Comparativa Épica: Mio Cid y Roland
Comparativa Épica: Mio Cid y Roland
LA CHANSON DE ROLAND:
0
Ffablo myo Çid bien e tan mesurado:
Chanson de Roland, 1
1
ÍNDICE
Introducción ………………………………………………………………. 3
Estudio comparativo
El Cid ……………………………………………………………… 24
Utilización política en la
Edad Media
Roland ……………………………………………………………… 25
El Cid ……………………………………………………………… 27
Conclusiones ……………………………………………………………… 28
La actualidad: el conflicto
entre civilizaciones ……………………………………………………………… 29
Bibliografía/Webgrafía ……………………………………………………………… 31
2
Introducción
En la Romania lingüística la poesía de tipo narrativo se desarrolló de manera
bastante habitual con posterioridad a la lírica. En la mayor parte de las culturas donde
aparece la épica, lo hace primero de manera oral y cuando lo hace de manera escrita,
suele ser a partir de poemas orales anteriores.
Es llamativa la diferencia que hay entre la épica de origen francés y la de origen
español. Mientras que quien quiera introducirse en la épica francesa cuenta con una
gran cantidad de poemas de ese origen, el estudioso de la épica española se
encontrará con unos escasos cuatro poemas: El Cantar de Mio Cid, las Mocedades de
Rodrigo, el Poema de Fernán González y un pequeño fragmento del Roncesvalles. “Son
escasos los cantares de gesta de la España medieval que han llegado hasta nosotros. El
material conservado es muy poco en comparación con su equivalente francés (unos
8.000) versos en español, un millón en francés), pero la existencia de otras muchas
epopeyas puede rastrearse en crónicas y romances (…)1
1
Historia y crítica de la Literatura Española al cuidado de Francisco Rico. I Edad Media. Barcelona,
Editorial Crítica, 1979. p. 82.
2
RIQUER, M. de, Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 47
3
emocional al mismo tiempo. Estas cantilenas se mantuvieron en la memoria de las
gentes, trasmitiéndose oralmente de unas a otras, y constituyeron el repertorio de los
juglares, que los recitaban ante el público tanto en los castillos y cortes como en las
plazas y ferias. La Chanson de Roland pervivirá durante siglos hasta alcanzar una trama
novelesca muy alejada de lo ocurrido en la batalla de Roncesvalles.
Estudio comparativo
Estructura y contenido
La Chanson de Roland
Podríamos dividir la Chanson en cuatro apartados. ”La estructura de la Chanson
de Roland es tan perfecta como puede serlo la de la Eneida o la el Quijote, pero es más
simétrica que la de las obras maestras latina y español. El cantar se deja dividir
perfectamente en cuatro partes (…)3
3
RIQUER, M. de Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 119
4
Para evitarlo Blancandrín propone enviar al rey Carlos una embajada con regalos muy
valiosos y varios rehenes para darle confianza. Marsil elige a varios rehenes para que
se presenten a Carlomagno con sendos ramos de olivo y con la promesa de que en un
mes el propio Marsil irá a verlo y recibirá la ley de los cristianos.
El Emperador recibe en audiencia a Blancadrín, recoge los obsequios y se hace
cargo de los rehenes. Comienza entonces el consejo de Carlomagno y en el verso 178
ya hay una anticipación épica:
Interviene Roldán, sobrino del Emperador, e informa que Marsil ya mandó una
embajada semejante y que se le reenvió embajada con dos condes: Basán y Basilio y
los mandó decapitar. Nada dicen el resto de los consejeros y en el verso 220 ya
comienza a gestarse la traición de Ganelón, que dice así:
4
Todas las citas pertenecen a la edición de 1994 de la Chanson de Roland (Cantar de Roldán y el
Roncesvalles navarro). Texto original, traducción, introducción y notas por Martín de Riquer. Barcelona,
Quaderns Crema S.A.
