para
otros respeto de posibilidades concretas de actuación en una tercera
instancia ordinaria.

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

Teniendo presente que la competencia de la Corte debe regirse por cri-


terios que hagan a la salvaguarda de principios constitucionales y que
un parámetro cuantitativo y mecánico, como cierto valor económico del
litigio, no es un medio de por sí idóneo para evaluar la afectación de los
valores de la Constitución Nacional, deviene en insostenible la distin-
ción efectuada en el art. 24, inc. 6°, ap. a), del decreto-ley 1285/58.
726 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

La discriminación entre los procesos judiciales según que la Nación sea


o no parte no se adecúa al rol constitucional que guía la competencia
de la Corte ya que la apelación del art. 24, inc. 6°, ap. a) del decreto-ley
1285/58, si bien comprende la potestad recursiva de ambas partes, úni-
camente tiene un miras la protección de recursos del Estado y esta re-
levante finalidad tuitiva de éste tiene adecuada protección ante otras
instancias -incluso mediante el recurso extraordinario- y no se condice
con el rol constitucional que el Tribunal tiene asignado.

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

Teniendo en cuenta que la aplicación en el tiempo de los nuevos criterios


asentados debe ser presidida por una especial prudencia, corresponde
disponer que las causas en las que haya sido notificada la sentencia de
cámara con anterioridad al momento en que el pronunciamiento que
declara la inconstitucionalidad del art. 24, inc. 6°, ap. a) del decreto-ley
1285/58 quede firme, continuarán su trámite con arreglo a dicha norma.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 355/358, en oportunidad de contestar el traslado de los funda-
mentos del recurso ordinario de apelación ante la Corte Suprema de-
ducido por la parte demandada contra la sentencia dictada a fs. 323/325
por la Cámara Nacional del Trabajo (sala VI) -que fue concedido a fs.
332-, la actora planteó la inconstitucionalidad del art. 24., inc. 6°, ap. a),
del decreto-ley 1285/58, modificado por la ley de facto 21.708.
Señaló que esa norma, al fijar arbitrariamente un monto a partir
del cual se abre la competencia de V.E. para entender como tribunal
ordinario de tercera instancia, parte de un criterio meramente econo-
micista para dilatar el proceso, en beneficio de la demandada -un orga-
nismo del Estado Nacional- para suplir la imposibilidad de interponer
el recurso extraordinario federal, lo que constituye un privilegio que
no se brinda a los particulares.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 727
338

Sostuvo que aquel precepto viola lo dispuesto por los arts. 14


bis, 16, 17, 18 y 28 de la Constitución Nacional porque instaura, a
su respecto, una discriminación frente a otros titulares de créditos
-en particular, lo que poseen carácter alimentario- contra el Estado,
cuando ellos no superan el monto mínimo fijado para la admisibili-
dad formal del recurso.
Consideró aplicables al caso los criterios fijados por el Tribunal
en la causa “Itzcovich” (Fallos: 328:566) para sustentar su afirmación
de que la disposición normativa impugnada resulta, en la actualidad,
irrazonable e inadecuada a la eventual finalidad que pudo haber lle-
vado a su sanción.
Agregó que si bien el art. 117 de la Constitución Nacional determi-
na que la Corte Suprema ejercerá su jurisdicción por apelación según
las reglas y excepciones que prescriba el Congreso, V.E. se encuentra
facultada para valorar la racionalidad de las medidas adoptadas, máxi-
me cuando el recurso en cuestión se origina en una norma de facto.
Finalmente, recordó que, de conformidad con lo establecido por
diversos tratados internacionales que poseen jerarquía constitucional
(art. 75, inc. 22, de la Ley Fundamental), toda persona tiene derecho a
no ser discriminada en el ejercicio y goce de los derechos y garantías
y debe disponer de un procedimiento judicial sencillo y rápido que la
ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales, pese a lo
cual la vigencia del precepto que consagra el recurso ordinario de ape-
lación ante la Corte Suprema coloca a los trabajadores cuyos créditos
-como acontece en el caso- superen el valor fijado periódicamente, en
una situación de inferioridad respecto de los acreedores por el mismo
título pero por montos inferiores.
A fs. 368, el Tribunal confirió vista a este Ministerio Público.

-II-
Ante la vista conferida por V.E., y en virtud de lo que establece el
art. 25, inc. g), de la ley 24.946, procedo a dictaminar respecto del plan-
teo de inconstitucionalidad formulado por la parte actora.

-III-
De acuerdo con lo dispuesto por los arts. 116 y 117 de la Consti-
tución Nacional, en los asuntos en que la Nación sea parte la Corte
Suprema ejercerá su jurisdicción por apelación, según las reglas y ex-
cepciones que prescriba el Congreso.
728 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

En ese marco, el art. 24 del decreto-ley 1285/58 (modificado por


la ley de facto 21.708), en cuanto interesa al caso en examen, dispo-
ne: “La Corte Suprema de Justicia conocerá: (...) 6°) Por apelación
ordinaria de las sentencias definitivas de las cámaras nacionales
de apelaciones, en los siguientes casos: a) Causas en que la Nación,
directa o indirectamente, sea parte, cuando el valor disputado en úl-
timo término, sin sus accesorios sea superior a doscientos millones
de pesos ($ 200.000.000)”.
Por su parte, según el art. 4° de la citada ley 21.708, la Corte
Suprema de Justicia de la Nación debe actualizar semestralmente
ese monto, con arreglo a los índices oficiales de precios mayoristas
no agropecuarios.
La última actualización se produjo por medio de la resolución 1360/91
del Tribunal (Fallos: 314:989), en la que se fijó la suma de siete mil dos-
cientos sesenta y cinco millones, doscientos treinta y tres mil doscien-
tos tres australes con ocho centavos (A7.265.233.203,08), que equivalen
a setecientos veintiséis mil quinientos veintitrés pesos con treinta y dos
centavos (A726.523,32), según lo dispuesto por el decreto 2128/91.

-IV-
Uno de los cuestionamientos de orden constitucional que la actora
formula al recurso ordinario de apelación ante la Corte Suprema -bien
que no se trata del principal argumento que esgrimió- es el origen de
la norma que lo instituyó, porque no se trata de una ley sancionada por
el Congreso Nacional como prescribe el art. 117 de la Ley Fundamen-
tal, sino de preceptos dictados por gobiernos de facto.
Al respecto, cabe recordar que V.E. ha sostenido la validez de los
actos y normas del Poder Ejecutivo de facto, a condición de que, explí-
cita o implícitamente, el gobierno constitucionalmente elegido que lo
suceda los reconozca (Fallos: 328:4768 y sus citas), circunstancia que,
con relación al decreto-ley 1285/58, se verifica con su ratificación por
medio de la ley 14.467 y con las numerosas reformas de las que fue ob-
jeto durante gobiernos democráticamente elegidos, mediante las leyes
23.498, 24.289, 26.371, 26.376 y 26.853, entre otras, sin que en ninguna de
ellas se desechara la atribución de actualizar el monto fijado por el art.
24, inc. 6°, ap. a) del decreto-ley en cuestión, conferida a la Corte Su-
prema por el art. 4° de la ley de facto 21.708, deber que fue ejercido por
el Tribunal en varias oportunidades desde el restablecimiento de la
democracia (v. resoluciones 146/84, 50/85, 60/86, 63/87, 574/88, 1458/89,
767/90 y 1360/91, por nombrar sólo algunas).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 729
338

En tales condiciones, cabe concluir que los efectos del art. 24, inc.
6°, ap. a), del decreto-ley 1285/58, modificado por la ley de facto 21.708,
se asimilan a los de toda ley sancionada regularmente.

-V-
Despejado el punto anterior, debe recordarse la reiterada doctrina
de V.E. en el sentido de que la declaración de inconstitucionalidad de
una disposición legal es un acto de suma gravedad institucional y una
de las más delicadas funciones susceptibles de encomendarse a un
tribunal de justicia y, por ello, debe ser considerada como ultima ratio
del orden jurídico, por lo que requiere inexcusablemente la demostra-
ción del agravio en el caso concreto y sólo cabe acudir a ella cuando no
existe otro modo de salvaguardar algún derecho o garantía amparado
por la Constitución Nacional (Fallos: 333:447 y sus citas).
Sentado ello, cabe señalar que si bien el Tribunal tiene dicho que
el beneficio de la tercera instancia tiene por objeto proteger los inte-
reses del Fisco Nacional y conceder mayor seguridad de acierto a las
sentencias que deciden cuestiones de determinada cuantía en tanto
comprometan de ese modo el patrimonio de la Nación (Fallos: 326:1176
y sus citas, entre otros), de ello no se desprende que constituya un pri-
vilegio procesal establecido exclusivamente a favor del Estado como
parte en juicio, ya que el recurso ordinario de apelación previsto por el
art. 24, inc. 6°), ap. a), del decreto-ley 1285/58 también puede ser inter-
puesto por los particulares que litigan con aquél o con los organismos
y sociedades que actúan bajo su órbita y en los que están comprometi-
dos sus intereses (confr. Fallos: 327:4271 y sus citas).
Con relación al alegado trato discriminatorio que la norma en cues-
tión consagraría en perjuicio de los titulares de créditos que superan
el monto de $726.523,32 -en particular, los de carácter alimentario-, es
preciso recordar que el art. 16 de la Constitución Nacional no impone
una rígida igualdad, por lo que tal garantía no obsta a que el legislador
contemple en forma distinta situaciones que considere diferentes. De
ahí que se atribuya a su prudencia una amplia latitud para ordenar y
agrupar, distinguiendo y clasificando los objetos de la reglamentación,
en la medida en que las distinciones o exclusiones se basen en motivos
razonables y no en un propósito de hostilidad contra determinada per-
sona o grupo de personas o indebido privilegio personal o de un grupo
(Fallos: 332:1039 y sus citas).
También tiene dicho el Tribunal que no todo tratamiento jurídico
diferente es propiamente discriminatorio porque no toda distinción
730 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

de trato puede considerarse ofensiva de la dignidad humana. Existen


ciertas desigualdades de hecho que pueden traducirse en desigualda-
des justificadas de tratamiento jurídico, que expresen una proporcio-
nada relación entre las diferencias objetivas y los fines de la norma
(Fallos: 322:2701; 329:3577, y sus citas).
Bajo tales premisas, no advierto en el caso un menoscabo a la ga-
rantía de la igualdad, desde que no resulta irrazonable la distinción
efectuada por el legislador que, al fijar las reglas de procedimiento,
ha contemplado una instancia ordinaria adicional ante el máximo tri-
bunal nacional para la revisión de las sentencias definitivas dictadas
en los procesos judiciales en los que interviene la Nación -directa
o indirectamente- y en cuales el valor disputado en último término
resulta, según su criterio, de una magnitud tal que la eventual obli-
gación de afrontar ese monto puede impactar significativamente en
las cuentas públicas.
Tampoco aparece configurada, en la norma tachada de inconstitu-
cional, una situación de desigualdad en desmedro de quienes especí-
ficamente reclaman un crédito de naturaleza alimentaria, dado que el
recurso ordinario de apelación ante la Corte Suprema procede siem-
pre que se cumplan los requisitos que aquella establece, sin distinguir-
se según el origen de la pretensión económica reclamada en el juicio.
En el mismo sentido, puede decirse que la inevitable prolongación
del proceso judicial que implica la existencia, en nuestro ordenamien-
to jurídico, de un recurso como el previsto por el art. 24, inc. 6°, ap. a),
del decreto-ley 1285/58 que habilita, si se dan las condiciones previstas
por la norma, una tercera instancia ordinaria ante V.E. no basta para
configurar una violación a lo dispuesto por el art. 25.1 de la Conven-
ción Americana sobre Derechos Humanos, para lo cual se requeriría
evidencia de que la inutilidad del remedio judicial empleado “haya
quedado demostrada por la práctica, porque el Poder Judicial carez-
ca de la independencia necesaria para decidir con imparcialidad o
porque falten los medíos para ejecutar sus decisiones; por cualquier
otra situación que configure un cuadro de denegación de justicia,
como sucede cuando se incurre en retardo injustificado en la deci-
sión; o, por cualquier causa, no se permita al presunto lesionado el
acceso al recurso judicial” (Corte Interamericana de Derechos Hu-
manos, Opinión Consultiva OC-9/87 del 6 de octubre de 1987, Serie A,
n° 9, capítulo III, párrafo 24).
Por tal razón, no encuentro que en el sub examine concurran
las excepcionales circunstancias que el Tribunal estimó configura-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 731
338

das en el caso “Itzcovich” (Fallos: 328:566), situación que la llevó


a declarar la invalidez constitucional del art. 19 de la ley 24.463 (el
cual, a los pocos días de dictada esa sentencia, fue derogado por la
ley 26.025) sobre la base de sostener que dicha norma, en cuanto
preveía un recurso ordinario de apelación ante la Corte contra to-
das las sentencias definitivas de la Cámara Federal de la Seguridad
Social, cualquiera fuere el monto del juicio, “aunque no ostensible-
mente incorrecta en su origen, ha devenido indefendible, pues no
se adecua a los fines tomados en consideración para su sanción
y en su aplicación práctica compromete el rol institucional del
máximo tribunal y causa graves perjuicios a los justiciables en
una etapa de la vida en que la tutela estatal resulta imprescindi-
ble” (v. cons. 10 del voto de la mayoría).

-VI-
Opino, por tanto, que el planteo de inconstitucionalidad del art. 24,
inc. 6°, ap. a), del decreto-ley 1285/58, modificado por la ley 21.708, debe
ser desestimado. Buenos Aires, 27 de octubre de 2014. Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 20 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Anadon, Tomás Salvador c/ Comisión Nacional de


Comunicaciones s/ despido”.

Considerando:

1°) Que la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, al modi-


ficar la sentencia que había hecho lugar a la demanda de indemniza-
ción por despido, condenó al Estado Nacional –Comisión Nacional de
Comunicaciones, hoy Administración Federal de Tecnologías de la In-
formación y las Comunicaciones, ver fs. 323/325– a pagar la suma de $
1.366.911,58, más intereses.

2°) Que contra esa sentencia, el Estado Nacional interpuso recurso


ordinario de apelación que, concedido por el a quo, fue fundado, y repli-
cado por el actor (fs. 329/330; 332; 339/352 y 355/358).
732 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

3°) Que el recurso ordinario es formalmente admisible puesto que


se dirige contra una sentencia definitiva, dictada en una causa en que
la Nación es parte y el valor disputado en último término, sin sus acce-
sorios, excede el mínimo legal previsto por el artículo 24, inc. 6°, apar-
tado a, del decreto-ley 1285/58 y la resolución 1360/91 de esta Corte,
vigente al momento en que fue notificada la sentencia.

4°) Que en su contestación el actor plantea la inconstitucionalidad


de la vía recursiva prevista en el artículo 24, inc. 6°, apartado a, del de-
creto-ley 1285/58 en cuanto establece que “la Corte Suprema de Justi-
cia conocerá (…) por apelación ordinaria de las sentencias definitivas
de las cámaras nacionales de apelaciones, en las causas en que la Na-
ción, directa o indirectamente, sea parte, cuando el valor disputado en
último término, sin sus accesorios sea superior (…)” a la suma fijada
por la resolución 1360/1991 de esta Corte, posteriormente modificada
por la acordada 28/14.

El actor sostiene que: (a) la intervención de la Corte Suprema


como tercera instancia altera su rol como intérprete final de la Consti-
tución, y la convierte en un tribunal de instancia común; (b) el criterio
“meramente economicista” del recurso ordinario pretende dilatar un
proceso que tiene como parte actora a un trabajador que reclama cré-
ditos alimentarios solicitando la aplicación de normas protectoras del
trabajo (artículo 14 bis, Constitución Nacional); (c) la norma es discri-
minatoria respecto de los sujetos privados, pues solo el Estado tiene la
posibilidad de dilatar los pagos cuando superan determinados montos;
(d) la vía del recurso ordinario ha devenido irrazonable porque no se
adecúa a los eventuales fines que pudo haber tenido, referidos al dé-
ficit crónico de los recursos estatales y, en particular, porque el ente
demandado cuenta con recursos propios no afectados a ejecución pre-
supuestaria, y (e) el remedio cuestionado prolonga indebidamente los
litigios contra el Estado. En subsidio, contesta la apelación.

5°) Que del planteo de inconstitucionalidad este Tribunal dio tras-


lado al Estado Nacional. En su contestación, el Estado afirma que el
recurso ordinario apunta a defender el patrimonio público en benefi-
cio del interés general. Distingue este caso del precedente “Itzcovich”
de esta Corte, (Fallos: 328: 566), al sostener que en este caso no está
en juego el reconocimiento de los derechos de un colectivo vulnerable
en los términos del artículo 75, inciso 23 de la Constitución Nacional.
Considera por último que la tercera instancia ordinaria es un medio
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 733
338

razonable para garantizar la legalidad de las sentencias relevantes,


cuyo pago deberá ser afrontado por la comunidad entera, en perjuicio
de otros fines públicos del Estado.

6°) Que según el artículo 117 de la Constitución Nacional, primera


parte, corresponde al Congreso de la Nación diseñar las reglas y ex-
cepciones mediante las cuales la Corte Suprema de Justicia ejercerá
su jurisdicción por apelación. Tal atribución, como toda competencia
reglamentaria del Congreso, debe ser ejercida conforme al estándar
de razonabilidad establecido en el artículo 28. Corresponde, enton-
ces, examinar si el medio escogido por el legislador resulta propor-
cional al fin previsto, es decir, si la apertura de la tercera instancia or-
dinaria se encuentra justificada en función del propósito perseguido
por la norma de brindar mayor seguridad de acierto a las sentencias
que deciden cuestiones de determinada cuantía en las que el Estado
es parte y que, por esa razón, son capaces de comprometer el patri-
monio de la Nación.

Para ello, es preciso considerar la incidencia que aquella habili-


tación amplia de la jurisdicción del Tribunal tiene con relación a sus
demás atribuciones y competencias con el objeto de sopesar esa even-
tual afectación con el fin de la norma.

7°) Que los aspectos estructurales del recurso ordinario de apela-


ción surgen de la ley 4055 aprobada por el Congreso en el año 1902, sin
perjuicio de las posteriores modificaciones introducidas en el lenguaje
legislativo para ajustar su alcance. A 113 años del debate parlamenta-
rio sobre la cuestión, el análisis de proporcionalidad deberá necesa-
riamente considerar si la tercera instancia ordinaria pudo haber de-
venido -con el transcurso del tiempo y el cambio de las circunstancias
objetivas- contraria a la función que la Constitución le encomienda a
la Corte. A tales efectos no cabe desentenderse de los cambios en la
sensibilidad y en la organización social, por cuanto los contenidos de la
Constitución deben alimentarse de contemporaneidad. Las leyes –ha
dicho repetidamente este Tribunal– solo pueden ser interpretadas de
acuerdo a las nuevas condiciones y necesidades de la comunidad, por-
que toda ley, por naturaleza, está destinada a regir hechos posteriores
a su sanción (“Kot”, Fallos: 241:291).

En aplicación de este criterio interpretativo en el ya citado pre-


cedente “Itzcovich” se declaró la inconstitucionalidad del artículo 19
734 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

de la ley 24.463 al resolver que, aun cuando la competencia recursiva


ordinaria previsional no era incorrecta en su origen, “había devenido
indefendible y carente de la racionalidad exigida por la ley”.

También en la causa Competencia CSJ 766/2013 (49-C)/ CS1 “Pe-


draza” (sentencia del 6 de mayo de 2014) el Tribunal ha aplicado este
criterio a las disposiciones atributivas de competencia de tribunales
de grado inferior cuando consideró la crítica situación actual de sobre-
carga del fuero previsional para declarar la invalidez constitucional de
la competencia atribuida por el artículo 18 de la misma ley a la Cámara
Federal de la Seguridad Social.

8°) Que el artículo 24, inc. 6°, apartado a del decreto-ley 1285/58
circunscribe la procedencia del recurso ordinario a procesos en los
cuales el Tribunal actúa como tercera instancia de revisión de la sen-
tencia definitiva. En la lógica de la ley 4055 –que el decreto impugnado
replica– las cámaras nacionales fueron diseñadas como el tribunal de
apelación donde culminaría el trámite ordinario de las causas, salvo
para la decisión de aquellos casos que justificaban una intervención de
la Corte Suprema “muy restringida pero inevitable”, explicó el miem-
bro informante del proyecto de ley (Cámara de Diputados, 5° sesión
de prórroga, 29 de noviembre de 1901, Diputado Barranquero, p. 432).

Tal intervención del Tribunal se sustenta en específicos criterios


de relevancia, aunque ninguno de ellos relacionado con las causales
de procedencia del recurso extraordinario federal de la ley 48. Como se
advierte, el supuesto de recurso ordinario que aquí se cuestiona con-
sidera un único indicador objetivo de la relevancia que un juicio pueda
tener para el Estado, referido a la mayor entidad económica.

9°) Que en esta perspectiva, desde 1905 este Tribunal ha entendido


al recurso ordinario –en las causas en las que el Estado es parte y se
supera un monto establecido– como el medio dentro de las diferen-
tes opciones de política que pudo haber considerado el legislador para
“garantizar los derechos del fisco nacional” (Fallos: 102:87) y para con-
ceder mayor seguridad de acierto a las sentencias que deciden cues-
tiones de determinada cuantía, capaces de comprometer el patrimo-
nio de la Nación (Fallos: 234:427, entre muchos otros).

10) Que hasta el presente el Tribunal acató la jurisdicción reglada


que el Poder Legislativo estableció mediante el recurso en cuestión,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 735
338

pero ello no lo inhabilita para declarar que la disposición impugnada


ha devenido indefendible con el tiempo, y que su aplicación práctica
compromete el rol institucional que emana de su primera y más im-
portante función, concerniente a la interpretación de cuestiones fede-
rales, en particular las referidas a la vigencia de los derechos funda-
mentales y el sistema representativo, republicano y federal (Fallos:
1:340; 33:162; 330:4103, entre muchos otros).

Existen razones de trascendencia, tendientes a preservar y fortale-


cer el rol institucional de la Corte, que justifican la utilización de un rigu-
roso criterio hermenéutico de los supuestos que dan lugar a su compe-
tencia apelada, para que de este modo lleve a cabo una profundización
del ejercicio de su jurisdicción constitucional más eminente. A tales fi-
nes, se deben dejar de lado aquellos casos que, al amparo de una regla
interpretativa diversa de la enunciada o de entronizar principios infra-
constitucionales, desnaturalicen la función constitucional del Tribunal.

11) Que cabe recordar que la efectividad del principio de supre-


macía constitucional –consagrado en el artículo 31 de la Constitución–
demanda un régimen de control de la constitucionalidad de las leyes,
normas y actos de los gobernantes, que en nuestro sistema es judicial
y difuso, y que está depositado en todos y cada uno de los jueces. A su
vez, la eficacia y uniformidad de ese control requiere la existencia de
un tribunal especialmente encargado de revisar las decisiones dicta-
das al respecto, órgano que, en el régimen de la Constitución, no es
otro que la Corte Suprema de Justicia de la Nación. De ahí que haya
sido expuesto de manera consistente y reiterada desde sus primeros
pronunciamientos que es el intérprete y salvaguarda final de las de-
claraciones, derechos y garantías de la Constitución Nacional (Fallos:
1:340; 33:162; 311:2478, entre muchos otros).

El instrumento legal que por excelencia dirige tan elevada misión


por parte de la Corte lo constituye la ley 48, reglamentaria del artículo
31 de la Constitución (Fallos: 156: 20; 176:330; 183:49; 188:456 y otros), de
modo que el carácter supremo que la Ley Fundamental ha concedido
al Tribunal determina que la doctrina que este elabore, con base en
la Constitución y en la ley citada, resulte el paradigma del control de
constitucionalidad en cuanto a la modalidad y alcances de su ejercicio.
Esta Corte -fue anunciado ya en abril de 1853- “es la que ha de formar,
por decirlo así, la jurisprudencia del código constitucional” (“Informe
de la Comisión de Negocios Constitucionales”, Santa Fe).
736 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

12) Que, como se adelantó en el considerando 7°, la razonabilidad


de la norma cuya validez constitucional se cuestiona debe evaluarse a
la luz de las nuevas y diversas problemáticas que durante los últimos
años han sido traídas ante los estrados de este Tribunal.

Desde esta perspectiva, la incorporación de “Nuevos Derechos y


Garantías” por la reforma de 1994 ha provocado crecientes deman-
das sociales que exigen de los tres poderes del Estado darle conteni-
do al derecho a “un ambiente sano, apto y equilibrado para el desa-
rrollo humano” (artículo 41). En el ámbito de competencia del Poder
Judicial, de esta nueva problemática “deriva la particular energía
con que los jueces deben actuar para hacer efectivos estos manda-
tos constitucionales” (“Mendoza”, Fallos: 329:2316). Igualmente ha
debido el Tribunal expedirse frente a las sustanciales y dinámicas
transformaciones de las pautas de consumo en nuestro país, dando
vigencia a las normas que establecen esquemas de juicios colecti-
vos para usuarios y consumidores (“Halabi”, Fallos: 332:111, y CSJ
361/2007 (43-P)CS1 “PADEC c/ Swiss Medical S.A. s/ nulidad de cláu-
sulas contractuales”, sentencia del 21 de agosto de 2013), y diseñando
nuevos instrumentos para asegurar el dictado de sentencias útiles
en ese tipo de casos (CSJ 1145/2013 (49-M)/CS1 “Municipalidad de
Berazategui c/ Cablevisión S.A. s/ amparo”, sentencia del 23 de sep-
tiembre de 2014).

También durante esta última década la Corte ha debido responder


a los reclamos de los justiciables –basados en la constitucionalización
de los derechos humanos (artículo 75, inciso 22)– en orden a la satis-
facción de necesidades sociales básicas insatisfechas. Así ha dictado
pronunciamientos dirigidos a establecer mecanismos para que los ciu-
dadanos puedan colectivamente exigir el derecho al agua potable (CSJ
42/2013 (49-K)/ CS1 “Kersich, Juan Gabriel y otros c/ Aguas Bonaeren-
ses S.A. y otro s/ amparo”, sentencia del 2 de diciembre de 2014); a que
se mejoren las condiciones carcelarias de los detenidos en estableci-
mientos policiales y penitenciarios superpoblados (“Verbitsky”, Fallos:
328:1146; “Lavado”, Fallos: 330:1135); a que se asegure el derecho a
una vivienda digna (“Q. C., S. Y.”, Fallos: 335: 452); a que se satisfagan
las necesidades básicas –agua potable y alimentos- de ciertas comuni-
dades indígenas (“Defensor del Pueblo de la Nación”, Fallos: 330:4134)
y a que se reconozca el mandato constitucional de movilidad jubilato-
ria (“Badaro”, Fallos: 330:4866).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 737
338

Asimismo se ha pronunciado en conflictos constitucionales en


los cuales los derechos tradicionales han tenido que ser evaluados a
la luz del impacto de innovaciones científicas y tecnológicas: la res-
ponsabilidad de los motores de búsqueda de internet (CSJ 522/2013
(49-R)/CS1 “Rodríguez, María Belén c/ Google Inc y otro s/ daños
y perjuicios”, sentencia del 28 de octubre de 2014); el derecho de
todo paciente a decidir su muerte digna (CSJ 376/2013 (49-D)/CS1
“D.M.A. s/ declaración de incapacidad”, sentencia del 7 de julio de
2015); la validez de la obtención y utilización de muestras de mate-
rial genético para establecer la filiación de las personas víctimas de
delitos de lesa humanidad (“Gualtieri Rugnone de Pietro”, Fallos:
332:1769 y 1835), o la constitucionalidad de una ley que se valía de
técnicas de interceptación de comunicaciones personales y de acu-
mulación de datos personales (causa “Halabi” citada); también se
ha pronunciado respecto al derecho que tienen los ciudadanos a
acceder al creciente cúmulo de información en manos del Estado
producto de las nuevas tecnologías (“Asociación de Derechos Civi-
les”, Fallos: 335:2393; y CSJ 830/2010 (46-C)/CS1 “CIPPEC c/ EN M°
Desarrollo Social dto. 1172/03 s/ amparo ley 16.986”, sentencia del 26
de marzo de 2014).

Cabe igualmente mencionar la significativa expansión de la tarea


de la Corte emergente del Derecho Internacional de los Derechos
Humanos, que ha dado lugar al dictado de sentencias tendientes al
reconocimiento de estos derechos (“Arancibia Clavel”, Fallos: 328:341;
“Simón”, Fallos: 328:2056; “Mazzeo”, Fallos: 330:3248; “Sánchez, Elvi-
ra”, Fallos: 330:2304) como también a asegurar el cumplimiento de las
decisiones adoptadas respecto de nuestro país por los órganos inter-
nacionales (“Espósito”, Fallos: 327:5668; “Derecho”, Fallos: 334:1504).

En el campo del federalismo, la reforma de 1994 introduce el


concepto de autonomía municipal en el artículo 123, y de este modo
aparece el municipio en el diseño federal argentino como el orden de
gobierno de mayor proximidad con la ciudadanía. Tal disposición cons-
titucional ha motivado el dictado de diversas decisiones del tribunal
para darle operatividad a la norma (“San Luis”, Fallos: 324:2315; “Pon-
ce”, Fallos: 326:1289 y 328:175; “Municipalidad de San Luis c/ San Luis,
Provincia de s/ acción declarativa de certeza”, Fallos: 330:3126; CSJ
150/2012 (48-I)/CS1 “Intendente Municipal Capital s/ amparo”, senten-
cia del 11 de noviembre de 2014).
738 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

13) Que todas estas cuestiones están, por cierto, muy alejadas –
como no podía ser de otra manera– de las que pudo prever el Congreso
en 1902 cuando estableció en forma primigenia la solución legislativa
impugnada en estos autos. Resulta claro que la resolución de las pri-
meras requiere una dedicación muy especial del Tribunal a sus com-
petencias de derecho federal, con el objeto de mantener la racionali-
dad de la agenda de casos que debe examinar y sentenciar.

A tal punto debe entenderse la trascendencia y novedad de la tarea


señalada que la resolución de estas causas exige abrir –para intentar
llegar a una respuesta socialmente aceptable en el marco de un princi-
pio de cooperación con los otros poderes del Estado– canales de diálo-
go institucionales impensados hace más de un siglo como lo constitu-
yen la realización de audiencias públicas para lograr “la participación
ciudadana y la difusión pública del modo en que esta Corte conoce de
la jurisdicción más eminente que le confiere la Constitución Nacional”
(acordada 30/2007).

A la complejidad de este tipo de causas responde también la in-


troducción de la figura del amicus curiae ante los estrados de la Cor-
te para “enriquecer la deliberación en cuestiones institucionalmente
relevantes, con argumentos fundados de carácter jurídico, técnico o
científico” (acordada 7/2013). Y “al verificado incremento de causas co-
lectivas con idénticos o similares objetos que provienen de diferentes
tribunales del país”, responde el establecimiento de un Registro de
Acciones Colectivas (acordada 32/2014).

14) Que este criterio de trascendencia para delimitar su tarea go-


bierna de manera general la jurisdicción del Tribunal.

En su competencia originaria, ha adoptado lineamientos cada vez


más estrictos pues una significativa expansión de su ámbito afecta
“los siempre limitados recursos humanos y materiales existentes que
en gran medida están siendo destinados al conocimiento y decisión de
asuntos que, por su naturaleza y más allá de su fuente, son ajenos a la
trascendente e insustituible atribución institucional de este Tribunal”
(“Barreto”, Fallos: 329:759; “Mendoza”, Fallos: 329:2316).

En su instancia apelada extraordinaria, ha interpretado la doctri-


na de la arbitrariedad para limitar los casos que llegan por esa causal
a sus estrados, pues de otra manera el Tribunal se transforma en “una
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 739
338

tercera instancia ordinaria” para revisar decisiones judiciales (Fallos:


330:4770, entre muchos otros).

15) Que en la misma lógica, el Congreso ha dotado a esta Corte de


instrumentos legislativos que tuvieron por objeto alejar de su compe-
tencia los casos que no revistan tan especiales características y habi-
litarla en aquellos que, por el contrario, cumplen con esa condición.

Así, en 1991 reconoció al Tribunal la posibilidad de desestimar las


apelaciones extraordinarias, en base a un juicio de “sana discreción”
con la sola invocación del artículo 280 del Código Procesal Civil y Co-
mercial de la Nación, cuando el agravio federal fuera insuficiente o
cuando las cuestiones planteadas resultaren “insustanciales o caren-
tes de trascendencia” (ley 23.774).

En el año 2002 derogó el artículo 195 bis del citado código que per-
mitía recurrir directamente ante la Corte Suprema respecto de las
medidas cautelares que directa o indirectamente “afecten, obstacu-
licen, comprometan o perturben el desenvolvimiento de actividades
esenciales del Estado Nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, las Municipalidades, de sus reparticiones centraliza-
das o descentralizadas, o de entidades afectadas a alguna actividad de
interés estatal” (ley 25.587).

En 2005 derogó el recurso ordinario previsional haciéndose eco del


dictado del precedente “Itzcovich” de esta Corte (ley 26.025).

En 2012 insistió en el estándar de trascendencia sujeto a la sana


discreción de este Tribunal para habilitar su competencia extraor-
dinaria al establecer la vía de apelación por salto de instancia solo
para “aquellas cuestiones sometidas a juicio que excedan el interés
de las partes en la causa, proyectándose sobre el general o públi-
co, de modo tal que por su trascendencia queden comprometidas
las instituciones básicas del sistema republicano de gobierno o los
principios y garantías consagrados por la Constitución Nacional y los
Tratados Internacionales por ella incorporados”. El legislador dejó
también en esa ocasión en manos del propio Tribunal la valoración de
la admisibilidad de la cuestión planteada ante sus estrados pues “la
Corte habilitará la instancia con alcances restringidos y de marcada
excepcionalidad” (ley 26.790).
740 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

16) Que habida cuenta de lo expresado, la vigencia del recurso or-


dinario de apelación debe evaluarse a la luz de la interpretación con-
temporánea de las funciones de esta Corte que surge tanto de su juris-
prudencia como de la legislación dictada por el Congreso de la Nación,
y teniendo en especial consideración la necesidad de fortalecer los
mecanismos de control de constitucionalidad que aseguren la supre-
macía de la Constitución Nacional con vistas a “afianzar la justicia”.

17) Que por su naturaleza misma, el recurso ordinario aquí cues-


tionado constituye un ámbito de expansión de la competencia de esta
Corte -tanto en el aspecto cuantitativo como en la diversidad de te-
mas fácticos y jurídicos- que prescinde del criterio de trascendencia
señalado. La admisibilidad basada en el valor económico del pleito, en
tanto permite someter casos al Tribunal sin acreditar una cuestión de
derecho federal, se encuentra en abierta contraposición con las seña-
ladas funciones de esta Corte en los considerandos 11 al 15.

En efecto, la Corte Suprema debe fallar todos los asuntos en que


pueda estar comprometido algún principio constitucional, sin que es-
tas cuestiones se midan por la cantidad de dinero que puedan importar,
porque un caso en el que esté en juego una suma muy elevada puede
depender de una norma de derecho común, mientras que una cuestión
de unos pocos centavos, puede afectar todo el sistema de la propiedad
y quizás todo el sistema constitucional. Por consiguiente, nunca puede
servir el criterio de la cantidad, sino el de la calidad de las causas.

Considerando el requisito económico como lo hace la legislación


impugnada, el recurso ordinario se apoya entonces en un criterio que
no tiene hoy cabida dentro del rol constitucional de este Tribunal.

18) Que desde la perspectiva de la trascendente tarea de esta


Corte, la distinción que la norma establece para el acceso a la revi-
sión ordinaria entre los procesos patrimoniales de cierto monto en
los que una de las partes es la Nación, y los litigios en los que no se
dan esos extremos ha devenido irrazonable. Se trata de un privilegio
para unos casos y restricción total para otros respecto de posibilida-
des concretas de actuación en una tercera instancia ordinaria. En
otros términos, no se trata de equilibrar prerrogativas estatales y
garantías de particulares sino del reconocimiento de una revisión ín-
tegra y ordinaria para unos y la imposibilidad de un recurso con ese
alcance para otros.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 741
338

Teniendo presente entonces que la competencia de la Corte debe


regirse por criterios que hagan a la salvaguarda de principios consti-
tucionales, y que, como se ha dicho, un parámetro cuantitativo y mecá-
nico, como cierto valor económico del litigio, no es un medio de por sí
idóneo para evaluar la afectación de los valores de nuestra Carta Fun-
damental, deviene en insostenible la distinción efectuada en el artículo
24, inciso 6°, apartado a, del decreto-ley 1285/58.

A su vez, la discriminación entre los procesos judiciales según que


la Nación sea o no parte, tampoco se adecúa al rol constitucional que
guía la competencia de esta Corte.

Es que la apelación ordinaria ante este Tribunal, si bien com-


prende la potestad recursiva de ambas partes, únicamente tiene en
miras la protección de recursos del Estado. Esta relevante finalidad
tuitiva del Estado tiene adecuada protección ante otras instancias
–incluso, cuando correspondiese, mediante el recurso extraordina-
rio federal– y no se condice con el rol constitucional que esta Corte
tiene asignado.

19) Que, por las razones expuestas, la vigencia de esta vía de apela-
ción en la actualidad se contrapone a la misión específica del Tribunal,
por lo que cabe declarar la inconstitucionalidad del artículo 24, inciso
6°, apartado a, del decreto-ley 1285/58.

20) Que esta conclusión conduciría al inevitable rechazo de la pre-


tensión recursiva de la demandada en el presente caso.

Sin embargo, la autoridad institucional de este fallo no debe


afectar el tratamiento del presente y de otros recursos ordinarios
que a la fecha estén en condiciones de ser interpuestos ante este
Tribunal, ya que no ha de privarse de validez a los actos procesales
cumplidos ni dejarse sin efecto lo actuado de conformidad con las
leyes en vigor (conf. doctrina de la causa “Itzcovich” y sus citas).
Ello así, toda vez que la aplicación en el tiempo de los nuevos crite-
rios asentados ha de ser presidida por una especial prudencia con
el objeto de que los logros propuestos no se vean malogrados en ese
trance. En mérito de ello, es necesario fijar la línea divisoria de apli-
cación de esta nueva jurisprudencia y fijar el preciso momento en
que dicho cambio comience a operar. De tal modo, las causas en las
que haya sido notificada la sentencia de cámara con anterioridad al
742 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

momento en que el presente pronunciamiento quede firme, conti-


nuarán su trámite con arreglo a la norma cuya inconstitucionalidad
aquí se dispone.

21) Que de conformidad con lo señalado en el considerando prece-


dente, cabe pronunciarse sobre los agravios planteados por la deman-
dada en el caso sub examine.

22) Que el juez de primera instancia tuvo por acreditado que


desde la incorporación del actor -Tomás Salvador Anadon- a la
Secretaría de Comunicaciones primero (año 1960) y a la deman-
dada -Comisión Nacional de Comunicaciones- luego (año 1991),
este cumplía un horario, respondía a un jefe y concurría periódi-
camente a las oficinas de la entidad, lo cual implicó su desempeño
en forma subordinada. Asimismo, entendió que bajo la figura de
la locación de servicios, a partir del año 1992, se pretendió encu-
brir la verdadera naturaleza de la relación laboral y que las tareas
desarrolladas por Anadon tenían las notas características de la
relación de empleo que define el artículo 21 de la Ley de Contrato
de Trabajo, es decir que estableció la existencia de un contrato de
trabajo entre el actor y la Comisión Nacional de Comunicaciones
a partir del año 1992. A efectos de determinar el monto de la in-
demnización por despido tuvo en cuenta que se había acreditado
la percepción por parte del actor en septiembre de 1992 de un re-
sarcimiento al haber sido desvinculado de la entonces Comisión
Nacional de Telecomunicaciones.

23) Que la cámara, modificó la sentencia y, en consecuencia,


elevó el monto de la condena al admitir los reclamos de indemni-
zación fundados en el artículo 80 de la Ley de Contrato de Trabajo
y en la ley 24.013.

Para así decidir, señaló que la demandada no había atacado los


fundamentos en virtud de los cuales el juez de la anterior instancia
había establecido la existencia de un contrato de trabajo entre el actor
y la demandada a partir del año 1992.

Asimismo, mencionó el análisis que había realizado aquel magis-


trado de la prueba testimonial así como del informe brindado por la
Facultad de Ciencias Económicas -consistente en el Convenio de Asis-
tencia Técnico Profesional suscripto entre la Comisión Nacional de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 743
338

Telecomunicaciones y dicha Facultad- donde constaba que se había


incorporado al actor por un contrato de locación de servicios. En este
punto, la alzada consideró que la demandada no había rebatido los
fundamentos que dieron sustento a la decisión del juez y, consecuen-
temente, el escrito de apelación no constituía una crítica razonada y
concreta de la sentencia.

Entendió que las contrataciones realizadas eran manifiestamen-


te fraudulentas, estaban en contradicción con las disposiciones de los
artículos 14 y 21 de la Ley de Contrato de Trabajo, buscaban evadir la
totalidad de la normativa laboral y, consecuentemente, transgredían
el orden público.

En cuanto a la queja de la actora referida a la multa por la falta de


entrega de certificados de trabajo al no haberse cumplido el recaudo
requerido en el decreto 146/01, sostuvo la alzada que tratándose de un
negocio fraudulento, no podía invocarse el plazo de treinta días que
exige dicha norma para que el trabajador intime a la entrega del men-
cionado certificado, lo que solo podría justificarse para el caso de una
relación laboral normal. En consecuencia, admitió el reclamo en este
aspecto y reconoció el importe de la multa consistente en tres meses
de la mejor remuneración mensual, normal y habitual.

Con relación al agravio de la actora respecto a la desestimación


de su pedido sustentado en las disposiciones de la ley 24.013 -artícu-
los 8°, 9° y 15- expresó la cámara que la demandada había ocultado
la relación laboral para evadir al Fisco y desplazar los derechos re-
conocidos al trabajador, todo lo cual constituía una conducta típi-
camente antisocial. Agregó que del escrito de responde surgía que
el actor expedía recibos a nombre de la Facultad de Ciencias Eco-
nómicas, que los aportes jubilatorios estaban a su cargo y que los
honorarios no eran otra cosa que remuneraciones y, por ello, enten-
dió la alzada que la evasión de aportes surgía ínsita de los términos
de dicho escrito. Señaló que la carga de registro y de extensión de
certificaciones pesa sobre el empleador directamente y, al tratarse
de obligaciones de hacer que tienen un sujeto determinado como
obligado, ella no puede ser suplida por un individuo distinto del em-
pleador; en la medida en que el obligado es este último, su débito no
puede ser reemplazado por su deudor solidario. Añadió que el regis-
tro por quien no es empleador impide considerar a la remuneración
como adecuadamente registrada en los términos del artículo 7 de la
744 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Ley Nacional de Empleo y, hace pasible al empleador de las multas


de la mencionada ley, 1º de la ley 25.323 y 80 de la Ley de Contrato
de Trabajo y que, ello es pertinente en mayor medida cuando no
ha existido ninguna registración por haberse fraguado la condición
laboral del dependiente.

24) Que, en su memorial ante este Tribunal, el recurrente


expresa que el actor ingresó a trabajar en la Subsecretaría de
Obras y Servicios Públicos del Ministerio de Obras y Servicios
Públicos hasta el año 1991, a través del cual se lo adscribió por el
lapso de 365 días a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones.
Señala que, vencida esa adscripción y, en el marco de las medi-
das de racionalización administrativa, se dispuso el cese a partir
del 30 de junio de 1992 de los agentes que acreditaran más de
cinco años de antigüedad, entre los que se encontraba el actor.
Agrega que el mencionado personal percibió la indemnización
prevista en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo y los
importes correspondientes por vacaciones anuales no gozadas
y parte proporcional del sueldo anual complementario. Sostiene
que, en consecuencia, el actor fue debidamente resarcido y que
luego de cobrar la indemnización, en el marco de un contrato
de asistencia técnica celebrado entre la Facultad de Ciencias
Económicas y la demandada, de cuyas cláusulas surgía que las
personas que prestaban servicios no mantenían relación laboral
alguna con las partes y que lo harían mediante la suscripción de
los correspondientes contratos de locación de servicios o de obra
con la institución académica, prestó sus servicios a la Comisión
Nacional de Telecomunicaciones.

Señala que las disposiciones de la ley 24.013 no son aplicables a las


relaciones de empleo del Estado Nacional en general y a su represen-
tada en particular, toda vez que para ello debiera dictarse una norma
de derecho público que así lo dispusiere, como lo fue el decreto 1395/91
respecto de la Ley de Contrato de Trabajo.

25) Que el Estado Nacional se agravia porque considera que la sen-


tencia de cámara carece de sustento legal y se torna antijurídica al
haber dispuesto una indemnización en los términos del artículo 9° de
la ley 24.013 por la suma de $ 336.190,55 y de $ 417.938,50 por aplicación
del artículo 15 de la citada ley.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 745
338

Sostiene que, para el supuesto que esta Corte entendiere proce-


dente alguno de los conceptos, la liquidación contiene operaciones
incorrectas. En tal sentido, señala que el monto tomado como mejor
remuneración no se corresponde con la realidad ya que la facturación
mensual, normal y habitual de Anadon era de $ 5.554 y no de $ 8.331
como se consideró en la sentencia que tuvo en cuenta una bonificación
extraordinaria -correspondiente al 50% de su retribución- que le fue
oportunamente otorgada.

Asimismo, se queja de que el pronunciamiento de cámara con-


tiene una consideración incorrecta hecha por el juez de grado res-
pecto del pago de la indemnización percibida por el distracto ocu-
rrido en 1992, por lo que entiende que, de prosperar la acción, solo
podría ser por los 16 años no indemnizados previamente y no efec-
tuar una liquidación integral para luego descontar los importes no-
minales ya abonados.

26) Que en cuanto a la relación laboral existente entre las par-


tes, el memorial de la demandada no rebate adecuadamente los
fundamentos de la sentencia apelada. Sus quejas solo constituyen
una mera reiteración de argumentos dados en las etapas anteriores
del proceso y no agregan elementos nuevos u otras razones que
justifiquen una solución distinta a la adoptada, por lo que resultan
ineficaces a fin de obtener la revocación del pronunciamiento que
se solicita.

Se agravia la demandada porque la cámara desestimó sus quejas


“en orden a la legalidad de la contratación del actor mediante un con-
trato de locación de servicios, pese a la prueba producida y testimo-
nios concordantes tendientes a establecerlo”; sin embargo, no indica
la recurrente a qué prueba se refiere ni hace un mínimo análisis de las
declaraciones testimoniales rendidas en la causa, limitándose a gene-
ralizar sin refutar los fundamentos del fallo.

En efecto, en lo atinente a la relación laboral existente entre las


partes, el a quo desestimó el cuestionamiento efectuado ante esa al-
zada en razón de que este no se adecuaba a los términos del artículo
265 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Tal argumento
distó, a su vez, de ser rebatido por la recurrente en su memorial de fs.
339/352 ya que este pretendió -por lo demás, sin fundamentos suficien-
tes- desvirtuar la conclusión del juez de grado que consideró que las
746 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

tareas desarrolladas por Anadon a lo largo del tiempo tenían las notas
características de la relación de empleo que define el artículo 21 de la
Ley de Contrato de Trabajo.

27) Que en cuanto al agravio referido al monto de la mejor re-


muneración, la propia apelante en su escrito de expresión de agra-
vios ante la alzada ha reconocido expresamente no haber podido
acreditar que la suma tenida en cuenta por el juez de primera ins-
tancia a efectos de realizar los cálculos era comprensiva de una
bonificación extraordinaria correspondiente al 50% de su retribu-
ción. En tal sentido, señaló que “lamentablemente esta parte no
pudo demostrar por la falta de información de la Universidad de
Buenos Aires” (fs. 291).

Es por ello que el a quo no ha tratado el agravio que, en consecuen-


cia, llega firme a esta instancia.

28) Que la queja vinculada a que la sentencia impugnada “arrastra


la imperfecta consideración que efectuara el juez de grado respecto
del pago de la indemnización percibida por el distracto ocurrido en el
año 1992”, debe ser desestimada.

No pueden someterse a conocimiento de este Tribunal plan-


teos que no fueron propuestos oportunamente ante la alzada, ha-
bida cuenta de que todo cuestionamiento ajeno a ese límite resulta
fruto de una reflexión tardía y no puede ser examinado en la vía de
la apelación ordinaria en tercera instancia (artículo 277 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación; Fallos: 310:1945; 312:1419;
318:1026; causa CSJ 23/1998 (34-B)/CS1 “Bramajo, Alfredo Ángel
c/ ANSeS s/ reajustes por movilidad” del 8 de septiembre de 1998
y sus citas). En efecto, el apelante nada dijo en su expresión de
agravios de fs. 288/291 respecto del tema vinculado con la manera
en que el juez de grado había procedido a descontar del monto de
la condena la suma percibida por Anadon en septiembre de 1992
en concepto de indemnización.

29) Que el agravio de la demandada en relación a que las dispo-


siciones de la ley 24.013 no son aplicables a las relaciones de empleo
del Estado Nacional en general y a su representada en particular,
toda vez que para ello debiera dictarse una norma de derecho público
que así lo dispusiere, como lo fue el decreto 1395/91 respecto de la
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 747
338

Ley de Contrato de Trabajo, será desestimado.

El citado decreto establece en su artículo 7º que “…la relación


laboral del personal de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones
se ajustará a las prescripciones de la Ley de Contrato de Trabajo”.
Es decir, que existe una decisión de inclusión en el marco de la ley
20.744 al haber mediado un acto expreso de la administración en tal
sentido. No hay en el texto del mencionado decreto reserva ni limita-
ción alguna por lo que el acto expreso al que se refiere el artículo 2º
inc. a de la Ley de Contrato de Trabajo sometió al actor al conjunto de
normas jurídicas que regulan la relación laboral privada, entre ellas
la ley 24.013. En consecuencia, resulta infundado y carece de base
normativa el agravio de la recurrente en cuanto pretende la existen-
cia de una disposición expresa que torne aplicable la Ley Nacional de
Empleo a las relaciones de empleo del Estado Nacional en general y
a su representada en particular.

Finalmente, tampoco es atendible el agravio basado en que no


se verificaría en este caso la situación contemplada por el artículo 9°
de la ley 24.013. Si bien es cierto que el a quo citó erróneamente esta
disposición al indicar los importes de las multas que se adicionaban
a la condena, no lo es menos que toda la argumentación del fallo ape-
lado indica que no fue esa la conducta reprochada por la cámara a
la empleadora, sino lisa y llanamente la de no registrar la relación
de trabajo contemplada en el artículo 8° de la misma ley, punto que
no ha sido criticado y debe en consecuencia considerarse desierto el
recurso en este aspecto.

Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal, se resuelve:

1°) Declarar la inconstitucionalidad del artículo 24, inciso 6°, apar-


tado a, del decreto-ley 1285/58;

2°) Declarar desierto el recurso ordinario de apelación deducido


por la demandada;

3°) Aclarar que las causas en las que haya sido notificada la sen-
tencia de cámara con anterioridad al momento en que el presente
pronunciamiento quede firme, continuarán su trámite con arreglo a la
norma cuya inconstitucionalidad aquí se declara;
748 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

4°) Imponer las costas a la vencida.

Notifíquese, publíquese en el Boletín Oficial y devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso ordinario de apelación interpuesto por el Estado Nacional –Comisión Nacio-


nal de Comunicaciones-, representados por los Dres. Laura Noemí Spina, Ricardo
Alberto Franco y Ángel Jorge Lanzón.
Memorial fundado por los Dres. Laura Noemí Spina y Ángel Jorge Lanzón.
Traslado contestado por Tomás Salvador Anadon, representado por el Dr. Pedro J.
Kesselman.
Tribunal de origen: Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia del
Trabajo n° 41.

SANTIAGO del ESTERO, PROVINCIA de c/ CATAMARCA,


PROVINCIA de s/ Acción declarativa de inconstitucionalidad
y de certeza

LIMITES INTERPROVINCIALES

Si la decisión a arribar a partir de la acción declarativa iniciada por la


Provincia de Santiago del Estero contra la Provincia de Catamarca po-
dría importar el desconocimiento de los límites fijados por la ley 22.742
-en la hipótesis de que no se hiciera lugar a la demanda- y tal descono-
cimiento implica, en mayor o menor medida, expedirse en torno de la
fijación de los límites interprovinciales, la problemática es ajena a la
competencia originaria de la Corte Suprema.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 749
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 167/176, la Provincia de Santiago del Estero deduce acción
declarativa de certeza, en los términos del art. 322 del Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación, contra la Provincia de Catamarca, a
fin de que cese el estado de incertidumbre sobre la supremacía, vali-
dez y eficacia da la ley nacional 22.742 que fija los límites entre ambos
Estados locales y se declare la inconstitucionalidad del art. 293 de la
Constitución de la Provincia de Catamarca, en su parte pertinente, en
cuanto “Desconoce expresamente la virtualidad jurídica de la regla
estatal de facto 22.742”.
Aduce, con fundamento en la doctrina de V.E., que la ley 22.742,
pese a haber sido dictada por el gobierno de facto de 1983, goza de
plena validez constitucional mientras no sea derogada por el Congreso
de la Nación y, por lo tanto, debe ser equiparada a las leyes emanadas
de los gobiernos legítimamente constituidos, por una cuestión de se-
guridad jurídica.
A su vez, sostiene que la Provincia de Catamarca decidió some-
terse al procedimiento llevado a cabo por la Comisión Nacional de Lí-
mites lnterprovinciales (leyes 17.324 y 21.583 y decreto reglamentario
3497/1977), en el que ambos estados designaron sus representantes,
ofrecieron pruebas y presentaron sus alegatos. La Comisión emitió un
dictamen fijando los límites controvertidos, que fue puesto a conside-
ración del Gobierno Nacional quien luego dictó la ley 22.742, la cual
nunca fue impugnada por aquel Estado local.
Asimismo, recuerda que con anterioridad, ya había habido un
acuerdo sobre el asunto entre ambos estados locales, quienes sus-
cribieron el Tratado de 1881, que fue ratificado por ambas legisla-
turas provinciales y también receptado por la ley que aquí se cues-
tiona (v. art. 1°).
Por ende, concluye que la ley 22.742 ha sido el resultado del estudio
de los antecedentes históricos, jurídicos y geográficos ofrecidos y pro-
ducidos por los representantes de ambas provincias.
Se agravia, en cuanto -según dice- ha vencido el plazo legal para el
amojonamiento del limite fijado, según surge del art. 4° de la ley 22.742,
como así también el término de prórroga solicitado oportunamente
750 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

por la Provincia de Catamarca (v. ley nacional 22.992), quien se niega a


llevar a cabo dichos trabajos y a integrar la comisión demarcatoria (de
conformidad con los arts. 43/47 del decreto 3497/1977, v. fs. 127). Es por
ello que ha decidido interponer esta demanda, para que V.E. disponga
el efectivo cumplimiento de lo establecido en aquella ley nacional y
ordene a ambas provincias la designación de sus representantes y el
amojonamiento de los límites fijados.

-II-
A fs. 297/321, la Provincia de Catamarca contesta la demanda y ma-
nifiesta que no va a negar cada uno de los argumentos expresados por
la actora, sino que éstos quedarán rebatidos en virtud de la exposición
de sus argumentos.
Añade que reconoce la competencia exclusiva y originaria del Tri-
bunal para conocer en el pleito y poner luz sobre el conflicto interpre-
tativo suscitado entre ambas provincias.
Sostiene que debe declararse la ineficacia y falta de virtuali-
dad jurídica de la ley nacional de facto 22.742, en cuanto nunca
fue ratificada por el Congreso de la Nación y tampoco tuvo un re-
conocimiento -ni siquiera implícito- por parte de las autoridades
democráticas locales.
Refuerza su postura aduciendo que la facultad de fijar los límites
interprovinciales -según el art. 75 inc. 15 de la Constitución Nacional-
le está vedada a los gobiernos de facto, pues el acto dictado en virtud
de aquella no reviste carácter legislativo -es decir, no tiene alcance
general-, sino que es fruto del ejercicio de una competencia ejecutiva
o jurisdiccional (indica que sobre este punto la doctrina está dividida),
excepcional y extraordinario, propia del Congreso de la Nación, que
necesariamente debe ser consensuada con las legislaturas provincia-
les, de conformidad con el sistema federal de estado adoptado por la
Constitución Nacional.
Hace referencia a cuestiones que -a su entender- contribuyeron a
quitarle virtualidad jurídica a dicha ley, verbigracia, que los represen-
tantes locales que actuaron ante la Comisión de Límites eran agentes
del Gobierno Nacional; que el titular del Ministerio del Interior enton-
ces a cargo era oriundo de la provincia aquí actora; que el Gobernador
de facto impugnó reiteradas veces tanto esta ley como el dictamen de
la comisión; que ambas leyes -la 22.742 y la 22.992- fueron sancionadas
en 1983, año en el que se eligieron las autoridades democráticas, des-
integrándose la comisión en diciembre de ese año.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 751
338

Alude a numerosos proyectos de ley presentados por diputados na-


cionales y senadores catamarqueños por los que se pretendió la decla-
ración de inconstitucionalidad o nulidad de estas normas, en especial
señala el presentado por el senador Villarroel (expte. S-430/01).
También arguye que la conducta del Gobierno Nacional -a su modo
de ver- ha sido contradictoria con esta legislación, ya que ha transfe-
rido a la Provincia de Catamarca establecimientos educacionales ubi-
cados en territorio santiagueño, se ha comportado de igual modo con
emplazamientos de servicios públicos nacionales y ha empadronado
como electores del distrito de Catamarca a ciudadanos con domicilio
en territorio de la provincia actora.
A ello agrega que desde siempre ha ejercido actos posesorios de
administración, electorales, sanitarios, educativos, policiales y judi-
ciales sobre el territorio que ahora reclama la Provincia de Santiago
del Estero.
Además, indica que nunca solicitó prórroga para amojonar el
límite fijado y que la ley 22.992, del 28 de noviembre de 1983, se dic-
tó para suspender por el término de un año un plazo que ya había
vencido en agosto de ese año, en razón de existir dificultades en
su implementación.
Por lo tanto, aduce que la ley 22.742 resulta inválida, dado que re-
viste las características de las normas “póstumas” o in extremis, pues
fue dictada por el gobierno de facto cuando éste estaba próximo a fi-
nalizar con el objeto de adquirir vigencia durante el gobierno de iure.
Así las cosas, afirma que el art. 293, en cuanto desconoce virtuali-
dad jurídica a tal norma, no resulta violatorio del art. 31 de la Consti-
tución Nacional,
En consecuencia, solicita que se rechacen las pretensiones dedu-
cidas por la Provincia de Santiago del Estero y que la cuestión sea
debatida y resuelta por el Congreso de la Nación con la intervención
de los Estados locales involucrados.

-III-
A fs. 322, V.E. corre nueva vista a este Ministerio Público en mérito
al cuestionamiento que se formula a su competencia originaria.
A fs. 330, el Procurador General decide adoptar una postura dife-
rente de la expresada en la primera oportunidad por la Procuradora
Fiscal (v. fs. 183/184), declarando la incompetencia del Tribunal, pues
considera que el asunto se centra en determinar o modificar los limi-
752 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

tes interprovinciales fijados por el Congreso Nacional, la cual no es


de su resorte.
Con posterioridad, V.E. también corre traslado a la actora de tal
cuestionamiento (v. fs. 331).
A fs. 334/336, la provincia sostiene que -no obstante la contestación
efectuada por la demandada- el objeto del proceso continúa inalterado
y que no se ha efectuado reconvención alguna, sino que sólo se requie-
re el rechazo de la pretensión por ella articulada, lo cual deberá ser
analizado al momento del dictado de la sentencia.
Expone, por tanto, que la acción se circunscribe a determinar si
resulta aplicable la ley nacional de facto 22.742 y declarar la inconsti-
tucionalidad del art. 293 de la Constitución catamarqueña en su parte
pertinente, lo cual podría ser resuelto por el Tribunal sin necesidad de
fijar nuevos límites ni modificar los ya dispuestos.
En ese contexto, V.E. decide que los autos continúen su trámite
ante dicha instancia, en razón de que su competencia originaria debe
ser considerada según los fundamentos que se esgrimen en la deman-
da, además, porque la Provincia de Catamarca no ha opuesto la excep-
ción correspondiente y debido a que su competencia o incompetencia
para entender en una causa por vía de instancia originaria puede ser
declarada en cualquier momento del proceso (v. fs. 337).
Agregados los alegatos de las partes a fs. 528/537 y 541/551, se
corre nuevamente vista a este Ministerio Público, a fin de que dic-
tamine acerca de la inconstitucionalidad que se invoca (v. fs. 554 y
también 527).

-IV-
Ante todo, es mi parecer que el Tribunal es competente para con-
tinuar entendiendo en este proceso, a tenor de las consideraciones
efectuadas por este Ministerio Público en el, dictamen de fs. 183/184
que comparto.
En cuanto al fondo del asunto, el planteamiento que se efectúa me
lleva a aclarar si el hecho de que una ley de índole no penal, como es
la ley nacional 22.742 que aquí se impugna, por haber sido sancionada
por una “dictadura militar” resulta invalida o no, por ese origen.
Sobre el particular, V.E. recientemente ha sostenido la validez de
los actos de los gobernantes de facto en la sentencia del 27 de diciem-
bre de 2005 en la causa C. 1537, L.XLI, “Colegio Público de Abogados
de la Capital Federal c/ Stegeman, Oscar” (recurso de hecho), publi-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 753
338

cada en Fallos: 328:4768, a cuyas conclusiones me remito. En dicho


pronunciamiento el Tribunal expresó que “...la Corte tiene resuelto
que la validez de los actos y normas del Poder Ejecutivo de facto está
condicionada a que, explícita o implícitamente, el gobierno consti-
tucionalmente elegido que lo suceda los reconozca (Fallos: 310:933
y 312:326) “. En este último precedente citado se dijo que “... la res-
titución del orden constitucional en el país requiere que los poderes
del Estado Nacional o los de las provincias, en su caso, ratifiquen o
desechen explícita o implícitamente los actos del gobierno de facto...”
(las cursivas no son originales).
Dicha doctrina luego fue reiterada en Fallos: 313:1621, en el que el
Tribunal agregó que estos actos subsisten en los períodos constitucio-
nales siguientes con autoridad y efectividad equivalentes a las que tie-
nen los gobernantes de jure y ello porque son válidos desde su origen
o bien porque su “real efectividad” los legitima.
Asimismo, indicó que el problema en cuestión corresponde anali-
zarlo teniendo en vista, “... por encima de toda otra consideración, ‘las
primarias exigencias de la seguridad jurídica’ (Fallos: 245:265, cons. 5°)
que se verían gravemente resentidas si de pronto súbitamente, per-
dieran efectividad tuitiva, en todo o en parte, las leyes, los tratados,
los decretos o los demás actos sancionados, celebrados o dictados en
etapas de facto”, concluyendo que “... ninguna doctrina judicial es de-
fendible si, en vez de asegurar el orden público, crea el riesgo de un
absoluto desorden”.
A la luz de esa doctrina, entiendo que la ley 22.742 debe ser consi-
derada válida y por lo tanto aplicable al sub lite.
De lo anterior se desprende que el art. 293 de la Constitución de
Catamarca, en cuanto “desconoce expresamente la virtualidad jurí-
dica de la regla estatal de facto 22.742”, es inconstitucional, pues su
repugnancia con esta última -que tiene, entonces, el carácter de “ley
suprema” de la Nación- resulta manifiesta, clara e indudable, ya que
las autoridades de dicho Estado local están obligadas a conformarse
a ella, toda vez que las normas federales deben prevalecer sobre las
provinciales, y aun sobre las constituciones respectivas, en razón de lo
establecido en el art. 31 de la Constitución Nacional.

-V-
Opino, por tanto, que corresponde hacer lugar a la demanda.
Buenos Aires, 14 de marzo de 2007. Laura M. Monti.
754 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 20 de agosto de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que a fs. 167/176 la Provincia de Santiago del Estero inicia acción
declarativa en los términos del artículo 322 del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación contra la Provincia de Catamarca, a fin de que
cese el estado de incertidumbre sobre la supremacía, validez y eficacia
de la ley nacional 22.742 que fija los límites entre ambos estados locales
y se declare la inconstitucionalidad del artículo 293 de la Constitución de
la Provincia de Catamarca que, en su parte pertinente, “…desconoce
expresamente la virtualidad jurídica de la regla estatal de facto 22.742”.

Sostiene que el caso corresponde a la competencia originaria de


la Corte en razón de las personas y de la materia, dado que los límites
entre las dos provincias ya han sido fijados por la ley 22.742 y solo resta
la etapa de demarcación o amojonamiento, es decir, determinar en el
terreno los límites ya establecidos (v. artículo 4º y fs. 167 vta.).

Por los diversos fundamentos de fondo que esgrime, solicita que el


Tribunal disponga el efectivo cumplimiento de lo establecido en la ley
nacional y ordene a ambas provincias la designación de sus represen-
tantes para la integración de la comisión demarcatoria y el amojona-
miento de los límites fijados.

2°) Que a fs. 183/184 la señora Procuradora Fiscal dictamina que


el caso corresponde a la competencia originaria de este Tribunal, toda
vez que de los términos de la demanda surge que la actora promueve
la acción para que se declare la inconstitucionalidad del artículo 293 de
la Constitución catamarqueña, en su parte pertinente, al desconocer
lo establecido en la Ley Nacional 22.742, que fija los límites entre las
Provincias de Santiago del Estero y la de Catamarca, cuestión que, a
su entender, podría ser resuelta por el Tribunal sin que afecte la solu-
ción del Congreso de la Nación al conflicto de límites.

