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Juano,
el perro peruano
Andrea y Claudia Paz
JueiceJuano era un perro sin pelo que vivia con
su familia en una casita en el balneario
de Huanchaco, en la costa norte del Peri,
en el departamento de La Libertad.
Lo que mas le gustaba a Juano era hacer
carreras en la playa, porque sabia que era
el mas veloz y que les ganaria a sus
hermanitos. uano nunca pierde», les
repetia siempre.Una tarde cn cl malevin, Juano y sus hermanitos
vicron a un perry grande y peludo que jugaba con
un muchacho a recoger una pelota. Se Hamuba
Tobi
{Qué veloz cs ese perro! —dijeron los hermanitos
de Juano, quicnes nunca habian visto otro perre
tan yeloz como su hermano y, ademas, muy bien
cuidado y cntrenado.
Juano sinti6 cclos de aquel perro. «Yo soy mas
yeloz que én, pensd. ¥ decidié acercarscle
cuando su amo sc alejé para comprar un helado.
—,Dénde has aprendido a correr tan bien?
—Mi amo me ensefid en Ia ciudad. Queda muy
Igjos de aqui y solamente se pucde ir en automévil
respondid Tobi.‘Yo no necesilo ir cn aulo. Soy cl perro mas veloz
de esta playa y pucdo Hegar hasta all corriendo
— dijo Juane muy orgulloso
—Yo regreso a la ciudad mafiana por la tarde, tc
apuesto a que no llegaras —Io ret Tobi.
—Te apuesto a que Hegaré antes que ti
—respondid Juano.
—Bueno, bascame en la entrada a la ciudad donde
hay un gran Ietrero luminoso. Ahi nos
encontraremos —dijo Tobi con una sonrisa
burlona y sc fuc con suamo.
Los hermanitos pensuron que Juano se habia
vuclto loco por hacer esa apucsta. Pero Juano les
repiltidé:
—Ya lo verdn, hermanos: Juano nunca picrde.Juano nunca habia ido a la ciudad. Solo sabia
que el camino era recto, pero {podria llegar
cortiendo antes que Tobi? Fue corriendo a su
casita y le pregunté a su mamé si ella conocia la
ciudad.
Nunca he ido, Juano. Pero sé que cs muy
diferente de nuestra playa: hay muchos autos y
mucho peligro. No esiaras pensando en ir, ,n0?
No te metas en problemas. Es peligroso.
Durante toda la noche, Juano no dejé de pensar
en la apuesta que le habia hecho a Tobi
Aunque su mama no estuviera de acuerdo, él
sentia que debfa cumplir su palabra.
Al amanecer, mientras todos dormfan, Juano se
escapé rumbo a la ciudad,Lo tinico que Ilevé consige fue un collar que su
mami Ie habia regalado en su cumpleaiios y que
Juano corrié sin parar y, ripidamente, se alejo
de la playa. A su lado pasaban camiones y
carros casi rozindolo; era peligroso ir por ahi,
pero a él no le importé. Solo pensaba en la
apuesta que queria ganar. Luego de unas horas,
Juano tuvo sed y pard en una estacion de
gasolina. Abi habia un perro flaco, y Juano le
pregunté si podia invitarle un poco de agua.
— {Qué me daris a cambio? pregunté el perro
flaco.
—No tengo nada para ofrecerle, sefior
—respondié el pobre JuanoEl perro flaco miré el collar de Juano_
—No puedo darle mi collar: me lo regalé mi
mama... —dijo Juano, con miedo.
—jEso no me interesa! Si no me das el collar,
no te daré agua. Ademés, glu mamé sabe que
ests aqui solito? —dijo el perro Maco.
A Juano no le quedé mas remedio que cambiar
su collar por un poco de agua.
Juano ya se estaba desanimando, pero continud
su camino a la ciudad, aunque cada vez lo hacia
mas lento. Sus patitas le dolian mucho, estaba
cansado y su picl sin pelo estaba quemandose
con los fuertes rayos del sal.De pronto, sintié una boeina muy fuerte detras
de él. Era un auto que se habia desviado, jy que
estuvo a punto de atropellarlo!
Por suerte, el carro se detuvo. [!l chofer se bajé
y cargé a Juano, quien temblaba de miedo.
{Qué haces por estas pistas tan peligrosas? |Me
gusta mucho tu raza, eres un perro peruano sin
pelo, te voy a entrenar para que seas un gran
corredor! —dijo aquel muchacho.
El chico metié al pertito en su auto.
Luego de unos minutos, Juano se quedé
profundamente dormido. Cuando desperté,
Juano noté que estaba en una casa extrafia.
Sintié un aliento tibio sobre su cara: jera Tobi!—Juano, jcasi te atropellan! Mi amo te recogié:
y te curé las heridas. Qué pasé con el collar
que llevabas colgado del cuello?
—jOh, no! Ayer se lo cambié por agua a un
perro flaco en un grifo...
Juano también le conté a Tobi que habia
desobedecide a su mama.
—Desobedeciste a tu mama? Yo pensé que no
le tenias que pedir permiso a nadie. Pensé que
no tenfas nada que perder.
i, Tobi, pero ahora lo he perdide todo.
Juano llord. Ahora que estaba lejos de su casa,
sentia que la apuesta que habia hecho can Tobi
habia sido una tonteria.Pasaron los dias y, aunque su nuevo amo
intent6 entrenarlo para hacerlo atin mas
veloz, Juano no qui:
interesaba ser el mas veloz. Para él, la
felicidad solo estaba en aquella casita en la
playa, junto a su familia.
ni caminar. Ya no le
El amo se dio cuenta de que Juano estaba
triste.
Un dia lo subid al auto. Por la ventana, Juano
observo el gran anuncio luminoso del cual
Tobi le hablé en un inicio; vio muchisimos,
autos y camiones por las pistas, humo, gente
apurada, y suspiré.Luego de unas horas, Juano estaba respirando
un aire diferente: jera la brisa marina!
Abrieron la puerta del carro y Juano bajé
corriendo. jEstaba en Huanchaco
nuevamente! Ladré y agradecié al muchacho
con unos lengiietazos y empezé a correr
rumbo a su casa.
Juano se detuvo y le dijo a Tobi:
—WMuchas gracias, Tobi. Eres muy bueno y
tienes una familia muy valiosa. Ahora mismo
me iré a ver a la mia.En seguida se fue corriendo a buscar a su
mama, a quien encontro muy
preocupada. Juano le prometié ser fiel y
obediente. Desde ese dia se porté bien y
se dedicé a proteger y ayudar a su
familia.
Los dias en la playa transcurrieron para
Juano con alegria y tranquilidad. De vez
en cuando, Tobi se encuentra con él y
salen juntos a corer por la orilla del mar.ee