5
el padrastro herido en su orgullo y que se venga de Rolando vendiéndolo al enemigo
(…) 5
En cambio, otros le dan un valor algo menos alejado del héroe Roland: “El
traidor Ganelón es otra de las figuras del cantar en las que se manifiesta el insuperable
arte del poeta. No ha hecho de él una figura repulsiva ni ha concentrado en su retrato
todos los vicios”.6
El rey, por fin, le entrega el guante y el bastón a Ganelón para que vaya a
Zaragoza y cuando va a tomar el guante, éste se cae al suelo y los franceses piensan en
un mal augurio, a lo que responde Ganelón:
5
COHEN, G. La vida literaria en la Edad Media. Madrid, Fondo de Cultura Económica. p. 33
6
RIQUER, M. de Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 128
6
Regresa Ganelón con los regalos y los rehenes, entrega las llaves de Zaragoza y
manifiesta que los paganos se han embarcado para Oriente y en una tempestad han
sucumbido todos y que Marsil en un mes irá a Francia a recibir la ley cristiana. El rey,
confiando en la información de Ganelón y con la garantía de los rehenes, se encamina
a Francia.
Paralelamente Marsil prepara a sus huestes para dar la batalla a Carlomagno,
esta vez contra la retaguardia comandada por Roldán, que ha sido elegido para ello
por los barones y sobre todo por Ganelón, que vuelve a Francia con el rey. Roldán no
recibe de buen grado comandar la retaguardia, cuando siempre ha ido en la
vanguardia dele y le dice estas palabras a Ganelón:
El rey le responde que teme que Francia sea destruida por la traición de
Ganelón, que un ángel se lo anunció en un sueño. Mientras tanto Marsil, rey de
Zaragoza, se apresta a preparar su enorme ejército.
Poco después Oliveros se da cuenta que los sarracenos vienen a su encuentro y
le dice Roldán:
“Ben devuns ci estre pur nostre rei:
pur sun seignor deit hom susfrir destreiz” (vv. 1009-1010),
Aquí tenemos una prueba más de lo buen vasallo que es Roldán, de su fidelidad
feudal.
Oliveros, ante la inminencia del combate y la desigualdad numérica, que no de
valentía, le dice a Roldán que toque el olifante:
7
“Respunt Rollant: Jo fereie que fols,
en dulce France en perdreie mun los.”(vv. 1053-1054),
Oliveros le insiste, hasta tres veces, para que lance la señal de socorro con el fin
de que el rey venga en su ayuda, pero el orgulloso Roldán defiende su honor y el de su
familia y se niega.
Comienza la batalla con todos los bríos del conde, que se da cuenta de la
traición de Ganelón. Cuando ve a tanta gente armada, dice Roldán a Oliveros.
Los franceses luchan con bravura y honor; pero la victoria se va decantando del
lado de los sarracenos y es entonces cuando Roldán accede a tocar el olifante, o
cuerno de guerra, para que lo oiga Carlos y acuda en su ayuda:
8
“Ben le me guarde, si cume tel felon/
De ma maisnee ad faite traïsun” (v. 1819-1820).
Por su parte Carlomagno manda celebrar las honras fúnebres por los héroes y
desea llevar a Francia los cadáveres de Roldán y Oliveros.
El Emperador quiere volver a Francia, pero se da cuenta de que los paganos le
siguen y ordena dar la batalla a los sarracenos. Se encomienda a Dios para que pueda
vengar la muerte de su sobrino Roldán. Comienza la contienda, de un lado y de otro se
arenga a las huestes, prometiendo Baligán
9
“Ji vos durrai muillers gentes e beles” (v. 3398).
10
El Cantar de Mio Cid
Como consecuencia de estas intrigas el rey le ordena al Cid mediante una carta
que salga de su reino en un plazo máximo de nueve días. Aquí tenemos la causa
probable del destierro, de la injusticia cometida contra el Cid: la envidia de la nobleza
cortesana.