3°) Que para la adecuada decisión de la causa es menester reseñar


las circunstancias fácticas en que se sustenta la acción, así como tam-
bién las normas que se encuentran involucradas.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 755
338

a.- El 14 de febrero de 1983 el Poder Ejecutivo Nacional, invocando


la atribución conferida al Congreso por el entonces artículo 67, inciso
14 de la Constitución Nacional, dictó la ley 22.742 que fijó el límite en-
tre las provincias parte de este pleito conforme a los términos que se
detallan en los artículos 1° y 2°, en la forma aconsejada por la Comisión
Nacional de Límites Interprovinciales.

En el artículo 3º se indicó que dicho límite quedaba graficado “con


una línea discontinua en la fotocopia del plano que figura como anexo
VII de la ley N° 22.449 y en la hoja N° 2966 impresa en diciembre de
1966…”, la que como anexo III se integraba a la ley, y en el artículo 4º
se estableció que dentro de los ciento ochenta días de su publicación,
las referidas provincias procederían “a amojonar el límite fijado de
conformidad con lo establecido en los artículos 43 a 47 del reglamento
de la Comisión Nacional de Límites Interprovinciales, aprobado por
Decreto N° 3497/77” (ver fs. 99/112, 128 y la copia de la hoja 2966 que
obra a fs. 1183 del expediente nº 13).

b.- Por ley 22.992 (B.O. 1°/12/1983) se suspendió por el término de


trescientos sesenta y cinco días el cumplimiento de lo establecido en
los mentados artículos 43 a 47 del citado decreto 3497/77, “según lo
dispuesto en el art. 4º de la ley 22.742” (fs. 129/224).

En esa ocasión se indicó que “diversas dificultades vinculadas


con la implementación concreta de esta decisión, han determinado
la presente medida para habilitar un plazo más acorde con las ne-
cesidades de coordinación de las partes interesadas” (ver nota que
acompañó el proyecto).

c.- La Provincia de Catamarca, mediante su Constitución de 1988,


expresamente estableció que “ejerce su potestad jurisdiccional sobre
la totalidad del territorio que le pertenece por sus títulos históricos,
la Constitución Nacional y las normas de provincialización del Te-
rritorio Nacional de Los Andes. Desconoce expresamente la virtuali-
dad jurídica de la regla estatal de facto Nº 22.742” (art. 293).

d.- En 1986 y 1994 se presentaron en el Congreso de la Nación sen-


dos proyectos para lograr la ratificación expresa de la ley 22.742 (sena-
dores Castro –S.0475/86- y Figueroa –S-207/93-, respectivamente). En
el primero de ellos la petición se fundaba en que la norma daba por
terminado el conflicto limítrofe y que se habían analizado y contempla-
756 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

do los argumentos de ambas partes (v. diario de la Honorable Cámara


de Senadores de la Nación del 30 de julio de 1986, pág. 1249).

e.- También en 1986 los senadores Saadi y Amoedo (S-701/85) pro-


piciaron la derogación de la mentada ley, proponiendo la creación en
el seno de la Cámara Alta de una comisión especial en el ámbito de la
Comisión de Asuntos Constitucionales, integrada por cinco senadores,
la que se ocuparía de las cuestiones de límites interprovinciales (v. or-
den del día 530, del 23 de octubre de 1986, de la Honorable Cámara de
Senadores de la Nación, págs. 1959/1961).

f.- El 24 de mayo de 2001, la Provincia de Santiago del Estero ini-


ció la presente acción declarativa de inconstitucionalidad y de certe-
za, requiriendo que se declare la inconstitucionalidad del art. 293 de
la Constitución de Catamarca y se determine “que las provincias de
Santiago del Estero y Catamarca deben proceder a designar sus re-
presentantes para la integración de la comisión demarcatoria para
el amojonamiento del límite fijado por ley N° 22.742, en el término y
bajo el apercibimiento que V.S. determine” (fs. 176/176 vta., petitorio
de la demanda).

4°) Que así sintetizados los hechos relevantes de la causa, se con-


cluye en que, contrariamente a lo sostenido por la señora Procurado-
ra Fiscal, la decisión a arribar en autos podría importar el desconoci-
miento de los límites fijados por la ley 22.742 –en la hipótesis de que
no se hiciera lugar a la demanda- y, sin dudas, tal desconocimiento
implica, en mayor o menor medida, expedirse en torno de la fijación
de los límites interprovinciales, problemática ajena a esta judicatura.

Por todo lo expuesto, oída la señora Procuradora Fiscal, se de-


clara la incompetencia de esta Corte para dirimir la controversia
aquí planteada. Notifíquese y comuníquese a la Procuración Gene-
ral de la Nación.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Nombre del actor: Provincia de Santiago del Estero.


Nombre del demandado: Provincia de Catamarca.
Profesionales: Dres. Remo E. Terzano; Ramiro A. Suaiter; Guillermo Rezola; Aída
Maldonado de Piccione; Pablo M. Terzano; Graciela B. Rodríguez; María Buenader
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 757
338

de Walter; Sara D. Del Valle Fauze; Graciela P. Molinelli; Guillermo R. Dalla Lasta;
María E. Suárez; Adriana Mollau; Juan Pablo O. Vega.
Ministerio Público: Dres. María G. Reiriz; Nicolás E. Becerra y Laura M. Monti.

GALINDO de SPOTA, NORMA CARMEN c/ EN- Mº de


ECONOMIA y Otro s/ Proceso de conocimiento - Ley 25.561

CUESTION FEDERAL

Si la causa versa sobre la inteligencia de normas federales la Corte


no se encuentra limitada por los argumentos del tribunal apelado o
de las partes, sino que le incumbe efectuar una declaración sobre el
punto disputado.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

SENTENCIA DE LA CORTE SUPREMA

Los argumentos esgrimidos con fundamento en la doctrina de la arbi-


trariedad de la sentencia deben ser tratados en forma conjunta con los
relacionados con la interpretación de normas federales si se hallan ines-
cindiblemente vinculados con la cuestión federal planteada.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

CONSOLIDACION DE DEUDAS

No resulta aplicable el criterio de excepción al diferimiento de los servi-


cios de la deuda pública en base a la edad establecido en el precedente
“Tapella” (27/9/2011) si mientras estuvo vigente la norma invocada en la
demanda como fundamento de la pretensión, la actora no alcanzaba la
edad contemplada en aquélla (75 años o más de edad) sino que recién
lo hizo en el momento en que el presupuesto no previó dicha excepción,
como tampoco lo hicieron las sucesivas leyes de presupuesto.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.
758 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

DERECHOS ADQUIRIDOS

La modificación de normas por otras posteriores no da lugar a cuestión


constitucional alguna, pues nadie tiene derecho adquirido al manteni-
miento de leyes o reglamentos, ni a su inalterabilidad.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 279/282, la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo
Federal (sala V), al rechazar el recurso de apelación interpuesto por
el Estado Nacional y hacer lugar al de la actora, confirmó la decisión
de la jueza de primera instancia en cuanto ordenó al Estado Nacional
que abonara los títulos de la deuda pública de titularidad de aquélla
(bonos de consolidación en moneda nacional primera serie, bonos de
consolidación en dólares estadounidenses primera serie y bonos de
consolidación en dólares estadounidenses tercera serie) en la forma,
dispuesta por el decreto 471/02 y demás normas concordantes a tra-
vés de los mecanismos previstos legalmente a ese fin (art. 22 de la ley
23.982), con más los intereses moratorios correspondientes a partir de
que la actora cumplió los 75 años, momento en que dichos títulos pú-
blicos resultaron exigibles al deudor.
Para así decidir, los jueces que conformaron el voto mayoritario
trajeron a colación los fundamentos de los fallos dictados por V.E. en
las causas “Tapella” y “Iachemet” y señalaron que la avanzada edad
de la actora (82 años al momento de pronunciarse) imponía aplicar
los principios fijados en dichos precedentes al interpretar las normas
legales y reglamentarias por las que se había dispuesto el diferimiento
del pago de los servicios de la deuda pública.
Por otra parte, el restante juez, en su voto concurrente, resaltó
que en casos resueltos en años anteriores la sala que integraba había
considerado adecuado que, al haber variado sustancialmente las con-
diciones que originaron el diferimiento y más allá del riesgo asumido
por quienes no habían adherido al canje propuesto por el Estado Na-
cional, se encontraban reunidos los extremos necesarios para que el
Poder Legislativo, mediante el dictado de la norma correspondiente,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 759
338

determinara el modo y las condiciones de pago de los intereses y la


amortización del capital de los acreedores comprendidos por el art. 4°
de la ley 26.017, obligación legislativa que debería llevarse a cabo en
un tiempo razonable que impidiera una real y efectiva lesión al dere-
cho constitucional de propiedad. Por ello, consideró que la sentencia
de primera instancia debía ser confirmada, al entender que ese plazo
razonable se encontraba cumplido.

-II-
Contra ese pronunciamiento, el Estado Nacional dedujo el recur-
so extraordinario de fs. 287/302, que fue concedido a fs. 313 en tanto
el pronunciamiento atacado interpretaba normas de carácter fede-
ral en sentido adverso al postulado por el recurrente, y rechazado
respecto de la arbitrariedad y gravedad institucional atribuidas a la
decisión, lo que dio origen a la queja que tramita bajo el registro CSJ
375/2014 (50-G)/CS1.
En lo sustancial, aduce que la sentencia carece de fundamentación,
se basa en afirmaciones dogmáticas y se aparta en forma arbitraria de
las normas de carácter federal y de orden público que dispusieron el
diferimiento, la reestructuración de la deuda pública y las propuestas
de canje, a las que la actora decidió voluntariamente no adherir.
Señala que la actora promovió anteriormente una demanda de am-
paro, en la que V.E. resolvió que, respecto de los bonos de propiedad de
aquélla, resultaba aplicable el criterio establecido al decidir la causa
“Galli” (Fallos: 328:690), en la que el Tribunal convalidó la normativa
de emergencia relativa al diferimiento de pago, la reestructuración y
el canje de la deuda pública.
Aduce que el a quo, al considerar que la actora estaba incluida en
las excepciones al diferimiento por razones de edad, se apartó en for-
ma arbitraria de las normas de carácter federal y de orden público
aplicables pues, en el momento en que ella cumplió 75 años, la ley de
presupuesto vigente (ley 26.078) no contemplaba los bonos de conso-
lidación de su propiedad entre los títulos públicos alcanzados por la
citada excepción.

-III-
A mi modo de ver, el recurso extraordinario es formalmente ad-
misible, pues se encuentra en discusión el alcance y la interpretación
de disposiciones de carácter federal (resoluciones 73/02 y 158/03 del
760 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Ministerio de Economía, leyes 25.827, 25.967, 26.078, entre otras) y la


decisión definitiva del superior tribunal de la causa es contraria al de-
recho que el apelante funda en ellas (art. 14, inc. 3°, de la ley 48).
Por otra parte, al versar la causa sobre la inteligencia de normas
federales, V.E. no se encuentra limitada por los argumentos del tribu-
nal apelado o de las partes, sino que le incumbe efectuar una declara-
ción sobre el punto disputado (Fallos: 310:2200; 314:529 y 1834; 316:2624,
entre otros).
Asimismo, debo aclarar que los argumentos esgrimidos con funda-
mento en la doctrina de la arbitrariedad de la sentencia serán tratados
en forma conjunta, por hallarse inescindiblemente vinculados con la
cuestión federal planteada.

-IV-
En primer lugar, cabe señalar que por medio del art. 1° de la resolu-
ción 73/02 del Ministerio de Economía se dispuso el diferimiento de los
pagos de los servicios de la deuda pública del Gobierno nacional hasta
el 31 de diciembre de 2002 o hasta que se completara su refinanciación.
El diferimiento de los pagos de la deuda pública contraída origi-
nalmente con anterioridad al 31 de diciembre de 2001, o en virtud de
normas dictadas antes de esa fecha, también fue ordenado por la reso-
lución 158/03 del mismo ministerio respecto del ejercicio fiscal 2003, se
mantuvo en las sucesivas leyes de presupuesto sancionadas para regir
a partir del ejercicio 2004, y continúa vigente hasta la fecha (v. art. 44
de la ley 27.008).
Al respecto, debe recordarse que V.E., en el caso “Rabolini” (Fa-
llos: 333:855), señaló que una adecuada inteligencia del precedente
“Galli” (Fallos: 328:690) permitía afirmar que en esa causa la Corte
no se había limitado a resolver lo relativo a la modificación de la mo-
neda de pago -dispuesta por el decreto 471/02 respecto de los bonos
regidos por la legislación argentina- sino que había establecido una
doctrina de amplios alcances -con respaldo en un principio de dere-
cho de gentes cuya existencia ya había sido afirmada por el Tribunal
en el precedente “Brunicardi” (Fallos: 319:2886)- en lo concerniente
a las facultades del Estado, respecto de la posibilidad de que en épo-
cas de graves crisis económicas limitara, suspendiera o reestructu-
rara los pagos de la deuda para adecuar sus servicios a las reales
posibilidades de las finanzas públicas, a la prestación de los servicios
esenciales y al cumplimiento de las funciones estatales básicas que
no podían ser desatendidas.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 761
338

En este sentido, tengo para mí que las disposiciones legales que


difirieron el pago de los servicios de la deuda pública pertenecen a
aquella categoría excepcional de normas, pues fueron dictadas en el
marco del estado de emergencia pública en materia social, económi-
ca, administrativa, financiera y cambiaria, declarado por la ley 25.561
-modificada por su similar 25.820- y sucesivamente prorrogado por las
leyes 25.972, 26.077, 26.204, 26.339, 26.456, 26.563, 26.729 y 26.896.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que, al mismo tiempo
que el Estado nacional difirió los pagos de su deuda pública, es-
tableció numerosas excepciones a esa regla (resoluciones 73/02 y
158/03, del Ministerio de Economía, y leyes 25.827, 25.967, 26.078,
26.198, 26.337 y 26.422), que permitieron a un importante conjunto
de tenedores de títulos públicos percibir los servicios financieros
de éstos en las condiciones fijadas por el decreto 471/02. Una de
esas excepciones estaba referida -en cuanto aquí interesa- a los
servicios financieros de los bonos de consolidación y de los bonos
de consolidación de deudas provisionales que estuvieran en poder
de personas físicas de 75 años o más de edad y cuyas tenencias se
encontraran acreditadas en la Caja de Valores al 31 de diciembre de
2001 y se mantuvieran sin variación, o por la parte que cumpliera
esa condición (arts. 2°, inc. ‘c’, de la resolución 73/02; 2°, inc. ‘d’, ap.
I, de la resolución 158/03; 60, inc. ‘d’, ap. I, de la ley 25.827; y 47, inc.
‘d’, ap. I, de la ley 25.967).
Sentado lo anterior, cabe recordar que en los autos T.394, L.XLIV,
“Tapella, Néstor Carlos y otro c/ EN - Bocones previsionales s/ amparo
ley 16.986” (sentencia del 27 de septiembre de 2011), al compartir los
fundamentos del dictamen de este Ministerio Público, V.E. sostuvo que
la situación de los actores se había consolidado con las normas que
contemplaban la excepción en cuestión, sin que obstara a ello la cir-
cunstancia de que en leyes posteriores se hubiera regulado de modo
diferente el tratamiento de la deuda pública.
Ahora bien, ese criterio no resulta de aplicación en el sub exami-
ne pues, a diferencia del caso mencionado, mientras estuvo vigente la
norma de excepción invocada en la demanda como fundamento de la
pretensión, la aquí actora no alcanzaba la edad contemplada en aqué-
lla (75 años o más de edad), sino que recién lo hizo en 2006 (v. fs. 13),
ejercicio anual cuyo presupuesto -aprobado por la ley 26.078- no previó
la excepción por edad a la que se aludió más arriba, como tampoco lo
hicieron las sucesivas leyes de presupuesto que rigieron desde enton-
ces hasta la fecha.
762 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

V.E. tiene dicho, en forma reiterada, que la modificación de normas


por otras posteriores no da lugar a cuestión constitucional alguna,
pues nadie tiene derecho adquirido al mantenimiento de leyes o regla-
mentos, ni a su inalterabilidad (doctrina de Fallos: 315:839; 327:5002;
330:2206 y sus respectivas citas, entre muchos otros).
Por otra parte, frente a las opciones de canje voluntario de deu-
da diseñadas por el Gobierno Nacional, los planteos constituciona-
les de la parte actora acerca de la ausencia de razonabilidad en el
marco legal relativo al tratamiento de la deuda pública encuentran
mutatis mutandi adecuada respuesta en los fundamentos y con-
clusiones expuestos por el Tribunal en la ya citada causa “Galli”
(Fallos: 328:690), a los que corresponde remitirse en razón de bre-
vedad, por lo que deben ser desestimados (v. doctrina de Fallos:
335:1676 y su cita).

-V-
Por las razones expuestas, considero que corresponde declarar
procedente el recurso extraordinario interpuesto por la parte deman-
dada y revocar la sentencia apelada. Buenos Aires, 29 de mayo de 2015.
Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 25 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Galindo de Spota, Norma Carmen c/ EN M° de


Economía y otro s/ proceso de conocimiento – ley 25.561”.

Considerando:

Que las cuestiones planteadas han sido correctamente tratadas


en el dictamen de la señora Procuradora Fiscal, cuyos fundamentos
son compartidos por el Tribunal, y a los que corresponde remitirse en
razón de brevedad.

Por ello, de conformidad con lo dictaminado por la señora Pro-


curadora Fiscal, se declara formalmente procedente el recurso ex-
traordinario y se revoca la sentencia apelada. Con costas. Notifíque-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 763
338

se y vuelvan los autos al tribunal de origen a fin de que, por quien


corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a lo
decidido en la presente.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso extraordinario interpuesto por el Estado Nacional, Ministerio de Economía


y Finanzas Públicas, representado por la Dra. María Alejandra Jornet.
Traslado contestado por Norma Carmen Galindo de Spota, representada por el Dr.
Gustavo Alberto Eugenio Spota.
Tribunal de origen: Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso
Administrativo Federal.
Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo
Contencioso Administrativo Federal n° 7.

MOYANO de LLAMBIAS, JULIA ROSA y Otros c/ ESTADO


NACIONAL - MINISTERIO de JUSTICIA s/ Empleo público

RECURSO DE QUEJA

El recurso de queja constituye un medio de impugnación sólo de de-


cisiones que denieguen recursos deducidos ante la Corte Suprema, lo
que torna necesario que se ha ya interpuesto y denegado una apelación
-ordinaria o extraordinaria- sobre el motivo del agravio por lo que no
resulta idóneo para cuestionar otras decisiones aun cuando se vinculen
con el trámite de aquellos.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 25 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la Administra-


ción Nacional de la Seguridad Social en la causa Moyano de Llambías,
Julia Rosa y otros c/Estado Nacional-Ministerio de Justicia s/empleo
público”, para decidir sobre su procedencia.
764 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Considerando:

1°) Que contra el pronunciamiento de la Sala II de la Cámara Na-


cional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal que
declaró la caducidad de la instancia toda vez que la Administración
Nacional de la Seguridad Social —dentro del plazo previsto en el art.
310, inc. 2° del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación— omitió
presentar las respectivas cédulas a fin de notificar a las partes la pro-
videncia que ordenaba correrles traslado del recurso extraordinario
interpuesto, aquélla dedujo la presente queja.

2°) Que según resulta del art. 285 del Código Procesal citado, el
recurso directo constituye un medio de impugnación sólo de decisio-
nes que denieguen recursos deducidos para ante esta Corte Suprema,
para lo cual es preciso que se haya interpuesto y denegado un apela-
ción —ordinaria o extraordinaria— sobre el motivo del agravio (Fallos:
323:486; 325:1556; entre otros).

3°) Que, por lo tanto, la vía del recurso directo no es idónea para
cuestionar otras resoluciones aun cuando se relacionen con el trámite
de aquellos recursos. Tales asuntos, de suscitar agravios de carácter
federal, deben ser articulados según las formas y los plazos previstos
en los arts. 254 y 257 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación
(Fallos: 305:2058; 318:2440; 319:1274 y 327:2085).

Por ello, se desestima la queja. Notifíquese y, oportunamente,


archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso de hecho interpuesto por la Administración Nacional de la Seguridad Social,


parte demandada, representada por el Dr. Juan Carlos Musso.
Tribunal de origen: Sala II de la Cámara de Apelación en lo Contencioso Adminis-
trativo Federal.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia
en lo Contencioso Administrativo Federal n° 7.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 765
338

TELECOM ARGENTINA SA - TELECOM PERSONAL S.A.


c/ MUNICIPALIDAD de GENERAL GÜEMES s/ Acción
meramente declarativa de derecho

FIRMA

El escrito de interposición del recurso de queja que fue firmado únicamen-


te por el letrado patrocinante, quien no invocó poder para representar a la
recurrente ni razones de urgencia que hagan aplicable lo dispuesto por el
art. 48 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, constituye un
acto jurídico inexistente e insusceptible de convalidación posterior.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 25 de agosto de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la actora en la


causa Telecom Argentina S.A. – Telecom Personal S.A. c/ Municipali-
dad de General Güemes s/ acción meramente declarativa de derecho”,
para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

Que el escrito de interposición del recurso de hecho ha sido fir-


mado únicamente por el letrado patrocinante, quien no ha invocado
poder para representar a la recurrente ni razones de urgencia que
hagan aplicable lo dispuesto por el art. 48 del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación; en consecuencia, constituye un acto jurídico
inexistente e insusceptible de convalidación posterior.

Por ello, se desestima la queja. Reintégrese el depósito de fs. 3.


Notifíquese y, oportunamente, archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso de hecho interpuesto por Telecom Argentina S.A. y Telecom Personal S.A.,
parte actora en autos, con el patrocinio letrado del Dr. Juan Manuel Jessen.
766 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Tribunal de origen: Cámara Federal de Apelaciones de Salta.


Tribunales intervinientes con anterioridad: Juzgado Federal de Primera Instancia n° 1
de Salta.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 767
338

septiembre

ESTABLECIMIENTO LAS MARIAS S.A.C.I.F.A. c/ MISIONES,


PROVINCIA de s/ Acción declarativa

ACCION DECLARATIVA DE CERTEZA

La acción declarativa de certeza constituye una vía idónea para motivar


la intervención de la Corte Suprema si no se trata de dar solución a una
hipótesis abstracta sino que se propone precaver los efectos de la apli-
cación de una ley local a la que la empresa actora atribuye ilegitimidad
y lesión al régimen constitucional federal, a la par de fijar las relaciones
legales que vinculan a las partes en el conflicto.

VIGENCIA DE LA LEY

No corresponde que la Corte ingrese en el examen de la ley nacional


27.114, de radicación y creación de establecimientos para la instaura-
ción de un Régimen de Envasado en Origen de la Yerba Mate -invocada
por la Provincia de Misiones demandada- si los hechos sobre los cuales
se consignó la existencia del caso se consolidaron bajo la ley local 4459
y están regidos por sus disposiciones, por lo que es sobre dicha norma
sobre la cual le corresponde expedirse.

LIBERTAD DE COMERCIO

Los arts. 4°, 5° y 6° de la ley 4459 de la Provincia de Misiones son inconsti-


tucionales ya que la prohibición que introducen -en orden a evitar que la
yerba producida en su jurisdicción sea procesada en otra provincia- se
muestra contraria a la libertad de circulación de bienes y productos na-
cionales que la Constitución consagra y conculca así el contenido esen-
cial de las libertades económicas tal como lo previó el constituyente y la
igualdad comercial entre las provincias argentinas.
-Del precedente “Navar S.A.” al cual remitió la Corte-.
768 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 4/78, Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. interpuso ac-
ción declarativa contra la Provincia de Misiones, con el objeto de que
se declare la inconstitucionalidad de la ley local 4.459, en especial sus
arts. 4° a 7°, por transgredir los arts. 1°, 4°, 5°, 6°, 7°, 8°, 9°, 10, 11, 12, 14, 14
bis, 16, 28, 31, 75 -Incs. 1°, 2°, 10, 13, 15, 18 y 19-, 121, 124, 125, 126 y 127 de
la Constitución Nacional, el Código Aduanero, la ley de coparticipación
federal y la ley federal de defensa de la competencia 25.156.
Explicó que se dedica a la producción e industrialización de té y
yerba mate, que cuenta con plantaciones propias y con un estableci-
miento industrial en la ciudad de Gobernador Virasoro (Provincia de
Corrientes), así como también con sucursales en las provincias de Tu-
cumán, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
Destacó que, para la producción de la yerba mate elaborada, utili-
za tanto yerba mate canchada de su propia producción como otra ad-
quirida a terceros, entre los que se encuentran productores ubicados
en la provincia de Misiones.
Afirmó que mezcla la yerba de origen correntino con la adquirida a
productores misioneros, logrando así el “blend” equilibrado y justo para
elaborar sus marcas “Taragüi”, “Unión”, “Mañanita” y “La Merced”.
Señaló que el capítulo II de la ley impugnada había establecido un
régimen de envasado en origen para el producto. Así, la yerba mate
cosechada en Misiones debe ser obligatoriamente industrializada y
envasada allí, su exportación está sujeta a la previa aprobación por
parte de las autoridades provinciales, y se prohíbe la salida de su te-
rritorio de la hoja verde, como así también de la yerba mate cancha-
da y de la molida, sea a secaderos, molinos o envasadoras ubicados
fuera de esa jurisdicción.
Denunció que estas disposiciones persiguen una motivación exclu-
sivamente económica, dado que buscan obligar a la actora a trasladar
íntegramente sus operaciones a territorio misionero, obligándola a ce-
rrar sus plantas en la Provincia de Corrientes y a despedir al personal
que allí se desempeña.
De esta forma, esgrimió, se reedita la lucha de provincias contra
provincias que llevó al país a la anarquía del año 1820, en pugna con
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 769
338

el espíritu de nuestra Constitución, que forjó el nacimiento de una Na-


ción única, indivisible y federal.
Finalmente, solicitó la concesión de una medida cautelar de no in-
novar, en los términos de los arts. 230 y cc. del CPCCN, por medio de la
que se ordene a la provincia abstenerse de aplicar la ley cuestionada
hasta tanto se dicte aquí sentencia definitiva en esta causa.

-II-
A fs. 81/82, el Tribunal se declaró competente, de conformidad con
lo dictaminado por esta Procuración General a fs. 80, ordenó el trasla-
do de la demanda y concedió la medida cautelar solicitada.

-III-
La Provincia de Misiones contestó la acción a fs. 114/146, y solicitó
su rechazo.
Luego de una serie de negativas genéricas y específicas, reseñó
la historia y los pasos necesarios para la producción yerbatera en el
territorio misionero, a la vez que recalcó que un paso importante en
el ordenamiento de su producción fue el dictado de la ley 25.564, me-
diante la cual se intentó regular el mercado pero que no ha logrado
concretar la transparencia de las operaciones que lo componen.
Puso en tela de juicio la procedencia del camino formal otorgado
a la acción, al expresar que no existe un estado de incertidumbre sino
una mera disconformidad con lo establecido por la normativa razona-
ble y constitucionalmente válida dictada por la Provincia.
Explicó que la ley cuestionada involucra un razonable ejercicio del
poder de policía local, reservado para las provincias de acuerdo con el
art. 125 de la Constitución Nacional, en cuanto prevé la introducción y
establecimiento de nuevas industrias, mediante leyes protectoras de
tales fines, destinadas a promover el progreso económico, el desarro-
llo humano y la generación de empleo, en consonancia con los arts. 50,
65 y cc. de la Constitución provincial.
En ese orden de ideas, indicó que sin un adecuado sistema de
control respecto del pago del real valor de la materia prima, se des-
encadena una puja entre molineros, secaderos y el Estado, quedan-
do afectado el productor primario, quien es la parte más débil de la
línea de producción.
Manifestó que el poder de policía del Estado no puede ser reducido
a las cuestiones vinculadas con la seguridad, la salubridad y la higie-
770 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

ne, sino que ha de ser entendido como enderezado también a la de-


fensa y promoción de los intereses económicos de la colectividad. En
particular, destacó que las provincias poseen competencia para dictar
normas reguladoras de los productos originarios y cosechados en su
territorio, para que sean empleados dentro de él.
Negó que la ley atacada resulte restrictiva del ejercicio del libre co-
mercio y de la libre circulación de bienes y mercancías, y enfatizó que
resulta proporcionada y razonable para proteger a la mano de obra
local y a los productores primarios, plantadores y tareferos afectados,
preservando así el trabajo y la calidad de la producción local de origen.
Por último, detalló una lista de empresas ubicadas en su jurisdic-
ción que poseen capacidad para envasar yerba mate por cuenta de
terceros, y afirmó que el único costo para la actora, de existir, es el
traslado de sus máquinas de envasado desde Gobernador Virasoro a
una planta ubicada dentro de Misiones, o bien la contratación de al-
guna planta ubicada en Misiones que realice esta tarea para terceros.

-IV-
Pienso que V.E. sigue siendo competente para entender en estas
actuaciones, a tenor de lo ya dictaminado a fs. 80 y lo concordantemen-
te resuelto a fs. 81/82.

-V-
Liminarmente, corresponde señalar que la pretensión de la actora
se encuentra dirigida a dilucidar el estado de falta de certeza en que
se encuentra frente a lo dispuesto por los arts. 4° a 7°, ambos inclusive,
de la ley local 4459, en cuanto, en síntesis, obligan a que la totalidad
de la yerba mate cosechada en la Provincia de Misiones sea envasada
dentro de ella, a la vez que ordenan obtener una autorización de las
autoridades locales para exportar la yerba mate molida o canchada.
Al respecto, no es ocioso recordar que la declaración de certeza,
en tanto no tenga carácter simplemente consultivo, no importe una
indagación meramente especulativa y responda a un “caso” que bus-
que precaver los efectos de un acto en ciernes, constituye una “causa”
en los términos de la Ley Fundamental (Fallos: 308:2569; 310:606 y 977;
311:421, entre otros).
Sobre la base de estas premisas y contrariamente a lo sostenido
por la demandada, estimo que se verifican los requisitos establecidos
por el art. 322 del CPCCN.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 771
338

Efectivamente, ha quedado demostrado que la actora está afec-


tada en sus actividades por las normas cuestionadas, al poseer sus
instalaciones en la localidad de Gobernador Virasoro (ver constancias
de fs. 958, 979 y 989/997) y que, por su parte, la autoridad local de apli-
cación de la ley 4459 que cuestiona (Dirección General de Yerba Mate y
Té del Ministerio del Agro y la Producción de la Provincia de Misiones)
lo ha invitado a presentar los programas de trabajo para ajustarse al
marco legal impugnado, haciéndole saber que en la Provincia de Mi-
siones existen empresas con capacidad ociosa de molienda y envasado
que están en condiciones de prestar esos servicios (cfr. anexo 37 de los
antecedentes administrativos).
A mi modo de ver, esta conducta, tanto normativa como fáctica, de
la demandada, a la que la actora atribuye ilegitimidad y lesión al régi-
men federal- representa una actitud explícita por su parte tendiente a
poner en práctica el régimen en crisis, bajo apercibimiento de las san-
ciones que pudieran corresponder en caso de inobservancia, previstas
en su art. 9° (arg. Fallos: 308: 2569; 310:606 y 977; 311:421, cons. 3°).
Tal comportamiento, enderezado a que se cumpla con el sistema
legal local, posee en mi parecer entidad suficiente para sumir a la pe-
ticionante en un “estado de incertidumbre sobre la existencia, alcance
y modalidad de una relación jurídica”, entendiéndose por tal a aquella
que es “concreta” al momento de dictarse el fallo.
Y tal concreción se verifica cuando se ha producido la totalidad de
los presupuestos de hecho en que se apoya la declaración acerca de la
existencia o inexistencia del derecho discutido, condición bajo la cual
sólo podrá afirmarse realmente que el fallo pone fin a una controversia
actual, diferenciándose de una consulta en la cual se responde acerca
de la eventual solución que podría acordarse a un supuesto de hecho
hipotético (dictamen de este Ministerio Público in re “Newland, Leo-
nardo Antonio c/ Provincia de Santiago del Estero”, del 4 de diciembre
de 1986, compartido por V.E. en Fallos: 310:606, cons. 2°, criterio reite-
rado en Fallos: 311:421, cons. 3°).
En virtud de lo expuesto y tal como adelanté, estimo que se en-
cuentra reunida la totalidad de los requisitos fijados por la ley de rito
para la procedencia de la acción declarativa intentada.

-VI-
Con relación al fondo del asunto, observo que las cuestiones aquí
debatidas son sustancialmente idénticas a las ya estudiadas en mi dic-
tamen del 26 de febrero de 2013, en el expediente N.4, L.XLV, “NAVAR
772 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

S.A. c/ MISIONES, PROVINCIA DE s/ acción declarativa”, a cuyos tér-


minos me remito en cuanto fueren aplicables a esta causa.

-VII-
En virtud de lo expuesto, considero que cabe hacer lugar a la de-
manda. Buenos Aires, 20 de diciembre de 2013. Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. c/ Mi-


siones, Provincia de s/ acción declarativa de inconstitucionalidad”,
de los que

Resulta

I) A fs. 4/78, la firma Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. in-


terpuso acción declarativa de certeza contra la Provincia de Misiones,
ante el Juzgado Federal de Primera Instancia de Paso de los Libres, a
fin de que se declare la inconstitucionalidad e inaplicabilidad de la ley
4459 de la provincia demandada, en especial sus artículos 4° a 7°, por
transgredir los artículos 1°, 4°, 5°, 6°, 7°, 8°, 9°, 10, 11, 12, 14, 14 bis, 16,
28, 31, 75, incisos 1°, 2°, 10, 13, 15, 18 y 19; 121, 124, 125, 126 y 127 de la
Constitución Nacional.

Señaló que la ley provincial también afecta otras normas federa-


les, tales como la ley 23.548, el Código Aduanero, la ley 18.284 (Código
Alimentario Argentino), la ley federal de defensa de la competencia
25.156 y la ley 25.564, que regula la actividad relativa a la yerba mate.

Relató la historia industrial y comercial de la empresa, desde 1924


al presente, siendo pionera en el sector, con un importante liderazgo
por participación en el mercado.

Describió su actividad dedicada a la producción e industrialización


de té y de yerba mate, que cuenta con plantaciones propias y con un
establecimiento industrial en Rincón Viola, a 20 km de Gobernador Vi-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 773
338

rasoro (ambas localidades situadas en la Provincia de Corrientes), así


como también con sucursales en las provincias de Tucumán, Buenos
Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.

Explicó que para la producción de yerba mate elaborada, utiliza


tanto yerba mate canchada de su propia producción como otra adqui-
rida a terceros, entre los que se encuentran productores ubicados en
la Provincia de Misiones.

Adujo que la yerba de origen correntino al mezclarse con la adqui-


rida a productores misioneros logra adecuadamente el “blend” equili-
brado y justo para elaborar sus marcas “Taragui”, “Unión”, “Mañani-
ta” y “La Merced”.

Examinó los antecedentes y el articulado de la ley que impugna y


observó que en su capítulo II se estableció un régimen de envasado
en origen para el producto. Así, según la regulación local, la yerba
mate cosechada en Misiones debe ser industrializada y envasada en
dicha provincia, su exportación está sujeta a la previa aprobación por
parte de las autoridades provinciales, y se prohíbe la salida de su te-
rritorio de la hoja verde, como también de la yerba mate canchada y
de la molida, sea a secaderos, molinos o envasadoras ubicados fuera
de esa jurisdicción.

Los agravios que alegó pueden sintetizarse de la siguiente manera:


la ley 4459 desconoce el compromiso subyacente al sistema federal al
arrogarse potestades que la provincia cedió al formar parte de aquél;
interfiere con la regulación del comercio exterior y con la percepción
de las rentas (artículo 4° de la Constitución Nacional y 608 y 634 del Có-
digo Aduanero); violenta el principio de supremacía federal y el bloque
de constitucionalidad (artículo 5° de la Constitución Nacional); afecta
económicamente a otra provincia; genera una discriminación entre
naturales de distintas provincias; instaura una aduana interior y viola
la libertad de circulación (artículos 9° y 10 de la Constitución Nacional)
y la libertad económica de tránsito (artículo 11 de la Constitución Na-
cional); repudia la igualdad portuaria (artículo 12 de la Constitución
Nacional); conculca el derecho de trabajar (artículo 14 de la Consti-
tución Nacional); avasalla la garantía de igualdad ante la ley (artículo
16 de la Constitución Nacional), y violenta la garantía de la propiedad
(artículo 17 de la Constitución Nacional).
774 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Asimismo, se agravió frente a la transgresión de los principios de


reserva de ley, de razonabilidad y de supremacía federal, así como la
violación a las facultades del Congreso contenidas en el artículo 75,
incisos 1°, 2°, 10, 13, 18 y 19, y al reparto de competencias según los
artículos 121, 124, 125 y 127, todos de la Constitución Nacional.

En apoyo de su pretensión examinó y distinguió los precedentes


de esta Corte en materia de regulación económica de la cuestión
traída a juicio —citados en Fallos: 311:1565; 315:224 y 322:2780, rela-
tivos al fraccionamiento de vino en origen fundado en la protección
de la salud pública de los consumidores y orientado al fomento de
esa industria—.

Observó que, a diferencia de dichos supuestos, las disposiciones


cuestionadas de la ley provincial no están dirigidas al control sani-
tario, bromatológico o de calidad del producto, sino que contienen
una motivación exclusivamente económica, dado que buscan gene-
rar valor agregado en la Provincia de Misiones, al obligarla a cerrar
sus plantas en territorio correntino y a despedir al personal que allí
se desempeña.

Argumentó que de este modo se reedita la lucha de provincias con-


tra provincias que llevó al país a la anarquía de 1820, en pugna con el
espíritu de nuestra Constitución Nacional, que forjó el nacimiento de
una Nación única, federal e indivisible.

Objetó, a su vez, el artículo 5°, en tanto le confía al Estado pro-


vincial la facultad de autorizar la comercialización a granel cuando la
yerba mate molida o canchada esté destinada a la exportación, la que
no podrá ser objeto de un nuevo fraccionamiento o envasado hasta
llegar a su destino final en el extranjero; extremo que implica —a su
entender— un control directo y discrecional de la autoridad provincial,
antes que un criterio general. A ello se añade el artículo 6°, que prohíbe
la salida del territorio provincial de hoja verde de yerba mate, yerba
mate canchada o yerba mate molida con destino a secaderos, molinos,
fraccionadoras o envasadoras ubicadas fuera de la jurisdicción territo-
rial de la Provincia de Misiones.

En consecuencia, abogó por la declaración de inconstitucionalidad


de la ley provincial 4459.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 775
338

Solicitó, por las razones que adujo, el urgente dictado de una medi-
da cautelar de no innovar a fin de que se ordene a la Provincia de Mi-
siones que se abstenga de aplicar los términos de la referida ley hasta
tanto recaiga sentencia definitiva en estas actuaciones.

II) A fs. 81/82, el Tribunal declaró su competencia en instancia ori-


ginaria para entender en el asunto, de conformidad con el dictamen
de la señora Procuradora Fiscal de fs. 80, ordenó la medida cautelar
requerida, y corrió traslado de la demanda.

III) A fs. 114/146, la Provincia de Misiones contestó la demanda y


solicitó su rechazo.

Tras las negativas genéricas y específicas de rigor, relató los an-


tecedentes históricos de la industria yerbatera y los pasos necesarios
para su producción en el territorio misionero; aludió a los distintos ti-
pos de yerba y a las sucesivas reglamentaciones que se impusieron a
la producción hasta la desregulación de 1991. Destacó que un aspecto
importante en el ordenamiento del sector consistió en la sanción de
la ley 25.564, por medio de la cual se intentó regular el mercado, sin
lograr a su criterio concretar la transparencia de las operaciones que
lo componen. Describió seguidamente los pasos que componen el pro-
ceso de producción de la yerba mate.

Observó la procedencia de la vía procesal intentada, al señalar que


no existía un estado de incertidumbre sino una mera disconformidad
con lo establecido por las normas que se impugnan.

Sostuvo que la ley en cuestión involucra un ejercicio razonable del


poder de policía local, reservado para las provincias de acuerdo con el
artículo 125 de la Constitución Nacional, en cuanto prevé la introduc-
ción y establecimiento de nuevas industrias mediante leyes protecto-
ras de tales fines, destinadas a promover el progreso económico, el
desarrollo humano y la generación de empleo, en consonancia con los
artículos 50, 65 y cc. de la Constitución provincial.

Señaló, en ese sentido, que sin un adecuado sistema de control res-


pecto del pago del valor real de la materia prima, se desencadena una
puja entre molineros, secaderos y el Estado, quedando afectado el pro-
ductor primario, que es la parte más débil de la línea de producción.
776 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Señaló también que el poder de policía no puede quedar reducido a


las cuestiones vinculadas con la seguridad, la salubridad y la higiene,
sino que ha de ser interpretado como dirigido también a la defensa y
promoción de los intereses económicos de la comunidad.

Puso de resalto que las provincias tienen competencia para dic-


tar normas reguladoras de los productos originarios y cosechados en
su territorio, para que sean empleados dentro de él. En ese orden se
refirió a la ley 4316, de transparencia de la producción originaria de
Misiones, y sostuvo que la ley 4459 constituye el ejercicio pleno que
efectúa la provincia del derecho consagrado en el artículo 125 de la
Constitución Nacional, promoviendo su industria y el bienestar de los
productores y tareferos.

A su vez, negó que la ley provincial resulte restrictiva del ejercicio


del libre comercio y de la libre circulación de bienes y mercancías, y
enfatizó que, por el contrario, es proporcionada y razonable para pro-
teger a la mano de obra local y a los productores primarios, plantado-
res y tareferos afectados, preservando así el trabajo y la calidad de la
producción local de origen.

Recordó, en ese sentido, que si bien la Constitución Nacional con-


fiere al Congreso de la Nación la regulación del comercio interprovin-
cial e internacional, dicha potestad no puede ser confundida con el
poder de policía que corresponde a las provincias conforme al artículo
125 de la Ley Fundamental, ni abrogarlo o disminuirlo.

Reafirmó así que la ley 4459 fue dictada por la Provincia de Misio-
nes en ejercicio de sus atribuciones no delegadas, por lo que no existe
ninguna transgresión a la cláusula del comercio.

Agregó que tampoco la norma cuestionada afecta el derecho de


propiedad de la actora pues nadie tiene un derecho adquirido al man-
tenimiento de las leyes, por lo que es jurídicamente factible que se
modifique el ordenamiento jurídico y que por medio de la legislación
provincial se altere la situación de hecho y jurídica de una persona.

Por último, detalló una lista de empresas ubicadas en su jurisdic-


ción con capacidad para envasar yerba mate por cuenta de terceros,
y adujo que el único costo para la actora, de existir, resultaría del tras-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 777
338

lado de sus máquinas de envasado desde Gobernador Virasoro a una


planta ubicada dentro de Misiones.

Solicitó, en consecuencia, el rechazo de la demanda con costas.

IV) A fs. 1412/1428, la Provincia de Misiones presenta su alegato;


Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. hace lo propio a fs. 1429/1439.

V) A fs. 1442/1445 obra el dictamen de la señora Procuradora Fiscal


sobre las cuestiones constitucionales propuestas.

Considerando:

1°) Que esta demanda corresponde a la competencia originaria de


la Corte Suprema de Justicia de la Nación, según los artículos 116 y 117
de la Constitución Nacional.

2°) Que la acción deducida constituye una vía idónea para motivar
la intervención de este Tribunal, pues no se trata de dar solución a una
hipótesis abstracta sino que se propone precaver los efectos de la apli-
cación de la ley local a la que la empresa actora atribuye ilegitimidad y
lesión al régimen constitucional federal, a la par de fijar las relaciones
legales que vinculan a las partes en el conflicto (Fallos: 311:421; 318:30;
323:1206 y 327:1034).

Sobre tales bases cabe considerar reunidos los requisitos exigidos


por el artículo 322 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.

3°) Que en el presente caso, Establecimiento Las Marías


S.A.C.I.F.A. persigue que se declare la inconstitucionalidad de la ley
4459 de la Provincia de Misiones, en tanto sostiene que su aplicación
vulnera disposiciones constitucionales que protegen la libertad de co-
mercio y la cláusula comercial, la libertad de contratar y de ejercer
industria lícita, y que a su vez se vinculan con la libre circulación de
bienes en todo el territorio del país y la libre competencia, de raigam-
bre constitucional.

El artículo 4° de la ley provincial 4459, establece que “…la totali-


dad de la yerba mate o ilex paraguariensis, cosechada en la provincia
y destinada al consumo dentro del territorio nacional, debe obligato-
778 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

riamente ser envasada en la provincia, en forma individual, tamaño,


peso y formato aprobado por la autoridad alimentaria y bromatológi-
ca competente. Queda comprendida en la obligatoriedad establecida
precedentemente, la yerba mate envasada con o sin palo, en saqui-
tos, soluble, compuesta y/o mezclada con otras hierbas, frutas, esen-
cias o saborizadores”.

Según lo establecido en el artículo 5°, la Provincia de Misiones au-


torizará la comercialización a granel cuando la yerba mate molida o
canchada esté destinada a la exportación, pero ésta no podrá ser ob-
jeto de un nuevo fraccionamiento o envasado hasta llegar a su destino
final en el extranjero. También se denuncia la prohibición contenida en
el artículo 6°, en punto a la salida del territorio provincial de diversas
modalidades de yerba mate, descriptas en esa norma con destino a
secaderos, molinos, fraccionadoras o envasadoras ubicadas fuera de
la jurisdicción territorial de dicho Estado local.

4°) Que la Provincia de Misiones en su presentación de fs. 1451, in-


voca la incidencia de la ley nacional 27.114, de radicación y creación de
establecimientos para la instauración de un Régimen de Envasado en
Origen de la Yerba Mate o Ilex Paraguariensis en la región productora,
promulgada de hecho el 20 de enero de 2015 y publicada el 4 de febrero
de 2015, y señala que “resulta evidente que se ha tornado abstracto y
de tratamiento inoficioso el planteo de inconstitucionalidad de la Ley
N° 4.459 (actual Ley VIII N° 58)” (fs. 1451).

En este contexto corresponde examinar, en primer lugar, si el


planteo se ha tornado abstracto como lo sostiene la demandada.

En ese sentido es dable dejar a salvo que la Corte no va a ingresar


en su examen porque los hechos sobre los cuales se consignó la exis-
tencia del caso de autos, se consolidaron bajo la ley local 4459 y están
regidos por sus disposiciones; en razón de ello es dicha norma, su al-
cance y validez, sobre lo que el Tribunal debe expedirse.

A su vez, dado que el Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A


mantiene la tacha de inconstitucionalidad formulada contra la ley
local, aparece clara la existencia de un interés jurídico suficiente en
la actora para instar la acción destinada a provocar el dictado de la
sentencia definitiva, con el objeto de dilucidar el planteo efectuado
en la demanda.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 779
338

5°) Que, con relación al fondo del asunto, en las condiciones expre-
sadas, la cuestión debatida en estos autos guarda sustancial analogía
con la examinada y resuelta por el Tribunal en la causa CSJ 4/2009 (45-
N)/CS1 “Navar S.A. c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa de
inconstitucionalidad”, sentencia del 30 de diciembre de 2014, a cuyos
fundamentos y conclusión corresponde remitir a fin de evitar repeti-
ciones innecesarias.

6°) Que en razón de lo expuesto, la acción incoada por la firma ac-


tora contra la Provincia de Misiones debe prosperar.

Por ello y de conformidad con lo dictaminado por la señora Pro-


curadora Fiscal, se resuelve: Hacer lugar a la demanda seguida por
Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. contra la Provincia de Misio-
nes y declarar la invalidez constitucional de los artículos 4°, 5° y 6° de
la ley provincial 4459. Con costas (artículo 68, Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación). Notifíquese, remítase copia a la Procuración
General de la Nación y, oportunamente, archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Nombre del actor: Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.


Nombre del demandado: Provincia de Misiones.
Profesionales intervinientes: Gustavo Antonio Mazza, Alejandro Claps, María Euge-
nia Geneau y Daniel Alberto Sabsay; Fidel Eduardo Duarte, Omar Aurelio Pérez,
Sergio Raúl Fernández, Héctor Antonio Núñez, Ángela Paula Souza Alexandre,
Marlene Gladys Terlecki.
Ministerio Público: Dra. Laura Monti.

L., E. H. y Otros c/ O.S.E.P. s/ Amparo

CUESTION FEDERAL

En la tarea de esclarecer la inteligencia de las normas federales la Cor-


te no se encuentra limitada por los argumentos de las partes o del a quo,
sino que le incumbe realizar una declaratoria sobre el punto disputado,
780 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

sin necesidad de abordar todos los temas propuestos sino aquellos que
sean conducentes para una correcta solución del caso.

DERECHO A LA SALUD

El derecho a la salud, íntimamente relacionado con el derecho a la vida


y del cual forma parte el derecho a la salud reproductiva, así como los
principios y garantías consagrados en la Carta Magna, no son absolutos
sino que deben ser ejercidos con arreglo a las leyes que reglamentan su
ejercicio, en la forma y extensión que el Congreso, en uso de sus faculta-
des propias, lo estime conveniente a fin de asegurar el bienestar general
(arts. 14 y 28 de la Constitución Nacional), con la única condición de no
ser alterados en su substancia.

FERTILIZACION ASISTIDA

Corresponde confirmar la sentencia que rechazó el pedido de cobertura


integral de la prestación de fertilización in vitro con diagnóstico gené-
tico preimplantacional (DGP) si dicha prestación no aparece incluida
dentro de las técnicas y procedimientos médico-asistenciales de repro-
ducción médicamente asistida enumerados por la ley 26.862 ni en su de-
creto reglamentario 956/2013.

FERTILIZACION ASISTIDA

Con arreglo a lo dispuesto por el art. 3° de la ley 26.862 de reproducción


médicamente asistida la calidad de “autoridad de aplicación” incumbe
al Ministerio de Salud de la Nación, que tiene la responsabilidad de au-
torizar los nuevos procedimientos y técnicas reproductivas que sean
producto de los avances tecnológicos, por lo que deviene inadmisible
que sean los jueces o tribunales -y más aún dentro del limitado marco
cognoscitivo que ofrece la acción de amparo- quienes determinen la in-
corporación al catálogo de procedimientos y técnicas de reproducción
humana autorizados de una práctica médica cuya ejecución ha sido re-
sistida en la causa.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 781
338

JUECES

La misión de los jueces es dar pleno efecto a las normas vigentes sin
sustituir al legislador ni juzgar sobre el mero acierto o conveniencia de
las disposiciones adoptadas por los otros poderes en ejercicio de sus
propias facultades.

ACCION DE AMPARO

La negativa de la obra social a hacerse cargo del costo de la presta-


ción de fertilización asistida con diagnóstico genético preimplantacional
(DGP) no puede ser considerada un acto u omisión teñido de arbitra-
riedad o ilegalidad manifiesta que permita tener por configurados los
requisitos de procedencia del amparo según el art. 43 de la Constitución
Nacional, en la medida en que no existe una norma específica que le
imponga tal obligación (art. 19 ídem).

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala I de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, por ma-
yoría, rechazó el recurso de inconstitucionalidad presentado por los
recurrentes y, en consecuencia, confirmó la sentencia dictada por
la Quinta Cámara en lo Civil, Comercial y Minas de la Primera Cir-
cunscripción Judicial, que había denegado la cobertura integral del
tratamiento de fertilidad solicitado por los actores (fs. 332/353 de
las actuaciones principales, a las que me referiré salvo aclaración
en contrario).
La Corte provincial señaló que el método cuya cobertura había
sido requerida -fecundación in vitro (en adelante, FIV) con inyección
intracitoplasmática de espermatozoides (en adelante, ICSI) y diag-
nóstico genético preimplantacional (en adelante, DGP)- no está in-
cluido en el Programa Médico Obligatorio al que remite la Ley 26.862
de Reproducción Médicamente Asistida y su decreto reglamentario
956/2013. Asimismo, advirtió que la resolución interna 157/13 de la
Obra Social de Empleados Públicos aquí demandada excluye expre-
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samente el DGP de las prestaciones a su cargo, por lo que no se en-


cuentra obligada a cubrirlo.
En su voto concurrente, el juez Pérez Hualde indicó que, de acuer-
do con el ordenamiento jurídico argentino, la vida humana es protegi-
da desde la concepción, independientemente de si el embrión ha sido
implantado en el seno materno. En este marco, argumentó que apro-
bar la cobertura del método solicitado por los recurrentes, que implica
la selección de los embriones a implantar y el descarte de los restan-
tes, atentaría contra la protección constitucional a la vida humana Por
consiguiente, concluyó que el derecho a la vida del embrión no viable
no implantado debe prevalecer sobre el derecho a la salud reproducti-
va de los actores.
Por su parte, el juez Palermo, en disidencia, destacó que el método
ICSI, permitido en el derecho argentino, en ciertos casos abarca la
selección azarosa de los embriones que serán implantados en el útero
de la mujer. En virtud de ello, sostuvo que la selección embrionaria en
el DGP no constituye una razón válida para excluirlo de la cobertura
prevista en la ley 26.862. Puntualizó que el DGP no es de carácter ex-
perimental y que la selección apunta a implantar aquéllos que tengan
mejores probabilidades de favorecer el desarrollo del embarazo. Por lo
tanto, estableció que la demandada se encuentra obligada a brindar la
cobertura integral de la prestación médica solicitada.

-II-
Contra dicho pronunciamiento, la parte actora interpuso un re-
curso extraordinario (fs. 362/381), cuyo rechazo (fs. 421/422) motivó
la interposición de la correspondiente queja (fs. 64/66 vta. del cua-
derno respectivo).
La recurrente sostiene, en lo principal, que la sentencia recurrida
desconoce el derecho fundamental y humano de acceso integral a las
técnicas de reproducción asistida, conforme ha sido regulado por la
ley 26.862 y su decreto reglamentario 956/2013.
En primer término, alega que el embrión no implantado no tie-
ne el estatus jurídico de persona conforme lo determinó la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Artavia Murillo
y otros vs. Costa Rica”. En el mismo sentido, señala que en tanto la
ley 26.862 permite la donación y la criopreservación de embriones, y
la revocación del consentimiento hasta antes de la implantación en
el útero de la mujer, el embrión no implantado no posee el estatus
jurídico de persona.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 783
338

En segundo término, indica que, tal como lo sostuvo el Tribu-


nal Europeo de Derechos Humanos en el caso “Costa y Payán vs.
Italia” al expedirse sobre una ley que prohibía el DGP, el pronun-
ciamiento recurrido atenta contra el derecho a la vida privada y
familiar. También agrega que éste importa una violación contra el
derecho al avance científico.
Asimismo, advierte que la sentencia del a quo desconoce la ley
26.862 y su decreto reglamentario 956/2013, cuyas disposiciones son
amplias, permisivas e igualitarias. Expresa que el DGP no difiere de
las técnicas de formación y crioconservación de embriones permi-
tidas por el artículo 2 de ambos cuerpos normativos. En efecto, la
selección de los embriones que tienen mayores probabilidades de
desarrollarse es una práctica implícita de las técnicas de reproduc-
ción asistida. Resalta que, en el presente caso, la realización del DGP
importa la selección de los embriones viables a fin de que la pareja
pueda lograr el embarazo.
A su vez, critica el argumento conforme al cual el DGP no está
incluido en el Programa Médico Obligatorio sobre la base de que, de
acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Suprema, éste es un piso y
no un techo. También sostiene que el DGP no es un método experi-
mental en tanto hay una gran cantidad de legislaciones extranjeras
que lo permiten.
Por otra parte, invoca el artículo 57 del Código Civil y Comercial de
la Nación, aprobado por la ley 26.994, según el cual únicamente están
prohibidas las prácticas destinadas a producir una alteración genéti-
ca del embrión, lo que no acontece en el caso. Agrega que el Comité
Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología ha aclarado que dicha
disposición no alcanza al DGP y, que tampoco prohíbe los diagnósticos
de genes prenatales y preimplantatorios.
Por último, destaca las consecuencias que generaría mantener la
decisión recurrida. Por un lado, menciona que sólo podrían acceder
al DGP aquellas personas en condiciones de financiar de manera pri-
vada el procedimiento. Por el otro, alega que se pondría en peligro la
técnica de ICSI en la cual se criopreservan embriones viables para
futuros tratamientos de fertilidad.

-III-
El recurso extraordinario interpuesto fue mal denegado pues con-
trovierte la inteligencia que el tribunal apelado ha dado a la ley federal
26.862. Asimismo, la decisión definitiva del superior tribunal de la cau-
784 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

sa ha sido contraria al derecho que la parte actora fundó en ella (art.


14, inc. 3, ley 48).

-IV-
En las presentes actuaciones, no se encuentra controvertido que
en el año 2009, E. H. L. y E. D. V., aquí actores, contrajeron matrimonio
y, desde entonces, han intentado concebir un hijo por métodos natura-
les. Luego de diversas consultas médicas, se detectaron las razones
por las cuales les era imposible lograr un embarazo. Específicamente,
se les diagnosticó una patología de infertilidad primaria en función de
un factor masculino y un factor cervical test postcoital negativo.
La pareja comenzó con ciclos de inseminación intrauterina con
tratamientos de baja complejidad. Hacia fines del 2011, los actores ya
habían atravesado cuatro intentos infructuosos de fertilización, de los
cuales el último culminó con un aborto bioquímico. Por esta razón, a
comienzos de 2012, recurrieron a un tratamiento de alta complejidad,
que implicaba la utilización de la técnica ICSI. Luego de otro embarazo
fallido, los actores consultaron a un médico genetista, quien diagnos-
ticó que el señor L. tiene una enfermedad genética en el 80% de sus
espermatozoides, por la cual los embriones que resultan de aquéllos
no son viables. A partir de ello, les indicó el tratamiento preimplanta-
torio conocido como DGP, a fin de que se realice una biopsia sobre los
embriones fecundados y se transfieran al útero de la madre únicamen-
te los que son viables. A su vez, les recomendó que el tratamiento sea
efectuado a la brevedad debido al deterioro progresivo de la fertilidad
de los actores.
En este marco, el señor L. y la señora V. intimaron a la Obra So-
cial de Empleados Públicos de la provincia de Mendoza, a la que se
encuentran afiliados, para que cubra los costos que insume la reali-
zación de la práctica recomendada. Ante la falta de respuesta, inter-
pusieron una acción de amparo en su contra a fin de que se la con-
dene a otorgar la cobertura integral de la fecundación in vitro con
inyección intracitoplasmática de espermatozoides con diagnóstico
genético preimplantacional, mientras su estado de salud lo requiera
y lo prescriba el profesional médico que los asiste, hasta lograr el
embarazo (fs. 17/28).

-V-
La cuestión en disputa se circunscribe, entonces, a determinar si
corresponde ordenar a la Obra Social de Empleados Públicos de la
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provincia de Mendoza la cobertura integral del método de fertilización


solicitado por los actores.
El 25 de junio de 2013 se promulgó la ley 26.862 que garantiza el
acceso integral a los procedimientos y técnicas médico asistenciales
de reproducción médicamente asistida (art. 1, ley cit.). La ley indica
que quedan comprendidas las técnicas de baja y alta complejidad, in-
cluyan o no la donación de gametos y/o embriones (art. 2, ley cit.). Más
específicamente, dispone que las obras sociales incorporarán como
prestaciones obligatorias “la cobertura integral e interdisciplinaria
del abordaje, el diagnóstico, los medicamentos y las terapias de apoyo
y los procedimientos y las técnicas que la Organización Mundial de la
Salud define como de reproducción médicamente asistida, los cuales
incluyen: a la inducción de ovulación; la estimulación ovárica contro-
lada; el desencadenamiento de la ovulación; las técnicas de reproduc-
ción asistida (TRA); y la inseminación intrauterina, intracervical o in-
travaginal, con gametos del cónyuge, pareja conviviente o no, o de un
donante, según los criterios que establezca la autoridad de aplicación.
Quedan incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO) estos
procedimientos, así como los de diagnóstico, medicamentos y terapias
de apoyo, con los criterios y modalidades de cobertura que establezca
la autoridad de aplicación” (art. 8, ley cit.).
Tal como surge de los considerandos de su decreto reglamentario
956/2013, el objeto de la ley es respetar y garantizar el derecho a la
salud sexual y reproductiva, a formar una familia y a gozar de los be-
neficios de los adelantos científicos.
En efecto, el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Eco-
nómicos, Sociales y Culturales garantiza el derecho de toda persona al
nivel más alto posible de salud física y mental. Al respecto, el Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha señalado que “la
mujer y el hombre están en libertad para decidir si desean reproducir-
se y en qué momento, y tienen el derecho [a] tener acceso a métodos
de planificación familiar seguros, eficaces, asequibles y aceptables de
su elección, así como el derecho de acceso a los pertinentes servicios
de atención de la salud que, por ejemplo, permitirán a la mujer pasar
sin peligros las etapas de embarazo y parto” (Observación General n°
14, “El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo
12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Cultu-
rales)”, E/C.12/2000/4, 2000, párr. 12; en el mismo sentido, Programa de
Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desa-
rrollo, El Cairo, A/CONF.171/13/Rev.1, 1994, párr. 7, inc. 2).
786 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Asimismo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha in-


dicado que el derecho de protección a la familia, consagrado en el artí-
culo 17 de la Convención Americana, alcanza, entre otras obligaciones,
a favorecer el desarrollo y la fortaleza del núcleo familiar de la manera
más amplia (“Caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica”, sentencia
del 28 de noviembre de 2011, párr. 145). A su vez, el Comité de Dere-
chos Humanos ha señalado que la posibilidad de procrear es parte del
derecho a fundar una familia (Observación General n° 19, “Comenta-
rios generales adoptados por el Comité de los Derechos Humanos”,
Artículo 23 - La familia, HRI/GLN/l/Rev.7, 171, 1990, párr. 5).
Finalmente, en el caso precedentemente citado, la Corte Intera-
mericana ha entendido que el alcance del derecho a la autonomía re-
productiva y a fundar una familia se extiende al derecho de toda perso-
na a beneficiarse del progreso científico y de sus aplicaciones (“Caso
Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica”, cit., párr. 150).
En el sub lite, no se encuentra discutido que la pareja aquí actora
intentó procrear por medios naturales y por medios de fertilización
asistida de baja y alta complejidad y, sin embargo, no pudieron con-
cebir y desarrollar un embarazo. A raíz de ello, su médico genetista
les indicó que la fecundación in vitro con ICSI y DGP les brindará la
posibilidad de alcanzar la concepción de un hijo.
En este contexto, entiendo que la sentencia aquí recurrida inter-
pretó en forma errónea la ley 26.862 en cuanto concluyó que la técnica
DGP no está incluida en la citada ley. Esa interpretación, además, im-
plica quitarle a la pareja actora la oportunidad de tener hijos biológicos,
así como negarle su derecho a la salud sexual y reproductiva, a formar
una familia y a gozar de los beneficios de los adelantos científicos.
En primer término, la ley establece en su artículo 1 que su objeto
es garantizar el acceso integral a las técnicas de reproducción asistida
(art. 1, ley cit.; art. 1, decreto 956/2013 y sus considerandos). A su vez,
el artículo 8 contiene una enumeración de carácter enunciativo de las
prácticas cubiertas. En particular, determina que la cobertura alcan-
zará a “los procedimientos y las técnicas que la Organización Mundial
de la Salud define como de reproducción médicamente asistida”. El
“Glosario de terminología en técnicas de reproducción asistida” elabo-
rado por dicho organismo define al DGP como el “análisis de cuerpos
polares, blastómeros o trofoectodermo de ovocitos, zigotos o embrio-
nes para la detección de alteraciones específicas, genéticas, estruc-
turales, y/o cromosómicas” (“Glosario de terminología en técnicas de
reproducción asistida”, versión revisada y preparada por el Comité
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 787
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Internacional para el Monitoreo de las Tecnologías de Reproducción


Asistida y la Organización Mundial de la Salud).
De los antecedentes parlamentarios de la ley en cuestión, surge
que los legisladores expresamente consideraron dicho glosario y en-
tendieron que las técnicas allí previstas están incluidas en la protec-
ción integral consagrada en los artículos 1 y 8 de la ley 26.862 (Diario
de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación, Reunión 11, 8ª
sesión ordinaria, 27 de junio de 2012). La miembro informante del dic-
tamen de la mayoría mencionó que el DGP es definido por la Organiza-
ción Mundial de la Salud como una técnica de reproducción asistida y
sostuvo que “Todas estas técnicas definidas en el glosario que provee
la Organización Mundial de la Salud están incorporadas dentro de lo
que nosotros planteamos en el artículo 8°, cuando decimos que se dará
cobertura integral e interdisciplinaria del abordaje diagnóstico y de
procedimientos que la Organización Mundial de la Salud define como
reproducción médicamente asistida” (Diario de Sesiones de la Cáma-
ra de Diputados de la Nación, cit., pág. 23).
En segundo término, el espíritu de la ley 26.682 es respetar y pro-
teger los derechos constitucionales a la salud sexual y reproductiva,
a la vida familiar y a beneficiarse del progreso científico y de sus apli-
caciones. En las circunstancias concretas de este caso, la cobertura
solicitada tiende a garantizar el goce de esos derechos.
Para más, cabe destacar que el método ICSI se encuentra expresa-
mente mencionado en el artículo 8 de la ley vigente -que no fue contro-
vertido en el sub lite-. Éste puede implicar, tal como señaló el voto en
disidencia de la sentencia apelada, la preparación de embriones que
eventualmente no serán implantados. Por consiguiente, esa no es una
razón suficiente para otorgar un trato diferente al DGP. Corresponde
recordar que, en este caso, dicho método ha sido prescripto a fin de
seleccionar embriones que tengan un cariotipo normal, debido a que
los restantes tienen altas probabilidades de no desarrollarse por la pa-
tología que presenta el señor L. Es decir, se trata de una técnica que
permitirá alcanzar un nivel de certeza acerca de la viabilidad de los
embriones seleccionados, incrementando las probabilidades de lograr
un embarazo y resguardando el derecho a la salud física y psíquica de
la madre. Por lo demás, aquellos embriones que no sean implantados
podrán crioconservarse de acuerdo con lo establecido por la norma-
tiva vigente (art. 8, ley 26.682; art. 2, decreto reglamentario 956/2013).
En conclusión, opino que, en atención a la letra y el espíritu de la
ley 26.682, a los derechos constitucionales involucrados y en las cir-
788 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

cunstancias particulares de esta causa, la Obra Social de Empleados


Públicos de la provincia de Mendoza se encuentra obligada a cubrir de
modo integral la prestación solicitada por los actores.

-VI-
Por todo lo expuesto, entiendo que corresponde admitir el recur-
so extraordinario y revocar la sentencia apelada. Buenos Aires, 4 de
mayo de 2015. Irma Adriana García Netto.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por los actores en


la causa L.E.H. y otros c/ O.S.E.P. s/ amparo”, para decidir sobre su
procedencia.

Considerando:

1°) Que la Sala I de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, por


mayoría, desestimó el recurso extraordinario de inconstitucionalidad
local con lo cual confirmó el rechazo, dispuesto en las instancias ante-
riores, de la acción de amparo que perseguía que se condene a la Obra
Social de Empleados Públicos de la provincia a otorgar cobertura in-
tegral (100%) de la prestación de fertilización asistida in vitro (FIV),
por técnica ICSI (inyección introcitoplasmática) con DGP (diagnóstico
genético preimplantacional). Contra tal pronunciamiento los actores
interpusieron el recurso extraordinario cuya denegación origina la
queja en examen.

2°) Que, para decidir del modo indicado, el magistrado que votó
en primer término, Dr. Nanclares, consideró que lo determinante
del rechazo de la demanda era que la ley vigente no contempla la
técnica “DGP” entre las prestaciones obligatorias a cargo de las
entidades asistenciales. A su turno, el voto concurrente y amplia-
torio del Dr. Pérez Hualde expresó su desacuerdo con la utilización
de la referida técnica consistente en una selección de embriones
con el objeto de utilizar solo los que poseen mayores condiciones
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 789
338

de viabilidad. Al respecto, con base en la Convención sobre los


Derechos del Niño, sostuvo que los embriones son “personas” por
lo que no podía autorizarse su libre disposición. Señaló que de una
correcta interpretación de la decisión de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH) en la causa Artavia Murillo vs. Cos-
ta Rica (2012) se extraía que lo expresado allí sobre el comienzo
de la existencia de las personas había sido hecho a título de obiter
dictum (ya que no se había puesto en cuestión en ese caso la téc-
nica DGP sino la prohibición general por decreto del procedimien-
to de fertilización in vitro) y no podía colocarse por encima de lo
que prevé el propio Pacto Internacional cuya custodia incumbe al
organismo jurisdiccional supranacional. Por su parte, el Dr. Paler-
mo, que votó en disidencia, respecto de las objeciones al método
DGP, sustentó su postura favorable a su admisión en precedentes
jurisprudenciales nacionales, en un fallo del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos (Costa y Pavan vs. Italia, de 2012) y en la le-
gislación comparada.

3°) Que los recurrentes plantean que el pronunciamiento im-


pugnado desconoce el derecho fundamental y humano de acceso
integral a las técnicas de reproducción humana asistida en los
términos desarrollados por la CIDH en el caso “Artavia Murillo”,
de conformidad con las condiciones de vigencia de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos. Asimismo, sostienen la exis-
tencia de una cuestión federal infraconstitucional vinculada con la
interpretación y aplicación de la ley 26.862 –de reproducción asisti-
da– y su reglamentación.

4°) Que existe en el caso materia federal suficiente que habilita


el examen de los agravios por la vía elegida pues se ha puesto en
cuestión la interpretación de normas federales y la decisión ha
sido contraria al derecho que los apelantes fundaron en ellas (art.
14 de la ley 48).

Es apropiado recordar que, como lo ha puesto de relieve en re-


petidas oportunidades, en la tarea de esclarecer la inteligencia de
las normas federales, esta Corte no se encuentra limitada por los
argumentos de las partes o del a quo, sino que le incumbe reali-
zar una declaratoria sobre el punto disputado (Fallos: 307:1457;
315:1492; 330:2416, entre muchos otros) sin necesidad de abordar to-
dos los temas propuestos sino aquellos que sean conducentes para
790 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

una correcta solución del caso (Fallos: 301:970; 303:135; 307:951, en-
tre muchos otros).

5°) Que es bien conocida la doctrina de esta Corte que ha reco-


nocido el carácter fundamental del derecho a la salud, íntimamente
relacionado con el derecho a la vida (Fallos: 329:2552; 333:690, entre
otros) y del cual forma parte el derecho a la salud reproductiva. Em-
pero, no es menos cierto que, de conformidad con nuestro ordena-
miento jurídico tales derechos de raigambre constitucional, así como
los principios y garantías consagrados en la Carta Magna, no son ab-
solutos sino que deben ser ejercidos con arreglo a las leyes que regla-
mentan su ejercicio, en la forma y extensión que el Congreso, en uso
de sus facultades propias, lo estime conveniente a fin de asegurar el
bienestar general (arts. 14 y 28 de la Constitución Nacional), con la
única condición de no ser alterados en su substancia (Fallos: 249:252;
257:275; 262:205; 283:98; 300:700; 303:1185; 305:831; 310:1045; 311:1132 y
1565; 314:225 y 1376; 315:952 y 1190; 319:1165; 320:196; 321:3542; 322:215;
325:11, entre muchos otros).

6°) Que mediante la sanción de la ley 26.862, el legislador ha pro-


curado “garantizar el acceso integral a los procedimientos y técni-
cas médico-asistenciales de reproducción asistida” (art. 1°) com-
prendidas las “técnicas de baja y alta complejidad que incluyan o
no la donación de gametos y/o embriones” (art. 2°, primer párrafo).
La cobertura debe ser brindada por “el sector público de la salud,
las obras sociales enmarcadas en las leyes 23.660 y 23.661, la Obra
Social del Poder Judicial de la Nación, la Dirección de Ayuda So-
cial para el Personal del Congreso de la Nación, las entidades de
medicina prepaga y las entidades que brinden atención al personal
de las universidades, así como también todos aquellos agentes que
brinden servicios médico-asistenciales a sus afiliados independien-
temente de la figura jurídica que posean” (art. 8°). Tales entidades
de servicios de salud deben incorporar “como prestaciones obliga-
torias” para sus “afiliados o beneficiarios la cobertura integral e
interdisciplinaria del abordaje, el diagnóstico, los medicamentos y
las terapias de apoyo y los procedimientos y las técnicas que la Or-
ganización Mundial de la Salud define como de reproducción médi-
camente asistida, los cuales incluyen: a la inducción de ovulación; la
estimulación ovárica controlada; el desencadenamiento de la ovula-
ción; las técnicas de reproducción asistida (TRA); y la inseminación
intrauterina, intracervical o intravaginal, con gametos del cónyuge,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 791
338

pareja conviviente o no, o de un donante, según los criterios que


establezca la autoridad de aplicación”. Quedan incluidos en el Pro-
grama Médico Obligatorio (PMO) estos procedimientos, así como
los de diagnóstico, medicamentos y terapias de apoyo, con los cri-
terios y modalidades de cobertura que establezca la autoridad de
aplicación, la cual no podrá introducir requisitos o limitaciones que
impliquen la exclusión debido a la orientación sexual o el estado
civil de los destinatarios” (cfr. art. citado).

7°) Que, como puede advertirse, la prestación específica recla-


mada por la actora y denegada por los jueces de la causa, esto es, el
diagnóstico genético preimplantacional (DGP), no aparece incluida
dentro de las técnicas y procedimientos enumerados por la ley como
integrantes de la cobertura que los prestadores de servicios de salud
deben proporcionar con carácter obligatorio. Es pertinente señalar, en
tal sentido, que el decreto 956/2013, reglamentario de la norma legal,
al definir y explicitar el alcance que cabe atribuir a las definiciones
legales, fundamentalmente en relación con el concepto de “técnicas
de alta complejidad” contenido en la ley, solo menciona “la fecunda-
ción in vitro; la inyección intracitoplasmática de espermatozoide; la
criopreservación de ovocitos y embriones; la donación de ovocitos y
embriones y la vitrificación de tejidos reproductivos (art. 2°, segundo
párrafo) mas omite toda referencia al DGP.

8°) Que es cierto que la regulación deja abierta la posibilidad de


incluir en la nómina de prestaciones que tienen por finalidad posibi-
litar la concepción a los “nuevos procedimientos y técnicas desarro-
llados mediante avances técnico-científicos” (art. 2°). Sin embargo,
el propio texto legal determina que esa alternativa solo es viable
“cuando [tales procedimientos] sean autorizados por la autoridad
de aplicación” (ídem) situación excepcional en la que no se encuen-
tra la técnica DGP.

9°) Que, con arreglo a lo dispuesto por el art. 3° de la ley 26.862,


la calidad de “autoridad de aplicación” del régimen normativo in-
cumbe al Ministerio de Salud de la Nación, organismo que tiene
por misión entender en la planificación global de las políticas del
sector y en la coordinación e integración de sus acciones con las
autoridades sanitarias de las distintas jurisdicciones y de diferen-
tes entidades a fin de implementar un sistema sanitario que cuente
con suficiente viabilidad social en miras a la plena realización del
792 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

derecho a la salud (Fallos: 330:4160). A dicho Ministerio el legislador


le ha conferido –entre otras– la responsabilidad de fijar los requisi-
tos para la habilitación de los establecimientos asistenciales en los
que se brinden servicios en orden a la reproducción médicamente
asistida (art. 5° de la ley 26.862) así como la de autorizar los nuevos
procedimientos y técnicas reproductivas que sean producto de los
avances tecnológicos y que, por ende, no han sido definidos por la
ley, tal como se señaló en el anterior considerando. Y ello reconoce
su fundamento en la especificidad de las facultades, competencias,
técnicas y responsabilidades en materia de salud que despliega la
cartera ministerial mencionada de las que carecen, en principio,
las estructuras correspondientes a otros departamentos del Esta-
do, entre ellas las del Poder Judicial.

10) Que, en razón de lo expuesto, deviene inadmisible que sean los


jueces o tribunales –y más aún dentro del limitado marco cognoscitivo
que ofrece la acción de amparo– quienes determinen la incorporación
al catálogo de procedimientos y técnicas de reproducción humana au-
torizados, una práctica médica cuya ejecución ha sido resistida en esta
causa. Ello es así pues, como lo ha sostenido repetidamente esta Cor-
te, la misión de los jueces es dar pleno efecto a las normas vigentes sin
sustituir al legislador ni juzgar sobre el mero acierto o conveniencia
de las disposiciones adoptadas por los otros poderes en ejercicio de
sus propias facultades (doctrina de Fallos: 315:2443; 318:1012; 329:5621,
entre muchos otros).

11) Que, en las condiciones expresadas, cabe descartar que la ne-


gativa de la obra social demandada a hacerse cargo del costo de la
prestación cuestionada pueda ser considerada un acto u omisión te-
ñido de arbitrariedad o ilegalidad manifiesta –que permita tener por
configurados los requisitos de procedencia del amparo según el art. 43
de la Constitución Nacional– en la medida en que no existe una norma
específica que le imponga tal obligación (art. 19, ídem; cfr. doctrina de
Fallos: 303:422, 331:1403, entre otros). En consecuencia, no hay motivo
alguno que justifique la descalificación del pronunciamiento apelado
en cuanto convalidó esa conducta pues no es factible predicar de él
que se ha apartado del derecho vigente.

Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal subrogante, se hace


lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se
confirma la sentencia apelada. Costas por su orden habida cuenta de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 793
338

la naturaleza de los derechos en juego. Declárase perdido el depósito


de fs. 2. Notifíquese y, oportunamente, devuélvanse.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso de hecho interpuesto por E. D. V. y E. H. L., representados por el Dr. Andrés


Gil Domínguez.
Tribunal de origen: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza.
Tribunal que intervino con anterioridad: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial,
Minas, de Paz y Tributario de la Primera Circunscripción Judicial de Mendoza.

RAFFO, JULIO CESAR ANTONIO y Otros c/ ESTADO


NACIONAL - MINISTERIO de PLANIFICACION FEDERAL,
INVERSION PUBLICA y SERVICIOS y Otro s/AMPARO

DAÑO AMBIENTAL

Al fijar los presupuestos mínimos que el artículo 41 de la Constitución


Nacional anticipa, la Ley General del Ambiente, 25.675, ha instaurado
un régimen integrado por disposiciones sustanciales y procesales -des-
tinadas a regir las contiendas en las que se discute la responsabilidad
por daño ambiental- y ha consagrado principios ordenatorios y proce-
sales aplicables al caso, y que deben ser estrictamente cumplidos, res-
guardando y concretando así la vigencia del principio de legalidad que
impone a ciudadanos y autoridades la total sujeción de sus actos a las
previsiones contenidas en la ley.

DAÑO AMBIENTAL

Corresponde rechazar la acción de amparo por daño ambiental si los


complejos aspectos técnicos que involucra, son demostración suficiente
de que la cuestión planteada no puede ser esgrimida por la vía intenta-
da, sin riesgo de desnaturalizar la previsión legal en la que se intenta
subsumir (último párrafo del art. 30 de la ley 25.675)
794 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que a fs. 1/6 los señores Fernando Ezequiel Solanas, Claudio
Raúl Lozano, Mario Mazzitelli y Julio César Antonio Raffo, promue-
ven la presente acción de amparo ante el Juzgado Nacional de Prime-
ra Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal n° 9 contra el
Estado Nacional, a fin de que se suspenda la aplicación del Protocolo
Adicional Específico para el Proyecto Minero Pascua Lama, comple-
mentario del Tratado sobre Integración y Complementación Minera
celebrado entre Argentina y Chile (ley 25.243), en razón de que -según
sostienen- su aplicación resulta violatoria de lo dispuesto por el artícu-
lo 41 de la Constitución Nacional.

Exponen que el Protocolo Adicional cuya suspensión se requiere


establece en su artículo 44 que “De acuerdo con lo dispuesto en el Ar-
tículo 6 del Tratado, se entenderá que ‘Las Partes’ permitirán a los
inversionistas de una y otra, el uso de toda clase de recursos naturales
necesarios para el desarrollo del negocio minero, comprendiéndose
en este concepto los recursos hídricos existentes en sus respectivos
territorios, aunque no tengan la calidad de recursos hídricos compar-
tidos, cuyo acceso se concederá dando pleno cumplimiento a la legisla-
ción interna del país en que se encuentren dichos recursos”.

Describen las características de Pascua Lama, señalan los prin-


cipales impactos ambientales que –a su juicio- produciría la explota-
ción, y sostienen que los métodos de extracción de minerales utilizado
implica la contaminación cierta del agua potable proveniente de los
glaciares, tanto de Chile como de Argentina.

Destacan que con esta acción no pretenden la declaración de in-


constitucionalidad del “Protocolo Adicional”, sino que se suspenda su
aplicación, frente a la ejecución de actos que producirían el daño am-
biental denunciado.

A fs. 23/45 el Estado Nacional –Ministerio de Planificación Federal,


Inversión Pública y Servicios- presenta el informe previsto en el artí-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 795
338

culo 8° de la ley 16.986, y solicita el rechazo de la petición formulada


sobre la base de los fundamentos allí expuestos.

A fs. 70/103 la Provincia de San Juan toma intervención en el proce-


so en los términos del artículo 94 del Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación, en virtud de la citación dispuesta a esos efectos a fs. 54.

A fs. 104 el titular del referido juzgado dispone la remisión de las


actuaciones a esta Corte, con fundamento en lo dispuesto por el artí-
culo 24 del decreto ley 1285/58.

2°) Que esta Corte ha establecido en la causa CSJ 175/2007 (43-


V)/CS1 “Vargas, Ricardo Marcelo c/ San Juan, Provincia de y otros
s/ daño ambiental”, sentencia del 24 de abril de 2012, que en virtud
de su ubicación, las obras y operaciones tanto en Argentina como
en Chile concernientes al emprendimiento minero denominado
Pascua Lama, se encuentran alcanzadas por el “Tratado sobre In-
tegración y Complementación Minera” celebrado entre ambos Es-
tados el 29 de diciembre de 1997, y su “Protocolo Complementario”
firmado el 20 de agosto de 1999, ambos aprobados mediante la ley
nacional 25.243, y por el “Protocolo Adicional Específico” del 13 de
agosto de 2004 (B.O. n° 30.491 del 23/9/2004), cuya aplicación aquí se
pretende que se suspenda.

A su vez, tal como se señaló en la sentencia citada, en lo relati-


vo a las cuestiones ambientales quedó expresamente convenido que
“Las Partes aplicarán sus respectivas legislaciones nacionales sobre
protección del medio ambiente, sometiendo las actividades mineras
al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en Chile y a la De-
claración de Impacto Ambiental en la Argentina, según corresponda”
(artículos 12 del Tratado y 46 del Protocolo Adicional Específico).

Consecuentemente, el carácter binacional de la explotación no al-


tera las reglas previstas en la legislación nacional para este tipo de
cuestiones ambientales.

3°) Que determinado así el régimen jurídico en el que debe encua-


drarse la cuestión, es preciso señalar que la Ley General del Ambien-
te, 25.675, establece en su artículo 6° los presupuestos mínimos que
el artículo 41 de la Constitución Nacional anticipa, fija los objetivos y
796 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

los principios rectores de la política ambiental, y los instrumentos de


gestión para llevarla a cabo (artículos 2°, 4° y 8°).

La referida ley ha instaurado un régimen integrado por disposicio-


nes sustanciales y procesales -destinadas a regir las contiendas en las
que se discute la responsabilidad por daño ambiental-, y ha consagra-
do principios ordenatorios y procesales aplicables al caso, y que deben
ser estrictamente cumplidos, resguardando y concretando así la vi-
gencia del principio de legalidad que impone a ciudadanos y autorida-
des la total sujeción de sus actos a las previsiones contenidas en la ley.

4°) Que, en ese marco, la acción interpuesta debe ser subsumida


procesalmente en la previsión contenida en el artículo 30, último pá-
rrafo, de la ley citada, en cuanto establece que “toda persona podrá
solicitar, mediante acción de amparo, la cesación de actividades gene-
radoras de daño ambiental colectivo”.

En efecto, no obstante los términos en que fue deducida la pre-


tensión, lo cierto es que mediante la suspensión de la aplicación del
“Protocolo Adicional Específico” los actores persiguen el propósito
contemplado en la disposición transcripta, en tanto afirman que la ex-
plotación minera en cuestión afecta al medio ambiente, en las condi-
ciones descriptas en el escrito liminar.

Es dable señalar asimismo que los demandantes aclararon luego


de promovida la demanda, que la acción de amparo fue interpuesta
contra el daño actual que producía la ejecución del Proyecto Pascua
Lama (fs. 47 vta., punto 3.2).

5°) Que establecido lo expuesto, cabe concluir que en el caso se


configura la situación examinada y resuelta por esta Corte en las
causas CSJ 225/2012 (48-F)/CS1 “Fundación Ambiente y Desarrollo
(FUNDAYD) y Fundación Centro de Derechos Humanos y Ambiente
(CEDHA) c/ Tucumán, Provincia de y otros s/ daño ambiental” y CSJ
931/2012 (48-A)/CS1 “Asociación Argentina de Abogados Ambientalis-
tas c/ Santa Cruz, Provincia de y otros s/ recomposición ambiental”,
sentencias del 17 de septiembre de 2013 y del 6 de marzo de 2014, res-
pectivamente, a cuyos fundamentos y conclusiones corresponde re-
mitir en lo pertinente, en la medida en que la pretensión referida sólo
podría ser receptada por el Tribunal cuando por el camino procesal,
rápido y simple, previsto en el último párrafo del artículo 30 de la ley
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 797
338

25.675, cual es, la acción de amparo, se pueda llegar a un conocimiento


adecuado de la situación, y se vislumbre la posibilidad de hacer cesar
y revertir de manera inmediata las causas generadoras de la afecta-
ción que se invoca; entendida dicha inmediatez como la posibilidad de
lograr el fin expuesto en el menor tiempo posible.

En el caso, la denuncia que se realiza, y los complejos aspectos


técnicos en los que debería introducirse el juzgador para dirimir-
la, a fin de adoptar en su caso las decisiones que consagren la
finalidad legislativa, cual es que el daño cese en forma expedita y
rápida, son demostración suficiente de que la cuestión planteada
no puede ser esgrimida por el camino intentado, sin riesgo de des-
naturalizar esa previsión legal. Una conclusión distinta afectaría
el carácter instrumental que corresponde atribuirle a la disposi-
ción normativa en estudio.

Por ello, se resuelve: Rechazar la acción de amparo deducida. Cos-


tas en el orden causado (artículo 68, segundo párrafo, del Código Pro-
cesal Civil y Comercial de la Nación). Notifíquese, comuníquese a la se-
ñora Procuradora General de la Nación y, oportunamente, archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Parte actora: Fernando Ezequiel Solanas, Claudio Raúl Lozano, Mario Mazzitelli y
Julio César Antonio Raffo (letrado en causa propia), con el patrocinio letrado de la
Dra. María Cristina Jorge Rodríguez.
Parte demandada: Estado Nacional, representado por sus apoderados, Dres. Eduar-
do José Villar y Analía Eva Vaqueiro, con el patrocinio letrado de la Dra. Valeria
Paula Viva.
Tercera citada: Provincia de San Juan, representada por el señor Fiscal de Estado,
Dr. Mario Enrique Díaz, y por los Dres. Claudio Marcelo Alvarez y Emilio José Daneri
Conte Grand.
798 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

MINISTERIO de RELACIONES EXTERIORES y CULTO


s/ Exhorto

NOTIFICACION ELECTRONICA

A los fines de la autosuficiencia del recurso de queja, el requisito atinen-


te al domicilio constituido al que alude el art. 5° del reglamento aprobado
por acordada 4/2007 se integra con el código de usuario contemplado en
el punto 2° de la acordada 31/2011 para el Sistema de Notificaciones por
Medios Electrónicos.

NOTIFICACION ELECTRONICA

Si el recurso de queja fue interpuesto por más de un letrado por la mis-


ma parte, corresponde -a los fines de dar por cumplido el requisito del
código de usuario contemplado en el punto 2° de la acordada 31/2011
para el Sistema de Notificaciones por Medios Electrónicos - denunciar
cuál de los letrados fue instituido como principal ya que es en ese código
de usuario donde se considerarán todos notificados.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que la parte recurrente solicita la revocatoria de la resolución


de fs. 48 que le tuvo por no presentado el recurso de hecho por no haber
dado cumplimiento a la intimación que a fs. 46 le formuló el Secretario
del Tribunal en los términos del inc. c de la acordada 13/90 (Fallos:
313:21), texto según modificación de la acordada 35/90 (Fallos: 313:37).

2°) Que las decisiones de esta Corte no son susceptibles de ser


modificadas por el recurso de reposición (arts. 238 y 163 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación) ni por el de nulidad (Fallos:
311:1788, 2422, entre otros), salvo circunstancias excepcionales que no
concurren en el caso.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 799
338

3°) Que ello es así toda vez que conforme al art. 2° de la acordada
3/12 “el requisito atinente al domicilio constituido establecido en el art.
5° del reglamento aprobado por la acordada 4/2007, en cuanto remi-
te al art. 2, inc. d de ese ordenamiento, se integrará con el código de
usuario contemplado en el punto 2° de la acordada 31/2011”, sin que la
referencia de que se mantiene el “domicilio constituido en autos” de fs.
40 cumpla con ese recaudo.

4°) Que se trata de una carga procesal que hace a la autosuficien-


cia de la queja a la cual la parte debió ajustarse al igual que, por haber
sido la queja interpuesta por más de un letrado por la misma parte,
denunciar cuál había sido instituido como principal ya que es en ese
código de usuario donde se considerarán todos notificados (art. 4° in
fine de la acordada 31/2011).

Por ello, se desestima lo solicitado a fs. 50/51. Notifíquese y archí-


vese como está ordenado.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt.

Recurso de reposición interpuesto por Henry de Jesús López Londoño, asistido por
los Dres. Juan José Ribelli y Natalia X. Broitman.
Tribunal de origen: Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal.
Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado Criminal y Corrección Federal n° 2.

PALACIOS, ESTHER NOEMI y Otros c/ D.G.I. s/ Ejecución


de sentencia

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

Corresponde examinar las condiciones de admisibilidad del recurso


de apelación ordinaria interpuesto a la luz del art. 24, inc. 6°, ap. a) del
decreto-ley 1285/58 si la sentencia de cámara fue notificada con ante-
rioridad a que quedase firme el precedente del Tribunal “Anadon” que
declaró la inconstitucionalidad de la norma mencionada.
800 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

El recurso ordinario de apelación ante la Corte resultaba procedente en


forma restrictiva tan solo respecto de sentencias definitivas, entendidas
por tales a esos efectos las que ponen fin a la controversia o impiden su
continuación, privando al interesado de los medios legales para la tutela
de su derecho, carácter que no posee la liquidación practicada durante
la etapa de ejecución.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la demandada en


la causa Palacios, Esther Noemí y otros y otro c/ D.G.I. s/ ejecución de
sentencia”, para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1°) Que contra el pronunciamiento de la Cámara Federal de Apela-


ciones de Comodoro Rivadavia (fs. 206/210), que rechazó la impugna-
ción de la demandada a la base de cálculo de la liquidación practicada
por el perito contador durante la ejecución de la sentencia que había
admitido las diferencias salariales reclamadas en la demanda, la ven-
cida interpuso el recurso ordinario de apelación (fs. 213/219) que, de-
negado, motivó esta queja.

2°) Que al expedirse recientemente en la causa CSJ 494/2013 (49-


A)/CS1 “Anadon, Tomás Salvador c/ Comisión Nacional de Comuni-
caciones s/ despido”, esta Corte declaró la inconstitucionalidad del
art. 24, inciso 6°, apartado a, del decreto-ley 1285/58, que instituyó
la “apelación ordinaria de las sentencias definitivas de las cáma-
ras nacionales de apelaciones” para los supuestos allí individuali-
zados (sentencia del 20 de agosto de 2015). En su pronunciamiento
el Tribunal aclaró que las causas en las que hubiera sido notificada
la sentencia de cámara con anterioridad a que aquel quedase firme
continuarían con su tramitación con arreglo a la norma declarada in-
constitucional. Dado que esta última situación es la que se presenta
en el sub lite corresponde examinar las condiciones de admisibilidad
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 801
338

de la apelación interpuesta a la luz de la referida normativa y de con-


formidad con los criterios interpretativos que fueron elaborados por
esta Corte a su respecto.

3°) Que el recurso ordinario de apelación ante esta Corte resul-


taba procedente en forma restrictiva tan solo respecto de sentencias
definitivas, entendidas por tales a esos efectos las que ponen fin a la
controversia o impiden su continuación, privando al interesado de los
medios legales para la tutela de su derecho, regla a la que no hace ex-
cepción la circunstancia de invocarse un gravamen irreparable (Fa-
llos: 305:141; 311:2063; 317:777; 334:1876, entre otros). En este orden
de ideas se ha sostenido reiteradamente que el criterio para apreciar
el carácter de sentencia definitiva es más estricto en el ámbito del
recurso ordinario de apelación que el reglado por el art. 14 de la ley
48 (Fallos: 308:870; 310:1856, entre otros), por lo cual no corresponde
extender a aquel supuestos de excepción admitidos en este (Fallos:
275:226, entre otros).

4°) Que es evidente que la desestimación de las impugnaciones


dirigidas contra una liquidación practicada durante la etapa de ejecu-
ción no se ajusta a la definición precedente.

Por ello, se desestima la queja. Hágase saber y, oportunamente,


archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recurso de hecho deducido por la Dirección General Impositiva, demandada en


autos, representada por el doctor Mauricio Sebastián Britapaja, en calidad de
apoderado.
Tribunal de origen: Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia.
Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado Federal de Comodoro Rivadavia.
802 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

TELECOM ARGENTINA S.A. c/ SANTA FE PROVINCIA


de s/ Acción declarativa de certeza

MEDIDA CAUTELAR

Si bien por vía de principio las medidas cautelares no proceden respecto


de actos administrativos o legislativos habida cuenta de la presunción
de validez que ostentan, tal doctrina debe ceder cuando se los impugna
sobre bases prima facie verosímiles.

MEDIDA CAUTELAR

Como resulta de la naturaleza de las medidas cautelares, ellas no exi-


gen de los magistrados el examen de la certeza sobre la existencia del
derecho pretendido, sino sólo de su verosimilitud, ya que el juicio de ver-
dad en esta materia se encuentra en oposición a la finalidad del instituto
cautelar, que no es otra que atender a aquello que no excede del marco
de lo hipotético, dentro del cual, asimismo, agota su virtualidad.

MEDIDA DE NO INNOVAR

Corresponde hacer lugar a la medida de no innovar solicitada por la


empresa actora y disponer que la provincia deberá abstenerse de re-
clamarle administrativa o judicialmente las alícuotas diferenciales más
gravosas sobre los ingresos brutos con fundamento en encontrarse ra-
dicada la actora fuera de su territorio si se encuentran suficientemente
acreditadas la verosimilitud en el derecho y la configuración de los pre-
supuestos establecidos en los incs. 1° y 2° del art. 230 del Código Proce-
sal Civil y Comercial de la Nación para acceder a la medida solicitada.

MEDIDA DE NO INNOVAR

La prohibición que se dispone para que la Provincia de Santa Fe recla-


me las diferencias pretendidas en concepto de impuesto sobre los ingre-
sos brutos no se limita a impedir la ejecución de la deuda por la vía del
apremio sino que importa la abstención absoluta de perseguir su cobro
por cualquier otro medio, como así también de disponer cualquier me-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 803
338

dida que implique eludir elípticamente la orden de abstención dada por


la Corte, por lo que no emitir la “Constancia de Cumplimiento Fiscal” o
disponer su bloqueo e impedirle a la actora intervenir en los procesos
administrativos o licitatorios a que hubiere lugar es en los hechos tanto
como mantener los efectos de los actos que la medida cautelar busca
evitar hasta que se dicte la sentencia definitiva.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 69/94 Telecom S.A., con domicilio en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, promueve acción declarativa de certeza en los términos
del art. 322 del CPCCN contra la Provincia de Santa Fe, a fin de que
V.E. haga cesar el estado de incertidumbre en que dice encontrarse
ante la pretensión de la demandada -plasmada en las intimaciones por
ajuste impositivo que le fueron notificadas por el Fisco provincial el
24 de febrero, 23 de mayo y 10 de septiembre de 2014- de aplicar una
alícuota diferencial más alta en el impuesto sobre los ingresos brutos
sobre determinados ingresos -que obtiene en virtud de la actividad que
como prestadora del servicio público de telecomunicaciones desarro-
lla en el jurisdicción demandada- por encontrarse radicada fuera de la
provincia, con sustento en lo establecido en el art. 6°, párrafo 3° de la
ley impositiva provincial (ley 3650), incorporado por el art. 9° de la ley
13.286 y el art. 1° del decreto 2707/2012, cuya declaración de inconstitu-
cionalidad también solicita. Todo ello, por entender que la pretensión
fiscal fundada en tal normativa colisiona, entre otros, con los arts. 8, 9,
10, 11, 16, 28, 31, 75, incs. 1°, 10 y 13; y 126 de la Constitución Nacional y
excede las potestades tributarias locales.
Requiere, asimismo el dictado de una medida cautelar de no in-
novar a fin de que V.E. ordene a la demandada que se abstenga de
reclamar, ejecutar, efectivizar y percibir por cualquier medio el ajuste
impositivo que aquí se discute y sus accesorios, recargos y multas, así
como de efectuar embargos o cualquier otra medida precautoria, has-
ta tanto recaiga sentencia definitiva en esta causa. Asimismo requiere
expresamente que el Tribunal aclare que la referida prohibición alcan-
za a cualquier forma indirecta de coerción para la percepción del ajus-
te reclamado, vg. la no expedición de la “Constancia de Cumplimiento
804 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Fiscal” o su bloqueo, o la negativa de la provincia de cumplir los pagos


adeudados por contrataciones efectuadas, con sustento en la falta de
abono del ajuste fiscal aquí puesto en crisis.
Aclara que la Administración Provincial de Ingresos Públicos
(API) ha procedido a bloquearle y a no entregarle a la empresa la
“Constancia de Cumplimiento Fiscal-Consulta” que según lo dispues-
to en la normativa provincial resulta necesaria para poder participar
en compras, licitaciones, contrataciones y/o realizar cualquier gestión
con el estado local (v. fs. 76 vta./78 vta.)
Relata que es una empresa cuya actividad es la prestación del
servicio de telefonía y actividades conexas en el territorio nacional y
que, en consecuencia, es contribuyente del impuesto sobre los ingre-
sos brutos bajo el régimen del convenio multilateral, con “jurisdicción
sede” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Señala que la demandada, con apoyo en su normativa local, pre-
tende aplicarle alícuotas diferenciales más gravosas por la venta, en-
tre otros, de equipos telefónicos y módems y por los servicios adicio-
nales a la prestación del servicio de telefonía, sobre la base de que la
empresa se encuentra radicada fuera de la Provincia de Santa Fe, lo
que, afirma, supone: a) una afectación de la cláusula comercial y de
los principios de razonabilidad e igualdad consagrados en los arts. 75,
incs. 13, 16 y 28 de la Constitución Nacional; b) una perturbación en la
actividad interjurisdiccional que desarrolla: la prestación del servicio
de telecomunicaciones; c) una directa intromisión de las autoridades
locales en un área de competencia reservada a la autoridad federal;
d) un tratamiento diferencial de disfavor -con un afán proteccionista-
para los contribuyentes que realizan actividades en la jurisdicción sin
estar radicados en ella, actuando como una aduana interior y desco-
nociendo totalmente lo dispuesto en los arts. 8, 9, 10, 11, 16, 28, 31 y 75,
incs. 1° y 10 de nuestro texto constitucional, y e) un supuesto de grave-
dad institucional ante la normativa local (v. art. 6°, párrafo 3° de la ley
3650, impositiva provincial, incorporado por el art. 9° de la ley 13.286 y
el art. 1° del decreto 2707/2012) que da sustento a la pretensión impo-
sitiva de la provincia -cuya declaración de inconstitucionalidad solici-
ta- y que, sostiene, fue dictada para conseguir objetivos prohibidos por
la Constitución Nacional con la consiguiente afectación del sistema
federal de gobierno.
A fs. 95 y vta., se corre vista, por la competencia, a este Ministerio
Público.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 805
338

-II-
Corresponde recordar que uno de los supuestos que suscita la
competencia originaria del Tribunal se configura cuando es parte una
provincia y la causa reviste manifiesto contenido federal, es decir, en el
caso en que la demanda entablada se funde directa y exclusivamente
en prescripciones constitucionales de carácter nacional, en leyes del
Congreso o en tratados con las naciones extranjeras, de tal suerte que
la cuestión federal sea la predominante en la causa (Fallos: 322:1470;
323:2380 y 3279).
A mi modo de ver, esta hipótesis es la que se presenta en el
sub lite, toda vez que, de los términos de la demanda -a cuya ex-
posición de los hechos se debe atender de modo principal para
determinar la competencia, según los arts. 4° y 5° del Código Pro-
cesal Civil y Comercial de la Nación y doctrina de Fallos: 306:1056;
308:1239 y 2230- se desprende que la actora cuestiona la legitimi-
dad de la pretensión fiscal de la Provincia de Santa Fe, sustentada
en normas locales y en actos dictados en su consecuencia, de obte-
ner de Telecom S.A. el pago de supuestas diferencias por impuesto
sobre los ingresos brutos que le fueron reclamadas, por conside-
rarla violatoria de lo dispuesto en los arts. 8°, 9°, 10, 11, 16, 28, 31,
75, incs. 1°, 10 y 13 y 126 de la Constitución Nacional. Es decir que
el planteo se funda directa y exclusivamente en prescripciones
constitucionales, por lo que la cuestión federal es la predominante
en la causa (Fallos: 314:495; 315:448; 318:2534; 319:1292; 323:1716:
323:3279, entre muchos otros).
Así entonces, aunque la actora dirige la acción de inconstitucio-
nalidad contra normas y actos locales, se advierte que tal pretensión
exige -esencial e ineludiblemente- dilucidar si la actividad provenien-
te de la autoridad local interfiere en el ámbito que le es propio a la
Nación con respecto a la regulación del comercio interjurisdiccional
(arts. 75, inc. 13 y 126 de la Ley Fundamental) y al establecimiento de
aduanas interiores.
En tales condiciones, cabe asignar manifiesto contenido federal
a la materia del pleito, ya que lo medular del planteamiento que se
efectúa remite necesariamente a desentrañar el sentido y los alcances
de la denominada cláusula comercial (art. 75, inc. 13 de la Ley Funda-
mental) cuya adecuada hermenéutica resultará esencial para la justa
solución de la controversia y permitirá apreciar si existe la mentada
violación constitucional (Fallos: 311:2154, cons. 4°; 326:880, 330:2470;
331:2528, entre otros).
806 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Lo hasta aquí señalado, desde mi punto de vista, implica que la


causa se encuentra entre las especialmente regidas por la Constitu-
ción Nacional, a las que alude el art. 2°, inc. 1°), de la ley 48, ya que
versa sobre la preservación de las órbitas de competencia entre las ju-
risdicciones locales y el Gobierno Federal que determina nuestra Ley
Fundamental, lo que torna competente a la justicia nacional para en-
tender en ella (Fallos: 314:508; 315:1479; 322:2624, entre muchos otros).

-III-
En razón de lo expuesto, opino que al ser parte una provincia en
un pleito de manifiesto contenido federal, cualquiera que sea la ve-
cindad o nacionalidad de la actora (Fallos: 317:473; 318:30 y sus citas y
323:1716, entre otros), el proceso corresponde a la competencia origi-
naria del Tribunal. Buenos Aires, 2 de febrero de 2015. Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que a fs. 69/94 Telecom Argentina S.A. promueve acción decla-
rativa de certeza en los términos del artículo 322 del Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación contra la Provincia de Santa Fe, a fin
de que se haga cesar el estado de incertidumbre en el que dice encon-
trarse frente a la pretensión de la demandada de aplicar alícuotas di-
ferenciales más gravosas del impuesto sobre los ingresos brutos por la
venta de equipos telefónicos y módems y por los servicios adicionales
a la prestación del servicio de telefonía, por el hecho de que la empresa
se encuentra radicada fuera de su territorio.

Solicita asimismo la declaración de inconstitucionalidad del artícu-


lo 6°, tercer párrafo, de la ley impositiva provincial 3650, incorporado
por el artículo 9° de la ley 13.286 y el artículo 1° del decreto 2707/2012, en
cuyas previsiones la demandada sustenta su pretensión.

Explica que es una empresa cuya actividad es la prestación del


servicio de telefonía y actividades conexas en el territorio nacional y
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 807
338

que, en tal condición, es contribuyente del impuesto sobre los ingre-


sos brutos bajo el régimen del convenio multilateral, con “jurisdicción
sede” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sostiene que la pretensión provincial impugnada colisiona, en-


tre otros, con los artículos 8°, 9°, 10, 11, 16, 28, 31, 75, incs. 1°, 10 y
13, y 126 de la Constitución Nacional, y que excede las potestades
tributarias locales.

Peticiona el dictado de una medida cautelar de no innovar a fin de


que se ordene a la demandada que se abstenga de reclamar, ejecutar,
efectivizar y percibir por cualquier medio el ajuste impositivo que aquí
se discute y sus accesorios, recargos y multas, así como de trabar em-
bargos o cualquier otra medida precautoria, hasta tanto recaiga sen-
tencia definitiva en esta causa.

Requiere expresamente que el Tribunal aclare que la referida pro-


hibición alcanza a cualquier forma indirecta de coerción para la per-
cepción del ajuste reclamado, como por ejemplo, la negativa por parte
del ente recaudador a expedir o levantar el bloqueo de la “Constancia
de Cumplimiento Fiscal” o su bloqueo, necesaria para poder partici-
par en compras, licitaciones, contrataciones y para realizar cualquier
gestión con el Estado local (resolución general API – Santa Fe 19/11), o
la negativa de la provincia de cumplir los pagos adeudados por contra-
taciones ya efectuadas, en la medida en que esa conducta se funde en
la falta de pago del ajuste objeto de discusión.

2°) Que la presente causa corresponde a la competencia originaria


del Tribunal, de conformidad con lo decidido en el precedente publica-
do en Fallos: 329:3890 y en las causas CSJ 230/2011 (47-E) “ENOD S.A.
c/ Buenos Aires, Provincia de s/ acción declarativa de inconstituciona-
lidad” y CSJ 47/2012 (48-A) “Aluar Aluminio Argentino S.A.I.C. c/ Bue-
nos Aires, Provincia de s/ acción declarativa de inconstitucionalidad”,
sentencias del 22 y 28 de agosto de 2012, sustancialmente análogas, a
cuyos fundamentos y conclusiones corresponde remitir en razón de
brevedad y con el propósito de evitar reiteraciones innecesarias.

3°) Que en cuanto a lo demás requerido cabe recordar que este


Tribunal ha establecido que si bien por vía de principio, medidas como
las requeridas no proceden respecto de actos administrativos o le-
gislativos habida cuenta de la presunción de validez que ostentan, tal
808 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

doctrina debe ceder cuando se los impugna sobre bases prima facie
verosímiles (Fallos: 250:154; 251:336; 307:1702 y 316:2855).

4°) Que, asimismo, ha dicho en la causa “Albornoz, Evaristo Ignacio


c/ Nación Argentina” (Fallos: 306:2060) que “como resulta de la natura-
leza de las medidas cautelares, ellas no exigen de los magistrados el
examen de la certeza sobre la existencia del derecho pretendido, sino
sólo de su verosimilitud. Es más, el juicio de verdad en esta materia se
encuentra en oposición a la finalidad del instituto cautelar, que no es
otra que atender a aquello que no excede del marco de lo hipotético,
dentro del cual, asimismo, agota su virtualidad”.

En el presente caso resultan suficientemente acreditadas la ve-


rosimilitud en el derecho y la configuración de los presupuestos esta-
blecidos en los incisos 1° y 2° del artículo 230 del código adjetivo para
acceder a la medida pedida.

5°) Que en mérito a la solución que se adopta resulta necesario


precisar que el sub lite presenta marcadas diferencias con otros re-
clamos en los que este Tribunal ha denegado el dictado de medidas
precautorias frente a pretensiones fiscales de los estados provincia-
les, en atención al principio de particular estrictez que debe aplicarse
en materia de reclamos y cobros de impuestos (conf. Fallos: 313:1420;
322:2275, entre otros).

En el caso se cuestiona la constitucionalidad de la pretensión im-


positiva local consistente en gravar con una alícuota diferencial ma-
yor del impuesto sobre los ingresos brutos a las actividades realizadas
por contribuyentes o responsables radicados fuera de la jurisdicción
provincial. De tal manera, adquiere preeminencia la necesidad de
determinar si la demandada se ha excedido -como se afirma- en sus
potestades tributarias, precisar cuáles son los alcances de la jurisdic-
ción y competencia que tiene para ejercer eventualmente el derecho
de percibir la alícuota diferencial cuestionada, y si ese proceder que-
branta la potestad del gobierno federal de reglar el comercio de las
provincias entre sí (artículo 75, inciso 13, Constitución Nacional; arg.
Fallos: 178:308; 320:1302, considerando 6°, entre otros).

Esa situación, diversa de la examinada en los precedentes a los


que se ha hecho referencia, permite concluir que en el sub lite resulta
aconsejable -hasta tanto se dicte sentencia definitiva- impedir el co-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 809
338

bro compulsivo que la demandada estaría habilitada a ejercer en su-


puestos que cabe calificar de ordinarios (arg. Fallos: 250:154; 314:547;
327:1305; 330:2470, entre otros), máxime cuando la decisión que se
adopta, si no le asistiese razón a la actora, sólo demorará la percepción
del crédito que se invoca.

6°) Que es preciso señalar que la prohibición cautelar que se dis-


pone no se limita a la ejecución de la deuda impugnada por la vía del
apremio, sino que importa la abstención absoluta de perseguir su co-
bro por cualquier otro medio, como así también de disponer cualquier
medida que implique eludir elípticamente la orden de abstención dada
por esta Corte (conf. causa CSJ 392/2011 (47-T)/CS1 “Telefónica Móvi-
les Argentina S.A. c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa de
certeza”, sentencia del 15 de mayo de 2012).

En dichos términos, no emitir la “Constancia de Cumplimiento Fis-


cal” prevista en la resolución general API–Santa Fe 19/11 o disponer
su bloqueo, e impedirle a la actora, como directa consecuencia de ello,
intervenir en los procesos administrativos o licitatorios a que hubiere
lugar, es en los hechos tanto como mantener los efectos de los actos
que la medida cautelar que aquí se ordena busca evitar hasta que se
dicte la sentencia definitiva.

De tal manera no se advierte impedimento para que el ente recau-


dador lo expida o levante su bloqueo, indicando, si lo considera nece-
sario, que no existen obligaciones fiscales insatisfechas, salvo las aquí
cuestionadas, que no han sido pagadas por haberse dispuesto una pro-
hibición de innovar al respecto (conf. causa CSJ 277/2012 (48-T)/CS1
“Telefónica Móviles Argentina S.A. c/ Tucumán, Provincia de s/ acción
declarativa de certeza”, sentencia del 29 de abril de 2015).

7°) Que por las razones expuestas, el bloqueo de la constancia re-


ferida no puede traducirse tampoco en un impedimento para el pago
de las facturas emitidas por Telecom Argentina S.A. a nombre de la
Administración Provincial de Impuestos por servicios telefónicos o de
internet, sobre la base de las previsiones contenidas en el decreto pro-
vincial 3035/2014.

Por ello, y de conformidad con lo dictaminado por la señora Procu-


radora Fiscal, se resuelve: I. Declarar que la presente causa corres-
ponde a la competencia originaria de esta Corte prevista en el artículo
810 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

117 de la Constitución Nacional. II. Correr traslado de la demanda in-


terpuesta contra la Provincia de Santa Fe, la que se sustanciará por
la vía del proceso ordinario, por el plazo de sesenta días (artículos 338
y concordantes del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).
Para su comunicación al señor Gobernador y al señor Fiscal de Esta-
do, líbrese oficio al señor Juez Federal en turno de la ciudad de San-
ta Fe. III. Hacer lugar a la medida cautelar de no innovar pedida; en
consecuencia, el Estado provincial deberá abstenerse de reclamar ad-
ministrativa o judicialmente a Telecom Argentina S.A. las diferencias
pretendidas por el fisco local en concepto de impuesto sobre los ingre-
sos brutos (anticipo 2013/1 a 2013/12) por las actividades denominadas
(5159212) “Venta al por mayor de equipos y aparatos de radio, televi-
sión y comunicaciones” y (7499000) “Servicios empresariales n.c.p.”,
así como de trabar cualquier medida cautelar administrativa o judicial
sobre el patrimonio de la sociedad, hasta tanto se dicte sentencia de-
finitiva en estas actuaciones, haciéndole saber asimismo que la falta
de pago de tales diferencias no impide la expedición o el levantamien-
to del bloqueo de la “Constancia de Cumplimiento Fiscal” prevista en
la resolución general API–Santa Fe 19/11, ni constituye un obstáculo
para el pago de las facturas emitidas por Telecom Argentina S.A. por
servicios telefónicos o de internet. Líbrese oficio al señor Gobernador
a fin de poner en su conocimiento la presente decisión. Notifíquese y
comuníquese a la Procuración General.

Elena I. Highton de Nolasco — Carlos S. Fayt — Juan Carlos


Maqueda.

Parte actora: Telecom Argentina S.A., representada por su apoderado, doctor Claudio
Pablo Grosso, con el patrocinio letrado del doctor Eduardo Marcelo Gil Roca.
Parte demandada: Provincia de Santa Fe, no presentada en autos.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 811
338

VARGAS, RICARDO MARCELO c/ SAN JUAN, PROVINCIA de


y Otros s/ Daño ambiental

SENTENCIA DE LA CORTE SUPREMA

Las sentencias de la Corte Suprema deben atender a la situación de


hecho existente en el momento de su dictado.

DAÑO AMBIENTAL

En virtud de los principios precautorio y de cooperación previstos en


la Ley General de Ambiente, dado el carácter binacional del emprendi-
miento minero, cabe considerar las decisiones jurisdiccionales adopta-
das por el país extranjero que ordena la paralización de su construcción
y en el marco de las facultades instructorias del juez en el proceso am-
biental, corresponde requerir informes sobre el estado de las tareas de
monitoreo y prevención de daños, sin perjuicio de lo que en definitiva se
decida respecto de la competencia.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 1° de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que frente a los hechos denunciados por el demandante, esta


Corte ordenó las medidas de fs. 262/265 con fundamento en el artículo
32 de la Ley General del Ambiente, sin perjuicio de la decisión que pu-
diera recaer en el momento de expedirse sobre su competencia para
entender en el caso por vía de la instancia prevista en el artículo 117 de
la Constitución Nacional (Fallos: 330:111 y 331:2797).

2°) Que como consecuencia de los requerimientos efectuados por


este Tribunal, la Provincia de San Juan acompañó con su escrito de fs.
335/336 copias certificadas de todo lo actuado en sede administrativa
local en materia de impacto ambiental en relación al proyecto Pascua
Lama (sector argentino, territorio sanjuanino); y, por su parte, el Esta-
812 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

do Nacional, por intermedio de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo


Sustentable (fs. 271/ 275 y 300/329), del Ministerio de Relaciones Exte-
riores y Culto (fs. 346) y del Ministerio de Planificación Federal, Inver-
sión Pública y Servicios (fs. 427/495), contestó el pedido de informes
que le fue formulado.

3°) Que a fs. 380/383 la parte actora puso en conocimiento de este


Máximo Tribunal, entre otras cuestiones, que la Corte de Apelaciones
de Copiapó de Chile había suspendido la actividad del proyecto minero
“Pascua Lama” fundada “en la afectación entre otros ecosistemas, del
referido glaciar Toro I de naturaleza binacional y compartido con la
Argentina” (fs. 381 vta.).

4°) Que en virtud de que las sentencias de la Corte Suprema deben


atender a la situación de hecho existente en el momento de su dictado
(Fallos: 328:4640; 329:5798 y 5913, entre muchos otros), y en mérito a las
singulares características del emprendimiento minero denominado
Pascua Lama, de carácter binacional, el Tribunal no puede obviar las
decisiones jurisdiccionales adoptadas al respecto en la República de
Chile. Cabe recordar en este punto que uno de los principios de política
ambiental que establece la Ley General del Ambiente es el de coope-
ración según el cual “los recursos naturales y los sistemas ecológicos
compartidos serán utilizados en forma equitativa y racional” y que “El
tratamiento y mitigación de las emergencias ambientales de efectos
transfronterizos serán desarrollados en forma conjunta” (artículo 4°
de la ley 25.675).

En efecto, la Corte de Apelaciones de Copiapó admitió un re-


curso de protección de garantías constitucionales interpuesto en
los términos previstos en la legislación chilena por comunidades
indígenas, en contra de la Compañía Minera Nevada SpA -socie-
dad relacionada con la matriz Barrick Gold-. La sentencia indicó
que “del mérito de los antecedentes recopilados, es posible colegir
indubitadamente, que en la especie existe una ‘amenaza’ seria a
los recursos hídricos”. Específicamente indicó que se había cons-
tatado que la empresa ejecutante no había construido adecuada-
mente la infraestructura necesaria para el tratamiento de aguas,
que no había implementado correctamente las acciones tendientes
a mitigar y controlar el material particulado derivado de la no hu-
mectación de los caminos cercanos a los glaciares, lo que per se
instituía una amenaza a los recursos hídricos del lugar, y advirtió
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 813
338

que los cuerpos de hielo Toro 1 y Esperanza mantenían una capa


de material particulado de algunos centímetros de espesor lo que
generaba un riesgo de daño ambiental que debía cesar en aras a no
generar más perjuicios a los bienes jurídicos tutelados, tanto en el
orden nacional como internacional (considerandos 7°, 8° y 11 de la
sentencia). Así, la Corte de Apelaciones ordenó la paralización de la
construcción del proyecto, estableciendo una serie de condiciones
para la reanudación de las actividades, por haberse comprobado in-
cumplimientos de la empresa a las previsiones contenidas en la Re-
solución de Calificación Ambiental (RCA) n° 24/2006, que constituye
la norma medioambiental que rige específicamente la actividad en
el país vecino, y por considerar que existía una amenaza seria a los
recursos hídricos ubicados en la zona (sentencia del 15 de julio de
2013, en la causa-rol 300-2012, publicada en la página web del Poder
Judicial chileno, www.pjud.cl).

La decisión referida fue luego confirmada por la Corte Suprema


de la República de Chile en la causa-rol 5339-2013, sentencia del 25 de
septiembre de 2013, también publicada en la citada página web.

5°) Que en virtud de los principios precautorio y de cooperación


(artículo 4° de la ley 25.675), en el marco de las facultades instructorias
del juez en el proceso ambiental (artículo 32 de la ley citada), se requie-
re a la empresa demandada, al Subgrupo de Trabajo creado específica-
mente para temas de Seguridad Minera y tema Medio Ambiental, y a
la Provincia de San Juan que informen específicamente:

I) Si se construyeron las piletas de sedimentación y si se realiza su


mantenimiento mensual (conf. puntos 28 y 30 del artículo 2 de las Res.
SEM 121-2006, Res. SEM 230-2009 y Res. SEM 64-2012).

II) Respecto del monitoreo de glaciares correspondiente al perío-


do enero 2013 hasta la actualidad, con la pauta específicamente inclui-
da en el punto 30 y comprendiendo el monitoreo previsto en el punto
76. En particular, se requiere que se informe sobre la existencia de
material particulado sobre los referidos recursos, su evolución y el im-
pacto que pudiere haber tenido el material particulado respecto de la
temperatura y volumen de los recursos hídricos mencionados (conf.
puntos 11, 30 y 76 del artículo 2 de las Res. SEM 121-2006, Res. SEM
230-2009 y Res. SEM 64-2012).
814 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

III) Si se ha reportado cualquier anomalía en el monitoreo de agua


correspondiente al período enero 2013 hasta la actualidad, conforme
los puntos 34, 40 y 48 del artículo 2 de las Res. SEM 121-2006, Res. SEM
230-2009 y Res. SEM 64-2012.

IV) Si el canal de manejo de aguas superficiales y el sistema de


captación de aguas subterráneas se han efectuado conforme con los
parámetros de los puntos 41 y 44 del artículo 2 de las Res. SEM 121-
2006, Res. SEM 230-2009 y Res. SEM 64-2012. Si se autorizó la cons-
trucción de diques de colas, informar sobre su monitoreo y si ocurrió
el sobrepase previsto en el ap. 6 del punto 101 de la Res. SEM 64-2012
(conf. lo dispuesto en los puntos 13, 15, 16 y 101 del artículo 2 de las Res.
SEM 121-2006, Res. SEM 230-2009 y Res. SEM 64-2012).

Por ello, y sin perjuicio de lo que en definitiva se decida respecto


de la competencia, se resuelve requerir a la empresa demandada, al
Subgrupo de Trabajo creado específicamente para temas de Seguri-
dad Minera y tema Medio Ambiental, y a la Provincia de San Juan que
en el plazo de 30 días informen los puntos especificados en el conside-
rando 5°. Notifíquese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Parte actora: Ricardo Marcelo Vargas, representado por el Dr. Diego Miguel Seguí, en
calidad de apoderado.
Parte demandada: Barrick Exploraciones Argentinas S.A. (BEASA), Exploraciones Mi-
neras Argentinas (EMA) S.A. y Provincia de San Juan.
Terceros: Estado Nacional – Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y Secre-
taría de Cultura de la Nación; Defensor del Pueblo de la Nación; Provincias de San Luis,
Mendoza y La Pampa, y Consejo Federal de Medio Ambiente.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 815
338

ACOSTA, JORGE EDUARDO c/ EST. NAC. - ANSeS


s/ Amparos y sumarísimos

SENTENCIA DE LA CORTE SUPREMA

Los pronunciamientos de la Corte deben ajustarse a las circunstancias


existentes en el momento en que se dictan, aunque éstas sean sobrevi-
nientes a la interposición del recurso extraordinario.

PENSIONES DE GUERRA

Si recientemente la Corte rechazó un recurso de queja deducido por


el demandante en una causa relacionada con una condena penal por
crímenes de lesa humanidad corresponde rechazar su acción de am-
paro tendiente a que se rehabilite la pensión de guerra contemplada
por la ley 23.848 por estar incluido en el supuesto previsto en el art. 6°
del decreto 1357/04 que excluye del beneficio a los veteranos de guerra
que hubieran sido condenados o resultaren condenados por violación de
los derechos humanos, por delitos de traición a la Patria, o por delitos
contra el orden constitucional, la vida democrática u otros tipificados en
los Títulos IX, Cap. I y X, Cap. I y II del Código Penal.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala I de la Cámara Federal de la Seguridad Social revocó la
sentencia de primera instancia y, en consecuencia, hizo lugar a la ac-
ción de amparo entablada por Jorge Eduardo Acosta a fin de que se
deje sin efecto la suspensión preventiva del pago de la pensión honorí-
fica de veterano de guerra del Atlántico Sur otorgada en los términos
de la ley 23.848 y sus modificatorias, y se le abonen las sumas retroac-
tivas adeudadas (fs. 130/1).
El tribunal relató que la Administración Nacional de la Seguridad
Social (ANSES) suspendió, en forma preventiva, el pago de la mencio-
816 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

nada pensión en virtud de que el actor se encontraba imputado como


autor de delitos de lesa humanidad.
El a quo expuso que el artículo 6 del decreto 1357/2004 establece
como condición para la percepción de ese beneficio no haber sido con-
denado, o no resultar condenado, por violación de derechos humanos,
delitos de traición a la patria, o por delitos contra el orden constitucio-
nal, la vida democrática u otros tipificados en los Títulos IX, Cap. I; y X,
Cap. I y II, del Código Penal.
Con relación a las circunstancias del caso, indicó que, según el
Registro Nacional de Reincidencia, el actor se encontraba procesa-
do y en prisión preventiva en el marco de las causas nros. 18918/03 y
18967/2003, 14217/03 (“ESMA I”).
Finalmente, concluyó que la acción de amparo debía progresar en
tanto el actor no se encontraba condenado, sino procesado, por la co-
misión de delitos de lesa humanidad.

-II-
Contra esa sentencia, la ANSES interpuso recurso extraordinario
(fs. 133/6), que fue concedido por el tribunal a quo (fs. 153).
Afirma que el actor fue procesado y tiene prisión preventiva en re-
lación con delitos de lesa humanidad, violaciones a los derechos huma-
nos, y atentados contra los valores democráticos que comprenden la
dignidad y la paz de la Nación. Manifiesta que ello contraviene el espí-
ritu del otorgamiento de las pensiones honoríficas a los veteranos de
guerra, que consiste en el reconocimiento a aquellos que pusieron su
vida en riesgo por nuestro país. Enfatiza que se trata de una pensión
no contributiva y graciable, lo que autoriza su suspensión por parte
del Estado. Concluye que la sentencia es arbitraria en tanto es incon-
gruente e infundada.

-III-
El recurso extraordinario es formalmente admisible, pues se ha
puesto en cuestión la validez de un acto de autoridad ejecutado en
nombre de la Nación, que se encuentra sustentado en antecedentes
judiciales en relación con la investigación y sanción por la comisión
de delitos de lesa humanidad, y la decisión ha sido contra su validez
(art. 14, inc. 1, ley 48). A su vez, se encuentra en tela de juicio el al-
cance de normas de naturaleza federal -en particular, el artículo 6 del
decreto 1357/2004-, y la sentencia definitiva del tribunal superior de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 817
338

la causa ha sido contraria al derecho que el recurrente funda en ellas


(art. 14, inc. 3, ley 48).

-IV-
En el presente caso, se encuentra controvertido si la decisión de
la ANSES de suspender provisoriamente y retener el pago de la pen-
sión honorífica de veterano de guerra del Atlántico Sur otorgada en
los términos de la ley 23.848 y sus modificatorias a Jorge Eduardo
Acosta lesiona, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, sus dere-
chos constitucionales.
La ley 23.848 -que fue modificada por las leyes 24.343, 24.652 y
24.892- concede una pensión honorífica de veterano de guerra del At-
lántico Sur a los ex-soldados conscriptos de las Fuerzas Armadas que
hayan estado destinados en el Teatro de Operaciones Malvinas o en-
trado efectivamente en combate en el área del Teatro de Operaciones
del Atlántico Sur, y a los civiles que se encontraban cumpliendo funcio-
nes de servicio y/o apoyo en los lugares antes mencionados, entre el 2
de abril y el 14 de junio de 1982.
Se trata de una pensión no contributiva, esto es, no está sustenta-
da en aportes equivalentes realizados por el propio beneficiario, sino
que constituye un beneficio atendido con las rentas generales de la
Nación (art. 4, ley 23.848). Además, el cobro de esa pensión es compati-
ble con cualquier otro beneficio de carácter previsional permanente o
de retiro, con la percepción de otros ingresos, con el subsidio extraor-
dinario instituido por la ley 22.674, o con las pensiones graciables vita-
licias otorgadas por las leyes 23.598 y 24.310 (art. 2, decreto 886/2005).
En suma, se trata de un beneficio otorgado en reconocimiento del
mérito y del honor de quienes pusieron su vida en riesgo por la sobe-
ranía argentina. Los considerandos del decreto 886/2005 precisan que
el fin de esa pensión es otorgar una compensación honorífica por los
servicios prestados a la Patria.
Finalmente, el artículo 6 del decreto 1357/2004 establece que “Los
veteranos de guerra que hubieran sido condenados, o resultaren con-
denados, por violación de los derechos humanos, por delitos de trai-
ción a la Patria, o por delitos contra el orden constitucional, la vida
democrática u otros tipificados en los Títulos IX, Cap. I; y X, Cap. I y
II, del Código Penal, no podrán ser beneficiarios de las pensiones de
guerra a que se refiere el presente decreto”.
Esa condición procura asegurar que se satisfaga la finalidad de
la pensión honorífica, no contributiva, creada por la ley 23.848: el re-
818 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

conocimiento al honor que implica el otorgamiento de esa pensión es


incompatible con el hecho de ser condenado por la comisión de los
delitos más atroces contra la humanidad.