La copia de Per Abbat empieza en una de las cumbres dramáticas del Cantar: el
destierro del héroe:
11
“De los sos oios tan fuerte mientre lorando,
Tornaua la cabeça e estáua los catando.
Vio puertas abiertas e uços sin cañados,
(…)
Fablo myo Çid bien e tan mesurado:
Grado ati, señor padre, que estas en alto!
Esto me an buelto myos enemigos malos”. (vv. 1-10)7
7
Todas las citas pertenecen a la edición de 1980 del Cantar de Mio Cid. Obras completas de R.
Menéndez Pidal - V. Madrid, Espasa - Calpe S.A.
12
estaba más que harto de soportar. Es una muestra de antisemitismo, pero también de
censura de la usura.
Los protagonistas parten para San Pedro de Cardeña, donde el Cid se despide
de su esposa y de sus dos hijas que quedan al amparo del monasterio, ya que el Cid ha
sido desposeído de todos sus bienes.
Rodrigo Díaz sale de Castilla. Empiezan las conquistas y cae como tributaria
toda la región desde Teruel a Zaragoza. El Cid quiere ganar por medios legítimos la
gracia del rey y envía a Álvar Fáñez a Castilla con un magnífico regalo:
II. Cantar de las bodas de las hijas del Cid (v. 1086-2277).
Conquistada Valencia, después de haber librado una dura batalla con el rey
moro de Sevilla que pretende conquistarla, el Cid obtiene un cuantioso botín, parte del
cual envía al rey Alfonso VI, reconociéndose una vez más su vasallo. De nuevo el héroe
desterrado quiere recuperar la gracia del rey. Habla el Cid:
El rey castellano, que recibe los presentes por medio de Alvar Fáñez, da su
permiso para que este se lleve a Valencia a la mujer y a las hijas del Cid. Y la comitiva
avanza hasta ser recibida por Rodrigo Díaz, el Campeador:
13
El Cid vuelve a enviar a Minaya con un tercer presente de 200 caballos y la
voluntad de servir a Alfonso mientras viviera y el rey se muestra muy benévolo con el
Campeador. Dice el rey:
Sin embargo Félez Muñoz, primo de las hijas del Cid, sospecha de los infantes y
vuelve en busca de doña Elvira y doña Sol. Las socorre y las lleva en su caballo a San
Esteban de Gormaz:
14
“Mal se ensayaron yfantes de Carrion!
ADios plega e a Santa Maria que dent prendan ellos mal galardon! (vv. 2781-2782)
El Cid pide justicia al rey Alfonso por la deshonra que han sufrido sus hijas. Se
celebra entonces, en la corte de Toledo y en presencia del rey, un juicio de desagravio.
El Cid reclama los presentes que hizo a sus yernos, que son declarados felones. Luego
se exige una reparación del honor.
Entre tanto vienen mensajeros de Aragón y de Navarra para solicitar en
matrimonio a las damas ultrajadas y el Cantar finaliza manifestando la alegría del
héroe por estos nuevos matrimonios, dignos de sus hijas:
15
Los temas
En el Cantar de Roldán el conflicto inicial surge por el enfrentamiento entre
Ganelón y Roldán, ya que el primero siente envidia del segundo.
Sin embargo, en esta historia habría un tercero en discordia, Carlomagno ya
que, según la tradición, Carlomagno habría mantenido relaciones incestuosas con su
hermana Gisela, como consecuencia de las cuales había nacido Roldán, con lo cual el
emperador sería a la vez tío y padre del héroe infortunado.
La tradición literaria hace de Ganelón cuñado de Carlomagno, pues se había
casado con Gisela, como recuerda la Chanson:
16
Honor y venganza constituyen el núcleo principal del Cantar de Roldán. La
negativa del héroe a tañer el olifante para avisar a Carlomagno se explica como un
caso de honor y, ante la insistencia de Oliveros, contesta Roldán:
17
traidores y los guerreros con orgullo desmedido, que actúan individualmente,
provocan problemas y faltan a la lealtad, eje fundamental de la sociedad feudal.
En el seno de la monarquía cristiana, enfrentada al Islam en el siglo XI, surgen
fuerzas individuales que cuestionan el poder del rey. Es la clásica oposición entre el rey
y la alta nobleza pues, en la práctica, algunos vasallos se consideraban más poderosos
que su soberano y actuaban como auténticos monarcas en sus feudos.
Contra esta actitud luchaba la monarquía y El Cantar de Roldán sirvió de medio
de propaganda ideológica.
18
Encontramos siempre el contraste entre la probidad y mesura del Cid con la
cobardía y avaricia de sus yernos, los Infantes de Carrión, y también el trato dado al
Conde de Barcelona, ridiculizado aun estando mucho más alto en el escalón nobiliario.
Todo esto puede tener un trasfondo social: el progresivo ascenso de los
hidalgos infanzones. El autor no nos menciona en ningún pasaje el título exacto de
nobleza del Cid, sin embargo lo eleva por encima de aquellos personajes que
presumen de nobleza heredada. Podemos considerar que en el Cantar late un conflicto
social entre aquellos personajes que han conseguido su nobleza por sus acciones
(gestas) y los que la han heredado.
El humor también tiene presencia en el CMC, con objeto de rebajar la tensión
dramática en determinados pasajes y dotar de dimensión literaria al poema. Entre esas
muestras de humor tenemos el episodio de Raquel y Vidas (hay comicidad por la falta
de pago), la escena del león, la batalla contra el rey Búcar o el relato del conde de
Barcelona, vanidoso y petulante, que se niega a comer aunque cuando el Cid le dice
que si come le pondrá en libertad se pone a comer con un apetito voraz.
En el CMC asistimos a una glorificación progresiva del héroe, un hidalgo
infanzón. Y el mundo que resulta del Cantar ya no es estático. En el nuevo orden
resultante la alta nobleza ha perdido su prestigio y su papel representativo: el rey
afianza su poder gracias al Cid.
8
COHEN, G. La vida literaria en la Edad Media. Madrid, Fondo de Cultura Económica. p. 23
19
artística que mecánica de un texto anterior, por lo que no se trataría de un mero
copista.
El último verso de la Chanson dice:
Del Cantar de Mio Cid, o Poema de Mio Cid se conserva solamente una copia
realizada en el siglo XIV (como se deduce de la letra del manuscrito) a partir de otra
que data de 1207 y que fue llevada a cabo por un copista llamado Per Abbat, que
transcribe un texto compuesto probablemente pocos años antes de esta fecha.
Menéndez Pidal, con su tesis neotradicionalista, vincula al autor del CMC al
mester de juglaría. Y según él, la versión definitiva del Cantar sería el resultado de la
labor de dos juglares. La primera versión, muy próxima a los hechos que narra, sería el
trabajo de un juglar de San Esteban de Gormaz por la abundancia de topónimos que de
esa región se mencionan en el “Cantar del destierro”. Asimismo los hechos narrados
en esta primera versión serían los más históricos. Un segundo juglar de Medinaceli, ya
más alejado de los hechos históricos, habría realizado adiciones novelescas y sería el
autor-refundidor del “Cantar de la bodas y el “Cantar de la afrenta de Corpes”.
La tesis individualista, por su parte, buscará las señas de identidad del CMC en
el mester de clerecía. ”La teoría individualista (…) supone que el poema nace algunos
siglos después de los sucesos que trata (…) Esta teoría desestima el elemento histórico
de los poemas medievales, pues cree que consiste sólo en alguna escueta noticia sobre
9
RIQUER, M. de Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 66
20
un suceso lejano que el poeta sacó de una crónica, de un diploma, de una leyenda
oral”.10
El CMC habría sido redactado por iniciativa de la Corona (Alfonso VI), que
querría presentar un modelo de vasallo obediente a ultranza, aunque tuviese un mal
señor. Se quería demostrar que, fuera de la obediencia regia, no había vida política. Y
se eligió la figura del Rodrigo Díaz de Vivar porque ya era conocido de otros textos
épicos, en alguno de los cuales se había mostrado su rebeldía.