-V-
En este contexto normativo, cabe analizar la situación procesal ac-
tual de Jorge Eduardo Acosta en tanto las sentencias deben atender a
la situación existente al momento de decidir (Fallos: 311:870; 329:5913,
entre otros).
Del informe elaborado por la Procuraduría de Crímenes contra la
Humanidad de esta Procuración General de la Nación -que se adjunta
al presente dictamen- surge que en la causa conocida como “ESMA I”
(causa nro. 1270, caratulada “Donda, Adolfo Miguel y otros s/ infrac-
ción al art. 144 ter, párrafo 1° del Código Penal - ley 14.616” del registro
del Tribunal Oral en lo Criminal Federal nro. 5 de Capital Federal), el
mencionado tribunal dictó sentencia el 26 de octubre de 2011: “XX DE-
CLARANDO que los hechos objeto de este proceso resultan constitu-
tivos de crímenes de lesa humanidad, y así deben ser calificados (art.
118 de la Constitución Nacional y Convención sobre la imprescriptibili-
dad de los crímenes de guerra y de los crímenes lesa humanidad, apro-
bada por ley n° 24.584)” y “XXIII CONDENANDO A JORGE EDUAR-
DO ACOSTA a la pena de PRISION PERPETUA, INHABILITACION
ABSOLUTA Y PERPETUA, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS, por
considerarlo coautor penalmente responsable en orden al delito de
privación ilegítima de la libertad doblemente agravado por su carácter
de funcionario público y por haber sido cometida con violencia, reite-
rado en doce (12) oportunidades, en concurso material con el delito
de imposición de tormentos, agravado por la condición de perseguido
político de la víctima, reiterado en doce (12) oportunidades, que concu-
rren materialmente con el delito de homicidio triplemente calificado
por haber sido cometido con alevosía, con el concurso premeditado
de dos o más personas y para procurar su impunidad, reiterado en
doce (12) oportunidades, en perjuicio de Alice Anne Marie Jeanne Do-
mon, Angela Auad, María Esther Balestrino de Careaga, Raquel Bu-
lit, Eduardo Gabriel Horane, Patricia Cristina Oviedo, María Eugenia
Ponce de Bianco, Remo Carlos Berardo, José Julio Fondovila, Horacio
Aníbal Elbert, Azucena Villaflor de De Vincenti y Reneé Leonnie Hen-
riette Duquet los que, a su vez, concurren materialmente con el delito
de privación ilegítima de la libertad triplemente agravada por su ca-
rácter de funcionario público, por haber sido cometida con violencia y
por haber durado más de un mes, reiterada en ocho (8) oportunidades,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 819
338

en concurso real con el delito de imposición de tormentos, agravado


por la condición de perseguido político de la víctima, reiterado en ocho
(8) oportunidades, en perjuicio de Lisandro Raúl Cubas, Sara Solarz,
Carlos Alberto García, María Amalia Larralde, Martín Tomás Gras,
Ricardo Héctor Coquet, Nilda Noemí Actis y Carlos Gregorio Lordki-
panidse; los que, a su vez, concurren materialmente con el delito de
homicidio doblemente calificado por haber sido cometido con alevosía
y con el concurso premeditado de dos o más personas, en perjuicio
de Rodolfo Jorge Walsh; que concurre materialmente con el delito de
robo doblemente agravado por haber sido cometido con armas y en
lugar poblado y en banda, en concurso material con el delito de robo
agravado en poblado y en banda en relación a los bienes de Rodolfo
Jorge Walsh (arts. 2, 12, 19, 29 inc. 3°, 40, 41, 45, 55, 80 inc. 2°, 3° y 4° -texto
según ley 20.642-, 144 bis inc. 1° y última parte en función del 142 incs.
1° y 5° -texto según ley 21.338-, 144 ter, primer y segundo párrafo -texto
según ley 14.616- y 166, inc. 2° primera parte y 167, inc. 2° -ambos textos
según ley 20.642-, todos ellos del Código Penal de la Nación y arts. 398 y
cc, 403, 530 y 531 del Código Procesal Penal de la Nación)”.
Esa sentencia fue revisada y confirmada el 23 de abril de 2014 por
la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, quien rechazó los
recursos interpuestos, entre otros, por el aquí actor.
Por otro lado, el citado informe de la Procuraduría de Crímenes
contra la Humanidad, da cuenta que en la causa conocida como “Plan
Sistemático” (causa nro. 1351, “Nicolaides, Cristino; Videla, Jorge Ra-
fael y otros” del registro del Tribunal Oral en lo Criminal Federal nro.
6 de Capital Federal), el mencionado tribunal dictó sentencia el 5 de
julio de 2012 y falló: “12. CONDENAR A JORGE EDUARDO ACOSTA,
por ser coautor penalmente responsable de los delitos de sustracción,
retención y ocultamiento de un menor de diez años en concurso ideal
con el de hacer incierto el estado civil de un menor de diez años en los
casos de: Victoria Analía Donda Pérez; Federico Cagnola Pereyra; Ma-
ría Florencia Reinhold Siver, Ezequiel Rochistein Tauro; Evelyn Bauer
Pegoraro; Juan Cabandié Alfonsín; Alejandro Sandoval Fontana; Javier
Gonzalo Penino Viñas; Guillermo Rodolfo Femando Pérez Roisinblit y
en los casos de los hijos de: María del Carmen Moyano y de Ana Ru-
bel (once hechos que concurren realmente entre sí), a las penas de 30
(treinta) años de prisión, inhabilitación absoluta por el mismo tiempo
de duración de la condena, accesorias legales y costas (arts. 12, 19, 29
inciso 3°, 40, 41, 45, 54, 55 -según ley nro. 25.928-, 139 inciso 2° -según ley
nro. 11.179-, 146 -según ley nro. 24.410-, del Código Penal de la Nación y
398, 399, 400 y 403 del Código Procesal Penal de la Nación)”.
820 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Esa sentencia fue revisada y confirmada el 14 de mayo de 2014 por


la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, quien rechazó los
recursos interpuestos, entre otros, por el aquí actor.
Por último, de acuerdo al mencionado informe, el actor está siendo
juzgado en la causa “ESMA Unificada”, causa nro. 1282 y sus acumula-
das, cuyo debate oral está actualmente en curso ante el Tribunal Oral
en lo Criminal Federal nro. 5 de esta ciudad. En ese marco, se encuen-
tra imputado en diversas causas elevadas a juicio (causas nro. 1273 ca-
ratulada “Acosta, Jorge Eduardo y Radice, Jorge Carlos s/ infracción
art. 167 del Código Penal”; causa nro. 1286 caratulada “Acosta, Jorge
Eduardo s/ PIL, torturas, extorsión, asociación ilícita y falsificación de
documentos”; y causa nro. 1328 caratulada “Acosta, Jorge Eduardo s/
robo, extorsión y falsificación de documentos”, todas ellas del registro
del mencionado tribunal).

-VI-
En este escenario, entiendo que cabe hacer lugar a los agravios
traídos por la ANSES.
Del relato efectuado surge que Jorge Eduardo Acosta ha sido con-
denado en dos ocasiones por la comisión de graves delitos de lesa hu-
manidad. En efecto, en una de las causas se juzgó su actuación como
Jefe de Inteligencia por los crímenes cometidos en el centro clandestino
de detención, tortura y exterminio que funcionó en el casino de oficiales
de la Escuela Mecánica de la Armada -uno de los centros más emble-
máticos del terrorismo de Estado, en el que fueron desparecidas apro-
ximadamente cinco mil personas-. Asimismo, en el otro juicio se evalúo
su responsabilidad en casos de sustracción, retención y ocultamiento de
niños, la mayoría de los cuales había nacido en cautiverio. En este sen-
tido, cabe destacar que ambas sentencias condenatorias satisfacen la
garantía del doble conforme (art. 8, inc. 2, ap. h, Convención Americana
de Derechos Humanos; art. 14, inc. 5, Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos), en tanto fueron revisadas y confirmadas por la Cá-
mara Federal de Casación de Penal. Por consiguiente, en ambos casos,
únicamente resta la revisión por parte de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, que es de carácter excepcional.
Para más, corresponde recordar que el aquí actor cuenta con
diversos procesamientos en el marco de la causa conocida como
“ESMA Unificada”, en la que se investiga la responsabilidad penal
de sesenta y siete imputados por los delitos cometidos contra más de
setecientas víctimas.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 821
338

En mi opinión, la decisión de la ANSES de suspender provisoria-


mente el pago, con las rentas generales de la Nación, de una pensión
honorífica no restringe en forma ilegítima, y menos aún en forma
manifiestamente arbitraria, sus derechos constitucionales. Desde el
momento en que el beneficiario se encuentra procesado por la comi-
sión delitos de lesa humanidad -esto es, delitos de los más aberrantes
para la humanidad- existe una razón suficiente, a los efectos de la ley
23.484, para suspender, en forma provisoria, el pago del beneficio. Esa
decisión provisoria procura que el desembolso de esa pensión no con-
tributiva no se desvíe del fin con que fue creada, esto es, otorgar un
reconocimiento al mérito y del honor de quienes pusieron su vida en
riesgo por la soberanía argentina.

-VII-
Por todo lo expuesto, opino que corresponde declarar admisible,
y hacer lugar al recurso extraordinario interpuesto por la ANSES y
revocar la decisión recurrida. Buenos Aires, 28 de octubre de 2014.
Alejandra Magdalena Gils Carbó.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 8 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Acosta, Jorge Eduardo c/ Est. Nac. - ANSeS s/


Amparos y Sumarísimos”.

Considerando:

1°) Que contra la sentencia de la Sala I de la Cámara Federal


de la Seguridad Social que revocó la decisión de la instancia ante-
rior, que había rechazado la demanda de amparo, y ordenó que se
dictara un nuevo acto administrativo que rehabilitara la pensión
de guerra contemplada por la ley 23.848 y dispusiera el pago de las
mensualidades devengadas desde la suspensión de la prestación,
la Administración Nacional de la Seguridad Social dedujo el recur-
so extraordinario que fue concedido (fs. 79/82, 130/131 vta., 133/136
vta. y 153).
822 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

2°) Que existe cuestión federal suficiente para el tratamiento de los


agravios del recurrente, toda vez que se encuentran en tela de juicio la
inteligencia y aplicación de normas de naturaleza federal –la referida
ley 23.848 y decreto 1357/04- y la resolución impugnada ha sido contra-
ria al derecho que el organismo previsional funda en ellas (artículo 14,
inciso 3, de la ley 48).

3°) Que esta Corte ha resuelto reiteradamente que sus pronuncia-


mientos deben ajustarse a las circunstancias existentes en el momen-
to en que se dictan, aunque éstas sean sobrevinientes a la interposi-
ción del recurso extraordinario (Fallos: 318:373; 324:3948; 329:1715 y
331:1869, entre otros muchos).

4°) Que el artículo 6° del decreto 1357/04 prescribe que “Los vete-
ranos de guerra que hubieran sido condenados, o resultaren condena-
dos, por violación de los derechos humanos, por delitos de traición a la
Patria, o por delitos contra el orden constitucional, la vida democrática
u otros tipificados en los Títulos IX, Cap. I; y X, Cap. I y II, del Código
Penal, no podrán ser beneficiarios de las pensiones de guerra a que se
refiere el presente decreto”.

5°) Que con fecha 12 de mayo de 2015 el Tribunal rechazó un recur-


so de queja deducido por el demandante en la causa CSJ 3871/2014/
RH1 “Acosta, Jorge Eduardo y otros s/ privación ilegal de la libertad
(art. 144 bis, inc. 1)”, relacionado con una condena penal por crímenes
de lesa humanidad, decisión que lo incluye en el supuesto previsto por
el artículo 6° del decreto 1357/04.

Por ello, y habiendo dictaminado la señora Procuradora General


de la Nación, se declara procedente el recurso extraordinario, se revo-
ca la sentencia apelada y se rechaza la demanda de amparo (artículo
16, segundo párrafo, ley 48). Con costas (artículo 14 de la ley 16.986).
Notifíquese y devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso extraordinario interpuesto por la Administración Nacional de la Seguridad


Social, codemandada en autos, representada por el Dr. Leonardo Barros Toloza, en
calidad de apoderado.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 823
338

Traslado contestado por Jorge Eduardo Acosta, actor en autos, representado por la Dra.
Graciela Cecilia Ventura, en calidad de apoderada.
Tribunal de origen: Sala I de la Cámara Federal de la Seguridad Social.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Federal de Primera Instancia
de la Seguridad Social N° 1.

BASI, LIDIA JOSEFA c/ SUPERIOR GOBIERNO de la


PROVINCIA de CORDOBA s/ Demandada

SENTENCIA ARBITRARIA

Si bien las cuestiones de hecho, prueba y derecho procesal y común re-


sultan ajenas al ámbito del recurso extraordinario dicha regla cede en
caso de arbitrariedad que justifique la intervención de la Corte, extremo
que se verifica en la medida en que lo resuelto no constituye una deriva-
ción razonada del derecho vigente con relación a los hechos demostra-
dos en el proceso.

ACCIDENTES ‘IN ITINERE’

Carece de razonabilidad considerar como un desvío o una alteración en


propio interés a los fines del accidente in itinere la circunstancia de que
la actora, en su camino al trabajo, hubiera cruzado la calle para comprar
pan para compartir con sus compañeros y los niños que atendería.
-La jueza Highton de Nolasco, en disidencia, consideró que el recurso
extraordinario era inadmisible (art. 280 CPCCN).

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La sala laboral del Superior Tribunal de Justicia de la provincia
de Córdoba confirmó la sentencia de la Sala Décima de la Excma.
824 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Cámara del Trabajo de Córdoba que había rechazado la demanda por


daños y perjuicios derivados del accidente que la actora sufrió en el
camino a su lugar de trabajo (fs. 13/15 del cuaderno de queja, al que
me referiré en adelante).
Para así decidir, el tribunal señaló que el accidente se produjo
cuando la actora interrumpió el trayecto normal para acceder a su lu-
gar de trabajo. En efecto, la actora sufrió el accidente al ser embestida
por un vehículo tras bajar del vehículo que ella conducía para dirigirse
a una panadería, tarea ajena a su trabajo (fs. 8 vta.).

-II-
Contra tal pronunciamiento, la parte actora dedujo recurso ex-
traordinario federal (fs. 16/25), cuya denegación (fs. 33/34) dio origen a
la queja en examen (fs. 36/40).
La recurrente alega que la decisión apelada incurrió en arbitra-
riedad porque interpretó de modo irrazonable el artículo 6.1 de la ley
24.557 de Riesgos del Trabajo. Sostiene que la interpretación realizada
por el a quo es irrazonablemente estricta y que el hecho de haberse
detenido para dirigirse a la panadería fue insuficiente para rechazar la
aplicación del artículo citado.

-III-
En mi entender, las objeciones planteadas por la recurrente re-
miten al estudio de temas ajenos a la instancia federal. Cabe precisar
que la Corte Suprema ha establecido en reiteradas ocasiones que el
remedio excepcional no tiene por objeto revisar las decisiones de los
tribunales de juicio en orden a la interpretación y aplicación que hacen
de las circunstancias de hecho de la causa o de las normas de dere-
cho común y procesal (Fallos: 308:2423, 312:809 y muchos otros), que
constituyen materia propia de los jueces de las instancias ordinarias
(Fallos: 308:1078, 2630; 311:341; 334:1092, entre muchos).
En este sentido, cabe recordar que la doctrina de la arbitrarie-
dad tiene por objeto corregir aquellos fallos en los que las deficien-
cias lógicas del razonamiento o la total ausencia de fundamento
normativo impiden considerar el decisorio como sentencia funda-
da en ley, a la que aluden los artículos 17 y 18 de la Constitución
Nacional (Fallos: 308:2351, 2456, 311:786, 2293; 312:246; entre otros).
Por esta razón, dicha doctrina es de carácter excepcional y exige
para su procedencia un apartamiento inequívoco de las normas que
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 825
338

rigen el caso o una absoluta falta de fundamentos (Fallos: 329:717,


entre otros).
En el caso, la recurrente no demostró que la aplicación reali-
zada por la sala laboral del Tribunal Superior de Córdoba de la ley
24.557 a las circunstancias particulares del caso luzca carente de
sustento normativo.

-IV-
Por todo lo expuesto, opino que corresponde desestimar el re-
curso de queja interpuesto. Buenos Aires, 15 de diciembre de 2014.
Irma Adriana García Netto.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 8 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la actora en la


causa Basi, Lidia Josefa c/ Superior Gobierno de la Provincia de Cór-
doba s/ demandada”, para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1°) Que el Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Córdoba,


al declarar formalmente inadmisible el recurso de casación interpues-
to por la actora, confirmó la sentencia de la Sala Décima de la Cámara
del Trabajo de esa jurisdicción local que había rechazado su reclamo
indemnizatorio por las consecuencias del accidente sufrido el 24 de
julio de 1997 cuando se dirigía a su trabajo. Contra tal pronunciamiento
la afectada dedujo el recurso extraordinario que, al ser denegado, dio
origen a esta presentación directa.

2°) Que para resolver en el sentido indicado el a quo entendió que


en la especie no se concretaba vicio susceptible de casación pues con-
sideró que las impugnaciones de la actora solo se dirigían contra ex-
presiones aisladas de la resolución recurrida sin rebatir la exégesis
allí dada al art. 6° inc. 1 de la ley 24.557. De ese modo convalidó la inter-
pretación efectuada en la instancia anterior en cuanto a que el trayec-
to habitualmente realizado por la empleada —psicóloga dependiente
826 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

del Ministerio de Salud y Seguridad Social de la provincia de Córdo-


ba— había sido interrumpido o alterado dado que el siniestro había
ocurrido cuando cruzaba la calle con el propósito de comprar pan para
llevar a sus compañeros y a los niños que atendería. Así, se estimó que
la interrupción del itinerario solo podía justificarse por causas vincu-
ladas al trabajo, es decir, por algún encargo del empleador o por caso
fortuito o fuerza mayor y que, más allá de lo destacable del gesto de la
reclamante, ello de manera alguna podía importar la justificación de
su responsabilidad.

3°) Que la apelante sostiene que la sentencia es arbitraria porque


se basa en afirmaciones dogmáticas al no valorar que el recorrido no
fue alterado sino que la trabajadora solo hizo un detenimiento. Alega
que se ha efectuado una interpretación equivocada de la norma aplica-
ble que contraría el principio protectorio de raigambre constitucional.

4°) Que si bien es cierto que las cuestiones de hecho, prueba y de-
recho procesal y común resultan ajenas al ámbito del recurso extraor-
dinario y que este es inadmisible contra la sentencia que rechazó la
demanda por indemnización de daños y perjuicios derivados de un ac-
cidente “in itinere” (Fallos: 329:5454), no lo es menos que, dicha regla
cede en caso de arbitrariedad que justifique la intervención de esta
Corte (Fallos: 310:1039) extremo que se verifica en la medida en que,
como sucede en el caso, lo resuelto no constituye una derivación razo-
nada del derecho vigente con relación a los hechos demostrados en el
proceso (Fallos: 319:2262).

5°) Que, en efecto, carece de razonabilidad la consideración de


los jueces de la causa en orden a que la circunstancia de que la
actora hubiera cruzado la calle para comprar pan camino al traba-
jo implicó efectivamente un “desvío” o una “alteración” en propio
interés con aptitud para trasladar a la empleada la responsabilidad
por el daño ocurrido que la ley pone en cabeza del empleador. Ello
es así porque, como se reconoce en la misma sentencia de la Cáma-
ra del Trabajo, el hecho ocurrió en el recorrido o trayecto normal y
habitual entre el domicilio de la accionante y su lugar de trabajo sin
que existiese un notorio desvío con un objetivo totalmente ajeno a
la prestación de tareas. En tales condiciones, el rigorismo extremo
utilizado para discernir la aplicación de las reglas atinentes al insti-
tuto jurídico en cuestión —accidente in itinere— no se compadece
con el principio reparador que inspira el sistema de riesgos del tra-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 827
338

bajo. La interpretación dada a las normas aplicables por los tribu-


nales intervinientes, ciertamente, ha desnaturalizado su finalidad y
las ha tornado inoperantes.

Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal subrogante, se hace


lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario
interpuesto y se deja sin efecto la decisión apelada, con el alcance
indicado. Con costas. Agréguese la queja al principal y vuelvan los
autos al tribunal de origen para que, porquien corresponda, dicte un
nuevo pronunciamiento con arreglo al presente. Notifíquese y, opor-
tunamente, remítase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco (en


disidencia)— Carlos S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Disidencia de la señora vicepresidenta doctora doña Elena I.


Highton de Nolasco

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación dio origen a esta


queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de
la Nación).

Por ello, y lo concordemente dictaminado por la señora Procura-


dora Fiscal subrogante, se desestima la queja. Notifíquese y, previa
devolución de los autos principales, archívese.

Elena I. Highton de Nolasco.

Recurso de hecho interpuesto por Lidia Josefa Basi, representada por el Dr. Miguel
Dujovne.
Tribunal de origen: Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Córdoba.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Sala Décima de la Cámara de Apelacio-
nes del Trabajo de Córdoba.
828 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

G., A. S. s/ Insanía

CODIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION

Tratándose de una declaración de insania resuelta con anterioridad,


en atención a la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la
Nación, corresponde que la revisión de la sentencia que declara la inca-
pacidad de la causante sea sustanciada de acuerdo a lo indicado por el
artículo 40 de ese cuerpo legal.

INSANIA

Corresponde que continúe interviniendo en las actuaciones la justicia


nacional -y no la bonaerense- en el juicio de incapacidad si pese a haber
cambiado el lugar de internación de la causante a la provincia, no se
han alterado las condiciones imperantes de modo suficiente como para
justificar un cambio de jurisdicción dado que se encuentra alojada en un
ámbito accesible para la efectiva tarea tutelar.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil n° 7 y el Juz-
gado de Familia n° 3 del Departamento Judicial de San Martín, provin-
cia de Buenos Aires, discrepan en tomo a su competencia para enten-
der en esta causa (fs. 452/453, 504/507 y 510).
En consecuencia, se ha suscitado una contienda negativa que ata-
ñe zanjar a esa Corte, en los términos del artículo 24, inciso 7°, del
decreto-ley 1285/58, texto ley 21.708.

-II-
Surge del expediente que las actuaciones tramitaron en la justicia
nacional desde el año 1973, situación que se prolongó aun cuando, en
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 829
338

mayo de 2009, la causante pasó a morar en establecimientos de la pro-


vincia de Buenos Aires; el último de ellos, con sede en la localidad de
Adolfo Sordeaux, partido de Malvinas Argentinas (v. esp. fs. 367 y 399).
En tal sentido, se observa que la declinatoria del juzgado nacional data
del 03 de febrero de 2014 (v. fs. 452).
En ese marco, al no haberse producido una alteración en las con-
diciones imperantes con suficiente entidad como para justificar un
traslado de la competencia, y valorando que la Sra. A.S.G. continúa
internada en un ámbito accesible para la efectiva tarea tutelar (cf. fs.
502 e informe producido por esta Procuración General, del 09/03/15,
que se adjunta), opino que el caso resulta sustancialmente análogo a
los estudiados por este Ministerio Público Fiscal en autos S.C. Comp.
145, L. XLIV, del 11/04/08, y S.C. Comp. 191 L. XLIV, y S.C. Comp. 233, L.
XLIV, los últimos del 21/04/08, entre varios otros.
Sin perjuicio de ello, si esa Corte pondera -de acuerdo con los con-
ceptos vertidos en esos mismos precedentes, del 30/09/08- que, pese
a lo dicho, corresponde la intervención del foro del lugar donde vive
la interesada, el expediente deberá proseguir con su trámite ante el
Juzgado de Familia n° 3 del Departamento Judicial de San Martín, pro-
vincia de Buenos Aires, al que habrá de remitirse, a sus efectos (S.C.
Comp. 825, L. XLIX, y sus citas, del 10/06/14). Buenos Aires, 10 de mar-
zo de 2015. Marcelo Adrián Sachetta.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 8 de septiembre de 2015.

Autos y Vistos:

De conformidad con lo dictaminado por el señor Procurador Fiscal


subrogante y la señora Defensora General de la Nación, se declara
que resulta competente para conocer en las actuaciones el Juzgado
Nacional de Primera Instancia en lo Civil nº 7, al que se le remitirán.

Este tribunal deberá sustanciar la revisión de la sentencia que de-


clara la incapacidad de la causante de acuerdo a lo indicado por el
artículo 40 del Código Civil y Comercial de la Nación.
830 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Frente a la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de


la Nación y en orden al principio de aplicación inmediata de las leyes
modificatorias de competencia, corresponde señalar que la solución
propuesta en los referidos dictámenes, se ajusta a lo dispuesto en di-
cho cuerpo normativo.

Hágase saber al Juzgado de Familia n° 3 del Departamento Judi-


cial de San Martín, provincia de Buenos Aires.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

ACUMAR s/ Ordenamiento territorial

MEDIDA CAUTELAR

No reúne el carácter de sentencia definitiva ni es equiparable a tal la


medida cautelar que, en el marco de un proceso de ordenamiento terri-
torial, prohíbe la realización de actividades de movimiento de suelos con
el fin de permitir la realización de un relevamiento y regulación de las
extracciones de tosca, en tanto no se verifica la presencia de cuestión fe-
deral bastante ni se acreditó por su magnitud y circunstancias de hecho,
la irreparabilidad del agravio invocado.

MEDIDA CAUTELAR

La medida judicial que contiene una prohibición de autorizar nue-


vos emprendimientos mineros reviste carácter provisorio pues su
vigencia temporal está condicionada al cumplimiento por parte de la
ACUMAR de las mandas contenidas en la resolución que se pretende
dejar sin efecto.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 831
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 15 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por el Gobierno de la


Ciudad de Buenos Aires en la causa ACUMAR s/ ordenamiento terri-
torial”, para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1º) Que el Juzgado Federal de Quilmes, al que se encomendó la


ejecución de la sentencia dictada por esta Corte —el ocho de julio de
2008— en la causa “Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional
y otros s/ daños y perjuicios derivados de la contaminación ambiental
de la Cuenca Matanza Riachuelo”, decidió en el marco del expediente
N° 21/09, “ACUMAR s/ ordenamiento territorial” prohibir nuevas ac-
tividades de movimiento de suelos y extracciones de tosqueras, en el
ámbito de la Cuenca Hídrica Matanza Riachuelo, comprensiva en lo
que aquí interesa, de la totalidad del territorio de la Ciudad de Buenos
Aires y de los Municipios de la Provincia de Buenos Aires que integran
la Cuenca (resolución del 9 de septiembre de 2011, apartado I).

2°) Que en la misma resolución, dispuso requerir (ap. II), al Pre-


sidente Ejecutivo de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (en
adelante, ACUMAR), en forma conjunta con el Secretario de Planifica-
ción Estratégica de esta Autoridad, a los miembros del Consejo Ejecu-
tivo de la ACUMAR, “realizar gestiones ante los Estados que la com-
ponen, para evitar la prolongación de actividades existentes que no
cuenten con habilitación definitiva de la misma o que estén realizando
la actividad más allá de lo permitido”.

Fundamentó la resolución adoptada en estas razones: a) “se de-


tecta la realización de actividades de movimientos de suelos, dentro
del ámbito de la cuenca sin las habilitaciones correspondientes”; b)
“respecto de la problemática en la cuestión de suelos, puede adver-
tirse un alto grado de peligrosidad ambiental”; c) “que conforme el
control que hoy ejercen las jurisdicciones no se puede asegurar que
se posea conocimiento fehaciente de la realidad”; d) “falta de orde-
namiento del territorio y de ocupación del suelo por parte de las di-
ferentes demandadas”; y e) que la actividad en cuestión —de movi-
832 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

miento de suelos y extracción de tosca— no se encuentra “coordinada


interjurisdiccionalmente”.

Sobre esos fundamentos, el juez federal se pronunció en el senti-


do que: “consecuentemente, no corresponde permitir la creación de
nuevos emprendimientos de ese tipo, y debe exigirse un exhaustivo
relevamiento de toda el área de la cuenca, a los fines de permitir ago-
tar las tosqueras legales que actualmente existen y fueron habilitadas
en el pasado; como también proceder a la regularización de las que
corresponda y a la definitiva clausura de las ilegales”.

3°) Que contra dicha sentencia, la Ciudad Autónoma de Buenos


Aires interpuso el recurso extraordinario cuya denegación origina la
presente queja.

La recurrente sostiene que “por los gravosos efectos” de la


misma, la resolución impugnada del 9/09/2011, es equiparable a
sentencia definitiva; y, concretamente, hay en el caso cuestión fe-
deral, en los términos del art. 14, inc. 3°, de la ley 48, ya que el re-
curso versa sobre la inteligencia de cláusulas de leyes nacionales
y de la Constitución misma y la decisión del tribunal inferior ha
sido contraria a esas normas, fundando dicha apelación no sólo en
la existencia de cuestión federal, por directa afectación de normas
constitucionales y federales, sino además en la arbitrariedad de la
sentencia impugnada.

Enfatiza que, la sentencia objeto del recurso excede notablemente


la jurisdicción delegada por la Corte en la causa “Mendoza” para la
ejecución de su fallo de fecha 8 de julio de 2008, pues se arroga com-
petencias que van más allá de los términos de dicha resolución. Ello
ocasiona la descalificación del fallo al estar viciado de arbitrariedad.
Pero, al resolver en la forma en que lo hace, el sentenciante lesiona
directas normas de rango constitucional.

Argumenta que, la decisión apelada viola la autonomía de la Ciu-


dad de Buenos Aires, por cuanto la atribución de permitir o prohibir
actividades que comporten movimiento de suelos corresponde exclu-
sivamente a las autoridades locales. Se entromete en la realización de
actos de gobierno propios de las legítimas autoridades de la Ciudad de
Buenos Aires, poniendo así en tela de juicio no solamente instituciones
básicas de la Ciudad y su normativa constitucional, sino principios car-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 833
338

dinales y elementales de la Constitución Nacional, por lo que la cues-


tión adquiere un interés institucional grave.

También tacha de irrazonable la decisión adoptada por el tribunal


de ejecución en cuanto a la prohibición del movimiento de suelos, que
sostiene no guarda directa relación con el saneamiento ambiental de
la Cuenca, por lo que a su juicio, vulnera la garantía innominada de ra-
zonabilidad, que emana de los arts. 19 y 28 de la Constitución Nacional.

Agrega que en el caso es cuestión de índole federal apta para la


procedencia del recurso extraordinario, la interpretación o la inteli-
gencia que debe otorgarse a las disposiciones que regulan la actuación
de la ACUMAR en la ley 26.168.

El presentante expresa que el juez de la causa, al prohibir el movi-


miento de suelos en la Cuenca, comprensivo del área de la Ciudad Au-
tónoma de Buenos Aires –ahora limitada a las comunas que irriga el re-
curso hídrico, cuya extensión surge de la Resolución ACUMAR 1113/13,
del 21/10/2013, que establece el “Mapa de Delimitación Topográfica de
la Cuenca” (Anexo I) y el “Informe de delimitación topográfica de la
Cuenca” (Anexo II)-, incurrió con arbitrariedad, en un exceso jurisdic-
cional por invasión de la zona de reserva de otro poder, conculcando de
forma flagrante el principio republicano de la división de poderes (art.
1°, Constitución Nacional).

Al calificar de arbitraria la resolución, el Gobierno de la Ciudad Au-


tónoma de Buenos Aires introduce como cuestión central del agravio
que existe un apartamiento de lo resuelto por el juzgado de ejecución,
respecto del contenido y alcance de la sentencia colectiva, dictada por
esta Corte, en los autos principales.

Por último sostiene que la decisión desconoce las facultades de au-


tonomía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, —dejando sin efecto
el poder de policía y las competencias regulatorias de las autoridades
locales— lo que resulta inconstitucional por violar los arts. 5°, 75, 121 y
en especial, el art. 129 de la Constitución Nacional. Afecta el derecho
de propiedad (art. 17), principio de legalidad (art. 19), y principio de ra-
zonabilidad (art. 28). La resolución, postula, se encuentra en contrapo-
sición con lo establecido en normas federales, como ser la ley 25.688 de
gestión ambiental del agua y la ley 26.168, de creación de la Autoridad
de Cuenca Matanza Riachuelo.
834 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

4°) Que de la lectura de la resolución impugnada, resulta que per-


sigue la finalidad de que ACUMAR realice un relevamiento de la ac-
tividad de movimientos de suelos en el territorio de la Cuenca, como
asimismo que proceda a la regularización de las extracciones de tosca
que corresponda y a la definitiva clausura de las que desarrollan sus
actividades ilegalmente, todo ello en el marco del proceso de ordena-
miento ambiental del territorio.

En estas condiciones, la prohibición dispuesta por el Juzgado Fe-


deral de Quilmes no constituye la sentencia definitiva que exige el art.
14 de la ley 48 para ser revisada en la jurisdicción extraordinaria de
esta Corte. Sobre la materia resulta propicio recordar –como se hizo
en el precedente “Grupo Clarín y otros S.A. s/ medidas cautelares”,
(Fallos: 333:1885, considerando 6°) los términos del señero preceden-
te de Fallos: 137:352 suscripto por los jueces Bermejo, González del
Solar, Figueroa Alcorta y Méndez. Allí se sostuvo que “...según se ha
establecido reiteradamente por esta Corte, tratándose de abrir una
tercera instancia, el legislador sólo la autoriza respecto de las senten-
cias definitivas y por tales se entienden las que dirimen la controver-
sia poniendo fin al pleito, o haciendo imposible su continuación, o sea,
como lo expresaba la Ley de Partidas, aquélla ‘que quiere tanto dezir
como juyzio acabado que da en la demanda principal fin, quitando o
condenando al demandado’ (Ley 2 in fine, Título 22, Partida 3ra.; Fa-
llos: 126:297, entre otros)”. En efecto, es característico de la sentencia
definitiva —como sostenían Imaz y Rey— que después de dictada, el
derecho discutido no puede volver a litigarse (“Recurso Extraordi-
nario”, 2da. ed., Nerva, Buenos Aires, 1962, pág. 199). Por otra parte,
tampoco se ha demostrado la existencia de dos requisitos tradicional-
mente exigidos por la jurisprudencia de este Tribunal para equiparar
a sentencia definitiva una medida cautelar, esto es, que medie cuestión
federal bastante conjuntamente con un agravio que, por su magnitud
y por las circunstancias de hecho, resulte irreparable (Fallos: 295:646;
308:90, entre muchos otros).

5°) Que, en efecto, la medida judicial que contiene una prohibición


de nuevos emprendimientos mineros, reviste carácter provisorio
pues no se presta a controversia que su vigencia temporal está con-
dicionada al cumplimiento por parte de la ACUMAR de las mandas
contenidas en la resolución que, por esta vía recursiva, se pretende
dejar sin efecto.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 835
338

De ahí, pues, que cuando la Autoridad de Cuenca —conforme se


desprende inequívocamente de la resolución en cuestión— acredite
el cumplimiento de lo aquí ordenado, por ante el Juzgado Federal de
Morón –a cargo de la segunda etapa de ejecución de la sentencia del
08/07/2008, en este mandato—, que incluye la debida regularización
de las extracciones de tosca en el territorio, estarán la ACUMAR así
como cada uno de los Estados que la integran en condiciones de solici-
tar eficazmente el levantamiento de la prohibición dispuesta.

Una demostración genuina de lo aquí expresado –que deja en cla-


ro que el alcance de la prohibición impuesta no es absoluto— es la
decisión adoptada por el mencionado Juzgado Federal de Morón, el
17 de febrero de 2013, en la causa C.MAR N° 17/05 caratulada “ACU-
MAR s/ ordenamiento territorial”, en virtud de la cual dispuso levan-
tar “la medida oportunamente decretada en lo que respecta a movi-
mientos de suelo, ello en relación a la extracción del referido para la
obra pública AUTOPISTA PRESIDENTE PERÓN, tramos I, II y III,
de la cantera “Pontevedra” en el Partido de Merlo, así como los exis-
tentes en las adyacencias del Arroyo Cañada La Pantanosa, Arroyo
Morales, Río Matanza”.

En dicha resolución de levantamiento de la prohibición dispuesta


por la sentencia objeto del presente recurso, el juzgador expresó que
la situación descripta —caracterizada según la resolución apelada
por falta de una política de ordenamiento del territorio y de ocupa-
ción del suelo, de coordinación jurisdiccional, y la ausencia de un re-
levamiento de actividad de movimiento o extracción de suelo en la
cuenca “ha sido superada gracias a más de dos años de políticas sos-
tenidas llevadas a cabo conjuntamente por los órganos encargados
del saneamiento de la cuenca”.

Por ello se desestima la queja. Intímase a la recurrente para que


en el ejercicio financiero correspondiente cumpla con el depósito que
prescribe el art. 286 del Código Procesal Civil y Comercial de la Na-
ción, bajo apercibimiento de ejecución. Notifíquese y archívese. Comu-
níquese por oficio a los magistrados a cargo de la ejecución.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt (según su voto)— Juan Carlos Maqueda.
836 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Voto del señor ministro doctor don Carlos S. Fayt

Considerando:

Que el infrascripto concuerda con el voto de la mayoría, el que da


por reproducido por razones de brevedad.

Que más allá de que las razones expresadas bastan para rechazar
esta presentación directa, las ingentes atribuciones que el Tribunal
mantiene y ha puesto en ejercicio en todo lo concerniente a la super-
visión sobre el trámite de ejecución encomendada a la magistratura
federal de primera instancia, y al cumplimiento por la ACUMAR, al
Estado Nacional, a la Provincia de Buenos Aires y a la Ciudad Au-
tónoma de Buenos Aires, de los diversos mandatos impuestos en la
sentencia definitiva, autorizan a utilizar esta instancia para hacer sa-
ber al Estado federado recurrente que los agravios fundados en la in-
vocada afectación de la ley 26.168 y de la autonomía reconocida en el
art. 129 de la Constitución Nacional encuentra íntegra respuesta en
las consideraciones expuestas en la causa CSJ 641/2011 (47-A) “ACU-
MAR s/ Ordenamiento Territorial”, sentencia del 2 de junio de 2015,
disidencia del subscrito, a cuyos fundamentos corresponde remitir
por razones de brevedad.

En esa comprensión y sobre la base de los desarrollos concep-


tuales efectuados en el pronunciamiento citado, corresponde asi-
mismo subrayar que la sentencia definitiva de esta Corte en cuanto
condenó a implementar el “Plan Integral de Saneamiento Ambiental
de la Cuenca” (PISA), necesariamente debería contener conforme
surge de la sentencia del 20 de junio de 2006, un proceso de “Orde-
namiento Ambiental del Territorio”. Éste es un instrumento de po-
lítica y gestión ambiental, previsto básicamente, en el art. 8°, inciso
1°, de la Ley 25.675 General del Ambiente, y que el art. 10, define de
manera flexible refiriendo al “proceso de ordenamiento ambiental”,
en cuyo contenido se toma en cuenta “aspectos políticos, físicos, so-
ciales, tecnológicos, culturales, económicos, jurídicos de la realidad
local, regional y nacional”, a la par que el deber de “…asegurar el
uso ambientalmente adecuado de los recursos ambientales[…] ga-
rantizar la mínima degradación y desaprovechamiento y promover la
participación social, en las decisiones fundamentales del desarrollo
sustentable”. De ahí, que el uso del suelo -incluyendo movimiento
de suelos y extracción de tosca, que puede llevar a la degradación
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 837
338

de los recursos naturales—, es un dato significativo del desarrollo y


generación del ordenamiento ambiental del territorio, que lejos está
de ser extraño o apartarse de los contenidos incluidos en la sentencia
definitiva dictada por esta Corte el 8 de julio de 2008.

Por ello se desestima la queja. Intímase a la recurrente para que


en el ejercicio financiero correspondiente cumpla con el depósito que
prescribe el art. 286 del Código Procesal Civil y Comercial de la Na-
ción, bajo apercibimiento de ejecución. Notifíquese y archívese. Comu-
níquese por oficio a los magistrados a cargo de la ejecución.

Carlos S. Fayt.

Recurso de hecho interpuesto por la parte actora, el Gobierno de la Ciudad Autónoma


de Buenos Aires, representada por el Dr. Ramiro Monner Sans, Procurador General de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, patrocinado por los Dres. Diego Sebastian Farjat
y Guillermo Ángel Capeletti.
Tribunal de Origen: Juzgado Federal de Quilmes.

COMUNIDAD INDIGENA TOBA LA PRIMAVERA -


NAVOGOH c/ FORMOSA, PROVINCIA de y Otros
s/ Medida cautelar

MEDIDA CAUTELAR

Corresponde rechazar el pedido de suspensión de construcción de un


centro de salud en terrenos de propiedad comunitaria formulado con
sustento en una medida cautelar adoptada con otra finalidad en tanto
no cabe extender sus efectos a cualquier acto que pretenda realizarse,
incluso a la ejecución de una obra que fue consultada y aprobada por los
miembros de la comunidad aborigen por haberla considerado beneficio-
sa y conveniente.
838 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

MEDIDA CAUTELAR

Toda vez que la proporcionalidad, en el sentido de “prohibición de exce-


so”, resulta principalmente significativa a los fines de interpretar me-
didas de injerencia del Estado, tanto de la administración como de los
Poderes Legislativo y Judicial, resulta excesivo e irrazonable extender
los efectos de una medida cautelar adoptada con otra finalidad.

PROPIEDAD COMUNITARIA

La decisión de construir un centro de salud en un terreno de propiedad


comunitaria tiene el objetivo de fortalecer el sistema de atención mé-
dica y sanitaria de la comunidad de que se trata y resulta acorde a lo
dispuesto en el art. 7°, apartado 2, del Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo, aprobado por la ley 24.071 por lo que no cabe
suspender su construcción, máxime si aquélla fue consultada y aproba-
da por los miembros de la comunidad.

PROPIEDAD COMUNITARIA

Atento a la necesidad de información hacia el futuro, corresponde instar


a la provincia a que durante la construcción del centro de salud en un
terreno de propiedad comunitaria consulte y explique adecuadamente
a la comunidad originaria acerca de cómo será la organización y funcio-
namiento de aquel.

PROPIEDAD COMUNITARIA

En el marco de la construcción de un centro de salud en un terreno de


propiedad comunitaria, corresponde requerir al estado provincial que
ante las características de la obra y necesidad de prevención del manejo
de los residuos hospitalarios, patológicos y farmacéuticos, informe si se
ha dado cumplimiento con el estudio de factibilidad ambiental contem-
plado en el art. 28 de la ley local 1060.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 839
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 15 de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que frente al comienzo de la construcción de un centro de sa-


lud en un terreno de propiedad comunitaria, y en atención a los cortes
de la ruta nacional n° 86 y de caminos vecinos realizados por algunos
miembros de la Comunidad Qom Potae Napocna Navogoh en protesta
por no haber sido consultados –según esgrimieron- acerca de la obra,
esta Corte instó a las partes a que continuaran con la colaboración
mutua que se deben, a fin de que cada una de ellas contase con los
elementos que les permitieran valorar adecuadamente las bondades
del emprendimiento (fs. 2371/2376, considerando 10). Se señaló en di-
cha oportunidad que las presentaciones de fs. 2328 y 2362/2370 eran
demostración de lo antedicho.

En la misma ocasión se le hizo saber a la actora que no se advertía


razón para prohibir la realización de los trabajos que se considerasen
necesarios para preparar los terrenos para permitir avanzar en el fin
perseguido, y a la provincia que, en su caso, se dispondrían las medi-
das que correspondiesen.

Asimismo, a fin de realizar la valoración consiguiente, se le requi-


rió al Estado provincial que agregue copias certificadas de las car-
petas técnicas que les fueron entregadas a los representantes de la
Comunidad en la reunión llevada a cabo el 26 de febrero del corriente
año, como así también de las actuaciones administrativas vinculadas
a dicha obra, en particular, de los antecedentes que dieron lugar a la
resolución 2/2014 del Instituto de Comunidades Aborígenes, del 23 de
octubre de 2014.

2°) Que a fs. 2400/2401 la Provincia de Formosa acompaña aquellos


antecedentes, de los que se dio vista al señor Félix Díaz por intermedio
de la Defensoría Oficial ante esta Corte (fs. 2402), quien mediante su
presentación de fs. 2422/2439 plantea que la obra referida constituye
un incumplimiento a la medida cautelar dictada el 22 de septiembre de
2010 por el Juzgado Federal n° 1 de Formosa (fs. 50/52), y solicita que
se disponga su cese.
840 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Sostiene que de la documentación acompañada por el Estado pro-


vincial se desprende que el procedimiento seguido a los efectos de
obtener una porción del terreno perteneciente a la Comunidad para
aquellos fines fue irregular, y afirma que el mecanismo utilizado es
idéntico al que recurrió la demandada para expulsar a los indígenas de
las tierras destinadas a la instalación del Instituto Universitario que
suscitó el conflicto que dio origen a este pleito.

Destaca que ya existe un centro de atención médica en el interior


de la Colonia, cual es, el Centro Integrador Comunitario (CIC), al que
hace falta dotarlo de insumos y personal, y mejorar los caminos para
que lleguen las ambulancias.

3°) Que si bien se mantiene vigente la medida cautelar dispuesta a


fs. 50/52 por el Juzgado Federal n° 1 de Formosa, no corresponde atri-
buirle los alcances pretendidos por el señor Félix Díaz.

La medida cautelar en la que pretende apoyarse la oposición, y


por la que se suspendieron las tareas que en aquel momento se efec-
tuaban en un terreno de 609 hectáreas, que habían sido destinadas a
la construcción de un Instituto Universitario (fs. 51 vta.), no puede ser
interpretada sino en consonancia con su finalidad de preservar los de-
rechos que los pueblos indígenas reivindican sobre esas tierras.

Desde esa perspectiva, no cabe extender los efectos de esa de-


cisión precautoria a cualquier acto que pretenda realizarse, incluso
a la ejecución de una obra que, como en este caso, fue consultada y
aprobada por los miembros de la Comunidad por haberla considerado
beneficiosa y conveniente.

4°) Que ello es así, pues la proporcionalidad, en el sentido de “pro-


hibición de exceso”, resulta principalmente significativa para inter-
pretar medidas de injerencia del Estado, tanto de la administración
como de los Poderes Legislativo y Judicial (Fallos: 333:1023).

En tales condiciones, y más allá de las decisiones que en el futuro


se tomen sobre el relevamiento territorial que se realizó en este pro-
ceso, sería excesivo e irrazonable otorgar a la cautelar en cuestión la
amplitud que le pretenden atribuir los peticionarios.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 841
338

5°) Que cabe destacar asimismo que el artículo 7°, apartado 2, del
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo aprobado
por la ley 24.071, establece que “El mejoramiento de las condiciones
de vida y de trabajo y del nivel de salud y educación de los pueblos
interesados, con su participación y cooperación, deberá ser prioritario
en los planes de desarrollo económico global de las regiones donde
habitan. Los proyectos especiales de desarrollo para estas regiones
deberán también elaborarse de modo que promuevan dicho mejora-
miento” (énfasis agregado).

La obra denominada “Construcción Centro de Salud - Colonia La


Primavera - Laguna Naick-Neck – Formosa”, tiene el propósito de
fortalecer el sistema de atención médica y sanitaria en la Comunidad
(acta de fs. 2235/2236), y fue aprobada en la Asamblea del 4 de marzo
de 2015, la que contó —según se desprende del acta de fs. 2282/2290
que no fue impugnada— con gran asistencia de miembros de la Co-
munidad en general, y con la presencia del presidente de la Asociación
Civil La Primavera, Oscar Camachi, del cacique de dicha comunidad,
Cristino Sanabria, del presidente de la Unión de Pastores Evangélicos,
Félix Balbino, de los directores y docentes de las escuelas pertene-
cientes a la Colonia, e incluso de representantes de las personas que
llevaron a cabo la protesta cortando la ruta nacional n° 86, entre ellos
el señor Laureano Sanagachi, quien reviste la condición de Qaratagala
de la Comunidad Qom Potae Napocna Navogoh, es decir, de autoridad
tradicional que en caso de ausencia o enfermedad reemplazará al Qa-
rashe o autoridad principal -señor Félix Díaz- (conf. estatuto de fs. 7/17
del expte. E-INAI-50457-2011).

6°) Que es preciso poner de resalto que con anterioridad a dicha


Asamblea, el señor Laureano Sanagachi y otros representantes de la
actora, asistieron a la reunión realizada en la Casa de Gobierno pro-
vincial el 26 de febrero de 2015, oportunidad en la que se les entregaron
las carpetas técnicas que reclamaban vinculadas con la construcción
del centro de salud, entre otras obras que se están realizando en tie-
rras comunitarias.

El propio Félix Díaz reconoció que de dicha reunión participaron el


Ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo provincial, doctor
Jorge Abel González, el Jefe de Gabinete, doctor Antonio Ferreira, en-
tre otros funcionarios, y que la carpeta correspondiente a la construc-
ción del centro de salud que les fue entregada contenía una copia de la
842 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

resolución 2/2014 del Instituto de Comunidades Aborígenes, del 23 de


octubre de 2014, una memoria descriptiva de los espacios funcionales
con los que contará el referido centro y tres planos del proyecto (ver
copia de la demanda del proceso de amparo promovido ante el Juzga-
do Federal de Formosa n° 2, acompañada por el señor Félix Díaz, fs.
2339/2361, apartado 2.3).

Se sigue de lo expuesto que la obra fue aprobada por los repre-


sentantes de la Comunidad en pleno conocimiento de que se realiza-
ría dentro del territorio comunitario, que ocuparía una superficie de
tres mil quinientos metros cuadrados (3500 m²), que la provincia dictó
el acto administrativo respectivo con fundamento en las previsiones
contenidas en los artículos 12 y 13 de la Ley Integral del Aborigen n°
426 de Formosa (conf. resolución 2/2014 del Instituto de Comunidades
Aborígenes, del 23 de octubre de 2014), y que se ubicaría en el predio
ocupado por la señora Evangelina Fonda (ver fs. 2337 y presentación
de fs. 2362/2370, apartado II). Sin embargo, ninguna de estas circuns-
tancias mereció objeción alguna en aquella oportunidad.

7°) Que también cabe destacar que en la referida demanda del pro-
ceso de amparo promovido ante el Juzgado Federal de Formosa n° 2, el
señor Félix Díaz expuso que “Si bien los miembros de Potae Napocna
Navogoh no nos oponemos a la construcción de un centro de salud en
la Comunidad, lo cierto es que hace años que venimos reclamando me-
jores condiciones para el centro de salud ya existente en el territorio
(el CIC), el cual fue construido y estuvo mucho tiempo sin funcionar y
actualmente se encuentra en funcionamiento pero con una carencia
grave de recursos” (fs. 2239/2361, apartado 2.2.A).

En tal sentido, en la filmación de la Asamblea referida en el con-


siderando 5° precedente, acompañada en soporte digital a fs. 2223,
se puede apreciar que el Ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad
y Trabajo provincial, doctor Jorge Abel González, explicó a quienes
estaban presentes que el Centro Integrador Comunitario (CIC) fue
una obra del año 2003 concebida para desarrollar tareas o políticas
fundamentalmente de carácter social, y que la atención médica y
sanitaria en ese lugar es accesoria. Señaló asimismo la necesidad
de contar con un centro específico de salud que integre el sistema
sanitario provincial, como respuesta a un permanente reclamo de
la Comunidad.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 843
338

8°) Que en las condiciones indicadas, no se ha aportado elemen-


to alguno de juicio que recomiende impedir la continuación de la
obra, máxime cuando, sobre la base de los fundamentos expuestos,
corresponde considerar que el procedimiento de consulta al pueblo
interesado fue apropiado, dado que se llegó a un acuerdo con los re-
presentantes de los distintos sectores de la Comunidad y se logró su
consentimiento acerca de las medidas propuestas (conf. artículo 6° del
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo).

9°) Que sin perjuicio de todo ello, frente a la necesaria información


hacia el futuro, cabe poner de resalto el pedido formulado por el señor
Laureano Sanagachi en la Asamblea del 4 de marzo de 2015 (ver acta
de fs. 2282/2290), y en los términos ya indicados en la decisión de fs.
2371/2376, instar a la provincia a que durante la realización de la obra
en cuestión consulte y explique adecuadamente a la Comunidad, acer-
ca de cómo será la organización y funcionamiento del centro de salud.

10) Que, asimismo, dadas las características de la obra y los resi-


duos hospitalarios, patológicos y farmacéuticos cuyo manejo debe pre-
venirse, se le requerirá al Estado provincial que informe al Tribunal si
ha dado cumplimiento con el estudio de factibilidad ambiental contem-
plado en el artículo 28 de la ley local 1060.

11) Que, por otro lado, al haberse cumplido con el requerimiento


formulado por el Tribunal en el punto II de la decisión de fs. 2371/2376,
corresponde expedirse acerca de la petición efectuada a fs. 2067/2076.

En lo que a ello concierne es dable señalar que la actuación del


Amigo del Tribunal tiene por objeto enriquecer la deliberación en
cuestiones institucionalmente relevantes (artículo 4° del reglamento
aprobado por la acordada 7/2013).

Las presentaciones realizadas en el caso por las organizaciones


de derechos humanos individualizadas a fs. 2067, tienen el inequívo-
co propósito de cuestionar el relevamiento territorial llevado a cabo
por el Instituto de Comunidades Aborígenes de Formosa y el Institu-
to Nacional de Asuntos Indígenas, en tanto se afirma que “desconoce
abiertamente un número importante de estándares en materia [de]
derechos indígenas” (fs. 2068).
844 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

En el sub lite la Comunidad Qom Potae Napocna Navogoh, por inter-


medio de su representante (Qarashe) Félix Díaz, con el patrocinio letrado
del señor Defensor Oficial ante esta Corte, efectuó a fs. 605/614, 980/982,
1081/1083, 1119/1122, 1200/1204 y 1506/1543 planteos sustancialmente aná-
logos a los que pretenden introducir las referidas organizaciones bajo la
figura de Amigos del Tribunal, con fundamento en los estándares interna-
cionales enunciados en la referida presentación de fs. 2067/2076.

En tales condiciones, y sin perjuicio de señalar la reconocida com-


petencia de aquellas organizaciones sobre la cuestión debatida en el
pleito, no cabe admitir su participación en el carácter requerido, pues
los argumentos en los que pretenden sustentar su intervención ya fue-
ron sometidos a decisión del Tribunal por la Comunidad, por lo que
aparece innecesaria una participación coadyuvante en la medida en
que no se advierte cuál sería su aporte jurídico, científico o técnico re-
lativo a las cuestiones debatidas (artículo 4°, ya citado, del reglamento
aprobado por la acordada 7/2013).

Por ello, se resuelve: I. Rechazar el pedido de suspensión de la


construcción del centro de salud formulado a fs. 2422/2439. II. Ordenar
a la Provincia de Formosa que durante la realización de dicha obra
consulte y explique adecuadamente a la Comunidad, acerca de cómo
será la organización y funcionamiento del referido centro de salud, y
requerirle que informe al Tribunal dentro del plazo de diez días si ha
dado cumplimiento con el estudio de factibilidad ambiental contempla-
do en el artículo 28 de la ley local 1060 y, en su caso, lo acompañe. III.
Denegar las peticiones de fs. 2067/2076 y 2416/2420. Notifíquese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Parte actora: Comunidad Indígena Toba La Primavera Navogoh, representada por el se-
ñor Félix Díaz, con el patrocinio del Defensor Oficial ante la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, doctor Julián Horacio Langevin.
Parte demandada: Estado Nacional, Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Adminis-
tración de Parques Nacionales, no presentados en autos.
Provincia de Formosa, representada por los doctores Ángela C. Hermosilla y Carlos Al-
berto Soto, Procuradores de la Fiscalía de Estado, con el patrocinio letrado de la señora
Fiscal de Estado, doctora Stella Maris Zabala de Copes.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 845
338

GASNOR S.A. c/ SALTA, PROVINCIA DE y Otro s/ Acción


declarativa de certeza

PROVINCIAS

De la inequívoca intención constitucional de eliminar los gravámenes


discriminatorios infiérese la de preservar a las actividades que se des-
envuelven en dos o más jurisdicciones del riesgo de que puedan ver-
se sometidas a una múltiple imposición que las obstruya o encarezca,
como resultado de aplicar tributos semejantes sobre la misma porción
de la base imponible, tornándolas por tanto desventajosas con relación
a otras similares desarrolladas dentro de cada provincia.

IMPUESTO SOBRE LOS INGRESOS BRUTOS

El Convenio Multilateral, vigente desde el 18 de agosto de 1977 es


un régimen contractual entre los estados provinciales y la ciudad de
Buenos Aires con arreglo al cual se distribuye la base imponible en el
impuesto sobre los ingresos brutos entre las distintas jurisdicciones
y su finalidad consiste en evitar la superposición tributaria respecto
de aquellos contribuyentes que ejercen actividades en más de una ju-
risdicción fiscal, fijando una determinada esfera de imposición para
cada una de estas.

IMPUESTO SOBRE LOS INGRESOS BRUTOS

El régimen especial del art. 9° del Convenio Multilateral del Impuesto


a los Ingresos Brutos debe aplicarse exclusivamente a las empresas
de transporte y no a la mera actividad de transporte en general ya que
cuando se trata de otro tipo de empresas -como una distribuidora de
gas- dicho traslado del “elemento” tiene un carácter complementario de
la actividad principal y, por ende, debe seguir el tratamiento establecido
para esta última por el Convenio de acuerdo al art. 2°.
846 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte

-I-
A fs. 143/171 vta., Gasnor S.A. promovió la presente acción de-
clarativa de certeza contra la provincia de Salta, a fin de que: 1) se
haga cesar el estado de incertidumbre que le genera la existencia de
mandatos contrapuestos en cuanto a la manera en que correspon-
de que distribuya la base imponible del impuesto sobre los ingresos
brutos entre las jurisdicciones en las cuales desarrolla su actividad,
ya que la provincia demandada considera que ha de repartirse de
conformidad con lo previsto en el art. 9° del Convenio Multilateral
(CM, en adelante), mientras que las provincias de Tucumán, Jujuy
y Santiago del Estero la obligan a hacerlo según el régimen general
del art. 2° de ese pacto; y, 2) declare la improcedencia, por ilegítima
e inconstitucional, de la pretensión fiscal de la provincia de Salta ya
que no es aplicable a su parte lo previsto por el art. 9°, CM, porque no
es una empresa de transporte.
Expuso que obtuvo la licencia para la prestación del servicio público
de distribución de gas natural por redes en el noroeste del país (conce-
dida por el decreto 2.452/92), tarea que ha realizado desde la toma de
posesión el 28 de diciembre de 1992. Adujo que es contribuyente en las
cuatro provincias citadas y que, por ende, aplica el CM, distribuyendo su
base entre ellas según los parámetros del régimen general.
Indicó que la Dirección General de Rentas de la demandada le
determinó de oficio ciertas diferencias en el impuesto local a las ac-
tividades económicas por los períodos fiscales 1/97 a 6/05, mediante
las resoluciones 449/03, 702/05 y 47/06, al cuestionar la atribución de
los ingresos obtenidos en virtud de un contrato con Pluspetrol Ener-
gy S.A. por la prestación de servicios en condiciones especiales bajo
licencia de distribución de gas por redes. Las resoluciones 571/06
del Ministerio de Hacienda y Obras Públicas y el decreto 2.847/06 del
Poder Ejecutivo local confirmaron los actos anteriores y, por ende,
agotaron la vía administrativa. Agregó que se vio compelida a abonar,
bajo protesto, las diferencias reclamadas hasta el 31/08/06, en el ex-
pediente 152.087/06, mediante el cual la demandada le había iniciado
un juicio de apremio.
Informó que, además de recurrir administrativamente dicha de-
terminación dentro de la jurisdicción salteña, también acudió ante los
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 847
338

órganos jurisdiccionales del CM. Sin embargo, la Comisión Arbitral


(CA, en adelante) avaló la errada tesitura de la provincia de Salta me-
diante la resolución 24/04, la que fue ratificada oportunamente por la
Comisión Plenaria (CP, en adelante) por su resolución 3/05, en contra-
vención al marco jurídico regulatorio de la actividad de transporte y
distribución de gas fijado por la ley federal 24.076. En efecto, sostuvo
que la CA se fundó en la resolución interpretativa CA 56/95, la que es
de aplicación específica para las empresas transportadoras de gas, su-
puesto ajeno al suyo.
Sin perjuicio de lo anterior, recordó que las tres jurisdicciones res-
tantes insisten en que ella ha de tributar distribuyendo la base imponi-
ble de acuerdo con el régimen del art. 2° CM, motivo por el cual solicitó
su citación como terceros (arts. 94 y cc. del CPCCN).
En lo atinente a la sustancia del asunto, expresó que, de acuerdo
con el art. 12 de la ley 24.076 es “distribuidor” de gas por redes, su-
puesto ajeno al de “transportista”, definido en el art. 11, siendo ambos
status de imposible asimilación. En efecto, el transporte de gas natu-
ral se efectúa mediante instalaciones fijas, de alta presión, que llevan
ese producto desde las cuencas sedimentarias hasta los centros de
consumo, lugar donde comienza la tarea de las redes de distribución,
mediante ramales de alimentación y luego por redes de baja presión
en las ciudades en las cuales el servicio está disponible.
Reseñó que contrata con Transportadora de Gas del Norte
(TGN) el gas que luego distribuye a sus usuarios. Asimismo, puede
utilizar la capacidad de transporte adquirida a la empresa trans-
portista, permitiendo a sus usuarios el acceso a ella en las condi-
ciones fijadas por la reglamentación, sin que se modifique su con-
dición subjetiva de “distribuidora”, ya que en todos los casos quien
materialmente hace la función de transporte es TGN, operando los
ductos y trasladando el gas desde el punto de recepción en boca de
pozo hasta el de entrega en el cual es tomado por la distribuidora o
el gran usuario en su caso.
En ese orden de ideas, puntualizó que, en ciertos supuestos, deter-
minados usuarios están habilitados para comprar el gas directamente
a los productores -y no a los distribuidores-, contratando su propia ca-
pacidad de transporte sea con el transportista (TGN) o bien solicitar
a la distribuidora -como en este caso- que se le permita acceder a su
capacidad, empleando para ello su red de distribución, si no dispone
de una vinculación física directa con el gasoducto operado por la trans-
portista. Se trata de un servicio en condiciones especiales, que no con-
848 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

mueve su status de distribuidora, ya que actúa como una cargadora


más en el sistema de transporte de TGN.
En el caso puntual de su contrato con Pluspetrol Energy S.A., mo-
tivo del ajuste por parte de la demandada, expresó que Gasnor S.A.
recibía de TGN, en el punto de entrega, el gas de propiedad de la pri-
mera -adquirido por su cuenta a terceros-, que luego le hacía llegar
empleando su red de distribución hasta las instalaciones de ésta, sin
que pudiera operar ni interferir en el sistema de transporte que está
en manos de TGN. Explicó que si bien cobra a su cliente una tarifa
que incluye los dos servicios, la parte correspondiente al transporte es
traspasada a TGN, de acuerdo con lo normado por los arts. 37 de la ley
24.076 y 37 del decreto 1.738/92.
Por último, destacó que la postura del fisco demandado no sólo es
contraria a la ley 24.076 y sus normas reglamentarias, sino que tam-
bién se alza contra el texto del art. 9° CM, en cuanto éste resulta apli-
cable para “empresas de transporte” y no para la actividad específica
de transporte.

-II-
V.E. se declaró competente para entender en este asunto a fs. 175,
de acuerdo con lo dictaminado por esta Procuración General a fs.
173/174 vta. Asimismo, ordenó la citación como terceros, en los tér-
minos de los arts. 94 y cc. de las provincias de Tucumán, Santiago del
Estero y Jujuy.

-III-
A fs. 185/191, Gasnor S.A. amplió la demanda, denunciando como
hecho nuevo el dictado de la resolución general 2/08 de la CA, en cuyo
art. 1° se dispuso interpretar, con carácter general, que el servicio de
“traslado” de gas por gasoductos se halla comprendido en el régimen
general del CM, por lo que los ingresos brutos totales de los contribu-
yentes que se dediquen a esa actividad han de repartirse de acuerdo
con el art. 2° del CM.
Más tarde, a fs. 195/199, volvió a ampliar la demanda, denunciando
el dictado de la resolución general interpretativa 12/2008 de la CA, que
estableció que, debido a las particularidades de la actividad del servi-
cio de “traslado” de gas, los ingresos han de asignarse a la jurisdicción
de origen del traslado, en tanto que los gastos se atribuirán a aquella
en que efectivamente se soporten. Respecto de esta última resolución,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 849
338

denunció que la CA implementó un mecanismo diverso al contenido en


el CM, por lo cual la situación de incertidumbre alegada en la demanda
se ve incrementada.

-IV-
A fs. 423/425 vta., la Provincia de Tucumán contestó su citación, ex-
poniendo su postura ante el asunto. Indicó que, a su juicio, el art. 9° del
CM es un régimen especial que no rige la actividad objetiva de trans-
porte, sino a las “empresas” cuya primordial actividad es el transpor-
te, remarcando que se puede tratar de pasajeros o de cargas.
Según su criterio, además, Gasnor S.A. no es una empresa de
transporte, por lo que debería continuar tributando de acuerdo con el
régimen general del citado pacto.

-V-
La Provincia de Jujuy hizo lo propio a fs. 431/446. Indicó que, de
acuerdo con las pautas de la ley 24.076 y de sus normas reglamenta-
rias, Gasnor S.A. no es “transportista” de gas, sino una “distribuidora”.
Dijo que si bien no le ha practicado una determinación de oficio a
la actora, la eventual repetición que ésta pudiera intentar contra ella,
en virtud de la corrección en la distribución de la base imponible pro-
movida por Salta, no le sería concedida administrativamente ya que
debe pagarle el gravamen de acuerdo con su actividad, que es la de
distribución de gas.

-VI-
A fs. 454/461, la Provincia de Santiago del Estero respondió la ci-
tación cursada. Indicó que Gasnor S.A., no le vendió gas a Pluspetrol
Energy S.A., sino que contrató con TGN la carga del gas desde los ya-
cimientos hasta el sistema de distribución, y que luego lo trasladó por
su red de distribución hasta el domicilio del consumidor.
Coincidió con las otras dos provincias terceristas en cuanto a que
el art. 9° del CM se aplica subjetivamente para empresas de trans-
porte. Añadió que la Resolución 56/95 CA (posteriormente art. 24 de
la resolución general 1/07), interpretó que el traslado de gas por ga-
soductos era actividad de transporte, y que se debía aplicar a su res-
pecto el art. 9° del CM, pero sin ampliar su alcance a las empresas
distribuidoras, las que deben seguir dividiendo su base de acuerdo
con el régimen general.
850 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

-VII-
La Provincia de Salta contestó la demanda a fs. 465/473, solici-
tando su rechazo. Indicó que en los contratos firmados por la acto-
ra con Pluspetrol Energy S.A. queda en claro que se compromete a
transportar el gas, propiedad de ésta, desde el punto de cabecera
del Gasoducto Norte (Campo Durán, Salta) hasta el punto de entre-
ga ubicado en la Progresiva km 599, percibiendo una determinada
contraprestación por cada metro cúbico. Es decir que se trata de un
servicio de transporte de gas, más allá de que no esté habilitada para
ello de acuerdo con el art. 11 de la ley 24.076 negando, a la vez, que la
actora, en su carácter de “distribuidora”, no pueda realizar actividad
de “transporte” de gas.
Añadió que, de acuerdo con el art. 17 del decreto 2.255/92, la dis-
tribuidora puede prestar a sus clientes el servicio de transporte, con-
tratando la capacidad necesaria a tal fin con la transportista, estando
el cliente obligado a aceptar las condiciones aplicables con relación a
dicho servicio.
Rechazó que el art. 9° del CM tenga una aplicación meramente
subjetiva para empresas de transporte, sino que encuadra en él toda
actividad que involucre el traslado de personas o mercancías.
Con respecto al transporte de gas, recordó que la resolución 56/95
CA, ratificada por la resolución 9/95 CP, interpretó con carácter gene-
ral que el servicio de traslado de gas por gasoductos está comprendi-
do en el art. 9° del CM, por lo que corresponde asignar el 100% de los
ingresos derivados de la prestación de ese servicio a la jurisdicción de
origen del viaje.
Señaló que, con carácter previo a la interposición de esta deman-
da, la actora sometió el tratamiento de la cuestión ante los órganos
de aplicación del CM, y que éstos se expidieron de forma contraria
a su pretensión mediante las resoluciones 24/04 CA y 3/05 CP, encua-
drando su actividad, en lo relativo al contrato con Pluspetrol Energy
S.A., al considerar, en síntesis, que Gasnor S.A. había prestado servi-
cio de transporte.