10
MENÉNDEZ PIDAL, R. La épica medieval española. Madrid, Espasa - Calpe S.A, 1992. p. 103
21
No sólo las personas de los sarracenos tienen nombres extraños y perversos,
sino también sus caballos, sus armas y los lugares de donde provienen. Hay quienes
vienen de lugares indudablemente ficticios: Daltión, Balbión, Alferna, Garmalía, otros
de comarcas con nombres tenebrosos: Montenegro. Ya sea un lugar real o inventado el
juglar no deja de aclarar las características de la comarca de origen de los paganos:
provienen de lugares malditos.
Las características físicas de los sarracenos están directamente relacionadas
con sus nombres. Muchos poseen un tamaño y una fuerza física que excede a las
capacidades humanas: Chernublo de Montenegro es capaz de acarrear un peso mayor
que el que pueden soportar cuatro mulos de carga. De algunos se dice, explícitamente,
que son gigantes. De otros, se dice que su piel es tan negra como la pez derretida, y
que lo único blanco que tienen son los dientes, rasgo al que puede atribuirse fiereza y
salvajismo.
La piel negra de los sarracenos es un elemento que parece llamar la atención
del juglar ya que hay insistentes repeticiones de este rasgo a lo largo de la obra. Las
características físicas de los sarracenos apuntan hacia la barbarie y la animalidad.
Debemos apuntar aquí que hay sarracenos que son más bárbaros que otros. Si
bien la impresión general es que son una masa malvada y terrible, el rey Marsil y sus
caballeros cercanos no presentan ninguna característica física de bestialidad o
salvajismo, lo que nos induce a pensar que sus atributos físicos son más bien normales.
Pudiera parecer que los sarracenos llegados desde el África o desde tierras
remotas y fantásticas son los que presentan mayores rasgos de animalidad. En este
sentido, debido a que el rey Marsil vivía en España, se tendería a atribuirle
características más cercanas a los cristianos.
Por otro lado, el Cid es un héroe íntegro en el sentido cristiano, feudal y social.
Con esta integridad se gana la adhesión de sus vasallos y recupera el favor del rey,
aunque nunca rompió su vasallaje. Además es tierno y humano en el amor a la familia
y a sus amigos, es también religioso, astuto, dispuesto y valiente en la lucha.
El autor del CMC presenta al héroe como ejemplo o dechado de virtudes del
hombre castellano de la época: un caballero que con su esfuerzo personal, respetando
22
las leyes del feudalismo, pasa de la deshonra injusta del destierro a la más alta
glorificación.
Al lado del héroe están su mujer, doña Ximena y sus dos hijas, doña Elvira y
doña Sol, personajes que sirven para realzar al héroe como esposo y padre ejemplar.
Las hijas ensalzarán al héroe como padre que busca para ellas un buen matrimonio.
Época de composición
Respecto a la Chanson de Roland, alrededor del año 1070 encontramos la
primera versión existente, el texto del llamado Manuscrito de Oxford escrito en anglo-
normando, que consta de 4.002 versos decasílabos, distribuidos en 291 estrofas de
desigual longitud.
11
MENÉNDEZ PIDAL, R. Textos medievales españoles. Madrid, Espasa - Calpe S.A, 1976. p. 42
23
“Oy los Reyes dEspaña sos parientes son
A todos alcança ondra por el que en buen ora naçio”
La figura de Roldán, del que solo sabemos que fue prefecto de Bretaña y que
murió en Roncesvalles al mando de la retaguardia del ejército de Carlomagno, fue
creciendo hasta convertirse en un héroe épico de leyenda. Así, se le adjudica el
parentesco de sobrino de Carlomagno (error histórico) e hijastro de Ganelón, el
traidor, personaje ficticio.