-VIII-
A fs. 490/490 vta., la Provincia de Salta contestó el traslado sobre
los hechos nuevos denunciados por la actora oportunamente.
Informó que las resoluciones generales 2/08 y 12/08 CA, y 7/08 CP
no se encuentran en vigor, porque fueron dejadas sin efecto por las
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 851
338

resoluciones 7/09 y 8/09 CP, que restablecieron la vigencia del criterio


sentado originalmente por la resolución general interpretativa 56/95
CA, motivo por el cual estimó que la situación jurídico tributaria del
transporte de gas no ha variado.

-IX-
A fs. 495/498 vta., la actora también denunció como otro hecho nue-
vo el dictado de las citadas resoluciones 7/09 y 8/09 CP, en las cuales
dicho órgano de aplicación del CM, haciendo lugar a sendos recursos
de apelación interpuestos por TGN, dejó sin efecto lo anteriormente
dispuesto por las resoluciones generales CA 2/08 y 12/08, restablecien-
do el criterio de la resolución general 56/95.

-X-
A mi modo de ver, V.E. continúa siendo competente para enten-
der en estos autos, a tenor de lo dictaminado a fs. 173/174 vta., y lo
resuelto a fs. 175.

-XI-
Tampoco encuentro óbice al planteamiento del asunto por medio
de una acción declarativa de certeza, a pesar de haberse acudido ante
los órganos de aplicación del CM en un caso concreto (resoluciones
24/04 CA y 3/05 CP), ya que, como es pacífica jurisprudencia del Tri-
bunal, el acceso a su jurisdicción originaria, por provenir de la propia
Constitución Nacional, no se halla subordinado, en aquellos supues-
tos en los que surte en razón de la materia o de las personas, al cum-
plimiento de requisitos exigidos por las normas locales (arg. Fallos:
273:269; 279:33; 285:209; 304:1129: 307:1302, entre muchos otros).
Por otra parte, el hecho de que la actora haya abonado la suma
reclamada por la demandada no obsta a la procedencia de la vía ya que
los tributos involucran obligaciones cuya fuente es un acto unilateral
del Estado -justificado por el poder tributario que la Constitución le
otorga a las legislaturas provinciales- y que su cumplimiento se im-
pone coactivamente a los particulares, cuya voluntad carece, a tales
efectos, de toda eficacia (arg. Fallos: 318:676, cons. 8°). Además, en la
especie, dicho pago no fue realizado de manera espontánea ni mucho
menos voluntaria, sino en el marco de una ejecución fiscal, supuesto
que lo pone al margen de la pauta sentada por V.E. en el precedente de
Fallos: 328:3356.
852 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

-XII-
Despejados así los asuntos formales, el tema bajo discusión radica
en decidir si Gasnor S.A., licenciataria del servicio público de distribu-
ción de gas, y que desarrolla su actividad económica en las provincias
de Salta, Santiago del Estero, Jujuy y Tucumán -siendo, por ende, con-
tribuyente del impuesto sobre los ingresos brutos sujeta al régimen
del CM-, debe aplicar las pautas de su art. 2° o bien del 9° -como lo
pretende la demandada- con relación a los ingresos provenientes de
sus contratos con la firma Pluspetrol Energy S.A. -Ver copias obrantes
a fs. 48/58, 59/69, 7081, 82/90 y 91/99-.
Debe quedar en claro que se halla fuera de debate que:
a) Gasnor S.A. realiza una actividad económica, alcanzada por el
impuesto sobre los ingresos brutos de las jurisdicciones locales de-
mandada y terceristas;
b) que dicha actividad se desarrolla en “uno, varias o todas sus
etapas” en más de una jurisdicción y que sus ingresos provienen “de
un proceso único, económicamente inseparable”;
c) que, por lo tanto, Gasnor S.A. es un contribuyente que ha de
aplicar las pautas del CM y que debe regirse por ellas.

-XIII-
Fue clara y contundente esa Corte Suprema cuando afirmó en la
causa de Fallos: 306:516 -en doctrina que aún hoy permanece indiscu-
tida- que la cláusula del inc. 13 del art. 75 de la Constitución Nacional,
con relación a los impuestos locales que afectan el comercio entre las
provincias, protege a los individuos cuando una ley opera o puede ope-
rar desviaciones en las corrientes de consumo de tal o cual producto
de una de ellas, por crear diferencias en su tratamiento ya sea libe-
rando de gravamen al producto local o estableciendo tasas diferentes
según sea su origen. También resaltó allí que “no puede menoscabar-
se el derecho primario de las provincias a formar el tesoro público
con la contribución de su riqueza y cuya forma más evidente es, sin
duda, su población y su capacidad de consumo” (cons. 7°) y que “de
la inequívoca intención constitucional de eliminar los gravámenes
discriminatorios infiérese la de preservar a las actividades que se
desenvuelven en dos o más jurisdicciones del riesgo de que puedan
verse sometidas a una múltiple imposición que las obstruya o enca-
rezca, como resultado de aplicar tributos semejantes sobre la misma
porción de la base imponible, tornándolas por tanto desventajosas
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 853
338

con relación a otras similares desarrolladas dentro de cada provin-


cia” (consid. 8°).
Con relación al impuesto sobre los ingresos brutos, V.E. ha desta-
cado el importante rol que cumple, dentro de nuestro sistema de coor-
dinación financiera, el CM, norma a la que se refiere, por cierto, el art.
9°, inc. b), ap. 1, de la ley 23.548, en cuanto prescribe la obligación de
las provincias que adhieran al régimen de coparticipación vigente a
suscribirlo y a respetarlo.
La relevancia del CM ya fue puesta de relieve hace tiempo por esta
Procuración General, en el dictamen emitido en la causa “S.A. Dekalb
Argentina v. Municipalidad de Exaltación de la Cruz” (Fallos: 295:281),
al advertir -frente al desconocimiento por parte de ese municipio de
las normas del CM entonces vigente- que su acatamiento se vincula a
los intereses generales del país, tanto como los de cada provincia.
En este orden de ideas, tal como expresé en el dictamen vertido en
la causa M.921, L.XLII, “Maxiconsumo S.A., c/ Provincia de Misiones”,
del 29 de julio de 2009, “el CM se inserta en el mecanismo del Códi-
go Fiscal de cada jurisdicción para posibilitar la determinación de
la base imponible de los contribuyentes que realicen actividades y
-en una, varias o todas sus etapas- en dos o más jurisdicciones pero
cuyas ingresos brutos, por provenir de un proceso único, económi-
camente inseparable, deben atribuirse conjuntamente a todas ellas
(arg. art. 1° primer párrafo, del C.M)”. Es decir, ante un hecho imponi-
ble idéntico, realizado en más de una jurisdicción, el CM se encarga de
distribuir la base imponible entre cada una de ellas.
En efecto, ha establecido con claridad esa Corte que el CM tiene
por finalidad “evitar la superposición tributaria respecto de aquellos
contribuyentes que ejercen actividades en más de una jurisdicción
fiscal” (Fallos: 208:203), fijando una determinada esfera de imposición
a cada una de las jurisdicciones en las que la actividad se desarrolla
(arg. Fallos: 298:392; 329:5).

-XIV-
A la luz de lo expresado, y en lo que al sub lite se refiere, tengo
para mi que la hermenéutica sustentada por la provincia de Salta, que
considera que la actora ha realizado una actividad de “transporte” de
gas y, por ende, la coloca bajo los cánones del régimen especial de dis-
tribución de base imponible del art. 9° CM, no se ajusta ni a la letra ni al
espíritu de dicho precepto, ni a la mecánica general que rige la lógica
aplicación del CM.
854 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

En efecto, el art. 9° del CM fue establecido para “empresas de


transportes de pasajeros o cargas que desarrollen sus actividades
en varías jurisdicciones” de manera tal que “cada una” podrá gravar
“la parte de los ingresos brutos correspondientes al precio de los pa-
sajes y fletes percibidos o devengados en el lugar de origen del viaje”.
Esta mecánica de distribución obedece al hecho de que las opera-
ciones realizadas por empresas de transporte presuponen, por lógica,
un viaje de ida y uno de retorno en similares condiciones, de manera
tal que ambas jurisdicciones comparten las características de ser ori-
gen y destino -respectivamente a la ida y a la vuelta del viaje-, razón
por la cual la base es distribuida entre ellas, quedándose cada una de
las jurisdicciones involucradas con el 100% de los ingresos percibidos
o devengados en su correspondiente viaje de ida, respetándose así el
espíritu del CM de distribuir los ingresos entre las jurisdicciones don-
de la empresa desarrolla su actividad.
Por el contrario -y más allá de la calificación de “transporte de gas”
dada por las partes al contrato celebrado entre Gasnor S.A. y Pluspe-
trol Energy S.A., en el marco técnico de la ley 24.076 y sus reglamen-
tos-, es claro para mi que Gasnor S.A. no vende los pasajes, ni realiza
los fletes previstos en el art. 9° CM, sino una actividad materialmente
diversa a la allí contemplada, consistente en trasladar gas natural por
la red de ductos de su concesión, indefectiblemente desde el punto en
que la “transportista” (TGN en el caso) le hace entrega, hasta el lugar
convenido con sus clientes, dentro del área asignada (decreto 2452/92).
Es evidente que ello involucra una actividad físicamente unidi-
reccional -en cuanto ese traslado se realiza siempre en el sentido
indicado-, con un único “origen” y sin posibilidad de un retorno a tra-
vés del mismo recorrido, que implique desandar el camino, es decir
hacerlo en sentido inverso, de forma tal que otra jurisdicción pueda,
por aplicación del mismo criterio en forma simétrica, compartir la
base imponible.
Por ello es que afirmo que la inteligencia asignada por la deman-
dada coloca a este singular caso a extramuros de la mecánica general
que rige la lógica aplicación del CM, puesto que, paradójicamente, al
atribuir de manera indebida toda la base imponible al -lugar de origen
del viaje” (art. 9° CM), sitúa a Gasnor S.A. sólo -y permanentemen-
te- en jurisdicción de la provincia de Salta, transformándola de hecho
en un contribuyente local, sin permitir la preceptiva distribución de
la base entre todas aquellas provincias, en las que ella se desempeña
económicamente (arg. Fallos: 298:392; 329:5).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 855
338

Es doctrina de V.E que las normas han de ser interpretadas con-


siderando armónicamente la totalidad del ordenamiento jurídico y los
principios y garantías de raigambre constitucional, para obtener un
resultado adecuado, pues la admisión de soluciones notoriamente dis-
valiosas no resulta compatible con el fin común tanto de la tarea legis-
lativa como de la judicial (Fallos: 255:360; 258:75; 281:146, entre muchos
otros). Ello así, porque no debe prescindirse de las consecuencias que
naturalmente derivan de un fallo toda vez que constituye uno de los
índices más seguros para verificar la razonabilidad de la interpreta-
ción y su congruencia con el sistema en que está engarzada la norma
(Fallos: 234:482; 302:1284).

-XV-
Por lo expuesto, y de compartir V.E. lo aquí señalado, opino que
corresponde hacer lugar a la demanda. Buenos Aires, 30 de mayo de
2012. Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 15 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Gasnor S.A. c/ Salta, Provincia de s/ acción decla-


rativa de certeza”, de los que

Resulta:

I) A fs. 143/171 vta. se presenta Gasnor S.A. y promueve acción de-


clarativa de certeza contra la Provincia de Salta, a fin de que se haga
cesar el estado de incertidumbre que le genera la existencia de man-
datos contrapuestos en cuanto a la manera en que corresponde que
distribuya la base imponible del impuesto sobre los ingresos brutos
entre las jurisdicciones en las cuales desarrolla su actividad, ya que la
provincia demandada considera que debe tributar conforme con el ré-
gimen especial del artículo 9° del Convenio Multilateral del Impuesto
a los Ingresos Brutos y el artículo 24 de la Resolución General 1/2007
de la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral que preven para las
“Empresas de Transporte de Gas por Gasoducto”, por lo que atribu-
ye el total de la base imponible a la jurisdicción de origen; o si por
856 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

el contrario, debe hacerlo según el régimen general del artículo 2° de


ese pacto, “distribuyendo la base imponible entre las distintas juris-
dicciones donde desarrolla su actividad (Salta, Tucumán, Santiago del
Estero y Jujuy)”. Asimismo solicita se declare la improcedencia, por
ilegítima e inconstitucional, de la pretensión fiscal de la Dirección de
Rentas de la Provincia de Salta, ya que no es aplicable a su parte lo
previsto en el citado artículo 9° del Convenio Multilateral, porque no es
una empresa de transporte (fs. 144).

Explica que —mediante el decreto 2452/92— obtuvo la licencia


para la prestación del servicio público de distribución de gas natural
por redes en el noroeste del país, tarea que ha realizado desde la toma
de posesión el 28 de diciembre de 1992. Alega que es contribuyente en
las cuatro provincias citadas y que, por ende, aplica el Convenio Mul-
tilateral, distribuyendo su base entre ellas según los parámetros del
régimen general.

Expone que la citada Dirección General de Rentas provincial le


determinó de oficio ciertas diferencias en el impuesto local a las acti-
vidades económicas por los períodos fiscales 1/97 a 6/05, mediante las
resoluciones 449/03, 702/05 y 47/06, al cuestionar la atribución de los in-
gresos obtenidos en virtud de un contrato con Pluspetrol Energy S.A.
por la prestación de servicios en condiciones especiales bajo licencia
de distribución de gas por redes. Las resoluciones 571/06 del Ministe-
rio de Hacienda y Obras Públicas y el decreto 2847/06 del Poder Ejecu-
tivo local confirmaron los actos anteriores y, por ende, agotaron la vía
administrativa. Aclara que se vio compelida a abonar, bajo protesto, las
diferencias reclamadas hasta el 31 de agosto de 2006, en el expediente
152.087/06, mediante el cual la demandada le había iniciado un juicio de
apremio (fs. 144 vta./145).

Agrega que además de recurrir administrativamente dicha de-


terminación dentro de la jurisdicción salteña, también acudió ante
los órganos jurisdiccionales del Convenio Multilateral. Sin embargo,
continúa, la Comisión Arbitral avaló el criterio de la Provincia de Sal-
ta mediante la resolución 24/04, la que fue ratificada oportunamente
por la Comisión Plenaria del Convenio Multilateral del Impuesto a los
Ingresos Brutos por su resolución 3/05, en contravención al marco ju-
rídico regulatorio de la actividad de transporte y distribución de gas
fijado por la ley federal 24.076. En este sentido, sostuvo que la resolu-
ción de la Comisión Arbitral se fundó en la resolución interpretativa
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 857
338

de la Comisión Arbitral 56/95, la que es de aplicación específica para


las empresas transportadoras de gas, supuesto ajeno al suyo (conf.
decreto 2452/1992).

Por otro lado, aduce que las tres jurisdicciones restantes insisten
en que ella ha de tributar distribuyendo la base imponible de acuerdo
con el régimen del artículo 2° del Convenio Multilateral, motivo por
el cual solicitó su citación como terceros (artículo 94 y cc. del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación).

Con relación al fondo del asunto, señala que la ley 24.076 definió de
manera clara al “transportista” en el artículo 11 y al “distribuidor” de
gas por redes en el artículo 12. Reitera que Gasnor S.A. no está inclui-
da en el mentado artículo 11 por lo que no tiene el status de transpor-
tista. Explica que el transporte de gas natural se efectúa mediante ins-
talaciones fijas, denominadas gasoductos de alta presión, que llevan
ese producto desde las cuencas sedimentarias hasta los centros de
consumo, lugar donde comienza la tarea de las redes de distribución,
mediante ramales de alimentación y luego por redes de baja presión
en las ciudades en las cuales el servicio está disponible (fs. 148 vta.).

En este orden de consideraciones, afirma que el transportista no


solo debe haber sido habilitado en los términos de la ley 24.076, sino
que debe contar además para la prestación del servicio de transporte
con la infraestructura adecuada para tal fin, es decir con redes de alta
presión. Por el contrario, su parte, en su carácter de distribuidora solo
opera con redes de media y baja presión.

Recuerda también que contrata con Transportadora de Gas del


Norte (TGN) el gas que luego distribuye a sus usuarios. Asimismo,
puede utilizar la capacidad de transporte adquirida a la empresa
transportista, permitiendo a sus usuarios el acceso a ella en las condi-
ciones fijadas por la reglamentación, sin que se modifique su condición
subjetiva de “distribuidora”, ya que en todos los casos quien material-
mente hace la función de transporte es TGN, operando los ductos y
trasladando el gas desde el punto de recepción en boca de pozo hasta
el de entrega en el cual es tomado por la distribuidora o el gran usuario
en su caso (fs. 149/150).

En este orden de ideas, precisa que la legislación vigente (v. reso-


lución 752/2005 de la Secretaría de Energía de la Nación), prevé que
858 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

en ciertos supuestos, determinados usuarios están habilitados para


comprar el gas directamente a los productores —y no a los distribuido-
res de su área—, por lo que pueden contratar su propia capacidad de
transporte sea con el transportista (TGN) o bien solicitar a la distribui-
dora —como en este caso— que se le permita acceder a su capacidad
de transporte previamente reservada, empleando para ello su red de
distribución, si no dispone de una vinculación física directa con el ga-
soducto operado por la transportista.

Respecto al caso puntual de su contrato con Pluspetrol Ener-


gy S.A., motivo del ajuste por parte de la demandada, aduce que
Gasnor S.A. le prestaba a la primera un servicio en condiciones
especiales, toda vez que recibía de TGN, en el punto de entrega, el
gas de propiedad de la primera, que luego le hacía llegar emplean-
do su red de distribución hasta las instalaciones de esta, sin que
pudiera operar ni interferir en el sistema de transporte que está
en manos de TGN.

Reitera que Gasnor S.A. no ha sido autorizada por el Estado Na-


cional para prestar el servicio de transporte y, por tanto, no tiene “li-
cencia” para realizar tal actividad. Tampoco posee “el dominio ni el
control sobre las instalaciones necesarias para la prestación de ese
servicio” que es exclusivo de las empresas licenciatarias del Servicio
Público de Transporte de Gas Natural.

Cita doctrina y jurisprudencia en apoyo de su postura. Más ade-


lante aclara que si bien cobra a su cliente una tarifa que incluye los
dos servicios, la parte correspondiente al transporte es traspasada a
TGN, de acuerdo con lo normado por el artículo 37 de la ley 24.076 y el
decreto 1738/92 (fs. 160 vta.).

Por último, pone de resalto que la postura del Fisco demandado no


solo es contraria a la ley 24.076 y sus normas reglamentarias, sino que
también se alza contra el texto del artículo 9° del Convenio Multilate-
ral, en cuanto este resulta aplicable para “empresas de transporte” y
Gasnor S.A. no reviste tal condición.

II) A fs. 173/174 vta. dictamina la señora Procuradora Fiscal, y so-


bre la base de esa opinión, a fs. 175 el Tribunal declara que la causa
corresponde a la competencia originaria de la Corte Suprema de Jus-
ticia de la Nación. Asimismo, ordena la citación como terceros, en los
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 859
338

términos del artículo 94 del Código Procesal Civil y Comercial de la


Nación, de las Provincias de Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero.

III) A fs. 185/191 la parte actora amplía la demanda y alega como


hecho nuevo el dictado de la resolución general interpretativa 2/2008
de la Comisión Arbitral, de fecha 18 de marzo de 2008, que dispuso,
a partir del período fiscal 2009, que el servicio de traslado de gas por
gasoducto se encuentre comprendido en las disposiciones del régimen
general del Convenio Multilateral, y que se deban distribuir los ingre-
sos brutos totales de los contribuyentes que se dediquen a esa activi-
dad conforme a lo normado por el artículo 2° del Convenio Multilateral.

A fs. 193/199 denuncia en los términos del artículo 365 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación, el dictado de la resolución
general interpretativa 12/2008 de la misma comisión, de fecha 17 de
diciembre de 2008, según la cual la atribución de los ingresos y gastos
debe efectuarse asignando los ingresos a la jurisdicción correspon-
diente al origen del traslado de gas, en tanto que los gastos a adjudi-
carse a las jurisdicciones donde efectivamente se soporten, creándose
así —según la actora— un sistema de distribución de la base imponi-
ble que el Convenio Multilateral no prevé dentro del régimen general
que regula el artículo 2°. Aduce que esta resolución pone en evidencia
la situación de incertidumbre que perjudica al contribuyente cuando
se advierten criterios contrapuestos entre el Fisco de la Provincia de
Salta, y los Fiscos de las provincias que califica de afectadas —Tucu-
mán, Jujuy y Santiago del Estero— y la Comisión Arbitral.

IV) A fs. 423/425 se presenta la Provincia de Tucumán y contesta su


citación como tercero.

Sostiene que el artículo 9° del Convenio Multilateral es un régimen


especial que no rige la actividad objetiva del transporte, sino a las “em-
presas” cuya primordial actividad es el transporte de pasajeros o de
cargas. Añade que Gasnor S.A. obtuvo su licencia para la prestación
del servicio público de distribución de gas a través del decreto 2451/92,
lo que demuestra que no es una empresa de transporte y no se le pue-
de aplicar el citado artículo 9°.

V) A fs. 431/446 se presenta la Provincia de Jujuy y contesta su


citación.
860 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Afirma que de acuerdo con las pautas de la ley 24.076 y de sus nor-
mas reglamentarias, Gasnor S.A. no es “transportista” de gas sino una
“distribuidora”. Recuerda también que mediante el decreto 2452/92 se
otorgó a Distribuidora de Gas del Norte —actual Gasnor S.A.— la li-
cencia para la prestación del servicio público de distribución de gas
natural por redes.

Aclara que, en el caso, si bien no le ha practicado una determina-


ción de oficio a la actora, la eventual repetición que esta pudiera inten-
tar contra ella, en virtud de la corrección en la distribución de la base
imponible promovida por la Provincia de Salta, no le sería concedida
administrativamente ya que debe pagarle el gravamen de acuerdo con
su actividad, que es la de distribución de gas.

VI) A fs. 454/461 se presenta la Provincia de Santiago del Estero y


responde la citación cursada.

Sostiene que Gasnor S.A. no le vendió gas a Pluspetrol Energy S.A.,


sino que contrató con Transportadora de Gas del Norte la carga de gas
desde los yacimientos hasta el sistema de distribución, y que luego lo
trasladó por su red de distribución hasta el domicilio del consumidor.

Concluye —de manera coincidente a las Provincias de Tucumán


y Jujuy— que el artículo 9° del Convenio Multilateral se aplica sub-
jetivamente para empresas de transporte y que Gasnor S.A. no tiene
tal condición.

Recuerda, por último, que la resolución general 56/95 de la Co-


misión Arbitral (posteriormente artículo 24 de la resolución general
1/07), interpretó que el servicio de traslado de gas por gasoductos era
actividad de transporte, y que se debía aplicar a su respecto el artículo
9° del Convenio Multilateral, pero sin ampliar su alcance a las empre-
sas distribuidoras, las que deben seguir dividiendo su base de acuerdo
con el régimen general (fs. 458/458 vta.).

VII) A fs. 465/473 se presenta la Provincia de Salta, contesta la de-


manda y solicita su rechazo.

Alega que en los contratos firmados por la actora con Pluspetrol


Energy S.A. queda claro que se compromete a transportar gas, propie-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 861
338

dad de esta, desde el punto de cabecera del Gasoducto Norte (Campo


Durán, Salta) hasta el punto de entrega ubicado en la Progresiva km
599, percibiendo una determinada contraprestación por cada metro
cúbico (fs. 466 vta.).

Recuerda que el objeto de dichos contratos es la oferta irrevocable


para la contratación del servicio de transporte firme de gas y reprodu-
ce —a continuación— sus artículos 1° y 8°. Sostiene además que se tra-
ta de un servicio de transporte de gas, más allá que no está habilitada
para ello de acuerdo con el artículo 11 de la ley 24.076.

Niega, por tanto, que la actora, en su carácter de “distribuidora”,


no pueda realizar actividad de “transporte de gas”. En este sentido,
añade que de acuerdo con el artículo 17 del decreto 2255/92, anexo B,
la distribuidora puede prestar a sus clientes el servicio de transporte,
contratando la capacidad necesaria a tal fin con la transportista, es-
tando el cliente obligado a aceptar todas las condiciones aplicables con
relación a dicho servicio (fs. 467 y 471).

Rechaza que el artículo 9° del Convenio Multilateral tenga una


aplicación meramente subjetiva para empresas de transporte, sino
que encuadra en él toda actividad que involucre el traslado de perso-
nas o mercancías.

Con respecto al transporte de gas, aduce que la resolución general


56/95 de la Comisión Arbitral, ratificada por la resolución 9/95 de la
Comisión Plenaria, interpretó “con carácter general que el servicio de
traslado de gas por gasoductos hállase comprendido en las disposicio-
nes del artículo 9° del Convenio Multilateral, por lo que corresponde
asignar el 100% de los ingresos derivados de la prestación de ese ser-
vicio a la jurisdicción de origen del viaje” (fs. 468 vta.).

Por otra parte, señala que, con carácter previo a la interposición


de la demanda, la actora sometió el tratamiento de la cuestión ante los
órganos de aplicación del Convenio Multilateral, y que estos se expi-
dieron de forma contraria a su pretensión mediante las resoluciones
24/04 de la Comisión Arbitral y 3/05 de la Comisión Plenaria, encua-
drando su actividad, en lo relativo al contrato celebrado con Pluspetrol
Energy S.A., como una actividad de transporte de gas que la empresa
realizaba a la par de sus actividades de distribuidor, correspondiéndo-
le tributar el 100% de los ingresos derivados de esa prestación en el lu-
862 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

gar de origen del viaje, Provincia de Salta, en los términos del artículo
9° del Convenio Multilateral (fs. 469).

En suma, dice, el plexo normativo que comprende el marco regu-


latorio de la actividad del gas, no impide a las distribuidoras, en ciertos
casos, desempeñar actividades de transportistas, pues prevé modali-
dades contractuales especiales en este sentido, solo restringe su par-
ticipación societaria en empresas de transporte (fs. 471 vta.).

Finalmente aduce que las tres provincias citadas como terceros


tuvieron la oportunidad de expedirse —a través de sus representan-
tes— en la Comisión Plenaria y, en dicha oportunidad, ninguna de ellas
cuestionó que el contrato celebrado entre Gasnor S.A. y Pluspetrol
Energy S.A. fuese de “transporte de gas”, por lo que su posterior des-
conocimiento sería contradictorio con sus propios actos.

VIII) A fs. 490/490 vta. la Provincia de Salta contesta el traslado


sobre los hechos nuevos denunciados.

Expone que las resoluciones generales 2/08 y 12/08 de la Comi-


sión Arbitral y 7/08 de la Comisión Plenaria no se encuentran en vigor,
porque fueron dejadas sin efecto por las resoluciones 7/09 y 8/09 de la
Comisión Plenaria, que restablecieron la vigencia del criterio senta-
do originalmente por la resolución general interpretativa 56/95 de la
Comisión Arbitral, motivo por el cual estimó que la situación jurídico
tributaria del transporte de gas no ha variado.

IX) A fs. 495/498 vta. la actora amplía nuevamente la demanda, y


denuncia como hecho nuevo el dictado de las resoluciones 7/09 y 8/09
de la Comisión Plenaria del Convenio Multilateral, ambas de fecha 22
de mayo de 2009, que hacen lugar a los recursos interpuestos por la
empresa Transportadora de Gas del Norte S.A., dejan sin efecto las
resoluciones 2/08 y 12/08 precitadas y restablecen la vigencia de la re-
solución general 56/95.

X) A fs. 477/478 y 511 (Provincia de Santiago del Estero), 482 y 502


(Provincia de Tucumán), 484 y 513 (Provincia de Jujuy) y 490 y 508 (Pro-
vincia de Salta) contestan los traslados de los hechos nuevos plantea-
dos. A fs. 516/517 el Tribunal decide admitir la alegación de los hechos
nuevos invocados a fs. 185/191, 193/199 y 495/498.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 863
338

Considerando:

1°) Que este juicio es de la competencia originaria de esta Corte


(artículos 116 y 117 de la Constitución Nacional) y se hallan reunidos
los recaudos del artículo 322 del Código Procesal Civil y Comercial de
la Nación, tal como lo puso de relieve la señora Procuradora Fiscal en
el apartado XI de su dictamen de fs. 577/582, a cuyas consideraciones
corresponde remitir en razón de brevedad.

2°) Que la cuestión en debate requiere determinar si Gasnor S.A.,


licenciataria del servicio público de distribución de gas, y que desa-
rrolla su actividad económica en las Provincias de Salta, Santiago del
Estero, Jujuy y Tucumán, siendo, por ende, contribuyente del impues-
to sobre los ingresos brutos sujeta al régimen del Convenio Multila-
teral, debe aplicar las pautas de su artículo 2° a los fines de distribuir
la base imponible, o si como lo pretende la demandada, con relación
a los ingresos provenientes de sus contratos suscriptos con la firma
Pluspetrol Energy S.A. debe hacerlo conforme al régimen especial que
el artículo 9° del citado convenio reserva para las empresas de trans-
porte, atribuyendo la totalidad de la base imponible a la jurisdicción
de origen (Provincia de Salta) (v. las copias obrantes a fs. 48/58, 59/69,
70/81, 82/90 y 91/99).

Cabe agregar que la Provincia de Salta sostiene —en base a los


contratos que la actora firmó con Pluspetrol Energy S.A.— que la obli-
gación asumida por Gasnor S.A. consiste en la prestación de servi-
cio de transporte y entrega de gas, es decir, que no desarrolla como
única actividad la distribución de gas luego de su adquisición a los
productores, sino que se extiende también al transporte del producto,
realizándolo de manera permanente y continua, responsabilizándose
directamente si el servicio no se presta (v. fs. 137 del expediente admi-
nistrativo 294.171/04 acompañado).

3°) Que, en primer término, es dable recordar que este Tribunal


sostuvo en el precedente de Fallos: 306:516 con relación a la cláusula
del inciso 13 del artículo 75 de la Constitución Nacional, que los im-
puestos provinciales afectan el comercio entre las provincias “cuando
una ley opera o puede operar desviaciones en las corrientes de con-
sumo de tal o cual producto de una provincia”, por crear diferencias
en su tratamiento “ya sea liberando de gravamen al producto local o
estableciendo tasas diferentes según sea su origen”. En esa oportuni-
864 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

dad, también señaló que “no puede menoscabarse el derecho primario


de las provincias a formar el tesoro público con la contribución de su
riqueza y cuya forma más evidente es, sin duda, su población y su ca-
pacidad de consumo” y que “de la inequívoca intención constitucional
de eliminar los gravámenes discriminatorios infiérese la de preservar
a las actividades que se desenvuelven en dos o más jurisdicciones del
riesgo de que puedan verse sometidas a una múltiple imposición que
las obstruya o encarezca, como resultado de aplicar tributos semejan-
tes sobre la misma porción de la base imponible, tornándolas por tanto
desventajosas con relación a otras similares desarrolladas dentro de
cada provincia (considerandos 7° y 8°).

4°) Que esta Corte ha considerado al Convenio Multilateral, vigen-


te desde el 18 de agosto de 1977, como un régimen contractual entre
los estados provinciales y la ciudad de Buenos Aires con arreglo al
cual se distribuye la base imponible en el impuesto sobre los ingresos
brutos entre las distintas jurisdicciones (arg. Fallos: 329:59 y su cita).

La finalidad del mentado Convenio, ha dicho este Tribunal, con-


siste en evitar la superposición tributaria respecto de aquellos con-
tribuyentes que ejercen actividades en más de una jurisdicción fiscal,
fijando una determinada esfera de imposición para cada una de estas
(Fallos: 298:392, considerando 6° y 329:5 que remitió al dictamen del
señor Procurador Fiscal).

5°) Que asimismo cabe destacar el importante rol que cumple el


Convenio Multilateral como herramienta de coordinación financiera,
norma a la que se refiere el artículo 9°, inciso b, ap. I, de la ley 23.548,
que prescribe la obligación de las provincias que adhieran al régimen de
coparticipación vigente a suscribir y a respetar el citado Convenio (ver
también el dictamen de la señora Procuradora Fiscal de fs. 580 vta.).

En este contexto, se han arbitrado dos mecanismos de coordina-


ción financiera interjurisdicional; uno, de sentido vertical, es el de co-
participación federal, que vincula a la Nación y a las provincias, para
disciplinar el ejercicio de sus respectivas atribuciones, especialmente
en el amplio campo en el cual son concurrentes y para evitar super-
posiciones impositivas. Y el otro, de sentido horizontal, es el Convenio
Multilateral para evitar que sus respectivos impuestos sobre los ingre-
sos brutos, en los casos de actividades interjurisdiccionales, graven
más de una vez la misma materia imponible.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 865
338

6°) Que en el artículo 1°, primer párrafo, del Convenio Multilateral


se estableció que: “Las actividades a que se refiere el presente Con-
venio son aquellas que se ejercen por un mismo contribuyente en una,
varias o todas sus etapas en dos o más jurisdicciones, pero cuyos in-
gresos brutos, por provenir de un proceso único, económicamente in-
separable, deben atribuirse conjuntamente a todas ellas…”.

Como ya se dijo precedentemente, es precisamente misión del


citado Convenio “medir” cuánto de la actividad corresponde a cada
jurisdicción y “distribuirla” entre ellas. Lo hace por intermedio de dos
formas: el denominado régimen general (artículos 2° a 5°), o por algu-
no de los llamados regímenes especiales (artículos 6° a 13).

7°) Que en este orden de consideraciones, debe señalarse que el


Convenio Multilateral estableció un principio rector, que consiste en
aplicar a todas las actividades comprendidas, el régimen general con-
tenido en el artículo 2°, “salvo lo previsto para casos especiales”. Es
decir, que los regímenes especiales deben aplicarse solo cuando se
verifican plenamente los requisitos para su procedencia. Si la activi-
dad del contribuyente excede ese marco, se presenta una situación
“no prevista especialmente”, y, por lo tanto, debe aplicarse el régimen
general (artículo 2° del citado Convenio).

8°) Que por el artículo 9° del Convenio Multilateral se fijó un régi-


men especial “para empresas de transportes de pasajeros o cargas
que desarrollen sus actividades en varias jurisdicciones” de manera
tal que “cada una” podrá gravar “la parte de los ingresos brutos co-
rrespondientes al precio de los pasajes y fletes percibidos o devenga-
dos en el lugar de origen del viaje”.

9°) Que la propia letra del artículo 9° del Convenio Multilateral se


refiere a “empresas de transporte”, de “pasajeros o de carga” que “de-
sarrollen sus actividades en varias jurisdicciones”, todo lo cual indica
que se refiere a una realidad específica, distinta y diferenciable de la
que distribuye el gas. Los ingresos de la explotación de estas últimas
deben ser distribuidos conforme al régimen general (artículo 2° del
Convenio Multilateral).

En efecto, el régimen especial del artículo 9° del Convenio Multi-


lateral debe aplicarse exclusivamente a las empresas de transporte
(como dice literalmente el texto) y no a la mera actividad de transporte
866 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

en general —sin distinción propia de cada especie—. Debe afirmarse,


que la propia letra de la ley crea una tipicidad subjetiva. Y es que cuan-
do se trata en realidad del “transporte” realizado por otro tipo de em-
presas —en el caso una distribuidora—, dicho traslado del “elemento”
tiene un carácter complementario de la actividad principal y, por ende,
debe seguir el tratamiento establecido para esta última por el Conve-
nio Multilateral (el régimen general del artículo 2°).

10) Que de lo expuesto se sigue que lo determinante del régimen es


el carácter de la empresa (“de transportes”); por lo que si la actividad
la despliegan sujetos que no tienen ese carácter, es improcedente la
aplicación del artículo 9°.

El transporte de gas a la empresa en cuestión en el caso es efec-


tuado por una “distribuidora” —Gasnor S.A.—, cuya actividad no es la
de transporte, y que lo realiza para terceros. En las condiciones expre-
sadas, aunque haya una actividad de transporte, se insiste, esta no es
cumplida por una “empresa de transporte” sino que complementa la
actividad del contribuyente (“distribuidora” de gas).

11) Que, por ende, como bien lo indica la señora Procurado-


ra Fiscal a fs. 581 vta., más allá de la calificación de “transporte de
gas” dada por las partes al contrato celebrado entre Gasnor S.A. y
Pluspetrol Energy S.A. —en el marco técnico de la ley 24.076 y sus
reglamentos— resulta claro que la actora realiza una actividad ma-
terialmente distinta a la allí contemplada, toda vez que consiste en
trasladar gas natural por la red de ductos de su concesión, indefecti-
blemente desde el punto en que la “transportista” —TGN— le hace
entrega, hasta el lugar convenido con sus clientes, dentro del área
asignada (v. decreto 2452/92).

Por consiguiente, y compartiendo también en esto el dictamen de


la señora Procuradora Fiscal, se debe afirmar que la interpretación
que efectúa la demandada con relación a Gasnor S.A. no se ajusta a la
previsión contenida en el artículo 9°, ni a la mecánica general que rige
la lógica aplicación del Convenio Multilateral.

12) Que de seguirse el razonamiento de la Provincia de Salta, el


régimen especial podría aplicarse a cualquier actividad de transporte,
aunque no pueda calificarse al sujeto como “empresa de transporte”.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 867
338

13) Que, por otro lado, y en el mismo orden de ideas que el desa-
rrollado por la Procuración General, se debe indicar que una solución
distinta importaría atribuir de manera indebida toda la base imponible
al “lugar de origen del viaje” (artículo 9° del Convenio Multilateral) y
situaría a Gasnor S.A. solo —y permanentemente— en jurisdicción de
la Provincia de Salta, transformándola de hecho en un contribuyen-
te local, sin permitir la preceptiva distribución de la base entre todas
aquellas provincias en las que ella se desempeña económicamente
(arg. Fallos: 298:392, considerando 6° y 329:5).

14) Que cabe señalar que no son un óbice a lo expuesto las de-
fensas de la demandada y del Fisco provincial en el sentido de que la
actora, en el vínculo que la une con Pluspetrol Energy S.A., realiza la
actividad de transporte de gas “en forma habitual y no ocasional” (v.
fs. 468 vta., 470 vta. y resolución 47/2006, fs. 30/35), por lo que —según
entiende— quedarían implícitamente fuera del régimen del artículo
9° las realizadas en forma esporádica o no habitual; dado que si no
son habituales, no solo estarían fuera del Convenio sino también del
impuesto que exige este requisito.

15) Que las consideraciones precedentes son suficientes para re-


solver el caso y tornan innecesario el tratamiento de los restantes ar-
gumentos expuestos por las partes.

Por ello, y concordemente con lo dictaminado por la señora Procu-


radora Fiscal, se decide: Hacer lugar a la demanda seguida por Gas-
nor S.A. contra la Provincia de Salta y, en consecuencia, declarar que
corresponde aplicar en el sub lite la previsión contenida en el artículo
2° del Convenio Multilateral. Con costas (artículo 68, Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación). Notifíquese, remítase copia de esta
decisión a la Procuración General y, oportunamente, archívese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Nombre del actor: Gasnor S.A.


Nombre del demandado: Provincia de Salta.
Citados como terceros: Provincia de Tucumán; Provincia de Jujuy y Provincia de San-
tiago del Estero.
Profesionales intervinientes: Dres. Carlos H. Franco; Patricia N. Manusovich; Natalia
N. Cardozo; Tomás Olmedo; Graciela Molinelli; Enrique Paixao; Ricardo N. Casali Rey;
868 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Benjamín Pérez Ruiz; Patricia N. Manusovich; Ramiro S. Padrós; Edgardo C. Martinelli


y Josefina M. Sánchez Mera.
Ministerio Público: Dra. Laura M. Monti.

YPF S.A. c / CHUBUT, PROVINCIA del s / A cción


declarativa de certeza

MEDIDA CAUTELAR

Si bien por vía de principio, las medidas cautelares no proceden respec-


to de actos administrativos o legislativos habida cuenta de la presunción
de validez que ostentan, tal criterio debe ceder cuando se los impugna
sobre bases prima facie verosímiles.

MEDIDA CAUTELAR

Como resulta de la naturaleza de las medidas cautelares, ellas no


exigen de los magistrados el examen de la certeza sobre la existen-
cia del derecho pretendido, sino sólo de su verosimilitud razón por la
cual, el juicio de verdad en esta materia se encuentra en oposición a
la finalidad del instituto cautelar, que no es otra que atender a aquello
que no excede del marco de lo hipotético, dentro del cual, asimismo
agota su virtualidad.

MEDIDA DE NO INNOVAR

Resulta aconsejable apartarse del principio de particular estrictez


aplicable en materia de medidas cautelares respecto de reclamos y
cobro de impuestos si en el caso se cuestiona la pretensión impositiva
local de gravar la totalidad de producción del crudo en la provincia de-
mandada en tanto adquiere preeminencia la necesidad de determinar
si se ha excedido en sus potestades tributarias, precisar los alcances
de su jurisdicción y competencia para ejercer eventualmente el dere-
cho de percibir el tributo cuestionado así como también determinar
si ese proceder quebranta la potestad del gobierno federal de reglar
el comercio de las provincias entre sí razón por la cual corresponde
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 869
338

impedir hasta tanto se dicte sentencia definitiva, el cobro compulsivo


que la provincia demandada estaría habilitada a ejercer en supuestos
en que cabe calificar de ordinarios .

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
YPF S.A., con domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Ai-
res, promueve acción declarativa contra la Provincia del Chubut,
con el objeto que se determine la validez del criterio con que la
provincia demandada le exige -en el marco del articulo 13, primer
párrafo, del Convenio Multilateral- el pago del Impuesto sobre los
Ingresos Brutos sobre los ingresos que obtiene por la exportación
de productos hidrocarburíferos que extrae en esa jurisdicción e
industrializa fuera de la provincia del Chubut. En subsidio, solicita
al Tribunal que se expida acerca de la aplicación al caso del Proto-
colo Adicional del Convenio Multilateral o, en su defecto, declare
que la decisión que se adopte tendrá efectos para el futuro (fs.
175/193 vta.).
En su presentación, relata que desarrolla sus actividades de ex-
ploración, extracción, industrialización, fabricación, comercialización,
transporte y expendio de petróleo, gas, combustibles, lubricantes,
aceites y aditivos, en todo el país y que a los fines de la liquidación y
pago del Impuesto sobre los Ingresos Brutos aplica el Convenio Multi-
lateral así como los criterios emanados de las resoluciones particula-
res dictadas por la Comisión Arbitral y la Comisión Plenaria del Con-
venio Multilateral, de acuerdo a la actividad especifica que desarrolle
en cada una de las provincias.
En particular, explica que el crudo que obtiene de la explotación de
los yacimientos hidrocarburiferos ubicados en la provincia del Chubut
puede tener tres destinos distintos: 1) ser vendido en la jurisdicción,
sin haberlo retirado de ella; 2) exportado desde un puerto ubicado en la
provincia; y 3) ser extraído en la provincia y transportado, sin facturar,
hasta la refinería ubicada en las cercanías de la Ciudad de La Plata,
provincia de Buenos Aires, donde se lo industrializa para luego vender
una parte de los productos elaborados en el mercado interno del país
y destinar otra parte a exportación.
870 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Afirma que en este último supuesto YPF S.A. liquida el Impuesto


sobre los Ingresos Brutos sobre los ingresos derivados de la produc-
ción del crudo extraído en dicha provincia -al valor boca de pozo-, neto
de la proporción de petróleo que industrializa en la provincia de Bue-
nos Aires y luego destina a la exportación. Ello, por aplicación del ar-
tículo 122 del Código Fiscal de la provincia del Chubut que excluye de
ese impuesto a los ingresos obtenidos por la exportación de productos
hidrocarburiferos industrializados.
Alega que la provincia demandada efectuó una determinación de
deuda por los periodos fiscales 01/2003 a 07/2007 que al año 2010, con
sus accesorios, ascendía a $ 50.118.642,09 y le impuso una multa equi-
valente al 30% del tributo supuestamente omitido, lo cual arrojaba un
total de $ 60.584.352,34. Para ello, señala, partió de interpretar que el
crudo que YPF S.A. transfiere desde Chubut a la provincia de Buenos
Aires para su industrialización debe conformar en un 100% la base
imponible. Detalla, por último, que frente a la pretensión fiscal de la
provincia acudió a la Comisión Arbitral y a la Comisión Plenaria del
Convenio Multilateral, que mediante las resoluciones 46/2011 y 15/2013
avalaron la postura provincial.
En este marco, la actora afirma que ha pagado íntegramente el
Impuesto sobre los Ingresos Brutos y que la errónea interpretación
que la provincia efectúa del artículo 13, primer párrafo, del Convenio
Multilateral, es manifiestamente discriminatoria y resulta violatoria
de la cláusula comercial prevista en el artículo 75 inciso 13 de la Cons-
titución Nacional. Agrega que no sólo contradice los principios básicos
del Convenio y se aparta de lo establecido en resoluciones dictadas
por los organismos que lo aplican, sino que lleva a la provincia a recla-
mar parte de! gravamen que YPF S.A. ingresó, durante los períodos
ajustados, en otras jurisdicciones del país.
Funda la competencia originaria de la Corte en que la pretensión
fiscal de la provincia vulnera la cláusula comercial prevista en el ar-
tículo 75 inciso 13 y los artículos 1, 4, 9, 10, 11, 12, 26, 75 incisos 2, 126
Y concordantes de la Constitución Nacional. Finalmente, solicita el
dictado de una medida cautelar de no innovar que suspenda cual-
quier acción ejecutiva u ordinaria de cobro de los montos determina-
dos por la provincia.
A fs. 195, se corre vista, por la competencia, a este Ministerio
Público.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 871
338

-II-
A mi modo de ver, este proceso corresponde a la competencia ori-
ginaria de la Corte.
La ley 26.741 declaró de interés público nacional y como objetivo
prioritario de la República Argentina e! logro del auto abastecimiento
de hidrocarburos, así como las actividades de exploración, explota-
ción, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarbu-
ros, a fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la
creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diver-
sos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de
las provincias y regiones (artículo 1).
Para garantizar el cumplimiento de los objetivos menciona-
dos, la ley declaró -en cuanto aquí interesa- de utilidad pública
y sujeto a expropiación el cincuenta y un por ciento (51 %) del
patrimonio de YPF Sociedad Anónima y estableció que esas accio-
nes sujetas a expropiación quedarán distribuidas en un cincuenta
y un por ciento (51%) para el Estado Nacional y en un cuarenta
y nueve por ciento (49%) para las provincias integrantes de la
Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos.
Asimismo dispuso en cabeza del Poder Ejecutivo Nacional, por sí
o a través del organismo que designe, el ejercicio de los derechos
políticos sobre la totalidad de las acciones sujetas a expropiación
hasta tanto se perfeccione la cesión de los derechos políticos y
económicos correspondientes a ellas a favor de los Estados pro-
vinciales integrantes de la citada Organización Federal (conf.
arts. 7, 8, 9 y 13, ley 26.741).
A su vez, cabe recordar que para determinar la competencia
corresponde atender de modo principal a la exposición de los he-
chos que el accionante hace en la demanda y, en la medida que se
adecue a ellos al derecho que invoca como fundamento de su pre-
tensión (art. 4, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).
En este sentido, cabe ponderar que la actora denuncia en su es-
crito inicial que la percepción del Impuesto a los Ingresos Brutos
del modo que pretende la provincia del Chubut es discriminatorio
y se configura en una suerte de aduana interior que compromete
el desarrollo de una actividad interjurisdiccional en violación del
artículo 75, inciso 13, de la Constitución Nacional. Esa disposición
federal reserva al Congreso de la Nación la potestad de reglar el
comercio interjurisdiccional (Fallos: 188:27; 199:326; 324:3048, en-
tre muchos otros). En este sentido, la accionante destaca que la
872 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

provincia le reclama a la actora, además del gravamen oportuna-


mente pagado, la suma de $ 60.584.352,34 por los periodos fiscales
01/2003 a 07/2007. La demandante enfatiza que no pretende dis-
cutir una cuestión vinculada con la interpretación del Convenio
Multilateral, sino el tratamiento tributario que recibe en virtud de
desarrollar actividades en dos jurisdicciones distintas: Chubut y
Buenos Aires.
En este sentido, la Corte Suprema ha destacado “que la materia
federal predominante resulta de la reserva del diseño de la política
hídrocarburifera a nivel federal, por ser la explotación del petróleo y
sus derivados una cuestión de política industrial y económica de sig-
nificación para todo el país.
Ello se sostiene en el criterio seguido por el Tribunal según el cual
cuando la alegada conducta de las autoridades provinciales invade
un ámbito que podría ser considerado propio a la Nación, la acción se
halla entre las regidas por la Ley Fundamental conforme el recordado
articulo 2°, inciso 1° de la ley 48 ya que versa sobre la preservación de
las órbitas de competencia entre las provincias argentinas y el gobier-
no federal (Fallos: 322:2624) [...]” (Fallos: 333:1386, considerando 4°).
En conclusión, en virtud de la actual composición accionaria de
YPF (art. 116 de la Constitución Nacional; Fallos: 326:64; 330:4064;
331:1262; 332:897, entre otros), del sujeto demandado -la provincia del
Chubut y del modo en que ha sido planteada la cuestión -teniendo en
cuenta el interés federal que abarca el tema que deberá resolver el
Tribunal al dictar sentencia-, corresponde que esa Corte Suprema co-
nozca en estas actuaciones en forma originaria.

-III-
En estas condiciones, opino que la causa corresponde a la compe-
tencia originaria del Tribunal. Buenos Aires, 30 de abril de 2014. Ale-
jandra Magdalena Gils Carbó.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 873
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 15 de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que la presente causa corresponde a la competencia origina-


ria del Tribunal, de conformidad con lo decidido en las causas sus-
tancialmente análogas CSJ 187/2014 (50-P)/CS1 “Petrobras Argenti-
na S.A. c/ Río Negro, Provincia de y otro (Estado Nacional) s/ acción
declarativa de inconstitucionalidad – incidente de medida cautelar”
y CSJ 608/2014 (50-P)/CS1 “Petrobras Argentina S.A. c/ Neuquén,
Provincia del y otro (Estado Nacional) s/ incidente de medida caute-
lar”, sentencias del 30 de septiembre de 2014 y del 7 de julio de 2015,
a cuyos fundamentos y conclusión corresponde remitir en razón de
brevedad y con el propósito de evitar reiteraciones innecesarias.

2°) Que en cuanto a lo demás requerido cabe recordar que este


Tribunal ha establecido que si bien por vía de principio, medidas como
las requeridas no proceden respecto de actos administrativos o le-
gislativos habida cuenta de la presunción de validez que ostentan, tal
doctrina debe ceder cuando se los impugna sobre bases prima facie
verosímiles (Fallos: 250:154; 251:336; 307:1702; 316:2855).

3°) Que, asimismo, ha dicho en la causa “Albornoz, Evaristo Ignacio


c/ Nación Argentina” (Fallos: 306:2060) que “como resulta de la natura-
leza de las medidas cautelares, ellas no exigen de los magistrados el
examen de la certeza sobre la existencia del derecho pretendido, sino
sólo de su verosimilitud. Es más, el juicio de verdad en esta materia se
encuentra en oposición a la finalidad del instituto cautelar, que no es
otra que atender a aquello que no excede del marco de lo hipotético,
dentro del cual, asimismo, agota su virtualidad”.

En el presente caso resultan suficientemente acreditadas la ve-


rosimilitud en el derecho y la configuración de los presupuestos esta-
blecidos en los incisos 1° y 2° del artículo 230 del código adjetivo para
acceder a la medida pedida (conf. causa CSJ 608/2014 (50-P)/CS1 “Pe-
trobras Argentina S.A. c/ Neuquén, Provincia del y otro (Estado Nacio-
nal) s/ incidente de medida cautelar”, citada).
874 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

4°) Que en mérito a la solución que se adopta resulta necesario


precisar que el sub lite presenta marcadas diferencias con otros re-
clamos en los que este Tribunal ha denegado el dictado de medidas
precautorias frente a pretensiones fiscales de los estados provincia-
les, en atención al principio de particular estrictez que debe aplicarse
en materia de reclamos y cobros de impuestos (conf. Fallos: 313:1420;
322:2275, entre otros).

En el caso se cuestiona la pretensión impositiva local de gravar


–de acuerdo con el régimen especial previsto por el artículo 13 del Con-
venio Multilateral— la totalidad de la producción del crudo en esa pro-
vincia, que es retirado de Chubut por la firma, sin facturar, y transpor-
tado a la provincia de Buenos Aires para su refinación, sin considerar
que parte de ese crudo es luego exportado en productos elaborados.
De tal manera, adquiere preeminencia la necesidad de determinar
si la demandada se ha excedido -como se afirma- en sus potestades
tributarias, precisar cuáles son los alcances de la jurisdicción y com-
petencia que tiene para ejercer eventualmente el derecho de percibir
el tributo cuestionado, y si ese proceder quebranta la potestad del go-
bierno federal de reglar el comercio de las provincias entre sí (artículo
75, inciso 13, Constitución Nacional; arg. Fallos: 178:308; 320:1302, con-
siderando 6°, entre otros).

Esa situación, diversa de la examinada en los precedentes a los


que se ha hecho referencia, permite concluir que en el sub lite resulta
aconsejable -hasta tanto se dicte sentencia definitiva- impedir el co-
bro compulsivo que la demandada estaría habilitada a ejercer en su-
puestos que cabe calificar de ordinarios (arg. Fallos: 250:154; 314:547;
327:1305; 330:2470, entre otros), máxime cuando la decisión que se
adopta, si no le asistiese razón a la actora, demorará la percepción del
crédito que se invoca.

Por ello, y oída la señora Procuradora General de la Nación, se


resuelve: I. Declarar que la presente causa corresponde a la compe-
tencia originaria de esta Corte prevista en el artículo 117 de la Consti-
tución Nacional. II. Correr traslado de la demanda interpuesta contra
la Provincia del Chubut, la que se sustanciará por la vía del proceso
ordinario, por el plazo de sesenta días (arts. 338 y concordantes del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Para su comunica-
ción al señor gobernador y al señor fiscal de Estado, líbrese oficio al
señor juez federal en turno de la ciudad de Rawson. III. Hacer lugar a
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 875
338

la medida cautelar de no innovar pedida; en consecuencia, el Estado


provincial deberá abstenerse de exigir a YPF S.A. el pago de las sumas
determinadas en la resolución 173/2010 dictada por la Dirección Ge-
neral de Rentas el 8 de marzo de 2010, hasta tanto se dicte sentencia
definitiva en estas actuaciones. Líbrese oficio al señor gobernador a
fin de poner en su conocimiento la presente decisión. Notifíquese a la
actora por cédula que se confeccionará por Secretaría, y comuníquese
a la Procuración General.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Parte actora: YPF S.A., representada por la Dra. Claudia Raiteri y con el patrocinio le-
trado del Dr. Gonzalo Llanos.
Parte demandada: Provincia del Chubut.

BELIZ, GUSTAVO OSVALDO s/ Causa nº 14.621

CUESTION FEDERAL

Los agravios vinculados con la interpretación y aplicación de las garan-


tías de defensa en juicio y debido proceso consagradas por el artículo
18 de la Constitución Nacional suscitan cuestión federal, si la decisión
apelada ha sido contraria a los derechos que, a criterio del recurrente,
tales principios aseguran (art. 14 de la ley 48)

PRECLUSION

Transgrede los principios de preclusión y cosa juzgada la sentencia que


reeditó un planteo que había quedado firme en un momento anterior
del proceso por el desistimiento de la misma parte que luego pretendió
reabrir la cuestión sin invocar circunstancia alguna distinta a las ya de-
batidas y resueltas.
876 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

PRINCIPIO DE PRECLUSION

Los principios que impiden que el juicio se retrotraiga a etapas ya su-


peradas cuando los actos procesales han sido cumplidos observando las
formas que la ley establece reconocen su primer fundamento en razo-
nes de seguridad jurídica y en la necesidad de lograr una administra-
ción de justicia rápida dentro de lo razonable, evitando que los procesos
se prolonguen indefinidamente.

PRECLUSION

La reedición de cuestiones precluidas para anular la absolución del im-


putado constituye una clara violación del derecho de defensa en juicio
y el debido proceso consagrados en el artículo 18 de la Constitución Na-
cional y en el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal hizo lugar al
recurso del fiscal y anuló la sentencia dictada por el Tribunal Oral en
lo Criminal Federal n° 3 que había absuelto a Gustavo Osvaldo B. por el
delito de revelación de secretos concernientes a la seguridad nacional,
y había rechazado el planteo de nulidad efectuado por el fiscal fundado
en la parcialidad del tribunal.
La cámara sostuvo que ese tribunal no había sido imparcial en
el juzgamiento de la conducta imputada a B., consistente en la exhi-
bición de la imagen de Antonio Horacio S. en un programa de televi-
sión, presentándolo como la persona que conducía la Secretaría de
Inteligencia del Estado y como quien había entorpecido la investiga-
ción del atentado que sufrió la Asociación Mutual Israelita Argentina
-AMIA- (arts. 222 del Código Penal, y 16 y 17 de la Ley de Inteligencia
Nacional -ley 25.520-).
En ese sentido, observó que los magistrados del Tribunal Oral Fe-
deral N° 3 habían integrado el tribunal que juzgó a los acusados por
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 877
338

el atentado sufrido por dicha entidad y que ello había condicionado el


análisis de la tipicidad de la conducta imputada a B. en esta causa.
Afirmó la cámara que, en esa oportunidad, los jueces se habían forma-
do una convicción sobre el carácter público de la identidad de S. quien
había declarado como testigo -sin reserva de identidad- en el debate
oral y público celebrado en aquella causa, en los términos autorizados
por el decreto 785/03 (fs. 1072/1097 del expediente principal).
En consecuencia, apartó al tribunal y reenvió las actuaciones a
otro para que se realice un nuevo juicio (fs. 1245/1259).

-II-
Contra ese pronunciamiento, la defensa del acusado interpuso
recurso extraordinario (fs. 1272/1293) cuya denegatoria dio lugar a la
presente queja (fs. 149/158 del incidente).
El recurrente alega que existe cuestión federal pues se encuen-
tra en debate la recta interpretación de las garantías de debido pro-
ceso y defensa en juicio consagradas por el artículo 18 de la Consti-
tución Nacional.
Sostiene que la sentencia desconoce el carácter de cosa juzgada
del rechazo de una recusación anterior también dirigida contra los in-
tegrantes del Tribunal Oral Federal n° 3 que fue planteada por el fiscal,
al ser convocado a juicio, sobre la base de similares argumentos. Ex-
plica que ese fallo quedó firme cuando la Sala IV de la Cámara Federal
de Casación tuvo por desistido el recurso interpuesto contra esa deci-
sión a raíz de la presentación del Fiscal General.
Asimismo afirma que la sentencia es arbitraria porque omite con-
siderar que los jueces actuaron en la causa AMIA en estricto cumpli-
miento de lo dispuesto en el decreto 785/03 que autorizó la declaración
del funcionario en el debate oral y público sin reserva de identidad.
En ese sentido, sostiene que es erróneo entender que la labor de in-
terpretación y aplicación de una norma efectuada por los magistrados
pueda generar en ellos un prejuicio, pues ello acarrearía la absurda
consecuencia de que un juez se vería impedido de pronunciarse en
una causa sobre el alcance de normas ya analizadas en otros procesos.
También se agravia porque la sala no agotó sus posibilidades de
revisión y omitió considerar los fundamentos dados en la sentencia
para demostrar que la identidad de S. era pública.
Por último, alega que la decisión de la cámara de casación de anu-
lar la sentencia absolutoria y ordenar un nuevo juicio retrotraería el
878 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

caso a la instancia de debate afectando en consecuencia las garantías


de defensa en juicio y a ser juzgado en un plazo razonable (arts. 18 de
la Constitución Nacional y 8.1 de la Convención Americana de Dere-
chos Humanos).

-III-
En mi entender, el recurso se dirige contra una sentencia equipa-
rable a definitiva pues pretende lograr la efectividad del respeto de la
preclusión y la cosa juzgada que sólo es susceptible de tutela inmedia-
ta (Fallos: 335:58 y sus citas).
Asimismo los agravios traídos a conocimiento del Tribunal susci-
tan cuestión federal pues se vinculan con la interpretación y aplicación
de las garantías de defensa en juicio y debido proceso consagradas por
el artículo 18 de la Constitución Nacional. La decisión apelada ha sido
contraria a los derechos que, a criterio del recurrente, tales principios
aseguran (art. 14, inciso 3, ley 48).
Por ello, la queja interpuesta resulta procedente.

-IV-
La cuestión controvertida en el caso consiste en determinar si la
decisión de la cámara de casación que anuló la absolución dictada por
el tribunal oral violó los derechos constitucionales de debido proceso y
defensa en juicio del imputado (arts. 18 de la Constitución Nacional y
8.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos).
En mi opinión, la sentencia recurrida transgredió los principios de
preclusión y cosa juzgada pues reeditó un planteo que había quedado
firme en un momento anterior del proceso por el desistimiento de la
parte que ahora pretende reabrir la cuestión sin invocar ninguna cir-
cunstancia distinta de las ya debatidas y resueltas.
En efecto, al ser convocado a juicio, el fiscal recusó a los ma-
gistrados del Tribunal Oral Federal n° 3 por su supuesta falta de
imparcialidad. En esa ocasión, el representante del Ministerio
Público Fiscal había afirmado -con similares fundamentos a los
que sustentan la sentencia cuestionada en este expediente- que
la actuación de los magistrados del tribunal oral en el juicio por el
atentado a la AMIA había generado en ellos un prejuicio respecto
del carácter público de la identidad del agente mencionado (fs.
823/826). Este planteo fue rechazado por el tribunal y recurrido
por el fiscal (fs. 827).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 879
338

Posteriormente, el Fiscal General ante la Cámara Federal de Ca-


sación Penal desistió del recurso interpuesto por su colega. Sostuvo
que no existía incompatibilidad alguna en la actuación de los jueces
en el proceso, toda vez que “resulta perfectamente licito que un Tri-
bunal reciba testimonio a una misma persona en dos procesos distin-
tos, arraigados en ilícitos de diferente factura y etiología” (fs. 946/947).
Como consecuencia de ello, la cámara de casación tuvo por desistido
el recurso el 12 de abril de 2011 (fs. 950).
De ese modo, mediante una decisión que adquirió firmeza, la cau-
sa había quedado en condiciones de seguir su trámite ante el Tribunal
Oral Federal n° 3 y esta cuestión no podía ser válidamente reeditada.
Al respecto, la Corte Suprema ha afirmado en el precedente “Mat-
tei” que los principios que impiden que el juicio se retrotraiga a etapas
ya superadas cuando los actos procesales han sido cumplidos obser-
vando las formas que la ley establece reconocen su primer fundamen-
to en razones de seguridad jurídica y en la necesidad de lograr una
administración de justicia rápida dentro de lo razonable, evitando que
los procesos se prolonguen indefinidamente (Fallos: 272:188).
Advierto que la renovación de ese punto es particularmente grave
en este supuesto porque implicó la anulación de la decisión desincri-
minatoria y el reenvío para la realización de otro juicio; circunstancia
que dejaba a B a pesar del avanzado estado del proceso, nuevamen-
te sin una definición sobre su situación frente a la ley.
En ese marco, la sentencia cuestionada alejó la posibilidad de
satisfacer el derecho constitucional del imputado a obtener un pro-
nunciamiento en un plazo razonable que ponga término del modo
más rápido posible a la situación de incertidumbre y de innegable
restricción de la libertad que comporta el enjuiciamiento penal (in re
“Mattei” ya citado).
Es por ello que, en mi opinión, la reedición de cuestiones preclui-
das para anular la absolución del imputado constituye una clara viola-
ción del derecho de defensa en juicio y el debido proceso consagrados
en el artículo 18 de la Constitución Nacional y en el artículo 8.1 de la
Convención Americana de Derechos Humanos.

-V-
Por todo lo expuesto, considero que se debe declarar procedente
la queja, hacer lugar al recurso extraordinario y revocar la decisión
apelada. Buenos Aires, 30 de marzo de 2015. Alejandra Magdalena
Gils Carbó.
880 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la defensa en la


causa Béliz, Gustavo Osvaldo s/ causa n° 14.621”, para decidir sobre
su procedencia.

Considerando:

1º) Que la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal hizo


lugar al recurso del fiscal y en razón de ello, decidió anular la senten-
cia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal nº 3 que había
absuelto a Gustavo Osvaldo Béliz en orden al delito de revelación de
secretos concernientes a la seguridad nacional y había rechazado el
planteo de nulidad efectuado por el fiscal interviniente fundado en la
parcialidad del tribunal.

Para ello, la cámara sostuvo que ese tribunal no había sido impar-
cial en el juzgamiento de la conducta imputada a Béliz —consistente
en la exhibición de la imagen de Antonio Horacio Stiuso en un pro-
grama de televisión, presentándolo como la persona que conducía la
Secretaría de Inteligencia del Estado y como quien había entorpecido
la investigación del atentado que sufrió la Asociación Mutual Israelita
Argentina (AMIA), todo ello a la luz de lo prescripto en los artículos 222
del Código Penal y 16 y 17 de la ley 25.520, de Inteligencia Nacional—;
que los magistrados del Tribunal Oral Federal nº 3 habían integrado
el tribunal que juzgó a los acusados por el atentado sufrido por dicha
entidad y que ello había condicionado el análisis de la tipicidad de la
conducta imputada a Béliz en esta causa y finalmente, que los jueces
se habían formado una convicción sobre el carácter público de la iden-
tidad de Stiuso, quien había declarado como testigo —sin reserva de
identidad— en el debate oral y público celebrado en aquella causa en
los términos autorizados por el decreto 785/03.

Como consecuencia de todo ello, la cámara apartó al tribunal y re-


envió las actuaciones a otro para que se realice un nuevo juicio.

2º) Que contra ese pronunciamiento, la defensa del acusado interpu-


so recurso extraordinario cuya denegatoria dio lugar a la presente queja.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 881
338

Alegó que existe cuestión federal pues, a su entender, se debate


la interpretación de las garantías del debido proceso y defensa en jui-
cio consagradas por el artículo 18 de la Constitución Nacional y que la
sentencia desconoce el carácter de cosa juzgada del rechazo de una
recusación anterior también dirigida contra los integrantes del Tribu-
nal Oral Federal nº 3 que fue planteada por el fiscal, al ser convocado
a juicio, sobre la base de similares argumentos. Argumentó asimismo,
que ese fallo quedó firme cuando la Sala IV de la Cámara Federal de
Casación tuvo por desistido el recurso interpuesto contra esa decisión
a raíz de la presentación del fiscal general y que, por lo tanto, la sen-
tencia es arbitraria porque omite considerar que los jueces actuaron
en la causa AMIA en estricto cumplimiento de lo dispuesto en el decre-
to 785/03, que autorizó la declaración del funcionario en el debate oral
y público sin reserva de identidad. Por lo demás, se agravió por cuanto
considera que es erróneo entender que la labor de interpretación y
aplicación de una norma efectuada por los magistrados pueda generar
en ellos un prejuicio pues ello acarrearía la absurda consecuencia de
que un juez se vería impedido de pronunciarse en una causa sobre el
alcance de normas ya analizadas en otros procesos. Sostuvo, además,
que la sala no agotó sus posibilidades de revisión y omitió considerar
los fundamentos dados en la sentencia para demostrar que la identi-
dad de Stiuso era pública. Finalmente, sostuvo que la decisión de la
cámara de casación de anular la sentencia absolutoria y ordenar un
nuevo juicio, retrotraería el caso a la instancia de debate afectando en
consecuencia las garantías de defensa en juicio y a ser juzgado en un
plazo razonable de conformidad con lo prescripto por los artículos 18
de la Constitución Nacional y 8.1 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.

3º) Que a la luz de la doctrina de este Tribunal sentada en Fallos:


335:58, cabe entender que el recurso aquí traído se dirige contra una
sentencia equiparable a definitiva y ello, en tanto pretende lograr la
efectividad del respeto de la preclusión y la cosa juzgada que solo es
susceptible de tutela inmediata.

A su vez, los agravios traídos a conocimiento de esta Corte Supre-


ma suscitan cuestión federal pues se vinculan con la interpretación y
aplicación de las garantías de defensa en juicio y debido proceso con-
sagradas por el artículo 18 de la Constitución Nacional, al tiempo que
la decisión apelada ha sido contraria a los derechos que, a criterio del
recurrente, tales principios aseguran (artículo 14, inc. 3°, de la ley 48).
882 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

4º) Que de la reseña de los antecedentes se desprende que la cues-


tión traída a estos estrados consiste en determinar si la decisión adop-
tada por el a quo al anular la absolución dictada por el tribunal oral
interviniente violó los derechos constitucionales a un debido proceso y
de defensa en juicio del imputado (artículos 18 de la Constitución Na-
cional y 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos).

5º) Que en un todo de acuerdo con lo sostenido por la señora Pro-


curadora General de la Nación, esta Corte considera que la sentencia
recurrida transgredió los principios de preclusión y cosa juzgada toda
vez que reeditó un planteo que había quedado firme en un momento
anterior del proceso por el desistimiento de la parte que ahora preten-
de reabrir la cuestión sin invocar ninguna circunstancia distinta a las
ya debatidas y resueltas.

6º) Que cabe recordar que en su oportunidad, el fiscal interviniente


recusó a los magistrados del Tribunal Oral Federal nº 3 por su supues-
ta falta de imparcialidad afirmando —con similares fundamentos a
los que sustentan la sentencia aquí cuestionada— que la actuación de
aquellos en el juicio por el atentado a la AMIA había generado en ellos
un prejuicio respecto del carácter público de la identidad del agente
mencionado no obstante lo cual su planteo fue rechazado por el tri-
bunal y recurrido que fue dicho pronunciamiento, el Fiscal General
ante la Cámara Federal de Casación Penal decidió desistir del recurso
interpuesto por su colega, fundado en que no existía incompatibilidad
alguna en la actuación de los jueces en el proceso, toda vez que, se-
gún afirmaba en aquella oportunidad, resultaba “perfectamente lícito
que un Tribunal reciba testimonio a la misma persona en dos proce-
sos distintos, arraigados en ilícitos de diferente factura y etiología” (fs.
946/947). Como consecuencia de ello, la cámara de casación tuvo por
desistido el recurso el 12 de abril de 2011 (fs. 950).

Como consecuencia de esa decisión, que adquirió firmeza, la causa


quedó en condiciones de seguir su trámite ante el Tribunal Oral Federal
nº 3 y esta cuestión en modo alguno podría ser válidamente reeditada.

7º) Que esta Corte Suprema tiene dicho que los principios que im-
piden que el juicio se retrotraiga a etapas ya superadas cuando los
actos procesales han sido cumplidos observando las formas que la ley
establece reconocen su primer fundamento en razones de seguridad
jurídica y en la necesidad de lograr una administración de justicia rá-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 883
338

pida dentro de lo razonable, evitando que los procesos se prolonguen


indefinidamente (Fallos: 272:188).

8º) Que a la luz de lo manifestado, pretender renovar aquel punto


ya discutido y resuelto en el mismo proceso resulta particularmente
grave en este supuesto y ello, en razón de haber implicado la anula-
ción de la decisión desincriminatoria y el reenvío para la realización
de otro juicio, circunstancia que dejaba a Béliz, a pesar del avanzado
estado del proceso, nuevamente sin una definición sobre su situación
frente a la ley.

9º) Que en esa inteligencia y siempre de conformidad con la doctri-


na emanada de Fallos: 272:188, la sentencia cuestionada alejó la posibi-
lidad de satisfacer el derecho constitucional del imputado a obtener un
pronunciamiento en un plazo razonable que ponga término del modo
más rápido posible a la situación de incertidumbre de innegable res-
tricción de la libertad que comporta el enjuiciamiento penal.

10) Que consecuentemente, la reedición de cuestiones precluidas


para anular la absolución del imputado constituye una clara violación
del derecho de defensa en juicio y el debido proceso consagrados en el
artículo 18 de la Constitución Nacional y en el artículo 8.1 de la Conven-
ción Americana sobre derechos Humanos.

Por todo ello, oída la señora Procuradora General de la Nación,


se resuelve: Declarar procedente la queja, hacer lugar al recurso ex-
traordinario de fs. 123/143 vta. y revocar la decisión apelada, sin costas
en esta instancia. Hágase saber, acumúlese la queja al principal y de-
vuélvase el expediente a fin de que, por quien corresponda, se dicte un
nuevo pronunciamiento con arreglo al presente.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recurso de queja interpuesto por Gustavo Osvaldo Béliz, asistido por el Dr. Pablo J.
Lanusse.
Tribunal de origen: Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal.
Tribunal que intervino con anterioridad: Tribunal Oral en lo Criminal Federal n° 3.
884 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

COMISIÓN NACIONAL de VALORES c/ ALPARGATAS S.A.I.C.


s/ Organismos externos (seguimiento posible venta de paquete
accionario nº 276/07)

COMISION NACIONAL DE VALORES

Corresponde declarar mal concedidos los recursos extraordinarios si,


a pesar de invocarse normas de carácter federal -ley 17.811, decreto
677/2001 y normas dictadas por la Comisión Nacional de Valores-, los
agravios específicos se refieren a la valoración de la prueba realizada
por el a quo a fin de concluir que los sumariados, como administradores
de la sociedad, incumplieron su deber de informar al no rectificar o
ratificar los rumores que emergieron en la prensa y al no proveer infor-
mación completa de los detalles de las negociaciones en curso para la
adquisición del paquete accionario.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
En las presentes actuaciones, la Comisión Nacional de Valores (en
adelante, “CNV”) dictó la resolución 16.211 a través de la que sancio-
nó con una multa de $1.000.000 a la empresa Alpargatas SAIyC, a los
integrantes del directorio, a los miembros del comité de auditoría y al
consejo de vigilancia, en forma solidaria, por infracción a lo previsto en
los artículos 59 y 281, incisos a y g de la Ley 19.550 de Sociedades Co-
merciales; artículos 5, incisos a, g, y h, 8 y 15, incisos d, g y h del decreto
677/01; artículos 1, 2 y 3, apartado 3, del capítulo XXI de las Normas
dictadas por esa comisión (N.T. 2001 y mod.).
El organismo de control consideró que entre el 23 de enero de 2007
y el 26 de febrero de 2007 se publicaron en la prensa rumores sobre
una posible toma de control de Alpargatas SAIyC por un grupo socie-
tario brasileño. Señaló que ante el requerimiento de explicaciones cur-
sado por la CNV y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires a la entidad
emisora, el señor López Seco, en su carácter de director, aseveró que
ese directorio no intervenía en tratativas relacionadas con la venta o
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 885
338

fusión de la sociedad, y que no podía afirmar si algún accionista consi-


deraba vender o adquirir sus títulos.
Luego, la CNV apuntó que el 17 de abril de 2007 el señor José María
López Mañán, vicepresidente y gerente general de Alpargatas SAIyC,
informó a la CNV. que Newbridge Latín America LP, Long Bar Argenti-
na LLC, Columbia HCA Master Retirement Trust, OCM Opportunities
Fund II LPP y otros “accionistas individuales menores” habían firma-
do el día anterior una carta convenio no vinculante para la venta de
acciones de Alpargatas SAIyC y otros derechos en favor de São Paulo
Alpargatas SA. A su vez, el organismo agregó que el 25 de abril de 2007
el señor López Mañán presentó ante la CNV una copia de una nota
remitida a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, de la cual surge que
los accionistas involucrados no podían revelar el precio de referencia
contemplado en la carta de intención por cuestiones de confidenciali-
dad, así como desconocían si São Paulo Alpargatas S.A. extendería la
oferta a los demás accionistas de Alpargatas SAIyC.
Finalmente, la CNV observó que el 10 de octubre de 2007 Alparga-
tas S.A.I. y C. y las partes involucradas en la operación comunicaron la
firma del contrato de compraventa de acciones entre, por un lado, São
Paulo Alpargatas SA, y, por otro, Newbridge Latin America LP, Long
Bar Argentina LLC, Columbia HCA Master Retirement Trust, OCM
Opportunities Fund II LPP, Horacio Gabriel Scapparone, José María
López Mañán, Florencia Isabel Sundblad, Carlos Martín Basaldúa,
Alicia Ester Kityn, Marín Basaldúa, Ricardo José López Seco, María
Beatriz Resta, Máximo Casasco y Carlos M. Casarotti Quinteiros por
un valor de U$S2,145 por acción.
Añadió que ese mismo día, São Paulo Alpargatas S.A. comunicó su
intención de lanzar una oferta pública de adquisición voluntaria de ac-
ciones de Alpargatas SAIyC a un precio de $5,80 por acción. Adujo que
el 31 de octubre de 2007 el nuevo directorio de Alpargatas SAIyC -con
la participación de los señores López Mañán y López Seco- declaró ra-
zonable el precio ofrecido por São Paulo Alpargatas S.A. para la oferta
pública de adquisición y recomendó su aceptación a los accionistas.
Destacó que el comité de auditoría de Alpargatas SAIyC no objetó esa
decisión a pesar del conflicto de intereses que implicó la participación
y votación por parte de los señores López Mañán y López Seco, quie-
nes habían vendido sus acciones a un precio superior.
Sobre la base de esos hechos, la CNV concluyó que Alpargatas
SAIyC y sus directores incumplieron su deber de informar. En par-
ticular, el organismo de control concluyó que los directores sumaria-
886 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

dos: (i) omitieron divulgar información relevante durante el proceso


de negociación que culminó en la firma del contrato de compraventa
de acciones; (ii) no fueron diligentes en el cumplimiento de su deber de
ratificar o rectificar los rumores existentes en el mercado; (iii) al co-
municar la firma de la carta de intención o bien antes de la concreción
de la compraventa, omitieron informar que algunos de sus integrantes
estaban involucrados entre los “accionistas individuales menores”,
priorizando su condición de accionistas por sobre la de directores de
la emisora; (iv) permitieron el ocultamiento del precio de referencia
de la compraventa, que les significó un precio mayor por acción con
relación al ofrecido en la oferta pública de adquisición; (v) consintieron
que terceros accedan a información confidencial de Alpargatas S.A.I.
y C. y privilegiaron compromisos de confidencialidad en beneficio de
un contrato entre partes, desatendiendo el deber de lealtad en la ges-
tión y tutela de los derechos e intereses de todos los accionistas; y (vi)
obraron con intereses contrapuestos al votar, y permitir que voten, los
señores José María López Mañán y Ricardo José López Seco en la
reunión de directorio en la que se declaró la razonabilidad de la oferta
pública de adquisición.
En cuanto al comité de auditoría y al consejo de vigilancia suma-
riados, la CNV consideró que: (i) omitieron realizar actos necesarios y
suficientes para evitar los incumplimientos mencionados con relación
al deber de informar y de ratificar o rectificar los rumores en relación
a una toma de control de la emisora; (ii) omitieron objetar la actuación
de los directores precedentemente referida; y (iii) omitieron cuestio-
nar la causa de las renuncias efectuadas por los directores.

-II-
Compartiendo y haciendo suyos los fundamentos y las conclusio-
nes expuestas en el dictamen fiscal ante esa instancia, la Sala F de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial rechazó, en lo sus-
tancial, los recursos planteados por los sumariados y, en consecuen-
cia, confirmó la resolución dictada por la CNV.
En primer lugar, consideró que Alpargatas SAIyC no cumplió ade-
cuadamente su deber de proveer información cierta, relevante y sufi-
ciente al no ratificar o rectificar los rumores periodísticos relativos a
la venta del paquete accionario del mes de enero y febrero de 2007. En
consonancia con el dictamen fiscal, entendió que la sociedad emisora
tenía un deber de rectificar o ratificar esos rumores sobre la existen-
cia de un hecho que, por su importancia, era apto para afectar en for-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 887
338

ma sustancial la colocación de valores negociables o el curso de su ne-


gociación. Apuntó que, en efecto, esas noticias periodísticas tuvieron
repercusiones en el mercado, donde se registró una importante suba
en el precio y en el volumen de negociación.
Entendió que, en atención a las notas periodísticas y a sus reper-
cusiones en el mercado, la emisora tenía el deber de brindar explica-
ciones precisas y veraces para evitar que lo divulgado pudiera resultar
confuso, engañoso e incompleto, y a fin de colocar a todos los inverso-
res en igualdad de condiciones.
Luego, el tribunal entendió que esa reticencia en la divulgación de
información se vio reforzada al comunicar, en el mes de abril, en forma
incompleta la existencia de tratativas con São Paulo Alpargatas S.A.
para la venta del paquete accionario. En particular, la sociedad debe-
ría haber identificado el precio de referencia y los accionistas involu-
crados en carácter de vendedores. Apuntó que la sociedad no tomó
ninguna medida para identificar “los accionistas menores individua-
les” que participaron de esas tratativas preliminares. Especialmente,
sobre la base de los términos del apartado 8 del documento obrante a
fojas 2227/34 y las declaraciones testimoniales producidas (en espe-
cial, fs. 2292/3), tuvo por probado que esos accionistas resultaron ser
directores de la sociedad (Horacio Gabriel Scapparone, José María
López Mañán, Carlos Martín Basaldúa, Ricardo José López Seco, y
Máximo Casasco) y sus cónyuges (Florencia Isabel Sundblad, Alicia
Ester Kityn, María Beatriz Resta), por lo que no pudieron alegar des-
conocer los alcances de las negociaciones en marcha y, menos aún, un
dato tan relevante como el precio.
Concluyó que Alpargatas SAIyC, a través de sus directores y en
forma deliberada, mantuvo un estado de incertidumbre sobre las con-
diciones de la venta del paquete accionario, en beneficio de la com-
pradora São Paulo Alpargatas S.A. y los accionistas vendedores -entre
los que se encontraban miembros del directorio y sus familiares- y en
perjuicio de los restantes accionistas. Ello, apuntó el tribunal, configu-
ra una violación a las reglas de la transparencia del mercado.
Finalmente precisó que la falta de diligencia de los directores,
que resultaron ser accionistas vendedores, les reportó una ventaja
en el precio obtenido, que fue mayor al previsto en la oferta pública
de adquisición. Apuntó que la falta de diligencia es atribuible también
al resto de los directores que no pueden dispensarse de responsabi-
lidad por la falta de ejercicio efectivo de las facultades y deberes in-
herentes al cargo. Asimismo, consideró que los señores López Seco y
888 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

López Mañan no debieron haber participado de la reunión en donde


se decidió la razonabilidad del precio ofrecido en la oferta pública de
adquisición. Agregó que los miembros del consejo de auditoría no to-
maron medidas para prevenir ese conflicto de intereses. Por último,
apuntó que los miembros del consejo de vigilancia incumplieron sus
deberes de control.
En consonancia con el dictamen fiscal, el tribunal a quo entendió
que correspondía confirmar la multa aplicada, haciendo responsa-
bles solidarios a los integrantes del directorio y del consejo de vi-
gilancia por la suma de $ 900.000, y del comité de auditoría por los
restantes $ 100.000.

-III-
Contra esa sentencia, Alpargatas SAIyC (fs. 3174/93); Martín
Manzano Cornejo, Ricardo Ramírez Calvo, Jorge Oscar Ramírez
(fs. 3133/48); Enrique Horacio Boilini (3196/216); Carlos Basaldúa (fs.
3228/46); Ricardo López Seco (fs. 3248/66); José López Mañan (fs.
3268/86); Carlos Fernández Oro Franchini (fs. 3292/3310, y 3392); Wi-
lliam Augustus Franke (fs. 3314/34); Horacio Gabriel Scapparone (fs.
3336/56) y Carson Mckissick (fs. 3359/79) interpusieron sendos recur-
sos extraordinarios, que fueron concedidos por el tribunal a quo invo-
cando la existencia de cuestiones federales (fs. 3618).
Por un lado, Alpargatas SAIyC y los señores Martín Manzano Cor-
nejo, Ricardo Ramírez Calvo, Jorge Oscar Ramírez, Enrique Horacio
Boilini, Carlos Basaldúa, Ricardo López Seco, José López Mañan y
Carlos Fernández Oro Franchini aducen que se encuentran afectados
sus derechos constitucionales al control judicial suficiente, debido pro-
ceso y legalidad, previstos en el artículo 18 de la Constitución Nacional.
Manifiestan que el tribunal a quo no tomó en cuenta que era la
única instancia de revisión judicial, y convalidó un sumario con prueba
inexistente así como no trató las defensas oportunamente esgrimidas.
Apuntan que el fallo apelado invirtió la carga probatoria al invocar el
artículo 77 del decreto 677/2001, lo que vulnera la presunción de ino-
cencia. Aducen que la sentencia es arbitraria en tanto las pruebas
producidas son insuficientes para concluir que los sumariados tenían
conocimiento de las negociaciones en el mes de febrero, así como que
conocían los detalles de la negociación comunicada en el mes de abril.
En especial, enfatizan que no sabían el precio de la operación ni quié-
nes eran los accionistas minoritarios que serían parte de la compra-
venta. Concluyen que no hubo ocultamiento de información.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 889
338

Los directores se agravian de que la decisión recurrida no efectuó


una acusación concreta e individualizada de cada uno de los miembros
del directorio y no distinguió entre los directores que participaron y los
que no en la venta de acciones.
Alegaron que los señores López Mañán y López Seco no actuaron
en conflicto de interés al participar de la reunión de directorio donde
se trató la razonabilidad del precio de la oferta pública de adquisición
en tanto a ese entonces ya no eran más accionistas. Los integrantes
del comité de auditoría enfatizan que no hubo un conflicto de intereses.
Los miembros del consejo de vigilancia agregaron que tenían sóli-
das razones para considerar que la actuación del órgano de adminis-
tración se ajustaba a la normativa legal vigente y que, en todo caso, se
encontraron ante un error excusable y excluyente de antijuridicidad.
A lo expuesto, Enrique Horacio Boilini agregó la falta de conside-
ración de su situación de director independiente, que carecía de ac-
ciones de la emisora. Sostuvo que el deber de diligencia y de informar
regulado por la ley 17.811, el decreto 677/2001 y las Normas dictadas
por la CNV (N.T. 2001) fue incorrectamente interpretado en tanto la
decisión apelada le reprochó no haber aportado información que no
tenía y en un momento previo a la concreción de la compraventa.
Por su lado, William Augustus Franke, Horacio Gabriel Scapparo-
ne y Carson Mckissick, además de sostener que las pruebas fueron
arbitrariamente valoradas por el a quo, afirman, que no existe ninguna
norma que obligue a los directores de una sociedad a rectificar o rati-
ficar los rumores sobre la existencia de hechos capaces de afectar el
curso de las negociaciones de los valores negociables. Sostienen que
los administradores de la sociedad no participaron de las negociacio-
nes realizadas por los accionistas. Aducen que ante la falta de certeza
la conducta prudente era abstenerse de ratificar o rectificar las noti-
cias periodísticas.
Además, refieren que cumplieron oportunamente con el deber de
informar al comunicar la suscripción de la carta de intención en el mes
de abril. Agregan que la información aportada fue completa y que la
CNV no requirió mayores detalles. Sostienen que no conocían el precio
de la transacción y que el directorio trasladó la consulta a los accionis-
tas, quienes se ampararon en un pacto de confidencialidad. Añadieron
que era irrelevante la identidad de los accionistas minoritarios que
culminaron vendiendo sus participaciones accionarias. Concluyeron
que actuaron con la debida diligencia en tanto no utilizaron en su pro-
vecho información que no estuviera divulgada públicamente. Insisten
890 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

en que las constancias de las causa fueron tergiversadas o, al menos,


incorrectamente valoradas.

-IV-
En mi entender, los recursos extraordinarios interpuestos por Al-
pargatas SAIyC, Martín Manzano Cornejo, Ricardo Ramírez Calvo,
Jorge Oscar Ramírez, Carlos Basaldúa, Ricardo López Seco, José
López Mañan y Carlos Fernández Oro Franchini fueron mal concedi-
dos en tanto las cuestiones concretas planteadas en sus apelaciones
suscitan el examen de cuestiones de hecho y prueba, que constituyen
materia propia de los jueces de la causa y ajenas, por principio, a
la vía excepcional del artículo 14 de la ley 48 (Fallos: 334:1092, entre
muchos otros).
En efecto, si bien los recurrentes invocan normas de carácter fe-
deral -como la ley 17.811, el decreto 677/2001 y las Normas dictadas por
la CNV (N.T. 2001)-, sus agravios específicos se refieren a la valoración
de la prueba realizada por el a quo a fin de concluir que los sumariados
incumplieron su deber de informar al no rectificar o ratificar los rumo-
res que emergieron en la prensa en el mes de enero y febrero de 2007,
y al no proveer información completa en el mes de abril de ese año
de los detalles de las negociaciones en curso para la adquisición del
paquete accionario de Alpargatas SAIyC. Enfatizan que las pruebas
producidas son insuficientes para concluir que los sumariados tenían
conocimiento de las negociaciones en el mes de febrero, así como que
conocían los detalles -en particular, el precio de la operación, la identi-
dad de los accionistas minoritarios que eran parte de la transacción y
la intención de São Paulo Alpargatas S.A. de lanzar una oferta pública
de adquisición de acciones- de la carta de intención comunicada en el
mes de abril. En este contexto, las cuestiones controvertidas remiten
al análisis de las probanzas de la causa, lo que es ajeno a la vía extraor-
dinaria, y, además, los recurrentes no han acreditado arbitrariedad en
el pronunciamiento apelado.
Por el contrario, la sentencia se encuentra razonablemente fun-
dada en las circunstancias fácticas comprobadas de la causa. Por un
lado, la decisión apelada le reprochó a los sumariados no haber reali-
zado actos concretos para investigar la veracidad de las noticias perio-
dísticas a fin de contestar el requerimiento de información de la CNV.
Esa falta de actuación no fue rebatida en los recursos bajo estudio.
Por otro, el sentenciante consideró que los directores, que vendieron
finalmente sus participaciones accionarias en el mes de octubre -Ho-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 891
338

racio Gabriel Scapparone, José María López Mañán, Carlos Martín


Basaldúa, Ricardo José López Seco y Máximo Casasco-, intervinieron
en la carta de intención suscripta en el mes de abril y, por lo tanto,
conocían los detalles de la operación, en especial, el precio ofrecido.
Esa valoración encuentra sustento en los términos de la carta de in-
tención (apartados 3 y 8 del documento obrante a fs. 2227/34); en la
circunstancia de que en el texto de la carta de intención, si bien no se
reveló la identidad de los accionistas menores, se consignó el capital
accionario que poseía el directorio de la sociedad; en las declaraciones
testimoniales producidas (en especial, fs. 2291/5); y, por último, en el
hecho de que finalmente terminaron siendo parte de la venta del pa-
quete accionario en el mes de octubre. Además, el tribunal consideró
inverosímil que el representante del accionista “Newbridge” -William
Augustus Franke, quien declaró haber estado a cargo de las negocia-
ciones y quien, a su vez, era director de Alpargatas SAIyC- no hubiera
revelado a los directores, que consideraba potenciales vendedores, un
dato tan importante como el precio.
De este modo, la sentencia apelada tiene sustento probatorio sufi-
ciente, lo que lleva a rechazar el planteo de arbitrariedad y demuestra
que las garantías constitucionales invocadas -defensa en juicio, debido
proceso y presunción de inocencia- en los recursos extraordinarios no
tienen una relación directa e inmediata con la materia del pleito, por lo
que el recurso no satisface en este aspecto la exigencia del artículo 15
de la ley 48 (Fallos: 247:577; 312:551; 335:519). Sólo resta agregar que,
aun cuando el tribunal a quo citó el artículo 77 de la ley 17.811 en su
análisis preliminar -apartado V.3 de la sentencia apelada-, luego anali-
zó la totalidad de las constancias de la causa pata concluir que la CNV
comprobó los hechos que sustentan la sanción aplicada.
A su vez, los apelantes aseveran que no existió un conflicto de in-
terés a raíz de la participación y la votación de dos directores -Ricar-
do López Seco y José López Mañan- en la reunión celebrada a fin de
analizar la razonabilidad del precio de $5,80 ofrecido en el contexto
de la oferta pública de adquisición; aun cuando ellos habían vendido
sus acciones a un precio mayor. Esas cuestiones remiten al análisis de
cuestiones de hecho y prueba, y a la interpretación del derecho común
-a saber, la Ley de Sociedades Comerciales-, que son extrañas a la vía
extraordinaria intentada.
En conclusión, entiendo que corresponde declarar mal concedidos
las apelaciones bajo estudio.
892 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

-V-
Sin embargo, los recursos planteados por Enrique Horacio Boili-
ni, William Augustus Franke, Horacio Gabriel Scapparone y Carson
Mckissick son parcialmente admisibles en cuanto controvierten el al-
cance del deber de informar previsto en normas de carácter federal,
a saber, la ley 17.811, el decreto 677/2001 y las Normas dictadas por la
CNV (N.T. 2001), vigentes al momento de los hechos.
La transparencia y la simetría de la información son los ejes del
adecuado funcionamiento del mercado de valores negociables. La
función económica y social del mercado de valores radica en su capa-
cidad para captar el ahorro del público y dirigirlo hacia la inversión.
Para alcanzar ese fin es esencial generar confianza y seguridad en los
consumidores financieros, lo que depende en gran parte de que ellos
puedan acceder a toda la información disponible -en especial, por la
entidad emisora de valores negociables- que sea susceptible de afec-
tar la suerte de su inversión. Esa simetría en la información permite
la adecuada formación del precio y, en definitiva, el desarrollo del mer-
cado. Además, el suministro de información es el modo de garantizar
la plena vigencia de los derechos consagrados en el artículo 42 de la
Constitución Nacional.
Estas consideraciones fueron recogidas por la exposición de mo-
tivos de la ley 17.811, el decreto 677/2001, las Normas de la CNV y nu-
merosos precedentes de la Corte Suprema (Fallos: 330:1855; 335:1089;
S.C., C. 780, L. XLVII, “Comisión Nacional de Valores c/ Standard &
Poor’s Ratings LLC Suc. Argentina s/ organismos externos”, 15 de
abril de 2014).
En especial, ellas explican el estricto régimen informativo que es im-
puesto por el decreto 677/2001. El artículo 5 prevé el deber de informar
a la CNV en forma directa, veraz, suficiente y oportuna diversos aconte-
cimientos. En este sentido, el inciso a prevé que los administradores de
entidades emisoras y los integrantes de su órgano de fiscalización deben
informar “acerca de todo hecho o situación que, por su importancia, sea
apto para afectar en forma sustancial la colocación de valores negocia-
bles o el curso de su negociación”. La norma precisa que “La obligación
de informar aquí prevista rige desde el momento de presentación de la
solicitud para realizar oferta pública de valores y deberá ser puesta en
conocimiento de la Comisión Nacional de Valores en forma inmediata”.
El inciso g regula específicamente la información con relación a ciertas
adquisiciones o enajenaciones de acciones de una emisora, y el h, con
relación a determinados pactos o convenios de accionistas.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 893
338

En forma concordante, el artículo 1 del Capítulo XXI de las Nor-


mas dictadas por la CNV (N.T. 2001) establece que `Está prohibido
todo acto u omisión, de cualquier naturaleza, que afecte o pueda afec-
tar la transparencia en el ámbito de la oferta pública”. Asimismo, el
artículo 2 dispone que “Los administradores de entidades emisoras
que realicen oferta pública de valores negociables y los integrantes del
órgano de fiscalización, éstos últimos en materia de su competencia,
deberán informar a la Comisión en forma inmediata -en los términos
del artículo 5° inciso a) del Anexo aprobado por Decreto N° 677/2001 y
conforme lo dispuesto en el Capítulo XXVI- todo hecho o situación que,
por su importancia, sea apto para afectar en forma sustancial la colo-
cación de los valores negociables de la emisora o el curso de su nego-
ciación”. Por su parte, el artículo 3 establece una lista ejemplificativa
de los hechos que deben ser informados, entre ellos, los “cambios en
las tenencias que configuren el o los grupos de control, en los términos
del artículo 33, inciso 1° de la Ley N° 19.550, afectando su formación”.
En este contexto interpretativo, entiendo que no pueden prosperar
los agravios traídos por los apelantes en relación con el alcance del
deber de informar.
La venta del paquete accionario de control de Alpargatas SAI-
yC es un hecho relevante en los términos del mencionado régimen
en tanto es un acontecimiento que, por su importancia, es apto para
afectar en forma sustancial la colocación y negociación de valores
negociables. Del mismo modo, en los términos del artículo 5, inciso
a, del decreto 677/2001 y del artículo 2 del Capítulo XXI de las Normas
dictadas por la CNV (N.T. 2001), la celebración de una carta de inten-
ción no vinculante para la venta de acciones que representan más
del treinta por ciento del capital y de los votos también configura un
hecho con aptitud para afectar la suerte de la inversión de los consu-
midores financieros. Ello genera un deber de informar a la CNV en
forma directa, veraz, suficiente y oportuna. En el caso de los hechos
relevantes, la regulación precisa que esa información debe ser pro-
vista en forma inmediata al mercado.
A su vez, la publicación de noticias periodísticas sobre la posible
concreción de una operación de esa relevancia o sobre las negociacio-
nes preliminares genera en los administradores y en los integrantes
de los órganos de fiscalización el deber de rectificar o ratificar la ve-
racidad de la noticia. Esos rumores periodísticos tienen entidad para
confundir y engañar al público inversor, por lo que causan un deber
de actuar a cargo de quienes están en mejores condiciones de disi-
par esa incertidumbre, entre ellos, los administradores y miembros
894 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

del consejo de vigilancia. Por ello, en aras de crear las condiciones


de confianza y seguridad necesarias pasa el desarrollo del mercado
de valores, el cumplimiento de ese deber informativo requiere no sólo
transparentar la información disponible, sino también tomar medidas
concretas para esclarecer la situación y permitir que los consumido-
res financieros cuenten con información completa y suficiente sobre
su inversión. Ello no sólo en beneficio de los ahorristas, sino también
de los intereses colectivos que subyacen en la canalización del ahorro
hacia la producción.
Por otro lado, las normas disponen que la información debe ser
provista en forma completa y suficiente, por lo que comprendía el
deber de transparentar o tomar medidas concretas pasa investi-
gar el precio ofrecido en la carta de intención y la identidad de los
accionistas menores individuales participantes, sobre todo cuando
se trataba de directores de la sociedad. En efecto, esos datos eran
significativos para que los ahorristas pudieran valorar adecuada-
mente su inversión.
En este contexto normativo, tal como lo entendió el organismo de
control y el tribunal a quo, la conducta de los sumariados contribuyó
a crear un manto de incertidumbre sobre la existencia y luego sobre
los datos relevantes de las negociaciones en marcha, para la venta del
paquete accionario de la emisora, máxime ante la información publi-
cada por la prensa. En definitiva, ello atentó contra la transparencia
del mercado y la simetría de la información, y, en definitiva, contra el
adecuado funcionamiento del mercado de valores.

-VI-
Por todo lo expuesto, opino que cabe declarar mal concedido los
recursos extraordinarios interpuestos por Alpargatas SAIyC, Mar-
tín Manzano Cornejo, Ricardo Ramírez Calvo, Jorge Oscar Ramírez,
Carlos Basaldúa, Ricardo López Seco, José López Mañan y Carlos
Fernández Oro Franchini, y rechazar los recursos extraordinarios
interpuestos por Enrique Horacio Boilini, William Augustus Franke,
Horacio Gabriel Scapparone y Carson Mckissick. Buenos Aires, 03 de
octubre de 2014. Alejandra Magdalena Gils Carbó.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 895
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Comisión Nacional de Valores c/ Alpargatas


S.A.I.C. s/ organismos externos (Seguimiento posible venta de paque-
te accionario – nro. 276/07)”.

Considerando:

Que esta Corte comparte y hace suyos los fundamentos y conclu-


siones del dictamen de la señora Procuradora General, a los que co-
rresponde remitir en razón de brevedad.

Sin perjuicio de ello y respecto de los recurrentes Juan José Cos-


sio (h) y Luis Miguel Incera —omitidos en la enumeración del primer
y segundo párrafo del punto III y primer párrafo del punto IV del
referido dictamen—, corresponde incluirlos en la decisión a adoptar
dado que suscribieron junto con Carlos Fernández Oro Franchini el
recurso extraordinario de fs. 3292/3310 vta., que se propicia declarar
mal concedido.

Por ello, de conformidad con lo dictaminado por la señora Procu-


radora General, se declaran mal concedidos los recursos interpuestos
a fs. 3174/93, 3133/48, 3228/46, 3248/66, 3268/86, 3292/3310 y 3392; y se
desestiman los de fs. 3196/3216, 3314/34, 3337/56 y 3359/79. Con costas.
Notifíquese y, oportunamente, devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recursos extraordinarios interpuestos por Martín Manzano Cornejo, Ricardo Ramírez


Calvo y Jorge Oscar Ramírez, con el patrocinio letrado del Dr. Manuel José García Man-
silla; por Pedro Luis Morelli, apoderado de Alpargatas, con el patrocinio letrado del Dr.
Manuel José García Mansilla; por Enrique Horacio Boilini, representado por el Dr. Car-
los Marcelo Villegas, con el patrocinio letrado del Dr. Lucas Aníbal Piaggio; por Carlos
M. Basaldúa, por su propio derecho, con el patrocinio del Dr. Manuel José García Man-
silla; por Ricardo López Seco, por su propio derecho, con el patrocinio letrado del Dr.
Manuel José García Mansilla; por Jósé López Mañán, con el patrocinio letrado del Dr.
Manuel José García Mansilla; por Juan José Cossio (h) y Luis Miguel Incera, represen-
tados por los Dres. María Gabriela Grigioni y Lautaro D. Ferro; por William Augustus
Franke, representado por el Dr. Eduardo Patrón Costas, con el patrocinio letrado del Dr.
896 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Guillermo A. Fretes; por Horacio Gabriel Scapparone, representado por el Dr. Eduardo
Patrón Costas, con el patrocinio letrado del Dr. Guillermo A. Fretes y por Carson R.
Mckissick, representado por el Dr. Eduardo Patrón Costas, con el patrocinio letrado del
Dr. Guillermo A. Fretes.
Traslados contestados por la Comisión Nacional de Valores, representada por el
Dr. Eduardo Patricio Basualdo Moine, con el patrocinio letrado de la Dra. Karina
R. Bermúdez.
Tribunal de origen: Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial.

CORONEL, GUSTAVO JAVIER y Otros s/ Homicidio


-causa nº 96-

RECURSO EXTRAORDINARIO

No obstante que las decisiones que declaran la improcedencia de los


recursos interpuestos ante los tribunales de la causa no justifican, dada
su naturaleza procesal, el otorgamiento de la apelación extraordinaria,
cabe hacer excepción al principio en salvaguarda de las garantías del
debido proceso y de la defensa en juicio, cuando concurren supuestos
de arbitrariedad.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

SENTENCIA ARBITRARIA

La decisión que denegó por extemporáneo el pedido de constituirse


como parte querellante en una causa -y acto seguido, desestimó el re-
curso de apelación deducido contra el sobreseimiento en orden al delito
de homicidio- pese a que aun no había expirado el plazo útil para apelar
aún y la decisión, por tanto, no había adquirido todavía firmeza.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 897
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
El Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa re-
chazó, en lo que aquí interesa, el recurso de casación interpuesto por
la señora P. contra la sentencia de la Cámara Primera en lo Criminal
que confirmó la denegatoria del pedido de constituirse como parte
querellante en la causa y desestimó la queja, por apelación rechazada,
que había deducido contra el sobreseimiento dictado por el titular del
Juzgado de Instrucción y Correccional n° 2 de Clorinda, respecto de
Gustavo Javier C y Orlando Roberto P en orden al delito de
homicidio que se les había imputado.
Contra aquél pronunciamiento del máximo tribunal provincial,
la pretensa querellante articuló recurso extraordinario (fs. 17/35vta.)
cuya denegatoria motivó la interposición de la presente queja (fs. 36/38
y 39/44, respectivamente).

-II-
Para una mejor comprensión de la discusión suscitada en autos,
estimo conveniente precisar brevemente los aspectos fácticos sustan-
ciales del caso.
Tal como surge de las actuaciones, el 23 de noviembre de 2010,
mientras se desarrollaba el corte de la ruta nacional n° 86 que en re-
clamo por sus tierras llevaban adelante desde hacía cuatro meses
atrás miembros de la comunidad indígena Qom “La Primavera”, se
constituyeron en el lugar agentes de la policía provincial, asistidos por
un grupo de la Montada y miembros de Gendarmería Nacional, a fin
de dar cumplimiento a dos órdenes de allanamiento (que obran agre-
gadas a fojas 1 y 2 de los autos principales) dictadas en el marco del
sumario judicial n° 177/10, caratulado “Comisaría de Laguna Blanca s/
atentado contra la autoridad, lesiones y robo”, en trámite ante el Juz-
gado de Instrucción y Correccional n° 1 de Clorinda.
Debido al enfrentamiento que en las referidas circunstancias se
suscitó entre el personal uniformado y los manifestantes, y del que re-
sultaron dos personas muertas y varios heridos, se formó la presente
causa en la que, por un lado, se imputó a veinticuatro miembros de la
comunidad indígena los delitos de atentado contra la autoridad a mano
898 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

armada, lesiones leves y graves, y en el caso del cacique Félix D ;


también la instigación a cometer delitos. Por el otro, se atribuyó a los
oficiales de la policía provincial C y P el homicidio de Roberto L .
Mediante resolución del 10 de abril de 2012, el juez a cargo del Juz-
gado de Instrucción y Correccional n° 2 de Clorinda sobreseyó a todos
los aborígenes de los delitos por los que habían sido imputados y con-
virtió los autos de falta de mérito oportunamente dictados en favor de
los efectivos policiales en sendos sobreseimientos (fs. 1597/1612 vta. de
los autos principales, a los que me referiré en lo que sigue).
Esa decisión fue notificada a las partes el 11 de abril de 2012 y recu-
rrida por el fiscal sólo en lo relativo al sobreseimiento de los miembros
de la comunidad Qom (cf. fs. 1613/1614 y vta.). No obstante ello, el 17 de
abril a las 7.55 horas, la señora Erma P , viuda de Roberto L , se
presentó en el expediente, solicitó ser tenida como parte querellante
y, en ese carácter, simultáneamente interpuso recurso de apelación
en los términos del artículo 415 del Código Procesal Penal local, en
función de lo establecido en el artículo 70 quinques del mismo cuerpo
legal (fs. 1654 y vta.. y 1659 y vta., respectivamente).
Por resolución n° 275/12, el juez de grado rechazó su pretensión de
constituirse en querellante y, en consecuencia, declaró improceden-
te la apelación planteada (fs. 1666). Recurridos ambos puntos de ese
pronunciamiento, tomó entonces intervención la Cámara Primera en
lo Criminal de Formosa. En coincidencia con el juez, la alzada denegó
por extemporáneo el pedido de la señora P de ser tenida como par-
te en la causa y, acto seguido, desestimó su pretensión de que por vía
directa conociera de la apelación articulada contra el sobreseimiento
de los efectivos policiales que le había sido denegada en la instancia
anterior (fs. 1706/ 1712vta. y 1721).
La pretensa querellante interpuso entonces recurso de casación
que fue rechazado por el Superior Tribunal de la provincia (fs. 9/14 del
legajo de queja).
En lo sustancial, el a quo compartió lo señalado por los magistrados
que lo precedieron en cuanto a que, al momento en que se sobreseyó a
los policías C yP , el único habilitado para interponer recurso de
apelación contra ese pronunciamiento era el fiscal interviniente quien,
haciendo uso de ese derecho, efectivamente el 16 de abril promovió ape-
lación, aunque únicamente contra el sobreseimiento de los miembros
de la comunidad Qom. Al decir del máximo tribunal provincial, la deci-
sión del fiscal de no impugnar en ese mismo acto los sobreseimientos
dictados por el homicidio de Roberto L , importó su consentimiento al
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 899
338

respecto y, por consiguiente, que ellos adquirieran firmeza antes de que


su viuda, la señora P , se presentara como querellante.
A su vez, mediante expresiones esencialmente coincidentes, los
jueces del Superior Tribunal afirmaron que luego de más de dos años
de proceso sumario, tiempo en el que la pretensa querellante pudo
presentarse y no lo hizo, no era posible hablar de cercenamiento algu-
no de la regla contenida en el artículo 25 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, como aquélla ensaya, sino de la reglamen-
tación del derecho convencional invocado en el marco que impone el
juego armónico de las reglas constitucionales con las del código pro-
cesal (fs. 11vta. y 12).
Como corolario de todo ello, el a quo concluyó que la argumenta-
ción de la apelante “no lograba conmover las razones del fallo recurri-
do cuando éste dispone no hacer lugar a la constitución de querellante
por la extemporaneidad del pedido y al sólo efecto de revisar actos
precluidos...” (fs. 11vta.).

-III-
En su apelación federal, la parte recurrente sostuvo que el a quo
había incurrido en arbitrariedad, al interpretar de manera restrictiva
las normas del Código Procesal Penal local que regulan la intervención
y el derecho a recurrir que asiste al acusador particular. Refirió, en ese
sentido, que con base en los mismos argumentos que se desarrollaron
en las anteriores instancias, el Superior Tribunal añadió limitaciones
para presentarse como parte querellante en el proceso que no surgen
de la letra de la ley. Además, adujo que la decisión impugnada violaba
las garantías del debido proceso y de la defensa en juicio (artículo 18
de la Constitución Nacional), así como los derechos a la tutela judicial
efectiva y acceso a la justicia, consagrados en los artículos 8.1 y 25 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en numerosos
precedentes de nuestro máximo tribunal y de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos.
Por último, en razón de las particularidades de la cuestión debati-
da, el recurrente invocó que la misma revestía gravedad institucional.

-IV-
Es doctrina de la Corte que las decisiones que declaran la impro-
cedencia de los recursos interpuestos ante los tribunales de la causa
no justifican, dada su naturaleza procesal, el otorgamiento de la apela-
900 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

ción extraordinaria (Fallos: 302:1134; 319:399 y 328:4597). Sin embargo,


V.E. tiene resuelto también que cabe hacer excepción a ese principio
en salvaguarda de las garantías del debido proceso y de la defensa en
juicio, cuando concurren supuestos de arbitrariedad (Fallos: 299:268;
313:215; 322:2080).
Ésa es, a mi entender, la situación excepcional que se ha
configurado en el sub lite, pues advierto que al resolver del modo en
que lo hizo, el a quo se apartó de las constancias de la causa, de las
que se desprende que la presentación fue efectuada cuando el plazo
útil para apelar aún no había expirado y el sobreseimiento, por tanto,
no había adquirido todavía firmeza.
La conclusión en contrario que el a quo parece querer derivar de
la falta de apelación del fiscal contra ese pronunciamiento dictado res-
pecto de C yP , en mi opinión, o bien carece de base legal y se
contrapone con la regla del artículo 149 del código de forma local -en
cuanto establece que la renuncia o abreviación de plazos debe hacerse
de manera expresa-, o bien implica la suposición de una circunstancia
no acreditada en la causa -una renuncia expresa-, a la vez que desa-
tiende cualquier consideración acerca de la función y de los principios
generales de organización y funcionamiento del ministerio fiscal y los
alcances de su intervención en el proceso.
Se trata, en definitiva, de defectos que, de conformidad con la doc-
trina de la arbitrariedad de sentencias desarrollada por V.E., privan al
pronunciamiento de fundamentos suficientes que lo sustenten y bas-
ta para descalificarlo como acto jurisdiccional válido (Fallos: 311:1516;
321:2243, entre otros).
En tales condiciones, lo resuelto implicó también un cercenamien-
to indebido de un derecho expresamente concedido en la ley procesal
local a la víctima para constituirse en parte querellante y actuar en
defensa de sus derechos (artículo 415, en función de lo establecido en
los artículos 70 bis y 70 quinques) y, de tal modo, una afectación de las
garantías del debido proceso, acceso a la justicia y tutela judicial efec-
tiva que aseguran los artículos 18 de la Constitución Nacional y 8.1 y 25
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

-V-
Por todo lo expuesto, opino que corresponde hacer lugar a la queja,
declarar procedente el recurso extraordinario y dejar sin efecto la re-
solución recurrida para que se dicte otra con arreglo a derecho. Bue-
nos Aires, 9 de abril de 2015. Eduardo E. Casal.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 901
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la querella en la


causa Coronel, Gustavo Javier y otros s/ homicidio –causa n° 96-”, para
decidir sobre su procedencia.

Considerando:

Que esta Corte comparte y hace suyos, en lo pertinente, los funda-


mentos y conclusiones del señor Procurador Fiscal, a cuyos términos
se remite en razón de brevedad.

Por ello, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso


extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada. Acumúlese la
queja al principal y vuelvan los autos al tribunal de origen para que,
por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arre-
glo al presente. Hágase saber y cúmplase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recurso de queja interpuesto por Erma Petenik - querellante, asistido por el Dr. Federi-
co Efrón, abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), y patrocinado por
el Dr. Diego Morales.
Tribunal de origen: Superior Tribunal de Justicia de Formosa.
Tribunal que intervino con anterioridad: Cámara Primera en lo Criminal de la ciudad de
Formosa, provincia homónima.
902 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

DEZACOR S.A. c/ BUENOS AIRES, PROVINCIA de y Otra


s/ Acción declarativa de certeza

COMPETENCIA ORIGINARIA DE LA CORTE SUPREMA

Resulta válida la prórroga de la competencia originaria de la Corte Su-


prema en favor de los tribunales federales de primera instancia, en los
casos en los que no se advierta la concurrencia de un interés federal o
de razones institucionales de tal magnitud que hagan impostergable la
intervención del Tribunal.

COMPETENCIA ORIGINARIA DE LA CORTE SUPREMA

Debe ser valorado como una renuncia tácita al ejercicio del privilegio
de la competencia originaria de la Corte Suprema el hecho de que la
provincia, al ser notificada de la medida cautelar tendiente a que no se
le practiquen a la actora retenciones en el impuesto sobre los ingresos
brutos y sus sucesivas ampliaciones, no haya invocado la prerrogativa
que ostenta por mandato constitucional ni haya efectuado reserva algu-
na al respecto.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 266/310, Dezacor S.A., con domicilio en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, promueve acción declarativa de certeza en los tér-
minos del art. 322 del CPCCN contra la Provincia de Buenos Aires, a
fin de solicitar que V.E. declare: a) que los ingresos que obtuvo en vir-
tud de los contratos que celebró con Nucleoeléctrica Argentina S.A.
(en adelante NASA), detallados a fs. 266 vta./267 vta., así como los que
obtenga por aquellos que se celebren de futuro entre dichas partes
-siempre que la primera mantenga su carácter de contratista o pro-
veedora de bienes y servicios destinados a la finalización de la cons-
trucción, puesta en marcha y operación de la Central Nuclear Atucha
II y que la titularidad accionaria de NASA se mantenga en manos del
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 903
338

Estado Nacional o de los organismos comprendidos en el art. 8° de la


ley 24.156-, no se encuentran alcanzados por el impuesto provincial
sobre los ingresos brutos y b) la inconstitucionalidad de los arts. 182
y 185 subs. y concs. del Código Fiscal de la provincia demandada.
Todo ello, por entender que la pretensión provincial dificulta la libre
producción y circulación de la energía eléctrica e interfiere con los
objetivos de interés nacional que motivan la ejecución de las obras
definidas en los arts. 12 y 15 de la ley 26.566, así como lo dispuesto
en el art. 12 de la ley 15.336, y vulnera los arts. 31, 75, inc. 13, de la
Constitución Nacional y el art. 1197 del Código Civil.
Destaca, por una parte, que Dezacor S.A. es una sociedad comer-
cial dedicada a realizar tareas de montajes que ostenta el carácter de
contratista y proveedora de NASA.
Explica que esta última empresa fue constituida por el decreto
1540/94 por el cual se le transfirió, entre otros derechos y bienes, los
activos y contratos de titularidad de la Comisión Nacional de Energía
Atómica vinculados al desarrollo de la actividad de la generación nu-
cleoeléctrica, así como los correspondientes a la Central Atucha II, por
lo que tomó a su cargo la finalización de la construcción y puesta en
marcha de dicha central nuclear.
Añade que, en dicho marco, en los contratos que se celebraron
entre ambas partes se dejó expresamente establecido que las presta-
ciones de Dezacor S.A. están orientadas a la construcción, montaje y
puesta en marcha de la Central Nuclear Atucha II.
Aclara que, encontrándose en curso la vinculación contractual en-
tre ambas empresas, el Congreso Nacional sancionó la ley 26.566 que
declara de interés nacional las actividades destinadas a construir y
poner en funcionamiento diferentes centrales nucleares -entre ellas la
de Atucha II- y que otorga beneficios tributarios destinados a promo-
ver, facilitar y reducir el costo de dichas centrales.
Especifica que en los arts. 12 y 15 de dicha ley, y por remisión
al art. 12 de la ley 15.336, se establece una exención tributaria que
la exime, entre otros tributos, del pago del impuesto sobre los in-
gresos brutos.
Indica que, a pesar de ello, el Fisco provincial persiste en su inten-
ción de ratificar que cuenta con la potestad de gravar con tal impuesto
los ingresos obtenidos en virtud de los contratos celebrados entre am-
bas partes en el marco antes descripto, lo que, en su criterio implica
que el Fisco desconoce lo establecido en normas de jerarquía superior
-leyes federales 15.336 y 26.566- a la normativa local que invoca -código
904 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

fiscal provincial-, con afectación de los arts. 31 y 75, inc. 13, de la Cons-
titución Nacional.
Asimismo, y luego de relatar la situación de Dezacor S.A. ante el
impuesto sobre los ingresos brutos por la ejecución de los contratos
celebrados con Nucleoeléctrica Argentina S.A. y de traer en auxilio
de su postura la cita de diversos precedentes del Tribunal-, solicita la
citación de dicha empresa como tercero interesado en los términos del
art. 94 del CPCCN, por entender que existe una controversia común en
tanto el resultado del proceso podría generarle obligaciones en razón
de lo estipulado en la cláusula 39.4 de las “Condiciones Generales de
Contratación” de los contratos celebrados entre ambas partes (v. fs.
294/299).
A fs. 320, se corre vista, por la competencia, a este Ministerio Público.

-II-
Cabe recordar, en primer término, que uno de los supuestos que
suscita la competencia originaria de la Corte si es parte una provincia
se da cuando la causa reviste un manifiesto contenido federal, es decir,
cuando la demanda entablada se funda directa y exclusivamente en
prescripciones constitucionales de carácter nacional, leyes del Con-
greso o en tratados con las naciones extranjeras, de tal suerte que la
cuestión federal sea la predominante en la causa (Fallos: 322: 1470;
323:2380 y 3279).

-III-
De igual modo, corresponde señalar que, a los fines de dilucidar
cuestiones de competencia, ha de estarse, en primer lugar a los he-
chos que se relatan en el escrito de demanda y después, y sólo en la
medida en que se adecue a ellos, al derecho que se invoca como funda-
mento de la pretensión, así como también a la naturaleza jurídica de la
relación existente entre las partes (Fallos: 328:73; 329:5514).

-IV-
Desde mi punto de vista, más allá de que la acción declarativa de
certeza que inició la actora tenga su origen en normas y actos de natu-
raleza local, se advierte que lo medular de la cuestión planteada exige
esencial e ineludiblemente determinar, en forma previa, si la preten-
sión de la Provincia de Buenos Aires de gravar con el impuesto sobre
los ingresos brutos los ingresos que DEZACOR S.A. obtenga con mo-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 905
338

tivo de la ejecución de los contratos detallados en el capítulo II de la


demanda o aquellos que resulten de la ejecución de los que celebre
de futuro con NASA, destinados a la construcción, puesta en marcha
y operación de la Central Nuclear Atucha II, trae aparejado que en el
ejercicio de su potestad tributaria la jurisdicción local invade un ámbi-
to que es propio de la Nación.
Tal circunstancia implica que la causa se encuentra entre las espe-
cialmente regidas por la Constitución Nacional, a las que alude el art.
2°, inc. 1°) de la ley 48, ya que versa sobre la preservación de las órbitas
de competencia entre las jurisdicciones locales y el Gobierno Fede-
ral que determina nuestra Ley Fundamental, lo que torna competente
a la justicia nacional para entender en ella (Fallos: 314:508; 315:1479;
322:2624, entre muchos otros).
En este sentido, el núcleo del planteamiento que se efectúa en
autos remite necesariamente a desentrañar el sentido y los alcances
de diversas cláusulas constitucionales y, en particular, del art. 75 inc.
13 de la Constitución Nacional, así como de la ley 15.336 -que inte-
gra el marco regulatorio de la energía eléctrica-y la ley 26.566, que
revisten inequívoco carácter federal, cuya adecuada hermenéutica
resultará esencial para la solución del caso y permitirá apreciar si
existe la violación constitucional que se alega (Fallos: 311:2154, cons.
4°, 322:2624; 327:1211; 330:542 y C.349, L.XLIV, “Compañía Administra-
dora del Mercado Mayorísta Eléctrico S.A. c/ Chubut, Provincia del si
medida cautelar”, sentencia del 7 de diciembre de 2010, entre otros),
por lo que cabe asignar manifiesto contenido de igual naturaleza a la
materia del pleito.

-V-
Además, toda vez que el asunto exige dilucidar si la potestad tri-
butaria que pretende ejercer la provincia invade un ámbito que le es
propio a la Nación en materia de energía eléctrica -Interés nacional
protegido por normas federales como las ya citadas leyes 15.336 y
26.566- pienso que la acción se encuentra entre las causas especial-
mente regidas por la Constitución Nacional, a las que alude el art. 2°,
inc. 1°, de la ley 48, en tanto versa sobre la preservación de las órbitas
de competencia entre una provincia y el Gobierno Federal (v. doctrina
de Fallos: 325:479 y 327:3883, y arg. T.392, L.XLVII, “Telefónica Móviles
Argentina S.A. c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa de certe-
za”, sentencia del 30 de diciembre de 2011).
906 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

-VI-
En razón de lo expuesto, opino que, al ser parte una provincia en
una causa de manifiesto contenido federal, -cualquiera que sea la ve-
cindad o nacionalidad de la actora (Fallos: 317:473; 318:30 y sus citas y
323:1716, entre otros)- el proceso corresponde a la competencia origi-
naria de la Corte. Buenos Aires, 29 de agosto de 2014. Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que a fs. 266/310 Dezacor S.A. promueve acción declarativa de


certeza en los términos del artículo 322 del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación contra la Provincia de Buenos Aires, a fin de
que el Tribunal declare que: a) los ingresos que obtuvo en virtud de
los contratos que celebró con Nucleoeléctrica Argentina S.A., detalla-
dos a fs. 266 vta./ 267 vta., así como los que obtenga por aquellos que
se celebren en el futuro entre dichas partes -siempre que la primera
mantenga su carácter de contratista o proveedora de bienes y servi-
cios destinados a la finalización de la construcción, puesta en marcha
y operación de la Central Nuclear Atucha II y que la titularidad accio-
naria de Nucleoeléctrica Argentina S.A. se mantenga en manos del
Estado Nacional o de los organismos comprendidos en el artículo 8° de
la ley 24.156-, no se encuentran alcanzados por el impuesto provincial
sobre los ingresos brutos; y b) la inconstitucionalidad de los artículos
182 y 185 subsiguientes y concordantes del Código Fiscal de la provin-
cia demandada.

Afirma que la pretensión provincial dificulta la libre producción


y circulación de la energía eléctrica, e interfiere con los objetivos
de interés nacional que motivan la ejecución de las obras definidas
en los artículos 12 y 15 de la ley 26.566, así como lo dispuesto en el
artículo 12 de la ley 15.336, y vulnera los artículos 31, 75, inciso 13,
de la Constitución Nacional y el entonces vigente artículo 1197 del
Código Civil.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 907
338

Destaca que Dezacor S.A. es una sociedad comercial dedicada


a realizar tareas de montajes que tiene el carácter de contratista y
proveedora de Nucleoeléctrica Argentina S.A. Explica que esta última
empresa fue constituida por el decreto 1540/94 por el cual se le transfi-
rió, entre otros derechos y bienes, los activos y contratos de titularidad
de la Comisión Nacional de Energía Atómica vinculados al desarrollo
de la actividad de la generación nucleoeléctrica, así como los corres-
pondientes a la Central Atucha II, por lo que tomó a su cargo la finali-
zación de la construcción y puesta en marcha de dicha central nuclear.

Añade que, en dicho marco, en los contratos que se celebraron


entre ambas partes se dejó expresamente establecido que las presta-
ciones de Dezacor S.A. están orientadas a la construcción, montaje y
puesta en marcha de la Central Nuclear Atucha II.

Aclara que, encontrándose en curso la vinculación contractual en-


tre ambas empresas, el Congreso Nacional sancionó la ley 26.566 que
declara de interés nacional las actividades destinadas a construir y
poner en funcionamiento diferentes centrales nucleares -entre ellas la
de Atucha II- y que otorga beneficios tributarios destinados a promo-
ver, facilitar y reducir el costo de dichas centrales.

Especifica que en los artículos 12 y 15 de dicha ley, y por remisión


al artículo 12 de la ley 15.336, se establece una exención tributaria
que la libera, entre otros tributos, del pago del impuesto sobre los
ingresos brutos.

Indica que a pesar de ello, el Fisco provincial persiste en su inten-


ción de ratificar que cuenta con la potestad de gravar con tal impues-
to los ingresos obtenidos en virtud de los contratos celebrados entre
ambas partes en el marco antes descripto, lo que, a su criterio, implica
desconocer lo establecido en normas de jerarquía superior -leyes fe-
derales 15.336 y 26.566- y la normativa local que invoca -código fiscal
provincial-, con afectación de los citados artículos 31 y 75, inciso 13, de
la Constitución Nacional.

Asimismo, y luego de relatar la situación de Dezacor S.A. ante el


impuesto sobre los ingresos brutos por la ejecución de los contratos
celebrados con Nucleoeléctrica Argentina S.A., solicita la citación de
dicha empresa como tercero interesado, en los términos del artículo
94 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, por entender
908 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

que existe una controversia común en tanto el resultado del proceso


podría generarle obligaciones, en razón de lo estipulado en la cláusula
39.4 de las “Condiciones Generales de Contratación” de los contratos
celebrados entre ambas partes.

2°) Que tal como surge de la exposición de los hechos de la


demanda (fs. 277/278), y de las constancias del expediente FLP
23108670/2012/CA1 “Dezacor S.A. c/ Agencia de Recaudación de la
Provincia de Buenos Aires (ARBA) s/ medida cautelar civil” radica-
do en el Juzgado en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo
Federal de La Plata n° 2, Secretaría Civil n° 6, que en copias certifica-
das fueron remitidas a esta Corte (conf. fs. 320), el 30 de noviembre
de 2012 la actora solicitó, ante la justicia federal, una medida cautelar
tendiente a que no se le practiquen retenciones en el impuesto so-
bre los ingresos brutos por la facturación que esta emitiera a Nu-
cleoeléctrica Argentina S.A. en virtud de los contratos 4500056714 y
4500055577, y de cualquier otro que en el futuro pudiera entablar con
la referida empresa, vinculados a la ejecución de las obras tendientes
a la finalización de la construcción, puesta en marcha y operación
de la Central Nuclear Atucha II, hasta tanto se resuelva el pedido de
reconocimiento de la exención tributaria fundado en las leyes 26.566
y 15.336 y se agote, respecto de dicho planteo, la instancia adminis-
trativa y judicial (fs. 223/247 del expediente de referencia).

La indicada pretensión cautelar fue admitida –en todos sus tér-


minos- mediante el pronunciamiento recaído a fs. 252/ 258, el 14 de di-
ciembre de 2012.

3°) Que posteriormente, y ante la suscripción de nuevos contratos


análogos entre las mismas partes, el Tribunal interviniente fue am-
pliando la medida cautelar a las sucesivas contrataciones que se fue-
ron concretando.

Así, el 25 de enero de 2013 se extendió la medida al contrato


4500060557 (fs. 327), el 6 de febrero de 2013 a los contratos 4500061354 y
4500061385 (fs. 457/458), el 29 de abril de 2013 al contrato 4500062968 (fs.
518/519), el 22 de mayo de 2013 a los contratos 4500064609 y 4500064610
(fs. 633/634), el 8 de julio de 2013 al contrato 4500065039 (fs. 698/699), el
31 de octubre de 2013 al contrato 4500065966 (fs. 809/810), el 20 de no-
viembre de 2013 a los contratos 4500067742 y 4500068581 (fs. 918/919),
el 16 de diciembre de 2013 al contrato 4500069413 (fs. 992/993), el 8 de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 909
338

enero de 2014 al contrato 4500070296 (fs. 1058/1059), el 12 de febrero de


2014 al contrato 4500070917 (fs. 1134/1135), y el 26 de febrero de 2014 al
contrato 4500071875 (fs. 1209/1210).

Además, de acuerdo al sistema informático de consulta de causas


del Poder Judicial de la Nación —www.pjn.gov.ar—, el 28 de mayo de
2014 se amplió la medida cautelar, y se hicieron extensivos sus efectos,
al contrato 4500073035, el 21 de agosto de 2014 al contrato 4500075926, y
el 27 de octubre de 2014 al contrato 4500078511.

Los convenios citados coinciden con los detallados en los puntos


(i) a (xiv) del apartado II del escrito de inicio de este proceso (fs. 266
vta./268 vta.).

También en las actuaciones referidas se dispuso que se notifique


a la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires la sentencia
cautelar y sus sucesivas ampliaciones, en mérito a la “naturaleza de la
acción intentada”, a los “intereses fiscales comprometidos”, y a lo nor-
mado por los artículos 1° y 27, inciso 13 del decreto-ley 7543/69 (conf. fs.
762/763, confirmado por la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata
a fs. 804/806). En las copias certificadas del expediente obran constan-
cias de dichas notificaciones (fs. 815, 816, 926, 1067, 1068 y 1213), y en
el sistema informático también existen notas correspondientes a las
comunicaciones cursadas a la Fiscalía de Estado con relación a las
ampliaciones de la medida cautelar.

4°) Que frente a tales antecedentes no corresponde admitir la radi-


cación de este expediente en la instancia prevista en el artículo 117 de
la Constitución Nacional.

5°) Que, en efecto, el Tribunal ha reconocido la validez de la pró-


rroga de su competencia originaria, en favor de los tribunales fede-
rales de primera instancia, en los casos en los que no se advierta
la concurrencia de un interés federal o de razones institucionales
de tal magnitud que hagan impostergable la intervención de esta
Corte (causas CSJ 410/2010 (46-A)/CS1 “Agropecuaria Mar S.A. c/
San Juan, Provincia de y otro - Estado Nacional s/ ordinario” y CSJ
58/2014 (50-F)/CS1 “Fincas del Sol S.A. c/ San Juan, Provincia de y
otro s/ ordinario”, pronunciamientos del 10 de diciembre 2013 y 29
de abril de 2015, respectivamente).
910 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

6°) Que corresponde admitir la posibilidad de que también en


ese tipo de controversias tenga eficacia la voluntad de la provincia
de litigar ante los jueces federales de primera instancia. En efecto,
al no presentarse las razones institucionales o federales que sí fue-
ron afirmadas, por ejemplo, en el pronunciamiento de Fallos: 333:1386
(considerando 5°, que cita a su vez los de Fallos: 315:2157 y 331:793), la
solución antedicha se impone (causas CSJ 410/2010 (46-A)/CS1 y CSJ
58/2014 (50-F)/CS1, ya citadas).