Roldán es un caballero valiente, pero de un heroísmo imprudente; la tradición
le dio un compañero sensato y prudente, Oliveros, también ficticio así como la mayoría
de los personajes tanto francos como sarracenos que figuran en el Cantar son
novelescos.”Las disputas de Roldán con Oliveros son, exactamente, las discusiones de
dos entrañables camaradas que han guerreado muchos años juntos. Hay en la figura
de Roldán un simpático matiz de infantilismo”.12
El Cid
En la figura de Rodrigo Díaz supo hacer encarnar el autor un concepto de lo
heroico que persiste a través de la literatura española. El héroe del Cantar no es un ser
mítico, dotado de facultades maravillosas o sobrenaturales. Es un hombre como los
demás que por sus virtudes –valor, lealtad al rey, respeto a la justicia y a los demás
12
RIQUER, M. de Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 127
24
hombres que con él se comportan lealmente, fidelidad, amor paternal y fe religiosa- se
eleva al heroísmo y pasa a ser ejemplo de caballeros. ”Al tratar de la significación del
poema fuera ya de sus valores literarios, se piensa siempre en él (…) como encarnación
del espíritu castellano y primera manifestación de la conciencia nacional en aquellos
momentos en que se estaba forjando el ser mismo del pueblo español”. 13
Junto a esta actitud ante la realidad, se destaca en el Cantar lo que ha venido
llamándose “sentido nacional” y un cierto espíritu democrático.
El primero es visible en el lugar que ocupa Castilla en la mente y en el
sentimiento de los desterrados y en el acatamiento a la autoridad del rey.
Un cierto espíritu democrático se muestra en la elección misma de una figura
de la nobleza inferior para elevarla a la categoría heroica y en la igualdad con que trata
el Cid a sus compañeros. El vasallo queda incluso por encima del rey, a quien no niega
la lealtad debida, a pesar de la notoria injusticia con la que aquel ha sido tratado.
La realidad era, probablemente, mucho más prosaica. “A propósito de los
episodios de la vida de Rodrigo de Vivar, Menéndez Pidal subraya toda la complicación
política de los príncipes cristianos, quienes se disputan encarnizadamente la presa de
las parias sarracenas. El Cid (…) sirve a reyes moros porque era el medio ordinario de
subsistencia de un caballero expatriado; vivir entre moros era el destino del
desterrado (…)14
Roland
Respecto a la Chanson de Roland, lo primero que debemos aclarar es que la
campaña de los francos en España no fue una guerra santa. Carlomagno se embarca a
través de los Pirineos con el fin de ayudar a Suleimán, el wali musulmán de Barcelona,
Gerona y Zaragoza. Este había cruzado los Pirineos el año anterior para pedirle ayuda
al poderoso rey cristiano contra la tiranía del emir de Córdoba. Carlos accedió a
ayudarlo y preparó un gran ejército para invadir España con el objeto de poner a
13
ALBORG, J.L. Historia de la literatura española. Madrid, Gredos. p. 70
14
ABAD, F. Literatura e historia de las mentalidades. Madrid, Ediciones Cátedra, 1987. p. 59
25
Suleimán en el trono y así anexar Iberia a Francia, creando una especie de
protectorado.
Suleimán aseguraba que la España musulmana se encontraba
irremediablemente dividida y que sería muy fácil para Carlomagno conquistarla. Sin
embargo, la campaña española de Carlomagno no reportó grandes beneficios. La
ciudad de Zaragoza se rebeló contra el rey cristiano y contra su señor el emir. Los
francos cambiaron repentinamente de planes y Carlos se vio obligado a conducir a sus
tropas de vuelta a casa.
La fama del héroe se extendió por varios países: Inglaterra, Francia e Italia. Por
lo tanto podemos inferir que el Cantar fue un vehículo de propaganda del Imperio
Carolingio y de la Iglesia, que daba a aquel espíritu de conquista carácter de Cruzada
(la lucha contra el infiel).