7°) Que el hecho de que en el sub lite la Provincia de Buenos Ai-


res, al ser notificada de la medida cautelar decretada y sus sucesi-
vas ampliaciones, no haya invocado la prerrogativa que ostenta por
mandato constitucional, ni haya efectuado reserva alguna al respecto,
debe ser valorado como una renuncia tácita al ejercicio de ese privile-
gio (CSJ 294/2012 (48-O)/CS1 “Obra Social para la Actividad Docente
-O.S.P.L.A.D.- c/ Misiones, Provincia de s/ ejecución de convenio”, sen-
tencia del 12 de noviembre de 2013, considerando 2° y sus citas).

Dicha conclusión se corrobora en virtud de la regla especial de


competencia según la cual el tribunal competente en las medidas pre-
cautorias es el que debe conocer en el proceso principal (artículo 6°,
inciso 4° del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal, se resuelve: Declarar


la incompetencia del Tribunal para entender en estas actuaciones
por la vía de su instancia originaria. Notifíquese, comuníquese a la
Procuración General y remítanse los autos al Juzgado en lo Civil,
Comercial y Contencioso Administrativo Federal de La Plata n° 2,
Secretaría Civil n° 6.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Parte actora: Dezacor S.A., representada por el doctor Diego Alberto Chapero, con el
patrocinio letrado del doctor Pablo Raúl Masud.
Parte demandada: Provincia de Buenos Aires.
Tercero cuya citación se solicita: Nucleoeléctrica Argentina S.A.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 911
338

GÓMEZ, PATRICIA VERÓNICA c/ LATRILLE, FERNANDO


GABRIEL ROBERTO s/ Daños y perjuicios

EXCESO RITUAL MANIFIESTO

Es descalificable la decisión que tuvo por decaído el recurso extraordina-


rio, por haber omitido cumplir la carga de agregar una copia del traslado
previsto por el art. 257 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación
que tenía por destinataria a una de las coactoras, en tanto ello importa un
exceso de rigor formal con menoscabo directo del derecho de defensa del
apelante y consecuentemente, de la verdad jurídica objetiva, cuya nece-
saria primacía es acorde con el adecuado servicio de justicia.

EXCESO RITUAL MANIFIESTO

Aun cuando las cuestiones atinentes a la interpretación del art. 120 del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, resultan ajenas al reme-
dio federal del art. 14 de la ley 48, tal circunstancia no resulta óbice para
invalidar la decisión recurrida cuando se advierte un exceso ritual sus-
ceptible de frustrar el derecho de defensa en juicio (art. 18 de la Consti-
tución Nacional)

CODIGO PROCESAL CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION

El art. 120 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, en tanto


establece que deberán adjuntarse tantas copias como partes interven-
gan de todos los escritos de los que corresponda correr traslado, ha de
interpretarse razonablemente a partir de su finalidad cual es, la de ase-
gurar a las partes interesadas el debido conocimiento de las cuestiones
planteadas por la contraria.

VERDAD JURIDICA OBJETIVA

A pesar de la trascendencia de las técnicas y principios tendientes a


la organización y el desarrollo del proceso, resulta inadmisible que las
formas procesales sean utilizadas mecánicamente, con prescindencia
de la finalidad que las inspira y con olvido de la verdad jurídica objetiva,
porque ello resulta incompatible con el adecuado servicio de justicia.
912 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

EXCESO RITUAL MANIFIESTO

Adolecen de un injustificado rigor formal las sentencias que son fruto


de una sobredimensión del instituto de la preclusión procesal al hacerlo
extensivo a un ámbito que no hace a su finalidad

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires
rechazó el recurso extraordinario de nulidad interpuesto por Fer-
nando Latrille contra el pronunciamiento de la Cámara Primera de
Apelación en lo Civil y Comercial del departamento judicial de San
Nicolás, que había hecho lugar a la demanda entablada por Patri-
cia Verónica Gómez y Marta Hernández de Villareal por los daños
y perjuicios derivados de la difusión de publicaciones injuriantes y,
en consecuencia, había condenado al demandado al pago de $10.000
(fs. 430/1 y 362/369 del expediente principal, al que me referiré salvo
aclaración en contrario).
El superior tribunal provincial sostuvo que no correspondía anular
la sentencia apelada en tanto aquélla había tratado todas las cuestio-
nes esenciales planteadas ante esa instancia y, de este modo, dejó fir-
me la condena dictada contra el demandado.
A su turno, esa cámara había sostenido que las expresiones difun-
didas por el demandado no constituían meras opiniones, sino afirma-
ciones de hechos que vinculaban a las actoras con la sustracción de
fondos públicos destinados a la biblioteca popular José Manuel Estra-
da de la localidad de Ramallo.
En esas circunstancias, la cámara había advertido que el deman-
dado no había cumplido con las mínimas medidas de resguardo para
verificar la veracidad de la información difundida y, en consecuencia,
había actuado con temeraria despreocupación respecto de la verdad o
falsedad de la noticia. Por ello, entendió que el accionado debe respon-
der, en virtud de la doctrina de la real malicia, por los daños y perjui-
cios causados por las expresiones lesivas al honor de las actoras.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 913
338

-II-
Contra dicho pronunciamiento, el demandado interpuso recurso
extraordinario (fs. 13/31 del cuaderno de queja).
El recurrente sostiene, en lo principal, que la condena a pagar da-
ños y perjuicios por la difusión de noticias de interés general atenta
contra la libertad de expresión.
En ese sentido, destaca que las notas publicadas en el mensua-
rio Despertar reflejan su opinión sobre un asunto de interés público,
esto es, el esclarecimiento del destino de los fondos percibidos por la
biblioteca popular José Manuel Estrada de la localidad de Ramallo.
Recuerda que esta cuestión preocupaba a los habitantes de aquella
localidad, en tanto, entre otras circunstancias, el Concejo Deliberante
de Ramallo había solicitado informes relacionados con la utilización
de los fondos. Agrega que, al momento de las publicaciones, la Banda
Infanto-juvenil de Ramallo -otro de los destinatarios de los fondos del
bingo- había iniciado un proceso judicial contra la biblioteca a fin de
obtener el cobro de las sumas de dinero no percibidas. En ese marco,
alega que no debe responder civilmente en tanto los juicios de valor
por él difundidos no constituyen insultos o vejaciones gratuitas.
Además, agrega que, aun si se considerase que las expresiones son
aseveraciones fácticas, estas se encuentran amparadas por la doctri-
na de la real malicia. Señala que el pronunciamiento confirmado por el
superior tribunal provincial omitió ponderar que, de conformidad con
esa doctrina adoptada por la Corte Suprema, las actoras tenían la car-
ga de probar que la noticia contenía afirmaciones falsas o inexactas, y
que él obró con conocimiento de su falsedad o con notoria despreocu-
pación por su veracidad. En este sentido, advierte que el análisis de las
publicaciones basta para descartar la existencia de mala fe y que las
instancias anteriores confunden él estándar de “notoria despreocupa-
ción por la veracidad” con el concepto de mera culpa establecido en el
Código Civil de la Nación.

-III-
A su turno, la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Bue-
nos Aires tuvo por no presentado el recurso extraordinario federal en
atención a que el recurrente acompañó en forma extemporánea un
juego adicional de copias para traslado (fs. 39 del cuaderno de queja),
lo que motivó la presentación de un recurso de queja (fs. 40/44 del cua-
derno de queja), que, en mi opinión, debe prosperar.
914 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

La decisión del a quo de tener por no presentado el recurso ex-


traordinario configura una denegación de la impugnación (Fallos:
311:273, entre otros) que incurrió en un excesivo rigor formal (Fallos:
329:3966; dictamen de la Procuración General de la Nación en los autos
S.C. P.213, L. XXXIV, “Piave S.R.L. s/ concurso preventivo”, del 31 de
marzo de 1999) que no puede obstar- que la Corte Suprema trate los
agravios federales planteados por el apelante vinculados a la inteli-
gencia de las cláusulas constitucionales que garantizan la libertad de
expresión (arts. 14 y 32, Constitución Nacional; Fallos: 329:3966).
De las actuaciones surge que al interponer el remedio federal, el
recurrente acompañó una copia para traslado en atención a que hasta
ese momento ambas accionantes -que tienen el mismo letrado patro-
cinante y el mismo domicilio constituido- eran notificadas a través de
una única cédula acompañada de un juego de copias (fs. 335, 344/51,
370, 380/87, 432). Luego de la presentación de la impugnación federal,
la Suprema Corte provincial intimó al apelante, bajo apercibimiento de
aplicar la sanción prevista en el artículo 120 del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación, a acompañar otra copia en tanto entendió que
era necesario enviar dos cédulas distintas con un juego de copias cada
una. Finalmente, el impugnante presentó la reproducción adicional
una vez transcurrido el plazo de dos días previsto en la norma citada,
lo que motivó que el a quo hiciera efectivo el apercibimiento y tuviera
al recurso por no presentado.
En estas circunstancias, la decisión de dar por decaído el derecho
a recurrir por la vía prevista en el artículo 14 de la ley 48 ha frustrado,
con argumentos de excesivo rigor formal, una vía apta para el recono-
cimiento del derecho a la libertad de expresión invocado (artículos 14
y 32, Constitución Nacional), con menoscabo de la garantía de defensa
en juicio (artículo 18, Constitución Nacional).
Para más, se encuentran reunidos los restantes recaudos de la vía
extraordinaria en tanto la decisión definitiva del superior tribunal de
la causa ha sido contraria al derecho que la demandada fundó en las
cláusulas federales invocadas (art. 14, inc. 3, ley 48).
Por ello, el recurso de queja es procedente.

-IV-
No se encuentra controvertido que, entre febrero y junio de 2006,
el señor Fernando Latrille publicó tres notas periodísticas relaciona-
das con el destino de los fondos asignados a la biblioteca popular José
Manuel Estrada de la localidad de Ramallo en el mensuario Despertar,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 915
338

que circula en esa jurisdicción local (fs. 10/14). Ello motivó la interpo-
sición de la presente acción por parte de Patricia Verónica Gómez y
Marta Hernández de Villareal, en su carácter de presidenta y de secre-
taria de la comisión de esa biblioteca, por los daños y perjuicios que le
habrían causado esas publicaciones (fs. 23/30 vta.).
En el año 1997 la biblioteca popular de Ramallo fue autorizada a
instalar una sala de bingo en esa ciudad, de conformidad con la ley
provincial 11.018, cuyos ingresos debían ser destinados a entidades de
bien público, entre ellas, la biblioteca en cuestión (cf. ordenanza muni-
cipal 1505/97 del 28 de octubre de 1997, fs. 45/68).
En el artículo titulado “Hipocresía” publicado en el mes de febre-
ro de 2006, el señor Latrille afirmó que esa biblioteca había recibido
una gran cantidad de dinero para su funcionamiento, pero que faltaba
que el ingreso de fondos se viera reflejado en la institución (fs. 14). La
nota culminaba con la siguiente frase: “[s]i uno recibiera ese dinero,
tranquilamente crearía una editorial. Sí señor, una editorial que tran-
quilamente se podría llamar ‘Editorial Villa Real’. A lo mejor de esta
manera uno estaría convirtiéndose en un verdadero hipócrita”.
En el mes de abril, el demandado publicó otra nota titulada “Se
volaron. ¿Dónde están?”, donde expuso que en los años 2004 y 2005
la biblioteca José Manuel Estrada recibió de Bingo Ramallo S.A. la
suma de $ 307.723 y que el bloque justicialista del Concejo Deliberan-
te solicitó al Poder Ejecutivo municipal que se informe sobre el uso
de los fondos. Luego incluyó una entrevista al concejal Ricardo Belos
(fs. 10 y 12).
Finalmente, en el mes de junio, el señor Latrille volvió a publicar
una editorial en la que instó a que se siga investigando el destino de
los fondos. En ese marco, aseveró: “Perdón por la insistencia, pero a
lo mejor hacen que me irrite, cuando intentan coartar la libertad de
expresión. Sólo espero que les alcance con el carbón, porque algún día
la justicia puede llegar para al lado donde tienen que ir y, aquellos que
se burlaron y viajaron por Egipto como quien viaja de Ramallo a Villa,
tendrán que dar explicaciones. Por momentos me imagino un camión
de carbón, una quema de plata -libros, libros- plata, una vieja viajando
y que en la timba gasta la plata ajena. Demasiado para una tapa. Todo
tiene un limite, el suyo es que ahora la repartan” (fs. 13).
Tampoco se encuentra discutido en esta instancia que el 21 de fe-
brero de 2006, los concejales del Partido Justicialista dirigieron una
nota al intendente de Ramallo a fin de que la biblioteca corrobore la
fecha y el monto de los pagos efectuados por Bingo Ramallo S.A. a
916 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

la institución, especifique el destino de esos fondos con los respaldos


correspondientes y acompañe las copias de los balances de los últimos
tres meses (fs. 44). De acuerdo con el informe de fojas 166, Bingo Ra-
mallo S.A. entregó a la biblioteca $95.572,79 en el año 2004 y $179.227,55
en el año 2005. De las constancias de la causa surge que, para el 11 de
abril de 2006, aquella nota no había sido respondida por el departa-
mento ejecutivo municipal (fs. 59).

-V-
La cuestión federal llevada a conocimiento de la Corte Suprema,
consiste en determinar cómo debe compatibilizarse, en las circuns-
tancias relatadas, el derecho a la libertad de expresión del demandado
con el derecho al honor de las actoras (arts. 14, 32 y 75, in. c. 22, Cons-
titución Nacional; 11 y 13, Convención Americana sobre Derechos Hu-
manos; 17 y 19, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; IV
y V, Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; y
12 y 19, Declaración Universal de Derechos Humanos).
Al respecto, corresponde destacar el fundamental valor que el de-
recho a la libertad de expresión representa en una sociedad democrá-
tica. Tal como ha establecido esta Procuración General: “[la libertad
de expresión] comprende tanto el derecho de cada individuo a expre-
sar su pensamiento y a difundirlo a través de cualquier medio apro-
piado, como el derecho colectivo a recibir todo tipo de información y a
conocer la expresión del pensamiento ajeno (Corte Interamericana de
Derechos Humanos, “Opinión Consultiva OC-5/85, 13 de noviembre de
1985, párrafo 30). Ese derecho adquiere una preponderancia singular
en el ámbito de los derechos fundamentales pues se despliega en una
doble dimensión: por un lado, constituye un derecho inalienable de los
individuos, y, por el otro, es una precondición esencial para el funcio-
namiento de un gobierno democrático. La Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha señalado que ‘la libertad de expresión e infor-
mación es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad
democrática’ (Corte IDH, OC-5/85, párrafo 70) [...] Ese entendimien-
to también ha sido resaltado invariablemente por la Corte Suprema
(CSJN, Fallos: 310:510; 314:1517; 319:3428; entre otros)” (S. C. G, 439, L.
XLIX, “Grupo Clarín S.A. y otros c/ Poder Ejecutivo Nacional y otro s/
acción meramente declarativa”, emitido el 12 de julio de 2013).
En este sentido, la Corte Suprema ha receptado la doctrina de la
real malicia (Fallos: 310:508). De acuerdo con ella, y tal como fue ex-
puesta en el precedente registrado en Fallos: 331:1530, “tratándose
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 917
338

de informaciones referidas a funcionarios públicos, figuras públicas


o particulares que hubieran intervenido en cuestiones de esa índole,
cuando la noticia tuviera expresiones falsas o inexactas, los que se
consideran afectados deben demostrar que quien emitió la expresión
o imputación conocía la falsedad de la noticia y obró con conocimien-
to de que eran falsas o con notoria despreocupación por su veracidad
(doctrina de Fallos: 320:1272; 327:943)”.
En esta causa, cabe destacar que las expresiones vertidas por el
demandado versaban sobre un asunto de interés público. En efecto,
las normas municipales y provinciales autorizaron el funcionamiento
de un bingo con la condición de que los fondos recaudados por esa
actividad sean destinados a una entidad de bien público. El esclareci-
miento respecto de si ese dinero efectivamente se aplicaba a causas
de bien común tenía una indudable trascendencia para la vida social,
política e institucional del municipio. En otras palabras, se trata de
información significativa para el debate democrático en el ámbito de
la municipalidad de Ramallo. Para más, de las constancias de la causa
surge que esta cuestión preocupaba a los habitantes de la localidad
de Ramallo. Entre otras circunstancias, ello se evidencia por la carta
enviada por el Partido Justicialista al intendente de Ramallo para que
se provea información sobre la utilización del dinero (fs. 44).
Asimismo, las actoras, en su carácter de presidenta y de secretaria
de la comisión de la biblioteca, se encontraban a cargo de la institución
que recibía fondos regulados por la municipalidad de Ramallo para ser
destinados al bien común. En esa medida, intervenían en una cuestión
de interés público. En este contexto, la doctrina de la real malicia es
aplicable en todo lo concerniente con el desarrollo de dicha actividad,
que es justamente el asunto abordado por las publicaciones que dieron
lugar a esta acción (Fallos: 331:1530; 334:1722, voto de la ministra Elena
I. Highton de Nolasco; Corte Interamericana de Derechos Humanos,
“Caso Ricardo Canese vs. Paraguay”, sentencia del 31 de agosto de
2004, párr. 103).
En mi opinión, la sentencia de la cámara de apelaciones, que fue
confirmada por la Suprema Corte provincial, aplicó en forma errónea
la doctrina de la Corte Suprema con relación al alcance de la libertad
de expresión.
Por un lado, las actoras no cumplieron con la carga de acreditar
la falsedad de la información, dado que no han acompañado ninguna
prueba relativa al uso de los fondos. El tribunal de grado tuvo por acre-
ditada la inexactitud de la información sobre la base de que los conce-
918 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

jales interesados en el esclarecimiento no habían formulado denuncia


contra las actoras y en razón de que el concejal entrevistado, Ricardo
Belos, no había formulado juicio alguno sobre la honorabilidad de las
actoras. Sin embargo, ninguna de dichas circunstancias pone en evi-
dencia la inexactitud de las afirmaciones vertidas por el demandado.
Más importante aún, las accionantes no acreditaron que el de-
mandado hubiera obrado a sabiendas de su falsedad o con total des-
preocupación al respecto (Fallos: 310:508, considerando 11°; 331:1530,
considerando 8°).
Luego, los dichos atribuidos al demandado que encierran juicios
de valor -tal como la alusión a las actoras como “hipócritas”- también
gozan, en el caso, de protección constitucional en tanto no dejan tras-
lucir un ejercicio abusivo por parte del accionado de su derecho a la
libertad de expresión. Sin perjuicio de que esas manifestaciones pu-
dieron resultar hirientes para las actoras, no constituyen un insulto o
una vejación gratuita o injustificada, sino que muestran una relación
con las ideas expuestas (Fallos: 335:2150, considerando 12° y sus citas).
Cabe recordar que en el debate sobre temas de interés público no
sólo se protege la emisión de expresiones inofensivas o bien recibidas
por la opinión pública, sino también la de aquéllas que chocan, irritan
o inquietan a los funcionarios públicos o la población (Corte Interame-
ricana de Derechos Humanos en “Caso Ivcher Bronstein vs. Perú”,
sentencia del 6 de febrero de 2001, párr. 152; “Caso Ricardo Canese vs.
Paraguay”, sentencia del 31 de agosto de 2004, párr. 83; “Caso Kimel
vs. Argentina”, sentencia del 2 de mayo de 2008, párr. 88).

-V-
Por las razones expuestas, corresponde hacer lugar a la queja, ad-
mitir el recurso extraordinario y revocar la sentencia apelada. Buenos
Aires, 14 de abril de 2015. Irma Adriana García Netto.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por el demandado en


la causa Gómez, Patricia Verónica c/ Latrille, Fernando Gabriel Rober-
to s/ daños y perjuicios”, para decidir sobre su procedencia.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 919
338

Considerando:

1°) Que la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos


Aires, desestimó el recurso de nulidad deducido respecto de la deci-
sión de cámara -confirmatoria de la de grado- que había condenado al
demandado a indemnizar a las coactoras por los perjuicios derivados
de la difusión de publicaciones injuriantes.

2°) Que, contra tal decisión, el vencido dedujo recurso extraordi-


nario, que fue tenido por no presentado por entender el tribunal que
la parte no había cumplido con la carga de acompañar las copias para
el traslado del remedio federal, a pesar de haber sido intimado bajo la
forma y el apercibimiento dispuesto en el art. 120 del Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación. Por ello concluyó que al haber trans-
currido el plazo allí previsto, el recurrente había cumplido el requeri-
miento en forma extemporánea.

3°) Que el apelante considera que la decisión que tuvo por no pre-
sentado el recurso extraordinario, configuró su denegación e impidió
que este Tribunal ejerciera el control sobre la sentencia impugnada.

Expresa que al interponer la demanda las actoras constituyeron


domicilio legal conjuntamente con su letrado patrocinante, que fue
mantenido durante la tramitación del expediente en primera instancia
y ante la cámara, por lo que todas las notificaciones fueron efectuadas
a dicho domicilio mediante una única cédula.

Afirma que después de cuatro meses sin que tuviera alguna nove-
dad sobre la presentación de su remedio federal, el tribunal lo intimó a
acompañar una copia del recurso interpuesto en un plazo de dos días
(art. 120 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación) y que esa
situación lo dejó en un claro estado de indefensión debido al prolonga-
do lapso sin movimientos.

4°) Que, aun cuando las cuestiones atinentes a la interpretación del


art. 120 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, son ajenas
al remedio federal del art. 14 de la ley 48, tal circunstancia no resulta
óbice decisivo para invalidar lo resuelto cuando se advierte un exceso
ritual susceptible de frustrar el derecho de defensa en juicio (art. 18 de
la Constitución Nacional).
920 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

5°) Que, en efecto, dicha disposición, en tanto establece que debe-


rán adjuntarse tantas copias como partes intervengan, ha de interpre-
tarse razonablemente a partir de su finalidad, que es asegurar a las
partes interesadas el debido conocimiento de las cuestiones plantea-
das por la contraria (Fallos: 322:2497).

6°) Que, en autos, el demandado presentó el recurso extraordinario


federal ante el a quo acompañando copia para las actoras que habían
constituido un único domicilio a lo largo del proceso conjuntamente con
su letrado patrocinante. Así lo habían hecho para todas las notificacio-
nes durante la tramitación de la causa, y después de un prolongado lap-
so sin movimiento, el tribunal intimó al recurrente en los términos del
art. 120 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.

7°) Que, a pesar de que debe ser reconocida la trascendencia de


las técnicas y principios tendientes a la organización y el desarrollo
del proceso, no puede admitirse que dichas formas procesales sean
utilizadas mecánicamente, con prescindencia de la finalidad que las
inspira y con olvido de la verdad jurídica objetiva, porque ello resul-
ta incompatible con el adecuado servicio de justicia (Fallos: 301:1067;
303:1150; 311:274; 312:61 y 317:757).

8°) Que, desde esta perspectiva, resulta de aplicación la doctrina


de esta Corte acerca de que adolecen de un injustificado rigor formal
aquellas sentencias que son fruto de una sobredimensión del institu-
to de la preclusión procesal al hacerlo extensivo a un ámbito que no
hace a su finalidad (Fallos: 302:1430; 313:1223). La mencionada negati-
va del a quo a examinar la defensa también bajo un argumento ritual,
ha llevado a convalidar un resultado inicuo pues el apelante había sa-
tisfecho en su oportunidad el recaudo formal exigible para la debida
sustanciación del recurso y de tal modo le impuso una obligación que
no había podido ser razonablemente prevista a partir de lo actuado con
anterioridad en el proceso.

9°) Que, en suma, la decisión que en el caso tuvo por decaído un


acto de la trascendencia que tiene el recurso extraordinario, por no
haberse cumplido la carga de agregar una copia del traslado que tenía
por destinataria a una de las coactoras, importa un menoscabo directo
del derecho de defensa del apelante y, consecuentemente, de la verdad
jurídica objetiva, cuya necesaria primacía es acorde con el adecuado
servicio de justicia (doctrina de Fallos: 299:208).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 921
338

Por ello, y habiendo dictaminado la señora Procuradora Fiscal


subrogante, se hace lugar a la queja y se deja sin efecto el pronuncia-
miento de fs. 481 de los autos principales. En consecuencia, remítan-
se las actuaciones al tribunal de origen para que sustancie el recurso
extraordinario y oportunamente, se resuelva sobre su admisibilidad,
de acuerdo con lo establecido por el art. 257 del Código Procesal Civil
y Comercial de la Nación. Notifíquese, agréguese la queja al principal
y devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso de hecho interpuesto por Fernando Gabriel Roberto Latrille, con el patrocinio
de los Dres. Mariano Nicolás Lanziano y Carolina Varsky.
Tribunal de origen: Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.
Tribunal que intervino con anterioridad: Cámara Primera de Apelaciones en lo Civil y
Comercial del Departamento Judicial de San Nicolás.

JUMBO RETAIL ARGENTINA S.A. s/ Infracción ley 22.802

LEALTAD COMERCIAL

Las sanciones administrativas impuestas en el marco de la ley de Leal-


tad de Comercial por la autoridad nacional de aplicación serán apelables
ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administra-
tivo Federal de la Capital o ante las Cámaras Federales de Apelaciones
con asiento en las provincias, según corresponda de acuerdo al lugar
de comisión del hecho (art. 22 de la ley 22.802, texto sustituido por el
art. 35 de la ley 26.361), mientras que las sanciones administrativas que
emanen de las autoridades provinciales deberán ser recurridas ante la
justicia provincial.
-Del precedente “D.C.I. c/ Libertad S.A.”, al cual la Corte remitió-.
922 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Jumbo Retail Argentina S.A. s/ infracción


ley 22.802”.

Considerando:

Que contra la sentencia de la Sala III de la Cámara Federal de


Apelaciones de La Plata, que —por mayoría— declaró la incompeten-
cia para conocer en la causa, la Provincia de Buenos Aires (Dirección
Provincial de Comercio) interpuso recurso extraordinario, que fue
concedido.

Que la cuestión traída a conocimiento de esta Corte es sustancial-


mente análoga a la examinada y resuelta en la causa CSJ 838/2013 (49-
L)/CS1 “Lolli, Fabricio Acta n° 17.875 La Plata s/ infracción ley 22.802”,
sentencia del 27 de noviembre de 2014, a cuyos fundamentos y conclu-
siones cabe remitir en razón de brevedad.

Por ello, se declara formalmente admisible el recurso extraordi-


nario y se confirma la sentencia apelada. Con costas (artículo 68 del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Notifíquese y, oportu-
namente, remítase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Juan


Carlos Maqueda.

Recurso extraordinario interpuesto por la Provincia de Buenos Aires – Dirección Pro-


vincial de Comercio, demandada en autos, representada por el señor Gustavo Juan
Fuertes, con el patrocinio letrado del Dr. Hernán Rodolfo Gómez (Fiscal de Estado
de la Provincia de Buenos Aires).
Traslado contestado por Jumbo Retail Argentina S.A., actora en autos, representada por
el Dr. Juan I. de la Colina.
Tribunal de origen: Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, Sala III.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 923
338

METROGAS S.A. c/ NEUQUEN, PROVINCIA del


s/ Acción declarativa

TASA DE JUSTICIA

El hecho imponible que origina la obligación de pagar tasa de jus-


ticia es la prestación de un servicio por parte del órgano juris-
diccional respecto de la pretensión deducida y pesa sobre quien
inicia las actuaciones la carga de afrontarla, más allá de que la
interesada pueda reclamarle a su contrario el reintegro de las su-
mas pagadas y que sea ella la que la soporte en definitiva en la
proporción que corresponda.

TASA DE JUSTICIA

Los artículos 9° y 10 de la ley 23.898 sólo autoriza a afirmar que es


aquel que promovió la actuación o requirió el servicio de justicia el
que debe pagar la tasa, sin perjuicio de que, tal como menciona el
artículo 10, “en definitiva” sea soportada en la proporción de la con-
dena pertinente.

ACCION DECLARATIVA DE INCONSTITUCIONALIDAD

En las acciones declarativas de inconstitucionalidad, el monto del pro-


ceso debe resultar de pautas objetivas suficientes, es decir, que de los
elementos incorporados al proceso debe surgir de modo indudable que
la pretensión tiene un explícito contenido patrimonial, aun cuando no se
reclame una suma de dinero.
924 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1º) Que frente a la providencia de fs. 514 por la cual se intimó a


las partes a que practicasen liquidación de lo adeudado en concepto
de tasa de justicia, la Provincia del Neuquén formuló oposición a fs.
518/519 por considerar que tal tributo es una carga que debe afrontar
la parte actora.

A fs. 521/523, por su parte, Metrogas S.A. manifestó que oportu-


namente realizó un pago de $ 70 en concepto de tasa de justicia (ver
fs. 139), por lo que correspondía tener por cumplida la obligación a su
cargo; opuso excepción de prescripción en subsidio; manifestó que se
encontraba en concurso preventivo de acreedores desde el 17 de junio
de 2010; y practicó liquidación a todo evento.

2º) Que en lo que concierne a la excepción de prescripción opuesta


por la parte actora, la cuestión resulta sustancialmente análoga a la
examinada y resuelta por este Tribunal en la causa CSJ 394/1983 (19-
A)/CS1 “Álzaga de Lanusse, María Josefina y otros c/ Buenos Aires,
Provincia de s/ daños y perjuicios”, sentencia del 26 de septiembre de
2012, a cuyos fundamentos y conclusión corresponde remitir en razón
de brevedad y con el propósito de evitar repeticiones innecesarias, ra-
zón por la cual el planteo no puede ser atendido.

3º) Que con relación a lo manifestado por la Provincia del Neu-


quén respecto a quién es el obligado al pago de la gabela en cues-
tión, es preciso recordar que este Tribunal tiene dicho en reiteradas
oportunidades que el hecho imponible que origina la obligación de
pagar tal tributo es la prestación de un servicio por parte del ór-
gano jurisdiccional respecto de la pretensión deducida y pesa so-
bre quien inicia las actuaciones la carga de afrontarla, más allá de
que la interesada pueda reclamarle a su contraria el reintegro de
las sumas pagadas y que sea ella la que la soporte en definitiva en
la proporción que corresponda (Fallos: 319:139; 320:2375; 321:1888;
330:547, entre otros).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 925
338

4º) Que, en ese sentido, resulta necesario destacar que la relación


de los artículos 9° y 10 de la ley 23.898, solo autoriza a afirmar que es
aquel que promovió la actuación o requirió el servicio de justicia el que
debe pagar la tasa, sin perjuicio de que, “en definitiva”, -tal la expre-
sión utilizada por el artículo 10-, sea soportada en la proporción de la
condena pertinente (Fallos: 325:3532).

5º) Que la salvedad resaltada en el considerando anterior exige


concluir que la ley solo reconoce la posibilidad de repetir lo que se
pague, pero no la libera de ese pago aun cuando se haya determinado
que la demandada cargue con las costas del proceso.

En ese orden de ideas, esta Corte considera que esa es la in-


terpretación adecuada del texto legal, en la medida en que de lo
contrario no se entendería la razón de ser de esa salvedad, sino
que habría bastado con señalar que “la tasa de justicia integrará
las costas del juicio y será soportada por las partes en la misma
proporción en que dichas costas debieren ser satisfechas” (Fallos:
325:3532 ya citado; y causas CSJ 1032/ 2002 (38-T)/CS1 “Transporta-
dora de Gas del Sur S.A. c/ Chubut, Provincia del s/ acción declarati-
va”; CSJ 369/1986 (23-B)/CS1 “Bergadá Mujica, Héctor c/ Río Negro,
Provincia de s/ reivindicación de inmueble” y CSJ 647/1984 (21-A)
“Alberto Urani SAI y C c/ Buenos Aires, Provincia de s/ daños y per-
juicios”, sentencias del 24 de junio de 2008, 25 de febrero de 2014 y 5
de agosto de 2014, respectivamente).

6º) Que, establecido ello, es preciso señalar también que en este


tipo de acciones declarativas de inconstitucionalidad el monto del
proceso debe resultar de pautas objetivas suficientes, es decir, que
de los elementos incorporados al proceso debe surgir de modo in-
dudable que la pretensión tiene un explícito contenido patrimonial,
aun cuando no se reclame una suma de dinero (Fallos: 330:2061 y
4523, y sus citas).

7º) Que, al respecto, este Tribunal ha resuelto en Fallos: 323:439


y 328:3016, y en las causas CSJ 395/2000 (36-V)/CS1 “Volkswagen S.A.
de Ahorro para Fines Determinados c/ Salta, Provincia de s/ acción
declarativa” y CSJ 175/2009 (45-F)/CS1 “FJW Sociedad Anónima de
Transporte c/ Misiones, Provincia de y otros s/ acción de inconstitu-
cionalidad”, pronunciamientos del 14 de octubre de 2008 y 14 de agosto
de 2013, que cuando el artículo 2º de la ley 23.898 se refiere al objeto
926 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

litigioso, lo que está en juego es el valor comprometido en el proceso;


y resulta indudable que la pretensión aquí deducida tuvo un explícito
contenido patrimonial, en la medida en que persiguió una declaración
que neutralizara y quitara legitimidad a la intención fiscal de la de-
mandada, de cuya exigencia hubiera resultado eximida en caso de ha-
ber prosperado su reclamo.

8º) Que de los términos del escrito inicial surge claramente que
mediante la demanda incoada se pretendía una declaración del Tri-
bunal que neutralizara y quitara legitimidad a la intención fiscal de la
demandada de gravar con el impuesto de sellos a las ofertas de con-
trato cuyo cuestionamiento constituyó el reclamo de este proceso.

Tal pretensión fiscal se exteriorizó, fundamentalmente, en las


resoluciones 533/DPR/2003, 534/DPR/2003 y 537/DPR/ 2003 de la
Dirección Provincial de Rentas de la Provincia del Neuquén, en
las que se precisó el alcance del reclamo del Fisco, tal como la
propia actora lo puso de resalto al momento de solicitar la medi-
da cautelar que fue acogida favorablemente por el Tribunal (ver
especialmente fs. 1/26, y 151/163 vta. del incidente de medida cau-
telar –IN1-), y en oportunidad de presentar su alegato (ver fs. 446
vta./448 de estas actuaciones).

De esta manera, aun cuando no se perseguía un resarcimiento


económico, el caso no dejaba de revestir carácter pecuniario.

9º) Que, por las razones expuestas, no puede ser acogida la pre-
tensión de que se tenga por abonada la tasa con el pago efectuado a
fs. 139, sino que solo cabe concluir que aquel debe ser considerado
como pago efectuado a cuenta, e integrárselo según las previsiones
contenidas en el artículo 2° de la ley 23.898, sobre la base del referido
contenido económico.

10) Que, en consecuencia, deberá abonar la parte actora la


suma de $ 3.380.695,96, la cual resulta de aplicar el 3% sobre la de $
112.692.198,58 (monto que resulta de las resoluciones 533/DPR/2003,
534/DPR/2003 y 537/DPR/2003 anteriormente citadas), comprensiva
de $ 40.178.087,93 en concepto de impuesto de sellos y $ 72.514.110,65
en concepto de accesorios (conf. args. causa “Volkswagen” ya cita-
da), y de restar de allí lo oportunamente abonado a fs. 139 en concep-
to de tasa de justicia.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 927
338

11) Que ello es así en mérito a que el 8 de noviembre de 2013 se


declaró la finalización del concurso preventivo referido en el conside-
rando 1º (ver B.O. del 23/12/13), por haberse cumplido con la propuesta
de acuerdo preventivo allí homologada.

Por ello, se resuelve: Rechazar los planteos de oposición al pago


de la tasa de justicia y de prescripción, formulados por la parte actora
a fs. 521/523 y, en consecuencia, intimarla para que, en el plazo de diez
días, abone la suma de $ 3.380.695,96 en concepto de tasa de justicia
faltante, bajo apercibimiento de lo dispuesto por el artículo 11 de la ley
23.898. Notifíquese a las partes por cédula, y a la señora representante
del Fisco en su despacho.

Ricardo Luis Lorenzetti — Carlos S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Parte actora: Metrogas S.A., representada por los Dres. Magdalena González Garaño
(letrada apoderada) y Alberto Tarsitano (letrado patrocinante).
Parte demandada: Provincia del Neuquén, representada por los Dres. Raúl Miguel Gai-
tán (Fiscal de Estado), Edgardo O. Scotti y Hugo Nelson Prieto (letrados apoderados).
Citado como tercero: Estado Nacional, representado por los Dres. María Ida A. Ricar-
done (letrada apoderada) y Silvia Mabel Palacios y Gabriela Alejandra Maiale (letradas
patrocinantes).

NUEVA CHEVALLIER S.A. y O tros c / BUENOS AIRES,


PROVINCIA de y O tros s / A cción declarativa
de inconstitucionalidad

LITISCONSORCIO

El litisconsorcio facultativo (art. 88 Código Procesal Civil y Comercial


de la Nación) responde al propósito de preservar la unidad del proceso
y garantizar la economía procesal, lo que supone que medien razones
justificadas de concentración que habiliten ese agrupamiento y que las
pretensiones que enlazan esa pluralidad de litigantes sean conexas por
el título o por el objeto o por ambos elementos a la vez, pues de lo con-
trario se daría lugar a serios inconvenientes en la sustanciación del pro-
ceso y se desnaturalizarían dichos objetivos.
928 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

LITISCONSORCIO

No se configuran los presupuestos de un litisconsorcio facultativo en la


demanda tendiente a que se declare la inconstitucionalidad de la pre-
tensión de gravar con el impuesto sobre los ingresos brutos la actividad
de transporte interjurisdiccional de pasajeros si se trata de relaciones
jurídicas tributarias distintas e individuales, tanto en lo que atañe a cada
una de las empresas demandantes, como a cada una de las reparticio-
nes y provincias demandadas y dichas relaciones no se encuentran vin-
culadas, ni subordinadas entre sí.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 6/40 vta., Nueva Chevallier S.A., con domicilio en la Ciudad
de Buenos Aires; Empresa El Norte Bis S. R. L. y Empresa El Cóndor
S.R.L., ambas con domicilio en la ciudad de Santa Fe de la provincia
homónima; Derudder Hnos S.R.L. (Flechabus), con domicilio en Co-
lón, provincia de Entre Ríos; Transportes Villa María S.R.L., con domi-
cilio en San Francisco, Provincia de Córdoba; Empresa San José S.A.,
con domicilio en Gualeguay, Provincia de Entre Ríos; Empresa Gene-
ral Urquiza S.R.L., con domicilio en Rosario, Provincia de Santa Fe, y
Empresa de Transportes Sierras de Córdoba S.A.C.I.I.A., promueven,
ante el Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal N°
3, acción declarativa en los términos del art. 322 del Código Procesal
Civil y Comercial de la Nación, contra el Gobierno de la Ciudad Autó-
noma de Buenos Aires y su Administración Gubernamental de Ingre-
sos Públicos y los gobiernos de las provincias de Buenos Aires, Ca-
tamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa,
Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro,
Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero,
Tucumán y sus respectivas administraciones tributarias, a fin de que
se declare la inconstitucionalidad de la pretensión de las demandadas
de gravar con el impuesto sobre los ingresos brutos la actividad de
transporte interjurisdiccional de pasajeros que llevan a cabo. Ello así,
en tanto consideran que dicha pretensión resulta contraria a lo dis-
puesto en los arts. 31 y 75, incs. 2 y 13 de la Constitución Nacional, asi
como en la ley 23.548, entre otras normas.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 929
338

Requieren también el dictado de una medida cautelar de no inno-


var a fin de que, hasta tanto recaiga sentencia definitiva en la presente
causa, las demandadas se abstengan de dictar, iniciar, promover o pro-
seguir actos, cualquier conducta destinada a la fiscalización, acciones
o estimación, determinación, percepción, embargo, inhibición o cobro
judicial o extrajudicial, ya sea por si o por medio de terceros, de sus
presuntas obligaciones por impuesto sobre los ingresos brutos, inclui-
dos sus anticipos mensuales, a partir del periodo enero de 2012.
Señalan que, tal como surge de los certificados emitidos por la Co-
misión Nacional de Regulación del Transporte, las sociedades actoras
se encuentran inscriptas en el Registro de Operadores de Empresas
de Transporte en calidad de operadoras de servicios públicos de trans-
porte de pasajeros por automotor que, y que, además, acreditan que
todas ellas con permisionarias del transporte interjurisdiccional de
pasajeros.
Destacan que si bien todas las actoras se encuentran inscriptas
ante la AFIP y tributan el impuesto a las ganancias por el ejercicio de
su actividad, paralelamente deben pagar el impuesto sobre los ingre-
sos brutos en cada una de las jurisdicciones provinciales demandadas.
Consignan que son las autoridades nacionales del transporte las
que las obligan a fijar el precio de sus pasajes de acuerdo a limites mi-
nimos y máximo preestablecidos y que en dicha tarifa no se contempla,
en ninguna de sus etapas, el costo que provoca -la incidencia- del im-
puesto sobre los ingresos brutos, por lo que aducen que el gravamen
termina siendo soportado integramente por las empresas sin poder
trasladarlo, lo que les genera gravosos y distorsivos efectos económi-
cos. En razón de ello, afirman que el gravamen resulta inconstitucio-
nal en tanto avanza sobre la base tributaria coparticipable y constituye
un supuesto de doble imposición constitucionalmente inválido.

-II-
A fs. 93, la titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en
lo Contencioso Administrativo Federal, se declara incompetente para
entender en esta causa y, por compartir los fundamentos del dictamen
fiscal obrante a fs. 91/92, dispone -en virtud del precedente de Fallos:
332:1624- la remisión de las actuaciones a V.E. por considerar que co-
rresponden a su competencia originaria.
Apelada dicha resolución (v. fs. 94 y vta. y 96/101vta.), la sala IV de
la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo
Federal, rechaza el recurso y ordena remitir los autos a V.E. en razón
930 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

de encontrarse persuadida sobre el mérito de la solución adoptada por


la jueza de grado (v. fs. 108/109).
Para asi decidir, la Cámara se funda en: a) que más allá de que la
Ciudad de Buenos Aires no se encuentra aforada ante ese Tribunal
-por lo que no corresponderia su competencia originaria, ya que ésta
es una prerrogativa que asiste sólo a las provincias-, el objeto de la
demanda reviste semejanza con la cuestión ya resuelta por V. E. in
re: “Compañía de Mícroómnibus La Colorada SACI c/ Buenos Aíres,
Província de si accíón declaratíva de inconstitucionalidad (ingre-
sos brutos)”, sentencia del 28 de julio de 2009 (Fallos: 332:1624) y b)
el carácter inescindible que los actores atribuyen a la pretensión que
esgrimen en su demanda.
A fs. 117, se corre vista, por la competencia, a este Ministerio
Público.

-III-
Ante todo corresponde señalar que a los fines de dilucidar cues-
tiones de competencia, ha de estarse, en primer término, a los hechos
que se relatan en el escrito de demanda y después, y sólo en la medida
en que se adecue a ellos, al derecho que se invoca como fundamento
de la pretensión, así como también a la naturaleza jurídica de la rela-
ción existente entre las partes (Fallos: 328:73; 329:5514).
Según se desprende de la exposición de los hechos efectuada por
el actor en la demanda, ella ha sido promovida contra el Gobierno de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su Administración Gubernamen-
tal de Ingresos Públicos y los gobiernos de las provincias de Buenos
Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos,
Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén,
Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago
del Estero, Tucumán y sus respectivas administraciones tributarias, a
fin de obtener que se declare la inconstitucionalidad de la pretensión
de éstas de percibir el impuesto sobre los ingresos brutos por la acti-
vidad de transporte interjurisdiccional de pasajeros que llevan a cabo
las empresas actoras, por considerarla violatoria de los arts. 31 y 75,
incs. 2 y 13 de la Constitución Nacional, así como en la ley 23.548.
No puede aquí pasarse por alto que una de las demandadas es la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, respecto de la cual V.E. ha reitera-
do en diversos precedentes (v. Fallos 322:2856, 323:1199, 323:3991, entre
muchos otros) que no es una provincia argentina por lo que queda ex-
cluida de la competencia originaria de la Corte, asignada por los arts.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 931
338

116 y 117 de la Ley Fundamental. Así entonces, las actoras deberán


hacer valer la pretensión que esgrimen contra la ciudad ante el fuero
que corresponda.

-IV-
Por su parte, con respecto a las provincias demandadas cabe re-
cordar que también el Tribunal tiene dicho en reiterados precedentes
que no basta con que una provincia sea parte en un pleito para que
proceda la competencia originaria de la Corte, ya que resulta necesa-
rio, además, examinar la materia sobre la que versa, esto es, que se
trate de una cuestión de naturaleza directa y exclusivamente federal
(v. Fallos: 311:1812 y 2154; 313:98 y 548; 315:448; 318:992 y 2457; 322:1470;
323:2380 y 3279) .
Según se desprende de los términos de la demanda surge nítido
que las actoras dirigen su acción de inconstitucionalidad contra el im-
puesto sobre los ingresos brutos, es decir contra un gravamen insti-
tuido en cada una de ellas por una norma local, lo que exige -esencial
e ineludiblemente- determinar, en forma previa, si el ejercicio de esas
facultades tributarias por parte de las provincias demandadas invade
un ámbito de competencia que es propio de la Nación en materia de
transporte interjurisdiccional.
Tal circunstancia, a mi modo de ver, implica que respecto de las
provincias aqui demandadas, la causa se encuentra entre las especial-
mente regidas por la Constitución Nacional, a las que alude el art. 2°,
inc. 1°), de la ley 48, ya que versa sobre la preservación de las órbitas
de competencia entre las jurisdicciones locales y el Gobierno Fede-
ral que determina nuestra Ley Fundamental, lo que torna competente
a la justicia nacional para entender en ella (Fallos: 314:508; 315:1479;
322:2624, entre muchos otros).
Al respecto, cabe recordar V. E. ha sostenido que lo medular del
planteamiento que se efectúa en autos remite necesariamente a des-
entrañar el sentido y los alcances del art. 75, incs. 13 de la Constitución
Nacional.
Por último, se debe resaltar que no obsta a ello lo dispuesto por el
Tribunal en las sentencias publicadas en Fallos: 327:1789 y 332:1007,
dado que lo que determina la competencia federal en el sub iudice
no es la ilegitimidad del gravamen provincial invocada a la luz de las
disposiciones del régimen de coparticipación federal de impuestos,
sino la cuestión constitucional atinente a la alegada afectación que la
pretensión tributaria local podría al transporte interjurisdiccional de
932 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

pasajeros, actividad que está alcanzada por los poderes que el artícu-
lo 75, inc. 13 de la Constitución Nacional confiere al gobierno central
(doctrina de Fallos: 332:1624) .

-V-
Por todo lo expuesto, y dada la índole taxativa de la competencia
prevista en el art. 117 de la Constitución Nacional y su imposibilidad de
ser extendida, por persona o poder alguno, según el criterio adoptado
por V.E. en el precedente “Sojo” -publicado en Fallos: 32:120, y reitera-
do en Fallos: 270:78; 285:209; 302:63; 322:1514; 323:1854; 326:3642, entre
muchos otros-, excluida que sea la Ciudad de Buenos Aires, opino que
en cuanto a la pretensión esgrimida contra las provincias demanda-
das, la causa corresponde a la competencia originaria de esa Corte.
Buenos Aires, 30 de octubre de 2013. Laura M. Monti.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que la descripción de los hechos en los que se funda la deman-


da, así como su objeto y el estado en que se encuentra el proceso, han
sido debidamente reseñados en el apartado I y II del dictamen de la
señora Procuradora Fiscal de fs. 123/126, a los que corresponde remi-
tir por razones de brevedad.

2°) Que de dichos antecedentes surge que las empresas Nueva


Chevallier S.A., El Norte Bis S.R.L., El Cóndor S.R.L., Derudder Hnos
S.R.L. (Flechabus), Transportes Villa María S.R.L., Empresa San José
S.A., Empresa General Urquiza S.R.L. y Empresa de Transportes
Sierras de Córdoba S.A.C.I.I.A., promueven acción declarativa en los
términos del artículo 322 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación contra el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y
su Administración Gubernamental de Ingresos Públicos, y contra las
provincias de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco,
Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza,
Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 933
338

Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y sus respectivas administra-


ciones tributarias, a fin de que se declare la inconstitucionalidad de
la pretensión de las demandadas de gravar con el impuesto sobre los
ingresos brutos la actividad de transporte interjurisdiccional de pasa-
jeros que llevan a cabo. Ello así, en tanto consideran que dicha preten-
sión resulta contraria a lo dispuesto en los artículos 31 y 75, incisos 2°
y 13 de la Constitución Nacional, y la ley 23.548, entre otras normas.

3°) Que los términos en los que se propone la demanda imponen


recordar que el litisconsorcio facultativo, tal como se encuentra con-
cebido en el artículo 88 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación, responde al propósito de preservar la unidad del proceso y
garantizar la economía procesal.

4°) Que la consagración de tal objetivo supone que medien razones


justificadas de concentración que habiliten ese agrupamiento y, desde
luego, que las pretensiones que enlazan esa pluralidad de litigantes
sean conexas por el título o por el objeto, o por ambos elementos a la
vez (artículo 88 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación),
pues de lo contrario se daría lugar a serios inconvenientes en la sus-
tanciación del proceso, y se desnaturalizarían los objetivos preceden-
temente referidos.

5°) Que en el sub lite no se configuran los presupuestos indicados,


dado que se trata de relaciones jurídicas tributarias distintas e indi-
viduales, tanto en lo que atañe a cada una de las empresas deman-
dantes, como a cada uno de los demandados. Dichas relaciones no se
encuentran vinculadas, ni subordinadas entre sí. Tampoco la similitud
o analogía de las cuestiones planteadas determina la existencia de un
ligamen que autorice el tratamiento conjunto y la consideración unita-
ria de las pretensiones propuestas por las actoras, y mucho menos el
dictado de una sentencia común.

6°) Que, incluso, en ese sentido, el escrito de demanda incumple


la carga procesal de explicar “claramente” los hechos en los que se
funda la pretensión (artículo 330, inciso 4° del Código Procesal Civil
y Comercial de la Nación), dado que omite indicar cuál o cuáles son
las relaciones jurídicas tributarias individuales entre los fiscos deman-
dados y las empresas actoras, de modo que no es posible precisar si
todas las empresas demandan a todas (o a algunas) de las provincias y
a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (y a sus respectivos órganos de
934 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

recaudación), ni tampoco comprobar la configuración de la existencia


de un “caso” con respecto a cada una de las pretensiones acumuladas
subjetivamente (artículo 116 de la Constitución Nacional; art. 2 de la
ley 27 y Fallos: 310:2342, considerando 7°; 311:2580, considerando 3° y
326:3007, considerandos 7° y 8°, entre muchos otros).

7°) Que por consiguiente, y en mérito a lo normado por los artícu-


los 88, 337 y concordantes del citado ordenamiento procesal, habrá de
rechazarse la demanda en los términos en los que ha sido propuesta.

Por ello, y oída la señora Procuradora Fiscal, se resuelve: Rechazar


la demanda en los términos en los que ha sido formulada. Notifíquese.

Ricardo Luis Lorenzetti — Carlos S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Parte actora: Nueva Chevallier S.A., El Norte Bis S.R.L., Empresa El Cóndor S.R.L.,
Derudder Hnos. S.R.L. (Flechabus), Transportes Villa María S.R.L., Empresa San José
S.A., Empresa General Urquiza S.R.L., y Empresa de Transportes Sierras de Córdoba
S.A.C.I.I.A., representadas por el doctor Román Alberto Uez, con el patrocinio letrado de
los doctores Horacio Damián Díaz Sieiro y Silvana Marcela Garrido Santos.
Parte demandada: Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de
Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa,
Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan,
San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y sus respectivas admi-
nistraciones tributarias.

PICÓN, SERGIO RAFAEL c/ FUNDICIÓN SAN CAYETANO


S.A. y Otros s/ Acción civil

SENTENCIA ARBITRARIA

Aunque los agravios remitan al estudio de cuestiones de derecho común


y procesal ajenas, como regla, a la instancia del recurso extraordinario,
ello no resulta óbice para su tratamiento cuando el fallo contiene una
ponderación de la realidad económica que satisface solo en apariencia
el principio de la reparación integral.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 935
338

DAÑOS Y PERJUICIOS

Resulta arbitraria la sentencia que, al estimar el daño derivado de un


accidente del que derivó una incapacidad absoluta, extrajo del hecho de
que la reparación había sido cuantificada al momento de la sentencia
recurrida y que no había sido recurrido por la actora, la conclusión de
que dicha parte no había consentido la falta de cálculo de los intereses
desde el momento del hecho, sin advertir que el juez había considerado
los mismos y que además redujo la reparación por el daño moral sin
explicitar razones que justifiquen una quita de tal magnitud.
-La jueza Highton de Nolasco, en disidencia, consideró inadmisible el
recurso (art. 280 CPCCN)-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo con-
firmó, en lo sustantivo, la sentencia de primera instancia y redujo
el monto resarcitorio, por un infortunio laboral que le provocó al ac-
cionante una incapacidad total y permanente del 100% de la T.O., de
$1.200.000 a $510.000 (v. fs. 568/572, 809/814, 816/822, 931/951 y 1085/1099
del expediente principal, al que me referiré en lo sucesivo, salvo acla-
ración en contrario).
Para así decidir, sostuvo que, a fin de establecer el monto que
podría resultar adecuado, teniendo en consideración el preceden-
te de la Corte publicado en Fallos: 331:570 (“Arostegui”), correspon-
día utilizar como pauta orientadora la fórmula de los casos “Vuoto”
y “Méndez”, fallados por la alzada laboral los días 16/06/78 y 28/04/08,
respectivamente.
A partir de tales premisas, realizó un cálculo en el que incluyó los
años de vida probable de la víctima -58- y los retiros que podría realizar
en ese lapso a una tasa de interés de 4% anual, y determinó el mon-
to de la condena por daño material en $410.000 y por daño moral en
$100.000. Por último, la Sala señaló que debían adicionarse intereses
calculados según un promedio mensual de la tasa activa fijada por el
Banco de la Nación para el otorgamiento de préstamos, desde la fecha
de la sentencia de mérito y hasta el efectivo pago.
936 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Contra tal pronunciamiento el actor dedujo el recurso federal, que


fue desestimado y dio lugar a la queja (v. fs. 1109/1118, 1129/1130 y 1140
y fs. 32/35 del cuaderno respectivo).

-II-
En lo sustancial, el actor refiere que la reducción del monto in-
demnizatorio en un 57,5% respecto del determinado en la instancia
anterior, conculca sus derechos de propiedad, defensa y debido proce-
so, así como los principios protectorios del trabajo y de la reparación
plena del daño consagrados en los artículos 14 bis y 17 a 19 de la Cons-
titución Nacional.
Alega, asimismo, que la sentencia es arbitraria pues, en suma, ree-
dita la limitación del artículo 39, apartado 1, de la LRT, descartada por
el juez de grado. En ese sentido, aprecia que, si bien la alzada confirmó
lo resuelto en cuanto a la atribución de responsabilidad civil a los co-
demandados, redujo en forma confiscatoria el importe de la condena a
un valor ínfimo en relación a la gravedad del daño. Imputa esa arbitra-
riedad a la errónea consideración de valores originarios y no actuales,
como fuera decidido -sin queja- en la sentencia de primera instancia.
Al respecto, el presentante denuncia que la alzada incurrió en un
exceso de jurisdicción al expedirse sobre cuestiones que no fueron ob-
jeto de agravio por los interesados y que acudió a “Vuoto” y “Méndez”
no como un parámetro indicativo, sino como el inexorable resultado de
una operación algebraica en la concretización del perjuicio resarcible.

-III-
Ante todo, es menester precisar que lo relativo a la reparación de
los daños y perjuicios derivados de un accidente de trabajo, en tanto
remite al estudio de extremos fácticos y de derecho procesal y común
-propios de los jueces de la causa- resulta ajeno a la vía del artículo 14
de la ley 48. Sin embargo, ello no resulta óbice cuando el fallo contiene
una ponderación de la realidad económica que satisface en apariencia
el principio de la reparación integral o no constituye una derivación
razonada del derecho vigente con arreglo a las constancias del caso u
omite el examen de circunstancias relevantes (doctr. de Fallos: 331:570
y sus citas, entre otros).
En primer lugar, cabe referir que el juez de grado resolvió que el
artículo 39 de la ley 24.557, en tanto veda el acceso a la vía civil y obsta a
la reparación integral, resulta violatorio de disposiciones constitucio-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 937
338

nales. En esa inteligencia, basado en reglas de derecho común (arts.


512, 901/906, 1068, 1074, 1078, 1113 y ccds.), y valorando las característi-
cas del caso, la edad del trabajador a la fecha del infortunio, las retri-
buciones percibidas y la minusvalía acreditada, determinó una repara-
ción de $1.200.000, compuesta de $ 900.000 por daño material y $300.000
por daño moral, determinados a valores actuales (07/09/10). Condenó
así, solidariamente, a las codemandadas Sur-Es Climatización S.R.L.,
Fundición San Cayetano S.A. y Provincia A.R.T. S.A., y eximió de res-
ponsabilidad a los socios gerentes de la empleadora, en este caso, con
costas a cargo de la accionante (cfse. fs. 931/951).
Ahora bien, no obstante confirmar la decisión referida en orden
a la imputación de responsabilidad civil a los demandados, la a quo
redujo sustancialmente el monto de la condena por daño patrimonial
de $900.000 a $410.000. Para ello, se basó en cálculos matemáticos en
los que ponderó el perjuicio padecido en términos de disminución de
la “total obrera” y su repercusión en el salario del dependiente pro-
yectado hacia el resto de su vida laboral, pero pretirió lo resuelto en la
anterior instancia en orden a la reparación integral, que no había sido
objeto de concreta apelación por los accionados (v. fs. 937/939, 963/968
y 969/980).
También la alzada redujo la indemnización por daño moral en un
67%, de $300.000 a $100.000, sin aportar fundamento alguno para tal
proceder. A tal efecto, los jueces señalaron que esa modificación obe-
decía a “las pautas de valoración que usualmente utiliza esta Sala”, sin
explicitar razones, reitero, que justifiquen una quita de tal magnitud
en la condena.
En este punto, compete destacar que el siniestro padecido por el
actor -casado, padre de familia- el 20/03/04, a los 27 años de edad, tras
caer de un techo de más de quince metros de altura, le provocó una
minusvalía total y permanente del 100% T.O. (cf. fs. 568/572, 809/814
y 816/822). Ello lo hizo acreedor, conforme a la liquidación aprobada
al 30/06/12, a una suma -por capital e intereses- de $682.074, al tiem-
po que se lo condenó al pago de honorarios de primera y segunda
instancia de los socios de la principal y del recurso federal de los
accionados -$125.903-, lo que arrojó un resultado de $556.171, según
el cálculo de la propia interesada (cfse. fs. 1180/183, 1210, 1213, 1219 y
1227, entre otras).
Dicho ello, vale observar que el actor en su demanda resistió la
aplicación del sistema especial de la ley 24.557, peticionando la decla-
ración de invalidez constitucional del artículo 39, apartado 1°, del ci-
938 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

tado dispositivo y la reparación integral, lo cual -procede reiterarlo-,


fue resuelto favorablemente en primera instancia y no fue apelado
por las demandadas (fs. 8vta./9, 937/939, 963/968 y 969/980). En el con-
texto mencionado, la cuestión habilita la aplicación de la doctrina de
ese Tribunal, expuesta a partir de Fallos: 327:3753 (“Aquino”), a cuyas
consideraciones incumbe remitir, en lo pertinente, por razón de breve-
dad (En análogo sentido, cfse. Fallos: 328:2520; 329:473; 331:1488; entre
muchos otros).
En concreto, entre otros argumentos, se anotó allí que la LRT, por
un lado, no se adecua a los lineamientos constitucionales, a pesar de
haber proclamado que tiene entre sus objetivos “...reparar los daños
derivados de accidentes de trabajo y de enfermedades profesiona-
les...” (art. 1°, inc. 2. b); y, por otro, que ha negado, a la hora de prote-
ger la integridad psíquica, física y moral del trabajador, frente a casos
regidos por el principio alterum non laedere, la valoración plena de la
persona humana y los imperativos de justicia de la reparación, consa-
grados por la Ley Suprema, que no deben cubrirse sólo en apariencia
(v., asimismo, Fallos: 333:1433).
Al respecto, el Tribunal ha dicho que el principio general que sien-
ta el artículo 19 de la Carta Magna, según el cual se veda a los hombres
perjudicar los derechos de terceros, se halla entrañablemente vincula-
do a la idea de reparación y que “la reglamentación que hace el Código
Civil en cuanto a las personas y las responsabilidades consecuentes no
las arraiga con carácter exclusivo y excluyente en el derecho privado,
sino que expresa un principio general que regula cualquier disciplina
jurídica” (doctr. de Fallos: 308:1118 y 327:3753, entre otros; y sentencia
dictada en S.C. R. 401, L. XLIII, “Rodríguez Pereyra, Jorge Luis y otra
c/ Ejército Argentino s/ daños y perjuicios”, del 27/11/12, cons. 18).
Lo anterior, valorando especialmente que nos encontramos ante
la demanda de un trabajador que ha visto disminuida totalmente su
capacidad con carácter permanente, extremo que “repercutirá no solo
en [su] esfera económica (...), sino también en diversos aspectos de su
personalidad (...), con la consiguiente frustración del desarrollo pleno
de la vida (...); para lo cual la indemnización a la que tenga derecho se
presentará como un dato de importancia inocultable por mayúsculo”
(cf. doctrina de Fallos: 327:4607 y 333:1361).
En tal sentido, ha reiterado esa Corte en fallos vinculados con ac-
cidentes en el marco reparatorio del Código Civil, que la incapacidad
del trabajador, por un lado, suele producirle un serio perjuicio en su
vida de relación, lo que repercute en sus vinculo s sociales, deportivos,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 939
338

artísticos; y que, por otro lado, debe ser objeto de reparación, al mar-
gen de lo que pueda corresponder por el menoscabo de la actividad
productiva y por el daño moral, pues la integridad física en sí misma
tiene un valor indemnizable (v. Fallos: 308:1109, 1115 y 1116; 331:570).
Por ello, no sólo incumbe justipreciar el aspecto laboral sino también
las consecuencias que afecten a la víctima, desde el punto de vista in-
dividual y social, lo que le confiere un contexto de valoración más am-
plio (cfse. Fallos: 310: 1826 y 331:570).
Tales aspectos, omitidos en el fallo en estudio, debieron haber sido
ponderados a efectos de determinar el monto del resarcimiento, máxi-
me, teniendo en cuenta la gravedad del detrimento y su repercusión
en el proyecto de vida del damnificado. En concordancia con ello, la
Corte destacó en “Arostegui”, que las fórmulas matemáticas, por re-
duccionistas, resultan opuestas a la reparación integral, pues atienden
a la persona en su faz exclusivamente laboral, sin ponderar los otros
órdenes de la vida del trabajador que, en el sub lite, se vieron afectados
por el daño reconocido, estimado -Insisto- en el 100% de la T.O.
Resulta dable observar que, en el caso, pese a invocar el último
precedente y enfatizar que el valor de la vida humana no es suscepti-
ble de ser apreciado a través de un cálculo matemático, la juzgadora
se ciñó contradictoriamente a resarcir sólo el perjuicio material, sus-
tentada principalmente en las fórmulas utilizadas en los antecedentes
“Vuoto” y “Méndez”, sin suministrar razones puntuales que justifiquen
la merma operada en relación con los factores tenidos en cuenta en
primera instancia y omitiendo valorar si se consagra un resarcimiento
equitativo, o sea, que resguarde el sentido reparador en concreto (v.
Fallos: 327:4607).
Adviértase, para concluir, que la propia aseguradora observó que
el fallo “Arostegui” no solo descalificó el antecedente “Vuoto” sino,
también, el uso categórico de fórmulas matemáticas, y que la rectifica-
ción practicada por la cámara laboral en “Méndez”, “...lo que hizo fue
insistir en el error de fondo (uso de fórmulas)...” (cfr. fs. 967).

-IV-
Por lo expuesto, opino que corresponde hacer lugar a la queja, de-
clarar procedente el recurso, dejar sin efecto la sentencia impugnada
y devolver los autos al tribunal de origen, para que por quien competa,
se dicte nuevo fallo con arreglo a lo expresado. Buenos Aires, 20 de
octubre de 2014. Marcelo Adrián Sachetta.
940 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 24 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la actora en la


causa Picón, Sergio Rafael c/ Fundición San Cayetano S.A. y otros s/
acción civil”, para decidir sobre su procedencia.Considerando:

1º) Que contra la sentencia de la Sala II de la Cámara Nacional de


Apelaciones del Trabajo (fs. 1085/1099) que, al revocar parcialmente la
de primera instancia, redujo el monto de condena correspondiente a la
reparación de los daños y perjuicios derivados de un accidente del que
resultó la incapacidad absoluta estimada en autos, la actora dedujo
el recurso extraordinario (fs. 1110/1118) cuya denegación dio origen a
esta queja.

2º) Que, para determinar el importe de la indemnización –cues-


tionado por alto ante el tribunal de alzada– el a quo indicó que partía
del criterio fijado en el caso “Vuoto”, comúnmente utilizado por la
cámara, pero adaptado en virtud de la doctrina de esta Corte estable-
cida en “Arostegui” (Fallos: 331:570). Tras ello, el tribunal dijo tener
en cuenta a), las características personales del actor a la fecha del
accidente, su edad, la probabilidad de vida hasta los 75 años, las limi-
taciones que sufriría a consecuencia de las secuelas y la incidencia
de la incapacidad en su vida de relación. Estimó, pues, que el rubro
daño material debía ascender a $ 410.000 y el daño moral a $ 100.000,
por lo que el importe fijado en la sentencia anterior -$ 1.200.000 por
ambos conceptos- debía reducirse a la suma de dichos valores, esto
es, a $ 510.000 con más los intereses indicados en el fallo apelado
habida cuenta de que ni la fecha a partir de la cual se aplicarían, ni la
tasa (activa) habían merecido impugnación.