El Cantar de Roldán se transforma en un modelo de épica nacional, otorgándole
significancia religiosa a los actos seculares. La campaña del 778 se ve apropiada por la
mentalidad cruzada, no sólo como guerra santa sino como ejemplo eterno de la lucha
entre el bien y el mal.
Después de que el resultado de la batalla se esfumara de la memoria colectiva
la campaña de 778 fue reescrita para así poder otorgar a los reyes francos y a sus
herederos una validez moral que justificara su gobierno, así como proporcionarle a la
Iglesia una brillante historia pasada que inspirara a los soldados en su marcha hacia
Oriente. “La desgraciada expedición de Carlos a Zaragoza, donde el rey franco se
aventuró en calidad de aliado de ciertos príncipes sarracenos el norte de España, se
adornó rápidamente con la idea de que se trataba de una expedición cristiana contra
los musulmanes, es decir, una especie de precruzada”.15
Sin embargo, la historia indica que la Batalla de Roncesvalles habría sido en
realidad un combate entre un grupo formado por una alianza de cristianos y
musulmanes contra otro grupo cristiano, los vascones. No obstante, esta
importantísima transformación de nacionalidad y religión de los adversarios de la
batalla no es el único de los cambios introducidos a partir de la ficción del hecho
histórico en su paso hacia el cantar de gesta. Carlomagno tampoco hubiera podido
15
RIQUER, M. de Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 53
26
vengar la masacre de su retaguardia, ya que el enemigo se dispersó sin dejar pistas de
su paradero. Por lo tanto la lucha final y el desenlace del Cantar serían completamente
ficticios.
Por otra parte, Roland es un personaje cuya existencia es incierta y cuyas
acciones se nos antojan inverosímiles. En el proceso de conformación de la canción de
gesta, la Batalla de Roncesvalles y sus personajes han sido completamente
transformados: Roland, quien aparece mencionado escuetamente como prefecto de la
marca de Bretaña, se convierte en el sobrino de Carlomagno e hijastro del traidor
Ganelón, un personaje completamente ficticio. El compañero inseparable de Roland,
Oliveros, también es totalmente fabuloso.
Entre los años 800 y 1600, pero sobre todo en el siglo XI, situamos la idea de la
guerra santa. Al tiempo de la primera cruzada, el temor al invasor musulmán, el cual se
evidencia en el Cantar de Roldán, era un sentimiento omnipresente. En la memoria
colectiva perduraban las invasiones de los vikingos, los sajones y los sarracenos.
En este proceso, la Iglesia intentó restringir las guerras entre cristianos y dirigir
la acción bélica hacia el ataque y aniquilamiento de los representantes de la religión
rival. Contemporáneo a la fijación de la Cantar de Roldán, el Papa Urbano II realizó la
conocida llamada a la primera cruzada para recobrar los Santos Lugares y devolverlos a
sus “legítimos” dueños. “Para Bédier, la Chanson de Roland fue escrita, lo más pronto,
en 1100, después de la primera cruzada, y en el momento de pleno apogeo de los
peregrinajes a Santiago de Compostela”.16
El Cid
El CMC serviría de propaganda al sistema feudal para subsanar el desorden
iniciado por un vasallo que se rebela contra el sistema. Encontraríamos cuatro niveles:
1. Nivel político: enfrentamiento entre Castilla (el Cid y los suyos) y León (la vieja
nobleza hereditaria, personificada en los Infantes de Carrión).
16
RIQUER, M. de Los cantares de gesta franceses. Madrid, Gredos, 2009. p. 77
27
2. Nivel socioeconómico: enfrentamiento entre el pueblo y la oligarquía aristocrática,
los primeros luchan por el ascenso social y los segundos por mantener sus privilegios.
El autor del CMC toma partido a favor de la baja nobleza, los hidalgos infanzones,
arraigada en el pueblo. Por ello ridiculiza a la aristocracia (Infantes de Carrión y Conde
de Barcelona).