3º) Que los agravios de la actora suscitan cuestión federal para su


tratamiento por la vía intentada dado que, si bien remiten al estudio de
cuestiones de derecho común y procesal ajenas, como regla, a la ins-
tancia del art. 14 de la ley 48, ello no resulta óbice para su tratamiento
cuando el fallo contiene una ponderación de la realidad económica que
satisface solo en apariencia el principio de la reparación integral (Fa-
llos: 300:936; 325:2593 y 334:223, entre muchos otros).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 941
338

4º) Que, en efecto, asiste razón a la recurrente en cuanto denun-


cia arbitrariedad porque la cámara, al estimar el daño, extrajo del
hecho de que la reparación había sido cuantificada temporalmente
al momento de la sentencia recurrida (7 de septiembre de 2010) y
del presupuesto de que no había sido recurrida por la actora, la con-
clusión de que dicha parte había consentido la falta de cálculo de los
intereses desde el momento del accidente, sin advertir que el magis-
trado de origen había considerado los intereses corridos desde la fe-
cha del accidente. En razón de ello, la comparación efectuada por el a
quo no sebasó en valores homogéneos y prescindió de una adecuada
ponderación de la posición asumida por la parte actora que expresa-
mente dijo que contemplaría. Se añade a lo expuesto que la dogmáti-
ca reducción sustancial del monto del resarcimiento también quedó
manifestada en la mengua de la reparación por el daño moral en un
67% (de $ 300.000 a $ 100.000). A tal efecto, los jueces señalaron que
esa modificación obedecía a “las pautas de valoración que usualmen-
te utiliza esta Sala”, sin explicitar razones que justifiquen una quita
de tal magnitud en la condena.

En tales condiciones la sentencia recurrida deben ser descalifica-


da como acto jurisdiccional válido, según conocida y permanente juris-
prudencia de esta Corte en materia de arbitrariedad.

Por ello y lo concordemente dictaminado por el señor Procurador


Fiscal subrogante, se hace lugar a la queja, se declara procedente el
recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia recurrida con
el alcance indicado, con costas. Vuelvan los autos al tribunal de origen
a fin de que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamien-
to con arreglo a lo resuelto. Agréguese la queja al principal, hágase
saber y, oportunamente, remítase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco (en


disidencia)— Carlos S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.
942 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Disidencia de la señora vicepresidenta doctora doña Elena I.


Highton de Nolasco

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación dio origen a esta


queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de
la Nación).

Por ello, oído el señor Procurador Fiscal subrogante, se desestima


la queja. Hágase saber, devuélvanse los autos principales y, oportuna-
mente, archívese.

Elena I. Highton de Nolasco.

Recurso de queja interpuesto por Sergio Rafael Picón, representado por el Dr. Teodoro
Gelber.
Tribunal de origen: Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia
del Trabajo nº 10.

M. de G., A. M. c/ EN - Mº E. - SECRETARIA de ESTADO de I. y C.


y Otro s/ Daños y perjuicios

RECURSO ORDINARIO DE APELACION

Corresponde examinar las condiciones de admisibilidad de la apelación


ordinaria interpuesta a la luz del art. 24, inc. 6°, ap. a), del decreto-ley
1285/58 de conformidad con los criterios interpretativos elaborados por
la Corte a su respecto si la sentencia de cámara fue notificada con an-
terioridad a que la sentencia “Anadón” -que declaró la inconstitucionali-
dad de la norma mencionada- quedase firme.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 943
338

RELACION DE CAUSALIDAD

Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda contra


una empresa tabacalera y el Estado Nacional a fin de obtener una in-
demnización por los daños y perjuicios derivados del fallecimiento del
esposo y padre de las actoras si el peritaje es manifiestamente insufi-
ciente para demostrar la relación causal entre el consumo de cigarri-
llos por parte del causante y la patología que padeció y no existen otras
pruebas sobre el punto.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 29 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “M. de G., A. M. y otros c/ EN – M° E. – Secretaría


de Estado de I. y C. y otro s/ daños y perjuicios”.

Considerando:

1°) Que A. M. M. de G., M. R. G., G. S. G. y E. G. G., interpusieron


una demanda contra Massalin Particulares S.A., Nobleza Piccardo
S.A. y el Estado Nacional, con el objeto de obtener una indemnización
por los daños y perjuicios derivados del fallecimiento de C. G., esposo
y padre de las actoras, respectivamente (fs. 256/263). Señalaron que el
señor G. falleció a raíz de haber padecido cáncer en el pulmón, enfer-
medad cuya causa atribuyen a que aquel había adquirido el hábito de
fumar desde su juventud.

Fundaron su reclamo contra los fabricantes de cigarrillos, en los


artículos 902, 1109, 1113 y ccdtes. del Código Civil, el artículo 5° de la ley
24.240, y el artículo 42 de la Constitución Nacional, pues consideraron
que la elaboración de dicho producto y su comercialización, vulnera la
salud de los consumidores. Asimismo, manifestaron que las empresas
tabacaleras, además de promocionar el consumo de un producto
altamente peligroso, incluyen en los cigarrillos elementos que
aumentan su carácter adictivo de modo de acentuar la dependencia
de las personas que los consumen, e impedir que puedan abandonar el
hábito por propia voluntad. Por otra parte, sostuvieron que el Estado
Nacional debía responder en atención a lo dispuesto en el artículo 42
944 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

de la Constitución Nacional y por haber ejercido defectuosamente el


poder de policía en la materia.

2°) Que la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Con-


tencioso Administrativo Federal, al confirmar la decisión de primera
instancia, rechazó la demanda.

Que para así decidir, el tribunal sostuvo —en primer término—,


que las quejas de la parte actora con respecto a la prescripción,
parcialmente admitida en la sentencia con respecto a los gastos de
asistencia médica y farmacéuticos, no podían prosperar, pues lo re-
suelto se ajustaba plenamente a la jurisprudencia imperante en la
materia, según la cual, el plazo de prescripción aplicable es de dos
años (artículo 4037 del Código Civil). En el caso del Estado Nacional,
la aplicación de dicha norma obedece a que no existió contrato que
vincule a las actoras con aquel, sin que corresponda distinguir sobre
el carácter legítimo o ilegítimo de la actividad estatal generadora del
daño. Con respecto a las restantes codemandadas, porque la relación
que las une al consumidor no adquirente directo es extracontractual,
pues entre ambos media la intervención del comerciante minorista
(confr. Competencia CSJ 73/2002 (38-C)/CS1 “Quidi, María Adelina
c/ Nobleza Piccardo S.A. y otros s/ daños y perjuicios”, fallada el 8
de agosto de 2002), máxime en supuestos como el presente en que
los actores demandaron por derecho propio el daño producido por la
muerte del consumidor.

3°) Que en cuanto al fondo de la cuestión, el tribunal a quo destacó


—en lo que aquí interesa—, que la producción y comercialización de
cigarrillos constituye una actividad lícita (artículo 14 de la Constitu-
ción Nacional y artículo 1066 del Código Civil), y que el hábito de fumar
constituye un hecho voluntario (artículo 19 de la Constitución Nacional
y artículos 897, 898 y 911 del Código Civil). Asimismo, puntualizó que a
través de diversas normas, como las leyes 23.344, 24.044 y 26.687, y de
otras medidas a las que se hizo referencia en la sentencia apelada, el
Estado Nacional había limitado la promoción, publicidad y consumo
del producto con la finalidad de proteger la salud pública. Tuvo presen-
te, además, que en la causa no se había alegado ni probado un defecto
en la fabricación o una manipulación del producto, de modo de demos-
trar la existencia de una infracción a las normas que rigen la actividad
o un abuso del derecho (artículo 1071 del Código Civil).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 945
338

4°) Que, tras recordar que la responsabilidad estatal por omisión


solo procede en los casos de verificarse un incumplimiento de un de-
ber legal que imponga al Estado obstar el evento lesivo, y que debía
distinguirse entre los casos de omisiones a mandatos expresos y de-
terminados en una regla de derecho, de aquellos en los cuales solo
está obligado a cumplir una serie de objetivos fijados por la ley de un
modo general e indeterminado, la cámara señaló que la circunstan-
cia de que actividades como las que desarrolla la industria tabacale-
ra, se hallen sujetas a regulación estatal y por ende, estén sometidas
a condiciones o estándares mínimos para que los particulares pue-
dan desarrollarlas lícitamente, no significa que el Estado sea corres-
ponsable de los daños que pudieran resultar del incumplimiento de
los reglamentos dictados a tal efecto.

Desde esta perspectiva, concluyó en que correspondía rechazar


la demanda interpuesta contra el Estado Nacional, pues no se había
verificado una omisión que pudiera comprometer su responsabili-
dad, toda vez que las actoras no habían individualizado concretamen-
te el deber legal que aquel habría incumplido, ni habían especificado
cuáles medidas hubiesen evitado los perjuicios reclamados, de ha-
ber sido adoptadas. Por otra parte, argumentó que el planteo con-
cerniente a que las políticas públicas desarrolladas fueron tardías e
insuficientes para evitar la muerte del señor G., soslaya el principio
según el cual, aquellas no apuntan a un individuo en particular sino
a la comunidad en su conjunto, razón por la cual el análisis que debe
efectuarse en supuestos como el presente, entraña un juicio sobre la
diligencia puesta en la prestación del servicio o en la actividad admi-
nistrativa en general.

5°) Que en cuanto a la responsabilidad atribuida a las empresas


tabacaleras, el tribunal sostuvo —con citas de doctrina—, que se tra-
ta de un supuesto de responsabilidad aquiliana, y que la acción de
quien demanda a título personal por los perjuicios sufridos como con-
secuencia de la muerte del consumidor, no es contractual sino que
debe resolverse desde la perspectiva del daño causado por el ries-
go de la cosa (artículo 1113, segundo párrafo, del Código Civil y ley
24.240). No obstante ello, destacó que la obligación de seguridad o ga-
rantía ínsita en la comercialización de productos elaborados, según
la cual las cosas y servicios que se suministren no deben representar
peligro alguno para la salud o integridad física de los consumidores,
resulta aplicable, en principio, a aquellos productos que son inocuos,
946 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

lo que constituye un supuesto distinto al de la comercialización de


los cigarrillos, pues no existe duda alguna en relación al riesgo que
fumar implica para la salud.

En este orden de ideas, consideró que debía descartarse la res-


ponsabilidad imputada a los fabricantes ante la ausencia de un nexo
causal entre su conducta y los daños reclamados, pues había existido
culpa de la víctima (artículo 1111 del Código Civil), toda vez que es
una circunstancia que integra el conocimiento popular que fumar es
perjudicial para la salud, con independencia de que, a partir de la san-
ción de la ley 23.344, todos los paquetes de cigarrillos llevan la leyenda
correspondiente, conforme lo establece el artículo 1°, de dicha ley. A
ello agregó, que quien a pesar de conocer esta advertencia continúa
fumando, obra con conocimiento del riesgo al que expone su salud, por
lo que el daño resulta previsible y, por ende evitable, dando lugar a que
opere la eximente de responsabilidad.

Asimismo, ponderó que no se había producido en la causa prue-


ba técnica que avalase la afirmación de las actoras vinculadas con
que el consumo de cigarrillos había generado adicción en el señor G.,
pues no se había demostrado que su voluntad se hubiese encontrado
viciada o que su conducta hubiera sido involuntaria. Destacó en este
sentido, que la prueba pericial química había sido desistida, y que re-
sultaban atendibles en este aspecto, las impugnaciones formuladas
respecto de los informes periciales, objetados con fundamento en
que las expertas consultadas, peritos en oncología y medicina legal,
no poseían especialidad en psiquiatría o psicología como para sus-
tentar sus afirmaciones en este punto. Observó, además, que no ha-
bía sido objeto de prueba específica la incidencia que la publicidad de
cigarrillos pudo haber tenido sobre el señor G., y que debía tenerse
presente que, para considerar viciada la voluntad, como se pretende,
no basta encontrarse en un estado de pérdida —total o parcial— del
discernimiento (artículo 921 del Código Civil), sino que se requiere
que el sujeto no se haya colocado a propósito o irreflexivamente en
ese estado (arg. artículo 1070 del Código Civil).

6°) Que contra la sentencia la parte actora interpuso el recurso


ordinario de apelación de fs. 4401, que fue concedido mediante el auto
de fs. 4403, y un recurso extraordinario federal (fs. 4405/4419) que no
fue sustanciado por el a quo pues ya había concedido el recurso ordi-
nario. Obra a fs. 4434/4447 el memorial presentado por las actoras, y
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 947
338

a fs. 4457/4464 la contestación del Estado Nacional, a fs. 4465/4482 la


de Massalin Particulares S.A., y a fs. 4483/4495 la correspondiente a
Nobleza Piccardo S.A.I.C. y F.

7°) Que al expedirse recientemente en la causa CSJ 494/2013 (49-A)/


CS1 “Anadón, Tomás Salvador c/ Comisión Nacional de Comunicacio-
nes s/ despido”, esta Corte declaró la inconstitucionalidad del artículo
24, inciso 6°, apartado a, del decreto-ley 1285/58, que instituyó la “apela-
ción ordinaria de las sentencias definitivas de las cámaras nacionales
de apelaciones” para los supuestos allí individualizados (sentencia del
20 de agosto de 2015). En su pronunciamiento el Tribunal aclaró que
las causas en las que hubiera sido notificada la sentencia de cámara
con anterioridad a que aquel quedase firme continuarían con su tra-
mitación con arreglo a la norma declarada inconstitucional. Dado que
esta última situación es la que se presenta en el sub lite corresponde
examinar las condiciones de admisibilidad de la apelación interpuesta
a la luz de la referida normativa y de conformidad con los criterios
interpretativos que fueron elaborados por esta Corte a su respecto.

8°) Que el recurso interpuesto es formalmente admisible, pues se


dirige contra una sentencia definitiva dictada en una causa en la que
la Nación es parte, y el valor disputado en último término, supera el
monto mínimo previsto por el artículo 24, inciso 6°, apartado a, del de-
creto-ley 1285/58, modificado por la ley 21.708, y la resolución 1360/91
de esta Corte.

En su memorial las actoras se agravian por considerar que:

a) La relación de consumo entre los fabricantes de productos


elaborados y los consumidores es de naturaleza contractual, lo que
coexiste con la responsabilidad extracontractual de las tabacaleras
con los fumadores, fundada en el incumplimiento del artículo 42 de la
Constitución Nacional y de los artículos 5° y 40 de la ley 24.240 en cuan-
to imponen la obligación de proteger la salud de los consumidores.

b) Se rechazó la demanda por entender que no se encontraba


probada la relación de causalidad entre el consumo de cigarrillos y
el cáncer que provocó la muerte del señor G., sin valorar lo expuesto
en la pericia médica según la cual, el fallecimiento se produjo por su
condición de fumador.
948 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

c) La responsabilidad estatal por omisión surge porque el Estado


Nacional no tomó las medidas necesarias para evitar los daños que
provoca el tabaco a quienes lo consumen, ni ratificó el Convenio Mar-
co de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco,
celebrado el 21 de mayo de 2003 en la 56ª Asamblea General de la Or-
ganización Mundial de la Salud.

9°) Que, por una cuestión de orden lógico, corresponde tratar el


agravio señalado en el punto b, ya que si no se prueba el nexo causal
entre el consumo de cigarrillos y la enfermedad padecida por el señor
G., ello resulta suficiente para sellar la suerte negativa de la demanda
y torna innecesario el tratamiento de los restantes agravios.

Al respecto, cabe observar que el informe médico producido en


el expediente se limita a hacer consideraciones generales sobre
los distintos tipos de cáncer de pulmón, el tabaquismo como factor
de riesgo para adquirir esta enfermedad y la adicción al tabaco
como enfermedad.

Sin embargo, el peritaje es manifiestamente insuficiente para de-


mostrar, en este caso, la relación causal entre el consumo de cigarri-
llos por parte del causante y el carcinoma bronquioloalveolar que pa-
deció. Ello así, pues la perito no solo no hace referencia alguna a las
circunstancias particulares del fallecido (cuánto fumaba, si ese hábito
pudo, y en qué medida, causarle un cáncer del tipo descripto, etc.),
sino que, además, al enumerar los tipos de tumores, manifiesta —en
forma abstracta y sin mayores explicaciones— que los carcinomas
bronquioloalveolares “no suelen tener relación con los antecedentes
tabáquicos” (fs. 4029 y 4035/4035 vta.).

Ante esta deficiencia del informe pericial y, a falta de otras pruebas


sobre el punto, resultan insuficientes las dogmáticas afirmaciones de
las apelantes respecto a que, en general, el cigarrillo puede causar
cáncer de pulmón.

En tales condiciones, deviene innecesario tratar el resto de los


agravios y corresponde confirmar la sentencia en cuanto ha rechaza-
do la demanda.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 949
338

Por ello, se declara admisible el recurso ordinario de apelación y


se confirma la sentencia. Con costas. Notifíquese y, oportunamente,
devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recurso ordinario de apelación interpuesto por A. M. M. de G., M. R. G., G. S. G. y E. G.


G., actoras en autos, representadas por el Dr. Rubén Alfonso Ferola, con el patrocinio
letrado de la Dra. Sandra Edith Duarte.
Traslados contestados por el Ministerio de Salud de la Nación, representado por la
Dra. Elsa Concepción Pistorio; Massalin Particulares S.A., representada por el Dr.
G. Ariel Irízar, con el patrocinio letrado de los Dres. Alberto D. Q. Molinario y Lorena
Carla Cozzarín; y por Nobleza Piccardo S.A.I.C. y F., representada por el Dr. Juan
Manuel Sampietro.
Tribunal de origen: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo
Federal, Sala III.
Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo
Contencioso Administrativo Federal n° 8.

REMAGGI, ISABEL ELVIRA c/ DIRECCION de


ADMINISTRACION FINANCIERA del CONSEJO de la
MAGISTRATURA s/ Amparos y sumarísimos

FUNCIONARIOS JUDICIALES

La Dirección de Administración Financiera del Consejo de la Magis-


tratura carece de legitimación para discutir los beneficios previsio-
nales reconocidos por la Administración Nacional de la Seguridad
Social a magistrados y funcionarios judiciales y del Ministerio Públi-
co ya que según el decreto 109/76, sus facultades se extienden única-
mente a la liquidación y pago del beneficio acordado y financiado por
medio de ese organismo.
950 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 29 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Remaggi, Isabel Elvira c/ Dirección de Admi-


nistración Financiera del Consejo de la Magistratura s/ amparos
y sumarísimos”.

Considerando:

1°) Que la actora, quien se desempeñó en el Poder Judicial de la


Nación en el cargo de jefe de despacho de primera, obtuvo en mayo
de 2011 el beneficio de jubilación bajo el régimen de la ley 24.018, me-
diante resolución de la ANSeS 2750. Empero, la Dirección de Adminis-
tración Financiera del Consejo de la Magistratura (D.A.F.) se negó a
liquidar y pagar la prestación acordada, lo que motivó que la jubilada
promoviera una acción de amparo.

2°) Que la jueza de primera instancia hizo lugar a la pretensión y


ordenó a la D.A.F. efectivizar el pago del beneficio, decisión que fue
confirmada por la Sala III de la Cámara Federal de la Seguridad Social.
Para decidir de tal modo, el a quo expresó que la actora había quedado
incluida en el anexo I de la ley 24.018 por la resolución 196/06, dictada
por el propio Consejo de la Magistratura, por lo que era incongruente
que ahora alegase su nulidad.

3°) Que la cámara subrayó también que no se advertía el perjuicio


que tal decisión provocaba a la Dirección de Administración Financie-
ra, pues no actuaba como ente otorgante de la prestación, sino como
mero agente pagador del beneficio, por lo que debía cumplir con aque-
lla resolución en tanto no fuese suspendida, revocada, modificada o
sustituida por la autoridad competente.

4°) Que contra dicho pronunciamiento, la demandada interpuso


el recurso extraordinario, que fue parcialmente concedido por encon-
trarse en tela de juicio la interpretación y aplicación de normas de na-
turaleza federal.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 951
338

5°) Que la recurrente sostiene que la inclusión del cargo desem-


peñado por la actora en el Poder Judicial en el anexo I de la ley 24.018
fue consecuencia de la resolución 196/06, dictada por el Consejo de la
Magistratura, que fue declarada inválida por esta Corte Suprema por
acordada 20/2012, que ratificó las atribuciones del Tribunal en lo con-
cerniente a las decisiones finales en materia de reestructuraciones
funcionales y remuneraciones de los magistrados, funcionarios y em-
pleados del Poder Judicial.

6°) Que el decreto 109/76, que establece el procedimiento para


la percepción de las prestaciones jubilatorias de magistrados y
funcionarios judiciales y del Ministerio Público, delegó en la actual
Dirección de Administración Financiera las facultades de liquidar
y pagar las prestaciones acordadas por aplicación de las leyes es-
peciales 18.464 y 24.018, pero mantuvo entre las atribuciones de la
actual Administración Nacional de la Seguridad Social la de esta-
blecer la procedencia de los derechos jubilatorios peticionados, la
fecha inicial de pago de los beneficios y los conceptos integrantes
de la remuneración a tener en cuenta para la determinación del
haber de aquéllos.

7°) Que, asimismo, el mencionado decreto dispuso que las liqui-


daciones que debe efectuar la actual Dirección de Administración Fi-
nanciera deben practicarse en un todo de acuerdo con la resolución
que concedió el beneficio. En forma concorde, determina que toda
duda que se suscitare respecto del derecho a la prestación o su mon-
to, debe ser sometida a consideración y decisión de la autoridad que
otorgó la prestación.

8°) Que lo expuesto lleva a concluir que la Dirección de Administra-


ción Financiera del Consejo de la Magistratura carece de legitimación
para discutir el derecho de la actora, reconocido por la Administración
Nacional de la Seguridad Social. Sus facultades únicamente se extien-
den a liquidar y pagar el beneficio acordado y financiado por medio
de ese organismo, y debe atenerse en forma estricta a la resolución
administrativa que así lo dispone, hasta tanto no sea revocada por la
autoridad competente.
952 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Por ello, el Tribunal resuelve: desestimar el recurso extraordinario


interpuesto. Con costas (art. 14, ley 16.986). Notifíquese y devuélvase.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt.

Recurso extraordinario interpuesto por el Estado Nacional (Dirección de Adminis-


tración Financiera del Consejo de la Magistratura), demandado en autos, represen-
tado por la Dra. Cristina Beatriz Colombo, en calidad de apoderada.
Traslado contestado por Isabel Elvira Remaggi, actora en autos, representada por
los Dres. Julio A. Rodríguez Simón y Luisa María del Luján Briceño, en calidad de
apoderados.
Tribunal de origen: Sala III de la Cámara Federal de la Seguridad Social.
Tribunales que intervinieron con anterioridad: Juzgado Federal de Primera Instancia
de la Seguridad Social N° 8.

VERÓN, LEONARDO CÉSAR s/ Causa n° 16.920

ARCHIVO DEL EXPEDIENTE

Es arbitraria la sentencia que convalidó el cierre anticipado de una


investigación en la que no se agotaron las posibilidades de reunir
pruebas conducentes en un delicado hecho como fue una muerte por
causas dudosas.
-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

ARCHIVO DEL EXPEDIENTE

Resultó arbitrario impedir la entrevista psicológica previa a la posible


declaración testimonial de la hija de la víctima, sin perder de vista que
hoy ya es mayor de edad y no existe impedimento para que sea entrevis-
tada por un perito oficial teniendo en cuenta la importancia que tendría
su testimonio, con el cual además podría saberse si tuvo algún interés
en ser oída durante los largos años que duró el proceso y ella era menor
de edad y hubiera podido demandar para sí la aplicación de la Conven-
ción de los Derechos del Niño y su oportunidad de ser escuchada en el
procedimiento (art. 12).
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 953
338

-Del dictamen de la Procuración General al que la Corte remite-.

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
La Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal declaró inad-
misible el recurso de queja presentado por la querella ante la dene-
gación del recurso de casación por parte de la Sala IV de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, que confirmó
el archivo de las actuaciones dispuesto por el titular del Juzgado Na-
cional en lo Criminal de Instrucción n° 14, referidas a la muerte de
María de Lourdes D N , encontrada sin vida el 1° de marzo de 2003
(cf. fs. 3666/3671 vta., 3687/3688, 3719/vta. y 3849 y vta., del expediente
principal, al que corresponden también las referencias que siguen).
La mayoría de la sala sostuvo que no hallaba arbitrariedad en la
decisión de no ordenar el testimonio y las pruebas solicitadas por la
recurrente, y que ésta “no rebatió los argumentos tenidos en cuenta
por la cámara a quo en la resolución atacada”.
Contra esa decisión, la querellante interpuso recurso extraordina-
rio federal, en razón de arbitrariedad (fs. 3859/3877 vta.); el que al ser
denegado (fs. 3882), motivó la presentación de esta queja.

-II-
El recurrente invocó la doctrina de la arbitrariedad y sostuvo que
la Cámara de Casación Penal trató el recurso extraordinario federal
con un excesivo rigor formal, omitió ponderar los agravios e incurrió
en afirmaciones dogmáticas, por lo que la decisión no constituyó una
derivación razonada del derecho vigente. Agregó que no tuvieron en
cuenta los derechos constitucionales lesionados y las garantías del de-
bido proceso y el derecho de defensa en juicio (arts. 18 y 75, inc. 22, de
la Constitución Nacional; art. 8, inc. 2 “f ” de la Convención Americana
de Derechos Humanos), que requieren una tutela inmediata, lo cual
provocó un agravio de insusceptible reparación ulterior.
En lo que respecta a la denegación de la queja por casación dene-
gada, sostuvo que la Sala III no tuvo en cuenta los planteos fundados
en los arts. 456 y 457 C.P.P.N., no fundamentó en ley el rechazo del
954 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

recurso, y los argumentos brindados no respondieron a los planteos


de la recurrente.
En cuanto al fondo de la cuestión, afirmó que nada impedía a la hija
de D N prestar declaración testimonial, se quejó de la mendacidad de
los testimonios brindados y de la pérdida de elementos de prueba en la
Comisaría, así como también de la omisión de colectar evidencias en la
escena del crimen por parte del personal policial, entre otras falencias.

-III-
La resolución de la Cámara, al confirmar el archivo de las actua-
ciones y el rechazo de los medios de prueba propuestos por la quere-
lla, imposibilita la continuación del proceso, causando un gravamen de
imposible reparación ulterior, por lo que es de aquellas que han de ser
equiparadas a una sentencia definitiva en los términos del artículo 14
de la ley 48.
Por otro lado y si bien, como regla, la apelación extraordinaria fe-
deral no procede contra las decisiones que declaran la improcedencia
de los recursos interpuestos ante los tribunales de la causa, dada su
naturaleza procesal, la Corte Suprema ha reconocido la excepción a
ese principio cuando el examen de los requisitos que debe reunir la
apelación se ha realizado con inusitado rigor formal que frustra una
vía apta para el reconocimiento de los derechos, con menoscabo de
las garantías constitucionales de debido proceso y defensa en juicio
(Fallos: 330: 2836 y sus citas).
En mi entender, tal es la situación que se presenta en este caso
pues, tal como sostiene la querella, la exigencia en esa instancia de
un requisito reservado para el recurso extraordinario federal, como
lo es la demostración de una cuestión federal (arts. 14 de la ley 48 y 6
de la ley 4055) implicó la restricción arbitraria de la competencia del
tribunal superior de la causa
Además la cámara de casación descartó de manera dogmática los
agravios que sustentaban el recurso, bajo la afirmación general de que
el reclamo no involucraba materia susceptible de ser tratada por dicho
tribunal. De esta manera, no ingresó en el análisis de los argumentos
de la parte que sostenían un supuesto de arbitrariedad de sentencias
en las condiciones exigidas por la Corte Suprema.
Por ello, la queja interpuesta es procedente.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 955
338

-IV-
En mi opinión, la decisión de la cámara de casación es arbitraria,
porque convalidó el cierre anticipado de una investigación en la que
no se agotaron las posibilidades de reunir pruebas conducentes en un
delicado hecho como fue la muerte por causas dudosas de D N.
Para una mejor comprensión del caso, es necesario mencionar
que, en una oportunidad anterior, el juez instructor había dispuesto el
archivo de la causa, al considerar que había agotado las medidas de
prueba dirigidas a esclarecer los hechos sin lograr descubrir qué suce-
dió efectivamente en el departamento que habitaba D N ; y si bien
admitió que la evidencia no eliminaba la hipótesis de que hubiera sido
arrojada por la ventana, concluyó que no se había hallado ninguna pis-
ta acerca de quién o quiénes podrían haberlo hecho (cf. fs. 3532/3567).
Apelada la decisión por la parte querellante, la Sala IV de la Cáma-
ra Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó el ar-
chivo pues entendió que quedaban pruebas por producir cuya utilidad
no podía aún descartarse, en especial, el testimonio de su hija A.C.L.,
requerido por la apelante (cf. fs. 3584/3585).
El magistrado continuó así con la instrucción a fin de producir las
medidas indicadas por la cámara. En lo que respecta a la declaración
testimonial, ordenó su citación en más de una oportunidad. Ante ello,
el padre de la joven, presentó un escrito ante el juez junto a un informe
de la Licenciada Rizzotto (psicóloga particular) que aconsejaba que no
fuera “...sometida a ningún tipo de declaración judicial pudiendo tal vi-
vencia generar daños en su integridad emocional” (fs. 3606/3608 vta.).
En consecuencia, se solicitó al Cuerpo Médico Forense que de-
terminara si era aconsejable desde el punto de vista psicológico que
prestan declaración testimonial (fs. 3609). La licenciada Noemí M.
Barboni (Perito Psicóloga Ad-Hoc del Cuerpo Médico Forense de la
Justicia Nacional) sostuvo que “más allá del informe de la profesio-
nal tratante de la joven (...) para poder responder si esta última pue-
de prestar declaración testimonial, es requisito fundamental entre-
vistarla” (fs. 3631).
Luego a pedido del padre, se le recibió declaración testimonial a la
Lic. Rizzotto, quien sostuvo que “El problema no seria testearla, sino
preguntarle cosas concretas, ya que le preguntarían sobre algo que
ella voluntariamente quiso borrar de su vida. A lo largo de diez años
de terapia, A ha guardado dentro suyo y celosamente recuerdos y
vivencias con su madre, que ni siquiera a la deponente se las ha mani-
festado” (fs. 3651/ 3653).
956 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

La integrante del Cuerpo Médico Forense, Lic. Barboni, reiteró lo


sostenido a fs. 3631, es decir, que requería entrevistarla para emitir
opinión (fs. 3655). Entrevista que realizaría la experta en psicología del
Cuerpo Médico forense para determinar si se encontraba en condicio-
nes de testimoniar y si de hacerlo, ello podría ocasionarle un daño a su
salud mental.
Es decir, que se ha interrumpido el curso de la investigación, al
impedir la realización de una entrevista psicológica que tenía fines tui-
tivos respecto de quién hoy ya es mayor de edad y tal vez, de conocer
esta citación quiera ser escuchada.
Por ello, la entrevista previa con la psicóloga forense se enmarca-
ría dentro de lo expresado por la psicóloga particular al manifestar que
“el problema no sería testearla, sino preguntarle cosas concretas...”
(fs. 3651/3653). Y es en ese punto, que la resolución que dispone dejar
sin efecto esa entrevista previa y por ende, el archivo de las actuacio-
nes es arbitraria. Correspondía realizar la entrevista psicológica pre-
via, antes de dejar sin efecto la citación de la declaración testimonial
de la hija de la víctima.
No debe perderse de vista que A.C.L. es hoy una persona mayor de
edad, con todos los derechos y las obligaciones que otorgan las leyes.
No veo ningún impedimento para que sea entrevistada por un perito
oficial, teniendo en cuenta la importancia que tendría, si finalmente
se lo recibiere, su testimonio, más allá de la edad que tenía cuando
fue separada de su madre. Además, ella nunca se anotició de que la
justicia quería oírla. En todo caso, sería ella misma quien explicaría su
situación emocional y, de ser el caso, pidiera que se la exima de decla-
rar para salvaguardar su salud.
Además, con su testimonio podría llegar a saberse si tuvo algún
interés de ser oída, durante los largos años que duró el proceso y
ella era menor de edad, con lo cual hubiera podido demandar para
sí la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo
artículo 12 establece que “1. Los Estados Partes garantizarán al niño
que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de
expresar su opinión libremente en todos los asuntos que lo afecten,
teniéndose debidamente en cuenta sus opiniones en función de la
edad y madurez. 2. Con tal fin, se dará en particular al niño oportuni-
dad de ser escuchado en todo procedimiento judicial o administrativo
que lo afecte, ya sea directamente o por medio de un representante o
de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedi-
mientos de la ley nacional”.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 957
338

Por último, la querella a lo largo del proceso también cuestionó


que el juez no tuvo en cuenta lo aprehendido en la reconstrucción de
la caída que, a su entender señalaba que fue un homicidio. Planteó la
imposible ebriedad, sosteniendo que acorde a la excesiva cantidad de
alcohol que figuraba en sangre, hubiese llevado a que ésta estuviera
en un coma profundo, con imposibilidad de movimientos; también la
destrucción de muestras de sangre, la imposible cortadura de cables
de televisión, el cuchillo puesto por quien sostiene la parte que serían
los homicidas en el lugar del hecho, sin encontrarse una sola huella
dactilar y la falta de daño del cuchillo. También se refirió a la desapa-
rición completa de los elementos colectados en la escena del crimen o
su destrucción al “aparecer” más de tres años después, en la Comisa-
ría 19, sin haber sido preservados, entre otros cuestionamientos. Todo
lo cual tampoco recibió el tratamiento adecuado.

-V-
Por todo lo expuesto, opino que corresponde hacer lugar a la pre-
sente queja, declarar procedente el recurso extraordinario interpues-
to y revocar el fallo impugnado para que, por intermedio de quien co-
rresponda, se dicte uno nuevo conforme a derecho. Buenos Aires, 4 de
junio de 2015. Irma Adriana García Netto.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 29 de septiembre de 2015.

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la querella en la


causa Verón, Leonardo César s/ causa n° 16.920”, para decidir sobre su
procedencia.

Considerando:

Que esta Corte comparte y hace suyos los fundamentos y conclu-


siones de la señora Procuradora Fiscal subrogante, a cuyos términos
se remite en razón de brevedad.

Por ello, y lo concordemente dictaminado por la señora Procura-


dora Fiscal subrogante, se hace lugar a la queja, se declara proceden-
958 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

te el recurso extraordinario y se deja sin efecto el pronunciamiento


apelado. Reintégrese el depósito de fs. 1 bis. Agréguese la queja al
principal. Notifíquese y devuélvanse los autos al tribunal de origen
para que, por quien corresponda, se dicte uno nuevo con arreglo a lo
expresado en el presente.

Ricardo Luis Lorenzetti — Elena I. Highton de Nolasco — Carlos


S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Recurso de queja interpuesto por Giuseppe Di Natale –querellante-, representado por la


Dra. Nilda Marta Estela Formoso.
Tribunal de origen: Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal.
Tribunal que intervino con anterioridad: Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 959
338

OCTUBRE

BANCO de GALICIA y BUENOS AIRES S.A. s/ Inhibitoria en


los autos: ‘Fisco de la provincia de Buenos Aires c/Tribunal
Fiscal de apelación s/ pretensión anulatoria (Coady.: Banco
de Galicia y Bs. As. S.A.)’

INHIBITORIA

La omisión por parte de la actora de denunciar ante las instancias res-


pectivas tanto el planteo de inhibitoria promovido ante la Corte Supre-
ma como la excepción de incompetencia interpuesta en jurisdicción
provincial, como le era exigible, constituye una conducta contraria al
deber que pesa sobre las partes de exteriorizar ante los jueces todos los
antecedentes útiles y necesarios para resolver un planteo.

INHIBITORIA

Una vez elegida una vía declinatoria o inhibitoria no puede en lo sucesi-


vo usarse la otra.

NULIDAD

Si se ha generado un inútil dispendio jurisdiccional y ocultado informa-


ción relevante para la decisión del caso, corresponde anular el pronun-
ciamiento adoptado oportunamente por la Corte Suprema que nunca
hubiese dictado de haber conocido que se había sometido a otro juez la
decisión del asunto.
960 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de octubre de 2015.

Autos y Vistos; Considerando:

1°) Que de la causa “Fisco de la Provincia de Buenos Aires c/ Tribu-


nal Fiscal de Apelación s/ pretensión anulatoria (Coady: Banco de Ga-
licia y Bs. As. S.A.)” (expte. n° 14.540/2013 del registro de la Cámara de
Apelación en lo Contencioso Administrativo de La Plata) -remitida por
la Suprema Corte de Justicia provincial en virtud de lo decidido por
este Tribunal el 10 de febrero del corriente año (ver fs. 56/59, 66 y 69)-,
se desprende que el Banco de Galicia y Buenos Aires S.A., además del
planteo de inhibitoria efectuado ante esta Corte en el sub lite, también
interpuso la excepción de incompetencia en la jurisdicción provincial.

Sin embargo, ni en aquellas actuaciones, ni en estas, denunció que


había instado ambas vías, como le era exigible.

En tales condiciones, la declinatoria planteada en sede provincial


siguió su trámite, se expidió al respecto la Cámara de Apelación en lo
Contencioso Administrativo de La Plata el 15 de abril de 2014, hacien-
do lugar a la excepción de incompetencia, y el mismo tribunal el 29 de
mayo de 2014 concedió el recurso extraordinario de inaplicabilidad de
ley interpuesto por la Provincia de Buenos Aires contra aquel pronun-
ciamiento. A su vez, el 28 de octubre de 2014 la entidad bancaria pre-
sentó la memoria relativa al recurso interpuesto por la contraria ante
la Suprema Corte provincial en los términos previstos en la legislación
procesal local, omitiendo nuevamente toda referencia a la existencia
de la inhibitoria deducida ante esta jurisdicción.

2°) Que la omisión en la que se ha incurrido constituye una con-


ducta contraria al deber que pesa sobre las partes de exteriorizar ante
los jueces todos los antecedentes útiles y necesarios para resolver un
planteo, y ha determinado que esta Corte haya dictado el pronuncia-
miento de fs. 56/59 del 10 de febrero de 2015, desconociendo que en sede
provincial se había articulado idéntica cuestión por vía de declinatoria.

De haber puesto la parte en conocimiento tal circunstancia, la de-


cisión habría sido distinta, pues la vía instada en la jurisdicción provin-
cial determina la improcedencia de la aquí intentada.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 961
338

En efecto, una vez elegida una vía declinatoria o inhibitoria no pue-


de en lo sucesivo usarse la otra (Fallos: 308:1937 y 315:156; art. 7° del
Código adjetivo), y tal situación se verifica en el caso.

3°) Que dicho comportamiento no puede soslayarse, dado que, por


un lado, se ha ocultado información relevante para la decisión del caso,
y por el otro se ha generado un inútil dispendio jurisdiccional.

En consecuencia, se debe anular el pronunciamiento de fs. 56/59,


que nunca se hubiese dictado si esta Corte hubiera conocido que se
había sometido a otro juez la decisión del asunto. A su vez, frente a la
existencia del pronunciamiento judicial indicado en el considerando
1°, instado por el propio Banco de Galicia y Buenos Aires S.A. ante
la sede local, debe agotarse la vía recursiva abierta y consentida en
aquella jurisdicción.

En su caso, será eventualmente del resorte de la Provincia de Bue-


nos Aires promover la acción que estime pertinente.

Por ello, se resuelve: I. Declarar la nulidad de la sentencia de fs.


56/59. II. Devolver las actuaciones caratuladas “Fisco de la Provincia
de Buenos Aires c/ Tribunal Fiscal de Apelación s/ pretensión anula-
toria (Coady: Banco de Galicia y Bs. As. S.A.)” a la Suprema Corte de
Justicia de la Provincia de Buenos Aires, a los efectos del tratamiento
del recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley interpuesto por el
Estado provincial contra la decisión de la Cámara de Apelación en lo
Contencioso Administrativo de La Plata del 15 de abril de 2014 indica-
da en el considerando 1°. Notifíquese, comuníquese a la Procuración
General, agréguese copia de este pronunciamiento al proceso referi-
do, cúmplase con la remisión ordenada y, oportunamente, archívese la
presente inhibitoria.

Ricardo Luis Lorenzetti — Carlos S. Fayt — Juan Carlos Maqueda.

Inhibitoria presentada por el Banco Galicia y Buenos Aires S.A., representado por su
apoderado, Dr. Facundo Raggio, con el patrocinio letrado de los Dres. Jorge Héctor
Damarco y Liban Ángel Kusa.
962 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

ENAP SIPETROL ARGENTINA S.A. c/ CHUBUT, PROVINCIA


del y Otro (ESTADO NACIONAL) s/ Acción declarativa

INTERPRETACION DE LA LEY

La tarea de interpretación de la ley comprende la armonización de sus


preceptos y su conexión con las otras normas que integran el ordena-
miento jurídico, evitando darles a las leyes un sentido que ponga en
pugna sus disposiciones, destruyendo las unas por las otras, y adoptan-
do como criterio verdadero el que las concilie y deje todas con valor y
efecto.

INTERPRETACION DE LA LEY

Los textos legales no deben ser considerados, a los efectos de estable-


cer su sentido y alcance, aisladamente, sino correlacionándolos con los
que disciplinan la misma materia, como un todo coherente y armónico,
como partes de una estructura sistemática considerada en su conjunto,
y teniendo en cuenta la finalidad perseguida por aquellos.

INTERPRETACION DE LA LEY

La interpretación y aplicación de las leyes requiere no aislar cada artí-


culo solo por su fin inmediato y concreto, sino que debe tenerse en cuen-
ta los fines de los demás y considerárselos como dirigidos a colaborar,
en su ordenada estructuración.

REGALIAS

Corresponde hacer lugar a la demanda iniciada por una concesionaria


de explotación de producción de hidrocarburos contra la Provincia del
Chubut si la disposición de la Subsecretaría de Combustibles de la Na-
ción 1/08 -ratificada por su similar 813/19 de la Secretaría de Energía-,
en cuanto establece como base imponible para el pago de las regalías un
precio fijo efectivo, reemplazando de esta forma el precio obtenido por
el concesionario o el precio corriente de mercado, vulnera el régimen
federal de hidrocarburos en los arts. 59 y 61 de la ley 17.319, el art. 6° del
decreto 2174/91 y el art. 10 del decreto 2411/91.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 963
338

Dictamen de la Procuración General

Suprema Corte:

-I-
A fs. 63/88, ENAP Sipetrol Argentina S.A. (“ENAP”, en adelante)
promovió demanda declarativa de certeza contra la provincia del Chu-
but, en los términos del art. 322 del Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación (CPCCN).
Indicó que es la filial internacional de la Empresa Nacional de
Petróleos de Chile, propiedad del Estado chileno, y que siempre ha
mantenido un estricto apego al cumplimiento de la ley y normativas de
los países donde desarrolla sus actividades, evidenciando con ello un
supremo respeto por su Estado vecino, la República Argentina.
Expresó que, en su carácter de titular de concesiones de diver-
sas áreas de producción de hidrocarburos ubicadas en la provincia
demandada, inicia esta acción a fin de que se haga cesar el estado de
incertidumbre causado por la aplicación que efectúa la demandada de
la disposición 1/08 de la Subsecretaría de Combustibles de la Nación
(SSC), con sustento en la cual le exige que utilice como base imponible
para el pago de las regalías el precio piso efectivo de cuarenta y dos
dólares estadounidenses el barril (U$S 42 Bbl), reemplazando de esta
forma el precio obtenido o el precio corriente de mercado, empleado
por ENAP para liquidar y abonar el tributo durante los períodos enero
a agosto de 2008 y febrero a marzo de 2009.
Afirmó que, de acuerdo con la legislación vigente en materia de
hidrocarburos, las regalías deben calcularse y pagarse tomando como
base los precios efectivamente obtenidos o facturados por las opera-
ciones de comercialización, o el valor corriente en el mercado interno
al tiempo de industrializarse en el caso de su transferencia a desti-
lería (arts. 12; 56, inc. c.; 59; 61 y 62 de la ley 17.319; art. 6° del decreto
2174/91; art. 10 del decreto 2411/91; y resoluciones 155/92 y 435/04 de la
Secretaría de Energía de la Nación). Por ende, agregó, la Subsecreta-
ría de Combustibles de la Nación no puede fijar, de manera unilateral,
un precio base para el pago de las regalías, prescindiendo del efecti-
vamente obtenido o facturado, contradiciendo la letra de la ley 17.319 y
sus normas reglamentarias.
Especificó que los yacimientos sobre los cuales la demandada
realiza los ajustes por regalías son “Pampa del Castillo-La Guita-
rra” y “Campamento Central-Cañadón Perdido”. El primero de
964 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

ellos fue concedido por el Estado Nacional a Compañía Naviera Pé-


rez Campanc S.A. (luego Pecom Energía S.A.) por decreto 2174/91 y
posteriormente cedido por ésta a ENAP, cesión aprobada por deci-
sión administrativa 124/03. El segundo correspondía a YPF S.A. en
virtud del art. 4° de la ley 24.145, aplicándose a esta concesión el art.
10 del decreto 2411/91, y fue cedido por ésta a ENAP, lo que se aprobó
por decisión administrativa 225/01.
Señaló que estas normas y actos que han formalizado las concesio-
nes de ambas áreas a favor de la actora por parte del Estado Nacional,
constituyen el título formal del derecho de la empresa sobre tales áreas
y que de ellas surge claramente que quedan regidas por la ley 17.319,
por lo cual tanto la disposición SSC 1/08 como la pretensión provincial
que se edifica sobre esa disposición resultan inconstitucionales.
Adujo en su apoyo la postura adoptada por la Secretaría de Ener-
gía de la Nación en la nota 309/06 y pidió que se la cite como tercero, o
bien al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servi-
cios, en los términos del art. 94 del CPCCN.
Por último, solicitó que se dicte una medida cautelar de no inno-
var con el fin de suspender preventivamente la exigencia de pago
de las sumas reclamadas hasta tanto se dicte pronunciamiento de-
finitivo en esta causa.

-II-
A fs. 203/205, V.E. -de conformidad con el dictamen de este Minis-
terio Público de fs. 195-, declaró que la causa corresponde a su compe-
tencia originaria, citó al Estado Nacional -Ministerio de Planificación
Federal, Inversión Pública y Servicios- y corrió traslado de la deman-
da. En el mismo acto, hizo lugar a la medida cautelar requerida.

-III-
A fs. 224/235, se presentó el Ministerio de Planificación Federal,
Inversión Pública y Servicios y respondió su citación.
En primer término, planteó la improcedencia de la vía procesal,
ante la ausencia de un “caso” o “causa” contencioso, la existencia de
otros remedios legales más idóneos, la falta de configuración de un es-
tado de incertidumbre, y esgrimió que la actora persigue una senten-
cia constitutiva, para modificar su estado jurídico actual y así quedar
excluida de las normas vigentes, lo cual excede el ámbito de la acción
regulada por el art. 322 del CPCCN.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 965
338

Respecto del fondo de la cuestión, defendió la validez de la disposi-


ción SSC 1/08 y las atribuciones de la Subsecretaría de Combustibles
de la Nación para su dictado, con sustento en las facultades conferidas
por el decreto 1142/03.

-IV-
A fs. 398/473, la Provincia del Chubut contesta la demanda y solici-
ta su rechazo.
Luego de reseñar el plexo normativo aplicable, resalta que el valor
sobre el cual se abonan las regalías a las provincias es el denominado
“valor boca de pozo”, que es fijado por la autoridad de aplicación sobre
la base de cifras promedios regionales o nacionales según correspon-
dan, siendo inexacto que se considere para ello el efectivamente factu-
rado por la concesionaria, como lo afirma la actora.
Destaca que la ley 17.319, siguiendo los lineamientos ya trazados
por su predecesora 12.161, faculta al Estado Nacional a regular todo lo
relativo a la importación y exportación de hidrocarburos, y a estable-
cer precios políticos del petróleo nacional, con el objeto de evitar que
se produzca una notable diferencia de valores entre el mercado inter-
nacional y el interno, que redunde en perjuicio del segundo.
En esa línea, indica que el art. 6° de la ley 25.561 -modificado por
su similar 25.820- creó un derecho a la exportación de hidrocarburos
por el término de cinco años, plazo posteriormente prorrogado por la
ley 26.217. Y resalta que el citado precepto establece que “en ningún
caso el derecho a la exportación de hidrocarburos podrá disminuir
el valor boca de pozo, para el cálculo y pago de regalías a las pro-
vincias productoras”.
Recuerda que a fines del año 2007, los valores internacionales del
petróleo y sus derivados registraron fuertes incrementos, hecho que
generó un aumento en el precio de los combustibles en el mercado
interno que llevó al Poder Ejecutivo Nacional a buscar los medios para
desvincular a la economía local de dichas circunstancias, para prote-
ger al consumidor y atenuar el impacto de esas subas sobre el nivel de
actividad, empleo y precios internos.
Para ello, manifiesta que el 15 de noviembre de 2007 el Ministe-
rio de Economía y Producción (MEyP) dictó la resolución 394/07, que
elevó los derechos de exportación del petróleo crudo, fijó sus valores
de referencia y de corte, y estableció la fórmula para el cálculo de la
alícuota aplicable.
966 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

Explica que este incremento en los derechos de exportación del


petróleo crudo produjo una caída en los precios locales de este pro-
ducto, lo cual se reflejó directamente en una disminución en el monto
de las regalías a cobrar por las provincias productoras. Por ese motivo,
una semana más tarde, el 21 de noviembre de 2007, se llevó a cabo una
reunión entre el Presidente de la Organización Federal de Estados
Productores de Hïdrocarburos y las autoridades nacionales, quienes
acordaron un precio piso efectivo para el pago de las regalías, compro-
miso del Poder Ejecutivo Nacional que constituye el antecedente del
dictado de la disposición SSC 1/08, del 9 de enero de 2008.
Por ello, enfatiza que esta disposición se encuentra lisa y llana-
mente concatenada con la resolución (MEyP) 394/07, toda vez que se
limita a aclarar que el valor de corte para los aceites crudos de pe-
tróleo o de mineral bituminoso establecido por el anexo I de la citada
resolución -equivalente a dólares estadounidenses cuarenta y dos el
barril (U$S 42 Bbl)- es considerado como el precio piso efectivo sobre
el cual se deberá aplicar en más el ajuste por calidad positivo, a los
efectos del cálculo para la liquidación de regalías hidrocarburíferas.
Por otra parte, sostiene que si la actora no estaba de acuerdo
con ese precio piso efectivo de U$S 42 por barril, se encontraba fa-
cultada para cancelar las regalías en especie, tal como se despren-
de de los títulos de las concesiones que ostenta y de los arts. 60 y 62
de la ley 17.319.
Denuncia que el precio base empleado por otros sujetos de la in-
dustria para la liquidación y el pago de las regalías a la provincia du-
rante los períodos aquí en debate fue superior a los U$S 42 por barril,
por lo que mal puede argumentar la actora que la disposición SSC 1/08
prescinde del precio real vigente en el mercado interno.
Por último, plantea la improcedencia formal de la acción intentada
por no existir “acto en ciernes”, toda vez que la resolución de la Direc-
ción General de Rentas 213/09 fue recurrida por el contribuyente con
efecto suspensivo, sin contar con una decisión concreta que lo lesione.
Asimismo, manifiesta que la actora debió perseguir la derogación de
la disposición SSC 1/08 por medio del reclamo administrativo impropio
previsto en el art. 24, inc. a), de la ley 19.549, en lugar de atacar su cons-
titucionalidad mediante la presente demanda.

-V-
A fs. 415/419, la Provincia del Chubut denuncia como hecho nue-
vo -en los términos del art. 365 del CPCCN- el dictado de la resolu-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 967
338

ción 813/10 de la Secretaría de Energía de la Nación, por medio de


la cual se ratificó desde el 9 de enero de 2008 lo establecido en la
disposición SSC 1/08.
Luego del pertinente traslado, V.E. ordenó incorporar este hecho
como objeto de debate más allá de la discrepancia de las partes en
cuanto a su caracterización y encuadre normativo (fs. 430).

-VI-
Liminarmente, es necesario aclarar que la declaración de certeza,
en tanto no tenga carácter simplemente consultivo, no importe una in-
dagación meramente especulativa y responda a un “caso” que busque
precaver los efectos de un acto en ciernes, al que se atribuye ilegitimi-
dad y lesión al régimen federal, constituye causa en los términos de la
Ley Fundamental (Fallos: 308:2569; 310:606 y 977; 311:421, entre otros).
Sobre la base de estas premisas, considero que se encuentran re-
unidos los requisitos establecidos por el art. 322 del CPCCN, pues ha
mediado una actividad explícita de la demandada, dirigida a la “per-
cepción” de las regalías hidrocarburíferas que estima adeudadas. En
efecto, el texto de la resolución de la Dirección Provincial de Rentas
213/09 (aportada en copia tanto por la actora a fs. 5/8 como por la deman-
dada a fs. 317/320) indica que la autoridad provincial exigió -otorgando
un plazo de diez días a partir de su respectiva notificación- el pago de
los importes allí detallados, con más los intereses y accesorios, bajo
apercibimiento de iniciar acciones judiciales. A los fines de la admisibi-
lidad formal de la demanda, observo que ello representa una conducta
estatal explícita, dirigida al cobro de su acreencia (Fallos: 327:1108 y
328:4198, cons. 3°), con independencia de los posteriores recursos ad-
ministrativos que contra ella pueda interponer el contribuyente.
Como claramente advirtió V.E. en Fallos: 310:606 (cons. 5°), la admi-
sión de que concurren en la especie los presupuestos de la acción me-
ramente declarativa, en especial el estado de incertidumbre respecto
de los alcances de la relación jurídica concreta y el interés suficiente
en el accionante, impediría esgrimir la aptitud de otros medios legales
para poner término inmediatamente a la controversia (art. 322, primer
párrafo, CPCCN). En efecto, dentro de ese marco, la exigencia de tra-
mitar la vía administrativa local o de interponer el reclamo previsto en
el art. 24, inc. a), de la ley 19.549, implicaría desconocer la necesidad
de tutela judicial inmediata que dilucide el estado de falta de certeza
entre el particular que cuestiona la actitud del Estado y este último,
razonamiento que -Implícita pero indudablemente- subyace en la re-
968 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

solución adoptada por el Tribunal a fs. 203/205, al otorgar la medida


cautelar solicitada por la actora.
Por otra parte, pienso que V.E. sigue siendo competente para en-
tender en esta causa, a tenor de lo dictaminado a fs. 195.
En virtud de lo expuesto, considero que se encuentran reunidos
la totalidad de los recaudos fijados por el art. 322 del CPCCN para la
procedencia de la acción intentada.

-VII-
De la forma en que ha quedado planteada la litis, se desprende
que la cuestión a discernir estriba en determinar si resulta proceden-
te la pretensión de la Provincia del Chubut de exigir que las regalías
hidrocarburíferas devengadas en los períodos enero a agosto de 2008
y febrero a marzo de 2009 por ventas o transferencias en el mercado
interno, que ENAP ya liquidó y abonó en proporción al precio obtenido
o al corriente en ese mercado, se recalculen y paguen tomando como
precio piso efectivo el de dólares estadounidenses cuarenta y dos el
barril (U$S 42 Bbl), según lo fijado por la disposición SSC 1/08.
En esta línea, corresponde recordar que el art. 2° de la ley 17.319
establece que las actividades relativas a la explotación, industrializa-
ción, transporte y comercialización de los hidrocarburos estarán a car-
go de empresas estatales, privadas o mixtas.
Por su parte, el art. 4° autoriza al Poder Ejecutivo a otorgar permi-
sos de exploración y concesiones temporales de explotación y trans-
porte de hidrocarburos, y el art. 6° dispone que esos permisionarios
y concesionarios tendrán el dominio sobre los hidrocarburos que ex-
traigan y, consecuentemente, podrán transportarlos, comercializarlos,
industrializarlos y también comercializar sus derivados.
Entre los deberes de los concesionarios de explotación se encuen-
tra el de abonar mensualmente, en concepto de regalía, un doce por
ciento sobre el producido de los hidrocarburos líquidos extraídos en
boca de pozo (cfr. art. 59). Idéntica obligación se impone a la produc-
ción de gas natural, sobre el valor de los volúmenes extraídos y efecti-
vamente aprovechados (art. 62).
En lo que aquí interesa, el art. 61 fija el método para establecer el
valor de los hidrocarburos líquidos o del gas a los fines del cálculo de
la regalía en la forma siguiente: “El pago en efectivo de la regalía se
efectuará conforme al valor del petróleo crudo en boca de pozo, el que
se determinará mensualmente por la autoridad de aplicación res-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 969
338

tando del fijado según las normas establecidas en el inciso c) apar-


tado I del artículo 56, el flete del producto hasta el lugar que se haya
tomado como base para fijar su valor comercial. Si la autoridad no
lo fijara, regirá el último establecido” (el subrayado me pertenece).
El citado art. 56, inc. c), ap. I, establece: “El precio de venta de
los hidrocarburos extraídos será el que se cobre en operaciones con
terceros. En caso de que exista vinculación económica entre el con-
cesionario y el comprador, no se fijen precios o se destine el producto
a ulteriores procesos de industrialización, el precio se fijará confor-
me al valor corriente del producto en el mercado interno al tiempo
de enajenarse o industrializarse”. Inmediatamente a continuación,
se ocupa del supuesto de salida de estos productos al exterior del país,
de la siguiente manera: “En caso de exportación de hidrocarburos, su
valor comercial a los efectos de este artículo se fijará en cada oportu-
nidad sobre la base del precio real obtenido por el concesionario en la
exportación, o, de no poder determinarse o no ser razonable, fundán-
dose en precios de referencia que se establecerán periódicamente y
para lo futuro sobre bases técnicamente aceptables”.
En este punto, es prudente recordar que la primera fuente de in-
terpretación de la ley es su letra y que las palabras deben entenderse
empleadas en su verdadero sentido, en el que tienen en la vida diaria,
y cuando la ley emplea varios términos sucesivos, es la regla más se-
gura de interpretación la de que esos términos no son superfluos, sino
que han sido empleados con algún propósito, sea de ampliar, de limitar
o de corregir los conceptos (Fallos: 200:176; 307:928, entre otros).
Desde esta perspectiva, observo que art. 56, inc. c), ap. I, de la ley
17.319 regula sucesivamente dos supuestos claramente diferenciados
para fijar el valor de los hidrocarburos a los fines del cálculo de la re-
galía: las “operaciones en el mercado interno” -en cuyo caso el valor
estará determinado por el precio de venta en las transacciones cele-
bradas con terceros o el valor corriente del producto dentro del país-, y
las “exportaciones” -supuesto en el que el será aquel realmente obte-
nido por el concesionario al destinar el hidrocarburo para su consumo
en el exterior-.
La inferencia a la que se accede queda ratificada por los decretos
2174/91 y 2411/91, que sirven de títulos antecedentes para las concesio-
nes que ostenta ENAP.
El primero de ellos, al disponer la conversión del contrato 23.343
para la extracción de hidrocarburos en el área “Pampa del Casti-
llo-La Guitarra” en una concesión de explotación de hidrocarburos
970 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

a favor de YPF S.A. y Compañía Naviera Pérez Companc S.A., puso


a cargo del concesionario el pago de las regalías correspondientes
a los hidrocarburos que le pertenezcan, calculadas en boca de pozo,
aplicando el doce por ciento (12%) “...sobre los precios reales obteni-
dos por el concesionario de conformidad a lo dispuesto en los arts.
59 y 62 de la ley 17.319” (cfr. art. 6°). Con posterioridad, Pecom Ener-
gía S.A. (anteriormente Compañía Naviera Perez Companc S.A.) ce-
dió su participación en esta área a ENAP, lo que fue aprobado por
decisión administrativa 124/2003.
El segundo de los reglamentos nombrados fijó el marco dentro del
cual se reconvirtieron en permisos de exploración y concesiones de
explotación los contratos anteriormente celebrados por YPF bajo el
régimen de la ley 21.778, el decreto 1443/1985 y otros, en virtud de los
cuales la entonces empresa estatal se había obligado a recibir los hi-
drocarburos extraídos. También se determinó allí que los concesiona-
rios tendrían a su cargo el pago directo a la provincia de las regalías
resultantes de la aplicación de los arts. 59 y 62 de la ley 17.319, abonan-
do hasta el 12% de la producción valorizada “sobre la base de los pre-
cios efectivamente obtenidos en las operaciones de comercialización
de hidrocarburos provenientes del área” (cfr. art. 10, el subrayado no
pertenece al original). Con posterioridad, YPF S.A. cedió un porcen-
taje de su participación en esta área a ENAP, lo que fue aprobado por
decisión administrativa 124/2003.
Si las normas han de ser interpretadas considerando armónica-
mente la totalidad del ordenamiento jurídico y los principios y garan-
tías de raigambre constitucional, para obtener un resultado adecuado,
pues la admisión de soluciones notoriamente disvaliosas no resulta
compatible con el fin común tanto de la tarea legislativa como de la
judicial (Fallos: 255:360; 258:75; 281:146, entre muchos otros), es claro
para mí que el valor a considerar para la liquidación y pago de las rega-
lías por los hidrocarburos líquidos y gas natural producidos en el mer-
cado interno es el “precio real obtenido” o el “precio efectivamente
obtenido” (decretos 2174/1991 y 2411/1991, respectivamente), esto es,
el “que se cobre en operaciones con terceros” (art. 56, inc. c., ap. I., ley
17.319) o, en los supuestos especialmente previstos allí, “el valor co-
rriente del producto en el mercado interno al tiempo de enajenarse o
industrializarse” (cfr. dictamen de este Ministerio Público en la causa
Y.49, L.XLIII, “YPF S.A. c/ Mendoza, Provincia de s/acción declarati-
va de certeza”, del 14 de septiembre de 2010).
Esta conclusión se impone toda vez que no existen cuestiones de
hecho y prueba controvertidas en autos, pues no se ha puesto en tela
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 971
338

de juicio la veracidad de los precios efectivamente obtenidos o factura-


dos por ENAP en sus ventas en el mercado interno, o el valor corriente
del producto en él al tiempo de enajenarse o industrializarse.
Por ende, disiento de la Provincia cuando afirma que, en lo que
concierne a los períodos aquí discutidos, el valor en boca de pozo del
petróleo crudo sea el fijado por la Secretaría de Energía “tomando
en consideración cifras promedios regionales o nacionales según co-
rrespondan; (iv) que NO es el precio efectivamente facturado el pre-
cio básico a considerar para la liquidación y pago de las regalías”
(cfr. fs. 401 vta., tercer párrafo, el subrayado y el énfasis pertenecen al
original), cuando el art. 61 de la ley 17.319 claramente establece que la
autoridad de aplicación -es decir, esa Secretaría según el art. 97 de esa
ley- “determinará mensualmente” el valor, tomando como base para
cada concesionario “el que se cobre en operaciones con terceros” (art.
56, inc. c., ap. I).
El empleo de la expresión “determinar mensualmente” implica,
en mi parecer, un cálculo individual que la ley pone en cabeza de la
Secretaría de Energía respecto de los concesionarios, partiendo del
“precio cobrado en las operaciones con terceros”, del “precio real ob-
tenido” o del “precio efectivamente obtenido” por cada uno de ellos
para, luego de practicar las deducciones pertinentes, arribar al valor
en boca de pozo que les corresponde en cada período mensual.
No puede pasar inadvertido que en materia tributaria, la expre-
sión “determinar” es empleada desde antaño en este unívoco senti-
do por la ley de procedimiento nacional en la materia -cfr. los actua-
les arts. 16 y sgtes. de la ley 11.683, t.o. 1998-, como la herramienta
reglada por medio de la cual el organismo recaudador liquida la
real cuantía de las gabelas adeudadas por los contribuyentes e inti-
ma su pago. En tal sentido, Jarach, tras afirmar que el acto de de-
terminación por parte de la Administración es reglado y carente de
toda discrecionalidad, afirmó: “No puede aceptarse la proposición
de que la obligación tributaria nace, se determina y se extingue.
No existe ese paso intermedio por el cual la determinación, tanto
por acto administrativo como por acto voluntario del contribúyete
(...) constituye un aspecto de la obligación tributaria o un aspecto
de su vida. En otras palabras, la determinación no solo carece
de eficacia creadora de la obligación tributaria sino también de
significación jurídica para la vida posterior de dicha obligación”
(Divo Jarach, “Curso de Derecho Tributario”, Ediciones Cima, Bue-
nos Aires, 1980, pg. 184 y sgtes.
972 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
338

En esta línea de razonamiento, cobra sentido la resolución 155/92


de la Secretaría de Energía, que obligó a los concesionarios de explo-
tación responsables del pago de regalías a informar mensualmente,
con carácter de declaración jurada, los volúmenes de petróleo crudo
efectivamente producidos, los precios efectivamente facturados así
como los valores de referencia para aquellas transferencias sin pre-
cio fijado a los fines de su futura industrialización, el flete desde playa
de tanques del yacimiento productor hasta el lugar de transferencia
comercial, y otros gastos para disponer el petróleo en condiciones de
comercialización. De tal manera, los concesionarios debían informar
el valor boca de pozo en dólares estadounidenses por metro cúbico y
abonar a los respectivos estados provinciales el día quince de cada
mes o el día hábil inmediatamente posterior, los montos resultantes
de considerar los volúmenes producidos en el mes inmediato anterior
(cfr. arts. 1°, 2° y 3° de la resolución).
Con posterioridad, la resolución 435/2004 de la Secretaría de Ener-
gía de la Nación vino a actualizar el contenido de su similar 155/1992
(cfr. considera