3. Nivel individual: el héroe, el Cid, sería la personificación de los ideales del hombre
castellano.
4. Nivel religioso: hay también una intención religiosa, cristianos frente a paganos,
espíritu de Cruzada, aunque algo más atenuada que en en la Chanson de Roland.
El nuevo orden al que se llega al final, después de las Cortes de Toledo, no
coincide con el orden del comienzo pues, si bien no se altera el poder del rey, el
sistema feudal se renueva con la savia de la nueva nobleza esforzada. No cabe duda de
que el poema es un canto al caballero que, por sus méritos personales, alcanza
grandes riquezas y prestigio social (“ondra”), y por ello quiere tener los mismos
derechos que la nobleza hereditaria. En este sentido, el CMC es poesía comprometida,
en tanto que el autor anónimo toma partido por la clase caballeresca en ascenso.
Conclusiones
En el CMC el Cid tiene problemas con el rey porque unos nobles envidiosos lo
acusan y es enviado al destierro. Tiene lugar, pues, un hecho injusto. El Cid parte al
destierro con tristeza pero con obediencia. Es un buen vasallo y su objetivo será
recuperar la gracia del rey.
El Cid es marido y padre solícito y necesita dinero para mantener a los suyos;
esta preocupación económica no había aparecido antes en los cantares de gesta.
La presencia femenina en el CR (doña Alda, la prometida de Roldán y
Braminonda, esposa de Marsil) es poco significativa, al igual que en el CMC, donde las
mujeres son meras comparsas y sólo cobran una ligera importancia al principio y al
final de la obra. “En cuanto a las damas, no se le ocurre contentarlas: podrían suavizar
esa fe y ese arrojo que aún no les están dedicados”. 17
17
COHEN, G. La vida literaria en la Edad Media. Madrid, Fondo de Cultura Económica. p. 36
28
El Cid, a su vez, tendrá que recuperar el honor de sus hijas por la afrenta de
Corpes y luego el rey hará justicia y recuperará todo el honor de nuestro protagonista,
ya que casa de nuevo a sus hijas con miembros de la realeza.
En los dos cantares hay afán de conquista (extender las fronteras) pero, a la
vez, espíritu de Cruzada, de convertir a los sarracenos al cristianismo, aunque ese
espíritu lo encontramos más acusado en el cantar francés. Aunque el Cid sufre algunos
reveses en sus conquistas, no sufre una derrota tan tremenda como Roldán en
Roncesvalles y triunfa en la conquista de Valencia.
El Cid sobrevive a sus gestas y consigue sus objetivos, mientras que Roldán
muere heroicamente en Roncesvalles por la traición de Ganelón y por su desmesura.
El CR canta la alta nobleza de los Doce Pares de Francia y las viejas hazañas de
Roldán, sobrino de Carlomagno, mientras que CMC ensalza a un hidalgo infanzón de
Vivar, que por méritos propios conseguirá la gracia del rey, injustamente perdida.
El CR noveliza las hazañas d Roldán y Ganelón 300 años más tarde mientras que
el CMC relata las hazañas del héroe castellano muy próximas en el tiempo.
Roldán es un héroe desmesurado e intrépido frente a la prudencia de Oliveros
mientras que el Cid es mesurado y magnánimo, aún en los momentos más difíciles.
Al final, tanto en CR como en el CMC se celebra un juicio, no se recurre a la
venganza personal y se hace justicia, se condena a Ganelón a una muerte vergonzosa y
los Infantes de Carrión son derrotados y declarados felones. Por último podemos
concluir que los dos cantares son una buena muestra de la poesía épica al servicio de
la monarquía feudal.
18
COHEN, G. La vida literaria en la Edad Media. Madrid, Fondo de Cultura Económica. p. 33
19
Chanson de Roland por Martín de Riquer. Barcelona, Quaderns Crema. V. 1115
30
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manuscrito-de-per-abbat--0/html/
Poema de Mio Cid. Manuscrito de Per Abbat
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